martes, 1 de septiembre de 2026

EL ELEFANTE EN LA HABITACIÓN: LA INDEFECTIBILIDAD DE LA SEDE APOSTÓLICA

La indefectibilidad se ha convertido en un tema popular, y es más importante que nunca comprender correctamente esta doctrina.

Por Peregrinus


Existe una antigua doctrina enseñada por muchos Papas y Doctores de la Iglesia a lo largo de su historia; una doctrina siempre negada con vehemencia por los herejes, porque constituye la condena efectiva y permanente de su desviación de la fe. Es también el fundamento de esa confianza inquebrantable que impulsó al gran Doctor y Padre de la Iglesia, San Agustín, a decir:

“No se te puede considerar como poseedor de la verdadera fe católica si no enseñas que se debe profesar la fe de Roma” (1).

La doctrina a la que me refiero es una que muchos católicos tradicionalistas “sedeplenistas” (es decir, aquellos que afirman que la Santa Sede ha permanecido legítimamente ocupada desde el Concilio Vaticano II) jamás han conocido, o que nunca les han explicado los sacerdotes en las capillas que frecuentan. En los círculos sedeplenistas, esta doctrina brilla por su ausencia; resulta muy incómodo oírla mencionar, pues los desconcierta y les hace dudar de sus convicciones.

Incluso el difunto arzobispo Lefebvre se sintió perturbado por sus implicaciones, las cuales parece haber comprendido bien:

“Parece inconcebible que un sucesor de Pedro pudiera dejar de transmitir de alguna manera la Verdad que debe transmitir, pues no puede —sin desaparecer, por así decirlo, de la línea papal— dejar de transmitir lo que los papas siempre han transmitido” (2)

Es el elefante en la habitación, y por mucho que lo ignores, no desaparece.

La doctrina a la que me refiero es la de la indefectibilidad de la Sede de Roma y, causalmente relacionada con ella, la indefectibilidad de la Iglesia en la fe y la moral.

La indefectibilidad significa la incapacidad de fallar, corromperse o dejar de existir. Es el testimonio constante e indiscutible del Magisterio Ordinario y Universal a lo largo de los siglos de que la Sede de San Pedro siempre ha permanecido y permanecerá siempre libre de todo defecto en la fe; que esta Sede de la Verdad jamás se convertirá en la sede de la peste herética (3); que la Santa Iglesia Romana, Madre y Maestra de todas las iglesias, jamás contradecirá, diluirá ni renunciará a la fe enseñando herejías.

Esta protección es el fundamento de lo que se describe como “el que la Iglesia haya podido en todo tiempo rechazar victoriosamente la peste de los errores y herejías” (4). De hecho, de entre todas las sedes, “solo a una Iglesia en particular se le asegura la indefectibilidad, a saber, a la Sede de Roma” (5), garantizada por nada menos que el Divino Fundador de la Iglesia, Nuestro Señor Jesucristo (6).

En otras palabras, la Iglesia Católica es indefectible porque la Sede Romana es indefectible.

Algunas citas del Magisterio

Papa San Lucio I, Epist. I ad Episcopos Hispaniae et Galliae:

“La Iglesia Apostólica Romana es la madre de todas las Iglesias y nunca se ha demostrado que se haya desviado del camino de la tradición apostólica, ni que, deformada, haya sucumbido a novedades heréticas según la promesa del mismo Señor, que dice: ‘He orado por ti, etc’” (7).

Epístola del Papa San Gelasio I al emperador Anastasio:

“Esto es lo que la Sede Apostólica evita con todas sus fuerzas, porque la gloriosa confesión del Apóstol es la raíz del mundo, de modo que no está contaminada por ninguna grieta de depravación ni por ningún contagio. Porque si tal cosa llegara a ocurrir (lo cual Dios no permita y confiamos en que no puede suceder), ¿por qué nos atreveríamos a resistir cualquier error?” (8).

Papa Pelagio II, Quod ad Dilectionem:

“Consideren, amados hermanos, que la Verdad no pudo haber mentido, ni la fe de Pedro podrá ser conmovida ni alterada jamás. Porque aunque el diablo quiso poner a prueba a todos los discípulos, el Señor testifica que Él mismo pidió solo a Pedro y deseó que los demás fueran confirmados por él; y a él también, en consideración del mayor amor que mostró al Señor antes que a los demás, se le encomendó el cuidado de apacentar las ovejas; y a él también le entregó las llaves del reino de los cielos, y sobre él prometió edificar su Iglesia, y testificó que las puertas del infierno no prevalecerían contra ella” (9).

Carta del Papa San Agatón al Sexto Concilio Ecuménico:

“Pero recibió del Redentor de todos mismo, por tres encomiendas, el deber de apacentar las ovejas espirituales de la Iglesia; bajo cuyo escudo protector, esta Iglesia Apostólica suya nunca se ha apartado del camino de la verdad en ninguna dirección de error... ”

“...por la gracia de Dios Todopoderoso, jamás se ha apartado del camino de la tradición apostólica, ni se ha depravado cediendo a innovaciones heréticas, sino que desde el principio ha recibido la fe cristiana de sus fundadores, los príncipes de los apóstoles de Cristo, y permanece incontaminada hasta el fin ...”

“…la rectitud evangélica y apostólica de la fe ortodoxa, que se ha establecido sobre la roca firme de esta Iglesia del bienaventurado Pedro, Príncipe de los Apóstoles, que por su gracia y protección permanece libre de todo error …” (10)

Epístola del Papa San León IX a Pedro de Antioquía:

“Sin duda, fue solo por aquel a quien el Señor y Salvador afirmó que oró para que su fe no desfalleciera, diciendo: “He orado por ti, etc.”. Tal oración venerable y eficaz tuvo tal efecto que hasta el día de hoy la fe de Pedro no ha desfallecido, ni se puede creer que vaya a desfallecer jamás en su trono” (11).

Papa San León IX, en Terra Pax Hominibus:

“Por medio de la Sede del Príncipe de los Apóstoles, es decir, por la Iglesia Romana, a través del mismo Pedro, así como a través de sus sucesores, ¿no han sido desaprobados, rechazados y vencidos los comentarios de todos los herejes, y fortalecidos los corazones de los hermanos en la fe de Pedro —que hasta ahora no ha fallado ni fallará hasta el fin— ?” (12).

Papa Inocencio III, Sermón II (Sobre la consagración del Sumo Pontífice):

“Si yo no estuviera firme en la fe, ¿cómo podría fortalecer a otros en la fe? Esto es lo que se reconoce como perteneciente especialmente a mi oficio, como lo atestigua el Señor: “He rogado por ti, Pedro, para que tu fe no falte; y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos”. Él oró y lo logró, pues fue escuchado en todo por reverencia a Él. Por lo tanto, la fe de la Sede Apostólica nunca ha flaqueado en ninguna perturbación, sino que siempre ha permanecido íntegra e inquebrantable para que el privilegio de Pedro perdure inquebrantable” (13).

Papa Inocencio III, Apostolicae Sedis Primatus:

“El Señor confiesa en el momento de la Pasión que oró por él: “He orado por ti, Pedro, para que tu fe no falte; y cuando te hayas convertido, fortalece a tus hermanos”, indicando con esto manifiestamente que sus sucesores jamás se apartarían de la fe católica , sino que, por el contrario, rehabilitarían a otros y fortalecerían también a los vacilantes…” (14).

Concilio de Florencia, Sesión 13:

“…la más ilustre profesión de la Iglesia Romana sobre la verdad de la fe, que siempre ha estado pura de toda mancha de error …” (15).

Concilio Vaticano I, Pastor Aeternus:

“Así los padres del cuarto Concilio de Constantinopla, siguiendo los pasos de sus predecesores, hicieron pública esta solemne profesión de fe: 'La primera condición para la salvación es mantener la regla de la recta fe... Y ya que no se pueden pasar por alto aquellas palabras de nuestro Señor Jesucristo: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia", estas palabras son confirmadas por sus efectos, porque en la Sede Apostólica la religión católica siempre ha sido preservada sin mácula y se ha celebrado la santa doctrina. Ya que es nuestro más sincero deseo no separarnos en manera alguna de esta fe y doctrina, ...esperamos merecer hallarnos en la única comunión que la Sede Apostólica predica, porque en ella está la solidez íntegra y verdadera de la religión cristiana”.

“...Por esta razón, los obispos de todo el mundo, a veces individualmente, a veces reunidos en sínodos, según la arraigada costumbre de las Iglesias y el modelo de la antigua práctica, remitían a esta Sede Apostólica aquellos peligros que surgían especialmente en materia de fe. Esto era para asegurar que cualquier daño sufrido por la fe fuera reparado en aquel lugar sobre todo donde la fe no conoce flaqueza ...”

