miércoles, 6 de noviembre de 2024

FRUTOS PODRIDOS DEL VATICANO II: LA DESACRALIZACION Y VENTA DE IGLESIAS EN TODO EL MUNDO

¿Qué pasa con las iglesias hoy, cuando la descristianización se está extendiendo por todo el mundo?


En Boston, se construyen chondos

Chondo es un neologismo inglés que reúne las palabras church (iglesia) y condo (abreviatura de condominio). Así, escribe Paul Durand en cath.ch el 21 de junio de 2024, en Boston, Estados Unidos, la German Holy Trinity Catholic Church ya no es una iglesia sino un edificio de lujo.

German Holy Trinity Catholic Church

En lugar del antiguo techo, ahora hay ventanales rodeados por arcos metálicos. Tiene capacidad para una treintena de apartamentos, otros tantos espacios para coches y un gimnasio; en total más de 7,400 m2 convertidos en vivienda. En el antiguo campanario vive uno de los copropietarios.

Los feligreses de la iglesia Holy Trinity, ubicada en Shawmut Avenue, tenían la esperanza desde hace mucho tiempo en poder conservar su iglesia. Para tal fin crearon una asociación, sin éxito ante millones de promotores. “Tanto en Boston como en Toronto (Canadá), los promotores inmobiliarios no dudan. Ven una iglesia en mal estado, vienen, tocan la puerta y charlan después de misa. Hay una gran depredación, porque son conscientes de la mala situación económica de las parroquias”, reconoce Nicholas Lynch, profesor asociado del departamento de geografía de la Memorial University, en Terranova (Canadá), y especialista en el fenómeno de los chondos.

En Bruselas, son reasignadas a otras religiones

Como recuerda La Libre Belgique del 24 de junio, hace quince años Bruselas tenía 109 iglesias parroquiales. A los ojos de los obispos, dada la disminución de la práctica religiosa, se ha vuelto “demasiado”. Por lo tanto, su número ha disminuido. La capital cuenta ahora con 92 iglesias católicas activas.

¿Qué hacer con las iglesias donde ya no hay sacerdotes? La primera solución es confiar la iglesia a una comunidad católica que celebre servicios en una lengua particular o en un rito oriental. Si esto no es posible, el edificio se vende o se cede a un culto cristiano: principalmente a los protestantes y a los ortodoxos.

Caótica situación en EE.UU.

Estas son solo algunas de las docenas de iglesias en venta en EE.UU., algo que llenaría de orgullo a los destructores de la Iglesia Católica que se dieron cita en el fatídico conciliábulo Vaticano II:










La dramática crisis en Francia


El domingo 7 de abril de 2024 tuvo lugar la última misa en la iglesia de Saint-Blaise de Tourcoing, perteneciente a la diócesis de Lille (Francia), siendo posteriormente
puesta a la venta. El presbiterio ya estaba alquilado para vivienda desde 2017


Siguiendo en Lille, la diócesis vendió en 2022 la iglesia de Saint-Camille -que había sido cerrada en 2005- a un promotor privado. Para Dominique Lemahieu, párroco de la parroquia de Saint-André hors les Murs (Saint-André, Wambrechies, Marquette), esta venta es obviamente “desgarradora”. “Siempre es muerte en el alma cuando nos separamos de un lugar de culto”

“Se tomó la decisión de vender este lugar que la parroquia llevaba más de 15 años sin tener en cuenta, sobre todo porque Saint-André tiene otras dos iglesias. Dos iglesias son suficientes, sobre todo porque el período no es el de una explosión de fervor”.

Compartimos algunos enlaces del sitio Riposte-Catholique con noticias relacionadas con la pérdida, venta y desacralización de iglesias en Francia:

Le Teil: El obispado de Viviers permite derribar la iglesia del Frayol

Impactada por el terremoto de 2019, fue demolida la iglesia de Frayol au Teil, que pertenece al obispado, la cual es trasladada por Yves Esquieu, defensor del conocido patrimonio Leer más...


Wattrelos: La iglesia desconsagrada acoge eventos de barrio

A la espera de su transformación en un centro de formación para jóvenes en torno a la artesanía, la iglesia de Saint Gérard de Wattrelos, cerca de Lille, en el norte, ha sido entregada a Leer más...


Diócesis de La Rochelle: La iglesia de Port-Neuf vendida para ser demolida

Este es el final de una larga serie: la diócesis de La Rochelle ha firmado la venta de la iglesia de Port Neuf en La Rochelle a Bouygues, quien construirá un edificio. Leer más...


Trouville: La iglesia de Notre-Dame de Bon Secours en proceso de caer en desuso

El ayuntamiento de Trouville sur Mer (Calvados) quiere recuperar la iglesia Notre-Dame de Bon Secours (1866-1884), a la que llama “Bonsecours” en su comunicación Leer más...


Besançon: La capilla de Saint-Jean-Bosco vendida por la diócesis y destruida

La capilla Saint-Jean-Bosco, rue du Chemin Français en Besançon, distrito de Saint-Claude, fue vendida por la diócesis de Besançon a un promotor que la destruyó para sustituirla Leer más...


Belley-Ars: Una iglesia desconsagrada por la diócesis

La diócesis de Belley-Ars publica en su boletín de julio-agosto el informe del consejo sacerdotal de los días 13 y 14 de junio, donde se recoge la petición del ayuntamiento de Saint-Maurice de Leer más...


Angoulême: La iglesia de Santa Bernadette vendida por la diócesis a los evangélicos

La diócesis de Angulema ha anunciado la venta de la iglesia de Santa Bernadette, un gran cubo de hormigón moderno, situado en la periferia de Angulema, sobre el que se Leer más...


Cambrai: La iglesia de Saint Jean vendida a los evangélicos

La diócesis de Cambrai, propietaria de numerosas iglesias heredadas a menudo de ciudades industriales y de minas de carbón, sigue vendiéndolas. Así, la iglesia de Saint Jean Leer más…

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Declive demográfico, caída de la práctica religiosa, envejecimiento del clero, escasez de vocaciones: ¿dónde están los frutos de la “primavera de la Iglesia” anunciada por el conciliábulo hace sesenta años?


martes, 5 de noviembre de 2024

JOHN LENNON, PROFETA DEL DIABLO

¿Por qué los medios de comunicación y, en gran medida, el mundo, lloraron a un hombre que fue un profeta musical del Diablo?

Por el Prof. Plinio Correa de Oliveira


El 12 de diciembre de 1980, cuatro días después del asesinato de John Lennon, el profesor Plinio dio una charla en la que analizaba el sentido de su vida. Dado que el Vaticano había “absuelto” hacía unos días a Lennon por haber afirmado que los Beatles eran “más populares” que Nuestro Señor Jesucristo y elogiado su música, parece muy oportuno recordar esos comentarios del profesor Plinio. 

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Un tema que ha estado agitando a los medios esta semana es el asesinato del músico John Lennon por un hombre al que se calificó como enfermo mental. Lennon fue una persona que ha sido alabada y honrada más allá de cualquier límite razonable. Digo esto porque uno de los periódicos brasileños publicó un anuncio blasfemo comparándolo con Nuestro Señor Jesucristo. Ese periódico mencionó que después de la muerte de Lennon, no se debe esperar que más Cristos mueran por violencia.

A su muerte, Lennon fue presentado como un héroe.

Creo que esto es una blasfemia sobre otra: Primero, porque no hay “una serie de Cristos” en la Historia. El lugar de Nuestro Señor no tiene paralelo con ningún otro hombre. Segundo, lleva a pensar que el único mérito de la muerte de Cristo sería haber sufrido violencia. Según esta visión, no habría pecado que redimir, ningún error que corregir, ninguna persecución injusta de los buenos que lamentar, ninguna Víctima inocente que se ofreció voluntariamente por nosotros. Lo único que cuenta es que su vida terminó violentamente. Nuestro Señor fue infinitamente más que una víctima de la violencia. Pero no quiero perder tiempo en esto. Sigamos adelante y analicemos la vida de este personaje, John Lennon.

Encontramos hombres que se comportaron mal en todos los períodos de la Historia. Lo que nos llama la atención en este caso no es sólo la moral y las costumbres corruptas de Lennon, sino la forma en que el público lo recibió a él y a su música. Ya conocen el principio de “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Podríamos parafrasearlo diciendo: “Dime a quién alabas y te diré quién eres”. Si este hombre fue alabado por los medios de comunicación de toda una época, entonces esa época puede definirse por el pensamiento de Lennon. Por lo tanto, no estudiaré a Lennon por lo que él fue personalmente, sino por lo que nuestra época aceptó que era.

