lunes, 14 de diciembre de 2015

EL PAPA DISCUTE LA "DESCENTRALIZACIÓN" DE LA IGLESIA CON LOS PRINCIPALES ASESORES CARDENALES

El Consejo del papa Francisco de 9 cardenales asesores, conocido como el "C9", celebró su duodécima reunión con el Santo Padre del 10 al 12 de diciembre, donde discutieron, entre otros asuntos, el llamado de Francisco a “descentralizar” a la Iglesia. 

Por John-Henry Westen

Según el portavoz vaticano p. Federico Lombardi, los miembros del Consejo destacaron la importancia del discurso del Santo Padre el 17 de octubre, con motivo de la conmemoración del 50 aniversario de la Institución del Sínodo de los Obispos, donde desarrolló ampliamente el tema de la "sinodalidad", pero también recordó la importancia de proceder con una "sana descentralización".

El Papa dijo en ese momento que “sentía la necesidad de proceder en una 'descentralización saludable' del poder a las Conferencias Episcopales”. “Debemos reflexionar sobre la realización aún más a través de estos cuerpos”, dijo, porque “la esperanza del Consejo dice que tales organismos ayudarían a aumentar el espíritu de 'colegialidad episcopal' y aún no se ha realizado en su totalidad”.

En la reunión de esta semana, señaló el portavoz del Vaticano, el Consejo destacó "la necesidad de seguir explorando el significado de este discurso y su importancia en el trabajo de 'reforma' de la Curia, y acordó dedicar una sesión específica a ésta durante la próxima reunión en Febrero 2016”.

Hacia el comienzo de su pontificado, Francisco ya había pedido una “conversión del papado” en Evangelii Gaudium y declaró que “un estado jurídico de las conferencias episcopales que los vería como sujetos con atribuciones específicas, incluida la autoridad doctrinal genuina, aún no ha sido suficientemente elaborado”.

Los que rechazan la enseñanza católica sobre la sexualidad humana expresaron la demanda de la devolución del poder, incluida la "genuina autoridad doctrinal" en el Sínodo Ordinario. El abad Jeremias Schroder, quien asistió al sínodo como representante de la Unión de Superiores Generales, dijo que “tanto la aceptación social de la homosexualidad como la manera de tratar a las personas divorciadas y vueltas a casar, eran ejemplos donde se debería permitir a las conferencias de obispos formular respuestas pastorales que estén en sintonía con lo que se puede predicar, anunciar y vivir en un contexto diferente”. El abad alegó que dicha delegación fue apoyada por la mayoría de los padres del Sínodo.

Reinhard Cardinal Marx, que es arzobispo de Munich y Freising y miembro del consejo de nueve cardenales del papa Francisco, también ha pedido más delegación a las conferencias de obispos.

“No somos solo una subsidiaria de Roma”, dijo el cardenal Marx a principios de este año. “Cada conferencia episcopal es responsable del cuidado pastoral en su cultura y tiene que proclamar el Evangelio de una manera única. No podemos esperar hasta que un sínodo establezca algo, ya que tenemos que llevar a cabo el ministerio de matrimonio y familia aquí”.




sábado, 12 de diciembre de 2015

LA MUJER DE LOS ESTIGMAS: VIDA Y MILAGROS DE THERESE NEUMANN


Therese dejó de ingerir alimentos en 1923  y en 1926, dejó de ingerir bebida alguna, solamente la sagrada Eucaristía. A partir de 1926 también, 
aparecieron los estigmas de Nuestro Señor, de los que sólo brotaba sangre durante la Pascua. Los estigmas la acompañaron hasta el momento de su muerte.

Estigmas

Se conoce como “Estigmas” a las heridas que sufrió el cuerpo de Cristo como consecuencia de la crucifixión y que de vez en cuando aparecen, de manera esporádica, sobre las manos, los pies o el costado de personas particularmente devotas o piadosas. Los Estigmas suelen caracterizarse como la prueba suprema de la piedad de alguien y de su vínculo cercano con el santísimo. Aunque normalmente se vinculan con las llagas en las manos de las personas, los estigmas pueden aparecer en varias partes del cuerpo.

Therese Neumann (conocida normalmente en español como Teresa Neumann, pero cuyo nombre original hemos decidido respetar en este artículo) fue una de las santas más célebres en haber tenido los estigmas, entre otras muchas cualidades que hace que hoy se encuentre en proceso de beatificación. Veamos su historia.

El nacimiento de una Santa

Therese Neumann nació el 8 de abril de 1898 en Konnersreuth en Baviera, Alemania, en una familia que sobrevivía gracias a la constante labor de sastre de su padre. A sus 20 años sufrió un grave accidente que casi la dejó parapléjica tras tropezar y caer de una silla mientras intentaba apagar un fuego que había surgido en el granero de un familiar. El accidente, además de impedirle moverse, la dejaría con serios problemas de visión.

Permanecer en cama le generó horribles laceraciones que en ocasiones incluso dejaban el hueso de la joven al descubierto. Para 1919 su situación era bastante seria, y empeoraría progresivamente durante varios años.

Fue en este momento donde Therese fortaleció su fe, orando y meditando en medio de su dolor. Se cuenta que comenzó a seguir de cerca el caso de Teresa de Lisieux y a orar con fe a Dios y a la mujer para que le permitieran cumplir su designio divino.

El día de la canonización – 17 de mayo de 1925 – Therese se vio curada de toda dolencia: tanto sus llagas como sus ojos mejoraron, e incluso recuperó parte de su movilidad perdida. Siempre estuvo convencida de que había sido Teresa de Lisieux la que, gracias a su devoción, había obrado el milagro. Desde entonces su fe no tuvo límite alguno.

A finales de 1925 de nuevo se vio obligada a permanecer en la cama, y el 13 de noviembre de aquel año fue diagnosticada con una apendicitis. Luego de su preparación para la cirugía, tras sufrir lo que pareció ser un largo delirio, dijo “sí” mirando al techo y pidió a su familia que la llevaran a la Iglesia. Una vez allí anunció que había sido curada.

En efecto, la operación no fue necesaria.



Aparecen los primeros estigmas

El primero de sus estigmas apareció el 5 de marzo de 1926, primer viernes de la cuaresma. Se trataba de una herida pequeña sobre su corazón a la que no prestó mucha atención y que ocultó de sus familiares.

Varios viernes después, luego de que la herida reapareciera cada semana acompañada de visiones de Cristo y viendo que comenzaba a sangrar, Therese decidió contar la verdad a su familia. El viernes santo, según contaba la mujer y sus personas más allegadas, tuvo visiones de la pasión de Cristo, que vinieron con sangre que brotó de sus manos, sus pies e incluso sus ojos.

A partir de este momento, las heridas permanecieron con ella, aunque sólo brotaba sangre durante la Pascua. De acuerdo con bastantes testigos y autores, las heridas, a pesar de la sangre, jamás se infectaron o presentaron problemas y aún se encontraban en su cuerpo al momento de la muerte.

Vivir sin comer


De acuerdo con el testimonio de personas cercanas y de la misma Therese, desde 1923 la muchacha no había ingerido alimento alguno y desde 1926, bebida alguna, más que la sagrada eucaristía. Por esta razón es uno de los casos más importantes en la Historia de la inedia, o la capacidad de vivir sin comer.

Su caso es especial porque según ella se debió no a sus habilidades sino a la intervención directa de Dios y de Cristo que la pusieron en el mundo para demostrar que el hombre puede vivir con la gracia divina como único alimento.

Según algunas fuentes alemanas, un estudio en 1927 habría involucrado el seguimiento de varios médicos alemanes que la vigilaron por dos semanas en las que encontraron que efectivamente permanecía sin comer sin que su cuerpo sufriera daño alguno. Lo único que ingería, sagradamente, eran las hostias.



Durante los tiempos del nazismo, Theresa se caracterizaría por rechazar sistemáticamente los vales de alimentos alemanes. Según ella, no los necesitaba. Varios autores afirman que los nazis temían su popularidad, por lo que siempre la mantuvieron vigilada de cerca aunque jamás atentaran contra su vida o su integridad.

A lo largo de su vida, Theresa siguió aumentando su popularidad y sufriendo cada Pascua las visiones sobre la pasión de Cristo que la habían acompañado desde su juventud.

Muerte y beatificación

Theresa murió el 18 de septiembre de 1962 de un paro cardiaco. Pese a su popularidad, no fue hasta el 2005 que las autoridades católicas comenzaron el proceso de su beatificación.

Fuente de imágenes: 1: forosdelavirgen.org, 2: youtube.com, 3: myetherworld.com

ElPensante.com


viernes, 11 de diciembre de 2015

LA CHUSMA EPISCOPAL

La gran tragedia de Argentina fue Perón. Uno de los métodos que utilizó el gran pillo en sus presidencias, y que fue copiado por sus secuaces, consistió en poblar el Estado con el lumpenaje y con todo tipo de personajes vulgares y cortos de entendederas pero serviles al líder. 

Los argentinos pasamos a estar gobernados por esta chusma. Vimos esta tragedia en los ’40 y ’50, hemos visto la comedia durante el largo período kirchnerista y estamos viendo el sainete durante el pontificado de Francisco, Su Santidad Peronista, como lo llaman algunos periodistas argentinos. 

La creación de La Cámpora, agrupación de jóvenes kirchneristas que colonizaron la administración pública del país vampirizando sus recursos, es equivalente a la colonización del episcopado que está llevando a cabo Bergoglio desde el día mismo en que asumió el ministerio pretrino. 

