martes, 10 de marzo de 2026

SCHNEIDER: “LA EXCOMUNIÓN DE LA FSSPX SERÍA INVÁLIDA”

El obispo Athanasius Schneider dijo que cualquier excomunión impuesta a la FSSPX por sus consagraciones episcopales planeadas no sería válida bajo el derecho canónico.

Por Gaetano Masciullo


Schneider, obispo auxiliar de Astaná (Kazajstán) y ex Visitador Apostólico de la Santa Sede para la Fraternidad San Pío X, declaró el lunes que una posible excomunión de la Fraternidad tras sus consagraciones episcopales planeadas para el 1 de julio sería inválida porque el liderazgo de la FSSPX no tiene la intención de realizar un acto cismático.

“Creo que, si se aplicara la excomunión, de alguna manera no sería válida porque no hay intención de hacer un acto cismático por parte de la Fraternidad Pío X, y no se puede ser castigado cuando no se tiene la intención de hacerlo, según el derecho canónico”, dijo Schneider.

Las palabras de Schneider se pronunciaron durante una reciente reunión privada de la Cofradía de Nuestra Señora de Fátima.

Según Schneider, el factor decisivo para juzgar la situación canónica de las consagraciones planeadas reside en la intención de los obispos involucrados. “No existe ninguna intención por parte de la dirección de la FSSPX de separarse de Roma”, afirmó Schneider.

En su opinión, una aprobación papal podría fomentar una mayor cooperación entre la Compañía y el resto de la Iglesia y facilitar las discusiones teológicas sobre cuestiones doctrinales que han surgido en las últimas décadas.

Schneider también comentó sobre la participación de los fieles en las liturgias de la FSSPX. Señaló que las Misas de la Fraternidad “incluyen oraciones por el Papa y el obispo ordinario local, lo cual -según dijo- demuestra que la Fraternidad sigue reconociendo la autoridad de la Santa Sede”.

Schneider también argumentó que algunos clérigos de alto rango se oponen firmemente a la integración de la Sociedad dentro de la vida más amplia de la Iglesia.

“No es ningún secreto que hoy en día existen clérigos de alto rango y muy influyentes que simplemente odian todo lo que es auténtica tradición católica en la doctrina y la liturgia” -escribió- “y esas personas se alegrarían si la FSSPX pudiera ser simplemente excomulgada, mientras que al mismo tiempo muestran la mayor tolerancia posible hacia todo lo que es ambiguo y herético en la doctrina y la liturgia, como es el caso del llamado 'camino sinodal alemán'”.

Schneider enfatizó que para los cardenales y obispos neomodernistas actualmente en el poder, quienes -en su opinión- apoyan sacrilegios y herejías, incluso una mínima integración eclesial de la FSSPX sería inaceptable, ya que son cobardes colaboradores de la agenda de las élites ideológicas mundiales”. Cualquier acuerdo con la Fraternidad, argumentó, “desenmascararía su traición a Cristo y promovería la reconquista de la verdadera catolicidad en la vida de la Iglesia en nuestros días”.

La FSSPX ha justificado las consagraciones planeadas alegando el estado de emergencia vigente en la Iglesia. El padre Gerald Murray ha refutado recientemente este argumento, sosteniendo que la existencia de otras comunidades sacerdotales que celebran la Misa Tradicional en latín significa que dicho estado de emergencia no existe.

Schneider rechazó esa evaluación. “Seguimos en una situación de emergencia y crisis extraordinaria en la Iglesia -dijo- donde, lamentablemente, incluso en Roma, Roma aún promueve de alguna manera esta tendencia al modernismo, al relativismo y a la falta de claridad, y esta es la situación”.

Schneider ha tenido una relación directa con la Sociedad en el pasado, habiendo servido como Visitador Apostólico oficial de la Santa Sede en los dos seminarios de la FSSPX en Ecône (Suiza) y Zaitzkofen (Alemania) en 2015. Su experiencia en ese cargo lo ha convertido en uno de los obispos mejor familiarizados con la vida interna de la Sociedad.
 

¿LA DEMOCRACIA COMO VIRTUD?

Para los de corazón noble que aún creen en “la democracia como virtud”, es hora de madurar y enfrentar la realidad como el mundo infernal en el que nos hemos convertido


Texto compartido en X por Mαr Mounier

Este es un mundo construido por la masonería, hija bastarda y primogénita del talmudismo anticristiano:

La democracia es el sistema de gobierno podrido por excelencia: concede la ilusión de una decisión soberana periódica a una masa catatónica, corrompe a los que ascienden al poder con las prácticas más aberrantes para extorsionarlos a ejecutar una agenda anti humanidad, e invierte con maestría los roles -“la masa es la irracional y salvaje que requiere tutela moral; ellos, los virtuosos gobernantes son dechados de virtudes que existen para cuidar de esa masa”-.

Es la estafa más refinada: hacer al esclavo amar sus cadenas y tildar de “bárbaro” a quien las cuestiona:

“Nuestras embajadas y bases militares son utilizadas para el tráfico de niños. Criamos niños para la pedofilia y el sacrificio infantil.

El rito de pasaje para nuestros líderes políticos es abusar de niños, participar en la pedofilia y matarlos.

La pedofilia es el pegamento de inducción. Es cómo el estado profundo recluta y controla a las personas... es también el talón de Aquiles. Creo que una vez que el público sea plenamente consciente de que el gobierno no está interesado en proteger a sus hijos, todo sobre el gobierno sería cuestionado.

Estoy registrado como un antiguo oficial de operaciones de la CIA diciendo que nuestras bases en el extranjero no están allí para la defensa nacional, están allí para servir como plataformas de salto para el contrabando de armas, oro, efectivo, drogas y niños pequeños”.

Robert David Steele.

(1952-2021)

Antiguo oficial de caso de la CIA

Cofundador: Actividad de Inteligencia del Cuerpo de Marines de EE. UU.

Pionero: Inteligencia de Fuentes Abiertas.

Miembro de la Junta: Tribunal Internacional para la Justicia Natural (ITNJ).
 

EL POEMA DEL HOMBRE-DIOS (92)

Continuamos con la publicación del libro escrito por la mística Maria Valtorta (1897-1961) en el cual afirmó haber tenido visiones sobre la vida de Jesús.



Segunda lección a los discípulos en Nazaret, junto a la casa.
30 de enero de 1945.

1 Jesús ha llevado a los suyos a la sombra de un enorme nogal, que pende desde donde está –elevado respecto al huerto de María– hasta el mismo huerto.
Jesús continúa instruyéndolos. El día está borrascoso, se avecina una tormenta; quizás por eso Jesús no se ha alejado mucho de la casa. María va y viene de la casa al huerto y del huerto a la casa, y cada vez que lo hace alza la cabeza y sonríe a su Jesús, que está sentado en la hierba, junto al tronco, rodeado de sus discípulos. Jesús dice:
“Ayer os anuncié que lo que había provocado una palabra imprudente habría servido de lección hoy. La lección es ésta: Tened por seguro –y sea regla en vuestro actuar– que nada de cuanto está escondido permanece siempre oculto.
Dios se ocupa de dar a conocer las obras de un hijo suyo a través de sus signos milagrosos, o a través de las palabras de los justos que reconocen los méritos de un hermano; o es Satanás quien, a través de la boca de un imprudente –no quiero decir más–, revela lo que los buenos, para no incitar a la anticaridad, han preferido callar, o altera las verdades, creando así confusión en los pensamientos. Por lo tanto, siempre llega el momento en que lo oculto se da a conocer.
Tened, pues, siempre esto presente en vuestro pensamiento. Sea para vosotros freno respecto al mal, sin que por otro lado os sintáis incitados a proclamar el bien que realizáis. ¡Cuántas veces uno actúa por bondad, verdadera bondad, pero humana! Y, siendo humana su actuación, o sea, de no perfecta intención, desea que los hombres la conozcan, y rabía y se amarga viendo que pasa desapercibida, y estudia la forma de manifestarla. No, amigos; así no. Haced el bien y dádselo al Señor eterno. El sabrá darlo a conocer también a los hombres, si es bueno para vosotros. Si, por el contrario, ello pudiera anular, bajo un reflujo de complacencia de orgullo, vuestro comportamiento justo, entonces el Padre lo mantendrá secreto, reservándose el daros en el Cielo la gloria correspondiente, en presencia de toda la Corte celeste.

