miércoles, 11 de febrero de 2026

TRAICION EN EL ALTAR

Cómo “sacerdotes” argentinos y “prelados” de Malta avalan los “sacramentos” lgbt mientras el tradicionalismo es expulsado de las iglesias

Por Chris Jackson


Una “boda” trans en Corrientes (Argentina)

A finales de enero de 2026, una conmoción sacudió a la comunidad católica argentina. En la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, en Corrientes, un “sacerdote” local (tras consultar con el “arzobispo” José Adolfo Larregain) bendijo públicamente a una “pareja” que se identifica como “transgénero”. 


“Solange Ayala” (activista lgbt biológicamente hombre que se presenta como mujer), y su “pareja” “Isaías” (una mujer que se presenta como hombre) completaron una “preparación matrimonial católica” estándar, afirmó el “sacerdote”. La “ceremonia” se celebró con los nombres por los que se les conoce públicamente, y las fotografías y los videos se viralizaron en los medios.

Esta no fue una bendición privada. Se trató como un sacramento válido del matrimonio. El juicio del “arzobispo” fue tajante: biológicamente, uno es hombre, la otra mujer, por lo que “no había impedimento canónico” para el matrimonio. En otras palabras, el “obispo” certificó que, dado que la “pareja” es de cuerpos opuestos, se cumplieron los requisitos formales de la Iglesia, aunque ambos se presentaran públicamente como del sexo opuesto. Como era de esperar, los católicos de todo el mundo se sintieron escandalizados. La arquidiócesis local inició de inmediato una investigación canónica, señalando que “se omitieron condiciones esenciales para la correcta celebración” 
y que se había “distorsionado su significado profundo”, causando confusión entre los fieles. En su comunicado oficial, la arquidiócesis reiteró que el verdadero matrimonio cristiano requiere un “verdadero consentimiento... tal como la Iglesia lo entiende y enseña”; es decir, una alianza de un hombre y una mujer abiertos a la vida.

El incidente de Corrientes reveló una crisis en la iglesia post-Vaticano II: los “pastores
 aprueban “matrimonios” que desafían la naturaleza, y luego se esfuerzan por justificarlos. El Catecismo y el Derecho Canónico enseñan claramente que el matrimonio es una alianza entre un hombre y una mujer, destinada a la procreación. Sin embargo, en este caso, las manifestaciones externas del sacramento (pronunciar los votos, dar la Comunión) fueron presentadas ante la audiencia con falsos pretextos, ya que ambos cónyuges son conocidos activistas públicos que promueven la ideología de género.

La propia declaración de la arquidiócesis admitió que nunca se presentó documentación matrimonial y que la ceremonia no tiene registro canónico; básicamente, confirmando que fue irregular. Pero el daño ya estaba hecho: el video está disponible. El verdadero matrimonio fue vaciado de su significado, reemplazado por el espíritu del mundo. Estos eventos plantean la pregunta: ¿por qué los “obispos” están más ansiosos por bendecir un ardid publicitario que por catequizar a los fieles sobre la verdad objetiva y el pecado? Como advierte un comentarista católico, esta “división entre la claridad doctrinal y la práctica pastoral” abre la puerta a la confusión, independientemente de si se violó o no técnicamente el derecho canónico.

El Evangelio de la aceptación del “arzobispo” Scicluna

Mientras tanto, en Europa, el “arzobispo” Charles Scicluna de Malta (asociado con corrientes progresistas) difundía un mensaje “diferente”. El 3 de febrero de 2026, publicó una meditación sobre Outreach (el “apostolado” de apoyo a las personas lgbt del “padre” James Martin) proclamando que “la presencia amorosa de Dios nos abraza a todos, incluidas las personas lgbt”. 


El lenguaje de Scicluna es de consejería pastoral: no hay identidades ni experiencias “más allá de la mirada amorosa de Dios”, e incluso nuestras “heridas, preguntas y esperanzas” se convierten en “lugares de encuentro con lo divino”. Insta a los cristianos a mostrar respeto y ternura independientemente de las diferencias sexuales”, afirmando que esto es “la esencia del amor inclusivo de Dios”.

A primera vista, suena compasivo, pero es profundamente problemático. En la visión de Scicluna, la Iglesia ya no es un lugar de juicio, sino un espacio seguro donde ninguna ley moral interfiere en la identidad personal. Nunca menciona el pecado ni la necesidad de arrepentimiento. No hay un llamado a conformar la vida a los mandamientos de Dios, solo a asegurar que los sentimientos y la identidad en sí mismos son aceptables. Esto refleja una tendencia liberal más amplia: la Iglesia no solo debe “amar” a los pecadores, sino que nunca debe siquiera insinuar que sus acciones son desordenadas. Esta fue la misma crítica que lanzó LifeSiteNews tras el ensayo de Scicluna: “no mencionó el rechazo de la Iglesia a la homosexualidad y el transgenerismo”, aunque Persona Humana califica explícitamente los actos homosexuales de “intrínsecamente desordenados”.

En contraste, el Evangelio de Cristo insta a los pecadores a arrepentirse (cf. Lucas 13:3) y nos advierte en innumerables ocasiones sobre el juicio y el fuego infernal. El propio Catecismo, que Scicluna no citó, afirma claramente: las personas homosexuales deben ser “aceptadas con respeto, compasión y sensibilidad”, pero los actos homosexuales son gravemente pecaminosos. Quienes se sienten atraídos por personas de su mismo sexo están “llamados a la castidad”. Pero Scicluna omite todo esto. En cambio, ofrece una tranquilidad de estilo terapéutico: Dios “habita en cada vida humana”, debemos confiar, no temer, y ver nuestras luchas como oportunidades para la gracia. Es un evangelio del yo, no de la Cruz. El “arzobispo” incluso invoca la idea del hermano Lorenzo de que incluso lavar los platos puede ser una oración, eludiendo por completo la disciplina moral. El escándalo es que el “pastor de Malta ha publicado estas ideas bajo la bandera de la enseñanza “católica”. Su seguridad de que “podemos vivir seguros sabiendo que Dios nos sostiene amorosamente en todo momento” puede consolar a los pecadores, pero se hace eco de lo que un comentarista llamó una “bolsa de herejía” al omitir la penitencia que Cristo exige.

En resumen, el mensaje que ahora se escucha con frecuencia desde nuestros púlpitos es: no teman, no hay pecado, solo sentimientos e inclusión. Como señala un versículo del catecismo, este es un camino peligroso, pues la Iglesia está llamada a sanar heridas, sí, pero nunca a sacrificar la verdad en el altar de la “tolerancia”. La frase de Scicluna de que debemos “acoger a todos con respeto y ternura, independientemente de las diferencias sexuales” resume a la perfección el espíritu de la época: inclusión a toda costa. Sin embargo, la fe que Jesús predicó no era ambigua. Una vez prometimos “quemar la paja con fuego inextinguible” (Mt 3,12). ¿Dónde está ese fuego hoy? ¿Y qué pasará con las almas a las que se les dice que sus heridas están bien ante Dios?

Candelaria queer: Femminielli napolitana en la iglesia

En Mercogliano, Italia, la “misa” de la Candelaria de este año (2 de febrero) fue todo menos ordinaria. 


Según Religion News Service, los bancos de la Iglesia de la Annunziata estaban “llenos de invitados con uñas esculpidas, pelucas imponentes y pestañas postizas”. Esta extravagante congregación comprendía cientos de femminielli, una identidad tradicional napolitana de “tercer género” (individuos nacidos varones que viven y se expresan en roles femeninos). La peregrinación anual de La Juta, una antigua costumbre de la Candelaria en honor a la Virgen de Montevergine, se convirtió en una celebración en toda regla del orgullo queer. Se invitó por primera vez a “mujeres transgénero” a hacer lecturas durante la “misa”, y afuera de la iglesia, un artista autodenominado “Reina de Oro" declaró con orgullo que “algunos clérigos derriban los muros de la desigualdad” en nombre de Cristo. La “homilía” incluso enmarcó el festival como “el encuentro entre lo humano y lo divino”, como para bendecir la mezcla de celebración pagana con ritual católico.

¿Cómo fue esta “misa”? El relato de RNS la describe así: tras la Comunión, la multitud bilingüe dio paso a una 
versión subida de tono y performativa del bingo napolitano tradicional”, con karaoke, popurrís de música pop con oraciones marianas y chistes irreverentes". En resumen, un espectáculo drag lleno de neón y humor, todo bajo el signo de Nuestra Señora
Los peregrinos incluso recordaron una leyenda medieval de la Virgen salvando a dos amantes atados al hielo, un símbolo obviamente reinterpretado como “solidaridad con las parejas del mismo sexo”. Mientras tanto, la oración de los fieles fue dirigida por una “mujer” trans (“Reina de la Lujuria”), quien describió su encuentro como un “acto de fe [y] un acto de resistencia” en nombre de “todos los pueblos oprimidos”. En una ciudad que antaño se enorgullecía de sus bodas escenificadas y ritos de fertilidad, toda caricatura del sexo tradicional ahora se santifica abiertamente. Las canciones que invocaban a la Virgen María se mezclaron a la perfección con los últimos éxitos del pop, una fusión de folclore católico, local y cultura pop queer.

