Dado que las fórmulas dogmáticas nunca cambian, la fe católica es siempre la misma. Sin embargo, primero el Modernismo y luego el Progresismo de nuestros días afirmaron lo contrario: el dogma debe cambiar siguiendo la evolución del lenguaje y la historia.
Hoy presentamos un breve escrito del “padre” Joseph Ratzinger, entonces miembro de la Comisión Teológica Internacional, informando sobre las conclusiones de uno de sus estudios. Según Ratzinger y la CTI, ninguna fórmula dogmática debe permanecer inmutable. Este libro publicó las conclusiones de la CTI en sus reuniones del 5 al 11 de octubre de 1972.
Arriba, ilustrando este artículo, la portada del libro “El Pluralismo Teológico”. Abajo la fotocopia del informe de Ratzinger; y luego, la transcripción del texto resaltado en amarillo.
En las tesis 10-12 se debate el difícil problema de la relación entre lenguaje y pensamiento, que en las discusiones posconciliares ha actuado como punto inmediato de partida de la disputa. La identidad de la sustancia cristiana como tal, la “cosa” de lo cristiano, no se impugnó, sin embargo, directamente, pero sí se señaló que ninguna fórmula, por válida e imprescindible que haya sido en su tiempo, puede expresar plenamente el pensamiento aludido y declararlo inequívocamente para siempre, ya que el lenguaje está constantemente en movimiento y se desplaza en su contenido de significado.
(Joseph Ratzinger, “Sobre la cuestión de la validez permanente de las fórmulas dogmáticas”, en “El Pluralismo Teológico”, Madrid: BAC, 1976, p. 62)


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