Para ayudarme en este comentario, solicité una breve nota biográfica. La leeré ahora.

Nota biográfica:

Lennon - el estilo sucio y descuidado del hippy

John Lennon nació en Liverpool, Inglaterra, en 1940. Fue uno de los cuatro miembros de la banda de rock The Beatles, cuyos álbumes batieron récords de ventas, llegando a vender cientos de millones de copias. Los Beatles marcaron profundamente la década de 1960, introduciendo una nueva forma de ser que ayudó a lanzar la Revolución de la Sorbona (mayo de 1968). En 1970 la banda se disolvió, para consternación de sus fans. Cada miembro siguió entonces su propio camino.

Lennon hizo una fortuna de más de 240 millones de dólares. Compró un lujoso apartamento de cinco plantas en el edificio Dakota, una de las residencias más de moda de Nueva York, y varias casas de campo. Durante este período, se adentró más en el misticismo oriental, realizando numerosos viajes a la India. Su aspecto externo cambió para corresponderse con sus nuevas convicciones.

Vivió con una mujer japonesa, Yoko Ono, e invitó a la prensa a fotografiar y filmar un acto sexual de la pareja en su apartamento.

En la noche del 8 de diciembre de 1980, alrededor de las 11 de la noche, se bajó de una limusina frente a su apartamento y un hombre en la calle le preguntó: “¿Señor Lennon?”. Él respondió: “Sí”. El hombre, Mark David Chapman, cayó de rodillas, sostuvo su arma con ambas manos, apuntó y le disparó cinco balazos. En los registros de la investigación policial, se informó que el asesino había escuchado una voz interior del Diablo que le decía que terminara con la vida de Lennon. La voz decía: “Mata a Lennon, él es mío y lo quiero”.

Comentario del Prof. Plinio:

No voy a analizar la música de Los Beatles para juzgar su valor artístico, sino que consideraré desde una perspectiva católica la influencia que esta música tuvo en el público y el tipo de pensamiento que generó. Este es un ejercicio interesante para hacer desde la perspectiva de Revolución vs. Contrarrevolución (R-CR), ya que esta música produce fundamentalmente un estado temperamental que en sí mismo ejerce una influencia sobre una persona, independientemente de la letra. Demuestra cómo la revolución en las tendencias produce la revolución en las ideas.

La ventaja que la revolución saca de la música

Las grandes revoluciones siempre tuvieron su contrapartida en la música. La música desempeña un papel especial a la hora de ayudar a que se haga una revolución o a que se gane una guerra. La música tocada o cantada con gran ímpetu por las tropas en la batalla mueve a los soldados a seguir adelante y a ganar mucho más de lo que podría hacerlo un silogismo de un instructor.

Imaginemos a un profesor que va a la batalla con los soldados portando un altavoz y diciendo: “Soldados: servir a vuestro país es un deber; y morir por vuestro país es una gloria. Por tanto, cumplid con vuestro deber, alcanzad la gloria y morid”. No muchos soldados se convencerían con semejante silogismo. En cambio, una gran música que llenara todo el campo de batalla con sus notas reverberantes –más fuertes que el fuego de artillería y las ametralladoras– ayudaría a generar la sensación de heroísmo necesaria para ganar la batalla. Esa música es un instrumento de guerra.

Los Beatles desataron una histeria colectiva

Algo similar ocurre con las revoluciones. Creo que la música revolucionaria más característica es La Marsellesa. Fue la canción que cantaron las turbas revolucionarias cuando marcharon hacia la Tullería de París para destruir la monarquía. La música tiene un poder extraordinario y algo de fuego satánico. Exalta, arrastra, intoxica y crea ilusiones en quienes la escuchan, y así ayudó a la Revolución a alcanzar sus objetivos.

En este sentido, la música de los Beatles también ayudó a la Revolución a alcanzar sus objetivos. 

¿Cuáles fueron las armas de esta guerra? 

Fueron los cientos de millones de discos vendidos en todo el mundo, que difundieron las tendencias hacia la revolución contra las buenas costumbres y la autoridad. La música rock difundida en los años 60 fue una fuerza poderosa para promover la Revolución Cultural. Habiendo comenzado en Berkeley una década antes, la explosión simbólica de esta Revolución tuvo lugar en París, en la Universidad de la Sorbona, en mayo de 1968. 

¿Qué tendencias difundió esta música?

A pesar del lujo en que vivía, John Lennon aparecía en los medios de comunicación y en la mente del pueblo llano como un hombre vestido con ropas andrajosas, un hombre desaliñado, sucio, que tomaba el micrófono para cantar canciones que producían un efecto narcótico en sus víctimas, que las conducía por el camino de la obscenidad y la inmundicia. Lennon y sus compañeros eran como camiones de basura que, en lugar de recoger la basura de la gente de las calles, esparcían basura por donde pasaban.

La sociedad siempre ha tenido personas moralmente degeneradas, pero generalmente son la excepción a la regla, y son rechazadas y ridiculizadas. Lennon y sus compañeros transformaron a este tipo de persona degenerada en un patrón normal y aceptado de la sociedad. Esto es lo que hizo esta revolución en las tendencias.

El misticismo oriental pretendiendo destruir al individuo

El misticismo hindú al que se adhirió Lennon es una variante del brahmanismo. No entraré aquí en detalles sobre él. En términos generales, su pensamiento es similar al de la Gnosis, que afirma que la gran catástrofe fue la aparición del individuo. En esta sala hay unas 400 personas. Cada uno de nosotros siente el placer de ser él mismo, la alegría de sentir cómo se despliega su propia personalidad. Es capaz de decir: “No soy esta o aquella persona que está a mi lado. Soy yo mismo”.

Lennon comenzó en el misticismo oriental como discípulo del gurú Maharishi Mahesh

Para el misticismo hindú, las cosas no son así. Considera un gran desastre que surjan personalidades individuales. Para él, el ideal es que todos los individuos desaparezcan y se reintegren a la nada. Deben entrar en ese vacío y convertirse en nada. Este es el camino hindú hacia la luz y la felicidad. No es el Cielo Católico donde el hombre conserva su individualidad por toda la eternidad, adorando a un Dios que es el modelo ideal de su personalidad y, por lo tanto, ayudará continuamente a aumentarla y perfeccionarla. El hindú imagina que el hombre entra en la nada.

Una metáfora puede ayudar a entender esta filosofía. Imaginemos un ácido poderoso que disuelve cualquier papel. Ahora, imaginemos a un gran escritor, pensador o poeta que plasma sus pensamientos o poesía en papel. Muere, dejando toda su obra en papel. Un heredero descuidado deja caer accidentalmente esos papeles en un gran recipiente de ese fuerte ácido. Toda su obra, cuya riqueza provenía de su originalidad, se destruye en el ácido y queda en nada. Cualquier hombre civilizado considera esto un episodio angustioso porque se perdió una obra intelectual o artística original. El hindú, en cambio, considera que ese desastre es lo ideal.

Cada uno de nosotros es como un pensamiento o un poema hecho por Dios. El misticismo hindú quiere destruir esas semejanzas de Dios y hacer desaparecer las personalidades de todos los hombres sumergiéndolos en una realidad impersonal que considera una divinidad.

El Misterioso Viaje Mágico se realizó durante el período “psicodélico” de los Beatles.

Así, este Lennon que ha conseguido casi todo lo que un joven de Liverpool puede desear -una enorme fortuna, una celebridad extraordinaria, una vida enteramente dedicada al placer- decide sumergirse en el misticismo oriental, cuya finalidad es destruir la vida. Lennon opta por rechazar todos los placeres materiales que ya no le satisfacen. ¡Qué vida frustrada! ¡Qué absurdo es comparar a este hombre con Nuestro Señor Jesucristo, que es la Resurrección y la Vida, que por su propio poder resucitó de entre los muertos al tercer día y vino a reinar sobre los vivos y los muertos por toda la eternidad! La vida de Lennon es todo lo contrario.

Paralelamente, Lennon y los Beatles experimentaron con las drogas. Ahora bien, el hombre que se droga intenta huir de esta vida y entrar en una vida irreal de ilusiones. Lennon no se conformaba con sus 240 millones de dólares y con ser una celebridad internacional, sino que sentía la necesidad de adentrarse en el mundo de las drogas. En otras palabras, su vida ya no significaba nada para él. Dijo que había tomado LSD más de mil veces. En realidad, era un hombre que ya había entregado su vida. Cuando el asesino lo mató, mató a un muerto, por así decirlo. De hecho, cuando un hombre está haciendo todo lo posible para destruirse a sí mismo, en cierto modo ya ha muerto.