Desde ese triste momento hasta la actualidad, ha designado, por ejemplo, casi cuarenta obispos en Argentina -lo que constituye la tercera parte del total-, y son todos cortados por la misma tijera, y me refiero a las cizallas del peronismo más decadente y ordinario, representante del cual es el papa Francisco. (Algo indicativo de su grosería es que, hasta el momento no ha enviado ningún tipo de saludo o felicitación al nuevo presidente Mauricio Macri, aunque le sobra el tiempo para hablar por teléfono con Cacho Castaña o con alguna divorciada necesitada de consuelo).

Quizás estas consideraciones suenen demasiado duras. Pero bastará ver el video que antecede para darse cuenta que se quedan cortas y la objetividad de la grabación eximen de cualquier recurso a la subjetividad de este cronista.

El episcopado argentino siempre fue deplorable y la excepciones a la regla muy escasas. Si nos ajustamos a los último años, encontramos obispos marxistas como Hesayne y Angelelli; amancebados como Podestá, fornicarios como Bargalló, manfloros como Maccarone, frívolos y mundanos como Laguna, cobardes como Copello, trepadores y felones como Taussig y liberales como el resto del grupo. El que verán en este video es Mons. Pedro Torres, obispo auxiliar de Córdoba. Da tanta vergüenza ajena como la da su valedor, el obispo de Roma

Si un obispo hubiera hecho semejante esperpento durante los primeros siglos del cristianismo habría sido expulsado de la Iglesia; en la Edad Media, la Santa Inquisición lo habría entregado al brazo secular para ser quemado por hereje y judaizante; durante el reinado de San Pío X habría sido apartado de su ministerio y bajo el pontificado de Francisco probablemente sea premiado con un arzobispado. 

Si esta no es ya una manifestación chabacana, pero manifestación al fin, de la gran religión universal de la humanidad feliz, no sé qué otra cosa podemos esperar. 




miércoles, 25 de noviembre de 2015

OBISPO LUIGI NEGRI: "BERGOGLIO DEBE ACABAR COMO EL OTRO PAPA" (JUAN PABLO I)

El periódico italiano 'Il Fatto Quotidiano' titula en portada: "Obispo de Comunión y Liberación: 'Bergoglio debe acabar como el otro Papa'", en referencia a Juan Pablo I, que sólo duró 33 días en el solio pontificio. 

Se trata de Luigi Negri, titular de la diócesis de Ferrara y perteneciente al movimiento Comunión y Liberación, atrapado 'in fraganti' mientras hablaba por teléfono acaloradamente en un tren.

Según el diario italiano, el prelado viajaba en el tren 'Bala Roja' desde Roma a Ferrara, el pasado 28 de octubre y su conversación fue escuchada y grabada por varios viajeros, testigos ocasionales de la conversación, mientras le decía a su secretario: “Después de los nombramientos de Bolonia y Palermo, yo también puedo ser Papa. ¡Es un escándalo! ¡Increíble! ¡Estoy sin palabras! ¡Nunca he visto algo así!”.

Luego le pidió a su secretario que lo comunique con su amigo de toda la vida, el político y periodista Renato Farina, también perteneciente a su mismo movimiento, a quien le dijo: “Esos nombramientos tuvieron lugar con el más absoluto desprecio por todas las reglas, con un método que no respeta a nada ni a nadie. El nombramiento en Bolonia es increíble. En Caffarra (el obispo saliente por límites de edad) prometo que le haré ver los ratones verdes al que está allí ahora (Zuppi): en cada reunión no le voy a dejar pasar una. El otro nombramiento, el de Palermo, es aún más grave. Éste (Lorefice) escribió un libro sobre los pobres, ¿que sabe de los pobres?, y sobre Lercaro y Dossetti, sus modelos... ¡dos que destruyeron la iglesia italiana!".

Monseñor Negri habría afirmado en voz alta: "Esperamos que con Bergoglio la Virgen realice el milagro como lo hizo con el otro
", en clara referencia a Juan Pablo I.

¿Como continuará la historia entre Negri y Bergoglio?

La indignación del obispo se hizo oír ante las movidas “revolucionarias” de Bergoglio y demuestra a las claras lo incómodos que se sienten muchos prelados en Italia y en todo el mundo con el papa argentino y su perturbador estilo.


domingo, 15 de noviembre de 2015

DISCURSO DEL PAPA FRANCISCO EN SU VISITA A LA IGLESIA EVANGÉLICA Y LUTERANA DE ROMA (2015)


VISITA A LA IGLESIA EVANGÉLICA Y LUTERANA DE ROMA

DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO


Domingo 15 de noviembre de 2015

El Papa Francisco responde de forma espontánea a las preguntas de tres miembros de la comunidad evangélica luterana de Roma.

El pequeño Julius, de nueve años, preguntó: «¿Qué te gusta más de ser Papa?».

La respuesta es sencilla. Lo que me gusta... Si yo te pregunto qué comida te gusta más, tú me dirás la torta, lo dulce. ¿O no? Pero hay que comer todo. Lo que me gusta, sinceramente, es ser párroco, ser pastor. No me gustan los trabajos de oficina. No me gustan esos trabajos. No me gusta hacer entrevistas de protocolo —esta no es protocolar, ¡es familiar!—, pero tengo que hacerlo. Por ello, ¿qué es lo que más me gusta? Ser párroco. Y en otra época, mientras era rector de la facultad de teología, era párroco de la parroquia que estaba al lado de la facultad. ¿Sabes? Me gustaba enseñar el catecismo a los niños y el domingo celebrar la misa con los niños. Había más o menos 250 niños, era difícil que todos estuviesen en silencio, era difícil. El diálogo con los niños... Eso me gusta. Tú eres un muchacho y tal vez me comprendas. Vosotros sois concretos, no hacéis preguntas sin fundamento, teóricas: «¿Por qué esto es así? ¿Por qué?...». Es esto, me gusta ser párroco y, siendo párroco, lo que más me gusta es estar con los niños, hablar con ellos. Se aprende mucho. Me gusta ser Papa con estilo de párroco. El servicio. Me gusta, en el sentido de que me siento bien, cuando visito a los enfermos, cuando hablo con las personas que están un poco desesperadas, tristes. Me gusta mucho ir a la cárcel, pero no que me detengan en la prisión. Porque al hablar con los detenidos... cada vez que entro en una cárcel —tú tal vez comprenderás lo que te diré—, me pregunto a mí mismo: «¿Por qué ellos y yo no?». Y allí percibo la salvación de Jesucristo, el amor de Jesucristo por mí. Porque es Él quien me salvó. Yo no soy menos pecador que ellos, pero el Señor me tomó de la mano. También esto percibo. Y cuando voy a la cárcel soy feliz. Ser Papa es ser obispo, ser párroco, ser pastor. Si un Papa no se comporta como obispo, si un Papa no se comporta como párroco, no es pastor, será una persona muy inteligente, muy importante, tendrá mucha influencia en la sociedad, pero pienso —¡pienso!— que en su corazón no es feliz. No sé si respondí a lo que querías saber.

Anke de Bernardinis, casada con un católico romano, expresó su dolor por «no poder participar juntos en la Cena del Señor», y preguntó: «¿Qué podemos hacer para alcanzar, finalmente, la comunión en este punto?».

Gracias, señora. La pregunta sobre el hecho de compartir la Cena del Señor para mí no es fácil responderla, sobre todo ante a un teólogo como el cardenal Kasper. ¡Me da miedo! Pienso que el Señor cuando nos dio este mandato nos dijo: «Haced esto en memoria mía». Y cuando compartimos la Cena del Señor, recordamos e imitamos, hacemos lo mismo que hizo el Señor Jesús. Sí que habrá una Cena del Señor, habrá un banquete final en la Nueva Jerusalén, pero será lo último. En cambio en el camino me pregunto —y no sé cómo responder, pero su pregunta la hago mía—: compartir la Cena del Señor, ¿es el final de un camino o es el viático para caminar juntos? Dejo la pregunta a los teólogos, a los que entienden. Es verdad que en cierto sentido compartir es afirmar que no existen diferencias entre nosotros, que tenemos una misma doctrina —destaco la palabra, palabra difícil de comprender—, pero me pregunto: ¿no tenemos el mismo Bautismo? Y si tenemos el mismo Bautismo debemos caminar juntos. Usted es testigo de un camino incluso profundo porque es un camino conyugal, un camino precisamente de familia, de amor humano y de fe compartida. Tenemos el mismo Bautismo. Cuando usted se siente pecadora —también yo me siento muy pecador—, cuando su marido se siente pecador, usted va ante el Señor y pide perdón; su marido hace lo mismo y va al sacerdote y pide la absolución. Son remedios para mantener vivo el Bautismo. Cuando vosotros rezáis juntos, el Bautismo crece, se hace fuerte; cuando vosotros enseñáis a vuestros hijos quién es Jesús, para qué vino Jesús, qué hizo por nosotros Jesús, hacéis lo mismo, tanto en lengua luterana como en lengua católica, pero es lo mismo. La pregunta: ¿y la Cena? Hay preguntas a las que sólo si uno es sincero consigo mismo y con las pocas «luces teológicas» que tengo, se debe responder lo mismo, vedlo vosotros. «Este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre», dijo el Señor, «haced esto en memoria mía»; es un viático que nos ayuda a caminar. He tenido una gran amistad con un obispo episcopaliano, de cuarenta y ocho años, casado, con dos hijos, y él tenía esta inquietud: la esposa católica, los hijos católicos, él obispo. Él acompañaba los domingos a su esposa y a sus hijos a misa y luego iba al culto con su comunidad. Era un paso en la participación en la Cena del Señor. Y él siguió adelante, era un hombre justo, y el Señor lo llamó. A su pregunta le respondo sólo con una pregunta: ¿cómo puedo hacer con mi marido, para que la Cena del Señor me acompañe en mi camino? Es una cuestión a la cual cada uno debe responder. Pero me decía un pastor amigo: «Nosotros creemos que el Señor está allí presente. Está presente. Vosotros creéis que el Señor está presente. ¿Cuál es la diferencia?» «Eh, son las explicaciones, las interpretaciones...». La vida es más grande que las explicaciones e interpretaciones. Haced siempre referencia al Bautismo: «Una fe, un bautismo, un Señor», así nos dice Pablo, y de allí sacad las consecuencias. No me atrevería nunca a dar permiso para hacer esto porque no es mi competencia. Un Bautismo, un Señor, una fe. Hablad con el Señor y seguid adelante. No me atrevo decir más.

