domingo, 30 de abril de 2017

SANTA FE: PRETENDEN AMEDRENTAR A LOS QUE DEFIENDEN LA VIDA


El Colegio de Psicólogos de la provincia de Santa Fe tomó la decisión de suspender durante seis meses la matrícula de una terapeuta 
que acompañó a una niña de 11 años embarazada tras una violación, la que  resolvió dar a luz el año pasado y entregar a su hijo en adopción “para que sea feliz”. 

El Colegio de Psicólogos consideró que este acompañamiento fue una “falta ética” ya que entienden que “orientó el caso según sus intereses”. La decisión fue recurrida ante la justicia que deberá resolver ahora si cabe -o no- castigar a la profesional.

Los abortistas habían convencido a la menor embarazada y a su madre de que “interrumpan el embarazo”, sin explicarles en qué consiste la práctica y sin mostrarles más opciones.

Cuando Grávida se les acercó para brindarle información, suponían que después de la “interrupción” el bebé iba a vivir. En el momento en que les explicaron en qué consiste el aborto la mamá exclamó: “Pobrecito, él no tiene la culpa”.

Ella y su hija decidieron entonces seguir adelante. Cuando llevaban a la gestante al quirófano para hacerle la cesárea, ésta le decía a su madre: “Exigí que el bebé se quede con una familia que lo haga feliz”. Ella misma eligió el nombre del niño, le puso Francisco.

Grávida tomó conocimiento del caso en el Hospital Iturraspe de Santa Fe y –junto a sus profesionales- acompañó a la pequeña y a su familia, durante el embarazo y el parto. Al día de hoy la siguen asistiendo. A pesar de todo, la psicóloga que integra el equipo interdisciplinario del Iturraspe denunció a la voluntaria de Grávida, Lic. María Belén Catalano, ante el Colegio de Psicólogos de Santa Fe que, a raíz de eso, intenta suspenderle la matrícula.

Hace poco más de un mes, el violador fue detenido y gracias a que el bebé vive se pudieron hacer los cotejos de ADN que lo señalan como autor del delito.

Sólo resta saber si la justicia va a ser rigurosa con el delincuente o va a cargar contra los que ayudaron a las víctimas, que en el caso de una violación seguida de embarazo son siempre dos: la mujer violada y su hijo.
Editora: Lic. Mónica del Río
NOTIVIDA

sábado, 29 de abril de 2017

EL PUTERÍO ARGENTINO




Por Nicolás Márquez

Hace apenas unos días (el 20 de marzo pasado), el desacreditado intendente porteño Horacio Rodríguez Larreta inauguró el nuevo nombre de la estación de la línea H del Subte “Santa Fe – Carlos Jáuregui” [1], en “honor” no a un héroe de Malvinas o un prócer de similar referencia y envergadura sino a un activista que fundó la CHA (Comunidad Homosexual Argentina) a comienzos de los 80´y que en 1992 encabezó la primera marcha por el “orgullo gay” en la ciudad de Buenos Aires. Poco después, el susodicho murió de SIDA. ¿No tenía otro referente más atractivo para homenajear el mandamás de la Capital Argentina?

Pero ni siquiera el agasajo revistió un tono discreto o austero: en un lugar constantemente transitado por las familias y menores a toda hora, se decoró la estación con paredones plagados de pinturas con imágenes de dudoso gusto, en apología manifiesta al homo-sadismo, al lesbianismo y a otras tendencias todavía más confusas.

Vale destacar que esta política de Estado no es consecuencia de un simple arrebato demagógico del intendente progresista que padece Buenos Aires, sino que es la consecuencia de un movimiento militante de izquierda que tiene una intensa historia y que hoy impone su agenda desde las usinas estatales no sin la sumisión o complicidad de funcionarios bienpensantes del timorato centrismo local.


Progresismo: En esta imagen en el subte, un niño juega en la rodilla de uno de los miembros de una pareja homosexual mientras un sadomasquista semidesnudo se pasea inmediatamente al lado.


Hagamos un poco de historia local

Si bien hubo algunos antecedentes menores de agrupaciones argentinas que intentaron sin mayor trascendencia efectuar algún tipo de militancia homosexualista en los años ‘60 [2], muchos sostienen que el primer precedente importante se dio en 1971, cuando se conformó el “Frente de Liberación Homosexual” (FHL), integrado por personalidades de izquierda como el dirigente comunista Héctor Anabitarte, el escritor Manuel Puig (quien murió de SIDA en 1990 y fue famoso por su novela homosexualista El beso de la mujer araña), el periodista Blas Matamoro o el reconocido sociólogo de origen marxista Juan José Sebreli.

Probablemente este grupo importara además el primer testimonio de una organización local que entremezclara marxismo y sodomía (colocando discursivamente a los homosexuales en el papel de clase subalterna oprimida por el “hetero-capitalismo” dominante) tal como ellos lo exponían en sus comunicados oficiales: “los homosexuales son oprimidos social, cultural, moral y legalmente. Son ridiculizados y marginados, sufriendo duramente el absurdo impuesto brutalmente de la sociedad heterosexual monogámica”, siendo que “esta opresión proviene de un sistema social que considera a la reproducción como objetivo único del sexo. Su expresión concreta es la existencia de un sistema heterosexual compulsivo de relaciones interhumanas donde el varón juega el papel de jefe autoritario, y la mujer y los homosexuales de ambos sexos son inferiorizados y reprimidos (…) la lucha contra la opresión que sufrimos es inseparable de la lucha contra todas las demás formas de opresión social, política, cultural y económica (…) todos aquellos que son explotados y oprimidos por el sistema que margina a los homosexuales pueden ser nuestros aliados en la lucha por la liberación” [3].

Muchos consideran que este pequeño frente tendría una tónica tan radicalizada gracias a la influencia de un elemento que a poco de su fundación se integró y virtualmente copó y personalizó la organización. Nos referimos al escritor y sociólogo Néstor Perlongher, homosexual nacido en 1949, de tendencia ultraizquierdista, quien a la distancia fuera visto como el activista más representativo del grupo y por cuyo afán de protagonismo personal no tardó en convertirse en su referente más visible. Según cuenta Sebreli: “Perlongher era un personaje pintoresco, parecía una señora (…) a partir de la entrada de Perlongher el ‘FLH’ creció mucho porque él salió a buscar militantes en la facultad, y las dos carreras en las que consiguió más adeptos fueron psicología y sociología”, a lo que Sebreli añade la insana influencia de este sujeto dado que “Perlongher introduce en el grupo la droga” [4].

Obviamente Perlongher no era un individuo que pudiera preciarse de intrascendente. Mientras se pavoneaba por las calles de Buenos Aires vistiendo unos excéntricos tacos altos y mezclaba trotzkismo visceral con homosexualismo escandalizador, se hacía llamar a sí mismo como “La Rosa”, en honor a Rosa Luxemburgo, la iconográfica agitadora y pionera de lo que fuera el Partido Comunista alemán: “La gran contradicción de la vida de Perlongher era que él predicaba el antiautoritarismo pero él era una persona autoritaria” [5] resume Sebreli con criterio objetivo.

Devoto de la figuración, “La Rosa Perlongher” y su excéntrico grupete decidieron presentarse en dos actos políticos de vital importancia para la época. Primero asistió a la asunción presidencial de Héctor Cámpora en mayo de 1973 y, seguidamente, participó en el histórico acto del regreso al país del ex dictador Juan Perón en junio de ese mismo año en Ezeiza. Fue en estos acontecimientos multitudinarios cuando Perlongher y los suyos pretendieron congraciarse con las masas peronistas acudiendo a los actos con un grotesco cartelón que parafraseaba la marcha partidaria con el lema “para que reine en el pueblo, el amor y la igualdad”. Pero la presencia de él y sus activistas no fue muy bien aceptada por el gentío peronista allí presente, el cual, coherente con las ideas de su líder, miraron con particular repugnancia a los exponentes de esta secta carnavalesca. Señala Sebreli que “la presencia de Perlongher y su grupúsculo en esos actos fue realmente representativo desde el punto de vista de la historia de la homosexualidad en Argentina, porque ahí se mostró muy bien y a las claras, que los peronistas, y en especial los peronistas de izquierda a los que Perlongher quería acercarse, eran homofóbicos. Ellos fueron con carteles y demás, pero la gente se alejaba de ellos para no salir fotografiados. Les crearon un vacío a su alrededor. Huían espantados. Ellos quedaron solos completamente. Para lo único que sirvió fue para que la derecha (sobre todo el coronel Osinde que organizaba esos actos multitudinarios), dijera que los Montoneros eran ‘drogadictos y homosexuales’” [6]. Acusación agraviante que indignó a estos últimos, quienes respondieron el infamante insulto con el histórico cántico: “No somos putos, no somos faloperos, somos soldados de Evita y Montoneros”.

En enero de 1976 el régimen peronista encarceló a Perlongher con motivo de sus vínculos con la droga. Este encierro duró tres meses puesto que de inmediato que asumió el gobierno cívico-militar en marzo del ‘76, el activista de marras fue liberado. Perlongher decidió no proseguir su militancia y fue en 1981 cuando resolvió emigrar a Brasil, país en el que se instaló y prosiguió escribiendo y generando histéricos conflictos en el seno de su ambiente. Y así como antes él se quejaba de que los homosexuales eran “marginados”, durante el flamante gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989) también se quejaba pero por lo opuesto, es decir por la creación y existencia formal de la CHA (“Comunidad Homosexual Argentina” fundada en 1984), acusada por Perlongher de ser “conservadora” al tener un discurso no trotskista revolucionario sino integracionista. Al mismo tiempo, desde la ciudad de San Pablo, donde este insatisfecho crónico residía, disparaba también contra la proliferación de boliches homosexuales en Buenos Aires, alegando que éstos eran “un campo de concentración confortable”: a La Rosa Perlongher no había bergamota que le viniera en gracia.

Promiscuo irrecuperable, drogadicto perdido, integrante de la secta afro-espiritista “El santo Daime” [7] y comunista radicalizado, al explotar el SIDA como enfermedad característica de los homosexuales en los años ‘80, Perlongher, en lugar de tomar recaudos estrictos en su desordenada vida personal, descreyó de la existencia de dicho mal y publicó en 1988 —cuando ya habían muerto un sinfín de homosexuales conocidos y desconocidos por dicho mal— un delirante libro titulado El fantasma del Sida, cuya tesis central decía que tal enfermedad no existía y que todo esto no era más que un invento comercial y publicitario del “imperialismo norteamericano” promovido con el fin de “controlar los cuerpos” y “vender medicamentos”. La realidad no tardó mucho en hacerlo cambiar de opinión: al año siguiente, en 1989, él mismo se enteró de que padecía un SIDA fulminante y que sus perspectivas de vida se apagaban dramáticamente: murió en 1992 en San Pablo a los 43 años, víctima de una enfermedad ocasionada no por el “complot capitalista” que él había denunciado un año atrás, sino como consecuencia de sus frenéticas rutinas personales.

A pesar del propio Perlongher, sus correligionarios catalogan al susodicho como “un notable pensador”, aunque el verdadero “mérito” de este enviciado agitador no haya sido otro que el de ser considerado por sus análogos como el “padre del movimiento homosexual” y hay quienes, además, le atribuyen el “galardón” de ser el primer activista “queer” de origen local.

La reflexión más profunda que se le recuerda rezaba: “La revolución sexual solo será posible cuando los heterosexuales socialicen su culo” [8].


El pionero Néstor Perlongher. Es una rareza que Rodríguez Larreta aun no le haya dedicado un monumento.


Democracia y Peste Rosa
En 1984 en la ciudad de Buenos Aires se funda la CHA (Comunidad Homosexual Argentina), capitaneada por Carlos Jáuregui (al que hoy el Estado le canta loas) y secundada por Roberto, su hermano dos años menor, oriundos de La Plata. Todo indica que la de los Jáuregui era una familia atípica: no sólo ambos hermanos eran homosexuales, sino que sus otras dos hermanas eran lesbianas.