Este espectáculo fue impactante en muchos sentidos. La liturgia católica, especialmente la de la Candelaria, pretende recordar la pureza de María y la presentación de Cristo en el Templo. En cambio, la iglesia se convirtió en un carnaval de la Nueva Era. Llámenlo herejía o expresión cultural; en cualquier caso, está muy lejos de lo que la fe pretende. Ningún predicador del Evangelio de la antigüedad habría invitado a un desfile de “drag queens” al santuario; de hecho, San Pablo advirtió a los corintios que quienes perturban el orden sagrado de la Eucaristía se acarrean juicio (1 Cor. 11:27-30). En cambio, el “obispo” de Avellino aparentemente dio permiso tácito para celebrar la “identidad” de las “femminielli” como divina. Y así, el antiguo folclore napolitano, con ecos de cultos de fertilidad, himnos paganos y sirenas, revivió en los pasillos. Los antropólogos incluso señalan paralelismos con los ritos de fertilidad precristianos, pero aquí se le concedió la bendición bajo un símbolo cristiano.

Para muchos católicos de cualquier signo, mezclar los Drag Queens con el Santo Sacrificio de la Misa es escandaloso. Que hombres con los ojos delineados llamen al altar 
nuestro hogar” demuestra hasta qué punto se han abierto las puertas de la Iglesia. Sin embargo, como dijo un peregrino, este evento se sintió como la casa del Señor... nuestro hogar también”. La ironía es amarga: la Iglesia sinodal abre los brazos a esta herencia cultural queer”, llamándola un rincón puro de la creación, mientras reprende a quienes se aferran a la fe tradicional. Parece que el “clero moderno” se ha tomado en serio las palabras de Scicluna de que todas las preguntas e identidades son “lugares de encuentro”, ya sea que concuerden con la verdad o no. Pero las rúbricas litúrgicas no dan instrucciones sobre los drag queens en el ambón ni sobre el karaoke que se mezcla con el Ángelus. Uno se pregunta cuántos jóvenes católicos, al presenciar este espectáculo, sintieron que la Iglesia de Cristo se había vuelto tan irreconocible como los ídolos que desafían en secreto.

Conclusión: Han surgido dos iglesias

Esta
 “boda trans” en Argentina, la “charla amorosa de un “arzobispo” maltés, una “peregrinación queer” napolitana y el exilio del catolicismo tradicional, son capítulos de un mismo drama. Ilustran dos caminos divergentes dentro del catolicismo actual. Por un lado, “obispos” y “sacerdotes” fusionándose cada vez más con el “espíritu de nuestra época”: redefiniendo el matrimonio según los caprichos personales, suavizando la ley moral en vanas nociones de “inclusión” y mezclando la liturgia con el espectáculo drag. Por el otro, caminan los pocos que aún se aferran a la verdad inmutable, quienes se enfrentan al desprecio y la expulsión.

Para los católicos tradicionales, esto es más que una escaramuza cultural; es un crisol. Los sacramentos mismos están en juego. Si la “iglesia conciliar puede bendecir lo que el Evangelio prohíbe, ¿qué pasa con la confianza de los fieles? Sin embargo, quienes se resisten a la corriente modernista también deben preguntarse: ¿adónde podemos recurrir? La respuesta es solo podemos estar seguros bajo la protección de Dios.

No es exagerado afirmar que la crisis de la Iglesia se cierne sobre nosotros: no es solo un escándalo, sino la pérdida misma del significado sagrado. Cuando un “obispo” socava deliberadamente los sacramentos y un “arzobispo” predica un Evangelio sin arrepentimiento, surge la pregunta: ¿es esto todavía catolicismo o es algo nuevo? La historia nos advierte que ninguna bendición divina descansa sobre una Iglesia que rechaza sus doctrinas. Como dice el propio Evangelio: “Una casa dividida no puede subsistir”.

Y sin embargo, el Dios de la Tradición Católica sigue obrando más allá del brillo de la religiosidad liberal. En los monasterios donde se mantiene el velo, en quienes resisten silenciosamente, su gracia no está ausente. Y esas historias deberían serenar a todos los que aman la verdadera fe: o la iglesia conciliar se reforma antes de que sea demasiado tarde, o los restos de la ortodoxia tendrán que preservar la verdad en el exilio

 

¿EL VATICANO ESTÁ PROMOVIENDO EL HERMAFRODITISMO?

Una imagen que representa al dios pagano Saturno, fue reproducida en la edición del 2 de enero de 2026 de L'Osservatore Romano, el periódico del Vaticano...



Se pueden observar muchas cosas extrañas en esta imagen:

Primero, la ilustración flotaba en la página sin un enlace particular a ninguno de los artículos.

Segundo, el pie de foto dice: “Bajorrelieve de Agostino di Duccio que representa a Saturno, astro gobernante del sábado”. Pero el periódico estaba fechado en viernes.

Tercero, la conmemoración pagana habitual de Saturno -las Saturnalia, que eran orgías donde los participantes se consideraban libres de cualquier restricción- solía tener lugar a finales de diciembre hasta el 31, a lo que parece referirse la publicación de este periódico del 2 de enero, dado que el periódico no apareció el 31 de diciembre ni el 1 de enero.

Cuarto y más importante, el rostro de la figura es masculino y tiene barba, pero por otra parte, se puede observar que su cuerpo tiene pechos femeninos, es decir, es hermafrodita.

Hoy en día, el hermafrodita se denomina intersexual y es una de las múltiples categorías de la Revolución Sexual, junto con cisgénero, transgénero, no binario, plurisexual, pansexual, queer y otras.

Por lo tanto, la publicación de este bajorrelieve en L'Osservatore Romano se asemeja mucho a una promoción del hermafroditismo, así como del paganismo y las orgías.

¿Por qué este importante órgano religioso promovería estas abominaciones morales? No estamos condiciones de responder, pero sospechamos con mayor fuerza que algo oculto se esconde tras ello.
 

LA ALIANZA ISRAELITA UNIVERSAL Y EL CRISTIANISMO (IV)

Continuamos con la publicación del capítulo 4 del libro “El Americanismo y la Conjuración Anticristiana” (1899) de Monseñor Henri Delassus


CAPÍTULO CUARTO

LA ALIANZA ISRAELITA UNIVERSAL Y EL CRISTIANISMO

Monseñor Meurin, en el libro que hemos citado ya, establece que los judíos, después de crucificar al divino Salvador, no han dejado nunca de perseguir a los cristianos con su odio.

Han sido los inspiradoras reales de todas las herejías. Mons. Meurin dice:
No podían permitir al cristianismo establecerse en el mundo sin hacerle una guerra encarnizada, semejante a la que hicieron a JESUCRISTO mismo.

El gnosticismo que desoló la Iglesia durante los primeros tres siglos, fue su obra.
El venerable autor muestra que el sistema gnóstico, en su forma más perfecta, no era otra cosa que “la cábala judía adaptada a un fin especial, el de infiltrarse en el cristianismo naciente para destruirlo”.

Se ve que era desde los primeros días de la Iglesia, el mismo fin que el que persigue hoy la Alianza Israelita Universal, que a su vez “quiere penetrar” en el cristianismo para disolverlo. Mons. Meurin continúa:

Aplastar la infame herejía del nazareno, siempre ha sido el más ardiente y rencoroso deseo de los judíos caídos. No habiendo acertado con el primer golpe, perseveran con una tenacidad inaudita en atacar el dogma cristiano creando siempre nuevas sectas, hijas de la cábala, y asociando al veneno disolvente de su doctrina cabalística la astucia y la violencia de las pasiones humanas.

La secta de los ofitas, adoradores de la serpiente, es, como el gnosticismo, una hija de la cábala judía. Mons. Meurin prueba también eso.

Los ofitas, adoradores de la serpiente

El maniqueísmo tiene el mismo origen.

Hoy las doctrinas de la cábala judía se encuentran en los emblemas y decoraciones masónicas. Mons. Meurin emplea todo su libro para demostrarlo.
 
Un judío de alta marca, el profesor Darmesteter, que encontraremos más adelante, reconoce que el judío fue el doctor de la incredulidad del siglo XVIII:

Todos los rebeldes del espíritu van a los judíos. El judío está en obra en el inmenso taller de blasfemias del emperador Federico, de los príncipes de Suabia y de Aragón. Es él quien forjó el arsenal homicida que legó a los escépticos del Renacimiento y a los libertinos del gran siglo. El sarcasmo de Voltaire es sólo el resonante eco de una palabra murmurada en tiempos de Celsio y de Orígenes en la cuna misma de la religión del Cristo.

El historiador que veía nacer incesantemente bajo sus ojos estas diversas herejías, se preguntaba: ¿Quién sirvió pues de lazo entre todas estas sectas? ¿Quién ha propagado estas doctrinas a través de los pueblos nuevos? ¿Cómo explicar los renacimientos repentinos del espíritu pagano, con las mismas ideas, los mismos símbolos y las mismas prácticas dentro del mundo cristiano, en épocas y medios tan diversos: con la gnosis, en los primeros siglos; con Manes, en el siglo III; en el XI, con los albigendes; en el XIII, con los templarios; en el XVI, con los Sociniens; y hoy día con los masones? ¿Hubo entre estas herejías diversas de nombre e idénticas en cuanto al espíritu, un nexo viviente, que conservaba, que mantenía este espíritu durante sus adormecimientos aparentes?

