viernes, 5 de enero de 2024

QUINTA PARTE DEL LIBRO "VIDAS DE LOS HERMANOS" (CAPITULO III)

Continuamos con la publicación de la Quinta Parte del antiguo librito (1928) escrito por el fraile dominico Paulino Álvarez (1850-1939) de la Orden de Predicadores.


QUINTA PARTE

DEL LIBRO INTITULADO

"VIDAS DE LOS HERMANOS"

CAPITULO III

DE DIVERSAS VISIONES EN LA MUERTE DE LOS HERMANOS

I. Hallábanse en el convento de Montpeller dos Hermanos gravemente enfermos, uno de los cuales se llamaba Fr. Pedro y el otro Fr. Benito, a los cuales, según costumbre de la Orden, visitaba el Prior frecuentemente. Un día, pues, que visitó a Fr. Pedro, le preguntó cómo estaba, y el enfermo contestó:

- Muy bien: como que estoy cierto que voy a Dios; y en prueba de ello os aseguro que el mismo día que yo, morirá Fray Benito.

Llegándose luego el Prior a Fr. Benito le preguntó también cómo le iba, el cual respondió que muy bien y añadió:

- Pensando ayer cuán bueno es disolverse y estar con Cristo, y anhelando yo ésto con vehemencia muy grande, e invocando a la Bienaventurada Virgen que me ayudará, fue súbitamente atraído mi espíritu con devoción tanta que ni quiero ni puedo pensar en otra cosa que en Cristo.

Oyó a los pocos días que los Hermanos acompañaban cantando a un difunto, y como preguntaste a su asistente quién era, y éste le respondiese que era Fr. Pedro, exclamó:

- Sacadme de aquí, Hermanos, porque el mismo día que él debo ir yo al Señor.

Y volviendo la Comunidad, al momento expiró, y con el compañero que el Señor le había dado fue entregado a la sepultura. El que esto escribió estuvo al enterramiento de ambos y oyó todo esto de boca de dicho Prior.


II. En el mismo convento hubo dos Hermanos gemelos, que habían nacido el mismo día, el mismo habían comenzado las primeras letras, el mismo habían emprendido el estudio de artes en París, el mismo entrado en la Orden de Predicadores, y el mismo, después de una santa vida, volaron al Señor. Uno de ellos, llamado Fr. Pedro, después de haber confesado generalmente sus pecados y recibido la Unción y devotísimamente robustecido en su alma con el cuerpo de Cristo, dijo al Prior:

- ¿A dónde queréis enviarme?

- Al Señor Jesucristo -respondió el Prior viendo que estaba muriendo

- ¿Y qué compañero me dais?

- Al mismo Señor Jesucristo que bajo el Sacramento has recibido.

Regocijado en su corazón y rostro pidió el Hermano y recibió el ósculo de paz a semejanza de los Hermanos que se marchan, y poco después voló a la paz eterna.


III. El hermano de éste, llamado Fr. Arnaldo, estando a punto de morir, se reunió junto a él la Comunidad, según es costumbre, recomendando al Señor su alma, y en estos momentos un Hermano por nombre Vicente, que en la misma enfermería se hallaba enfermo, vio claro, según le parecía, una procesión hermosísima de Bienaventurados que rodeaban al enfermo, entre los cuales estaba el Bienaventurado Domingo adornado de gloria admirable; todos los cuales al salir el alma de Fr. Arnaldo salieron también ellos, yendo delante el Bienaventurado Domingo. Uno de ellos dijo a Fr. Vicente:

- Prepárate, que también tú irás con nosotros al Señor.

Lo contó él a los Hermanos, y a los pocos días expiró.

El convento de Arlés

IV. En el convento de Arlés, de la misma provincia, hubo dos Hermanos enfermos, es a saber, Guillermo y Juan, el primero de los cuales siendo un día visitado del Prior y demás Religiosos, díjoles:

- Sé que muero de esta enfermedad, pero no solo, pues yo moriré la víspera de la Asunción de la Bienaventurada María y Fr. Juan al día siguiente.

Y preguntándole los Hermanos cómo lo sabía, respondió:

- Parecíame que me llevaban unos Religiosos blancos en una navecilla por el río, y que saliéndome al encuentro Fr. Juan me decía: Espérame, Hermano carísimo, que también yo quiero ir contigo.

Y en efecto; tal como lo predijo así se cumplió todo en aquella semana.

V. Otros dos Hermanos del mismo convento después de haber trabajado largo tiempo en la predicación, uno a otro, delante de los Hermanos Menores, en cuya casa estaban hospedados, se predijeron su muerte y el día, rogando que a ambos les diesen la misma sepultura. Pocos días después cayeron enfermos y allí mismo murieron y fueron sepultados en la casa de los mismos Hermanos Menores, en la ciudad de Vapinguo el día del Bienaventurado Lorenzo, como el señor se lo había revelado.


Los ocho ejemplos siguientes los refiere Fr. Español (1)

Fray Gil de Santarem

Fr. Gil Español, llamado Santo, varón de indudable autoridad y veracidad, envió escritas las cosas que siguen, a Fr. Humberto, Maestro de la Orden de quien fue compañero carísimo en el noviciado de París.


VI. Hubo en el convento de Santarén un Hermano llamado Fr. Pedro, médico, de mansedumbre admirable, que a los enfermos aconsejaba y ayudaba con gran voluntad, y a los Hermanos aliviaba cuanto podía en sus padecimientos. Estando, pues, un día con otros dos enfermos acostado después de comer, le vio uno de ellos por nombre Fr. Martín, converso, que poco a poco se elevaba de la cama hasta tocar en el techo de la enfermería, y que allí se había quedado por algún tiempo quieto hasta que otra vez, poco a poco, fue descendiendo. Después de Nona se llegó dicho Fr. Pedro a mí, que era el tercer enfermo, y en confesión me reveló algunas de las cosas que había visto. Yo le aconsejé que a nadie más lo revelara, porque frecuentemente y con facilidad se introduce la vanagloria en el corazón de los contemplativos y en especial si la excelencia de la visión se publica. Después que se hubo confesado y retirado, me llamó al instante Fr. Martín y me dijo:

- Fr. Gil, ¿Le dijo algo a usted Fr. Pedro de cómo se elevó por el aire?

Y yo le dije: ¿Cómo lo sabes tú?

Y él: Yo mismo le ví con mis propios ojos que se elevaba de la cama hasta el techo de la habitación.

Yo entonces le encargué que a nadie lo contara. 

Cierta noche estando en oración Fr. Pedro ante un altar, súbitamente le cogió por un pie el diablo en figura de Hermano y le arrastró, hiriéndole en la pierna y causándole una llaga con tan fuertes dolores que, llevado a la enfermería, muy en breve murió con devoción grande, pasando del inefable consuelo que ya había gustado, al más inefable de que ya goza. El mencionado Hermano converso que le había visto elevarse, murió también a los pocos días. Los Hermanos que a su muerte estuvieron presentes vieron su rostro resplandeciente con claridad admirable, de tal suerte, que la habitación entera y el libro por el que el Prior leía la recomendación, sobre manera brillaban.


VII. Estando expirando el Subprior del mismo convento, se apareció a cierto Hermano, que descansaba en el dormitorio, el Prior muerto aquel mismo año, y con grandes clamores le llamó y le dijo:

- Levantaos, Hermanos, ¿por qué dormís? Id corriendo al Subprior que se muere.

Y levantándonos todos, despertados por él mismo, oímos el ruido de las tablas y rezando el Credo marchamos corriendo a la enfermería y hallamos que así era. Por donde se ve cómo los difuntos santos tienen cuidado de los vivos.


VIII. En el mismo convento, hallándose en los últimos instantes un Hermano converso por nombre Martín, dije yo a los que presentes estaban:

- Volved a este moribundo hacia el Oriente para que su espíritu se dirija al Señor

Lo cual como él lo oyese, dijo: 

- Fray Gil, no me muero ahora, iré al Señor después de ocho días.

Y al octavo día, que era la misma noche de la Natividad del Señor, cuando empezamos a cantar: Cristo nos ha nacido, oímos el sonido de las tablas y corriendo todos allá le hallamos, como había predicho, volando a Cristo.


IX. Otro Hermano converso llamado Fray Domingo, que estaba hidrópico, me rogó que lo llevase a otro lugar más retirado, como lo hice, y yendo yo después a la colación (2) que entre nosotros se tiene en la semana, una señora de hermosura admirable y gran honestidad, que vestía vestido candidísimo y en la cabeza traía un velo, se llegó al enfermo, se sentó en su cama hablándole dulcemente, y poco después se fue. Viniendo luego un Hermano a visitarle, le halló atónito y diciendo:

- ¡Qué maldad, que las mujeres entren en el claustro de los Predicadores, y, lo que es peor, sin estar presentes los Hermanos!

Al oír esto el Hermano emprendió a correr por la casa buscando a la mujer; pero volvió diciendo que no la había hallado; y cuando volvió estaba también yo allí; y oí toda la historia de la visión. La noche siguiente, que era vigilia de la Bienaventurada Águeda, comenzó con grandes clamores el enfermo a decir que quería morirse, y en medio de estos clamores, ante los Hermanos arrodillados y orando, expiró. De donde comprendimos que aquella mujer sería la Bienaventurada Águeda que como virgen venía a por el virgen, y como mártir de Cristo, quería presentar ante Cristo al afligido por Cristo. Y que él era virgen, lo sé porque fui su confesor.
Santa Águeda

X. Otro Hermano converso del mismo convento llamado Fr. Gonzalo, estando gravemente enfermo, hizo llamar a un Hermano dependiente suyo y le dijo:

- Si hubieras venido más pronto, hubieras oído a mi madre y hermana, que, como sabes, están difuntas.

Habían sido estas mujeres de vida santísima, y de la Orden grandes bienhechoras. 

- Han venido aquí hace poco -continuó el enfermo- y les he dicho ¿Cómo os aparecéis visiblemente estando muertas? Y me contestaron: Por la Bienaventurada Virgen hemos obtenido del Señor el venir a visitarte. Y prepárate, que mañana morirás, y se te aparecerán muchos demonios; pero no temas, pues vendremos nosotras con muchos Hermanos Predicadores a ayudarte. Cuando veas a Nuestro Señor Jesucristo, no atiendas a nada más que a Él, y a Él te entregarás. 

Esto dijeron; y a la mañana siguiente como tenía dicho, murió, aunque según el orden natural parecía increíble que muriera. Y al expirar, mostró con el movimiento corporal, que de hecho su espíritu entraba en el Señor.


