martes, 28 de julio de 2020

COMPRAN ABORTIVOS “POR URGENCIA” DURANTE LA PANDEMIA


Como anticipamos, el Ministerio de Salud de la Nación que conduce Ginés González García abrió en junio una Contratación Directa “por urgencia” de 16.000 blísteres por doce (12) comprimidos, de misoprostol de 200 µg.

Salud emitió hoy la orden de compra (80-1071-OC20) y dio a conocer la Resolución 1264/2020 con la que aprueba una contratación directa al Laboratorio Domínguez SA, por la suma final de $44.000.640 (Precio unitario: $2.750,04). Los abortivos deberán ser entregados en un plazo máximo de 20 días hábiles en el depósito logístico del Programa Remediar.

En los considerandos de la Resolución se lee:
“Que dicha adquisición se propicia en cumplimiento del "Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo", aprobado mediante la Resolución N° 1/2019 de este MINISTERIO DE SALUD, que contempla al Misoprostol como tratamiento recomendado para posibilitar el acceso a la interrupción legal del embarazo cuando ésta se encuadre en las causales previstas por el sistema normativo vigente del país, en consonancia con las últimas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS)”.
“Que la urgencia se motiva en la restricción de stock y de disponibilidad del insumo por la crisis en la cadena de suministros internacional generada por la pandemia de COVID-19 y la necesidad de prevenir el aumento de abortos inseguros y morbimortalidad materna”.

NOTIVIDA
Editora: Lic. Mónica del Río

EL TRIUNFO DE LA VERDAD: PASAR POR ALTO LO OBVIO

¿Cómo nosotros, que aceptamos tan explícita e implícitamente la racionalidad inherente al método científico, perdemos la certeza inherente a las pruebas y argumentos racionales simples?

Por FX Cronin

Dados los muchos avances tecnológicos y científicos en los últimos doscientos años, es sorprendente considerar el desconcertante malestar y la plaga paradójica que nos impide a muchos de nosotros ver las verdades obvias de la vida.

¿Cómo nosotros, que aceptamos tan explícita e implícitamente la racionalidad inherente al método científico, perdemos la certeza inherente a las pruebas y argumentos racionales simples? ¿Cómo nosotros, que empleamos adecuadamente la ciencia para encontrar y aplicar las verdades sobre nuestro mundo físico, perdemos el uso y el poder de nuestras capacidades racionales y lógicas para encontrar la verdad en los ámbitos de la metafísica y la naturaleza humana, en la moral y en la cultura? Tal es la inversión y la perversión de nuestros tiempos modernos.

Pero la verdadera plaga que nos aqueja en los tiempos modernos no son los muchos problemas que ocupan nuestro discurso político y cultural. Tampoco es la clase y la raza, el sexo o la identidad, ni siquiera el ser liberal o conservador. Nuestro principal problema es más simple de lo que la mayoría de nosotros puede suponer y más fundamental de lo que sospechamos. Sin embargo, es tan obvio, que es increíble que lo pasemos por alto.

Nuestro problema moderno es realmente solitario y severo, pero simplista y superficial. Es una crisis de conocimiento autoinfligida: una crisis epistemológica, una crisis de la verdad. Y, derivada de esta crisis epistemológica, muchos modernos viven con una confusión metafísica maligna.

Como "naturalistas" modernos, la mayoría de nosotros cree ciegamente que solo la ciencia puede darnos una idea real, una verdad práctica y demostrable. La verdad, en el naturalismo, se limita solo al ámbito de las cosas físicas. En consecuencia, todas las demás afirmaciones de verdad de naturaleza intangible, ya sean metafísicas o morales o incluso estéticas, quedan relegadas al reino de las creencias sin posibilidad de prueba real.

Sin embargo, nuestra mentalidad epistemológica y metafísica moderna está equivocada en tal grado y con tanta frecuencia, que es sorprendente que perdamos la escala y la sustancia de la misma. Porque la afirmación de la hegemonía completa de la ciencia sobre la verdad no puede demostrarse científicamente. Esta afirmación del único poder explicativo de la ciencia no se basa en el método científico, sino en la argumentación racional y el razonamiento deductivo de naturaleza defectuosa.

Y esta creencia en el dominio de la ciencia es tan tonta e irracional que es difícil encontrar formas más suaves y sensibles de describirlo. Pero esta creencia en la ciencia como la única fuente de verdad se basa en una contradicción flagrante y fatal. Porque si la ciencia es la única forma de conocer la verdad de cualquier tipo, esa afirmación solo puede probarse con investigación científica y experimentación empírica.

Sin embargo, el caso de la supuesta fuente singular de verdad de la ciencia solo puede hacerse con razón, no con experimentación empírica. A la luz de esta contradicción fatal, las limitaciones de la ciencia están claramente circunscritas. La ciencia es nuestra forma de saber cómo funciona el mundo físico: sus muchas leyes, su orden, su dinámica y su composición. En este ámbito, es el método predominante, un camino poderoso hacia la verdad sobre el mundo físico.

Pero en el ámbito de lo intangible, como nuestra mente humana, sus poderes racionales, su sentido común, sus intuiciones, sus componentes preconscientes, la ciencia realmente no puede ayudarnos a determinar la verdad. La verdad sobre el significado inherente y el propósito último de la vida, sobre la moralidad y la belleza, debe buscarse a través de un método diferente, una epistemología diferente a la ciencia.

La verdad sobre el amor y la hermandad humana, sobre el coraje y el sacrificio, y sobre la justicia y la libertad solo se puede encontrar con una forma de conocimiento más humana, más realista y racional. Porque estas verdades solo se conocen a través de la razón y la experiencia humana.

Comprenda que la ciencia no es realmente una forma separada de saber, a pesar de nuestras suposiciones tácitas modernas. Es una forma compuesta de conocimiento que se basa en el orden del universo físico, la confiabilidad de nuestros sentidos perceptivos humanos y nuestras habilidades racionales.

La ciencia realmente es solo una aplicación rigurosa de la razón al mundo tangible. Del desarrollo de hipótesis a los métodos experimentales. Desde la recopilación y el análisis de datos hasta los resultados experimentales y el desarrollo de la teoría. Desde la revisión y la replicación hasta la aplicación y la adaptación, la ciencia se basa en la razón en cada paso del camino.

Entonces, el primer error obvio es que la ciencia no es una forma separada y competitiva de saber en comparación con la razón. La ciencia es una forma compuesta de conocimiento fundada en la razón tanto en su filosofía como en su uso. La ciencia está repleta de razones. Es una razón aplicada al conocimiento de las cosas físicas.

La ciencia no es una forma separada de saber. Es una forma derivada de saber. Está alimentada por la curiosidad racional e impulsada por una aplicación y revisión rigurosa y racional. La ciencia se basa en la razón y valida la ascendencia de la razón mediante sus procesos y sus hallazgos.

El segundo error es afirmar que la ciencia es nuestro camino único y solitario hacia la verdad real. Esa afirmación ni siquiera puede ser explorada científicamente, y mucho menos demostrada. Probar que la afirmación solo puede lograrse con razón y hacerlo constituiría una contradicción lógica fatal, como se explicó anteriormente. El atractivo típico utilizado para promover esta conclusión contradictoria es apelar a la letanía de las verdades científicas y sus múltiples aplicaciones.