2 Quien vea un acto jamás juzgue por las apariencias. No acuséis nunca a nadie, porque las acciones de los hombres pueden en ocasiones presentar feo aspecto y celar otros motivos. Un padre, por ejemplo, puede decirle a un hijo suyo ocioso y entregado a la crápula: "Vete", y ello puede parecer crueldad e incumplimiento de los deberes paternos; mas no siempre lo es. Su "vete" está sazonado con un llanto amarguísimo (más del padre que del hijo); a su "vete" le acompañan las palabras "volverás cuando te hayas arrepentido de tu ociosidad" y el voto de que se cumplan. Por otra parte, es un acto de justicia hacia los otros hijos, porque impide que un crapuloso consuma en vicios no sólo lo suyo, sino también lo de los demás. Malo será, en cambio, si esa palabra la dice un padre que se encuentre en culpa respecto a Dios y respecto a la prole, porque en su egoísmo se juzgará a sí mismo superior a Dios y considerará que su derecho se extiende también al espíritu de su hijo. No. El espíritu es de Dios, y ni siquiera Dios violenta la libertad del espíritu a donarse o no donarse. Para el mundo parecen iguales estos actos, y, sin embargo, ¡qué distintos son el uno del otro! El primero es justicia, el segundo es arbitrio culpable. Por lo tanto, no juzguéis nunca a nadie.

3 Ayer Pedro le dijo a Judas: "¿Qué maestro has tenido?". Que no vuelva a decirlo. Que nadie eche la culpa a los otros de lo que ve en uno o en sí mismo. Los maestros tienen una misma palabra para todos los escolares. ¿Por qué, entonces, diez escolares resultan justos y diez malvados? Porque cada uno añade por su parte lo que tiene en el corazón, y ello pesa hacia el bien o hacia el mal. ¿Cómo es posible, entonces, acusar al maestro de haber enseñado mal porque el bien que ha inculcado quede anulado por el exceso de mal que reina en un corazón determinado? El primer factor de éxito está en vosotros. El maestro trabaja vuestro yo. Pero si vosotros no sois susceptibles de mejora, ¿qué puede hacer el maestro? ¿Qué soy Yo? En verdad os digo que no habrá maestro más sabio, paciente y perfecto que Yo. Y, no obstante, incluso de alguno de los míos se dirá: "Pero, ¿quién fue su maestro?".

4 No os dejéis vencer nunca, al juzgar, por motivos personales. Ayer Judas, amando su tierra más de lo justo, estimó que en mí había injusticia hacia ella. Frecuentemente el hombre subyace bajo estos elementos imponderables que son el amor patrio o el amor a una idea, y se desvía, desorientado, de su meta. La meta es Dios. Ver todo en Dios para ver bien. No ponerse a sí mismo, no poner ninguna cosa por encima de Dios. Y si uno realmente se equivoca... ¡Pedro!, ¡todos!, no seáis intransigentes. El error que tanto os fastidia, cometido por uno de vosotros, ¿realmente no lo habéis cometido nunca vosotros? ¿Estáis seguros? Y, aun admitiendo que no lo hayáis cometido nunca, ¿qué habréis de hacer? Pues agradecérselo a Dios. Nada más. Y velar. Vigilar mucho. Continuamente. Para no caer mañana en lo que hasta hoy ha podido ser evitado. ¿Veis? Hoy el cielo está nublado porque el granizo está próximo. Nosotros, escrutando el cielo, hemos dicho: "No nos alejemos de casa". Ahora bien, ¿por qué no sabemos juzgar dónde puede haber peligro para el alma?, si sabemos juzgar así respecto a las cosas que, a pesar de ser peligrosas, no son nada en relación con los peligros que hay, pecando, de perder la amistad de Dios.

5 Mirad: ved allí a mi Madre. ¿Podéis pensar que en Ella haya tendencia alguna al mal? Pues bien, dado que el amor la impulsa a seguirme, dejará su casa cuando mi amor lo desee. Pero esta mañana, después de habérmelo pedido una vez más –porque Ella, mi Maestra, me decía: "Que entre tus discípulos esté también tu Madre, Hijo; Yo quiero aprender tu doctrina"; Ella, que ya poseía esta doctrina en su seno y antes aún en su espíritu, por don dado por Dios a la futura Madre de su Verbo Encarnado– Ella ha dicho: "No obstante... juzga si puedo ir contigo sin la posibilidad de perder la unión con Dios; sin que eso que es mundo, y que Tú dices que penetra con sus hedores, pueda corromper este corazón mío que fue y es y quiere ser sólo de Dios. Yo me someto a examen y, por cuanto sé, me parece que puedo hacerlo, porque... (y en esto, sin saberlo, se ha procurado la más alta alabanza) porque no encuentro diferencia entre mi paz cándida de cuando era una flor del Templo y esta que tengo en mí, ahora que desde hace más de seis lustros soy la mujer de casa. Pero yo soy indigna sierva que conoce mal, y juzga aún peor, las cosas del espíritu. Tú eres el Verbo, la Sabiduría, la Luz, y puedes ser luz para tu pobre Mamá, que acepta el no volver a verte antes que ser no grata al Señor". Y Yo le he tenido que decir, temblándome el corazón de admiración: "Mamá, Yo te lo digo, no serás corrompida por el mundo; antes bien, el mundo será embalsamado por ti".
Mi Madre –lo acabáis de oír– ha sabido ver los peligros de vivir en el mundo, que son peligros también para Ella, también para Ella. Y vosotros, hombres, ¿pretendéis no verlos? ¡Ay!, Satanás verdaderamente está al acecho, y sólo los que vigilen resultarán vencedores. ¿Los demás? ¿Preguntáis acerca de los demás? Para los demás, lo que está escrito”.

6 “¿Qué está escrito, Maestro?”.
"Y Caín se abalanzó sobre Abel y le mató. Y el Señor le dijo a Caín: '¿Dónde está tu hermano? ¿Qué has hecho de él? El grito de su sangre llega hasta mí. Por lo tanto, serás maldito sobre la tierra que ha conocido el sabor de la sangre humana por mano de un hermano que ha abierto las venas a su hermano, y no cesará esta horrible hambre de la tierra de sangre humana. Y la tierra, envenenada por esta sangre, te será más estéril que una mujer seca por la edad.
Y huirás, buscando paz y pan. Y no lo encontrarás. Tu remordimiento te hará ver sangre en cada flor y en cada tallo de hierba, en toda agua y alimento. El cielo te parecerá sangre, y sangre el mar. Del cielo, de la tierra, del mar, llegarán a ti tres voces: la de Dios, la del Inocente, la del Demonio; y, para no oírlas, te darás muerte" (34)”.
“No habla así el Génesis” observa Pedro.
“No, el Génesis no; Yo lo digo, y no yerro. Lo digo para los nuevos Caínes de los nuevos Abeles, para quienes, por no vigilar respecto a sí mismos y al Enemigo, vendrán a ser una cosa con él”
“Pero, entre nosotros, no habrá de esos, ¿no es cierto, Maestro?”.
“Juan, cuando sea desgarrado el Velo del Templo, una gran verdad brillará escrita en toda Sión”.
“¿Cuál, mi Señor?”.
“Que los hijos de las tinieblas en vano han estado en contacto con la Luz. Recuérdalo, Juan”.
“¿Seré yo, Maestro, un hijo, de las tinieblas?”.
“No, tú no. Pero recuérdalo para explicar el Delito al mundo”.
“¿Qué delito, Señor? ¿El de Caín?”.
“No. Ese es el primer acorde del himno de Satanás. Hablo del Delito perfecto (35), el inconcebible Delito, aquel que, para comprenderle hay que mirarle a través del sol del divino Amor y a través de la mente de Satanás; porque sólo el Amor perfecto y el perfecto Odio, sólo el infinito Bien y el infinito Mal pueden explicar tal Donación y tal Pecado. ¿Oís? Parece como si Satanás estuviera oyendo y gritase de deseo de llevarlo a cabo. Vámonos, antes de que la nube rompa en relámpagos y granizo”.
Y bajan corriendo por la pendiente, saltando al huerto de María mientras la tormenta estalla vehemente.

Continúa...

Notas:
 
34) Cfr. Gén. 4, 8–12.

35) En todo este trozo se establece un parangón entre el crimen de Caín, primer fraticidio en el orden del tiempo, y el futuro crimen de Judas, el deicidio, el más grande en orden a la gravedad: varias frases con que Jesús alarga y explica el Génesis y que Pedro dice que no se encuentran en este libro, aparecerán en las expresiones de Judas desesperado por haber traicionado a Jesús.


LA REINA DEL CIELO EN EL REINO DE LA DIVINA VOLUNTAD (25)

Continuamos con la publicación del Capítulo 25 del libro “La Reina del Cielo”, escrito por la Sierva de Dios Luisa Piccarreta, Hija Pequeña de La Divina Voluntad.


Esta obra de Luisa-Piccarreta que fue publicada por primera vez el año 1930, consta de treinta y un Meditaciones que serán publicadas -Dios mediante- cada cinco días.



VIGESIMA QUINTA MEDITACION

La Reina del Cielo en las Bodas de Caná fue constituida Reina de las familias, Reina de los milagros y vínculo de unión entre el FIAT Divino y la criatura.