XI. Fr. Fernando, antes chantre de la iglesia de Lisboa, persona de grande y venerable autoridad, después de haber vivido santa y laudablemente en el convento de Santarén por espacio de cuatro años, llegado al fin de su vida me llamó a mí, que era pariente suyo; y yendo yo solícito de la salud de su alma más que de la sanidad del cuerpo, le pregunté cómo estaba, y él me respondió:

- Las puertas del infierno están cerradas para mí; no bajaré a él.

Y diciendo esto no pronunció otra palabra. A su muerte el Prior lloraba, y yo me reía. Los Hermanos decían el salmo: No me arguyas, Señor, en tu furor; y yo decía el otro: Alabad al Señor de los cielos: y no era extraño que yo me alegrase viendo que aquel hombre, despreciadas tantas riquezas y delicias, en tan breve tiempo había merecido la gracia de gustar la vida eterna en la hora de la muerte. Porque indicio es de la eterna retribución la seguridad del ánimo al expirar.


XII. Hubo en el mismo convento otro Hermano, Martín de nombre, que siendo capellán del Obispo de Lisboa, con el mismo Obispo había tomado el hábito de nuestra Religión. Queriendo, pues, el Omnipotente Señor sacarle de este siglo, le mandó una fiebre continua, y la vigilia de la Ascensión, visitando yo, según costumbre, a los enfermos, en voz muy alta comenzó él a llamarme diciendo:

- Fr. Gil, mañana me muero.

Y levantando los ojos y las manos al cielo, dijo:

- Gracias te doy, Señor Jesucristo, porque me voy de este siglo el día de tu Ascensión, que yo siempre había celebrado con más alegría que las otras festividades.

Y considerando yo que según el curso natural de la enfermedad no podía ser esto así, pues aún tenía fuerzas y él solo se levantaba de la cama cuando era necesario, le dije que dentro de siete días no moriría; pero él sostenía con firmeza lo contrario; y recibidos devotamente los sacramentos, presentes los Hermanos y orando, a la mañana siguiente, como predijo, subió al Señor.

El convento de Santarém en Portugal

XIII. Habiendo caído gravemente enfermo en Zamora Fr. Pedro Ferrando, el cual se había formado santísimamente en la Orden desde niño y había sido doctor en muchos lugares de España, le vio un Hermano devoto sobre un altísimo monte y a su derecha e izquierda dos jóvenes en pie, en gran manera refulgentes. Y como al día siguiente me refiriera a mí, que me hallaba entonces en aquel convento, toda aquella visión que había visto, entendí que se moriría muy pronto Fr. Pedro, y yendo yo a verle y sentándome en su cama, le dije:

- Vos, qué iréis pronto a la patria del paraíso, saludad de mi parte a la Bienaventurada María y al Bienaventurado Domingo.

Y él, todo regocijado contestó:

- Habladme, Fr. Gil, habladme de esto, porque bueno es estar allá.

Al ver, pues, que su muerte se aproximaba volví a decirle:

- Hermano carísimo, os ruego que me ayudéis después de muerto.

Y él levantando las manos al cielo, como seguro ya del premio, dijo:

- Os prometo ayudaros con Cristo.

Y me contó que había visto a la Bienaventurada Virgen que le asistía, y a San Juan Evangelista, cada uno de los cuales le señala la frente con su corona.

-Esta visión -dijo- os la encomiendo a vuestra caridad, y os pido me digáis qué significa.

Yo, que conocía perfectamente su vida y conciencia, le respondí:

- Una de ellas se debe a vuestra virginidad, la otra a vuestra predicación y doctrina, pues porque sois virgen y doctor, ambas las habéis merecido con el auxilio de la Bienaventurada Virgen y del discípulo de Cristo. 

Me pidió luego que hiciera venir a todos los Hermanos, en cuya presencia dijo:

- NO HAY ORDEN QUE DIOS TANTO AME, COMO LA VUESTRA. NON EST ORDO QUEM DOMINUS TANTUM DILIGAT. Perseverad en ella.

Y poco después: 

- Cierto magnate odia a Sión; pero no temáis, Hermanos, que ningún daño os podrá hacer.

Y diciendo esto, delante de todos se durmió en el Señor (3).


XIV. Contó Fr. Raymundo de Lausana, varón santo y antiguo en la Orden, que en el convento de Lión había un Hermano llamado Juan, muy religioso y amable, el cual hallándose en agonía, presente el Prior y el mismo Fr. Raymundo dijo:

- ¿Qué haces aquí, bestia sanguinaria?

Y preguntándole el Prior dónde estaba:

- Aquí está un demonio -contestó- bajo la figura de una viejezuela; pero, gracias a Dios, no le temo, porque la verdadera fe me salva.

Y al poco descansó en el Señor.


XV. Contó el mismo Hermano que en el convento de Puy, en Provenza, otro Hermano de nombre Guillermo, sacerdote, puesto ya sobre la ceniza después de recibida la Extrema-Unción, despertando como de un pesado sueño, levantó la mano derecha, restregó los ojos, y presente toda la Comunidad dijo:

- Gozaos, Hermanos, porque hay gozo grande en los cielos y vosotros todos os veréis en aquel gozo. Ahora mismo está todo el coro lleno de ángeles que me esperan.

Y vuelto al Prior dijo:

- ¿No habéis visto al ángel que me ha dado el beso de la paz?

Preguntándole el Prior si tenía alguna cosa más que decirle, contestó:

- Ya no estoy bajo vuestra jurisdicción, el Señor cuidará de mí.

Dijo esto porque en su enfermedad le había tratado alguna vez duramente dicho Prior; y después de esto expiró en el Señor.

Esto oyó y escribió el mencionado Fr. Raymundo, por donde pueden aprender los Prelados y servidores cuánto deben guardarse de contristar a los enfermos, a los cuales visitan los ángeles y con obsequios consuelan.


XVI. En la Provenza hubo otro Hermano llamado Vigoroso, el cual habiendo servido por muchos años a Dios en la Orden de la Corona, obtenida licencia, entró después en la Orden de los Predicadores, que era la que más le gustaba, y en la cual aprovechando religiosamente, estudiando diligente, predicando fervoroso, confesando con gusto y discreción, grato a los Hermanos, humilde a Dios y obediente a los Prelados, batalló por el Señor más de quince años. Habiendo, por fin, enfermado gravemente en el convento de Burdeos, confesó generalmente sus pecados al Provincial, y al otro día por la mañana, como le dijese el Prior delante de dos Hermanos y del médico que no temiera, que saldría de aquella enfermedad, porque su pulso y la orina estaban mejor, según dicho de los mismos médicos, él respondió:

- Eso ni lo creo ni lo quiero.

Mandó entonces el Prior que salieran los circunstantes y conjurándole por Cristo que manifestara la causa de su afirmación:

- Ayer -dijo el Hermano- cuando después de la confesión os retirasteis, pidiendo yo al Señor perdón de mis pecados, aparecióseme Cristo y me dijo: Tu Prior oyó tu confesión, y yo te absolví de todo. No te dé pena porque te hayan servido con algún descuido; pronto vendrán mis ángeles que te servirán como quieras.

Murió el Hermano a los pocos días, y el Prior Provincial que esto había oído, lo refirió con todas sus circunstancias al Maestro General de la Orden.


XVII. Cuando Luis, Rey cristianísimo de los Francos, se preparaba para embarcarse en Aguasmuertas, puerto principal de su reino, llegaron al convento de Mompeller, próximo a dicho lugar, muchos Hermanos que le habían de acompañar en la expedición; uno de los cuales, llamado Fr. Pedro Normandino, cayó allí gravemente enfermo; y después de haber confesado generalmente sus pecados y recibido con devoción el Cuerpo de Cristo, puesto ya sobre la ceniza, como es costumbre de los moribundos, llamó con instancia al Subprior con quien se había confesado. Llegado que hubo este padre preguntóle el enfermo si había alguno con él (era tanta su debilidad que ya no veía). Y cuando oyó que estaban los dos solos dijo:

- Carísimo Padre, os diré lo que para mi consuelo y el de los Hermanos me ha demostrado el Señor, de tal modo que podáis contarlo después de mi muerte. Cuando hace poco decíais en el coro la Nona, se me abrió el cielo y me fue revelado el misterio de la Beatísima Trinidad y fui asegurado de mi salvación eterna.

Después de un corto espacio de tiempo, murió dicho Hermano y entró, cómo se cree, en el cielo. Esto escribió y me lo refirió a mí el Subprior mismo.


XVIII. Fr. Julián, de dulce memoria, Prior de Burdeos, yendo al Capítulo General de Inglaterra como Definidor por su Provincia, predijo en presencia de muchos su muerte, diciéndoles que los saludaba para no verlos más; y cuando murió en el convento de Beauvais, en Francia, una persona religiosa que aquel mismo día oraba en la iglesia de los Hermanos de Burdeos, que dista doce jornadas de Beauvais, le vio levantarse de la tierra en nube resplandeciente; y preguntándole dónde iba y cómo iba solo, respondió:

- Voy al Señor, y no temas verme ir solo, porque muy en breve traeré conmigo el convento entero.

La persona que esta visión tuvo, se fue llorando al Subprior de la casa y le contó lo que había visto y la muerte del Prior. Anotó el Subprior el día y la hora y se comprobó que entonces mismo, había en efecto, fallecido. En aquel mismo verano murieron el Lector y once Hermanos del mismo convento de Burdeos, como el Prior había anunciado.


XIX. En el convento de Marsella, hubo un Hermano llamado Pedro de Dijón, joven en gran manera puro y muy agraciado, a quien como le dijese una persona virtuosa haberle visto con ropas blancas y en la mano un cirio, marchar delante de una gran procesión de Santos, refiriéndolo él a un confidente suyo, añadió:

- Ahora creo, Hermano carísimo, que muy pronto me voy a morir; acuérdate de mí.

Consumado, pues, en breve, terminó su carrera, porque era a Dios amable su alma.


XX. Un Hermano en Inglaterra que estaba a punto de morir vio, según le parecía, en primer lugar una multitud de figuras negras y después un coro de Santos con vestidos blancos, los cuales iban de dos en dos procesionalmente, y sobre cada pareja una corona brillantísima sostenida en el aire. Repuesto algún tanto el Hermano, expuso la visión diciendo que los negros eran demonios; los blancos, Hermanos que venían a ayudarle, y la corona sobre cada pareja, el premio debido no a solo el predicador, más también al hermano que le acompaña. Había el dudado si ganaría el premio del predicador, aunque no había predicado, pero que gustosamente había acompañado a muchos predicadores. Después de ésto, arrobado su espíritu y otra vez vuelto en sí, dijo a los Hermanos que había sido llevado al cielo y visto un hermosísimo Evangelio según San Lucas, y añadió:

- Allá me voy a oírlo.

