martes, 14 de julio de 2026

JESUITAS DE EE.UU. Y CANADÁ REDUCEN SUS NOVICIADOS DE CINCO A DOS

La “primavera” católica y el Vaticano II: “por sus frutos los conoceréis”


El descenso de las vocaciones religiosas ha llevado a los jesuitas de Estados Unidos y Canadá a reestructurar la formación de los futuros miembros de la orden, que defiende abiertamente la homosexualidad.

Según informó Gloria.TV, la Conferencia Jesuita de Canadá y Estados Unidos ha anunciado que reducirá el número de sus noviciados de cinco a dos para 2028. Esta decisión se comunicó en una carta fechada el 9 de julio y firmada por los superiores de las cinco provincias de la conferencia.

Según la nueva organización, un noviciado estará ubicado en Detroit (Michigan) y atenderá a las provincias del Medio Oeste y Este de Estados Unidos, así como a Canadá, mientras que el segundo permanecerá en Culver City (California) y atenderá a las provincias del Oeste, Centro y Sur de Estados Unidos. Se prevé que cada centro pueda albergar hasta 30 novicios.

“Gestionar cinco noviciados requiere un gran número de personal jesuita de alta calidad” -declaró el “padre” Joseph Daoust, SJ, superior de la comunidad jesuita de Detroit, a DetroitCatholic.com el 10 de julio- “y cada noviciado requiere de tres a cuatro jesuitas experimentados dedicados a la formación...”.
 

UN ANÁLISIS SOBRE LA REALIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Una perspectiva bíblica sobre la realidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María.

Por Catholic Apologetics Insight


Es bueno tener un conocimiento sólido de quién es exactamente la Santísima Virgen María y qué ha logrado Dios en ella.

La Inmaculada Concepción es el dogma católico que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada del pecado original desde el primer instante de su concepción por los méritos de Jesucristo aplicados de antemano. Esto no significa que María no necesitara un Salvador; más bien, fue salvada de la manera más perfecta: por preservación, no por restauración.

Si bien las Escrituras no exponen la doctrina en un solo versículo explícito, los católicos argumentan que está sólidamente respaldada por la tipología bíblica y el testimonio acumulativo de las Escrituras.

1. Génesis 3:15 – La mujer en total enemistad

“Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la suya; él te aplastará la cabeza...” (Douay-Rheims)

Esta es la primera profecía del Redentor.

Observe los paralelismos:

• La serpiente = Satanás

• La semilla = Cristo

• La mujer = María

Dios dice que habrá enemistad entre la serpiente y la mujer.

La palabra hebrea indica oposición total.

Si María hubiera estado alguna vez bajo el dominio de Satanás, aunque solo fuera por un instante a causa del pecado original, no habría existido una enemistad perfecta.

En cambio:

• Eva fue creada sin pecado.

• María, la Nueva Eva, también fue creada sin pecado.

Los Padres de la Iglesia identifican repetidamente a María como la Nueva Eva.

San Ireneo (180 d.C.)

“El nudo de la desobediencia de Eva se desató gracias a la obediencia de María”.

Si Cristo es el Nuevo Adán, el paralelismo sugiere naturalmente que María supera a Eva, no que queda por debajo de ella.

2. Jeremías fue santificado antes de nacer.

“Antes de formarte en el vientre de tu madre, te conocí; antes de que nacieras, te santifiqué y te hice profeta para las naciones” — Jeremías 1:5 (Douay-Rheims)

Este es uno de los ejemplos más claros.

Dios declara que antes de que Jeremías naciera, ya lo había santificado.

La palabra hebrea qadash significa consagrar, santificar o apartar para Dios.

Los católicos no afirman que Jeremías fue concebido inmaculadamente. Más bien, este pasaje demuestra un principio importante:

• Dios puede comunicar la gracia santificante antes del nacimiento.

• La gracia de Dios no está limitada por el tiempo ni por el momento del nacimiento natural.

• Por lo tanto, no hay ninguna razón bíblica para negar que Dios pudiera preservar a María del pecado original desde el primer instante de su existencia.

Si Dios puede santificar a un profeta en el vientre materno, ciertamente puede preservar a la Madre de su Hijo del pecado.

3. Juan el Bautista fue lleno del Espíritu Santo antes de nacer.

El ángel Gabriel predice la misión de Juan:

“Porque él será grande delante del Señor... y será lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre” — Lucas 1:15

Más tarde, cuando María visita a Isabel:

“Y sucedió que, al oír Isabel el saludo de María, el niño saltó en su vientre; e Isabel fue llena del Espíritu Santo” — Lucas 1:41

Isabel explica:

“Porque he aquí que, en cuanto oí tu saludo, el niño en mi vientre saltó de alegría” — Lucas 1:44

Muchos Padres de la Iglesia entendieron el salto de Juan como el momento de su santificación, cuando fue limpiado del pecado original antes de nacer.

Una vez más, Juan no fue concebido de forma inmaculada, pero esto demuestra que Dios puede eliminar el pecado original antes de que nazca un niño.

María “llena de gracia” - Lucas 1:28

El ángel Gabriel no se limita a saludarla por su nombre.

En cambio le dice:

“¡Salve, llena de gracia!”

El griego es:

κεχαριτωμένη (kecharitōmenē)

Esto es sumamente importante.

Es:

• un participio pasivo perfecto

• indicando una acción completada con efectos continuos

Transmite literalmente la sensación:

“Habiendo sido completamente dotada de gracia.”

La gracia y el pecado son opuestos.

Las Escrituras enseñan:

• Romanos 5:21 — la gracia reina en lugar del pecado.

• Romanos 6:14 — El pecado no tendrá dominio donde reina la gracia.

María no es simplemente “agraciada”.

Se la identifica por este estado de gracia permanente.

Es su título.

4. María es bendita entre todas las mujeres - Lucas 1:42

Isabel dice:

“Bendita tú entre las mujeres”.

María no es simplemente bendita.

Ella es la más bendecida entre las mujeres.

Comparar:

• Jael (Jueces 5:24)

• Judit (Judit 13:18)

Ambos prefiguran a María al derrotar a los enemigos de Dios.

María supera a todas las santas mujeres del Antiguo Testamento.

Por ejemplo, las palabras del Cantar de los Cantares 4:7, que los Padres de la Iglesia suelen aplicar a María:

“Eres toda hermosa, mi amor; no hay defecto alguno en ti.”

Si bien su sentido literal se refiere a la novia del poema, la tradición católica lo ha considerado durante mucho tiempo una imagen apropiada de la singular santidad de María.

5. Éxodo 25 – María es el Arca de la Nueva Alianza

María es la Nueva Arca.

El Arca del Antiguo Testamento contenía:

• Las tablas de la Ley

• El maná

• La vara de Aarón

María contenía:

• El Verbo hecho carne

• El pan de vida

• El Sumo Sacerdote Eterno

Si Dios exigió que el Arca estuviera hecha de los materiales más puros y que fuera tratada como algo absolutamente sagrado, ¿cuánto más apropiado sería que la mujer que dio a luz a Dios Encarnado fuera preservada del pecado?

6. Lucas 1 y 2 Samuel 6

Lucas estableció intencionadamente un paralelismo entre la visita de María y el momento en que David trae el Arca.

Comparar:

David:

• “¿Cómo puede venir a mí el arca del Señor?”

• El Arca permaneció allí tres meses.

• David saltó.

María:

• “¿Por qué se me concede esto, que la madre de mi Señor venga a verme?”