Luego, Gertrud Wiedmer, suiza, tesorera de la comunidad, describió al Papa un proyecto de ayuda para los refugiados y preguntó: «¿Qué podemos hacer, como cristianos, para que las personas no se resignen o no levanten nuevos muros?».

Usted, al ser suiza, al ser la tesorera, tiene todo el poder en sus manos. Un servicio... La miseria... Usted dijo esta palabra: la miseria. Me surge decir dos cosas. La primera, los muros. El hombre, desde el primer momento —si leemos las Escrituras— es un gran constructor de muros, que separan de Dios. En las primeras páginas del Génesis vemos esto. Y hay una fantasía detrás de los muros humanos, la fantasía de llegar a ser como Dios. Para mí, el mito, por decirlo con palabras técnicas, o la narración de la Torre de Babel, es precisamente la actitud del hombre y de la mujer que construyen muros, porque construir un muro es decir: «Nosotros somos potentes, vosotros fuera». Pero en este «nosotros somos potentes y vosotros fuera» está la soberbia del poder y la actitud propuesta en las primeras páginas del Génesis: «Seréis como Dios» (cf. Gn 3, 5). Hacer un muro es para excluir, va en esta línea. La tentación: «Si coméis de este fruto, seréis como Dios». A propósito de la Torre de Babel —esto tal vez ya lo habéis escuchado, porque lo repito, pero es tan «plástico»— hay un midrash escrito por un rabino judío en el año 1200 más o menos, en el tiempo de Tomás de Aquino, de Maimónides, más o menos en esa época, que explicaba a los suyos en la Sinagoga la construcción de la Torre de Babel, donde el poder del hombre se hacía sentir. Era muy difícil, muy costoso, porque se tenía que hacer el barro y no siempre el agua estaba cerca, había que buscar la paja, hacer la mezcla, luego cortarlos, dejarlos secar, dejarlos reposar y cocinarlos en el horno, y al final salían y los obreros los llevaban... Si se caía uno de estos ladrillos se convertía en una catástrofe, porque eran un tesoro, eran costosos, costaban. Si se caía un obrero, en cambio, no pasaba nada. El muro siempre excluye, prefiere el poder —en este caso el poder del dinero porque el ladrillo era costoso, o la torre que quería llegar hasta el cielo—, y así siempre excluye a la humanidad. El muro es el monumento a la exclusión. También nosotros, en nuestra vida interior, cuántas veces las riquezas, la vanidad y el orgullo se convierten en un muro ante el Señor, nos alejan del Señor. Construir muros. Para mí, la palabra que me surge ahora, un poco espontánea, es la palabra de Jesús: ¿cómo hacer para no construir muros? Servicio. Haced la parte del último, que lava los pies. Él te dio el ejemplo. Servicio a los demás, servicio a los hermanos, a las hermanas, servicio a los más necesitados. Con esta obra de ayuda a 80 madres jóvenes, vosotros no levantáis muros, prestáis un servicio. El egoísmo humano quiere defenderse, defender el propio poder, el propio egoísmo, pero en ese acto de defensa se aleja de la fuente de riqueza. Los muros, al final, son como un suicidio, te cierran. Es algo feo tener el corazón cerrado. Y hoy lo vemos, el drama... Mi hermano pastor hoy al hablar de París, habló de corazones cerrados. También el nombre de Dios se usa para cerrar los corazones. Usted me pedía: «Tratemos de ser una ayuda a la miseria, pero sepamos también que las posibilidades tienen un final. ¿Qué podemos hacer como cristianos para que las personas no se resignen o no levanten nuevos muros?». Hablar claro, rezar —porque la oración es potente— y servir. Y servir. Un día, a la Madre Teresa de Calcuta le hicieron esta pregunta: «Todo este esfuerzo que usted realiza sólo para hacer morir con dignidad a esta gente que está a tres o cuatro días de la muerte, ¿qué es?». Es una gota de agua en el mar, pero después de esto el mar ya no es lo mismo. Y, siempre con el servicio, los muros caerán solos; pero nuestro egoísmo, nuestro deseo de poder busca siempre construir muros. No lo sé, esto se ocurre decir. ¡Gracias!


Homilía del Santo Padre

Jesús, durante su vida, hizo muchas elecciones. Esta que hoy hemos escuchado será la última elección. Jesús hizo muchas elecciones: los primeros discípulos, los enfermos que curaba, la multitud que lo seguía... —lo seguía para escuchar porque hablaba como alguien que tiene autoridad, no como sus doctores de la ley que se pavoneaban; pero podemos leer quien era esta gente dos capítulos antes, en el capítulo 23 de Mateo; no, en Él veían autenticidad; y esa gente lo seguía. Jesús hacía con amor las elecciones y también las correcciones. Cuando los discípulos se equivocaban en los métodos: «¿Hacemos que descienda fuego desde el cielo?...». –«Pero vosotros no sabéis cuál es vuestro espíritu». O cuando la madre de Santiago y Juan fue a pedir al Señor: «Señor, te quiero pedir un favor, que mis dos hijos, en el momento de tu Reino, uno esté a la derecha y el otro a la izquierda...». Y Él corregía estas cosas: siempre guiaba, acompañaba. Y también después de la Resurrección causa mucha ternura ver cómo Jesús elige los momentos, elige a las personas, no asusta. Pensemos en el camino hacia Emaús, cómo los acompaña [a los dos discípulos]. Ellos tenían que ir a Jerusalén, pero habían escapado de Jerusalén por miedo, y Él va con ellos, los acompaña. Y luego se reveló a ellos, hizo que lo reconociesen. Es una opción de Jesús. Y luego la gran opción que a mí siempre me emociona, cuando prepara la boda del hijo y dice: «Id al cruce de los caminos y traed aquí a los ciegos, los sordos, los cojos...». ¡Buenos y malos! Jesús siempre elige. Y luego la elección de la oveja perdida. No hace un cálculo financiero: «Tengo 99, y pierdo una de ellas...». No. La última opción será la opción definitiva. Y, ¿cuáles serán las preguntas que el Señor nos hará ese día: «¿Has ido a misa? ¿Has hecho una buena catequesis?». No, las preguntas serán acerca de los pobres, porque la pobreza está en el centro del Evangelio. Él siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. Él no considera un privilegio ser como Dios, sino que se abajó, se humilló hasta el final, hasta la muerte de Cruz (cf. Flp 2, 6-8). Es la opción del servicio. ¿Jesús es Dios? Es verdad. ¿Es el Señor? Es verdad. Pero es el servidor, y la elección la hará a partir de ello. Tú, ¿has usado tu vida para ti o para servir? ¿Para defenderte de los demás con muros o para acogerlos con amor? Y esta será la última opción de Jesús. Esta página del Evangelio nos dice mucho acerca del Señor. Y puedo preguntarme: nosotros, luteranos y católicos, ¿de qué parte estaremos, a la derecha o la izquierda? Y hubo tiempos feos entre nosotros... Pensemos en las persecuciones entre nosotros, con el mismo Bautismo. Pensemos en los muchos que fueron quemados vivos. Debemos pedirnos perdón por esto, por el escándalo de la división, porque todos, luteranos y católicos, estamos en esta elección, no en otras opciones, en esta opción, la elección del servicio como Él nos indicó siendo siervo, el siervo del Señor.

A mi me gusta, para acabar, cuando veo al Señor siervo que sirve, me gusta pedirle que Él sea el servidor de la unidad, que nos ayude a caminar juntos. Hoy hemos rezado juntos. Rezar juntos, trabajar juntos por los pobres, por los necesitados; querernos, con verdadero amor de hermanos. «Pero, padre, somos distintos, porque nuestros libros dogmáticos dicen una cosa y los vuestros dicen otra». Pero uno de vuestros grandes [un exponente] dijo una vez que existe la hora de la diversidad reconciliada. Pidamos hoy esta gracia, la gracia de esta diversidad reconciliada en el Señor, es decir en el Siervo de Yahvé, de ese Dios que vino entre nosotros para servir y no para ser servido.

Os agradezco mucho esta hospitalidad fraterna. Gracias.


L’Osservatore Romano, ed. sem. en lengua española, n. 47, viernes 20 de noviembre de 2015



viernes, 16 de octubre de 2015

ARZOBISPO CUPICH: LA CONCIENCIA DECIDE QUIÉN PUEDE RECIBIR LA COMUNIÓN


En declaraciones a los periodistas en el Vaticano, el padre sinodal de los Estados Unidos pareció indicar su apoyo a la recepción de la Comunión para parejas homosexuales.

