jueves, 12 de febrero de 2026

ROMA ADVIERTE A LA FSSPX QUE SUSPENDA LAS ORDENACIONES Y CONVOCA AL “DIALOGO”

Compartimos la declaración  del DDF tras el encuentro con el Superior General de la FSSPX.


La Santa Sede advirtió a la FSSPX que proceder con ordenaciones episcopales sin un mandato papal “constituiría una ruptura decisiva de la comunión eclesial”.

La noticia de la advertencia llegó hoy en un comunicado emitido por el Dicasterio para la Destrucción de la Fe después de una reunión privada entre el Superior General de la FSSPX, padre Davide Pagliarani, y el prefecto del DDF, Tucho Fernández.

Según informó la periodista Diane Montagna, durante la reunión a puertas cerradas, Fernández propuso un “diálogo teológico estructurado” para “aclarar cuestiones no resueltas”, incluidos los diferentes niveles de adhesión a los heréticos textos del concilio Vaticano II.

A continuación compartimos una traducción al español de la declaración del DDF publicado originalmente en italiano.

DECLARACIÓN DEL DICASTERIO PARA LA DOCTRINA DE LA FE

A propósito del encuentro entre el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Superior General de la FSSPX

El 12 de febrero de 2026, tuvo lugar en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe un encuentro cordial y sincero entre el Prefecto, Su Eminencia el Cardenal Víctor Manuel Fernández, y el Superior General de la FSSPX, Reverendo Don Davide Pagliarani, con la aprobación del Santo Padre León XIV.

Tras aclarar ciertos puntos presentados por la FSSPX en diversas cartas, en particular las enviadas entre 2017 y 2019 —incluyendo, entre otros temas, la cuestión de la voluntad divina respecto a la pluralidad de religiones—, el Prefecto propuso una vía de diálogo específicamente teológico, siguiendo una metodología precisa, sobre temas que aún no han recibido suficiente aclaración. Entre ellos se incluyen la distinción entre un acto de fe y la “sumisión religiosa de mente y voluntad”, así como los diferentes grados de adhesión que exigen diversos textos del Concilio Ecuménico Vaticano II y su interpretación. Al mismo tiempo, propuso abordar una serie de temas enumerados por la FSSPX en su carta del 17 de enero de 2019.

El objetivo de este diálogo es poner de relieve, en los temas en discusión, los requisitos mínimos para la plena comunión con la Iglesia católica y, en consecuencia, delinear un estatuto canónico de la Fraternidad, junto con otros aspectos que requieren ulterior estudio.

La Santa Sede reafirmó que la ordenación de obispos sin el mandato del Sumo Pontífice, que posee la potestad ordinaria, suprema, universal, inmediata y directa (cf. CIC, can. 331; Constitución Dogmática Pastor aeternus, caps. I y III), constituiría una ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma), con graves consecuencias para la Fraternidad en su conjunto (Juan Pablo II, Carta Apostólica Ecclesia Dei, 2 de julio de 1988, nn. 3 y ss.; Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, Nota Explicativa, 24 de agosto de 1996, n. 1).

Por lo tanto, la posibilidad de emprender este diálogo presupone que la Fraternidad suspenda las ordenaciones episcopales anunciadas.

El Superior General de la FSSPX presentará la propuesta a su Consejo y dará su respuesta al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

En caso de respuesta positiva, se establecerán de común acuerdo los pasos, etapas y procedimientos a seguir.
 
Se pide a la Iglesia que acompañe este proceso, especialmente en los próximos tiempos, con la oración al Espíritu Santo, agente principal de la verdadera comunión eclesial querida por Cristo.
 

LEÓN XIV: “¡SOMOS UNO! ¡YA LO SOMOS!”

La afirmación de la unidad ecuménica de León XIV es falsa tal como se afirma, pero toca una verdad no intencionada.

Por SD Wright


León XIV dijo a los representantes de sectas cismáticas y heréticas que los cristianos “ya son uno”, durante una homilía que cerró la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2026 el domingo en la Basílica de San Pablo Extramuros en Roma.

“¡Somos uno! ¡Ya lo somos! ¡Reconozcámoslo, experimentémoslo y manifestémoslo!”, declaró ante un público que incluía al Metropolitano Policarpo, en representación del Patriarcado Ecuménico Ortodoxo Griego; al arzobispo Khajag Barsamian, de la Iglesia Apostólica Armenia; y al obispo Anthony Ball, en representación de la Comunión Anglicana.

Los comentarios de León se centraron en la Carta a los Efesios, que habla de “un cuerpo, un Espíritu, una esperanza, un Señor, una fe, un bautismo, un Dios”. Vatican News describió su mensaje como un énfasis en cómo “las diferentes religiones cristianas comparten la misma fe”. Al más puro estilo de Francisco, citó su propio documento In Unitate Fidei, y dijo a la multitud de diversas religiones:

“compartimos de hecho la fe en el único y sólo Dios, Padre de todos los hombres, confesamos juntos al único Señor y verdadero Hijo de Dios Jesucristo y al único Espíritu Santo, que nos inspira y nos impulsa a la plena unidad y al testimonio común del Evangelio”.

El sermón también invocó la afirmación de Francisco de que el camino sinodal de la Iglesia Católica “es y debe ser ecuménico, así como el camino ecuménico es sinodal”. León instó a los cristianos a desarrollar “prácticas sinodales ecuménicas” y a compartir “quiénes somos, qué hacemos y qué enseñamos” de cara al año 2033, el bimilenario de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

León también elogió la conmemoración del 1700 aniversario del Concilio de Nicea, celebrada el año pasado en İznik (Turquía), organizada por el Patriarca Ecuménico Bartolomé. “Recitar juntos el Credo niceno en el mismo lugar donde fue redactado fue un testimonio valioso e inolvidable de nuestra unidad en Cristo, afirmó, expresando su gratitud por la representación de tantas “tradiciones cristianas”.

León saludó al cardenal Kurt Koch -gran artífice del proyecto de un papa sinodal de una iglesia sinodal- así como a los estudiantes becados y a los grupos ecuménicos participantes en la celebración.

De este sermón surgen dos puntos doctrinales claves, que abordaremos a continuación.

1. La afirmación de que los católicos “ya” son uno con los seguidores de sectas heréticas y cismáticas

2. La afirmación de que los católicos “comparten la misma fe” con esas personas.

Si bien algunos comentarios han reaccionado con vehemencia contra la insinuación de que ya somos uno con los anglicanos y compartimos la misma fe, la afirmación es igual de flagrante en lo que respecta a los cismáticos ortodoxos orientales. Si bien los anglicanos profesan errores muy visibles, los cismáticos orientales también niegan los dogmas de la revelación sobre:

• La procesión del Espíritu Santo del Padre y del Hijo (el “Filioque”)

• La Primacía papal

• La Inmaculada Concepción

• El Purgatorio

• La indisolubilidad del matrimonio.

También es (al menos) discutible que ciertas escuelas de la ortodoxia oriental nieguen el dogma de la simplicidad divina y, por lo tanto, sean esencialmente politeístas, debido a su afirmación de una distinción real entre la esencia y las energías de Dios.

1. La afirmación de que los católicos “ya” son uno con los seguidores de sectas heréticas y cismáticas.

La Iglesia enseña, en efecto, que ya somos uno, pero el término “nosotros” no se refiere a un grupo heterogéneo de hombres que se declaran cristianos, sino a la Iglesia Católica. También enseña que la oración de Cristo antes de su Pasión ya se ha cumplido en la unidad de la Iglesia en su culto, gobierno y fe. Para abordar este punto, me basaré en un artículo que explica la eclesiología del cardenal Louis Billot y la unidad de la Iglesia (en inglés aquí).

