viernes, 29 de septiembre de 2017

MAPUCHES TOMAN CATEDRAL DE CONCEPCIÓN AL SUR DE CHILE


Afirman que mantendrán la toma hasta que logren sus objetivos y el gobierno de baja la Ley Antiterrorista, que pesa sobre unos compañeros que incendiaron un templo protestante.

Un grupo de manifestantes, simpatizantes de la causa mapuche, tomaron en la mañana del jueves 23 las dependencias de la Catedral de Concepción ubicada en el sur de Chile, en apoyo a los comuneros mapuches que superaron los 100 días en huelga de hambre y que esperan conseguir la liberación de los 4 comuneros detenidos por la quema del templo evangélico de Padre Las Casas, el 9 de junio de 2016.



Toma de la Catedral por manifestantes mapuche


Mientras 5 de ellos hacía ingreso al templo, el resto se mantenía a las afueras con lienzos, repartiendo panfletos y gritando consignas en apoyo a la causa mapuche

El vocero de los manifestantes, el werkén Juan Carlos Tralcal, comentó que «lo que han manifestado los huelguistas y los familiares directos es que la Ley Antiterrorista se dé de baja y también que se lleve a cabo un juicio justo con un cambio de medida cautelar».

«Ellos cumplen más de un año y tres meses en la Cárcel de Temuco, cuando en un principio la investigación se iba a extender solamente por seis meses», declaró.

«Lamentablemente no ha dado resultado y ya tuvieron que superar los 100 días en huelga de hambre, y entonces tuvimos que tomar acciones más radicales, no solamente aquí, sino que en diferentes sectores del país», precisó.

Las autoridades manifestaron que el obispo Fernando Chomalía es quien debería solicitar el desalojo por ser un recinto privado. Sin embargo, el arzobispado confirmó que no lo pedirían y que se reuniría con el vocero de los manifestantes.

Luego de la reunión de Mons. Fernando Chomali con el vocero de los manifestantes declaró que «acoger una persona es lo menos que puedo hacer, más cuando se trata de personas que pasan por dificultades. Hay familiares en huelga de hambre por más de cien días, lo que es grave».«Veré de qué manera puedo generar lo que ellos quieren que sea un diálogo entre los familiares y la intendencia. Yo trataré, aunque no es la región nuestra, de ponerme en contacto para que dialoguen».

Por su parte, Juan Carlos Trancal, reafirmó que la toma de la Catedral «se mantendrá hasta que se tenga una respuesta a la solicitud de “dar de baja” la ley antiterrorista, en este caso, y se realice un “juicio justo”».

Antecedentes


Las acciones radicales que según el vocero han tenido que tomar allí y otras partes del país, hacen alusión al ataque perpetrado el día anterior, en donde un grupo de terroristas vinculados a la causa mapuche incendiaron dos iglesias católicas y una protestante al sur de Chile, en la región de La Araucanía. El primer incendio afectó a dos iglesias católicas del sector de Púa, en la comuna de Victoria, que quedaron completamente calcinadas, mientras otra iglesia evangélica en la vecina localidad de Ercilla resultó parcialmente dañada.


InfoCatólica


miércoles, 27 de septiembre de 2017

CORMAC, EL HACEDOR DE REYES: LA LECCIÓN QUE RESULTÓ DECISIVA EN LA ELECCIÓN DEL PAPA FRANCISCO

En el cónclave de 2005, Cormac Murphy-O'Connor fue visto como un "hacedor de reyes"

Por Austen Ivereigh

Al concluir el cónclave de 2005, Joseph Ratzinger emergió como el Papa Benedicto XVI; en 2013, los cardenales eligieron a Jorge Bergoglio como el Papa Francisco. El único cardenal inglés presente en el primero de los dos cónclaves aprendió una lección que iba a ser decisiva en el segundo.

La sugerencia dejada por el cardenal Cormac Murphy-O'Connor sobre las bebidas en el Colegio Inglés en los días previos al cónclave de 2005 adquiere un nuevo significado, mirando hacia atrás. Fue la primera elección papal en la que todos, menos dos de los 115 cardenales del mundo, habían participado alguna vez, y Murphy-O'Connor estaba en el centro del bullicio. Westminster era una especie de centro para los cardenales angloparlantes del mundo, y su alto arzobispo jovial era un punto de referencia para los africanos y asiáticos, así como para los estadounidenses. En el argot del cónclave, Cormac fue visto como un "hacedor de reyes".

En ese momento, yo era su conducto con los medios de comunicación del mundo, por lo que tuvo cuidado de revelar demasiado sobre cuáles eran los "papabili" que estaban arriba y cuáles eran los que estaban abajo. Pero, al final de cada día de las congregaciones generales, las reuniones previas al cónclave donde, en la sede vacante, los cardenales actúan como una especie de consejo gobernante, si no asistió a una de esas cenas universitarias donde tomaron las medidas el uno al otro, se sentaba con un gin tonic y me hacía pequeños comentarios. Yo mencionaría un nombre y él negaría con la cabeza o haría un gesto alentador, o haría un movimiento de sus manos como para decir: "Hmmm, no estoy seguro de él".

"¿Qué sabes de los latinoamericanos?", me preguntó Cormac una noche. Emocionado por la perspectiva de que el papado pasara a ese continente, repasé los dos precursores, el franciscano de justicia social brasileño, Cláudio Hummes, y el petardo hondureño, Oscar Rodríguez de Maradiaga, describiendo para el jefe lo que pensé que eran sus puntos fuertes. Él me cortó.

"¿Qué hay del de Buenos Aires?", preguntó. "¿Qué sabes de él?". No mucho, más allá de lo que había recogido en la capital argentina tres años antes, cuando la economía estaba colapsando, el arzobispo jesuita había comenzado a emerger como una figura nacional. ​​Le pregunté:"¿Por qué?, ¿se está hablando de él?". Cormac asintió con gravedad, y me dio una de sus sabias miradas de "tú-marca-mis-palabras".

Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que esta fue la única vez en nuestros chats en aquellos días en que él realmente se iluminó al mencionar a un candidato. Pero lo hizo de una manera tan reservada que no lo registré del todo. Sus observaciones sobre la forma en que el cardenal Joseph Ratzinger, como decano del Colegio de Cardenales, dirigía las congregaciones generales, fusionaron hábilmente el grupo más heterogéneo, global y dispar de sombreros rojos en la historia de la Iglesia. Aunque nunca lo dijo del todo, me arrepentí de que esta cualidad, en esas circunstancias, con los cardenales todavía en estado de shock después del extraordinario drama de la muerte del Papa Juan Pablo II, hizo que el cardenal alemán, en ausencia de cualquier retador obvio, fuera un espanto para los zapatos del pescador. Así lo demostró.

Sin embargo, había habido un retador. Más tarde, ese mismo año, un cardenal italiano publicó su diario del cónclave, revelando que los "progresistas" en torno al Arzobispo de Milán, el cardenal Carlo Maria Martini, cuya enfermedad de Parkinson lo había descartado como papabile, habían ascendido y votado por el cardenal Jorge Mario Bergoglio. Resultó que Cormac era parte de ese grupo. Meses antes, cuando supe que el cardenal iba a reunirse con otros líderes de la iglesia en St Gallen, Suiza, había asumido que esto era para el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE). Cormac había explicado que no era exactamente eso, sino un grupo informal, que se reunía cada año para discutir “temas de interés mutuo”. Todo sonaba bastante misterioso.

El "grupo de St Gallen" se había reunido originalmente a mediados de la década de 1990 en respuesta a la eliminación de Roma de la CCEE. Después de que el Vaticano no lo trajera y el consejo de obispos de América Latina, Celam, bajo el control directo de la secretaría del sínodo, las reuniones locales se dirigieron en un intento de convertir estos cuerpos en mecanismos de implementación en lugar de "discernimiento". Celam, que era mucho más antiguo y más grande que el CCEE, podía resistir esto bastante mejor que los europeos.

Como el cardenal Godfried Danneels, emérito de Bruselas, ha descrito en su biografía autorizada, los reformistas o los pastores de la CCEE decidieron celebrar sus propias reuniones fuera del radar para hacer de manera informal lo que ya no podían formalmente: discutir el estado de la Iglesia. El grupo de siete u ocho cardenales, dirigido de facto por el cardenal Martini, a quien Cormac admiraba profundamente, había incluido a Basil Hume y, después de 2001, a Cormac. Cuando escribió en sus memorias, Una primavera inglesa, que “entre algunos de los cardenales europeos en particular, había un anhelo por un estilo más pastoral, un deseo de cambiar el foco de atención del centro de la Iglesia a las periferias”, Cormac estaba resumiendo la esencia de la agenda de St Gallen.

Era una visión que había comenzado a surgir en la época del consistorio de 2001, cuando los sombreros rojos latinoamericanos en el colegio se hincharon repentinamente y se convirtieron en una causa común con los pastores europeos, instando a "la reforma". Este cambio en la universidad fue el origen del papado de Francisco. Cormac y Bergoglio, ambos cardenales ese año, se reunían y conversaban en las reuniones del Vaticano, donde solían sentarse juntos. Cuanto más conocía Cormac a Bergoglio, especialmente después de 2005, más se convencía de que él era el que tomaría el timón.

Al final del pontificado de Wojtyla, Cormac detectó una división entre los cardenales. Con el don de su pastor para la metáfora de las escrituras, lo describió como aquellos que querían una Iglesia "levadura en la masa", por un lado, y aquellos que querían una Iglesia de "ciudad en la colina", en el otro. No se trataba tanto de doctrina, insistiría, como de estilo y énfasis. Cormac fue leal. Creía que la era de San Juan Pablo II había sido un reenvasado necesario de la tradición católica a la luz del Concilio Vaticano II, que evitaba la ruptura o la resistencia. Pero sentía fuertemente que una iglesia "de ciudad sobre una colina" carecía de credibilidad en una sociedad pluralista en la que la gramática de la fe se estaba escapando.

