martes, 30 de septiembre de 2014

ENTRE BASTIDORES DE LA CITA DE CHICAGO

El nombramiento de Blase J. Cupich como nuevo pastor de la tercera diócesis más importante de Estados Unidos ha sumido al catolicismo estadounidense en una profunda depresión.


Cuando aún se tambalea por la noticia de la inminente destitución del cardenal Raymond L. Burke, el catolicismo más conservador y tradicional de Estados Unidos -e históricamente más “papista”- ha recibido un nuevo golpe con el nombramiento del nuevo arzobispo de Chicago.

La elección por parte de Francisco de Blase J. Cupich como nuevo pastor de la tercera diócesis más importante de Estados Unidos ha sumido a este componente particularmente dinámico del catolicismo estadounidense en una profunda depresión, casi al borde de un ataque de nervios. Basta con escudriñar las reacciones de las páginas web y los blogueros de esta zona para darse cuenta del desconcierto y la decepción ante este nombramiento.

Por el contrario, el segmento más progresista del catolicismo estadounidense, históricamente hipercrítico con los últimos pontificados, ha celebrado con entusiasmo la llegada de Cupich, calificado de “moderado” por la prensa laica, una descripción típicamente utilizada en Estados Unidos para indicar a un “liberal” que puede no estar radicalizado, pero que sigue siendo un “liberal”.

El predecesor de Cupich, el cardenal Francis E. George, había escrito no hace mucho en una columna para el periódico diocesano:
“Espero morir en la cama, mi sucesor morirá en la cárcel y su sucesor morirá mártir en la plaza pública. Su sucesor recogerá los fragmentos de una sociedad arruinada y ayudará lentamente a reconstruir la civilización, como la Iglesia ha hecho tantas veces en la historia de la humanidad”.
George siempre ha sido muy crítico con la tendencia laicista en el ámbito legislativo establecida bajo la presidencia de Barack Obama, a quien conoce bien desde que era senador por Illinois. Pero es difícil imaginar que su profecía se haga realidad, al menos para su sucesor inmediato.

Para comprenderlo, basta con repasar aunque sea brevemente la trayectoria eclesiástica del nuevo arzobispo de Chicago.

Cupich, de 65 años, no es originario de Chicago, como George, sino de Omaha, en el estado rural periférico de Nebraska.

Su primera sede episcopal fue Rapid City, donde sucedió a Charles J. Chaput. Y fue en esta diminuta diócesis de Dakota del Sur donde en 2002 se hizo notar por prohibir a una comunidad católica tradicionalista celebrar el Triduo Pascual según el antiguo rito romano, liberalizado posteriormente en 2007 por Benedicto XVI con el motu proprio Summorum Pontificum.

Los católicos conservadores también recuerdan que durante el enfrentamiento entre los obispos de Estados Unidos y la Casa Blanca por la reforma sanitaria, Cupich fue uno de los poquísimos prelados, menos de una docena, que no dijo ni una palabra en contra, a pesar de que la crítica al Obamacare no era una postura de algunos obispos “extremistas” o “guerreros culturales”, como se les suele llamar en sentido despectivo, sino la postura oficial del episcopado.

Tras ser nombrado obispo de Spokane en 2010, al año siguiente Cupich prohibió a sus sacerdotes y diáconos participar en oraciones frente a clínicas abortistas. Una prohibición que contrasta fuertemente con la “corriente principal” de la Iglesia en Estados Unidos. De hecho, el Rosario se reza delante de estas clínicas en casi todas las diócesis de Estados Unidos. Y decenas de obispos participan en ellas, entre ellos, por ejemplo, el cardenal “moderado” de Washington, Donald Wuerl, y el actual presidente de la conferencia episcopal, el arzobispo de Louisville Joseph Kurtz.

La voz de Cupich -como señalan tanto los católicos conservadores, con angustia, como los progresistas, con satisfacción- suena siempre alta y clara cuando se habla de inmigración o de pena de muerte, pero parece coger laringitis cada vez que se habla de aborto, eutanasia y libertad religiosa, o se critica a la administración Obama por la reforma sanitaria.

A este respecto, es significativo el hecho de que Cupich haya decidido ampliar el alcance de la oficina de “Respeto a la vida” en la diócesis de Spokane, para dar a la lucha contra la pena de muerte el mismo peso que a la lucha contra el aborto.

Así pues, Cupich parece estar devolviendo a Chicago al apogeo del cardenal Joseph Bernardin, predecesor de George, campeón del catolicismo “liberal” en Estados Unidos y creador de la montañosa maquinaria burocrática de la conferencia episcopal, de la que fue presidente de 1974 a 1977 y “dominus” hasta su muerte en 1996.

Y la “era Bernardin” parece volver gracias a una jugada del papa Francisco, que ha tomado por sorpresa y a contrapié a un episcopado, como el de Estados Unidos, hoy ampliamente caracterizado por nombramientos realizados por Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Que fue una sorpresa se nota por el hecho de que pocos días antes del nombramiento, el diario Our Sunday Visitor, el más oficial de los periódicos católicos estadounidenses -su presidente es el periodista Greg Erlandson, miembro de la comisión para la reorganización de los medios de comunicación vaticanos que se reunió en Roma por primera vez la semana pasada-, al enumerar ocho nombres de posibles sucesores del cardenal George no presentó el seleccionado por Jorge Mario Bergoglio, el de Cupich.

El hecho de que el nombramiento equivocó al episcopado estadounidense se desprende de los resultados de las elecciones del actual presidente y vicepresidente de la conferencia episcopal que se celebraron hace menos de un año, en noviembre de 2013.

En aquel ciclo electoral, de hecho, entre los diez candidatos figuraba Cupich. Y la suya fue considerada por sus colegas la figura más netamente “progresista”, eclesiásticamente hablando, de las candidaturas presentadas.

Así pues, en la primera ronda de votaciones, que vio la elección inmediata como presidente del vicepresidente saliente, el arzobispo Kurtz, con 125 votos de 236, Cupich volvió a ocupar el séptimo lugar con sólo 10 votos.

Más papeletas tuvieron el cardenal de Houston Daniel N. DiNardo (25), el arzobispo de Filadelfia Chaput (20), el arzobispo de Los Ángeles José H. Gomez y el de Baltimore William E. Lori (15 votos cada uno), y el arzobispo de Nueva Orleans Gregory M Aymond (14).

