martes, 28 de enero de 2014

BERGOGLIO: ¿GRITAS CUANDO HAY UN GOL Y NO ERES CAPAZ DE ALABAR AL SEÑOR?

Bergoglio, comentando la danza alegre de David por el Señor de la que habla la Primera Lectura, destacó que, si nos cerramos en la formalidad, nuestra oración se convierte en algo frío y estéril.

Bergoglio ha desarrollado su homilía partiendo de esta imagen alegre, relatada en el Segundo Libro de Samuel. Todo el Pueblo de Dios, recordó, estaba de fiesta porque el Arca de la Alianza volvía a casa. La oración de alabanza de David, prosiguió, “lo llevó a salir de toda compostura y a danzar delante del Señor con todas sus fuerzas”. Esta, comentó, “¡era exactamente la oración de alabanza!”. Bergoglio dijo que leyendo esta cita, “pensó enseguida en Sara después de haber dado luz a Isaac: ¡El Señor me hizo bailar de alegría!”. Esta anciana, como el joven David, evidenció, ha bailado de alegría ante el Señor. Para nosotros, observó, es fácil entender la oración para pedir una cosa al Señor, también para agradecer al Señor. También entendemos bien la oración de adoración, no es tan difícil. Pero la oración de alabanza la dejamos de lado, no nos sale tan espontánea”.

‘Pero Padre, esto es para los de la Renovación en el Espíritu, no para todos los cristianos!’. No, ¡la oración de alabanza es una oración cristiana para todos nosotros! En la Misa, todos los días, cuando cantamos el Santo… Esta es una oración de alabanza: alabamos al Señor por su grandeza, ¡por qué es grande! Y le decimos cosas bellas, porque a nosotros nos gusta que sea así. ‘Pero Padre, yo no soy capaz… yo debo…’ ¿Eres capaz de gritar cuando tu equipo marca un gol y no eres capaz de cantar alabanzas al Señor? ¿De salir un poco de los formalismos para cantar esto? ¡Alabar al Señor es totalmente gratis! No pedimos, no agradecemos: ¡alabamos!”.

“Debemos rezar con todo el corazón, es un acto también de justicia, ¡por qué Él es grande! ¡Es nuestro Dios!. David, recordó, era muy feliz porque volvía el arca, volvía el Señor: también su cuerpo rezaba con esa danza”.

“Una buena pregunta que nos podemos plantear hoy: ‘¿Cómo va mi oración de alabanza? ¿Sé alabar al Señor? ¿Sé alabar al Señor o cuándo rezo el Gloria o rezo el Sanctus lo hago solo con la boca y no con todo el corazón?’ ¿Qué me dice la danza de David? ¿Y Sara, bailando de alegría? Cuando David entra en la ciudad comienza otra cosa: ¡una fiesta!”.

“La alegría de la fe nos lleva a la alegría de la fiesta. La fiesta de la familia”. El papa recordó que cuando David entra en el palacio, la hija del rey Saúl, Mikal, lo reprende y le pregunta si no se avergüenza por haber bailado de esa manera delante de todos. Él, que es el rey. Mikal “despreció a David”.

“Yo me pregunto ¿cuántas veces despreciamos en nuestro corazón a personas buenas, personas buenas que alaban al Señor, como se les ocurre, de forma espontánea, porque no son cultos, no siguen los comportamientos formales? Pero, ¡desprecio! Y dice la Biblia que Mikal quedó estéril por este motivo ¡para el resto de su vida! ¿Qué quiere decir la Palabra de Dios aquí? ¡Que la alegría, que la oración de alabanza nos hace fecundos! Sara bailaba en el momento grande de su fecundidad ¡a los noventa años! La fecundidad que nos da la alabanza al Señor, la gratuidad de alabar al Señor”.

“El hombre o la mujer que alaba al Señor, que reza alabando al Señor, que cuando reza el Gloria se alegra de decirlo, que cuando canta el Sanctus en la Misa se alegra de cantarlo, es un hombre o una mujer fecundos”.