Por Edward Pentin

CIUDAD DEL VATICANO - El Arzobispo Blase Cupich de Chicago, el delegado papal que participa en el sínodo sobre la familia, dijo que cuando se trata de dar la Santa Comunión a los divorciados casados ​​de nuevo, "la gente debe tomar una decisión con buena conciencia" y que el trabajo de la Iglesia es "ayudarles a avanzar y respetar eso".

"La conciencia es inviolable", dijo el arzobispo a los periodistas en el Vaticano, "y debemos respetar eso al tomar decisiones, y siempre lo he hecho".

Cuando se le preguntó si él también acompañaría a las parejas homosexuales a recibir los sacramentos de acuerdo con sus conciencias, el Arzobispo Cupich respondió: “Los gays también son seres humanos; tienen conciencia y mi papel como pastor es ayudarlos a discernir cuál es la voluntad de Dios al observar la enseñanza moral objetiva de la Iglesia".

Pero agregó que, "al mismo tiempo", su papel como pastor es ayudarlos "a través de un período de discernimiento, a comprender a qué los está llamando Dios en ese momento, por lo que es para todos".

"Tenemos que asegurarnos de no encasillar a un grupo como si no fueran parte de la familia humana, como si hubiera un conjunto diferente de reglas para ellos", dijo. "Eso sería un gran error."

En ambas cuestiones polémicas, la sagrada Comunión para los divorciados y los que se volvieron a casar y para las personas que tienen uniones entre personas del mismo sexo, el arzobispo parecía poner esencialmente la importancia de la conciencia por encima de las enseñanzas de la Iglesia.

La Iglesia enseña que la conciencia debe ser "informada y el juicio moral debe ser iluminado", un proceso que a menudo toma toda una vida. Pero el Catecismo de la Iglesia Católica (1801) también establece que la conciencia "puede permanecer en la ignorancia o hacer juicios erróneos. Tal ignorancia y los errores no siempre están libres de culpa".

"La palabra de Dios es una luz para nuestro camino", continúa el Catecismo. “Debemos asimilarlo en la fe y en la oración y ponerlo en práctica. Así se forma la conciencia moral".


La propuesta de Kasper


Cuando se le preguntó acerca de la propuesta del cardenal Kasper de admitir a los divorciados que se habían vuelto a casar en la Santa Comunión, el arzobispo Cupich instó a los presentes a leer todo el discurso del cardenal en 2014, en el que plantea la propuesta al final, para que pueda ver "el desarrollo de cómo se encuentra ahí."

El prelado de Chicago notó que dio el texto del discurso del cardenal Kasper, que abrió las deliberaciones del sínodo y más tarde se convirtió en un libro llamado el Evangelio de la familia, para todos sus sacerdotes.

"Deberíamos buscar formas en que las personas no solo estén acompañadas, sino que estén integradas y reconciliadas", dijo el Arzobispo Cupich, y agregó que estaba "abierto a mirar todas" las propuestas porque "mucha gente se siente estancada, y tenemos que buscar las maneras en que vamos a llegar a ellos".

Dijo que "realmente le gustaron" los dos motu proprios del papa Francisco sobre la reforma de la anulación anunciados en septiembre, que serán "enormemente útiles para nosotros".

"Tenemos que creer en la misericordia y la gracia de Dios para desencadenar la conversión, y no al revés: que solo vas a obtener la misericordia si tienes una conversión", dijo. “La economía de la salvación no funciona de esa manera. Cristo recibe a las personas; debido a esa misericordia, la conversión ocurre”. Dijo que esto se muestra “muchas, muchas veces en las Escrituras” y que vale la pena verlo.

También durante la reunión de prensa, el prelado de Chicago dijo que la "mayor contribución" que los obispos pueden hacer a las familias es ayudar a la Iglesia a "actuar y hablar como las familias quieren actuar y hablar". Agregó: "Quiero asegurarme de que toda la amplitud de lo que enseña la Iglesia se aplica cuando abordamos estas situaciones tan delicadas".

Dijo que no estaba de acuerdo con la caracterización del sínodo dividido entre "Iglesia y anti-Iglesia", una frase acuñada por el Papa San Juan Pablo II.

Pero señaló que los padres sinodales alemanes “tienen algunas voces muy importantes que están bien educadas, y eso lo llevan a la mesa. Escucho lo que tienen que decir, y soy muy respetuoso. Tienen una gran tradición teológica”, dijo.

Cuando se le preguntó qué pensaba sobre la presencia del cardenal Godfried Danneels como delegado papal en el sínodo, a pesar de las acusaciones en su contra de que había encubierto un caso de abuso sexual y otras transgresiones graves, el arzobispo Cupich dijo: "No sé nada de eso, sobre cómo fue elegido o cualquier cosa que hayas mencionado sobre su pasado. No sé nada de eso".

Sobre el tema del lenguaje, dijo que es "importante tener principios generales, categorías, palabras de nuestra Tradición, etc.". Pero agregó que si uno realmente quiere involucrar a las personas, "tiene que reconocer que conocemos su vida" en la forma en que hablamos. "Como ejemplo, 'indisolubilidad' es una palabra que significa diferentes cosas para diferentes culturas". "La indisolubilidad es "un término demasiado jurídico" para describir la riqueza y complejidad de lo que significa el matrimonio para las personas en nuestra cultura", dijo.

Cuando se le preguntó si sentía que los grupos homosexuales debían haber sido invitados al sínodo, dijo que incluyó su voz "como parte de mi consulta y los incluyó mi informe", pero agregó que el sínodo "podría beneficiarse con las voces reales de las personas que se sienten marginadas, en lugar de filtrarse a través de representantes de los obispos ".

Al transferir la autoridad de toma de decisiones a los obispos, se opuso a la idea de crear “iglesias nacionales”, pero todavía le gustaría “pensar un poco más” sobre cómo funcionaría tal desarrollo. "Debería estar en conformidad con la Iglesia universal, pero dar una autonomía respetuosa al obispo diocesano", dijo.

En general, predijo que el sínodo no iba a producir "respuestas claras", pero dijo que ha estado viendo una "transformación real en el aula". "Las personas se escuchan entre sí, llegando a un sentido en el que sus propios puntos de vista están cambiando".

Dijo que sus propias opiniones habían cambiado. "He escuchado al otro lado y realmente me he tomado en serio lo que ha dicho la gente en todos los ámbitos", dijo, y agregó que un padre sinodal dijo que se sentía como uno de los tres reyes que visitaron a Jesús.

Como ellos, dijo, el padre sinodal comentó que "iba a regresar de una manera diferente".


Edward Pentin es el corresponsal del Registro en Roma.

National Catholic Register


BLASE CUPICH, SACERDOTE DE JUDAS



No pasa un día sin que salga algún obispo a revelar lo que realmente piensa. En una historia innovadora, LifeSiteNews ha entrevistado a Blase Cupich, Arzobispo de Chicago, quien revela su creencia herética en la primacía de la conciencia sobre la doctrina y la fe y su voluntad de causar sacrilegio a la Sagrada Eucaristía

Las palabras de Blase Cupich son heréticas. En un tiempo anterior, un Papa ya lo habría sancionado. Sin embargo, fue este Papa quien lo promovió a la sede de Chicago y lo invitó como participante en el Sínodo. ¿Cómo se atreve a incluir a los "ancianos" en la misma oración que los sodomitas y las lesbianas? 

En sus propias palabras:

El arzobispo Blase Cupich de Chicago, que participa en el Sínodo de la Familia a invitación personal del Papa Francisco, dijo en una rueda de prensa en la oficina del Vaticano que "la conciencia es inviolable" y que cree que "las parejas divorciadas y vueltas a casar podrían recibir los sacramentos, si han llegado a una decisión de hacerlo con buena conciencia". 

El razonamiento teológico que indicó en respuesta a una pregunta complementaria, también se aplicaría a las parejas homosexuales. "En Chicago visito regularmente a personas que se sienten marginadas: ancianos, divorciados y casados, homosexuales y lesbianas y también parejas. Creo que realmente necesitamos saber cómo es su vida si vamos a acompañarlos", dijo. 

Cuando se le pidió que diera un ejemplo concreto de cómo él "acompañaría" a los divorciados y y vueltos a casar en su deseo de recibir los sacramentos, Cupich respondió: "Si la gente toma una decisión con buena conciencia, nuestro trabajo es ayudarlos a avanzar y respetar esa decisión. La conciencia es inviolable y debemos respetar eso cuando toman decisiones, yo siempre lo he hecho". 

Cuando LifeSiteNews le preguntó si la noción de "acompañar" a las personas a los sacramentos también se aplicaba a parejas homosexuales que en la Iglesia desean recibir la Comunión, Cupich indicó una respuesta afirmativa. "Creo que las personas homosexuales también son seres humanos y tienen conciencia. Y mi papel como pastor es ayudarlos a discernir cuál es la voluntad de Dios observando las enseñanzas morales objetivas de la Iglesia y, al mismo tiempo, ayudándoles a través de un período de discernimiento a comprender que Dios los está llamando hasta en ese punto", dijo. "Creo que tenemos que asegurarnos de no encasillar a un grupo como si no fuera parte de la familia humana, como si hubiera un conjunto diferente de reglas para ellos. Eso sería un gran error."


Blase Cupich es una vergüenza para el sacerdocio y la Iglesia. Según su lógica, mientras un asesino, un violador o un productor de pornografía infantil o un ladrón lo haga con buena conciencia, entonces la Eucaristía es suya.