Una inmoralidad demoníaca

Este hombre invitó a la prensa a fotografiar y filmar un acto conyugal. Esto es totalmente coherente con la mentalidad hippie y la Revolución Cultural. Lo que debería ser íntimo, dada su nota prosaica, sórdida e indecorosa, se practicó al aire libre. Todo lo que era naturalmente privado para las generaciones anteriores, los Beatles lo hicieron público.

Esto confirma nuestra metáfora de Lennon esparciendo basura, de distribuyendo suciedad y fealdad. Aquí, creo, tocó el mal mismo. Este acto expuso públicamente todo su aspecto repugnante para acostumbrar el sentido moral del público a la impureza extrema.

Lennon haciendo los cuernos de Satanás en una pose para la prensa (y a su lado, Paul McCartney haciendo el 666 con su mano)

El Diablo se regocija en este tipo de exhibición de impureza. Imagínense si al Diablo se le diera la libertad de traer lo que quisiera a un magnífico edificio como el Vaticano o el palacio austriaco de Schonbrunn. ¿Creen que introduciría algún nuevo y espléndido mueble? ¿O una flor exquisita o un magnífico cuadro? No. El Diablo es enemigo de Dios y enemigo del orden natural creado por Dios. Cuando se le da la libertad, altera el orden. Eso es lo que le gusta hacer. En la medida de lo posible, esparce lo horrendo, lo sucio y lo feo. Si pudiera, llenaría de basura los salones del Vaticano o del Schonbrunn. Los destrozaría, quemaría y destruiría todo lo que pudiera. Cuando los exorcistas obligan al Diablo a dejar una marca de sí mismo para demostrar que estaba en el alma de una persona, normalmente rompe, destroza y quema algo en la habitación a medida que es expulsado de un alma. Esto es coherente con su espíritu.

Si el Diablo concibiera una revolución para nuestros días, sería exactamente como la revolución de los Beatles. Este pecado público, en mi opinión, es una expresión del mismo Diablo. Es como si el Diablo le estuviera diciendo al mundo: “Esta es la impureza que me es propia. Estoy actuando a través de mi discípulo Lennon y canto a través de su voz. Ahora, venid y adoradme”.

Preparando al público para el Diablo

Creo que cuando hombres como Lennon y sus compañeros de los Beatles hayan conquistado la opinión pública de nuestro siglo, entonces no estaremos lejos de ver el día en que todas las instituciones se transformen de acuerdo con los ideales de la Revolución Cultural. Por lo tanto, de alguna manera se puede decir que el reino del Diablo existe en la Tierra en la medida en que la música de los Beatles llega a ser aceptada por el gran público.

Alguien podría objetar: “Pero la Revolución Francesa también tuvo algunos aspectos horribles de impureza, fealdad y suciedad. ¿Por qué los interpretas de forma tan trágica cuando aparecen en la revolución de los Beatles?”

Lennon: “La idea de los Beatles es hacer lo que uno quiere...”

Las otras revoluciones tuvieron estos aspectos de forma transitoria en algunos episodios. En general, intentaron ocultar esos aspectos horrendos y, en su lugar, presentaron cosas bellas para atraer al público. La revolución de los Beatles es diferente. Esa suciedad, fealdad e inmundicia constituyen el mensaje mismo que los Beatles quieren difundir. Es un paso muy diferente.

Entonces, ese acto de impureza público y escandaloso que realizó Lennon es como una trompeta que anuncia la llegada del Diablo.

No tengo ningún documento que pruebe que esa fuera la intención de Lennon. Sin embargo, cualquier satanista, cualquier persona que adora al Diablo, sería perfectamente capaz de hacer lo que él hizo. Las dos acciones encajan perfectamente.

Entonces, entendemos que lo que los medios de comunicación y, en gran medida, el mundo lloran hoy es a un hombre que fue un profeta musical del Diablo.

La forma en que mataron a Lennon también da la impresión de que fue marcado por el Diablo para morir. Podemos esperar a ver qué conclusiones arroja la investigación policial al respecto, pero la primera impresión que da es que sabía que su plazo había expirado. Parece que su muerte ya había sido fijada por los líderes de alguna secta diabólica.

Me recuerda a esos pactos que hacen algunas personas con el Diablo. Algunas historias fidedignas nos cuentan que el Diablo se aparece a tal o cual persona y le propone: “Te daré 20 o 40 años de éxito completo en esta tierra, y luego vendré a buscarte y llevarte al infierno”. Cuando llega la hora acordada, el Diablo viene a exigir su parte del trato.

Cuando leemos el relato de cómo fue asesinado Lennon, vemos que no tuvo ninguna reacción natural de intentar escapar del asesino. ¿Por qué no trató de evitar que le dispararan? Pudo haber corrido; pudo haber pateado al hombre que se desplomaba a sus pies; pudo haber pedido ayuda. No hizo nada, se limitó a esperar pasivamente los disparos como si fuera algo que estuviera esperando.

La declaración del asesino, que afirmó haber oído la voz del Diablo que decía que el alma de Lennon le pertenecía, coincide con esto.

Una revolución que conduce a la anarquía

Esta revolución se dirige hacia la anarquía. Esto se afirma en realidad en uno de los lemas de la Revolución de la Sorbona: “Prohibido prohibir”. Nadie puede impedir que una persona se rebele contra la naturaleza o cualquier autoridad. Por ejemplo, la autoridad dice: “No debes robar”. La revolución dice que como esta orden proviene de una autoridad, no debe ser obedecida. Cada uno debe poder hacer lo que quiera, incluso robar.

En griego an significa “sin” y archia significa “autoridad”; ​​por lo tanto, anarchiao o anarquía significa sin autoridad. Nadie es superior a nadie. Cada uno hace lo que quiere. No hay reglas, ni lógica, ni ley. El hombre se reduce al estado de animal que sigue sus propios instintos. Esa es la revolución de los Beatles.

Estas son las tendencias e ideas que me vienen a la mente a raíz del episodio del asesinato de John Lennon. Nos confirman hasta qué punto ha avanzado la Revolución, cuán cerca estamos del reino del Diablo y cuán oportuno es nuestro combate por la Contrarrevolución. Este combate, bajo la protección de Nuestra Señora, traerá el triunfo de su Corazón Inmaculado.


Esta conferencia del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira fue extraída de la transcripción de la cinta, traducida y adaptada por Atila S. Guimarães

Publicada el 12 de enero de 2009


Tradition in Action


DE CÓMO LA ENSEÑANZA DE LA IGLESIA ES LA VERDADERA REGLA DE FE (25)

¿Cuál es esa regla de fe a la cual debemos conformarnos para fijar nuestras creencias? ¿Cuál es la verdadera regla de fe?

Por Monseñor De Segur (1862)


Entendiéndose por regla de fe aquella, según la cual los cristianos admiten tal o cual doctrina y rechazan tal o cual otra. Ahora bien. ¿Cuál es esa regla de fe a la cual debemos conformarnos para fijar nuestras creencias? ¿Cuál es la verdadera regla de fe?

En esto, como en todo, los protestantes están en desacuerdo con la Iglesia Católica. Mil quinientos años después de la predicación de los Apóstoles, descubrió Lutero en su cabeza, que todo el mundo se había equivocado hasta entonces y que la verdadera, la única regla de fe para los cristianos, era la Biblia. Todos los protestantes admiten este principio, que yo examinaré más adelante. Por ahora veamos lo que todos los cristianos han creído desde los tiempos de los Apóstoles, hasta el de Lutero, que es lo que nosotros creemos imitando a nuestros mayores, y que será lo que creerán los venideros hasta el fin de los tiempos. 

Nuestro Señor Jesucristo escogió doce hombres entre sus discípulos y los envió al mundo, para enseñar en su nombre la religión cristiana. “Todo poder se me ha dado en el cielo y en la tierra” -les dijo- “Id, pues, enseñad a todas las Naciones, instruyéndolas, para que guarden mis mandamientos. Predicad el Evangelio a toda criatura. El que os oye me oye y el que os desprecia me desprecia. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta la consumación del mundo”. Esta última palabra del Hijo de Dios, prueba claramente que la autoridad espiritual y la misión de los Apóstoles, deben permanecer en la Iglesia, como un ministerio perpetuo, hasta el fin de los siglos. Además es un hecho histórico irrecusable, que desde los Apóstoles hasta el día de hoy, los supremos Pastores de la Iglesia Católica, cuya sucesión remonta sin interrumpirse hasta San Pedro y sus colegas en el Apostolado, han ejercido y ejercen aun ese ministerio. 