La credibilidad de la Iglesia debía provenir de su cercanía con la gente, la cercanía encarnada por Gaudium et Spes y por los papas que más admiraba, San Juan XXIII y el Beato Pablo VI. Un papado de condena más que un diálogo, de interminables proclamaciones en lugar de un "cuidadoso discernimiento", necesitaba dar paso a un papado pastoral donde el enfoque estaba en las personas, en lugar de las ideas. Nada de esto podría suceder sin reformar la Curia, y la falta de interés del papa polaco en hacerlo, fue una decepción para Cormac. Cuando las disfunciones explotaron en el reloj de Benedicto XVI, él estaba triste pero no sorprendido.

En marzo de 2013, Cormac estaba más allá de la edad en que podía participar en el cónclave. Sin embargo, fue muy activo en las reuniones que condujeron a ello. El grupo de St. Gallen se había desvanecido en 2006 pero no era su sueño, y sus miembros, muchos de los cuales ahora son eméritos, hicieron oír sus voces en las congregaciones generales. Cormac había aprendido algunas lecciones de 2005. Observó cómo el equipo pro Ratzinger había actuado antes de que el cónclave promoviera a su hombre, de modo que, cuando se abrió el cónclave, se había convertido en el único a batir. Cormac creía que el próximo papa debería tener un “corazón para los pobres”, implementar la “colegialidad”, “reformar la Curia” y, sobre todo, ser un pastor.

Convencido de que este hombre era Bergoglio, Cormac recorrió las cenas de sombrero rojo y, como Catherine Pepinster revela en su próximo libro, Las llaves y el reino: los británicos y el papado de Juan Pablo II a Francisco, incluso fue uno de los anfitriones de uno de sus propio, para los cardenales de la Commonwealth, en la embajada británica, para asegurarse de que se habló de él, como lo habían hecho los partidarios de Ratzinger en 2005. La idea era darle al argentino una ventaja importante fuera del bloque de salida, con al menos 25 votos en la primera papeleta. Esto se debió a que los cónclaves son esencialmente un ejercicio para discernir entre unos pocos candidatos. Cormac fue el organizador principal de este esfuerzo, asistido por el antiguo emérito de Florencia, Silvano Piovanelli, quien mantuvo un conteo de los cardenales que probablemente respaldarían a Bergoglio. (Piovanelli murió en 2016.)

Todo esto estaba dentro de las reglas que prohíben los acuerdos secretos entre los candidatos y sus patrocinadores. El "Equipo Bergoglio" simplemente estaba haciendo en 2013 lo que el "Equipo Ratzinger" había hecho en 2005.

Si Bergoglio sabía lo que estaban haciendo, no dio ninguna indicación. De todos modos, como Cormac lo describió una vez, mientras que el proceso humano que precede a una elección papal es importante, “lo que sucede después de que las puertas se cierran en el cónclave mismo es obra del Espíritu Santo. Más de un cardenal latinoamericano me ha contado cómo la elección fue el resultado de una convergencia orante en la Capilla Sixtina.

Todos estaban conscientes de la crisis en la Iglesia y de la necesidad especial de que el próximo Pedro fuera elegido por Dios. Como había pocas dudas sobre quién era, se necesitaron cuatro votaciones. Pero, por todas las cuentas, Bergoglio tenía al menos 25 votos en el primer escrutinio. Cormac estaba orgulloso de haber abierto ese canal para que “el Espíritu Santo se pusiera a trabajar”. Siempre fue el reformador paciente, moderado y cauteloso, como se describe a sí mismo en An English Spring. Pero, cuando era el momento adecuado, sabía cuándo y cómo actuar con audacia, desplegando su energía y encanto para allanar el camino de la providencia.

En el momento de la elección de Francisco, él estaba en la Plaza de San Pedro, llorando lágrimas de alegría. El torbellino que siguió fue lo que había soñado como un joven sacerdote. Fue una conclusión de guión cinematográfico para “una vida de servicio amoroso”.

Austen Ivereigh fue secretario de prensa y luego asesor de asuntos públicos del cardenal Cormac Murphy-O'Connor entre 2004 y 2006. Es autor de El gran reformador: Francisco y la creación de un papa radical.






martes, 26 de septiembre de 2017

DESMANTELAR LA IGLESIA ¡RÁPIDO!, ¡RÁPIDO!


Por José Luis Aberasturi

Hace unos meses un alto cargo de la Jerarquía católica, de segunda fila pero con contacto directo con el Papa, afirmó públicamente que las reformas que estaba llevando a cabo el Romano Pontífice venían para quedarse.

La verdad, cuando lo leí pensé que eran más unas palabras para merecer, o fruto de un momento de fervor pontifical, o fruto quizá de un momento elevado de motivación… Pero ya no lo pienso para nada. Es más, creo que nos dijo la verdad, advirtiéndonos de lo que se nos venía encima. Y no ha fallado.

En esto ha sido como los separatistas de nuestros días -los catalanes están de rabiosa actualidad, pero no son los únicos que no han engañado a nadie. Han dicho “que venía el lobo”, que lo estaban criando -por eso no había venido antes- pero… ¡vaya si ha venido! Pues más o menos, lo mismo. Y me explico.

Porque hay toda una “lógica", nada casual sino todo lo contrario, perfectamente orquestada, pensada, sondeada, legislada y aplicada, desde la misma cúpula de Roma.

Lo primero que se gestionó -o de las primeras cosas- fue ningunear al Colegio de Cardenales y montarse un gobierno “a la luz": nada de “en la sombra” sino al revés, bien “visible” aparentemente. ¿Para qué? No sería aventurado pensar que con 9 “interlocutores” que, además, no “interlocutoran” nada, sino que están elegidos y puestos como tranpantojos (1)  -o, “a propósito"-, se maneja uno mejor que con tanta gente. 

Y no me negarán que, además de audaz, no fue un buen “golpe de mano" (2) . Y efectivo, dada la mudez que les entró a la gran mayoría del resto. Aunque siempre queda “un resto” que reinicia todo, con la ayuda del Espíritu Santo que siempre está ahí, aunque a veces lo no parezca, o nos creamos que no está.

Luego, vinieron los cambios en el IOR, que salieron rana total (3) . Pero nada de rectificar: no se podían dar signos de debilidad. Por contra, otros “cambios” que parecían lógicos y necesarios, dadas las “singularidades” que adornaban a las personas concernidas… ni tocar. Y ahí también ha olido a chamusquina (4) . Pero nadie se ha dado por enterado. No voy a poner nombres ni a citar episodios poco edificantes, pero creo que no hace falta.

Más tarde vinieron los sínodos sobre la familia. Infumables, por su gestión, su desarrollo y sus pretendidas “conclusiones"… que no lo eran. Y, a continuación, la AL, una auténtica desgracia; porque al pretender “recoger” y “dar por bueno” lo que no había sido ni real ni bueno, sumó oscuridad y barullo a lo ya embrollado por sí mismo; encima habiendo sido conclusiones “nonatas" (5).

A continuación, se remodeló la Academia para la Vida, y se la reconvirtió en un “totum revolutum” donde hay gente que ni es católica; y, no siéndolo y para mayor “incomprensión” -por decirlo en fino- es partidaria hasta del aborto; la anticoncepción para estos -y para otros, también ya en la Iglesia- es una menudencia que, como ya no va a ninguna parte, se va a “sobreseer el caso", como sigan las cosas así. Al tiempo. Los augurios sobre la “Humanae vitae” no son nada halagüeños.

Más tarde, se afrontó la reforma de la liturgia, rompiendo -una vez más- con el Magisterio anterior. Y aquí sí, este último agosto, el mismo Papa dijo que la reforma por venir, pero que ya está en marcha, era “irreversible"; con lo que venía a coincidir con lo declarado meses antes por el personaje al que aludía al principio, del que siento no recordar ahora su nombre ni su cargo exactos: por eso no los pongo. Por supuesto, pero no está de más decirlo, todo esto en contra de lo declarado reiteradamente por el Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y para los Sacramentos, cardenal Sarah, al que han ninguneado hasta públicamente. Por cierto, las malas lenguas dicen ya públicamente que, al sr. Cardenal, le quedan dos telediarios.

Y lo último, hasta ahora: se han cargado también el “edificio” levantado por san Juan Pablo II en defensa del Matrimonio y la Familia, para meter ahí gentes que no están por la labor, sino por tirar lo que hay…; y ya veremos qué hacemos luego, pero lo importante es tirar lo que hay.

Se consuma y se cierra así -malignamente, en mi opinión personal, por supuesto- todo el ciclo:

1- Gobierno “absolutista", por llamarlo de alguna manera, para poder legislar sin “dar cuentas".

2- Cargarse los Sacramentos (la Liturgia) de los que vive la Iglesia.
 
Y 3- destrozar el matrimonio y la familia, porque en ella están “los primeros educadores en la Fe” -los padres: en los que siempre ha confiado la Iglesia-, y porque en ella “nacen” y de ella “vienen” las vocaciones de todo tipo a la Iglesia.

¿Casual? No creo, sinceramente.

Y no entro a hechos “menores", política de “gestos", tan del gusto de cierto tipo de gentes, de dentro y fuera de la Iglesia. Con todo, no me negarán que entre “irse a vivir a Santa Marta” o llevar zapatos negros, y cargarse el “Instituto Juan Pablo II para el Matrimonio y la Familia” o mantener a los “folloneros” (6)  
en el machito…, aún hay clases, por poner un par de ejemplos. De los que hay hasta demasiados, sinceramente.


(1) tranpantojos: Trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es.
(2) Ataque de limitado alcance, efectuado por fuerzas reducidas.
(3) Expresion española que significa "da igual que salga pez o salga rana".
4) Ha olido a quemado.
5) No nacida naturalmente, sino sacada a la fuerza.
6) Flojos, perezosos y negligentes.