Será el honor de Mons. Meurin haber sido el primero en hacer hincapié sobre un examen serio de los documentos, una respuesta que otros sólo habían entrevisto. Para él, el agente de transmisión de los errores antiguos a través las edades hasta el mundo moderno, el verdadero fundador de las herejías, su inspirador secreto, antaño como hoy, desde los gnósticos hasta los masones, es el judío. El apóstol san Juan señalaba su obra en el siglo 1 en los mismos términos que Mons. Meurin en el siglo XIX: “La sinagoga de Satanás (ID)”. (Ap. II, 10.) (14) El mismo prelado exclama:
 
¡Qué figura extraña de la humanidad que es este pueblo de Israel! ¡Que grande y majestuoso es en su historia mientras marcha con el Señor! ¡Que grande es también y sobre todo terrible en su odio contra el Mesías que desconoció y mató en la cruz!

El obispo concluye:

El judaísmo, la apostasía, los vicios y las pasiones, bajo la dirección superior de Lucifer, escalan juntos al asalto de la Jerusalén celestial, esperando conseguir por fin con sus batallones reunidos lo que hasta hoy no consiguieron con ataques separados. Es su supremo esfuerzo antes de declararse vencido y rendir las armas. Esperemos todavía un poco. La esposa del Salvador está acostumbrada a vencer por el sufrimiento. Imita en todo a su divino Esposo. La masonería, esta nueva sinagoga de Satanás, será, como la antigua sinagoga, vencida por la Cruz. ¡Bienaventurados quienes no hayan doblado la rodilla ante Lucifer ni ante su ídolo!


Es verdad, según la predicción de JESUCRISTO, que antes del fin del mundo habrá una última batalla librada a la Iglesia por el Anticristo en persona. Antes de la suprema catástrofe, la Iglesia debe celebrar su más hermoso triunfo por la conquista de todas las naciones y su sumisión a la dulce y santa ley del Crucificado. Estamos todavía muy lejos del fin.

El mundo ha hecho todavía demasiado poco para haber merecido ser creado.

Aceptemos el augurio, pero mientras tanto no apartemos la mirada del trabajo que se cumple hoy en el mundo cristiano bajo la misma inspiración que en los siglos pasados y por las mismas manos.

Actualmente hay algo que parece deber llamar particularmente la atención, como medio adoptado en la hora presente por los enemigos del cristianismo para llegar a sus fines.

Después de dieciocho siglos de inquebrantable fijeza en sus creencias y prácticas religiosas, Israel se sacude. Se ve a muchos judíos hacerse filósofos, librepensadores, sin tener ya con los judíos del Talmud otro contacto que el de la raza y la sangre.

Se los llama “liberales” en oposición a los tradicionalistas. Se dan la calidad de “reformadores”. “A quienes se llama “reformadores” —dicen los Archivos Israelitasquieren deshacerse de golpe de todas las trabas y el Talmud se ve rechazado” (XII P. 242ss, año 1867).

Los liberales reformadores se reclutan sobre todo entre quienes habitan nuestras comarcas, quienes ha bebido en la copa de nuestra civilización.

Con todo, no hay que creer que renunciando a las creencias y prácticas religiosas de sus antepasados, renieguen su raza y abandonen sus pretensiones al dominio sobre todos los pueblos de la tierra. No, ellos rivalizan con los ortodoxos por mantener muy alto y muy firme la estandarte de Israel. Pero pretenden contra éstos que la transformación del judaísmo a la que se han comprometido es necesaria para el cumplimiento de sus destinos. Dicen a los ortodoxos:

“Vuestras observancias anticuadas impiden al judaísmo hacerse aceptar y así nos hacen faltar al proselitismo que debemos ejercer” (Arch. Isr., p. 448, año 1867).

Así pues, si los Talmudistas difieren de los liberales, es sólo en el punto de saber cuál es el mejor medio que emplear para servir a la misión que Israel pretende haber recibido. Conocemos esta misión, es preparar las vías a aquel a quien esperan con ansias, su mesías. Los talmudistas siguen esperando un mesías en carne y hueso que los hará dueños del universo; los liberales dicen que no hay otro mesías que esperar sino la Revolución, cuyos “principios” disuelven todas las sociedades y preparan su universal imperio. Para difundir estos “principios” modernos, para hacerlos dar los frutos esperados, estiman necesario deshacerse ellos mismos de las observancias a las cuales sus padres se habían sometido cuando creían que su fidelidad apresuraría la llegada del mesías personal. Es un equipaje voluminoso, y además el judío a la antigua moda no podía “hacerse aceptar”. Hace falta conseguir sin embargo hacerse aceptable a los grupos humanos con los que quiere ejercerse un “proselitismo”. 

Primera página de 1893 del periódico “antisemita” francés La libre parole, fundado por Édouard Drumont, mostrando la ambición judía de dominar el mundo.

¿En qué consiste este proselitismo? ¿En incitar a fieles de las diversas religiones a entrar en el judaísmo? A los judíos nunca se le ocurrió hacer esta clase de proselitismo: ellos son un pueblo, una raza aparte, “la primera aristocracia del mundo”, los únicos hombres verdaderos; nunca tuvieron la intención de elevar hasta ellos a seres que de humanos no tienen más que la apariencia (15).

Lo que tienen en vista, es el dominio. Para establecer este dominio, no basta con aniquilar el patriotismo en los corazones, hace falta además y sobre todo apagar la fe religiosa, pues nada da al hombre tanta dignidad e independencia como su unión con DIOS por la fe y caridad; hace falta llevar a los hombres a lo que uno de ellos ha llamado muy bien “la iglesia del librepensamiento religioso”.

Admirad este acercamiento: librepensamiento y religión. Saben que el hombre es naturalmente religioso, y que no se puede destruir su naturaleza; hace falta contentarse pues, y basta con traer a los hombres de todas las religiones a una religiosidad vaga donde cada uno creerá lo que le agrade creer y rinda a la divinidad el culto que le será conveniente rendir. “Cada uno, siguiendo su conciencia, conservará las prácticas del culto rendido al DIOS único e inmaterial, o las reformará según los principios de un israelitismo liberal y humanitario”. Gracias a la amplitud de esta “libertad práctica, el progreso brotará y la religión universal resaltará sin que ninguna conciencia haya sido perturbada” realmente. (Arch. Isr., III, P. 118-119, año 1868).

Aquí tenemos otra palabra muy característica, y que acaba de iluminar el pensamiento de Israel y el fin que persigue: “Religión universal”. La religión universal es la religión católica. “El israelitismo liberal y humanitario” quiere sustituir el verdadero catolicismo con una Iglesia Católica a su guisa: católica porque todos podrán entrar y todos estarán de acuerdo, visto que ella no impondrá ningún dogma. “Es indispensable sobre todo separar distintamente la moral que pertenece a todos, del dogma religioso particular a cada creencia” (Arch. Isr., XI, p. 504, año 1867).

Tales son las ideas de los judíos de hoy, tales son sus proyectos, expuestos por ellos mismos, y que por otra parte huelga ver escritos en las publicaciones hechas por ellos y para ellos. Basta abrir los ojos a lo que pasa desde hace un siglo y sobre todo desde hace veinte años en el mundo político y en el mundo de las ideas para ver el inmenso esfuerzo hecho para abolir todo rastro de fe en las instituciones y en las almas.

Este esfuerzo recibe su impulso y su dirección del judaísmo. El judaísmo mismo lo dice sin disimulos:

“La Alianza Israelita Universal no se detiene en nuestro culto solo, se dirige a todos los cultos. Quiere penetrar en todas las religiones, como penetra en todas las comarcas... que los hombres iluminados, sin distinción de culto, se unan en esta Asociación Israelita Universal, cuyo fin es tan noble y tan ampliamente civilizador... Reconocer que todas las religiones que tienen la moral por base y a DIOS por cumbre, son hermanas y deben ser amigas entre sí; HACER CAER LAS BARRERAS QUE SEPARAN lo que debe reunirse un día! (16): ESTA ES LA HERMOSA Y GRANDE MISIÓN de nuestra Alianza Israelita Universal. Marchemos firmes y resueltos en la vía que tenemos trazada” (Arch. Isr. XXV, pp. 514-520, 600-651, año 1861).

“Por fin han llegado los tiempos en que los hechos se apresuran a responder a las palabras: el más vasto y más maravilloso de los templos, un templo cuyas piedras están vivas y dotadas de pensamiento, se eleva para recibir en su elástico recinto, bajo la bandera por siempre sagrada de la razón y la filosofía, todo lo que el género humano encierra en su seno de generoso, de hostil al misterio y a la ignorancia, de verdaderos hijos de la luz y la libertad” (Archivos israelitas, XXIV, p. 1074. Año. 1866.)

En este mismo año, un judío, descontando ya el triunfo, exclamaba en su entusiasmo:

¡Que por todas partes se eleven templos, recibiendo en su recinto a todos los hombres sin distinción de origen religioso! Que todos los corazones, repletos de los mismos sentimientos de amor, se desahoguen delante del mismo Dios, Padre de todos los seres. Que todos se alimenten de los mismos principios de virtud, moral y religión, y los odios de las sectas desaparecerán, y la armonía reinará en la tierra, y LOS TIEMPOS MESIÁNICOS, predichos por los profetas de Israel, SERÁN REALIZADOS.