Pero ¿cuál es ese ministerio? ¿Cuál es esa autoridad que viene del mismo Jesucristo por la que hombres que como tales hombres son falibles, nos enseñan infaliblemente e infaliblemente nos conducen por el camino de la salvación? Esa autoridad es la de la Iglesia, es decir la del Sumo Pontífice, sucesor de San Pedro, cabeza de la Iglesia; y la autoridad de los Obispos, que son los auxiliares del Papa, en la gran obra de la santificación de las almas. 

Esa autoridad divina si bien confiada a hombres, es la verdadera y la única regla de la fe. Así lo han creído los siglos cristianos, así lo han enseñado todos los Doctores y Padres de la Iglesia. Lo que debemos creer, es lo que el Papa y los Obispos enseñan; y lo que debemos rechazar, es lo que el Papa y los Obispos condenan y rechazan. Cuando una doctrina es dudosa, debemos dirigirnos al Tribunal del Papa y de los Obispos, para saber a qué atenernos respecto a ella; pues solamente de ese Tribunal, siempre vivo y siempre asistido por el Espíritu de Dios, pueden emanar los juicios exactos sobre las cosas de la Religión y particularmente sobre el verdadero sentido de las Santas Escrituras. 

Tal es la regla de fe para todos los verdaderos cristianos, regla de institución divina que ninguno puede rechazar a sabiendas, bajo la pena de perder su alma. Quien os desprecia me desprecia. Esto dijo Nuestro Señor Jesucristo, estableciendo aquel principio inmutable de unidad y de vida en su Iglesia. Gracias a ese principio, hace dieciocho siglos que los católicos han tenido y tienen una misma creencia. Los protestantes, al contrario, privados de esa regla divina, fluctúan, como dice San Pablo, a todo viento de doctrina; y a pesar de la Biblia que manosean con frecuencia, ellos creen hoy lo que negaban ayer, negarán mañana lo que creen hoy, y acaban por no creer nada absolutamente. 

Examinemos ahora con pocas palabras la pretensión protestante de sustituir a la autoridad, invariable y siempre viva de la Iglesia, un libro, divino sin duda, pero mudo e inanimado, como lo son todos los libros; libro que cada uno interpreta a su manera, sin que él pueda decir a nadie, porque no habla: “Detente que te engañas”.


Tomado del libro “Conversaciones sobre el protestantismo actual”, impreso en 1862.





CATECISMO DE TRENTO (1566) - DE LA PREPARACIÓN PARA ORAR

Tienta a Dios el que pidiendo bien, obra mal; y hablando con Dios, está su alma muy extraviada de las peticiones.


CUARTA PARTE

DEL CATECISMO ROMANO

CAPITULO VII

DE LA PREPARACIÓN PARA ORAR

Dícesenos en las Divinas Letras: Antes de la oración prepara tu alma, y no quieras ser como el hombre que tienta a Dios. Porque tienta a Dios el que pidiendo bien, obra mal; y hablando con Dios, está su alma muy extraviada de las peticiones. Por esto importa tanto que haga cada uno oración a Dios con la disposición debida, enseñarán los Párrocos a sus devotos oyentes en qué manera deben orar. Será pues el primer paso para la oración un ánimo verdaderamente humilde y rendido, junto con un reconocimiento tan grande de sus pecados, que por ellos entienda el que se llega a Dios, que no solo es indigno de alcanzar cosa alguna de su Majestad; sino también de parecer en su presencia para hacer divina oración. De esta preparación hacen memoria muchísimas veces las Divinas Letras, como cuando dicen: Miró el Señor la oración de los humildes, y no menospreció los ruegos de ellos. Y: La oración del que se humilla, penetrará las nubes. Pero a los Pastores eruditos se ofrecerán innumerables textos que vengan a este caso: Por lo cual sobreseemos de la alegación de muchos, por no ser necesaria. Pero no omitiremos ni aún en este lugar aquellos dos ejemplos, que ya tocamos en otro; porque son muy acomodados para este asunto. Uno es aquel tan sabido del Publicano, que estando a lo lejos, no osaba levantar los ojos de la tierra. Otro el de aquella mujer pecadora, que traspasada de dolor, regó con sus lágrimas los pies de Cristo Señor nuestro. Uno y otro declara el gran peso que da a la oración la humildad cristiana. 

A esto se sigue cierta congoja nacida de la memoria de los pecados; o por lo menos algún sentimiento de dolor, por el motivo de que no nos podemos doler. Porque si el penitente no pone estas dos cosas, o a lo menos la segunda, no puede conseguir el perdón. 

Y porque hay ciertas maldades, que en gran manera impiden nos conceda el Señor lo que pedimos en la oración, como son homicidios y violencias, deben abstenerse las manos de estas crueldades y arrojos. Acerca de esto dice así el Señor por boca de Isaías: Cuando extendiereis vuestras manos, apartaré mis ojos de vosotros; y cuando multipliquéis la oración, no os oiré; porque vuestras manos están llenas de sangre

También se debe huir de la ira y discordia, que impiden muchísimo el que las oraciones sean bien despachadas. Sobre lo cual dice así el Apóstol: Quiero que los hombres hagan oración en todo lugar, levantando las manos puras a Dios sin iras y sin contiendas

Se ha de mirar además de esto, que no nos hagamos implacables a ninguno en las injurias. Porque con tales afectos nunca nuestras oraciones podrán recabar con Dios que nos perdone. Cuando os pusieres a orar, dice el mismo Señor, perdonad, si tenéis que; pues si no perdonares a los hombres, ni vuestro Padre os perdonará vuestros pecados

También se ha de cuidar, que no seamos duros e inhumanos con los menesterosos. Porque contra tales hombres está escrito: El que tapa sus oídos al clamor del pobre, él clamará, y no será oído

¿Y qué diremos de la soberbia? La cual ofende a Dios en tan grado como lo testifica aquella voz: Dios resiste a los soberbios, más a los humildes da su gracia

¿Qué del menosprecio de las palabras divinas? Contra este dice Salomón: El que aparta sus oídos para no oír la ley, la oración de él será abominable. Pero no se excluye aquí pedir a Dios por las injurias que hicimos, o por el homicidio, por la ira, por la dureza con los pobres, por la soberbia, y menosprecio de la palabra de Dios; y en fin, por todos los demás pecados, pidiendo y suplicando el perdón de ellos.

También es necesaria la fe para esta preparación del alma. Porque si falta, ni se tiene conocimiento de la omnipotencia del Padre celestial, ni de su misericordia, siendo así que de ellas nace la confianza del que pide; como el mismo Cristo Señor nuestro lo enseñó cuando dijo: Cuantas cosas pidieres en oración, creyendo, las recibiréis. De esta fe escribe así San Agustín: Si falta la fe, pereció la oración. Es pues lo principal para orar bien, como ya queda dicho, que estemos firmes y fijos en la fe; lo que por lugar contrario mostró el Apóstol diciendo: ¿Cómo pues invocarán a aquel en quien no creyeron? Y así conviene creer para poder orar, y también para que no nos falte la misma fe, con la cual oramos fructuosamente. Porque la fe es la que derrama las peticiones; y estas hacen que, desechada toda duda, sea firme y constante la fe. Conforme a esto exhortaba San Ignacio a los que llegan a orar a Dios diciendo: No estéis en la oración con ánimo dudoso. Dichoso el que no dudare. Por lo tanto, para alcanzar de Dios lo que queremos, es importantísima la fe y la esperanza cierta de conseguirlo; como lo previene el Apóstol Santiago por estas palabras: Pida con fe sin ninguna desconfianza

Muchas son las cosas por las que debemos confiar en este ejercicio de la oración. Una es aquella voluntad y benignidad de Dios tan declarada para con nosotros, que nos manda que le llamemos Padre, para que entendamos que somos hijos suyos. Otra el número casi infinito de los que por la oración alcanzaron de Dios lo que pidieron. Y sobre todo aquel Sumo Rogador Cristo Señor nuestro, que siempre está pronto para ayudarnos; de quien dice así San Juan: Si alguno pecare, como Abogado tenemos ante el Padre a Jesucristo justo y este es la propiciación por nuestros pecados. Y el Apóstol San Pablo dice: Cristo Jesús, que es el que murió, y además el que resucitó, y el que está sentado a la diestra de Dios, y el que también aboga por nosotros. Y a Timoteo dice también: Un Dios y un Medianero entre Dios y los hombres, y hombre también Jesús Cristo. Además de esto escribe a los Hebreos: Por donde debió asemejarse en todo a los hermanos; para que se hiciese misericordioso y fiel Pontífice para con Dios, para que le aplacase por los pecados del pueblo. Y por esto aunque nosotros seamos indignos de alcanzar cosa alguna, sin embargo por la dignidad de tan gran Medianero y Rogador como Jesucristo, debemos esperar y confiar en gran manera, que nos ha de conceder Dios cuantas cosas pidamos por él en el modo debido. 