Habiendo apelado al gran volumen de verdades físicas descubiertas por la ciencia, la mayoría descansa su caso y está desconcertado si alguien tiene problemas con lo que cree que es una defensa a prueba de balas del dominio de la ciencia. Pero la presencia de todas estas verdades físicas no prueba su dominio. Porque su enfoque es el mundo físico solamente. Y su método se basa en la razón.

En tercer lugar, la ciencia, en este orden de ideas, sin descanso afirma que el mundo físico es la única realidad que existe. Sin embargo, la ciencia se basa en la razón en todo su proceso empírico. Sin embargo, tal dependencia racional también contradice la afirmación de la ciencia de la naturaleza únicamente tangible del mundo y la experiencia humana. Esta visión naturalista de que todo es simplemente materia y energía reduce la razón de la actividad neuronal y elimina la realidad de la racionalidad, el orden racional, la prueba deductiva e inductiva, así como las matemáticas e incluso la ciencia misma.

En cuarto lugar, utilizando solo la razón y algunas observaciones simples sobre el mundo físico, podemos probar que en el reino físico -que la ciencia afirma que su dominio- debe ser una realidad contingente, no una realidad primera o final. Solo mire brevemente la ley de causa y efecto. Cada efecto debe tener una causa previa. Esa es una presuposición fundamental del método científico. También es un hecho de la realidad.

Si cada efecto es producto de una causa anterior, ¿tarde o temprano no tendría que haber un causante no causado? Debido a que los efectos siguen a las causas, la secuencia de causas y efectos requiere un causante no causado preexistente, un causante no causado intangible. Aunque parezca sorprendente para nuestras concepciones y suposiciones modernas, el universo físico no es la realidad última y la ciencia no es su epistemología dominante.

Nuestro universo físico, que es un efecto, es una realidad contingente que depende de un causante intangible no causado. Debido a que las causas preceden a los efectos, el efecto que es nuestro cosmos debe estar precedido por alguna causa intangible que no sea parte del universo físico. Esa es una necesidad racional y una inevitabilidad científica. Indiscutible. Incontrovertible. Irrefutable. Y, ese es un hecho catastrófico para nuestra moderna teoría naturalista del conocimiento y para muchos de nuestros supuestos seculares y científicos.

Finalmente, también debe explicarse la existencia de la razón, su orden racional, su poder deductivo. ¿Cómo llegó a existir este orden poderoso y definitivo, la columna vertebral de la ciencia y las matemáticas? ¿Cómo se pasó por alto por completo el poder de la lógica y el análisis racional que impulsa el desarrollo de la ciencia y la guía aún en nuestros tiempos modernos y sofisticados?

De hecho, es increíble que estos aspectos de la dependencia de la ciencia de la razón y la posición epistemológica primaria de la razón fueran tan ignorados, tan incomprendidos, tan mal entendidos. Sin embargo, este error epistemológico es realmente la causa de muchos de nuestros problemas modernos.

Nuestra pérdida de significado, nuestra confusión, nuestra desesperación, nuestra ira, nuestra duda, todos encuentran algún grado de causalidad en un universo donde la ciencia es la única forma de saber y donde la razón es meramente manipuladora, un truco retórico utilizado para dominar, persuadir, explotar. Porque el dominio implícito del naturalismo es realmente la raíz de muchos de nuestros males culturales y políticos, nuestras confusiones filosóficas y religiosas, así como el relativismo desenfrenado que encontramos todos los días en nuestras vidas públicas y privadas.

Y es simple de demostrar. Si las únicas verdades que podemos conocer son científicas, entonces no tenemos verdades que nos guíen en todas las áreas personales, sociales, morales, políticas y relacionales de nuestras vidas. Solo podemos seguir las leyes y las normas en nuestra vida pública y las expectativas de los demás en nuestra vida personal, sabiendo perfectamente que estos son aspectos meramente arbitrarios que resultan ser dominantes o adoptados democráticamente. No hay verdad sobre la vida, porque en la vida las únicas verdades reales son las leyes de las diversas ciencias.

Paradójicamente, sabemos esto porque la razón nos dice que es así. Si comenzamos con esta suposición falsa sobre el conocimiento, entonces toda la verdad que posiblemente podamos conocer se encuentra solo en las ciencias y a través del método científico. Y entonces la razón no puede revelarnos ninguna verdad. El sentido común, la lógica y la intuición no pueden decirnos ninguna verdad. Incluso una sinergia de todos estos métodos, incluida la ciencia, no puede decirnos ninguna verdad real y real.

Y, esta idea defectuosa deja a cualquiera, que implícitamente adopta esta visión de la ciencia y el conocimiento, con un profundo conocimiento del universo físico y en completa ignorancia sobre todo lo demás. Para ellos, todo lo demás es arbitrario, un producto de capricho individual o colectivo.

Pero si adoptamos una visión más racional y sofisticada del conocimiento basada en la razón y el sentido común, nuestra humanidad se convierte en una realidad, no en una sensación y no en una ilusión neuronal. Al expandir nada más que nuestra teoría del conocimiento para abarcar la esencia racional de la ciencia y la razón misma, podemos ver y abrazar nuestra humanidad verdadera y real.

Ahora, sabemos que somos verdaderamente humanos en el sentido más completo. Porque nuestra humanidad completa es solo nuestra si somos más que simples máquinas bioquímicas, más que una composición accidental de mera materia y energía. Pero corregir nuestra epistemología defectuosa cambia todo. Y que todo incluye todos los aspectos y áreas de la vida que hacen que la vida humana sea verdaderamente humana y magníficamente Divina.


Catholic World Report

lunes, 27 de julio de 2020

EL VIEJO SERMÓN DE RATZINGER QUE NIEGA LA TRANSUBSTANCIACIÓN

Hace unos meses, la editorial Novus Ordo Ignatius Press publicó una colección de sermones del teólogo modernista Joseph Ratzinger, el hombre más conocido hoy como “Papa Emérito” Benedicto XVI. 


El compendio se llama Signos de nueva vida: homilías sobre los sacramentos de la Iglesia y fue editado por el “padre” Manuel Schlögl. Contiene una introducción de “obispo” Stefan Oster de Passau. La edición original en alemán (Zeichen des neuen Lebens) se publicó en 2018.

En una brillante reseña del libro, el “padre” Paul Scalia describe su contenido de la siguiente manera:

El libro recoge homilías de todo su episcopado, desde su época como cardenal-arzobispo de Munich y Freising hasta su pontificado como Benedicto XVI. Proporciona dos homilías sobre cada uno de los siete sacramentos. Estas 14 homilías están flanqueadas al principio y al final por homilías sobre la Iglesia, que en sí misma es como un sacramento.

(Reverendo Paul Scalia, “Benedict XVI on the Here-and-Now Reality of the Sacraments”, National Catholic Register, 18 de julio de 2020)

A los efectos de esta publicación de blog, veremos solo uno de estos sermones de Ratzinger, sobre el tema de la Sagrada Eucaristía. Antes de hacerlo, sin embargo, es una buena idea familiarizar a la gente con el hecho de que el ex “cardenal” y “papa” tiene la extraña habilidad de sacar como material de catequesis la tontería teológica más atroz. Un solo ejemplo será suficiente.

En un sermón predicado durante la Cuaresma de 1981, el entonces “arzobispo” de Munich y Freising enseñó un concepto totalmente novedoso del pecado original, uno que apesta al existencialismo de Martin Heidegger más que a nada remotamente católico. En cualquier caso, es difícil ver cómo no escaparía a la acusación de herejía. Mira por ti mismo:

¿Qué significa el pecado original, entonces, cuando lo interpretamos correctamente?