Carlos Jáuregui debutó (como activista) en la agitación parisina del mes de mayo pero de 1981, cuando los homosexuales franceses salieron a las calles a celebrar el triunfo socialista de Francois Miterrand: “Ese fue el motor que decidió mi posterior militancia en el movimiento gay” [9], señaló. Desde entonces, él mantuvo a lo largo de los años ‘80 una intensa actividad militante tras fundar la CHA, organización que presidió en 1984 pero a la que luego tuvo que renunciar en 1987 por celos y riñas internas. Su hermano Roberto —en quien Carlos se apoyaba políticamente— también tuvo una participación militante pero no tanto en la CHA sino en otra organización colateral que se conoció como la “Fundación Huesped [10]”, la cual ponía un contradictorio foco en la lucha contra el SIDA: esta organización encomiaba la homosexualidad y a la vez bregaba por curar esa enfermedad, o sea que ensalzaba la causa que lo generaba y después luchaba contra su desdichada consecuencia.

Durante el lapso comprendido entre los años ‘80 y parte de los ‘90, las estrategias de los movimientos homosexualistas se dividían entre quienes querían impulsar la ideología de género de corte neomarxista que hoy estamos padeciendo y los que, en cambio, preferían priorizar las campañas informativas de prevención contra el SIDA, que a la sazón estaba haciendo estragos entre la población homosexual. Y a pesar de la promoción disolvente del gramscismo educativo que desde el Estado imponía el régimen eurocomunista de Raúl Alfonsín, muchos promotores de la homosexualización cultural decidieron por lo pronto desactivar sus esfuerzos en la difusión de sus teorías pansexualistas pero no porque dichas ideas no les causaran simpatía, sino porque advertían que no podían perder tiempo en estos galimatías ideológicos mientras “la Peste Rosa” arrasaba con sus miembros: por ejemplo, los dos hermanos Jáuregui murieron de SIDA. Roberto en 1994 y Carlos dos años después [11].

No obstante, vale resaltar que si bien por entonces las prioridades fueron profilácticas antes que ideológicas, en el seno de la intelectualidad homosexualista surgieron algunas plumas de valor aparente, siendo la más reconocida la del escritor Oscar Villordo, cultor de un género literario al que sus afectos denominaron “homo-erotismo”, cuyos libros son considerados de culto en esos circuitos [12]. Villordo tampoco escapó del SIDA: murió de esa enfermedad en 1993.

No sin fundamentos, la “Peste Rosa” causaba pánico en el ambiente homosexual y numerosos famosos morían en todo el mundo como resultado de ello y, en lo que a la Argentina concierne, por entonces sacudió a la opinión pública la muerte de numerosos artistas homosexuales, tal el caso en 1988 de Federico Moura (cantante del grupo musical “Virus”), el de Miguel Abuelo (cantante de “Los Abuelos de la Nada”) en 1988, o la muerte del bailarín clásico Jorge Donn en 1992 (recordado por su papelón al manosear e incomodar públicamente al cantante de tangos Jorge “Polaco” Goyeneche en el ciclo televisivo “Cordialmente” [13]).

Ante el efecto dominó del SIDA, cualquier lugar o espacio era aprovechado por los miembros de esta comunidad para intentar concientizar a propios y ajenos: el comediante Antonio Gasalla —humorista que habitualmente se trasviste representando personajes femeninos— desde su programa televisivo arengaba a sus correligionarios con una procaz y desesperada exhortación: “¡No seas forro, usá forro!” [14].

El homosexualismo noventista

En tanto, la CHA no se detuvo tras la expulsión de Jáuregui y, aunque siempre fue una organización que pervivió plagada de celos enfermizos entre sus integrantes y dirigentes, su funcionamiento y su frecuente presencia en los medios subsistió hasta nuestros días. Efectivamente, tras la exclusión de Jáuregui la conducción de esta institución fue asumida fugazmente por el activista Alfredo Salazar, quien prontamente se vio obligado a delegar el cargo en el entonces mediático Rafael Freda, un docente de izquierda que solía frecuentar programas televisivos de alto impacto agitando sus banderías, asumiendo la presidencia de la CHA en julio de 1991. Pero apenas cinco meses después, Freda fue derrocado y expulsado de esa entidad, llevándose consigo a una fracción de otros veinticinco seguidores y con ello fundó una organización paralela autodenominada SIGLA (Sociedad de Integración Gay-Lésbica Argentina) [15]. Tan ingobernable se volvió la CHA —a pesar de recibir ingentes apoyo de estructuras internaciones como Naciones Unidas [16] o locales como la del CELS del doble agente Horacio Verbitsky [17]—, que por entonces las camarillas en disputa no pudieron siquiera acordar quién iba a reemplazar la conducción del destituido mandamás. Pero en medio del conventillo interno supo tomar el poder de la secta un triunvirato comandado por la mediocampista Mónica Santino, muy temida por sus potentes zurdazos en el club All Boys, donde destacaba jugando fútbol femenino [18]. Pero allí no termina la camorra. En 1991 se produjo otro cisma en la CHA y se fundó “Gays por los Derechos Civiles” —encabezada por Jáuregui que había sido marginado de la misma organización que él había fundado—, mientras que otros desertores de la CHA decidieron a su vez reagruparse en una suerte de “ateneo científico” dirigido por el psicólogo homosexualista Carlos Barzani [19], cónclave auto-titulado bajo la kilométrica denominación “Grupo de Investigación en Sexualidad e Interacción Social” [20], sintéticamente conocido como “Grupo ISIS” (sigla exactamente igual a la del terrorismo yihadista ISIS [21] pero de accionar menos peligroso).

Finalmente, por el inacabable recelo que se generaba dentro del internismo que también azotó a ISIS, surgió a su vez un enésimo desprendimiento llamado “Grupo de Reflexión Autogestiva Lesbianas” (GRAL) y ahora sí, ante la fatídica partición burocrática de estas infinitas tribus en el seno de la Comunidad Homosexual Argentina, no sería desacertado ni injuriante definir ese escenario del siguiente modo: un verdadero puterío.

A pesar de su trajinada guerra civil, desde el año 1996 y hasta el momento de escribir estas líneas la CHA sobrevive y es presidida actualmente por César Cigliuti, activista conocido por haberse “casado” con su pareja Marcelo Suntheim [22] en el año 2003 [23].

Paralelamente a la CHA y sus desprendimientos, durante los años ´90 fluyeron otras congregaciones complementarias como la “Fundación Buenos Aires SIDA” (dirigida por el ya insufrible Alex Freyre) o la camarilla “Colectivo Eros” (conformada por estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA [24]) quienes no tardaron en pelearse entre sí y disolverse, para luego ingresar en otros espacios con similares usanzas. También fue en la segunda mitad de la década de los ´90 cuando aparece en escena otro arquetipo de homosexual varón autodenominados como “osos”, agrupados en una suerte de club social [25] y caracterizados por una estética signada por el exceso de peso, el hábito de la barba, la ostentación del bello y el atípico empleo de ademanes rústicos o viriles, de uso infrecuente en un ambiente signado por la histeria y el afeminamiento.

Pero fue en estos tiempos de libertad en los albores del menemismo cuando se hizo más visible en esta militancia la presencia femenina (por decirlo de algún modo), como por ejemplo la organización lesbo-marxista “Las Lunas y las Otras” [26]; el grupo pseudoreligioso de abortistas autodenominado “Católicas por el derecho a decidir” [27]; la organización “Las Fulanas” [28] fundada por la conocida trotskista María Rachid, muchacha de tamaño físico intimidante que años después, en el 2011, arremetió a las trompadas contra el cómico kirchnerista y drogadicto confeso Claudio Morgado por denuncias mutuas de corrupción cuando ambos dirigían el INADI [29] —ante el incidente físico Morgado se aterró y pidió socorro a la policía [30]—. Finalmente, nos encontramos en esos años con la aparición de la revista “Cuadernos de Existencia Lesbiana” [31], publicación que circuló a partir de 1987 y cuyos fascículos fueron actualmente digitalizados en un curioso portal de Internet de gastronómica denominación: “Potencia Tortillera” [32].


Claudio Morgado habría padecido “violencia de género” a manos de María Rachid.

Pero a estas alturas, el lobby homosexual se había ensanchado tanto y tornado tan complejo que hasta contaba con religión propia: fue también en los años ´90 y bajo la fachada de “Iglesia de la Comunidad Metropolitana”, cuando se instaló en Buenos Aires una suerte de “espiritualidad homosexual”, dirigida por un tal Roberto González, un predicador que vistiendo una estridente sotana multicolor fungía de “sacerdote” y parodiaba la Liturgia Católica mientras “casaba” a sus fieles entre sí.

Pero como si al complejo mapa sociológico de las tribus sodomíticas le faltasen referentes, éramos pocos y aparecieron en escena los travestis, pero no sólo para hacer notar sus disfraces sino para exhibir pretensiones políticas y gremiales: en mayo de 1991 surgió una logia denominada “Transexuales por el Derecho a la Vida y la Identidad” (Transdevi), grupo capitaneado por un sujeto que afirmaba llamarse “Karina Urbina” y dos años después, en mayo de 1993 nació la orden “Travestis Unidas” (TU) de la mano de un tal “Kenny de Michelis”. Pero fue al mes siguiente (junio de ese mismo año) cuando hizo su debut el cónclave más vistoso, nos referimos a la “Asociación de Travestis Argentinas” (ATA), conducida por un muchacho oriundo de Luján (Provincia de Buenos Aires) quien bajo el pseudónimo “Belén Correa” saltó a la fama.

En un principio, quizás por su connotación estética tan chocante y burlesca, la aparición de los travestis en escena generó aversión no sólo en el grueso de la opinión pública, sino incluso entre aquellos que actuaban intelectualmente en los ambientes más recalcitrantes de la izquierda local: “Los travestis nunca, pero nunca, van a lograr ser lo que se desviven por parecer: mujeres (…) No son nada, ni hombres ni mujeres, viven en un mundo de apariencia y no en el del ser (…) su cacareada trasgresión no es más que un exabrupto, ruido que solo jode a las amas de casa, lumpenaje triste, autodestrucción sin grandeza, hecatombe que se instala en las páginas amarillistas de Crónica y no en los laberintos grandiosos de La genealogía de la moral, de Nietzsche” [33] anotó en los años 90 para asombro de propios y extraños el difusor José Pablo Feinmann. Pero andando los años, este “lumpenaje triste” del travestismo fue siendo “naturalizado” y aceptado con lisonjas, y su exponente más famoso supo ser un “vedette” llamado Gerardo Vírguez que se popularizó con el seudónimo de “Cris Miró”, publicitado además por su relación personal con el ex futbolista Diego Maradona [34] y por haber llegado a encabezar elencos en teatros de revistas: murió de SIDA en 1999 a la temprana edad de 33 años. Pero su ausencia “artística” fue rápidamente reemplazada por otro travesti en ascenso, un opulento morocho llamado Roberto Carlos Trinidad (conocido como “Florencia de la V”), que en sus comienzos contó con el auspicio mediático del pornocómico Gerardo Sofovich. Finalmente, el régimen de Cristina Kirchner le otorgó al Sr. Trinidad la posibilidad de cambiar su nombre en el Documento Nacional de Identidad y hacerse pasar formalmente por mujer.


El travesti “Florencia de la V” con su credencial estatal que “determina” su condición de mujer.

Renglones menores merecen algunos travestis “de inferior calidad”, puesto que aunque con alguna fama mediática, estos nunca alcanzaron un lugar “top” en la farándula a pesar de haber coqueteado fugazmente en ella. Nos referimos a ciertos lúmpenes que fueron utilizados por la industria del entretenimiento para la mofa y el ridículo, tal el caso de Miguel “Cacho” Dekleve, más conocido como “Zulma Lobato” —enajenado personaje caracterizado por un marcado estrabismo y sus incompletas piezas dentales — o este otro que se hace llamar “Naty Menstrual” [35], sodomita periférico que funge de literato y se dio el lujo de publicar un bizarro libro de “porno-poesía”, oportunamente difundido por el diario psicobolche Página 12 en su “sección cultural”.

Indudablemente, los años ‘90 fueron de esplendor y consolidación para estas corrientes, y las mismas se hacían mediáticamente visibles disputando espacio físico con sus respectivos estandartes en las “Marchas del Orgullo Gay”, colorinche peregrinación anual de corte trasnacional que en la Argentina comenzó a implementarse a partir del año 1992  [36] y que desde entonces se moviliza y organiza siempre el mes de noviembre, con reclamos sucesivamente más audaces y procaces, siendo que todo ese enrarecido ambiente se encuentra abarrotado de grupos y subgrupos que se odian entre sí, pero que de todos modos pujan exitosamente por obsesiones comunes.