Últimamente el Autor de nuestras oraciones es el Espíritu Santo, con cuya dirección es necesario que sean oídas nuestras peticiones. Porque hemos recibido el espíritu de adopción de hijos de Dios, por el cual clamamos Padre, Padre. Y este mismo espíritu ayuda nuestra flaqueza e ignorancia en este ejercicio de orar. Y aún él mismo, dice el Apóstol, pide por nosotros (esto es, nos hace pedir) con gemidos inexplicables

Y Si alguna vez titubean algunos, y no se sienten bastantemente firmes en la fe, válganse de aquella voz de los Apóstoles: Señor, auméntanos la fe. Y de la de aquel Padre: Ayuda, Señor, mi incredulidad. Pero entonces señaladamente alcanzaremos de Dios cuanto deseamos fortalecidos así en la fe, como en la esperanza, cuando conformásemos nuestros pensamientos, acciones y oraciones con la ley y voluntad de Dios. Porque dice: Si permaneciereis en mí, y mis palabras permanecieren en vosotros, todo cuanto quisiereis, pediréis, y hacerse ha. Aunque para poder alcanzar de Dios todas las cosas, lo que principalmente se requiere, como dijimos antes, es olvidar las injurias, y amar y hacer bien a los prójimos. 

lunes, 4 de noviembre de 2024

DEBEMOS LUCHAR CONTRA LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO PARA PRESERVAR EL CONCEPTO DE VERDAD

¿Qué podemos concluir sino que la ideología de género es otra forma de propaganda contra la población?

Por Francis Etheredge


Winston Churchill dijo en 1943 que “la idea que tienen algunos es que son libres de decir lo que quieran, pero si alguien les contesta, eso es un escándalo”.

Vivimos en un mundo en el que no todo es explícito y transparente. Pero, poco a poco, empezamos a ver el paisaje, como formas que emergen de la bruma del amanecer, y a medida que sale el sol, empezamos a confiar un poco más en que lo que estamos viendo es real y no sólo imaginario: que en él hay tanto un paisaje hermoso como edificios dañados, pero todavía atractivos.

Así comienza una búsqueda de lo que ocurre en nuestra sociedad, en la sociedad global en la que vivimos. Es imposible pasar por alto los fallos que existen: la industria de los anticonceptivos, el tsunami del aborto, el lobby antipoblación y un aumento masivo del suicidio. Asistimos a un déficit de relaciones: una especie de sumidero relacional del que apenas se sale porque somos muchos los que, de un modo u otro, nos vemos afectados por él.

Las redes sociales podrían considerarse algo positivo, ya que ponen en contacto a las personas. Sin embargo, también dan a los desconocidos la capacidad de influir en cualquiera que sea lo suficientemente vulnerable como para fijarse en ellos y, al parecer, hay muchos que ya no saben lo que es real y por eso se han vuelto cada vez más vulnerables.

Debido a la vulnerabilidad, a la falta de dominio de la evidencia, o de la filosofía, o de la vida al aire libre, o de la ayuda de la Iglesia, cada vez somos más los que nos dejamos llevar por donde nos pueden llevar los “influencers” online.

Los influencers llevan a las personas vulnerables a la cosmética o a la cirugía, y la cirugía puede ser cualquier cosa, desde cambios faciales hasta la mutilación absoluta. El contagio de las redes sociales y los activistas transexuales oportunistas están arruinando la vida de muchos jóvenes. Llevan a jóvenes incautos, sin formación y temerosos a procesos que les cambian la vida. Uno de los argumentos manipuladores de los activistas es la afirmación infundada de que si no se permite a los jóvenes mutilarse en busca de una identidad inalcanzable como el sexo opuesto (o sin sexo), se suicidarán. Sin embargo, según las pruebas tan a menudo negadas, poco citadas o citadas como las posibles secuelas de este proceso inhumano, la tasa de suicidios aumenta después de que las personas han aceptado las operaciones de mutilación.

Los que modifican su aspecto exterior y llegan a arrepentirse, sobre todo cuando salen de las incertidumbres de la adolescencia, descubren con demasiada frecuencia que su decisión no es reversible, como se les había dicho. ¿A quién dirigirse entonces? No quieren volver a los asesores que les separaron de la familia, interrumpieron su escolarización, les dieron un vocabulario nuevo, casi ininteligible y en constante cambio, y les pusieron en una senda de cambios totalmente autodestructivos que garantizan medicación de por vida y múltiples tipos de daños en cuerpos sanos. Pero la sociedad en la que vivimos persigue a los que quieren proporcionar ayuda real a los enfermos de identidad. Al igual que los que ahora pierden su libertad -como los pacíficos antiabortistas que van a la cárcel por rezar y ofrecer ayuda a las mujeres que desean abortar-, las personas y los países que se oponen a la transexualidad corren el riesgo de sufrir graves penas por decir la verdad con amor.

Aunque las diferentes ideologías son cambiantes y confusas, muchos cambios en la sociedad tienden hacia ciertos puntos finales. Estos son: 
(1) Cualquier cambio es posible, independientemente de su realidad

(2) La afirmación pública de los cambios autodeclarados en la identidad sexual de una persona es “un derecho”

(3) La medicina ya no trata sobre la curación, sino sobre la expresión de “servicios” incluso innecesarios para ganar dinero.
No se puede exagerar el impacto devastador de todo esto en las personas vulnerables, sus familias y la sociedad. Es casi imposible rastrear y gobernar, incluso médicamente, lo que está ocurriendo, porque las llamadas “clínicas de salud de género” no llevan registros adecuados y no necesariamente pueden hacer un seguimiento de las personas que han pasado por sus puertas.

Pero a medida que surgen informes e investigaciones, podemos ver un origen a todo esto. En la “Conferencia sobre la Mujer” celebrada en Pekín en 1995, se acordó que los hombres son biológicamente hombres y las mujeres biológicamente mujeres. Sin embargo, ha habido un intento sistemático de redefinir el lenguaje de manera que la anticoncepción, el aborto y ahora la ideología de género estén cada vez más “inmersos” e “implícitos” en acuerdos no vinculantes que emanan de la burocracia de las Naciones Unidas.

Ciertos sectores de la ONU también están redefiniendo a los grupos provida como “antiderechos” para desacreditarlos y “alejar” a otros de ellos. Sin embargo, los supuestos “derechos” que defienden no están arraigados en la naturaleza humana y la justicia, sino que son “derechos reclamados” que poderosos organismos están imponiendo al mundo entero: la anticoncepción, el aborto y, ahora, un lenguaje casi ininteligible de identidades múltiples que no son reales ni expresan la realidad de que cada uno de nosotros es hombre o mujer.

Esto ha engendrado tal confusión que incluso la propia Relatora Especial de la ONU sobre la violencia contra la mujer afirma que la burocracia de la ONU se ha desviado tanto de sus acuerdos vinculantes de 1995 que se han puesto en peligro las necesidades reales de las mujeres. Entre ellas, lugares seguros que ya no lo son y deportes separados por sexos en los que las mujeres corren peligro o son injustamente derrotadas y desmoralizadas por la creciente injusticia de que sus competiciones estén dominadas por hombres que dicen ser mujeres.

La indiferencia ante los informes objetivos sobre las mutilaciones de género demuestra que existe una cierta “sordera” ante el daño causado a quienes son llevados en manada por el camino del cambio de cuerpo. Hay dos razones obvias para ello. La primera son las asombrosas sumas de dinero que se ganan con operaciones innecesarias y perjudiciales y la dependencia de productos químicos igualmente innecesarios que los jóvenes deberán consumir el resto de sus vidas. La segunda son las tácticas lingüísticas cada vez más agresivas de los defensores de la ideología de género. Estos activistas atacan a cualquiera y a todos los que no están de acuerdo con ellos, al tiempo que no asumen ninguna responsabilidad por el daño causado a las personas, muchas de las cuales son muy jóvenes, y por el caos que han provocado en la sociedad, tanto a nivel nacional como internacional.

¿Qué podemos concluir sino que la ideología de género es otra forma de propaganda contra la población? Esa ideología lleva muchos años extendiendo sus tentáculos y está empezando a estrangular tanto la libertad de expresión como la objeción natural al daño que se hace a los individuos y a las sociedades. Si no se corrigen los procesos burocráticos y la riqueza fortuita que generan, y si no se devuelve a la ONU a sus fundamentos originales y justos, ¿adónde conducirán sino a una mentalidad profundamente antihumana?