Los Archivos Israelitas publicando estas palabras de Hippolyte Rodrigues, admiran la grandeza, la elevación y la generosidad de las ideas que las han inspirado. (XIV, p. 628-629, año 1886).

Hippolyte Rodrigues, miembro fundador y secretario de la Sociedad Literaria y Científica Judía

La obra tan documentada del Sr. des Mousseaux: El judío, el judaísmo y la judaización de los pueblos cristianos, es la fuente de las citas que acabamos de hacer. Son concluyentes, marcan del modo más claro el fin perseguido hoy día por el judaísmo cuando se esfuerza en penetrar en todas las religiones, para enervarlas y deshuesarlas de alguna manera, disgregando el dogma para sólo dejar en las almas sentimientos y en la sociedad una moral que, por no apoyarse más sobre la roca de la verdad, flotará a la merced de todas las pasiones. Y como no hay en realidad más que una sola Iglesia que tenga dogmas, que tenga al menos la totalidad de las verdades reveladas de las que las demás asociaciones religiosas sólo conservan más o menos de fragmentos, el esfuerzo de Israel está todo dirigido contra el catolicismo.
 
¿Puede ya contar con algunos éxitos en su audaz y criminal empresa? Puede verse empezar ya a formarse, dentro de la sociedad cristiana, este vago sistema, esta vaporosa forma de religión a la cual los judíos querrían llevar a todos los hombres?

El Revdo. P. Klein ha publicado hace unos años un libro intitulado NUEVAS TENDENCIAS EN RELIGIÓN Y LITERATURA. Ha mostrado con numerosas Citas que existe actualmente en Francia, en el mundo de los intelectuales, una corriente que él llama “el movimiento neocristiano”, es decir:

este estado de ánimo cuyo síntoma más general, si no el carácter esencial, parece ser la pretensión de renovar el sentimiento religioso, de desprender de las trabas del dogma las hermosuras de la moral cristiana, y de quitar el gobierno de nuestra vida a la razón, que ha dado sus muestras de impotencia, para entregarlas místicamente a la voluntad y al amor.

Entre quienes se dejan llevar por este movimiento hay algunos que, como el Sr. de Vogué y el Sr. Rod, creen que “la Iglesia seguirá conservando y propagando la moral evangélica”. Hay otros que piensan que “la Iglesia no consentirá en los progresos que tendría que hacer para retomar la dirección moral de los espíritus, y en consecuencia será sustituida en esta misión por otros menos indignos”.

¿Cuáles serían estos otros?

El Sr. Desjardins imagina una aristocracia intelectual a la que estaría entregada la dirección de la humanidad. Comprendería a todos los que creen en lo divino, cualquiera que sea su religión o filosofía. Son en primer lugar “todos los verdaderos cristianos y todos los verdaderos judíos, aferrados al espíritu profundo de su religión; luego los filósofos y poetas que afirman o cantan el ideal moral; los nuevos discípulos de Platón, de los estoicos y de Kant, tales como el Sr. Charles Secriton, el Sr. Renouvier: tales, también, como el Sr. Lachelier, o el Sr. Fouillée, o el Sr. Sully-Prud'homme”.

Bajo esta dirección, formando “la unanimidad” que él ansía y que los judíos saludan o bajo el nombre de “Iglesia universal” o de “librepensamiento religioso”, estarían “todos aquellos, célebres u oscuros, cuya vida, fuera de toda especulación, es una afirmación sólida de la posibilidad y de la suficiencia del bien”.

El prolífico escritor judío James Darmesteter

El Sr. James Darmesteter es más preciso en su Obra Les Prophètes d'Israël (Los profetas de Israel); dice que “la salvación religiosa y moral de la sociedad está en el retorno al profetismo, a la doctrina que fue la de los judíos en los siglos inmediatamente anteriores a JESUCRISTO”. Con sus dogmas anticuados -dice- “el catolicismo dejó de ser una fuerza de acción y de progreso”; y por otra parte la ciencia mostró sus debilidades. ¿Qué hacer pues? “El ALMA MODERNA no puede volverse atrás: ¡es por eso que DEBERÁ REMONTARSE A LOS PROFETAS DE ISRAEL!”

Los judíos podrían contar pues con el movimiento neocristiano y esperar llevarlo a los fines de la Alianza Israelita Universal, de que no parece muy alejado.

No hay que creer que este movimiento se restrinja a algunos dilettantes. El Rev. P. Klein dice:

Nos parece que en sí mismo el movimiento neocristiano depende demasiado directamente de la marcha de las ideas en esta última mitad de siglo, para ser atribuido sólo a la fantasía de un pequeño número de escritores. Ni siquiera sabemos si sería exagerado decir que responde al estado de ánimo de una muy gran parte de la juventud (17)”

Puede haber, y creemos que efectivamente hay, en varios de quienes se entregan a este movimiento o que lo imprimen, una gran sinceridad y una atracción real por el cristianismo, causada por el vacío que sienten en ellos y las decepciones que los sistemas filosóficos y científicos les han hecho experimentar. Estos hombres suben hacia la fe y deben ser alentados. ¿Pero sería recomendable dar el mismo aliento a quienes, ubicados en medio de la plena luz, darían pasos fuera de ella para ir delante de estos hermanos y tenderles la mano?

El sistema de propaganda religiosa que se ha llamado “Un catolicismo estadounidense”, es sospechoso de dar estos pasos hacia afuera. ¿Esta sospecha es fundada? Es lo que tenemos que examinar en este estudio.

Continúa...

Notas:

14) Su demostración estaba confirmada por la Renaissance philosophique, revista mensual de la masonería filosófica, en el número del 25 de enero de 1893. El autor del artículo, a continuación de otra revista de la secta, la Initiation, dice haber encontrado en la gnosis antigua y en los hindúes el “sentido místico” de todos los símbolos masónicos: mazo, triángulo, estrella, delantal, rosa-cruz, columnas, etc., etc.

15) Mons. Meurin, después de recordar que Carlile, una autoridad masónica, da la siguiente definición del nombre de judío: “Literalmente es el Dios del hombre”, pregunta: ¿Cuál es entonces el origen de este orgullo desenfrenado que lleva a los judíos a llamarse “la Humanidad por excelencia” y cada judío “un hombre verdadero”, por encima de toda criatura humana? No lo dudamos: es el misterio de Lucifer caído, repetido en el pueblo de DIOS caído.

16) Encontraremos estas mismas ideas expresadas por las mismas palabras en los discursos y textos de los americanistas.

17) Que se nos permita señalar aquí el peligro que hay en hacer perorar en los congresos de la juventud cristiana a universitarios que no están completamente libres del espíritu neocristiano.
 

EL CONCILIO DE TRENTO (19, 20 y 21)

Publicamos las Sesiones decimonovena, vigésima y vigésimo primera del Concilio Ecuménico de Trento continuado por el Papa Pío IV.


SESION XIX

Que es la III celebrada en tiempo del Sumo Pontífice Pio IV el 14 de mayo de 1562.

Decreto de la prorrogación de la sesión

El Sacrosanto, Ecuménico y General Concilio de Trento, congregado legítimamente en el Espíritu Santo, y presidido de los mismos Legados de la Sede Apostólica ha juzgado se debían prorrogar, y prorroga en efecto, por justas y racionales causas, hasta el jueves después de la próxima festividad del Corpus, que será el día 4 de junio, los decretos que se habían de establecer y promulgar el día de hoy en la presente Sesión; e indica a todos que se ha de tener y celebrar la Sesión en el día mencionado. Entretanto se debe rogar a Dios, Padre de nuestro señor Jesucristo, autor de la paz, que santifique los corazones de todos para que con su auxilio pueda este Santo Concilio ahora y siempre, meditar y llevar a debido efecto las resoluciones que contribuyan a su alabanza y gloria.


SESION XX

Que es la IV celebrada en tiempo del Sumo Pontífice Pio IV el 4 de junio de 1562.

Decreto de la prorrogación de la sesión.

El Sacrosanto, Ecuménico y General Concilio de Trento, congregado legítimamente en el Espíritu Santo, y presidiendo de los mismos Legados de la Sede Apostólica, movido de varias dificultades originadas de diversas causas, así como por proceder en todo con la mayor oportunidad y deliberación; es a saber, por tratar y establecer los dogmas a un mismo tiempo que las materias pertenecientes a la reforma; ha decretado que se defina todo cuanto parezca deberse establecer así respecto de la reforma, como de los dogmas, en la próxima Sesión, que indica a todos para el día 16 del próximo mes de julio. Añadiendo no obstante, que el mismo Santo Concilio pueda y tenga autoridad para restringir y prorrogar el expresado término a su arbitrio y voluntad, aunque sea en una Congregación general, según juzgare conveniente a las cosas del Concilio.

SESION XXI

Que es la V celebrada en tiempo del Sumo Pontífice Pio IV el 16 de julio de 1562.