• María se quedó tres meses.

• Juan saltó.

Lucas presenta a María como la Nueva Arca.

Si el Arca tenía que ser sagrada, también lo era aquella que dio a luz a Dios.

7. Apocalipsis 11:19–12:1 -

Juan ve:

• “El arca de su alianza...”

Inmediatamente después:

• “Una mujer vestida del sol...”

Originalmente no existían divisiones por capítulos.

El Arca y la Mujer aparecen juntas.

Los católicos entienden que esta mujer representa:

• Israel

• La Iglesia

• María

María es el Arca revelada en el Cielo.

8. Romanos 5 – María es la Nueva Eva

Pablo presenta a Cristo como el Nuevo Adán.

Y así como Eva comenzó su vida sin pecado, la Nueva Eva, apropiadamente, también comienza su vida sin pecado.

La restauración supera la creación original.

Dios Preparó Cosas Santas

A lo largo de las Escrituras, Dios prepara vasos sagrados para propósitos sagrados:

• La zarza ardiente es sagrada (Éxodo 3).

• El Templo es consagrado (1 Reyes 8).

• El Arca está apartada (Éxodo 25).

Si los objetos inanimados eran santificados de manera especial debido a la presencia de Dios, es apropiado que la Madre del Hijo Encarnado reciba una santificación aún mayor.

Algunas objeciones comunes de los protestantes

Romanos 3:23 — “Todos han pecado”.

Pablo usa frecuentemente la palabra “todos” en un sentido general, en lugar de uno absoluto.

Por ejemplo:

• Los bebés no han cometido pecados personales.

• Jesús queda claramente excluido.

Por lo tanto, “todos” permite excepciones divinamente designadas.

María puede ser una de esas excepciones por la gracia de Dios.

Solo Jesús es sin pecado.

Las Escrituras enseñan explícitamente que solo Cristo es sin pecado por naturaleza (por ejemplo, Hebreos 4:15).

La impecabilidad de María se debe enteramente a la gracia, a los méritos de Cristo, no a su propio poder o naturaleza.

Objeción: Lucas 1:47 — “Mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador”.

Los protestantes suelen argumentar:

“Si María necesitaba un Salvador, es porque pecó”.

Los católicos coinciden en que ella necesitaba un Salvador.

La pregunta es cómo se salvó.

Ejemplo:

Un médico puede salvar a alguien mediante:

• curar la enfermedad después de la infección

• prevenir la infección por completo

Ambos son auténticos actos de salvación.

María se salvó de la segunda manera.

Dios aplicó los méritos de Cristo antes de que ella contrajera el pecado original.

¿Por qué haría Dios esto?

Porque la Encarnación es única.

Dios preparó:

• un Templo sagrado,

• un Arca sagrada,

• un Sacerdocio santo,

y es apropiado que también preparara una Madre santa para su Hijo.

El patrón bíblico

Esta doctrina se basa en una convergencia de temas bíblicos:

• Génesis 3:15 — María, la mujer, en perfecta enemistad con la serpiente.

• Lucas 1:28 — A María se la llama kecharitōmenē, “llena de gracia”.

• Lucas 1:42 — Ella es bendita entre todas las mujeres.

• Lucas 1:47 — Ella es salvada por Cristo de una manera que la preserva.

• El Arca Nueva (Éxodo 25; 2 Samuel 6; Lucas 1; Apocalipsis 11–12) — La morada santa de Dios.

• La Nueva Eva (Romanos 5 y la interpretación de la Iglesia primitiva): un paralelismo apropiado con la primera Eva, que fue creada sin pecado.

En conjunto, los católicos ven estos pasajes no como textos de prueba aislados, sino como un patrón bíblico coherente que culmina en la definición formal de la Inmaculada Concepción por parte de la Iglesia.
 

EL CARDENAL CUPICH ESTÁ BAJO INVESTIGACIÓN (2019)

Compartimos un artículo del desaparecido sitio ChurchMilitant publicado el 20 de junio de 2019.


Hoy se cumple exactamente un año de las revelaciones sobre Theodore McCarrick como un depredador sexual de hombres en serie, y en este primer aniversario, les traemos este reportaje de investigación exclusivo.

Church Militant ha recibido documentos de personal de la arquidiócesis de Chicago que están hartos de las mentiras y los encubrimientos.

Los documentos se guardaban en la bóveda secreta de la arquidiócesis de Chicago y detallan acusaciones de abuso sexual de un menor por parte del ex “cardenal” Joseph Bernardin.

Church Militant también ha sabido que el “cardenal” Blase Cupich está siendo investigado por las fuerzas del orden estatales y federales por no haber presentado informes.

Estos documentos obtenidos por Church Militant son solo una pequeña muestra de las diversas cartas, correspondencia, registros judiciales y correos electrónicos que nos han sido entregados y que revelan lo que se ha rumoreado durante décadas: que Joseph Bernardin fue un abusador sexual tanto de menores como de hombres adultos.

Estos documentos concretos datan de 1993-1995 y proporcionan detalles explícitos de las acusaciones contra Bernardin derivadas de una agresión sexual ocurrida en 1957, incluida la violación de una menor, mientras era sacerdote en Charleston, Carolina del Sur, cinco años después de su ordenación.

Los documentos revelan que la archidiócesis de Chicago, el nuncio apostólico en Estados Unidos, la Secretaría de Estado del Vaticano e incluso la Casa Pontificia tenían conocimiento de las acusaciones y, sin embargo, no tomaron medidas al respecto.

Según la documentación, la agresión sexual tuvo lugar en la propiedad de la parroquia de Santa María en Greenville, Carolina del Sur, e involucró tanto al entonces “padre” Bernardin como al “obispo” John J. Russell, y formó parte de un ritual satánico que implicó la profanación de la Sagrada Eucaristía.

La víctima finalmente se puso en contacto con la archidiócesis en abril de 1993, primero por teléfono y luego por escrito, para denunciar la violación cometida por Bernardin.
 
Como se puede apreciar en este documento, la víctima mantuvo una comunicación constante con Steve Sidlowski, administrador del programa de revisión de aptitud física profesional de la arquidiócesis de Chicago.

La víctima incluso firmó y envió una carta certificada dirigida directamente a Bernardin, en la que le hacía graves acusaciones y le pedía que las hiciera públicas y se arrepintiera.

También se entregó a Church Militant una copia del acuse de recibo del correo certificado, junto con la carta original. El acuse de recibo está firmado por la oficina del “cardenal” Bernardin y fechado el 8 de abril de 1993.

Según el conjunto de documentos secretos facilitados a Church Militant, la víctima incluso escribió dos veces directamente al “papa” Juan Pablo II, un hecho reconocido en una carta de “monseñor” Leonardo Sandri, de la Secretaría de Estado del Vaticano, dirigida a la víctima el 4 de septiembre de 1993.

Se desconoce si las cartas llegaron a ser presentadas al “papa”, pero la carta oficial que acusa recibo forma parte del registro.

Tras haber recibido lo que podría describirse como evasivas profesionales por parte de Chicago durante casi dos años, y sin una respuesta sustancial de la Santa Sede, la víctima viajó a Roma en 1995 y se presentó en persona ante la Congregación para los Obispos del Vaticano después de haberles escrito dos veces sin recibir una respuesta satisfactoria.
 