Encontrar una respuesta a esto requiere nada menos que tratar de comprender mejor a la persona humana. Hay que subrayar una vez más que ningún ser humano está encerrado en sí mismo y que nadie puede vivir de sí mismo o para sí mismo. Recibimos nuestra vida no solo en el momento del nacimiento, sino todos los días desde el exterior, de otros que no son nosotros pero que, sin embargo, nos pertenecen de alguna manera. Los seres humanos se tienen a sí mismos no sólo en sí mismos sino también fuera de sí mismos: viven en aquellos a quienes aman y en aquellos que los aman y para quienes están 'presentes'. Los seres humanos son relacionales y poseen sus vidas, ellos mismos, solo a través de la relación. Yo solo no soy yo mismo, pero solo en y contigo soy yo mismo. Ser verdaderamente un ser humano significa relacionarse en el amor, ser de y para. Pero el pecado significa el daño o la destrucción de la relacionalidad. El pecado es un rechazo de la relacionalidad porque quiere hacer del ser humano un dios. El pecado es la pérdida de la relación, la perturbación de la relación y, por lo tanto, no se limita al individuo. Cuando destruyo una relación, entonces este evento, el pecado, toca a la otra persona involucrada en la relación. Por consiguiente, el pecado es siempre una ofensa que toca a los demás, que altera el mundo y lo daña. En la medida en que esto es cierto, cuando la red de relaciones humanas se daña desde el principio, entonces todo ser humano entra en un mundo marcado por el daño relacional. En el mismo momento en que una persona comienza la existencia humana, que es un bien, se enfrenta a un mundo dañado por el pecado. Cada uno de nosotros entra en una situación en la que la relacionalidad ha sido herida. En consecuencia, cada persona está, desde el principio, dañada en las relaciones y no se involucra en ellas como debería. El pecado persigue al ser humano, y éste capitula ante él.

(Joseph Ratzinger, 'In the Beginning…': A Catholic Understanding of the Story of Creation and the Fall , trad. Boniface Ramsey, OP [Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans, 1995], pp. 72-73.)


Nótese que el concepto de la gracia santificante está completamente ausente, así como cualquier mención del alma. Para el modernista Ratzinger, el pecado original es una cuestión de relaciones humanas dañadas o perturbadas, a las que todo ser humano se enfrenta necesariamente, una idea totalmente naturalista. La verdadera comprensión católica del pecado original, por otro lado, es que consiste en la pérdida de la gracia santificante en el alma transmitida a través de la generación natural a los hijos de Adán, un asunto sobrenatural.

El Papa Pío XI hizo un repaso muy sucinto sobre el pecado original en su encíclica contra los errores de los nacionalsocialistas alemanes:

El “pecado original” es la culpa hereditaria, propia, aunque no personal, de cada uno de los hijos de Adán, que en él pecaron (Rom. v. 12). Es la pérdida de la gracia, y por tanto de la vida eterna, junto con la propensión al mal, que cada cual ha de sofocar por medio de la gracia, de la penitencia, de la lucha y del esfuerzo moral. La pasión y muerte del Hijo de Dios redimió al mundo de la maldita herencia del pecado y de la muerte.

(Papa Pío XI, Encíclica Mit Brennender Sorge, n. 25)

Aparentemente el padre Ratzinger nunca recibió el memorándum. O mejor dicho, recibió el memorándum y lo tiró a la basura. No es de extrañar, entonces, que en 1956 su segunda tesis doctoral fuera rechazada por Modernismo, gracias a la atenta mirada del padre Michael Schmaus, quien reconoció desde el principio la peligrosa teología de Ratzinger.

Con esto en el fondo de nuestras mentes, ahora estamos adecuadamente preparados para leer uno de los sermones de Ratzinger sobre la Sagrada Eucaristía que se encuentra en Signos de Nueva Vida. Se titula siniestramente “En el pan y el vino se da a sí mismo por completo”.

Por razones de derechos de autor, no podemos simplemente reproducir aquí el sermón en su totalidad. Sin embargo, es posible leer el texto completo en ingles en línea de forma gratuita mediante esta vista previa de Google Books:


Como la edición de vista previa no muestra ningún número de página, no podemos referirnos a una página en particular, pero el sermón se puede encontrar navegando en la tabla de contenido. Además, podemos hacer referencia a la ubicación de Kindle para aquellos que tienen la versión electrónica vendida por Amazon (no es que animemos a nadie a obtener este veneno teológico). El sermón comienza en loc. 742.

¿Qué tiene de malo el discurso de Ratzinger sobre la Eucaristía? En pocas palabras: está lleno de referencias al pan (natural), no hace ninguna referencia al dogma de la Transubstanciación (ni el término ni el concepto), y todo lo que dice es fácilmente compatible con nociones heréticas de la Presencia Real de Cristo en el Eucaristía, como la Consubstanciación de Lutero o la Transignificación de Schillebeeckx .

Aquí hay algunas citas directas tomadas de la homilía de Ratzinger:

▪ “Jesús, como signo de su presencia, escogió el pan y el vino. Con cada uno de estos dos signos se entrega por completo, no solo en parte…. Es una persona que, a través de signos, se acerca a nosotros y se une a nosotros”.

▪ “La oración con la que la Iglesia, durante la liturgia de la Misa, entrega este pan al Señor, lo califica como fruto de la tierra y del trabajo del hombre”.

▪ “Así comenzamos a comprender por qué el Señor elige este pedazo de pan para representarlo”.

▪ “…de alguna manera, detectamos en el trozo de pan, la creación se proyecta hacia la divinización, hacia las santas bodas, hacia la unificación con el mismo Creador. Y aún así, todavía no hemos explicado en profundidad el mensaje de esta señal del pan”.

▪ “Por su sufrimiento y muerte gratuitos, se hizo pan para todos nosotros y, con ello, esperanza viva y cierta”.

▪ “De manera muy similar, el signo del vino nos habla”.

▪ “En la fiesta del Corpus Christi, nos fijamos especialmente en el signo del pan”.

▪ [dirigiéndose a Dios:] “¡Dale a los hombres y mujeres pan para el cuerpo y el alma!”

Para entender estas palabras en su contexto, el lector que comprenda el idioma inglés puede leer toda la homilía en el enlace a Google Books que se encuentra arriba. Allí leerá mucho sobre signos, pan, harina, moler y hornear, pero nada sobre la Presencia real y sustancial de Jesucristo. Sin embargo, el dogma católico es claro:

Si alguno negare que en el sacramento de la santísima Eucaristía están contenidos verdadera, real y sustancialmente el cuerpo y la sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y por lo tanto, el Cristo entero, sino que diga que está como como signo, figura o fuerza, sea anatema.

(Concilio de Trento, Sesión 6, Canon 1; Denz. 883)

El hecho de que el padre Ratzinger también habla de una “Hostia consagrada” “a través de la cual [Cristo] se da a sí mismo” no es prueba de que esté enseñando la Transubstanciación. Luteranos, anglicanos y algunos otros protestantes también creen en la consagración de la hostia y el cáliz en su “Cena del Señor”, y que Cristo es recibido de alguna manera a través de la Eucaristía, pero rechazan el dogma de la transubstanciación.

Asimismo, el comentario de Ratzinger en el mismo sermón de que Cristo “quiere transformarnos como transformó a la Hostia” no es evidencia para creer en la Transubstanciación. Por el contrario, como el hombre obviamente no puede transustanciarse (es decir, sufrir un cambio en su sustancia mientras permanezcan sus accidentes), es un indicador más de que Ratzinger rechaza este hermoso dogma de la fe católica.