Y dicho esto, descansó en el Señor.


XXI. Fr. Gualterio, del convento Norwicense en Inglaterra, joven de elegante figura, y de mucha elocuencia y ciencia y bellísima índole, estando en la agonía y rezando los Hermanos alrededor suyo los salmos penitenciales y las letanías después de la Unción, dijo:

- Hermanos, el Señor me ha visto desde el principio de estos oficios, y me ha mostrado un lugar muy elevado donde después de Cristo Señor y de su Madre dulcísima he oído el canto sobremanera suave de las vírgenes que me ha llenado de consuelo.

Y poco después añadió:

- Desde ahora nada me podrá atemorizar, porque estoy firme en la verdadera fe y me he entregado todo a la Bienaventurada María.

Despidiéndose, pues, de los Hermanos, comenzó a murmurar el nombre de la Bienaventurada Virgen María, y como tocado de un sueño gratísimo; presentes los Hermanos y orando, se durmió en el Señor.


XXII. En otro convento de Irlanda hubo otro Hermano llamado Fr. Walter, hombre de gran sencillez y piedad, cuya muerte fue revelada anteriormente a otro Religioso del mismo convento. Habiendo, pues, caído enfermo al día siguiente, le preguntó un Hermano cómo estaba, y él contestó:

- Ahora bien, pues el horror a la muerte que hasta aquí tuve, por completo se fue de mí, porque se me apareció Nuestro Señor Jesucristo y me consoló diciéndome que el martes iría a Él (esto era un domingo). Pasada la medianoche del día siguiente, comenzó con gran devoción a decir en la cama la Misa por los difuntos, y cantando el prefacio, después de cierto intervalo, como si dijese el canon, añadió en alta voz:

- Per omnia saecula saeculorum, cantó luego el Pater Noster, y expiró. Era el amanecer del martes, como el Señor se lo había prometido. Esto contó y escribió el Prior de aquel convento.


XXIII. Fr. Enrique, polaco del convento Warstilaviense, hallándose ya a punto de morir, recibidos devotamente los sacramentos de la Eucaristía y Extrema-Unción, puesto en la agonía, clavó sus ojos en una cruz que ante él estaba y comenzó a cantar el final de aquella antífona:

- Seguro y alegre me llego a ti para que tú, también gozosa, me recibas a mí, discípulo de Aquel que pendió de ti. Y como el Hermano que le asistía (y esto nos escribió de su propia mano) le preguntase qué veía, dijo:

- Veo al Señor Jesucristo y sus Apóstoles.

Y preguntándole si sería asociado a su colegio, contestó:

- Si, y todos los Hermanos que cumplan con su Orden, serán en el orden de los Apóstoles colocados.

Y repitiendo esto, y mirando de nuevo a la cruz, comenzó a sonreír dulcemente y batir palmas, manifestando con los ojos y las manos el gozo de su espíritu. Pasado un poco de tiempo y presentes los Hermanos y orando, dijo:

- Aquí están los demonios herejes que quieren pervertir mi fe; pero yo creo que Padre, Hijo y Espíritu Santo son un solo Dios verdadero.

Y dicho esto entregó al Criador su espíritu.


XXVI. Raymundo de Lausana, hombre religioso y veraz, de quién varias veces se ha hecho mención, refirió que siendo el enfermero en Bolonia y pidiéndole la Unción un enfermo, por nombre Bonifacio, difirió dársela por no llamar a la Comunidad, y se fue a dormir. Pero volvió luego después de Maitines, y díjole entonces el enfermo:

- ¡Oh Hermano! ¿Qué has hecho? Si anoche hubiese recibido el Cuerpo del Señor estaría ahora en el palacio que he visto, donde estaba el Maestro Reginaldo y Fray Roberto y otros Santos Hermanos que han muerto, los cuales saliendo a mi encuentro y recibiéndome con mucho gozo, me hicieron sentar con ellos; pero estando yo gozando de su compañía entró Cristo Señor en el palacio y me dijo: - Es preciso que salgas de aquí, porque aún no me has recibido. Por donde comprendo que si anoche me hubieses dado la Comunión y la Unción, como te pedía, sin duda me hubiera quedado con los Santos, nuestros Padres, en aquel tan ameno palacio.

Notas:

1) El Beato Gil de Santarén.

2) Conferencia o conversación sobre cosas espirituales.

3) Hasta aquí la narración del Beato Gil de Santarén.


OBJECIONES CONTRA LA RELIGIÓN (24)

Pero la Iglesia, ¿es hoy lo que el Evangelio puro la manda ser, lo que fueron los primeros cristianos?

Por Monseñor de Segur (1820-1881)


No me harías esta pregunta si hubieras ya comprendido, como se debe, que la Iglesia, fundada como está por Dios mismo y perpetuamente asistida por el Espíritu Santo, no puede menos de ser perpetuamente fiel a todos los preceptos y a toda doctrina de que la hizo depositaria, maestra y administradora, su fundador Jesucristo.

Pero tú, sin saberlo quizás ni quererlo, te dejas llevar por todo lo que te dicen los enemigos de la Iglesia; y precisamente una de las cosas que más te repiten es que la Religión cristiana no es ya lo que fue en su principio; que se ha echado a perder en manos de los curas; que el cristianismo de hoy no es ya el de los primeros cristianos, y que se ha corrompido la primitiva pureza del Evangelio.

Los que estas cosas dicen descubren bien los fines que se proponen, cuando añaden: que es menester reformar el Cristianismo, y echar a un lado a la Iglesia Católica y a los curas como causantes que son de las corrupciones del Evangelio; que lo conveniente es que cada cristiano, por sí y ante sí, se arregle una religión allá para su uso particular; y que se basta y se sobra cada cual para saber y cumplir la verdadera doctrina de Jesucristo, sin que nadie se la explique ni le ayude a practicarla.

A poco que repares, hijito, verás que toda esta palabrería no es más ni menos que una repetición de lo que decía y pretendía Lutero, y de lo que dicen y pretenden todas las sectas protestantes. Los malos católicos que dicen y pretenden eso mismo, son, o unos hombres de poco juicio que se dejan engañar y que ignoran el daño que hacen a su Religión, o bribones que ven en la Iglesia un obstáculo perpetuo a sus proyectos depravados, y que, aparentando querer el evangelio puro y el Cristianismo primitivo, lo que quieren en realidad es matar hasta el nombre de cristiano, y no dejar con vida ni una palabra del Evangelio.

Pues bien, para responderte con una sola palabra a todo este barullo, te diré que si tú eres buen católico, puedes estar cierto de que practicas el Evangelio en toda su pureza, y de que crees, y esperas, y amas, y obras lo mismo que los primeros cristianos.

Y la razón de esto es muy clara. El Cristianismo es una ley de Dios, y no puede alterarse ni destruirse como las leyes de los hombres. Puede, sí, parecer distinta, y lo es, efectivamente, en algunas de sus prácticas exteriores, que no se realizan hoy de la misma manera que en tiempo de los primeros cristianos; pero el fondo siempre es el mismo, es decir, siempre es uno mismo el dogma y una misma la doctrina, hoy, como el primer día de su existencia, y como ha sido diecinueve siglos que lleva de vida.

La Iglesia ha sido fundada por Dios y para los hombres. En cuanto es obra divina, salió de manos de su autor con toda la perfección que le es propia; pero en cuanto ha sido fundada para los hombres, es indispensable que no veamos de un golpe toda su perfección, sino que la vayamos descubriendo y se vaya realizando entre nosotros, como todo se realiza entre los hombres, es decir, poco a poco, por grados y sucesivamente.

¿Naciste tú con toda la perfección de hombre que te es propia? No; primero fuiste un niño, luego adulto, luego ya hombre hecho y en todo el lleno de tu fuerza y de tu razón. Y, sin embargo, ¿no eres tú hoy el mismo que cuando eras niño y cuando adulto?

Pues, comparativamente, así sucede con la Iglesia. De manos de Dios salió fundada ya con todo cuanto le era necesario para llegar a su perfección; pero, como todas las obras de Dios hechas para el hombre, se va perfeccionando por grados a la vista de los hombres para quienes ha sido fundada.

Ahora bien, todo lo que se desenvuelve y se perfecciona por grados, varía en sus formas y tiene tantos estados diferentes cuantos son los grados por donde pasa para llegar a la perfección. Pero esta diferencia de estados no lleva consigo una diferencia de la cosa en sí misma, sino únicamente de las formas con que se desenvuelve y perfecciona.

No es diferente de sí misma la encina que ves en el bosque de lo que fue cuando era tallo y cuando era arbusto; son, en sí, diferentes su tamaño y la cantidad de los frutos. No eres tú hoy otro ser distinto del que eras cuando niño y cuando joven; son, si, distintas las formas de tu cuerpo y el caudal de tus conocimientos y tus afectos.

Pues del propio modo, la Iglesia Católica no es hoy otra cosa distinta de lo que fue en el Cristianismo primitivo; son, si, mayores los tesoros de verdad, de poder y de virtud que ha descubierto a los hombres, y son distintas algunas formas exteriores de su organización; pero estas en nada alteran ni varían lo que en su fondo fue desde su principio en tiempo de los primeros cristianos. Esta verdad se comprueba más y más cada día que ya siendo mejor estudiada y más conocida la historia de la Iglesia. Este estudio y este conocimiento, aumentados cada día con los nuevos descubrimientos que se hacen, ha bastado para convertir al Catolicismo a muchos protestantes sabios y hombres de buena fe, que registrando los escritos y monumentos de los tres primeros siglos de la Iglesia, han encontrado pruebas indudables de que los primitivos cristianos tuvieron ya la misma fe y el mismo culto que tenemos hoy los católicos.

Han visto que siempre se ha creído en la soberanía espiritual del Papa, Obispo de Roma, sucesor de San Pedro, y que se le ha tenido por maestro supremo de la doctrina cristiana, juntamente con los Obispos, sucesores de los Apóstoles.

Han visto que los primeros cristianos celebraban el culto divino con la misma pompa que nosotros, y, sobre todo, el Santo Sacrificio de la Misa, con todas las ceremonias que hoy se celebran en los altares católicos, y cuya mayor parte data del tiempo mismo de los Apóstoles.

Han visto que los primeros cristianos profesaron el culto de la Santísima Virgen, Madre de Dios, y de los Santos, y que veneraron sus imágenes y reliquias, como lo hacemos los católicos, y que recibieron y practicaron los mismos Sacramentos que nosotros, incluso la confesión auricular al sacerdote, etc., etc.