Como puede verse en esta carta del 3 de abril de 1995 dirigida a la víctima por el entonces Nuncio Apostólico en los Estados Unidos, el “arzobispo” Agostino Cacciavillan, la correspondencia con los cargos contra Bernardin incluso recibió un número de caso por parte de la nunciatura: N. 17.598.

Al igual que cuando la víctima denunció los hechos en Chicago y Roma, el nuncio nunca tomó ninguna medida oficial al respecto.

Funcionarios de la época con los que habló Church Militant afirman que las acusaciones no se consideraron creíbles, pero no parece existir ningún registro ni anotación de investigación alguna. Nada en el expediente indica que se haya iniciado una investigación formal.

Además, la existencia de cualquier investigación formal parece extremadamente improbable porque, como la víctima le señala a Sidlowski en esta carta de 1993, los miembros de cualquier comisión de investigación "no son competentes ni están autorizados a investigar tales acusaciones contra un cardenal".

El derecho canónico restringe la convocatoria de tales investigaciones exclusivamente al papa, y no existe ningún registro que sugiera que el “papa” Juan Pablo II haya convocado alguna vez una investigación de este tipo.

Lo que la arquidiócesis de Chicago intentó hacer fue engañar a la víctima para que revelara todos los hechos relevantes, de modo que pudieran descubrir exactamente lo que la víctima sabía y luego proporcionarle la información a Bernardin, una acusación formulada por la víctima en la misma carta.

Toda esta documentación se encontraba en los archivos secretos de la arquidiócesis y, sin embargo, no se informó a la entonces fiscal general de Illinois, Lisa Madigan, a pesar de la afirmación de Cupich de que la arquidiócesis estaba cooperando plenamente con la investigación estatal.

En diciembre del año pasado, la oficina de Madigan conmocionó al mundo de la investigación al informar que los “obispos” de Illinois, incluido Cupich, se habían negado deliberadamente a entregar los archivos y los nombres de más de 500 sacerdotes acusados.
 
La excusa de Cupich y sus hermanos “obispos” fue que los nombres se habían omitido porque las acusaciones no habían sido investigadas.

Madigan acusó a los obispos de duplicidad:

Al optar por no investigar a fondo las acusaciones, la Iglesia Católica ha incumplido su obligación moral de proporcionar a las víctimas, a los feligreses y al público un relato completo y preciso de todas las conductas sexualmente inapropiadas que involucran a sacerdotes en Illinois.

El hecho de no haber investigado también significa que la Iglesia Católica nunca ha hecho ningún esfuerzo por determinar si la conducta de los sacerdotes acusados ​​fue ignorada o encubierta.

El dilema al que se enfrenta ahora el “cardenal” Blase Cupich es claro: o presenta estos documentos, de los que Church Militant obtuvo copias, o será acusado de destrucción de pruebas, ya que los documentos existieron, al menos en algún momento.

Además, el mes pasado, Church Militant envió una consulta a los medios de comunicación directamente al “cardenal” Cupich y a varios miembros de su equipo solicitando una respuesta a la información que teníamos. No recibimos respuesta.

Las autoridades policiales han declarado a Church Militant que lo que sin duda parece ser un encubrimiento por parte de Cupich y la archidiócesis para proteger al “cardenal” homosexual más prominente de Estados Unidos es solo la punta del iceberg.

Además del abuso de menores, la falta de investigación interna y el encubrimiento de los actos de Bernardin, las autoridades están investigando ahora cargos directamente relacionados con la gestión de Cupich en Chicago, que incluyen malversación de fondos y corrupción.

Y mientras se investigan esas posibles acciones delictivas, como dijimos al principio del informe, Church Militant ha obtenido información mucho más incriminatoria sobre el “cardenal” Joseph Bernardin y acusaciones en su contra relacionadas con delitos sexuales.

En este primer aniversario, exactamente el mismo día, de las revelaciones de McCarrick, lo que ahora se hace evidente es que la Iglesia en Estados Unidos, tal como está constituida actualmente, fue ideada, diseñada y creada no por uno, sino por dos depredadores homosexuales que impulsaron las carreras de varios “obispos” que todavía ocupan altos cargos.
 

14 DE JULIO: SAN BUENAVENTURA, OBISPO Y DOCTOR


14 de julio: San Buenaventura, Obispo y Doctor

(† 1274)

El seráfico Doctor de la Iglesia san Buenaventura, nació de padres esclarecidos por su linaje en una pequeña ciudad de Toscana, llamada Bagnarea. 

Siendo muy niño tuvo una tan recia enfermedad, que le deshauciaron los médicos; y su madre prometió a san Francisco que, si alcanzaba la salud de su hijo, procuraría que tomase el hábito de su Santa Orden, como lo hizo en efecto Buenaventura a la edad de veintidós años. 

Hecha su profesión religiosa, tuvo por maestro en París al famosísimo Alejandro de Hales, y leyó después al maestro de las sentencias en aquella universidad, con gran aplauso, y allí tomó el grado de Doctor el mismo día que lo recibió el angélico Doctor de la Iglesia, Santo Tomás, con el cual tuvo muy estrecha amistad, y con su humilde porfía le rindió para que se graduase primero que él. 

Entrando un día santo Tomás en la celda de san Buenaventura le rogó que le mostrase los libros más secretos de donde sacaba sus altísimos y divinos conceptos; entonces el Santo le enseñó un crucifijo que tenía allí delante y le dijo: 

Sabed que este es mi mejor libro. 

Otra vez lo halló santo Tomás escribiendo la vida de San Francisco, su padre, y no lo quiso estorbar, diciendo: 

- Dejemos al santo que trabaje por otro santo. 

Con esta santidad y sabiduría juntaba san Buenaventura una prudencia tan maravillosa, que siendo de sólo treinta y cinco años, con gran conformidad fue elegido ministro general de la Orden. 

Por este tiempo se trasladó el cuerpo de San Antonio de Padua a una iglesia suntuosa que se le había edificado en la misma ciudad de Padua. 

Se halló presente a esta traslación San Buenaventura, y hallando entre los huesos de la boca, la lengua del santo tan fresca y hermosa como si estuviera vivo, cuando habían pasado ya treinta y dos años de su muerte, la tomó en sus manos el santo general, y derramando muchas lágrimas, exclamó: 

- ¡Oh lengua bendita que siempre bendijiste a Dios y enseñaste a otros que lo bendijesen! ¡Bien muestras ahora cuán agradable le fuiste!

Y besándola con gran reverencia la mandó poner en lugar honorífico. 

Considerando la soberana majestad de Jesucristo sacramentado estuvo muchos días sin osar llegarse al altar, y un día oyendo Misa, al tiempo que el sacerdote partía la hostia, una parte de ella se vino a él y se le puso en la boca. 

Muerto el Papa Clemente IV, y no concertándose los cardenales en la persona que habían de elegir, dieron sus votos a San Buenaventura, para que él sólo eligiese al que le pareciese más digno de sentarse en la silla de san Pedro, y él nombró a Teobaldo, que en su asunción se llamó Gregorio X. 

También llevó el mayor peso de los gravísimos asuntos que se trataron en el concilio de Lyon, y poco después que el Papa lo hizo allí Cardenal y Obispo de Albano, quiso Dios honrarlo llevándolo para sí a la edad de cincuenta y tres años.