Sin embargo, advirtió, “los que se encierran en la formalidad de una oración fría, medida, pueden terminar como Mikal: en la esterilidad de su formalidad”. Bergoglio ha invitado, por tanto, a imaginar a David que danza “con todas sus fuerzas ante el Señor y pensemos lo bello que puede ser hacer la oración de alabanza. Nos hará bien repetir las palabras del Salmo 23 que hemos rezado hoy: “Alzaos puertas, alzad los dinteles para que entre el Rey de la gloria. El Señor, el fuerte, el valiente, Él es el rey de la gloria!”.


Aleteia




sábado, 11 de enero de 2014

PAPA FRANCISCO: UN SACERDOTE SIN RELACIÓN CON DIOS ES UN NARCISO

“El verdadero sacerdote, ungido de Dios para su pueblo, tiene una relación estrecha con Jesús: cuando esto falta, el sacerdote se vuelve ‘untuoso’, ‘idólatra’, ‘devoto del dios Narciso’”.


Lo afirmó el papa Bergoglio esta mañana en la homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Junto con Bergoglio concelebraron el Cardenal Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal italiana y un grupo de sacerdotes de la Archidiócesis de Génova, de la que el Purpurado es su Arzobispo.

El papa dedicó enteramente su homilía a los sacerdotes. Al comentar la primera Carta de San Juan, que dice que tenemos la vida eterna porque creemos en el nombre de Jesús, el papa se preguntó cómo es la relación de los sacerdotes con Jesús, porque “la fuerza de un sacerdote – dijo – está en esta relación”. A la vez que “Jesús, cuando crecía en popularidad – observó – iba a lo del Padre”, se retiraba “en lugares desiertos a orar”. Y explicó que “ésta es un poco la piedra miliar de los sacerdotes”, incluyéndose a sí mismo. Porque como se preguntó Bergoglio, “si vamos o no vamos a encontrar a Jesús, ¿cuál es el lugar de Jesucristo en mi vida sacerdotal? Se trata de una relación viva, de discípulo a Maestro, de hermano a hermano, de pobre hombre a Dios, o es una relación un poco artificial que no viene del corazón”

“Nosotros somos ungidos por el Espíritu y cuando un sacerdote se aleja de Jesucristo puede perder la unción. En su vida, no: esencialmente la tiene… pero la pierde. Y en lugar de ser ungido termina por ser ‘untuoso’. ¡Y cuánto mal hacen a la Iglesia los sacerdotes ‘untuosos’! Aquellos que ponen su fuerza en las cosas artificiales, en las vanidades, en una actitud… en un lenguaje remilgado… ¡Pero cuántas veces se oye decir con dolor: ‘Pero, este es un ‘sacerdote-mariposa’!, porque está siempre en las vanidades… Éste no tiene relación con Jesucristo! Ha perdido la unción: es un untuoso”.

A continuación, Bergoglio añadió: “Nosotros los sacerdotes tenemos tantos límites: somos pecadores, todos. Pero si vamos a lo de Jesucristo, si buscamos al Señor en la oración – la oración de intercesión, la oración de adoración – somos buenos sacerdotes, si bien somos pecadores. Pero si nos alejamos de Jesucristo, debemos compensar esto con otras actitudes… mundanas. Y así, todas estas figuras… también el ‘sacerdote-especulador’, el ‘sacerdote-empresario’… Pero el sacerdote que adora a Jesucristo, el sacerdote que habla con Jesucristo, el sacerdote que busca a Jesucristo y que se deja buscar por Jesucristo: éste es el centro de nuestra vida. Si no está esto, perdemos todo. ¿Y qué daremos a la gente?”.

