viernes, 20 de febrero de 2026

CÓMO LOS LEONISTAS TE DESENSIBILIZAN ANTE LA SUBVERSIÓN

Ellos alaban que León es “diferente” porque no usa poncho, ignorando que León sigue diciendo y haciendo exactamente lo mismo que Francisco.

Por Mundabor
 
 
Queridos lectores, detengámonos un momento y pensemos en la difícil situación de los apologistas neoconservadores de León. Se esfuerzan por convencerse a sí mismos y a nosotros de que León “es realmente lo que necesitábamos”: el “papa conservador” que pondrá fin a los excesos de Francisco y devolverá la cordura a la Iglesia. De verdad que no quisiera tener que hacer su trabajo.

El papa León, el Mejor Vestido, hace todo lo posible para que sus apologistas queden mal. Basta con leer este blog y ver cuántas veces León ha traicionado a los católicos de verdad con su farsa.

Una y otra vez, León se equivoca, y no faltarán quienes intenten defenderlo a cada paso. Y sigo notando lo mismo una y otra vez: la mayoría de quienes lo defienden necesitan suscriptores. Es mejor no tener problemas, ¿sabes? Hay un límite al catolicismo que puedes exhibir antes de que tus suscriptores se desmoronen y cancelen su suscripción. Es mucho mejor ir a lo seguro y seguir propagando la mentira de “la Iglesia que sana”.

No creo que este blog deba mencionar los nombres de estos apologistas, porque no creo que se deba permitir que nuestros enemigos se regodeen con los desacuerdos entre los católicos. Pero lo que creo que este blog debería hacer es invitar a los lectores a observar con mucha atención cómo se financian estos medios y a preguntarse con franqueza si su leonismo es fruto del deseo de mantener a sus suscriptores y donantes cómodamente insensibles, mientras reciben dosis constantes de opio de Trad, Inc. No hay nada que ver en esos lugares. Que los suscriptores sigan pagando y sigan adelante.

De esta manera, lo que estos medios hacen es desensibilizar a sus lectores ante la subversión que ocurre a diario. Se pondrán unas gafas de color de rosa y alabarán que León es “diferente” porque no usa poncho, ignorando que León sigue diciendo y haciendo exactamente lo mismo que Francisco, sin la vulgaridad ni la agresividad del Payaso Malvado, pero transmitiendo el mismo mensaje.

El último truco leonino está aquí. El tipo celebra la misa con monaguillas. Esto es tan conservador como un hippie en Ámsterdam, allá por 1972. Hermoso, si quieres transmitir el mensaje de que desprecias 2000 años de Tradición litúrgica. Glorioso, si quieres ofuscar la naturaleza del sacerdocio. Maravilloso, si quieres acabar definitivamente con las vocaciones sacerdotales.

Estoy deseando que los medios mencionados nos digan con entusiasmo que, como —ojalá— no hubo travestis en la misa (Ostia no está lejos de Torvaianica, de donde Francisco llevó a las prostitutas travestis para su lujurioso placer), esto es claramente señal de “un papado conservador”. Conservador, ¡ni hablar! Este tipo es un subversivo de pies a cabeza, y casi todas sus acciones, sus nombramientos, la gente que lo rodea, las decisiones que toma, lo demuestran. Esto explica por qué ama a sus obispos comunistas en China y por qué odia tanto a la FSSPX.

Mientras tanto, Trad Inc. sigue insensibilizándote a la subversión, para que no te enojes ni te desanimes y canceles la suscripción.

Todo está bien. Sigue pagando.
 

EL POEMA DEL HOMBRE-DIOS (88)

Continuamos con la publicación del libro escrito por la mística Maria Valtorta (1897-1961) en el cual afirmó haber tenido visiones sobre la vida de Jesús.


88. Donde el pastor Jonás, en la llanura de Esdrelón.
26 de enero de 1945.

1 Por un senderillo entre campos quemados –sólo rastrojos y grillos– Jesús camina entre Leví y Juan. Detrás, en grupo, van José, Judas y Simón.
Es de noche y, sin embargo, no se siente refrigerio. La tierra es fuego que continúa ardiendo incluso después del incendio del día. El rocío no puede nada contra este asuramiento: tan fuerte es la llamarada que sale de los surcos y de las grietas del suelo, que creo que se seca incluso antes de tocar el suelo.
Todos callan, agotados y sudados. Pero veo a Jesús sonreír. La noche está clara, a pesar de que la Luna menguante apenas si aparece ahora, al Este, en el horizonte.
“¿Crees que estará?” le pregunta Jesús a Leví.
“Ciertamente estará. A estas alturas ya está recogida la cosecha, y todavía no ha empezado la recolección de la fruta, por lo tanto, los campesinos se dedican a vigilar viñedos y pomares contra los depredadores, y no se alejan, especialmente cuando los patrones son odiosos como el que tiene Jonás. Samaria está cerca y cuando esos renegados pueden... están siempre dispuestos a perjudicarnos a nosotros, los de Israel. ¿No saben que luego apalean a los siervos? Sí lo saben. Pero la cosa es que nos odian”.
“No guardes rencor, Leví” dice Jesús.
“No. Pero verás cómo fue herido Jonás hace cinco años por culpa de ellos. Desde entonces hace la vida de noche porque se queda de guardia, porque la flagelación es un suplicio cruel...”.
“¿Falta todavía mucho para llegar?”.
“No, Maestro. ¿Ves allí, donde termina esta desolación y se vislumbra aquella mancha oscura? Allí están los pomares de Doras, el despiadado fariseo. Si me dejas, me adelanto para que Jonás pueda oírme”.
“Ve”.

2 “¿Todos los fariseos son así, Señor mío?” pregunta Juan. “¡No querría estar a su servicio! Prefiero mi barca”.
“¿Es la barca la predilecta?” pregunta semiserio Jesús.
“¡No, eres Tú! La barca lo era cuando aún no sabía que el Amor había venido a la Tierra” responde rápido Juan.
Jesús ríe al ver esta vehemencia. “¿No sabías que sobre la Tierra había amor? Y entonces, ¿cómo naciste, si tu padre no amó a tu madre?” pregunta Jesús como en bromas.
“Ese amor es hermoso, pero no me seduce. Tú eres mi amor, Tú eres el Amor sobre la Tierra para el pobre Juan”.
Jesús le estrecha contra sí y dice: “Deseaba oírtelo decir. El Amor está ansioso de amor y el hombre da y dará siempre a su avidez imperceptibles gotas, como estas que caen del cielo, tan insignificantes que se consumen, mientras caen, en la ola de calor estiva, como también las gotas de amor de los hombres se consumirán a mitad de camino, eliminadas por llamaradas de demasiadas cosas. El corazón seguirá destilándolas, pero los intereses, los amores, los negocios, la avidez... muchas, muchas cosas humanas las harán evaporarse. Y, ¿qué subirá a Jesús? ¡Oh, demasiado poco! Los restos. De entre todos los latidos humanos, los que queden, los latidos interesados de los humanos para pedir, pedir, pedir mientras la necesidad urge. Amarme por amor sin mezcla de otra cosa será propiedad de pocos: de los Juanes... Observa una espiga renacida. Es, quizás, una semilla caída durante la cosecha. Ha sabido nacer, resistir el sol, la sequía, crecer, desarrollar los primeros brotes, echar espiga... Mira: ya está formada. Sólo ella vive en estos campos asolados. Dentro de poco los granos maduros caerán al suelo rompiendo la lisa cascarilla que los tiene ligados al tallo, y serán caridad para los pajaritos, o, dando el ciento por uno, volverán a nacer una vez más y, antes de que el invierno vuelva a traer el arado a los terrones, estarán de nuevo maduros y darán de comer a muchos pájaros, oprimidos por el hambre de las estaciones más tristes... ¿Ves, Juan mío, lo que puede hacer una semilla intrépida? Así serán los pocos que me amen por amor. Uno sólo servirá para el hambre de muchos, bastará uno para embellecer la zona en que lo único que hay –había– es la fealdad de la nada, uno sólo bastará para crear vida donde antes había muerte; a él se acercarán los hambrientos, comerán un grano de su laborioso amor y luego, egoístas y disipados, volarán. Pero incluso sin saberlo ellos ese grano depositará gérmenes vitales en su sangre, en su espíritu... y volverán... Y hoy, y mañana, y al otro, como decía Isaac, los corazones crecerán en la cognición del Amor. El tallo, desnudo, ya no será nada, un hilo de paja quemado, pero su sacrificio ¡cuánto bien producirá!, su sacrificio ¡cuánto será premiado!”.
Jesús –que se había detenido un instante ante una lábil espiga nacida al borde del sendero, en una cuneta que en tiempos de lluvias quizás era un regato– prosigue su camino. Juan, mientras, le escucha en su habitual postura: la del enamorado que bebe no sólo las palabras sino también los gestos del amado.
Los otros, que van hablando entre sí, no se dan cuenta del dulce coloquio. Llegan al pomar, se detienen, y se reúnen todos. El calor es tal, que sudan a pesar de no llevar manto. Callan y esperan.