Y si alguna duda pudiera quedar de todo esto, acaban de descubrirse, hace poco tiempo, en las catacumbas de Roma (principalmente en la llamada de Santa Inés, que data de mediados del siglo segundo de la Iglesia), varias capillas subterráneas, con altares en que estaban guardadas algunas reliquias con pinturas e imágenes de la Santísima Virgen, con una silla pontificial, con pilas de agua bendita, y confesionarios, y otras muchas cosas que prueban hasta qué punto, en las prácticas más exteriores del culto, obramos los católicos como obraron los cristianos primitivos.

Por aquí puedes comprender la contradicción en que incurren los protestantes y los malos católicos que secundan sus intenciones, al decir, por un lado, que ellos pretenden restablecer el Cristianismo primitivo, y por otro, al condenar creencias y prácticas que está probado sernos comunes a los católicos y a los primeros cristianos.

En resumen, hijito, la Iglesia Católica sabe perfectamente, porque así se lo prometió Jesucristo, lo que los cristianos debemos creer y lo que debemos obrar; oigamos dóciles la voz de la Iglesia, sigamos sus preceptos y sus consejos, y así tendremos el Evangelio puro, es decir, la fe verdadera y el verdadero culto que tuvieron y profesaron los cristianos primitivos, sumisos en todo a la voz de la Iglesia.

Los que nos dicen que la Iglesia ha falseado la Religión, los que quieren que tengamos una fe y un culto, distinto de lo que ella enseña, nada más pretenden sino apartarnos de nuestra madre que nos ama, para entregarnos sin defensa en manos del error y de las más brutales pasiones.

ITALIA: EL SACERDOTE RAMON GUIDETTI FUE EXCOMULGADO POR DECIR LA VERDAD

Se trata del segundo párroco italiano excomulgado por haber efectuado comentarios considerados “cismáticos” y por sembrar “dudas de fe entre los fieles”.


El obispo de Livorno (Toscana, Italia), monseñor Simone Giusti, ha decidido a la excomunión del sacerdote italiano Don Ramon Guidetti, por afirmar que Bergoglio fue elegido en 2013 con un procedimiento inválido y definirlo como un antipapa.

Guidetti es el segundo sacerdote italiano excomulgado, cancelado por haber efectuado comentarios que los secuaces de Bergoglio consideran “cismáticos” y porque “siembran dudas de fe entre los fieles”. 

El sacerdote Alessandro Minutella de Palermo (Sicilia) fue “misericordiado” de la misma manera hace seis años “por haber cometido un ‘delito contra la fe y la unidad de la Iglesia’, como cismático”, según se informó entonces.

La excomunión del sacerdote italiano tuvo lugar la víspera de Año Nuevo, con un acta formal entregada al sacerdote por haber hablado “en términos sacrílegos” de la figura del “pontífice” durante una homilía conmemorativa de Benedicto XIV un año después de su muerte. Recordemos que “sacrílego” significa: “Lesión o profanación de cosa, persona o lugar sagrados”. Es apropiado preguntar ¿DESDE CUÁNDO UN HEREJE (POR DECIR LO MÍNIMO) ES SAGRADO?

Este valiente sacerdote afirmó además que Bergoglio es “un jesuita masón vinculado a las potencias mundiales”, que “no es el papa sino un usurpador”.

En su homilía, habló también sobre el rayo que cayó sobre la estatua de San Pedro en el Santuario de Nuestra Señora del Rosario, en San Nicolás (Bs As) y que la descarga calcinó el halo y las llaves de la escultura. “El halo, porque Pedro ya no es un santo (...) Y las llaves porque el buen Benedicto (¿?) se las quedó”, dijo el sacerdote.


Cacería de brujas

La diócesis de Livorno advirtió en el comunicado a sus sacerdotes y fieles “no participar en eventuales celebraciones u otras prácticas de culto con el sacerdote sancionado” porque eso “conllevaría ipso facto la gravísima pena de la excomunión”.


Pidamos a Dios que nos dé más sacerdotes que cumplan su misión de guiar a los fieles hacia la verdad y la salvación de sus almas, y se atrevan a señalar al enemigo infiltrado dentro de la Iglesia, vestido de blanco, que se complace en fomentar el pecado y la perdición del rebaño que supuestamente debería proteger.




jueves, 4 de enero de 2024

COMUNICADO DEL DICASTERIO PARA LA DOCTRINA DE LA FE SOBRE LA RECEPCIÓN DE FIDUCIA SUPPLICANS

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe advierte a los obispos que no pueden prohibir a los sacerdotes bendecir las uniones pecaminosas. A continuación, el comunicado.


Escribimos este Comunicado de Prensa para contribuir a aclarar la recepción de la Fiducia Supplicans, al tiempo que recomendamos una lectura completa y atenta de la Declaración para comprender mejor el sentido de su propuesta.

1. Doctrina

Los comprensibles pronunciamientos de algunas Conferencias Episcopales sobre el documento Fiducia supplicans tienen el valor de poner de relieve la necesidad de un período más largo de reflexión pastoral. Lo expresado por estas Conferencias Episcopales no puede interpretarse como una oposición doctrinal, porque el documento es claro y clásico sobre el matrimonio y la sexualidad. Hay varias frases contundentes en la Declaración que no dejan lugar a dudas:

“La presente Declaración se mantiene firme en la doctrina tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio, no permitiendo ningún tipo de rito litúrgico ni bendiciones similares a un rito litúrgico que puedan causar confusión”. Actúa, ante las parejas irregulares, “sin validar oficialmente su situación ni modificar en modo alguno la enseñanza perenne de la Iglesia sobre el matrimonio” (Presentación).

“Son inadmisibles los rituales y oraciones que puedan crear confusión entre lo que es constitutivo del matrimonio, como 'unión exclusiva, estable e indisoluble entre un hombre y una mujer, naturalmente abierta a engendrar hijos' y lo que lo contradice. Esta convicción se basa en la doctrina católica perenne del matrimonio. Sólo en este contexto las relaciones sexuales encuentran su sentido natural, propio y plenamente humano. La doctrina de la Iglesia sobre este punto permanece firme”
(4).

“Tal es también el sentido del Responsum de la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe cuando afirma que la Iglesia no tiene poder para impartir una bendición a las uniones entre personas del mismo sexo” (5).

“Puesto que la Iglesia siempre ha considerado moralmente lícitas sólo las relaciones sexuales que se viven dentro del matrimonio, no tiene potestad para conferir su bendición litúrgica cuando ésta, de algún modo, pueda ofrecer una forma de legitimación moral a una unión que presume de ser matrimonio o a una práctica sexual extramatrimonial” (11).

Evidentemente, no habría lugar a distanciarse doctrinalmente de esta Declaración o a considerarla herética, contraria a la Tradición de la Iglesia o blasfema.


2. Acogida práctica

Algunos Obispos, sin embargo, se expresan de forma particular sobre un aspecto práctico: las posibles bendiciones de parejas irregulares. La Declaración contiene la propuesta de bendiciones pastorales breves y sencillas (ni litúrgicas ni ritualizadas) de parejas irregulares (no uniones), subrayando que se trata de bendiciones sin forma litúrgica que no aprueban ni justifican la situación en la que se encuentran estas personas.

Documentos del Dicasterio para la Doctrina de la Fe como Fiducia supplicans pueden tardar, en sus aspectos prácticos, más o menos tiempo en aplicarse dependiendo de los contextos locales y del discernimiento de cada obispo diocesano con su diócesis. En algunos lugares no hay dificultades para su aplicación inmediata, en otros es necesario no innovar nada y tomarse el tiempo necesario para su lectura e interpretación.

Algunos Obispos, por ejemplo, han estipulado que todo sacerdote debe realizar una obra de discernimiento y que, sin embargo, sólo puede realizar estas bendiciones en privado. Nada de esto es problemático si se expresa con el debido respeto a un texto firmado y aprobado por el mismo Sumo Pontífice, buscando de alguna manera dar cabida a la reflexión contenida en el mismo.

Cada Obispo local, en virtud de su propio ministerio, tiene siempre la facultad de discernir in situ, es decir, en aquel lugar concreto que conoce más que los demás porque es su rebaño. La prudencia y la atención al contexto eclesial y a la cultura local podrían permitir modos distintos de aplicación, pero no una negación total o definitiva de este camino propuesto a los sacerdotes.


3. La delicada situación de algunos países

El caso de algunas Conferencias Episcopales debe entenderse en su propio contexto. En varios países existen fuertes cuestiones culturales e incluso legales que requieren tiempo y estrategias pastorales que vayan más allá del corto plazo.

Si hay legislaciones que condenan con cárcel y en algunos casos con tortura e incluso muerte el mero hecho de declararse homosexual, huelga decir que una bendición sería imprudente. Está claro que los obispos no quieren exponer a las personas homosexuales a la violencia. Sigue siendo importante que estas Conferencias Episcopales no defiendan una doctrina diferente a la de la Declaración aprobada por el Papa, ya que es la doctrina de todos los tiempos, sino que propongan la necesidad de estudio y discernimiento para actuar con prudencia pastoral en un contexto como éste.

En verdad, no son pocos los países que, en diversos grados, condenan, prohíben y penalizan la homosexualidad. En estos casos, más allá de la cuestión de las bendiciones, hay una gran tarea pastoral de largo alcance que incluye la formación, la defensa de la dignidad humana, la enseñanza de la Doctrina Social de la Iglesia y diversas estrategias que no admiten prisas.


4. La verdadera novedad del documento

La verdadera novedad de esta Declaración, la que exige un generoso esfuerzo de acogida y de la que nadie debería declararse excluido, no es la posibilidad de bendecir a las parejas irregulares. Es la invitación a distinguir entre dos formas distintas de bendición: la “litúrgica o ritualizada” y la “espontánea o pastoral”. En la Presentación se explica claramente que “el valor de este documento es [...] el de ofrecer una contribución específica e innovadora al significado pastoral de las bendiciones, que permite ampliar y enriquecer la comprensión clásica de las bendiciones estrechamente vinculada a una perspectiva litúrgica”. Esta “reflexión teológica, basada en la visión pastoral del Papa Francisco, implica un verdadero desarrollo respecto a lo que se ha dicho sobre las bendiciones en el Magisterio y en los textos oficiales de la Iglesia”.

En el trasfondo está la valoración positiva de la “pastoral popular” que aparece en muchos de los textos del Santo Padre. En este contexto, el Santo Padre nos invita a una valoración de la fe sencilla del Pueblo de Dios, que incluso en medio de sus pecados sale de la inmanencia y abre su corazón para pedir la ayuda de Dios.