Ahora, para ser claros: Ratzinger ha afirmado la creencia en la Transubstanciación en otros lugares. De hecho, en el otro sermón sobre la Eucaristía del mismo libro, titulado “La transformación se da en la oración”, habla del “pan que se consagra, se transforma, se transubstancia” (loc. 700).

También, allá por 1967, Ratzinger publicó un ensayo titulado “El problema de la transubstanciación y la cuestión del sentido de la eucaristía” (Das Problem der Transubstantiation und die Frage nach dem Sinn der Eucharistie) en la revista Theologische Quartalschrift (vol. 147, págs. 129-158). Fue traducido al inglés y publicado como parte de sus Obras completas (vol. 2, Theology of the Liturgy [Ignatius Press, 2014], pp. 218-242).

Y en su libro  God Is Near Us (Dios está cerca de nosotros) (Ignatius Press, 2003), habla del “misterio del pan transubstanciado” (loc. 855) y señala que “la Iglesia llama [al cambio que se produce en la Eucaristía] transubstanciación” (loc. . 1013) y que ella “insiste en el 'cambio de sustancia'” (loc. 1024).

Precisamente lo que él entiende por ese dogma, sin embargo, es una incógnita:

Siempre que viene el Cuerpo de Cristo, es decir, el Cristo resucitado y corporal, es mayor que el pan, otro, no del mismo orden. Ocurre la transformación, que afecta los dones que traemos al llevarlos a un orden superior y los cambia, incluso si no podemos medir lo que sucede. Cuando las cosas materiales se introducen en nuestro cuerpo como alimento, o para el caso cada vez que cualquier material se convierte en parte de un organismo vivo, permanece igual y, sin embargo, como parte de un nuevo todo, él mismo es cambiado. Algo similar sucede aquí. El Señor toma posesión del pan y del vino; los eleva, por así decirlo, fuera del escenario de su existencia normal a un nuevo orden; incluso si, desde un punto de vista puramente físico, siguen siendo los mismos, se han vuelto profundamente diferentes.

(Joseph Ratzinger, God Is Near Us: The Eucharist, the Heart of Life [San Francisco, CA: Ignatius Press, 2003], p. 86)

Las palabras de Ratzinger son particularmente inquietantes cuando recordamos que el Papa Clemente XIII advirtió “que el error diabólico, cuando ha teñido astutamente sus mentiras, fácilmente se reviste de la semejanza de la verdad mientras que las añadiduras o cambios muy breves corrompen el significado de las expresiones; y la confesión, que suele obrar la salvación, a veces, con un ligero cambio, avanza poco a poco hacia la muerte” (Encíclica In Dominico Agro, n. 2).

El dogma de la transubstanciación no es terriblemente complicado y puede explicarse de forma bastante sencilla. No, el Señor no “toma posesión” del pan y el vino, ni los “levanta” a algún “nuevo orden”. Más bien, por Su poder todopoderoso, Él convierte la sustancia del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, de tal manera que el pan y el vino dejan de existir por completo, quedando únicamente sus accidentes (apariencias). Por “sustancia” aquí no entendemos lo que la ciencia empírica moderna entiende por el término (que es perceptible por los sentidos), sino más bien la noción escolástico-filosófica de sustancia como aquello que hace que una cosa sea lo que es, aquello en lo cual sus accidentes son inherentes, aquello de lo cual los accidentes son accidentes (lo que no es perceptible por los sentidos pero es conocido por el intelecto).

Entonces, ¿qué hacemos con la posición de Ratzinger? ¿Tiene una posición clara y consistente? Si no cree en la transubstanciación, ¿por qué pretende enseñarla en algunos lugares? Y si cree en la Transubstanciación, ¿por qué la socava con ambigüedad y aparentes negaciones en otros lugares?

Señoras y señores, estas dos preguntas se pueden responder muy fácilmente recordando que en Joseph Ratzinger estamos ante un modernista. En 1794, el Papa Pío VI condenó a los protomodernistas del sínodo de Pistoia (concilio local celebrado en la ciudad italiana en 1786). Ellos, al igual que los innovadores de hoy, promovieron el error utilizando un lenguaje ambiguo con el pretexto de querer “reformar” la Iglesia. A veces incluso se contentaron con contradecirse a sí mismos para poder afirmar que habían sido mal entendidos y que, de hecho, eran ortodoxos.

El Papa Pío condenó rotundamente tales travesuras en el preámbulo de su célebre bula Auctorem Fidei:

Ellos [los Papas y obispos anteriores] conocían bien el arte malicioso de los innovadores, quienes temiendo ofender los oídos de los católicos, intentaron ocultar sus trampas con palabras fraudulentas, para que el error, oculto entre el sentido y el significado se insinúe más fácil en la mente de las personas y después de haber alterado la verdad de la oración por medio de una breve adición o variante, el testimonio que tenia que traer salvación, en cambio, lleva a la muerte. Si esta forma complicada y errónea de disertación es viciosa en cualquier manifestación oratoria, no debe ser practicada en un Sínodo, cuyo primer mérito debe consistir en adoptar la enseñanza en una expresión tan clara y limpia que no deje lugar a ningún peligro de contradicciones.

Pero si al hablar estás equivocado, no puedes admitir la defensa sutil que se acostumbra a dar y por la cual, cuando se ha pronunciado una expresión demasiado severa, encuentras la misma explicación más claramente en otro lugar, o incluso la corriges. La licencia para afirmar y negar a voluntad, que siempre fue una astucia fraudulenta de los innovadores para encubrir el error, no se debe usar para denunciar el error en lugar de justificarlo: como si las personas no estuvieran preparadas para lidiar casualmente con esto o aquello.

De un Sínodo expuesto a todos en la lengua vernácula, siempre se presentaron los otros pasos para oponerse, y al compararlos, cada uno tenía tal preparación para traerlos de vuelta, solo, hasta el punto de evitar cualquier peligro de engaño que se propagaran por error. Esta habilidad para insinuar el error que Nuestro predecesor Celestino encontró en las cartas del obispo Nestorio de Constantinopla y condenó con severidad fue muy perjudicial. El impostor, descubierto, recordado y alcanzado en estas cartas, con su incoherente multiloquencia envolvió la oscuridad con la oscuridad y, una vez más, confundido uno con el otro, confesó lo que había negado o trató de negar lo que había confesado. 

Contra estas trampas, desafortunadamente renovadas en todas las épocas, no se implementó mejor que para exponer las oraciones que, bajo el velo de la ambigüedad, envuelven una peligrosa discrepancia de sentidos, señalando el significado perverso bajo los errores que condena la Doctrina Católica.

(Papa Pío VI, Constitución Apostólica  Auctorem Fidei, subrayado añadido).

Al leer detenidamente el sermón de Ratzinger “En el pan y el vino se entrega por completo”, no es difícil ver que el foco principal de todo el discurso es el pan . Es más, ¡incluso se insinúa blasfemamente que el pan y el vino se ofrecen a Dios en la Santa Misa y no el Cuerpo y la Sangre literales de Cristo!

Toda la noción de ofrecer la “obra de manos humanas” tiene su origen, como dice el padre Anthony Cekada en su libro Work of Human Hands (pp. 287-288), en el pensamiento del herético jesuita “padre” Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955).