EL ALMA A SU MADRE CELESTIAL:

Mamá Santa, heme aquí Contigo y con tu Hijo en las Bodas de Caná, para admirar en el prodigio de Jesús tu potencia y tu ilimitado amor materno por mí y por todos tus hijos. ¡Ah, Madre mía, toma mi mano en las tuyas, ponme en tus rodillas, lléname de amor, purifica mi inteligencia y hazme comprender el gran misterio que encierra el primer milagro de Jesús!.

LECCION DE LA REINA DEL CIELO:

Queridísima hija, mi corazón lleno de amor quiere satisfacer tu deseo y explicarte el motivo por el cual Yo quise asistir con mi Hijo Jesús a las Bodas de Caná. ¿Crees tú que Yo haya intervenido por simple conveniencia? ¡Ah no, hija mía! En este milagro están encerrados profundos misterios. Pon atención y te diré cosas nuevas; te haré comprender cómo mi amor de Madre demostró su intensidad y cómo el amor de mi Hijo demostró verdadera señal de paternidad hacia los hombres.

Mi Jesús había regresado del desierto y estaba a punto de iniciar su Vida Pública, pero primero quiso asistir a estas bodas y permitió que Yo fuera también invitada.

No fuimos para gozar de la fiesta, sino para obrar grandes cosas en favor de las generaciones humanas. Mi Hijo tomaba su lugar de padre y rey de las familias humanas y Yo el puesto de madre y reina. Con nuestra presencia renovamos la santidad, la belleza y el orden del matrimonio que Dios había instituido en el Edén, uniendo con vínculo indisoluble a Adán y Eva para poblar la tierra y multiplicar las futuras generaciones.

Como ves, hija mía, el matrimonio es la esencia de la que brota la vida del género humano, es el medio por el cual la tierra es poblada. A causa del pecado nuestros progenitores, al haberse sustraído de la Divina Voluntad destruyeron la integridad de la familia y por eso Yo, tu Madre y nueva Eva inocente, participé en las Bodas de Caná con mi Hijo Divino para restituir la santidad al matrimonio y reordenar los planes que Dios había preordenado en el Edén.

Además, deseando que todas las familias Me pertenecieran y que por medio mío se instaurara en ellas el Reino del FIAT Divino, Yo me constituí su Reina.

Pero esto no es todo aún. Nuestro amor ardía en deseos de manifestarse a los hombres y darles la más sublime entre las lecciones, y de este modo logramos nuestro deseo: hacia el final del banquete faltó el vino, por lo que mi corazón de Madre, que amaba intensamente, se sintió enternecer. Queriendo ir en ayuda de los esposos y sabiendo que mi Hijo podía todo, me dirigí a El con acento suplicante: “Hijo mío, los esposos no tienen ya vino...” “Mi hora no ha llegado aún”, me respondió entonces El. A pesar del aparente rechazo, Yo sabía que Jesús nada me habría negado, y por eso dije a los que servían la mesa: “haced todo lo que El os diga”.

Hija mía, con éstas pocas palabras Yo di a los hombres de todos los siglos, una entre las más útiles, más necesarias y más sublimes de las lecciones. Yo les hablaba a ellos con corazón de Madre y les decía: “Hijos míos, ¿queréis ser santos? ¡Haced la Voluntad de mi Hijo!, no os separéis jamás de lo que El os enseña y tendréis en vuestro poder su semejanza y su santidad. ¿Queréis que todos vuestros males cesen? ¿deseáis obtener cualquier gracia, por muy difícil que sea? ¿pedís las cosas que son indispensables para la vida natural? ¡Haced todo lo que mi Hijo os dice y quiere y obtendréis no sólo lo que os es necesario, sino más, superabundantemente!, en sus palabras El tiene encerrada la Potencia misma de su Querer y las gracias que os quiere conceder”.

¡Cuántos hay, desgraciadamente, que a pesar de todas sus oraciones permanecen siempre débiles, afligidos y miserables! Parece que el cielo esté cerrado para ellos y que su voz no es escuchada. Estos no hacen lo que les dice mi Hijo y por lo tanto, con sumo dolor mío, se mantienen lejanos de la fuente de la Voluntad Divina en la que residen todos los bienes.

Los sirvientes, en cambio, hicieron puntualmente lo que les dijo Jesús: “Llenad las tinajas con agua y llevadlas a la mesa...” ¡Y las llenaron hasta el borde! y con ésto obtuvieron que el agua se convirtiera en vino exquisito.

¡Oh, mil y mil veces bienaventurado quien hace lo que Jesús dice y quiere!

Con haber querido mi cooperación y con haber escuchado mi petición, Jesús demostró haberme elegido como Reina de los milagros y, si no con palabras sí con los hechos, El dijo a todos y a cada uno de los hombres: “Si queréis Gracias y milagros venid a mi Madre, recurrid a su intercesión, a Ella jamás le niego nada de cuanto me pide”.

Hija mía, asistiendo a estas bodas Yo miraba a todas las familias de los siglos futuros y les impetraba la gracia de ser en la tierra los representantes de la Santísima Trinidad. Como Madre y Reina anhelaba hacer triunfar en el santuario de la familia a la adorable Voluntad de Dios y ponía a su disposición todas las gracias, los auxilios y la santidad que se necesitan para vivir en un Reino tan santo.

Querida hija, también a ti te hago la misma recomendación: escucha lo que te dice mi Hijo y solamente haz lo que El quiere. Si sigues este mi consejo, Yo haré el trabajo de formar los desposorios entre ti y el FIAT Divino, te daré por dote la misma Vida de mi Unigénito y por don mi maternidad con el cortejo de todas Mis Virtudes.

EL ALMA:

Mamá Celeste, ¡cuánto te debo agradecer por el gran amor que me tienes! En todo lo que haces tienes un pensamiento para mí y me preparas tales dones y favores que dejan asombrados a cielos y tierra. Con ellos yo te alabo y te digo: gracias.

¡Ah, Mamá buena, graba en mi corazón tus santas palabras: “haz lo que te dice mi Hijo”, a fin de que sea generada en mí la Vida de la Divina Voluntad que tan ardientemente suspiro y quiero!.

PRACTICA:

En todas nuestras acciones escuchemos a nuestra Mamá Celestial que nos dice suavemente al oído: “Haz lo que te dice mi Hijo”.

JACULATORIA:

Mamá santa, ven a mi alma y obra el milagro de convertir mi voluntad humana en Voluntad Divina.

Continúa...

  

10 DE MARZO: LOS CUARENTA MARTIRES DE SEBASTE


10 de Marzo: Los 40 Mártires de Sebaste

(✝ 320)

Estando el bárbaro emperador Licinio en Capadocia con un poderoso ejército, hizo publicar un edicto en el que se mandaba a todos los cristianos, so pena de la vida, que abandonasen la Fe en Cristo.

Había en el ejército un escuadrón de cuarenta soldados valerosos y cristianos, y todos de la misma provincia de Capadocia, que escogieron antes morir por la Fe, que rendir sacrificio a los falsos dioses.

El cruel prefecto, para quebrantar la constancia de aquellos guerreros de Cristo, los hizo llevar a una laguna de agua muy fría, cerca de la ciudad de Sebaste. El tiempo era muy riguroso y de grandes hielos, el sol ya se ponía y venía la noche áspera y cruda, en que aquella laguna se había de congelar.

En esa laguna mandó el impío juez que fuesen arrojados desnudos los 40 cristianos para que traspasados sus cuerpos con el frío de la noche y del hielo, desfalleciesen, y juntamente ordenó que allí cerca de la laguna se pusiese un baño de agua caliente, para que si alguno, vencido por la fuerza del frío, quería renegar de Cristo, tuviese a mano un refrigerio; que fue una terrible tentación para los santos, por tener a la vista el remedio de aquel tan crudo tormento.

Armados, pues, aquellos mártires con el espíritu de Dios, ellos mismos se desnudaron de sus vestidos, y con grandes esfuerzo y alegría se arrojaron en la laguna, sin dejar de rogar al Señor que les diese perseverancia hasta el fin.

Pero como el frío era rigurosísimo, uno de ellos, llamando al guarda, salió de la laguna, y entró en el baño, pero poco después expiró.

A medianoche, apareció sobre los mártires una claridad inmensa, y bajaron del cielo ángeles con treinta y nueve coronas, y las pusieron sobre los treinta y nueve caballeros de Cristo, lo cual viendo uno de los guardas, se despojó de su ropa, y se arrojó en la laguna, clamando a grandes voces que quería también ser y morir cristiano; por lo cual, embravecido el juez a la mañana siguiente los mandó sacar del agua y quebrarles a palos para que acabasen de expirar.

Tomando después los cuerpos para quemarlos, vieron que uno de los mártires, llamado Melitón, que era el más hermoso y robusto, estaba aún vivo, y como entre otros muchos testigos se hallase presente a aquel espectáculo su misma madre, tomó ella a cuestas al hijo mártir y le exhortó a morir en las llamas si fuese menester, y viéndole expirar en sus brazos, lo puso en el carro donde llevaban los cuerpos de los otros santos, como a compañero de su misma gloria.

Fueron echados los mártires en una gran hoguera y aunque el gobernador dio orden para que sus cenizas fuesen arrojadas en el río, los cristianos tuvieron modo para recogerlas, extendiéndose tanto la devoción a estas preciosas reliquias, dice San Gregorio Niceno que apenas hay país en la cristiandad que no esté enriquecido con este tesoro.

Sus nombres, según se hallan en las actas más antiguas, son los siguientes: Quirión, Cándido, Domno, Melitón (el más joven), Domiciano, Eunoico, Sisino, Heraclio, Alejandro, Juan, Claudio, Atanasio, Valente, Heliano, Ecdicio, Acacio, Vibiano, Elio, Teóduío, Cirilo, Flavio, Severiano, Valerio, Cudión, Sacerdón, Prico, Eutiquio, Eutiques, Smoragdo, Filoctemon, Aecio, Nicolás, Lisímaco, Teófilo, Xanteas, Angeas, Leoncio, Hesiquio, Cayo y Gorgonio.



lunes, 9 de marzo de 2026

MUJERES EMPODERADAS, OBISPOS ESPOSADOS Y LITURGIAS DE HARRY POTTER

La paternidad fue reemplazada por el “proceso”, la disciplina por la ideología, y el santuario se ha convertido en un escenario para una religión que ya no es.

Por Chris Jackson


De la paternidad a la facilitación en Perú

El informe sobre los años de Prevost en Perú pretende ser halagador. Presenta a un joven “sacerdote” y más tarde “obispo” que veía a las mujeres como la fuerza sustentadora de la vida parroquial, les daba un papel más activo, trabajaba con ellas en “igualdad de responsabilidades” y las ayudaba a convertirse en “protagonistas” capaces de “liderar procesos” que antes se asociaban con los sacerdotes o los religiosos.

Ese lenguaje lo dice todo.

El catolicismo tradicional nunca ha negado que las mujeres suelen sostener la vida parroquial de innumerables maneras indispensables. Enseñando a los niños, preservando la piedad familiar, apoyando a los sacerdotes, embelleciendo las iglesias, ayudando a los pobres, transmitiendo la devoción y manteniendo unida la estructura ordinaria de la civilización católica. La Iglesia siempre ha honrado a las mujeres santas precisamente por esa razón. Pero honrar a las mujeres no es lo mismo que clericalizarlas con otro nombre, y ciertamente no es lo mismo que disolver el cargo distintivo del sacerdote en una especie de estructura de “gestión pastoral” basada en el “trabajo en equipo”.

Lo que se está elogiando ahora no es la santidad femenina, sino la transferencia de roles institucionales.

Mira el vocabulario: “corresponsabilidad”, “responsabilidades iguales”, “proyecto de formación”, “proceso de reforma pastoral”, “procesos de liderazgo”. Este no es el lenguaje del sacrificio, la santificación o la jerarquía. Es el lenguaje de la administración. Es el lenguaje de una burocracia que se enseña a sí misma a sentirse espiritual. Convierte la parroquia de una sociedad ordenada en torno al altar en una plataforma colaborativa en la que la autoridad se difumina, las funciones se redistribuyen y las antiguas distinciones se tratan como “obstáculos para la participación”.

Por eso estas historias siempre son celebradas por las mismas personas. No solo quieren que se aprecie a las mujeres. Quieren que los últimos vestigios de la vida católica paternal, sacrificial y jerárquica se suavicen en una comunidad organizada horizontalmente en la que todos acompañan, coordinan y facilitan. Una vez que eso ocurre, el sacerdocio mismo se reimagina sutilmente. Un sacerdote ya no es principalmente el hombre apartado para ofrecer sacrificios y gobernar las almas con autoridad; se convierte en el centro animado de un “proceso” que cada vez más no lo necesita para mucho más que una presencia simbólica.

La frase atribuida a Prevost, “Nosotros tampoco... Aprenderemos con vosotros”, se presenta como “una encantadora humildad”. En realidad, captura todo el desastre posconciliar en miniatura. El sacerdote católico no es enviado a descubrir la fe mediante ensayo y error con un comité. Es ordenado para transmitir lo que ha recibido, para enseñar con autoridad y para formar a los fieles según un depósito objetivo. Una Iglesia que se gloría en “aprenderemos con vosotros” ahora se ve incapaz de decir: “Esto es lo que Dios ha revelado y esto es lo que la Iglesia manda”.

Entonces, inevitablemente, el vacío se llena de programas, planes y facilitadores.

Los malos nombramientos no son accidentes

El arresto del “obispo” Emanuel Shaleta en San Diego es otro escándalo desagradable, y la prudencia exige la calificación adecuada: se trata de acusaciones, y el caso civil seguirá su curso. Pero incluso a nivel de acusación, la historia es devastadora. Fondos desaparecidos. Pagos en efectivo por alquileres que supuestamente nunca se depositaron. Dinero de una organización benéfica para los pobres que supuestamente se utilizó para reemplazar lo que faltaba en otros lugares. Visitas a un burdel de Tijuana. Una supuesta relación con una mujer que comparte la misma cuenta bancaria y las llaves de una casa. Un “obispo” detenido en un aeropuerto cuando supuestamente intentaba salir de Estados Unidos.


Y el instinto del establishment, como de costumbre, es tratar esto como “un colapso moral personal” desconectado del sistema más amplio que lo produjo.

Pero no está desconectado.

La jerarquía posconciliar ha pasado décadas seleccionando “obispos” no tanto por su claridad doctrinal inequívoca, su seriedad ascética y su probada severidad hacia la corrupción, sino por algo mucho más moderno: su adaptabilidad administrativa, su inocuidad ideológica y su disposición a moverse dentro de las redes favorecidas. Estos hombres son ascendidos porque son seguros para la maquinaria. Luego, cuando algunos de ellos son descubiertos como imprudentes, comprometidos, mundanos o peores, todo el mundo habla como si un rayo hubiera caído de un cielo despejado.

Pero los malos nombramientos no son fenómenos meteorológicos aleatorios. Son el fruto de una cultura.

Cuando una Iglesia deja de actuar como si el obispo fuera un padre que debe ser ante todo santo, valiente y doctrinalmente sólido, llenará las sedes episcopales con funcionarios, arribistas y hombres moldeados más por los hábitos de la burocracia eclesiástica que por el antiguo espíritu católico. Algunos de ellos serán simplemente insulsos. Otros serán destructivos. Algunos serán escandalosos. Eso es lo que ocurre cuando el cargo se separa de la santidad y se reduce al gobierno dentro de un sistema de gestión autoprotector.

La cuestión más profunda no es que un obispo se haya comportado de forma escandalosa. La cuestión más profunda es que la iglesia conciliar sigue creando las condiciones en las que la vergüenza se vuelve concebible. Una teología del cargo debilitada produce hombres debilitados. Una Iglesia sentimental que desconfía del juicio severo en materia de doctrina y moral también tiende a perder el instinto para el juicio severo en los nombramientos. La misma institución que no puede decir un no firme a la corrupción doctrinal suele mostrarse sorprendentemente crédula, tímida o evasiva cuando se trata de la corrupción personal en las altas esferas.

Entonces aparecen las esposas y todo el mundo se sorprende.

Misericordia para los que están de moda, severidad para los que no lo están

El caso de España es revelador precisamente porque no es sencillo.


Antonio Tejero (a la izquierda en la imagen) fue una figura controvertida vinculada al fallido golpe de Estado español de 1981. Sin embargo, ninguna persona sensata confunde un funeral católico con un respaldo político. Los ritos funerarios de la Iglesia son oraciones por los difuntos y consuelo para los vivos. No son medallas que se añaden a una biografía. Si la vida pública del difunto presenta un peligro de escándalo, la Iglesia puede emitir juicios prudentes.

Pero entonces surge la comparación que pone de manifiesto la línea divisoria ideológica.


La misma catedral militar que rechazó el funeral de Tejero acogió meses antes el funeral de alto nivel del teniente coronel José María Sánchez Silva, que se había declarado públicamente homosexual y se había convertido en activista homosexual. Esa ceremonia no se ocultó. Atrajo la atención de los medios de comunicación y se enmarcó en términos explícitamente simbólicos.


Ahí tienes la verdadera lección.

En el antiguo marco católico, el vicio público causaba escándalo porque contradecía la ley moral. En el “nuevo marco”, el escándalo se define cada vez más por la ofensa social al orden liberal reinante. Un hombre asociado con la rebelión franquista es tratado como radioactivo sin explicación alguna. Un hombre identificado públicamente con el activismo homosexual puede recibir una despedida ceremonial porque ese activismo, aunque sigue siendo condenado por la enseñanza moral católica, goza de prestigio en la imaginación moral de la clase dirigente moderna.

Por eso es importante la falta de una explicación canónica para la negativa a dar un funeral católico a Tejero. La disparidad habla más alto que un decreto. Los principios católicos ya no se aplican de manera coherente. En su lugar, se observa un rigor selectivo y una misericordia selectiva. Los “pecados aceptables” se suavizan con un lenguaje amable, la ambigüedad o el silencio. Los “pecados inaceptables”, en particular las políticas que ofenden la mitología de la modernidad democrática, se enfrentan con una fría claridad que los “obispos” rara vez muestran cuando se enfrentan al desorden moral.

La cuestión aquí no es si Tejero era admirable. Es si la Iglesia sigue recordando que los ritos funerarios se rigen por el juicio católico y no por la moda ideológica. Cada vez más, uno tiene la impresión de que el aparato posconciliar puede perdonar casi cualquier cosa, excepto estar en el lado equivocado del mapa simbólico del régimen moderno.

Hogwarts en el santuario

Luego está Alemania, donde la comedia se vuelve blasfema.

Según informó Novus Ordo Watch (en español aquí), una iglesia de Herne se transformó en un lugar temático de Harry Potter para celebrar un “servicio ecuménico” con decoración temática, cerveza de mantequilla, música de la película, vestuario, lecturas relacionadas con las novelas y un efecto “Patronus flotante” como parte de la representación. Según se informa, el evento atrajo a cientos de personas. La arquidiócesis lo defendió como “un puente pastoral hacia la fe” en una sociedad secular.

Esa defensa es más reveladora que el propio evento.

Toda revolución acaba justificando sus profanaciones en nombre de la relevancia. Se nos dice que las imágenes culturales familiares pueden abrir una puerta a las Escrituras, que las historias contemporáneas pueden tender puentes y que hay que ir al encuentro de los jóvenes allí donde se encuentran. El resultado es siempre el mismo: lo sagrado se inclina hacia lo profano y la iglesia se convierte en la institución menos interesada en proteger sus propios límites.

Hay una razón por la que este tipo de cosas siguen ocurriendo en el mundo posconciliar. Una vez que la liturgia ya no se entiende en primer lugar como el culto debido a Dios, una vez que el edificio de la iglesia ya no se trata principalmente como un espacio consagrado ordenado al sacrificio, entonces la pregunta práctica se vuelve casi inevitable: ¿qué temática utilizaremos esta semana para que resulte atractivo?


Así es como se obtienen “misas” con payasos, espectáculos de danza, liturgias ecológicas y ahora espiritualidad de Hogwarts en una iglesia dedicada al Sagrado Corazón.


El problema no es solo el mal gusto, sino el colapso teológico. Se está tratando un santuario como un entorno simbólico flexible en el que los signos católicos pueden mezclarse con magia ficticia, sentimiento ecuménico, entretenimiento ambiental y mensajes emocionales. El catolicismo antiguo habría rechazado esa mezcla porque sabía que las cosas sagradas no se fortalecen al mezclarse con el espectáculo. El instinto moderno cree que el espectáculo puede bautizarse añadiendo una Cruz al final y algunas palabras vagas sobre la esperanza.

Pero la Cruz no santifica el engaño. El engaño profana el entorno en el que se ha colocado la Cruz.

Hay un detalle desagradable que merece una mención especial. Según se informa, el “servicio” fue dirigido por mujeres del aparato “ecuménico”


Una vez más, los hilos se unen: liderazgo horizontal, teatralidad litúrgica, vaguedad doctrinal y el desplazamiento de la autoridad sacerdotal por una cultura pastoral feminizada de actuación y afecto. Lo que comenzó como “corresponsabilidad” en un contexto termina como un teatro pseudolitúrgico dirigido por mujeres en otro. La lógica interna es la misma. Una vez que la jerarquía se replantea como mera coordinación, cualquiera que esté suficientemente formado en el “lenguaje pastoral” puede subir al escenario.

Y escenario es la palabra adecuada.

La misma religión se sigue mostrando

Si se juntan las cuatro historias, resulta difícil de pasar por alto el conjunto.

Diferentes países. Diferentes titulares. La misma religión.

Es una religión que desconfía de la paternidad y le fascina la facilitación. Una religión que quiere que las mujeres no solo sean honradas, sino que se inserten como líderes visibles en estructuras que antes estaban vinculadas al gobierno sacerdotal. Una religión que se ha vuelto tan administrativa que a menudo detecta la corrupción tarde, si es que la detecta. Una religión que moraliza de forma selectiva. Una religión que trata los santuarios como lugares culturales adaptables. Una religión que sigue utilizando palabras y edificios católicos, mientras evacua lentamente las antiguas enseñanzas católicas que daban sentido a esas palabras y edificios.

Por eso los católicos tradicionales deben resistir la tentación de tratar cada nuevo escándalo como “una extraña excepción”. Las excepciones se han vuelto demasiado “habituales”. Los principios rectores se están manifestando. El lenguaje pastoral está mostrando para qué fue creado. El ablandamiento de la autoridad, la recodificación amable de la religión, la feminización del estilo eclesial, la conversión del culto en una experiencia portadora de mensajes, la sustitución de la doctrina por un simbolismo controlado, todo ello pertenece a la misma herencia posconciliar.

Y ninguna cantidad de lenguaje sonriente sobre escuchar, aprender y caminar juntos puede disimular lo que esa herencia ha producido.

Una iglesia que ya no quiere padres acaba teniendo facilitadores. Una iglesia que ya no forma obispos como guardianes acaba teniendo escándalos. Una iglesia que ya no juzga según principios católicos estables acaba castigando a los que no están a la moda y consolando al transgresor aprobado. Una iglesia que ya no se conmueve ante lo sagrado acaba decorando el santuario para un espectáculo de Harry Potter y llamándolo evangelización.

Ahí es donde estamos.

Los titulares suenan ridículos porque la realidad se ha degradado. Pero la degradación no es aleatoria. Es sistemática. Y hasta que eso no se admita, la próxima historia ya está en camino.
 

ESCRITOS DEL PADRE HELMUTS LIBIETIS “EL MARTILLO” (1)

Oponiéndose al nuevo camino que Fellay vendía a su clero y fieles, el padre Libietis dejó la FSSPX en 2012 y compuso una serie de siete brillantes escritos, contrastando este nuevo camino con el legado de Lefebvre.

Por Sean Johnson

2012

Algunos veteranos de la tradición quizá recuerden el nombre del padre Helmuts Libietis por ser autor del excelente libro “Consecration to Mary: Complete Five Week Preparation”  (Consagración a María: Preparación completa de cinco semanas). Y aunque la FSSPX ha borrado su nombre de las portadas de la obra que produjo, sus esfuerzos no han dejado de beneficiar a innumerables almas en todo el mundo.

El padre Libietis fue pastor de la Iglesia de San Peregrino en el área de Cleveland durante aproximadamente 11 años, hasta 2010, cuando fue trasladado a la capilla en Syracuse, Nueva York.

En 2012, dejó la FSSPX y se encerró en una soledad radical, viviendo una vida completamente eremítica, negándose a todo contacto con el mundo exterior, salvo el más necesario, a menos que la caridad lo dictara (2). Todo lo que diré al respecto es que, al menos desde el último contacto, continúa honrando su sacerdocio de una manera muy edificante (3).

Oponiéndose al nuevo camino que Fellay vendía a su clero y fieles, el padre Libietis tomó la pluma y compuso una serie de siete brillantes escritos (o folletos), contrastando este nuevo camino con el legado por Lefebvre (4).

Puesto que es nuestra intención archivar todos los recursos que dan testimonio de la desviación de la neo-FSSPX del camino trazado por su Fundador respecto de la Roma modernista y la iglesia conciliar, esperamos no exasperar a nuestros lectores al reproducirlos en su totalidad, dentro de esta serie: Sería una lástima que estos excelentes escritos desaparecieran en la oscuridad, ya que nuestra intención es precisamente preservarlos para la posteridad (y para el futuro escrutinio histórico y doctrinal).

En este primero de siete escritos, el padre Libietis se opone al argumento de la FSSPX de que todos deberíamos confiar en que el Superior General manejará bien las cosas con la Roma modernista, ya que Dios le ha dado la “gracia de estado” para conducir estas negociaciones.

☙❧

Un obispo habla desde el más allá: las palabras del arzobispo sobre el tema de la unión con Roma

Últimamente, se ha hablado mucho e insistido en la “gracia de Estado” del obispo Fellay para negociar con la Roma modernista, como si esa gracia fuera infalible y no pudiera “equivocarse”. Cabe decir que todos los católicos tienen la gracia de Estado a su disposición para cumplir con su función en la vida —papas, cardenales, obispos, sacerdotes, esposos, esposas, padres, maestros, etc.—, pero observen el caos en el que se encuentra el mundo a pesar de las “gracias de Estado” disponibles.

