lunes, 14 de diciembre de 2015

EL PAPA DISCUTE LA "DESCENTRALIZACIÓN" DE LA IGLESIA CON LOS PRINCIPALES ASESORES CARDENALES

El Consejo del papa Francisco de 9 cardenales asesores, conocido como el "C9", celebró su duodécima reunión con el Santo Padre del 10 al 12 de diciembre, donde discutieron, entre otros asuntos, el llamado de Francisco a “descentralizar” a la Iglesia. 

Por John-Henry Westen

Según el portavoz vaticano p. Federico Lombardi, los miembros del Consejo destacaron la importancia del discurso del Santo Padre el 17 de octubre, con motivo de la conmemoración del 50 aniversario de la Institución del Sínodo de los Obispos, donde desarrolló ampliamente el tema de la "sinodalidad", pero también recordó la importancia de proceder con una "sana descentralización".

El Papa dijo en ese momento que “sentía la necesidad de proceder en una 'descentralización saludable' del poder a las Conferencias Episcopales”. “Debemos reflexionar sobre la realización aún más a través de estos cuerpos”, dijo, porque “la esperanza del Consejo dice que tales organismos ayudarían a aumentar el espíritu de 'colegialidad episcopal' y aún no se ha realizado en su totalidad”.

En la reunión de esta semana, señaló el portavoz del Vaticano, el Consejo destacó "la necesidad de seguir explorando el significado de este discurso y su importancia en el trabajo de 'reforma' de la Curia, y acordó dedicar una sesión específica a ésta durante la próxima reunión en Febrero 2016”.

Hacia el comienzo de su pontificado, Francisco ya había pedido una “conversión del papado” en Evangelii Gaudium y declaró que “un estado jurídico de las conferencias episcopales que los vería como sujetos con atribuciones específicas, incluida la autoridad doctrinal genuina, aún no ha sido suficientemente elaborado”.

Los que rechazan la enseñanza católica sobre la sexualidad humana expresaron la demanda de la devolución del poder, incluida la "genuina autoridad doctrinal" en el Sínodo Ordinario. El abad Jeremias Schroder, quien asistió al sínodo como representante de la Unión de Superiores Generales, dijo que “tanto la aceptación social de la homosexualidad como la manera de tratar a las personas divorciadas y vueltas a casar, eran ejemplos donde se debería permitir a las conferencias de obispos formular respuestas pastorales que estén en sintonía con lo que se puede predicar, anunciar y vivir en un contexto diferente”. El abad alegó que dicha delegación fue apoyada por la mayoría de los padres del Sínodo.

Reinhard Cardinal Marx, que es arzobispo de Munich y Freising y miembro del consejo de nueve cardenales del papa Francisco, también ha pedido más delegación a las conferencias de obispos.

“No somos solo una subsidiaria de Roma”, dijo el cardenal Marx a principios de este año. “Cada conferencia episcopal es responsable del cuidado pastoral en su cultura y tiene que proclamar el Evangelio de una manera única. No podemos esperar hasta que un sínodo establezca algo, ya que tenemos que llevar a cabo el ministerio de matrimonio y familia aquí”.




sábado, 12 de diciembre de 2015

LA MUJER DE LOS ESTIGMAS: VIDA Y MILAGROS DE THERESE NEUMANN


Therese dejó de ingerir alimentos en 1923  y en 1926, dejó de ingerir bebida alguna, solamente la sagrada Eucaristía. A partir de 1926 también, 
aparecieron los estigmas de Nuestro Señor, de los que sólo brotaba sangre durante la Pascua. Los estigmas la acompañaron hasta el momento de su muerte.

Estigmas

Se conoce como “Estigmas” a las heridas que sufrió el cuerpo de Cristo como consecuencia de la crucifixión y que de vez en cuando aparecen, de manera esporádica, sobre las manos, los pies o el costado de personas particularmente devotas o piadosas. Los Estigmas suelen caracterizarse como la prueba suprema de la piedad de alguien y de su vínculo cercano con el santísimo. Aunque normalmente se vinculan con las llagas en las manos de las personas, los estigmas pueden aparecer en varias partes del cuerpo.

Therese Neumann (conocida normalmente en español como Teresa Neumann, pero cuyo nombre original hemos decidido respetar en este artículo) fue una de las santas más célebres en haber tenido los estigmas, entre otras muchas cualidades que hace que hoy se encuentre en proceso de beatificación. Veamos su historia.