En las dos rondas de votación para la vicepresidencia, Cupich estuvo lejos de ser elegido, quedando en quinto lugar (de nueve) tanto en la primera ronda, con 24 votos de 236, como en la segunda, con 17 votos de 235.

Para Chicago, pues, el papa Francisco no ha tenido en cuenta las perspectivas del episcopado local, a diferencia, por ejemplo, de lo que hizo en España, donde en Madrid promovió a Carlos Osoro Sierra, que como arzobispo de Valencia fue elegido vicepresidente de la conferencia episcopal en la primera vuelta del pasado marzo, con 46 votos de 79.

Tampoco parece que Bergoglio haya tenido en cuenta las recomendaciones del cardenal George, que habría pedido como coadjutor a un sacerdote de su diócesis. Al contrario de lo que ocurrió en Sidney, donde en cambio el 18 de septiembre Francisco nombró al dominico Anthony Colin Fisher, protegido del arzobispo saliente, el cardenal conservador George Pell, a quien el papa ha llamado a Roma como “zar” del aparato económico-financiero vaticano.

Sólo hay un punto en el que Francisco utilizó en Chicago el mismo procedimiento que en Madrid y Sydney. En los tres casos procedió al nombramiento sin haberlo discutido antes con los cardenales y obispos de la congregación para los obispos, a pesar de que todos ellos fueron confirmados por él el año pasado con importantes nuevas incorporaciones e igualmente significativas destituciones (la más escandalosa de ellas, la del cardenal estadounidense Burke).

Para Chicago, parece que Francisco procedió a su propia consulta personal, paralela a la del dicasterio. Se cree que el nombramiento de Cupich fue recomendado a Bergoglio con especial entusiasmo por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga y, sobre todo, por el cardenal Theodore McCarrick, arzobispo emérito de Washington, representante de la vieja guardia “liberal” del episcopado estadounidense.

A decir verdad, no es nada nuevo en este pontificado que los nombramientos oficiales, incluso los importantes, no sean discutidos colegialmente por la congregación vaticana correspondiente. Con Benedicto XVI no hubo discusión sobre el personal de Venecia (pero con Milán, Malinas-Bruselas, Santiago y Manila sí). Con este pontificado, sin embargo, el procedimiento parece dejarse de lado con mucha más frecuencia.

De hecho, la congregación no fue consultada para examinar no sólo los nombramientos de Chicago, Sydney y Madrid, sino también, en Alemania, la selección de tres nombres que debían someterse según la tradición al capítulo de Colonia, así como todos los nombramientos, una veintena, para Argentina.

En Italia, por poner dos ejemplos, no se consultó a la congregación episcopal para examinar a los sucesores de Locri e Isernia, donde las promociones recayeron en los vicarios generales de dos eclesiásticos “en gracia del papa”, respectivamente del obispo de Cassano all'Ionio y secretario general de la conferencia episcopal, Nunzio Galantino, y del arzobispo de Chieti-Vasto y secretario especial del próximo sínodo de obispos, Bruno Forte.

Volviendo a Estados Unidos, en este punto será interesante ver qué ocurrirá en el próximo consistorio para la creación de nuevos cardenales.

Actualmente hay tres diócesis estadounidenses tradicionalmente cardenalicias dirigidas por un arzobispo que aún no tiene la escarlata: Chicago, Los Ángeles y Filadelfia.

Es fácil adivinar que Francisco concederá el birrete al de Chicago, el único de los tres que ha nombrado.

Pero será curioso ver si al mismo tiempo el birrete irá a la diócesis de Los Ángeles, cuyo ordinario es del clero del Opus Dei, o a la de Filadelfia (no a las dos a la vez, porque parece impensable que Bergoglio haga tres nuevos cardenales estadounidenses de un solo golpe).

O si en cambio, como una señal más enviada al otro lado del Atlántico, la escarlata de Chicago quedará desnuda. Sin ningún adorno.




jueves, 25 de septiembre de 2014

PARAGUAY: LA GUERRA DE OBISPOS QUE ACABÓ CON LA DESTITUCIÓN DE LIVIERES

Después de una larga polémica, con “visita apostólica” incluida, el obispo Rogelio Livieres fue depuesto el miércoles de su cargo como cabeza de la diócesis de Ciudad del Este.


A través de un comunicado, la Santa Sede anunció la destitución y nombró como administrador apostólico a monseñor Ricardo Jorge Valenzuela Ríos, obispo de Villarrica del Espíritu Santo. El texto vaticano informó:
“La ardua decisión de la Santa Sede, determinada por serias razones pastorales, obedece al bien mayor de la unidad de la Iglesia Ciudad del Este y de la comunión episcopal en Paraguay”.
El obispo Livieres Plano había sido acusado de “malversación de fondos” y de “encubrir a sacerdotes acusados de abusos sexuales”.

En julio, un enviado especial de Bergoglio, el cardenal español Santos Abril y Castelló, realizó una “visita apostólica” que se interpretó como una evaluación sobre el terreno de la situación de la diócesis de Ciudad del Este, donde trabaja el sacerdote argentino, nombrado obispo de ese lugar por Juan Pablo II, el 12 de julio de 2004.


Urrutigoity, ¿fue una “trampa” de Bergoglio?

Uno de los focos de tensión en el seno de la Iglesia era la presencia en Paraguay del “sacerdote” argentino Carlos Urrutigoity, quien fue enviado por Bergoglio en 2015 a Ciudad del Este y que había sido acusado anteriormente en varias ocasiones, en distintas ciudades y por distintos jóvenes, de acoso sexual.

El arzobispo de Asunción, Pastor Cuquejo, sugirió en junio abrir una investigación para aclarar las acusaciones sobre Urrutigoity, algo que fue rápidamente rechazado por el obispo Rogelio Livieres, quien defendía su inocencia.

“No hay acusaciones de pedofilia salvo un refrito de calumnias de terceros interesados. La verdad es que no fue acusado de pedofilia por ninguna víctima. Tampoco, consiguientemente, hubo procesos ni condenas en tribunales de ningún país ni de la Santa Sede”.

“Para colmo de bienes, su heterosexualidad ha quedado confirmada por dos evaluaciones psicológicas independientes”, reza un comunicado de apoyo al sacerdote en la página web de la diócesis de Ciudad del Este.

El obispo de Ciudad del Este acusó entonces a su compañero de Asunción de ser “mala persona” por pedir la investigación e insinuó que debería haber dejado su cargo por “homosexual”.

Livieres estaba además en la mira por una supuesta malversación de donaciones y acusado de haber dilapidado el patrimonio inmobiliario de la Diócesis.

Según su equipo, Livieres se gastó “hasta el último centavo en cubrir las necesidades de la Iglesia, sin desviaciones a bolsillos de particulares”.

Esa misma fuente aseguró que vendió inmuebles sin beneficios económicos para costear la educación de seminaristas.

Pero el enfrentamiento entre los obispos de la Iglesia paraguaya viene de largo y va más allá de las recientes acusaciones.

El origen de muchas rencillas fue la designación del escandaloso ex “obispo” Fernando Lugo como candidato a la presidencia del país, cargo que ocupó desde 2008 hasta 2012.

El obispo de Ciudad del Este desplazado había acusado a sus compañeros de la Conferencia Episcopal Paraguaya de haber permitido que un religioso se metiera en política e incluso llegó a señalar que desde hace décadas la Iglesia del país había estado dirigida por obispos de izquierda y simpatizantes de la Teología de la Liberación.

La “visita apostólica” de los enviados de Bergoglio, que fue bautizada como “una misión para sacudir el Obispero”, y finalizó con la destitución de uno de los obispos más controvertidos de Latinoamérica.

Ahora, Bergoglio pidió a la comunidad apostólica de Ciudad del Este que “acoja la decisión de la Santa Sede con espíritu de obediencia, docilidad y sin desavenencias, guiado por la fe” e hizo un llamado a la Iglesia de Paraguay “a un serio proceso de reconciliación y superación de cualquier sectarismo y discordia”.


La Diócesis de Ciudad del Este respecto del descabezamiento de su Obispo, Mons. Livieres, publicó el siguiente comunicado (énfasis en el original):

COMUNICADO DE PRENSA DE LA DIÓCESIS DE CIUDAD DEL ESTE

Jueves, 25 de Septiembre de 2014 12:26

Mons. Rogelio Livieres Plano mantuvo esta semana dos reuniones en Roma en la Congregación para los Obispos, donde se lo instó vivamente a que renuncie a su cargo por la falta de unidad en la comunión con los otros Obispos del Paraguay.

A pesar de solicitar ver los resultados escritos de la Visita Apostólica, nunca le fueron mostrados. Tampoco se accedió a su pedido de ser escuchado y hablar con el Papa para poder defenderse y aclarar las dudas que hubiere.

Por respeto a su conciencia frente a los deberes que le tocan como Pastor de una Diócesis que, gracias a Dios, ha florecido y multiplicado sus frutos en los últimos años, se ha negado a acceder a un pedido que cree infundado y que es resultado de un procedimiento indefinido y súbito. Sin embargo, por obediencia a la autoridad del Papa ha aceptado con serenidad y tranquilidad la decisión de ser removido del cargo.

A instancias del Obispo saliente, la Diócesis de Ciudad del Este aguarda con alegría y esperanza al nuevo Pastor que la guiará hacia el Reino de los cielos, orando desde ya por quien deba asumir esta responsabilidad. María, Reina de la Paz, y san Blas, patronos de la Diócesis, protejan y guíen a todos en estas difíciles circunstancias. Cuando el Obispo sea notificado por escrito debidamente tendrán efectos legales las decisiones tomadas.



BERGOGLIO: “LOS CRISTIANOS VANIDOSOS SON COMO UNA POMPA DE JABÓN”

“Guardémonos de la vanidad que nos aleja de la verdad y nos hace parecer una pompa de jabón”, advirtió el papa a los fieles presentes en la misa de la Casa Santa Marta. 


En su homilía, partiendo de la cita del Libro de Eclesiastés de la Primera Lectura, Bergoglio ha dicho que, también “cuando hacen el bien, los cristianos deben rechazar la tentación de aparentar, de dejarse ver”.

“Si tú no eres consistente, también pasarás como todas los cosas”. Bergoglio se basó en el Libro de Eclesiastés para detenerse en la vanidad.Una tentación que no es sólo para los paganos, sino también para los cristianos, para las personas de fe. Jesús reprendía mucho a los que se envanecían. A los doctores de la ley, decía que no debían pasearse por las plazas con vestidos lujosos, como príncipes. Cuando rezas, advertía el Señor, por favor no te dejes ver, no reces para que te vean, reza a escondidas, en tu cuarto. Lo mismo, se debe hacer cuando se ayuda a los pobres: No hagas sonar la trompeta, hazlo a escondidas. El Padre lo ve, es suficiente.

Pero el vanidoso dice: Mira, yo doy esta ofrenda para las obras de la Iglesia y muestra el cheque, pero luego engaña a la Iglesia por otro lado. Esto hace el vanidoso: vive para aparentar. Cuando tu ayunas –dice el Señor a estos– por favor, no te hagas el melancólico, el triste, para que todos se den cuenta de que estás ayunando; no, ayuna con alegría; haz penitencia con alegría, para que nadie se dé cuenta. Y la vanidad es así: es vivir para aparentar, para dejarse ver.

Los cristianos que viven así, para aparentar, por la vanidad, parecen pavos reales, se pavonean. Hay quien dice, yo soy cristiano, yo soy pariente de ese sacerdote, de esa religiosa, de tal obispo, mi familia es una familia cristiana. Se envanecen. Pero, ¿y tu vida con el Señor? ¿Cómo rezas? ¿y tu vida en las obras de misericordia? ¿Visitas a los enfermos? La realidad. Y por eso Jesús, ha añadido, nos dice que debemos construir nuestra casa, es decir nuestra vida cristiana, sobre la roca, sobre la verdad. Sin embargo, esta ha sido su advertencia, los vanidosos construyen la casa sobre la arena y esa casa se cae, esa vida cristiana se cae, resbala, porque no es capaz de resistir las tentaciones.