Doctrina de la comunión en ambas especies, y de la de los párvulos

Teniendo presentes el Sacrosanto, Ecuménico y General Concilio de Trento, congregado legítimamente en el Espíritu Santo, y presidido de los mismos Legados de la Sede Apostólica, los varios y monstruosos errores que por los malignos artificios del demonio se esparcen en diversos lugares acerca del tremendo y santísimo Sacramento de la Eucaristía, por los que parece que en algunas provincias se han apartado muchos de la fe y obediencia de la Iglesia Católica; ha tenido por conveniente exponer en este lugar la doctrina respectiva a la comunión en ambas especies, y a la de los párvulos. Con éste fin prohíbe a todos los fieles cristianos que ninguno en adelante se atreva a creer, o enseñar, o predicar acerca de ella, de otro modo que del que se explica y define en los presentes decretos.

Cap. I. Los legos y clérigos que no celebran, no están obligados por derecho divino a comulgar en las dos especies.

En consecuencia pues, el mismo Santo Concilio enseñado por el Espíritu Santo, que es el espíritu de sabiduría e inteligencia, el espíritu de consejo y de piedad (Isa. 11, Conc, Const. Ses. 13), y siguiendo el dictamen y costumbre de la misma Iglesia, declara y enseña, que los legos y los clérigos que no celebran, no están obligados por precepto alguno divino a recibir el Sacramento de la Eucaristía bajo las dos especies; y que no cabe absolutamente duda, sin faltar a la fe, en que les basta para conseguir su salvación, la comunión de una de las dos especies. Porque aunque Cristo nuestro señor, instituyó en la ultima cena este venerable Sacramento en las especies de pan y vino (Mat. 26., Marc. 14, Luc.12:1, Cor 11), y lo dio a sus Apóstoles; sin embargo no tienen por objeto aquella institución y comunión establecer la obligación de que todos los fieles cristianos deban recibir en fuerza del establecimiento de Jesucristo de una y otra especie. Ni tampoco se colige bien del sermón que se halla en el capítulo sexto de S. Juan, que el Señor mandase bajo precepto la comunión de las dos especies, de cualquier modo que se entienda, según las varias interpretaciones de los santos Padres y Doctores. Porque el mismo que dijo: Si no comiereis la carne del hijo del hombre, ni bebiereis su sangre, no tendréis propia vida [Juan 6) dijo también: Si alguno comiere de este pan, vivirá eternamente (Ibid.). Y el que dijo: Quien come mi carne y bebe mi sangre, logra vida eterna (Ibid.); dijo igualmente: El pan que yo daré es mi carne, que daré por vivificar al mundo (Ibid.). Y en fin el que dijo: Quien come mi carne y bebe mi sangre, queda en mí, y yo quedo en él; dijo no obstante: Quien come este pan, vivirá eternamente (Ibid.).

Cap. II. De la potestad de la Iglesia para dispensar el Sacramento de la Eucaristía.

Declara además, que en la administración de los Sacramentos ha tenido siempre la Iglesia potestad para establecer o mudar, salva siempre la esencia de ellos, cuanto ha juzgado ser mas conducente, según las circunstancias de las cosas, tiempos y lugares, a la utilidad de los que reciben los Sacramentos, o a la veneración de estos. Esto mismo es lo que parece insinuó claramente el Apóstol san Pablo cuando dice: Débesenos reputar como ministros de Cristo, y dispensadores de los misterios de Dios (1. Cor. 4.2, Cor. 2). Y bastantemente consta que el mismo Apóstol hizo uso de esta potestad, así respecto de otros muchos puntos, como de este mismo Sacramento; pues dice, habiendo arreglado algunas cosas acerca de su uso: Cuando llegue, daré orden en lo demás (1. Cor. 11). Por lo tanto, reconociendo la Santa Madre Iglesia esta autoridad que tiene en la administración de los Sacramentos; no obstante haber sido frecuente desde los principios de la religión cristiana el uso de comulgar en las dos especies; viendo empero mudada ya en muchísimas partes con el tiempo aquella costumbre, ha aprobado, movida de graves y justas causas (Conc. Const. Ses. 13.), la de comulgar bajo una sola especie, decretando que esta se observase como ley; la misma que no es permitido reprobar, ni mudar arbitrariamente sin la autoridad de la misma Iglesia.

Cap. III. Que se recibe Cristo todo entero, y un verdadero Sacramento en cualquiera de las dos especies.

Declara el Santo Concilio después de esto, que aunque nuestro Redentor, como se ha dicho antes, instituyó en la última cena este Sacramento en las dos especies, y lo dio a sus Apóstoles (Mat. 16. Marc.14, Luc. 22); se debe confesar no obstante, que también se recibe en cada una sola de las especies a Cristo todo entero y un verdadero Sacramento; y que en consecuencia las personas que reciben una sola especie, no quedan defraudadas respecto el fruto de ninguna gracia necesaria para conseguir la salvación.

Cap. IV. Que los párvulos no están obligados a la comunión Sacramental.

Enseña en fin el Santo Concilio, que los párvulos que no han llegado al uso de la razón, no tienen obligación alguna de recibir el Sacramento de la Eucaristía: pues reengendrados por el agua del Bautismo, e incorporados con Cristo, no pueden perder en aquella edad la gracia de hijos de Dios que ya lograron. Ni por esto se ha de condenar la antigüedad, si observó esta costumbre en algunos tiempos y lugares; porque así como aquellos Padres santísimos tuvieron causas racionales, atendidas las circunstancias de su tiempo, para proceder de este modo; debemos igualmente tener por cierto e indisputable, que lo hicieron sin que lo creyesen necesario para conseguir la salvación.

De la Comunión en ambas especies, y de la de los párvulos

CAN. I. Si alguno dijere que todos y cada uno de los de los fieles cristianos están obligados por precepto divino, o de necesidad para conseguir la salvación, a recibir una y otra especie del Santísimo Sacramento de la Eucaristía; sea excomulgado.

CAN. II. Si alguno dijere, que no tuvo la Santa Iglesia Católica causas ni razones justas para dar la comunión solo en la especie de pan a los legos así como á los clérigos que no celebran; o que erró en esto; sea excomulgado.

CAN. III. Si alguno negare que Cristo, fuente y autor de todas las gracias, se recibe todo entero bajo la sola especie de pan, dando por razón, como falsamente afirman algunos, que no se recibe según lo estableció el mismo Jesucristo, en las dos especies; sea excomulgado.

CAN. IV. Si alguno dijere, que es necesaria la comunión de la Eucaristía a los niños antes que lleguen al uso de la razón; sea excomulgado.

El mismo Santo Concilio reserva para otro tiempo, y será cuando se le presente la primera ocasión, el examen y definición de los dos artículos ya propuestos, pero que aun no se han ventilado; es a saber: Si las razones que indujeron a la Santa Iglesia Católica a dar la comunión en una sola especie a los legos, así como a los sacerdotes que no celebran; deben de tal modo subsistir, que por motivo ninguno se permita a nadie el uso del cáliz y también; Si en caso de que parezca deberse conceder a alguna nación o reino el uso del cáliz por razones prudentes, y conformes a la caridad cristiana, se le haya de conceder bajo algunas condiciones, y cuales sean estas.

DECRETO SOBRE LA REFORMA

PROEMIO

El mismo Sacrosanto, Ecuménico y General Concilio de Trento, congregado legítimamente en el Espíritu Santo, y presidido de los mismos Legados de la Sede Apostólica, ha tenido por bien establecer en la presente ocasión a honra de Dios omnipotente y ornamento de la Santa Iglesia, los puntos que se siguen sobre la materia de la reforma.

Cap. I. Ordenen los Obispos y den las dimisorias y testimoniales gratis: sus ministros nada absolutamente perciban por ella, y los notarios lo determinado en el decreto

Debiendo estar muy distante del orden eclesiástico toda sospecha de avaricia (Conc. II. Lat. c. I. et Later. IV. can. 63. Calc. can. 2. Braccar. II. c. 3. Aurel. II. c. 3. et Tolet. II. c. 3); no perciban los Obispos, ni los demás que confieren órdenes, ni los ministros, bajo ningún pretexto, cosa alguna por la colación de cualesquiera de ellos, ni aun por la de la tonsura clerical, ni por las dimisorias o testimoniales, ni por el sello, ni por ningún otro motivo, aunque la ofrezcan voluntariamente. Mas los notarios podrán recibir, solo en aquellos lugares en que no hay la loable costumbre de no percibir derechos, la décima parte de un escudo de oro por cada una de las dimisorias, o testimoniales; con la circunstancia de que para esto no han de gozar salario alguno señalado por ejercer su oficio, ni ha de poder resultar directa, ni indirectamente emolumento alguno al Obispo de los gajes del notario, por la colación de las órdenes; pues decreta que en estos casos están absolutamente obligados a ejercer su oficio de gracia; anulando y prohibiendo enteramente las tasas, estatutos y costumbre contrarias, aunque sean inmemoriales, de cualquier lugar que sea, pues con mas razón pueden llamarse abusos y corruptelas favorables a la Simonía. Los que ejecutaren lo contrario, así los que dan, como los que reciben, incurran por el mismo hecho, además de la venganza divina, en las penas asignadas por derecho.