Reflexión:

Los muchos y doctísimos libros que dejó escritos San Buenaventura están llenos de una doctrina celestial y de un fuego de amor divino que alumbra el entendimiento de los que los leen, y abrasa su voluntad, y penetrando hasta lo más íntimo de las entrañas, les compungen con unos estímulos de serafín, y les bañan de una suavísima dulzura de devoción. Procura pues, amado lector, traer en las manos los libros de este doctor seráfico y también los demás escritos de los Santos, que en ellos está atesorada la verdadera sabiduría que alimenta, perfecciona y satisface cumplidamente el espíritu.

Oración:

Oh Dios, que te dignaste darnos por ministro de nuestra salvación al Bienaventurado Buenaventura, concédenos que sea nuestro intercesor en el cielo el que tenemos por nuestro doctor en la tierra. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
 

lunes, 13 de julio de 2026

LA FSSPX INTERPONE RECURSO CONTRA EL DECRETO DEL 2 DE JULIO DE 2026

Compartimos el Comunicado de prensa de la Casa General emitido en Menzingen el día de hoy.


La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X informa que, en respuesta al decreto publicado el 2 de julio de 2026 por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, presentó un recurso prejudicial el 11 de julio ante el mismo Dicasterio, de conformidad con los cánones 1734 y siguientes del Código de Derecho Canónico.

Este paso, que es requisito previo para la posible interposición de una apelación jerárquica, tiene el efecto de suspender la ejecución del decreto, de conformidad con el canon 1353 del Código de Derecho Canónico.

Mediante esta apelación, la Fraternidad pretende ejercer el derecho que la Iglesia reconoce a toda persona que se considere perjudicada por un acto administrativo a solicitar su rectificación, con espíritu de respeto a la autoridad eclesiástica y de fiel apego a la justicia, la verdad y el bien de la Iglesia.

La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X pone esta petición en manos de las autoridades competentes y encomienda este proceso a las oraciones de todos los fieles.

Menzingen, 13 de julio de 2026
 

LA PAPOLATRÍA NOMINALISTA: CUANDO LA VOLUNTAD SUSTITUYE AL DON

El catolicismo confiesa el primado de Pedro. Lo que nunca confesó es que el Papa sea la Tradición, que pueda producirla desde la nada de un acto de voluntad.

Por Sursum Corda


Hay una forma de apologética católica contemporánea que ya no arguye: señala. Señala una dirección (Roma), un color (blanco), una silla. Y cree, con esa deixis desnuda, haber cerrado toda la teología. Pregúntale por el depósito de la fe y responderá “¡el Papa!”. Pregúntale por la Tradición y responderá “¡Roma!”. Pregúntale por los límites del magisterio y responderá “¡obediencia!”. Pídele una distinción y te va a devolver como insulto: “¡protestante!”. Exíjele un argumento y le dará un gif.

A esa dolencia se la puede llamar, sin demasiada injusticia, “papolatría nominalista”. Y digo nominalista adrede, porque no es una exageración piadosa del amor a Pedro (eso sería sencillamente católico), sino la importación, disfrazada de ortodoxia, de una gramática que la teología ya había visto antes y que no viene de Galilea sino de Occam: la reducción de toda autoridad a voluntad pura, no derivada, no participada, no rendida a nada anterior a sí misma. Un poder que no significa nada más que a sí mismo. Una potencia que no narra, que simplemente decide… “Sola Voluntas Papae”.

El catolicismo confiesa el primado de Pedro. Lo que nunca confesó es que el Papa sea la Tradición, que pueda producirla desde la nada de un acto de voluntad, como si el depósito fuera materia informe esperando la forma que le imponga el ocupante de turno. El Vaticano I es, en esto, mucho más restrictivo de lo que el papólatra necesita: el Espíritu no fue prometido a los sucesores de Pedro para que revelaran doctrina nueva, sino para que custodiaran fielmente lo ya recibido; y la infalibilidad se define bajo condiciones precisas, no como una especie de emanación continua de verdad que brota de cualquier gesto, cualquier avión, cualquier entrevista.

Lo que el papólatra hace, sin saberlo, es tratar a la Sede como si fuera pura potencia, al modo en que la modernidad tardomedieval empezó a pensar a Dios mismo: ya no el Bien que se comunica y en el que las cosas participan por analogía, sino una Voluntad ilimitada cuyo único criterio de verdad es haber querido. Trasladado a la eclesiología, esto da un silogismo de una pobreza notable: la Iglesia no puede fallar; el actual ocupante de Roma es la Iglesia; luego lo que él quiera, es. La segunda premisa (que es justamente lo que está en juego cada vez que hay una crisis de autoridad) se cuela de contrabando, disfrazada de axioma.

Lo material y lo formal, o: la geolocalización no es teología

Aquí aparece la confusión más grave, y la más moderna en el peor sentido: identificar lo visible con lo legítimo, como si la presencia física agotara la cuestión de la forma. “Ahí está Roma, ahí está el trono, por lo tanto ahí está, formalmente, la Iglesia”. Eso no es una distinción teológica: es geolocalización con incienso. Un antipapa también ocupaba un lugar. Un usurpador también tenía llave. Un obispo hereje también se sentaba en su cátedra los domingos. La visibilidad de la Iglesia (que es un dogma, y que hay que sostener sin regatear) nunca quiso decir que cualquier cuerpo ocupando cualquier sede fuera ipso facto portador de la forma que esa sede debe transmitir. La materia sin la forma que la constituye no es la cosa: es su cadáver institucional, todavía caliente, todavía con los ornamentos puestos.

Toda objeción no es protestantismo

El segundo error es más perezoso que teológico: llamar protestante a cualquiera que distinga entre la Sede y su ocupante. El protestante niega el papado como principio. El católico que objeta una crisis romana apela, bien o mal, al mismo principio católico del papado: Pedro confirma en la fe, no en la ambigüedad; custodia el depósito, no lo sustituye; recibe autoridad para servir a una Revelación que lo precede, no para generar, desde su propia voluntad, una religión nueva con vocabulario viejo. Confundir esa distinción con herejía protestante no es un argumento: es una etiqueta que ahorra pensar.

Y ahí San Roberto Belarmino resulta un problema serio para el acusador, no para el acusado. Belarmino no era protestante ni enemigo del papado: fue uno de los grandes Doctores Católicos contra la Reforma. Y sin embargo sostiene, con toda tranquilidad escolástica, que papa haereticus manifestus per se desinit esse Papa et caput: el papa manifiestamente hereje deja, por sí mismo, de ser papa y cabeza. Se puede discutir si esa tesis se aplica hoy a algo concreto. Lo que no se puede hacer con honestidad intelectual es llamarla protestante sin volver protestante, por accidente, al propio Belarmino.

El positivismo litúrgico: la verdad como membrete

El tercer error es el más contemporáneo de todos, y el más parecido a la lógica que gobierna el resto de nuestra vida secular: algo es católico porque lo dice, hoy, la administración eclesial vigente. Si ayer fue condenado y hoy tolerado, “se desarrolló”. Si ayer era imposible y hoy pastoralmente conveniente, “el Espíritu sopla donde quiere”. Si ayer se hablaba de una manera y hoy de otra, se invoca la palabra mágica: continuidad. Pero esa continuidad ya no se demuestra: se decreta. Se convierte en una ficción obligatoria, sostenida no por la identidad del contenido sino por la persistencia del membrete que lo emite. Esto es modernismo en su estructura más profunda, aunque no en su vocabulario. San Pío X, en Pascendi, describió el modernismo como una disolución del depósito revelado bajo la presión de la experiencia religiosa y la evolución del dogma: la verdad ya no gobierna la conciencia, la conciencia gobierna la verdad. El papólatra hace el mismo movimiento por otra puerta: no dice “el dogma evoluciona porque evoluciona la conciencia religiosa”, dice “el dogma evoluciona porque la autoridad viva puede releerlo todo”. En los dos casos el resultado es idéntico: lo recibido deja de juzgar y pasa a ser juzgado. Cambia el sujeto (la experiencia interior en un caso, el aparato administrativo en el otro) pero la gramática es la misma: algo posterior y contingente se erige en criterio de algo anterior y dado. El don deja de ser don y pasa a ser producto de la voluntad que lo administra.