InfoCatolica



viernes, 22 de septiembre de 2017

UN MOTIVO POR EL QUE ES BUENO HABLAR CON LAS MASCOTAS


No, no estás loco

Quien tiene una mascota sabe la inmensa compañía que supone tener un amigo peludo. Es cierto que no te van a contestar, pero cuando miras sus ojos, se establece tal conexión que puedes llegar a ver un ápice de entendimiento en ellos. Para muchos, son compañeros de alegrías y penas, hasta el punto de considerarlos al mismo nivel de una persona querida o miembro de la familia.

Ver las alharacas y fiestas que hace tu perro a tu alrededor, dando saltos de emoción cuando le dices que van a dar un paseo, el confort que te produce el ronroneo de tu gato en el sofá cuando estás en horas bajas…No es de extrañar que muchas veces les hablemos y contemos nuestra vida como si fuesen seres humanos. Si lo haces habitualmente, tranquilo, no estás loco.

Esta complicidad que notas en muchas ocasiones, no es una fantasía. “Cuando hablas con ellos, responden. Tu perro puede girar la cabeza y devolverte una especie de mirada interrogativa, como: ‘¿eh?’ Yo digo, ‘¿Quieres salir?’ Y mi gato se acercará a mí y dice ‘miau’. No creo que estén procesando las palabras de la misma manera que lo hacemos nosotros, pero tenemos este sistema de comunicación basado en el lenguaje”, asegura Hal Herzog, el antrozoólogo -experto en interacción humano-animal- y profesor de psicología en la universidad de Carolina Occidental.

De hecho, hay estudios que ratifican esta comprensión. Según Stanley Coren, investigador canino de la Universidad de British Columbia de Vancouver, los perros son capaces de distinguir más de 160 palabras , comparando su inteligencia con la de un niño de dos años.

En su libro The Intelligence of Dogs , establece un ranking de inteligencia en función de la raza, situando a collies, caniches, pastores alemanes, golden retriever y doberman entre los más listos. Asimismo, divide sus capacidades en tres tipos de inteligencia: instintiva, adaptativa y la de trabajo y obediencia.

Por otro lado, investigadores de la universidad Eötvös Loránd (Budapest, Hungría) confirmaron mediante escáneres cerebrales que los canes, al igual que las personas, usan el hemisferio izquierdo para procesar las palabras y el hemisferio derecho para la entonación. Los hallazgos de los científicos sugieren que son capaces de integrar los dos tipos de información para unificar el significado con mecanismos similares a los nuestros.

Attila Andics y su equipo se dieron cuenta de que los elogios activaron su centro de recompensa sólo cuando coincidían las palabras y la entonación, es decir, que una alabanza acompañada de una buena y adecuada entonación se mostraba en su cerebro al igual que otro tipo de estímulos placenteros, como si saboreasen un generoso plato de su comida preferida.

Asimismo, en el caso de los perros, no solo pueden entender ciertas palabras, ellos también pueden hacerse entender a través de determinados ladridos y gruñidos, según otra de las investigaciones de Andics de la universidad Eötvös Loránd.

En el experimento 40 participantes, escucharon diferentes gruñidos registrados de 18 perros que custodiaban su comida frente a un sonido amenazante, o jugando a un tira y afloja. El 63% de los voluntarios humanos supo clasificar correctamente este tipo de gruñido. También determinaron que tanto las mujeres como aquellos que tenían experiencia previa en perros puntuaron más alto a la hora de descifrar el lenguaje canino. Sin embargo, al 81% les costó diferenciar entre un gruñido amenazador y uno de hambre.

Comunicarnos con ellos puede mejorar nuestro estado emocional y reducir nuestro nivel de estrés, de ahí que existan muchas terapias con animales que ayuden a niños con autismo. Por ello, háblales sin reparos porque será bueno para ambos.




LA MODIFICACIÓN DE LA HUMANAE VITAE PODRÍA CAUSAR DAÑOS INCALCULABLES A LA IGLESIA


El padre George Woodall advierte contra poner en tela de juicio la prohibición de la Iglesia contra la anticoncepción artificial contenida en la encíclica Humanae Vitae.

   
Por Edward Pentin

El P. George Woodall, profesor de teología moral en el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum de Roma, también expresó su preocupación porque una comisión encargada de examinar y revisar la encíclica Humanae Vitae del Beato Pablo VI provoque «serios problemas» si la «revisión», aboga por excepciones que permitan la anticoncepción artificial en oposición a la enseñanza moral de la Iglesia.

Dijo que también debilitaría la capacidad de la Iglesia para combatir el relativismo moral y desencadenaría «una nueva crisis pastoral al menos tan grave» como la que siguió a la publicación de la encíclica que conmemora su quincuagésimo aniversario el próximo año.

La reafirmación de Pablo VI respecto a la enseñanza infalible de la Iglesia de que el uso de anticonceptivos es «intrínsecamente desordenado» llegó en un momento en que el mundo occidental estaba adoptando la anticoncepción de manera generalizada, convirtiéndola en una de las encíclicas más controvertidas y resistidas de la historia de la Iglesia.

Inmediatamente muchos clérigos y académicos rechazaron rotundamente las enseñanzas de Humanae vitae.

Carácter profético de la Humanae Vitae

Muchos, sin embargo, defienden vigorosamente como profético el carácter de la Humanae Vitae, argumentando que la aceptación generalizada del control artificial de la natalidad ha separado los propósitos unitivos y procreadores de las relaciones sexuales, llevando a la sexualización de la cultura en Occidente, la promiscuidad, el aborto legalizado, el colapso del matrimonio, e infligiendo un profundo daño a la familia.

A medida que se acerca el 50 aniversario de la promulgación de la encíclica, varios intentos de algunas de las figuras más importantes de la Iglesia están ahora en marcha para desafiar la encíclica.

Preocupaciones del padre Woodall

A este respecto, el P. Woodall ha explicado sus preocupaciones, centrándose en los peligros de que cualquier revisión utilice la misma clave interpretativa de Amoris laetitia, afirmando erróneamente que aunque la práctica pastoral se ha alterado, la doctrina sigue siendo la misma.

Ha habido importantes acontecimientos desde la encíclica de Pablo VI, en particular la confirmación por parte de Juan Pablo II de su cuerpo doctrinal en la Familiaris Consortio y su intento de proporcionar un fundamento antropológico y una explicación doctrinal de la encíclica en lo que comúnmente es llamado «teología del cuerpo». Varios aspectos de esta doctrina han sido incorporados al texto de Amoris laetitia. No habría ninguna dificultad en anticiparse a una comisión destacando estos aspectos porque están en completa armonía con la doctrina de Pablo VI.

En Amoris laetitia se ha prestado considerable atención a la naturaleza del amor conyugal, a los diversos factores que deben considerarse para evaluar si una persona tiene o no una vocación matrimonial, a lo que implica vivir esa vocación a través de los años y a través de las diversas etapas de la vida matrimonial. La exhortación contiene una sección sobre la fecundidad, que trata en gran medida un amplio concepto de la fecundidad del matrimonio en general, en términos de enriquecer a la pareja, a la familia y a la sociedad. No hay nada especialmente nuevo en estas reflexiones, pero son útiles a nivel pastoral. Nada en estos enfoques está necesariamente en desacuerdo con la Humanae vitae y se podría esperar que la compatibilidad de la reciente exhortación con la encíclica de Pablo VI fuera sacada a relucir por la comisión.

Los puntos precisos de la doctrina en la Humanae vitae que se podría esperar serían objeto de escrutinio sería el principio de la inseparabilidad de los significados unitivos y procreativos del acto conyugal (HV, 12), declarado por Pablo VI como la base de la condena para la anticoncepción artificial (HV, 14), la enseñanza de que todo acto conyugal debe permanecer abierto a la procreación (HV, 11), la condena de la anticoncepción artificial como intrínsecamente y moralmente desordenada y por lo tanto incapaz de justificarse bajo la excusa de la «buena intención» o en circunstancias apremiantes sobre la base de que podría ser un mal menor, o que podría participar de la bondad de los actos conyugales antes, y durante toda la vida matrimonial, debido a que aquello que es intrínsecamente desordenado nunca se debe cometer ni siquiera con «buena» intención (HV, 14). A esto se añade que la enseñanza constante del Magisterio en esta materia es inmutable porque el Magisterio no tiene poder para decidir lo que es verdad, sino solo para proclamarlo (HV, 6, 18).

Si la comisión recomendara y si el Magisterio enseñara formalmente que las «normas morales objetivas» como éstas, y otras en la Humanae vitae, deberían ser rechazadas o, probablemente, no deberían ser interpretadas de manera legalista, ni ser impuestas como cargas a las parejas incapaces de soportarlas por quienes desean arrojar pedradas a las personas en dificultades, sino que deben ser presentadas como meros «ideales» que los matrimonios deben tratar de cumplir, pero que no podrían ser capaces de cumplir siempre en circunstancias apremiantes y que , para bajo una «buena» intención y quizás a través del discernimiento, asistido por un pastor a la luz de sus circunstancias «únicas», podrían violar, dejar de lado o interpretar creativamente, lo cual, ocasionaría graves problemas.

Esta «revisión» de la Humanae vitae implicaría una revisión igualmente radical de la Veritatis Splendor, que rechazaba el consecuencialismo, el proporcionalismo y una interpretación «creativa» de la conciencia moral entre otros graves errores que afligen la teología moral reciente y reafirmó firmemente la enseñanza de que elegir deliberadamente qué es moralmente desordenado, el objeto moral del acto, incluso bajo una buena intención en circunstancias apremiantes, haría el acto inmoral (VS, nn 75-78) y que algunos actos, incluyendo la contracepción, eran de naturaleza intrínsecamente inmoral, de tal manera que nunca podrían ser «ordenados» al verdadero bien de los seres humanos o a Dios y a su voluntad (VS, nn 79-83).