Todo esto me recuerda al Vaticano II, con su interminable discurso sobre los “derechos del hombre” mientras ignoraba los “derechos de Dios”. No nos centremos tanto en la gracia de estado del obispo Fellay como simple superior general de la FSSPX, sino que vayamos más allá y observemos la gracia de estado del fundador de la organización en 1970, que ahora dirige el obispo Fellay. La gracia del fundador es lo que los futuros líderes de la organización deberían seguir si quieren ser fieles a su gracia de estado. La mayoría de las Órdenes Religiosas, si no todas, tarde o temprano se desvían del espíritu inicial de sus fundadores. El padre Ludovic Barrielle (el sacerdote elegido por Monseñor Lefebvre para ser el director espiritual de su seminario en Ecône) dijo una vez que el tiempo que tarda una Orden Religiosa en comenzar a alejarse de las anclas de su fundador es de unos 40 años. Hoy, aproximadamente 40 años después de la fundación de la FSSPX, vemos serios problemas y divisiones que enfrenta la FSSPX (o la NOVUS –FSSPX). Cuando las Órdenes Religiosas se desvían de esta manera, algunas suelen llevar a cabo una reforma para recuperar los ideales, las actitudes y el espíritu originales de sus fundadores (6). Quizás ha llegado el momento de que la FSSPX haga lo mismo. Pero para recuperar el espíritu del Arzobispo, debemos leer con cuidado, frecuencia y celo los libros en los que están impresas las palabras de Monseñor Lefebvre. Recuerdo a un sacerdote tradicional, un profesor de Teología Dogmática, diciendo una vez: “Hay muchos comentarios y explicaciones escritos sobre la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino, pero muchos, si no la mayoría, simplemente complican el pensamiento simple de Santo Tomás. ¡Vayan a la fuente! Lean primero a Santo Tomás, y luego, si no pueden entenderlo, lean el comentario”. De manera similar, hoy en día, cuando este o aquel sacerdote, que dice conocer el pensamiento del arzobispo, nos dice cómo interpretar al arzobispo Lefebvre...

Vayan primero a la fuente, ¡el Arzobispo! Lo que era malo en su época, ha empeorado mucho hoy. Lo que entonces se aplicaba, se aplica aún más hoy. Si hablaba con firmeza entonces, ¡hablaría con mayor firmeza hoy! Habló con sencillez en vida, ¡y sigue hablando con sencillez desde el más allá!

1974:

“Nos aferramos firmemente con todo nuestro corazón y con toda nuestra mente a la Roma Católica, guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias para el mantenimiento de esta fe, a la Roma eterna... Por otra parte, nos negamos, y siempre nos hemos negado, a seguir la Roma de tendencias neomodernistas y neoprotestantes que se manifestaron claramente durante el concilio Vaticano II y, después del concilio, en todas las reformas que surgieron de él”.

(Arzobispo Lefebvre, Declaración del 21 de noviembre de 1974)

1976:

“¡No somos de esta nueva religión! ¡No aceptamos esta nueva religión! Somos de la religión de todos los tiempos; somos de la religión católica. No somos de esta “religión universal” como la llaman hoy; esta ya no es la religión católica. No somos de esta religión liberal y modernista que tiene su propio culto, sus propios sacerdotes, su propia fe, sus propios catecismos, su propia “Biblia ecuménica”. No podemos aceptar estas cosas. Son contrarias a nuestra fe. ¡Es un dolor inmenso, inmenso para nosotros, pensar que estamos en dificultades con Roma debido a nuestra fe! Estamos en una situación verdaderamente dramática. Tenemos que elegir una apariencia de desobediencia, porque el Santo Padre no puede pedirnos que abandonemos nuestra fe; ¡es imposible, imposible! Elegimos no abandonar nuestra fe, porque en eso no podemos equivocarnos”.

(Arzobispo Lefebvre, Sermón de Ordenación, 29 de junio de 1976)

En los días siguientes a su sermón de ordenación, el Arzobispo Lefebvre fue informado por Roma que estaba suspendido “a divinis”. La reacción del Arzobispo a esto fue:

1976:

“Me privan del derecho inherente... de celebrar la Santa Misa, y de conferir los Sacramentos, y de predicar en lugares consagrados: es decir, se me prohíbe celebrar la Nueva Misa, conferir los nuevos sacramentos, predicar la nueva doctrina”.

Con humor, interpretó la suspensión como “un regalo” para evitar que siguiera todos los cambios modernistas. Luego habla de la exigencia de Roma, mediante la carta de Monseñor Benelli del 25 de junio de 1976, que exigía la fidelidad de la FSSPX a la Iglesia del Vaticano II.

Monseñor Benelli escribió... 

“Si tienen buena voluntad y están seriamente preparados para un ministerio sacerdotal en verdadera fidelidad a la iglesia conciliar, se buscará entonces la mejor solución para ellos, pero que también comiencen por este acto de obediencia a la iglesia”.

El arzobispo Lefebvre continúa: 

“¿Qué podría ser más claro? De ahora en adelante, debemos [según Roma] obedecer y ser fieles a la iglesia conciliar, ya no a la Iglesia Católica. Ahí radica todo nuestro problema: ¡Estamos suspendidos a divinis por la iglesia conciliar, la iglesia conciliar a la que no deseamos pertenecer! Esa iglesia conciliar es cismática porque rompe con la Iglesia Católica que siempre ha sido. Tiene sus nuevos dogmas, su nuevo sacerdocio, sus nuevas instituciones, su nuevo culto... La iglesia que afirma tales errores es a la vez cismática y herética. Esta iglesia conciliar, por lo tanto, no es católica”.

(Monseñor Lefebvre, Reflexiones sobre su suspensión “a divinis”, 29 de julio de 1976).

1976:

“…nuestra actitud ante el trastorno provocado por el Vaticano II: o nos ajustamos a las directrices oficiales de quienes ocupan puestos de autoridad dentro de la Iglesia… o preservamos íntegramente el tesoro de la Iglesia”.

(Monseñor Lefebvre, Carta a los miembros de la Sociedad , Carta N° 2, Navidad de 1976)

1977:

“Se nos incrimina por haber elegido el llamado camino de la desobediencia. Pero debemos entender claramente en qué consiste este camino. Podemos decir con certeza que, si hemos elegido el camino de la aparente desobediencia, hemos elegido el camino de la verdadera obediencia... quienes siguen el nuevo camino... son quienes han elegido el camino de la desobediencia. Seguir la Tradición es precisamente la señal de nuestra obediencia”.

(Arzobispo Lefebvre, Poitiers, 3 de septiembre de 1977)

1978:

“Ahora sabemos con quién tenemos que tratar. Sabemos perfectamente que tratamos con una “mano diabólica” ubicada en Roma, ¡y que exige, mediante la obediencia, la destrucción de la Iglesia! Y por eso tenemos el derecho y el deber de rechazar esta obediencia... Creo tener el derecho de preguntar a estos caballeros que se presentan en oficinas que antes ocupaban cardenales... “¿Están ustedes con la Iglesia Católica?” “¿Con quién estoy tratando?” “Si estoy tratando con alguien que tiene un pacto con la Masonería, ¿tengo derecho a hablar con esa persona? ¿Tengo el deber de escucharla y obedecerla?

(Arzobispo Lefebvre, 1978, Sermón de Ordenación, Apología Pro Marcel Lefebvre , Vol. 2, p. 209, Michael Davies)

1980:

Nunca he cambiado. He predicado y hecho lo que la Iglesia siempre ha enseñado. Nunca he cambiado lo que la Iglesia dijo en el Concilio de Trento y en el Concilio Vaticano I. Entonces, ¿quién ha cambiado?... Es el enemigo, como dijo San Pío X, el enemigo que obra dentro de la Iglesia porque quiere que la Iglesia acabe con su tradición.

(Arzobispo Lefebvre, Homilía, Venecia, 7 de abril de 1980)

1984:

Estamos convencidos de ello: son ellos los que se equivocan, los que han cambiado de rumbo, los que han roto con la Tradición de la Iglesia, los que se han lanzado a novedades. Por eso no nos unimos a ellos y no podemos trabajar con ellos; no podemos colaborar con quienes se apartan del espíritu de la Iglesia, de la Tradición de la Iglesia. Creo que esa perspectiva debería guiarnos en nuestra situación actual. No nos engañemos creyendo que, con estas pequeñas medidas de freno que se dan a la derecha y a la izquierda, en los excesos de la situación actual, estamos viendo un retorno completo a la Tradición. ¡Eso no es cierto, eso no es cierto! Siempre siguen siendo mentes liberales. Siempre son los liberales quienes gobiernan Roma, y ​​siguen siendo liberales. No hay aglutinamiento para estas personas. Desde el momento en que nos aglutinemos, este aglutinamiento significará la aceptación de los principios liberales. No podemos hacerlo, incluso si se nos dan ciertas concesiones, ciertas satisfacciones, ciertos reconocimientos, ciertas incardinaciones, que incluso podrían ofrecerse con el tiempo. Pero mientras se trate con personas que han hecho este pacto con el diablo, con ideas liberales, no podemos tener ninguna confianza. Nos irán engañando poco a poco; intentarán atraparnos en sus trampas, mientras no se desprendan de estas falsas ideas. Así que, desde mi punto de vista, no se trata de hacer todo lo posible. Quienes tengan tendencia a aceptar eso, terminarán siendo reciclados.

(Arzobispo Lefebvre, 13 de diciembre de 1984, Discurso a los sacerdotes del Distrito Francés)

1986:

“En la Iglesia no existe ley ni jurisdicción que pueda imponer a un cristiano una disminución de su fe. Todos los fieles pueden y deben resistir cualquier cosa que interfiera con su fe... Si se enfrentan a una orden que pone su fe en peligro de corrupción, tienen el deber primordial de desobedecer... Porque consideramos que nuestra fe está en peligro por las reformas y tendencias posconciliares, tenemos el deber de desobedecer y mantener la Tradición. Añadamos esto: el mayor servicio que podemos prestar a la Iglesia y al sucesor de Pedro es rechazar la iglesia reformada y liberal... No pertenezco a esa religión. No acepto esa nueva religión. Es una religión liberal y modernista...

Los cristianos están divididos… Los sacerdotes ya no saben qué hacer; o bien obedecen ciegamente lo que les imponen sus superiores y pierden en cierto grado la fe, o bien resisten, pero con el sentimiento de separarse del Papa… Dos religiones se enfrentan; estamos en una situación dramática y es imposible evitar una elección”.

(Arzobispo Lefebvre, 1986, Carta abierta a los católicos confundidos, capítulo 18, “Obediencia verdadera y falsa”)

Estas citas nos llevan desde los inicios de la división de la FSSPX con Roma en 1976, hasta 1986 y la preparación para las consagraciones episcopales en 1988. En la segunda parte, analizaremos las palabras de Monseñor Lefebvre en los últimos cinco años de su vida. Le recomendamos que se tome el tiempo de adquirir y leer los numerosos sermones, escritos y relatos de la vida de Monseñor Lefebvre para aprender, comprender y absorber el espíritu del hombre, elegido por Dios para ser el FUNDADOR, no solo el líder, de la FSSPX.

Continúa...

Notas:

1) https://angeluspress.org/products/consecration-mary

2) Hace unos 6 o 7 años, a mi madre le diagnosticaron un cáncer mayormente benigno, y pedí oraciones por internet. El padre Libietis se enteró y me envió un correo electrónico ofreciéndose a celebrar misas por ella y a ofrecerme consejo. Después de esto, nunca más volvimos a saber de él. Le estamos eternamente agradecidos.

3) Cualquier solicitud de más detalles será ignorada.

4) Están disponibles para verlos en su forma original codificada por colores aquí (vea las dos últimas publicaciones; deberá iniciar sesión para verlas): https://www.cathinfo.com/the-library/two-excellent-brochures-on-archbishop-lefebvre-'beyond-the-grave'/?pretty;board=16

5) El padre Libietis se refiere a argumentos como éste, del padre Arnaud Rostand: https://sspx.org/en/publications/district-superiors-letter-apr-2009-36724

6) De ahí el movimiento de Resistencia.
 

LA GUERRA ESPIRITUAL

La Sagrada Escritura deja muy claro que hay una guerra por las almas, una batalla entre las fuerzas de la Luz y las fuerzas de las Tinieblas. 

Por Fish Eaters



Efesios 6:10-16

Por lo demás, hermanos, fortaleceos en el Señor y en la fuerza de su poder. Vestíos de la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra los engaños del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados y potestades, contra los gobernadores de este mundo de tinieblas, contra espíritus de maldad en las regiones celestes.

Por l0 tanto, tomad la armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo y permanecer firmes en todo. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, vestidos con la coraza de la justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz; tomad en todo el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

Nos revestimos de esa “armadura de Dios” amando primero a Dios con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerzas, y amando a nuestro prójimo como a nosotros mismos; es decir, siguiendo los “Dos Grandes Mandamientos”. Llevar una vida de oración —tanto formal como informal— y, cuando sea posible, orar no solo solos y acompañados, sino orar por los demás y pedirles que oren por nosotros, y seguir los seis preceptos de la Iglesia son nuestros pilares. Estos seis preceptos son: asistir a misa y abstenerse de trabajos serviles los domingos y días festivos; confesarse al menos una vez al año (tradicionalmente durante la Cuaresma); recibir la Eucaristía al menos una vez al año, durante el Tiempo de Pascua; observar los días de ayuno y abstinencia; ayudar a la Iglesia a cubrir sus necesidades según nuestras capacidades y posición social; y obedecer las leyes matrimoniales de la Iglesia. Estos preceptos son el mínimo indispensable. Se recomienda encarecidamente confesarse con mucha más frecuencia (según sea necesario).

La Iglesia nos ha proporcionado muchas otras maneras de repeler y ordenar la expulsión —“exorcismo”— de espíritus malignos. Ahora bien, cuando la mayoría de la gente oye la palabra “exorcismo”, piensa en el Rito Solemne o “Mayor” de exorcismo que se utiliza para liberar a los poseídos. Pero además de ese Rito Solemne, existen los tipos de exorcismos que los católicos usan o a los que están expuestos de forma habitual. Todo católico bautizado en el rito tradicional ha sido sometido a un exorcismo (¡esto no ocurre con el nuevo Rito del Bautismo!). Incluso antes de que la persona que se va a bautizar entre en la iglesia, el sacerdote soplará sobre ella tres veces, en forma de cruz, durante la “Exsuflación”. Dirá estas palabras:

Sacerdote (en latín): Exi ab eo (ea), immunde spiritus, et da locum Spiritui Sancto Paraclito.

Sacerdote (en español): Sal de él (de ella), espíritu inmundo, y da lugar al Espíritu Santo, el Paráclito.

Después de entrar en la iglesia se produce un exorcismo formal:

Sacerdote (en latín): Exorcizo te, immunde spiritus, in nomine Patris + et Filii + et Spiritus + Sancti, ut exeas, et recedas ab hoc famulo (hac famula) Dei N.: ipse enim tibi imperat, maledicte damnate, qui pedibus super mare ambulavit, et Petro mergenti dexteram porrexit. Ergo, maledicte diabole, recognosce sententiam tuam, et da honorem Deo vivo et vero, da honorem Iesu Christo Filio eius, et Spiritui Sancto, et recede ab hoc famulo (hac famula) Dei N, quia istum (-am) sibi Deus et Dominus noster Iesus Christus ad suam sanctam gratiam, et benedictionem, fontemque Baptismatis vocare dignatus est.

Sacerdote (en español): Te exorcizo, espíritu inmundo, en el nombre del Padre + y del Hijo + y del Espíritu Santo +, que salgas y te alejes de este siervo de Dios, N. Porque Él te lo ordena, maldito, Él, que caminó sobre el mar y extendió Su mano derecha a Pedro cuando estaba a punto de hundirse. Así que, maldito diablo, reconoce tu sentencia y da honra al Dios vivo y verdadero; da honra a Jesucristo su Hijo y al Espíritu Santo; y apártate de este siervo de Dios, N., porque Dios y nuestro Señor Jesucristo se ha dignado llamarlo a su santa gracia y bendición y a la fuente del bautismo.

El agua, el aceite y la sal que usa el sacerdote en el solemne rito del Bautismo, según el Rito Tradicional (no según el nuevo rito), también han sido exorcizados, y la Iglesia y los fieles utilizan estas sustancias de diversas maneras al bendecir o exorcizar. Los laicos utilizan especialmente el agua y la sal, junto con numerosos otros sacramentales, para expulsar espíritus malignos. Algunos de estos sacramentales y oraciones son:



Otras cosas que puedes hacer para proteger tu hogar son el ayuno periódico; bendecir tu casa una vez al año, especialmente en la Epifanía y al mudarte a una nueva casa; y consagrar tu hogar al Sagrado Corazón, especialmente en la festividad de Cristo Rey.

Además de la caridad, recibir los sacramentos, orar y usar los sacramentales, también es necesario abstenerse del pecado. Desarrollar buenos hábitos y evitar situaciones que sean ocasión de pecado es crucial. Una “ocasión de pecado” es una situación en la que es probable que sientas tentación. Lo que es ocasión de pecado para una persona puede no serlo para otra. Por ejemplo, si eres propenso a la glotonería, evitar ir a la panadería puede ser una buena idea, o si eres propenso a la lujuria, aprender a mantener la vista cerrada y no permitirte estar a solas con una persona que te atrae sexualmente son maneras de evitar caer en la tentación. Dado que lo que constituye una ocasión de pecado es diferente para cada persona, lo que se requiere es conocerse a uno mismo, reconocer las propias debilidades, ser muy consciente de las situaciones en las que es probable tropezar y luego evitarlas. Un Examen de Conciencia nocturno, durante el cual reflexiones sobre las situaciones en las que pecaste a lo largo del día, podría ser de gran ayuda para identificar cuáles son ocasiones de pecado para ti. Hacer la Ofrenda de la Mañana al despertarse a la mañana siguiente también sería una buena manera de comenzar el día para mantenerse en el buen camino.