En el Evangelio de San Juan, Nuestro Señor ora en términos que presentan la unidad de la Iglesia como un motivo visible para creer en Él y en las reivindicaciones de su Iglesia:

“Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. […]

No solo ruego por ellos, sino también por los que han de creer en mí por su palabra. Para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti; que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

Y la gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, como nosotros también somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, y el mundo conozca que tú me enviaste y que los has amado como también a mí me has amado. (Juan 17:11, 20-3)

En su encíclica sobre el movimiento ecuménico, Mortalium Animos, Pío XI señala una interpretación errónea de esta oración, que sostenía “Cristo Jesús se limitó a expresar un deseo y una oración, que todavía carece de su cumplimiento. Los defensores ecuménicos de esta idea sostenían que la suma total de las sectas cristianas constituyen la verdadera Iglesia; y que si bien la unidad de fe y gobierno podría existir algún día, por ahora solo podía “considerarse como un mero ideal”. Pío XI llama a esto una “opinión falsa” y la refuta.

Contra la idea de que esta oración aún no se ha cumplido, el cardenal Luis Billot escribe lo siguiente:

“Es cierto que esta oración, que expresa la voluntad absoluta de Cristo, debía cumplirse infaliblemente en todos los puntos. […]

“Cristo pudo dirigir ciertas peticiones a su Padre de modo absoluto, en el sentido de que la petición se refería precisamente a la obtención real de un fin y no sólo a la obtención de medios, cuyo uso se deja a la libertad humana, que siempre puede fallar […].

“Esta petición de Cristo no podía ser privada de su efecto y por tanto debía ser considerada como una ley que establecía las propiedades necesarias de las que inevitablemente estaría dotada la verdadera Iglesia.

“Y, hasta donde sabemos, nadie ha negado jamás este punto”.

No es inusual la idea de que las oraciones de Cristo surten efecto infaliblemente cuando se formulan de manera absoluta (en contraposición a un mero deseo condicional o veleidad). Por ejemplo, Santo Tomás de Aquino también enseña:

Lo que deseamos según el movimiento de la sensualidad, o incluso de la voluntad simple, considerada como naturaleza, no se desea de manera absoluta, sino condicional [secundum quid], es decir, siempre que la deliberación de la razón no descubra ningún obstáculo. Por lo tanto, tal voluntad debería llamarse más bien veleidad que voluntad absoluta; porque uno querría [vellet] si no hubiera obstáculo. Por lo tanto, según la voluntad de la razón, Cristo no quiso nada más que lo que sabía que Dios quería. Por lo tanto, toda voluntad absoluta de Cristo, incluso la humana, se cumplió, porque estaba en conformidad con Dios; y, en consecuencia, cada una de sus oraciones se cumplió.
 

LOS FANTASMAS

La Iglesia enseña que Dios puede permitir que el alma de un difunto visite a los vivos. Algunos de estos espíritus pueden ser de aquellos que están en el Cielo, otros pueden ser espíritus del purgatorio, y otros pueden estar condenados.

Por Fish Eaters


Chesterton escribió: “Creemos en una anciana vendedora de manzanas cuando dice haber comido una manzana; pero cuando dice haber visto un fantasma, decimos: 'Pero si solo es una anciana vendedora de manzanas'”. Pues bien, muchísima gente ha afirmado ver fantasmas. La creencia en tal cosa es prácticamente universal, evidente en culturas antiguas y modernas.

Pero existe un problema con muchos católicos modernos, especialmente aquellos que se han convertido a la Iglesia viniendo desde el protestantismo, que quieren erradicar algunas de las enseñanzas más “jugosas”, más terrenales y con un aire más medieval de la Iglesia; enseñanzas que, según este escritor, hacen del catolicismo una forma mucho más rica y profundamente hermosa de ver el mundo que las estériles formas del protestantismo. 

Lo que la Iglesia realmente enseña sobre astrología, por ejemplo, es algo que la mayoría de los católicos modernos, especialmente los conversos del protestantismo, desconocen en absoluto, pero eso no les impide hablar del tema como si fueran expertos, proclamando que todas las formas de astrología son malas. De hecho, vi a un católico declarado en un foro de discusión católico no tradicionalista decir sobre objetos malditos, y esta es una cita textual: “El catolicismo no cree que este tipo de cosas sean reales. Son supersticiones y deben ser rechazadas por esa razón”. ¡Con cuánta autoridad habla esta persona! ¡Dios mío! Quienes no han estudiado estas cosas deberían callarse y guardarse su ignorancia para sí mismos. ¡Pone en peligro las almas!

Y lo mismo ocurre con el tema de los fantasmas. Hay afirmaciones como: “¡Los fantasmas no existen; todos son demonios!” o “¿Cómo puede haber fantasmas? Hay Cielo, Infierno o Purgatorio después de la muerte, ¡y nada más!”.

Sí, el Cielo, el Infierno y el Purgatorio sin duda existen, pero eso no significa en absoluto que los fantasmas no existan, y la Iglesia enseña que las apariciones fantasmales son perfectamente posibles. Un fantasma incluso aparece en las Sagradas Escrituras, ¡así que intenta discutir eso! En 1 Reyes 28 (1 Samuel 28 en las Biblias con numeración Masorética) leemos acerca de Saúl y la bruja de Endor:

Samuel había muerto, y todo Israel lo lloró y lo enterró en Ramá, su ciudad. Saúl había expulsado del país a todos los magos y adivinos. Los filisteos se congregaron y acamparon en Sunam. Saúl también reunió a todo Israel y llegó a Gelboe. Al ver el ejército de los filisteos, Saúl tuvo miedo y se sintió profundamente consternado.

Consultó al Señor, pero este no le respondió ni por sueños, ni por sacerdotes, ni por profetas. Saúl dijo a sus siervos: “Búsquenme una mujer que tenga espíritu de adivinación, e iré a ella y le preguntaré”. Sus siervos le respondieron: “Hay una mujer que tiene espíritu de adivinación en Endor”.

Entonces se disfrazó, se puso otras ropas y fue con dos hombres. Llegaron a la mujer de noche, y él le dijo: “Adivina por tu espíritu adivino y tráeme a quien yo te diga”.

La mujer le respondió: “Mira, tú sabes todo lo que Saúl ha hecho y cómo ha extirpado del país a los magos y adivinos. ¿Por qué, pues, me tiendes una trampa para matarme?”.

Saúl le juró por el Señor: “Como vive el Señor, no te pasará nada malo por esto”.

La mujer le preguntó: “¿A quién te traigo?”.

Él respondió: “Tráeme a Samuel”.

Cuando la mujer vio a Samuel, gritó a gran voz y le dijo a Saúl: “¿Por qué me has engañado? Tú eres Saúl”.

El rey le respondió: “No temas. ¿Qué has visto?”.

Y la mujer le dijo a Saúl: “Vi a los dioses ascender desde la tierra”.

Y él le preguntó: “¿Qué aspecto tiene?”. Y ella respondió: “Se acerca un anciano y está cubierto con un manto”.

Y Saúl comprendió que era Samuel, y se inclinó rostro en tierra y adoró.

Y Samuel le dijo a Saúl: “¿Por qué has perturbado mi descanso, para que me despertaran?”.

Las notas de estos versículos en la Biblia Douay enseñan que “la opinión más común de los santos padres e intérpretes es que el alma de Samuel se apareció en efecto, y no, como algunos han imaginado, un espíritu maligno en su forma. No es que el poder de su magia pudiera llevarlo allí, sino que Dios se complació en castigar a Saúl, de que el propio Samuel le denunciara los males que le estaban sobreviniendo”.

En otras palabras, los Padres de la Iglesia creían que Dios permitió que el fantasma de Samuel se apareciera a Saúl por sus propias buenas razones.

Santo Tomás de Aquino, en un suplemento a su Suma Teológica, cita a San Jerónimo:

Puesto que el diablo y los demonios vagan por todo el mundo y están presentes en todas partes con una velocidad maravillosa, ¿por qué los mártires, después de derramar su sangre, deben ser encarcelados y no pueden salir?