Afortunadamente, hay muchos motivos para la esperanza, entre ellos las numerosas organizaciones que reconocen el daño concreto que el transgenerismo causa a los jóvenes, la aparente impermeabilidad de los activistas de género a las reacciones constructivas, y la ayuda de Dios, de Su Iglesia y de otras personas de buena voluntad.


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EL CONCILIO DE NICEA - 325 D.C.

El Concilio de Nicea fue el primer Concilio Ecuménico de la Iglesia Católica. En él se abordaron cuestiones decisivas para el futuro de la religión que solo pocos años antes había sido perseguida.


Aunque el Concilio de Jerusalén (Hechos 15 y Gálatas 2) fue el primer Concilio de la Iglesia, al que asistieron los Apóstoles, el primer Concilio Ecuménico (mundial) fue convocado por el emperador romano Constantino el Grande, con el Papa San Silvestre I sentado en el Trono de Pedro como el 33º sucesor del Apóstol designado por Cristo. El lugar fue la ciudad de Nicea, justo al sur de Constantinopla en Asia Menor. El mayor periti fue el obispo de Alejandría, San Atanasio, quien, en medio de sus luchas con los arrianos, argumentó convincentemente a favor de condenar a Arrio y, como diácono, San Atanasio estuvo a la vanguardia en la definición de la Consustancialidad del Hijo con el Padre Celestial.

INTRODUCCIÓN

Este concilio se inauguró el 19 de junio en presencia del emperador, pero no se sabe con certeza quién presidió las sesiones. En las listas existentes de obispos presentes, Osio de Córdoba y los presbíteros Vito y Vicente aparecen entre los otros nombres, pero es más probable que Eustacio de Antioquía o Alejandro de Alejandría presidieran. (Véase Decretos de los Concilios Ecuménicos, ed. Norman P. Tanner SJ)

El texto en negrita de la profesión de fe de los 318 padres constituye, según Tanner, “las adiciones hechas por el concilio a una forma subyacente del credo”, y que el credo subyacente probablemente “derivaba de la fórmula bautismal de Cesarea propuesta por el obispo de esa ciudad, Eusebio” o que “se desarrolló a partir de una forma original que existía en Jerusalén o, en todo caso, en Palestina”. “Una descendencia directa del credo de Eusebio de Cesarea está manifiestamente fuera de cuestión” (Vol 1, pág. 2)

LA PROFESIÓN DE FE DE LOS 318 PADRES

1. Creemos en un solo Dios Padre todopoderoso, Creador de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo de Dios, Unigénito del Padre, es decir, de la sustancia [Gr. ousias, Lat. substantia] del Padre, Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado [Gr. gennethenta, Lat. natum], no creado [Gr. poethenta, Lat. factum], CONSUSTANCIAL [Gr. homoousion, Lat. unius substantiae (quod Graeci dicunt homousion)] con el Padre, por quien fueron hechas todas las cosas, las que están en los cielos y las que están en la tierra; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación descendió y se encarnó, se hizo hombre, padeció y resucitó al tercer día, subió a los cielos, viene a juzgar a vivos y muertos. Y en el Espíritu Santo.

2. Y los que dicen
1. “Hubo una vez cuando él no era”, y “antes de ser engendrado no era”, y que

2. Él vino a ser de
◾ cosas que no eran, o

◾ de otra hipóstasis [Gr. hypostaseos] o sustancia [Gr. ousias, Lat. substantia],

afirmando que el Hijo de Dios está sujeto a cambio o alteración, estos la Iglesia Católica y Apostólica anatematiza.

CÁNONES

1. Si alguien enfermo se ha sometido a cirugía a manos de médicos o ha sido castrado por bárbaros, que permanezca entre el clero. Pero si alguien con buena salud se ha castrado a sí mismo, si está inscrito entre el clero debe ser suspendido, y en el futuro ningún hombre así debe ser promovido. Pero, como es evidente que esto se refiere a aquellos que son responsables de la condición y presumen de castrarse a sí mismos, así también si alguno ha sido hecho eunuco por los bárbaros o por sus amos, pero ha sido encontrado digno, el canon admite a tales hombres en el clero.

2. Puesto que, por necesidad o por exigencias importunas de ciertos individuos, se han producido muchas infracciones del canon eclesiástico, con el resultado de que, hombres recién llegados de una vida pagana a la fe, después de un breve catecumenado, han sido admitidos de inmediato al lavatorio espiritual, y al mismo tiempo de su bautismo, han sido promovidos al episcopado o al presbiterado, se conviene en que sería bueno que nada semejante ocurriera en el futuro. Pues el catecúmeno necesita tiempo y más probación después del bautismo, ya que las palabras del apóstol son claras: “No un recién convertido, o podría envanecerse y caer en la condenación y en la trampa del diablo”. Pero si con el paso del tiempo se descubre algún pecado de sensualidad en la persona y es condenada por dos o tres testigos, ésta será suspendida del clero. Si alguien contraviene estas normas, podrá perder su condición de clérigo por actuar en desafío a este gran sSínodo.

3. Este gran Sínodo prohíbe absolutamente a un obispo, presbítero, diácono o cualquier miembro del clero mantener a una mujer que haya sido traída a vivir con él, con excepción, por supuesto, de su madre, hermana o tía, o de cualquier persona que esté por encima de toda sospecha.

4. Es deseable que el obispo sea nombrado por todos los obispos de la provincia. Pero si esto es difícil por alguna necesidad apremiante o por la duración del viaje, que se reúnan al menos tres y lleven a cabo la ordenación, pero sólo después de que los obispos ausentes hayan participado en la votación y dado su consentimiento por escrito. Pero en cada provincia el derecho de confirmar los procedimientos corresponde al obispo metropolitano.

5. En cuanto a los clérigos o laicos que han sido excomulgados, los obispos de cada provincia deben respetar la sentencia, según el canon que prohíbe que los expulsados ​​por unos sean admitidos por otros. Pero que se haga una investigación para averiguar si alguien ha sido expulsado de la comunidad por mezquindad o pendenciero o cualquier otra mala naturaleza por parte del obispo. Por lo tanto, para que haya una oportunidad adecuada para investigar el asunto, se acuerda que sería bueno que cada año se celebren sínodos en cada provincia dos veces al año, para que estas investigaciones puedan ser realizadas por todos los obispos de la provincia reunidos, y de esta manera, por consentimiento general, aquellos que han ofendido a su propio obispo puedan ser reconocidos por todos como razonablemente excomulgados, hasta que todos los obispos en común decidan pronunciar una sentencia más indulgente contra estas personas. Los sínodos se celebrarán en los siguientes tiempos: uno antes de la Cuaresma, para que, dejadas de lado todas las mezquindades, el don ofrecido a Dios sea intachable; el segundo después del tiempo de otoño.

6. Se mantendrán las antiguas costumbres de Egipto, Libia y Pentápolis, según las cuales el obispo de Alejandría tiene autoridad sobre todos estos lugares, ya que existe una costumbre similar con respecto al obispo de Roma. Del mismo modo, en Antioquía y en las demás provincias se conservarán las prerrogativas de las iglesias. En general, es evidente el siguiente principio: si alguien es nombrado obispo sin el consentimiento del metropolitano, este gran Sínodo determina que tal persona no sea obispo. Sin embargo, si dos o tres por razón de rivalidad personal disienten del voto común de todos, siempre que sea razonable y de acuerdo con el canon de la iglesia, prevalecerá el voto de la mayoría.

7. Puesto que existe una costumbre y una antigua tradición según la cual se debe honrar al obispo de Elia, que se le conceda todo lo que corresponde a este honor, salvo la dignidad propia del metropolitano.

8. En cuanto a los que se han dado a sí mismos el nombre de cátaros, y que de vez en cuando se acercan públicamente a la Iglesia Católica y Apostólica, este santo y gran Sínodo decreta que pueden permanecer entre el clero después de recibir la imposición de manos. Pero antes de todo esto es conveniente que se comprometan por escrito a aceptar y seguir los decretos de la Iglesia Católica, a saber, que estarán en comunión con los que han contraído segundas nupcias y con los que han caducado en tiempo de persecución y para quienes se ha fijado un período [de penitencia] y se ha asignado una ocasión [para la reconciliación], a fin de seguir en todo los decretos de la Iglesia Católica y Apostólica. Por consiguiente, donde se ha encontrado que todos los ordenados en pueblos o ciudades son sólo hombres de esta clase, los que así se encuentren permanecerán en el clero en el mismo rango; pero cuando algunos llegan a lugares donde hay un obispo o presbítero perteneciente a la Iglesia Católica, es evidente que el obispo de la Iglesia ostentará la dignidad episcopal, y que el que reciba el título y el nombre de obispo entre los llamados cátaros tendrá el rango de presbítero, a menos que el obispo considere oportuno dejarle compartir el honor del título. Pero si esto no cuenta con su aprobación, el obispo le proporcionará un lugar como chorepiscopus o presbítero, para hacer evidente su estatus clerical ordinario y evitar así que haya dos obispos en la ciudad.