¡Cuántos cristianos viven para aparentar!. Su vida parece una pompa de jabón. ¡Es bonita como una pompa de jabón! ¡Tiene todos los colores! Pero dura un segundo ¿y luego qué? También cuando miramos algunos monumentos fúnebres, pensamos que es vanidad, porque la verdad es volver a la tierra desnuda, como decía el Siervo de Dios Pablo VI. Nos espera la tierra desnuda, esa es nuestra verdad final. Mientras tanto, ¿me envanezco o hago algo? ¿Hago el bien? ¿Busco a Dios? ¿Rezo? Las cosas consistentes. Y la vanidad es mentirosa, es fantasiosa, se engaña a sí misma, engaña al vanidoso, porque antes finge ser, pero al final cree ser eso, lo cree. Lo cree. ¡Pobrecillo!.

Y esto, es lo que le sucedía a Herodes el tetrarca, que, como narra el Evangelio de hoy, se preguntaba con insistencia sobre la identidad de Jesús. La vanidad siembra inquietudes malas, quita la paz. Es como esas personas que se maquillan demasiado y después tienen miedo de que llueva y el maquillaje se caiga. No nos da la paz la vanidad solo la verdad nos da la paz. La única roca sobre la que podemos edificar nuestra vida es Jesús. Pensemos en esta propuesta del diablo, del demonio, también ha tentado a Jesús con la vanidad en el desierto diciéndole: Ven conmigo, vayamos al templo, hagamos el espectáculo; tú te tiras y todos creerán en ti. El demonio había presentado a Jesús la vanidad en una bandeja. La vanidad es una enfermedad espiritual muy grave.

Los Padres egipcios del desierto decían que la vanidad es una tentación contra la que debemos luchar toda la vida, porque siempre vuelve para quitarnos la verdad. Y para hacer que comprendieran esto decían: es como la cebolla, la coges y le vas quitando hojas –a la cebolla– hoy le quitas una hoja a la vanidad, otra poca vanidad mañana, y te pasas toda la vida quitando hojas a la vanidad para poder vencerla. Y al final estás contento: me he quitado la vanidad, he quitado las hojas de la cebolla, pero te queda el olor en la mano. Pidamos al Señor la gracia de nos ser vanidosos, de ser verdaderos, con la verdad de la realidad y del Evangelio.






miércoles, 17 de septiembre de 2014

BERGOGLIO: LOS VERDADEROS CRISTIANOS NO SON ELITISTAS Y GENERAN VIDA EN OTRA GENTE

Este miércoles, en su Audiencia General, el papa Bergoglio continuó su catequesis sobre la Iglesia para explicar que es católica y apostólica porque sale en misión hasta los confines de la Tierra, sin que sus miembros se consideren una élite, sino misioneros valientes que generan vida a otras personas, a otros pueblos.


“Imaginémonos si un grupo de cristianos hace esto: ‘nosotros somos los elegidos, sólo nosotros’… al final, mueren. Mueren primero en el alma, luego morirán en el cuerpo porque no tienen vida, no son capaces de generar vida a otra gente, a otros pueblos. No son apostólicos”.

“Y es precisamente el Espíritu Santo que nos conduce al encuentro con los hermanos, también hacia aquellos más distantes en todo sentido, para que puedan compartir con nosotros el amor, la paz, la alegría que el Señor Resucitado nos ha dejado como don”, afirmó ante los 50.000 fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.

A continuación la catequesis completa gracias a la traducción de Radio Vaticana:


"La Iglesia católica y apostólica"

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Esta semana continuamos hablando sobre la Iglesia.

Cuando profesamos nuestra fe, nosotros afirmamos que la Iglesia es “católica” y “apostólica”. Pero, ¿cuál es efectivamente el significado de estas dos palabras, de estas dos conocidas características de la Iglesia? ¿Y qué valor tienen para las comunidades cristianas y para cada uno de nosotros?

1. Católica significa universal. Una definición completa y clara nos es ofrecida por uno de los Padres de la Iglesia, de los primeros siglos, San Cirilo de Jerusalén, cuando afirma: “la Iglesia sin duda es llamada católica, es decir, universal, por el hecho que está difundida por doquier, desde uno al otro confín de la tierra; y porque universalmente y sin defección enseña todas las verdades que deben llegar a conocimiento de los hombres, ya sea con respecto a las cosas celestes que a las terrestres.

Un signo evidente de la catolicidad de la Iglesia es que ella habla todas las lenguas. Y esto no es otra cosa que el efecto del Pentecostés: es el Espíritu Santo, en efecto, que ha puesto en condiciones a los Apóstoles y a la Iglesia entera para que hagan resonar para todos, hasta los confines de la tierra, la Buena Noticia de la salvación y del amor de Dios. La Iglesia así nació católica, es decir, “sinfónica” desde los orígenes y no puede ser otra cosa que católica, proyectada hacia la evangelización y al encuentro con todos.

La palabra de Dios hoy se lee en todas las lenguas: todos tienen el Evangelio en la propia lengua. Para leerlo. Y vuelvo a lo mismo: es siempre bueno llevar con nosotros un Evangelio chiquito, para llevarlo en el bolsillo, en la cartera. Y durante la jornada leer un fragmento. Esto nos hace bien. El Evangelio está difundido en todas las lenguas porque la Iglesia, el anuncio de Jesucristo Redentor está en todo el mundo. Y por esto se dice que la Iglesia es católica: porque es universal.

2. Si la Iglesia nació católica, quiere decir que nació “en salida”, que nació misionera. Si los apóstoles se hubieran quedado ahí en el cenáculo, sin salir a predicar el Evangelio, la Iglesia sería solamente la Iglesia de aquel pueblo, de aquella ciudad, de aquel cenáculo. Pero todos salieron por el mundo desde el momento del nacimiento de la Iglesia; desde el momento que vino el Espíritu Santo. Y por esto la Iglesia nació “en salida”, es decir, misionera.

Es lo que expresamos calificándola apostólica. Porque el apóstol es el que lleva la Buena Nueva de la resurrección de Jesús. Este término nos recuerda que la Iglesia, sobre el fundamento de los Apóstoles está en continuidad con ellos. Son los apóstoles que fueron y fundaron nuevas iglesias, han consagrado nuevos obispos. Y así en todo el mundo, en continuidad. Hoy, todos nosotros estamos en continuidad con aquel grupo de apóstoles que ha recibido el Espíritu Santo y luego fue “en salida” a predicar. La Iglesia es enviada para llevar a todos los hombres este anuncio del Evangelio, acompañándolo con los signos de la ternura y del poder de Dios.