El «enfoque pastoral» de la «gradualidad» sería muy problemático si implicaba la idea de que las normas de la Humanae Vitae no se aplicaban realmente a algunas parejas porque, en sus circunstancias, no se podía esperar que las respetaran; sugiriendo que ahora podrían no respetarlas como parte de un plan de no violarlas en el futuro según la gradualidad de la ley, no la ley de la gradualidad, en la que alguien se esfuerza por seguir la verdad expresada en la norma, cuyos pecados él o ella se arrepienten y son menos que en el pasado, se animan a renovar el compromiso de vivir plenamente esa verdad. El rechazo de la gradualidad de la ley y la aceptación de la ley genuina de la gradualidad apareció en Familiaris consortio (34).

Puede ser improbable que exista una negación explícita de las doctrinas clave de Humanae vitae y / o de la Veritatis Splendor, pero la situación sería muy grave en mi opinión si alguna recomendación de la comisión fuera incorporada en de una manera magisterial formal , que implicase o parezca implicar tal negación, y cuya ambiguedad la haga parecer incompatible con las doctrinas recién mencionadas. La crisis pastoral que rodeaba a Humanae vitae era grave, pero una nueva crisis pastoral por lo menos tan grave sería desencadenada, lo cual implicaría un grave daño al respeto al Magisterio dentro de la Iglesia Católica.

Ese sería el resultado de la comisión, si fuera aprobado y promulgado en la enseñanza magisterial formal, a menos que el Magisterio fuese capaz de ofrecer una explicación muy convincente de cómo esto no contradiría las doctrinas de una o ambas de estas encíclicas principales, doctrinales y pastorales.

Una negación formal o implícita, la contradicción o el descarte de lo que Pablo VI y Juan Pablo II enseñaron, en plena armonía con la tradición centenaria de la doctrina moral católica de la teología moral, podría llevar a la afirmación de que el actual pontífice debe ser seguido en contra sus predecesores. Una norma moral enseñada por el Magisterio requiere un obsequio religioso de la voluntad y el entendimiento, pero tal afirmación se reduciría entonces a obediencia ciega a la voluntad de un papa o del Magisterio actual en contradicción con la del Magisterio moral anterior - obediencia a la mera voluntad de un superior (voluntarismo) lo cual está totalmente desacreditado porque es contrario a la razón.

Tampoco se puede comparar con un mero cambio disciplinario, como el color de las vestiduras, la fecha de una fiesta o las reglas del ayuno, porque involucra la verdad moral. La explicación de que las cosas han cambiado entretanto no convencería tampoco porque la verdad moral objetiva no es cambiante en sus aspectos esenciales; precisamente ese relativismo fue condenado en Veritatis splendor. El Magisterio no puede inventar la verdad moral. No puede contradecirla, sino que está vinculado a ella, al Evangelio de Cristo, a la Revelación, a las verdades dogmáticamente definidas y a las doctrinas constantemente enseñadas que se han propuesto definitivamente para la Iglesia universal.

Si una decisión, como consecuencia de la comisión, pusiera esto en tela de juicio, expresa o implícitamente, a mi juicio, sería un daño incalculable para el Magisterio de la Iglesia, el respeto por el Magisterio Católico y a la capacidad de la Iglesia en su Magisterio para enseñar eficazmente la doctrina moral en general y la misión de la Iglesia para combatir el relativismo moral que es la plaga del mundo contemporáneo.
InfoCatólica



miércoles, 20 de septiembre de 2017

EXTRAÑA FAMILIA: ÉL ES ELLA, ELLA ES ÉL Y EL NIÑO...QUE SEA LO QUE QUIERA


La pareja está constituida por un hombre que dice ser mujer, una mujer que dice ser hombre y el niño, al que no le dan género.

Hombre y mujer. Estos son los dos sexos que existen. Sin embargo, la ideología de género pretende eliminarlos a favor de las “identidades sexuales”. Y en estos momentos ya son decenas, empezando a ser reconocidas algunas de ellas por ciudades como Nueva York. Una de ellas es la de género fluido, según la cual la persona se siente hombre en unos momentos y mujer en otros.

En Reino Unido está lo que se considera la primera “familia de género fluido” y que ha encontrado bastante eco en la prensa nacional. En medio de todo hay un niño de cuatro años, al que han llamado Star, y que es la principal víctima de esta situación.

Ser lo que se quiera cuando se quiera

Nikki y Louise afirman que su principal objetivo es no “imponer” un género concreto a su hijo, nacido varón, y que por ello le tratan como “persona”, con artículos neutros, y no como “niño”. Instan al pequeño a ser lo que quiera. Puede ser niño o niña en cada momento y elegir la ropa que desee.

Sin embargo, para conocer el grado de confusión al que se está sometiendo al pequeño lo mejor es conocer la situación de sus padres. Louisse nació siendo hombre y ahora es un transgénero en proceso para ser mujer.

La confusión del hijo

Por su parte, Nikki nació siendo mujer pero dice ser de "género fluido" y se identifica indistintamente como mujer y hombre por lo que unos días viste como un varón y otros utiliza tacos, se pinta los labios y usa faldas.

¿Qué pasa entonces? Que el niño llama mamá a Louisse pese a que es su padre biológico. Mientras tanto, llama papá a Nikki, que es mujer.

Ellos lo justifican asegurando que dejan que Star elija quien es cada uno. Todo lo basan en esto. Elige los juguetes que quiere, la ropa que quiera, la comida… “No le decimos quién es. Dejamos que nos guíe”, afirma Louisse. De hecho, insisten en que “nunca le decimos que es un niño, le decimos que puede ser lo que quiera”.

"Queremos ser una familia común más"

Esta pareja se conoció en 2011 en una reunión LGTB y viendo que compartían sus puntos de vista sobre la familia y el género decidieron unirse en 2012 en una ceremonia que definen como “pagana”. Un año antes de nacer el niño Louisse decidió vivir como si fuera una mujer y que tendría ocho años.

“Ninguno de nosotros se ha quedado fijo en el género en el que nacimos. No queremos que nuestro hijo se vea limitado por eso tampoco. Sólo queremos ser una familia común más”.

¿La culpa es de otros niños?

La pareja explica orgullosa que al niño “le encantan las muñecas Barbie, disfrazarse y las hadas, pero también le gustan los juguetes considerados para niños”.

Sin preguntarse si lo que están haciendo a su hijo pueda ser bueno o malo para él, los padres señalan a los otros como culpables, incluso aunque sean niños menores de cuatro años. “Star sólo ha estado en la guardería pero ya ha sido puesto bajo presión por otros niños. Vino a casa el otro día diciendo: ‘no puedo jugar con muñecas, son para las niñas’”.

Afirman que ya se habían preguntado antes “qué diría la gente, qué problemas podría causar o si nuestro hijo sería intimidado. Pero entonces nos dimos cuenta de que los niños siempre encuentran una razón para intimidar a otros niños”.

ReligionEnLibertad


CONFESIONES DE UN CONFESOR


Bajo el título “Confesiones de un confesor”, Vatican Insider presenta un extracto del capítulo “Los curas también pecan” del libro que recoge las experiencias del padre Luis Dri.

A continuación, el extracto publicado por Vatican Insider:


«Tal vez ha llegado el momento de decir algo sobre mí mismo y sobre mi pasado, aunque no porque mi vida tenga nada extraordinario o digno de destacar, todo lo contrario. Es la vida de un pobre fraile. Pero puede ser útil para entender cómo llegué hasta aquí y cómo me llamó el Señor a su servicio. Nací el 17 de abril de 1927, el mismo año y el mismo mes que Benedicto XVI, y soy un día más joven que él…». Así comienza el relato de su vida el padre Luis Dri, el capuchino argentino que se hizo famoso porque el Papa Francisco se refirió muchas veces a él en diferentes oportunidades. La última fue el jueves Santo, cuando regaló el libro que recoge sus experiencias a los sacerdotes de Roma. No tener miedo de perdonar será publicado próximamente en lengua española por la Editorial San Pablo de Buenos Aires. En homenaje al 90º cumpleaños del sacerdote capuchino, que coincide con el de Benedicto XVI, publicamos algunos fragmentos del capítulo “Los curas también pecan”.

***

Después que se publicó el libro-entrevista al Papa El nombre de Dios es misericordia, algunas personas vinieron a preguntarme si yo había confesado a Bergoglio cuando era arzobispo de Buenos Aires. Lo que puedo decir que es que el cardenal Bergoglio envió algunas personas a confesarse conmigo. En varias oportunidades el cardenal Bergoglio aconsejó a sacerdotes, que tenían un problema que consideraba delicado o por otras razones que solo él sabía, que vinieran a hablar conmigo. A veces me llamó para decirme: «Te mando gente y tú la recibes, pero no te aviso antes». Ni siquiera era necesario que me advirtiera quién me estaba enviando, porque las personas que venían de su parte se identificaban desde el primer momento: «Me dijo que fuera a hablar con usted. Yo no lo conocía pero él quiso que viniera…».

A veces hay de por medio problemas de mujeres. Hay soledades que acentúan las fragilidades, donde se llena el vacío del corazón con otra cosa, que puede ser la relación con una mujer. Generalmente son jóvenes que ayudan en la parroquia o que trabajan como secretarias o que participan en las diversas actividades de una parroquia. Otra fuente de tentación es la dirección espiritual que realiza el sacerdote y que favorece una cercanía que puede llevar a afectos sentimentales sobre los que se pierde el control. Para decirlo de una manera simpática, son como el Credo: empiezan con Dios Padre Omnipotente y terminan con… ¡la resurrección de la carne!

Cuando me llegan esos casos, les hablo de la belleza de la vocación y de su utilidad para la vida de muchas personas, que consiste en mostrar un uso más satisfactorio de los bienes de la vida, materiales y afectivos. También les pido a esos sacerdotes que respeten al que confía en ellos, trato de hacerles comprender que con su pecado arrastran a otra persona. El apóstol Santiago considera que la lucha espiritual para vencer las tentaciones tiene un gran mérito: «El que salva un alma, salva su propia alma». Siempre aconsejo al que tiene estas caídas – frecuentemente sacerdotes jóvenes – o que está corriendo seriamente el riesgo de sufrirlas, que recen delante del Santísimo.
Pero no sé si se puede decir que las generaciones más jóvenes muestran una mayor fragilidad afectiva respecto de las «más estacionadas». Mi experiencia no me permite afirmar categóricamente que sea así. Yo también pienso – como diría san Leopoldo Mandic’ – que «el diablo no respeta las canas». El diablo no pierde tiempo: cuando uno se mueve hacia Jesús, cuando empieza a dar señales de comprenderlo y de querer acercarse a él, en ese mismo momento el diablo se esmera más con las tentaciones. O se vuelve más astuto. Tenemos que ser conscientes de eso, porque ser superficiales en este nivel lleva a muchas consecuencias serias. Quiero agregar que de todas las tentaciones hay una que probablemente es más perjudicial, para uno mismo y para los demás, que las mujeres. La reconozco cuando alguien me dice que nada lo entusiasma, que nada despierta su interés. Es el hastío de la vida, la apatía y la acidia por todo lo que es religioso, no sentir gusto por nada, el desaliento, el no saber qué se está haciendo ni por qué.
Esa es una de las situaciones más difíciles. Si bien hay muchos sacerdotes realmente fervientes, hay otros que tienen este tipo de crisis. Hay que ayudarlos, empujarlos hacia adelante, motivarlos, alentarlos… Algunos, para decir la verdad, no se sienten acompañados por sus superiores; sobre todo los sacerdotes diocesanos, los que no viven en una comunidad religiosa, muchas vece se sienten abandonados a ellos mismos. ¿Cómo se hace para sacar de ese pozo oscuro de apatía a alguien que dice: «¡No hay nada que me atraiga!», «¡No hay nada que me entusiasme!»? ¿Cómo levantar al que dice «No hay nada que me haga feliz», «Sigo adelante y nada más»? ¿Cómo volver a poner en marcha al que ya no le atrae nada, ni la celebración de la misa, ni la predicación, ni la misión?

Me permito repetir a menudo, sobre todo a los sacerdotes más jóvenes, que le pidan a Dios la claridad y la fuerza para vivir su vocación con seriedad, para no resignarse nunca a ser funcionarios de la obra de Dios, empleados de la Santa Misa, recitadores ausentes de la Liturgia de las Horas. No es cuestión de hacer, de cumplir los deberes que derivan del oficio. Es cuestión de expresar lo que hay en el corazón, de llevar a la práctica las convicciones que brillan en la vida de la vocación sacerdotal. Pedirle a Dios, rogarle. Cuánto consuelo nos viene de los Salmos, qué riqueza poder unirnos a Jesús que le gritaba al Padre su soledad y su desaliento humano: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»


Considero que una de las tentaciones más graves que puede tener un sacerdote es precisamente esa: aceptar que es un simple ejecutor, un funcionario del ministerio que eligió servir. Eso es horrible. A mí me parece que es una forma muy triste de ceder y me da mucha pena encontrar hermanos que viven de esa manera. Tenemos que ser alegres, tomar consciencia de que todos los días introducimos a Jesús en la realidad que nos rodea. Nuestra meta debe brillar, y cuando no brilla en la consciencia, se apaga el sentido de la vida y vamos a la deriva. La fe es la respuesta del hombre a Dios que se revela, que se le entrega como significado de todo, dándole al mismo tiempo una luz sobreabundante que ilumina los pasos del que busca el sentido último de las cosas.

Cuando no alimenta permanentemente su vida espiritual, uno empieza a ser un simple ejecutor. Una vida espiritual sostenida, reforzada, cultivada, que se llena de Dios delante del altar y que después se transmite a los demás, es una vida fecunda, que irradia el bien a su alrededor. Uno puede preparar con cuidado los discursos, las homilías, pero si no tiene a Dios dentro de sí, por más hermosas que sean sus palabras no serán lo que necesita nuestro pueblo. El pueblo quiere que le comuniquen la presencia de Dios misericordioso, el amor de Dios, el perdón de Dios, la cercanía del Padre que nos abraza y nos ama. El pueblo tiene una gran inteligencia en este sentido, percibe, puede palparlo cuando tiene delante una persona de fe (...). Me parece que otra tentación que nos afecta a los ministros es buscar un puesto, un cargo, un rol, tratar de acomodarse, de escalar posiciones en el poder, porque estamos insatisfechos de lo que tenemos. En el fondo, es la misma historia de siempre, no hay nada original, pero en el confesonario estas debilidades se manifiestan con todos los matices que asumen en la vida de un sacerdote. A tal punto que el Papa ha dicho que «el espíritu mundano es una tentación que divide y destruye a la Iglesia». Cuidado con los trepadores. El más grande de los hijos de Dios es el que más sirve, el que es más capaz de ser caritativo con los demás, el que no se jacta y no busca poder, dinero o fama (...). Después de haber hecho todo lo que debemos y podemos, tenemos que decir con Lucas: «Somos siervos inútiles, hemos hecho solo lo que debíamos hacer».

(...) Hay sacerdotes que siguieron viniendo después de aquella primera vez, que siguieron compartiendo conmigo durante años circunstancias problemáticas, dificultades que tenían en el ejercicio de su sacerdocio o situaciones espirituales graves, o incluso recaídas en la misma tentación. Con algunos de ellos se ha creado una gran fraternidad, la relación continuó en el tiempo y fue creciendo en calidad e intensidad. Yo doy gracias por eso, porque son personas admirables por su generosidad, por su servicio, por su compromiso, por la entrega de sí mismo al ministerio que deben realizar. Son buenos hermanos que a veces viven momentos de dificultad espiritual o pastoral en su ministerio.

En algunos casos vuelven a agradecerme. Porque la situación complicada se resolvió, porque un nudo que encadenaba sus vidas se desató, porque una carga pesada se alivió, porque algunas relaciones complicadas ya no los condicionan negativamente como antes. Su camino de dedicación espiritual es más puro, su trabajo pastoral es más intenso. Puedo verlo, me doy cuenta de que lo que dicen es verdad y reconozco en lo que ha ocurrido la gloria de Dios. Yo repito siempre que la Virgen de Pompeya es madre, y lo que no hace una Madre, no lo hace nadie. Por eso recurro siempre a la figura de Madre que nos da Jesús presente, que nos está entregando ahora, en el momento en que más la necesitamos.

Rezo todos los días por los sacerdotes que vienen a confesarse conmigo. A veces me acuerdo sus nombres, otras veces, no. El confesor no es solo el que perdona los pecados en nombre de Dios sino que es también el que sigue acompañando desde lejos con la oración a la persona que Dios puso en su camino y que tal vez no vuelve a ver nunca más. Así como rezo por los enfermos, rezo por los que han caído en el camino de la vocación religiosa y que en algunos casos quedaron heridos de cierta gravedad. Incluso cuando me doy cuenta de que no he podido hacer nada, que la situación que pesaba sobre su vida no se ha aliviado, rezo por ellos, siempre.

Pongo delante del Señor su problema sin resolver para que haga surgir una nueva oportunidad que pueda ayudarlos.

Edición italiana: Padre Luis Dri, con Andrea Tornielli e Alver Metalli, “NON AVER PAURA DI PERDONARE», Rai-Eri, ottobre 2016





viernes, 15 de septiembre de 2017

PIÑERA OTRA VEZ CANDIDATO EN CHILE: CAMBIARÁ LA LEY PRO-ABORTO SI VUELVE A LA PRESIDENCIA

El ex presidente de Chile y candidato a la presidencia del país sudamericano, Sebastián Piñera, aseguró que en caso de llegar por segunda vez a La Moneda hará cambios en la ley de aborto en tres causales.
 
«Vamos a perfeccionar la ley para establecer un sistema eficaz de acompañamiento para todas las mujeres que tengan un embarazo vulnerable, para que las mujeres opten por la vida», advirtió Piñera.

Su propuesta consiste en que «la mayor cantidad de mujeres que tengan embarazos vulnerables puedan tener esos hijos con felicidad y puedan amarlos y quererlos y transformar a esos niños en buenas personas».

Agregó que «cuando se trata de salvar la vida de la madre, eso no es un aborto. El aborto terapéutico es un engaño (…) Vamos a revisar esta ley, con profundidad para ver cómo perfeccionamos nuestra legislación».

También advirtió de la bajada de la tasa de natalidad: «Las mujeres tenían en promedio 5 niños, y hoy menos de 1,8 niños. Es decir, ni siquiera estamos reproduciendo nuestra población».

Las declaraciones de Piñera fueron comentadas por el ministro secretario general de la Presidencia, Nicolás Eyzaguirre.

«Primero tiene que ganar, y si gana tiene que juntar los votos», declaró el secretario de Estado respecto a la mayoría parlamentaria que necesitaría el ex mandatario para efectuar reformas al proyecto, que ya recibió el visto bueno del Tribunal Constitucional.


sábado, 9 de septiembre de 2017

¿QUE HACER CON LAS MASCOTAS EN CASO DE HURACANES?


En esta temporada de lluvias y amenaza de impacto de huracanes, las mascotas también requieren de cuidados a fin de evitar incidentes, como los son la pérdida de su vida y extravíos.

Por Gabriela Martínez 


Para ello le brindamos las siguientes recomendaciones:

¿Qué hacer con las mascotas en caso de huracanes?

1. Asegúrate que estén identificados, que cuenten con un collarín que indiquen su nombre.
2. Mantén sus vacunas al día y guarda su carnet en un lugar seguro.
3. Familiarizarlos con sus transportadoras.
4. Educarlos para que sean sociales.
5. Ten alimento y agua suficiente.
6. Si se quedan en tu casa, ubícalos en el lugar más seguro.
7. Deja una nota en la ventana que indique al personal de rescate que tu mascota está adentro.
8. Identifica los lugares que pueden ser refugios temporales.
9. Realiza simulacros que incluyan animales.

De la misma manera, la Dirección de Protección Civil recomienda a la población desalojar a las mascotas de las zonas que pudiesen generarles algún riego como lo son las partes altas de sus hogares a fin de evitar incidentes, pues son seres que también necesitan y requieren de cuidados como la vida humana.


CARTA APOSTÓLICA “MAGNUM PRINCIPIUM” QUIBUS NONNULLA (9 DE SEPTIEMBRE DE 2017)



CARTA APOSTÓLICA 

EN FORMA DE MOTU PROPRIO 

“MAGNUM PRINCIPIUM” 

QUIBUS NONNULLA 

IN CAN. 838 CODICIS IURIS CANONICI 

IMMUTANTUR , 09.09.2017


Carta Apostólica en forma de "Motu propio" del Sumo Pontífice Francisco “Magnum Principium” con la que se modifica el can.838 del Código de Derecho Canónico.

El principio importante, confirmado por el Concilio Ecuménico Vaticano II, según el cual la oración litúrgica, adaptada a la comprensión del pueblo, pueda ser entendida, ha requerido la seria tarea encomendada a los obispos, de introducir la lengua vernácula en la liturgia y de preparar y aprobar las versiones de los libros litúrgicos.

La Iglesia Latina era consciente del inminente sacrificio de la pérdida parcial de su lengua litúrgica, utilizada en todo el mundo a través de los siglos, sin embargo abrió de buen grado la puerta a que las versiones, como parte de los mismos ritos, se convirtieran en la voz de la Iglesia que celebra los misterios divinos, junto con la lengua latina.

Al mismo tiempo, especialmente después de las diversas opiniones expresadas claramente por los Padres Conciliares respecto al uso de la lengua vernácula en la liturgia, la Iglesia era consciente de las dificultades que podían surgir en esta materia. Por un lado, era necesario unir el bien de los fieles de cualquier edad y cultura y su derecho a una participación consciente y activa en las celebraciones litúrgicas con la unidad sustancial del Rito Romano; por otro, las mismas lenguas vernáculas, a menudo sólo de manera progresiva, podrían haberse convertido en lenguas litúrgicas, resplandecientes no diversamente del latín litúrgico por la elegancia del estilo y la seriedad de los conceptos con el fin de alimentar la fe.

A eso apuntaron algunas Leyes litúrgicas, Instrucciones, Circulares, indicaciones y confirmaciones de los libros litúrgicos en las lenguas vernáculas emitidas por la Sede Apostólica ya desde los tiempos del Concilio, y eso tanto antes como después de las leyes establecidas en el Código de Derecho Canónico. Los criterios establecidos han sido y siguen siendo útiles en líneas generales y, en la medida de lo posible, tendrán que ser seguidos por las Comisiones litúrgicas como herramientas adecuadas para que, en la gran variedad de lenguas, la comunidad litúrgica pueda alcanzar un estilo expresivo adecuado y congruente con las partes individuales, manteniendo la integridad y la esmerada fidelidad, especialmente en la traducción de algunos de los textos más importantes en cada libro litúrgico.

El texto litúrgico, como signo ritual, es un medio de comunicación oral. Pero para los creyentes que celebran los ritos sagrados, incluso la palabra es un misterio: cuando, de hecho, se pronuncian las palabras, en particular cuando se lee la Sagrada Escritura, Dios habla a los hombres, Cristo mismo en el Evangelio habla a su pueblo, que, por sí mismo o por medio del celebrante, responde con la oración, al Señor en el Espíritu Santo.

El fin de las traducciones de los textos litúrgicos y de los textos bíblicos, para la liturgia de la palabra, es anunciar a los fieles la palabra de salvación en obediencia a la fe y expresar la oración de la Iglesia al Señor. Para ello, es necesario comunicar fielmente a un pueblo determinado, con su propio lenguaje, lo que la Iglesia ha querido comunicar a otro por medio de la lengua latina. No obstante la fidelidad no pueda juzgarse por las palabras individuales, sino en el contexto de todo el acto de la comunicación y de acuerdo a su propio género literario, sin embargo, algunos términos específicos también deben ser considerados en el contexto de la fe católica íntegra, porque cada traducción de los textos litúrgicos debe ser congruente con la sana doctrina.

No debe sorprender que durante este largo camino de trabajo haya habido dificultades entre las Conferencias Episcopales y la Sede Apostólica. A fin de que las decisiones del Concilio sobre el uso de las lenguas vernáculas en la liturgia sean también válidas en tiempos futuros, es extremadamente necesaria la colaboración constante llena de confianza mutua, atenta y creativa, entre las Conferencias Episcopales y el Dicasterio de la Sede Apostólica, que ejerce la tarea de promover la sagrada Liturgia, es decir, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Por lo tanto, para que continúe la renovación de toda la vida litúrgica, ha parecido oportuno que algunos principios transmitidos desde la época del Concilio sean más claramente reafirmados y puestos en práctica.

Sin duda se debe prestar atención a la utilidad y al bien de los fieles, tampoco hay que olvidar el derecho y el deber de las Conferencias Episcopales que, junto con las Conferencias Episcopales de las regiones que tienen el mismo idioma y con la Sede Apostólica, deben garantizar y establecer que salvaguardado el carácter de cada idioma, se manifieste plena y fielmente el sentido del texto original y que los libros litúrgicos traducidos, incluso después de las adaptaciones, reflejan siempre con la unidad del rito romano.

Para hacer más fácil y fructífera la colaboración entre la Sede Apostólica y las Conferencias Episcopales en este servicio que debe prestarse a los fieles, escuchado el parecer de la Comisión de Obispos y Peritos, por mí instituida, dispongo, con la autoridad que me ha sido confiada, que la disciplina canónica vigente actualmente en el can. 838 de C.I.C. se haga más clara, de manera que, tal como se expresa en la Constitución Sacrosanctum Concilium, en particular en los artículos 36 §§ 3. 4, 40 y 63, y en la Carta Apostólica Motu Proprio Sacram Liturgiam, n. IX, aparezca mejor la competencia de la Sede Apostólica respecto a la traducción de los libros litúrgicos y las adaptaciones más profundas, entre las que se pueden incluir también posibles nuevos textos que se incorporarán a ellos, establecidos y aprobados por las Conferencias Episcopales.

En este sentido, en el futuro el canon. 838 se leerá como sigue:

Can. 838 - § 1. Regular la sagrada liturgia depende únicamente de la autoridad de la Iglesia: esto compite a la Sede Apostólica y, según el derecho , al obispo diocesano.

§ 2. Es competencia de la Sede Apostólica ordenar la sagrada liturgia de la Iglesia universal , publicar los libros litúrgicos, revisar[1] las adaptaciones aprobadas según la norma del derecho por la Conferencia Episcopal, así como vigilar para que en todos los lugares se respeten fielmente las normas litúrgicas.

§ 3. Corresponde a las Conferencias Episcopales preparar fielmente las versiones de los libros litúrgicos en las lenguas vernáculas, adaptadas convenientemente dentro de los límites definidos, aprobarlas y publicar los libros litúrgicos, para las regiones de su pertinencia, después de la confirmación de la Sede Apostólica.

§4. Al obispo diocesano en la Iglesia a él confiada corresponde, dentro de los límites de su competencia, dar normas en materia litúrgica , a las cuales todos están obligados.

De manera consecuente se han de interpretar sea el artículo 64 § 3 de la Constitución Apostólica Pastor Bonus sean las otras leyes, en particular las contenidas en los libros litúrgicos, acerca de sus versiones. De la misma manera dispongo que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos modifique su "Reglamento" basándose en la nueva disciplina y ayude a las Conferencias Episcopales a llevar a cabo su tarea y trabaje para promover cada vez más la vida litúrgica de la Iglesia Latina.

Ordeno que todo lo deliberado con esta Carta apostólica en forma de "motu propio" tenga firme y estable vigor, a pesar de cualquier disposición en contrario, aunque digna de mención especial, y que sea promulgado por la publicación en L'Osservatore Romano, entrando en vigor el 1 de octubre de 2017, y publicado a continuación en los Acta Apostolicae Sede.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 3 de septiembre de 2017, quinto de mi pontificado.

Francisco

(Traducción no oficial)


Nota sobre el can. 838 del C.I.C.

El can. 838 a la luz de fuentes conciliares y postconciliares

Con motivo de la publicación del Motu Proprio Magnum principium, con el que el Papa Francisco establece variaciones en los §§ 2 y 3 del can. 838 del C.I.C., el Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ofrece en la siguiente Nota un comentario de las fuentes subyacentes a esos párrafos, considerando la formulación hasta ahora en vigor y la nueva.


El texto actual

Hasta ahora rezaban así los dos siguientes párrafos del can. 838:

§ 2. “Apostolicae Sedis est sacram liturgiam Ecclesiae universae ordinare, libros liturgicos edere eorumque versiones in linguas vernaculas recognoscere, necnon advigilare ut ordinationes liturgicae ubique fideliter observentur”.

§ 3. Ad Episcoporum conferentias spectat versiones in linguas vernaculas, convenienter intra limites in ipsis libris liturgicis definitos aptatas, parare easque edere, praevia recognitione Sanctae Sedis.

Para el § 2 las referencias son el n. 21 de la Instr. Inter Oecumenici (26 set. 1964) y el can. 1257 del C.I.C. 1917.

Para el § 3, son Sacrosanctum Concilium n. 22 § 2 y n. 36 §§ 3-4; S. Congr. pro Sacramentis et Cultu Divino, Epist. Decem iam annos (5 jun. 1976); S. Congr. pro Doctrina Fidei, Ecclesiae pastorum (19 mar. 1975), art. 3.

Si bien las fuentes tengan un valor indicativo y no sean exhaustivas, se pueden hacer anotaciones al respecto.

