lunes, 15 de abril de 2024

15 DE ABRIL: SANTAS BASILISA Y ANASTASIA, MÁRTIRES


15 de Abril: Santas Basilisa y Anastasia, Mártires 

(✞ 56)

Las ilustres y venerables matronas romanas Santa Basilisa y Santa Anastasia habían recibido la luz de la Fe y la gracia de nuestro Señor Jesucristo por mano de los gloriosos príncipes de los Apóstoles San Pedro y San Pablo; y quedaron tan devotas suyas, que ni aún después que ellos padecieron el martirio, quisieron dejar por temor humano de reverenciarles; antes recogiendo con todo cuidado las venerables reliquias de aquellos santísimos Maestros de nuestra Fe, les dieron secretamente honrada sepultura. 

Más como por este oficio de piedad, fueron acusadas delante del impío y cruelísimo Nerón, este primer perseguidor y fiera sanguinaria, sin respeto por la virtud y nobleza de aquellas piadosas matronas, mandó que las detuviesen y las presentasen a un tribunal cargadas de cadenas.

Pretendió el bárbaro emperador apartarlas del nuevo instituto y vida Cristiana que les habían enseñado los santos apóstoles, más ellas con gran fortaleza confesaron a Jesucristo, diciendo que era verdadero Dios, por el cual habían dado la vida San Pedro y San Pablo, y que ellas estaban dispuestas a confesarle también, derramando la sangre y muriendo; si fuese menester. 

Entonces mandó el tirano que sacasen de su presencia a aquellas damas tan principales y las encerrarse en la cárcel hasta el día siguiente, en el cual se les concedía nueva audiencia, y venida a la hora de comparecer de nuevo ante el tribunal, se mostraron tan constantes e invencibles en la confesión de Cristo, que luego ordenó el ferocísimo emperador matarles a fuerza de tormentos. 

Las azotaron con bárbara inhumanidad, las colgaron en un potro, y abrazaron sus delicadas carnes con hachas encendidas, y viendo los verdugos que todo esto lo sufrían ellas sin quejarse, y que no cesaban de invocar el nombre de Cristo Jesús con gran furor, les arrancaron las lenguas de la boca cortándoselas.

Luego le cortaron los pechos y las atormentaron cruelísimamente hasta que se cansaron de hacer en aquellos santísimos cuerpos la más horrible y sangrienta carnicería, y como no pudieron quebrantar un punto la constancia maravillosa de aquellas mujeres y fuertísimas mártires del Señor, las condenó el tirano a ser degolladas y así confirmaron con su sangre y con su muerte la Doctrina de Dios que habían recibido de los bienaventurados príncipes y esclarecidos maestros de la iglesia romana.


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