Y sigue esa cita con:

Por lo tanto, podemos deducir que no solo los buenos abandonan a veces su morada, sino también los malvados, ya que su condenación no excede la de los demonios que vagan por todas partes.

Sin embargo, advierte que:

Aunque las almas de los santos o de los condenados a veces están realmente presentes donde aparecen, no debemos creer que esto sea siempre así, pues a veces estas apariciones ocurren a personas, dormidas o despiertas, por la acción de ángeles buenos o malos, para instruir o engañar a los vivos. Así, a veces, incluso los vivos se aparecen a otros y les dicen muchas cosas mientras duermen; y, sin embargo, es evidente que no están presentes, como demuestra Agustín con numerosos ejemplos (De Cura pro Mort. xi, xii).

El Papa San Gregorio Magno habló mucho sobre los fantasmas. En el Libro IV de sus “Diálogos”, relata una historia muy reconfortante. Respondiendo a su interlocutor, Pedro, quien preguntó: “¿Qué hombre, aunque santo, al abandonar esta vida mortal no tiene motivos para temer la indecible sentencia de condenación? Pues, aunque sabe lo que ha hecho, no ignora con qué rectitud serán examinadas y juzgadas sus obras”, dice:

Así es, Pedro, como dices. Y sin embargo, a veces el simple temor a la muerte purifica las almas de los justos de sus pecados menores, como tú y yo hemos oído a menudo de cierto santo que tuvo mucho miedo al llegar la hora de la muerte; y, sin embargo, después de morir, se apareció a sus discípulos con una estola blanca, contándoles la excelente manera en que fue recibido al partir de este mundo.

¿Por qué podrían aparecer fantasmas? 

Primero, debemos considerar que es posible que algunos de los que vemos como “fantasmas” sean el resultado de fenómenos naturales que nuestros científicos aún no han podido explicar, una especie de “huella” que se reproduce como una grabación en lugares que se cree que están embrujados, especialmente cuando se trata de situaciones emocionalmente intensas, como crímenes violentos, guerras, suicidios, etc. Si esto fuera así, entonces este tipo de fenómenos no implicarían fantasmas verdaderos, ya que los fantasmas serían los espíritus de los difuntos, espíritus humanos que tienen, y siempre tendrán, las tres facultades del alma: intelecto, voluntad y memoria. No habría inteligencia detrás de tal tipo de “huella”.

Pero, como hemos visto anteriormente, Dios podría permitir que los fantasmas verdaderos aparezcan para castigar o consolar. Y podría permitir que las almas del purgatorio —las almas de quienes necesitan purificarse antes de entrar al Cielo— aparezcan para advertirnos o recordarnos que oremos por ellas. En Roma, existe un pequeño museo dedicado a la evidencia del regreso de estas almas a la tierra. 

Piccolo Museo del Purgatorio

El Piccolo Museo del Purgatorio, ubicado en la iglesia parroquial del Sagrado Corazón, consiste en una vitrina que contiene, entre otros, los siguientes objetos (1):

1. Tres huellas dactilares en el libro de oración de María Zaganti de la parroquia de San Andrés de Poggio Berni (Rimini), dejadas por la difunta Palmira Rastelli, hermana del párroco, el 5 de marzo de 1871. Palmira Rastelli, fallecida el 28 de diciembre de 1870, pidió a su hermano, Don Sante Rastelli, por medio de una amiga suya, algunas Santas Misas.

2. La aparición, en 1875, de Luisa Le Sénèchal (nacida en Chanvrières; fallecida el 7 de mayo de 1873) a su esposo Luigi Le Sénèchal, en su casa de Ducey (Mancha-Francia), pidiéndole que rezara por ella y dejando como señal la huella de cinco dedos en su gorro de dormir. Según el documento que autentifica la aparición, la quemadura en el gorro de dormir fue hecha por la difunta para que el esposo pudiera dar a su hija una prueba concreta de la petición de celebrar Misas.

3. La fotocopia (el original se conserva en Winnemberg, cerca de Warendorf, en Westfalia, Alemania) de una quemadura hecha en el delantal de la hermana M. Herendorps, hermana laica del monasterio benedictino de Winnemberg, el sábado 13 de octubre de 1696, por la mano de la difunta hermana Mary Care Schoelers, hermana de coro de la misma Orden, víctima de la peste de 1637. La parte inferior de la fotocopia muestra la impresión de dos manos hechas por la misma hermana sobre una tira de lino.

4. Foto de la marca que la difunta Sra. Leleux dejó en la manga de la camisa de su hijo Joseph, cuando se le apareció la noche del 21 de junio de 1789 en Wodecq (Bélgica). El hijo relató que durante once noches consecutivas escuchó ruidos que casi lo hicieron sentir enfermo de miedo, al final de las cuales su madre se le apareció el 21 de junio de 1789. Recordándole su deber de hacer Misas según el legado de su padre, le reprochó su estilo de vida y le rogó que cambiara su comportamiento y trabajara por la Iglesia. Luego, puso la mano en la manga de su camisa, dejando en ella una marca muy clara. Joseph Leleux se convirtió y fundó una congregación de laicos piadosos. Murió en olor de santidad el 19 de abril de 1825.

5. La huella dactilar dejada por la piadosa Hermana María de San Luis Gonzaga, cuando se apareció a la Hermana Margarita del Sagrado Corazón, la noche del 5 al 6 de junio de 1894. Según consta en los anales del monasterio de Santa Clara del Niño Jesús en Bastia (Perugia), la Hermana María sufría de tuberculosis, fiebre alta, tos y asma, y ​​estaba tan deprimida que deseaba morir para no sufrir tanto. Sin embargo, siendo un alma muy fervorosa, se resignó a la voluntad de Dios. Murió santamente pocos días después, en la mañana del 5 de junio de 1894. Esa misma noche se apareció vestida de monja clarisa en una atmósfera nebulosa, pero la Hermana Margarita pudo reconocerla. Para sorpresa de la Hermana Margarita, la difunta dijo que estaba en el Purgatorio para expiar su falta de paciencia para aceptar la voluntad de Dios. Pidió oraciones y, como prueba de su aparición, puso el dedo índice sobre la almohada y prometió regresar. De hecho, se apareció nuevamente a la misma monja los días 20 y 25 de junio para agradecer y dar consejos espirituales a la Comunidad antes de subir al Cielo.

6. Las marcas dejadas en una pequeña mesa de madera y en la manga y la camisa de la Venerable Madre Isabella Fornari, abadesa de las Clarisas del Monasterio de San Francisco de Todi. Las cuatro marcas fueron dejadas por el difunto padre Panzini, antiguo abad Olivetano de Mantua, el 1 de noviembre de 1731. La primera marca está en la mano izquierda, impresa en la mesa que la Madre Isabella usaba para su trabajo (es muy clara y lleva el signo de una cruz profundamente grabada en la madera); la segunda es de la misma mano izquierda, hecha ahora en una hoja de papel; la tercera es de la mano derecha y se hizo en la manga de la túnica de la Abadesa; la cuarta es la misma hecha en la túnica, pero la atravesó y dejó una huella en la manga de la camisa, manchada de sangre. El relato de este evento fue dado por padre Isidoro Gazata del Santísimo Crucifijo, confesor de la Abadesa. Le ordenó que cortara de su túnica y camisa las partes donde estaban hechas las marcas y se las diera para que las guardara.

7. La marca dejada en el ejemplar de “La Imitación de Cristo” perteneciente a Margherite Demmerlé, de la parroquia de Ellinghen (diócesis de Metz), por su suegra, quien se le apareció en 1815, treinta años después de su muerte en 1785. La difunta apareció vestida de peregrina con el traje tradicional de su país; bajaba las escaleras del granero suspirando y mirando a su nuera, casi como si pidiera algo. Margherite, por consejo del párroco, le habló y recibió la siguiente respuesta: “Soy tu suegra, que murió al dar a luz hace treinta años. Ve en peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Mariental y haz que allí se celebren dos Misas por mí”. Tras la peregrinación, se le apareció de nuevo a Margherite para anunciarle que había sido liberada del Purgatorio. Cuando su nuera, por consejo del párroco, le pidió una señal, puso la mano sobre el libro y dejó una marca de quemadura. Después de eso no apareció más.