Cap. II. Exclúyense de las sagradas órdenes los que no tienen de que subsistir

No siendo decente que mendiguen con infamia de sus órdenes las personas dedicadas al culto divino, ni ejerzan contratos bajos y vergonzosos; constando que en muchísimas partes se admiten casi sin distinción a las sagradas órdenes muchísimas personas que con varios artificios y engaños suponen que poseen algún beneficio eclesiástico, o caudales suficientes; establece el Santo Concilio, que en adelante no sea promovido clérigo ningún secular, aunque por otra parte sea idóneo por sus costumbres, ciencia y edad, a las órdenes sagradas, a no constar antes legítimamente que está en posesión pacífica de beneficio eclesiástico, que baste para pasar honradamente la vida. Ni pueda resignar este beneficio, sino haciendo mención de que fue promovido a título del mismo; ni se le admita la resignación sino constando que puede vivir cómodamente con otras rentas. Y a no hacerse la resignación con estas circunstancias, sea nula. Los que obtienen patrimonio o pensión, no puedan ordenarse en adelante, sino los que juzgare el Obispo debe ordenar por necesidad, o comodidad de sus iglesias, certificándose antes de que efectivamente tienen aquel patrimonio o pensión, y que son suficientes para poderlos mantener; sin que absolutamente puedan después enajenarlos, extinguirlos, ni cederlos sin licencia del Obispo (Conc. Lat. sub Alexand. III. part. 1. c. 9), hasta que hayan logrado otro beneficio eclesiástico suficiente, o tengan por otra parte con que poderse mantener: renovando en este punto las penas de los antiguos cánones.

Cap. III. Prescríbese el orden de aumentar las distribuciones cotidianas a quienes se deban: penas a los contumaces que no sirven.

Estando los beneficios destinados al culto divino y al cumplimiento de los ministros eclesiásticos; establece el Santo Concilio, para que no se disminuya en cosa alguna el culto divino, sino que en todo se le dé el debido cumplimiento y obsequio; que en las iglesias así catedrales, como colegiatas, en que no hay distribuciones cotidianas, o son tan cortas que verosímilmente no se hace caso de ellas; se deba separar la tercera parte de los frutos y demás provechos y obvenciones, así de las dignidades, como de los canonicatos, personados, porciones y oficios, y convertirla en distribuciones diarias; las cuales se han de repartir proporcionalmente entre los que obtienen las dignidades, y los demás que asisten a los oficios divinos, según la división que en la primera regulación de los frutos debe hacer el Obispo, aun como delegado de la Sede Apostólica; salva no obstante la costumbre de aquellas iglesias en que nada perciben o perciben menos de la tercera parte los que no residen o no sirven; sin que obsten exenciones, ni otras costumbres, por inmemoriales que sean, como ni cualquiera apelación. Si creciere la contumacia de los que no sirven, puédase proceder contra ellos según lo dispuesto en el derecho y en los sagrados cánones.

Cap. IV. Cuando se han de nombrar coadjutores para la cura de almas. Prescríbese el modo de erigir nuevas parroquias

Los Obispos, aun como delegados de la Sede Apostólica obliguen a los curas, u otros que tengan obligación, a tomar por asociados en su ministerio el número de sacerdotes que sea necesario para administrar los Sacramentos y celebrar el culto divino en todas las iglesias parroquiales o bautismales, cuyo pueblo sea tan numeroso, que no baste un cura solo a administrar los Sacramentos de la Iglesia, ni a celebrar el culto divino. Mas en aquellas partes en que los parroquianos no puedan, por la distancia de los lugares, o por la dificultad, concurrir sin grave incomodidad a recibir los Sacramentos y oír los oficios divinos; puedan establecer nuevas parroquias, aunque se opongan los curas, según la forma de la constitución de Alejandro VI que principia: Ad audientiam. Asígnese también, a voluntad del Obispo, a los sacerdotes que de nuevo se destinaren al gobierno de las iglesias recientemente erigidas, suficiente congrua de los frutos que de cualquier modo pertenezcan a la iglesia matriz; y si fuese necesario, pueda obligar al pueblo a suministrar lo suficiente para el sustento de los dichos sacerdotes; sin que obsten reservación alguna general o particular, o afección alguna sobre las dichas iglesias. Ni semejantes disposiciones, ni erecciones puedan anularse ni impedirse, en fuerza de cualesquiera provisiones, ni aun en virtud de resignación, ni por ningunas otras derogaciones, o suspensiones.

Cap. V. Puedan hacer los Obispos uniones perpetuas en los casos que permite el derecho.

Para que se conserve dignamente el estado de las iglesias en que se tributan a Dios los sagrados oficios; puedan los Obispos, aun como delegados de la Sede Apostólica, hacer según la forma del derecho, y sin perjuicio de los que las obtienen (Lateran. sub Leon. X. Sess. 9. de Refor. Cur.), reuniones perpetuas de cualesquier iglesias parroquiales y bautismales, y de otros beneficios curados o no curados, con otros que lo sean, a causa de la pobreza de las mismas iglesias, y en los demás casos que permite el derecho; aunque dichas Iglesias o beneficios estén reservados general o especialmente, o afectos de cualquiera otro modo. Y estas uniones no puedan revocarse ni quebrantarse de modo alguno en virtud de ninguna provisión, sea la que fuere, ni aun por causa de resignación, derogación o suspensión.

Cap.VI. Señálense a los curas ignorantes vicarios interinos, asignando a estos parte de los frutos: los que continuaren viviendo escandalosamente, puedan ser privados de sus beneficios.

Por cuanto los curas ignorantes e impéritos de las iglesias parroquiales son poco aptos para el desempeño del sagrado ministerio; y otros, por la torpeza de su vida, mas bien destruyen que edifican, puedan los Obispos aun como delegados de la Sede Apostólica, señalar interinamente, coadjutores o vicarios a los mencionados curas iliteratos e imperitos, como por otra parte sean de buena vida (Conc. Tolet. VIII. can. 8); y asignar a los vicarios una parte de los frutos, que sea suficiente para sus alimentos o dar providencia de otro modo, sin atender a apelación ni exención alguna. Refrenen también y castiguen a los que viven torpe y escandalosamente, después de haberlos amonestado; y si aun todavía perseverasen incorregibles en su mala vida, tengan facultad de privarles de sus beneficios, según las constituciones de los sagrados cánones, sin que obste ninguna exención ni apelación.

Cap. VII. Trasladen los Obispos los beneficios de las iglesias que no se pueden reedificar; procuren reparar las otras; y que se deba observar en esto.

Debiéndose también poner sumo cuidado en que las cosas consagradas al servicio divino no decaigan, ni se destruyan por la injuria de los tiempos, ni se borren de la memoria de los hombres, puedan los Obispos a su arbitrio, aun como delegados de la Sede Apostólica, trasladar los beneficios simples, aun los que son de derecho de patronato, de las iglesias que se hayan arruinado por antigüedad, o por otra causa, y que no se puedan restablecer por su pobreza, a las iglesias matrices u a otras de los mismos lugares, o de los mas vecinos; citando antes las personas a quienes toca el cuidado de las mismas Iglesias; y erijan en las matrices, o en las otras, los altares y capillas, con las mismas advocaciones; o transfiéranlas a las capillas o altares ya erigidos, con todos los emolumentos y cargas impuestas a las primeras iglesias. Cuiden también de reparar y reedificar las Iglesias parroquiales así arruinadas, aunque sean de derecho de patronato, sirviéndose de todos los frutos y rentas que de cualquier modo pertenezcan a las mismas iglesias; y si estos no fueren suficientes, obliguen a ello con todos los remedios oportunos a todos los patronos, y demás que participan algunos frutos provenidos de dichas iglesias, o en defecto de estos obliguen a los parroquianos, sin que sirva de obstáculo apelación, exención, ni contradicción alguna. Mas si padeciesen todos suma pobreza sean transferidas a las iglesias matrices o a las más vecinas, con facultad de convertir así las dichas parroquiales, como las otras arruinadas en usos profanos que no sean indecentes, erigiendo no obstante una cruz en el mismo lugar.

Cap. VIII. Visiten los Obispos todos los años los monasterios de encomienda, donde no esté en su vigor la observancia regular, y todos los beneficios.

Es muy conforme a razón que el Ordinario cuide con esmero y de providencia sobre todas las cosas que pertenecen en su diócesis al culto divino. Por lo tanto, visiten los Obispos todos los años, aun como delegados de la Sede Apostólica, los monasterios de encomienda, aunque sean los que llaman abadías, prioratos y preposituras, en que no esté en su vigor la observancia regular; así como los beneficios con cura de almas, y los que no la tienen, y los seculares y regulares, de cualquier modo que estén en encomienda, aunque sean exentos (Conc. Tarrac. I c.7. et Brac. II. c. 1); cuidando también los mismos Obispos de que se renueven los que necesiten reedificarse, o repararse, valiéndose de medios eficaces, aunque sea del secuestro de los frutos; y si los dichos, o sus anejos tuviesen cargo de almas, cúmplase esto exactamente, así como todas las demás cargas a que haya obligación; sin que obsten apelaciones ni privilegios algunos, costumbres prescritas aun de tiempo inmemorial, letras conservatorias, jueces deputados, ni sus inhibiciones. Y si la observancia regular estuviese en ellos en su vigor, procuren los Obispos por medio de sus exhortaciones paternales, que los superiores de estos regulares observen y hagan observar el orden de vida que deben tener conforme a su instituto regular, y contengan y moderen sus súbditos en el cumplimiento de su obligación. Mas, si amonestados los superiores, no les visitaren ni corrigieren en el espacio de seis meses; puedan los mismos Obispos en este caso, aun como delegados de la Sede Apostólica, visitarlos, y corregirlos del mismo modo que podrían sus superiores, según sus institutos removiendo absolutamente, y sin que puedan servirles de obstáculo las apelaciones, privilegios y exenciones, cualesquiera que sean.