Por esta razón, más que referirse a la bendición de parejas irregulares, el texto del Dicasterio ha adoptado el alto perfil de una “Declaración”, que representa mucho más que un responsum o una carta. El tema central, que invita especialmente a profundizar y enriquecer nuestra práctica pastoral, es la comprensión más amplia de las bendiciones y la propuesta de incrementar las bendiciones pastorales, que no requieren las mismas condiciones que las bendiciones en un contexto litúrgico o ritual. En consecuencia, más allá de polémicas, el texto pide un esfuerzo de reflexión serena, con corazón de pastores, libre de toda ideología.

Aunque algunos obispos consideren prudente no dar estas bendiciones por el momento, sigue siendo cierto que todos necesitamos crecer en la convicción de que las bendiciones no ritualizadas no son una consagración de la persona o pareja que las recibe, no son una justificación de todas sus acciones, no son una ratificación de la vida que lleva. Cuando el Papa nos pidió crecer en una comprensión más amplia de las bendiciones pastorales, nos propuso pensar en un modo de bendecir que no nos exija poner tantas condiciones para este sencillo gesto de cercanía pastoral, que es un medio para promover la apertura a Dios en medio de las más diversas circunstancias.


5. ¿Cómo son concretamente estas “bendiciones pastorales”?

Para distinguirse claramente de las bendiciones litúrgicas o ritualizadas, las “bendiciones pastorales” deben ser ante todo muy breves (cf. n. 28). Son bendiciones de pocos segundos, sin ritual y sin bendición. Si dos personas se acercan juntas para invocarla, se pide simplemente al Señor paz, salud y otros bienes para estas dos personas que la solicitan. Al mismo tiempo, se pide que vivan el Evangelio de Cristo con plena fidelidad y que el Espíritu Santo libre a estas dos personas de todo lo que no corresponda a su voluntad divina y de todo lo que requiera purificación.

Esta forma no ritualizada de bendición, con la sencillez y brevedad de su forma, no pretende justificar nada que no sea moralmente aceptable. Obviamente no es un matrimonio, pero tampoco es una “aprobación” o ratificación de nada. Es simplemente la respuesta de un pastor a dos personas que piden la ayuda de Dios. Por tanto, en este caso, el pastor no pone condiciones ni quiere conocer la vida íntima de estas personas.

Puesto que algunos se han planteado la cuestión de cómo podrían ser estas bendiciones, veamos un ejemplo concreto: imaginemos que en medio de una gran peregrinación una pareja divorciada en nueva unión dice al sacerdote: “Por favor, danos la bendición, no encontramos trabajo, él está muy enfermo, no tenemos casa, la vida se nos está haciendo muy pesada: ¡que Dios nos ayude!”.

En este caso, el sacerdote puede recitar una sencilla oración como ésta: “Señor, mira a estos hijos tuyos, concédeles salud, trabajo, paz y ayuda mutua. Líbrales de todo lo que contradice tu Evangelio y concédeles vivir según tu voluntad. Amén”. Y concluye con la señal de la cruz sobre cada uno de ellos.

Es cuestión de 10 o 15 segundos. ¿Tiene sentido negar este tipo de bendición a estas dos personas que la imploran? ¿No deberíamos apoyar su fe, poco o mucho, ayudar a sus debilidades con la bendición divina, y dar cauce a esa apertura a la trascendencia que podría llevarles a ser más fieles al Evangelio?

Para evitar malentendidos, la Declaración añade que cuando una pareja en situación irregular solicite la bendición, “aunque se exprese fuera de los ritos prescritos por los libros litúrgicos [...] esta bendición nunca se realizará al mismo tiempo que los ritos civiles de unión, ni siquiera en conexión con ellos. Ni siquiera con los vestidos, gestos o palabras propios de un matrimonio. Lo mismo se aplica cuando la bendición es solicitada por una pareja del mismo sexo” (39). Queda claro, por tanto, que no debe tener lugar en un lugar importante del edificio sagrado o delante del altar, ya que esto también crearía confusión.

Por esta razón, cada obispo en su diócesis está autorizado por la Declaración Fiducia suplicans a activar este tipo de bendiciones simples, con todas las recomendaciones de prudencia y cuidado, pero en ningún caso está autorizado a proponer o activar bendiciones que puedan parecerse a un rito litúrgico.


6. Catequesis

En algunos lugares, tal vez, será necesaria la catequesis para ayudar a todos a comprender que este tipo de bendiciones no son una ratificación de la vida llevada por quienes las invocan. Menos aún son una absolución, pues estos gestos están lejos de ser un sacramento o rito. Son simples expresiones de cercanía pastoral que no plantean las mismas exigencias que un sacramento o un rito formal. Todos tendremos que acostumbrarnos a aceptar que si un sacerdote da este tipo de bendiciones sencillas, no es un hereje, no está ratificando nada, no está negando la doctrina católica.

Podemos ayudar al Pueblo de Dios a descubrir que este tipo de bendiciones son simples canales pastorales que ayudan a las personas a manifestar su fe, aunque sean grandes pecadores. Por lo tanto, al dar estas bendiciones a dos personas que se unen para implorarla espontáneamente, no las estamos consagrando ni las estamos felicitando o aprobando este tipo de unión. De hecho, lo mismo ocurre cuando bendecimos a individuos, pues el individuo que pide la bendición -no la absolución- puede ser un gran pecador, pero no le estamos negando ese gesto paternal en medio de su lucha por sobrevivir.

Si esto queda claro a través de una buena catequesis, podemos liberarnos del miedo a que estas bendiciones nuestras expresen algo inadecuado. Podemos ser ministros más libres y quizás más cercanos y fecundos, con un ministerio lleno de gestos de paternidad y cercanía, sin miedo a ser malinterpretados.

Pidamos al Señor recién nacido que derrame sobre todos una bendición generosa y gratuita, para que vivamos un 2024 santo y feliz.

Víctor Manuel Card. Fernández
Prefecto

Mons. Armando Matteo
Secretario de la Sección Doctrinal


UN COMUNICADO DE PRENSA DEL DICASTERIO PARA LA DOCTRINA DE LA FE

Es necesario aclarar el oscuro nuevo comunicado de “Tucho” Fernández

Por Néstor Martínez


El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha emitido un comunicado de prensa acerca de la recepción de Fiducia Supplicans, del cual nos interesa comentar algunos pasajes. Todos los resaltados en negrita son nuestros.


“La verdadera novedad de esta Declaración, que exige un generoso esfuerzo de acogida y de la que nadie debe declararse excluido, no es la posibilidad de bendecir a las parejas irregulares. Es la invitación a distinguir entre dos formas diferentes de bendiciones: “litúrgicas o ritualizadas” y “espontáneas o pastorales”.

Parece seguirse de aquí que las bendiciones litúrgicas no son pastorales, lo cual si así fuera obviamente iría contra todo lo que se ha dicho en la Iglesia siempre al respecto y debería provocar el horror de todos los liturgistas especialmente después del Concilio Vaticano II.

Esta “reflexión teológica, basada en la visión pastoral del Papa Francisco, implica un desarrollo real respecto de lo que se ha dicho sobre las bendiciones en el Magisterio y en los textos oficiales de la Iglesia”.

Una reflexión teológica basada en la visión pastoral de un Papa y que es un “desarrollo real respecto de lo que se ha dicho sobre las bendiciones en el Magisterio y en los textos oficiales de la Iglesia” ¿qué fundamento teológico real tiene?

La Teología se basa en la Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. A las dos primeras aquí no se las nombra, por la excelente razón de que obviamente no dicen nada respecto de tales bendiciones, y sí mucho de lo que se sigue que no se pueden dar, y al otro se lo nombra pero para decir que tampoco dice nada al respecto. ¿Y entonces?

“Para distinguirlas claramente de las bendiciones litúrgicas o ritualizadas, las “bendiciones pastorales” deben ser, ante todo, muy breves (cf. n. 28). Son bendiciones que duran unos segundos, sin ritual y sin bendicional”.

Otra novedad grande es introducir la duración temporal como criterio de admisibilidad teológica, especulativa o práctica. Dicho en criollo, el pecado que dura poco tiempo es pecado igual.

“Si dos personas se acercan juntas a invocarlo, simplemente piden al Señor paz, salud y otros bienes para estas dos personas que lo solicitan”.

Pero ¿porqué “juntas”? ¿Por qué el documento insiste en que tienen que ir juntas a pedir la bendición? Se las puede perfectamente bendecir por separado, primero una de ellas, luego la otra. ¿Cuál es la razón por la que tengan que ir juntas, sino porque se quiere bendecir la unión misma, que es justamente lo que en los casos a los que se refiere toda esta temática no se puede bendecir porque es pecado?

“Es únicamente la respuesta de un pastor a dos personas que piden la ayuda de Dios, por lo que en este caso el pastor no impone condiciones y no quiere conocer la vida íntima de estas personas”.

¿Y por qué tienen que ser solamente dos personas? ¿Por qué no tres o cuatro o cinco? Pero además, de nuevo ¿por qué juntas? Tiene que haber una razón. No se va al sacerdote en grupo y se le dice simplemente “Queremos que nos bendiga juntos”. Se le da alguna razón: “Somos el equipo de bridge de la parroquia de San Filiberto”.

Y aquí la razón es la que impide la bendición: “Somos una “pareja irregular”. Claro, el sacerdote no tiene porqué conocer la vida íntima de los miembros del equipo de bridge de la parroquia de San Filiberto para darles la bendición. Pero si le dicen “somos (mal llamados) divorciados vueltos a casar” o “somos pareja del mismo sexo (se entiende, que vivimos remedando la relación marital)” entonces ya la conoce, al menos conoce lo suficiente para ver que es situación objetiva de pecado y que no puede por eso mismo bendecirla.

“Imaginemos que en medio de una gran peregrinación una pareja divorciada en nueva unión le dice al sacerdote: “Por favor, danos una bendición, no encontramos trabajo, él está muy enfermo, no tenemos casa, la vida se está volviendo muy difícil: ¡que Dios nos ayude!””

Nuevamente, una distinción: si surgen simplemente del tumulto y dicen nada más que eso y el sacerdote no sabe nada más de ellos ¿porqué no bendecirlos?

Pero si dicen “somos pareja divorciada en nueva unión” (frase horrenda), entonces claro que sí, a ver, venga la señora primero y el señor después. ¿Cuál es el problema? ¿Por qué tienen que ser los dos juntos?

Obviamente, antes de la bendición deberá explicarles que deben salir de su situación objetiva de pecado, cosa que ni FS ni este comunicado dicen.