Pío XII ya lo vio venir en Humani Generis, advirtiendo contra las tendencias que buscaban aflojar el significado de los dogmas separándolos de sus formulaciones y de la textura filosófica que los hacía inteligibles como algo dado, no como algo que cada época puede refundar desde cero.

Ni hace falta decir que estudiar a los Padres, volver a las fuentes o reconocer desarrollos legítimos sea el problema, eso sería absurdo, y cualquiera que conozca la ressourcement patrística sabe que ahí hay riqueza, no amenaza. El problema es otra cosa: usar la historia contra el dogma, la pastoral contra la metafísica, “el pueblo de Dios” contra la Iglesia docente, la autoridad viva contra el depósito que la autoriza a existir. Cuando esa operación baja de nivel y llega, ya degradada, a Twitter, toma esta forma brutal: si estás con el Papa, estás bien; si lo objetás, sos protestante; si citás la Tradición anterior, es interpretación privada; si dudás de la novedad, quedaste afuera.

Los grados que el papólatra necesita borrar

El cuarto error es aplastar toda jerarquía interna del magisterio en una masa homogénea de obediencia. El mismo Vaticano II, en Lumen Gentium 25, distingue el magisterio auténtico del definitivo, y sitúa la infalibilidad del Romano Pontífice en el acto preciso en que, como pastor y doctor de todos los fieles, proclama de modo definitivo una doctrina de fe o costumbres. No todo acto papal pesa lo mismo. No toda frase obliga del mismo modo. No toda orientación pastoral es dogma revestido.

El papólatra necesita borrar esos grados porque le complican la consigna. Necesita una Iglesia sin articulaciones: hay un Papa, luego obedecé; hay una sede, luego aceptá; hay un documento, luego callate. Pero la obediencia católica es una virtud, no una anestesia. El asentimiento de fe no es hipnosis. La comunión no es servilismo administrativo. Y el primado de Pedro nunca fue pensado como fuente autónoma de revelación, sino como custodia, un oficio recibido, no un poder originario.

La indefectibilidad no es una coartada y la miseria del argumento circular

El quinto error es el más peligroso porque usa una verdad real como palanca de una mentira. La indefectibilidad significa que la Iglesia, como Iglesia, no puede fallar en la fe recibida de Cristo. No significa que cualquier hombre que ocupe visiblemente un cargo sea, por eso solo, doctrinalmente seguro en cada gesto, o formalmente legítimo por el mero hecho de estar sentado. Si se absolutiza la ocupación visible, la historia entera de los antipapas se vuelve incomprensible. Si se absolutiza el cargo sociológico, la pregunta por la legitimidad desaparece por definición. Y si se absolutiza la administración vigente como único criterio, la Tradición deja de ser memoria viva y pasa a ser archivo muerto que el presente saquea a gusto.

La sexta marca de esta mentalidad no es doctrinal, es retórica: cuando alguien responde durante días con “secta”, “hereje”, “protestante”, “andá a llorar”, “te duele”, pero nunca formula una premisa, no está debatiendo, está recitando una liturgia sin contenido, puros significantes girando sobre sí mismos. Pídele que responda a Belarmino y dirá que “Belarmino no es magisterio”… y creo que era la primera vez que este buen hombre escuchó ese nombre. Explicale que no fue citado como definición dogmática sino como prueba de que la tesis no nace en la Reforma, y cambiará de tema. Pídele que distinga autoridad formal de ocupación material, y dirá que la Sede es visible. Muestrale que un antipapa también era visible, y vuelve a “secta”. Naturalmente, el papólatra no hace teología, sino circularidad con emojis, la voluntad girando sobre su propio eco porque ya no tiene nada afuera de sí misma a lo cual responder.

Una religión de oficina

En el fondo, la papolatría nominalista es una forma de inseguridad doctrinal disfrazada de fortaleza. Como ya no puede mostrar la continuidad material de la doctrina, se refugia en la continuidad sociológica de la institución. Como ya no puede demostrar que lo nuevo dice lo mismo que lo antiguo, exige obediencia a lo nuevo por el solo hecho de venir después, la cronología como argumento, el ahora como su propia justificación. Como ya no puede sostener el depósito sin fisuras, desplaza la fe desde el contenido recibido hacia el órgano que lo administra. La pregunta deja de ser “¿esto es conforme a lo que la Iglesia siempre creyó?” y pasa a ser, simplemente, “¿quién lo dijo?”. Si lo dijo el aparato correcto, se acepta sin más. Si lo objeta alguien de afuera del aparato, se lo declara hereje sin escucharlo.

Pero eso no es catolicismo tradicional. Es voluntarismo con sotana romana. Es la evolución del dogma convertida en obediencia de oficina. Es el culto a la actualidad institucional disfrazado de fe. Es, en el fondo, una forma muy precisa de idolatría, no porque ame demasiado al Papa, sino porque ama mal al papado: lo ama contra su propio fin, lo convierte en el objeto del culto en vez del oficio que sirve al objeto verdadero. El papado existe para custodiar la fe de Pedro, no para sustituirla por la suya. Existe para confirmar a los hermanos, no para obligarlos a llamar continuidad a la ruptura. Existe como servicio a un depósito que lo precede y lo excede, no como mecanismo de legitimación retroactiva de cualquier novedad que se le ocurra al que hoy tiene la llave.

Por eso la pregunta decisiva nunca fue “¿estás con el Papa?”, formulada así, sola, puede ser una trampa perfecta, porque la respuesta correcta se puede dar sin haber entendido nada. La pregunta católica de verdad es otra, más incómoda, más antigua: ¿estás con la fe que Pedro tiene el oficio de custodiar? Porque sin esa fe, el nombre de Pedro se vuelve consigna. Y cuando el papado se separa de la Tradición que le da sentido, ya no queda primado católico. Queda una voluntad que se cree a sí misma su propio origen, y eso, se lo llame como se lo llame, ya no es teología. Es la vieja tentación de siempre, con vestiduras nuevas: la potencia que no quiere deberle nada a nadie, ni siquiera a Dios.
 

LA ASISTENCIA ES REGULAR O MAYOR EN LAS CAPILLAS DE LA FSSPX EN TODO EL MUNDO

Las instantáneas de la asistencia a Misa el domingo indican que la amenaza de excomunión del Vaticano a los fieles que “se adhieren al cisma” de la FSSPX no desalentaron la asistencia a sus capillas.

Por Emily Mangiaracina


Varios informes indican que desde que el cardenal Víctor Manuel “Tucho” Fernández emitió un decreto de excomunión contra la Sociedad de San Pío X (FSSPX) por sus consagraciones episcopales, la asistencia a las capillas de la FSSPX se ha mantenido estable o ha aumentado.

La Sociedad de la Misa Latina Mason-Dixon compartió el domingo, a modo de prueba, fotografías tomadas el domingo pasado frente a las capillas de la FSSPX, que indicaban que “hoy las capillas de la FSSPX están abarrotadas” y que hay filas de personas que intentan entrar, las cuales se extienden por las aceras.

