lunes, 3 de agosto de 2026

LAS JERARQUÍAS DE PODER ANGÉLICAS Y HUMANAS

¿Quién debería gobernar en el castillo y quién debería arar los campos?
 
Por el Profesor Plinio Correa de Oliveira


¿Se refleja de alguna manera esta organización del reino angélico —estructurada como vimos aquí y aquí— entre los hombres en la Tierra? ¿Cuál es la naturaleza de la desigualdad entre los hombres en la Tierra?
 
En lo que respecta a los hombres, el principio de que aquellos con facultades cognitivas superiores deben dominar a aquellos con facultades inferiores sigue vigente —o al menos debería— . La jerarquía primaria existente en la Tierra no es claramente visible, pero representa una desigualdad fundamental: la desigualdad entre los hombres a quienes Dios otorgó facultades cognitivas más abundantes —porque así lo decidió— y aquellos a quienes Dios otorgó mayores facultades operativas, pero no facultades cognitivas tan extensas.

¿Cuáles son las facultades cognitivas que determinan el derecho de un hombre a mandar? Para comprender esto plenamente, debemos entender qué se entiende por “facultades cognitivas” y cómo funciona todo el sistema.

Si analizamos el esquema de los ángeles y lo imaginamos aplicado a la Tierra, podríamos pensar que estamos justificando una teocracia, donde los hombres más inteligentes, aquellos con mayor capacidad cognitiva, deberían tener el poder, mientras que los menos inteligentes, aquellos con menor capacidad cognitiva, deberían obedecer. Así, tendríamos un paraíso para los tecnócratas y, hasta cierto punto, un paraíso para los profesores universitarios.

¿Quién debería mandar?

¿Debería gobernar el más virtuoso o el más piadoso?

Existe otra formulación de esto desde la perspectiva de la virtud. Los ángeles no son simplemente los más sabios —es decir, los más inteligentes— sino también los mejores. Muchas personas ven la vida como un carnaval caótico porque no está gobernada por los hombres más virtuosos —virtuosos en el sentido de ser los más piadosos y santos—.

Imaginemos un escenario específico: Alguien llega y dice: “¡Qué injusticia! Conozco a un hombre pobre, sencillo y modesto que es mucho mejor que fulano. Él es quien debería estar al mando. Después de todo, no es el más sabio quien debe gobernar, sino los mejores hombres”.

Este sería un esquema para explicar las desigualdades sociales, justificándolas únicamente en función del talento o la virtud.

Cómo conocen los ángeles el orden de la Providencia

Pasemos al conocimiento iluminador que poseen los ángeles superiores, mediante el cual comprenden el profundo orden de la Providencia. ¿Qué debemos pensar de ello?

Santo Tomás de Aquino aborda el tema. Afirma que la verdadera jerarquía de los seres está determinada por su capacidad cognitiva; por consiguiente, cuanto mayor sea la capacidad cognitiva de un ángel, mayor será su rango. Los serafines contemplan a Dios mismo, viéndolo directamente como el fin último de la creación. Esta es la forma más elevada de contemplación que existe.

Así, poseen una comprensión profunda e ilustrada del orden de la Providencia, no solo en sus líneas generales, sino en cada detalle. De hecho, cuanto más profundo es el conocimiento de algo, mejor se comprenden sus detalles.

Los Querubines no tienen conocimiento directo del orden de la Providencia divina; más bien, lo perciben a través de la imagen que Dios tiene del universo que quiso crear. Al crear el universo, Dios crea una imagen de sí mismo, y es esta imagen la que contemplan los Querubines. Se trata de una forma de conocimiento menos directa.

Por ello, tienen una noción imprecisa del fin último. Tienen una mejor noción de los medios para alcanzar ese fin. Por consiguiente, su visión de los detalles es mucho más limitada. Los Tronos, aunque influyen en el universo, son algo inferior y, por lo tanto, su visión de los detalles también es más limitada.

Santo Tomás afirma que cuanto más avanza este proceso, más confusas se vuelven las ideas de los seres intelectuales respecto al fin general, y por lo tanto, también tienen una noción más vaga e imprecisa de los detalles.