El travesti “Zulma Lobato” en manifestación trotzkista.

Pero al parecer en este microclima no sólo hay peleas por matices ideológicos y personalismos políticos sino que, además, son frecuentes las pujas entre los distintos “arquetipos” visuales de homosexuales y que justamente por pertenecer a diferentes clanes estéticos se desprecian entre sí, tal como nos lo explica el sociólogo homosexualista Ernesto Meccia: “Las clásicas figuras de ‘loca’, cuya función ha sido la de dar notas cómicas en varias películas y programas de televisión, y el gay-macho, fetiche (con frecuencia militar o policial) presente a partir de los años ‘80 en toda una iconografía principalmente estadounidense y principalmente pornográfica, son los nítidos prototipos (tipos ideales, según la clásica conceptualización de Max Weber) imaginarios o tenidos como reales de homosexualidad masculina feminizada (HFM) y de la homosexualidad masculina monosexualizada (HMM)”, pero este último ejemplar de homosexual virilizado, según Meccia, no deja de contar con una alta dosis de impostura: “En este sentido, dejar ver en la biblioteca un libro de Borges no leído cumpliría la misma función de reaseguro ascendente que deja ver cuán poco afeminado se es y, concomitantemente, cuánto de igual con respecto a los heterosexuales son algunos homosexuales a pesar de ser homosexuales, reconfortante punto de llegada de una eficiente estrategia simbólica” [37]. En el fondo, esta sobreactuación de invertidos musculosos no hace más que confirmar aquella despiadada confesión del cabecilla homosexual francés Guy Hocquenghem: “uno siempre siente un poco de vergüenza por sentirse orgulloso de ser homosexual” [38].

Respecto de “las locas” a las que refiere Meccia, estos se caracterizan por su obsesión por alcanzar la delgadez extrema propia de las modelos, y si bien el 95% de la población que padece patologías alimentarias del tipo de la anorexia o bulimia son mujeres, del 5% [39] restante que afecta a varones, la abrumadora mayoría de ellos son sodomitas: la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Columbia confirmó que los homosexuales tienen triple riesgo de padecer anorexia respecto de los heterosexuales [40].

En lo referido al segundo arquetipo señalado, el del homosexual que sobreactúa de “macho”, en la Argentina de los últimos años probablemente el exponente más emblemático haya sido el figurón televisivo Ricardo Fort, vistoso personaje cuyo cuerpo esculturalmente operado y anabolizado junto a las rentadas novias ficcionarias que él presentaba mediáticamente para simular su homosexualidad, terminaron desmoronándose al conocerse no sólo su vínculo con los “taxi boys” [41] sino su fama en los saunas y pubs “gay friendly” de Miami. Pero Fort pudo hacerse “el macho” poco tiempo. Murió a los 42 años intoxicado por las obsesivas e infinitas operaciones estéticas a que se sometía para aparentar musculatura y virilidad, las cuales fueron progresivamente deteriorando su salud. Fue un gigante de cartón.


Ricardo Fort: mantuvo fugazmente una fama autofinanciada.


La estatización de la homosexualidad

Acercándonos a la actualidad, lo cierto es que en los últimos años —fundamentalmente durante el largo período de corrupción e inmoralidad kirchnerista—, el movimiento homosexual supo hacerse cada vez más presente en los medios televisivos hasta alcanzar una agobiante cotidianeidad. En este lapso, el grueso de estas organizaciones y sus agentes gozaron del deliberado respaldo y financiamiento estatal habiendo sido sus dirigentes y estructuras cooptadas al servicio militante del oficialismo entonces vigente.

Fue en este lapso cuando se sancionó la ley del “matrimonio igualitario”: en el año 2010 [42], tras encendidas sesiones parlamentarias en las cuales fue la primera y única vez en las que el diputado Néstor Kirchner —siendo al unísono esposo de la Presidente de la Nación— acudió a trabajar al Congreso para votar en favor del proyecto de ley, lo cual confirmaba una vez más los compromisos de la izquierda política en congraciarse con las pretensiones lobistas interesadas en esa legislación.

Pero durante el kirchnerismo la homosexualidad llegó a su auge no sólo por sus victorias políticas sino fundamentalmente por la constante presencia mediática de sus referentes, sean éstos activistas explícitos o elementos de la farándula, quienes proclamaron sus intimidades a plena luz del día desde los medios televisivos hasta alcanzar una imprudente aparición en programas aptos para todo público no sin el aplauso festivo de sus contertulios y panelistas de circunstancia.

Uno de los casos más emblemáticos por su tono escandalizador fue el del cómico Fernando Peña, locuaz pendenciero que solía presentarse en televisión disfrazado de andrógino mientras se ufanaba con petulancia de su adicción a las drogas, su predilección por los “Taxy Boys” y su jactanciosa portación de VIH [43]: murió en el año 2009 a los 46 años. De manera contemporánea, el conductor televisivo Juan Castro también publicitaba su tendencia y promovía la ideología homosexual desde su ciclo televisivo “Kaos en la ciudad”, el cual se vio interrumpido en el año 2004 cuando el propio locutor, atormentado por su inmanejable adicción a las drogas y alterado por el resultado de su último análisis de VIH [44], se tiró desde el primer piso del balcón de su departamento quedando gravemente herido y muriendo a los pocos días en el hospital.


Fernando Peña: se esforzó muchísimo para morir joven.

También fue en el nuevo milenio y al calor del kirchnerismo cuando los cultores de la ideología de género consiguieron ingentes recursos estatales —además de los mencionados derechos al “casamiento” y la adopción de niños—, premiando a muchos de sus referentes con cargos públicos bien rentados en la burocracia gubernamental —principalmente en el “INADI” [45] y en la “Secretaría de Derechos Humanos”—, siendo por entonces el emisario más vistoso y bullicioso Alex Freyre, histriónico agitador en cuya cuenta de Twitter se define como “peronista y activista gay”, insalvable contradicción asimilable a considerarse a sí mismo como “sionista y nazi”. Al parecer, el desiforado Freyre desconoce que durante la histórica dictadura de Juan Perón (1946-55) a los homosexuales no sólo se les prohibió el derecho al sufragio en 1947 [46] sino que mediante un sinfín de edictos policiales se les impidió reunirse en sus casas y en bares, así como exhibirse públicamente con sus sobrinos, ni mucho menos ingresar al Colegio Militar y, según resume el historiador homosexualista Osvaldo Bazán en un interesante libro suyo sobre el asunto: “No tenían voz, voto, opinión ni visibilidad” y “todos los que la Policía tenía detectados como ’trolos’ fueron encarcelados” [47].

A pesar de estos antecedentes históricos no muy favorables a la causa de Freyre y sus séquitos, este sujeto no sólo se proclamó peronista sino que fue un solícito burócrata kirchnerista que lucraba con su prédica igualitaria obteniendo jugosos sueldos del erario público por “trabajar” en asuntos relacionados con “la diversidad sexual”. El peronismo siempre dio para todo: un argumento recurrente entre los homosexualistas rentados del kirchnerismo para justificar sus alardes eróticos con su adhesión partidaria era que “este espacio” reivindicaba al “ala izquierdista del movimiento”, es decir aquella que se consideraba heredera no tanto del militar Juan Perón sino del camporismo montonero. Argumento curioso: el terrorismo montonero no vaciló en desterrar todo vestigio homosexual entre sus filas llegando a fusilar a sus militantes cuando estos eran sospechados de tal cosa. Los guerrilleros vieron en cada maricón a un soplón [48] y según sarcástica expresión de Sebreli: “El amor entre los gays peronistas de izquierda y los montoneros fue un amor no correspondido” [49].

Lo cierto es que Alex Freyre se paseó durante los últimos años por todos los medios de comunicación posibles disfrazado con una suerte de capa colorada (distintiva de su agrupación) junto con un álter ego llamado José María Di Bello, un homosexual portador de VIH que parodiaba ser la pareja de Freyre. Ambos promovieron el “matrimonio igualitario” utilizando todo tipo de trampas tendientes a estafar a la opinión pública: “Freyre se cansó de avergonzarnos a todos. Y alguien lo tenía que decir (…) Al principio había sido por una causa justa pero Freyre acabó transformándose en el show mediático de una persona ambiciosa, que se creyó el personaje y lo usó para sacar rédito (…) Y ya superó todos los límites” [50], destacó el periodista y activista homosexual Bruno Bimbi, quien dio a conocer los detalles de esta farsa en la que recalcó que no existía vínculo afectivo alguno entre Freyre y Di Bello, sino que toda fue una parodia militante con la finalidad de instalar “el matrimonio igualitario” y con ello la ideología de género. Dicha acusación fue un escándalo pero cuya veracidad fue luego reconocida por el propio José Di Bello, es decir por el activista que simulaba de “marido” de Freyre.


Alex Freire y su falso “marido” a los besos con el barrabrava kirchnerista Luis D´elía

Pero a Freyre mal no le fue en este lapso: cobró ingentes ingresos por obrar de “asesor de la diversidad” en el Senado de la Nación [51], ocupando y ganando honorarios por cargos inservibles o inventados, pero que le permitieron al personaje beneficiarse a costa de los impuestos que pagamos entre todos, para encima tener que soportar declaraciones suyas en los medios y redes sociales tales como vaticinarle y desearle la muerte por SIDA al bailarín homosexual Aníbal Pachano [52] —denostado por Freyre por no adherir al gobierno de Cristina Kirchner— o reírse públicamente del asesinato del fiscal Alberto Nisman [53], funcionario que denunció penalmente a Cristina Kirchner por su complicidad para con el terrorismo internacional y apareció muerto, horas después con un balazo en la cabeza.

Como por desgracia es habitual entre los de su clan, Alex Freyre padece SIDA además de Hepatitis C, enfermedades venéreas que este individuo se habría contagiado en sus malandanzas, pero que afortunadamente ha podido controlar llevando una vida relativamente convencional y controlada gracias a los tratamientos y avances médicos proveídos por el sistema occidental y capitalista (que Freyre detesta y vitupera públicamente), los cuales obtuvieron auspiciosos resultados a fin de evitar la evolución de una enfermedad tan delicada como arraigada en esta porción poblacional.

Finalmente llegamos a la “Estación Jáuregui” (el último triunfo político de quienes glorifican estas tendencias) y nosotros nos preguntamos:



En esta pared de espacio público de la “Estación Jáuregui”, vemos de izquierda a derecha la imagen “artística” de una feminista radical, dos lesbianas a los besos y un homosexual desnudo haciendo piruetas.

¿Tiene derecho una persona a ser homosexual? Absolutamente sí y la vida en el plano de la intimidad sólo debe estar reservada a Dios y exenta de la autoridad de los Magistrados.

¿El respeto a la intimidad que debe garantizar el Estado lo habilita a imponer la publicidad y apología de la procacidad ? Creemos que no y lo alarmante no es que un demagogo como Rodríguez Larreta haya ordenado instaurar este sórdido espectáculo subterráneo, sino que lo alarmante es que ningún político (ni del oficialismo ni de la oposición) se haya animado a objetar nada al respecto.

En resumidas cuentas: el derecho al puterío no es un asunto que deba promoverse ni financiarse con el erario público.

…………………………………………………………………….

[1] Cómo es la renovada estación de subte Santa Fe – Carlos Jáuregui de la Línea H
http://www.lanacion.com.ar/1996235-como-es-la-renovada-estacion-de-subte-santa-fe-carlos-jauregui-de-la-linea-h

[2] Tal el caso de “Nuestro Mundo”, la fugaz agrupación dirigida por el comunista Héctor Anabitarte.

[3] Bazán O. Historia de la Homosexualidad en la Argentina. De la conquista de América al Siglo XXI. Buenos Aires, Marea Editorial, 2010., p. 342.

[4] Néstor Perlongher [documental] emitido en Soy lo que Soy, programa de TV conducido por Sandra Mihánovich en la señal de TV por cable TN. Ver filme completo en el siguiente link:



[5] Ídem.

[6] Ídem.

[7] Santo Daime es un culto sincrético brasileño que reúne cierta tradición espiritista con supercherías indígenas y africanas, a lo que se le suma el “ritual” de consumir una droga llamada ayahuasca, la cual produce una peligrosa alteración de la conciencia.