3 De la parte más tupida, oscura, ahora apenas iluminada por la luna, se destaca la silueta clara de Leví, y, detrás, otra sombra más oscura. “Maestro, aquí está Jonás”.
“¡Recibe mi paz!” saluda Jesús cuando aún Jonás no ha llegado donde El.
Pero Jonás no responde; se echa a correr y, llorando, se arroja a sus pies y los besa. Cuando puede hablar dice: “¡Cuánto te he esperado!, ¡cuánto! ¡Qué desconsuelo sentir la vida pasar, venir la muerte, y deber decir: "¡Y no le he visto!" Y, sin embargo, no, no toda la esperanza moría, ni siquiera una vez que estuve a las puertas de la muerte. Decía: "Ella lo dijo: 'Vosotros aún le serviréis', y Ella no puede haber dicho nada que no sea verdad. Es la Madre del Emmanuel; por lo tanto, ninguna tiene consigo a Dios más que Ella, y quien a Dios tiene conoce las cosas de Dios"”.
“Alzate. Ella te saluda. Cerca de ti la has tenido y cerca la tienes; reside en Nazaret”.
“¡Tú! ¡Ella! ¿En Nazaret? ¡Oh, si lo hubiera sabido...! De noche, en los fríos meses del hielo, cuando duermen los campos y los malintencionados no pueden perjudicar a los cultivadores, habría ido corriendo a besaros los pies, y me habría vuelto con mi tesoro de certeza. ¿Por qué no te has manifestado, Señor?”.
“Porque no era la hora. Ahora sí. Hay que saber esperar. Tú lo has dicho: "En los meses del hielo, cuando los campos duermen" –y ya han sido sembrados, ¿no es cierto?–. Pues bien, Yo era también como el grano sembrado. Tú me habías visto en el momento de la siembra. Luego había desaparecido sepultado bajo un necesario silencio, para crecer y llegar al tiempo de la cosecha y resplandecer ante los ojos de quien me había visto recién nacido, y también ante los ojos del mundo. Ese tiempo ha llegado. Ahora el recién nacido está preparado para ser Pan del mundo, y, en primer lugar, busco a mis fieles, y les digo: "Venid. Saciad vuestra hambre conmigo"”.
El hombre le escucha sonriendo dichoso, mientras, como para sí, dice: “¡Oh! ¡Es verdad, vives! ¡Eres Tú, es verdad!”.
“¿Has estado a punto de morir? ¿Cuándo?”.
“Cuando me azotaron a muerte porque me robaron los racimos de dos cepas. ¡Mira cuántas heridas!” –se baja la túnica y muestra los hombros del todo marcados por cicatrices irregulares–. “Con un azote de hierro me golpeó. Contó los racimos cogidos –se veía donde había sido arrancado el pedúnculo– y me dio un golpe por cada racimo. Luego me dejó allí medio muerto. Me socorrió María, la joven esposa de un compañero mío. Siempre me ha estimado. Su padre era el encargado antes de mí. Cuando vine aquí le tomé cariño a la niña porque se llamaba María. Me cuidó y me curé, aunque hicieron falta dos meses porque las llagas con el calor habían tomado un aspecto malísimo y daban fiebre fuerte. Dije al Dios de Israel: "No importa. Permíteme volver a ver a tu Mesías y no me importará este mal; tómalo como sacrificio. No puedo ofrecerte un sacrificio nunca. Soy siervo de un hombre cruel, Tú lo sabes. Ni siquiera durante la Pascua me permite ir a tu altar. Tómame a mí como hostia. ¡Pero, dame a Jesús!"

4 “Y el Altísimo ha satisfecho tu deseo. Jonás, ¿me quieres servir, como ya hacen tus compañeros?”.
“¡Oh!, ¿cómo podré hacerlo?”.
“Como lo hacen ellos. Leví sabe cómo. Te dirá lo simple que es servirme a mí. Quiero sólo tu buena voluntad”.
“La buena voluntad te la he ofrecido incluso cuando, recién nacido, llorabas. Por ella he superado todo, tanto los momentos de desolación como los odios. Es... que aquí se puede hablar poco. El patrón una vez me dio de patadas, porque yo insistía diciendo que Tú existías. Pero cuando él estaba lejos, y con quien podía fiarme, yo narraba el prodigio de aquella noche”.
“Pues entonces ahora narra el prodigio del encuentro conmigo. Os he encontrado a casi todos, y todos fieles; ¿no es esto un prodigio? Por el simple hecho de haberme contemplado con fe y amor os habéis hecho justos ante Dios y ante los hombres”.
“¡Oh, ahora sí que voy a tener un valor..., un valor...! Ahora sé que vives y puedo decir: "Está allí. ¡Id a El!...". Pero ¿dónde, Señor mío?”.
“Por todo Israel. Hasta septiembre estaré en Galilea; frecuentemente en Nazaret o Cafarnaúm, allí se me podrá encontrar. Luego estaré por todas partes; he venido a reunir a las ovejas de Israel”.
“¡Ay, Señor mío, te encontrarás muchos cabros! ¡Desconfía de los poderosos de Israel!”.
“Si no es la hora, ningún mal me harán. Tú, a los muertos, a los que duermen, a los vivos, diles: "El Mesías está entre nosotros"”.
“¿A los muertos, Señor?”.
“A los muertos del espíritu. Los otros, los justos muertos en el Señor, ya exultan de gozo por la liberación del Limbo, que ya está cercana. Diles a los muertos que soy la Vida, diles a los que duermen que soy el Sol que sale y saca del sueño, diles a los vivos que soy la Verdad que ellos buscan”.
“¿Curas también a los enfermos? Leví me ha hablado de Isaac. ¿Sólo para él el milagro, porque es tu pastor, o para todos?”.
“A los buenos, el milagro como justo premio; a los menos buenos, para impulsarlos a la verdadera bondad; a los malvados, también, en alguna ocasión, para removerlos de su estado y persuadirlos de que Yo soy y de que Dios está conmigo. El milagro es un don. El don es para los buenos. Pero, Aquel que es Misericordia y que ve la pesantez humana, no removible sino por un hecho extraordinario, recurre a esto también para poder decir: "He hecho todo con vosotros y de nada ha servido. Decid entonces vosotros mismos qué más os debo hacer"”.

5 “Señor, ¿no te da repulsa entrar en mi casa? Si me aseguras que no vienen los ladrones a la propiedad, quisiera hospedarte, y llamar a los pocos que te conocen a través de mi palabra para reunirlos entorno a ti. El patrón nos ha doblegado y quebrado como a tallos despreciables. Sólo nos queda la esperanza de un premio eterno. Más si Tú te manifiestas a los corazones oprimidos tendrán nuevo vigor”.
“Voy. No temas por los árboles ni por las viñas. ¿Puedes creer que los ángeles vigilarán fielmente en lugar de ti?”.
“¡Oh! ¡Señor! Yo he visto a tus siervos celestes. Creo. Voy seguro contigo. ¡Benditos estos árboles y estas cepas que poseen viento y canción de alas y voces angélicas! ¡Bendito este suelo que santificas con tu pie! ¡Ven, Señor Jesús! ¡Oíd, árboles y vides, oíd, terrones levantados por el arado: Aquel Nombre que os confié para paz mía, ahora se lo dirijo a El! ¡Jesús está aquí! ¡Escuchad! ¡Por ramas y sarmientos discurra a borbotones la savia, el Mesías está con nosotros!”.
Todo termina con estas palabras gozosas.

Continúa....
 
 

LA REINA DEL CIELO EN EL REINO DE LA DIVINA VOLUNTAD (21)

Continuamos con la publicación del Capítulo 21 del libro “La Reina del Cielo”, escrito por la Sierva de Dios Luisa Piccarreta, Hija Pequeña de La Divina Voluntad.


Esta obra de Luisa-Piccarreta que fue publicada por primera vez el año 1930, consta de treinta y un Meditaciones que serán publicadas -Dios mediante- cada cinco días.

VIGESIMA PRIMERA MEDITACION

La Reina del Cielo en el Reino de la Divina Voluntad. Una nueva estrella con su dulce centelleo llama a los Reyes Magos a adorar a Jesús. La Epifanía.


EL ALMA A SU MADRE CELESTIAL:

Heme aquí de nuevo en tu regazo, Mamá Divina. El dulce Niño que estrechas a tu Corazón y tu suave belleza me raptan en tal forma que no siento fuerzas para apartarme de Ti. Hoy tu aspecto es más bello que de costumbre; se diría que el dolor de la circuncisión te haya enriquecido con nuevo encanto. Veo que tu mirada vuela lejos, en espera de personas queridas por Ti, a las cuales deseas y suspiras hacer conocer a tu Jesús. Por esto yo me estrecho más fuertemente a tu Corazón para no perder ni una de las lecciones que estás por impartirme.

LECCION DE LA REINA DEL CIELO:

Hija mía, tienes razón en encontrarme más bella. Has de saber que el dolor que sufrí por la circuncisión de mi Jesús me hizo doblemente Madre: Madre de mi Hijo y Madre de todos los dolores; así que, ante la Divinidad, con el doble derecho de maternidad adquirí doble derecho de gracia para Mí y para todo el género humano. Esta es la causa por la cual me encuentras tú ahora más bella.