“En efecto, su enseñanza apostólica fue acogida por todos los venerables padres y reverenciada y seguida por todos los santos doctores ortodoxos, pues sabían muy bien que esta Sede de San Pedro permanece siempre libre de todo error , de acuerdo con la promesa divina de nuestro Señor y Salvador al príncipe de sus discípulos: 'He rogado por ti para que tu fe no falte; y cuando te hayas convertido, fortalece a tus hermanos'” (16).

Papa León XIII, Satis Cognitum:

“He aquí el alcance de esta divina palabra: La Iglesia apoyada en Pedro, cualquiera que sea la habilidad que desplieguen sus enemigos, no podrá sucumbir jamás ni desfallecer en lo más mínimo. ... Si Dios ha confiado su Iglesia a Pedro, ha sido con el fin de que ese sostén invisible la conserve siempre en toda su integridad (17).

Implicaciones de esta doctrina

Algunos teólogos católicos niegan que el Papa, incluso como persona privada, pueda apartarse de la fe, mientras que otros admiten la posibilidad de que un Papa se aparte de ella como persona privada o como teólogo privado.

Sin embargo, todos los teólogos católicos o bien niegan que el Papa, como Cabeza de la Iglesia, pueda enseñar herejía a la Iglesia Universal, o bien, junto con Gregorio de Valencia y Torquemada, afirman que podría intentarlo, pero sería en vano, pues con ese intento demostraría haber “perdido su autoridad por una herejía manifiesta” y la Iglesia “reconocería inmediatamente que ya no es realmente el Papa” (18).

Cuando se les confronta con esta doctrina, algunos apologistas sedeplenistas negarán que los errores manifiestos de los pretendientes conciliares alcancen el nivel de herejía, pero esto se refuta fácilmente debido a la frecuente desfachatez de dichos pretendientes al reconocer la oposición entre sus ideas y la enseñanza tradicional de la Iglesia.

Otros intentarán desviar la atención alegando que estos hombres desconocen la contradicción entre sus declaraciones y la Fe, pero ¿acaso no deberíamos esperar que alguien que primero fue obispo, cardenal y luego supuesto Papa conozca las doctrinas básicas de la Fe?

Finalmente, están quienes incluso intentarán negar que las herejías de los impostores sean públicas o notorias. Pero cuando todas las excusas fracasen, ¿qué harán?

Interpretaciones diferentes

Abordarán el tema tabú. ¿Qué más pueden hacer? ¿Qué pueden decir?

Solo les queda la opción de aceptar el dogma y su inevitable conclusión (que temen, porque han sido condicionados a temerla como lo peor imaginable), o de cambiar la interpretación del dogma.

En este punto, quienes aman la verdad se detendrán a reflexionar, tal vez durante mucho tiempo, y ya no objetarán. Algunos aceptarán la conclusión que se manifiesta ante sus intelectos. Y otros quedarán atrapados en algún punto intermedio, en el dominio de la duda y el miedo, queriendo aceptar el dogma, pero no la conclusión que inevitablemente se deriva de su aplicación, porque les resulta aterradora, como un terremoto que sacude los cimientos mismos de su posición y les pregunta con cada temblor:

¿Amas la verdad, incluso cuando es difícil de soportar? ¿Amas la verdad lo suficiente como para perder amigos, ser despreciado, atacado, difamado, acusado, que te nieguen la comunión, ser expulsado de las iglesias por su causa? ¿Amas la verdad como para rechazar todas las sutilezas de los errores inventados por quienes no la aceptan? ¿Amas la Sede del bienaventurado Pedro de tal manera que no permitirás que se le niegue su mayor gloria, ni que un impostor sea glorificado en su lugar? ¿Amas a tu Santa Madre Iglesia de tal manera que defenderás su honor cuando sea acusada de infidelidad, o cuando una ramera se presente queriendo suplantarla?

Otros, sin embargo, intentarán de inmediato modificar la interpretación para que se ajuste a la conclusión que desean. Dirán: “Cada vez que los Papas y los Doctores de la Iglesia enseñan que la fe de la Sede Apostólica es indefectible, lo que quieren decir es que es infalible al definir la doctrina o condenar los errores”.

En otras palabras, equipararán la indefectibilidad de la Sede Apostólica con la infalibilidad papal. La primera puede describirse correctamente como la protección pasiva de la Sede contra el error en la fe, que siempre está vigente (proclamada por Nuestro Señor con las palabras “He rogado por ti, para que tu fe no falte ...”), y la segunda como la protección activa del Papa contra el error en la fe, cuando el Papa la ejerce (proclamada por Nuestro Señor en esa misma frase: “...y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos”).

Por otro lado, si aplicamos su interpretación a la crisis actual, la cita del Pastor Aeternus significaría entonces algo así:

“Esta Sede de San Pedro permanece siempre inmaculada, a menos que se consideren todos esos graves errores y herejías que enseña a la Iglesia Universal sin recurrir a la infalibilidad.”

El significado de Satis Cognitum sería:

“Que en el cumplimiento de su oficio nunca se aparte de la fe, incluso si en el cumplimiento de ese oficio enseña a la Iglesia toda clase de errores y herejías abominables, siempre y cuando no impliquen una definición infalible”.

Y cuando esta interpretación se aplica a toda la Iglesia, las palabras de Quas Primas significarían que la Iglesia tiene

“… inmunidad perfecta y perpetua frente al error y la herejía, pero absolutamente ninguna inmunidad frente a aquellos errores y herejías que el Papa (o un concilio ecuménico bajo la autoridad del Papa) enseña a la Iglesia sin utilizar definiciones”.

Un camino falso

¡Con apologistas como estos, qué fácil es para los modernistas! Pueden cambiar la fe cuanto quieran, adaptándola a su antojo, tanto en la predicación como en los catecismos; pueden instituir ceremonias matrimoniales para perversiones antinaturales (ya han empezado con las bendiciones hasta ahora "informales"); pueden introducir mujeres "sacerdotisas" y "obispas", y mientras no definan nada, esa sociedad supuestamente seguirá siendo la Iglesia y ellos supuestamente seguirán siendo papas.

Sin embargo, eso, en última instancia, convertiría a la Sede de San Pedro, fuera de los límites estrictos de las definiciones infalibles, en algo similar a la sede de cualquier secta herética; lejos de sentirse seguros y confiados al prestar la debida obediencia filial a sus enseñanzas, los católicos tendrían que estar siempre alerta para no contagiarse de alguna heterodoxia. Pero jamás se le ha aconsejado a ningún católico que sea cauteloso con las enseñanzas de la Santa Iglesia Romana, ni que las examine en busca de herejías. ¡Qué pensamiento tan impío!

Algunos apologistas llegan incluso a afirmar que la única vez que el Papa enseña realmente a la Iglesia es cuando define o condena algo de forma infalible, y que en todos los demás casos enseña simplemente como teólogo particular, por lo que irónicamente se encuentran afirmando precisamente el error del que falsamente acusan a los sedevacantistas: que toda enseñanza del Magisterio Papal es infalible.

Consecuencias posteriores

Sin embargo, lo que algunos de estos sedeplenistas han hecho en realidad es neutralizar el dogma en sus mentes. Lo han relegado a la categoría de sinónimo de infalibilidad papal, lo han archivado en un cajón de su memoria y se han olvidado de él.

Pero “si los deseos fueran caballos, los mendigos cabalgarían”: tratar algo como si no existiera no cambia la verdad de las cosas. Así, cada palabra que pronuncien en condena de las herejías modernistas presentes en la enseñanza oficial del supuesto Romano Pontífice planteará una cuestión para la que no tendrán respuesta, al igual que cada acción que emprendan para preservar la fe en oposición a la autoridad y el Magisterio del supuesto Romano Pontífice (por ejemplo, profesiones de fe, consagraciones episcopales, etc.).

Me duele decir que si son coherentes en su pensamiento, lo que algunos de ellos terminan creyendo y confesando no es solo un Romano Pontífice descarriado, sino una Iglesia descarriada (otra imposibilidad contraria al dogma): una Iglesia:

• Que profesa y enseña oficialmente toda clase de errores perniciosos y herejías a sus fieles,

• Que por sus leyes permite el sacrilegio y las desviaciones de la ley moral,

• Cuya liturgia oficial disminuye la fe de sus fieles y la reverencia debida a Dios.

En resumen, sería una Iglesia que de ninguna manera se asemeja a la Inmaculada y Casta Esposa de Cristo (“sin mancha ni arruga”) (19), de quien el Catecismo Romano enseña: “Esta única Iglesia, siendo gobernada por el Espíritu Santo, no puede errar al impartir la disciplina de la fe y la moral” (20).