Otra cosa que podría ayudar a algunas personas es tener algún tipo de red de apoyo, especialmente para pecados relacionados con adicciones y malos hábitos. Tener un “compañero” que tenga el mismo tipo de problema o, mejor aún, que lo haya tenido en el pasado pero lo haya superado, y pedirle que te ayude a rendir cuentas, te escuche, te ayude, ore por ti, etc., podría ser una gran ayuda. Como siempre, por supuesto, ¡arrepentirte de tus pecados ante un sacerdote cuando tropieces es imperativo!

También es de especial importancia mantenerse alejado de las prácticas ocultistas prohibidas por las Escrituras y la Iglesia. Usar la ouija para contactar con los espíritus, usar las cartas del tarot para predecir el futuro, usar la astrología no solo para elaborar cartas natales y encontrar posibles influencias planetarias en la personalidad e inclinaciones, y cualquier forma que niegue el libre albedrío, como la adivinación, la nigromancia (invocar a los espíritus de los muertos más allá de rezar por ellos y pedirles oraciones), o la magia (intentar realizar hazañas que están más allá del poder humano, pero no a través del poder de Dios), está estrictamente prohibida.

Desechar adecuadamente los objetos malditos también es importante cuando sea relevante. Así como los objetos pueden ser bendecidos, también pueden ser maldecidos. Dichos objetos pueden reconocerse observando lo que sucede en su proximidad, encontrando correlaciones entre su presencia y la obsesión demoníaca, la opresión demoníaca, enfermedades extrañas, pesadillas, lo que parece una incesante “mala suerte”, etc. Por supuesto, correlación no es causalidad, así que no te hagas el tonto con esto, pero los objetos malditos no están simplemente correlacionados con cosas malas que suceden; ellos causan esas cosas malas; más bien, los demonios asociados con ellos lo hacen. Los exorcistas afirman que, con frecuencia, los cárteles de la droga y algunos vendedores de otros objetos maldicen sus productos para aumentar su influencia sobre quienes los compran. Para deshacerse adecuadamente de un objeto maldito, siga estas instrucciones: La eliminación de objetos malditos.

Las personas también pueden ser maldecidas. Algunos satanistas, practicantes de vudú, santería y otras formas de brujería maldicen a quienes consideran sus enemigos. La antigua creencia en el mal de ojo, conocido por italianos e italoamericanos como “malocchio”, es un tipo de maldición que se da, intencional o involuntariamente, a través de la mirada de alguien que desea hacerte daño o te envidia (la persona que realiza el mal de ojo se conoce como “jettatore”). Para diagnosticarlo, los creyentes italianos dejan caer tres gotas de agua en un recipiente con aceite de oliva para ver si forman tres glóbulos distintos en lugar de unirse. Si lo hacen, estás maldito, creen, y la cura, según los supersticiosos, implica el uso de cornicelli, los “cuernos italianos” que se ven a menudo en los collares, o hacer un gesto, ya sea la mano in fica (el higo) o la mano cornuta (la mano con cuernos), que se muestran en ese orden a la derecha (1).


La “mano cornuta” es el verdadero origen de la tan difamada  señal de mano “¡Rock on!”, que se hace en los conciertos de rock. Comenzó cuando el líder italoamericano de heavy metal, Ronnie James Dio (quien la aprendió de su abuela italiana), la hizo durante un concierto. No es una forma de alabar a Satanás, como algunas sectas evangélicas parecen pensar, una creencia que muchos satanistas ingenuos parecen haber adoptado, “mostrando los cuernos” amenazantemente, como suelen hacer, probablemente para asustar a esos evangélicos. De hecho, es más bien lo contrario: no se usa para invocar, sino para alejar el mal (con el pulgar extendido, el gesto es como los sordos que hablan lenguaje de señas y dicen “Te amo”). Para alejar realmente el mal de ojo, simplemente haz la señal de la cruz, invoca a Cristo, etc. Si eres italiano o italoamericano, usa un “cornicello” o haz las señales con las manos según la tradición étnica si quieres, pero combínalas con la oración católica. No dependas de un “cornicello” ni de un gesto con la mano para protegerte. No te protegerá, y tal superstición es una invitación a lo demoníaco.

Para combatir todas estas maldiciones, simplemente mantén un estado de gracia y mantén la oración. Haz lo descrito anteriormente y dedica una devoción especial al Arcángel Miguel, nuestro ángel guerrero contra el Maligno. ¡Apréndete la Oración a San Miguel de memoria!

Nunca recurras a las autoproclamadas “brujas blancas”; no existen. Puede que haya muchas brujas autoproclamadas con buenas intenciones y un corazón básicamente benévolo, pero cualquier forma de magia verdadera (a diferencia de la magia de escenario o la prestidigitación), por definición, deriva su poder de los demonios. El uso de sacramentales podría parecer “magia” para quienes no lo conocen: rociar sal alrededor de nuestras propiedades, bendecirnos con agua bendita, usar imágenes de San José para vender casas, etc., y muchos otros fenómenos católicos también podrían parecérsele superficialmente. Pero nuestros sacramentales son bendecidos por Dios y derivan su poder de Él y de su Iglesia, no del reino demoníaco. Aunque nuestros sacramentales puedan parecer “magia cristiana” para quienes no los conocen, no lo son ni se les puede dar la definición misma de “magia”, que es el esfuerzo por lograr hazañas que superan las capacidades naturales del hombre, pero sin invocar el poder del único Dios Verdadero.

Para alejar a los espíritus malignos, no recurrimos a ellos, ni a simples objetos sin bendición o usados ​​sin invocar a Cristo, ni a rituales que no invoquen a Cristo ni a sus santos ángeles. Recurrimos a Dios, a su Iglesia y a los medios que nos ha dado para derrotar al Maligno, incluyendo aquellos que involucran rituales y objetos que podrían parecer “mágicos” para quienes no los conocen. A las “streghe” italianas, a las brujas mexicanas, etc., simplemente díles que no.

Ahora bien, bien podría haber personas con poderes conocidos como “paranormales”, como la percepción extrasensorial, la clarividencia, etc. Algunas de estas habilidades pueden ser dones de origen verdaderamente sobrenatural, es decir, provenientes de Dios. O algunos de esos poderes podrían ser naturales y aún no tener explicación científica. O podrían derivar de demonios. Si alguna vez consultas con alguien con habilidades paranormales que no se somete intelectualmente a la doctrina católica, que no agradece al Dios de Abraham e Isaac por sus dones, que no invoca el Santo Nombre de Cristo Jesús, que “canaliza” espíritus, que realiza rituales sin invocar el poder de Cristo, sus santos ángeles y la Iglesia, entonces te estás buscando problemas. ¡Grandes problemas! Se nos dice que probemos a los espíritus. 

1 Juan 4:1-3 nos dice:

Amados, no crean a cualquier espíritu, sino prueben los espíritus para ver si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido al mundo. En esto se conoce el espíritu de Dios. Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne es de Dios; y todo espíritu que desmiente a Jesús no es de Dios; y este es el Anticristo, de quien han oído que viene, y que ya está en el mundo.

Observe cómo se refiere a los “falsos” profetas, a los que obviamente contrastan con los verdaderos profetas. El Espíritu Santo sí concede dones. 

1 Corintios 12:4-10: 

Y hay diversidad de operaciones, pero el mismo Dios, que obra todo en todos. Y la manifestación del Espíritu es dada a cada uno para provecho. A uno, por el Espíritu, le es dada palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento, según el mismo Espíritu; a otro, fe en el mismo Espíritu; a otro, la gracia de sanidad en un solo Espíritu; a otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; a otro, interpretación de discursos. Pero todas estas cosas las obra un solo y mismo Espíritu, repartiendo a cada uno como él quiere.

Así que los cristianos que se burlan de la sola idea de tales habilidades no creen en lo que dice la Sagrada Escritura. Pero quienes consultan con quienes poseen tales habilidades, pero las obtienen de la naturaleza (si es que tales poderes pueden ser simplemente naturales), y no se someten a la Iglesia, o las obtienen de los demonios, se exponen a ataques demoníacos. Si tales ataques llegan al extremo de la posesión, entonces se necesita un exorcismo...

Nota:

1) Nótese que tanto la mano cornuto como la mano in fica (esta última, que se cree que se asemeja a los genitales femeninos), son altamente insultantes cuando se dirigen a alguien. La mano cornuto, cuando se dirige a un hombre, implica que le han puesto los cuernos.