[8] Bazán, O. Ob. Cit., p. 342.

[9] Bellucci, M. “El orgullo continúa. Una marcha en el origen”. [Artículo] publicado en Página/ 12, 5 de Mayo de 2010. Ver nota completa en el siguiente enlace: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-1702-2010-11-06.html

[10] http://www.huesped.org.ar/

[11] Bellucci, M. “El camino de un luchador”. [Artículo] Publicado en diario La Nación, 12 de Abril de 2010. Ver nota completa en: http://www.lanacion.com.ar/1330654-el-camino-de-un-luchador

[12] Las novelas La brasa en la mano (1983), La otra mejilla (1986) y El ahijado (1990), constituyen una verdadera trilogía de la visibilidad homoerótica, a través de la vida y las costumbres de los personajes, varones homosexuales porteños, de las década del cincuenta al ochenta del siglo XX. La primera biblioteca sodomítica de Argentina (fundada por Pietro Salemme) lleva el nombre del escritor.

[13] https://www.youtube.com/watch?v=jkBm-kNQWEA

[14] “Forro” es el modo coloquial o vulgar con el que en la Argentina se denomina al profiláctico peneano.

[15] “A batallar. La Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina fue creada por Rafael Freda en 1992”. [Artículo] publicado en diario Página/12, 28 de junio de 2009. Ver nota completa en el siguiente link: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/subnotas/831-44-2009-06-26.html

[16] El CELS (Centro de Estudios legales y Sociales) es una Ong de extrema izquierda con fachada “humanista” presidida por el ex agente de inteligencia montonero y propagandista rentado del kirchnerismo Horacio Verbitsky. Este oscuro personaje también fue numerosas veces sindicado de “doble agente”, puesto que durante la guerra antisubversiva en los años 70´, a pesar de revestir condición de Montonero, trabajaba paradojalmente para la Fuerza Aérea.

[17] Estos apoyos son expresamente reconocidos en la página oficial de la CHA: http://www.cha.org.ar/nosotros/

[18] “Mónica Santino, ex jugadora y pionera en dirigir fútbol femenino en el país”. [Artículo] publicado en diario La Capital de Rosario. 28 de Mayo de 2014. Ver nota completa en el siguiente link:
http://www.lacapital.com.ar/ovacion/Monica-Santino-ex-jugadora-y-pionera-en-dirigir-futbol-femenino-en-el-pais-20140528-0002.html

[19] Carlos Barzani promueve sus ideas favorables a la sodomía y al consumo de drogas escribiendo en el diario Página/12 (¿dónde si no?) y revistas afines, pero fundamentalmente a través de su sitio personal de internet: http://www.carlosbarzani.com.ar/

[20] Si bien su sitio web no se actualiza desde el año 2006, el mismo está vigente: http://isisweb.com.ar/index.htm#Principio

[21] Isis es la sigla en inglés con la que se denomina a la organización que dice representar al Estado Islámico, conformada por un grupo terrorista yihadista wahabita, y asentada en un amplio territorio de Irak y Siria.

[22] “Se unieron dos hombres en el registro civil porteño”. [Artículo] publicado en diario La Nación el 18 de Julio de 2003. Ver nota completa en: http://www.lanacion.com.ar/512379-se-unieron-dos-hombres-en-el-registro-civil-porteno

[23] A la sazón el vínculo revistió la forma de “Unión Civil” obrante sólo en la Ciudad de Buenos Aires.

[24] Universidad de Buenos Aires

[25] http://www.ososbue.com/

[26] En internet existe un ilustrativo video con la historia del grupo, elaborado por quienes fueron sus integrantes y protagonistas, el cual puede verse en estos tres capítulos/enlaces:

Las Lunas y Las Otras (Parte 1): https://www.youtube.com/watch?v=pqMjGwrL9j8

Las Lunas y Las Otras (Parte 2): https://www.youtube.com/watch?v=FUptLz3w26s

Las Lunas y Las Otras (Parte 3): https://www.youtube.com/watch?v=X1fg_4k3qhQ

[27] http://www.catolicas.com.ar/portal/

[28] http://www.lafulana.org.ar/

[29] “Cómo se desató la violenta pelea entre Morgado y Rachid en el INADI”. [Artículo] publicado en Diario Perfil, 09 de Junio de 2011. Ver nota completa en el siguiente enlace: http://www.perfil.com/politica/Como-se-desato-la-violenta-pelea-entre-Morgado-y-Rachid-en-el-INADI-20110609-0028.html

[30] Iturralde, Cristián Rodrigo. El libro negro del INADI o la policía del pensamiento. Buenos Aires, Unión Editorial, 2015, pp. 286-291.

[31] Los Cuaderno de Existencia Lesbiana aparecen en 1987 y las iniciadoras fueron Ilse Fusková y Adriana Carrasco. En 1992 se incorpora en el staff Claudina Marek. Se publicaron en total 17 números.

[32] http://potenciatortillera.blogspot.com.ar/

[33] Feinmann, J. P. [Artículo] en Página/12, 15 de Junio de 1998, citado en: Bazán, O. Ob. Cit., p. 437.

[34] Sebreli, J. J. Comediantes y Mártires, Ensayo contra los Mitos. Buenos Aires, Editorial Debate, 2008, p. 189.

[35] http://natymenstrual.blogspot.com.ar/

[36] El 28 de junio de 1969, un bar homosexual llamado Stonewall Inn, del barrio Greenwich Village en la ciudad de Nueva York fue allanado por la policía. En esa oportunidad los asistentes decidieron resistirse contra la autoridad e incluso la gresca se prolongó por tres días y se popularizó la consigna “Estoy orgulloso de ser gay”.
Un año después, en 1970, en conmemoración por lo sucedido una importante concentración de homosexuales se concentraron en la calle Christopher frente a las puertas de Stonewall Inn y desde allí marcharon espontáneamente por la Quinta Avenida hasta el Central Park. Esa fue considerada la primera Marcha del Orgullo Gay de la historia. En Argentina, el 28 de junio de 1992 unos 200 homosexuales por su parte realizaron la primera Marcha del Orgullo Gay en Buenos Aires. Los asistentes se concentraron frente a la Catedral de Buenos Aires y en su mayoría cubrieron rostros utilizando caretas.

[37] Meccia, E. La cuestión gay. Un enfoque sociológico. Buenos Aires, Gran Aldea Editores, 2006., p. 145.

[38] Hocquenghem, G: El deseo homosexual. España, Melusina, 2000., p. 123.

[39] Prevención de la Anorexia y la Bulimia. Ver informe completo en el siguiente enlace:
https://www.prevencion.adeslas.es/es/trastornoalimenticio/masprevencion/Paginas/cifras-anorexia-bulimia.aspx

[40] “Los homosexuales tienen triple riesgo de padecer anorexia o bulimia; las lesbianas no”: La Escuela de Salud Pública de la Universidad de Columbia ha publicado un estudio en el International Journal of Eating Disorders (número de abril 2007), en el que se afirma que un 15% de los hombres homosexuales o bisexuales desarrollan desórdenes de la alimentación, mientras que sólo un 5% de los hombres heterosexuales muestran este desorden. Ver informe completo en el siguiente link:


https://www.forumlibertas.com/los-homosexuales-tienen-triple-riesgo-de-padecer-anorexia-o-bulimia-las-lesbianas-no/

[41] Se denomina Taxi Boy a una forma de prostitución que se refiere a varones que prestan servicios sexuales a personas del mismo sexo.

[42] La República Argentina aprobó los “matrimonios” entre personas del mismo sexo desde el 15 de julio de 2010. De esta forma, el país se convirtió en el primero de América Latina en sancionar tal cosa y fue el décimo país en legalizar este tipo de uniones a nivel mundial. Hacia julio del 2015, es decir casi 5 años después de la sanción de dicha ley, se habían “casado” 9423 según informó el matutino La Nación. “A 5 años de la ley de matrimonio igualitario, casi 10.000 parejas se casaron: ¿Qué cambió en la familia argentina?” Verónica Dema, 15 de julio, 2015. Ver nota completa en el siguiente enlace:
http://www.lanacion.com.ar/1810125-a-5-anos-de-la-ley-de-matrimonio-igualitario-casi-10000-parejas-se-casaron-que-cambio-en-la-familia-argentina

[43] Peña, F: “Dejé de tomar el cóctel contra el SIDA, sé que puedo morir… ¿Y?” . [Entrevista] publicada en Revista Gente. 15 de marzo de 2004 . Ver nota completa en el siguiente enlace: http://www.gente.com.ar/actualidad/deje-de-tomar-el-coctel-contra-el-sida-se-que-puedo-morir-y/6807.html

[44] Gorodischer, J. “Pecados que se pagan así de caros”. Se habló de trasplante de órganos, de muerte cerebral, de una orden de Kirchner para desconectar a Castro, de vida promiscua, se leyeron presuntas cartas íntimas. Bajo el disfraz de la información, algunos medios dieron cátedra sobre cómo impartir moral desde la desgracia ajena. [Artículo] publicado en Diario Página/12 el 7 de marzo 2004. Ver nota completa en el siguiente enlace:
http://www.pagina12.com.ar/diario/espectaculos/6-32342-2004-03-07.html

[45] El “Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo” (INADI) es un organismo vergonzoso creado durante el menemismo y repotenciado durante la delincuencia kirchnerista, y ese órgano nunca tuvo mayores funciones que perseguir a ciudadanos por sus opiniones y darle “trabajo” a un sinfín de burócratas que allí vegetan sin producir nada excepto persecuciones y censuras a disidentes.

[46] Mediante ley bonaerense número 5109 se les prohibió a los invertidos todo acceso y derecho al sufragio.

[47] Bazán, O. Ob. Cit., p.253:276.

[48] Bazán, O. Ob. Cit., p.360.

[49] Citado en Gorbato, V. Ob. Cit., p.301

[50] “Revelan que el matrimonio de Alex Freyre y José Di Bello fue por militancia”. [Artículo periodístico] publicado en Diario La Nación, 27 de Febrero de 2015. Ver nota completa en el siguiente enlace: http://www.lanacion.com.ar/1771984-revelan-que-el-matrimonio-de-alex-freyre-y-jose-di-bello-fue-por-militancia

[51] “Alex Freyre cobra más de $20 mil por un contrato en el Senado.” [Artículo periodístico] publicado en Infobae, 16 de Octubre de 2014. Ver nota completa en el siguiente link:
http://www.infobae.com/2014/10/16/1602098-alex-freyre-cobra-mas-20-mil-un-contrato-el-senado

[52] “Alex Freyre vaticinó la muerte de Pachano si apoya a Massa”. El funcionario K y militante por los derechos de la comunidad homosexual advirtió que si el tigrense gana no ingresarán más medicamentos. [Artículo Periodístico] Publicado en Diario Perfil, 14 de Octubre de 2014. Ver nota completa en el siguiente enlace: http://www.perfil.com/politica/Audio–Alex-Freyre-vaticino-la-muerte-de-Pachano-si-apoya-a-Massa-20141014-0010.html


[53] “Bronca en Twitter por los dichos de Alex Freyre tras la muerte de Nisman”. [Artículo periodístico] publicado en Diario Clarín, 20 de Enero de 2015. Ver nota completa en el siguiente enlace: http://www.clarin.com/politica/Bronca-Twitter-tuits-Alex-Freyre_0_1288671431.html


Prensa Republicana



viernes, 28 de abril de 2017

UN ACTIVISTA GAY EXPLICA POR QUE EL VIENTRE DE ALQUILER SIEMPRE DAÑA A NIÑOS Y A MUJERES


Gary Powell hace dos años aún apoyaba la gestación altruista... pero ya no

Por Pablo J. Ginés

Gary Powell es concejal en el Reino Unido, activista homosexual y defensor del matrimonio homosexual y de la entrega de niños en adopción a parejas homosexuales. Pero está completamente en contra de que se legalicen los vientres de alquiler, ni por "altruismo" ni por negocio.

Dice que los niños entregados en adopción cuentan con cierta protección: las parejas gays o parejas heterosexuales que solicitan adoptar pasan controles de idoneidad. Por el contrario, los niños adquiridos por vientre de alquiler los puede conseguir cualquiera, simplemente pagando.