El verdadero camino

La solución, el camino para recuperar la verdadera fe en la Iglesia, como profesamos en el Credo, no consiste en huir de las doctrinas infalibles de la indefectibilidad de la Sede Apostólica y de la Iglesia, sino en aferrarnos a ellas firmemente en nuestra mente y en nuestro corazón, donde nos darán la fuerza para saber que “Jesucristo, colgado en la cruz, abrió a su Iglesia la fuente de esos dones divinos que le impiden enseñar jamás falsa doctrina” (21); y que, a pesar de todos los ataques contra ella por parte de herejes antiguos y recientes, “jamás, por ningún artificio ni esfuerzo, lograron que esta Sede [Apostólica] tolerara siquiera uno solo de sus errores” (22).

Hagan esto, mis queridos amigos sedeplenistas y hermanos en Cristo, y (les hablo por experiencia personal) la verdad los hará libres.

Mi recapitulación y conclusión son estas palabras del Papa Pío XII:

“Iglesia Madre, Católica, Romana, que ha permanecido fiel a la constitución recibida de su Divino Fundador, y que aún hoy se mantiene firme sobre la sólida roca sobre la que Él quiso fundarla, posee en la primacía de Pedro y de sus legítimos sucesores la seguridad, garantizada por las promesas divinas, de mantener y transmitir íntegra e inviolable, a través de siglos y décadas, hasta el fin de los tiempos, todo el cuerpo de la verdad y la gracia contenidas en la misión redentora de Cristo” (23).

Notas:

1) Sermo cxx., n. 13

2) Homilía del arzobispo Lefebvre en Ecône, 18 de septiembre de 1977

3) Obispo Bossuet de Meaux:

“Si esta Sede Romana pudiera caer y dejar de ser la Sede de la verdad para convertirse en la Sede del error y la peste, entonces la Iglesia Católica misma no tendría el vínculo de una sociedad y sería cismática y dispersa, lo cual, de hecho, es imposible”.

(Citado por el obispo Gasser en la Relatio del Concilio Vaticano I)

4) Papa Pío XI, Quas primas

5) Joyce, The Church, 1908, en la Catholic Encyclopedia

6) Lucas 22:31-32, Mateo 16:18

7) Citado por San Roberto Belarmino, Sobre el Romano Pontífice, vol. 2: Libros III-V [De Controversiis], pág. 157.

8) Idem, pág. 161

9) Quod ad Dilectionem - Denzinger, 246


11) Sobre el Pontífice Romano, vol. 2, pág. 158

12) Denzinger, 351


14) Denzinger, 43ª edición, 775





19) Efesios 5:27

20) Parte I, Cap. X, Pregunta XVI

21) Papa Pío XII, Mystici Corporis

22) Papa Pío IX, Nostis et Nobiscum

23) Papa Pío XII, Alocución al Consistorio, 2 de junio de 1944.
 

EL PAPA COMUNISTA CONFUNDE CARIDAD HACIA LOS POBRES CON ACTIVISMO DE JUSTICIA SOCIAL

San Vicente de Paúl no quería “erradicar la pobreza” y se habría horrorizado de ver que se utilizan términos como “justicia social” con el significado subversivo que León le atribuye.

Por Mundabor


Vaya, en menos de 16 meses estoy aquí deseando sinceramente que este hombre muera mientras duerme, come o defeca; me da igual. Este tipo ha alcanzado un nivel de agresión anticatólica, de propaganda abiertamente progresista y de promoción de la perversión sexual que ni siquiera su predecesor se habría atrevido a mostrar.

Lo que más me enfurece es que este pequeño y refinado cretino vestido de blanco intenta, sin éxito, hacer que los santos católicos se parezcan a él, deformando su mensaje, tratando de convertirlos en el asqueroso activista de la justicia social que él quiere ser y en el que quiere que tú te conviertas.

El último ejemplo es este:

“San Vicente de Paúl demostró que la oración y la justicia social no son meramente complementarias, sino que de hecho son inseparables”, recordó, invitando a los hijos espirituales del santo a seguir su ejemplo.  (https://www.vaticannews.va/en/pope/news/2026-08/pope-leo-xiv-saint-vincent-de-paul-society-audience.html


Al decir esto, León confunde, como todo comunista, la caridad hacia los pobres con la justicia social. Pretende que San Vicente de Paúl y sus hombres eran activistas por la justicia social. No lo eran. Eran excelentes cristianos que ayudaban a los pobres movidos por su caridad cristiana.

Hay una enorme diferencia entre querer rehacer fundamentalmente la sociedad según los principios de la justicia social y ser caritativo con los pobres aceptando que “los pobres siempre estarán contigo”. Esto se debe a que

la pobreza forma parte de la condición humana, y no es una injusticia.

Un cristiano lo sabe y comprende que Dios creó un mundo con desigualdades: ricos, pobres y gente de clase media, para que todos puedan crecer en la caridad, recibiendo con gratitud o dando libremente, por amor a Dios y al prójimo

San Vicente de Paúl no quería “erradicar la pobreza” y se habría horrorizado al ver que se utilizaban términos como “justicia social” con el significado subversivo que León le atribuye constantemente. La obra del santo representaba el catolicismo en su máxima expresión: almas ayudando a otras almas, no ingeniería social.

Un comunista rechaza esta forma de pensar. Un comunista ve la pobreza como una injusticia. Un comunista culpa a los ricos de la existencia de los pobres. Un comunista piensa que el sistema (un sistema que, claramente, existía en tiempos de Jesús y que Jesús nunca criticó) es fundamentalmente erróneo y necesita ser destruido y transformado en una utopía con rasgos colectivistas más o menos severos.

Este tipo pervierte el mensaje de Jesús, pervierte el pensamiento y el legado de los santos, e intenta reclutar a todo el mundo para su yihad de justicia social. Y va más allá: te dice que, a menos que seas un activista de la justicia social, tus oraciones son inútiles, no valen nada.

Es un auténtico comunista ateo. Un auténtico bastardo.

Que muera pronto y reciba su merecido castigo.
 

1 DE SEPTIEMBRE: SAN GIL, ERMITAÑO


1 de Septiembre: San Gil, ermitaño

(✞ S. VIII)

San Gil de Atenas, también llamado San Egidio (Atenas, siglo VII - Marsella, siglo VIII), O.S.B., fue un ermitaño benedictino bizantino, que desarrolló su actividad en la Francia post romana.

Sanctus Ægidius nació en algún momento del siglo VII, probablemente en el año 640, en Atenas, en el Imperio Bizantino. No se sabe mucho sobre su vida (ya que su hagiografía fue escrita casi 200 años después, en el siglo X), pero se conoce que pertenecía a la nobleza bizantina.

Cuenta la Tradición que un día Gil sintió la vocación de abandonar su vida de riquezas y donó sus posesiones a los pobres de la región, ante la muerte de sus ricos padres. Posteriormente se instaló en Marsella, en Galia, Imperio Romano de Occidente (actual Francia), para comenzar una vida de ermitaño, orando y meditando en la actual región de Provenza.

Se le atribuyen multitud de milagros como curaciones, resurrecciones y devolverle la fertilidad a tierras áridas de la región, por lo que su fama se acrecentó tanto que se vio obligado a retirarse a un bosque próximo al río Ródano, afluente del Mar Mediterráneo, conviviendo con el obispo de Arlés, Cesáreo.

Se ocultó en la región hasta que fue descubierto por accidente por el rey Childeberto I (o Carlos Martel), quien andaba de caza por la zona, persiguiendo a una cierva, con cuya leche se alimentaba Gil. La cierva se ocultó en la cueva donde se refugiaba desde hacía varios años Gil, quien fue herido por las flechas de los arqueros del rey, quien de inmediato lo interrogaron por su presencia en la zona, y descubrieron su fama pasada.

El rey se confesó con el monje, al parecer de un incesto, y en agradecimiento por sanar su espíritu, el rey ordenó construir por petición del anacoreta, un monasterio en el sitio donde encontró a Gil, conocido ahora como "Bosque de San Gil", y lo ordenó sacerdote y primer abad del monasterio hoy llamado Saint-Gilles-du-Gard, ya que la condición del rey para construir el monasterio, fue que Gil fuera su regente. Gil adoptó la Regla de San Benito para su comunidad.

Según la tradición, Gil murió en los Pirineos catalanes a la prolongadísima edad de 84 años, probablemente entre el 720 y el 725.

Oración:

¡Oh, glorioso San Gil, modelo de penitencia y humildad! Tú que abandonaste el siglo para entregarte por completo a la contemplación divina en la soledad del bosque, alcánzanos del Señor la gracia del verdadero arrepentimiento de nuestros pecados, el desapego de las vanidades del mundo y la fortaleza para cargar nuestra cruz de cada día. Amén.
 
Nota Diario7: La festividad de San Gil fue retirada del Calendario Romano General con la “reforma litúrgica” de 1969, tras el conciliábulo Vaticano II. De este modo, su fiesta del 1 de septiembre pasó a ser de celebración local o memoria libre.
  

