martes, 7 de marzo de 2023

MANO DURA CONTRA LAS MONJAS DE CLAUSURA

En Italia corre un río de lágrimas que, puntualmente narrado por la prensa local, no baña la prensa nacional. Son las monjas contemplativas italianas, las “monjas de clausura”, las que lloran.

Por Filippo Di Giacomo


Ya con la exhortación Gaudete et exsultate de marzo de 2018 habían recibido la advertencia de un papa que dijo que “no es sano amar el silencio y evitar el encuentro con el otro, desear el descanso y rechazar la actividad, buscar la oración y minusvalorar el servicio”.

Inmediatamente después, vino el golpe de gracia, que llegó el 1 de abril, de la mano del cardenal João Braz de Aviz (un focolarino conocido por su pelo negro teñido a perpetuidad) y de monseñor José Rodríguez Carballo (conocido por la quiebra financiera de los franciscanos cuando era su general) con la instrucción Cor orans

El texto es un verborreico ukase tan destartalado en su pretendida “juridicidad” que parece exagerado incluso para la infausta temporada que atraviesa el derecho canónico. 

El quid del problema es la perversa intención de anular la autonomía de los monasterios. 

Desde el siglo VI, el mundo claustral femenino se autodetermina libre y democráticamente, con su propia Regla de Vida y Constituciones. Con el Cor orans (antes, con el Vultum Dei quaerere de 2016), los monasterios fueron insertados en un mecanismo burocrático hecho para humillar y envilecer a los más “débiles”. Estos últimos son vaciados de sus ahorros, las monjas dispersadas y las propiedades, no pocas veces, sometidas a especulación.

En las últimas semanas, varios alcaldes han defendido a las monjas, lamentando incluso la privación de sus medios de subsistencia

Y en la prensa nacional hay quien afirma que “las mujeres están entrando en los procesos de toma de decisiones de la Iglesia”. Parece una broma, pero las monjas no se ríen.


Il Sismografo



No hay comentarios: