domingo, 29 de marzo de 2026

EL “CARDENAL” SUENENS RECHAZÓ A LA IGLESIA COMO UNA SOCIEDAD PERFECTA

Presentamos un texto en el que Suenens ataca claramente la concepción de la Iglesia como una institución sólida y estable, que se mantuvo hasta el Vaticano II.


Leo Jozef Suenens fue uno de los “prelados” más importantes que desempeñó un papel decisivo en el conciliábulo Vaticano II. Fue él quien propuso dejar de lado los más de 70 esquemas conservadores preparados para ser debatidos y sustituirlos por los 18 progresistas, que sirvieron de base para los 16 documentos finales del Vaticano II. 

Fue uno de los cuatro “moderadores” elegidos por Giovanni Battista Montini (alias Pablo VI) para dirigir los debates en la “asamblea conciliar”. También fue uno de los principales impulsores de la constitución dogmática Lumen gentium y la constitución pastoral Gaudium et spes.

Hoy presentamos un texto en el que Suenens ataca claramente la concepción de la Iglesia como una institución sólida y estable, que se mantuvo hasta el Vaticano II.


Arriba, la portada de su libro; a continuación, una fotocopia del original en francés y finalmente, la traducción del texto remarcado en amarillo.


“Me parece que podemos ayudar al cristiano de hoy que vaga por el camino hacia el siglo XXI mostrándole que la Iglesia es una realidad situada en la Historia.

El presente se vuelve más claro cuando lo vinculamos con el ayer para alcanzar el mañana, del mismo modo que para conocer la posición de un barco es necesario observar su longitud y latitud en un mapa. Comprender cómo la Iglesia afrontó tiempos pasados ​​nos ayuda a comprender cómo afronta nuestro tiempo. Debemos verla inserta en el corazón de la Historia, y no como una realidad abstracta, inmutable y atemporal.

Durante demasiado tiempo hemos sufrido una visión estática de la Iglesia definida en términos de una sociedad jurídicamente perfecta.

Hoy, gracias a Dios, ya no vemos a la Iglesia con esos criterios jurídicos, sino como una realidad viva que Cristo anima con su presencia y su vida... Como una peregrina, avanza, caminando paso a paso por un camino desconocido”.

“La historia del Éxodo nos enseña que a Dios no le gusta proveer a su pueblo con provisiones abundantes, sino que vela por que tengan el sustento diario.

Nos acostumbramos a acumular muchos bienes innecesarios y a construir casas de piedra o cemento, en lugar de ser felices con simples tiendas plegables y poder vagar libremente”.

(Leo Jozef Suenens, Souvenirs et Esperances, París: Fayard, 1991, p. 131).
 

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