Que “nuestra relación con Jesucristo, relación de ungidos para su pueblo aumente en nosotros los sacerdotes cada día más”:

“Pero es bello encontrar a sacerdotes que han dado su vida como sacerdotes, de verdad, de los que la gente dice: ‘Pero, sí, tiene mal carácter, tiene esto, tiene aquello… pero ¡es un sacerdote!’. ¡Y la gente tiene olfato! En cambio, cuando la gente ve a los sacerdotes – por decir una palabra – ‘idólatras’, que en lugar de tener a Jesús, tienen a pequeños ídolos… pequeños… algunos ‘devotos del dios Narciso’, también… Cuando la gente ve a éstos, la gente dice: ‘¡Pobrecito!’. Lo que nos salva de la mundanidad y de la ‘idolatría que nos hace untuosos’, lo que nos conserva en la unción, es la relación con Jesucristo. Y hoy, a ustedes que han tenido la gentileza de venir a concelebrar aquí, conmigo, les deseo esto: ¡pierdan todo en la vida, pero no pierdan esta relación con Jesucristo! ¡Ésta es su victoria! ¡Y adelante, con esto!”.


Revista Ecclesia



viernes, 3 de enero de 2014

BERGOGLIO PIDE EDUCAR BIEN A SEMINARISTAS

Bergoglio advirtió que los sacerdotes se pueden convertir en “pequeños monstruos” si no son entrenados adecuadamente cuando están en el seminario, tiempo de estudio que debe ser empleado para ‘moldear su corazón y su mente’.


Bergoglio también advirtió que no hay que aceptar hombres para el sacerdocio que pudieran haber estado implicados en abusos sexuales u otro tipo de problemas, ya que la protección de los fieles católicos es más importante.

El pontífice hizo estas declaraciones el 29 de noviembre durante una reunión a puerta cerrada con 120 superiores de órdenes religiosas que se reunieron en el Vaticano para su asamblea regular.

La publicación jesuita La Civilta Cattolica presentó el viernes un reportaje de la sesión informal de preguntas y respuestas que se extendió tres horas. El Vaticano nunca divulgó una transcripción de la reunión.

El primer papa jesuita dijo a los superiores que quiere que “despierten al mundo” con sus obras, “especialmente con los pobres”, según lo citó la revista. “Para entender verdaderamente la realidad necesitamos alejarnos de la posición central de calma y paz y dirigirnos hacia las zonas periféricas, dijo.

Bergoglio, quien dirigió el programa de entrenamiento para novicios de los jesuitas en su natal Argentina en la década de 1970, también advirtió a los superiores de algunos errores en el seminario, como cuando los futuros sacerdotes sólo “tratan de no cometer errores, siguen las reglas sonriendo mucho, simplemente esperando el día que les digan 'muy bien, terminaron su formación'”.

“Esta es hipocresía resultado del clericalismo, que es uno de los peores males”, dijo Bergoglio, según lo citaron, retomando el tema del clericalismo —cierto tipo de nepotismo y arribismo entre los religiosos— que ha criticado frecuentemente.

El entrenamiento de los sacerdotes, dijo, debe ser “una obra de arte, no una acción policiaca. Debemos formar sus corazones. De otra forma estamos creando pequeños monstruos. Y después esos pequeños monstruos moldean al pueblo de Dios. Eso realmente me eriza la piel, afirmó, según lo citaron.

En declaraciones a los superiores, Bergoglio dijo que es un riesgo el “gran problema” de aceptar en el seminario a alguien a quien ya se le ha retirado de otra institución religiosa, y mencionó la actitud firme del papa Benedicto XVI contra los sacerdotes que han cometido abusos sexuales. “No hablo de la gente que reconoce que es pecadora: todos somos pecadores, pero no todos somos corruptos”, dijo Francisco.

“Los pecadores son aceptados, pero no la gente que es corrupta”. El reportaje fue publicado el mismo día que Bergoglio celebró misa con cerca de 350 de sus colegas jesuitas en la principal iglesia de la orden de Roma para festejar el reciente decreto por el cual se canonizó al primer recluta de la Compañía de Jesús, Pedro Fabro.

Durante su homilía, Bergoglio dijo a los jesuitas que recurran a la misericordia y no a la moralidad cuando prediquen.

“La tentación, que posiblemente muchos de nosotros experimentamos, y que muchas otras personas tienen, me viene a la mente: esa de vincular la proclamación del Evangelio con golpes inquisitivos de condena. No, la palabra de Dios se predica con gentileza, fraternalmente, con amor”, afirmó.


El Dia