1 DE SEPTIEMBRE: SANTA VERENA DE ZURZACH


1 de Septiembre: Santa Verena de Zurzach, virgen

(✞ 344)

Según la Tradición la vida de Verena se encuentra en la llamada Vita Prior de Hatto, abad de Reichenau (y posteriormente obispo de Maguncia), escrita hacia el año 888. La Vita posterior fue escrita muy probablemente por un monje de Zurzach en el siglo XI, y la copia más antigua que se conserva data del siglo XII.

Según el relato de Hatto, Verena nació en Tebas, hija de una destacada familia cristiana. Fue educada por un obispo llamado Queremón (Vita Prior, cap. 3). Eusebio menciona a un obispo llamado Queremón de Nilópolis que fue martirizado en el año 250, lo que situaría el nacimiento de Verena antes de esa fecha.

Tras la muerte de Queremón, Verena viajó al Bajo Egipto con un grupo de cristianos, donde se estaba reclutando para la Legión Tebana. Con la Legión Tebana, viajó luego a Milán (Vita Prior, cap. 4). Estando aún en Milán, se enteró del martirio de la Legión Tebana (un acontecimiento tradicionalmente fechado en el año 286, durante el reinado de Maximiano) y viajó a Agaunum (Saint-Maurice). En fuentes posteriores, se dice que enterró a los legionarios mártires.

Verena se trasladó entonces a Salodurum (Solothurn), donde se instaló en una ermita y dedicó sus días a practicar el ayuno, la oración y donde realizó innumerables milagros. Hatto la presentó como prototipo de la virgen consagrada, afirmando que atrajo a un numeroso grupo de jóvenes vírgenes. En cierta ocasión, fue encarcelada por un gobernador local, y San Mauricio se le apareció en prisión para consolarla y fortalecerla. Tras su liberación, continuó con sus buenas obras. Al final de sus días, se retiró a una estrecha cueva. 

Santa Verena entregó su alma al Señor alrededor del año 344 d. C., en su celda eremítica de Zurzach

Reflexión:

Los símbolos iconográficos de Santa Verena la representan con un peine y una jarra de agua porque ese fue su legado respecto a la higiene personal, el cuidado médico y el servicio a los enfermos en las regiones germánicas y galas de la Europa del siglo IV. 
 
Oración:

Oh santa y justa Madre Verena, portadora de los milagros de Dios en tierras extranjeras. Tú que con tus manos lavaste y ungiste las llagas de los enfermos, devolviéndoles la dignidad y la salud, inspira en nuestros corazones ese mismo espíritu de servicio y concédenos la pureza de cuerpo y alma que simbolizaban tu jarra de agua y tu peine. Te pedimos especialmente por (menciona aquí tu intención o el nombre de una persona enferma). Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
 

lunes, 31 de agosto de 2026

CONSTRUCCIÓN ORGÁNICA DEL ESTADO Y LA SOCIEDAD

El hombre depende de los ángeles para gobernar su destino terrenal porque los necesita.

Por el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira


En vista de los principios basados ​​en el orden jerárquico de ángeles y hombres, ¿cómo deberían organizarse la sociedad y el Estado?

Consideremos primero el Estado y la sociedad en su estatus jurídico. Dado que es imposible organizar el Estado y la sociedad confiriendo el poder a los hombres más talentosos y competentes, ya que estos aparecen al azar y resultaría en un régimen muy inestable, ¿cómo debería configurarse el gobierno de la sociedad? ¿Cómo se manifiesta esta configuración en el gobierno de la sociedad?

Al estudiar esta organización y, posteriormente, la formación política de la Edad Media, comprendemos que existe una profunda relación entre ambas. En efecto, si bien no podemos necesariamente otorgar el poder a los más inteligentes y sabios, debemos atribuírselo a aquellos a quienes la interacción de circunstancias históricas legítimas les confiere dicho poder. El poder, por sí mismo, tiende a que los elementos sabios ocupen la dirección del Estado; pero no existe un termómetro que mida la sabiduría y asigne automáticamente valor a alguien.

El día en que las pruebas psicológicas alcancen un nivel de presunción suficiente, creerán que podrán detectarla. Le harán cinco o seis pruebas a un niño: le mostrarán tres bolas negras sobre un fondo rojo y, si dice que es un gato, lo proclamarán genio; si dice que son cuatro bolas, es un idiota. Después de esto, declararán que los genios detectados por la psiquiatría son capaces de gobernar…

Pero rechazamos este criterio. Por lo tanto, tenemos una sociedad civil compuesta como históricamente lo ha estado: tiene un jefe de Estado, agentes, ministros y funcionarios. Entonces, ¿cómo se aplica este esquema al Estado y a la sociedad civil?

Quién debería ser el Rey o el Presidente

En el Estado, no podemos aplicar sistemáticamente este esquema. Pero, si admitimos que los elementos que representan el pensamiento constituyen facultades cognitivas, podemos decir que aquellos que representan al Estado representan más la acción y están en consonancia con lo operacional. Y comprendemos bien a un Rey si lo imaginamos como alguien que, dentro de su esfera, ostenta simultáneamente dominio, virtud y poder.

Pondré como ejemplo no a un rey, sino a García Moreno, presidente de Ecuador (1821-1875). Debajo de él, como presidente, se encontraban los ministros y gobernadores provinciales. En cuanto a su poder en la dirección del gobierno central y no de sus diversas partes, su función principal era estar disponible para el pueblo ecuatoriano y todas sus partes para lograr los objetivos colectivos de Ecuador. Esta es, evidentemente, una función primordial del presidente de la República del Ecuador.

En segundo lugar, no solo debía tener un plan para articular las medidas que permitieran alcanzar sus objetivos, sino que también debía saber cómo dar los primeros impulsos para avanzar hacia ellos. El primer impulso de la maquinaria gubernamental lo debía dar claramente el jefe de Estado.

Por lo tanto, si bien este es un principio de dominación, también es una forma de mantener el poder, porque en el nivel más alto y eminente se opone a todo lo que atenta contra el bien común. El Presidente debe ser el combatiente por excelencia del Estado.

Luego, García Moreno contaba con los gobernadores de sus provincias, quienes velaban por el bien común de esas regiones particulares y nada más. Además, existían numerosos “Garcías ocultos” dentro de los bloques que conforman Ecuador. Estos también, en sus ámbitos más reducidos, desempeñaban sus funciones. Eran, por lo tanto, una extensión de la persona del Presidente, una versión en miniatura del Presidente presente en los diversos sectores de la sociedad.

Además de los gobernadores, el Presidente debe contar con ministros que se ocupen no de grupos humanos, sino de ciertos tipos de asuntos: economía, educación pública, guerra, marina, etc. Podríamos decir que los gobernadores pertenecen a la categoría angelical de los Principados. Se encargan de grandes grupos privados y comunidades. En contraste, los Ángeles que supervisan los asuntos, que son los Arcángeles, serían propiamente los ministros.

Aquí tenemos, pues, la imagen del Estado feudal:

• El Rey, aquel que vela por el bien común y previene todo aquello que lo perjudica;

• Sus dos categorías de asistentes: los de mayor rango, que son los señores feudales, responsables de los grupos regionales que conforman el Reino, y

• Una categoría inferior de asistentes, que son sus ministros encargados de ciertas categorías de asuntos.

En el ámbito espiritual también tendríamos una imagen paralela: el Papa como la máxima autoridad, el Episcopado bajo su autoridad como otra autoridad, y el Sacro Colegio como una más.

Resumen

Después de describir la desigualdad existente en los diversos reinos de la Creación, es decir, la desigualdad entre ángeles, hombres, etc., afirmé que, según Santo Tomás, hay algunos coros de ángeles con una virtud cognitiva más desarrollada y otros coros inferiores con una virtud operativa predominante.
Entre quienes poseen la virtud cognitiva más desarrollada, existe una jerarquía de autoridad y mando determinada por la naturaleza misma de las cosas, lo que provoca que quienes poseen una virtud cognitiva superior dominen sobre quienes poseen una virtud cognitiva menos desarrollada.

Así, quienes poseen una virtud cognitiva predominante dominan sobre quienes poseen una virtud operativa predominante. Y dominan porque el conocimiento y el orden son intrínsecamente superiores a la acción y la operación.

Quienes poseen virtudes operativas tienen un dominio en la medida en que esta virtud es mayor. Esto se acompaña de una virtud cognitiva aún mayor; es decir, el ángel que posee una virtud operativa superior tiene, en relación con aquel que posee una virtud operativa inferior, un dominio mayor.

A continuación, se presenta la intercesión de los ángeles entre los hombres. Santo Tomás muestra que, debido a la fragilidad del intelecto humano, el hombre no puede siquiera vislumbrar su destino ni conocer las verdades que necesita saber sin la ayuda de los ángeles. La idea de un hombre perfectamente autosuficiente, que se dirige enteramente por su propia voluntad, que no recibe consejo de nadie, que es autosuficiente al menos dentro del orden natural —una idea tan apreciada por la Revolución Francesa— no es cierta.