Hija mía, ¡cuán dulce es hacer el bien y sufrir en paz por amor de Aquél que nos ha creado!. De éste modo el hombre llega a vincularse con la Divinidad y a cambio obtiene de Ella un amor siempre creciente y gracias sin número, las cuales, no pudiendo estar ociosas tienden a expandirse y a comunicarse a todos para hacer conocer a Aquel que las ha dado.

Dios mismo, que no sabe negar nada a quien lo ama, viendo que Yo me consumía en el deseo de hacer conocer a todas las almas al esperado Mesías, hizo aparecer en el cielo azul una nueva estrella más bella y más luminosa que las demás y con su luz y con su mudo centelleo anunciaba a todo el mundo que el Redentor había nacido, e iba en busca de adoradores que vinieran a reconocerlo como a su Salvador y como a su Rey. Pero... ¡oh ingratitud humana!, entre tantos hombres solamente hubo tres personajes que prestaron atención a su invitación y la siguieron sin considerar los sacrificios que el viaje les habría de imponer.

Mientras ellos venían por el camino que les indicaba la estrella, mis oraciones, mi amor, mis gracias y mis suspiros los preparaban para el encuentro y descendiendo en sus corazones hicieron aparecer en ellos otras tantas estrellas que iluminaban sus mentes y dirigían su interior; de modo que ellos sin conocer aún al celestial Niño ya lo amaban, lo buscaban y apresuraban el paso para llegar adonde El estaba y contemplarlo.

Mi Corazón de Madre gozaba por la felicidad, por la correspondencia y por los sacrificios de aquellos generosos Reyes Magos, pero al mismo tiempo se sentía amargado al constatar que entre tantos hijos míos dispersados por el mundo, solamente se presentaran tres para conocer y adorar al Niño Dios. Hija mía, cuántas veces en la historia de los siglos, desgraciadamente me es renovado este dolor de la ingratitud humana. Pero a pesar de esto mi Hijo y Yo hacemos continuamente surgir estrellas, una más bella que la otra, para atraer a los hombres ahora al conocimiento de su propio Creador, ahora a la santidad, ahora a resurgir del pecado, ahora al heroísmo de un sacrificio. Y ¿quieres saber tú cuáles son estas estrellas? Un encuentro doloroso, un afecto no correspondido por otras criaturas, una verdad que no se conoce, una pena, un desengaño, un encuentro inesperado... son otras tantas estrellas que quieren llevar luz a las mentes de las criaturas para encaminarlas hacia el Celeste Niño, el Cual, llorando, busca refugio en sus corazones para hacerse conocer y amar. Pero, con sumo dolor nuestro, la mayoría de las veces esperamos en vano que los hombres vengan a Nosotros. Ellos no buscan a Jesús y me impiden hacerle para ellos de Madre; por eso las estrellas se ocultan a sus miradas y ellos quedan en la Jerusalén del mundo privados de Dios. Se necesita amor, correspondencia, fidelidad y sacrificio para seguir las estrellas, y se necesita atención para acoger con provecho al Sol del Divino Querer cuando surge en el alma y así no estar en peligro de permanecer en la obscuridad del querer humano.

Hija mía, los Santos Reyes al entrar en Jerusalén perdieron de vista la estrella; pero como no dejaron de buscar a Jesús, el astro volvió a aparecer en cuanto estuvieron fuera de la ciudad y los guio a la gruta en donde Yo los acogí con mi materno amor cuando llegaron. El querido Niño los miró con ternura y majestad grandes y de su pequeña Humanidad hizo brotar un rayo de su Divinidad, ante el cual los Reyes Magos se arrodillaron a sus pies y adorándolo profundamente lo reconocieron extasiados como al verdadero Dios.

Después le ofrecieron el oro de sus propias almas, el incienso de su fe y adoración y la mirra de todo su ser y de cada sacrificio y... a estos actos de ofrecimiento interno agregaron el don material del oro, del incienso y de la mirra, símbolos de su ofrecimiento interior. Y sintiendo Yo que mi amor de Madre no quedaba satisfecho aún, quise poner al dulce Niño entre sus brazos; ellos lo recibieron con veneración inmensa, lo besaron, lo estrecharon a su pecho y gozaron en sí mismos del Paraíso anticipadamente.

Mediante esta manifestación mi Hijo ató a todas las naciones gentiles al conocimiento del verdadero Dios, extendió a todos los hombres los beneficios de la Redención, procuró el regreso a la fe a todos los pueblos, se constituyó Rey de reyes y con las armas de su amor, de sus penas y de sus lágrimas, imperando sobre todos, llamó al Reino de su Divina Voluntad a la tierra!

Luego Yo, ejerciendo mi oficio de Madre y Reina les hablé largamente de la Encarnación del Verbo, los fortifiqué en la fe, en la esperanza y en la caridad y les pedí que lo hicieran conocer a todos; después los bendije y los hice bendecir por el querido Niño, y así ellos felices y conmovidos hasta las lágrimas, partieron de regreso a sus lejanos países. Pero no los dejé partir solos, sino que los acompañé con mi maternal afecto y en recompensa del amor que nos habían demostrado les hice sentir en sus corazones la inefable presencia de Jesús.

Hija querida, Yo me siento verdaderamente Madre cuando veo que mi Hijo domina y posee a quienes lo buscan y lo aman y en ellos forma su morada perenne. Por esto, si quieres que Yo habite en tu alma y ejerza mi oficio de Madre hacia ti, como lo ejerzo con mi Hijo, invítame a poner a Jesús en tu corazón... ahí tú lo contentarás con tu amor, lo alimentarás con el alimento de su Voluntad, lo vestirás con la santidad de tus acciones y sólo entonces será cuando tú me des la verdadera alegría de mi fecundidad materna.

EL ALMA A SU MADRE CELESTIAL:

Mamá santa, ¡cómo me siento feliz y cuánto te debo agradecer por el deseo que tienes de poner al Celestial Niño en mi corazón! ¡Ah, te pido, ocúltame bajo tu manto a fin de que yo no mire ninguna otra cosa sino sólo al pequeño Jesús que está encerrado en la prisión de mi alma.

PRACTICA:

Para honrarme vendrás tres veces a besar al Niño Celestial y pidiéndome que lo encierre en tu corazón le darás el oro de tu voluntad, el incienso de tus adoraciones y la mirra de tus penas y sacrificios.

JACULATORIA:

Mamá Celeste, cúbreme con tu manto y enciérrame en la Divina Voluntad.


Continúa...

20 DE FEBRERO, SAN EUQUERIO , OBISPO Y CONFESOR


San Euquerio, Obispo y Confesor

(✝743)

El bienaventurado San Euquerio nació en Orleans, ciudad principal de Francia, de padres nobles, ricos y piadosos, y aunque estaba dotado de los dones naturales que el mundo estima, mucho mayor era el adorno y atavío de su alma, y así huyendo de las tempestades del siglo, se acogió al puerto seguro de la Religión, y en el monasterio Cemético tomó el hábito de monje.

Fue tan grande la luz de su santa vida, que muriendo el Obispo de Orleans, que era su tío, todo el pueblo envió una embajada a Carlos Martel (que aunque no era rey, gobernaba el reino de Francia como si lo fuera) suplicándole que les diese a Euquerio por Obispo.

No se puede creer la pena que sintió el santo cuando lo supo, pero bajó la cabeza y llorando él, y llorando los monjes, partió del monasterio rumbo a Orleans, y allí fue colocado en su cátedra con gran regocijo de todo el clero y el pueblo.

Hizo el santo su oficio de pastor con gran vigilancia y cuidado, y todos le querían y reverenciaban como a padre, y lo alababan por todas partes.

Más todo esto no le impidió padecer muchas penurias, porque cuando reprendió a Carlos Martel porque se metía con los bienes de la Iglesia como si fuera dueño de ellos, mal aconsejado el príncipe por ministros codiciosos y lisonjeros, desterró al Santo Obispo a la ciudad de Colonia.

Allí fue recibido como un ángel venido del cielo, y regalado y servido tanto, que Martel, arrepentido, le envió al duque Roberto, amigo suyo, para que le guardase, y el duque, conociendo los méritos de Euquerio, le recibió con suma alegría y le entregó su hacienda para que la repartiese a los pobres a su voluntad.

Más el santo no quiso del duque sino que le dejase libremente en la iglesia de San Trudón, donde olvidado de todos los cuidados de la tierra, se entregó enteramente a las cosas del servicio divino.

Seis años pasó en aquel retiro, llevando una vida enteramente celestial; multiplicó sus penitencias, austeridades y vigilias, y pasaba los días y gran parte de las noches en la oración.

Fue tanta la fuerza de su buen ejemplo, que con su vida santísima los monjes de aquel monasterio de vieron movidos a la imitación de las heroicas virtudes del santo prelado porque no les parecía sino ver en él un venerable anacoreta venido del desierto o un ángel revestido de carne humana.

Finalmente, queriendo el Señor premiar los trabajos de su siervo fidelísimo, le llamó para sí, del destierro a la patria feliz de los bienaventurados por una muerte preciosa.