“En este caso, el sacerdote puede recitar una oración sencilla como esta: "Señor, mira a estos hijos tuyos, concédeles salud, trabajo, paz y ayuda mutua. Libéralos de todo lo que contradice tu Evangelio y permíteles vivir según tu voluntad. Amén". Y concluye con la señal de la cruz sobre cada uno de los dos”.

Eso que se describe ahí es un rito con todas las letras. Y no hace falta libro litúrgico, porque lo esencial lo acaba de proporcionar este mismo comunicado de prensa. Diríamos que ésta es la parte en que trae la rúbrica.

Y lo hace un sacerdote, así que no se ve qué materias le falta aprobar a esto para recibirse de “litúrgico”.

Además, como alguien ya lo ha hecho notar, “ayuda mutua”, en el lenguaje tradicional del Magisterio, significa las relaciones sexuales entre los esposos.

Según esto, en esta oración ya ritualizada en este comunicado mismo se está pidiendo a Dios que conceda a estas personas tener relaciones sexuales contrarias a la ley divina.

“Son unos 10 o 15 segundos”.

Nuevamente, el misterio del tiempo. ¿Qué cambia la duración temporal de un gesto para saber si es acorde o no con la doctrina de la Iglesia?

“Por lo tanto, al dar estas bendiciones a dos personas que se juntan para implorarlas espontáneamente, no las estamos consagrando ni las felicitamos ni aprobamos este tipo de unión. En realidad ocurre lo mismo cuando los individuos son bendecidos, pues el individuo que pide una bendición –no una absolución– puede ser un gran pecador, pero esto no significa que le neguemos este gesto paternal en medio de su lucha por sobrevivir”.

De nuevo, la consabida distinción: una cosa es “Padre, bendígame” (y resulta que el tipo es narcotraficante, pero no lo da a conocer) y otra “Padre, bendígame, que soy narcotraficante y tengo muchos problemas por esa razón”. Sin duda, el sacerdote no tiene porqué preguntarle a cada uno que le pide una bendición si es narcotraficante, pero es que si se lo dicen, como ya dijimos, no hace falta tampoco que pregunte.

Hay que seguir rezando, y mucho, por la Santa Iglesia.


No sin Grave Daño



miércoles, 3 de enero de 2024

EL "HOSPITAL DE CAMPAÑA" DE FRANCISCO SE DERRUMBA

La expresión con la que Francisco definió a la Iglesia en 2013 describe ahora sin piedad los efectos de su “pontificado”, especialmente tras el ascenso de su muy fiel Tucho.

Por Nico Spuntoni


Unos meses después de “su elección”, Francisco dijo que veía a la Iglesia como un hospital de campaña después de una batalla. Una metáfora burlonamente apropiada para describir las reacciones de las Iglesias locales ante la publicación de Fiducia supplicans. Las Conferencias Episcopales Africanas, una tras otra, devuelven al remitente la petición de bendecir a las parejas irregulares o arcoíris, mientras que en otros lugares intentan salvar la situación con declaraciones que aceptan obstinadamente la novedad, señalando al mismo tiempo - como hizo la Conferencia Conferencia Episcopal Española- “la importancia de no confundir y de hacer esa bendición una celebración distinta del matrimonio canónico”.

Tucho Fernández no hizo más que complacer a los obispos alemanes que pretendían alcanzar este objetivo a través de aquel “comité sinodal” sobre el que Francisco había expresado su preocupación en una carta privada y que, en cambio, se vieron superados por la aceleración del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En Alemania, donde la situación es convulsa desde hace años, Fiducia supplicans puede tener un impacto devastador porque deslegitima a aquellos (pocos) obispos y sacerdotes alemanes que, a pesar de las presiones de la opinión pública y de las organizaciones laicas, han permanecido fieles a Roma y han defendido el Responsum de 2021. También deslegitimada por la Declaración está la figura del colaborador más importante de Bergoglio, el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin, que hace dos meses había reprochado a la Conferencia Episcopal Alemana conminándola a no “expresar una opinión diferente sobre los actos homosexuales”.


EL DOBLE FRACASO

Esto no es necesariamente algo malo desde una perspectiva de futuro para el cardenal veneciano. Fiducia supplicans, de hecho, es un fracaso desde todos los puntos de vista: internamente por la confusión suscitada entre las Iglesias locales, y externamente por la falta de interés mediático por parte de los medios “seculares”. La noticia fue informada, pero no causó el revuelo mediático que probablemente esperaba el “cardenal” Fernández. El texto juega con la ambigüedad de admitir la posibilidad de bendecir a las parejas en situación irregular y entre personas del mismo sexo, cuidando al mismo tiempo de mantener que “no quiere modificar de ningún modo la enseñanza perenne de la Iglesia sobre el matrimonio”. Por lo tanto, el objetivo era, por un lado, inculcar en el discurso periodístico la histórica “apertura” de Bergoglio a las parejas arcoíris y, por otro, mantener contentos a los obispos, previsiblemente opuestos. El objetivo fracasó doblemente porque la cobertura en televisión y periódicos fue limitada, mientras que las Iglesias locales estaban en ebullición. Así fue como la Iglesia del único continente donde el catolicismo no retrocede, se amotinó literalmente.


IMAGEN DETERIORADA

A lo largo de los años, la percepción de un “papa” demasiado “político” le ha alejado del favor de una parte importante de la opinión pública, especialmente en Italia y Argentina. Once años después de aquellas “buenas noches”, la impresión es que “el pontificado de Francisco” ha entrado en una fase de caída libre, quizás gracias al abuso del discurso de “ruptura” con los periodistas más alineados. En el último año, pues, también ha pesado la indignación provocada por la falta de transparencia sobre el escándalo de Rupnik, que alcanzó su punto máximo con la incardinación en Koper. La reacción de la opinión pública sugirió a Bergoglio que debía hacer un brusco cambio de rumbo, enviando al ex jesuita a juicio y luego disolviendo la comunidad de monjas que había fundado. Aún es pronto para entender el destino de Rupnik, pero por primera vez comienza a surgir la posibilidad de que Santa Marta lo haya “abandonado”. Si fuera así, el cardenal Angelo De Donatis también podría pagar el precio, ya que hizo todo lo posible para defenderlo hasta el final y tal vez podría abandonar el Vicariato para encontrarse “estacionado” en un puesto menor en la Curia.


BERGOGLIANOS AGONIZANTES

Francisco sigue gobernando con mano firme y se muestra enérgico, negándose a moverse en silla de ruedas. En el Vaticano, sin embargo, todos saben que el documento de identidad del “pontífice” tiene 87 años de antigüedad. Quiere no revelar demasiada información sobre su situación clínica, pero las dolencias han aumentado en el último año. Esta conciencia significa que los cardenales y obispos que no puede controlar, aunque permanecen en silencio por temor a castigos al estilo Burke, tienen cuidado de no identificarse demasiado con el pontificado actual. “No moriremos bergoglianos” podría ser su lema, sabiendo que este “pontificado” en ningún caso dejará una memoria compartida. Por otra parte, hay quienes saben que deben el papel de poder que hoy ocupan exclusivamente a su cercanía con Bergoglio. El cardenal Fernández lo sabe y actúa desde el antiguo Santo Oficio bajo la consigna de “date prisa”. Cuanto más crece su influencia en Santa Marta, más aumenta la hostilidad hacia él entre quienes creen que la metáfora del “hospital de campaña” debe entenderse en un sentido muy diferente al utilizado en 2013 por Francisco.


La NuovaBQ

¿HA SIDO FRANCISCO “GENERALMENTE ACEPTADO” COMO PAPA?

La “adhesión pacífica” a Bergoglio como “papa” nunca ha existido realmente, ni siquiera entre los miembros declarados de la iglesia conciliar.


Como muchos lectores probablemente sepan, un breve ensayo del obispo Athanasius Schneider, titulado El obispo Schneider proclama: Francisco es el papa, ha circulado en las redes sociales católicas.

En él, el obispo Schneider hace numerosas afirmaciones cuestionables, ambiguas y rotundamente insostenibles que merecen un examen más detenido. Aquí me centraré principalmente en una sola, a saber, su alusión a la cuestión de la “aceptación general”.

En la frase inicial de su ensayo, Schneider afirma:
“No existe autoridad para declarar o considerar inválido a un Papa electo y generalmente aceptado como Papa”.
En primer lugar, en la medida en que Mons. Schneider quiere afirmar que no existe ninguna autoridad en la tierra capaz de deponer a un Papa legítimo, hay que estar de acuerdo.

Sin embargo, parece bastante seguro, basándose en la frase que sigue inmediatamente, que él (como muchos otros) también está sugiriendo que una vez que un hombre es “generalmente aceptado” como Papa, es, de hecho, un Papa válido, independientemente de cualquier obstáculo o impedimento que de otro modo podría impedirle ocupar el cargo papal. Él afirma:
“La práctica constante de la Iglesia hace evidente que incluso en el caso de una elección inválida, esta elección se perfecciona de hecho mediante la aceptación general del nuevo elegido por la abrumadora mayoría de cardenales y obispos”.
La frase anterior, en sí misma, no es objetable, pero sólo en la medida en que se entiende que aborda –y exclusivamente– cuestiones de validez en torno a una determinada elección papal que puede haber sido empañada por irregularidades canónicas o procesales que, por la letra de la ley, podría invalidar el acto.

Por ejemplo, si un cónclave válidamente reunido elige, y presenta a la Iglesia, a un hombre como Papa - incluso si hubiera ciertas, incluso serias, irregularidades de procedimiento, por ejemplo, papeletas que se contaron doblemente, otras papeletas que se perdieron, más votaciones celebradas en un día dado que las permitidas por la regla, etc. - “la aceptación general” de ese hombre como Papa “por la abrumadora mayoría de cardenales y obispos” serviría, como afirma el Obispo Schneider, para “sanar” esos defectos.

NR: Esta “curación” se refiere a los defectos en las elecciones. Punto.

Para ilustrar este punto, imaginemos un futuro cónclave tan infectado de “fervor ecuménico” que elija a alguien que no sea miembro de la Iglesia Católica (por ejemplo, un obispo ortodoxo cismático). En ese caso, ninguna cantidad de la llamada “aceptación universal pacífica”  por parte de nadie será capaz de “curar” este impedimento, convirtiendo así al elegido en un verdadero Papa.

La Catholic Encyclopedia afirma sucintamente lo obvio: 
“Por supuesto, la elección de un hereje, un cismático o una mujer sería nula y sin valor”.
Aun así, el obispo Schneider parece imaginar –o al menos parece sugerir– que la aceptación universal pacífica de un hombre como Papa es capaz de curar prácticamente todos los impedimentos concebibles, convirtiendo el reclamo de ese hombre al papado en un “hecho dogmático”.