El nacimiento de una Santa

Therese Neumann nació el 8 de abril de 1898 en Konnersreuth en Baviera, Alemania, en una familia que sobrevivía gracias a la constante labor de sastre de su padre. A sus 20 años sufrió un grave accidente que casi la dejó parapléjica tras tropezar y caer de una silla mientras intentaba apagar un fuego que había surgido en el granero de un familiar. El accidente, además de impedirle moverse, la dejaría con serios problemas de visión.

Permanecer en cama le generó horribles laceraciones que en ocasiones incluso dejaban el hueso de la joven al descubierto. Para 1919 su situación era bastante seria, y empeoraría progresivamente durante varios años.

Fue en este momento donde Therese fortaleció su fe, orando y meditando en medio de su dolor. Se cuenta que comenzó a seguir de cerca el caso de Teresa de Lisieux y a orar con fe a Dios y a la mujer para que le permitieran cumplir su designio divino.

El día de la canonización – 17 de mayo de 1925 – Therese se vio curada de toda dolencia: tanto sus llagas como sus ojos mejoraron, e incluso recuperó parte de su movilidad perdida. Siempre estuvo convencida de que había sido Teresa de Lisieux la que, gracias a su devoción, había obrado el milagro. Desde entonces su fe no tuvo límite alguno.

A finales de 1925 de nuevo se vio obligada a permanecer en la cama, y el 13 de noviembre de aquel año fue diagnosticada con una apendicitis. Luego de su preparación para la cirugía, tras sufrir lo que pareció ser un largo delirio, dijo “sí” mirando al techo y pidió a su familia que la llevaran a la Iglesia. Una vez allí anunció que había sido curada.

En efecto, la operación no fue necesaria.



Aparecen los primeros estigmas

El primero de sus estigmas apareció el 5 de marzo de 1926, primer viernes de la cuaresma. Se trataba de una herida pequeña sobre su corazón a la que no prestó mucha atención y que ocultó de sus familiares.

Varios viernes después, luego de que la herida reapareciera cada semana acompañada de visiones de Cristo y viendo que comenzaba a sangrar, Therese decidió contar la verdad a su familia. El viernes santo, según contaba la mujer y sus personas más allegadas, tuvo visiones de la pasión de Cristo, que vinieron con sangre que brotó de sus manos, sus pies e incluso sus ojos.

A partir de este momento, las heridas permanecieron con ella, aunque sólo brotaba sangre durante la Pascua. De acuerdo con bastantes testigos y autores, las heridas, a pesar de la sangre, jamás se infectaron o presentaron problemas y aún se encontraban en su cuerpo al momento de la muerte.

Vivir sin comer


De acuerdo con el testimonio de personas cercanas y de la misma Therese, desde 1923 la muchacha no había ingerido alimento alguno y desde 1926, bebida alguna, más que la sagrada eucaristía. Por esta razón es uno de los casos más importantes en la Historia de la inedia, o la capacidad de vivir sin comer.

Su caso es especial porque según ella se debió no a sus habilidades sino a la intervención directa de Dios y de Cristo que la pusieron en el mundo para demostrar que el hombre puede vivir con la gracia divina como único alimento.

Según algunas fuentes alemanas, un estudio en 1927 habría involucrado el seguimiento de varios médicos alemanes que la vigilaron por dos semanas en las que encontraron que efectivamente permanecía sin comer sin que su cuerpo sufriera daño alguno. Lo único que ingería, sagradamente, eran las hostias.



Durante los tiempos del nazismo, Theresa se caracterizaría por rechazar sistemáticamente los vales de alimentos alemanes. Según ella, no los necesitaba. Varios autores afirman que los nazis temían su popularidad, por lo que siempre la mantuvieron vigilada de cerca aunque jamás atentaran contra su vida o su integridad.

A lo largo de su vida, Theresa siguió aumentando su popularidad y sufriendo cada Pascua las visiones sobre la pasión de Cristo que la habían acompañado desde su juventud.

Muerte y beatificación

Theresa murió el 18 de septiembre de 1962 de un paro cardiaco. Pese a su popularidad, no fue hasta el 2005 que las autoridades católicas comenzaron el proceso de su beatificación.

Fuente de imágenes: 1: forosdelavirgen.org, 2: youtube.com, 3: myetherworld.com

ElPensante.com


viernes, 11 de diciembre de 2015

LA CHUSMA EPISCOPAL

La gran tragedia de Argentina fue Perón. Uno de los métodos que utilizó el gran pillo en sus presidencias, y que fue copiado por sus secuaces, consistió en poblar el Estado con el lumpenaje y con todo tipo de personajes vulgares y cortos de entendederas pero serviles al líder. 