Su tránsito fue el día 20 de febrero, Y al poco tiempo ilustró el Señor el sepulcro del santo con muchos y estupendos milagros.



jueves, 19 de febrero de 2026

LA FSSPX RECHAZA LA ORDEN DEL VATICANO DE CANCELAR LAS CONSAGRACIONES EPISCOPALES

Los próximos pasos aún están por verse, aunque es fácil predecir lo que sucederá después de que se lleven a cabo las consagraciones del 1 de julio.

Por Novus Ordo Watch


La Sociedad Lefebvrista de San Pío X (FSSPX) ha dado su respuesta formal a las condiciones del Vaticano para el diálogo teológico, delineadas el 12 de febrero de 2026 por el prefecto del Dicasterio para la Destrucción de la Fe y experto vaticano en besos, el “cardenal” Víctor Manuel Fernández.

El Superior General de la FSSPX, padre Davide Pagliarani, envió su respuesta formal a Fernández el 18 de febrero, y se hizo pública hoy junto con tres documentos adjuntos y un comunicado de prensa:

Comunicado de la Casa General: La respuesta de la Sociedad a Roma [en inglés aquí] (19 de febrero de 2026)

Carta del Padre Pagliarani al Cardenal Fernández [en inglés aquí] (19 de febrero de 2026)

Apéndice I: Carta del Padre Pagliarani a Monseñor Pozzo [en inglés aquí] (17 de enero de 2019)

Apéndice II: Orden y jurisdicción: La inutilidad de la acusación de cisma [en inglés aquí] (19 de febrero de 2026)

Apéndice III: Carta del cardenal Müller a Monseñor Fellay [en inglés aquí] (6 de junio de 2017)

La carta fue firmada por todos los miembros del Consejo General de la Sociedad: el padre Pagliarani, Monseñor Alfonso de Galarreta, el padre Christian Bouchacourt, Monseñor Bernard Fellay y el padre Franz Schmidberger. (El padre Schmidberger era Superior General de la FSSPX en 1988, cuando Monseñor Marcel Lefebvre consagró obispos desafiando a Juan Pablo II).

En resumen, la respuesta de los lefebvrianos es no. No aceptan las condiciones vaticanas para el “diálogo”, que incluían la suspensión de las consagraciones episcopales previstas para el 1 de julio, para cuya legítima administración se requeriría el mandato explícito de León XIV. Sin él, se incurriría automáticamente en excomunión por el mero hecho de administrar el sacramento (véase el canon 1387 del Código Canónico del Novus Ordo).

Habiendo recibido la respuesta del padre Pagliarani ayer (presumiblemente enviada por correo electrónico), Fernández se reunió con León XIV en audiencia esta mañana. Los próximos pasos concretos aún están por verse, aunque es fácil predecir lo que sucederá poco después de que se lleven a cabo las consagraciones del 1 de julio, a saber: El Vaticano emitirá una declaración de que los obispos de la FSSPX, tanto los consagrantes como los consagrados, se han excomulgado a sí mismos, y además declararán que la FSSPX está ahora en cisma con el “papa” y la iglesia porque por este acto de desafío han roto definitivamente la comunión. El liderazgo de la FSSPX y sus apologistas, a su vez, disputarán las acusaciones y proclamarán que ninguno de estos juicios del Vaticano es válido, y un grupo de clérigos en la FSSPX probablemente enviará una carta polémica al Vaticano en la que se regocijan por haber sido declarados fuera de comunión con la falsa religión del Vaticano II. Ya lo hemos visto todo antes (es decir, en 1988).

El rechazo del padre Pagliarani a la exigencia del Vaticano de cancelar las consagraciones programadas no sorprende a quienes han estado atentos a estos asuntos. Si bien la FSSPX está dispuesta a dialogar con el Vaticano y, de hecho, lo solicitó en 2019, aunque sin éxito, los lefebvrianos no dialogarán a ningún precio, y la condición de que se abstengan de ordenar más obispos es un precio demasiado alto para ellos.

La FSSPX se encuentra en una situación demasiado difícil para asegurar su propia supervivencia, por así decirlo. Simplemente no tiene tiempo para dialogar indefinidamente con la camarilla neomodernista del Vaticano, y las perspectivas de que lleguen a un acuerdo realista a largo plazo son prácticamente nulas.

Hace una semana escribimos en este blog:

Desde el punto de vista lefebvrista, parece claro que intentar negociar para conseguir obispos que sean aceptables tanto para ellos como para la Sede Impía sería una tarea inútil. ¿De verdad creen que el “besuquero” Fernández podrá “aclarar” cuestiones doctrinales de tal manera que los tradicionalistas ya no las consideren objetables, sin que el Vaticano repudie ninguno de sus errores evidentes? ¿De verdad ha sido todo un simple malentendido sobre cosas que solo necesitan ser “aclaradas”? ¿Y de verdad creen que la reconciliación con el Club Prevost se producirá lo suficientemente rápido como para que puedan seguir adelante con solo dos obispos ancianos por el momento? ¿De verdad creen que León XIV, o su sucesor, dará un mandato para la consagración de candidatos que consideren aceptables en todo momento? No nos engañemos.

(Vatican Proposal to SSPX: Call Off the Bishops’ Consecrations and We’ll Talk!” [Propuesta del Vaticano a la FSSPX: ¡Cancelen las consagraciones de los obispos y hablaremos!], 12 de febrero de 2026)

Así pues, quedó claro que si la FSSPX valora su propia supervivencia por encima de la comunión con el Vaticano postcatólico, no tendría más remedio que rechazar las exigencias de Fernández. Al mismo tiempo, dado que se autodefine como una organización católica que defiende la Tradición, los lefebvrianos deben preguntarse cómo podrían considerar la supervivencia de su propia Fraternidad un bien superior a la comunión con (aquel a quien reconocen como) el “romano pontífice”, siendo esta última la única necesaria para la salvación (véase Papa Bonifacio VIII, Bula Unam Sanctam).

Cuando los jesuitas fueron suprimidos por el Papa Clemente XIV en 1773, no desafiaron a la Santa Sede ni se unieron al cisma. Comprendieron que la comunión con el Romano Pontífice era más importante que la supervivencia de su propia Orden Religiosa.

No ocurre lo mismo con la Fraternidad San Pío X. Ante la (prevista) declaración de cisma de Roma, simplemente responderán que no existe cisma, ni una ruptura real de la comunión. Curiosamente, en el siglo XIX, los cismáticos armenios plantearon prácticamente el mismo argumento al Papa Pío IX, e incluso afirmaron que la salvación de las almas les exigía continuar:

Argumentan que la sentencia de cisma y excomunión pronunciada contra ellos por el arzobispo de Tiana, delegado apostólico en Constantinopla, fue injusta y, por consiguiente, carente de fuerza e influencia. También han afirmado que no pueden aceptar la sentencia porque los fieles podrían pasarse a los herejes si se les priva de su ministerio. Estos argumentos eran completamente desconocidos por los antiguos Padres de la Iglesia.

(Papa Pío IX, Encíclica Quartus Supra, n. 10)

Dado que nadie puede juzgar su propio caso, obviamente no le corresponde a la FSSPX determinar si están o no en cisma. Corresponde al “papa” decidir con autoridad quién está y quién no en comunión con él, y su juicio es inapelable.

Esto debería ser claro para la Sociedad, ya que forma parte de la enseñanza católica tradicional, de la que afirman estar entre los últimos defensores: “La mayoría de los hombres cree que la cabeza suprema y pastor de la Iglesia debe decidir quiénes son católicos y quiénes no lo son” (Papa Pío IX, Encíclica Quartus Supra, n. 15). Y además: “La sentencia de la Sede Apostólica (de la cual no hay autoridad superior) no está sujeta a revisión por nadie, ni nadie puede legítimamente juzgarla” (Concilio Vaticano I, Constitución Dogmática Pastor Aeternus, n. 3).

Otra consecuencia previsible de la decisión de la FSSPX de desafiar al Vaticano será una especie de división dentro del movimiento semitradicionalista de Reconocer y Resistir. Quienes pertenecen a organizaciones que promueven el indulto, como la Fraternidad de San Pedro (FSSP) y el Instituto de Cristo Rey, Sumo Sacerdote (ICKSP), así como quienes han trabajado para que se ofrezcan más misas tradicionales diocesanas en latín, denunciarán y se opondrán con vehemencia a la FSSPX por su decisión. De esta manera, dejarían claro que no son “desobedientes” ni “cismáticos” como los lefebvrianos, sino leales al “papa” León XIV, quizás con la esperanza de ganarse el favor de León XIV, sin cuyo amable permiso su misa tradicional desaparecería.

El Dr. Joseph Shaw, presidente de la Sociedad de la Misa Latina de Inglaterra y Gales, planteó ese mismo punto en una entrevista reciente: “Hemos esperado pacientemente a que el Papa León considerara relajar las restricciones de la Misa en latín; la FSSPX ahora ha lanzado una granada de mano contra esto”, dijo (en inglés aquí). Claramente, el llamado de Michael Matt a “unir a los clanes” sufrirá un severo revés (video en inglés aquí), ya que más personas se darán cuenta de que, cuando llega el momento decisivo, el pragmatismo debe ceder ante el principio católico. Si León XIV es Papa, entonces no hay necesidad de “unir a los clanes” porque entonces están unidos bajo León, excepto aquellos, por supuesto, que están (o estarán) fuera de “comunión” con él.

