miércoles, 5 de noviembre de 2025

DISCURSO DE LEON XIV ANTE LA DELEGACIÓN DE DOCTORES AGRÓNOMOS Y DOCTORES FORESTALES DE ITALIA


DISCURSO DE LEÓN XIV

A LA DELEGACIÓN DEL CONSEJO NACIONAL 

DE DOCTORES AGRÓNOMOS Y DOCTORES FORESTALES DE ITALIA (CONAF)

Queridos hermanos y hermanas:

Les doy la bienvenida en vísperas de la apertura de su XIX Congreso Nacional, cuyo lema "Raíces en el futuro" nos invita a mirar hacia adelante con responsabilidad y esperanza. Saludo al presidente, Dr. Mauro Uniformi, y a cada uno de ustedes, profesionales que dedican su vida y conocimiento técnico al cuidado de la creación.

En este tiempo que nos toca vivir, marcado por profundas alteraciones ambientales, su misión adquiere una relevancia fundamental. Ustedes son los guardianes de un patrimonio sagrado. Deseo recordarles firmemente que la tierra no es una posesión, sino un don. No nos pertenece para ser explotada sin control; nos ha sido confiada para ser cultivada y protegida con amor filial. Por lo tanto, custodiar la tierra no es una mera obligación técnica, sino que es un acto de amor y una forma concreta de caridad hacia nuestra madre Tierra y hacia las generaciones que vendrán.

Expreso mi profunda gratitud por el trabajo silencioso, constante y competente que realizan diariamente al tutelar los suelos, las aguas y las florestas. No olviden nunca que la actual crisis ecologica que atravesamos es, en su raíz, también una crisis espiritual. La pérdida de respeto por la naturaleza nace de un corazón que se ha distanciado de su Creador. Por ello, la verdadera cura de lo creado solo puede brotar de un corazón reconciliado con Dios y con la naturaleza.

Los animo vivamente a convertirse en artesanos de una alianza nueva entre ciencia y conciencia. Utilicen el conocimiento científico no para buscar el beneficio económico inmediato o el lucro desmedido, sino para ponerlo con generosidad al servicio del bien común y del desarrollo humano integral.

Bendigo de corazón los trabajos de su próximo Congreso. Elevo mis oraciones para que el cuidado del suelo se convierta también en cuidado del alma, y que cada acto de protección ambiental que ustedes realicen sea un verdadero acto de fe en el Dios de la vida.

Encomiendo su noble profesión a la guía y protección de san Francisco de Asís, ejemplo perenne de fraternidad con toda la creación. Por favor, les pido que no se olviden de rezar por mí. Muchas gracias.
 

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