8. Las huellas dactilares de fuego del difunto Joseph Schitz al tocar con la mano derecha el libro de oraciones (alemán) de su hermano George el 21 de diciembre de 1838 en Sarralbe (Lorena). El difunto pidió oraciones para expiar su falta de piedad durante su vida terrenal.

9. La fotocopia de un billete italiano de diez liras. Entre el 18 de agosto y el 9 de noviembre de 1919, un sacerdote fallecido dejó treinta billetes de este tipo en el Monasterio de San Leonardo de Montefalco, pidiendo que se celebraran Misas. (El original de este billete ha sido devuelto al Monasterio de San Leonardo, donde aún se conserva).

Es decir, la Iglesia enseña que Dios puede permitir que el alma de un difunto visite a los vivos. Algunos de estos espíritus pueden ser santos, es decir, aquellos que están en el Cielo, canonizados o no. Algunos pueden ser espíritus del purgatorio. Y algunos pueden estar condenados. Sin embargo, también enseña que los demonios pueden imitar, y de hecho lo hacen, a los espíritus de los difuntos, y que es pecado iniciar contacto con ellos.

Así que, sí, si ves lo que parece ser un fantasma, bien podría serlo. Pero si te encuentras con algo que parece ser un fantasma, debes ser precavido y asumir que es un demonio. No se le debe hablar ni escuchar, no se le debe prestar atención alguna, salvo para ahuyentarlo mediante la oración y los sacramentales.


Notas:

1) Información recuperada de http://catholicism.org/ad-rem-no-90.html el 20 de marzo de 2016
 

12 DE FEBRERO: SANTA EULALIA, VIRGEN Y MÁRTIR


Santa Eulalia, virgen y mártir

(✝ 304)

Al tiempo que el gobernador Daciano entró en Barcelona para hacer carnicería de los cristianos, vivía retirada en una heredad de sus nobles padres una santa doncella que contaba con trece años de edad, llamada Eulalia, virgen hermosísima, y abrasada del amor de Jesucristo, a quien ya había sido consagrada su pureza virginal.

Al tener conocimiento de la crueldad de Daciano, sentía en su corazón dos emociones contrarias: tristeza y alegría; tristeza porque temía que algunos cristianos débiles desmayasen en la fe por temor a tan terribles tormentos; alegría, porque deseaba morir por Cristo y juzgaba que había llegado el momento en que Dios le quería hacer tan gran galardón.

Y con ese temor y deseo del martirio, movida por el Señor, salió secretamente de la casa de sus padres y se fue al tribunal del juez para reprenderle por la tiranía y crueldad que usaba con los cristianos.

Daciano se asombró al ver aquella niña, y oír sus reproches. No le contestó con palabras suaves, como merecía la hermosa y tierna Eulalia, sino con grandes y horribles amenazas.

- ¿Quién eres tú -le dijo- que así te atreves a menospreciar las leyes de los emperadores?

Respondió la valerosa niña:

- Yo soy Eulalia, sierva de Jesucristo, Hijo de Dios, al cual se debe toda reverencia y adoración, y no a los ídolos vanos. 

Rugió de coraje el gobernador, y ansiaba ver decapitada de un solo golpe a la que así le hablaba, pero no le parecía bien tomar venganza en aquella criatura, y ordenó, que le ataran las manos y fuese conducida a la cárcel, para ver si podían rendirla allí con un cruel castigo de azotes.

Desnudaron, pues, el cuerpo virginal de aquella blanca paloma de Jesucristo, y con bárbara crueldad descargaron sobre ella repetidos y fieros golpes hasta dejarla toda bañada en sangre.

Pero Eulalia ni se quejó ni dio un solo gemido, permanecía con el semblante apacible y sereno.

Tendieron luego aquel santo cuerpecito en el potro y lo atormentaron con uñas de hierro, con antorchas ardientes, con aceite hirviente, con plomo derretido y con cal viva.

La pusieron después en una cruz, y aún en ese ignominioso suplicio prevaleció la santa virgen dejando confusos a los verdugos y al tirano.

Finalmente, después de haber sido paseada por la ciudad para espantar con su imagen a los cristianos, fue degollada en el campo, donde los cristianos la hallaron por la noche cubierta de nieve, y la sepultaron honoríficamente.


miércoles, 11 de febrero de 2026

TRAICION EN EL ALTAR

Cómo “sacerdotes” argentinos y “prelados” de Malta avalan los “sacramentos” lgbt mientras el tradicionalismo es expulsado de las iglesias

Por Chris Jackson


Una “boda” trans en Corrientes (Argentina)

A finales de enero de 2026, una conmoción sacudió a la comunidad católica argentina. En la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, en Corrientes, un “sacerdote” local (tras consultar con el “arzobispo” José Adolfo Larregain) bendijo públicamente a una “pareja” que se identifica como “transgénero”. 


“Solange Ayala” (activista lgbt biológicamente hombre que se presenta como mujer), y su “pareja” “Isaías” (una mujer que se presenta como hombre) completaron una “preparación matrimonial católica” estándar, afirmó el “sacerdote”. La “ceremonia” se celebró con los nombres por los que se les conoce públicamente, y las fotografías y los videos se viralizaron en los medios.

Esta no fue una bendición privada. Se trató como un sacramento válido del matrimonio. El juicio del “arzobispo” fue tajante: biológicamente, uno es hombre, la otra mujer, por lo que “no había impedimento canónico” para el matrimonio. En otras palabras, el “obispo” certificó que, dado que la “pareja” es de cuerpos opuestos, se cumplieron los requisitos formales de la Iglesia, aunque ambos se presentaran públicamente como del sexo opuesto. Como era de esperar, los católicos de todo el mundo se sintieron escandalizados. La arquidiócesis local inició de inmediato una investigación canónica, señalando que “se omitieron condiciones esenciales para la correcta celebración” 
y que se había “distorsionado su significado profundo”, causando confusión entre los fieles. En su comunicado oficial, la arquidiócesis reiteró que el verdadero matrimonio cristiano requiere un “verdadero consentimiento... tal como la Iglesia lo entiende y enseña”; es decir, una alianza de un hombre y una mujer abiertos a la vida.

El incidente de Corrientes reveló una crisis en la iglesia post-Vaticano II: los “pastores
 aprueban “matrimonios” que desafían la naturaleza, y luego se esfuerzan por justificarlos. El Catecismo y el Derecho Canónico enseñan claramente que el matrimonio es una alianza entre un hombre y una mujer, destinada a la procreación. Sin embargo, en este caso, las manifestaciones externas del sacramento (pronunciar los votos, dar la Comunión) fueron presentadas ante la audiencia con falsos pretextos, ya que ambos cónyuges son conocidos activistas públicos que promueven la ideología de género.

La propia declaración de la arquidiócesis admitió que nunca se presentó documentación matrimonial y que la ceremonia no tiene registro canónico; básicamente, confirmando que fue irregular. Pero el daño ya estaba hecho: el video está disponible. El verdadero matrimonio fue vaciado de su significado, reemplazado por el espíritu del mundo. Estos eventos plantean la pregunta: ¿por qué los “obispos” están más ansiosos por bendecir un ardid publicitario que por catequizar a los fieles sobre la verdad objetiva y el pecado? Como advierte un comentarista católico, esta “división entre la claridad doctrinal y la práctica pastoral” abre la puerta a la confusión, independientemente de si se violó o no técnicamente el derecho canónico.