“La gente se arrodilla en las calles frente a las iglesias para poder estar presentes en la Santa Misa”, señaló la cuenta X.

Las fotografías compartidas por el grupo de medios católicos Restoring the Faith muestran a fieles arrodillados fuera de las capillas de la FSSPX en Roma y Barcelona debido a la falta de espacio en el santuario.
Una fotografía de la capilla de la FSSPX en São Paulo, Brasil, muestra una larga fila de personas esperando para entrar a la misa dominical de las 9 de la mañana.Se formó una fila similar para una iglesia de la FSSPX en el norte de Idaho, que está a nueve minutos en coche de una iglesia de la Fraternidad de San Pedro (FSSP).
Según The Catholic Esquire, el priorato de la FSSPX en Denver “estaba lleno” para la misa del domingo a pesar de la presencia de una parroquia de la FSSP a menos de una hora en coche.

Las instantáneas de la asistencia a Misa en las capillas de la FSSPX indican que pese a la amenaza de “excomunión” del Vaticano a los fieles que “se adhieren” al “cisma” de la FSSPX, no ha desalentado la asistencia a dichas capillas.

Según Jeff Cassman, un hombre católico dijo que no había ido a misa en 10 años, pero que deseaba asistir a una misa de la FSSPX después de las consagraciones y excomuniones “para ver de qué se trataba todo esto”.
 

APARICIONES MARIANAS CONSIDERADAS DIGNAS DE FE

La Iglesia se toma muy en serio las apariciones marianas (y otras) y solo tras un minucioso estudio, considera que una aparición en particular “es digna de fe”.

Por Fish Eaters


Son muy pocas las apariciones de María que han recibido este estatus, y muchas las falsas debido a psicosis, fenómenos sobrenaturales y fraude. En cualquier caso, ningún católico está obligado a creer en ninguna aparición mariana, ni siquiera en aquellas consideradas “dignas de fe”.

A menos que una afirmación sobre un “avistamiento de María” haya sido estudiada y aprobada por la Iglesia, otorgándole el estatus de “digna de fe”, debe ignorarse; el Maligno es el padre de la mentira y puede usar lo aparentemente milagroso para engañar.

Continúe leyendo para saber más sobre algunas de las apariciones aprobadas.

Nota: Independientemente de lo que vea en el periódico de su diócesis y en otros sitios web y medios de comunicación católicos ortodoxos, las apariciones de Medjugorje no se han considerado auténticas, ¡todo lo contrario! Si bien algunos católicos han tenido experiencias agradables allí e incluso han experimentado algo de apariencia sobrenatural, que podría haber parecido milagroso, y a pesar de que el “papa” Francisco aprobó las peregrinaciones allí, una gran y escandalosa controversia rodea todo el fenómeno de Medjugorje, incluyendo acusaciones de lucro, blanqueo de dinero, mentiras descaradas y engaños, e incluso que algunos de los mensajes atribuidos a la Virgen son heréticos, por ejemplo, su supuesta afirmación de que “todas las religiones agradan igualmente a Dios”

Una declaración de 1985 de la Conferencia Episcopal de Yugoslavia afirma que no hay “ninguna evidencia de fenómenos sobrenaturales en Medjugorje” y que las visiones son “fruto de invenciones, fraude y desobediencia a la Iglesia”. 
 
Apariciones consideradas dignas de fe:

13 DE JULIO: SAN EUGENIO, OBISPO DE CARTAGO


13 de Julio: San Eugenio, Obispo de Cartago

(✞ 505)

El prudentísimo y pacientísimo san Eugenio, Obispo de Cartago, era un caballero seglar de esta ciudad, muy estimado por su celo, discreción y piedad cristiana, cuando por voz común de todos sus conciudadanos, fue elegido y ordenado sacerdote y Obispo de aquella iglesia en tiempo del cruel Hunerico, rey de los Vándalos, los cuales se habían hecho dueños y señores del África. 

Y aunque el santo prelado gozó de paz en los primeros tiempos de su gobierno, y era respetado por los herejes, y muy amado por los católicos, no tardó el rey Hunerico, que profesaba la secta de los arrianos, en perseguir para dar muerte a los fieles, y a sus venerables pastores. 

Y para dar algún color a su perfidia, obligó a todos los Obispos a jurar que deseaban que después de su muerte le sucediese su hijo en el trono. 

No dudaron algunos en jurarlo, juzgando que podían con ello contentar al rey, y otros no prestaron aquel juramento, pensando que era contrario a la ley de justicia; pero el bárbaro monarca los condenó a todos, alegando que los primeros habían sido infieles a Dios, que manda no jurar; y los segundos se habían mostrado rebeldes a su príncipe. 

Poco después dio orden para que la persecución se hiciese general. 

Los sacerdotes de Cartago fueron azotados con látigos y varas, las vírgenes consagradas a Dios cruelmente atormentadas, muriendo muchas de ellas en el potro, y los Obispos, y todo el clero, y muchos seglares y señores católicos fueron desterrados en número de unas cinco mil personas. 

Cuando el pueblo vio tan maltratados a aquellos venerables sacerdotes y al santísimo Obispo Eugenio, que con ellos iba desterrado, los seguían con los ojos llenos de lágrimas, diciendo: 

- ¿Cómo nos dejáis así desamparados para ir vosotros al martirio?, ¿quién bautizará a nuestros hijos?, ¿quién nos administrará la penitencia y la comunión?, ¿quién nos enterrará después de muertos y ofrecerá por nosotros el divino sacrificio? 

Habiendo fallecido ya aquel cruel rey de los Vándalos, tornó el varón de Dios a su diócesis, pero fue desterrado de nuevo por Trasimundo a las Galias, y haciendo vida solitaria cerca de Albi, escribió algunos libros contra los errores de los herejes, hasta que consumido de trabajos descansó en el Señor. 

También murió en el destierro todo el clero de Cartago, compuesto de unos quinientos sacerdotes y diáconos y de muchos niños que eran cantores de aquella iglesia, y con ellos el santo arcediano llamado Salutario, y Murita, que era el segundo de aquellos sagrados ministros, los cuales habiendo sido puestos por los herejes tres veces en el tormento, perseveraron constantes en la Verdadera Fe de la Iglesia Católica y merecieron la corona inmortal como confesores de Jesucristo.

Reflexión:

¿Has reparado sin duda en el castigo que dio el bárbaro Hunerico así a los que trataron de contentarle a él, como a los que sólo quisieron contentar y estar bien con Dios? Cumplamos pues las obligaciones de conciencia sin respetos humanos, porque hasta los malos echan a mala parte lo que se hace por complacerles contra la conciencia, y violando la ley del retorno devuelven mal por bien. Mas Dios, es fidelísimo, y si hacemos su santa voluntad, aun a costa de las persecuciones de los malvados, no seremos confundidos, sino más dignos del respeto y admiración de los hombres, y de la alabanza y gran recompensa de Dios. “Bienaventurados, dice Jesucristo, los que padecen por la justicia, porque es grande su galardón en el reino de los cielos”.

Oración:

Dígnate, Señor, oír nuestras oraciones en la solemnidad de tu Bienaventurado confesor y Pontífice Eugenio, y perdona nuestros pecados, por los méritos e intercesión de este santo que te sirvió tan dignamente. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
 

domingo, 12 de julio de 2026

LA PRIMERA SEMANA DE JULIO DE 1963

JFK y el cardenal Cushing de Boston en el Centro Nacional de Arte de Roma el 2 de julio de 1963.