En primer lugar acerca del § 2 del can. 838. el n. 21 de la Instr. Inter Oecumenici pertenece al cap. I, VI. De competenti auctoritate in re liturgica (ad Const. art. 22) y dice así : “Apostolicae Sedis est tum libros liturgicos generales instaurare atque approbare, tum sacram Liturgiam in iis quae universam Ecclesiam respiciunt ordinare, tum Acta et deliberationes auctoritatis territorialis probare seu confirmare, tum eiusdem auctoritatis territorialis propositiones et petitiones accipere”. Resulta clara una presupuesta igualdad entre el verbo “recognoscere” usado en el el § 2 del can. 838 y la expresión “probare seu confirmare” usada en la Inter Oecumenici. Esta última expresión la quiso la Comisión litúrgica del Concilio Vaticano II para sustituir la terminología derivada del verbo “recognoscere” (“actis recognitis”), con referencia al can. 250 § 4 (cf. can. 304 § 2) del C.I.C. del 1917, como fue explicado a los Padres conciliares en Relatio y votado por ellos en el n. 36 § 3 de Sacrosanctum Conciliumen la forma “actis ab Apostolica Sede probatis seu confirmatis”. Se puede notar todavía que el n. 21 di Inter Oecumeniciatañe a todos los actos de las autoridades territoriales mientras que el Código lo aplica específicamente a las “interpretationes textum liturgicorum”, materia que l’Inter Oecumenici trata explícitamente en el n. 40.

Acerca del § 3 del can. 838, la referencia a Sacrosanctum Concilium n. 22 § 2 es pertinente. Para la referencia a Sacrosanctum Concilium n. 36 §§ 3-4 (el § 3 trata “de usu et modo linguae vernaculae statuere, actis ab Apostolica Sede probatis seu confirmatis” y el § 4 de la “conversio textus latini in linguam vernaculam in Liturgia adhibenda, a competenti auctoritate ecclesiastica territoriali, de qua supra, approbari debet”) resulta claro cómo, para la traducción no se solicite ni una probatio seu confirmatio, ni una recognitio en estricto sentido jurídico, como pide el can. 455 § 2.

El caso en torno a un paso del Motu Proprio Sacram Liturgiam n. IX (25 en. 1964), que por la reacción de los Padres Conciliares aparece enmendado en Acta Apostolicae Sedis, parece no haber sido considerada adecuadamente. Cuando Sacram Liturgiam apareció en L’Osservatore Romano del 29 de enero de 1964, se leía : “… populares interpretationes, a competente auctoritate ecclesiastica territoriali propositas,[2] ab Apostolica Sede esse rite recognoscendas [3] atque probandas”. En cambio en Acta Apostolicae Sedis fue adoptada la terminología conciliar: “…populares interpretationes, a competente auctoritate ecclesiastica territoriali conficiendas et approbandas esse, ad normam art. 36, §§ 3 et 4; acta vero huius auctoritatis, ad normam eiusdem art. 36, § 3, ab Apostolica Sede esse rite probanda seu confirmanda”. [4] El Motu Proprio Sacram Liturgiam distinguía por lo tanto la aprobación de las traducciones en cuanto tales por parte de las autoridades territoriales con decreto che las hacía obligatorias, y el hecho de que ese acto debía ser “probatus seu confirmatus” por la Sede Apostólica. Se debe observar también que Sacram Liturgiam añade: “Quod ut semper servetur praescribimus, quoties liturgicus quidam textus latinus a legitima, quam diximus, auctoritate in linguam vernaculam convertetur”.[5] La prescripción atañe a ambos distintos momentos, o sea el conficere et approbare una traducción y el acto de hacerla obligatoria con la publicación del libro que la contiene.

La referencia a la Epist. Decem iam annos de la S. Congregatio pro Sacramentis et Cultu Divino es pertinente, pero se debe notar que no utiliza nunca el término “recognoscere” sino solamente “probare, confirmare, confirmatio”.

Por cuanto se refiere a Ecclesiae pastorum de la S. Congregatio pro Doctrina Fidei, art. 3 (compuesto por tres números), solo el n. 1 atañe a nuestro objeto y dice: “1. Libri liturgici itemque eorum versiones in linguam vernaculam eorumve partes ne edantur nisi de mandato Episcoporum Conferentiae atque sub eiusdem vigilantia, praevia confirmatione Apostolicae Sedis”. El n. 2 concierne las reediciones y el n. 3 los libros de oración. Pero hay que notar que a las Conferencias Episcopales se les atribuye la vigilancia y el mandato mientras a la Sede Apostólica la “praevia confirmatio” acerca del libro que se edita, y no precisamente una “recognitio” de la versión como reza en cambio el can. 838.


El nuevo texto

Con la modificación decidida en el Motu Proprio Magnum principium, los §§ 2 y 3 del can. 838 rezan:

§ 2. Apostolicae Sedis est sacram liturgiam Ecclesiae universae ordinare, libros liturgicos edere, aptationes, ad normam iuris a Conferentia Episcoporum approbatas, recognoscere, necnon advigilare ut ordinationes liturgicae ubique fideliter observentur.

§ 3. Ad Episcoporum Conferentias spectat versiones librorum liturgicorum in linguas vernaculas fideliter et convenienter intra limites definitos accommodatas parare et approbare atque libros liturgicos, pro regionibus ad quas pertinent, post confirmationem Apostolicae Sedis edere.


El § 2 atañe ahora a las “aptationes” (no se nombran ya las “versiones”, materia del § 3), o sea textos y elementos que no aparecen en la editio typica latina, como asimismo las “profundiores aptationes” contempladas en Sacrosanctum Conciliumn. 40 y reguladas por la Instrucción Legitimae varietates sobre la liturgia romana y la inculturación (25 enero 1994); aprobadas por la Conferencia Episcopal, las “aptationes” deben tener la “recognitio” de la Sede Apostólica. La referencia es Sacrosanctum Concilium n. 36 § 3. El § 2 retocado conserva, entre sus fuentes, el can. 1257 del CIC 1917, y añade la referencia a la Instrucción Legitimae varietates que trata de la aplicación de los nn. 39 y 40 de la Sacrosanctum Concilium, por la cual se solicita una verdadera y propia “recognitio”.

El § 3 trata de las “versiones” de los textos litúrgicos que, como se especifica mejor, debe hacerse “fideliter” y aprobadas por las Conferencias Episcopales. La referencia es Sacrosanctum Concilium n. 36 § 4 y además la analogía con el can. 825 § 1 acerca de la versión de la Sagrada Escritura. Dichas versiones se editan en los libros litúrgicos después de haber recibido la “confirmatio” de la Sede Apostólica, como dispone el Motu Proprio Sacram Liturgiam, n. IX.

La precedente formulación en el § 3 del can. 838: “intra limites in ipsis libris liturgicis definitos aptatas”, deudora de Sacrosanctum Concilium n. 39 (“Intra limites in edititionibus typicis librorum liturgicorum statutos… aptationes definire”), concerniente las “aptationes” y no las “versiones” de las que trata ahora este párrafo se expresa con la frase “intra limites definitos accommodatas”, yendo a la terminología del n. 392 dell’Institutio Generalis Missalis Romani; esto consiente hacer una distinción oportuna con respecto a las “aptationes” mencionadas en el § 2.

El § 3 retocado continua, por lo tanto, a fundarse sobre Sacrosanctum Concilium n. 22 § 2; n. 36 §§ 3 - 4; S. Congr. pro Sacramentis et Cultu Divino, Epist. Decem iam annos (5 jun. 1976); S. Congr. pro Doctrina Fidei, Ecclesiae pastorum (19 marz. 1975), art. 3, con la referencia añadida a los nn. 391 y 392 de la ’Institutio Generalis Missalis Romani (ed. typica tertia), evitando sin embargo el término “recognoscere, recognitis”, de manera que el acto de la Sede Apostólica relativo al las versiones preparadas por las Conferencias Episcopales con una fidelidad particular al sentido del texto latino (véase el añadido del “fideliter”), no pueda ser equiparado a la disciplina del can. 455, sino que pertenezca a la acción de una “confirmatio” (come se expresa sea en Decem iam annos sea en Ecclesiae pastorum, art. 3).

La “confirmatio” es un acto autoritativo por el cual la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ratifica la aprobación de los obispos, dejando la responsabilidad de la traducción, supuesta fiel, al munus doctrinal y pastoral de la Conferencia de los Obispos. En breve, realizada ordinariamente por medio de confianza, la “confirmatio” supone una evaluación positiva de la fidelidad y de la congruencia de los textos elaborados con respecto al texto típico latino, teniendo en cuenta sobre todo los textos de mayor importancia (por ejemplo las fórmulas sacramentales que requieren la aprobación del Santo Padre, el Rito de la Misa, las oraciones eucarísticas y de ordenación, que comportan una detallada revisión).

Come se recuerda en el mismo Motu Proprio Magnum principium, las modificaciones del can. 838, §§ 2 e 3, repercuten en el art. 64 § 3 de la Constitución Apostólica Pastor bonus, así como en la Institutio Generalis Missalis Romani y en los Praenotanda de los libros litúrgicos, en los puntos relativos a la materia de las traducciones y de las adaptaciones.

Sábado 9 septiembre 2017


(Traducción no oficial)

Comentario al Motu Proprio del Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos


EL MOTU PROPRIO “MAGNUM PRINCIPIUM”

Una clave de lectura

Con el nuevo motu proprio Magnum principium cambia la formulación de algunas normas del Codex iuris canonici con respecto a la edición de los libros litúrgicos en las lenguas vernáculas.

El Papa Francisco, con este motu proprio de fecha 3 de septiembre de 2017, que entra en vigor el próximo 1 de octubre, ha introducido algunos cambios en el texto del canon 838. La explicación de estas variaciones la ofrece el mismo documento pontificio, que recuerda y expone los principios que están en la base de la traducción de los textos litúrgicos típicos en lengua latina y los organismos implicados en esta delicada obra. La liturgia, en cuanto oración de la Iglesia, está regulada por la autoridad eclesial.

Dada la importancia de esta tarea, los padres del Concilio Vaticano II ya habían considerado el papel tanto de la Sede Apostólica como de las conferencias episcopales en este ámbito (cf. Sacrosanctum Concilium, nn. 36, 40 y 63). En efecto, la importante tarea de realizar las traducciones litúrgicas ha estado guiada por normas e instrucciones específicas del dicasterio competente, en particular Comme le prévoit (25 de enero de 1969) y, tras el Codex iuris canonici de 1983, por Liturgiam authenticam (28 de marzo de 2001); ambas publicadas, en diferentes momentos, con la finalidad de responder a problemas concretos surgidos con el paso del tiempo y suscitados en la compleja labor que conlleva la traducción de los textos litúrgicos. Mientras que la materia referida al ámbito de la inculturación ha sido regulada por la instrucción Varietates legitimae (25 de enero de 1994).