Hay un conjunto de reglas para la Sagrada Comunión. Confesión, penitencia y propósito firme de la enmienda

¿Adónde quiere este hombre acompañarlos?
¿Al camino hacia el infierno? 
Todos sabemos que son seres humanos y no necesitan ser sermoneados por este obispo apóstata. 
Que se vayan todos estos Sacerdotes de Judas, uno por uno. 
Dejemos que todos salgan a la luz para que podamos verlos y ver sus rostros y sus mentes malvadas y deformadas y sus corazones conformados a una herejía modernista y no de Cristo. 
¿Blase Cupich es homosexual? 
¿Está siendo chantajeado? 
¿Qué hay en su armario? 
El Sínodo es una farsa y el Papa Francisco es responsable. 


Traducción Cris Yozía



viernes, 2 de octubre de 2015

LA MESA REDONDA DE SAINT GALLEN QUE HIZO PAPA A BERGOGLIO

El pontificado del papa Francisco se inició hace 20 años en Suiza. En el Sínodo en Roma, los obispos progresistas ahora están tratando de establecer un nuevo rumbo para la Iglesia Católica.


Por Julius Müller-Meiningen


Cuando habló el papa Francisco, el 13 de marzo de 2013, se describió a sí mismo como un hombre "del otro extremo del mundo". Esto es parte de la historia de este forastero en el trono de Pedro, que está a punto de cambiar el rostro de la Iglesia Católica.

Jorge Mario Bergoglio, el "abogado de los pobres" en Buenos Aires, ahora es problemático en Roma. La otra parte de la historia es mucho más cercana. Más precisamente, Francisco le debe su ascenso al papado a nada más y nada menos que a una mesa redonda, que se reunió durante años en Suiza.

Ivo Fürer
Fue en 1996, cuando Ivo Fürer, el recientemente nombrado obispo de St. Gallen, organizó por primera vez una reunión entre prelados de ideas afines. Fürer es secretario del Consejo de Conferencias Episcopales Europeas, que tiene su sede en St. Gallen. Este consejo fue fundado después del Concilio Vaticano II para dar más peso a las iglesias locales europeas. Fuera de este espíritu, Fürer quería reunir a personas de ideas afines. "Estos fueron debates muy amistosos y libres. Todos podían decir lo que pensaban. No había ni un protocolo ni una agenda", dice el ahora obispo de 85 años.


Del desayuno al vino tinto

En su primer encuentro, estos cohermanos se reunieron en Alemania. El ex obispo de Rottenburg-Stuttgart, Walter Kasper, fue el anfitrión, él los invitó al pintoresco y medieval monasterio cisterciense de Heiligkreuztal. El carismático jesuita y arzobispo de Milán, el cardenal Carlo Maria Martini, era el "líder espiritual" del grupo. El obispo holandés de Helsinki, Paul Verschuren, el obispo Jean Vilnet de Lille, el obispo Johann Weber de Graz-Seckau, también Kasper y el entonces presidente de la Conferencia de Obispos de Alemania, el obispo Karl Lehmann de Mainz.

Los siete hombres cenaron juntos, celebraron la feria juntos e intercambiaron ideas. Pasaron casi dos días en el monasterio.

El obispo auxiliar de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, no era conocido por ninguno de los participantes en ese momento. Pero los temas de esa reunión en aislamiento y reserva podrían provenir de una nota en el escritorio del papa Francisco.

Las charlas, que fueron desde el desayuno hasta el vino tinto a última hora de la tarde, incluyeron "el mal del centralismo romano, la mejora del papel de las conferencias episcopales, la moral sexual, la calidad y la vocación de los obispos y la colegialidad".

"Lo que Francisco está tratando de hacer hoy está muy en línea con la idea que tuvimos en ese momento". 

Walter Kasper, miembro del Grupo St. Gallen

Estos son temas que también resuenan en el sínodo familiar, que se lleva a cabo desde el domingo en el Vaticano. Allí, unos 250 obispos deben pensar acerca de la comprensión católica de la familia y el matrimonio en la sociedad "moderna".

Se ocupa de cuestiones muy específicas, como la admisión de un nuevo matrimonio divorciado para la comunión o el trato con los  homosexuales, temas que también ocuparon al grupo de St. Gallen. En última instancia, el Sínodo reúne muchos deseos que estos clérigos formularon en un contexto privado hace casi 20 años.

La reunión de los obispos en el Vaticano trata sobre si los obispos son más independientes en asuntos de cuidado pastoral y si las conferencias de los obispos pueden aplicar las pautas del sínodo a sus propias “circunstancias sociales”.


El centralismo no amado de Ratzinger

Desde 1997, el grupo siempre se reunía a principios de enero en Suiza, principalmente en el palacio episcopal de St. Gallen. El centralismo romano no deseado se encarnaba en los ojos de los participantes, no solo por el entonces prefecto de la Congregación de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger.

El Papa Juan Pablo II viajaba constantemente, las riendas de Roma tenían a Ratzinger en la mano. En la década de 1990, tuvo un debate con Kasper, en particular, sobre la relación entre las iglesias locales y la iglesia universal, que decidió con autoridad a favor del Vaticano como guardián de la fe católica.

“Su denominador común es la convicción de que el peso de Ratzinger en los últimos años del pontificado de Wojtyla fortaleció las fuerzas centralistas y restauradoras”, dijo sobre el Grupo St. Gallen en la biografía autorizada y recientemente publicada en francés del particularmente liberal cardenal belga Godfried Danneels.


Godfried Danneels
Danneels ha formado parte del círculo desde 1999, que en ese mismo año se reunió en el monasterio benedictino de Fischingen. El público recién ahora está conociendo sobre la existencia de esta ronda semioficial de hombres.


Esa mesa redonda determinó la agenda de la Iglesia Católica

Cuando Danneels, el antiguo Primado de la Iglesia Católica en Bélgica, recientemente habló de St. Gallen como un grupo de «mafia» en la presentación de su biografía, despertó sospechas en Roma y la conmoción entre los católicos conservadores fue grande. Danneels es controvertido, en parte debido a su papel en el escándalo de abuso de la Iglesia Católica en Bélgica en 2010, fue quien aconsejó a una víctima que no hiciera público el abuso sexual sufrido por parte de un obispo belga, tío de la víctima. Aunque estos hechos ya eran conocidos por el público, Francisco nominó a Danneels por segunda vez para un sínodo.

Incluso Kasper, el portavoz de una apertura en el debate sobre los ​​divorciados vueltos a casar, fue llamado por el papa. Los miembros de esa mesa redonda determinaron la agenda de la Iglesia Católica.


Confiar en Bergoglio

Bergoglio aparece en el radar del grupo recién en 2001. Junto con Kasper, Lehmann y el arzobispo de Westminster, Cormac Murphy-O'Connor, quien al igual que otros obispos recientemente unidos al grupo, Bergoglio fue nombrado cardenal en febrero de 2001. En octubre, el ponente argentino en el Sínodo, lo ve al respecto.

El
grupo formado en Suiza notó a Bergoglio en esta ocasión, debido a su naturaleza hábil y colegial, y les despertó confianza. “El reconocimiento se basa en la reciprocidad”, dijo en su biografía Danneels.


A medida que la salud de Juan Pablo II se deterioraba rápidamente en los años siguientes, los miembros del Grupo St. Gallen también pensaron en la sucesión en sus reuniones.


Una postal de Roma


Cuando Juan Pablo II murió el 2 de abril de 2005, la pregunta se agudizó. Ratzinger, obviamente, no quería que ningún “enviado” de los “caballeros suizos” sea el nuevo papa. “Fuimos un movimiento de búsqueda amistosa, que ha pensado en la iglesia y sus problemas”, dijo el ex arzobispo de Salzburgo Alois Kothgasser, quien desde 2002 pertenecía a este grupo de “reformadores”.

“Nunca hubo acciones programadas, actividades concretas o equipos de trabajo para apoyar a un candidato en el cónclave en St. Gallen”. “Los rumores de que el grupo había trabajado contra Joseph Ratzinger no tienen ninguna base” había dicho el cardenal Karl Lehmann, integrante de este grupo “reformador”.

El miembro fundador Ivo Fürer informó que en las discusiones sobre los nombres de los posibles sucesores también fueron convocados sin que los participantes se comprometieran con un candidato. “El nombre de Bergoglio también fue sugerido”, dijo Fürer.

Ocho cardenales influyentes cercanos al grupo de St. Gallen hicieron sentir su peso y sus relaciones: Martini, Danneels, Kasper, Lehmann, Murphy-O'Connor, el italiano Achille Silvestrini, el patriarca de Lisboa José da Cruz Policarpo y el ucraniano Lubomyr Husar.

En el cónclave, que nombró al favorito Joseph Ratzinger como el sucesor de Juan Pablo II, había un segundo protagonista. Según el diario de un cardenal publicado por el periodista del Vaticano Lucio Brunelli, Jorge Mario Bergoglio recibió la mayor cantidad de votos después de Ratzinger. En la tercera votación incluso 40 cardenales votaron por el argentino. Amenazado con un punto muerto, a Ratzinger le faltaban los votos necesarios para la mayoría de dos tercios. Pero Bergoglio se retiró y el alemán se convirtió en papa.