Por el padre David Nix


Los cuatro abuelos de mi madre se mudaron de Irlanda a Chicago en la primera mitad del siglo XX, así que crecí escuchando a familiares y amigos hablar de la grandeza del “cardenal” Bernardin y del presidente Kennedy. También me gradué del Boston College en el año 2000. Por lo tanto, aunque me crie en Denver, el catolicismo de Chicago y el de Boston corren por mis venas. Confiaba en esta versión del catolicismo. Pero para reconstruir el Catolicismo Tradicional y comprender en quién confiar, quizás debamos exponer parte de este mal, pues San Pablo escribe: “No participen en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien denúncienlas” (Efesios 5:11). Los siguientes son sucesos muy oscuros, así que procedan a leer esta entrada del blog con mucha discreción.

El escritor de National Geographic, Patrick Kiger, escribió que el presidente John F. Kennedy era un “mujeriego compulsivo, cuyo insaciable afán de conquista sexual se alimentaba de una compleja serie de traumas personales: el notorio adulterio de su padre, una relación difícil con su madre, la ansiedad por sus propios problemas de salud, su encuentro cercano con la muerte durante la Segunda Guerra Mundial y la muerte prematura de sus hermanos Joe Jr. y Kathleen”. Una de las amantes de JFK fue una becaria de la Casa Blanca de 19 años llamada Mimi Alford (abajo), con quien mantuvo una relación de 18 meses. Lo que se sabía extraoficialmente sobre las infidelidades de JFK con Mimi durante años se oficializó finalmente en 2003 con la biografía de JFK escrita por Robert Dallek, titulada An Unfinished Life (Una vida inacabada). Solo después de esta publicación, Mimi (ya anciana) escribió su propio libro sobre su romance adolescente con el presidente, titulado Once Upon a Secret (Érase una vez un secreto). En este libro, describe sus numerosos encuentros amorosos con el presidente, tanto en la Casa Blanca como en otros lugares, antes de su asesinato. 

Mimi Alford

En su libro, Mimi escribió sobre un “susto por un posible embarazo” entre el presidente y la adolescente. El presidente Kennedy la puso en manos de su mano derecha, Dave Powers, para que se encargara del aborto, de la siguiente manera:

Para mi vergüenza, pronto tuve mi propia crisis personal: mi menstruación se retrasó dos semanas. El presidente se lo tomó con calma, pero difícilmente pudo haberse sorprendido. Yo no sabía nada sobre anticonceptivos, y él nunca usó protección conmigo (ya fuera por su catolicismo o por imprudencia, nunca lo supe con certeza). Una hora después, Dave llamó a la residencia y me dijo que llamara a una mujer que podía ponerme en contacto con un médico en Nueva Jersey. El intermediario era una precaución necesaria, porque el aborto era ilegal. Eso era típico de Dave Powers: resolvió el problema de inmediato y con una practicidad brutal. No se habló de lo que yo quería, ni de cómo me sentía, ni de los posibles riesgos médicos. — Mimi Alford, Once Upon a Secret.

Al final, esta becaria de la Casa Blanca de 19 años llamada Mimi no abortó, pero solo porque no habia quedado embarazada del presidente Kennedy después de su "aventura" de 18 meses.

JFK fue el primer presidente católico de Estados Unidos. Su primera (y única) visita a Roma como presidente tuvo lugar el 1 de julio de 1963. Ese día, se reunió con el presidente italiano Segni y con funcionarios de la OTAN. El 2 de julio de 1963, JFK tuvo una audiencia con el recién coronado “papa” Pablo VI. Kennedy también visitó el Colegio Norteamericano, donde se reunió con el Arzobispo de Boston, el Cardenal Richard Cushing. (El Colegio Norteamericano, también conocido como “NAC”, es el seminario en Roma donde estudian jóvenes norteamericanos. Este seminario sigue abierto, pero recientemente se ha visto envuelto en escándalos).

La última coronación de un “papa”: Papa Pablo VI el 30 de junio de 1963.

El 30 de junio de 1963, el “papa” Pablo VI celebró su última ceremonia de coronación “papal” (ya que posteriormente la abolió). Esa noche, cuando los relojes de Roma marcaron la medianoche (ahora 1 de julio de 1963), el padre Malachi Martin afirmó que se había celebrado una ceremonia satánica en la capilla paulina del Vaticano, a la que llamó “entronización luciferina”, en la que miembros de altísimo rango de la Iglesia Católica en el Vaticano intentaron entregar la Iglesia Católica a Satanás mediante un ritual sumamente maligno. (Había oído hablar de este supuesto suceso muchas veces el año pasado y lo mencioné como el evento tras el cual la mayoría de los exorcistas mayores afirman haber perdido gran parte de su poder. Supuse que probablemente era cierto, pero decidí no escribir demasiado al respecto en mi blog, ya que supuse que el padre Malachi Martin lo había descrito deliberadamente como una “historia ficticia”. En este tipo de historias hay mucha verdad, pero se cambian nombres y fechas por seguridad. Por lo tanto, no pude probar que este fuera el verdadero evento satánico que acabó con los poderes de los exorcistas de todo el mundo).

La capilla paulina del Vaticano donde supuestamente tuvo lugar la “entronización luciferina” el 1 de julio de 1963.

Sin embargo, mientras escuchábamos el podcast Return to Tradition de Anthony Stine, descubrimos que “la entronización luciferina” en la capilla de San Pablo en el Vaticano el 1 de julio de 1963 probablemente fue real:


El padre Brian Harrison modifica el artículo anterior de Remnant en su artículo en The Remnant, que ahora dice:

Ahora bien, en la columna 1 de la página 5, se afirma que la fecha real del infame suceso descrito al principio [del libro de Malachi Martin] Windswept House (Casa azotada por el viento) fue en 1957, mientras que en la columna 3 dice que tuvo lugar “en la década de 1960”. Puedo aclarar lo que el padre Martin dijo sobre la verdadera fecha del entronización luciferina dentro del Vaticano con la siguiente información de hace veinticinco años que nunca había hecho pública hasta ahora.

En la última década de la vida de Malachi Martin (falleció en 1999), me hice amigo suyo y lo visitaba en su apartamento de Manhattan cada vez que estaba en Nueva York. En la sección titulada "1963" del prólogo de Windswept House, leemos que esta impactante ceremonia, entronizando al "Arcángel Caído Lucifer" en la Capilla de San Pablo, tuvo lugar el 29 de junio de 1963, festividad de San Pedro y San Pablo, víspera de la coronación del recién elegido papa Pablo VI.

Celebraba con regocijo la llegada, largamente esperada, de un papa más abierto a los cambios liberales que cualquiera de sus predecesores. Alrededor de la época en que se publicó el libro en 1996, el padre Martin me dijo que esta fecha era, en efecto, “falsa”, y que la verdadera fecha de este acto blasfemo de satanismo, coordinado con una ceremonia correspondiente en el lado estadounidense del Atlántico, fue en realidad un día después. Es decir, tuvo lugar la noche después de la coronación de Pablo VI en la Plaza de San Pedro, la tarde del domingo 30 de junio. Malachi me dijo que, efectivamente, se llevó a cabo en la Capilla de San Pablo, como afirma Windswept House, y que comenzó a medianoche del 30 de junio al 1 de julio de 1963.—Padre Brian Harrison

Aunque las fechas son diferentes, CMTV informa sobre las pruebas: “Según el reportaje especial del jueves, las acusaciones involucran la violación de una menor por parte del joven padre Joseph Bernardin en 1957 en la parroquia de Santa María en Greenville, Carolina del Sur, ubicada en la diócesis de Charleston. Se dice que la violación contenía elementos de un ritual satánico y que también involucró al obispo de Bernardin, el obispo John J. Russell, quien entonces era el jefe de la diócesis de Charleston”. Hay más pruebas de esto detalladas (en inglés aquí y aquí). 

