El texto, firmado por el “cardenal” Pietro Parolin, secretario de Estado, fue transmitido a los obispos al inicio de su Reunión.
Texto completo del mensaje:
Su Santidad el Papa León XIV me encarga transmitiros sus mejores deseos para el buen y fructuoso desarrollo de los trabajos de vuestra Asamblea Plenaria. Os asegura su oración fraterna. Desea que este momento sea una ocasión renovada de estrechar los vínculos de caridad fraterna entre vosotros, en la búsqueda común de la Voluntad de Dios para la Iglesia que está en Francia.
El Santo Padre ha tomado conocimiento de los temas que tenéis intención de tratar, y varios han suscitado su interés. En particular, vais a abordar, en respuesta a la Carta Apostólica Trazar nuevos mapas de esperanza [Dessiner de nouvelles cartes d'espérance], el tema de la educación, un tema que había retenido especialmente la atención del papa Francisco en razón de su importancia capital tanto para el futuro del mundo como para el anuncio del Evangelio. Vuestros trabajos se desarrollan en el contexto de una hostilidad creciente hacia los centros católicos, con la puesta en cuestión de su carácter propio. En el respeto de las convicciones de cada uno y con la constante preocupación de acoger ampliamente, el Papa os alienta a defender con determinación la dimensión cristiana de la enseñanza católica que, sin referencias a Jesucristo, perdería su razón de ser.
Un punto de vuestra reflexión versará sobre la prosecución de la lucha contra los abusos a menores y del proceso de reparaciones que habéis emprendido con determinación. Conviene, en efecto, perseverar a largo plazo en las acciones de prevención emprendidas y continuar manifestando la atención de la Iglesia a las víctimas y la misericordia de Dios hacia todos. Es bueno que los sacerdotes culpables de abusos no queden excluidos de esa misericordia y sean objeto de vuestras reflexiones pastorales. Por otra parte, tras varios años de crisis dolorosas, ha llegado la hora de volverse resueltamente hacia el futuro y dirigir a los sacerdotes de Francia, duramente probados, un mensaje de aliento y de confianza.
Tenéis, por último, queridos hermanos, la intención de tratar el delicado tema de la Liturgia, al que el Santo Padre presta especial atención, en el contexto del crecimiento de las comunidades vinculadas al Vetus Ordo. Resulta preocupante que continúe abriéndose en la Iglesia una dolorosa herida en torno a la celebración de la Misa, el sacramento mismo de la unidad. Para sanarla, es ciertamente necesaria una mirada nueva de cada uno dirigida al otro, con una mayor comprensión de su sensibilidad; una mirada que pueda permitir a hermanos enriquecidos por su diversidad acogerse mutuamente, en la caridad y la unidad de la fe. Quiera el Espíritu Santo sugeriros soluciones concretas que permitan incluir generosamente a las personas sinceramente apegadas al Vetus Ordo, en el respeto de las orientaciones queridas por el Concilio Vaticano II en materia de Liturgia.
Queridos hermanos, el Sumo Pontífice os asegura su afecto y el interés que profesa a la Hija primogénita de la Iglesia. Reza por todos los católicos de Francia, por su clero, a fin de que perseveren en la fe y en el valiente anuncio del Evangelio, en tiempos ciertamente difíciles pero en los que no faltan signos de esperanza y de presencia de Dios en los corazones. Renovándoos sus palabras de aliento y encomendándoos a la intercesión de Nuestra Señora de la Asunción y de todos los Santos de Francia, el Santo Padre os imparte de buen grado la Bendición Apostólica.
Cardenal Pietro Parolin Secretario de Estado de Su Santidad. Desde el Vaticano, 18 de marzo de 2026

No hay comentarios:
Publicar un comentario