Cap. IX. Suprímese el nombre y uso de los demandantes. Publiquen los Ordinarios las indulgencias y gracias espirituales. Perciban dos del cabildo las limosnas sin interés alguno.

Como muchos remedios que diferentes Concilios aplicaron antes en sus respectivos tiempos, tanto el Lateranense y Lugdunense, como el Vienense, contra los perversos abusos de los demandantes de limosnas (Laten, c.1 sub Inn. Ille), han venido a ser inútiles en los tiempos modernos; y se ve mas bien que su malicia se aumenta de día en día con grande escándalo y quejas de todos los fieles, en tanto grado que no parece queda esperanza alguna de su enmienda; establece el Santo Concilio, que en adelante se extinga absolutamente aquel nombre y uso en todos los países de la cristiandad; y que no se admita absolutamente a nadie para ejercer semejante oficio; sin que obsten contra esto los privilegios concedidos a iglesias, monasterios, hospitales, lugares piadosos, ni a cualesquiera personas de cualquier estado, grado y dignidad que sean, ni costumbres aunque sean inmemoriales. Decreta también que las indulgencias, u otras gracias espirituales, de que no es justo privar por aquel abuso a los fieles cristianos, se publiquen en adelante al pueblo en el tiempo debido, por los Ordinarios de los lugares, acompañándose de dos personas que agregarán de sus cabildos; a las que también se concede facultad para que recojan fielmente, y sin percibir paga alguna, las limosnas y otros subsidios que caritativamente les franqueen; para que en fin se certifiquen todos, de que el uso que se hace de estos celestiales tesoros de la Iglesia, no es para lucrar, sino para aumentar la piedad.

Asignación de la Sesión futura.

El Sacrosanto, Ecuménico y General Concilio de Trento, congregado legítimamente en el Espíritu Santo, y presidido de los mismos Legados de la Sede Apostólica, ha establecido y decretado que la Sesión próxima se ha de tener y celebrar en la feria quinta después de la octava de la Natividad de la Bienaventurada Virgen María, que será el 17 del inmediato mes de septiembre. Añade no obstante, que el mismo Santo Concilio podrá y tendrá autoridad de restringir y extender libremente a su arbitrio y voluntad, aún en Congregación general, el término mencionado, y todos los que en adelante señale para cada Sesión, según juzgare conveniente a los asuntos del Concilio.

Continúa...

 

11 DE FEBRERO: SAN SEVERINO, ABAD


San Severino, Abad

(✝ 507)

San Severino fue un monje Abad, ermitaño, fundador y un gran predicador con que poseía el don de profecía y de sanación.

San Severino nació en Borgoña (antigua provincia de Francia), siendo educado en la fe católica en un tiempo en que la herejía arriana estaba muy extendida en esa región.

Abandonó el mundo en su juventud y llegó hasta Agaunum (Suiza), un remoto lugar que en aquel entonces sólo constaba de unas pocas celdas diseminadas entre las montañas y donde años después, se construiría el Monasterio Agaunense.

La abadía fue fundada como tal después de la muerte de Severino, en el año 515, por el rey de Borgoña San Segismundo, sobre la tumba de los Santos Mártires tebanos Mauricio y sus compañeros legionarios romanos del siglo III.

En ese lejano lugar, enriquecido con el cuerpo del glorioso San Mauricio, llegó a ser Abad de dicha congregación, de la Orden de San Benito.

En el año 504, reinaba en Francia Clodoveo, el cual estaba afligido de graves fiebres que los más expertos médicos juzgaron sin remedio y así, no era tanto señor del cetro y corona, como víctima de su dolencia incurable.

Llegó a sus oídos el nombre de Severino, y le hizo llegar una humilde súplica para que viniese a verle, y el santo Abad, despidiéndose con lágrimas de sus monjes y diciéndoles que ya no volverían a verse, les bendijo y comenzó su viaje.

Llegando a la diócesis niverniense, visitó al Obispo Eulalio, que estaba sordo, mudo e impedido, sin poder salir (hacía más de un año) no solo de su casa, más ni aún del lecho, y luego que lo vio, tomándole por la mano el santo, le dijo:

- Levántate, sacerdote del Señor, el nombre de Jesucristo, que así te ha castigado para salvarte y te ha afligido para coronarte.

Instantes después, se levantó el Obispo tan bien y sano, que aquel mismo día celebró Misa y dio la bendición al pueblo. 

El día siguiente prosiguió el santo su viaje, y a la puerta de París halló un leproso tan mísero y desdichado, que todos huían de él; pero Severino, movido a compasión, le untó con su saliva y le dejó sano y limpio de la lepra.

De allí llegó al palacio del rey y después de haberle saludado, se puso en oración, la cual fue muy breve, y una vez acabada, se quitó la capa que traía, y poniéndosela al rey huyó al instante de la maligna fiebre que le consumía, y levantándose el rey, y dando gracias a Dios se echó a los pies del santo, como a quien debía en solo un instante, vida, salud, reino y gozo.

Finalmente, habiendo el siervo de Dios obrado muchos otros prodigios, curando varias enfermedades de almas y de cuerpos, se retiró en el castillo Nantoniense, y rogó a dos sacerdotes que administraban la ermita al castillo que le recibiesen, y en ella le sepultasen, y sin más enfermedad que una amorosa fiebre que le encendía en deseos de ver a Dios, su Creador, pasó de esta vida temporal a la eterna.

A la misma hora que murió, bajó del cielo una hermosísima luz que rodeó todo el lugar donde su santo cuerpo quedaba, y para que los circunstantes participasen de tanto gozo, fue para todos visible.

Los sacerdotes enterraron honoríficamente el sagrado cadáver en el mismo oratorio, y en él glorificó el Señor a su siervo con innumerables prodigios.




martes, 10 de febrero de 2026

EL POEMA DEL HOMBRE-DIOS (86)

Continuamos con la publicación del libro escrito por la mística Maria Valtorta (1897-1961) en el cual afirmó haber tenido visiones sobre la vida de Jesús.


86. El encuentro con el soldado Alejandro en la Puerta de los Peces.
24 de enero de 1945.

1 Otra aurora, otra vez las recuas de asnos amontonándose ante la puerta todavía cerrada, otra vez Jesús con Simón y Juan. Algunos vendedores le reconocen y se le arremolinan alrededor.
Un soldado que está de guardia, cuando abren la puerta y le ve, acude también. Le saluda: “Salve, galileo. Di a esta gente nerviosa que sean menos rebeldes. Se quejan de nosotros, pero no hacen más que maldecirnos y desobedecer. Y dicen que esto es culto para ellos. ¿Qué religión tienen, si está fundada sobre la desobediencia?”.
Sé compasivo con ellos, soldado. Son como quien tiene en casa a un huésped indeseado pero más fuerte; sólo pueden vengarse con la lengua y con el desdén.
Sí, pero nosotros tenemos que cumplir con nuestro deber, y tenemos que sancionarlos, con lo cual nos hacemos cada vez más esos huéspedes no deseados.
Tienes razón. Debes cumplir con tu deber, pero hazlo siempre con humanidad. Piensa siempre: "Si yo estuviera en su lugar, ¿qué haría?". Verás como entonces sientes mucha piedad por las personas sometidas.
Me gusta oírte hablar. No se ve en ti ni desprecio ni altivez. Los otros palestinos nos escupen por detrás, nos insultan, manifiestan asco hacia nosotros... menos en el caso en que haya posibilidad de desplumarnos, por una mujer o por compras. En ese caso el oro de Roma ya no produce asco.
El hombre es el hombre, soldado.
Sí, y es más falso que el mono. Pero no agrada estar entre gente que se comporta como serpientes al acecho... También nosotros tenemos casas y madres y esposas e hijos, y la vida también tiene importancia para nosotros.
Eso. Si cada uno recordase esto, desaparecerían los odios. Tú has dicho: "¿Qué religión tienen?", Te respondo: Una religión santa que, como primer mandamiento, tiene el amor hacia Dios y hacia el prójimo, una religión que enseña obediencia a las leyes, aunque provengan de Estados enemigos.