9. Si algunos han sido promovidos presbíteros sin examen, y luego de la investigación han confesado sus pecados, y si después de su confesión los hombres han impuesto las manos a tales personas, siendo movidos a actuar en contra del canon, el canon no admite a estas personas, porque la Iglesia Católica vindica sólo lo que  son irreprochables.

10. Si algunos han sido promovidos a la ordenación por ignorancia de sus promotores o incluso con su connivencia, este hecho no perjudica el canon de la Iglesia; porque una vez descubierto, deben ser depuestos.

11. En cuanto a los que han transgredido sin necesidad ni confiscación de sus bienes ni peligro ni nada por el estilo, como sucedió bajo la tiranía de Licinio, este santo Sínodo decreta que, aunque no merezcan indulgencia, sin embargo deben ser tratados con misericordia. Por lo tanto, aquellos de entre los fieles que se arrepientan de verdad permanezcan tres años entre los oyentes, durante siete años se prosternen y durante dos años participen con el pueblo en las oraciones, aunque no en las ofrendas.

12. Los que han sido llamados por la gracia, han dado evidencia de su fervor y se han despojado de sus cinturones [militares], y luego han vuelto como perros a su propio vómito, de modo que algunos incluso han pagado dinero y han recuperado su estado militar mediante sobornos; esas personas deben pasar diez años como postradores después de un período de tres años como oyentes. Sin embargo, en cada caso, debe examinarse su disposición y la naturaleza de su penitencia. Porque aquellos que por su temor, lágrimas, perseverancia y buenas obras dan evidencia de su conversión con hechos y no con apariencias externas, cuando hayan completado su período designado como oyentes, pueden participar correctamente en las oraciones, y el obispo es competente para decidir aún más favorablemente sobre ellos. Pero aquellos que han tomado el asunto a la ligera y han pensado que la forma externa de entrar en la Iglesia es todo lo que se requiere para su conversión, deben completar su período hasta el final.

13. En cuanto a los difuntos, se mantiene el antiguo derecho canónico, según el cual los difuntos no deben ser privados de su último y más necesario viático. Pero si uno cuya vida ha sido desesperanzada ha sido admitido a la comunión y ha participado en la ofrenda y se encuentra de nuevo entre los vivos, estará entre los que participan sólo en la oración [aquí una lectura variante en Les canons des conciles oecumeniques añade “hasta que se haya completado el plazo fijado por este gran sínodo ecuménico”]. Pero, por regla general, en el caso de cualquier persona que esté por irse y desee participar en la eucaristía, el obispo, después de examinar el asunto, le dará parte en la ofrenda.

14. Respecto a los catecúmenos que han caído, este santo y gran Concilio decreta que, después de haber pasado tres años sólo como oyentes, se les permita orar con los catecúmenos.

15. A causa de la gran perturbación y las facciones que se causan, se decreta que la costumbre, si se encuentra que existe en algunas partes en contra del canon, sea totalmente suprimida, de modo que ni obispos ni presbíteros ni diáconos se trasladen de ciudad en ciudad. Si después de esta decisión de este santo y gran Sínodo alguien intentara tal cosa, o se prestara a tal procedimiento, se anule totalmente el acuerdo y se le restituya a la iglesia de la que fue ordenado obispo, presbítero o diácono.

16. Cualesquiera presbíteros o diáconos o, en general, cualquier persona inscrita en cualquier rango del clero que se aparten de su iglesia imprudentemente y sin el temor de Dios ante sus ojos o en ignorancia del canon de la Iglesia, no deben de ninguna manera ser recibidos en otra iglesia, sino que se les debe aplicar toda presión para inducirlos a regresar a sus propias diócesis, o si permanecen es justo que sean excomulgados. Pero si alguien se atreve a sustraer a uno que pertenece a otra y ordenarlo en su iglesia sin el consentimiento del propio obispo de la otra entre cuyo clero estaba inscrito antes de partir, la ordenación ha de ser nula.

17. Puesto que muchos inscritos [entre el clero] han sido inducidos por la codicia y la avaricia a olvidar el texto sagrado, “quien no pone su dinero a interés”, y a cobrar el uno por ciento [al mes] sobre los préstamos, este santo y gran Sínodo juzga que si después de esta decisión se encuentra a alguien que reciba intereses por contrato o que realice el negocio de cualquier otra manera o que cobre [una tasa fija del] cincuenta por ciento o en general que idee cualquier otra estratagema con el fin de obtener ganancias deshonrosas, será depuesto del clero y sus nombres tachados de la lista.

18. Ha llegado a conocimiento de este santo y gran Concilio que en algunos lugares y ciudades los diáconos dan la comunión a los presbíteros, aunque ni el canon ni la costumbre permiten esto, es decir, que quienes no tienen autoridad para ofrecer, den el cuerpo de Cristo a quienes sí lo hacen. Además, se ha sabido que algunos diáconos reciben ahora la Eucaristía incluso antes que los obispos. Todas estas prácticas deben suprimirse. Los diáconos deben permanecer dentro de sus propios límites, sabiendo que son ministros del obispo y subordinados a los presbíteros. Que reciban la eucaristía según su orden después de los presbíteros de manos del obispo o del presbítero. Tampoco se les permita sentarse entre los presbíteros, porque tal disposición es contraria al canon y al rango. Si alguno se niega a cumplir incluso después de estos decretos, debe ser suspendido del diaconado.

19. En cuanto a los antiguos paulinos que se refugian en la Iglesia Católica, se determina que deben ser rebautizados sin condiciones. Aquellos que en el pasado han sido inscritos entre los clérigos, si parecen ser intachables e irreprochables, deben ser rebautizados y ordenados por el obispo de la Iglesia Católica. Pero si al investigar se demuestra que no son aptos, es justo que sean destituidos. Del mismo modo, se observará la misma forma con respecto a las diaconisas y, en general, a todos aquellos cuyos nombres han sido incluidos en la lista. Nos referimos a las diaconisas a las que se les ha concedido este estado, porque no reciben ninguna imposición de manos, por lo que en todos los aspectos deben contarse entre los laicos.

20. Puesto que algunos se arrodillan el domingo y en el tiempo de Pentecostés, este santo Concilio decreta que, para que las mismas observancias se mantengan en todas las diócesis, uno debe ofrecer sus oraciones al Señor de pie.

LA CARTA DEL SÍNODO DE NICEA A LOS EGIPCIOS

Los obispos reunidos en Nicea, que constituyen el grande y santo sínodo, saludan a la Iglesia de Alejandría, por la gracia de Dios santo y grande, y a los amados hermanos de Egipto, Libia y Pentápolis.

Puesto que la gracia de Dios y el piadosísimo emperador Constantino nos han convocado de diferentes provincias y ciudades para constituir el grande y santo sínodo en Nicea, ha parecido absolutamente necesario que el santo sínodo os envíe una carta para que sepáis lo que se propuso y discutió, y lo que se decidió y promulgó.

3. En primer lugar, se trató el asunto de la impiedad y la anarquía de Arrio y sus seguidores en presencia del piadosísimo emperador Constantino. Se acordó por unanimidad que se pronunciaran anatemas contra su opinión impía y sus términos y expresiones blasfemas que había aplicado blasfemamente al Hijo de Dios.
○ diciendo
◾ “Él es de las cosas que no son”, y

◾ “antes de ser engendrado no existía”, y

◾ “hubo una vez cuando él no estaba”,
○ diciendo también que
◾ por su propio poder el Hijo de Dios es capaz de

◾ maldad y

◾ bondad
○ y llamándolo
◾ una criatura y una obra.

Contra todo esto el santo Concilio pronunció anatemas, y no permitió que esta opinión impía y estas palabras blasfemas fueran siquiera oídas.

De ese hombre y del destino que le sobrevino, sin duda habréis oído u oiréis, para que no parezca que pisoteamos a alguien que ya ha recibido una recompensa adecuada a causa de su propio pecado. Tal fue el poder de su impiedad que Theonas de Marmarica y Secundus de Ptolemais compartieron las consecuencias, pues ellos también sufrieron el mismo destino.