La enseñanza directa de Santo Tomás de Aquino sobre este tema es: “Debido a la debilidad de la luz intelectual, los hombres son incapaces de adquirir un conocimiento perfecto de las cosas que les conciernen a menos que sean ayudados por espíritus superiores, que son los ángeles. Esto es necesario por disposición divina, para que los espíritus inferiores alcancen la perfección a través de los espíritus superiores” (Summa contra gentiles, Liber 3, Caput 8).

Por lo tanto, el hombre depende de los ángeles para gobernar su destino terrenal porque los necesita. Ellos ejercen autoridad real sobre él. Por consiguiente, los hombres deben obedecer a los ángeles.

Continúa...

   
 

GRACIA Y LIBERTAD: SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS (2)

Seguimos contemplando el misterio de la gracia y la libertad en los Manuscristos autobiográficos de Santa Teresa del Niño Jesús.

Por el padre José María Iraburu


Santa Teresa del Niño Jesús (1)

El Señor le concedió la gracia del celo apostólico en aquella misma noche de Navidad, en la que la llorona fue fortalecida para siempre cuando tenía trece años.

“Aquella noche luminosa comenzó el tercer período de mi vida, el más hermoso de todos, el más lleno de gracias del Cielo. La obra que yo no había conseguido realizar en diez años, Jesús la consumó en un instante, contentándose con mi buena voluntad, que por cierto, nunca me había faltado. Yo podía decirle como los apóstoles: “Señor, he estado pescando toda la noche sin coger nada” [Lc 5,5]. Más misericordioso conmigo que con sus discípulos, Jesús mismo cogió la red, la echó, y la sacó llena de peces. Hizo de mí un pescador de almas. Sentí un gran deseo de trabajar por la conversión de los pecadores, deseo que nunca hasta entonces había sentido tan fuertemente. Sentí, en una palabra, que entraba en mi corazón la caridad, la obligación de olvidarme de mí misma por complacer a los demás. Desde entonces fui dichosa…

“El mismo grito de Jesús en la cruz, “¡tengo sed!” [Jn 19,28] resonaba continuamente en mi corazón… Yo misma me sentía devorada por la sed de las almas. No eran todavía las almas de los sacerdotes las que me atraían, sino la de los grandes pecadores. Me abrasaba el deseo de librarlas del fuego eterno” (V,45v).
 
Jesús mismo fue formando a la futura Doctora de la Iglesia

Por esos años le vino a Teresita el ansia de saber, sobre todo en temas de historia y de ciencias. Pero pronto le hizo ver el Señor que “aquello no era más que vanidad y aflicción de espíritu” [+Eccl 2,11] (V,46v).

“Me hallaba en la edad más peligrosa para las jóvenes. Pero Dios realizó en mí lo que cuenta Ezequiel en sus profecías [16,8-13]: “pasando a mi lado, Jesús vio que era llegado para mí el tiempo de ser amada… Extendió sobre mí su manto, me lavó con preciosos perfumes, me vistió ropas bordadas… Me alimentó con la más pura harina, con miel y aceite en abundancia… Todo esto me tornó bella a sus ojos, y él hizo de mí una reina poderosa”. Sí, todo esto hizo Jesús conmigo

“Desde hacía mucho tiempo me alimentaba con “la pura harina” contenida en la Imitación. Fue éste el único libro que aprovechó a mi alma, pues aún no había hallado los tesoros escondidos en el Evangelio… A los catorce años, con mis vivos deseos de saber, Dios creyó oportuno añadir a “la pura harina”, “miel y aceite en abundancia”… Me los proporcionó en las conferencias del señor Abate Arminjon sobre El fin del mundo presente y los misterios de la vida futura… Aquella lectura fue también una de las mayores gracias que he recibido en mi vida” (V,47r-v).

Celina y Teresa, con todo esto, se iban preparando para su ingreso en el Carmelo. “Sí, seguíamos ligeras las huellas de Jesús. Las centellas de amor que él sembraba a manos llenas en nuestras almas… hacían desaparecer a nuestros ojos las cosas pasajeras, y de nuestros labios brotaban aspiraciones de amor inspiradas por él… Creo que recibíamos gracias de un orden tan elevado como las concedidas a los grandes santos… El Amor nos hacía hallar en la tierra a Aquél a quien buscábamos” (V,47v).

“Gracias tan grandes no podían quedar sin frutos… y el renunciamiento se me hizo fácil aun en el instante primero. Jesús dijo: “al que tiene se le dará más, y se hallará en la abundancia” [Mt 13,12]. Por una gracia fielmente recibida, Él me concedía una multitud de gracias nuevas. Se me entregaba Él mismo en la Santa Comunión con mayor frecuencia de la que yo me hubiera atrevido a esperar” (V,48r-v).

Jesús mismo fue su director espiritual

“Era mi camino tan recto, tan luminoso, que no necesitaba por guía más que a Jesús. Comparaba a los directores espirituales con los espejos fieles que reflejaban a Jesús en las almas, y pensaba que en mi caso Dios no se servía de intermediarios, sino que obraba directamente… Porque era pequeña y débil, se abajaba hasta mí y me instruía secretamente en las cosas de su amor. ¡Ah! si los sabios que vivieron entregados al estudio me hubieran examinado, ciertamente habrían quedado sorprendidos al ver a una niña de catorce años penetrar los secretos de la perfección, secretos que toda su ciencia no sería capaz de descubrirles nunca, porque para poseerlos es necesario ser pobre de espíritu” (V,48v).

Por pura gracia de Dios entró Teresita en el Carmelo. Todo, comenzando por su edad, quince años, se mostraba en contra. Las gestiones realizadas por quienes apoyaban su intento, todas quedaban en nada. “No hallaba ayuda alguna en la tierra, la cual me parecía un desierto árido y sin agua [Sal 62,2]. Sólo en Dios tenía puesta mi esperanza” (VI,66r). Y esta esperanza no le llevaba a una pasividad inerte –la esperanza es una virtus, una fuerza–, sino que, por el contrario, la llenaba de audacia, y superando su timidez, la hizo llegar hasta el mismo Papa León XIII (20-XI-1887).

Finalmente, “a pesar de todos los obstáculos, se realizó lo que Dios quiso. No permitió el Señor a las criaturas hacer lo que ellas querían, sino lo que quería él” (VI,64r). Y aunque la superiora del Carmelo de Lisieux no quería admitirla, para que no se juntasen en comunidad tres hermanas de sangre, “Dios, que tiene en su mano el corazón de las criaturas y lo maneja como quiere, cambió las disposiciones de dicha religiosa” (VIII,82v), y finalmente pudo ingresar en abril de 1888. “Así obró Jesús con su Teresita. Después de haberla probado durante mucho tiempo, colmó todos los deseos de su corazón” (VI,67v).

“¡Las ilusiones! Dios me concedió la gracia de no llevar ninguna [ilusión] al Carmelo. Hallé la vida religiosa tal y como me la había figurado. Ningún sacrificio me extrañó… Jesús me hizo comprender que las almas me las quería dar por medio de la cruz. Y mi anhelo de sufrir creció con el sufrimiento mismo” (VII,69v). La Priora, Madre María de Gonzaga, se mostró desde el principio muy severa con ella. “Y fue ésta una gracia inapreciable. ¡Cómo obraba Dios visiblemente en la que estaba en su lugar! ¿Qué hubiera sido de mí si, como creían las personas del mundo, yo hubiese sido el juguete de la Comunidad?” (VII,70v).

La Hna. Teresa confiesa que todavía estaba algo apegada al uso de las cosas bonitas. Pero “mi Director [Jesús] soportó aquello con paciencia, pues no acostumbra a dirigir a las almas enseñándoles todo a un tiempo. Suele ir concediendo poco a poco sus luces… No tardé en convencerme de que cuanto más adelanta uno en este camino [de la perfección] más lejos se cree del término. Por eso ahora me resigno a verme siempre imperfecta, y encuentro en ello mi alegría” (VII,74r).

Muy pronto, sin embargo, Jesús quiso librarla de esos pequeños apegos y le dio grandes luces sobre la pobreza, haciéndole entender que ella “consiste no sólo en verse una privada de las cosas agradables, sino también de las indispensables. Así fue como, en medio de las tinieblas exteriores, el Señor me iluminó interiormente” (ib.).