Entonces, para resumir: En su sermón, Ratzinger no enseña el dogma de la Transubstanciación. En ninguna parte lo afirma inequívocamente. De hecho, si uno toma sus palabras en su sentido natural, concluirá que lo está negando. Si un lector objetivo no supiera que el autor de estas palabras afirma ser católico romano, probablemente inferiría que fueron escritas por un luterano o un anglicano. La única forma de reconciliar las palabras de Ratzinger con el dogma de la Transubstanciación sería darles un giro deliberado y artificial para “forzarlas” a un sentido ortodoxo.

Ahora, inevitablemente alguien objetará que dado que las homilías en Signos de Nueva Vida son todas del período anterior a Benedicto, y la mayoría de ellas probablemente predicadas a fines de la década de 1970 (ocupó la diócesis de Munich-Freising desde 1977 hasta 1982), debemos debería asumir que Ratzinger “ha cambiado”, que ya no tiene ninguna de las opiniones heréticas expresadas en él.

Esto, sin embargo, queda definitivamente descartado por lo que escribe el editor del libro en su prólogo, a saber, que Benedicto XVI “revisó una vez más los textos inéditos y con su característica generosidad accedió a su publicación…” (loc. 42). En otras palabras, Ratzinger les acaba de poner su sello de aprobación una vez más, para que ese perro no cace.

Además, algunos pueden sentirse tentados a argumentar que tal vez Ratzinger considera que la transubstanciación es una de las varias formas legítimas de "interpretar" la Sagrada Eucaristía. Pero incluso esa idea es condenada por la Iglesia Católica. Sólo hay una verdad sobre la Presencia Eucarística, y es la que ha sido definida dogmáticamente por la Iglesia en el Concilio de Trento bajo la etiqueta más apropiada de “Transubstanciación”.

Volvemos nuevamente a la denuncia del Papa Pío VI del sínodo ladrón de Pistoia (por cierto, sus paralelos con el Vaticano II son enormes). Uno de los muchos errores condenados por el Papa fue su doctrina sobre la Sagrada Eucaristía, aunque afirmaba correctamente el contenido del dogma de la Transubstanciación. ¿Cuál fue, entonces, la razón de Pío VI para rechazarlo? No usó la palabra “Transubstanciación”. Mira por ti mismo:

La doctrina del Sínodo en esa parte en la que, comenzando a exponer la doctrina de la fe sobre el rito de la consagración, eliminó las preguntas escolásticas sobre la forma en que Jesucristo está en la Eucaristía (de la que exhorta a los sacerdotes de la parroquia que tienen el cargo de enseñar a querer abstenerse), propone solo estas dos cosas: 1. Que Jesucristo después de la consagración está verdaderamente, realmente, sustancialmente bajo la especie; 2. Que entonces toda la sustancia del pan de vino cesa, siendo la única especie, pero omite por completo mencionar la transubstanciación, es decir, la conversión de toda la sustancia del pan en el Cuerpo, y de toda la sustancia del vino en la Sangre, como el Consejo de Trento lo definió como un artículo de Fe, y como está contenido en la solemne profesión de Fe. Porque por esta omisión temeraria y sospechosa se retira la noticia de un artículo que pertenece a la Fe, y también de una palabra consagrada por la Iglesia para preservar la profesión de ese artículo contra las herejías, y por lo tanto tiende a inducir su olvido, como si fuera una cuestión puramente escolástica; –pernicioso, derogado de la exposición de la verdad católica sobre el dogma de la transubstanciación, a favor de los herejes.

(Papa Pío VI, Constitución Apostólica Auctorem Fidei, error n.° 29; Denz. 1529 ; subrayado agregado).

No se puede exagerar la importancia de este juicio papal. Pío VI condenó la falta de uso del término “Transubstanciación” en la explicación de la Presencia Real de Cristo en el Santísimo Sacramento, y también denunció los intentos de descartar el tema como un mero asunto académico (escolástico).

Negar la transubstanciación es toda una moda en NovusOrdoLandia, no solo entre los despistados (la mayoría de los cuales realmente no saben más porque nunca se les enseñó), sino también entre académicos y clérigos de alto rango. Por ejemplo, el “cardenal” Gerhard Ludwig Müller, a quien Ratzinger (como Benedicto XVI) nombró jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe en 2012, es otro negador de la transubstanciación. La doctrina que enseña puede llamarse “Transcomunicación”; y llega a afirmar que la pregunta de en qué momento preciso Cristo se hace presente en la Sagrada Eucaristía ni siquiera tiene sentido. Hemos expuesto y refutado su litera pseudointelectual en el siguiente post:

Las Herejías del “Cardenal” Muller, Parte 1: Negación de la Transubstanciación

Tiene sentido, entonces, que Müller fuera elegido para ser el editor en jefe de las ediciones originales alemanas de las Obras completas de Ratzinger. Tampoco cree en el catolicismo.

Dado que la creencia católica subyace en la práctica católica, la teología falsa siempre, en poco tiempo, resultará en una corrupción de la práctica católica. La “nueva misa” de Pablo VI y toda su revolución litúrgica es el fruto más visible de los cambios teológicos introducidos por el Concilio Vaticano II.

No debe sorprendernos, pues, cómo el padre Ratzinger habló de la hermosa y piadosa práctica católica de hacer una visita al Santísimo Sacramento, en una conferencia pronunciada en 1965:

La adoración eucarística o una visita tranquila en la iglesia, para que tenga sentido, no puede ser simplemente una conversación con el Dios que se cree presente en una localidad circunscrita. Afirmaciones como “Aquí habita Dios” y conversaciones con el Dios “local” así justificadas manifiestan una incomprensión tanto del misterio cristiano como del concepto de Dios que necesariamente repugna a un hombre pensante que sabe de la omnipresencia de Dios. Si alguien quisiera justificar la asistencia a la iglesia sobre la base de que se debe hacer una visita al Dios que está presente sólo allí, sería en realidad una razón sin sentido y con razón rechazada por el hombre moderno. La adoración eucarística está en verdad relacionada con el Señor, que por su vida histórica y su sufrimiento se ha hecho “Pan” para nosotros; en otras palabras, por su Encarnación y abandono de sí mismo hasta la muerte se ha convertido en Aquel que está abierto para nosotros. Tal oración está pues relacionada con el misterio histórico de Jesucristo, con la historia de Dios con los hombres que se acerca a nosotros en el sacramento. Y se relaciona con el misterio de la Iglesia: como se relaciona con la historia de Dios con los hombres, se relaciona con todo el “Cuerpo de Cristo”, con la comunidad de los creyentes, en la cual y por la cual Dios viene a nosotros. De esta manera orar en la iglesia y ante el Santísimo Sacramento es la “clasificación” de nuestra relación con Dios bajo el misterio de la Iglesia como la localidad específica donde Dios se encuentra con nosotros. Y, finalmente, éste es el objetivo de nuestra asistencia a la iglesia: que yo pueda ocupar ordenadamente mi lugar en la historia de Dios con los hombres, el único escenario en el que yo, como hombre, tengo mi verdadera existencia humana y que, por tanto, sólo él me abre también el verdadero espacio de mi encuentro con el amor eterno de Dios.

(Joseph Ratzinger, Die sakramentale Begründung christlicher Existenz  [Meitingen and Freising: Kyrios, 1966], pp. 26-27; traducido por Kenneth Baker y Michael J. Miller como “The Sacramental Foundation of Christian Existence”, en Theology of the Liturgy [San Francisco, CA: Ignatius Press, 2014], págs. 167-168; ubicación 3290; subrayado agregado).