El Evangelio de la aceptación del “arzobispo” Scicluna

Mientras tanto, en Europa, el “arzobispo” Charles Scicluna de Malta (asociado con corrientes progresistas) difundía un mensaje “diferente”. El 3 de febrero de 2026, publicó una meditación sobre Outreach (el “apostolado” de apoyo a las personas lgbt del “padre” James Martin) proclamando que “la presencia amorosa de Dios nos abraza a todos, incluidas las personas lgbt”. 


El lenguaje de Scicluna es de consejería pastoral: no hay identidades ni experiencias “más allá de la mirada amorosa de Dios”, e incluso nuestras “heridas, preguntas y esperanzas” se convierten en “lugares de encuentro con lo divino”. Insta a los cristianos a mostrar respeto y ternura independientemente de las diferencias sexuales”, afirmando que esto es “la esencia del amor inclusivo de Dios”.

A primera vista, suena compasivo, pero es profundamente problemático. En la visión de Scicluna, la Iglesia ya no es un lugar de juicio, sino un espacio seguro donde ninguna ley moral interfiere en la identidad personal. Nunca menciona el pecado ni la necesidad de arrepentimiento. No hay un llamado a conformar la vida a los mandamientos de Dios, solo a asegurar que los sentimientos y la identidad en sí mismos son aceptables. Esto refleja una tendencia liberal más amplia: la Iglesia no solo debe “amar” a los pecadores, sino que nunca debe siquiera insinuar que sus acciones son desordenadas. Esta fue la misma crítica que lanzó LifeSiteNews tras el ensayo de Scicluna: “no mencionó el rechazo de la Iglesia a la homosexualidad y el transgenerismo”, aunque Persona Humana califica explícitamente los actos homosexuales de “intrínsecamente desordenados”.

En contraste, el Evangelio de Cristo insta a los pecadores a arrepentirse (cf. Lucas 13:3) y nos advierte en innumerables ocasiones sobre el juicio y el fuego infernal. El propio Catecismo, que Scicluna no citó, afirma claramente: las personas homosexuales deben ser “aceptadas con respeto, compasión y sensibilidad”, pero los actos homosexuales son gravemente pecaminosos. Quienes se sienten atraídos por personas de su mismo sexo están “llamados a la castidad”. Pero Scicluna omite todo esto. En cambio, ofrece una tranquilidad de estilo terapéutico: Dios “habita en cada vida humana”, debemos confiar, no temer, y ver nuestras luchas como oportunidades para la gracia. Es un evangelio del yo, no de la Cruz. El “arzobispo” incluso invoca la idea del hermano Lorenzo de que incluso lavar los platos puede ser una oración, eludiendo por completo la disciplina moral. El escándalo es que el “pastor de Malta ha publicado estas ideas bajo la bandera de la enseñanza “católica”. Su seguridad de que “podemos vivir seguros sabiendo que Dios nos sostiene amorosamente en todo momento” puede consolar a los pecadores, pero se hace eco de lo que un comentarista llamó una “bolsa de herejía” al omitir la penitencia que Cristo exige.

En resumen, el mensaje que ahora se escucha con frecuencia desde nuestros púlpitos es: no teman, no hay pecado, solo sentimientos e inclusión. Como señala un versículo del catecismo, este es un camino peligroso, pues la Iglesia está llamada a sanar heridas, sí, pero nunca a sacrificar la verdad en el altar de la “tolerancia”. La frase de Scicluna de que debemos “acoger a todos con respeto y ternura, independientemente de las diferencias sexuales” resume a la perfección el espíritu de la época: inclusión a toda costa. Sin embargo, la fe que Jesús predicó no era ambigua. Una vez prometimos “quemar la paja con fuego inextinguible” (Mt 3,12). ¿Dónde está ese fuego hoy? ¿Y qué pasará con las almas a las que se les dice que sus heridas están bien ante Dios?

Candelaria queer: Femminielli napolitana en la iglesia

En Mercogliano, Italia, la “misa” de la Candelaria de este año (2 de febrero) fue todo menos ordinaria. 


Según Religion News Service, los bancos de la Iglesia de la Annunziata estaban “llenos de invitados con uñas esculpidas, pelucas imponentes y pestañas postizas”. Esta extravagante congregación comprendía cientos de femminielli, una identidad tradicional napolitana de “tercer género” (individuos nacidos varones que viven y se expresan en roles femeninos). La peregrinación anual de La Juta, una antigua costumbre de la Candelaria en honor a la Virgen de Montevergine, se convirtió en una celebración en toda regla del orgullo queer. Se invitó por primera vez a “mujeres transgénero” a hacer lecturas durante la “misa”, y afuera de la iglesia, un artista autodenominado “Reina de Oro" declaró con orgullo que “algunos clérigos derriban los muros de la desigualdad” en nombre de Cristo. La “homilía” incluso enmarcó el festival como “el encuentro entre lo humano y lo divino”, como para bendecir la mezcla de celebración pagana con ritual católico.

¿Cómo fue esta “misa”? El relato de RNS la describe así: tras la Comunión, la multitud bilingüe dio paso a una 
versión subida de tono y performativa del bingo napolitano tradicional”, con karaoke, popurrís de música pop con oraciones marianas y chistes irreverentes". En resumen, un espectáculo drag lleno de neón y humor, todo bajo el signo de Nuestra Señora
Los peregrinos incluso recordaron una leyenda medieval de la Virgen salvando a dos amantes atados al hielo, un símbolo obviamente reinterpretado como “solidaridad con las parejas del mismo sexo”. Mientras tanto, la oración de los fieles fue dirigida por una “mujer” trans (“Reina de la Lujuria”), quien describió su encuentro como un “acto de fe [y] un acto de resistencia” en nombre de “todos los pueblos oprimidos”. En una ciudad que antaño se enorgullecía de sus bodas escenificadas y ritos de fertilidad, toda caricatura del sexo tradicional ahora se santifica abiertamente. Las canciones que invocaban a la Virgen María se mezclaron a la perfección con los últimos éxitos del pop, una fusión de folclore católico, local y cultura pop queer.

Este espectáculo fue impactante en muchos sentidos. La liturgia católica, especialmente la de la Candelaria, pretende recordar la pureza de María y la presentación de Cristo en el Templo. En cambio, la iglesia se convirtió en un carnaval de la Nueva Era. Llámenlo herejía o expresión cultural; en cualquier caso, está muy lejos de lo que la fe pretende. Ningún predicador del Evangelio de la antigüedad habría invitado a un desfile de “drag queens” al santuario; de hecho, San Pablo advirtió a los corintios que quienes perturban el orden sagrado de la Eucaristía se acarrean juicio (1 Cor. 11:27-30). En cambio, el “obispo” de Avellino aparentemente dio permiso tácito para celebrar la “identidad” de las “femminielli” como divina. Y así, el antiguo folclore napolitano, con ecos de cultos de fertilidad, himnos paganos y sirenas, revivió en los pasillos. Los antropólogos incluso señalan paralelismos con los ritos de fertilidad precristianos, pero aquí se le concedió la bendición bajo un símbolo cristiano.

Para muchos católicos de cualquier signo, mezclar los Drag Queens con el Santo Sacrificio de la Misa es escandaloso. Que hombres con los ojos delineados llamen al altar 
nuestro hogar” demuestra hasta qué punto se han abierto las puertas de la Iglesia. Sin embargo, como dijo un peregrino, este evento se sintió como la casa del Señor... nuestro hogar también”. La ironía es amarga: la Iglesia sinodal abre los brazos a esta herencia cultural queer”, llamándola un rincón puro de la creación, mientras reprende a quienes se aferran a la fe tradicional. Parece que el “clero moderno” se ha tomado en serio las palabras de Scicluna de que todas las preguntas e identidades son “lugares de encuentro”, ya sea que concuerden con la verdad o no. Pero las rúbricas litúrgicas no dan instrucciones sobre los drag queens en el ambón ni sobre el karaoke que se mezcla con el Ángelus. Uno se pregunta cuántos jóvenes católicos, al presenciar este espectáculo, sintieron que la Iglesia de Cristo se había vuelto tan irreconocible como los ídolos que desafían en secreto.