Como por ejemplo la Sociedad de San Pío X.
 

LOS INCENDIOS EN LA PATAGONIA Y EL PLAN ANDINIA

El creciente número de incendios forestales en el sur de Argentina ha provocado acalorados debates sobre los proyectos israelíes en la Patagonia.

Por Joaquín de Alburquerque


¿Son los “soldados israelíes” pirómanos? Acusaciones del general Milani y del diputado D'Elía

El expresidente Alberto Fernández ha criticado duramente a los líderes peronistas que han vinculado los incendios con las maniobras israelíes para ocupar territorios en la Patagonia. En sus redes sociales, el expresidente calificó de “absurda” la teoría del “Plan Andinia”, que ha cobrado fuerza en los últimos días. “He escuchado reiteradamente voces que vinculan los incendios y la autorización de la venta de tierras con la absurda teoría del Plan Andinia”, declaró Fernández en un mensaje directo a los miembros de su partido.
 
La reacción del expresidente surge tras las acusaciones del congresista y líder demócrata cristiano Luis D'Elía contra los “soldados israelíes” responsables de los incendios en Río Negro y Chubut. El congresista Luis D'Elía publicó el siguiente mensaje: “Los 'israelíes' están incendiando la Patagonia”, acompañado del testimonio de un niño sobre lo que presenció. Según Fernández, este tipo de retórica “incita al odio” y desvía la atención del problema principal: la reducción de los presupuestos estatales asignados al Servicio Nacional de Manejo del Fuego.

Pero las acusaciones contra “soldados israelíes” se multiplican. El general César Milani, exjefe del Estado Mayor del Ejército argentino, transmitió la acusación de que dos israelíes utilizaron una granada de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) para provocar un incendio forestal en la Patagonia, en el sur de Argentina.

En un mensaje sobre los incendios forestales, el general Milani se refirió a “un estado extranjero, señalado por los propios habitantes como responsable”, al tiempo que publicó una foto del presidente argentino Javier Milei ondeando una bandera israelí.


Se ha descubierto una granada en la Patagonia en relación con los incendios en la provincia de Chubut. Los informes difieren. Algunos afirman que se trata de una granada M26 de fabricación israelí, mientras que otros afirman que se trata de un modelo FMK2 producido por Fabricaciones Militares.

La presentadora de radio Marcela Feudale también atribuyó los incendios patagónicos a “dos israelíes”, y el presidente Milei intervino directamente para contradecirla, obligándola a retractarse. Feudale había afirmado tener fuentes que indicaban que los incendios fueron provocados por israelíes y había transmitido informes sobre soldados israelíes en el sur de Argentina, disfrazados de turistas y presuntamente realizando operaciones de inteligencia.

La Organización Sionista Argentina (OSA) emitió un comunicado negando categóricamente que los incendios en la Patagonia fueran provocados por turistas israelíes como parte de una supuesta conspiración, y advirtió contra el resurgimiento del “Plan Andinia”, que considera “una teoría conspirativa”. Esta teoría atribuye al movimiento sionista la intención de apoderarse de territorio en la Patagonia.

Argentina pospone apertura de embajada en Jerusalén por proyecto petrolero cerca de Malvinas

Esta situación surge cuando Israel y Argentina enfrentan su primer obstáculo diplomático desde que Milei asumió el cargo en 2023, tras informes de que Argentina está retrasando la reubicación de su embajada en Jerusalén debido a las tensiones bilaterales relacionadas con un proyecto de perforación petrolera israelí cerca de las Islas Malvinas. Esta información fue reportada inicialmente por N12 el domingo. La apertura de la nueva embajada de Argentina en Jerusalén estaba programada para el Día de la Independencia de 2026, pero, según informes, se ha pospuesto.

La Patagonia, ¿un objetivo geopolítico del sionismo? La imagen que dejó Netanyahu durante su encuentro con Milei.

Una foto de Netanyahu examinando un mapa de la Patagonia en junio de 2025 reavivó los temores relacionados con el “Plan Andinia”, una “teoría” de ocupación sionista de tierras patagónicas. Milei firmó acuerdos militares y migratorios con Israel, que han sido criticados por vulnerar la soberanía argentina. Diversas organizaciones denuncian el control extranjero de recursos estratégicos en el sur del país.


La foto del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, examinando un mapa de Sudamérica, destacando la Patagonia argentina y chilena, se ha vuelto viral en las redes sociales, lo que ha generado preocupaciones geopolíticas después de su reunión con el presidente argentino Javier Milei en Jerusalén.

La fotografía, difundida sin un comunicado oficial, fue interpretada por la Corporación Justicia y Dignidad como un guiño al “Plan Andinia”, una “teoría” que resalta los intereses sionistas en la región por sus recursos estratégicos: “Esto no es sólo un trozo de papel: es
 el fantasma de un proyecto de colonización”, dijeron.

¿Infiltración silenciosa de miles de ex soldados israelíes?

La Patagonia, con su baja densidad poblacional y abundantes recursos hídricos y minerales, siempre ha sido motivo de codicia. La organización Justicia y Dignidad señaló que empresas israelíes como Mekorot gestionan los sistemas de abastecimiento de agua de la región, mientras que magnates como Joe Lewis controlan 14.000 hectáreas del Lago Escondido. “Miles de exsoldados israelíes llegan como mochileros; algunos están explorando la tierra”, advirtieron, refiriéndose a una “infiltración silenciosa”.

Además, existe un acuerdo de seguridad social recientemente implementado entre ambos países, que facilita la inmigración y otorga beneficios especiales a los ciudadanos israelíes en Argentina. El periodista Gastón Nahuel comentó sobre esta situación en redes sociales.

Por el contrario, el gobierno argentino ha promocionado los acuerdos bilaterales como “avances en educación y defensa”. Durante la firma del memorando, Milei elogió a Israel como “un ejemplo de lucha contra el terrorismo” y exigió la liberación de los rehenes argentinos en Gaza. Sin embargo, los críticos insisten en que estos acuerdos comprometen la soberanía: “Argentina no cuenta con la capacidad operativa necesaria para defender sus recursos en el sur”, declaró la organización Justicia y Dignidad.

Vale la pena señalar que Milei recibió el “Premio Génesis” de un millón de dólares en Israel.

La Nueva Jerusalén en la Patagonia Argentina, o el “Plan Andinia”

El “Plan Andinia” es una “teoría” según la cual Israel busca establecer un segundo estado judío en la Patagonia argentina y chilena. Sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX, en el contexto del auge del sionismo.

El escritor Theodor Herzl, padre del movimiento sionista, mencionó a Argentina como posible sede de un estado judío en su obra *Der Judenstaat* (1896), incluso antes de que Palestina se convirtiera en el destino predilecto. Herzl elogió la vastedad del territorio argentino y su baja densidad de población, lo que justificó su inclusión como una posible opción para la creación de un hogar nacional judío.

A finales del siglo XIX y principios del XX, miles de inmigrantes judíos llegaron a Argentina. Se asentaron en colonias agrícolas en provincias como Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires, con el apoyo de la Asociación de Colonización Judía del multimillonario sionista Moritz Hirsch.

LA VERDAD ES BUENA

La verdad en su plenitud, es más probable que nos humille y nos haga comprender lo pequeños que han sido nuestra mente y nuestro corazón.

Por Randall Smith


Desde la época de Platón, los filósofos han hablado de las propiedades “trascendentales” del ser: propiedades que todos los seres poseen, como la Verdad, la Bondad y la Belleza. Algo que podríamos aprender de esta lista es que la verdad es un bien.

A nadie le gusta que le mientan. Queremos pan y queremos la verdad. Incluso podemos desear la verdad más que el pan. La verdad es deseable, como la belleza. La verdad nos conmueve como la belleza. Nos alegramos cuando acertamos en matemáticas o descubrimos cómo resolver un problema. Pero también nos atraen cosas que parecen verdaderas pero no lo son. Son bienes ilusorios. Perseguirlos es como correr tras un espejismo de agua en el desierto.

Los cristianos creen que la fuente última de la verdad es Dios, pues Él es la fuente última de todo ser, bondad y belleza. Podríamos describir esto como la dimensión vertical de la verdad: la verdad tal como existe en la mente de Dios. Pero como, aparte de los elementos importantes que recibimos de la revelación divina, no podemos conocer la mente de Dios, debemos recurrir a lo que llamaré “la fuente horizontal” de la verdad.

Adquirimos conocimiento a través de nuestros sentidos y razonando sobre el mundo creado. Pero, a diferencia del hiperindividualismo de pensadores como Descartes, quien imaginaba poder acumular un acervo de conocimiento por sí mismo mediante su propia lógica deductiva, llegamos a conocer cosas en comunión con otros. Aprendemos conversando con otros y al cuestionar nuestros pensamientos, presuposiciones y conclusiones.