También esto deriva del evento del Pentecostés: es el Espíritu Santo, en efecto, que supera toda resistencia, que vence la tentación de cerrase en sí mismos, entre pocos elegidos, y de considerarse los únicos destinatarios de la bendición de Dios.

Imaginémonos si un grupo de cristianos hace esto: “nosotros somos los elegidos, sólo nosotros”… al final, mueren. Mueren primero en el alma, luego morirán en el cuerpo porque no tienen vida, no son capaces de generar vida a otra gente, a otros pueblos. No son apostólicos. Y es precisamente el Espíritu Santo que nos conduce al encuentro con los hermanos, también hacia aquellos más distantes en todo sentido, para que puedan compartir con nosotros el amor, la paz, la alegría que el Señor Resucitado nos ha dejado como don.

3. ¿Qué comporta para nuestras comunidades y para cada uno de nosotros, ser parte de una iglesia que es católica y apostólica? En primer lugar, significa llevar en el corazón la salvación de toda la humanidad, no sentirse indiferente o extraños con el destino de muchos de nuestros hermanos, sino abiertos y solidarios para con ellos. También significa tener el sentido de plenitud, de lo completo, de la armonía de la vida cristiana, rechazando siempre las posiciones parciales, unilaterales, que nos encierran en nosotros mismos.

Ser parte de la Iglesia apostólica quiere decir ser consciente de que nuestra fe está anclada en el anuncio y en el testimonio de los mismos Apóstoles de Jesús. Está anclada allí, es una larga cadena que viene de allí; y por eso sentirse siempre enviados, sentirse mandados, en comunión con los sucesores de los Apóstoles, a anunciar, con el corazón lleno de alegría, a Cristo y su amor por toda la humanidad. Y aquí yo quisiera recordar la vida heroica de tantos, tantos misioneros y misioneras, que han dejado su patria para ir a anunciar el evangelio en otros países, en otros continentes.

Me decía un cardenal brasilero que trabaja bastante en el Amazonas, que cuando él va a un lugar, a un pueblo del Amazonas, a una ciudad, va siempre al cementerio. Y allí ve las tumbas de estos misioneros, sacerdotes, hermanos, monjas, que han ido a predicar el Evangelio, apóstoles; y él piensa: todos ellos pueden ser canonizados ahora, han dejado todo para anunciar a Jesucristo.

Demos gracias a Dios porque nuestra Iglesia tiene tantos misioneros, ha tenido tantos misioneros, y tiene necesidad de más aún, ¡agradezcamos al Señor por esto! Tal vez entre tantos jóvenes, chicos y chicas que están aquí, alguno tiene ganas de convertirse en misionero, ¡que vaya hacia adelante! ¡Es bello esto, llevar el Evangelio de Jesús! ¡Sean valientes!

Pidámosle entonces al Señor, que renueve en nosotros el don de su Espíritu, para que toda comunidad cristiana y todo bautizado sea expresión de la santa madre Iglesia católica y apostólica.


ACI Prensa




martes, 16 de septiembre de 2014

A FRANCISCO NO LE IMPORTA DE QUÉ RELIGIÓN SEAS

Mientras no seas católico, está bien...


El siguiente clip ha estado circulando recientemente. Es un breve extracto de un video realizado en 2013 cuando Francisco visitó Río de Janeiro, Brasil, para la Jornada Mundial de la Juventud. En él, declara que para él no es importante si alguien que carece de comida y educación recibe una educación católica, protestante, ortodoxa o judía, siempre y cuando sea alimentado y educado. Proporcionamos una traducción al inglés y un enlace a la entrevista completa a continuación.

La entrevista completa, que fue transmitida en su momento por la televisión brasileña, puede verse en este enlace (con subtítulos en inglés). La parte extraída del video de arriba ocurre al final de la entrevista. Miremos más de cerca lo que dice Francisco (nótese en particular las palabras subrayadas):

25'40"

Creo que hay que fomentar una cultura del encuentro en todo el mundo... en todo el mundo, o sea, que cada uno sienta la necesidad de dar a la humanidad los valores éticos que hoy día necesita la humanidad y defender esta realidad humana.

26'08”

En ese aspecto, creo que es importante que todos trabajemos por los demás, podar el egoísmo…  un trabajo por los demás según los valores de la propia fe. Cada uno, cada fe tiene sus propias creencias, pero según los valores de la propia fe, trabajar por los demás. Y nosotros, encontrarnos todos, para trabajar por los demás.

26'35"

Si hay un chico que tiene hambre y no tiene educación, lo que nos debe interesar es que deje de tener hambre y que tenga educación. Si la educación se la dan los católicos, los protestantes, los ortodoxos o los judíos, a mí no me interesa. A mí me interesa que lo eduquen y que le quiten el hambre. Eso tenemos que ponernos de acuerdo.

27'00”

Hoy día la urgencia es tal que  no podemos pelearnos entre nosotros a costilla de los demás.

27'10”

Primero trabajar por el prójimo, después hablar entre nosotros, con mucha altura, dando razón de nuestra fe cada uno, buscando entendernos.

27'25”

Pero, sobre todo, hoy día, urge la projimidad. La salida de sí mismo para solucionar los tremendos problemas mundiales que hay.

27'35”

Creo que las religiones… las diversas confesiones –me gusta hablar más bien de diversas confesiones– no pueden irse a dormir tranquilas mientras haya un solo chico que muere de hambre, un solo chico sin educación, un solo joven o anciano sin servicio de salud.

28'00”

Pero, el trabajo de las religiones —de las confesiones— no es beneficencia, es verdad, pero al menos en nuestra fe católica, en nuestra fe cristiana, vamos a ser juzgados por estas obras de misericordia.

El indiferentismo humanista que Francisco muestra descaradamente aquí es impresionante. Es muy evidente que el hombre ve el catolicismo simplemente como una religión entre muchas, una en la que “cree” y quizás “prefiere” (guiño, guiño), pero que objetivamente no tiene mayor estatus o valor que cualquier otra religión. De hecho, anima a “trabajar unos para otros según los valores de la propia fe”, que “tiene sus propias creencias”.