Conclusión: Han surgido dos iglesias

Esta
 “boda trans” en Argentina, la “charla amorosa de un “arzobispo” maltés, una “peregrinación queer” napolitana y el exilio del catolicismo tradicional, son capítulos de un mismo drama. Ilustran dos caminos divergentes dentro del catolicismo actual. Por un lado, “obispos” y “sacerdotes” fusionándose cada vez más con el “espíritu de nuestra época”: redefiniendo el matrimonio según los caprichos personales, suavizando la ley moral en vanas nociones de “inclusión” y mezclando la liturgia con el espectáculo drag. Por el otro, caminan los pocos que aún se aferran a la verdad inmutable, quienes se enfrentan al desprecio y la expulsión.

Para los católicos tradicionales, esto es más que una escaramuza cultural; es un crisol. Los sacramentos mismos están en juego. Si la “iglesia conciliar puede bendecir lo que el Evangelio prohíbe, ¿qué pasa con la confianza de los fieles? Sin embargo, quienes se resisten a la corriente modernista también deben preguntarse: ¿adónde podemos recurrir? La respuesta es solo podemos estar seguros bajo la protección de Dios.

No es exagerado afirmar que la crisis de la Iglesia se cierne sobre nosotros: no es solo un escándalo, sino la pérdida misma del significado sagrado. Cuando un “obispo” socava deliberadamente los sacramentos y un “arzobispo” predica un Evangelio sin arrepentimiento, surge la pregunta: ¿es esto todavía catolicismo o es algo nuevo? La historia nos advierte que ninguna bendición divina descansa sobre una Iglesia que rechaza sus doctrinas. Como dice el propio Evangelio: “Una casa dividida no puede subsistir”.

Y sin embargo, el Dios de la Tradición Católica sigue obrando más allá del brillo de la religiosidad liberal. En los monasterios donde se mantiene el velo, en quienes resisten silenciosamente, su gracia no está ausente. Y esas historias deberían serenar a todos los que aman la verdadera fe: o la iglesia conciliar se reforma antes de que sea demasiado tarde, o los restos de la ortodoxia tendrán que preservar la verdad en el exilio

 

¿EL VATICANO ESTÁ PROMOVIENDO EL HERMAFRODITISMO?

Una imagen que representa al dios pagano Saturno, fue reproducida en la edición del 2 de enero de 2026 de L'Osservatore Romano, el periódico del Vaticano...



Se pueden observar muchas cosas extrañas en esta imagen:

Primero, la ilustración flotaba en la página sin un enlace particular a ninguno de los artículos.

Segundo, el pie de foto dice: “Bajorrelieve de Agostino di Duccio que representa a Saturno, astro gobernante del sábado”. Pero el periódico estaba fechado en viernes.

Tercero, la conmemoración pagana habitual de Saturno -las Saturnalia, que eran orgías donde los participantes se consideraban libres de cualquier restricción- solía tener lugar a finales de diciembre hasta el 31, a lo que parece referirse la publicación de este periódico del 2 de enero, dado que el periódico no apareció el 31 de diciembre ni el 1 de enero.

Cuarto y más importante, el rostro de la figura es masculino y tiene barba, pero por otra parte, se puede observar que su cuerpo tiene pechos femeninos, es decir, es hermafrodita.

Hoy en día, el hermafrodita se denomina intersexual y es una de las múltiples categorías de la Revolución Sexual, junto con cisgénero, transgénero, no binario, plurisexual, pansexual, queer y otras.

Por lo tanto, la publicación de este bajorrelieve en L'Osservatore Romano se asemeja mucho a una promoción del hermafroditismo, así como del paganismo y las orgías.

¿Por qué este importante órgano religioso promovería estas abominaciones morales? No estamos condiciones de responder, pero sospechamos con mayor fuerza que algo oculto se esconde tras ello.
 

LA ALIANZA ISRAELITA UNIVERSAL Y EL CRISTIANISMO (IV)

Continuamos con la publicación del capítulo 4 del libro “El Americanismo y la Conjuración Anticristiana” (1899) de Monseñor Henri Delassus


CAPÍTULO CUARTO

LA ALIANZA ISRAELITA UNIVERSAL Y EL CRISTIANISMO

Monseñor Meurin, en el libro que hemos citado ya, establece que los judíos, después de crucificar al divino Salvador, no han dejado nunca de perseguir a los cristianos con su odio.

Han sido los inspiradoras reales de todas las herejías. Mons. Meurin dice:
No podían permitir al cristianismo establecerse en el mundo sin hacerle una guerra encarnizada, semejante a la que hicieron a JESUCRISTO mismo.

El gnosticismo que desoló la Iglesia durante los primeros tres siglos, fue su obra.
El venerable autor muestra que el sistema gnóstico, en su forma más perfecta, no era otra cosa que “la cábala judía adaptada a un fin especial, el de infiltrarse en el cristianismo naciente para destruirlo”.

Se ve que era desde los primeros días de la Iglesia, el mismo fin que el que persigue hoy la Alianza Israelita Universal, que a su vez “quiere penetrar” en el cristianismo para disolverlo. Mons. Meurin continúa:

Aplastar la infame herejía del nazareno, siempre ha sido el más ardiente y rencoroso deseo de los judíos caídos. No habiendo acertado con el primer golpe, perseveran con una tenacidad inaudita en atacar el dogma cristiano creando siempre nuevas sectas, hijas de la cábala, y asociando al veneno disolvente de su doctrina cabalística la astucia y la violencia de las pasiones humanas.

La secta de los ofitas, adoradores de la serpiente, es, como el gnosticismo, una hija de la cábala judía. Mons. Meurin prueba también eso.

Los ofitas, adoradores de la serpiente

El maniqueísmo tiene el mismo origen.

Hoy las doctrinas de la cábala judía se encuentran en los emblemas y decoraciones masónicas. Mons. Meurin emplea todo su libro para demostrarlo.
 
Un judío de alta marca, el profesor Darmesteter, que encontraremos más adelante, reconoce que el judío fue el doctor de la incredulidad del siglo XVIII:

Todos los rebeldes del espíritu van a los judíos. El judío está en obra en el inmenso taller de blasfemias del emperador Federico, de los príncipes de Suabia y de Aragón. Es él quien forjó el arsenal homicida que legó a los escépticos del Renacimiento y a los libertinos del gran siglo. El sarcasmo de Voltaire es sólo el resonante eco de una palabra murmurada en tiempos de Celsio y de Orígenes en la cuna misma de la religión del Cristo.

El historiador que veía nacer incesantemente bajo sus ojos estas diversas herejías, se preguntaba: ¿Quién sirvió pues de lazo entre todas estas sectas? ¿Quién ha propagado estas doctrinas a través de los pueblos nuevos? ¿Cómo explicar los renacimientos repentinos del espíritu pagano, con las mismas ideas, los mismos símbolos y las mismas prácticas dentro del mundo cristiano, en épocas y medios tan diversos: con la gnosis, en los primeros siglos; con Manes, en el siglo III; en el XI, con los albigendes; en el XIII, con los templarios; en el XVI, con los Sociniens; y hoy día con los masones? ¿Hubo entre estas herejías diversas de nombre e idénticas en cuanto al espíritu, un nexo viviente, que conservaba, que mantenía este espíritu durante sus adormecimientos aparentes?