Hablando con Javier Maroto, del lobby gay del PP

Gary Powell está visitando España invitado por la plataforma internacional Stop Surrogacy Now, que se opone a legalizar cualquier forma de vientre de alquiler. Este miércoles él y sus compañeros de plataforma estuvieron hablando con uno de los homosexuales militantes más influyentes del Partido Popular, Javier Maroto, vicesecretario general, que en noviembre de 2015 escenificó por todo lo alto en su "boda gay" la aceptación de la cúpula del PP de la redefinición del matrimonio impuesta por Zapatero.


Boda gay de Javier Maroto en 2015, con la cúpula del PP escenificando su aceptación de la redefinición del matrimonio que implantó Zapatero

Los activistas de Stop Surrogacy Now declararon a la prensa que estuvieron con Maroto unos 40 minutos explicándole por qué el vientre de alquiler daña a las mujeres y a los niños. Maroto, dijeron, les comentó que el PP está dividido: la mitad se opone al vientre de alquiler (hoy por hoy completamente ilegal en España), pero otra mitad del PP aceptaría esta técnica si la gestante es "altruista".

Gary Powell, que como Maroto es activista gay y político (en Inglaterra, concejal del Partido Conservador), le explicó que él antes también pensaba así, pero que la realidad constatada en Inglaterra y en todo el mundo es que el vientre de alquiler "altruista" no existe: es un truco y un coladero para una industria mundial que mueve mucho dinero y daña a los más pobres.

Tampoco es un derecho humano ni un derecho LGTB: más bien, es un truco para que homosexuales (o heterosexuales) ricos consigan niños sin pasar los controles de la adopción.

Según la delegación de Stop Surrogacy, Maroto parecía pensar que el PP finalmente no tocará la legislación... pero, por supuesto, hay otros partidos que pueden impulsarle a hacerlo. La senadora Gari Durán dejó el PP en febrero porque en el último congreso casi se imponen los vientres de alquiler como ideología del partido (ver aquí).

Los activistas anti-vientre de alquiler de la plataforma Stop Surrogacy Now también visitan estos días a otros partidos españoles, después de haber pasado por Italia.

Para la industria del vientre de alquiler, el niño es un producto para vender, y para ello usarán publicidad, técnicas de venta, precios de producción baratos, etc...

ReL entrevistó a Gary Powell, que es un "converso" a la causa anti-vientres de alquiler: hace apenas un par de años pensaba distinto.

- ¿Cuándo empezó usted a interesarse en la ética de los vientres de alquiler?

- En los años 90 mi profesora de filosofía era la Baronesa Mary Warnock, que investigó el tema y fue autora del famoso "informe Warnock" sobre fertilización, embriones y vientres de alquiler de 1984. [
Nota de ReL: El informe es inaceptable desde una ética cristiana o provida: arbitrariamente permitía investigar con embriones humanos, daba paso al concepto no-científico de pre-embrión, etc...]. Hablé de los vientres de alquiler con ella en 1995, ella defendía que con motivación altruista, sin pagar a la gestante, sin intercambio comercial, deben permitirse. Y esa fue también mi postura durante mucho años. De hecho, es la postura legal hoy en Inglaterra: oficialmente se permite el vientre de alquiler "altruista".

- ¿Por qué ahora usted se opone también a la llamada "gestación surrogada altruista"?

- Todo empezó hace un par de años, con un tipo, un homosexual, que me acosaba por las redes sociales, que se inventaba bulos sobre mí, me insultaba en las redes, que también era grosero con las mujeres... Al final la Policía le dijo que parara o sería arrestado. Y entonces descubrí que este hombre tan grosero y desequilibrado era dueño o socio de una empresa de vientres de alquiler. Él era el único que decidía si tal o cual persona o pareja lograba un bebé por vientre de alquiler. El dinero, y la decisión de este señor, serían lo único que dictaminarían quién tiene un niño, de dónde llega, cómo será... Entonces me pregunté cómo funcionaba esta industria, y cómo afecta a las mujeres y a los niños.

- ¿Y qué descubrió usted?

- Vi las películas documentales de Jennifer Lahle y de Stop Surrogacy Now. Las películas señalan claramente el daño que causa esta práctica a las madres gestantes. Les causa una daño médico, con las hormonas, con una ligazón al cáncer, con riesgos graves de tipo psíquico, emocional, social. Los documentales son potentes en su análisis médico. [Pueden verse con subtítulos en español aquí en YouTube]

- Pero si es una gestación "altruista"...

- No es altruista en realidad... La ley inglesa, por ejemplo, permite pagar una "compensación"; se pagan hasta 15.000 libras por 9 meses, y luego hay más conceptos. Para una mujer pobre eso es mucho, es un sueldo. Hay muchos trucos. Y es un tema internacional: es una industria que se enriquece pagando a mujeres pobres del Tercer Mundo, que en la práctica no podrán defenderse frente a una gran empresa.

- Pero usted está a favor de la adopción gay...

- Claro, pero es que la adopción es diferente al vientre de alquiler. En la adopción, el niño ya existe, y necesita ayuda, ser acogido. En cambio, en el vientre de alquiler, el niño se produce por encargo, los engendran para una transacción comercial. Además, en la adopción se supone que unos expertos y controles comprueban que los padres serán adecuados. En cambio, en el vientre de alquiler no hay control: quien paga, por inadecuado que sea, se lleva un niño, por lo general de una gestante pobre. El vientre de alquiler lo usan los ricos para conseguir niños saltándose los controles de adopción.

- Las parejas malas o tóxicas también pueden conseguir hijos por vías naturales... aunque los lazos de sangre, según algunos estudios, pueden ayudar a ser mejores padres, ¿no?

- Bueno, como soy educador soy bastante pesimista, he visto demasiados padres malos. Así que prefiero que haya controles. Pero, de hecho, en el vientre de alquiler los controles nunca serán suficientemente buenos. Lo mejor es que no se permita ningún tipo de vientre de alquiler. En Inglaterra, hace años que tenemos vientre "altruista" y no hay control de nada...

- ¿Cómo se ve esta cuestión en entornos LGTB?

- La mitad de las personas LGTB que conozco está más bien en contra de legalizar los vientres de alquiler, pero cuando les dicen que es "altruista", voluntaria, cuando se les muestra propaganda de esta industria, titubean. Hay que dejar claro que nadie tiene derecho a tener hijos, que eso no es un derecho humano, ni derecho gay ni de nadie.

- ¿Por qué es tan importante el factor gay en este debate?
- Creo que por una cosa muy peligrosa: que a quien critique el vientre de alquiler le pueden acusar de homofobia, de ser "judgemental" [N
ota de ReL: que juzga con crueldad y dureza], que en inglés es muy grave. Ya ha pasado antes, por ejemplo, con gente cristiana que no era homófoba, que apoya las uniones civiles del mismo sexo, pero no el matrimonio. Sectores agresivos LGTB les acusaban enseguida de "homófobos", con mucho odio, y ahí se acababa el debate.

- Pero usted apoya también el matrimonio gay...

- Yo he apoyado el matrimonio gay porque pienso que ayuda a la estabilidad y monogamia en ambientes gays. Pero respeto a quien piense distinto. Lo que no puede ser es que se llame "homófobo" para hacer callar a quien piensa distinto, o a quien critica el vientre de alquiler. Animo a que todo el mundo hable con coraje y no se deje silenciar con insultos.

- ¿Qué piensa de esos gays millonarios que tienen hijos de muchas madres y los muestran en la prensa?

- Mira, los tengo aquí, en el Daily Mail, Barry y Tony Drewitt-Barlow, ¿no? [Aquí su historia de frivolidad bioética]. Se les está investigando por varios temas, de fraude en investigación, cosas así. Dan mala reputación al movimiento LGTB. Tienen mucho dinero... y en parte lo ganan con una agencia de vientres de alquiler.

- ¿Qué le diría usted a los gays o lesbianas que dicen que necesitan un niño y punto?

- No existe un derecho universal a tener hijos y hay gente muy mal preparada para ser padres. Creo que algunas parejas LGTB pueden ser buenos padres. Pero incluso cuando no pueda ser, quien quiera ejercer la paternidad, el cuidado de los niños, puede encontrar muchas vías. Puedes ser un buen vecino, un buen amigo. Si tanto dinero tienes, no te lo gastes en un vientre de alquiler, dónalo a un orfanato en la India y ayudarás a cientos de niños. Y cualquier pareja, del mismo o de otro sexo, puede ofrecerse para adoptar o ser familia de acogida.



- La oposición a los vientres de alquiler está haciendo que grupos LGTB, grupos feministas, asociaciones cristianas y asociaciones conservadoras coincidan... ¿cómo pueden cooperar o aliarse mejor?

- Creo que tenemos que centrarnos todos en este tema. Interesa a gente muy diversa: de izquierdas, de derechas, gente religiosa y no religiosa. Estamos unidos con un objetivo: evitar esta explotación que daña a mujeres y niños. Debemos trabajar coordinados, con amistad y armonía, por este fin. Creo que de esta lucha puede salir una alianza fuerte de lo mejor de la humanidad.

Los efectos psicológicos en el niño al crecer

Cuando Gary Powell respondió a las preguntas del público el miércoles por la tarde en la presentación del documental Breeders, de Stop Surrogacy Now, Powell planteó también el tema del efecto psicológico en los niños al saber que son hijos por vientre de alquiler.

Allí añadió un elemento personal: él supo, al empezar su adolescencia, que sus padres le engendraron al poco de perder ellos a su hermanita, que murió. Un médico les aconsejó tener otro niño para sobreponerse. "Yo vine al mundo como sustituto de mi hermana Susan, fallecida. Saber eso tiene un efecto en un adolescente. Y los hijos de vientre de alquiler pueden preguntarse por su madre gestante, o donante: ¿cómo pudo ella entregarme?; ¿me consideró una carga, o un producto, o un negocio?, ¿estará viva?, ¿tengo hermanos? Siempre habrá un efecto emocional", dijo. Su propuesta es, por lo tanto, una prohibición total internacional de esta práctica.

(Nota de ReL: En ReL estamos en contra de la entrega de niños en adopción a parejas del mismo sexo, práctica que creemos injusta; creemos -junto con la Iglesia Católica- que la adopción debe imitar en lo posible a la naturaleza, con un padre y una madre casados, de los que el niño aprende la maternidad y paternidad, la conyugalidad y la complementariedad; publicamos la entrevista con Gary Powell como ejemplo interesante de activista LGBT que ha investigado los vientres de alquiler y ha estudiado sus daños).

Vídeos como este, Breeders, de la enfermera pediatra y activista Jennifer Lahl, cambiaron la visión que Gary Powell tenía de los vientres de alquiler: ni siquiera los llamados "altruistas" son admisibles.



ReL


jueves, 27 de abril de 2017

DOCUMENTAL: LA VERDADERA HISTORIA DE LA FAMILIA VON TRAPP


La película “The Sound of Music” (“Sonrisas y Lágrimas” o “La Novicia Rebelde”) trata sobre la historia de la familia von Trapp, y su grupo de niños cantores. María, la novicia rebelde, existió, y también existieron el Capitán Georg von Trapp y sus numerosos hijos. Cantaban muy bien y se hicieron muy famosos. Aquí, su historia.


lunes, 24 de abril de 2017

ABUSO E IMPUNIDAD: EL CASO DEL DEPREDADOR JOSEPH MASKELL


Un frío día de noviembre de 1969, el padre Joseph Maskell, capellán de la preparatoria Arzobispo Keough, de Baltimore, llamó a una estudiante a su oficina y le sugirió que dieran un paseo en auto. Cuando sonó la timbre de salida a las 2.40 PM, Jean Hardagon Wehner, que a sus 16 años era una estudiante de primer año en esta escuela católica de señoritas, siguió al sacerdote al estacionamiento y se acomodó en el asiento del copiloto de su Buick Roadmaster azul claro.

No era raro que Maskell le diera aventones a casa a las estudiantes o que las llevara a sus citas médicas durante el día escolar. El robusto y carismático sacerdote, entonces de 30 años, había sido el líder espiritual y consejero psicológico en el colegio Keouhg por dos años y era muy conocido en la comunidad. La colegiatura anual en Keough era de apenas 200 dólares, por lo cual era muy accesible para las familias de clase obrera en el suroeste de Baltimore, una zona muy católica en la que los hogares no podían enviar a sus hijas a escuelas privadas más elegantes. Muchos padres de familia de Keough asistían a las misas dominicales de Maskell. Él bautizaba a sus bebés y confiaban en su persona.