Los argentinos pasamos a estar gobernados por esta chusma. Vimos esta tragedia en los ’40 y ’50, hemos visto la comedia durante el largo período kirchnerista y estamos viendo el sainete durante el pontificado de Francisco, Su Santidad Peronista, como lo llaman algunos periodistas argentinos. 

La creación de La Cámpora, agrupación de jóvenes kirchneristas que colonizaron la administración pública del país vampirizando sus recursos, es equivalente a la colonización del episcopado que está llevando a cabo Bergoglio desde el día mismo en que asumió el ministerio pretrino. 

Desde ese triste momento hasta la actualidad, ha designado, por ejemplo, casi cuarenta obispos en Argentina -lo que constituye la tercera parte del total-, y son todos cortados por la misma tijera, y me refiero a las cizallas del peronismo más decadente y ordinario, representante del cual es el papa Francisco. (Algo indicativo de su grosería es que, hasta el momento no ha enviado ningún tipo de saludo o felicitación al nuevo presidente Mauricio Macri, aunque le sobra el tiempo para hablar por teléfono con Cacho Castaña o con alguna divorciada necesitada de consuelo).

Quizás estas consideraciones suenen demasiado duras. Pero bastará ver el video que antecede para darse cuenta que se quedan cortas y la objetividad de la grabación eximen de cualquier recurso a la subjetividad de este cronista.

El episcopado argentino siempre fue deplorable y la excepciones a la regla muy escasas. Si nos ajustamos a los último años, encontramos obispos marxistas como Hesayne y Angelelli; amancebados como Podestá, fornicarios como Bargalló, manfloros como Maccarone, frívolos y mundanos como Laguna, cobardes como Copello, trepadores y felones como Taussig y liberales como el resto del grupo. El que verán en este video es Mons. Pedro Torres, obispo auxiliar de Córdoba. Da tanta vergüenza ajena como la da su valedor, el obispo de Roma

Si un obispo hubiera hecho semejante esperpento durante los primeros siglos del cristianismo habría sido expulsado de la Iglesia; en la Edad Media, la Santa Inquisición lo habría entregado al brazo secular para ser quemado por hereje y judaizante; durante el reinado de San Pío X habría sido apartado de su ministerio y bajo el pontificado de Francisco probablemente sea premiado con un arzobispado. 

Si esta no es ya una manifestación chabacana, pero manifestación al fin, de la gran religión universal de la humanidad feliz, no sé qué otra cosa podemos esperar. 




sábado, 5 de diciembre de 2015

BERGOGLIO: QUIEN VIVE LA MISIÓN DE "CARITAS" ES UN VERDADERO TESTIGO DE CRISTO

El papa Francisco dijo el martes que quien vive la misión de “Caritas” es un verdadero testigo de Cristo.

Durante su homilía de la Misa de apertura de la XX Asamblea General de “Caritas Internationalis”, el papa dijo que la organización humanitaria y de desarrollo de la Iglesia “revela el poder del amor cristiano y el deseo de la Iglesia de llegar a Jesús en cada persona, especialmente los pobres y los que sufren”.

La Misa, en la Basílica de San Pedro, inauguró la Asamblea General de “Caritas Internationalis” durante la cual miembros de la Confederación Caritas de todo el mundo se reunieron para aprobar un marco estratégico y un presupuesto para los próximos cuatro años.

A continuación encontrará la traducción del texto completo de la homilía del papa:


HOMILÍA DE LA MISA

DE APERTURA DE LA XX ASAMBLEA GENERAL DE 

CARITAS INTERNATIONALIS *

12.5.2015


La lectura de los Hechos de los Apóstoles (Hechos 16: 22-34) que acabamos de escuchar nos presenta un carácter un tanto especial. Es el carcelero de la prisión de Filipos, donde Pablo y Silas fueron encarcelados tras el rugido de la multitud contra ellos. Los magistrados primero hicieron que Pablo y Silas fueran golpeados y luego enviados a prisión, ordenando al carcelero que mantuviera una buena guardia. Entonces, durante la noche, cuando el hombre sintió el terremoto y vio que las puertas de la prisión se abrían, estaba lleno de desesperación y pensó en suicidarse. Pero Pablo lo tranquilizó; y temblando y lleno de asombro, el hombre se arrodilló y suplicó la salvación.

La historia nos cuenta que el hombre inmediatamente dio los pasos necesarios en el camino hacia la fe y la salvación: junto con su familia, escuchó la Palabra del Señor; lavó las heridas de Pablo y Silas; recibió el Bautismo con toda su familia; y finalmente, lleno de alegría, recibió a Pablo y Silas en su casa, puso la mesa y les ofreció algo de comer.