Según Tomás de Aquino, siguiendo una idea que encontró en las obras de Cicerón y Aristóteles, los seres humanos tienen una inclinación propia de su naturaleza a conocer la verdad sobre las cosas más elevadas y a vivir en sociedad. Están relacionados. Alcanzamos la verdad viviendo con otros.

Y solo podemos vivir con éxito con los demás si compartimos una dedicación común a la verdad. Pero una dedicación común a la verdad significa que no puedo simplemente descansar en “mi” verdad. Si quiero la verdad, debo estar abierto a la corrección y resistir la tentación de descansar en la comodidad de una “verdad” ilusoria.

No hacer justicia a la verdad sería una ofensa no solo contra mi prójimo, sino también contra Dios, fuente de toda verdad. El Decálogo nos manda no mentir, pero también debemos ser devotos de la verdad plena. Sería absurdo pensar que esta devoción a Dios y a la verdad no nos exigiría mucho: ni paciencia, ni sacrificio, ni disciplina. Casi con toda seguridad lo hará.

Un sesgo común se denomina sesgo de confirmación. Se da cuando aceptamos una afirmación sin crítica si confirma lo que deseamos que sea cierto, incluso si existen explicaciones alternativas. También hacemos lo contrario: rechazamos afirmaciones que nos desagradan e inventamos explicaciones alternativas para justificar nuestras convicciones iniciales y descartar la evidencia contraria. Es común en las disputas contemporáneas que alguien a quien no le gusta la información encuentre una razón para ignorarla, mientras que quien la apoya la considere la verdad absoluta.

El sesgo no solo se encuentra en la interpretación de la evidencia, sino también en la información que recopilamos inicialmente. Solo buscamos evidencia que confirme nuestra intuición inicial y no nos atrevemos a buscar algo que pueda contradecirla. Los estudios sugieren que un mayor conocimiento rara vez hace que las personas sean más conscientes de la necesidad de considerar ambos puntos de vista; más bien, a menudo les da más razones para elogiar las opiniones que comparten y criticar las que no.

El escritor Alex Edmans analiza con perspicacia los diferentes problemas que surgen cuando confundimos afirmaciones con hechos, hechos con datos, datos con evidencia y evidencia con prueba. La gente acepta afirmaciones como hechos, incluso si la información que las sustenta no es fiable o si la afirmación es general y vaga. (Él “mintió”. Ellos “atacaron”. “No les importó” nada la gente).

De la misma manera, la gente acepta un hecho como dato incluso si no es representativo, simplemente un ejemplo escogido a dedo o el resultado de una “minería de datos” selectiva. (Repetir los detalles de un crimen horrible cometido por un inmigrante no respalda la afirmación de que todos o la mayoría de los inmigrantes son delincuentes. Las encuestas que dicen “Los católicos piensan x” ofrecen resultados diferentes cuando solo se pregunta a quienes asistieron a misa la semana anterior). Alex Edmans es especialmente contundente en cuanto a las formas en que las personas pueden usar los datos para respaldar casi cualquier conclusión que prefieran.

Aunque las personas saben que los datos pueden manipularse, a menudo los aceptan como evidencia sólida que respalda su conclusión preferida, incluso si existen otras interpretaciones. Por ejemplo: “Una abrumadora mayoría de directores ejecutivos exitosos usan desodorante”. ¿Acaso el uso de desodorante explica su éxito? Muchas personas exitosas dedican 10.000 horas a practicar su oficio o deporte. ¿Acaso eso explica su excelencia? ¿O podría ser otra cosa?

De igual manera, incluso si la evidencia puede sustentar una prueba en un área, ¿significa eso que lo mismo funcionará en otra? La evidencia demuestra que la disciplina rigurosa funciona bien en el ejército. ¿Funcionará igual de bien en una familia?

Si somos devotos de la verdad, como lo exige nuestra devoción a Dios, entonces tal vez deberíamos tener más cuidado de no conformarnos con ninguna de estas “medias verdades” falsas e ilusorias o transmitirlas a otros en nuestras conversaciones y publicaciones en las redes sociales.

¿Acaso imaginábamos que la verdad sería fácil? ¿Que siempre nos haría sentir bien, nos llenaría de orgullo y alimentaría nuestra autocomplacencia? ¿Qué nos llevó a pensar eso en el cristianismo? La verdad en su plenitud, como Dios, es más probable que nos humille y nos haga comprender lo pequeños que han sido nuestra mente y nuestro corazón.
 

CARDENAL PIE, OBISPO DE POITIERS: EL REINO DE CRISTO Y EL MUNDO SECULAR

Los cristianos apenas se enteran de que viven en Babilonia, en un mundo que está en buena parte configurado y gobernado por “el Príncipe de este mundo”

Por el padre José María Iraburu


Muchos católicos de hoy no entienden nada del tiempo presente. Entienden al revés la historia de la Iglesia y la situación actual. Han asimilado lo que les han enseñado en la escuela, la Universidad, lo que les dicen políticos y periodistas, la literatura, la radio, la TV, y también los autores católicos liberales. Por lo tanto, están ciegos para ver el mundo presente como robado a Dios y a su Cristo, y como puesto bajo el influjo del Maligno. No acaban de enterarse de que la Bestia estatal trata de dominarlo todo, para sustraerlo cada vez más de Dios y sujetarlo más plenamente a Satanás.

Nuestro Señor Jesucristo reprochó a los judíos resistentes al Evangelio que “no saben discernir los signos del tiempo presente” (Lc 12,56). Siglos antes, por el contrario, los judíos exilados en Babilonia sabían que estaban desterrados en un país idólatra y pagano. Y también los primeros cristianos sabían que, viviendo en el marco del Imperio Romano, habían de padecer persecuciones frecuentes y un pésimo condicionamiento mundano degradante. En cambio -y aquí está el gran error y el gran peligro- los cristianos de los últimos tiempos apenas se enteran de que viven en Babilonia, en un mundo que está en buena parte configurado y gobernado por “el Príncipe de este mundo” (Jn 12,31), o más aún, por “el dios de este mundo” (2Cor 4,4). A estos cristianos, incluso no pocas veces a los mejores, les ha faltado la predicación verdaderamente apostólica: no se han enterado de que “el mundo todo está en poder del Maligno” (1Jn 5,19; cf. Ap 13,1-8). Y es que la historia de la Iglesia es misteriosa, es una historia sagrada, aún más sagrada y misteriosa que la de Israel, y lo mismo que ésta, necesita hagiógrafos que la cuenten y la interpreten. Ésa fue una de las misiones bien cumplidas por el Obispo de Poitiers.

Da pena ver tantos católicos engañados

–Cuando en una revista católica se comenta un suceso horrible, describiéndolo como “un gesto de bárbaros, cruel, salvaje, indigno de una sociedad civilizada: un acto medieval, propio de una cultura retrógrada, basada en conceptos absurdos”; o –cuando un “obispo” reprueba indignado ese suceso diciendo: “parece increíble que, en pleno siglo XXI, viviendo en democracia”, etc.; o –cuando un político cristiano combate una ley criminal, alegando que no representa el sentir popular, y que por tanto, “no respeta la soberanía del pueblo”, y en otros casos semejantes, nos damos cuenta de que no pocos fieles, y también pastores, viven completamente engañados acerca del tiempo presente.

Sencillamente: en materias políticas y sociales sobre todo, estos cristianos han asimilado a fondo no pocos errores del mundo moderno, marcado por el relativismo, el naturalismo, el liberalismo. Ya no combaten estos grandes errores, porque más o menos creen en ellos. Y esto, después de todo, no debe sorprendernos demasiado, si recordamos que ya Cristo y sus Apóstoles anunciaron abiertamente que en los últimos tiempos Satanás logrará engañar a muchos (Mt 24,24; 2Pe 3; 1Tim 4; 2Tim 3). Por eso Mons. Pie luchó con todas sus fuerzas contra el Enemigo, procurando desengañar a los cristianos, para liberarlos de él:

“Veo en la Iglesia dos clases de persecuciones: la primera, durante sus comienzos y bajo el Imperio Romano, en la que prevaleció la violencia; la segunda, al fin de los siglos, donde imperará el reino de la seducción. No quiero decir con esto que allí no habrá violencia, así como en la Roma pagana, donde predominó la violencia, no dejó de haber seducción. Pero una y otra se diferencian por lo que en ellas predomina. En la última fase se harán presentes los signos más engañosos que jamás se hayan visto, con la malicia más escondida y la piel de lobo mejor cubierta con piel de oveja” (III,539).