Pero esta vez, Maskell no llevó a Wehner a casa. Condujo su automóvil más allá del hospital católico y los edificios industriales que rodean el campus de Keough y llegó hasta los límites de la ciudad. Eventualmente, se detuvo en un basurero, lejos de las casas o los negocios. Maskell bajó del auto y la rubia y pecosa adolescente lo siguió por un amplio trecho de tierra hacia un depósito de basura.

Fue entonces que advirtió el cuerpo encogido en el piso.

La semana anterior, Sor Cathy Cesnik, una popular monja joven que enseñaba inglés y teatro en Keough, había desaparecido un viernes por la noche luego de una salida de compras. Estudiantes, padres de familia y los medios locales desvelaban rumores por la desaparición de la monja de 26 años. Gente de todo el condado de Baltimore ayudó a la policía a peinar parques locales y áreas boscosas para encontrar su rastro.

Wehner de inmediato reconoció el cuerpo inanimado de su maestra. "Sabía que era ella" -dijo hace poco- "No había estado tanto tiempo desaparecida como para no poder identificarla".

Cesnik todavía llevaba su abrigo color azul agua y los gusanos brotaban por su rostro. Wehner trató de espantarlos con sus manos. "¡Ayúdame a quitárselos de encima!" -gritó la estudiante con pánico. Pero en lugar de eso, el sacerdote se reclinó encima de ella y le susurró al oído: "¿Ya ves lo que pasa cuando dices cosas malas de la gente?"

Wehner comprendió que el cura la estaba amenazando. Decidió no contarle a nadie. "Me aterraba de tal manera que nunca pude abrir la boca" -recuerda.

Dos meses después, la policía anunció que un par de cazadores que pasaban por un basurero a las afueras de Baltimore se habían topado con el cuerpo de la monja extraviada. Cesnik tenía marcas de estrangulamiento en su cuello y una abertura redonda del tamaño de una moneda de 25 centavos en la base de su cráneo. Por medio de una autopsia se confirmó que la causa de muerte era un golpe con un objeto contundente, como un ladrillo o un mazo. Sin embargo, nadie ofreció información sobre el asesinato y la policía nunca pudo resolver el caso.


Muchos años después...

A lo largo del año 2017, Wehner y otras ex alumnas de Keough han estado reuniendo sus recuerdos y comenzaron a hablar abiertamente por primera vez en décadas sobre las cosas traumáticas que les sucedieron en la preparatoria, eventos que ellas creen se relacionan con el asesinato de Cesnik. Un grupo de ellas lanzó su propia investigación con la esperanza de contestar las preguntas que siguen aquejando a la policía: ¿Quién mató a la hermana Cathy... y por qué?

Jean Wehner en 1970

Gemma Hoskins pone un tazón con doritos y un plato con galletas en su mesita de café y distribuye copias de la agenda de enero. Uno por uno, sus invitados ocupan sus lugares en la sala. "Voy a empezar presentando a todos puesto que tenemos algunas caras nuevas hoy", dice Hoskins.

Tom Nugent
, un ex reportero del Baltimore Sun, ocupó un lugar de privilegio en la esquina. Un detective retirado de la policía de Baltimore, a quien el grupo llama "Garganta Profunda", se acomodó en el sillón a su lado. Teresa Lancaster, ex alumna de Keough y abogada en el área de Baltimore, se sentó al lado de su esposo Randy. Hoskins y otra ex estudiante de Keough, Abbie Schaub, acercaron sillas del comedor para formar un círculo.

A los 62, Hoskins es animosa e irreverente, lleva el pelo corto y teñido de rojo. Ahora, ella vive con su caniche labrador Teddy en un dúplex en Halethorpe, Maryland, un suburbio de clase trabajadora de Baltimore. Hoskins era una estudiante de tercer año en Keough en 1969 cuando Cesnik desapareció. Ahora, ella encabeza los esfuerzos para encontrar al asesino de la monja. 

Cesnik fue una versión de María, el personaje de Julie Andrews en La novicia rebelde en la vida real, refiere Hoskins. Era cálida, exuberante y muy hermosa. La monja tocaba la guitarra y escribía musicales para que las estudiantes actuaran en el teatro. En 1968 llevó a sus alumnas a ver Romeo y Julieta en el cine luego de que leyeron en clase la obra de Shakespeare. Cesnik inventaba juegos de palabras para fomentar en las niñas el gusto por aprender otras palabras nuevas y más complejas.

La monja vivía en un modesto departamento en el suroeste de Baltimore con una colega y sus estudiantes de vez en cuando caían por las noches o los fines de semana para charlar, cantar y tocar música. "Ella es la razón por la que me convertí en maestra", dice Hoskins. "Nunca conocí a nadie como ella".

Aproximadamente a las 7:30 del 7 de noviembre de 1969, Cesnik le dijo a su compañera de piso Helen Russell Phillips, que quería ir al banco y luego comprar un regalo de compromiso para su prima. De acuerdo con reportes de la prensa de entonces, ella cambió un cheque por 255 dólares en un banco de Catonsville, Maryland, luego manejó hasta el centro comercial de Edmonson Village, donde compró bollos en Muhly's Bakery. Al no regresar a casa a las 11 PM, Phillips llamó a dos amigos sacerdotes quienes llegaron a su departamento y llamaron a la policía. Más tarde esa misma noche, el Ford Maverick nuevo y verde de Cesnik fue encontrado sin los seguros puestos y estacionado en lugar prohibido a una cuadra de su departamento a pesar de que ella tenía un lugar designado para dejarlo detrás del edificio. No había rastro de ella por ningún lado.

El encargado de investigar la desaparición de Cesnik era Nick Giangrasso, un detective de homicidios de 28 años quien llevaba cinco años trabajando en el Departamento de Policía de Baltimore. Giangrasso encabezó las investigaciones durante los tres meses en que Cesnik estuvo extraviada, y luego dejó el caso en detectives del condado de Baltimore cuando su cuerpo se encontró fuera de los límites de la ciudad. Giangrasso, ahora de 72 años, pasó tanto tiempo en el caso como para darse cuenta de que algo había sospechoso entre el departamento de policía y la Iglesia.

"La iglesia católica tenía mucho poder sobre el departamento de policía. Mucho poder"
, dijo Giangrasso

Giangrasso tiene una voz profunda y acento de Baltimore y habla del caso de Cesnik como si hubiera sido ayer. Dijo que para él era claro que el auto había sido devuelto al complejo de departamentos sin señales de pelea, como si ella no hubiera sido víctima de un robo al azar o un asalto. "Se veía muy limpio. Debía ser algún conocido".

El primer sospechoso en las investigaciones de Giangrasso era Gerard Koob, un sacerdote jesuita. Koob era uno de los curas a los que llamó la compañera de piso de Cesnik cuando la monja no regresaba de hacer sus compras, y fue él quien llamó a la policía para reportar la desaparición.

Gerard Koob, el jesuita amante clandestino de la monja asesinada

Koob, que ahora tiene 77 años, abandonó la iglesia católica y hoy es un ministro metodista que vive en Nueva Jersey con su esposa. Para el año 1979, cuando desapareció 
Cathy sostenía con ella una relación furtiva. Dos años atrás, antes de que él se ordenara y antes de que ella ofreciera sus votos finales, Koob le propuso matrimonio. Ella lo rechazó, pero siguieron pasando tiempo juntos y escribiéndose cartas de amor. Tres días antes de la desaparición, Koob llamó a Cesnik desde un retiro católico para decirle que la seguía amando. Él estaba listo para dejar el sacerdocio por ella y esperaba que ella dejara el hábito. "Le dije: 'si decides salirte, yo me saldré y nos casaremos", le dijo Koob al Huffington Post en una entrevista.

La policía interrogó a Koob, pero él tenía una coartada para la noche en que Cesnik desapareció. Él y otro sacerdote habían ido a cenar al centro de Baltimore y luego vieron “Busco mi destino” (Easy Rider) en un cine cercano. Él mostró los recibos y un boleto del autobús, además de que él y su colega pasaron dos pruebas de detector de mentiras.

Harry Bannon, otro investigador de homicidios retirado de la ciudad de Baltimore, le dijo al diario Baltimore City Paper en 2004 que él pensaba que Koob sabía más sobre el crimen de lo que admitía, pero que la Iglesia lo obligó a no presionar al sacerdote. "Los abogados de la Iglesia se metieron y hablaron con mis superiores en el Departamento de Policía y nos dijeron: 'O acusan a Koob de algo o lo dejan ir. Ya dejen de hostigarlo'", dijo Bannon, quien murió en 2009. "Luego de eso, tuvimos que dejarlo ir. Y fue una pena porque estoy seguro que Koob sabía más de lo que nos contó".

Koob ha dicho que él no tenía información que pudiera haber ayudado a la policía: "Cuando los agentes me preguntaron: '¡Qué crees que es lo que le pasó a Cathy'? Les dije que no tenía idea".

Giangrasso entrevistó a media docena de curas que conocieron a Cesnik durante sus investigaciones, y que un sacerdote en particular siempre salía mencionado: el padre Maskell, quien trabajaba con Cesnik en la preparatoria de Keough. Giangrasso dijo que él trató de entrevistar a Maskell varias veces sobre la desaparición de la monja, pero siempre lo eludió. "Nunca estaba disponible, siempre estaba ocupado", dijo Giangrasso. "Llegó el punto en el que Maskell era la persona clave para hablar, pero nunca se pudo".

De acuerdo con Giangrasso, en el Baltimore de 1969 era muy difícil, sino imposible, investigar a un sacerdote por cualquier delito. La arquidiócesis de Baltimore es la más antigua en EU y la Iglesia la considera como la principal jurisdicción católica en el país. Más de la mitad de los residentes se consideran católicos. La Red de Víctimas de Abusos de los Sacerdotes (una organización de EU), dijo que los fiscales de la ciudad de Baltimore han acusado a sólo tres de los 37 sacerdotes que han sido señalados por abuso sexual desde 1980. Sólo dos de ellos fueron sentenciados y una de esas condenas fue sobreseída en 2005.

Maskel en particular era un blanco difícil. En ese tiempo, él era el capellán de la policía del condado de Baltimore, de la policía del estado de Maryland, y de la Guardia Nacional de Maryland. El cura llevaba un radar de la policía y una pistola cargada, bebía cerveza con los oficiales en un bar local, y a menudo acompañaba los "patrullajes" de sus amigos por las noches en respuesta a ofensas menores o para cazar a parejitas de adolescentes besuqueandose en sus coches.

Bob Fisher, el dueño de un taller de reparación de autos en el suroeste de Baltimore, donde Maskell llevaba su auto en sus días de descanso, recuerda que el cura se jactaba de los privilegios que tenía con la policía ante cualquiera que lo escuchara. "Él decía: ¿Escucho algo en la radio, nos montamos a una patrulla, ¡y nos vamos a atrapar a esa gente!'", dijo Fisher, de 74 años. "Eran historias realmente salvajes".

El hermano mayor de Maskell, Tommy, era un héroe policial, herido por disparo de bala cuando trató de evitar un asalto. Perseguir a Maskell entonces hubiera significado ir en contra de las reglas no escritas por las que operaba la policía. "Es como una familia", dijo Giangrasso. "Si se involucra a un policía, involucras a toda la familia, quien trata de ayudar a su pariente. Cuando descubrimos lo del hermano de Maskell, quien era un teniente, nos dimos cuenta de que eso era un problema".

Giangrasso recuerda la presión de sus superiores para que dejara en paz al sacerdote y a otros miembros del clero. "Sentí como si la Iglesia se estuviera entrometiendo y que los jefes venían a examinarnos: '¿Cuánto tiempo más vas a seguir jugando con este caso?', como si nos dijeran: 'Mejor bájenle y vayan por otro lado'", dijo. La policía de la ciudad de Baltimore declinó hacer comentarios al respecto.

Que el cuerpo de Cesnik se hubiese encontrado fuera de su jurisdicción dentro del condado de Baltimore, donde Maskell era el capellán, no era coincidencia, pensó Giangrasso. Sin embargo, tuvo que dejar el caso en manos de la policía del condado, quienes nunca acusaron a nadie.

El caso quedó abierto por dos décadas. Pero en 1994, dos mujeres lanzaron acusaciones tremendas en contra de Maskell, relacionándolo con el asesinato de la joven monja. En documentos de la corte las identificaron como "Juana N" y "Juana Z". Ellas acusaron a Maskell de haberlas violado cuando eran estudiantes en Keough. Las mujeres presentaron una demanda civil por 40 millones de dólares por daños en contra de Maskell, de la arquidiócesis de Baltimore, de las Escuelas Hermanas de Notre Dame, que administraban Keough, y un ginecólogo de Baltimore llamado Christian Richter.

Las mujeres temían a Maskell y sus viejos amigos policías, por lo que no usaron sus nombres verdaderos en ese tiempo. Pero Maskell murió en 2001 y Juana N y Juana Z finalmente pudieron hablar en público.

Teresa Lancaster y Jean Wehner 

Sus nombres son Jean Wehner y Teresa Lancaster. Wehner, quien afirmó que Maskell la había llevado a ver el cuerpo de Cesnik antes de que lo hallaran los cazadores, ofreció detalles del cuerpo que sólo eran del conocimiento de los investigadores, informó el Baltimore Sun en 1994. Los detectives al principio se mantenían con escepticismo respecto de sus declaraciones de que había gusanos en el rostro de Cesnik, puesto que los cadáveres no se agusanan por lo general en las frías temperaturas de noviembre. Sin embargo, una autopsia reveló que de hecho había gusanos en la garganta de Cesnik, un detalle que no era del conocimiento del público.

Hoy, Wehner es una reflexóloga certificada y miembro de una muy extendida familia católica de Baltimore. Lancaster, de 60 años, es una abogada en la costa este de Maryland. Wehner dijo que ella por décadas había enterrado sus recuerdos de lo que sucedió en Keough. Pero a partir de 1992, cuando en un anuario escolar vio fotos lado a lado de Maskell y el padre Neil Ferris, director de servicios religiosos, comenzó a recordar el abuso sexual por partes. "Me temblaba todo el cuerpo", dijo Wehner. "Lo sabía". Las fotos detonaron recuerdos oscuros y dolorosos, afirmó, y los detalles comenzaron a resurgir lentamente.

Aunque Lancaster siempre se acordaba de los abusos en Keough, ella también reprimió algunos de los detalles hasta que su madre murió en 1993. Dice que evitó pensar y hablar del abuso mientras su devota madre estaba viva, pues estaba segura que eso la destruiría. Sin embargo, para cuando su madre murió, Lancaster comenzó a pensar sobre las cosas horribles que le pasaron en la preparatoria.

Las víctimas a menudo confunden algunos de los detalles de eventos traumáticos. Sin embargo, los relatos de Lancaster y Wehner fueron corroborados en registros de la corte y mediante entrevistas con otras ocho estudiantes de Keough: cuatro que también fueron víctimas de abuso por parte de Maskell y otras cuatro que dicen que pudieron rechazar sus ataques. Además, Sean Claire, un portavoz de la arquidiócesis de Baltimore, dijo que la Iglesia ha reconocido que a Maskell "se le acusó de manera muy creíble de abuso de menores".

Keough era una escuela católica tradicional, en donde a las estudiantes se les obligaba llevar faldas de pliegues por debajo de las rodillas y blusas abotonadas hasta el cuello. Pero no pudo ser inmune a la contracultura de los 60. Exalumnas del colegio dijeron que en la oficina de Maskell, así como en la rectoría adjunta, donde vivía, el cura ofrecía a las chicas un ambiente relajado y de "open mind" en donde ellas podían hablar con libertad sobre el sexo y las drogas, podían beber alcohol y fumar cigarrillos en su sofá de terciopelo rojo, a la vez que pedían ayuda para lidiar con sus padres tradicionalistas. En la cumbre de la revolución sexual, Maskell se encontraba en inmejorable posición de explotar la atmósfera experimental y rebelde de fines de la década y principios de los 70. En ese tiempo tan confuso, el sacerdote ofrecía un embriagante coctel de liderazgo espiritual, hipnosis, bebidas, píldoras... y él mismo.

El depredador Joseph Maskell

Maskell era un carismático joven de menos de 30 cuando comenzó su labor como capellán de Keough en 1967, dos años luego de la apertura del colegio. De espalda ancha, ojos azul claro, descendiente de irlandeses, el cura también fungía como el consejero psicológico de la escuela. Luego obtendría un diploma en psicología de la prestigiosa universidad Johns Hopkins.

Ex alumnas de Keough dijeron que Maskell utilizaba su encanto, su preparación psicológica y su autoridad moral para, primero, bajar la guardia de las jóvenes, para luego manipularlas con relaciones sexuales. Su blanco eran las estudiantes con problemas o mal comportamiento. (Hoskins y Schaub, quienes siempre sacaban dieces, dijeron que él nunca les molestó.) Maskell solía preguntar a las chicas si tenían problemas en casa, si tenían relaciones sexuales con sus novios, o si utilizaban drogas. Algunas veces, el sacerdote utilizaba frases repetitivas: "Sólo quiero lo mejor para ti, sólo lo mejor", y con esa frase las inducía a hablar.

Lancaster, hoy madre de cuatro hijos, de pelo rubio y lacio, dijo que cuando ella iba en primer año de la preparatoria, en 1970, fue a la oficina de Maskell para hablar con él sobre algunos problemas en casa. Sus padres habían descubierto un cigarro de marihuana en su bolso, dijo. Además, a ellos no les gustaba el chico de pelo largo con el que ella salía. Era un día a mitad de la jornada escolar y Maskell la invitó a pasar a su oficina y cerró luego la puerta. Comenzó a quitar sus ropas y la obligó a sentarse desnuda sobre su regazo. Le dijo que la estaba tocando "de manera santa".

"Y me dijo: 'Se supone que no debería hacer esto, pero descubrí que puedo ayudar a la gente por medio del contacto físico'", recordó Lancaster. "Yo estaba en un shock total".

A menudo, las chicas no se deban cuenta de que las estaban violando y abusando sino hasta meses o años después. De hecho, Lancaster creyó por un breve periodo de tiempo que ella sostenía una relación romántica con el sacerdote. Algunas veces, escuchaban música irlandesa cuando él estaba con ella "como si fuera una cita enfermiza", dijo Lancaster. "Hubo un momento en el que yo pensaba que él me amaba... sí hubo cierto amor ahí, eso pudo haber tenido sentido. Cuando me di cuenta de que más chicas iban con él, me pregunté si también las amaba a todas".

Cuando comenzó a entender la verdadera naturaleza de esa relación, Lancaster nunca peleó o le contó a nadie, dijo, porque Maskell amenazó con expulsarla por usar drogas y enviarla a Montrose, una muy temida correccional juvenil, en Reistertown, Maryland. Una vez o dos, dijo, él la abofeteó y le mostró la pistola cargada que tenía en su escritorio. "Me hizo entender que tenía que seguirlo en cualquier cosa que él quisiera o que me iba a ir peor de lo que me imaginaba", dijo Lancaster.

Cuando detectaba a una chica con problemas o que incurría en mal comportamiento, Maskell la comenzaba a sacar de sus clases, llamándola por el altavoz para una "terapia" en su oficina.

"Podía estar en clase y podía ser a cualquier hora. Escuchaba mi nombre por el altavoz: Ven a mi oficina ahora', y tenía que ir a ver a Maskell", dijo Donna VonDenBosch, de 58 años. 

Donna VonDenBosch

"Recuerdo que estaba en clase, llorando y pensando: '¡No me hagas ir, no me hagas ir!' Y la maestra me sacaba al pasillo y me decía: 'Sabemos que es un poco raro, pero tienes que ir'".

Wehner dijo que fue a ver a Neil Magnus, el director de servicios religiosos del colegio, para confesarse cuando tenía 14 años, puesto que se sentía culpable por el abuso sexual que padeció cuando era una niña. El sacerdote giró para verla en el confesionario y la interrogó sobre los detalles del abuso, para luego masturbarse mientras ella hablaba.

Después de eso, Magnus y Maskell la llamaban a sus oficinas para "sesiones de terapia" en las cuales, le decían, se trataba de "hallar el perdón de Dios por lo que ella había hecho cuando era niña". Wehner dice que ellos se masturbaban delante de ella, le tomaban fotos desnuda y la obligaban a actos sexuales como parte de su "cura espiritual". "Pensaba que en verdad estaban rezando por mí", dijo.

Pronto, Maskell comenzó a sacar a Wehner de sus clases para llevarla a su oficina sin Magnus, dijo ella. Ahí, le mostraba pornografía y le decía que él trataba de que Dios la perdonara por los abusos de niña y la violaba. "Él me decía que yo no parecía abrirme al Espíritu Santo y a la Gloria de Dios", dijo Wehner. "Y yo sólo hacía lo que me decían mientras pensaba que debía ser una persona tan horrible que Dios ni siquiera me iba a perdonar".

Las mujeres recordaron que Maskell tenía un amigo ginecólogo, el Dr. Christian Richter, quien las examinaba para asegurarse que no estaban embarazadas. Lancaster asegura que Maskell la llevó una vez a ver a Richter para una prueba de embarazo y que el cura la violó en la mesa mientras el doctor examinaba sus senos.

Fisher, el dueño del taller de autos, dijo que Maskell presumía de llevar a las niñas al ginecólogo cuando iba a dejar su automóvil en las tardes. "Él decía: 'El doctor y yo, las llevamos y las examinamos'", dijo Fisher. "No había duda de que él siempre tomaba parte en las 'examinaciones', siempre lo dejaba en claro".

Richter, quien falleció en 2006, negó haber abusado de las niñas en una entrevista con el Baltimore Sun durante los juicios en la corte durante las demandas de 1994. Sin embargo, admitió que pudo haber dejado entrar a Maskell durante sus exámenes pélvicos. "Es posible que él hubiera entrado a la sala de revisión debido a la ausencia de los padres. No sé, quizá para tranquilizar a las pacientes", dijo Richter. "Es muy probable que ellas le tuvieran mucha fe".

Dr. Christian Richter

Los viajes de Maskell al ginecólogo señalaban una obsesión con las consultas. Lancaster dijo que a él le gustaba realizar examinaciones pélvicas en el altar de la capilla de la escuela y aplicar lavados vaginales, enemas y supositorios anales en el baño de su oficina, así como en la rectoría. Muchas estudiantes dijeron que ellas también habían sido objeto de exámenes ginecológicos falsos, así como de enemas. Se trataba de una forma de establecer una mayor autoridad sobre las chicas, como si fuera una relación doctor-paciente, mientras realizaba cualquier fetiche que se le antojaba.

Las jóvenes rara vez resistían pues le tenían miedo. VonDeBosch dijo que ella tuvo el valor para rechazarlo una vez, cuando iba en su año de salida, pero las cosas no salieron bien. "Pensaba que me iba a matar. Así que le pegué con mi libreta", dijo.

Ella amenazó con reportarlo y él respondió poniendo el cañón de su pistola en su boca. "Me dijo: 'Eres una alborotadora. Eres una basura. Nadie te va a creer nada. Mira mi diploma de la Johns Hopkins'", contó ella.

VonDeBosch decidió que no valía la pena arriesgarse a reportar a Maskell ante las autoridades y tomó una actitud suicida en la preparatoria. Sin embargo, sus compañeras sospechaban que algo se traía. "Había un grupo de niñas conocidas como las chicas de Maskell", dijo. "Así me llamaban mis amigas, una de las chicas de Maskell".

Varias de las mujeres con las que el Huffington Post habló sobre los abusos de Maskell describieron las acciones del cura como si se tratara de la operación de un burdel.

Wehner dijo que en su tercer año, Maskell comenzó a llevarla en auto a la Iglesia de San Clemente, donde él daba misa luego de la escuela, y que varios hombres abusaron de ella en la oficina que tenía ahí. Ella no los conocía, pero se llamaban entre sí con nombres genéricos, como hermano Ed, hermano Ted y hermano Bob. Dijo que algunos de ellos le daban dinero a Maskell a cambio de los abusos. "Él nos prostituyó", dijo Wehner.

Para mantenerla quieta, Maskell hacía creer a Wehner que participaba por su propia voluntad en los actos sexuales. Sobre el abuso, se refería a las "actividades extracurriculares" de la estudiante, y que los hombres eran sus "citas". Dijo que el sacerdote una vez puso su pistola sin carga en su sien, jaló el gatillo, y le advirtió que su padre, un policía, le haría lo mismo, pero con balas en el arma si descubría que ella andaba "de puta" con hombres mayores.