Pero como la gracia de Dios había liberado a Egipto de esta opinión mala y blasfema, y de las personas que se habían atrevido a crear un cisma y una separación en un pueblo que hasta entonces había vivido en paz, quedaba la cuestión de la presunción de Meletius y de los hombres que había ordenado, os explicaremos, amados hermanos, las decisiones del sínodo también sobre este tema. El sínodo se sintió movido a inclinarse hacia la suavidad en su tratamiento de Meletius, ya que estrictamente hablando no merecía misericordia. Decretó que podía permanecer en su propia ciudad sin ninguna autoridad para nombrar u ordenar, y que no debía mostrarse para este propósito en el campo o en otra ciudad, y que debía conservar el simple nombre de su cargo.

Se decretó además que aquellos a quienes él había ordenado, una vez validados por una ordenación más espiritual, debían ser admitidos a la comunión a condición de que conservaran su rango y ejercieran su ministerio, pero en todos los aspectos debían estar en segundo lugar respecto a todos los clérigos de cada diócesis e iglesia que habían sido nombrados bajo nuestro muy honrado hermano y compañero ministro Alejandro; No debían tener autoridad para nombrar candidatos de su elección o proponer nombres o hacer nada en absoluto sin el consentimiento del obispo de la Iglesia Católica, es decir, el obispo de los que están bajo Alejandro. Pero aquellos que por la gracia de Dios y por nuestras oraciones no han sido detectados en ningún cisma, y son inmaculados en la Iglesia Católica y Apostólica, deben tener autoridad para nombrar y proponer los nombres de hombres del clero que sean dignos, y en general hacer todo de acuerdo con la ley y la regla de la Iglesia.

En caso de muerte de algún miembro de la Iglesia, los recién aceptados sucederán en el cargo al difunto, siempre que parezcan dignos y sean elegidos por el pueblo; el obispo de Alejandría participará en la votación y confirmará la elección. Este privilegio, que se ha concedido a todos los demás, no se aplica a la persona de Meletius a causa de su inveterada sediciosidad y su disposición voluble y temeraria, para que no se dé autoridad o responsabilidad alguna a alguien que es capaz de volver a sus prácticas sediciosas.

Éstos son los decretos principales y más importantes en lo que respecta a Egipto y a la santísima Iglesia de los alejandrinos. Cualesquiera otros cánones y decretos que se promulgaron en presencia de nuestro señor y muy honorable ministro y hermano Alejandro, él mismo os los informará con mayor detalle cuando venga, porque él mismo fue un líder y un participante en los acontecimientos.

Lo siguiente no se encuentra en el texto latino, pero sí en el texto griego:

Os enviamos también la buena noticia de que se ha resuelto el problema de la santa Pascua, y que, gracias a vuestras oraciones, también se ha resuelto esta cuestión. Todos los hermanos de Oriente que hasta ahora han seguido la costumbre judía observarán en adelante la costumbre de los romanos, la de vosotros y la de todos nosotros, que desde la antigüedad hemos celebrado la Pascua junto con vosotros. Alegrándoos, pues, de estos éxitos, de la paz y la concordia comunes y de la eliminación de toda herejía, acoged con el mayor honor y amor a nuestro compañero en el ministerio, vuestro obispo Alejandro, que nos ha hecho felices con su presencia y, a pesar de su avanzada edad, ha realizado un gran trabajo para que también vosotros podáis disfrutar de la paz.

Rogad por todos nosotros para que nuestras decisiones permanezcan firmes por medio de Dios todopoderoso y nuestro Señor Jesucristo en el Espíritu Santo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


Traducción tomada de los Decretos de los Concilios Ecuménicos, ed. Norman P. Tanner

PURGATORIO, ESCAPULARIO Y “TEOLOGÍA DEL VESTIDO”

Cada uno se fabrica su propio purgatorio al acumular faltas, pecados e imperfecciones. Si ya los quita acá, no le hará falta lugar de lavadura. Al morir ya no podemos hacer el bien.

Por Germán Mazuelo-Leytón


El 16 de julio de 1251, la Madre de Dios le manifestó a San Simón Stock el Escapulario del Carmen con esta promesa: Quienquiera que muera revestido con este santo Escapulario no sufrirá el fuego eterno.

¿El Escapulario tiene alguna importancia en el día de hoy?
Pertenece a los “pia populi christiani exercitia”, a los ejercicios piadosos del pueblo cristiano, tal como dice el Concilio, a las prescripciones y reglas de la Iglesia. Y es que el Escapulario es un sacramental, y el llevarlo significa hacerse acreedor de grandes indulgencias (Dr. Rudolf Graber, Obispo de Ratisbona).
Cuatro razones existen por las que este sacramental es tan poderoso:
1. La Santísima Virgen prometió que quien portara este escapulario se salvaría del fuego eterno y Ella cumple sus promesas.

2. La segunda razón es por las oraciones de la Iglesia. Cuando es bendecido por el sacerdote, la Iglesia pide al Señor que conceda al devoto portador del Escapulario dos gracias enormes: la protección contra el Maligno y la perseverancia en la gracia de Dios hasta la muerte. Lo que la Iglesia pide en la tierra, Dios lo da en el Cielo.

3. La tercera razón es porque cuando nos lo imponen, quedamos incorporados a la Orden Carmelitana. Compartimos las buenas obras, trabajos y oraciones de los demás sacerdotes, religiosos y religiosas carmelitas, incluyendo a Sor Lucía de Fátima.

4. Y por último, es poderoso por la fe de quien lo porta, ya que cuando nos comprometemos a portar el Escapulario nos comprometemos asimismo a vivir el espíritu carmelitano de pobreza, castidad y obediencia, cada cual en su propio estado de vida.
Por dos veces San Pablo habla de que nos revistamos de Cristo (cf. Rom 13, 14 y Gál 3, 27),

Veamos a lo que nos lleva en último análisis ese trocito de tela tan pequeño e inaparente: “Qué responsabilidad habremos de tener frente al mundo, en cuanto revestidos de Cristo, aparecer como “cristianos”, incluso desde una perspectiva puramente externa, con el vestido de Cristo, presentarse con la vestidura y, por decirlo así, con la figura del Señor: ¿acaso no sería licito e incluso no sería lo indicado construir un día una “teología del vestido”, es más, una “teología de la moda”? (Rudolf Graber).

Setenta años después de manifestarle el Escapulario a San Simón Stock, nuestra Señora se le apareció al papa Juan XXII, haciéndole una nueva promesa, complementaria de la primera:
Yo, como tierna Madre de los carmelitas, bajaré al Purgatorio el primer sábado después de su muerte y los libraré y conduciré al Monte Santo de la vida eterna.
La fiesta de nuestra Señora del Carmen lleva también la actualidad de la existencia y de la calidad del Purgatorio. ¿Existe? ¿Por qué motivos? Cuatro principalmente:

1. Lo exige la santidad de Dios, la compenetración entre Dios y el alma que exige una pureza exquisita, y una limpieza total, porque Dios aborrece espontáneamente toda suciedad.

Es difícil que persona alguna pase por este mundo sin imperfecciones ni pecados livianos, que requieren una purificación antes de ingresar en el reino de la santidad.

Podrían existir santos que hayan sufrido cruces muy superiores a sus faltas, por lo que el dolor les purificaría ya en esta vida, pero no será lo corriente, por lo que se impondrá la necesidad de la depuración.

2. Lo exige la Divina Providencia. A Dios corresponde ofrecer a los bienaventurados una oportunidad ideal para su expurgación, para que puedan limpiar sus almas de toda impureza en la Sangre del Cordero, las túnicas manchadas han de depositar sus purulencias lentamente según la calidad de la penitencia que realizan.

El Purgatorio es como una piscina de aguas limpísimas que se ofrece al alma pecadora para que se lave en ella hasta alcanzar un total grado de pulcritud.

3. Lo exige también la fuerza de la Ley. Dios señala las leyes, promulga sus amenazas, sus castigos, a fin de que el hombre adquiera el verdadero sentido del pecado.

Sin la amenaza del Purgatorio, en el que han de sancionarse los pecados veniales, los hombres descuidarían por completo el cumplimiento de los preceptos leves, no harán caso de los pecados veniales, y omitirían la debida satisfacción por los pecados ya perdonados.

4. Y finalmente lo exige también la simple razón natural. La filosofía pagana anterior a la doctrina de Jesús, considera necesario una purificación antes de la gloria. Así lo dice Virgilio en su Eneida: hay que purificarse antes de entrar en los Campos Elíseos. Platón describe lugares ultraterrenos en los que han de morar las personas antes de su ingreso en el reposo eterno. También Séneca.

Cada uno se fabrica su propio purgatorio al acumular faltas, pecados e imperfecciones. Si ya los quita acá, no le hará falta lugar de lavadura. Al morir ya no podemos hacer el bien.