lunes, 28 de noviembre de 2022

A LOS OBISPOS ALEMANES: NO, LA IGLESIA NO CAMBIARÁ

¿Qué impide que los obispos alemanes abandonen la Iglesia? La Iglesia, después de todo, nunca cambiará en los "asuntos pélvicos" que tanto les preocupan.

Por Regis Martin


“A los setenta y siete años es hora de ser serio”. Samuel Johnson (Poeta, ensayista, biógrafo, crítico literario y lexicógrafo inglés)

A veces me he quedado perplejo ante esa frase -tan portentosamente pronunciada por el inglés más serio que se me ocurre- y me he preguntado por qué alguien aconsejaría a otro esperar tanto tiempo antes de ser serio. ¿No deberíamos ser siempre serios? Además, ¿no es un poco extraño que si el Dr. Johnson hubiera seguido su propio consejo, nunca hubiera vivido lo suficiente para observarlo? El falleció a los 75 años, perdiendo la marca por dos años.

En cuanto a mí, no cumpliré 77 años hasta dentro de un año. ¿Significa eso que soy libre de seguir sin ser serio hasta entonces? Si es así, estaré en muy buena compañía, ya que no pocos obispos menores de setenta y siete años han acaparado ese mercado particular desde hace tiempo. 


El obispo Georg Bätzing, por ejemplo, actual presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, sólo tiene sesenta y un años, y parece un espécimen sorprendentemente poco serio. De hecho, a juzgar por los comentarios que hizo recientemente durante su estancia en Roma con unos sesenta prelados para charlar con el papa, casi se podría pensar que el pobre hombre no tiene ninguna fe.

“Personalmente, me afecta mucho”, dijo al analizar el creciente éxodo de católicos en Alemania, “que tanta gente abandone la Iglesia. Al hacerlo, están emitiendo un voto y mostrando que ya no están de acuerdo con la forma en que se presenta la Iglesia”. Las razones son ciertamente variadas y, en su mayoría, justificadas. “Sin embargo” -concluye- “hay razones para quedarse”.

¿De verdad? ¿Por qué habría de quedarse alguien a quien el obispo Bätzing acaba de asegurar todas las razones para irse? Y, pensándolo bien, ¿cómo debería presentarse la Iglesia si, al no hacerlo hasta ahora, está totalmente justificado abandonarla? Obligado a hacerlo, de hecho, si hay que creer al obispo Bätzing. “La gente no tiene otra alternativa que irse de la Iglesia” -dice- “dada su continua obstinación en tantos frentes”. Su Excelencia ciertamente no ha sido nada tímido al decirnos esto. 

En todos los temas candentes, desde el sexo fuera del matrimonio, la ordenación de mujeres, la bendición de los “matrimonios” del mismo sexo o la ampliación de los privilegios eucarísticos a los cristianos no católicos, se sitúa en el campo de los disidentes. Sobre todo en lo que respecta a las mujeres sacerdotes, ha sido muy crítico con la negativa de Roma a ordenarlas: “Los papas han intentado decir que la cuestión de las mujeres sacerdotes está cerrada, pero el hecho es que ‘la cuestión existe’. Muchas jóvenes dicen: 'una iglesia que rechaza todo esto no puede ser mi iglesia a largo plazo'. Y, metiéndose en este pequeño drama, él mismo dejaría la Iglesia si “tuviera la impresión de que nada va a cambiar”.

¿Qué le retiene, me pregunto? Porque la Iglesia, que él y sus cómplices están tan ansiosos por cambiar, simplemente no va a cambiar. Nunca cambiará. ¿Y de dónde se saca la idea de “mi Iglesia”, como si uno fuera dueño de la institución de la que ha aceptado ser miembro? Uno pensaría que incluso los obispos alemanes sabrían que no es “mi” Iglesia, ni “su” Iglesia, sino la Iglesia de Cristo. ¿Y ya han olvidado que la última vez que se produjeron cambios del tipo que acogen las personas de su creencia, se llamó luteranismo? ¿Es eso lo que quieren? Entonces, tal vez deberían decirlo y seguir adelante.

Me acuerdo de un comentario revelador que hizo Karl Rahner sobre su antiguo colega y amigo Hans Küng, cuyos coqueteos con la heterodoxia le dejaron bastante desamparado al final. El padre Rahner afirmó que le resultaba mucho más fácil leer y entender a Küng como protestante. Sólo cuando intentaba presentarse como católico, sus escritos se volvían ininteligibles. ¿Será que los seguidores de Bätzing sólo son coherentes en la medida en que se les considere como no católicos -secularistas directos, de hecho- desconectados de la Iglesia cuyas enseñanzas ya no comparten?

¿Por qué alguien no les dice esto? Como el papa, por ejemplo. Es su trabajo, después de todo, decirnos todo sobre la Iglesia, comenzando con, uno pensaría, la verdad de que Jesús mismo la formó para ser la extensión de sí mismo y de su trabajo en el mundo. Y que quien la escucha, lo escucha a Él y al que lo envió. ¿Por qué es tan complicado? Felipe, uno de sus seguidores, ciertamente no lo pensó así cuando, al plantear la pregunta a Jesús sobre cuándo podrían ver todos al Padre, Jesús le dice en efecto: “Mira, Felipe, muchacho, el Padre y yo somos uno. Cuando me veas a Mí, lo verás a Él”. En otras palabras, si Cristo instituyó la Iglesia para prolongar su presencia salvadora en el mundo, ¿no se deduce que al verla y oírla, necesariamente se ve y se oye a Cristo?

Entonces, ¿por qué se niegan a escuchar Su voz? ¿Creen que sus propias voces son tan convincentes como para que el resto de nosotros las escuchemos, atendiendo a un consejo que revierte dos mil años de cristianismo católico? ¿Acaso el testimonio de innumerables santos y eruditos, papas y mártires, no cuenta para nada? ¿La autoridad, nada menos, de Cristo mismo, que no dispuso ninguno de los cambios que hoy están proponiendo?

Por desgracia, no saben nada de la Iglesia, su misterio se les escapa por completo. Realmente son gente poco seria. Ni siquiera una frase de Henri de Lubac les conmueve. Pero la citaré de todos modos, porque hace que los que no sólo amamos a la Iglesia, sino que sentimos la necesidad, sobre todo ahora, de defenderla, nos sintamos atraídos por ella.


“La riqueza de la cosa es única”, nos dice en un pasaje especialmente bello y luminoso de “El esplendor de la Iglesia”, su obra maestra, que se publicó por primera vez en 1953, pero que desde entonces ha tenido múltiples ediciones. Continúa:
“nada comparable ha sido jamás pensado por los hombres, y menos aún realizado.... Y esta riqueza es maravillosamente multiforme. Si quisiéramos explorar todos sus aspectos, la empresa no tendría fin. Pero veamos por un momento todo el gran panorama de los veinte siglos. Comienza en el costado herido de Cristo en el Calvario, pasa por el "temple" del fuego de Pentecostés y sigue como un torrente ardiente para pasar a través de cada uno de nosotros a su vez, para que brote en nosotros agua fresca y viva y se enciendan nuevas llamas. En virtud del poder divino recibido de su Fundador, la Iglesia es una institución que perdura; pero más que una institución, es una vida que se transmite. Ella pone el sello de la unidad en todos los hijos que reúne”.
Sin duda, sobrevivirá a la locura que ahora la envuelve. Y también sus miembros, por muy asediados que estén.


Crisis Magazine

MENOS MAL QUE TENEMOS LA AGENDA 2030

El pin con el circulito multicolor se puede ver en la solapa de muchos de nuestros políticos, cualquier día también en altas sotanas. Antes muertos que ser tachados de insolidarios.

Por el padre Jorge González Guadalix


Ayer domingo publicó en ABC el profesor Serrano Oceja un artículo escalofriante en el que se hace eco de los datos sobre creencias religiosas según la encuesta del CIS del mes de noviembre. Dice D. José Francisco:lo más llamativo quizá sea que sólo el 11,7% de los jóvenes de entre 18 a 24 años, y el 8,9 % de los que tienen entre 25 y 34 años, se declaran católicos. Esto supone que sólo uno de cada diez jóvenes españoles se confiesa creyente católico. ¿Cuál será, por tanto, el futuro de la presencia de la propuesta de la Iglesia?”

Muy buena pregunta. ¿Y ahora, qué?

Ayer mismo un amable lector me hizo llegar algo que me ha dejado, cuanto menos, perplejo. Parece que la JMJ de Lisboa 2023 apuesta muy especialmente por la sustentabilidad, y dentro de este campo, ha publicado una carta de compromiso en la que, enre otras lindezas, explica que “Nuestra misión es construir la JMJ Lisboa 2023 teniendo en cuenta los objetivos de sostenibilidad abrazados en todo el mundo, los Laudato Si’ Goals presentados por el Vaticano y la Agenda 2030 de las Naciones Unidas (ODS)”.

Por supuesto que la JMJ es más o espero que sea más, pero de repente ver la cuña de la agenda 2030 ahí en medio, como que me ha dejado ojiplático.

Lo de la agenda 2030 es algo que suena muy bien, porque, claro, todos queremos un mundo mejor, más justo, más igualitario. A quién le va a molestar el desarrollo, el acceso de todos a la cultura y la sanidad. Todos apuntados y de cabeza. El pin con el circulito multicolor se puede ver en la solapa de muchos de nuestros políticos, cualquier día también en altas sotanas. Antes muertos que ser tachados de insolidarios.

Yo no sé si además de los grandes titulares alguien se ha puesto a leer la letra pequeña y además se ha tomado la molestia de leer entre líneas, porque en el fondo lo que hay es un gobierno mundial que va a hacer con nosotros lo que quiera, una religión universal, que de hecho a eso huele desde hace tiempo, aborto y eutanasia, limitación del libre albedrío para entrar en engranaje común controlado ya veremos por quién.

Si están preocupados por el medio ambiente en la JMJ de Lisboa, ya tienen la doctrina de la Iglesia y de manera especial y modernísima, la encíclica Laudato si.

A lo que íbamos. Los jóvenes no es que cada vez se sientan menos católicos, es que huyen a la desbandada.

Primera reflexión. Muchos de ellos bautizados, comulgados, confirmados y alumnos de colegios confesionales. Simplemente por si nos da por pensar.

Segunda reflexión. Me da que lo de apuntarnos a la agenda 2030 al punto de citarla expresamente en la JMJ de Lisboa no va a resolver nada.

Tercera. Lo de sostenella y no enmendalla no es sino la solución de los que no la tienen.

Cuarta. Una familia ayer mismo, los que me mandaron lo de la agenda 2030: mis hijos ahí no van.

Quinta. Lo que ustedes quieran aportar.


De profesión, cura


domingo, 27 de noviembre de 2022

LA ASISTENCIA PERPETUA DE CRISTO A SU IGLESIA

El punto importante que consideraremos hoy es la posición errónea de algunos clérigos y laicos tradicionales. 

Por Monseñor Marco Antonio Pivarunas


Intentan caminar por la valla teológica denunciando las herejías de la Iglesia Conciliar por un lado e insistiendo por otro lado en que los responsables de difundir estas herejías siguen siendo Católicos y tienen autoridad en la Iglesia. Tomar tal posición teológica sería sugerir que el Espíritu Santo no ha ejercido Su asistencia divina sobre la Iglesia como lo prometió Cristo a los Apóstoles y Sus sucesores:
“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, que habite con vosotros para siempre, el Espíritu de Verdad” (Evangelio de San Juan, cap. 14, vers. 16).
Tal punto de vista teológico también sugiere que Cristo Nuestro Señor no cumplió Su Promesa de permanecer con Sus Apóstoles y Sus sucesores:
“Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y he aquí, Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin de los siglos” (Evangelio de San Mateo, cap. 28, vers. 19).
Además, esta posición teológica implica que Cristo nos mintió cuando prometió que “las puertas del Infierno no prevalecerán contra [la Iglesia]” (Evangelio de San Mateo, cap.16, vers. 18), y también que “El que a vosotros escucha (los Apóstoles y sus sucesores) a Mí me escucha” (Evangelio de San Lucas, cap. 10, vers. 16). 

Es verdaderamente notable leer las publicaciones de algunas comunidades tradicionales que contienen un lenguaje mordaz que condena a la Iglesia del Concilio Vaticano II y a la vez realizar afirmaciones solemnes de lealtad y obediencia a la jerarquía de esa Iglesia.

Como ejemplo de esta posición teológica insostenible, consideremos las siguientes dos declaraciones del difunto Arzobispo Marcel Lefebvre. En la primera afirmación encontramos una precisa valoración de la Iglesia Conciliar (la iglesia que surgió del Vaticano II). En la segunda afirmación encontramos la posición teológica más contradictoria -que la Iglesia Conciliar es la Iglesia Católica, que si la Iglesia Conciliar no vuelve a la Fe Católica Tradicional, “será el fin de la Iglesia” y “el Espíritu Santo parece haber tomado un permiso de ausencia”.


Reflexiones de Monseñor Lefebvre sobre la suspensión "a divinis", el 29 de Julio de 1976

“Hemos sido suspendidos a divinis por la Iglesia Conciliar y de la Iglesia Conciliar a la que no queremos pertenecer”.

“Esta Iglesia Conciliar es una iglesia cismática porque rompe con la Iglesia Católica que siempre ha sido. Tiene sus nuevos dogmas, su nuevo sacerdocio, sus nuevas instituciones, su nuevo culto, todo lo cual ha sido condenado por la Iglesia en muchos documentos, oficiales y concluyentes....”



“Una iglesia que aprueba tales errores es a la vez cismática y herética. Esta Iglesia Conciliar NO es Católica. En la medida en que el Papa, los Obispos, los Sacerdotes o los Fieles pertenezcan a esta nueva iglesia, se separan de la Iglesia Católica...”


No, la Iglesia Conciliar no es Católica. El Espíritu Santo, el Espíritu de la Verdad y Cristo no habitan en ella. Tampoco puede haber, como imaginan algunos clérigos y laicos tradicionales, "dos Iglesias Católicas", una siendo la Iglesia Conciliar Modernista y la otra la Iglesia Católica Tradicional.

El Papa Pío XII, en su Encíclica sobre el Cuerpo Místico de Cristo (Mystici Corporis Christi) del 29 de Junio de 1943, expresó claramente:
“Por lo tanto, aquellos que están separados unos de otros por la Fe y el Gobierno no pueden estar en un solo Cuerpo y en su único Espíritu Divino”.
El "clero tradicional" y los laicos que reconocen la jerarquía de la Iglesia Conciliar como Católica deben considerar las realidades de su posición: están divididos en Fe y Poder con la Iglesia Conciliar.

El Cardenal Henry Manning, el gran defensor de la Doctrina de la Infalibilidad y Primacía Papal durante el Concilio Vaticano I (de 1869-1870), expresó bellamente la asistencia y la unidad inseparable del Espíritu Santo con la Iglesia Católica:
“La unión indisoluble del Espíritu Santo con la Iglesia lleva como consecuencias inmediatas estas dos verdades: primero, que la unidad de la Iglesia es absoluta, cuantitativa e indivisible, como lo es la Unidad de la Naturaleza en Dios y de la Persona en Jesucristo: y segundo, que su Infalibilidad es perpetua”.
San Cipriano enseña: “Unus Deus, unus Christus, una Ecclesia super Petrum Domini voce fundata” (Epístola 43, 5). Esta unidad externa resulta de la interna, es decir, de la Presencia y acción del Espíritu Santo, por el cual el cuerpo es habitado, animado y organizado. Un principio de vida no puede animar dos cuerpos o inspirar dos organizaciones. Una mente y un mismo espíritu mantendrán en perfecta unidad a la multitud de los Fieles a través de todas las edades y en todo el mundo. 

La unidad de Fe, de Esperanza y Amor -la unidad de un Maestro común- previene todas las divergencias en la Fe y el culto y hace que la unidad de Comunión no sea una ley constitucional o una regla externa de disciplina, sino una necesidad interna y una propiedad inherente y expresión de la unidad interna y sobrenatural del Cuerpo Místico bajo una Cabeza y animado por un Espíritu. Entonces es obvio que la división es imposible.


Así que, a pesar de la confusión y destrucción provocada por el Concilio Vaticano II, recordemos que la Verdadera Iglesia de Cristo -la Iglesia Católica- es infalible e incorruptible, pues la asistencia perpetua de Cristo y del Espíritu Santo garantiza la pureza e integridad del anuncio de la Fe por los Apóstoles y sus sucesores.

Que el Espíritu Santo nos ilumine y nos guíe, y que Su Esposa Inmaculada, la Santísima Virgen María, interceda por nosotros en estos momentos tan difíciles.

In Christo Jesu et Maria Immaculata

Monseñor Marco Antonio Pivarunas, Obispo

Superior General de la Congregación de María Reina Inmaculada

Omaha, Nebraska


LEGISLADORES RUSOS APRUEBAN LEY QUE PROHÍBE LA “PROPAGANDA” LGBT+

“No nos impongas tus leyes antinaturales. No queremos convertirnos en Sodoma como ustedes”, dijo Vyacheslav Volodin, Portavoz de la Duma Estatal

Por  Fabien Laurent


Según informábamos el pasado mes de octubre, los diputados rusos habían votado en primera lectura un endurecimiento de la controvertida ley que reprime la “propaganda lgbt”.

Un mes después, el jueves 24 de noviembre de 2022, los diputados rusos votaron definitivamente un texto que refuerza la prohibición de la “propaganda” lgbt en Rusia.

Prohíbe la “promoción de las relaciones sexuales no tradicionales a todos los públicos, no sólo a los menores, en los medios de comunicación, en Internet, en libros y en películas”.

“Está prohibido promover relaciones sexuales no tradicionales” […] También se ha introducido una prohibición sobre la promoción de la pedofilia y el “cambio de género”, dijo en un comunicado el jefe de la cámara baja del parlamento (Duma), Vyacheslav Volodin.

“Esta ley protegerá a nuestros niños y el futuro de este país contra las tinieblas esparcidas por los Estados Unidos y los países europeos. Tenemos nuestras propias tradiciones y valores”, agregó Vyacheslav Volodin.

397 diputados votaron a favor, 0 en contra y 0 abstenciones. Volodin explica: “Esta es la mejor respuesta al Secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken. Dejen de imponernos valores extranjeros. Han destruido sus valores. Veremos cómo termina todo, pero en cualquier caso, es muy triste. Porque va contra la naturaleza. No puedo decirlo de otra manera”.

Para que el texto se convierta en ley, aún debe ser validado por la cámara alta del Parlamento, el Consejo de la Federación, y firmado por el presidente Vladimir Putin, lo que constituye una formalidad.

Mientras tanto, la OTAN, es decir, el oeste americano, nos impone su podredumbre laboral interseccional lgbt+ y se revuelca en la lujuria satánica.


Medias-Presse

ARGENTINA: TOMA DE HÁBITO DE HERMANAS DE LA FSSPX

El pasado domingo 20 de noviembre de 2022, tuvo lugar la ceremonia de toma de hábito de cuatro Hermanas de la Fraternidad San Pío X, tres argentinas y una mexicana, en el noviciado del Niño Jesús en Pilar, Argentina.


Gracias a Dios, la asistencia a la ceremonia fue muy numerosa, alrededor de 500 personas, a tal grado que la iglesia de las Hermanas parecía sumamente pequeña, siendo que cuando se construyó en 2015 parecía demasiado grande para ellas.

Fueron cuatro las Hermanas profesas: 3 argentinas y 1 mexicana. Las 3 argentinas son procedentes de Mendoza, Córdoba y La Reja. La mexicana, Anayeli Camarillo, que ahora se llama Sor María Cándida, es originaria de Orizaba, Veracruz. Las otras tres novicias se llaman Sor María Rosalía, Sor María Irene y Sor María Eulalia. En la ceremonia estuvieron presentes la Superiora General de las Hermanas, Sor María Jean, y su primera asistente.

La Santa Misa fue celebrada por el Superior del Distrito de América del Sur, el Padre Joaquín Cortés, siendo diácono el Padre Carlos Caliri, quien predicó el retiro preparatorio para las Hermanas, y subdiácono el Padre Mario Trejo.

Como mencionamos anteriormente, la asistencia a la ceremonia fue tal que hizo falta que un segundo sacerdote repartiera la Sagrada Comunión en el atrio, pues no todos los asistentes pudieron entrar a la iglesia, y muchos tuvieron que seguir la Misa en las galerías adyacentes a la misma, o en el pórtico, ya que las puertas se dejaron abiertas.

Luego de la ceremonia, las Hermanas repartieron a los asistentes un pequeño aperitivo, y las familias de las Hermanas pudieron quedarse a comer en el parque del noviciado.

¡Nos alegramos todas por estas vocaciones y rezamos por su perseverancia y por muchas otras santas vocaciones!


FSSPX


sábado, 26 de noviembre de 2022

EL ARZOBISPO HELDER CÂMARA Y LA MASONERÍA BRASILEÑA DE SU TIEMPO

¿Quien fue Hélder Câmara, proclamado “siervo de Dios” por Bergoglio en 2015 y que en la Iglesia Episcopal Anglicana de Brasil ya está incluido en el “calendario de los santos”?

Por el padre Paolo M. Siano


Monseñor Hélder Pessoa Câmara (1909-1999), sacerdote desde 1931, obispo auxiliar (1952-1955) y arzobispo coadjutor de Río de Janeiro (1955-1964), luego arzobispo de Olinda y Recife (1964-1985), entre los fundadores de la Conferencia Episcopal Brasileña y de la Conferencia Episcopal Latinoamericana, fue sin duda “un protagonista de la Iglesia en América Latina”.

Monseñor Câmara, “precursor de la teología de la liberación”, ha sido definido por el Sunday Times como: “el hombre más influyente de América Latina después de Fidel Castro” (en italiano aquí).

Del 3 de mayo de 2015 al 19 de diciembre de 2019 tuvo lugar la fase diocesana de su Causa de Beatificación. Luego a partir de 2019 comenzó la “fase romana” de la Causa.

A principios de noviembre de 2022, el archivo del “Siervo de Dios” fue declarado “patrimonio nacional” por el Gobierno del estado brasileño de Pernambuco (en italiano aquí).


1. Un obispo progresista

Para tener un cuadro más completo de la figura de este “Siervo de Dios”, es bueno releer un artículo del erudito Massimo Introvigne (2008) que muestra que Mons. Câmara:

a) En la década de 1930 fue miembro y secretario general de la Acción Integralista Brasileña (AIB) de Plinio Salgado (1895-1975), o “el equivalente brasileño del fascismo”.

b) Desempeñó “un papel fundamental” durante el Concilio Vaticano II, aunque nunca habló en las sesiones conciliares. De hecho, desempeñó un gran papel (“magna pars”) en el “Opus Angeli”, una especie de “asociación” muy privada que pretendía influir en el Concilio “con métodos un tanto curiosos: reuniones conspirativas, contactos privilegiados con los medios de comunicación, y nombres en clave porque nunca se sabía quién estaba leyendo o escuchando por teléfono”. Al cardenal Suenens, “principal portavoz de las ideas de Câmara en los debates conciliares”, casi siempre se le llamaba “el padre Miguel”. Al parecer, el jefe del Opus Angeli fue el teólogo austríaco Iván Illich (1926-2002) que en ese momento vivía en México, en Cuernavaca, donde el obispo era Mons. Sergio Méndez Arceo (1907-1992);

c) Estuvo a favor de la anticoncepción y los anticonceptivos ya durante el Concilio. El arzobispo Câmara y sus amigos criticaron duramente la negativa del papa Pablo VI a que el Concilio se pronunciara sobre la cuestión de los anticonceptivos. Câmara definió esa negativa como “un error destinado a torturar a las esposas, a perturbar la paz de muchos hogares”, ¡e incluso a “la muerte del Concilio”! Luego también Mons. Câmara, con muchos otros eclesiásticos, discreparon de la encíclica Humanae vitae promulgada por Pablo VI en 1968 (en italiano aquí).


2. El arzobispo Câmara defiende a los masones

Nuevamente en cuanto al discernimiento de este “siervo de Dios”, su juicio excesivamente indulgente hacia los miembros de su familia de la Masonería es altamente cuestionable. Él mismo reveló en la década de 1970 que su padre (João) y su abuelo (João Edoardo), ambos periodistas, también eran masones. João Câmara, masón y “católico”, quería que sus hijos recibieran los Sacramentos y participaran activamente en la vida de la Iglesia Católica en la ciudad. Además, durante todo el mes de mayo, João rezaba a la Virgen y cantaba cantos religiosos en familia (cf. Anselmo Palini, Hélder Câmara, Editrice Ave – Fondazione Apostolicam Actuositatem, Roma 2002, pp. 20-21).


Al ver al padre masón y católico, Mons. Câmara declara (alrededor de 1979): “Por eso siempre cuestioné las graves acusaciones contra los masones... Fue él quien me enseñó que se puede ser bueno sin ser religioso. Más tarde comprendí por mí mismo que se puede ser católico practicante y al mismo tiempo egoísta”.

“Cuando pienso en mi padre, tengo la impresión de que él, su padre, sus hermanos, toda su familia pertenecían a la masonería por una actitud anticlerical y no por una actitud antirreligiosa o incluso anticristiana. De ninguna manera fue una actitud contra los sacerdotes “reales”. Me parece, hoy como entonces, que fue más bien una reacción contra ciertas actitudes de la Iglesia en tal o cual campo y quizás contra ciertos sacerdotes” (ivi , p. 21, cursivas del texto).

Por lo tanto, según el “siervo de Dios”, siendo su padre masón bueno y devoto en la familia, entonces no serían ciertas las acusaciones que generalmente se hacen contra los masones... Parecería que a la luz de su experiencia familiar (abuelo, padre y tíos, todos masones), Mons. Câmara creía que ser iniciado en la masonería no tendría nada de antirreligioso o anticristiano sino que sería simplemente una consecuencia o reacción al clericalismo de la Iglesia y de los sacerdotes…

Me permito decir que este discernimiento de este “siervo de Dios” es confuso y erróneo. Ciertamente, es bueno que un francmasón muestre bondad, respeto y benevolencia hacia los miembros católicos de la familia, pero no es suficiente para excusar o justificar la pertenencia de católicos a la francmasonería. Una cosa es el comportamiento del masón individual, otra cosa es la estructura iniciática y ritual de la masonería. Y esto es lo que hay que tener en cuenta para un auténtico discernimiento sobre el tema de la masonería.

Por eso, en este punto, ofrezco algunos datos sobre la masonería brasileña del período en que vivió este “siervo de Dios”, evitando apoyarme en publicaciones antimasónicas, como por ejemplo la del padre Antonio Miranda, O segrêdo da Maçonaria (Editora "O Lutador", Manhumirim (Minas) 1947), que define la masonería como una asociación formada por muchas sectas secretas, inspiradas por el demonio, que quiere fundar un nuevo orden y una civilización anticristiana (cf. p. 17) .

En cambio, prefiero las fuentes masónicas de las que surge de manera incontrovertible la incompatibilidad entre la masonería y la Iglesia.


3. La masonería brasileña vista desde adentro

Entre 1974 y 1976, la editorial "Editora Artenova" de Río de Janeiro (Brasil), publicó en 4 volúmenes la obra Grande Dicionário Enciclopédico de Maçonaria and Symbology (GDEMS) del masón Nicolás Aslan (1906-1980). Nacido en Grecia en 1906, de nacionalidad italiana, residente en Brasil desde 1929. A partir de 1956 Aslan fue miembro de la masonería regular brasileña, el Grande Oriente do Brasil (GOB). En el momento del GDEMS, Aslan alcanzó el grado 32 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (RSAA). Luego recibiría el grado 33 y último grado de la AASR.


En la revista jesuita italiana La Civiltà Cattolica del 21 de mayo de 1977, el masonólogo padre Giovanni Caprile (1917-1993) presenta a Nicolas Aslan como un “experto serio y honesto en historiografía masónica” (Año 128, Vol. II, Quaderno 3046, p. 411) y esta obra suya como “una herramienta útil para el conocimiento más adecuado del fenómeno masónico” (p. 411), o una obra que contribuye “a la claridad, la precisión, el diálogo sereno” (p. 412). Pero, al margen del diálogo, la incompatibilidad entre la masonería y la fe cristiana surge precisamente del diccionario enciclopédico masónico de Aslan.

Entre los escritores masónicos mencionados por Aslan, hay expertos en Esoterismo Masónico como Albert Gallatin Mackey, grado 33; Albert Pike grado 33; Oswald Wirth grado 33… También encontramos conceptos típicos de la Cultura Esotérica (Cábala Judía, Alquimia, Hermetismo…).

Aslan explica la doctrina cabalista de que la bisexualidad o androginia está en Dios y en el Adán primordial o Adam Kadmon. Además, la doctrina cabalística del Adam Kadmon y las Sefirot están presente en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado (cf. GDEMS, vol. I, 1974, p. 47).

La alquimia, como gnosis secreta que interpreta los dogmas del cristianismo de forma hermética (según el hermetismo), influye en los Altos Grados Masónicos, en particular en la AASR (cf. GDEMS, I, pp. 74-75). La influencia cabalista está en la liturgia masónica (cf. GDEMS, I, p. 84).

Aslan escribe que el “Anticristo” es el polo negativo necesario para toda Manifestación y para el Progreso: “Es el polo negativo necesario para toda manifestación y todo progreso” (GDEMS, I, p. 109).

Aslan explica que la cabra “Baphomet”, un símbolo templario o neotemplario, es un símbolo de iniciación (cf. GDEMS, I, p. 164), un símbolo hermético, alquímico, mágico y panteísta del Absoluto (cf. GDEMS , I, págs. 150-151).

En el Primer Grado de Aprendiz de Masonería está el Gabinete de Reflexión (“Cámara de las Reflexiones”): un armario oscuro, símbolo del centro de la tierra, con símbolos mortuorios y alquímicos, en el que el candidato a la Masonería recibe la muerte iniciática que corresponde a la putrefacción o transmutación alquímica. El profano muere y renace como masón (cf. GDEMS, I, pp. 198-200).

La Logia del Tercer Grado del Maestro Masón se llama la “Cámara del Medio” y es el lugar donde tiene lugar la segunda muerte iniciática, la reconstrucción eterna (cf. GDEMS, I, p. 200)...


El Punto en el Círculo es un símbolo importante en la masonería anglosajona: representa a Dios en el centro del cosmos pero también tiene un “significado fálico”, es decir, representa “el principio de generación” (cf. GDEMS, I, p. . 247).

Aslan también apoya la Dualidad cósmica (Dios-Diablo, Lucifer portador de la luz y portador de la oscuridad…) y la unión de los opuestos: Todo viene del Uno y Todo vuelve al Uno (cf. GDEMS, I, p. 327) . La dualidad (ej.: Bien-Mal, Dios-Satanás…) puede ser completada por un tercer elemento (cf. GDEMS, I, p. 341)…

Aslan niega la doctrina católica sobre la eternidad del “Infierno”: la pena, si la hay, es larga pero limitada (cf. GDEMS, Vol. II, 1974, p. 505)...

Aslan especifica que la Francmasonería tiene su “Esoterismo”, tiene su “parte esotérica”, tiene el “aspecto esotérico e iniciático”, pero no todos los masones lo entienden, deteniéndose así en el aspecto social de la Francmasonería (cf. GDEMS, II, p. . 385).

Ya en 1974 Aslan sabía que en el nuevo Código de Derecho Canónico (revisado después del Concilio Vaticano II) ya no aparecerían aquellos cánones (por ejemplo, el can. 2335) que condenaban abiertamente a la masonería (cf. GDEMS, II, pp 409-410).

Aslan reitera la bisexualidad de la Divinidad suprema (cf. GDEMS, II, pp. 525-526), ​​y por tanto de “Jehová” (cf. GDEMS, II, pp. 535-536).

Aslan aclara que el Principio del Fuego que se encuentra en los Altos Grados Masónicos, es decir, el poder universal de regeneración, también puede llamarse “Lucifer” (cf. GDEMS, II, p. 604)…

El Maestro Masón alcanza el estado de verdadero iniciado cuando toma conciencia de ser uno con “una Energia de Vida Universal” (cf. GDEMS, Vol. III, 1975, p. 686).

Los Oficiales de la Logia pueden corresponder a las 10 Sefirot (emanaciones divinas) que forman el Árbol de la Vida Cabalístico (cf. GDEMS, Vol. IV, 1976, pp. 1005-1010).

Aslan aclara que en la simbología masónica también está la Serpiente, símbolo de la energía universal, símbolo de la armonía de los opuestos, el gran agente mágico (cf. GDEMS, IV, pp. 1020-1021)… La Serpiente Uroboros de los gnósticos y alquimistas es símbolo de la Unidad absoluta y del retorno de todo a la Unidad (cf. GDEMS, IV, pp. 1144-1145)…

El “Tao” corresponde al cabalístico “Hebraico En-Soph” y al “Indú Parabrahm” y aparece en forma de “Yang” y “Yin”, “Puro” e “Impuro”, masculino y femenino... (cf. GDEMS, IV, p. 1074).

Como en los años 70, aún hoy dentro de la Iglesia hay clérigos y laicos muy activos en una operación continua encaminada a inducir a la jerarquía eclesiástica a declarar lícito lo que siempre ha rechazado, como por ejemplo: la anticoncepción y los anticonceptivos (también defendida por Mons. Câmara), la masonería (defendida en el Concilio Vaticano II por Mons. Sergio Méndez Arceo, amigo de Mons. Câmara) y la homosexualidad y la ideología ‘de género’ y lgbt (defendidas por el clero progresista). 

Que el Espíritu Santo, por intercesión de María Santísima Madre de la Iglesia, ayude a los pastores a resistir esta operación diabólica y a custodiar y transmitir fielmente lo que Juan Pablo II llamó: “el depósito de la fe”, “el precioso depósito de la doctrina cristiana” (cf. SS Juan Pablo II, Constitución Apostólica Fidei Depositum, 11 de octubre de 1992.




FRANCISCO Y LOS DESAPARECIDOS

Pareciera que para Francisco hay algunos desaparecidos más desaparecidos que otros, o bien, que hay desaparecidos que reditúan políticamente y otros que embrollan.

Por el barrendero del Sacro Palacio


Murió Hebe de Bonafini, la activista de izquierda que, financiada con decenas de millones de dólares por el progresismo internacional y criollo, se ocupó de hacer un daño enorme a Argentina. Como era de esperarse, se conoció el saludo que el papa Francisco le mandó por medio de Mons. “Tucho” Fernández, Arzobispo de La Plata, su ordinario diocesano.

La relación entre la histórica presidente de las Madres de Plaza de Mayo y Jorge Mario Bergoglio fue cambiante. Generalmente, distantes y por momentos enfrentados, como cuando las “Madres” ocuparon la catedral de Buenos Aires, se transformó en franca amistad desde la elevación al papado. Circula una frase atribuida a Francisco en esos momentos de gloria: “A Hebe se le perdona todo”. Y los motivos serían porque todo debe perdonársele a una madre cuyos dos hijos fueron desaparecidos en razón de sus activismo terrorista durante los años ’70. Hay que decir que son muchos los que afirman, luego de diligentes investigaciones, que estas dos personas se exiliaron, viven en España y cobraron las millonarias cifras con las que el Estado argentino indemnizó sus muertes.

Sin embargo, no se nota esta misma actitud de compasión por el drama de los desaparecidos por parte del Bergoglio hacia la familia de Emanuela Orlandi, ciudadana vaticana desparecida el 22 de junio de 1983. Desde ese día su familia la busca con desesperación y, hasta la fecha, no se sabe nada de cierto sobre su paradero. Solamente un cúmulo de pistas falsas, encubrimientos y secretos en los que también parece estar de alguna manera implicado el Vaticano. En estos días se ofrece en Netflix una docuserie con el título: Vatican girl, referida a este caso no resuelto.

Todas las líneas de investigación que surgieron en los últimos 39 años sobre el caso Orlandi ofrecen algún tipo de información más o menos fiable, pero todas quedan truncas. Se habló de terrorismo internacional (Lobos grises), crimen organizado (Banda della Magliana), servicios secretos (Stasi, KGB, CIA, SISDE, SISMI) intrigas palaciegas (“maffia vaticana”) y un largo etcétera.

Se tiene la idea de que cada una de estas pistas son partes de un rompecabezas al cual le faltan algunas piezas. Cuando se analizan las que tienen mayores rasgos de veracidad, se nota que falta un ente coordinador a todos esos componentes. Y todo confluye en que ese ente está en alguna parte del poder del Vaticano o relacionado con éste.

En ambientes romanos laicos y curiales desde mitad de los años ’80 hasta el presente se escuchan algunas hipótesis en lo que se refiere a delitos en los que la Santa Sede está de algún modo implicada:

1. El atentado a Juan Pablo II no fue con intención de matarlo sino de advertirlo, para “domesticarlo”. Prueba es que un killer de la categoría de Agca no podía fallar desde esa distancia. Más aún, hubo ese día en la Plaza de San Pedro otros disparos además de los que los que salieron del arma de Agca. El turco jugó el papel de hacerse el loco hasta su liberación. Y hasta hoy no ha dado ninguna declaración coherente que explique su accionar.

2. Emanuela Orlandi fue acosada por un eclesiástico del entorno estrecho de Juan Pablo II. En estos días, esto salió a la luz por el testimonio de una compañera de clases de la joven, pero esa versión circula desde hace décadas en ambientes cercanos a la Curia Romana y al Vicariato de Roma.

3. El comandante de la Guardia Suiza asesinado junto a su esposa, Alois Estermann, fue un agente de la Stasi infiltrado allí y murió no por un crimen pasional, sino por asuntos bien diversos. Sobre esto hay hasta libros escritos.

Siempre se supo que la Secretaría de Estado estaba infiltrada por los servicios secretos guiados detrás de la Cortina de Hierro. Basta preguntarle a cualquier obispo de los países que integraron la Unión Soviética para corroborarlo.

Puede creerse que la tercera parte del Secreto de Fátima fue el atentado al Papa del 13 de mayo de 1981. Pero es evidente que ese relato no cierra por ningún lado. La realidad es evidentemente otra.

Apenas haber sido elegido como Sumo Pontífice, Francisco celebró la Santa Misa en la parroquia Santa Ana, la parroquia del Vaticano. Allí asistieron los familiares de Emauela Orlandi. La señora Maria, madre de Emanuela, aún hoy vive en la Ciudad del Vaticano y Sant'Anna dei Palafrenieri es su parroquia, y era la parroquia de Emanuela. Cuando se acercaron los Orlandi a saludar al papa, éste fue informado por la custodia sobre quiénes eran. Y Francisco dijo a la madre y al hermano de la joven desaparecida: "Emanuela è in cielo".

Sobre esta frase cabe aclarar que probablemente el recién elegido papa la haya dicho para sacarse de encima a la señora Maria, asegurándole de un modo piadoso que su hija está muerta (la hipótesis más probable). Sin embargo, esas palabras pronunciadas por un jefe de estado pueden tener consecuencias legales y de parte de un papa consecuencias teológicas.

Fue esa la única ocasión en que el Santo Padre habló con los Orlandi. Nunca más los quiso recibir ni referirse al tema. Aceptó un encuentro “casual” con la mamá de Emanuela, pero con la condición de que no estuviera presente Pietro Orlandi, el hermano. Jamás explicó cómo sabe que Emanuela está en el cielo y dónde está su cuerpo en la tierra. Y tampoco para darles una palabra de consuelo siendo que es su obispo diocesano y su jefe de estado.


[El autor de este breve informe conoce los rincones y recovecos del Vaticano y, al leerlo, no podemos sino observar la diferencia de la actitud pontificia entre los caso Orlandi y Bonafini. Hebe es madre de dos desaparecidos tan desaparecidos como Emanuela. Pareciera que para Francisco hay algunos desaparecidos más desaparecidos que otros, o bien, que hay desaparecidos que reditúan políticamente y otros que embrollan.

Viene bien recordar aquí la “semántica del discurso bergogliano” de la que nos hablaba hace algunos años Ludovicus, uno de cuyos principios dice: “Despreciarás a tu prójimo y amarás (o mejor, adularás) a tu lejónimo”].


Wanderer


MEDICINA Y OBEDIENCIA

¿Medicina basada en la obediencia o medicina basada en la eficiencia?

Por Julio Razona 


John D. Rockefeller (1839 –1937) fue un magnate del petróleo, el primer multimillonario de los Estados Unidos y caracterizado por su avidez. A comienzos del siglo XX, controlaba el 90% de todas las refinerías de petróleo en los EE. UU. a través de su compañía petrolera, Standard Oil, que luego se dividió para convertirse en Chevron, Exxon, Mobil y otras.

Alrededor del año 1900, los científicos descubrieron “productos petroquímicos” y la capacidad de crear todo tipo de productos químicos a partir del petróleo.Y también descubrieron que muchas drogas farmacéuticas podrían obtenerse del petróleo.

Oportunidad para Rockefeller que vio la capacidad de monopolizar las industrias de petróleo, química y médica al mismo tiempo, con el enorme beneficio económico de patentar y vender esos productos con multimillonarios beneficios.

Por entonces, la medicina se basaba en productos naturales, herbales, que eran muy populares en Estados Unidos. La mitad de los centros universitarios y de estudios médicos practicaban la medicina holística, utilizando el conocimiento centenario de nativos de todo el mundo.

Rockefeller, para eliminar esa competencia, que por su eficiencia podía poner en riesgo su objetivo: monopolizar la industria farmacéutica con productos derivados del petróleo, junto Andrew Carnegie (monopolizador de la industria del acero) idearon un esquema perverso y eficiente.

Desde la muy conocida y prestigiosa Fundación Carnegie, enviaron a Abraham Flexner para que viajara por todo el país e informara esta nueva medicina a instituciones medicas y hospitales de todo EE.UU., argumentando que podían curar a las personas de futuras pandemias y de enfermedades mortales.

Asi se difundió el “Informe Flexner”, base de la medicina actual. Hablaba de la necesidad de modernizar y centralizar las instituciones médicas. Sobre la base de este informe, la mitad de las universidades de medicina de EE.UU. cerraron en poco tiempo.

Las medicinas naturales o alternativas fueron demonizadas y una enorme cantidad de médicos que las ejercían fueron encarcelados.

Para lograr esa transición, utilizaron la represión para los que se resistían y el apoyo económico para  los que se adherían a ella, entregando mas de u$a 100.000.000 a universidades y hospitales.

Creó la filantrópica “Junta General de Educación” (GEB), lo que llevó a que todas las facultades de medicina se unificaran. Los estudiantes aprenderían desde entonces la misma medicina “moderna”, cuyo único fin terapéutico se lograría únicamente por medio de recetar medicamentos patentados.

Los científicos recibieron subvenciones enormes para estudiar cómo las plantas curaban las enfermedades, pero su objetivo era identificar primero qué sustancias químicas en los vegetales eran efectivas y luego recrear una sustancia química similar, pero no idéntica, en el laboratorio que pudiera ser patentada. El objeto fue siempre suplantar la eficiencia de la medicina natural por la pretendida eficiencia de un fármaco patentado.

Desde entonces, un estudiante de medicina nunca deberá estudiar los beneficios de la nutrición o las hierbas o cualquier práctica holística, será formado en la esclavización y dependencia de las corporaciones farmacéuticas, que luego, como profesionales los estimularán con retornos, beneficios económicos, viajes y todo tipo de prebendas por ser sus vendedores exitosos.

Esta “medicina” está fundada en la atención de los síntomas de las personas enfermas. Todo lo contrario a la medicina fundada en la naturaleza, que ayuda a descubrir el origen de las enfermedades y tratarlas sin necesidad de una lucha eterna contra los síntomas y el consecuente consumo masivo de medicamentos diseñados para asegurarse, las empresas farmacéuticas, consumidores de por vida. 


viernes, 25 de noviembre de 2022

CÓMO SE SABOTEÓ EL SERVICIO DE TENEBRAE (L)

Muchos católicos de hoy no tienen la menor idea de que tal servicio existió alguna vez en la Iglesia, y mucho menos de lo que implicaba o de lo que significaba.

Por la Dra. Carol Byrne


Entre los tesoros litúrgicos de la Semana Santa que tenían en la mira los reformadores estaba el antiguo servicio de Tenebrae (palabra latina que significa oscuridad) –llamado así por su paulatina extinción de las luces– que tenía una historia continua de uso en la Iglesia desde el siglo VII hasta 1955. Sin embargo, muchos católicos de hoy no tienen la menor idea de que tal servicio existió alguna vez en la Iglesia, y mucho menos de lo que implicaba o de lo que se suponía que significaba. Por lo que vemos hoy, los esfuerzos de los progresistas para mantenerlo en la oscuridad, lograron su objetivo.

Tenebrae consistía en dos componentes del Oficio Divino, Maitines y Laudes, que tenían su origen en la liturgia monástica y eran cantados por los monjes después de la medianoche y antes del amanecer, respectivamente. Pero desde los primeros años de la Edad Media, la Iglesia, deseando que estas "horas" estuvieran disponibles durante la Semana Santa en un momento más conveniente para los fieles, las unió en un solo servicio que se realizaba el miércoles, el jueves y el viernes por la noche, anticipando así los Maitines y Laudes del Jueves Santo, el Viernes Santo y el Sábado Santo.


El carácter distintivo del Tenebrae

El servicio tradicional se caracterizaba por una serie de rasgos especiales, que le dieron una sorprendente fuerza figurativa, convirtiéndolo en una experiencia inolvidable para los fieles. Esto se consiguió gracias a una interacción única entre la luz y la oscuridad, los textos sagrados y el canto que conmovía a los presentes hasta lo más profundo de su alma.

Y era rico en pasajes bíblicos de significado teológico, místico y alegórico, especialmente elegidos para suscitar sentimientos de dolor y compasión por los sufrimientos de Nuestro Señor y, en consecuencia, de dolor y detestación del pecado, que era su causa.

Todo el servicio se desarrollaba en una atmósfera de solemne luto. Las Lamentaciones de Jeremías se cantaban en el tono llamado Planctus ("llanto") específico de ciertas partes de la Semana Santa que, sin embargo, cayó en desgracia después de 1955. Junto con los responsorios, las antífonas y el Salmo 50 (Miserere), son universalmente reconocidos como los ejemplos más sublimes de la música coral en el repertorio de la Iglesia, hechos famosos por célebres compositores como Palestrina, Allegri, Victoria y Tallis.

La ceremonia generalmente estaba programada para comenzar temprano en la noche, cuando la luz natural se desvanecía del cielo y terminar en completa oscuridad. La principal fuente de iluminación en la iglesia era la luz de las velas, y todos los ojos estaban dirigidos a 6 velas en el altar mayor y 15 en un candelero triangular llamado carroza fúnebre (1), que simbolizaba la Santísima Trinidad.


Después de cantar cada salmo (9 de Maitines, 5 de Laudes), se apagaba una de las velas de la carroza fúnebre, quedando la del vértice (que representaba a Cristo) aún encendida. Mientras que el cántico conocido como el Benedictus se cantaba al final de Laudes, las seis velas del altar mayor también se apagaban secuencialmente, alternando de lado a lado. Cerca del final de la ceremonia, se representaban dos eventos dramáticos, altamente cargados de significado teológico.

Primero, la “vela de Cristo” era removida y escondida temporalmente detrás del altar, sumergiendo todo el santuario en la oscuridad, un recordatorio simbólico de lo que es estar privado de Cristo, la Luz del Mundo (Juan 8:12).

Segundo, la irrupción repentina del estrepitus (latín para un ruido fuerte) producido por los libros que golpeaban contra las bancas, llenaba la oscuridad.

Pretendía invocar el terremoto que sucedió después de la Crucifixión, la convulsión de la naturaleza que acompañó a la muerte de su Autor. Por último, el “cirio de Cristo” era reinstalado en la carroza fúnebre como señal de la Resurrección, y todos partían en silencio.

Puede ser difícil de creer, pero el Salmo 50 – el Miserere – fue eliminado casi por completo del Oficio Divino de todo el Triduo (2). Como señal de su importancia en la vida espiritual de la Iglesia, solía decirse tanto al principio como al final de las Laudes, así como al final de todas las Horas del Triduo. Pero, la reforma prohibía su recitación al final de todas las Horas del Triduo, dejando sólo la del comienzo de las Laudes. Así, la reforma restringió mucho la frecuencia del Miserere, el más penitencial de todos los Salmos.

Esto prácticamente desterró el Miserere de Allegri, cuya melodía inquietantemente bella y calidad etérea eran el punto culminante del servicio tradicional de Tenebrae y que, en palabras del Card. Wiseman, eran capaces de “dejar en el alma una impresión solemne de sentimiento armonioso que no hay palabras que puedan describir” (3).

Irónicamente, a pesar de haber sido saboteado en 1956, el Miserere de Allegri ha mantenido su atractivo fuera de la Iglesia, no solo en los servicios anglicanos y luteranos de Tenebrae, sino más especialmente en la sala de conciertos donde continúa gozando de reconocimiento mundial.

Su restricción iba a tener profundas implicaciones para la vida moral católica, mucho más allá de la pérdida de su valor cultural o musical. No deja de ser significativo que el Miserere fuera la oración de arrepentimiento y la petición de perdón de David tras su adulterio con Betsabé.


Siendo la liturgia, según el adagio lex orandi lex credendi, el testimonio profético de la fe de la Iglesia, no sólo habla –o, en este caso, canta– lo que Dios nos ha mandado creer, sino que también nos anima a vivir una vida de santidad en obediencia a los Mandamientos Divinos.

Desafortunadamente, en cuanto a los fieles que habían sido atraídos y edificados por el Miserere, su restricción fue una desgracia para la Iglesia, porque su impacto doctrinal se vio muy disminuido. Entre otras consecuencias, la falta actual de abordar las cuestiones morales relativas al 6° mandamiento, particularmente el adulterio, desde una perspectiva católica se remonta a su origen en las reformas de 1956 (4).

Continúa...


1) Aunque el número de velas varió a lo largo de la Edad Media, la forma triangular del soporte es de origen antiguo. Fue utilizado durante el servicio de Tenebrae como se menciona en un Ordo (libro de ceremoniales) del siglo VII publicado por el historiador Mabillon, lo que sugiere un uso aún anterior.

2) Esta orden fue dada en el Ordo Hebdomadae Sanctae (El Nuevo Orden de la Semana Santa) publicado por la Sagrada Congregación de Ritos en enero de 1956.

3) Nicholas Wiseman, Four lectures on the offices and ceremonies of Holy Week (Cuatro conferencias sobre los oficios y ceremonias de la Semana Santa), C. Dolman, Londres, 1839, p. 7.

4) En su Audiencia General del 30 de marzo de 2016, el papa Francisco mencionó este Salmo en relación con el perdón de Dios por el pecado del adulterio. Pero, partiendo de la enseñanza del Concilio de Trento, no hizo ninguna referencia clara a las condiciones necesarias para obtener la misericordia divina: el arrepentimiento y un firme propósito de enmienda. No dijo nada en absoluto sobre la necesidad de la penitencia o la reparación.

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Tradition in Action


BERGOGLIO: LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES ES “UNA PROFANACIÓN”

Esto es rico: el blasfemo jefe del Vaticano descubre su odio por la blasfemia. Excepto, por supuesto, que no es la blasfemia real lo que le preocupa. 


Como de costumbre, el apóstata argentino que se hace pasar por el “papa” de la Iglesia Católica simplemente se apropia indebidamente del concepto, aplicándolo al ser que realmente adora: el hombre. O más bien, en este caso particular, la mujer.

El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una causa obviamente noble. Vatican News publicó un breve informe al respecto, citando al "papa" Francisco con un sermón que pronunció el 1 de enero de 2020:

Papa: La violencia contra la mujer es una profanación contra Dios (Vatican News)

No hace falta decir que, por supuesto, es moralmente incorrecto
en la mayoría de los casos, infligir violencia a otro ser humano, hombre o mujer, podríamos agregar. (Decimos “en la mayoría de los casos” ya que ciertamente está permitido hacerlo en algunos casos; por ejemplo, cuando es necesario para la autodefensa o en la pena capital infligida por la autoridad legal por un crimen atroz). Pero por muy pecaminoso que sea infligir violencia a otro, en la mayoría de los casos, definitivamente, no es un pecado de “profanación” (blasfemia).

En su sermón del día de Año Nuevo 2020 para la Fiesta Novus Ordo de María, la Madre de Dios, en el calendario romano tradicional, es la Fiesta de la Circuncisión de Cristo, Francisco declaró:

El renacimiento de la humanidad comenzó con las mujeres. Las mujeres son fuentes de vida. Sin embargo, son continuamente insultadas, golpeadas, violadas, obligadas a prostituirse y a suprimir la vida que llevan en el útero. Toda forma de violencia infligida a una mujer es una profanación contra Dios, que nació de una mujer. Del cuerpo de la mujer ha nacido la salvación para la humanidad: por cómo tratamos el cuerpo de la mujer entendemos nuestro nivel de humanidad.

(Antipapa Francisco, en La voz de Francisco contra la violencia hacia la mujer; 1 de enero de 2020; subrayado agregado).


Sin embargo, una mirada rápida a un manual de teología moral anterior al Vaticano II revela cuál es realmente el pecado de profanación o blasfemia: “La blasfemia es cualquier discurso o gesto que contenga desprecio o insulto a Dios… La blasfemia puede tender directamente contra Dios, o solo indirectamente, es decir, cuando los santos o las cosas sagradas son ultrajadas” (Rev. Heribert Jone, Moral Theology [Westminster, MD: The Newman Press, 1959], n. 190 I., p. . 119).

Tenga en cuenta que la blasfemia indirecta se refiere a cosas sagradas, como un crucifijo, o santos, no simplemente a cualquier "mujer" (u hombre). Además, cuando se trata de un santo, para que un pensamiento, palabra o acción sea verdaderamente blasfemo, se deben cumplir las siguientes condiciones, como lo explican dos teólogos morales dominicanos:

Si se habla mal de personas o cosas sagradas precisamente por su relación con Dios, o de tal modo que el mal dicho de ellas recaiga sobre Dios mismo, se comete blasfemia. Ejemplo: Es una blasfemia decir que la Madre de Dios no era Virgen, que San Pedro era un réprobo, que San Antonio y San Simeón Estilitas eran esnobs o excéntricos, que los Sacramentos son una tontería, que las reliquias son una impostura, etc.

(Rev. John A. McHugh & Rev. Charles J. Callan, Moral Theology [Nueva York, NY: Joseph F. Wagner, 1958], n. 892a; subrayado agregado).

Si alguien habla mal de los santos pero no “en razón de su relación con Dios” o de modo que “el mal dicho de ellos recaiga sobre Dios mismo”, entonces es pecado de irreverencia o falta de respeto pero no de blasfemia, como los autores aclaran (ver n. 892b).

Francisco, por supuesto, intenta relacionar “mujer” con Dios cuando dice que Dios “nació de una mujer”. Pero Jesucristo no nació simplemente de una “mujer” en general, sino de una muy específica, la Santísima Virgen María. E insultarla es ciertamente una blasfemia. Pero esto no es de lo que habla Francisco. Él trata de convertir a cada mujer en una santa simplemente porque es del mismo sexo que la Santísima Madre. Pero ningún ser humano es santo por naturaleza: es la gracia santificante la que nos hace santos, que es un don puro de Dios que se añade a la naturaleza del hombre, no es inherente a ella.

Al afirmar que el crimen violento contra la mujer es una blasfemia, Bergoglio simplemente revela una vez más que considera al hombre divino o al menos sagrado por naturaleza. Esta idea tiene sus raíces en última instancia en la teología centrada en el hombre ("antropocéntrica") del Vaticano II. Por ejemplo, recordemos que en la insoportable “Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual” del concilio se nos dice que “todos los bienes de la tierra deben ordenarse en función del hombre, centro y cima de todos ellos
(Gaudium et spes, n. 12; cf. Jn 2, 24-25). Cuando el antipapa “San” Pablo VI pronunció su discurso de clausura de la cuarta sesión del concilio el 7 de diciembre de 1965, pronunció estas asombrosas palabras: “La religión del Dios que se hizo hombre se ha encontrado con la religión (porque tal es) del hombre que se hace Dios. ¿Y que pasó? ¿Hubo un choque, una batalla, una condena? Podría haberlo, pero no lo hubo”. De hecho, no hubo ninguno, y el resto es historia.

Por supuesto, es bastante divertido que la declaración de Francisco diga que "por cómo tratamos el cuerpo de la mujer entendemos nuestro nivel de humanidad
" se produjera el 1 de enero de 2020, menos de 24 horas después de que abofeteara enojado a una mujer en la mano que había tirado de su brazo para llamar su atención en la Plaza de San Pedro, pero por supuesto que era una reacción espontánea probablemente provocada por el dolor físico. Nos limitaremos a señalar que, aparte de la retórica y las metáforas, la humanidad no existe ni puede existir en niveles. No hay, por tanto, ningún “nivel de humanidad” que comprender.

Además, que Francisco afirme que aquellos que maltratan a las mujeres tienen un nivel más bajo de humanidad que otros es simplemente asombroso, no solo porque es claramente erróneo filosóficamente en la medida en que niega el principio filosófico de que la esencia no admite niveles (ver Bernard J. Wuellner, Summary of Scholastic Principles [Chicago: Loyola University Press, 1956], n. 513), sino también porque huele a las peligrosas ideologías nazi y eugenésica del siglo XX, que consideraban a algunas personas como “infrahumanas”, es decir, humanos inferiores, y por lo tanto, dignos de maltrato, esclavitud e incluso exterminio.

Por supuesto, no estamos diciendo, de ninguna manera, que sea moralmente lícito maltratar a las mujeres. Jamás. Simplemente estamos diciendo que aunque es pecaminoso, no es un pecado de profanacion ni blasfemia; y que, por mucho que lo deploremos, los criminales más perversos siguen siendo seres humanos: su naturaleza no cambia (y no puede cambiar). Negar eso sería en sí mismo un gran crimen (intelectual); uno que, si se sigue hasta su conclusión lógica, crearía un sufrimiento y una opresión indecibles para la humanidad.

Curiosamente, Francisco ni siquiera es consistente con su propia falsa doctrina aquí, porque cuando en 2019 un sodomita ateo se quejó con él de que no se sentía aceptado en la Iglesia Católica, el falso papa le dijo: No importa quién seas o cómo vivas tu vida, no pierdes tu dignidad. Sin embargo, desde entonces se nos ha dicho que quienes cometen actos violentos contra las mujeres son menos humanos que quienes no lo hacen. ¿Qué pasa con su “dignidad”? Solo pregunto.

Es irónico, pero no sorprendente, que el blasfemo en jefe del Vaticano vea blasfemia donde no la hay, sin tener ningún problema con la blasfemia real, como se muestra en los siguientes ejemplos:


El sermón de Francisco del 1 de enero de 2020 fue un completo desastre. Fue inconexo, erróneo, blasfemo y, en ocasiones, bastante extraño, como cuando dijo que “la mujer es la carne más noble del mundo, porque concibió y sacó a la luz el amor que nos ha salvado”.

Tal vez el pseudopontífice no lo sepa, pero la carne de la mujer no es diferente de la del hombre; después de todo, tanto el hombre como la mujer son de la misma raza humana, y toda la carne se extrajo en última instancia de Adán, de cuya costilla se creó Eva:

Entonces el Señor Dios echó un sueño profundo sobre Adán; y cuando estaba profundamente dormido, tomó una de sus costillas y la llenó de carne. Y de la costilla que tomó de Adán, Dios el Señor edificó una mujer, y la trajo a Adán. Y Adán dijo: Esto ahora es hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque del varón fue tomada.

(Génesis 2:21-23)

Si Francisco realmente cree eso, es otra cuestión, por supuesto.

Aparte de eso, debemos señalar otro detalle menor: el “amor que nos ha salvado” fue “concebido y sacado a la luz” no simplemente por la carne de “mujeres”, como diría Francisco, sino por una mujer muy 
específica, la Santísima Virgen María.

La afirmación de Francisco de que es una blasfemia contra Dios actuar violentamente contra las mujeres, es simplemente otro ejemplo de él deificando a la humanidad, o al menos de exaltar a toda la humanidad como intrínsecamente santa

Esto no es nuevo para él; de hecho, el apóstata argentino tiene una verdadera historia de poner al hombre en el lugar de Dios, como se puede deducir de las siguientes publicaciones:


En su encíclica inaugural hace más de 115 años, el Papa San Pío X advirtió que

esto según el mismo apóstol [San Pablo] es la marca distintiva del Anticristo, [que] el hombre se ha puesto con infinita temeridad en el lugar de Dios, elevándose por encima de todo lo que se llama Dios; de tal manera que, aunque no puede extinguir por completo en sí mismo todo conocimiento de Dios, ha despreciado la majestad de Dios y, por así decirlo, ha hecho del universo un templo en el que él mismo debe ser adorado. “Se sienta en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios” (II Tes. 2, 2).

(Papa Pío X, Encíclica E Supremi, n. 5)

Aunque no sabemos cuándo llegará el Anticristo, parece que todo está listo para él.

Bergoglio ciertamente lo es.


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