En enero de 2006, el grupo se redujo, porque Fürer renunció en octubre debido a su edad como obispo diocesano de St. Gallen. Durante ocho años, los obispos y cardenales del distrito entran en una especie de emigración interna. Posteriormente, Benedicto XVI, el 11 de febrero de 2013, 
anunció su renuncia.




Agradecido porque la Iglesia está ahora bajo Francisco


St. Gallen es en este momento sólo un recuerdo agradable para los antiguos miembros de ese círculo. Pero ahora, ante una iglesia sacudida por escándalos como “Vatileaks”, hay una oportunidad inesperada para los “reformadores”. Como Austen Ivereigh, el ex portavoz del cardenal Murphy-O'Connor escribió en su biografía “El gran reformador” en 2015, los “reformadores europeos” volvieron a tomar la iniciativa y cabildearon con la ayuda de cardenales americanos para imponer a Bergoglio como candidato.

Ya en 2005, esta facción había apostado fuerte por Bergoglio. Una de las principales figuras del grupo de St. Gallen, el cardenal Murphy-O'Connor, señaló explícitamente el plan para imponer al argentino antes del cónclave de 2013. Un poco más tarde, el argentino accedió al trono de Pedro.

Desde entonces, la Iglesia Católica ha estado sufriendo un proceso de cambio, que también será disputado en este Sínodo. “Estoy muy emocionado y agradecido porque la Iglesia está ahora bajo Francisco”, dice un viejo obispo, que también estaba en Suiza en ese momento. El “espíritu” de Saint Gallen finalmente triunfó en el Vaticano.


Tageswoche




sábado, 26 de septiembre de 2015

LA ELECCIÓN DE JORGE BERGOGLIO POR PARTE DE LA "MAFIA" DIRIGIDA POR MARTINI

Cardenal Carlo Maria Martini
La elección de Jorge Bergoglio fue el fruto de reuniones secretas que cardenales y obispos, organizados por Carlo Maria Martini, mantuvieron durante años en St. Gall en Suiza. Esto es lo que afirman Jürgen Mettepenningen yKarim Schelkens, los autores de una biografía recién publicada del cardenal belga Godfried Danneels, que se refieren al grupo de cardenales y obispos como el "club de la mafia"

Por Marco Tosatti (*)

Danneels, según los autores, había trabajado durante años en la preparación para la elección del Papa Francisco, que ocurrió en 2013. Él mismo, sin embargo, en un video grabado durante la presentación del libro admite que había participado en un club secreto de cardenales que estaban en oposición a Joseph Ratzinger. Mientras se reía, lo llamaba "un club de la Mafia cuyo nombre era St. Gall"

El grupo quería una reforma drástica de la Iglesia, mucho más moderna y actualizada, con Jorge Bergoglio como el Papa Francisco a la cabeza. Y esto es todo lo que sucedió. Además de Danneels y Martini, entre los otros que formaron el grupo según el libro estaban el obispo holandés Adriaan Van Luyn, los cardenales alemanes Walter Kasper y Karl Lehman, el cardenal italiano Achille Silvestrini y el cardenal inglés Basil Hume. [Nota de Rorate: desde los primeros días del grupo, más tarde reemplazado después de su muerte.] 

El periódico belga "Le Vif " escribió: "El 13 de marzo de 2013, un viejo conocido estaba al lado del nuevo Papa [en el St La logia de la basílica de Peter], Francisco: Godfried Danneels . Oficialmente se quedó allí en su papel de decano de los cardenales-sacerdotes, pero en realidad había operado durante años en secreto como el realizador".

Danneels ha sido invitado nuevamente por el Papa Francisco para asistir al Sínodo sobre la Familia que tendrá lugar en octubre en Roma. Pero ha sido duramente criticado. Trató de disuadir a una víctima de abuso sexual de acusar al hombre que abusó de él, un obispo, que era el tío de la víctima, y ​​debido a esto, en el momento del Cónclave en 2013 había personas en Bélgica que le pidieron que no se le permitiera elegir al nuevo Papa. Además, sus posiciones sobre el matrimonio homosexual y sobre el aborto, (de acuerdo con las revelaciones de dos parlamentarios que Danneels había escrito al rey de Bélgica instándole a firmar la ley que lo permitía) no parecen estar en armonía con el Magisterio de la Iglesia. Y no en armonía con lo que afirma el Papa Francisco.


Primera traducción completa exclusiva de Rorate Caeli

ACTUALIZACIÓN (26 de septiembre): desde finales del viernes / temprano el sábado los biógrafos de Danneels están tratando de arreglar el desastre que crearon al revelar a la Mafia que (primero hizo la vida imposible para los últimos años de Juan Pablo II, intentó elegir Bergoglio en 2005, hizo vida infierno para el Papa Ratzinger), depuesto Benedicto XVI, y finalmente elegido Bergoglio en 2013, y ahora están tratando de decir que en realidad no dijo lo que realmente dijo. ¡NO COOPERAREMOS CON ESTE BLANQUEADO! Este es un asunto extremadamente grave que toca la piedra angular de los eventos de 2013, y Danneels, tan orgulloso de haber sido un rey depositario y un hacedor de reyes que no tuvo miedo de revelar tanto, sabe la gravedad de lo que reveló y ahora quiere retroceder por miedo. Hizo lo mismo cuando se enfrentó a la verdad en el escándalo de Vangheluwe, fingió que no tenía nada que ver con todo. Pero esto va más. SE PROFUNDIZARÁ, NO SE VA A ALEJAR.

(*) Corresponsal de Religión Senior del diario italiano La Stampa

Rorate-Caeli

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INFALIBILIDAD PAPAL REVISADA

Esta semana, la visita papal a los Estados Unidos ha demostrado una vez más que el dogma de la infalibilidad papal todavía es mal interpretado por los católicos y los no católicos. 

Por Brian Williams

Según lo definido por el Primer Concilio Vaticano, y reafirmado en el Catecismo de la Iglesia Católica:

“El Romano Pontífice, jefe del colegio de obispos, disfruta de esta infalibilidad en virtud de su cargo, cuando, como pastor supremo y maestro de todos los fieles, quien confirma a sus hermanos en la fe, proclama mediante un acto definitivo una doctrina que pertenece a la fe o la moral...” (CCC 891)

Pero el entusiasmo y la popularidad generados por el papa Francisco se han traducido en una forma de papolatría a veces, un ultramontanismo que eleva casi todas las declaraciones del Santo Padre a lo que está más allá del cuestionamiento.

En respuesta a estos puntos de vista incorrectos y extremos, les presento la perspectiva del padre Adrian Fortescue, mejor conocido por su historia litúrgica clásica Las ceremonias del rito romano descritas, es su obra de 1920, El papado primitivo, en la que Fortescue retoma las bases bíblicas e históricas de la primacía del Papa. Las palabras de Fortescue con respecto a la infalibilidad papal son tan relevantes hoy como cuando las escribió por primera vez hace casi cien años:

La Providencia se encargará de que el Papa nunca comprometa a la Iglesia a cometer errores en una cuestión de religión. Esta es la famosa “infalibilidad” del Primer Concilio Vaticano. También es bueno decir claramente qué significa. No significa ningún tipo de inspiración dada al Papa. No significa que siempre sabrá o entenderá más sobre nuestra religión que nadie más. Un Papa puede ser bastante ignorante y un teólogo muy pobre. Puede cometer un error como teólogo privado; solo Dios cuidará de que no comprometa a toda la Iglesia. La infalibilidad papal es una protección negativa. Estamos seguros de que Dios no permitirá que ocurra algo determinado; eso es todo. No significa que el Papa siempre dará la mejor decisión o la más sabia, o que lo que diga siempre será bien informado u oportuno. Él no puede hablar en absoluto; puede conservar un silencio lamentable, justo cuando sería bueno para el bien de la Iglesia que él hablara. Pero si él habla, y si habla de tal manera que compromete a la Iglesia, entonces lo que dice no será falso y tal vez sea inadecuado”.

Fortescue continúa explicando lo que se entiende por una declaración ex cátedra:

“¿Cuándo habla el Papa para comprometer a toda la Iglesia? Esto es lo que queremos decir con una decisión ex cathedra. El Primer Concilio Vaticano definió que las decisiones del Papa ex cátedra no pueden ser falsas. No dice nada sobre ningún otro tipo de pronunciamiento papal; explica una declaración "ex cátedra" como (1) una definición, (2) de dogma sobre la fe o la moral que (3) es vinculante para toda la Iglesia. Esto deja al Papa tanto poder para expresar su opinión sobre cualquier tema como a cualquier otro, para expresarlo con la fuerza que considere necesaria, pero sin comprometernos con ninguna teoría de protección divina especial para tales declaraciones, a menos que cumpla con estas condiciones”.
Adrian Fortescue, The Early Papacy (San Francisco, Ignatius Press, 2008), 47-48.

Imagen: Pietro Perugino, Cristo entregando las llaves del reino a San Pedro, Capilla Sixtina, Vaticano, Roma, Italia, 1481-83


liturgyguy


jueves, 24 de septiembre de 2015

EL CARDENAL DANNEELS ADMITE SER PARTE DEL CLUB 'MAFIA' OPUESTO A BENEDICTO XVI

La nueva biografía autorizada también revela que el delegado papal en el próximo sínodo escribió una carta al gobierno de Bélgica apoyando la legislación sobre el "matrimonio" entre personas del mismo sexo porque puso fin a la discriminación contra los grupos LGBT

Por Edward Pentin

Se plantean más serias preocupaciones sobre el cardenal Godfried Danneels, uno de los delegados papales elegidos para asistir al próximo Sínodo Ordinario sobre la Familia, luego de que el arzobispo emérito de Bruselas confesara esta semana que formaba parte de un grupo reformista radical "mafioso" opuesto a Benedicto XVI.