Luego explica lo que quiere decir: Mientras alimentemos a los niños pobres que pasan hambre, “Si la educación se la dan los católicos, los protestantes, los ortodoxos o los judíos, a mí no me interesa”. Oye, ¿a quién le importa si el alma de un niño es puesta en el camino de la perdición eterna a través de las herejías de los luteranos, las falsas enseñanzas de los ortodoxos o las aterradoras blasfemias de los talmudistas que rechazan a Cristo, verdad? Después de todo, el cuerpo es mucho más importante que el alma, ¿verdad? Veamos qué tiene que decir la Sagrada Escritura al respecto:

Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

(Mt 10:28)

Porque muchos seductores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne: éste es un seductor y un anticristo. Mirad por vosotros mismos para no perder las cosas que habéis hecho, sino para recibir una recompensa completa. Todo aquel que se rebela y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios. El que persevera en la doctrina, ése tiene tanto el Padre como el Hijo. Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa ni le digáis: Dios te guarde.

(2 Juan 1:7-10)

Ahora, antes de que los habituales blogueros charlatanes del novus ordo empiecen a quejarse, dejemos una cosa muy clara: por supuesto que debemos alimentar a los hambrientos. Por supuesto, un niño que tiene hambre primero debe ser alimentado antes de instruirle en el Evangelio y darle una buena educación. Nuestro Bendito Señor hizo lo mismo: primero atendió las necesidades corporales de las personas y luego les enseñó (por ejemplo, ver Jn 6, especialmente Jn 6:26). La necesidad corporal de alimento, aunque en sí misma no es tan importante como las necesidades espirituales del alma, es a menudo más urgente.

No estamos discutiendo esto. El problema que tenemos es la afirmación arrogante e indiferente de Francisco de que no le importa (“no me interesa”) si una persona recibe una educación católica, protestante o judía. Él casualmente resta importancia a las diferencias entre las religiones como simples “luchas entre nosotros”, como si la diferencia entre la religión verdadera establecida por Dios Todopoderoso y las sectas diabólicas que se oponen a esta religión verdadera fuera simplemente una disputa académica (“discusiones sobre principios superiores”) que es de mucha menor importancia que las obras de caridad. (¿Te imaginas lo que habría dicho sobre la lucha de la Iglesia contra los semiarrianos por, literalmente, un ápice de doctrina [homoousion vs. homoiousion]?)

Recordemos las saludables palabras del Papa Clemente XIII en este punto, como una pequeña y cruda prueba de la realidad:

En el campo del Señor, para cuyo cuidado la Divina Providencia nos colocó como superintendente, no hay nada que exija tanto cuidado vigilante y trabajo incansable en su cultivo como guardar la buena semilla de la enseñanza católica que los Apóstoles recibieron de Jesucristo y transmitieron para nosotros. Si en la pereza se descuida esto, el enemigo de la raza humana sembrará malas hierbas mientras los trabajadores duermen. Entonces se encontrarán malas hierbas que deberían entregarse a las llamas en lugar de buen grano para almacenar en los graneros. Sin embargo, San Pablo nos anima encarecidamente a proteger la fe que los santos nos transmitieron. Le dijo a Timoteo que preservara el sagrado encargo porque se acercaban tiempos peligrosos cuando los hombres malos y engañosos existirían en la Iglesia de Dios.

 A menudo sucede que en la Iglesia de Dios surgen ciertas ideas indignas que, aunque directamente se contradicen entre sí, conspiran juntas para socavar la pureza de la fe católica de alguna manera. Es muy difícil equilibrar cautelosamente nuestro discurso entre ambos enemigos de tal manera que parezca que no damos la espalda a ninguno de ellos, sino que rechazamos y condenamos a ambos enemigos de Cristo por igual. Mientras tanto, el asunto es tal que el error diabólico, cuando ha coloreado hábilmente con sus mentiras, se viste fácilmente a semejanza de la verdad, mientras que breves adiciones o cambios corrompen el significado de las expresiones y la confesión, que generalmente obra para la salvación, a veces, con un ligero cambio, unos centímetros hacia la muerte.

 Los fieles, especialmente los simples o incultos, deben mantenerse alejados de los caminos estrechos y peligrosos en los que difícilmente pueden poner un pie sin vacilar. No se debe llevar a las ovejas a pastar por lugares sin caminos...

(Papa Clemente XIII,  Encíclica  In Dominico Agro, nn. 1-3)

Vaya, parece que el Papa Clemente no compartía exactamente el indiferentismo bergogliano respecto a la doctrina como más o menos “disputas internas entre amigos”. San Pablo tampoco debe haber conocido el evangelio de olla popular de Bergoglio cuando escribió: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios” (Heb 11:6).

Francisco revela que cree en algún tipo de “valores éticos que la humanidad necesita” que pueden ser impartidos por cualquier religión y, por lo tanto, son independientes del catolicismo, y que se puede decir que “trascienden” todas las religiones. Por eso a él no le importa si estos valores son inculcados por “católicos”, protestantes, judíos, etc.

Pero, por supuesto, esto es un completo disparate, condenado por la Iglesia mucho antes del Vaticano II. El mismo Dios que creó a la humanidad también estableció el catolicismo. El mismo Dios que hizo a todas las personas a su imagen también quiere que todos alcancen la salvación eterna en y a través de la verdadera Iglesia Católica Romana, la única arca de salvación (que no debe confundirse con la lamentable secta pseudocatólica encabezada por Francisco). La verdadera Iglesia siempre ha predicado esto. Francisco, por otro lado, predica la doctrina masónica de una hermandad del hombre que debe lograrse a través de una “cultura del encuentro” y que está intrínsecamente divorciada de la verdadera religión y la verdad religiosa. Es un preludio, sin duda, de la religión unimundial que en algún momento será presidida por el anticristo, que buscará “reconciliar todas las religiones” sobre la mentira escandalosa pero inmensamente popular de que, en última instancia, todas las religiones enseñan lo mismo.

Repasemos cómo el Papa San Pío X condenó errores similares que ya estaban asomando su fea cabeza en su época, hace aproximadamente 100 años:

Y, ahora, penetrados por el más profundo dolor, nos preguntamos, Venerables Hermanos, qué ha pasado con el catolicismo de Le Sillon. El que daba antes tan hermosas esperanzas, este río cristalino e impetuoso, ha sido secuestrado en su curso por los enemigos modernos de la Iglesia y no constituye ya más que un miserable afluente del gran movimiento de la apostasía organizado en todos los países para el establecimiento de una iglesia universal que no tendrá ni dogmas ni jerarquía, ni regla para el espíritu, ni freno para las pasiones, y que, so pretexto de la libertad y de la dignidad humana volvería a traer al mundo, si pudiese triunfar, el reinado legal de la astucia y de la fuerza o la opresión de los débiles, de los que sufren y trabajan.