Cristianismo y mundo moderno se contraponen frontalmente

Ya sabemos que esta afirmación, aun siendo evidente, hoy atrae el anatema de muchos cristianos que están engañados por los errores modernos, y que por eso mismo aborrecen el “nefando” Syllabus de Pío IX que los denuncia (1864). Pero ese enfrentamiento Reino-mundo está mil veces enseñado por la Sagrada Escritura y por el Magisterio de la Iglesia, y en modo alguno es una enseñanza individual del Beato Pío IX o del Obispo de Poitiers. El mérito de éstos, con pocos pero preciosos apoyos, fue que afirmaron esa verdad con gran fuerza, cuando era ignorada o negada por muchos cristianos, pastores y teólogos. Lo que hicieron ellos fue dar en el mundo el testimonio de la verdad:

“Jamás [como hoy] la lucha entre el hombre y Dios había sido más declarada, más directa. Jamás generación alguna había roto de manera más absoluta toda alianza con el Cielo. Jamás una sociedad había dirigido más insolentemente a Dios esta palabra: “¡vete!” ([“vete lejos de nosotros, no queremos saber de tus caminos”] Job 21,14). El hombre ha desterrado a la divinidad del dominio de todas las cosas de la tierra, y ahora reina allí como señor” (I,98-100).

Ante esa abominación, los fieles cristianos que quieren que Cristo reine y que se niegan a dar culto a la Bestia, claman sin cesar: “Levántate, Señor, que el hombre no triunfe: sean juzgados los gentiles en tu presencia. Señor, infúndeles terror, y aprendan los pueblos que no son más que hombres” (Sal 9,20-21).

Muchos cristianos ignoran hoy que viven en Babilonia bajo el imperio de Satanás. Olvidando o ignorando las enseñanzas del Salvador, confían en la virtualidad salvífica, al menos relativa, de ciertas leyes, de tales partidos políticos o de algunos Organismos internacionales. Ignoran que todas aquellas fuerzas políticas y culturales que se cierran herméticamente a Cristo, y que lo combaten, están actuando bajo el poder del Príncipe de este mundo. Colaboran con ellos sin problemas de conciencia, y si es con un buen sueldo, tanto mejor y con mayor entusiasmo. Creen así en aquellos falsos mesías, que preparan el pleno advenimiento del Anticristo (Mt 24,4-5.24-25)… “Os aseguro que ya muchos se han hecho anticristos” (1Jn 2,18). “Quien no confiesa que Cristo vino en carne es seductor y anticristo” (2Jn 7). “Es anticristo quien niega al Padre y al Hijo” (1Jn 2,22). “Ésta es vuestra hora y el poder de las tinieblas” (Lc 22,53).

Estos cristianos engañados no saben que el combate actual por el Reino no es tanto contra hombres de carne, sino contra los demonios que les inspiran y sujetan, y por eso, en su lucha por un mundo mejor, no toman “la armadura de Dios” (Ef 6,12-20). Pretenden afirmar el Reino en el mundo con revistas débiles, manifestaciones festivas, cartas al director, camisetas con lemas, concentraciones juveniles, campañas en internet, etc., acumulando así derrota tras derrota, retrocediendo siempre ante el poder avasallador del Maligno y de los suyos. Todas las actividades aludidas son buenas y bienintencionadas, pero “hay que practicar esto, sin omitir aquello” (Mt 23,23): es decir, sin omitir las rogativas, la oración de la Iglesia en tiempos de aflicción, la penitencia, el rosario, el adiestramiento familiar y catequético para estar en el mundo sin ser del mundo, y ante todo el testimonio bien claro (martirial) de la verdad de Cristo. Esos cristianos engañados, por ignorar tantas verdades, están destinados al fracaso. Cristo anuncia a sus discípulos la persecución del mundo, pero les conforta diciéndoles: “confiad, yo he vencido al mundo” (Jn 16,33). Ellos, sin embargo, no pueden vencerlo, porque ni siquiera lo combaten; están ya previamente derrotados, porque en el fondo creen que Satanás y los suyos deben ser quienes gobiernen el mundo secular.

Los cristianos de hoy, ante todo, han de enterarse de quién les está gobernando, y han de saber que el camino actual del mundo secular lleva colectivamente a una perdición temporal y eterna. “Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz. ¡Dejénlos! Son ciegos que guían a otros ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mt 15,13-14).

“Nada es para mí en la hora actual más desolador que ver esta enorme multitud de hombres, por otra parte serios, que siguen buscando la fuente de todos los males por doquier, excepto donde está, y que siguen esperando la salvación de todo, excepto de aquello que puede conseguirla” (VII,76).

Afirmar la verdad, encender la luz en las tinieblas, es hoy la tarea más urgente de la Iglesia. Abortos, divorcios, droga, criminalidad, degradación de costumbres, enfermedades mentales, vida desesperada, suicidios, fealdad del arte, ignorancia orgullosa de sí misma, lujuria generalizada, rebeldía, divisiones, nación partida en partidos, que se parten a su vez en más partidos, falsificación de la historia, negación de la propia identidad nacional, disminución tal de la natalidad que ciertas naciones se verán dominadas en unos cuantos años por los inmigrantes que ahora ocupan en ellas lugares serviles, etc.: todo eso viene de la negación de Dios y de su enviado Jesucristo. Por lo tanto, afirmar a Dios, a Cristo, a su Iglesia, es hoy la misión más urgente de los cristianos.

“Jamás el globo terrestre ha estado envuelto en una nube más espesa, jamás la humanidad ha caminado por caminos más sombríos y oscuros. Se diría que ha retornado el primer comienzo de la creación, cuando todo era caos y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, no habiendo Dios aún separado las tinieblas de la luz. En pleno día dudamos, tanteamos, tropezamos como en la noche… Y los conductores de los pueblos, más ciegos aún que aquellos a quienes conducen, no logran sino precipitarnos con ellos en una misma fosa” (VIII,167).

Ya vimos que estas mismas verdades eran ya afirmadas en el siglo XVII por santos como La Colombière y Grignion de Montfort (aquí). Pues bien, hoy son verdades más verdaderas, si cabe, pero mucho más silenciadas. Al menos, casi nadie las dice, temiendo verse proscrito.

“Toca a nosotros proclamar más alto que nunca que “no hay sino un solo Nombre bajo el Cielo en el que los hombres pueden ser salvados, el nombre de Jesús” [Hch 4,12]… Toca a nosotros proclamar que el cristianismo es inmutable, y que la Revolución que cambió la faz social de Francia y de una parte del mundo, no ha cambiado nada de la obligación positiva en que están todos los hombres de conocer y practicar la religión sobrenatural y divina, única que puede obrar la salvación de las almas” y de los pueblos (III,199). “Volved a colocar la verdad sobre su pedestal; enseguida habrá numerosos hombres, y no tendréis otro problema que el de elegir a alguno de ellos”, para que guíe a los otros (VII,260). Ocurre como en los tiempos de la ruina del Imperio Romano: “Romanus orbis ruit, et tamen cervix nostra erecta non flectitur” [cae en ruinas el Imperio, pero se mantiene erecta nuestra cerviz] (San Jerónimo). Llenos de horror por el mal, tenemos aún más horror por el remedio. Y porque no estamos dispuestos a suprimir la causa de la enfermedad, la enfermedad es incurable” (VII,76-77).

El reinado social de Cristo es el único plan válido para los pueblos

Todos los otros planes llevan a perdición. Sin embargo, muchos cristianos abrumados por el poder generalizado de Satanás sobre el mundo, se pliegan a ese poder, lo aceptan al menos como inevitable, admiten como irremediable que el poder del Maligno impere sobre el mundo, llegan a pensar que el cristianismo es aplicable solo a personas y familias, o a pequeñas comunidades, pero no a la sociedad. Estiman piadosamente que, por permisión de la Providencia divina, “el mundo todo está bajo el Maligno” (1Jn 5,19), y que no pueden cambiarse los planes de Dios.

“Decir que Jesucristo es el Dios de los individuos y de las familias y no el Dios de los pueblos y de las sociedades, es decir que no es Dios. Decir que el cristianismo es la ley del hombre individual, y no la ley del hombre colectivo, es decir que el cristianismo no es divino. Decir que la Iglesia es juez de la moral privada y doméstica, y que nada tiene que ver con la moral pública y política, es decir que la Iglesia no es divina” (VI,434).

Estos cristianos, que aceptan el naturalismo liberal, consideran quizá que la Europa de Carlomagno, de San Luis de Francia, de San Fernando de España, de San Esteban de Hungría, de los Reyes Católicos fue un sueño pasajero, y que sería una exageración afirmar la histórica realidad milenaria de la Cristiandad (cf. P. Alfredo Sáenz, S. J., La Cristiandad. Una realidad histórica, Fund. GRATIS DATE, Pamplona 2005). No combaten, consecuentemente, al Enemigo del género humano, considerándolo invencible, sino que se concilian con él, buscando un lugar favorable en su Imperio siniestro. Todo intento de evangelizar el mundo en su vida social y política sería irrealizable, y por lo tanto, vano, inútil, malo, incluso perjudicial para la Iglesia.

Pero “nada hay de quimérico en el programa [del Evangelio] al que se deben tantos beneficios de primer orden. Lo que es de verdad quimérico, lo que es irrealizable, es el programa de la Revolución, no el de la Iglesia. Cuando la Iglesia pone sus principios, aun cuando impliquen una perfección que no será jamás alcanzada en la tierra, quiere sus consecuencias, todas sus consecuencias. Cuando la Revolución pone sus principios, no quiere sino una parte de sus consecuencias; frena, encadena las consecuencias demasiado generales y extendidas; la consecuencia extrema y total sería el infierno. La Revolución no puede y no quiere ser lógica hasta el fin. La Iglesia puede y quiere serlo siempre: nada en el mundo es más práctico y menos quimérico” (V,189).