La teología de Ratzinger es de lo que hablaba el Papa San Pío X, en esencia, cuando escribió que “son condenables todos los términos que huelen a novedad malsana en las publicaciones católicas, como los que se burlan de la piedad de los fieles, o señalan una nueva orientación de la vida cristiana, nuevos rumbos de la Iglesia, nuevas aspiraciones del alma moderna, una nueva vocación social del clero o una nueva civilización cristiana” (Encíclica Pieni L'Animo, n. 12).

Tenga en cuenta que una inmensa cantidad de la teología "católica" oficial (y magisterial) desde el Vaticano II ha sido moldeada por la mente de Joseph Ratzinger, quien no solo fue un impulsor y un agitador en el concilio mismo y, por supuesto, “papa” desde 2005 hasta 2013, pero también fue el jefe de la oficina doctrinal del Vaticano durante más de 20 años, desde 1982 hasta 2005.

Nuestro Bendito Señor nos había instruido sobre cómo detectar al enemigo interior:

Así todo buen árbol da buenos frutos, y el árbol malo da frutos malos. No puede el árbol bueno dar frutos malos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, será cortado, y será echado en el fuego. Por lo tanto, por sus frutos los conoceréis.

(Mateo 7:17-20)

¿Cuáles son los frutos de la teología de Joseph Ratzinger?


Novus Ordo Watch


EXACTAMENTE, ¿EN QUÉ IGLESIA CREE ESTAR EL CARDENAL MARX?

Las críticas del cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Munich, contra el documento vaticano sobre el funcionamiento de las parroquias son perfectamente razonables… para un luterano.

Por Carlos Esteban



“Es un poco extraño cuando llega de Roma un documento sin que nadie haya hablado con nosotros”, ha declarado el ex presidente de la Conferencia Episcopal Alemana y miembro del exclusivo Consejo de Cardenales que asesora al papa, Reinhard Marx, acerca de la instrucción vaticana sobre la organización de la vida parroquial. “Nadie puede anunciar algo y esperar que el resto se limite a obedecer”.

Uno podría esperar una ignorancia así de un fiel, digamos, sin apenas experiencia sobre lo que significa ser católico en un país lleno de protestantes. Tendría una caritativa explicación que un laico poco instruido no captara bien las diferencias y dijera algo así. Pero en Alemania, y viniendo de todo un arzobispo cardenal, suena directamente a desafío.

Y desafío incomprensible. ¿“Nadie puede anunciar algo y esperar que el resto se limite a obedecer”? Muchísima gente en muchísimas ocasiones. En el Ejército, por ejemplo. O en la política. De hecho, oír eso cuando uno se ha pasado más de dos meses encerrado en casa viendo cómo se destruía la economía nacional y se arramplaba con las libertades constitucionales resulta incluso irritante.

Pero hablamos de religión y, sí, hay alguien que puede perfectamente hacer eso: el papa. Tiene la plena autoridad para hacerlo; autoridad universal e inmediata. Es, de hecho, su misión, o una de sus misiones. Bienvenido al catolicismo, Eminencia.

De hecho, da la sensación de que es la Iglesia alemana la que no parece entender nada. En este pontificado pretendidamente ‘centrado sobre las periferias’ -disculpen el oxímoron- nos llega, paradójicamente, poco de las iglesias realmente periféricas mientras se da una desmedida importancia a lo que preocupa al católico alemán medio. Las propuestas teológicas y eclesiales que copan los titulares de la prensa católica no parecen proceder, no sé, de una Nigeria o una Burkina Faso donde la noticia rutinaria suele ser una nueva masacre de católicos a manos de islamistas, o de la China obligada a sustituir a Jesús por Mao, sino que tienden a versar sobre las indulgencias de los ricos occidentales, preferentemente de izquierdas. ¿El que paga, manda?

Walter Kasper ya tuvo ásperas palabras contra el clero africano, del que dijo, con palabras poco caritativas, que no tenían nada que enseñarnos, y hasta en un sínodo dedicado al summum de las periferias, la Amazonia, se oían más alto las voces de prelados con inconfundibles apellidos tedescos.

Si de verdad quiere el Papa una “Iglesia de las periferias”, tendrá que dejarle las cosas claras a Marx y los suyos; y si de verdad quiere una “Iglesia pobre para los pobres” tendrá que dejar de importarle que Marx tenga detrás una locomotora económica.


Infovaticana



MARCO TOSATTI ENTREVISTA A VIGANÒ SOBRE MCCARRICK

Es conocido el empeño del arzobispo Carlo Maria Viganò, ex nuncio apostólico en los EE.UU., en denunciar el velo de silencio y encubrimiento en la gestión de los casos de abuso por parte de miembros del clero. Es igualmente notoria la irritada y molesta reacción por parte de las autoridades vaticanas -y en particular de ciertos prelados- a las argumentadas refutaciones del mencionado arzobispo. En esta entrevista profundizamos con su excelencia en las novedades del caso del ex cardenal McCarrick a la luz de un artículo recientemente aparecido en Church Militant titulado McCarrick Bombshell (la bomba McCarrick) 1.

Pero antes de pasar al contenido del artículo, retrocedamos un poco. Entre el 21 y el 24 de febrero del año pasado tuvo lugar en Roma una reunión de los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo para tratar el tema de la protección de los menores en la Iglesia 2. Hacía pocos días (el 16 de febrero) que la Congregación para la Doctrina de la Fe había comunicado la suspensión a divinis de Theodore McCarrick, acusado de abusos y otros graves delitos, y añadía: «El Santo Padre ha reconocido la naturaleza jurídica definitiva de esta decisión, la cual hace de la causa cosa juzgada, es decir, que no se podrán presentarse más recursos» 3.

Marco Tosatti: Excelencia, ¿podría explicarnos las novedades que han surgido en el caso McCarrick?

Monseñor Viganò
: Desgraciadamente no hay ninguna novedad, y esa es precisamente la noticia. Con la suspensión de McCarrick se quiso dar carpetazo a un caso de larga data que no salió a la luz hasta que di a conocer mi testimonio en 2018 4, pero se ha hecho todo lo posible para que no trasciendan los resultados y detalles del proceso. El engaño mediante la estrategia de proceder por vía administrativa y no judicial, junto con la decisión de Bergoglio de confirmar autoritativamente la sentencia, ha impedido de hecho que salgan a la luz, junto con las culpas objetivas de McCarrick, la responsabilidad de todos los que durante años han contribuido a ocultar la naturaleza y extensión de los delitos que cometió, y a proteger a sus cómplices y a todos los que con su silencio han cubierto los delitos que él cometió. De este modo, la condena del culpable no ha aclarado los puntos oscuros. Como simple laico, disfruta ya de plena libertad de movimiento y acción, y puede intervenir a todos los niveles: a nivel eclesiástico (también con quienes lo han encubierto y sostenido), en el Vaticano y en todas partes; a nivel político, social y económico, a través de las personas que han seguido en contacto con él y han obtenido favores de él. La suspensión no es en modo alguno una pena correctiva (no es sino la condición necesaria, en vista de la probada indignidad del reo); no conlleva ninguna penitencia reparadora ni hace justicia a las víctimas, pero permite a McCarrick proseguir sin interferencias sus actividades delictivas, incluidas las de abusador sexual.