Queremos llamar su atención, Venerables Hermanos, acerca de esta deformación del Evangelio y del carácter sagrado de Nuestro Señor Jesucristo, Dios y Hombre, realizada en Le Sillon y en otras partes. Al abordar la cuestión social, está de moda en ciertas esferas descartar primero la divinidad de Jesucristo y después no hablar más que de su soberana mansedumbre, de su compasión para todas las miserias humanas, de sus cálidas exhortaciones al amor al prójimo y a la fraternidad. Verdad es que Jesucristo nos ha amado con un amor inmenso, infinito, y que vino a la tierra a sufrir y a morir para que, reunidos en torno suyo, en la justicia y el amor, animados de los mismos sentimientos, todos los hombres vivieran en la paz y en la felicidad.

Pero, a la realización de esta dicha temporal y eterna, Él puso, con una autoridad soberana, la condición de que se forme parte de su rebaño, que se acepte su doctrina, que se practique la virtud y que se deje enseñar y guiar por Pedro y sus sucesores.

 Además, si Jesús fue bueno para los extraviados y pecadores, no respetó sus convicciones equivocadas, por sinceras que parecieran; los ha amado a todos para instruirlos, convertirlos y salvarlos. Si ha llamado a Él, para aliviarlos, a los que gimen y sufren, no ha sido para predicarles el sueño de una igualdad quimérica. Si ha levantado a los humildes, no ha sido para inspirarles el sentimiento de una dignidad independiente y rebelde a la obediencia. Si su corazón desbordado de mansedumbre para las almas de buena voluntad, igualmente supo armarse de una santa indignación contra los profanadores de la casa de Dios, contra los miserables que escandalizaban a los pequeñuelos, contra las autoridades que abrumaban al pueblo con la carga de pesados impuestos, sin hacer nada para ayudarles.

Fue tan enérgico como dulce; regañó, amenazó, castigó sabiendo y enseñándonos que, con frecuencia, el temor es el principio de la sabiduría, y que conviene, a veces, cortar un miembro para salvar el cuerpo.

Finalmente, no anunció para la sociedad futura el reinado de una felicidad ideal, sin mezcla de sufrimiento, antes al contrario, con la palabra y con el ejemplo trazó el camino de la dicha posible sobre la tierra y de la felicidad perfecta en el cielo: el camino real de la cruz. Enseñanzas son estas que no deben aplicarse tan sólo a la vida individual, con miras a la salvación eterna, sino que son enseñanzas eminentemente sociales y que nos ofrecen en Nuestro Señor Jesucristo algo más que un humanitarismo sin autoridad y sin consistencia

(Papa San Pío X,  Carta Apostólica Notre Charge Apostolique; se agregaron subrayados y saltos de párrafo.)

Esto realmente habla por sí solo. Francisco predica un evangelio falso, ese “humanitarismo impotente” condenado por el Papa Pío X.

Tampoco servirá señalar que al final de la entrevista, Bergoglio admite que “el fin de la religión... no es la beneficencia”... ¿porque no dice cuál es, entonces, el fin de la religión (la verdadera religión, podríamos agregar)?. De hecho, añade:
“al menos en nuestra fe católica, en nuestra fe cristiana, vamos a ser juzgados por estas obras de misericordia, en alusión a Mt 25,31-46. Si bien es cierto que seremos juzgados por las obras de misericordia que hayamos demostrado, este no es de ninguna manera el único criterio por el cual seremos juzgados, como si al final lo único que importara fuera cuántas bocas hambrientas hemos alimentado y cuánto dinero hemos donado a la caridad: “El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado” (Mc 16,16; ver también Rom 1,17; Rom 3,26). ). Aquí Francisco parece respaldar la herejía del pelagianismo, que enseñaba la salvación por obras y negaba la absoluta necesidad de la gracia.

Lo que Francisco dice en esta entrevista de 2013 concuerda completamente con muchas otras cosas que ha dicho desde entonces, como cuando dijo a los protestantes que no está interesado en convertirlos al catolicismo, cuando dijo que los judíos de hoy siguen siendo el pueblo elegido por Dios, o cuando dijo que los musulmanes pueden obtener “abundantes frutos espirituales” mediante la observancia del Ramadán y que deben compartir su “fe” utilizando el Corán.

Además, la afirmación de Bergoglio de que en el diálogo interreligioso cada una de las partes “expresa las razones de nuestra fe, tratando de llegar a un entendimiento mutuo” está perfectamente en línea con su brillante afirmación de que nadie es dueño de la verdad, como si la verdad divina fuera simplemente una cuestión de “opinión”, respecto de la cual el propósito de las discusiones doctrinales no es la conversión del otro sino simplemente el de “comprensión mutua” (¿Suena familiar?)

En última instancia, nadie tomará en serio a un “papa” que está tan poco impresionado por sus propias (supuestas) convicciones religiosas que en realidad no le importa si alguien más las comparte. Obviamente no vale la pena investigar su religión si él mismo adopta un enfoque de “tómalo o déjalo”.

Bajo la apariencia del amor, la hermandad, la paz y la armonía, y las obras de misericordia corporales, este audaz hereje Jorge Bergoglio promueve un indiferentismo sumamente peligroso, que siempre conduce a la apostasía.

No se puede sobrestimar el peligro que representa el “papa Francisco” para las almas. ¡Es un esparcidor de veneno pernicioso con boca de miel que causará una ruina indescriptible a las almas!


Novus Ordo Watch


domingo, 7 de septiembre de 2014

BERGOGLIO RESPALDA LA "TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN"

El 22 de noviembre de 2014, al final de una audiencia concedida a los participantes del IV Congreso Nacional Misionero de Italia, Bergoglio saludó al padre Gustavo Gutiérrez, considerado el padre de la "Teología de la Liberación".

