29 de abril: San Pedro de Verona (Mártir)
(✞ 1252)
San Pedro de Verona, conocido también como san Pedro Mártir, fue un religioso dominico y sacerdote, miembro del Tribunal del Santo Oficio y mártir italiano. Se lo considera el protomártir de la Orden dominica.
Pedro nació en Verona el 29 de junio de 1205, en una familia de cátaros, quizá relacionados con el gibelinismo veronés. Estudió en una escuela católica en Lombardía, por entonces uno de los centros de la herejía, lo que marcó su educación. Tras estudiar en la universidad de Bolonia, ingresó en la Orden de los Predicadores de la mano de su fundador, Santo Domingo de Guzmán, en 1221.
Inició luego una actividad apostólica intensa: predicó en el norte de Italia (Milán y Venecia) entre 1232 y 1234. Fue Prior en Asti y Piacenza. En Milán fundó el Monasterio Dominico de San Pedro del Camposanto.
Luchando contra las creencias cátaras, se consagró a la formación cristiana de laicos, a la difusión del culto a la Virgen y a la creación de instituciones para la defensa de la ortodoxia católica.
En Florencia trabó nuevas amistades con los después también canonizados Alejo Falconieri y los otros seis fundadores de la Orden de Siervos de María, los llamados Servitas, siendo su consejero.
En 1251 gracias a sus numerosas virtudes, como ser un gran orador y predicador, junto a su gran conocimiento de la Biblia y a su severidad en su forma de vida, el Papa Inocencio IV lo nombró Inquisidor de Lombardía y Prior en Como. Desde que sus superiores lo nombraron en su cargo, evangelizó por toda Italia, predicando en Roma, Florencia, Bolonia, Génova y Como. La gente acudía a verlo y lo seguía, siendo las conversiones numerosas. Habitualmente arremetía contra los católicos que profesaban la fe de palabra pero actuaban en contra con sus actos.
Murió asesinado el 6 de abril de 1252, el sábado de Pascua, al atravesar el bosque de Barlassina, en las proximidades de Séveso, cuando volvía de Como a Milán. Tenía 47 años.
Su asesino, un tal Pietro da Balsamo, llamado también Carino, le asestó un golpe de hacha en la cabeza y una puñalada en el pecho. El crimen habría sido urdido por el obispo hereje Daniele da Giussano y algunos señores milaneses, entre ellos Stefano Confalonieri. El asesino entró posteriormente en la Orden de los Dominicos por los remordimientos que le produjo este acto.
El día 9 de marzo de 1253 (once meses después de su muerte), el Papa Inocencio IV inscribió a Pedro en el catálogo de los Santos e instituyó su fiesta para el día 29 de abril. La fecha de la fiesta de San Pedro de Verona se cambió al día 4 de junio a causa de la reforma del calendario litúrgico de 1969, tras el nefasto conciliábulo Vaticano II.
Reflexión:
San Pedro de Verona nos enseña la importancia de la fidelidad y la valentía en la fe, defendiendo la verdad del Evangelio con la vida misma si es necesario. Su reflexión se centra en la entrega apasionada a Dios como fuente de felicidad duradera, su coherencia entre la predicación y la vida, y su ejemplo como defensor de la Fe contra las falsas doctrinas.
Oración:
Oh Dios, autor y defensor de la Fe, que coronaste con el martirio al Bienaventurado Pedro porque perseveró en la profesión de la Fe Verdadera; concede a tus fieles que la profesemos de palabra y obra y alcancemos así nuestra propia salvación. Por Jesucristo Nuestro Señor.

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