El procedimiento administrativo ha impedido por otra parte escuchar en juicio a las víctimas, mientras que los testimonios recogidos sólo recientemente por Lena, el letrado de la Santa Sede, parecen haber sido dictados: quien ha sido objeto de abuso llega a disculpar el retraso de la publicación del informe, atribuyéndolo a la abrumadora cantidad de testimonios 5, en un tono comprensivo y justificatorio que no se concilia mucho con la extrema gravedad de los delitos imputados 6. Esto hace pensar que algunas víctimas, protegidas por un nombre supuesto, se hayan prestado a una operación destinada a aliviar la responsabilidad de la Santa Sede y convalidar la versión de ésta ante la opinión pública. Surge igualmente la sospecha de que estos testimonios anónimos sean completamente falsos. En todo caso, se trata de un engaño que hay que denunciar enérgicamente, porque si la corrupción de un prelado es de escándalo, con más razón lo es el silencio culpable de quien representa a la Iglesia. Si estas situaciones se hubieran dado durante el pontificado de Benedicto XVI, habrían desatado la furia de los medios informativos: una comprensión tan compungida por parte de Jorge Mario delata la actitud cómplice de los medios de información convencionales.

Marco Tosatti: La convocatoria del encuentro en el Vaticano se anunció como una oportunidad de dar respuestas firmes y determinadas a los escándalos sexuales del clero. En su discurso de introducción, el papa Francisco había afirmado: «En este encuentro sentimos el peso de la responsabilidad pastoral y eclesial, que nos obliga a discutir juntos, de manera sinodal, sincera y profunda, sobre cómo enfrentar este mal que aflige a la Iglesia y la humanidad. El Pueblo santo de Dios nos mira y espera de nosotros, no solo simples y obvias condenas, sino disponer medidas concretas y efectivas. Es necesaria concreción» 7.

Monseñor Viganò: Las solemnes proclamas que han precedido, acompañado y seguido al mencionado encuentro no han resultado en absoluto en medidas prácticas concretas como se esperaba.8 Como tampoco han encontrado respuesta las legítimas e insistentes preguntas de los periodistas a Bergoglio el 26 de agosto de 2018 después de mi denuncia 9.

Por lo que se refiere al contenido de las intervenciones, parece que los escándalos sexuales del clero también han servido, más que para hacer más duras las sanciones a hacer más incisivas las intervenciones, para reafirmar de un modo casi obsesivo la nueva organización sinodal de la Iglesia, que responde a un intento concreto de transformar la constitución de ésta en clave democrática. El propio arzobispo de Chigago, Blase Cupich –amigo de Theodore McCarrick y presidente del encuentro celebrado en el Vaticano–, centró su intervención en el tema de la sinodalidad como paso necesario para llegar a la «reforma estructural, legal e institucional» de una acción nominalmente entendida en el sentido de poner coto a los abusos 10.

Marco Tosatti: ¿De qué manera puede la sinodalidad ayudar a los obispos a resolver el problema de los abusos del clero?

Mònseñor Viganò: La propuesta de crear una comisión independiente de laicos para juzgar la actuación de los obispos, planteada en la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal de EE.UU. en noviembre de 2018, fue bloqueada por el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos. 11 Esta intervención del Vaticano niega las afirmaciones sobre la sinodalidad en cuanto las decisiones de las conferencias episcopales no coinciden con lo que se quiere en Roma. Con todo, considero que el cardenal Ouellet no es sino el ejecutor de maniobras impuestas desde más arriba.

Marco Tosatti: ¿No conviene que el Vaticano haga valer decisiones que tienen que ver con cuestiones doctrinales y morales?

Monseñor Viganò: La autoridad del Romano Pontífice, que se da a conocer también por medio de las congregaciones romanas, no puede como es lógico delegarse a organismos meramente consultivos que carecen de la menor jurisdicción y no forman parte de la estructura jerárquica de la Iglesia tal como Cristo la instituyó: en esto hay que ser claros. Con todo, es significativo que el camino sinodal deseado por las cúpulas vaticanas no encuentre el menor obstáculo salvo en el momento en que se corre el riesgo de causar polémica mediática, como en el caso de una comisión especial para recoger las denuncias contra los prelados.

Esta invocación a la sinodalidad es un tema grato a la corriente teológica progresista que aspira a desnaturalizar la estructura jerárquica de la Iglesia. A este respecto, son muy aclaradores los recientes artículos de Massimo Faggioli, catedrático de la Universidad Vilanova, en la que el 11 de octubre 2013 el entonces cardenal cardenal McCarrick afirmó haber favorecido la elección del cardenal Bergoglio durante las congregaciones generales previas al cónclave que se habían celebrado, y de haber hablado de ello con «un señor italiano muy influyente» 12 que le habría confiado que en el plazo de cinco años el nuevo pontífice reformaría la Iglesia.

Deberían dispararse las alarmas al saber que del mismo círculo provengan actualmente señales inquietantes de insatisfacción por el obrar de Bergoglio, sobre cuyo pontificado han afirmado personas engañadas que está en crisis 13. Quizás sea porque los cinco años a los que aludía McCarrick no han dado los resultados deseados.

Marco Tosatti: En la relación que leyó en la reunión del Vaticano, el cardenal Reinhard Marx dijo: «Los procedimientos judiciales adecuados sirven para determinar la verdad y constituyen la base para imponer castigos proporcionados a los delitos. Es necesario ver cómo el juez llega a pronunciar sentencia. En la mayor parte de los casos no sucede así, y no me parece que sea bueno para nuestra situación. Por otra parte, generan confianza en la organización y sus dirigentes. Que persistan las dudas en cuanto a la conducta apropiada de los procedimientos judiciales lo único que consigue es perjudicar la reputación y el funcionamiento de una institución. Este principio se aplica también a la Iglesia» 14

Monseñor Viganò: La publicación de las actas del proceso me parece que sería una de las piedras angulares de una operación de transparencia y honradez por parte del clero para con las víctimas. Me parece evidente que el cardenal Marx no ha sido escuchado, empezando por el caso McCarrick, precisamente por iniciativa de Bergoglio.

Recuerdo por otra parte que el cardenal Daniel di Nardo, presidente de la Conferencia Episcopal Estadounidense, ha sido desautorizado sin muchos miramientos de la intervención vaticana, que en el encuentro celebrado en Roma en febrero de 2019 lo sustituyó por los cardenales Blase Cupich y Joseph William Tobin, que no han estado exentos tampoco de sospechas por su parte. Está claro que estas interferencias, queridas desde arriba, han creado una imagen mediática que no corresponde a la realidad, en la que se presenta a Bergoglio como artífice de una inexistente reforma con puros fines propagandísticos. La petición de dimisiones hecha por Francisco a todo el episcopado chileno se muestra una vez más como una operación de fachada claramente desmentida por la realidad.

Me parece emblemática la doble medida aplicada a la Conferencia Episcopal de EE.UU. y a la francesa: por la parte de Estados Unidos el intervencionismo bergogliano ha impedido autoritariamente una operación de transparencia; en cambio, al otro lado de los Alpes permite descaradas vulneraciones del derecho canónico y civil al permitir que las investigaciones del fuero eclesiástico sean confiadas a un magistrado masón partidario de la eutanasia. El espíritu jacobino, al perseguir a sacerdotes franceses acusados de abusos a menores, no reconoce sin embargo, la responsabilidad de los ordinarios y superiores religiosos, culpables de esos mismos ocultamientos que en la práctica van consolidándose, incluso en Roma.

Marco Tosatti: Con todo, hemos oído al Sumo Pontífice reiterar en el discurso de clausura las palabras que ya había dirigido a la Curia Romana en 2018: «La Iglesia nunca intentará encubrir ni subestimar ningún caso».