Considerada la experiencia de estos años, ahora – escribe el Papa – “ha parecido oportuno que algunos principios transmitidos desde el tiempo del Concilio sean reafirmados más claramente y puestos en práctica”. Por tanto, teniendo en cuenta el camino recorrido y mirando al futuro, apoyándose en la constitución litúrgica del Vaticano II Sacrosanctum Concilium, el Pontífice ha querido precisar la disciplina vigente haciendo algunos cambios al canon 838 del Codex iuris canonici.

La finalidad del cambio es definir mejor el papel de la Sede apostólica y de las conferencias de obispos, llamadas a trabajar dialogando entre ellas, respetando sus propias competencias, que son diferentes y complementarias, tanto para la traducción de los libros típicos latinos, como para eventuales adaptaciones de textos y ritos. Y todo esto, al servicio de la oración litúrgica del pueblo de Dios.

Particularmente, en la nueva formulación del citado canon se hace una distinción más adecuada del papel de la Sede Apostólica, entre el ámbito propio de la recognitio y de la confirmatio, respetando cuanto compete a las conferencias episcopales, teniendo en cuenta su responsabilidad pastoral y doctrinal, así como sus límites de acción.

La recognitio, mencionada en el § 2 del canon 838, implica el proceso de reconocimiento de las legítimas adaptaciones litúrgicas por parte de la Sede apostólica, comprendidas aquellas “más profundas”, que las conferencias episcopales pueden establecer y aprobar para sus territorios, en los límites permitidos. En este ámbito de encuentro entre liturgia y cultura, la Sede Apostólica está llamada a recognoscere, es decir, a revisar y valorar las adaptaciones, con el fin de salvaguardar la unidad sustancial del rito romano : la referencia sobre esta materia son los números 39-40 de Sacrosanctum Concilium, y su aplicación, tanto si se indica o no en los libros litúrgicos, está regulada por la instrucción Varietates legitimæ.

La confirmatio - terminología ya adoptada en el motu proprio Sacram Liturgiam n. IX (25 enero 1964) - se refiere a la traducción de los textos litúrgicos que, según Sacrosanctum Concilium (n. 36 § 4), compete preparar y aprobar a las conferencias episcopales; el § 3 del canon 838 precisa que las traducciones tienen que ser llevadas a cabo fideliter, según los textos originales, recogiendo así la preocupación principal e la instrucción Liturgiam authenticam. De hecho, recordando el derecho y la tarea de la traducción confiada a las conferencias episcopales, el motu proprio recuerda , además, que las mismas conferencias “tienen que asegurar que, salvaguardado el genio de cada lengua, se vea plena y fielmente el sentido del texto original”.

La confirmatio de la Sede Apostólica no se entiende, por tanto, como una intervención alternativa en el proceso de traducción, sino como un acto de autoridad con el cual el dicasterio competente ratifica la aprobación de los obispos; suponiendo una valoración positiva de la fidelidad y de la congruencia de los textos elaborados con respecto a la edición típica, sobre la cual se funda la unidad del rito, y teniendo en cuenta, sobre todo, los textos de mayor importancia, particularmente las fórmulas sacramentales, las plegarias eucarísticas, las plegarias de ordenación, el rito de la misa, etc.

La modificación del Codex iuris canonici conlleva, naturalmente, una adecuación del artículo 64 § 3 de la constitución apostólica Pastor bonus, como también de la normativa en materia de traducción. Esto requiere retocar, por ejemplo, algunos números de la Institutio generalis Missalis Romani y de los Praenotanda de los libros litúrgicos. La misma instrucción Liturgiam authenticam, a tener en cuenta por las válidas indicaciones que aporta para esta complicada tarea y sus implicaciones, cuando pide la recognitio tiene que ser interpretado a la luz de la nueva formulación del canon 838. Finalmente, el motu proprio dispone también que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos “modifique el propio Reglamento de acuerdo a la nueva disciplina y ayude a las conferencias episcopales a llevar a cabo su labor”.

Arthur Roche
Arzobispo Secretario
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos


[1] En la versión italiana del C.I.C., comúnmente en uso, el verbo “recognoscere” está traducido como “autorizzare” pero la Nota explicativa del Pontificio Consejo para la interpretación de los Textos Legislativos ha precisado que la “recognitio” “no es una aprobación genérica o sumaria y mucho menos una simple “autorización”. Se trata, en cambio, de un examen o revisión auténtico y detallado..” (28 de abril de 2006)

[2] Sacrosanctum Concilium en el § 4 del art. 36 usa el verbo “approbare”.

[3] Sacrosanctum Concilium en el § 3 del art. 36 dice: “actis ab Apostolica Sede probatis seu confirmatis”.

[4] Cf. Acta Apostolicae Sedis 56 (1964), 143.

[5] Cf. ibidem.




martes, 5 de septiembre de 2017

EL SUICIDIO DEL CATOLICISMO



Por Bruno

Cualquiera que esté prestando atención se habrá dado cuenta ya de que, en el último siglo (y de forma acelerada en los últimos cincuenta años), se ha introducido en el catolicismo una especie de locura suicida. Millones de católicos, incluidos sacerdotes y religiosos, hacen todo lo posible por ser indistinguibles de los paganos, apuntarse a la última moda inmoral y destacar únicamente por su rencor contra todo lo que huela a catolicismo, tradición, moral o doctrina. Aunque nos quejemos de las leyes inmorales o anticatólicas que de vez en cuando se aprueban, lo cierto es que, en Occidente, no necesitamos que nos persigan, porque nos bastamos y sobramos para destruirnos a nosotros mismos.

Lo más increíble es que todo esto sucede ante la pasividad o incluso las congratulaciones de gran parte de los sacerdotes, religiosos y obispos. Cual si se tratara de lemmings, innumerables congregaciones, parroquias, diócesis e incluso conferencias episcopales enteras caminan alegremente hacia el precipicio de su propia extinción, dándose mientras tanto palmaditas en la espalda por ‘lo bien que lo hemos hecho’.

Podría dar literalmente miles de ejemplos, pero creo que bastará tomar uno cualquiera de los que han salido a la luz esta misma semana. Lo traduzco de LifeSiteNews.

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Una escuela católica en California ha retirado alrededor de 162 iconos y estatuas en un esfuerzo por ser más “inclusiva” y evitar “alienar a los estudiantes no católicos
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San Domenico School, un colegio con alumnos internos y externos, es la escuela privada más antigua de California. Fue fundada por religiosas dominicas y se encuentra en la Archidiócesis de San Francisco.

El periódico Marin Independent informó la semana pasada de que los padres están preocupados porque piensan que la retirada de las estatuas es un incidente más que demuestra la desaparición de la identidad católica de la escuela.

“En el tiempo que llevamos aquí, la palabra ‘católico’ se ha eliminado de la declaración de la misión del colegio, los sacramentos se retiraron del plan de estudios, el programa de la escuela primaria se cambió a las religiones del mundo y el logotipo, los colores y el uniforme se cambiaron para que resultaran menos católicos", escribió Shannon Fitzpatrick en un correo electrónico a los directivos de la escuela. El Marin Independent publicó algunas de sus quejas.

La Jefa del Consejo Directivo de San Domenico, Amy Skewes-Cox, afirmó que “no queríamos contribuir a ese sentimiento de ‘alienación’ que podrían experimentar los alumnos no católicos si vieran estatuas”.
 

Al parecer, las estatuas se arrojaron a un sótano, según el padre de un ex alumno. De acuerdo con el Marin Independent, había 180 estatuas en toda la escuela. Ahora sólo quedan unas 18.

La hermana Maureen McInerney, priora general de las Hermanas Dominicas de San Rafael, dijo que “realmente no me corresponde participar en el funcionamiento cotidiano del colegio
Si ha habido una reducción en el número de estatuas, pero todavía hay muchas en el colegio, creo que estaría bien, afirmó, señalando que San Domenico solo está haciendo un esfuerzo para ser inclusivo con todas las creencias.

La escuela, que cuesta entre 29.850 y 58.350 dólares al año, dice que sus estudiantes, “cuidan de nuestro jardín, aprenden sobre la interconexión a través de nuestro programa de alfabetización ecológica y reflexionan sobre su lugar dentro de la comunidad sagrada de la naturaleza.




“Valoramos la representación y la plena participación de personas cuyas diferencias incluyen la composición familiar, el género, la religión y la orientación sexual”, explica su declaración de inclusividad y diversidad. “Nuestro programa de estudios religiosos, ética y aprendizaje para el servicio promueve el pensamiento sistémico y una comprensión de nuestra interconexión global y la consiguiente necesidad de justicia social, así como el esfuerzo constante en pro de la paz y la igualdad".

El Consejero de San Domenico conversa con los estudiantes sobre cuestiones de concienciación LGBTQ, de acuerdo con la página de “apoyo a los estudiantes” en su sitio web.

Cecily Stock, Directora del colegio, afirmó que le preocupa que el colegio sea conocido como un colegio católico en lugar de un colegio privado. “Queremos asegurarnos de que las familias que estén buscando un lugar para sus hijos sean conscientes de que somos un colegio privado”, explicó, a pesar de que el colegio se identifica a la vez como católico y privado.

“La filosofía de enseñanza dominica no consiste en enseñar que sólo hay una verdad
, afirmó Mirza Khan, Director de Filosofía, Ética y Religiones del Mundo del colegio, “sino en fomentar el diálogo, invitar a que participen personas con puntos de vista muy diferentes en un proceso abierto de búsqueda filosófica y espiritual. Desde siempre, esto ha sido parte de la tradición dominica”.