Dios le dio la gracia de amar mucho la mortificación

Ella confesó que cuando vivía en su casa familiar estaba “muy lejos de parecerme a esas hermosas almas que desde su infancia practicaron toda clase de mortificaciones. Yo no sentía por ellas ningún atractivo. Sin duda, aquello era debido a mi cobardía … Mis mortificaciones consistían en quebrantar mi voluntad, siempre dispuesta a salirse con la suya; en callar una palabra de réplica, en prestar pequeños servicios sin hacerlos valer, en no apoyar la espalda cuando estaba sentada, etc. etc.” (VI,68v). Desde niña, como ya vimos, había sido enseñada a buscar la santidad en “la fidelidad en las más pequeñas cosas” (IV,33v).

Ya en el Carmelo, igualmente, “me dedicaba especialmente a la práctica de las pequeñas virtudes, por no serme fácil practicar las grandes. Así, por ejemplo, me gustaba doblar las capas que olvidaban las Hermanas, y prestar a éstas los pequeños servicios que podía. Me fue dado también un gran amor a la mortificación. Y este amor era tanto más grande, cuanto menos era lo que me permitían hacer para satisfacerlo… De haber obtenido permiso para hacer muchas penitencias, de seguro que mi ardor no hubiera durado gran cosa. Las solas que me concedían, sin yo pedirlas, era mortificar mi amor propio, lo cual me aprovechaba mucho más que las penitencias corporales” (VII,74v).

Teresa siempre se movió movida por Jesús. “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5). Sabemos –es de fe– que la gracia habitual potencia al hombre para actos sobrenaturales, meritorios de vida eterna. Pero también sabemos que las gracias actuales del Señor le activan siempre para el bien. Esta doctrina, como ya lo expuse, es la más conforme con la Escritura, el Magisterio conciliar y la experiencia de los santos: “Dios, cuantas veces obramos bien, para que obremos, obra en nosotros y con nosotros” (Orange II, Denz. 379; cf. Trento ib.1546; STh I-II,109, 9). Pues bien, Santa Teresa del Niño Jesús, al dar testimonio de su experiencia espiritual, confirmó continuamente en sus escritos esa doctrina.

Por ejemplo, con ocasión de su Profesión religiosa, en septiembre de 1890, ella declaró: “he observado con frecuencia que Jesús no quiere darme nunca provisiones. Me alimenta instante por instante con un manjar recién hecho. Lo encuentro en mí sin saber cómo ni de dónde viene. Creo, sencillamente, que es Jesús mismo, escondido en el fondo de mi pobrecito corazón, quien obra en mí, dándome a entender en cada momento lo que quiere que yo haga” (VIII,76r). “Sí, lo sé; cuando soy caritativa, es únicamente Jesús quien actúa en mí” (X,12v). “Ya no vivo yo; es Cristo quien vive en mí” (Gál 2,20).

Ella obraba el bien cuando Jesús lo obraba en ella y con ella; pero sin Él, no podía nada. Podemos comprobarlo, p.ej., en esta anécdota. Al tomar el velo religioso, se dolió mucho por la ausencia de su padre, recogido en una Casa de Salud. “Aquel día Jesús permitió que no fuese capaz de contener mis lágrimas… De hecho, había yo soportado otras pruebas mucho mayores sin llorar; pero era por haberme hallado asistida de una gracia poderosa. Por el contrario, el día 24, Jesús me dejó abandonada a mis propias fuerzas, y demostré cuán pequeñas eran” (VIII,77r).

Jesús le dio santos deseos y le dio luego su fuerza para obrarlos. Todo fue don de su gracia. “¡Qué misericordioso ha sido el camino por donde Dios me ha llevado siempre. Nunca me ha hecho desear cosa que luego no me haya concedido” (VII,71r). Lo repitio muchas veces en sus escritos. Dios “no ha querido que tuviese un solo deseo sin verlo inmediatamente satisfecho” (VIII,81r). “El Señor es tan bueno conmigo que me es imposible tenerle miedo. Siempre me ha dado lo que he querido, o mejor, siempre me ha hecho desear lo que pensaba darme” (XI,31r).

“¡Ah, cuántos motivos tengo para dar gracias a Jesús por haber tenido a bien colmar todos mis deseos! Al presente no tengo ya ningún deseo, si no es el de amar a Jesús con locura… Mis deseos infantiles han desaparecido… Ya no deseo ni el sufrimiento ni la muerte, aunque sigo amándolos: el amor es lo único que me atrae… Al presente, sólo el abandono me guía, no tengo otra brújula” (VIII,82v).

Abandono, puro amor y ninguna voluntad propia

Ya Santa Teresita no queria nada por su propia voluntad. Queria no más, no menos, ni otra cosa, que aquello que Dios concretamente quisiera obrar en ella. En la navidad de 1887, en una barquita que en su habitación lleva al Niño Jesús dormido, lee una sola palabra: “abandono” (VI,68r). Ahora, en el Carmelo, con la muerte de los deseos infantiles, ya Teresa no queria nada: “sólo el abandono es mi guía… Ya no me es posible pedir nada con ardor, excepto el cumplimiento perfecto de la voluntad de Dios sobre mi alma, sin que las criaturas puedan ponerle obstáculos… “Ya sólo en amar es mi ejercicio” [San Juan de la Cruz, Cántico 28])” (VIII,83r). Y en este abandono total halló Teresita su paz y su alegría. “Tanto en las cosas pequeñas como en las grandes Dios da el céntuplo en esta vida a las almas que todo lo han abandonado por su amor” (VIII,81v).

Jesús quiso lo que queria Teresa, pues ella ya no queria sino la voluntad de Jesús. “Siempre me ha dado lo que he querido, o mejor, siempre me ha hecho desear lo que pensaba darme” (XI,31r).
 

ORGANIZACIÓN DEL PODER DENTRO DE LOS ILLUMINATI

Continuamos con la publicación del tercer y último Tomo del libro “La Conjuración Anticristiana” de Monseñor Henri Delassus, publicado el año 1910.


TOMO I: LA CONJURACIÓN ANTICRISTIANA

TOMO II: EL AMERICANISMO Y LA CONJURACIÓN ANTICRISTIANA


PREFECTOS O SUPERIORES LOCALES

“Nuestra fuerza reside principalmente en nuestro número; pero también depende enormemente del cuidado que ponemos en la formación de los alumnos. Los jóvenes son más receptivos y están mejor preparados para este propósito. Por lo tanto, el Prefecto Ilustrado no escatimará esfuerzos para tomar posesión de las escuelas de su distrito y de sus maestros. Se asegurará de que sean confiadas a miembros de nuestra Orden; pues es de esta manera que logramos inculcar nuestros principios, formar a los jóvenes, preparar a las mentes más brillantes para que trabajen para nosotros, acostumbrarlas a la disciplina, ganarnos su estima y asegurar que el vínculo que estos jóvenes alumnos desarrollan con nosotros sea tan duradero como cualquier otro recuerdo de su infancia.

Cuando se trata de establecer una nueva colonia, primero debemos elegir a un seguidor audaz y emprendedor cuyo corazón esté completamente entregado a nosotros. Se debe enviar a pasar un tiempo en la zona donde se planea asentarlo.

Antes de poblar los extremos, se debe comenzar por establecerlo en el centro.

No debe intentar expandirse hasta que todo esté consolidado en la ciudad principal del distrito.

Si bien nos beneficia contar con las escuelas ordinarias, es igualmente importante ganarnos los seminarios y sus superiores. Con ellos, controlamos a la mayor parte del país; obtenemos el respaldo de los mayores enemigos de toda innovación; y, lo más importante, con el clero, el pueblo llano y la población en general están en nuestras manos.

En general, los príncipes rara vez serán admitidos en la Orden, y aquellos que sean recibidos no ascenderán fácilmente por encima del rango de Caballero Escocés.

Bajo el epígrafe “Esprit de Corps” (Espíritu de Cuerpo), se le informa al Prefecto que este espíritu se inspira en el esfuerzo constante por enaltecer la belleza y la importancia del objetivo. Para nutrirlo, es necesario mantener la esperanza de descubrimientos cada vez más significativos a medida que se avanza. Temiendo que se enfríe, se aconseja: “Procure que sus alumnos participen frecuente y constantemente en nuestra Sociedad; conviértala en su tema favorito. Observe todo lo que hace la Iglesia Católica Romana para hacer tangible la religión, para mantener su objeto siempre presente en los ojos de sus fieles; tómela como ejemplo”.

Si realmente han logrado transmitir a sus alumnos la grandeza de nuestro propósito y nuestros planes, sin duda obedecerán con gusto a sus Superiores. Cuanto más detallados sean los informes o cuentas que presenten sobre sus subordinados, mejor; pues en ellos se basa todo nuestro plan de operaciones. A través de estos informes conocemos el número de H∴ y su progreso. A través de estos informes podemos apreciar la fortaleza o debilidad del sistema, la proporción o adhesión de las partes al todo, la justa idoneidad de los H∴ para los ascensos y, finalmente, el mérito de las asambleas, las Logias y sus Superiores.