Supongamos el caso imposible de un pueblo que viviera cabezabajo, con los pies por alto, y que en consecuencia estuviera abrumado por males innumerables. De poco serviría que les lleváramos medicinas, alimentos, ropa, etc., si no cumpliéramos con aquellos pobres hombres la caridad más urgente: decirles que se pusieran de pie, con la cabeza arriba y los pies en la tierra. Solo la verdad podría liberarlos de sus miserias. Habríamos, pues, de advertirles bien claramente que, si no lo hacen, de ningún modo podrían superar sus males; habríamos de gritarles que, de seguir cabeza abajo ¡no tienen remedio! Y en el supuesto de que, obstinados en su error, no nos quisieran creer, nada nos eximiría del deber fraterno de “darles el testimonio de la verdad”, una y mil veces. Ésa fue la norma del Obispo de Poitiers, y ésa es la norma de Cristo y de todos los santos.
 

19 DE FEBRERO: SAN ÁLVARO DE CÓRDOBA, CONFESOR



San Álvaro de Córdoba, confesor

(✝1430)

Uno de los varones ilustres que florecieron en España en el siglo XIV fue San Álvaro, el cual nació en la ciudad de Córdoba de la excelentísima casa de los duques de ese título, y fue decoroso ornamento de la Orden Dominicana.

Se dedicó al mismo tiempo que San Vicente Ferrer al ministerio apostólico de la predicación para combatir el desorden general, causado en toda la cristiandad por el dilatado cisma de tres antipapas, y extendió sus conquistas evangélicas a varias provincias de España, Portugal e Italia, no habiendo pecador tan obstinado que pudiese resistirse a su triunfante elocuencia.

La reina Catalina lo obligó a dirigir su conciencia, y a expensas de su infatigable actividad y con la ayuda de San Vicente Ferrer calmó las tempestades que agitaban el ánimo de la soberana, y los reinos de Aragón y de Castilla,  retirándose después a su amada soledad en el convento de Scala Coeli, que labró a una legua de Córdoba.

Aquí soltó el santo las riendas a su fervor. Se desnudaba las espaldas y azotándose con una cadena de hierro, subía de rodillas por una cuesta, sembrada de puntas penetrantes de la misma roca, llegando donde estaba una imagen de Nuestra Señora de las Angustias, en todo semejante a la del convento de San Pablo, continuaba la disciplina con tanto rigor, que dejaba el suelo y las paredes bañadas en sangre.

Lo vieron muchas veces en este santo ejercicio, sostenido de los brazos por los ángeles, los cuales le alumbraban y separaban del camino las piedras para que no le en.

Y entre otros regalos que recibió de su Amor crucificado este abrasado serafín, uno fue que pasando un día por su convento de Córdoba, y viendo en el camino a un pobre enfermo tan desnudo y tan lastimoso que movería a piedad al pecador más duro, cargándolo sobre sus hombros, partió con él al convento, y entrando en la portería con la piadosa carga, y acudiendo los religiosos para bajar de los hombros del santo al enfermo, luego que lo descubrieron hallaron una imagen de Cristo crucificado.

Se espantaron a la vista de aquel soberano espectáculo, y el santo, prorrumpiendo en expresiones amorosas, le adoró postrado y bañado en tiernas lágrimas.

Así vivió San Álvaro crucificado con Cristo, hasta que entendiendo que era llegada la hora de unirse con Él en la gloria de su reino, recibió el sagrado Viático, y se quedó en una agradable suspensión. Entregó su alma al Creador a la edad de setenta años.



miércoles, 18 de febrero de 2026

RECUERDA QUE ERES POLVO

Nuestras cenizas se convirtieron en carteles de evangelización, un medio para proclamar el Evangelio.

Por el padre Thomas G. Weinandy, OFM, Cap.


El segundo relato de la Creación en el libro del Génesis afirma que “el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser viviente”. Aunque el hombre fue formado corporalmente del polvo de la tierra, fue por el aliento divino de Dios que se convirtió en un ser viviente. Esta unión del polvo de la tierra y el aliento divino es lo que hizo del hombre un animal racional. Todo el hombre, cuerpo y alma, es creado a imagen y semejanza de Dios.

Aunque el hombre fue creado bueno junto con el resto de la Creación, él, en su racionalidad, tenía libre albedrío. Fue el uso pecaminoso de ese libre albedrío, al comer del fruto en medio del jardín, lo que hizo que Adán y Eva perdieran su inocencia y mancharan su imagen divina. Debido a su pecado, Dios le informó a Adán: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; polvo eres y al polvo volverás”.

Estos pasajes constituyen la base bíblica y teológica del Miércoles de Ceniza, el día iniciático que da inicio a la Cuaresma. En este día, nos persignamos en la frente con cenizas de las palmas del año anterior. Al recibir la señal cruciforme, el sacerdote declara: “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”. Somos hijos pecadores de Adán y, como él, volveremos al polvo.

Ahora bien, hay una curiosidad bastante graciosa aquí. De niños, a todos mis compañeros católicos y a mí nos encantaba el Miércoles de Ceniza. Todos esperábamos que el sacerdote nos hiciera una enorme señal de la cruz en la frente con tanta ceniza que durara todo el día. Estábamos orgullosos de nuestras cenizas y, si teníamos que lavarnos la cara, nos asegurábamos de no lavarnos la frente; la ceniza era sacrosanta.

Pero no solo los niños se enorgullecen de sus cenizas, sino también los adultos. Ellos también, tras recibirlas, van al trabajo o regresan a casa, luciéndolas con orgullo para que todos las vean.

La ironía es que lo que se supone que es una señal de pecaminosidad, arrepentimiento y humildad se convirtió en una insignia de orgullo. Pero no creo que esto sea del todo malo, pues con orgullo damos testimonio al mundo de que todos los seres humanos son hijos pecadores de Adán, todos necesitados de redención.

Nuestras cenizas se convirtieron en carteles de evangelización, un medio para proclamar el Evangelio. Solo en y por medio de Jesucristo se pueden lavar y limpiar las cenizas del pecado y la muerte. Por lo tanto, el Miércoles de Ceniza contiene una mirada hacia la Semana Santa y la Pascua. Solo mediante la muerte sacrificial de Jesús se pudieron perdonar nuestros pecados, y solo en su Resurrección llega una nueva vida.

San Pablo nunca fue sellado con cenizas, pero él también reconoció que éramos de la raza pecadora de Adán, necesitados de ser recreados. Al condenar a quienes negaban la resurrección, declaró abiertamente su importancia soteriológica.

Puede que nuestro primer cuerpo se haya vuelto perecedero, pero ahora ese no es el caso.

Así está escrito: “El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente”; el último Adán, en un espíritu vivificante. Pero no es lo espiritual lo primero, sino lo físico, y luego sigue lo espiritual. El primer hombre era de polvo, así también lo son los que son del polvo. El primer hombre era de la tierra, un hombre de polvo; el segundo hombre es del Cielo. Como era el hombre de polvo, así son los que son del polvo; y como es el hombre del Cielo, así son los que son del Cielo. Así como hemos traído la imagen del hombre de polvo, traeremos la imagen del hombre del Cielo. (1 Corintios 15:45-47)

Dios insufló su aliento vivificante en el primer Adán, pero Jesús resucitado, el segundo Adán, insufló su espíritu vivificante en el hombre de polvo, haciéndolo así celestial. Si bien nacimos a imagen del hombre de polvo, ahora hemos nacido de nuevo a imagen y semejanza del hombre celestial. “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”. Nos hemos convertido en nuevas criaturas en Cristo.

Pablo concluye que cuando Jesús resucitado venga al final de los tiempos seremos transformados a su gloriosa semejanza.

Porque sonará la trompeta, y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que la naturaleza corruptible se vista de incorruptibilidad, y esta naturaleza mortal se vista de inmortalidad. Cuando lo corruptible se vista de incorrupción, y lo mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra escrita: “La muerte es devorada por la victoria”. “¡Oh muerte, dónde está tu victoria! ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?”. Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. (15:52-57)

Con el jubiloso sonido de la trompeta, aquellos cuyos cuerpos han vuelto al polvo se levantarán y asumirán la imperecedera naturaleza, y su naturaleza mortal se volverá inmortal. El grito de victoria de la muerte será ahogado. La muerte ya no será victoriosa. Entonces la humanidad resucitada dará gracias a Dios, porque ha sido salvada por medio de Jesús, el Hijo encarnado, crucificado y resucitado del Padre.

Así que, hoy, Miércoles de Ceniza, no solo nos dejemos llevar por la idea de que somos polvo y al polvo volveremos, sino que también anhelemos, durante la Cuaresma, el Viernes Santo y el Domingo de Pascua. En el primer Adán, quizá pecamos y morimos, pero en el segundo Adán hemos sido perdonados y hemos vuelto a la vida. El polvo de nuestra mortalidad se ha transformado gloriosamente a la imagen de Jesús resucitado, pues es en Él que moramos ahora en la tierra y para siempre en el Cielo.