Por el padre Jorge González Guadalix
Si es que no falla y mira que nos cuesta darnos cuenta. Años y años llevamos aguantando a los autoproclamados “poseedores de la verdad conciliar”, los intérpretes infalibles del más puro “espíritu del Vaticano II” sin que se pueda llevarles la contraria en lo que sostienen doctrinalmente, o ponerles ante sus ojos las flagrantes contradicciones de sus vidas. Ya saben: ‘vivan los pobres’ y vivir como señores, ‘viva la Iglesia humilde, sencilla y en salida’, pero nosotros nos situamos en los lugares de decisión y manipulación del resto. Es que es así.
El argumento es viejo de pura repetición: que quiénes somos nosotros para llevarles la contraria y que no hay que juzgar a los demás. Añadimos a esto ese grito de libertad que pide acabar con las normas -especialmente si no les convienen-, y ese otro mantra de no discriminar a nadie por raza, religión, nacionalidad o preferencias sexuales. Genial. Hasta que les aplicas su propia medicina.
Estos días lo de la resignificación del Valle de los Caídos está trayendo cola. Desde la libertad de los hijos de Dios, esa que tantas veces se ha arrojado a la cara de los que califican de intolerantes, hay católicos que no están de acuerdo con lo que se está haciendo y que, aprendiendo de las más viejas tácticas de la izquierda eclesial, miren por dónde, han decidido protestar, y aprendiendo de aquellos cuatro que se manifestaban contra la vivienda de Rouco o que clamaban por una mayor presencia de la mujer gritando a las puertas de cualquier catedral, cuatro manifestantes y siempre algún medio de información dispuesto a cacarearlo, han pensado que si unos lo hacen y sus medios de información lo legitiman, aprueban y difunden, por qué no hacer lo mismo.
Total que han querido convocar lo que les ha dado la gana y donde les ha apetecido, para protestar por algo con lo que no están de acuerdo: la resignificación del Valle de los Caídos. ¿Dónde? A la puerta de la conferencia episcopal. ¿Cuándo? Pues cuando estén los obispos, evidentemente. ¿Y tendrán el apoyo de algún medio de información eclesial? Pues claro, como los otros. ¿O es que lo de manifestarse por una cuestión eclesial y con apoyo mediático es privilegio exclusivo solo de unos pocos? ¡Hasta ahí podíamos llegar!
Intolerable para los nuevos gurús de hoy. Se acabaron la libertad, el respeto y el no juzgar, porque para algún medio especialmente defensor de manifestaciones, reivindicaciones y movidas eclesiales siempre y cuando sean rabiosamente progresistas, el que unos católicos decidan manifestarse reivindicando que el Valle no se toque, lo que es en realidad es “un escrache convocado por ultras” y “alentado por medios de ultraderecha y pseudomedios eclesiales”.
Cojona, que diría mi abuela. Así que en la información religiosa existen los medios y los pseudo medios. Caramba, caramba. ¿Y quiénes reparten el carnet? Porque si en Religión Digital afirman que hay medios y pseudo medios, quiero deducir que ellos son “el medio” y los que están apoyando lo del Valle, sería “el pseudomedio”. Servidor, las cosas claras, en esta división, yo creo que ando más bien por bloguero en pseudomedio o pseudobloguero, o semi bloguero, o bloguero iuxta modum o bloguero ma non troppo. Vaya usted a saber.
Acabo este pseudo post con unos datos que pueden resultar interesantes sobre lectores de medios y pseudomedios de información eclesial.
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Los pseudomedios estamos que nos salimos.
Feliz mañana.