Bergoglio ya había recibido a Gutiérrez en septiembre de 2013, pero en una audiencia privada sin fotos. Ahora, el respaldo papal de esa teología comunista se volvió irrestricto y abierto. Podemos notar la alegría manifestada por Bergoglio en el encuentro, expresando su adhesión a las ideas de Gutiérrez.

La inclinación comunista de Bergoglio se está volviendo cada vez más clara, como lo demuestra la siguiente caricatura, publicada con aprobación en el periódico alemán Neues Deutschland (Nueva Alemania), órgano del Partido Socialista de Alemania, que gobernó la Alemania Oriental comunista hasta la caída del Muro de Berlín y aún existe. Representa a Marx, Engels y Bergoglio como los principales líderes representativos de su línea del partido comunista.



Tradition in Action


viernes, 5 de septiembre de 2014

AVANZA LA JERARQUÍA GAY

"Las parejas gay necesitan amparo legal"

"¿Este Obispo será católico?


Saben nuestros lectores nuestra opinión acerca del importante papel que, en la renuncia de Benedicto XVI, ha tenido el poderoso Lobby Gay que parasita la Iglesia Católica.

No en vano el finado cura rojo y pro sodomita don Gallo, que Dios haya perdonado, dijo que sería magnífico que el sucesor de Benedicto XVI fuera un ¡Papa Gay!

Los hechos van confirmando la hipótesis. El Vatileaks, en el que estaban mezclados estos enemigos de Dios y de la Iglesia, ha quedado en el olvido.
¿Qué se habrá hecho del expediente entregado por Benedicto a Francisco el primer día que se encontraron en Castelgandolfo, y cuyas fojas aparecen en una fotografía oficial de ambos, como si el Papa Emérito hubiera querido dejar pública constancia de que las entregaba en persona? Al respecto, los mal pensados dicen que hacía falta papel higiénico en Santa Marta.

Pues, ¿cómo podría profundizar la investigación correspondiente un Papa que parece simpatizar con ellos?
Recordemos que vive en una casa regenteada por un escandaloso homosexual a quien, además, ha nombrado como su representante ante el IOR, para dejarnos tranquilos con la integridad moral de su elegido.

Recordemos que hace no mucho, luego de concelebrar la santa Misa con el padre Michele De Paolis, un promotor de la homosexualidad, le ha besado la mano.

Cura pervertido: "La homosexualidad es un regalo de Dios"


Y que el 21 de Marzo de 2014 se encontró alegremente a don Ciotti, con el que se lo ve "de la manito" abajo, siendo el mencionado prete un cura pro comunista y pro gay, amigo del finado don Gallo, el mismo que finalizaba sus misas con el Bella Ciao y era íntimo de sodomitas de nota como Vladimir Luxuria. Fue don Ciotti el que dijo, no mucho ha, que un homosexual podría ser un excelente obispo.


Así pues, bajo la capa de este Papa, que no es quien para juzgar a un gay pero sí para poner bajo arresto domiciliario al fundador de los Frailes de la Inmaculada, han florecido varias declaraciones de obispos que piden sea establecida por los estados la Unión Civil de los homosexuales de ambos sexos.

Tal es el caso del Secretario General de la Conferencia Episcopal Brasileña, Mons. Leonardo Steiner, quien en un reportaje concedido a la Red O' Globo ha dicho:
Es importante comprender las uniones de personas del mismo sexo. No se trata de cualquier interés, sino del que involucra a personas. Es necesario dialogar sobre los derechos de la vida en común entre personas del mismo sexo, que deciden vivir juntas. Ellas necesitan de un amparo legal de la sociedad...

La dificultad está en decidir que las uniones de personas del mismo sexo sean equiparadas al casamiento o a la familia.

Estos canallas avanzan por pasos, y se van mimetizando cual camaleones, como si con eso pudieran engañar a Dios. Así que ahora la Iglesia tiene que salir a pedir por las uniones gay legales, pero claro: ¡Qué no sean equiparadas al matrimonio! ¡No faltaba más!

Para don Steiner:
La Iglesia cambia siempre, está en mudanza. No es la misma a través de los tiempos. Teniendo como fuerza iluminadora de su acción al Evangelio, la Iglesia busca respuestas para el tiempo presente. Así como todas las personas, la Iglesia procura leer los signos de los tiempos, para ver que se debe cambiar. Las verdades de la fe no cambian.

¡Así que la Iglesia no es la misma a través de los tiempos! ¿Habrá oído este pobre hombre algunas vez la sentencia paulina"Jesucristo es el mismo, ayer hoy y siempre"? ¿No es acaso el Señor el Esposo y la cabeza de la Iglesia?

Si leyéramos los signos de los tiempos, como aconseja don Steiner, y viendo sus declaraciones y la de sus colegas, quizá los católicos nos diéramos cuenta de que el Fin final se acerca.

¿Así que por la fuerza iluminadora del Evangelio la Iglesia aconseja al Estado que formule leyes para amparar a los sodomitas? ¿No sabe siquiera Mons., que lo que la ley permite termina siendo aceptado como bueno por la sociedad?
Pobres hombres en manos de Satanás y de sus vicios que, con la excusa del "acompañamiento", certifican a los pecadores en su malas conductas y los conducen camino del Infierno. Allí no los va a salvar su íntima amistad con Francisco; no se engañen.

Para ver quién es quíen






Don Ciotti y el finado don Gallo



Don Gallo del brazo con el travesti Vladimir Luxuria,
Marcha del orgullo Gay, Génova 2009

Dijo don Ciotti al programa "Un Giorno da Pecora" de Radio 2:
"Según mi opinión, un gay puede ser un obispo buenísimo; lo importante es vivir la propia dimensión de modo transparente y limpio. En esto no hay diferencia entre un gay y un heterosexual... Soy contrario al matrimonio gay pero todos debemos tener derechos civiles (es decir apoya las uniones civiles gay)


Hablando del posible sucesor de Benedicto XVI, el finado don Gallo dijo el 7 de Marzo de 2013:
Un Papa homosexual sería algo magnífico. Pensar que lo diga en la Plaza de San Pedro sería grandioso. Los hijos de Dios son iguales, es la esencia del Evangelio, todos somos hijos e  hijas de Dios.
El sacerdote homosexual debe poder expresar libremente su identidad y su sexualidad, de lo contrario se reprime y llega a la pedofilia.