Cómo el hombre conoce el orden de la Providencia

Esta progresión continúa hasta llegar al hombre. En ese punto, el alma humana posee una idea tan general y vaga del orden de la Providencia que tales nociones no bastan para comprenderlo. En cambio, uno debe observar y conocer a los seres individuales para estudiar el orden de la Providencia.

Así, afirma, el alma humana necesita un cuerpo para conocer a los seres individuales y, al analizarlos, comprender el orden de la Providencia. Por lo tanto, el cuerpo no debe ser un obstáculo para el alma, sino más bien un medio a través del cual el alma llega a conocer la realidad. Es esencial para el alma comprender el orden de la Providencia.

A veces tenemos la impresión de que después de la muerte el alma, liberada del cuerpo, se volverá mucho más inteligente. Sin embargo, un alma separada del cuerpo se encuentra en un estado de violencia, pues el cuerpo es el complemento natural que permite al hombre conocer las cosas. Por lo tanto, el hombre necesita conocer las cosas a través de su cuerpo.

El hombre y los animales

Santo Tomás afirma, por consiguiente, que entre los humanos, la verdadera jerarquía se basa en el hecho de que aquellos con mayor capacidad cognitiva mandan sobre aquellos con menor capacidad. A continuación, viene el dominio del hombre sobre los animales, porque estos últimos poseen una capacidad cognitiva que no puede considerarse plena consciencia.

Al carecer de inteligencia, el animal posee su propio modo de cognición, aunque no en el sentido pleno de la palabra. Entre los animales, el más fuerte prevalece porque posee mayor capacidad operativa.

En cualquier caso, el hombre domina al animal. El animal, a su vez, domina a las plantas y a los demás seres que carecen de capacidad cognitiva. Así, la jerarquía que existe en el universo se basa en las capacidades cognitivas.

Entre los seres que carecen de capacidad cognitiva, la jerarquía se basa en la capacidad operativa. Por esta razón, la jerarquía es más rígida entre los seres que no poseen capacidad cognitiva. Santo Tomás demuestra así la jerarquía del universo en términos de capacidad cognitiva, mostrando que el mismo principio debería aplicarse entre los hombres.

¿Cómo resolver el error cuando gobiernan los más fuertes?

Sin embargo, como señala Santo Tomás, a menudo vemos a los hombres más fuertes asumir el liderazgo ignorando o menospreciando a los menos fuertes. ¿Cómo se logra el dominio de la capacidad cognitiva entre los hombres en tales casos?

Afirma que el desorden resultante no es profundo y, en ese sentido, no es duradero. Esto se debe a que cuando un hombre con baja capacidad cognitiva entra en una situación difícil, los enredos suelen volverse tan grandes que o bien depende de hombres con buena capacidad cognitiva, o bien la naturaleza misma corrige su propia deficiencia y el hombre termina mal. Naturalmente, hay situaciones en las que esto no sucede o que necesitan ser analizadas a largo plazo. Pero sin duda hay mucha verdad en esto.

Por otro lado, también se puede observar que hoy vivimos en una época de deificación de los números, las máquinas, etc. ¿Cómo se puede sostener que esta era está dominada por hombres de gran capacidad cognitiva? La respuesta es que estas ideas de masas fueron apoyadas por hombres de gran capacidad cognitiva. Si todos los hombres educados e inteligentes se opusieran a esto, esta situación no podría persistir.

Medir la capacidad cognitiva de un hombre

Esta preeminencia se manifiesta de la siguiente manera: No existe posibilidad alguna de que una preeminencia cognitiva se ejerza de tal forma que posea poder público en sí misma. Es absurdo pensar que solo la capacidad intelectual de captar ciertas cosas impalpables —reales pero susceptibles de debate— pueda ser el fundamento del poder público.

No puede existir una clasificación de inteligencias que nos permita saber cuál es la más inteligente y a quién se debe delegar el poder. Observamos que el ejercicio del poder en este mundo no se ajusta propiamente a categorías cognitivas, sino principalmente a categorías operacionales. ¿Cómo, entonces, ejerce su autoridad este criterio que impone normas?

La respuesta se encuentra en la sabiduría, que analizaremos en el próximo artículo.

Continúa...

  

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