El Evangelio, anunciado y creído, nos urge a lavar los pies y las heridas de los que sufren y prepararles la mesa. La sencillez de los gestos, donde la acogida de la Palabra y el sacramento del Bautismo van acompañadas de la acogida del hermano, como si se tratase de un solo gesto: acoger a Dios y acoger a los demás; acoger a los demás con la gracia de Dios; acoger a Dios y expresar este acto en el servicio a nuestros hermanos y hermanas. Palabra, sacramentos y servicio se refieren y se nutren, como ya se aprecia en estos testimonios de la Iglesia primitiva.

Podemos ver en este gesto toda la vocación de Caritas. Caritas es ahora una gran Confederación, ampliamente reconocida en todo el mundo por su trabajo y logros. Caritas es una realidad de la Iglesia en muchas partes del mundo y aún debe buscar una mayor expansión en las diferentes parroquias y comunidades, para renovar lo ocurrido en los primeros tiempos de la Iglesia. De hecho, la fuente de todo vuestro servicio está en la acogida sencilla y dócil de Dios y del prójimo. Esta es la fuente; si quitas esta fuente, Caritas morirá. Esta acogida la experimentas primero personalmente, para luego salir al mundo, y allí, a servir a los demás en el nombre de Cristo, a quien has conocido y a quien seguirás encontrando en cada hermano y hermana que conozcas, te acercarás como su vecino. Gracias a esto, de hecho, evitarás el riesgo de quedar reducido a una mera organización humanitaria.

No hay "Cáritas" grandes ni pequeñas, todas son iguales. Pidamos al Señor la gracia de comprender cuál es la verdadera dimensión de "Caritas"; la gracia para no caer en el engaño de creer que la centralización bien organizada es el camino a seguir; la gracia de comprender que "Caritas" se encuentra siempre en las periferias, en cada Iglesia particular; la gracia de creer que la "Caritas" central es sólo ayuda, servicio y experiencia común, pero no es la cabeza de todos.

Quien vive la misión de Caritas no es un simple trabajador caritativo, sino un verdadero testigo de Cristo. Es una persona que busca a Cristo y permite que Cristo lo busque; personas que aman con el espíritu de Cristo, espíritu de gratuidad y don. Todas nuestras estrategias y planes quedan vacíos a menos que llevemos este amor en nosotros. No nuestro amor, sino el suyo. O mejor aún: nuestro amor, purificado y fortalecido por su amor.

De esta manera, podemos servir a todos y poner la mesa para todos. Esta es también una hermosa imagen que la Palabra de Dios nos ofrece hoy: poner la mesa. Incluso ahora, Dios pone la mesa de la Eucaristía. Caritas pone muchas mesas para los hambrientos. En los últimos meses lanzaron la gran campaña "Una sola familia humana, comida para todos". Todavía hoy hay mucha gente que no tiene suficiente para comer. El planeta tiene suficiente comida para todos, pero parece que falta voluntad de compartirlo con todos. Debemos poner la mesa para todos, y pedir que haya una mesa para todos. Debemos hacer lo que podamos para que todos tengan algo para comer, pero también debemos recordar a los poderosos de la Tierra que Dios los llamará a juicio un día y allí se revelará si realmente trataron de proporcionarle alimento a cada persona (cf. Mateo 25:

Y pensando en la mesa de la Eucaristía, no podemos olvidar a nuestros hermanos y hermanas cristianos que han sido violentamente privados del alimento del cuerpo y del alma: han sido expulsados ​​de sus hogares y de sus iglesias, a veces destruidos. Renuevo el llamamiento a no olvidar a estas personas y estas injusticias intolerables.

Junto con muchas otras organizaciones caritativas de la Iglesia, Caritas, por lo tanto, revela el poder del amor cristiano y el deseo de la Iglesia de llegar a Jesús en cada persona, especialmente en los pobres y los que sufren. Este es el camino que tenemos por delante. Con esta perspectiva, espero que lleven a cabo su trabajo. Los encomendamos a la Virgen María, que ha hecho de esta acogida a Dios y al prójimo el criterio fundamental de su vida. De hecho, mañana celebraremos a Nuestra Señora de Fátima, quien apareció para anunciar la victoria sobre el mal. Con un apoyo tan grande, no tenemos miedo de continuar nuestra misión. Amén.

* El texto oficial está publicado en el sitio web de la Santa Sede.