El prefecto debe estar de acuerdo con el provincial sobre la capa, el velo que se le debe dar a la Orden. — Así, nuestra orden debe ocultarse bajo la apariencia de una sociedad mercantil o alguna fachada similar” (1).

Por temor a que el número de H∴ pudiera exponerlos al descubrimiento si sus asambleas fueran demasiado numerosas, el Prefecto deberá procurar no reunir habitualmente a más de diez H∴ en las iglesias Minervales. “Si en algún lugar hay un número mayor de estos estudiantes, será necesario multiplicar las logias, o al menos asignar días diferentes para que no se reúnan todos a la vez; y si hay varias logias Minervales en la misma ciudad, el Prefecto deberá velar por que los H∴ de una logia no sepan nada de las demás”.

PROVINCIAL

“Que el Provincial sea un hijo de la Provincia confiada a su cuidado, o al menos que la conozca a fondo.

En la medida de lo posible, deberá estar libre de todos los asuntos públicos y de todas las demás obligaciones, para que pueda dedicarse por completo a la Orden.

Él debe parecer un hombre que solo busca descansar y que se ha retirado de los negocios.

Él debe pasar el mayor tiempo posible en el centro mismo de su provincia, para poder extender mejor su atención a los distintos cantones.

Al convertirse en Provincial, dejará su primer nombre de guerra para adoptar el que le darán los Superiores mayores. — Tendrá como sello de su provincia aquel cuya impronta le enviarán los mismos Superiores, y lo llevará grabado en su anillo.

El Provincial, sometiéndose inmediatamente a uno de los Inspectores Nacionales, le entregará mensualmente un informe general sobre su provincia.

Que este informe se divida en tantas partes como prefecturas haya bajo su jurisdicción. Que registre cuidadosamente todos los acontecimientos más relevantes ocurridos en cada una de nuestras escuelas: que incluya el nombre, la edad, la nacionalidad, la situación de los nuevos alumnos y la fecha de sus cartas de admisión.

Además de esta rendición de cuentas mensual, debe dirigirse a la Asamblea Nacional siempre que surjan asuntos importantes que no queden a su entera discreción.

Cuando tenga que reprender a uno de los H∴ a quienes sería peligroso ofender, utilizará la firma de un tercero y su carta estará firmada como Basile (Basilio). Este nombre, que nadie en la Orden ostenta, está expresamente destinado a este fin.

De vez en cuando escribirá a las clases bajas; y a propuesta de nuestros Epoptes, prescribirá los libros con los que los estudiantes deben ocuparse, según las necesidades de cada grado. — Debe, cuando pueda, establecer en los lugares más convenientes de su provincia, bibliotecas, gabinetes de historia natural, Museum, colecciones de manuscritos y otras cosas similares”. Por supuesto, para uso de los H∴

El Provincial abre las cartas de los Illuminati Menores y de los Caballeros Escoceses, cuya dirección es soli. También abre el simple quibus licet de los Epoptes, e incluso el primo de los Novicios; pero no puede abrir ni el primo de un Minerval, ni el soli de un Epopte, ni el quibus licet de los Regentes.

Esta gradación en el derecho a abrir las cartas de los H∴, según su rango en la Orden, dice Barruel, indica claramente que la dirección debe ir acompañada de algún signo que marque el rango del H∴ que escribe; no he podido averiguar cuál es este signo. Pero una observación que no debe pasar desapercibida para el lector es que las cartas de los H∴, e incluso sus simples quibus licet (aperturas), siempre llegan a un H∴ de un rango superior; de modo que nunca saben quién las recibe y quién responde; puesto que las reglas de esta jerarquía se revelan solo en proporción al derecho que cada H∴ recibe en su ascenso. El propio Provincial no sabe, o al menos solo puede saber por conjetura, a quién llegan sus propias cartas y aquellas que no le está permitido leer.

En pocas palabras, el Provincial tiene la responsabilidad de preparar a su provincia para emprender todo por el bien común y prevenir todo daño (ya sabemos en qué sentido deben entenderse estas palabras aquí). — ¡Felices las tierras donde nuestra Orden haya adquirido este poder! Esto no será muy difícil para el Provincial, quien seguirá al pie de la letra los consejos de los más altos Superiores. Asistido por tantos hombres capaces, formados en ciencias morales, sumisos y que trabajan con él en secreto, no hay noble empresa que no pueda llevar a cabo, ni plan malvado que no pueda frustrar. — Así, no habrá connivencia en el mal; ni ​​nepotismo, ni enemistades. — Ningún otro objetivo que el bien común. — Ningún otro propósito ni otros motivos que los de nuestra Orden.

DIRECTOR NACIONAL

En el plan general del gobierno ilustrado se establece que cada H∴ tendrá instrucciones especiales relativas a su rango en la jerarquía de la Secta; no me han sido dadas, dice Barruel, las instrucciones que dedica a la dirección de sus Superiores nacionales. Esta parte del Código no se encuentra ni en los dos volúmenes tan citados bajo el título de Ecrits Originaux, ni en el de Espartacus y Philon, que nos ha revelado tantos otros misterios. He aquí una de las principales recomendaciones que se ellos hicieron: “Si entre vuestros Epoptes hay genios tan elevados, mentes tan especulativas, los convertiremos en nuestros Magos. Los adeptos de este grado se dedicarán a recopilar y organizar los grandes sistemas filosóficos, e imaginarán y escribirán para el pueblo una religión que nuestra Orden desea transmitir al mundo cuanto antes”. So werden die selòen Magi . — Diese sammeln und bringen dio haehere philosophische systeme in ordnung, und bearbeilen eine volks-religion , weiche der orden demnaechsten der welt geben will (Estas palabras, volks-religion, religión del pueblo, en el original escrito por Catón Zwach, se traducen con estos números 20, 14, 2, 3, 18 — 17, 8, 2, 4, 6, 4; 14, 13).

Estos “hombres de genio” primero combinan estos sistemas y compilan una colección preliminar en sus Asambleas Provinciales; pero no es allí donde maduran los proyectos. Se consideran un primer borrador, que cada Provincial debe enviar al Directorio Nacional para su posterior examen y perfeccionamiento. (Véase Instruct pour le grade d'Epopte, números 12 y 14). Una de las primeras tareas del Director Nacional será recopilar todos estos sistemas antirreligiosos y antisociales y que su tribunal juzgue hasta qué punto pueden ser útiles para el gran objetivo de la desorganización universal. Él solo no puede lograr esta tarea; por lo tanto, contará con la ayuda de los Representantes Electos de la Nación, así como los Provinciales cuentan con los Representantes Electos de las Provincias. Estos Representantes Electos Nacionales, aunando sus esfuerzos, determinarán primero cuáles de estos sistemas pueden incluirse en el tesoro de las ciencias ilustradas. Luego añadirán todo lo que su propio genio invente, para obtener el mayor beneficio posible, siempre teniendo en mente los objetivos de la Secta. Habiendo alcanzado este grado de perfección, todos estos planes, estos proyectos, estos sistemas de impiedad y desorganización serán depositados en los archivos del Director, que se convertirán en los archivos nacionales. Allí es donde los Superiores Provinciales acudirán con sus dudas; allí es donde se originará toda la información que se difundirá por las distintas partes de la nación. Allí también es donde el Director Nacional encontrará las nuevas normas que dictar, para que toda la H∴ nacional pueda esforzarse con mayor seguridad y uniformidad hacia el gran objetivo.

EL TRIBUNAL SUPREMO DE LOS ILLUMINATI

La Secta no limita sus puntos de vista a una sola nación. Su sistema incluye un tribunal supremo, que puede someter a toda la Orden a su escrutinio y a sus conspiraciones. Está compuesto por doce Pares de la Orden, (Ver Philos endlich. Erklaer. p. 119) presidido por un líder, el general de todos los Illuminati, este tribunal supremo, bajo el nombre de Areópago, es el centro de comunicación para todos los adeptos dispersos por la faz de la tierra, así como cada Director Nacional lo es para todos los adeptos de su imperio; como cada Provincial lo es para los distritos de su provincia; como cada Superior Local lo es para todas las Logias de su distrito; como cada Maestro Minerval lo es para los estudiantes de su academia, cada Venerable Maestro para su guarida masónica; y finalmente, como cada H∴ Captador y Reclutador lo es para sus novicios y candidatos. Así, desde el más bajo de los Adeptos hasta el adepto consumado, todo se gradúa, todo se vincula mediante el quibus licet, el soli, el primo; todo se realiza, todo sucede en cada imperio hasta los Directores Nacionales; y a través de los Directores Nacionales todo se realiza, todo llega al centro de todas las naciones, al supremo Areópago, cabeza de la Secta, moderador universal de la conspiración.