El nombre de la víctima es Agnes y sorprendentemente, sigue siendo una católica practicante, y presumiblemente muy santa, considerando que ha mantenido la fe a pesar de semejante abuso indescriptible. No la conozco, pero la apoyo y hoy ofrecí la Santa Misa por ella).

Monseñor Gomulka relató (en inglés aquí) los abusos que sufrió Agnes a manos de Bernardin.

El difunto cardenal Bernadin de Chicago, que estuvo destinado en Carolina del Sur como sacerdote.

Así pues, es posible que ambos sucesos tuvieran lugar en el verano de 1963 a la misma hora, pero al otro lado del Atlántico, siendo el segundo a medianoche. La medianoche del primero de julio en Roma sería, obviamente, la tarde del 30 de junio en Carolina del Sur.

Ahora bien, no estoy diciendo que JFK o Pablo VI estuvieran en la “entronización luciferina” del 1 de julio de 1963 a medianoche en la Basílica de San Pablo en el Vaticano. De hecho, no creo que estuvieran allí. Pero los enlaces anteriores muestran importantes conexiones satánicas entre Estados Unidos y Roma que culminaron durante la primera semana de julio de 1963, y también hay extrañas conexiones entre la esclavitud sexual infantil, el satanismo y el aborto con católicos famosos en quienes habíamos confiado. ¿Por qué es importante esto? Demuestra que Satanás tiene interés, en primer lugar, en hundir el Vaticano y, en segundo lugar, a Estados Unidos. Quizás también demuestre que la restauración de la Iglesia deba comenzar en Roma y Estados Unidos si estos eventos cambiaron por completo la ética espiritual de la Iglesia Católica en general.

JFK en Roma, julio de 1963

Además, me resulta muy interesante que Pablo VI suprimiera tanto la ceremonia de coronación de los futuros Papas como la fiesta de la Preciosísima Sangre el 1 de julio. (La fiesta de la Preciosísima Sangre todavía la celebramos todos los sacerdotes que usamos el calendario tradicional para la Santa Misa y el Oficio Divino). De hecho, todo el mes de julio debe estar dedicado a la Preciosísima Sangre, considerada la medicina para todo pecado, pero especialmente la medicina divina contra los pecados de impureza. Si consideramos todos estos acontecimientos, queda claro, como dice nuestra literatura sapiencial: “Porque el principio de la fornicación es la creación de ídolos, y su invención es la corrupción de la vida”. —Sabiduría 14:12 (DRB)

Por supuesto, el aspecto divino de la Iglesia Católica nunca puede ser dañado, pues es la esposa inmaculada de Cristo, pero el aspecto humano puede ser casi aniquilado por un acto satánico de tal magnitud en el Vaticano. Respecto a la “entronización luciferina” del 1 de julio de 1963 a medianoche en la Catedral de San Pablo, el P. Brian Harrison escribe en el artículo mencionado anteriormente lo que esto pudo haber causado o promovido: “[Esto] se sumará a lo que se sabe públicamente sobre un evento reportado que, si de hecho tuvo lugar, fue muy probablemente un factor significativo para exacerbar ese ‘humo de Satanás’ que ha corrompido tantos aspectos de la vida y el testimonio de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II”. Incluso Wikipedia admite lo que la facción “entronización luciferina” del 1 de junio de 1963 en la Catedral de San Pablo en el Vaticano se suponía que lograría como se describe el padre Malachi Martin en “La casa azotada por el viento”: “Cuenta la historia de un intento organizado internacionalmente por parte de estos miembros del Vaticano e internacionalistas seculares para forzar la abdicación de un papa de la Iglesia Católica, de modo que se pueda elegir un sucesor que cambie fundamentalmente la fe ortodoxa y establezca un Nuevo Orden Mundial”.

¡Menos mal que eso no ha ocurrido todavía, de lo contrario los católicos de hoy podrían verse tentados a creer en todas estas descabelladas teorías conspirativas!

En cualquier caso, ¿qué hacemos con todas estas malas noticias? Hay algo de esperanza, ya que el Cielo nos advirtió en Fátima y también le dio palabras de aliento a Bruno en las apariciones de la Virgen del Apocalipsis. La aparición de la Virgen del Apocalipsis a Bruno es una revelación privada del siglo XX con aprobación papal que a menudo se considera la clave para comprender Fátima. En ella, María nos advirtió y nos animó con sus propias palabras a Bruno:

Toda la Iglesia pasará por una tremenda prueba, para limpiar la masa de carne podrida que se ha infiltrado en sus ministros, en particular entre las Órdenes de pobreza: una prueba moral, una prueba espiritual. Por el tiempo indicado en los libros celestiales, sacerdotes y fieles serán colocados en un punto de inflexión peligroso en el mundo de los perdidos, que se precipitará al ataque con cualquier medio: ¡falsas ideologías y teologías! Se hará súplica de ambas partes, fieles e infieles, según las pruebas. Yo, entre vosotros los elegidos, con Cristo como nuestro Capitán, lucharé por vosotros… La ira de Satanás ya no está contenida; el Espíritu de Dios se ha retirado de la tierra, la Iglesia quedará viuda, he aquí el sudario, quedará a merced del mundo. Hijos, conviértanse en santos y santifíquense más, ámense siempre los unos a los otros… Manténganse organizados bajo el estandarte de Cristo. Trabajando de esta manera, verán los frutos de la victoria en el despertar de las conciencias al bien; A pesar de estar sumidos en el mal, veréis, gracias a vuestra ayuda cooperativa y eficaz, a pecadores convertidos y al redil lleno de almas salvadas.

Fíjense en las malas noticias que María conocía y nos advirtió: “La ira de Satanás ya no está contenida; el Espíritu de Dios se ha retirado de la tierra, la Iglesia quedará viuda, he aquí el sudario, quedará a merced del mundo”. Sin embargo, la Santísima Madre de Dios, la Inmaculada Concepción, también nos demostró que podíamos seguir haciendo conversos en estos tiempos oscuros si, sobre todo, hacíamos esto: “Reúnanse bajo el estandarte de Cristo. Trabajando así, verán los frutos de la victoria en el despertar de las conciencias al bien; a pesar de estar en el mal, verán, gracias a su ayuda cooperativa y eficaz, a pecadores convertidos y el redil lleno de almas salvadas”.

Si el enemigo de la naturaleza humana sabía que el plan para infiltrarse en el aspecto humano de la Iglesia Católica debía comenzar en Italia y Estados Unidos en el siglo XX, entonces quizás nosotros, los católicos apostólicos, también deberíamos aspirar a la restauración de la Iglesia Católica, centrándonos especialmente en Italia y Estados Unidos en el siglo XXI. Sí, debemos unirnos bajo la bandera de Cristo a pesar de encontrarnos a diario rodeados de tanta maldad.