En apoyo de este argumento erróneo, se cita con mayor frecuencia y de forma selectiva el comentario del cardenal Louis Billot. (Presumiblemente, el obispo Schneider también tiene a Billot en mente).

Sin embargo, cuando se lee en contexto, se descubre que el tratamiento de Billot en realidad socava cualquier intento de declarar el papado bergogliano como un hecho dogmático basado en la llamada aceptación universal pacífica.

La cita más frecuentemente citada de los escritos de Billot por aquellos que insisten en que el reclamo de Bergoglio al papado es un hecho dogmático probado en virtud de la “adhesión pacífica” únicamente está tomada del Preámbulo de su Tractatus De Ecclesia Christi donde afirma:
…la adhesión pacífica de la Iglesia universal será siempre signo infalible de la legitimidad de la persona del Pontífice y, más aún, incluso de la existencia de todas las condiciones necesarias para la legitimidad misma.
Sin embargo, lo que inevitablemente se ignora cuando se cita a Billot en apoyo del reclamo de Bergoglio al papado es exactamente lo que concierne a esta “adhesión pacífica”. Billot explica:
Por lo tanto, desde el momento en que ha sido aceptado y unido a la Iglesia como cabeza del cuerpo, no podemos seguir considerando la cuestión de un posible error en la elección o de una [posible] deficiencia de cualquier condición necesaria para la legitimidad, porque la mencionada adhesión de la Iglesia cura radicalmente el error en la elección e indica infaliblemente la existencia de todas las condiciones requeridas.
El cardenal Billot deja claro que está abordando las cuestiones que puedan surgir en relación con el proceso electoral en sí. Punto final. Lo que dice es que la “adhesión pacífica” pone fin a esas cuestiones. Ciertamente no está sugiriendo que la llamada “aceptación universal pacífica” solucione todos los impedimentos concebibles al papado.

En otra parte del mismo Tractus, Billot confirma 
“el hecho de que la fe establece al caminante en el estado de ser miembro de la Iglesia de Cristo”.
Luego continúa:
“Ser miembro y ser cabeza están tan esencialmente ordenados que ser miembro es anterior a ser cabeza, como es evidente porque la cabeza debe ser miembro, pero no a la inversa. Luego lo que no es miembro no es cabeza”.
Lo más notable con respecto a Bergoglio es que el cardenal Billot afirma:
“Y así, un hombre carente de fe, como en el caso de un hereje, no es miembro de la Iglesia, por lo tanto, no es cabeza de la misma”.
El Cardenal Billot llega incluso a expresar su opinión de que un verdadero Papa que cae en la herejía (personalmente, a diferencia de un Papa que promulga la herejía en sus autorizadas enseñanzas, algo que la Iglesia nunca ha imaginado ni siquiera como una posibilidad remota), “por el mero hecho de que se convierte en infiel, se convierte en no-papa”.

Todavía no he visto a ningún comentarista de la esfera tradicional destacar esa cita concreta del Tractus de Billot.

Ahora que tenemos claro el tipo de cuestiones que la “adhesión pacífica” –o como dice el obispo Schneider, la “aceptación general” de un hombre como Papa– resuelve, consideremos lo que realmente implica la “adhesión pacífica”.

Según el cardenal Billot, la “adhesión pacífica” es mucho más que simplemente decir que un determinado hombre es Papa. Más bien, implica y se manifiesta mediante la participación de uno en la relación superior-súbdito que define el papado.

Billot escribe:
“No es necesario buscar muy lejos la prueba de esto [que la adhesión de la Iglesia universal es signo infalible de la legitimidad de un Pontífice determinado]... la encontramos inmediatamente en la promesa y en la providencia infalible de Cristo: 'Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella', y 'He aquí que yo estaré con vosotros todos los días'. Porque la adhesión de la Iglesia a un falso Pontífice sería lo mismo que su adhesión a una falsa regla de fe, visto que el Papa es la regla viva de fe que la Iglesia debe seguir y que de hecho sigue siempre”.
El lector atento reconocerá que Su Eminencia está definiendo dos cosas muy importantes en este párrafo, a saber, la verdadera naturaleza de la “adhesión pacífica”, así como la verdadera naturaleza del papado.

En primer lugar, deja claro que la “adhesión de la Iglesia” debe entenderse como “adhesión a una verdadera regla de fe”.

En segundo lugar, afirma que “el Papa es la regla viva de la fe” y, además, dice que la Iglesia “debe seguir y de hecho siempre sigue” al Papa como tal.

Esto, amigos míos, es lo que implica una genuina “adhesión pacífica”.

¿Athanasius Schneider sigue y se adhiere a Francisco como su regla de fe? En otras palabras, ¿mide y conforma su propia comprensión de la fe según el magisterio papal [sic] de Francisco?

No claro que no. Mons. Schneider es muy conocido precisamente porque no sigue a Francisco como regla de fe. Lo mismo puede decirse de todos los clérigos famosos conservadores y figuras destacadas de los medios de comunicación.

Ante esto podríamos preguntar: ¿La “adhesión pacífica” por parte de quién establece una afirmación papal como un hecho dogmático?

Billot nos dice: “Adhesión de la Iglesia…” En otras palabras, adhesión por parte de quienes sostienen y manifiestan externamente la verdadera fe.

¿Y qué diremos de aquellos que se adhieren a Francisco como su regla de fe? Por ejemplo, aquellos que obedientemente dan su consentimiento religioso a las enseñanzas y predicaciones diarias de Jorge Mario Bergoglio, a sus decretos “autorizados”, como Amoris Laetitia, Fratelli Tutti, Laudato Si', Traditionis Cojones, etc.?

A pesar de su presunta sinceridad, estas personas no profesan la Fe Católica. Por lo tanto, su “adhesión pacífica” a Francisco no verifica en absoluto su pretensión papal.

Dicho esto, yo diría que la “adhesión pacífica” a Bergoglio como “papa” nunca ha existido realmente, ni siquiera entre los miembros declarados de la iglesia conciliar.

En su tratamiento del asunto, el padre E. Sylvester Berry (en ingles aquí) alude al “consentimiento prácticamente unánime de los obispos y fieles al aceptar... a un Romano Pontífice como legítimamente elegido”.

Desde el 13 de marzo de 2013, la recepción de Bergoglio dista mucho de alcanzar una “unanimidad práctica”. A lo largo de la última década, teólogos, sacerdotes, obispos y cardenales se han mostrado cada vez más reacios a adherirse pacíficamente a Francisco como regla de fe.

Por último, considere lo siguiente del eminente teólogo preconciliar, Mons. Gerard Van Noort:
Cuando alguien ha actuado constantemente como Papa y ha sido reconocido teórica y prácticamente como tal por los obispos y por la Iglesia universal, es claro que el magisterio ordinario y universal está dando un testimonio del todo claro de la legitimidad de su sucesión. (Sources of Revelation, p. 265)
La palabra “constantemente” nos dice que se trata de algo mucho más que caminar hacia la logia de San Pedro vestido como un Papa. Como mínimo, actuar constantemente como Papa implica manifestar la Verdadera Fe, uno de los requisitos para ser miembro de cualquier rango en la Iglesia. Actuar como Papa también implica necesariamente enseñar y defender la misma. 

No es ninguna exageración decir que desde el primer día, el hombre conocido como “Francisco” ha manifestado constantemente una aversión a la Verdadera Fe, ¡hasta el punto de negar la Señal de la Cruz! 

Lejos de una práctica “unanimidad” de la Iglesia reconociendo a Bergoglio “actuando como Papa”, un considerable (y creciente) número de comentaristas ha, desde el primer día, reconocido públicamente y comentado el grado en que no ha actuado así.

Conclusión: Nunca ha existido una adhesión pacífica y universal al “papado” de Bergoglio; de hecho, todo lo contrario. 

Estrictamente hablando, esto puede no ser suficiente para establecer, como un hecho dogmático, que Francisco es un antipapa, pero ciertamente se acerca.


akaCatholic


DEMOSTRANDO QUE EL ANTIPAPA JUAN XXIII ERA MASÓN

Según el francmasón Yves Marsaudon, el francmasón Angelo Roncalli alcanzó el grado 33 de la francmasonería cuando era nuncio apostólico de París.


Como nuncio apostólico en París, el francmasón Roncalli nombró al francmasón Marsaudon jefe de la división francesa de los Caballeros de Malta [1]. Roncalli aconsejó a Marsaudon que siguiera siendo masón.


Carl J. Burckardt, como embajador suizo en París, conoció a Angelo Roncalli, el nuncio apostólico en París. Cuando se convirtió en el antipapa Juan XXIII, Burckardt escribió a su amigo Max Rychner sobre Juan XXIII:

“Tengo un gran interés por el Papa. Durante mi estancia en París, tuve muchos contactos personales con él, me gustaba mucho. Iba y venía como un joven empleado de embajada, me encontraba con él en todas partes, empezando por la sala M.R.P.* de la sorprendente Madame Abrami (...). Tiene una vasta experiencia del mundo, podría haberse convertido en un excelente capitán de industria, es de pies a cabeza ese campesino bergamasco bienintencionado pero inteligente. Su devoción es sólida pero concisa, acorde con su estilo. Sin embargo, me parece que su sentido común -preciso a corto plazo, pero bastante vago a largo plazo- le impide reconocer el valor de ciertos misterios que trascienden el tiempo y son específicamente católicos. La actitud de creer en los milagros, el respeto de lo sagrado, no le conciernen. Es deísta y racionalista, con la mejor tendencia a ponerse al servicio de la justicia social. A esto se añade una tendencia a tender la mano a todos aquellos que, viniendo de campos totalmente opuestos, se sienten animados por tales esfuerzos (...). Es bueno, abierto, lleno de humor, alejado de la Edad Media Cristiana; de paso entre los ‘philosophes’ franceses, llegó a las mismas conclusiones que los reformadores, con menos pasión metafísica. Muchas cosas cambiarán; después de él, la Iglesia ya no será la misma” [2].

Desde sus puestos, los guardias franceses observaban al francmasón Roncalli vestido de civil, saliendo de su residencia para asistir a las reuniones nocturnas de los jueves del Gran Oriente de Francia [3].

Roncalli vestid0 de civil durante su “papado”

El Gran Maestro Masón del Gran Oriente de Italia declaró en una entrevista a la revista 30 Giorni: “Por lo que a esto se refiere, parece que Juan XXIII fue iniciado (en una logia masónica) en París, y participó en los trabajos de las logias de Estambul” [4].