El artículo esencial a observar en el Código del Director Nacional es su correspondencia inmediata con el Areópago de los Illuminati. Esta correspondencia es indiscutible: se expresa formalmente en estos términos en el plan general del régimen que la Secta revela a sus Regentes: Para cada imperio, hay un director nacional, asociado y en contacto directo con nuestros Padres, el primero de los cuales está al frente de la Orden (Direct, system. N° 4).

Al director nacional, todos los secretos de la H∴ difundidos por todas las Provincias, y en la Corte y en la ciudad: a él, todos los planes, todos los informes, sobre los éxitos o peligros de la Orden; sobre el progreso de la conspiración; sobre los cargos, las dignidades y el poder que se deben procurar para los adeptos; sobre los rivales que se deben eliminar, los enemigos que se deben desplazar, los Dicasterios y los Concilios que se deben ocupar: a él finalmente, todo lo que pueda retrasar o acelerar la caída de los Altares y los Imperios, la desorganización del Estado y la Iglesia bajo su supervisión; y a través de él, a través de su correspondencia inmediata, a través de la de todos los Inspectores nacionales de la Orden, todos los secretos de la H∴ escrutadora, todos los planes de la H∴ política, de la H∴ con genio de especulación; todo lo que se medita en los consejos de Príncipes; todo lo que debilita o fortalece en la opinión del pueblo; todo lo que deba ser previsto, prevenido, evitado o acelerado en cada ciudad, cada corte y cada familia: a través de él y sus H∴ Inspectores de las naciones, todo este conocimiento se reunirá y concentrará en el Supremo Consejo de la Secta; y de entonces, ni un solo soberano, ni un solo ministro en el estado, ni un solo padre en su familia, ni un solo hombre en medio de la amistad, que pueda decir: "Mi secreto es mío; no ha llegado, no llegará a este Areópago". A través de este Director Nacional y los adeptos del mismo rango, todas las órdenes concebidas y combinadas en este Areópago, todos los decretos de los pares Illuminati serán notificados a los adeptos de todas las naciones, todas las provincias, todas las academias y logias Masónicas o Minervales de la Secta. A través de él, y a través de sus compañeros Directores Nacionales, llegará el informe general de sus órdenes y su ejecución al Senado de Pares que las dictó. A través de él, sabrán quiénes son los negligentes que deben ser corregidos, quiénes los transgresores y los recalcitrantes que deben ser castigados, para recordarles el juramento que sometió su fortuna e incluso sus vidas a los decretos de los Superiores Mayores, los Padres Desconocidos o el Areópago de la Secta. Es en vano que ella oculte el Código de todos estos Inspectores; después de todas las leyes que han brotado de sus aposentos, aquí están evidentemente los misterios contenidos solo en estas palabras: Para cada imperio, hay un Director Nacional, en enlace o correspondencia directa con los pares de la Orden; Jedes land hat einen National- Obern, welcher in unmittelbarer verbindung met unsern Vaetern stecht.

CADENA DE COMUNICACIONES

Este era el nombre que se le daba a la organización que otorga al poder central la facilidad, el poder invisible para poner en acción a las miles de legiones, que pueden verse emerger en un abrir y cerrar de ojos de sus refugios subterráneos en los días marcados por las revoluciones.


“Tengo dos seguidores directamente bajo mi mando, a quienes les transmito toda mi energía; cada uno de estos dos seguidores corresponde a otros dos, y así sucesivamente. De esta manera, de la forma más sencilla imaginable, puedo movilizar e inspirar a miles de hombres. Es de esta misma forma que deben darse órdenes y se debe hacer política” (Carta de Weishaupt a Caton Zwach, 10 febr. 1782).

Pocos días después de esta lección, Weishaupt escribió a Celsus-Bader y le dijo: “Le he enviado a Catón un modelo, diagrama, lámina o figura que muestra cómo se puede ordenar metódicamente y sin mucho esfuerzo una gran multitud de hombres en la mejor manera posible. Sin duda te lo habrá mostrado; si no, pregúntale. Aquí tienes la figura”.

Weishaupt reproduce en esta carta el diagrama de progresión anterior y continúa:

El espíritu del primero, el más ardiente, el más profundo de los adeptos, se comunica diaria e incesantemente a los dos A; a través de uno pasa a los B, y a través del éstos a los C. De estos, llega de la misma manera a los siguientes ocho; de estos ocho, a los dieciséis; de los dieciséis, a los treinta y dos, y así sucesivamente. Le he escrito con mayor detalle a Catón. En resumen, cada uno tiene su ayudante mayor, a través del cual actúa inmediatamente sobre todos los demás. Toda la fuerza emana del centro y regresa para reunirse allí. Cada uno subordina, de alguna manera, a dos hombres a quienes estudia minuciosamente, a quienes observa, a quienes prepara, a quienes inspira, a quienes entrena, por así decirlo, como reclutas, para que luego puedan entrenar y disparar con todo el regimiento. Lo mismo puede establecerse para todos los rangos” (Ecrits originaux, vol. II, carta 13 a Celso) (2). Así es como deben comunicarse las órdenes y cómo debe llevarse a cabo la política. Estas palabras no nos muestran la ley provisional, sino la ley que ha sido meditada, reflexionada y fijada hasta que llegue el momento de levantar e inflamar a todas las legiones preparadas para el terrible ejercicio; ese momento anunciado tan expresamente por Weishaupt y sus Hierofantes, para atar manos, subyugar, incendiar y vandalizar el universo.

Hay un punto interesante que conviene mencionar antes de abandonar la secta de los Illuminati.

La doctrina que se enseña en la guía (de Epopte) dice que Cristo no tenía otro propósito que establecer una religión puramente natural.

Y una de las principales recomendaciones formuladas al director nacional es la siguiente: Si entre vuestros Epoptes hay mentes especulativas, las convertiremos en nuestros Magos. Los adeptos de este rango se dedicarán a recopilar sistemas filosóficos y a redactar para el pueblo una religión que nuestra Orden desea transmitir al universo lo antes posible.

Continúa...

Notas:

1) Los Carbonarios siguieron esta recomendación. Prueba, entre muchas otras, de que bajo diferentes nombres y con diversas organizaciones, siempre es la misma secta la que conspira contra la Iglesia y la sociedad.

2) “Siento que aquí nuevamente -dijo Barruel- debo proporcionar el texto mismo de estas cartas, para que se vea cuán lejos estoy de agregar lecciones y explicaciones a Weishaupt; he aquí los términos de su carta a Cato: 'An mich selbst aber verweisen sie dermalen noch keinen unmittelbar als den Cortez, bis ich schreibe, damit ich indessen speculiren, und die leute geschickt rangieren kann; den davon haengt alles ab. Ich werde in dieser figur mit ihnen operiren'. (Esta es la figura que se ve en el texto francés, con las letras A-B-C, que se añaden sólo a modo de explicación en la carta a Celso). “Ich habe zwey unmittelbar unter mir welchen ich meinen gan zen geit einbauche, und gon diesen zweyen hat weider jeder zwey andere, und so fort. Auf diese art kann ich auf die einfachste art eausend menschen in bewehung und flammen setzen”. (No me atreví a decir en francés que mi intención era poner a miles de hombres en movimiento, no en llamas. Esa es la traducción literal; es más fuerte en alemán que nuestro "enflammer" (inflamar). “Auf eben diese art muss man die ordres ertheilen, und im politischen operiren”. (Ecrits origin. t. 2, lett. 8 à Caton, 16 febr. 1782). Cabe señalar que el alemán de Weishaupt no es de la más alta pureza.

Ahora, mismo volumen, carta 13 a Celso, sin fecha: “Ich habe an Cato ein schema geschickt , wie man planmaessig eine grosse menge menschen in der schaensten ordnung ... abrichten kann... Es ist diese forme”.

“Der geist des ersten, waermsten , und einsichtsvollesten communicirt sich unaushaerlich und taeglich an A A — A an B B: und das andere an C C — B B, und C C communiciren sich auf die naemliche art an die unteren 8. Diese an die weitere 16, und 16 an 32, und 80 weiter. An Cato hab ich es weitlaeufiger geischrieben: Kurz! Ieder hat zwey flugel-adjutanten wodurch er mittelbar in all übrige wirkt. Im centro geht alle kraft aus, und vereinigt sich auch wieder darinn. Ieder sucht sich in gewisser subordination zwey maenner aus , die er ganz studiert beobach tet, abrichtet , anfeuert , und so zu sagen, wie recruten abrichtet , damit sie dereinst mit dem ganzen regiment abfeuern und exerciren kaennen. Das kann mann durch alle grade so einrichten” (Id. lett. 13.)

Nota: Esta explicación más extensa que Weishaupt le dio a Catón no se encuentra en los Ecrits originaux; al menos, no la tengo a mano; sin duda sería valiosa. Uno podría incluso imaginarlo inspirando a miles de personas con su ingenio y pasión; pero, en definitiva, estas dos cartas son más que suficientes para nuestros propósitos. BARRUEL.

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