También se reveló esta semana que una vez escribió una carta al gobierno de Bélgica en favor de la legislación sobre el "matrimonio" entre personas del mismo sexo porque puso fin a la discriminación contra los grupos LGBT.

El cardenal ya es conocido por haber aconsejado una vez al rey de Bélgica que firmara una ley de aborto en 1990, por decirle a una víctima de abuso sexual clerical que se callara y por negarse a prohibir la pornografía, el uso de materiales "educativos" en las escuelas católicas belgas. .

También dijo una vez que el "matrimonio" entre personas del mismo sexo era un "desarrollo positivo", aunque ha tratado de distinguir esa unión de la comprensión de la Iglesia sobre el matrimonio.

Según una próxima biografía autorizada sobre el cardenal coescrita por Jürgen Mettepenningen, ex portavoz del sucesor del cardenal Danneels, el arzobispo Andre Joseph Leonard, y Karim Schelkens, historiador y teólogo de la Iglesia, el cardenal expresó su satisfacción por la desaparición de la “discriminación contra las parejas LGBT” después de que se aprobara una ley que aprobara el "matrimonio" entre personas del mismo sexo en 2003.

Los autores de la biografía, que se publicarán el 29 de septiembre, revelan que el cardenal escribió una carta el 28 de mayo de 2003 al entonces primer ministro belga, Guy Verhofstadt, quien en ese momento estaba organizando su segundo gobierno.

En la carta, el cardenal escribió favorablemente sobre "uno de los últimos logros de los primeros gobiernos de Verhofstadt, la aprobación de un estatuto legal para una relación estable entre parejas del mismo sexo". El gobierno de Verhofstadt introdujo el matrimonio homosexual en Bélgica en 2003.

"Quería detener la discriminación entre heterosexuales casados ​​y homosexuales que tenían una relación a largo plazo", escriben los dos autores de la biografía. "Pero no debe haber confusión entre el uso del término 'matrimonio'".

Consultado sobre la carta, Verhofstadt dijo que no lo recordaba, pero agregó: “Nunca tuve ningún problema con el cardenal. Nuestra relación fue buena”.

Bajo el liderazgo de Verhofstadt, desde 1999 hasta 2007, el gobierno belga no solo introdujo el “matrimonio” entre personas del mismo sexo, sino también leyes sobre la eutanasia, experimentos con embriones humanos y FIV.

A pesar del pobre historial de la Iglesia belga en resistirse a estas leyes, y el país es mucho más pequeño que muchos países africanos que tienen un delegado que las representa, el cardenal Danneels, de 82 años, será uno de los tres prelados belgas que asistirán al sínodo en octubre.

El Vaticano lo clasificó segundo en importancia de los 45 delegados elegidos personalmente por el Papa Francisco para participar en la próxima reunión. También participó en el Sínodo Extraordinario del año pasado como delegado papal.

En el lanzamiento del libro en Bruselas esta semana, el cardenal dijo que formaba parte de un “club secreto” de cardenales que se oponía al Papa Benedicto XVI.

Él lo llamó un club de “mafia” que llevaba el nombre de San Galo. El grupo quería una reforma drástica de la Iglesia, para que fuera "mucho más moderna", y para que el Cardenal Jorge Bergoglio la encabezara. El grupo, que también estuvo compuesto por el cardenal Walter Kasper y el difunto cardenal jesuita Carlo Maria Martini, ha sido documentado en la biografía de Austen Ivereigh del Papa Francisco, El gran reformador.






miércoles, 23 de septiembre de 2015

EL CARDENAL DANNEELS FELICITÓ AL GOBIERNO BELGA POR LEGALIZAR EL 'MATRIMONIO' ​​GAY




Una nueva biografía sobre el cardenal Godfried Danneels, ex primado de Bélgica, alega que “felicitó” al primer ministro Guy Verhofstadt cuando el “matrimonio” entre personas del mismo sexo se legalizó en el país en 2003.


Por Jeanne Smits

El libro, que se publicará esta semana, dice que mientras el cardenal se oponía a llamar “matrimonios” a las uniones homosexuales, expresó su satisfacción “por la desaparición de la 'discriminación' contra las parejas LGBT”.

En un artículo que presenta el próximo libro de Jürgen Mettepenningen y Karim Schelkens sobre el cardenal Danneels, quien dirigió la Iglesia católica en Bélgica de 1979 a 2010, se citó su alegato haciendo de la aprobación de Danneels de las uniones homosexuales, el punto focal de su análisis.


Jürgen Mettepenningen es un antiguo monje benedictino que, después de haber sido ordenado, abandonó su monasterio para estudiar teología. Se casó y enseñó teología en la Universidad de Lovaina antes de unirse a la diócesis de Bruselas como portavoz del arzobispo André Léonard; ahora está activo en el Centro de Estudios de los Demócratas Cristianos. Su coautor, Karim Schelkens, es un historiador de la Iglesia y teólogo católico, que enseña historia contemporánea de la Iglesia en la Universidad de Lovaina en Bélgica y en la Universidad de Tilburg, en la frontera con los Países Bajos.

Bien respetados en su propio dominio, Mettepenningen y Schelkens difícilmente pueden ser sospechados de sensacionalismo.

En su biografía del cardenal Danneels, afirman que sus felicitaciones por el “matrimonio” entre personas del mismo sexo llegaron a Verhofstadt en forma de una carta en el momento en que el rey le había pedido que formara un gabinete poco después de la elección general en Bélgica. Los demócratas liberales ganaron en mayo de 2003. El “matrimonio” entre personas del mismo sexo se convirtió en ley en febrero de ese año y entró en vigencia el 1 de junio.

Haciendo todo lo posible por expresar su satisfacción al nuevo primer ministro, el cardenal dejó en claro que “las uniones homosexuales estaban bien” en lo que a él se refería, “siempre y cuando no se llamaran matrimonio”, y que “no debía haber discriminación entre 'heteros' casados ​​y homosexuales, lesbianas y bisexuales en una relación duradera”, según Mettepenningen y Schelkens.

De Morgen, otro diario belga, aclaró más tarde que Verhofstadt dijo que no recordaba esa carta, pero que nunca tuvo problemas con el cardenal. “Nuestra relación fue buena”, afirmó.

La biografía de Danneels cubre el período de 30 años durante los cuales fue el principal obispo de Bélgica. Durante esos años, el país se secularizó a una “tasa fenomenal”. Las iglesias se vaciaron y los democristianos perdieron su influencia tradicional sobre la política belga.

Bélgica es ahora uno de los países más “progresistas” del mundo. Fue uno de los primeros países en legalizar la eutanasia, junto con los Países Bajos, pero en términos más generales. También fue el segundo país del mundo en hacer legal el “matrimonio” entre personas del mismo sexo, un año después de los Países Bajos, y permite que las mujeres solteras obtengan reproducción asistida.

El aborto fue legalizado relativamente tarde en Bélgica, en comparación con sus vecinos europeos, en 1990. Se dice que Danneels intentó en ese momento convencer al rey Baudouin de que firmara el proyecto de ley de aborto, a pesar de que el monarca estaba profundamente reacio a ir contra su conciencia en este asunto. Finalmente, el Rey debía retirarse durante 36 horas, dejando el trono “vacante”, para no verse obligado a firmar un texto que contaba con la aprobación del Parlamento belga.

El cardenal Danneels se ha negado a comentar las acusaciones sobre su papel en el asunto del aborto realizado por otro biógrafo, Peter-Jan Bogaert, en abril de este año.


A pesar de su edad (82 años), el Cardenal Danneels es uno de los invitados personales del papa Francisco al Sínodo sobre la Familia el próximo mes. El arzobispo Leonard, actual primado de Bélgica, no estará en Roma, habiendo alcanzado el límite de edad a los 75 años.

La coalición pro-vida Voice of the Family recientemente enumeró las muchas ocasiones en que el Cardenal Danneels hizo declaraciones “progresistas” con respecto a “educación sexual” y a las “uniones homosexuales”, entre otras. Sin embargo, no se sabía previamente que él dio su aprobación moral a los responsables de legalizar el “matrimonio” entre personas del mismo sexo en el momento en que se aprobó la ley.


LifeSiteNews








lunes, 14 de septiembre de 2015

CARDENAL SCHÖNBORN: EN EL SÍNODO, LA IGLESIA DEBERÍA ABARCAR 'ELEMENTOS POSITIVOS' DE LAS UNIONES HOMOSEXUALES Y OTROS PECADOS SEXUALES


ROMA. "¡La Iglesia no debe mirar primero en el dormitorio, sino en el comedor!", Explicó el cardenal Christoph Schönborn en una larga entrevista la semana pasada con el periódico jesuita italiano La Civiltà Cattolica, utilizando un mantra que seguramente se repetirá en el próximo Sínodo de octubre sobre la familia.

En la entrevista, Schönborn, el arzobispo de Viena, se identifica a sí mismo como el arquitecto intelectual del llamado "ecumenismo de estilo de vida", descrito en el polémico informe provisional en el Sínodo sobre la Familia del año pasado con la aprobación del papa Francisco, que solicita a la Iglesia cambia su enfoque pastoral para encontrar primero los "elementos positivos" en las relaciones sexuales que violan la ley natural y la enseñanza de la Iglesia, y considera la posibilidad de admitir a católicos divorciados en un estado de adulterio a la Comunión.

