sábado, 30 de agosto de 2025

TODO EL MUNDO SE BURLARÍA DE MÍ SI ME CONFESASE

¿Crees que vale más agradar a los malos que a los buenos, a los impíos que a los cristianos, a los locos que a los sabios, al demonio que a Dios?

Por Monseñor de Segur (1868)


21. TODO EL MUNDO SE BURLARÍA DE MÍ SI ME CONFESASE

Es demasiado decir, todo el mundo. Los bribones, los impíos, los borrachos, los hombres embrutecidos que no comprenden nada de las cosas elevadas, todos estos, es muy posible; pero dime en conciencia, ¿haces mucho caso de la estimación de toda esta gente? Es loca, es perversa; ¿y qué importa a un hombre sensato el juicio de un malvado o de un loco?

Haz lo que quieras que nunca lograrás contentar a todo el mundo. Es preciso tomar un partido. Si eres bueno, desagradarás a los malos; si malo, no te estimarán los buenos. ¿A cuál de los dos partidos vale más desagradar? Sin duda, a los malos; a aquellos a quienes no se estima. ¿Crees que vale más agradar a los malos que a los buenos, a los impíos que a los cristianos, a los locos que a los sabios, al demonio que a Dios?

¿Se burlarían de ti? ¿Y qué importa? Si se burlasen de ti porque eres aseado y vas bien vestido; porque te conservas lozano y con buena salud, ¿creerías deber por esto cambiar de conducta? Lo que haces por tu cuerpo, hazlo por tu alma; sigue tu camino, cumple con tu deber, sé cristiano, y sirve a Dios, salva tu alma, y deja a los imbéciles que se rían. Se reirá con mejor acuerdo el último que se ría.

¿Qué se burlarán de ti? Acaso no tanto como crees. Las gentes del mundo son más ligeras que malvadas. En el fondo estiman el bien, el verdadero bien. Si tienes una verdadera y sólida religión; si eres cristiano a la faz del día y ostentas alta la frente; si posees una piedad bien entendida sin aspavientos ni pequeñeces; si te muestras bueno para todos, indulgente, amable, afectuoso, está seguro de que nadie se burlará de ti, sino que al contrario serás respetado, estimado y amado de casi todo el mundo. 

He conocido a un joven militar, músico del 25 de línea, que comulgaba tres veces a la semana, y hacía a la vista y ciencia de todos sus camaradas la vida más cristiana. Al principio habían querido amostazarle, pero él se había mantenido firme y alegre; pronto le dejaron tranquilo, y todo el regimiento, desde el coronel hasta el último soldado, acabó por venerarle.

Nada por Dios de respetos humanos; nada de cobardía, el Señor no quiere cobardes en su servicio. Confiésate delante de todo el mundo y gloríate de servir a Dios. 

Habrás oído sin duda hablar de ese valiente general Bedeau, que en Argel condujo tantas veces las tropas francesas a la victoria. En 1846 de vuelta de una de sus gloriosas expediciones en África, encontró a un sacerdote que se dirigía a Constantina. Al momento manda hacer alto a su columna, se apea del caballo, se arrodilla al pie de un árbol y se confiesa... Y dirigiéndose luego a sus valientes: 

- “Hijos míos -les dice- dentro de algunos días volveremos a presentarnos ante el enemigo, si alguno de vosotros quiere arreglar su conciencia, salga de las filas y haga como yo”... 

Sal también de las filas; sal del mal, sal de la indiferencia y haz como él.

Continúa...

 


 
 

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