2 Porque, escuchad, hermanos míos en Israel, nada sucede sin que Dios lo permita. Incluso las dominaciones, desventuras sin par para un pueblo, de las cuales casi siempre se puede decir –si el pueblo se examina con rectitud– que el propio pueblo las ha querido, con sus modos de vivir contrarios a Dios. Acordaos de los Profetas (21). ¡Cuántas veces hablaron de esto! ¡Cuántas mostraron con los hechos pasados, presentes y futuros, que el dominador es el castigo, la vara del castigo en la espalda del hijo ingrato! Y ¡cuántas veces enseñaron cómo dejar de padecerlo!: volviendo al Señor. No es ni la rebelión ni la guerra lo que sana heridas y lágrimas y rompe cadenas; es el vivir como justos. Entonces Dios interviene. Y ¿qué pueden hacer las armas y las formaciones de soldados contra los fulgores de las cohortes angélicas luchando en favor de los buenos? ¿Padecemos opresión? Merezcamos que esto termine, con una vida propia de hijos de Dios. No remachéis vuestras cadenas con nuevos pecados. No permitáis que los gentiles os crean sin religión, o más paganos que ellos por vuestro modo de vivir. Sois el pueblo que ha recibido de Dios mismo la Ley. Observadla. Haced que hasta los dominadores se inclinen ante vuestras cadenas diciendo: "Son personas sometidas, pero más grandes que nosotros; su grandeza no está en el número, en el dinero, en las armas, en el poder, sino que viene de su procedencia de Dios. Aquí brilla la divina paternidad de un Dios perfecto, santo, poderoso. Aquí se ve el signo de una verdadera Divinidad. Se trasluce en sus hijos". Haced que mediten en esto y accedan a la verdad del Dios verdadero abandonando el error. Todos, incluso el más pobre, incluso el más ignorante del pueblo de Dios, pueden ser maestros para un gentil, maestros con su manera de vivir, y predicar a Dios a los paganos con las acciones de una vida santa.
Idos. La paz sea con vosotros
.

Tarda Judas, y también los pastores observa Simón.
¿Esperas a alguien, galileo? pregunta el soldado que ha estado escuchando atentamente.
Amigos
Entra al fresco del atrio, al “andrón” (22). El Sol quema ya desde las primeras horas. ¿Vas a la ciudad?.
No, vuelvo a Galilea.
¿A pie?.
Soy pobre. A pie.
¿Tienes mujer?.
Tengo una Madre.
Yo también. Ven... si no sientes asco de nosotros como los demás.
Sólo la culpa me repugna.
El soldado le mira admirado y pensativo. 
Contigo no tendremos que intervenir nunca. La espada no se alzará nunca sobre ti. Eres bueno. ¡Pero los demás!....
Jesús está en la penumbra del atrio. Juan mira hacia la ciudad. Simón se ha sentado en un bloque de piedra que hace de banco.
¿Cómo te llamas?.
Jesús.
Ah, ¿eres el que hace milagros incluso con los enfermos? Yo creía que eras sólo un mago... También tenemos nosotros. Un mago bueno, de todas formas; porque, ¡hay algunos...! Pero los nuestros no saben curar a los enfermos. ¿Cómo lo haces?.
Jesús sonríe y calla.
¿Usas fórmulas mágicas? ¿Tienes ungüentos de médula de muertos, serpientes disecadas y pulverizadas, piedras mágicas cogidas en las cuevas de los pitones?.
Nada de eso. Tengo sólo mi poder.
Entonces eres realmente santo. Nosotros tenemos a los arúspices y a las vestales... y algunos de ellos realizan prodigios... y dicen que son los más santos. ¿Pero, Tú lo crees? Son peores que los demás.
Y entonces ¿por qué los veneráis?.
Porque... porque es la religión de Roma. Y si un súbdito no respeta la religión de su Estado, cómo puede respetar al César y a la patria, y así tantas otras cosas?.
Jesús mira fijamente al soldado.
En verdad estás adelantado en el camino de la justicia. Prosigue, soldado, y llegarás a conocer eso que tu alma siente que tiene dentro y no sabe darle un nombre.
¿El alma? ¿Qué es?.
Cuando mueras, ¿a dónde irás?.
¡Bueno!... no lo sé. Si muero como un héroe, a la pira de los héroes... si no paso de ser un pobre viejo, una nulidad, quizás me pudra en mi madriguera o en una cuneta.
Esto por lo que respecta al cuerpo, pero el alma ¿a dónde irá?.
No sé si todos los hombres tienen alma o si la tienen sólo los destinados por Júpiter a los Campos Elíseos después de una vida portentosa, aunque no los lleve al Olimpo como sucedió con Rómulo.
Todos los hombres tienen un alma (23). Y ésta es lo que distingue al hombre del animal. ¿Quisieras ser semejante a un caballo o a un pájaro o a un pez, carne que, muerta, es sólo podredumbre?.
¡Oh, no! Soy hombre y prefiero ser tal.
Pues bien, lo que te hace hombre es el alma; sin ella, no serías más que un animal que habla.
¿Y dónde esta? ¿cómo es?.
No tiene cuerpo, pero existe, está en ti; viene de Aquel que creó el mundo, y a El vuelve después de la muerte del cuerpo.
Del Dios de Israel, según vosotros.
Del Dios solo, uno, eterno, supremo Señor y Creador del universo.
¿Y un pobre soldado como yo tiene también un alma?, ¿un alma que vuelve a Dios?.
Sí, también un pobre soldado, y Dios será Amigo de su alma si ésta fue siempre buena, o la castigará si fue malvada.

Maestro, mira Judas con los pastores y unas mujeres. Si no veo mal, está con ellos la niña de ayer dice Juan.
Adiós, soldado. Sé bueno.
¿No te volveré a ver? Quisiera saber aún....
Voy a estar en Galilea hasta septiembre; si puedes, ven. En Cafarnaúm o en Nazaret todos sabrán darte noticias acerca de mí. En Cafarnaúm, pregunta por Simón Pedro; en Nazaret, por María de José. Es mi Madre. Ven. Te hablaré del Dios verdadero.
Simón Pedro... María de José. Iré si puedo. Y Tú, si vuelves, acuérdate de Alejandro. Soy de la centuria de Jerusalén.
Judas y los pastores están ya en el atrio.
Paz a todos vosotros dice Jesús, que hubiera querido decir algo más... Pero una jovencita delgaducha, aunque risueña, ha abierto el grupo y se ha echado a sus pies: ¡Tu bendición una vez más sobre mí, Maestro y Salvador, y una vez más mi beso para ti! (le besa las manos).
Ve. Sé alegre, buena; buena hija, luego buena esposa y luego buena madre. Enseña a tus futuros pequeños mi Nombre y mi doctrina. Paz a ti y a tu madre. Paz y bendición a todos los que son amigos de Dios. Paz a ti también, Alejandro.
Jesús se aleja.

Nos hemos retrasado, pero es que nos han asediado esas mujeres explica Judas. Estaban en Getsemaní y querían verte. Nosotros habíamos ido allí, sin saber los unos de los otros, para venir contigo, pero Tú ya te habías ido y en vez de ti estaban ellas. Queríamos quitárnoslas de encima... pero eran más pesadas que las moscas; querían saber muchas cosas... ¿Has curado a la niña?.
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¿Y le has hablado al romano?.
Sí. Es un corazón honesto, y busca la Verdad....
Judas suspira.
¿Por qué suspiras, Judas? pregunta Jesús.
Suspiro porque... porque quisiera que fueran los nuestros los que buscasen la Verdad. Sin embargo, o huyen de ella o se burlan de ella o permanecen indiferentes. Me siento desanimado. Siento el deseo de no volver a poner pie aquí y de dedicarme sólo a escucharte. Total, como discípulo no logro hacer nada.
¿Y tú crees que Yo logro mucho? No te desanimes, Judas. Son las luchas del apostolado. Más derrotas que victorias: derrotas aquí, porque allá arriba son siempre victorias. El Padre ve tu buena voluntad y te bendice de todas formas, a pesar de que no cuaje en un fruto.
¡Tú eres bueno! (Judas le besa una mano). ¿Lograré llegar a ser bueno?.
Sí, si lo quieres.
Creo haberlo sido durante estos días... He sufrido para serlo... porque tengo muchas tendencias... pero lo he sido pensando siempre en ti.
Persevera entonces. Me das mucha alegría. Y vosotros, ¿qué noticias me dais? pregunta a los pastores.
Elías te manda saludos y un poco de comida, y dice que no le olvides.
“¡Oh, Yo tengo en mi corazón a mis amigos! Vamos hasta aquel pueblecito que se ve inmerso en el verdor. Luego, al atardecer, continuaremos el camino. Me siento contento de estar con vosotros, de ir a donde mi Madre, y de haber hablado de la Verdad a un hombre honesto. Sí, me siento feliz. Si supierais qué significa para mí llevar a cabo mi misión y ver que a ella se acercan los corazones, o sea, al Padre, ¡Ah, entonces sí que me seguiríais cada vez más con el espíritu!...
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No veo más.

Continúa...

Notas:

21) Pecado divino, invitación divina a convertirse, amenazas divinas, castigo divino por medio de los hombres y elementos, conversión, pecado, perdón y bendiciones divinas; todo es uno de los temas que más trataron los Profetas. Cfr. por ej. Is. 1, 2–9; 5, 25; 9, 7 – 10, 4; Jer. 2–6; 13, 20–27; Lam.; Ez. 4–24; 33, 10–33; Os.; Jl. 1, 1 – 2, 27; Am. 2, 4 – 9, 15; Jon. 3; Miq.; Na.; Zac. 1, 1–6 y especialmente Hab. 1, 12 – 2, 4.

22) Andrón: era el lugar destinado sólo para los varones (N.T.).

23) Entiéndase: un alma espiritual e inmortal.