Al reafirmar esa posición sobre las uniones homosexuales, Schönborn dice en la entrevista: "Podemos y debemos respetar la decisión de formar una unión con una persona del mismo sexo, [y] buscar medios en virtud del derecho civil para 'proteger su convivencia' con las leyes para garantizar dicha protección". En contraste, el cardenal Burke declaró en el reciente video publicado la semana pasada: "Es una herejía enseñar que las relaciones homosexuales (...) no son desordenadas y enseñar que tienen elementos positivos".

Schönborn, que alguna vez fue favorito de los conservadores, fue originalmente un estudiante de Joseph Ratzinger en la Universidad de Regensberg y más tarde se convirtió en coeditor con el futuro Papa Benedicto XVI de la histórica Iglesia Católica encargado por el Papa San Juan Pablo II. Schönborn ahora ha arrojado el peso de sus gravitas eclesiásticas y las de la conferencia de obispos de Austria que él preside, detrás de algunas de las propuestas más controvertidas hechas en el sínodo del año pasado.

En su nueva entrevista, Schönborn critica a los "moralistas intransigentes" entre sus colegas obispos, a quienes él acusa de tener una "obsesión con intrinsece malum [males intrínsecos]"
Según la enseñanza moral de la Iglesia, ciertas acciones son consideradas intrínsecamente malas, siempre y en todas partes. Son incorrectas, independientemente de las circunstancias o intenciones, incluidos los pecados mortales relacionados con la vida familiar como el aborto, el divorcio, el adulterio, la anticoncepción, la fornicación y la sodomía homosexual. Según Schönborn, sin embargo, "la doctrina de los males intrínsecos ha sido 'mal entendida' por los defensores de la enseñanza de la Iglesia en el sínodo", de manera que ahora "suprime la discusión de -por definición compleja- circunstancias y situaciones en la vida... aisladas de una perspectiva integral sobre las dramáticas consecuencias del divorcio: económico, educativo, psicológico, etc."

La crítica de Schönborn de los "males intrínsecos" y su comprensión de la enseñanza de la Iglesia como "un ideal", proporciona un contexto para su defensa del llamado "ecumenismo de estilo de vida" en el último sínodo. Allí, Schönborn “propuso una clave interpretativa” para revolucionar el enfoque de la Iglesia a la vida familiar y la ética sexual al observar la constitución dogmática del Vaticano II sobre la Iglesia, Lumen Gentium, que dice: 
“Aunque muchos elementos de santificación y de verdad se encuentran fuera de su estructura visible. Estos elementos, como dones pertenecientes a la Iglesia de Cristo, son fuerzas impulsoras hacia la unidad católica"."Porque el matrimonio es una Iglesia en miniatura", argumenta Schönborn, y así como la Iglesia busca encontrar elementos de verdad en diferentes religiones, dice "¿quiénes somos nosotros para juzgar y decir que no hay elementos de verdad y santificación en ellos? [estilos de vida sexuales no matrimoniales]" 

Schönborn destaca la necesidad del "acompañamiento" y "estar en un viaje" como una metáfora para su comprensión de la estrategia pastoral frecuentemente llamada la "ley de la gradualidad", que las personas siguen la ley moral gradualmente a lo largo del tiempo.

Después de presenciar abusos en el uso de la ley de gradualidad por parte de los pastores para aconsejar a las parejas que continúen practicando el pecado de la anticoncepción en lugar de convertirse a partir de ella, el Papa San Juan Pablo II advirtió en Familiaris Consortio: "Y así se conoce como 'la ley de gradualidad o el avance paso a paso no se puede identificar con la gradualidad de la ley, como si hubiera diferentes grados o formas de precepto en la ley de Dios para diferentes individuos y situaciones".

En el tema de la gradualidad, y en un aparente respaldo a la propuesta de Kasper para dar la Comunión a los católicos divorciados y casados ​​en un estado de adulterio, Schönborn dice: “También hay situaciones en las que el sacerdote, 'el acompañante', puede llegar a decir: 'Su situación es tal que, en conciencia, en su conciencia y en mi conciencia de pastor, veo su lugar en la vida sacramental de la Iglesia... Debemos liberarnos de esta 'perspectiva estrecha' sobre el acceso a los sacramentos en situaciones irregulares”.

Sobre el tema de la homosexualidad, mientras Schönborn admite que la definición de matrimonio de la Iglesia y "el juicio sobre los actos homosexuales como tales es necesario", argumenta, sin embargo, que "bajo la ley civil, podemos y debemos respetar la decisión de formar una unión con una persona del mismo sexo, [y] buscar medios para proteger su convivencia".

La posición de Schönborn a favor de las uniones homosexuales marca un notable contraste con el de la Iglesia, tal como lo escribió el entonces cardenal Ratzinger, quien escribió como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en 2003, que "en aquellas situaciones en las que las uniones homosexuales han sido legalmente reconocidas o se les ha otorgado el estatus legal y los derechos que pertenecen al matrimonio, una oposición clara y enfática es un deber".

Para fundamentar sus puntos de vista sobre las uniones homosexuales, Schönborn describe a un amigo homosexual que cambió de tener "experiencias frecuentes con diferentes personas hasta que ahora ha encontrado una relación estable". Schönborn sostiene que "la Iglesia debería elogiar la monogamia homosexual como 'una mejora', si no es más que a nivel humano, esto no es saltar de una relación a otra, sino estar en una relación estable que no se basa solo en la sexualidad". Schönborn encuentra elementos positivos en tales uniones homosexuales porque "uno comparte la vida de uno, uno comparte las alegrías y los sufrimientos, se ayudan unos a otros. Debemos reconocer que esta persona ha dado un paso importante por su propio bien y por el bien de los demás, aunque, por supuesto, esta no es una situación que la Iglesia pueda considerar regular". Finalmente, Schönborn concluye: "El juicio sobre los actos homosexuales como tales es necesario, pero la Iglesia no debe mirar primero el dormitorio, ¡sino el comedor! Debemos acompañar".

Las opiniones progresistas de Schönborn sobre la sexualidad humana son las últimas en una larga lista de afirmaciones y controversias.

En 2010, Schönborn le dijo a The Tablet: "Deberíamos prestar más atención a la calidad de las relaciones homosexuales... [ya que] una relación estable es ciertamente mejor que si alguien elige ser promiscuo".

Y nuevamente en 2013, Schönborn respaldó las uniones de homosexuales en Austria en otra entrevista con The Tablet: "Puede haber alianzas entre personas del mismo sexo y necesitan respeto, e incluso protección de la ley civil... La nueva ley austriaca sobre la relación del mismo sexo es muy respetuosa pero distingue claramente esta situación del matrimonio".

Más recientemente, en enero de 2014, después de una reunión entre los obispos austriacos y el papa Francisco, Schönborn criticó el enfoque de la Iglesia en cuanto a la cohabitación y la fornicación: “En su mayor parte, la iglesia aborda el problema [familiar] de manera no histórica. ... La gente siempre ha vivido junta de varias maneras. Y hoy, nosotros en la iglesia vivimos tácitamente con el hecho de que la mayoría de nuestros jóvenes, incluidos aquellos que tienen vínculos estrechos con la iglesia católica, viven naturalmente juntos. El simple hecho es que el ambiente ha cambiado... El punto decisivo no es condenar la manera en que la mayoría de las personas viven juntas, sino preguntar: "¿Cómo nos enfrentamos al fracaso?"

En su propia diócesis, la historia del cardenal Schönborn hacia los homosexuales ofrece quizás una idea de lo que los prelados austriacos, suizos y alemanes significan por un enfoque pastoral "acogedor" para los homosexuales.

En 2006, la Catedral de Schönborn en Viena ofreció una bendición para las parejas no casadas en el Día de San Valentín que incluía parejas homosexuales. El padre Faber, rector de la catedral de San Esteban, dijo a la prensa sobre su decepción de que "hoy en día no hay posibilidad en la Iglesia de bendecir una unión de personas con sentimientos homosexuales". El sacerdote dio la bienvenida explícitamente a "las personas con inclinaciones homosexuales para recibir una bendición por su deseo de amor".

En 2008, LifeSiteNews informó que la galería de arte de la Catedral de San Esteban del Cardenal celebró una exposición de pinturas y esculturas con la Última Cena de Cristo como una orgía homosexual. Cuando el artista, Alfred Hrdlicka, autodenominado ateo stalinista-marxista, murió en 2009, fue enterrado en San Esteban con ritos católicos y con algunas de sus esculturas en exhibición en una capilla lateral.

En 2012, Schönborn expulsó a un sacerdote que prohibió que un joven en una unión 
homosexual, Florian Stangl, fuera elegido para el consejo parroquial. El hombre homosexual Stangl se quejó a Schönborn: “Estoy comprometido con la enseñanza de la Iglesia, pero para mí, exigirme vivir castamente me parece poco realista. ¿Cuántas personas viven castamente?”. 

En un comunicado de prensa posterior , Schönborn declaró que "los diferentes estilos de vida sexuales son testigos de la vitalidad de la Iglesia. En su diversidad, reflejan la diversidad del estilo de vida y la fe de hoy... Por lo tanto, hay muchos consejeros parroquiales cuyo estilo de vida no se ajusta completamente a los ideales de la Iglesia. En vista del 'testimonio de vida' que cada uno de ellos da en conjunto, y su compromiso con el intento de vivir una vida de fe, la Iglesia se regocija en sus esfuerzos".


LifeSiteNews