Será el honor de Mons. Meurin haber sido el primero en hacer hincapié sobre un examen serio de los documentos, una respuesta que otros sólo habían entrevisto. Para él, el agente de transmisión de los errores antiguos a través las edades hasta el mundo moderno, el verdadero fundador de las herejías, su inspirador secreto, antaño como hoy, desde los gnósticos hasta los masones, es el judío. El apóstol san Juan señalaba su obra en el siglo 1 en los mismos términos que Mons. Meurin en el siglo XIX: “La sinagoga de Satanás (ID)”. (Ap. II, 10.) (14) El mismo prelado exclama:
 
¡Qué figura extraña de la humanidad que es este pueblo de Israel! ¡Que grande y majestuoso es en su historia mientras marcha con el Señor! ¡Que grande es también y sobre todo terrible en su odio contra el Mesías que desconoció y mató en la cruz!

El obispo concluye:

El judaísmo, la apostasía, los vicios y las pasiones, bajo la dirección superior de Lucifer, escalan juntos al asalto de la Jerusalén celestial, esperando conseguir por fin con sus batallones reunidos lo que hasta hoy no consiguieron con ataques separados. Es su supremo esfuerzo antes de declararse vencido y rendir las armas. Esperemos todavía un poco. La esposa del Salvador está acostumbrada a vencer por el sufrimiento. Imita en todo a su divino Esposo. La masonería, esta nueva sinagoga de Satanás, será, como la antigua sinagoga, vencida por la Cruz. ¡Bienaventurados quienes no hayan doblado la rodilla ante Lucifer ni ante su ídolo!


Es verdad, según la predicción de JESUCRISTO, que antes del fin del mundo habrá una última batalla librada a la Iglesia por el Anticristo en persona. Antes de la suprema catástrofe, la Iglesia debe celebrar su más hermoso triunfo por la conquista de todas las naciones y su sumisión a la dulce y santa ley del Crucificado. Estamos todavía muy lejos del fin.

El mundo ha hecho todavía demasiado poco para haber merecido ser creado.

Aceptemos el augurio, pero mientras tanto no apartemos la mirada del trabajo que se cumple hoy en el mundo cristiano bajo la misma inspiración que en los siglos pasados y por las mismas manos.

Actualmente hay algo que parece deber llamar particularmente la atención, como medio adoptado en la hora presente por los enemigos del cristianismo para llegar a sus fines.

Después de dieciocho siglos de inquebrantable fijeza en sus creencias y prácticas religiosas, Israel se sacude. Se ve a muchos judíos hacerse filósofos, librepensadores, sin tener ya con los judíos del Talmud otro contacto que el de la raza y la sangre.

Se los llama “liberales” en oposición a los tradicionalistas. Se dan la calidad de “reformadores”. “A quienes se llama “reformadores” —dicen los Archivos Israelitasquieren deshacerse de golpe de todas las trabas y el Talmud se ve rechazado” (XII P. 242ss, año 1867).

Los liberales reformadores se reclutan sobre todo entre quienes habitan nuestras comarcas, quienes ha bebido en la copa de nuestra civilización.

Con todo, no hay que creer que renunciando a las creencias y prácticas religiosas de sus antepasados, renieguen su raza y abandonen sus pretensiones al dominio sobre todos los pueblos de la tierra. No, ellos rivalizan con los ortodoxos por mantener muy alto y muy firme la estandarte de Israel. Pero pretenden contra éstos que la transformación del judaísmo a la que se han comprometido es necesaria para el cumplimiento de sus destinos. Dicen a los ortodoxos:

“Vuestras observancias anticuadas impiden al judaísmo hacerse aceptar y así nos hacen faltar al proselitismo que debemos ejercer” (Arch. Isr., p. 448, año 1867).

Así pues, si los Talmudistas difieren de los liberales, es sólo en el punto de saber cuál es el mejor medio que emplear para servir a la misión que Israel pretende haber recibido. Conocemos esta misión, es preparar las vías a aquel a quien esperan con ansias, su mesías. Los talmudistas siguen esperando un mesías en carne y hueso que los hará dueños del universo; los liberales dicen que no hay otro mesías que esperar sino la Revolución, cuyos “principios” disuelven todas las sociedades y preparan su universal imperio. Para difundir estos “principios” modernos, para hacerlos dar los frutos esperados, estiman necesario deshacerse ellos mismos de las observancias a las cuales sus padres se habían sometido cuando creían que su fidelidad apresuraría la llegada del mesías personal. Es un equipaje voluminoso, y además el judío a la antigua moda no podía “hacerse aceptar”. Hace falta conseguir sin embargo hacerse aceptable a los grupos humanos con los que quiere ejercerse un “proselitismo”. 

Primera página de 1893 del periódico “antisemita” francés La libre parole, fundado por Édouard Drumont, mostrando la ambición judía de dominar el mundo.

¿En qué consiste este proselitismo? ¿En incitar a fieles de las diversas religiones a entrar en el judaísmo? A los judíos nunca se le ocurrió hacer esta clase de proselitismo: ellos son un pueblo, una raza aparte, “la primera aristocracia del mundo”, los únicos hombres verdaderos; nunca tuvieron la intención de elevar hasta ellos a seres que de humanos no tienen más que la apariencia (15).

Lo que tienen en vista, es el dominio. Para establecer este dominio, no basta con aniquilar el patriotismo en los corazones, hace falta además y sobre todo apagar la fe religiosa, pues nada da al hombre tanta dignidad e independencia como su unión con DIOS por la fe y caridad; hace falta llevar a los hombres a lo que uno de ellos ha llamado muy bien “la iglesia del librepensamiento religioso”.

Admirad este acercamiento: librepensamiento y religión. Saben que el hombre es naturalmente religioso, y que no se puede destruir su naturaleza; hace falta contentarse pues, y basta con traer a los hombres de todas las religiones a una religiosidad vaga donde cada uno creerá lo que le agrade creer y rinda a la divinidad el culto que le será conveniente rendir. “Cada uno, siguiendo su conciencia, conservará las prácticas del culto rendido al DIOS único e inmaterial, o las reformará según los principios de un israelitismo liberal y humanitario”. Gracias a la amplitud de esta “libertad práctica, el progreso brotará y la religión universal resaltará sin que ninguna conciencia haya sido perturbada” realmente. (Arch. Isr., III, P. 118-119, año 1868).

Aquí tenemos otra palabra muy característica, y que acaba de iluminar el pensamiento de Israel y el fin que persigue: “Religión universal”. La religión universal es la religión católica. “El israelitismo liberal y humanitario” quiere sustituir el verdadero catolicismo con una Iglesia Católica a su guisa: católica porque todos podrán entrar y todos estarán de acuerdo, visto que ella no impondrá ningún dogma. “Es indispensable sobre todo separar distintamente la moral que pertenece a todos, del dogma religioso particular a cada creencia” (Arch. Isr., XI, p. 504, año 1867).

Tales son las ideas de los judíos de hoy, tales son sus proyectos, expuestos por ellos mismos, y que por otra parte huelga ver escritos en las publicaciones hechas por ellos y para ellos. Basta abrir los ojos a lo que pasa desde hace un siglo y sobre todo desde hace veinte años en el mundo político y en el mundo de las ideas para ver el inmenso esfuerzo hecho para abolir todo rastro de fe en las instituciones y en las almas.

Este esfuerzo recibe su impulso y su dirección del judaísmo. El judaísmo mismo lo dice sin disimulos:

“La Alianza Israelita Universal no se detiene en nuestro culto solo, se dirige a todos los cultos. Quiere penetrar en todas las religiones, como penetra en todas las comarcas... que los hombres iluminados, sin distinción de culto, se unan en esta Asociación Israelita Universal, cuyo fin es tan noble y tan ampliamente civilizador... Reconocer que todas las religiones que tienen la moral por base y a DIOS por cumbre, son hermanas y deben ser amigas entre sí; HACER CAER LAS BARRERAS QUE SEPARAN lo que debe reunirse un día! (16): ESTA ES LA HERMOSA Y GRANDE MISIÓN de nuestra Alianza Israelita Universal. Marchemos firmes y resueltos en la vía que tenemos trazada” (Arch. Isr. XXV, pp. 514-520, 600-651, año 1861).