Notas:

[1] Paul I. Murphy y R. Rene Arlington, La Popessa, 1983, pp. 332-333.

[2] BURCKARDT, Carl Jacob; RYCHNER, Max. Briefe: 1926-1965. Frankfurt: S. Fischer, 1970. Apud “Einsicht”, abr. 1981, p. 303.

[3] Mary Ball Martinez, The Undermining of the Catholic Church (El socavamiento de la Iglesia católica), Hillmac, México, 1999, pág. 117.

[4] Giovanni Cubeddu, 30 Giorni, No. 2-1994., pág. 25.


martes, 2 de enero de 2024

LOS OBISPOS DE TOGO SOBRE “FIDUCIA SUPPLICANS”

Publicamos una traducción del francés de la reciente declaración de los obispos de Togo, en África occidental, sobre la Declaración del Vaticano Fiducia Supplicans.


ENFOQUE DE LA CONFERENCIA DE OBISPOS DE TOGO (CET) TRAS LA DECLARACIÓN DE LA FIDUCIA SUPLICANS SOBRE EL SIGNIFICADO PASTORAL DE LAS BENDICIONES

Reverendos padres

Hermanos y hermanas en la vida consagrada

Hermanos y hermanas en Cristo y la humanidad.

Los obispos de Togo siguen de cerca las preguntas, inquietudes y conmociones suscitadas por la publicación por parte del Dicasterio para la Doctrina de la Fe de la Declaración de la Fiducia supplicans sobre el significado pastoral de las bendiciones, y aclaran y recuerdan a continuación.

La Declaración está lejos de ser un respaldo o validación sacramental de las uniones entre personas del mismo sexo. De ninguna manera es un desafío a las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio. De hecho, entre las muchas preguntas sometidas al Dicasterio para la Doctrina de la Fe, estaba ésta: ¿pueden los ministros de Dios dar bendiciones a todos, cualesquiera que sean sus estados? La respuesta a esta pregunta fundamental inspiró el título dado al documento Declaración sobre el significado pastoral de las bendiciones. Por supuesto, la Iglesia siempre ha dado bendiciones no literarias ordinarias a cualquiera que las solicite. Sin embargo, hay que tener cuidado de que estas bendiciones no se interpreten como un acto litúrgico o semilitúrgico, similar a un sacramento (Fiducia supplicans, n36).

Esta Declaración no modifica la enseñanza de la Biblia y de la Iglesia sobre el matrimonio, definido por el Concilio Vaticano II y reconocido como una alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen entre sí una comunidad para toda la vida, ordenada al carácter de matrimonio o de unión matrimonial, así como para la generación y educación de los hijos (GS, n°48; CEC # 1601; CIC, can, 1055, 1).

Según la Biblia y la doctrina de la Iglesia, la homosexualidad, que se refiere a las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual exclusiva o predominante hacia personas del mismo sexo, se presenta como una grave depravación intrínsecamente desordenada (CF) Ga 19,1-29, Rm 1, 24-27: 1 Co 6, 10, 1 Tm 1, 10, (CDF Decl. Persona Humana. 83), por ser contraria a la ley natural y cerrar el acto sexual al don de la vida, no puede ser aprobada en ningún caso (CL. CEC 2357).

Sin embargo, la Iglesia recomienda que las personas involucradas en relaciones similares sean acogidas con respeto, simpatía y delicadeza. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en sus vidas, y si son cristianos, a unir con el sacrificio de la Cruz del Señor las dificultades que puedan encontrar por su condición (CF. CCC 2758).

En sus respuestas a la Dubia de los Cardenales el 11 de julio de 2023, el Papa Francisco escribió: “tan inadmisibles son los rituales y las oraciones que podrían crear confusión entre lo que es constitutivo del matrimonio, a saber, una unión exclusiva, estable e indisoluble entre un hombre y una mujer, naturalmente abierta a la generación de los hijos”, y lo que lo contradice. Por eso, respecto a la bendición de las parejas homosexuales, los obispos de Togo recomiendan a los sacerdotes que se abstengan de hacerlo.

Los Obispos desean a todos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo 2014.

Que Cristo, que es la bendición del Padre, derrame sobre cada uno la gracia necesaria para el bien de todos.

Lomé, 20 de diciembre de 2023


¿QUÉ IGLESIA NECESITAMOS? CIERTAMENTE NO LA DE FRANCISCO

Lo que intentamos es hacer comprender a nuestros lectores la mens de Jorge Mario Bergoglio, de quien procede el proyecto de Iglesia del “papa” Francisco: una “casa común” para “todos, todos, todos”... menos para los católicos.


Una de las leyes tácitas pero siempre aplicadas de la revolución es que los subordinados son siempre más revolucionarios que los superiores. Ni siquiera eso en la Iglesia es una excepción.

Los más descontentos con este pontificado no son los llamados conservadores, sino los progresistas. En una entrevista concedida al sitio web Kath.ch, el obispo Erwin Kräutler, austriaco de 84 años pero emérito de Xingu (Brasil), dijo del “sínodo sobre la sinodalidad” que “no saldrá nada de él” en términos de cambios doctrinales, porque “aparte de los costes, no se ha hecho nada. El problema es que no se abordaron todos los temas de la reforma”.

El obispo Kräutler está convencido de ello porque algo similar ocurrió en el “sínodo amazónico” de 2019, del que fue “padre sinodal”

“Francisco -relató el obispo austriaco- “nos había dicho a los obispos: 'dadme sugerencias audaces', de hecho 'el 80% de los obispos votaron (la ordenación sacerdotal) por los viri probati y el diaconado femenino'- pero el “papa” no lo aceptó. [...] Es inconcebible que el “papa” Francisco no lo haya mencionado en su exhortación apostólica” (la “Querida Amazonia”, ed.).

Así que, según monseñor Kräutler, la reputación de Francisco de ser un “papa reformista” se está desmoronando.

La verdad es que los progresistas como monseñor Kräutler nunca han entendido realmente la “reforma” que este “papa” se siente llamado a llevar a cabo en “su nueva iglesia”.

Francisco tiene su propio proyecto para la Iglesia que, en algunos puntos, coincide con el de los reformistas doctrinales, pero que en realidad consiste en vivir la fe en una nueva comunidad eclesial “inclusiva”.

A este “papa” no le interesan los cambios doctrinales sustanciales, porque para él el Depositum Fidei, en la vida de los fieles, no tiene una importancia fundamental, sino relativa.

Recordemos el tercer famoso postulado de la exhortación apostólica Evangelii gaudium (su “manifiesto” no de la nueva evangelización de los pueblos, sino desgraciadamente de la “conversión” de la Iglesia): la realidad es más importante que la idea. Atención: la realidad, para Francisco, no es lo real, sino la existencia.

En efecto, el “papa” Francisco es un convencido seguidor de la teología del pueblo -una variante argentina de la teología de la liberación- en la que la Iglesia es considerada no como el Cuerpo Místico de Cristo, sino como “un pueblo en camino” a través de la historia de la humanidad.

Un pueblo que, en este proceso histórico, debe incluir necesariamente a todos. “¡Todos, todos, todos!”, en efecto, dijo Francisco a los obispos portugueses, durante su viaje apostólico a Lisboa con motivo de la JMJ de este año.

Es lo que el joven jesuita Jorge Mario Bergoglio aprendió de su mentor, Pedro Arrupe, el preboste general de la Compañía de Jesús que, durante la XXXII Congregación General de 1974, esbozó el gran proyecto de una Iglesia a escala humana.

Francisco sabe bien que para ello -y así lo está haciendo de hecho, o al menos lo intenta tenazmente- es necesario anteponer no la Doctrina sino la “pastoral”, volviendo así a la primacía de la praxis sobre la teoría.

Los que, como mons. Kräutler, insisten en cambiar la Doctrina, cometen, según Francisco, el mismo error que los conservadores, porque siguen, a su pesar, poniendo en primer lugar el Depositum Fidei y no las “periferias existenciales”.

Lo que urge es abrir procesos pastorales para caminar todos juntos en la historia (esto es la “sinodalidad”) para incluir a todos en la Iglesia, que por fin será a escala humana. Esto es lo que Bergoglio quiere de los obispos, sin admitir ninguna “deserción”.


Cronicas de papa Francisco


lunes, 1 de enero de 2024

LA ESTATUA DE SAN PEDRO ALCANZADA POR UN RAYO

Hace unos días, el 17 de diciembre de 2023, un rayo pulverizó literalmente la Llave y la aureola de la estatua de San Pedro, ubicada en el Santuario de Nuestra Señora del Rosario, en San Nicolás, al norte de Buenos Aires, Argentina.


La fecha no es casual, porque el 17 de diciembre es el cumpleaños de JM Bergoglio, día fatal para la Iglesia Católica; y siendo al mismo tiempo el día anterior a la publicación de la satánica y diabólica Fiducia supplicans.

La ubicación tampoco es casualidad. En primer lugar, el Santuario de San Nicolás está situado en Argentina, tierra natal de Bergoglio, a pocos kilómetros de Buenos Aires, ciudad de la que fue obispo durante mucho tiempo.

Pero, sobre todo, es un lugar de culto y veneración porque en su interior se encuentra la hermosa estatua de Nuestra Señora del Rosario, que se apareció a Gladys Quiroga de Motta durante años, desde principios de los años 1980, entregándole más de 1800 mensajes. En ellos, la Santísima Virgen dice que ha regresado para continuar las Apariciones de Fátima, y ​​muchos mensajes hablan claramente de la terrible lucha entre el diablo y la Iglesia.

¡Finalmente, este evento extraordinario tampoco es una coincidencia! Ya el 11 de febrero de 2013, un rayo cayó sobre la cúpula de San Pedro pocas horas después de la “Declaratio” de Benedicto XVI, por la que renunciaba al ejercicio de sus funciones (Ministerium), manteniendo el Poder Espiritual (Munus) y colocación - él mismo se encuentra de facto en la situación de “residencia impedida”.

El mensaje que el Señor da al mundo entero aparece más claro que nunca: rompiendo hasta la destrucción la Llave, que es el símbolo del Rey de los Apóstoles y que representa la autoridad espiritual del Papa en la tierra; ¡y también desintegrando el halo de la estatua, que a su vez representa su santidad! ¡La ira del Señor apareció desde el cielo, golpeando con relámpagos lo que no pertenece por derecho al falso “Pedro”, aquel que, sentado en el Trono, distorsiona la Palabra de Dios! ¡“Pedro” no es Pedro! ¡Bergoglio no es el Papa!



FELIZ AÑO NUEVO!!!

 

DIARIO 7 TE DESEA