Lancaster, Wehner y VonDeBosch recuerdan la participación de policías uniformados en los abusos, tanto en la oficina de Maskell como fuera de la escuela. Otras dos ex alumnas de Keough y otra mujer que asistía a la Iglesia de San Clemente, dijeron al Huffington Post que Maskell abusó de ellas cuando eran adolescentes, a menudo con otros hombres. "Recuerdo la luz que entraba y a un policía que llevaba pantalones oscuros, una camisa blanca y su placa", dijo VonDeBosch, quien estudia para certificarse como enfermera en Reading, Pensilvania. Dijo que ese día se sintió como drogada y que "cuando recuperé la consciencia en la oficina de Maskell esa tarde, tras haber estado ahí unas tres horas, noté que mi blusa estaba abotonada de forma diferente a como me la había puesto en la mañana".

También dijo que cree que una vez Maskell le dio una bebida adulterada en un picnic organizado por la Organización de Jóvenes Católicos. Ella tenía 14 años. Luego la alejó de los otros estudiantes cuando atardecía y se quedó mientras un policía uniformado, de pelo negro, la violó en un área remota del parque. "Me sentía drogada", dijo.

Wehner dijo que Maskell solía quedarse en la puerta y actuaba como si estuviera cuidando que nadie los sorprendiera. Una vez, dijo, se enfureció con ella por mostrar miedo en frente de los hombres. Se suponía que ella estaba de acuerdo en tener relaciones sexuales con ellos. "Él presionó mi cara contra el espejo y me dijo: 'Mira quién es la puta en el cuarto. Que nunca se note que tienes miedo'", dijo Wehner.

Catherine Cesnik

La única persona que trataba de ayudar a las chicas era Sor Cathy Cesnik. Wehner dijo que en 1969, al fin de su segundo año de preparatoria, Cesnik se quedó un rato a solas con ella en el salón. "¿Te están lastimando los sacerdotes?", preguntó la monja. Wehner negó con la cabeza, temerosa de decir la verdad. Cesnik le dijo a Wehner que se fuera a casa y que disfrutara del verano.

Kathy Hobek
, de 63 años, dijo que ella le pidió a Cesnik que la protegiera de los abusos de Maskell cuando asistió a Keough en 1968. "Ella daba excusas por mí cuando él me llamaba a su oficina", dijo Hobek. "Ella decía: 'Está en un estudio, no puede salirse', o inventaba otra cosa".

En el otoño de 1969, Cesnik dejó Keough y tomó un nuevo empleo en la preparatoria Western High School, una escuela pública en Baltimore. Pero siguió cercana a sus ex alumnas, quienes visitaban su departamento con frecuencia. Maskell seguía siendo tema de conversación entre ellas. Dos días antes de la desaparición, Hosbeck y una compañera visitaron a Cesnik en su casa y la monja les preguntó su Maskell seguía molestándolas. "Le dijimos que no, y ya", dijo Hobeck.

Pero no todas las jóvenes tuvieron la misma suerte. Wehner contó que a pesar de las promesas de Cesnik de mediar con Maskell, el cura siguió abusando de ella tras las vacaciones de verano, incluso con mayor violencia. Otra ex alumna de Keough, quien habló con el Huffington Post bajo anonimato, visitó a Cesnik en su departamento la noche previa a la desaparición para hablar de los abusos en la escuela.

A mitad de la conversación, dijo la mujer, Maskell y Magnus irrumpieron en el departamento sin llamar a la puerta. "Maskell me miró. Ya sabía que yo estaba ahí", dijo la mujer. Luego ella salió del departamento. Al día siguiente en la escuela, Maskell la llamó a su oficina. Con la pistola en una mano, le dijo que si le contaba a alguien del abuso, la mataría a ella, a su novio y a toda su familia. "Recuerdo todo como si hubiera sido ayer", dijo. "Desde entonces he estado cuidando a mi familia".

Cesnik desapareció esa noche.

En junio de 1992, más de dos décadas después del asesinato de Cesnik, Wehner reportó sus abusos a la arquidiócesis de Baltimore. Caine, el director de comunicaciones de la arquidiócesis, dijo al Huffington Post que la Iglesia suspendió a Maskell del ministerio de manera temporal para una "evaluación psicológica" en octubre de ese año, cinco meses después de que Wehner lo reportó. Maskell había dejado su trabajo de Keough en 1975 y desde entonces trabajaba en la Iglesia de la Santa Cruz, a unos 6 kilómetros de la preparatoria.

A Maskell "se le mandó a una evaluación y a tratamientos los siguientes meses", dijo Caine. "En ese tiempo, la arquidiócesis intentó corroborar las acusaciones, negadas por Maskell. Buscamos otras víctimas adicionales y por medio del abogado que representaba a las primeras personas que lo acusaron. Tras varios meses de búsqueda infructuosa, la arquidiócesis regresó a Maskell al ministerio".

A pesar de que la Iglesia asegura que no encontró otras víctimas que corroboraran las acusaciones de Wehner, los abogados pudieron hacerlo sin problemas. Ellos circularon una carta entre las ex alumnas de Keough en 1993 y la publicaron en un anuncio en el Baltimore Sun. Ahí preguntaban si alguien recordaba los casos de abuso en la escuela en los '60 y '70. Más de 30 mujeres, incluida Lancaster, contestaron de inicio, de acuerdo con información de los medios. La historia de Lancaster era tan convincente que los abogados de Wehner la invitaron para sumarse a la parte acusatoria en la demanda civil contra Maskell, el Dr. Richter, la Iglesia y la orden de monjas que manejaba Keough.

Maskell y Richter negaron los abusos vehementemente y en 1995, tras un juicio muy visible, el caso se sobreseyó en la corte debido a un tecnicismo. De acuerdo con las leyes de Maryland, las víctimas de abuso sexual tienen tres años a partir de que terminó el abuso o de cuando se descubrió el hecho para presentar una demanda civil. Los abogados de las mujeres argumentaron que como Wehner y Lancaster apenas habían comenzado a recordar partes del abuso, estaban dentro del periodo de tres años. "Al bloqueo de la memoria seguido viene un trauma, yo he tenido muchos casos así", dijo Neil Blumberg, el psiquiatra de Lancaster.

Sin embargo, la Iglesia presentó a un experto en "recuerdos falsos", el psiquiatra católico Paul McHugh, quien en los 90 argumentaba con éxito en los tribunales que los recuerdos de abuso sexual de menores no pueden suprimirse para luego ser recordado. En ese tiempo, hubo un golpeteo en contra del concepto de la memoria reprimida. En los 80 hubo varios casos famosos de persecución de empleados de guarderías basados en la recuperación de recuerdos que luego se demostró que habían sido falsos. Aunque los casos de Wehner y Lancaster eran diferentes, dado que sus recuerdos no habían regresado por medio de la recuperación de memorias falsas por parte de investigadores o terapeutas, ganar el caso a esa nueva luz era imposible.

La juez Hilary Caplan dijo al Huffington Post que para ella, las mujeres contaban la verdad, pero que decidió, luego de escuchar el testimonio de McHugh, que la memoria recuperada no podía usarse para fijar el término temporal de tres años requerido por la ley. "Los expertos dieron su testimonio y concluí que la memoria no bastaba para justificar el caso de la parte acusadora", dijo en una entrevista reciente.

Las mujeres no ganaron en la corte, pero sus testimonios llevaron a la policía a investigar a Maskell por violación y homicidio. La búsqueda de evidencias no rindió frutos hasta que un sepulturero llamado William Storey llamó a la policía y les dio una pista.

Storey, el encargado del Cementerio de la Santa Cruz, dijo que Maskell le había ordenado cavar un hoyo de 4x4 metros en un panteón en 1991 para que el cura pudiera enterrar cajas con archivos confidenciales. El sepulturero entregó un mapa a mano donde se indicaba el lugar.

En agosto de 1994, la policía desenterró las cajas, que contenían básicamente evaluaciones psicológicas de las estudiantes que él había tratado. El policía conocido como "Garganta profunda" dijo que por lo menos una de las cajas contenía fotos de menores desnudas, lo cual hubiera bastado como evidencia para arrestar a Maskell por posesión de pornografía infantil.

"Encontramos evidencias contundentes, estas niñas estaban sin sus sostenes", dijo. "Vi muchas fotos con mis malditos ojos".

Pero esas fotos nunca llegaron al cuarto de evidencias. El detective dijo que, inexplicablemente, desaparecieron luego de que se exhumaron las cajas y el Baltimore Sun reportó simplemente que contenían "pruebas psicológicas y cheques cancelados". La juez Caplan, quien presidió el juicio civil de Wehner y Lancaster, dijo que las fotos nunca se presentaron como parte de la evidencia y negó haber escuchado algo al respecto.

La policía siguió buscando evidencias, pero Maskell se mostraba tan evasivo y bien relacionado como en 1969. Garganta Profunda dijo que tan pronto comenzó a investigar el caso de Cesnik, recibió una llamada de uno de sus jefes en el Departamento de Policía.

"Me dijo: 'Mira, este caso ha destruido carreras. Sabemos perfecto quien la mató, y tú lo sabrás y descubrirás cosas que no debiste haber buscado'", contó el detective.

Antes de que la policía pudiera siquiera interrogar a Maskell en 1994, él mismo se registró en un centro de tratamiento bajo la premisa de que necesitaba ayuda para lidiar con el estrés y ansiedad que el caso le produjo. Unas semanas después, se dio de alta con discreción y se marchó a Irlanda, donde continuó su labor como sacerdote.

"La arquidiócesis no supo que Maskell vivía en Irlanda hasta que un obispo los contactó en julio de 1996", le dijo Caine al HuffPost. "Maskell había salido del centro de rehabilitación dos años antes y no dio aviso a la arquidiócesis".

Las autoridades abandonaron la investigación cuando Maskell dejó el país y murió impune sin haber sido sentenciado. Magnus había fallecido años antes, en 1988. Richter murió en 2006.

Wehner dijo que quedó "devastada" cuando supo desecharon su caso y que nadie enfrentó la justicia. Dijo que se sintió traicionada por la Iglesia, la escuela, la policía y el sistema judicial. "No tuvimos oportunidad pues todas estas instituciones nos decepcionaron", dijo.

Gemma Hoskins

La búsqueda de Gemma Hoskins por respuestas al asesinato de Cesnik inició en el verano de 2013, cuando se reencontró con Nugent, el ex reportero del Baltimore Sun que la había entrevistado al respecto años atrás.

A ambos les fascinaba el caso desde 1994; cuando Wehner y Lancaster presentaron la demanda contra Maskell y la Iglesia. Nugent, de 71 años ya, era un redactor freelance en Hastings, Michigan. Él creció como católico en Baltimore y como reportero cubriendo casos de corrupción policial se dio cuenta que el caso Cesnik tenía más ramificaciones de lo que la gente concedía. Entrevistó a varios detectives retirados, incluido Garganta Profunda, quien le confirmó haber sido presionados para dejar en paz a los sacerdotes en sus investigaciones. "Me pareció entonces que todo se trataba de un gran encubrimiento", dijo.

Hoskins quería justicia para Cesnik y sus compañeras en Keough mientras tuvieran vida y ahora se dedicaba por completo a su investigación. Tenía poco de haberse jubilado como maestra, su esposo murió de cáncer cuando ambos tenían 35 y nunca tuvo hijos. Ella dijo que su fallecido esposo siempre la animó para que ayudara a los demás.

Nugent no se hizo del rogar. "Gemma recurrió a mi conciencia", dijo. "Personalmente, no quisiera vivir en un mundo en el que este tipo de cosas se esconden debajo de la alfombra". Hoskins comenzó a buscar más mujeres que pudieran haber sido víctimas de abusos sexuales en Keough. En septiembre de 2013, entró a la página oficial de las alumnas de Keough y preguntó si alguien sabía de abusos tales en la escuela a fines de los 60 y principios de los 70.

La página de inmediato comenzó a moverse. Mujeres que habían guardado silencio por años contaban sus historias del abuso de Maskell y otros. Cuando Hoskins mencionó el asesinato de Cesnik, ella dice que "fue entonces que ardió Troya".

Excelsior