“Por fin han llegado los tiempos en que los hechos se apresuran a responder a las palabras: el más vasto y más maravilloso de los templos, un templo cuyas piedras están vivas y dotadas de pensamiento, se eleva para recibir en su elástico recinto, bajo la bandera por siempre sagrada de la razón y la filosofía, todo lo que el género humano encierra en su seno de generoso, de hostil al misterio y a la ignorancia, de verdaderos hijos de la luz y la libertad” (Archivos israelitas, XXIV, p. 1074. Año. 1866.)

En este mismo año, un judío, descontando ya el triunfo, exclamaba en su entusiasmo:

¡Que por todas partes se eleven templos, recibiendo en su recinto a todos los hombres sin distinción de origen religioso! Que todos los corazones, repletos de los mismos sentimientos de amor, se desahoguen delante del mismo Dios, Padre de todos los seres. Que todos se alimenten de los mismos principios de virtud, moral y religión, y los odios de las sectas desaparecerán, y la armonía reinará en la tierra, y LOS TIEMPOS MESIÁNICOS, predichos por los profetas de Israel, SERÁN REALIZADOS.

Los Archivos Israelitas publicando estas palabras de Hippolyte Rodrigues, admiran la grandeza, la elevación y la generosidad de las ideas que las han inspirado. (XIV, p. 628-629, año 1886).

Hippolyte Rodrigues, miembro fundador y secretario de la Sociedad Literaria y Científica Judía

La obra tan documentada del Sr. des Mousseaux: El judío, el judaísmo y la judaización de los pueblos cristianos, es la fuente de las citas que acabamos de hacer. Son concluyentes, marcan del modo más claro el fin perseguido hoy día por el judaísmo cuando se esfuerza en penetrar en todas las religiones, para enervarlas y deshuesarlas de alguna manera, disgregando el dogma para sólo dejar en las almas sentimientos y en la sociedad una moral que, por no apoyarse más sobre la roca de la verdad, flotará a la merced de todas las pasiones. Y como no hay en realidad más que una sola Iglesia que tenga dogmas, que tenga al menos la totalidad de las verdades reveladas de las que las demás asociaciones religiosas sólo conservan más o menos de fragmentos, el esfuerzo de Israel está todo dirigido contra el catolicismo.
 
¿Puede ya contar con algunos éxitos en su audaz y criminal empresa? Puede verse empezar ya a formarse, dentro de la sociedad cristiana, este vago sistema, esta vaporosa forma de religión a la cual los judíos querrían llevar a todos los hombres?

El Revdo. P. Klein ha publicado hace unos años un libro intitulado NUEVAS TENDENCIAS EN RELIGIÓN Y LITERATURA. Ha mostrado con numerosas Citas que existe actualmente en Francia, en el mundo de los intelectuales, una corriente que él llama “el movimiento neocristiano”, es decir:

este estado de ánimo cuyo síntoma más general, si no el carácter esencial, parece ser la pretensión de renovar el sentimiento religioso, de desprender de las trabas del dogma las hermosuras de la moral cristiana, y de quitar el gobierno de nuestra vida a la razón, que ha dado sus muestras de impotencia, para entregarlas místicamente a la voluntad y al amor.

Entre quienes se dejan llevar por este movimiento hay algunos que, como el Sr. de Vogué y el Sr. Rod, creen que “la Iglesia seguirá conservando y propagando la moral evangélica”. Hay otros que piensan que “la Iglesia no consentirá en los progresos que tendría que hacer para retomar la dirección moral de los espíritus, y en consecuencia será sustituida en esta misión por otros menos indignos”.

¿Cuáles serían estos otros?

El Sr. Desjardins imagina una aristocracia intelectual a la que estaría entregada la dirección de la humanidad. Comprendería a todos los que creen en lo divino, cualquiera que sea su religión o filosofía. Son en primer lugar “todos los verdaderos cristianos y todos los verdaderos judíos, aferrados al espíritu profundo de su religión; luego los filósofos y poetas que afirman o cantan el ideal moral; los nuevos discípulos de Platón, de los estoicos y de Kant, tales como el Sr. Charles Secriton, el Sr. Renouvier: tales, también, como el Sr. Lachelier, o el Sr. Fouillée, o el Sr. Sully-Prud'homme”.

Bajo esta dirección, formando “la unanimidad” que él ansía y que los judíos saludan o bajo el nombre de “Iglesia universal” o de “librepensamiento religioso”, estarían “todos aquellos, célebres u oscuros, cuya vida, fuera de toda especulación, es una afirmación sólida de la posibilidad y de la suficiencia del bien”.

El prolífico escritor judío James Darmesteter

El Sr. James Darmesteter es más preciso en su Obra Les Prophètes d'Israël (Los profetas de Israel); dice que “la salvación religiosa y moral de la sociedad está en el retorno al profetismo, a la doctrina que fue la de los judíos en los siglos inmediatamente anteriores a JESUCRISTO”. Con sus dogmas anticuados -dice- “el catolicismo dejó de ser una fuerza de acción y de progreso”; y por otra parte la ciencia mostró sus debilidades. ¿Qué hacer pues? “El ALMA MODERNA no puede volverse atrás: ¡es por eso que DEBERÁ REMONTARSE A LOS PROFETAS DE ISRAEL!”

Los judíos podrían contar pues con el movimiento neocristiano y esperar llevarlo a los fines de la Alianza Israelita Universal, de que no parece muy alejado.

No hay que creer que este movimiento se restrinja a algunos dilettantes. El Rev. P. Klein dice:

Nos parece que en sí mismo el movimiento neocristiano depende demasiado directamente de la marcha de las ideas en esta última mitad de siglo, para ser atribuido sólo a la fantasía de un pequeño número de escritores. Ni siquiera sabemos si sería exagerado decir que responde al estado de ánimo de una muy gran parte de la juventud (17)”

Puede haber, y creemos que efectivamente hay, en varios de quienes se entregan a este movimiento o que lo imprimen, una gran sinceridad y una atracción real por el cristianismo, causada por el vacío que sienten en ellos y las decepciones que los sistemas filosóficos y científicos les han hecho experimentar. Estos hombres suben hacia la fe y deben ser alentados. ¿Pero sería recomendable dar el mismo aliento a quienes, ubicados en medio de la plena luz, darían pasos fuera de ella para ir delante de estos hermanos y tenderles la mano?

El sistema de propaganda religiosa que se ha llamado “Un catolicismo estadounidense”, es sospechoso de dar estos pasos hacia afuera. ¿Esta sospecha es fundada? Es lo que tenemos que examinar en este estudio.

Continúa...

Notas:

14) Su demostración estaba confirmada por la Renaissance philosophique, revista mensual de la masonería filosófica, en el número del 25 de enero de 1893. El autor del artículo, a continuación de otra revista de la secta, la Initiation, dice haber encontrado en la gnosis antigua y en los hindúes el “sentido místico” de todos los símbolos masónicos: mazo, triángulo, estrella, delantal, rosa-cruz, columnas, etc., etc.

15) Mons. Meurin, después de recordar que Carlile, una autoridad masónica, da la siguiente definición del nombre de judío: “Literalmente es el Dios del hombre”, pregunta: ¿Cuál es entonces el origen de este orgullo desenfrenado que lleva a los judíos a llamarse “la Humanidad por excelencia” y cada judío “un hombre verdadero”, por encima de toda criatura humana? No lo dudamos: es el misterio de Lucifer caído, repetido en el pueblo de DIOS caído.

16) Encontraremos estas mismas ideas expresadas por las mismas palabras en los discursos y textos de los americanistas.

17) Que se nos permita señalar aquí el peligro que hay en hacer perorar en los congresos de la juventud cristiana a universitarios que no están completamente libres del espíritu neocristiano.