Monseñor Viganò: Esta solemne declaración es contradicha por el caso más emblemático, precisamente el de Theodore McCarrick, y hace pensar que otros intereses han llevado a la decisión de liquidar la cuestión por vía administrativa y, lo que es más grave, sin publicar las actas judiciales.

Marco Tosatti: ¿Cuáles serían en su parecer esos intereses?

Monseñor Viganò: Se quiere dirigir la atención hacia los abusos a menores desviándola de la tajante y obligada condena de los comportamientos homosexuales que suelen ser causa de dichos abusos. Para Bergoglio y su entorno, la sodomía no es un pecado que clame venganza al Cielo como enseña en Catecismo. Las palabras de Bergoglio a este respecto –y más aún los actos y palabras de las personas que lo rodean– confirman desgraciadamente que está en marcha una legitimización, y que ese discurso lo llevan adelante prelados y teólogos que han manifestado inequívocamente no ser fieles a la doctrina católica.

El propio cardenal Tobin –cuyos vergonzosos mensajes telefónicos son elocuentes 15— ha declarado sin rebozos no estar de acuerdo con la condena del Catecismo a la sodomía, y se niega a calificar los actos homosexuales como «intrínsecamente desordenados»16. Estas afirmaciones perpetúan el respaldo del cardenal al libro “Building a Bridge” del P. James Martin SJ, que dice lo mismo. Tenemos por tanto a un cardenal amigo de McCarrick y partidario del movimiento LGTB y al jesuita al que Bergoglio ha nombrado consultor de la Secretaría de la Santa Sede para las Comunicaciones, invitándolo además a hablar en el Encuentro Mundial de las Familias en Dublín en 2018 y recibiéndolo en audiencia 17. El cardenal Cupich también ha manifestado varias veces estar a favor de los homosexuales, y durante el Sínodo para la Juventud –al cual el papa lo invitó a participar sin que lo hubieran votado los obispos estadounidenses–se incluyó en el instrumentum laboris el controvertido tema de las relaciones homosexuales sin que ningún grupo de jóvenes lo hubiera pedido. Recuerdo de pasada que Cupich fue nombrado para la sede de Chicago por Bergoglio contra el parecer de la Nunciatura.

Los intereses son, claramente, los del lobby gay infiltrado en la Iglesia Católica y que siente verdadero terror a que los buenos pastores saquen a la luz la influencia que ese lobby ejerce sobre la Secretaría de Estado, las congregaciones, las diócesis y toda la Iglesia. El obsceno y sacrílego fresco de tema homosexual que monseñor Paglia encargó pintar en la catedral de Terni 18 es un arrogante manifiesto ideológico que ninguna autoridad ha censurado ni deplorado; la numerosa cantidad de tejemanejes financieros del sustituto de la Secretaría de Estado monseñor Edgar Peña Parra 19 –asociado al cardenal Madariaga (implicado en el escándalo por abusos homosexuales de su obispo auxiliar Pineda sin que haya noticias de medidas eclesiásticas contra él)– y las gravísimas acusaciones de Sexto que pesan sobre él 20 y he denunciado extensamente 21 no han interrumpido en modo alguno su carrera en el Vaticano; lo mismo se puede decir de monseñor Gustavo Óscar Zanchetta 22, que hace poco fue renombrado asesor de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica 23. Después de la orden de hacer confluir todas las cuentas corrientes de las diócesis y congregaciones religiosas del mundo en el APSA, Zanchetta está gestionando las finanzas de la Iglesia (pudiendo jactarse en su currículum del autorizado título de mecánico electricista) y es al mismo tiempo fácil objeto de sobornos internos y externos 24. No olvidemos tampoco la labor del arzobispo Ilson de Jesus Montanari, secretario de la Congregación para los Obispos, secretario del Sacro Colegio y vicecamarlengo de la Santa Iglesia Romana, en nombre y por cuenta de quien lo ha elevado a los máximos niveles de la Curia Romana en premio a su fidelidad.

Me parece indispensable aclarar de una vez por todas el estrecho vínculo entre la sodomía y la pedofilia, confirmado por las propias estadísticas: vínculo que sobre el que en el encuentro del Vaticano se calló escrupulosamente para no chocar a la mentalidad actualmente difundida entre muchos prelados. Pero sería hipócrita y culpable condenar también la sodomía, que no tiene relevancia penal para el pensamiento único pero que la Iglesia incluye entre los pecados que claman venganza al Cielo.

Pero existe también otro interés, de naturaleza política, que no hay que infravalorar lo más mínimo…

Marco Tosatti: ¿A qué se refiere?

Monseñor Viganò: Hablo del papel político de McCarrick, al que alude el último artículo publicado por Church Militant: «Fue McCarrick quien elaboró el acuerdo entre el Vaticano y China, misión que le confió personalmente el papa Francisco. Francisco suspendió las restricciones impuestas por Benedicto pocas semanas después de ser elegido papa, lo cual confirmó el arzobispo Viganò. Del mismo modo, fuentes chinas (…) señalan que McCarrick podría haber tenido un papel decisivo en los pagos secretos que se están haciendo por valor de miles de millones de dólares enviados por comunistas chinos al Vaticano de Francisco. De ser esto cierto (y parece plausible, en vista de los contactos comunistas y las cordiales relaciones de McCarrick con Pekín), ello podría ser determinante para explicar por qué el informe sigue en el despacho del papa, sin publicarse».

Hace pocos días Christian Today divulgó la noticia de que «China ha ordenado a los aldeanos cristianos que renieguen de su fe y rindan culto en su lugar a los dirigentes del Partido Comunista» 25 Ante esta persecución de los cristianos –y de los católicos fieles a la Sede Apostólica– por parte de la dictadura comunista, el silencio de Santa Marta es verdaderamente ensordecedor, como también lo fue hace unos días cuando en su mensaje del Ángelus Bergoglio omitió el llamamiento a favor de Hong Kong que había difundido la prensa.26 El mismo acuerdo secreto estipulado entre la Santa Sede y Pekín y denunciado públicamente por el cardenal Zen demuestra la sumisión de la iglesia bergogliana a los mandatos de la dictadura comunista al colocar la jerarquía local en manos de sus perseguidores y ocultar las violaciones de los derechos humanos llevadas a cabo por el régimen.

Recuerdo que en la primavera de 2014 escribí al Secretario de Estado Parolin para preguntarle si las medidas tomadas por Benedicto XVI por lo de McCarrick seguían siendo válidas; lo hice a raíz de un artículo publicado en el Washington Times que daba cuenta de su viaje a la República Centroafricana por cuenta del Departamento de Estado de EE.UU 27. El cardenal Parolin me dio la callada por respuesta, pero las noticias que han salido a la luz en estos últimos días parecen aclarar estos aspectos. La libertad de movimiento concedida a McCarrick era altamente  notoria 28, de la cual él mismo escribió en 2012: «La semana pasada estuve en Doha, y voy a Irlanda… y después… emprenderé uno de mis más largos viajes: Beirut, Jordania, Egipto, Tailandia, Birmania, Camboya y Hong Kong… antes de iniciar otro a Tierra Santa y Bielorrusia» 29. Y en 2014: «Salgo para China el jueves 27… Estoy seguro de que (el Secretario de Estado) Parolin se reunirá conmigo, porque tiene que ver con mi viaje a China». 30

Entre otras cosas, la colaboración de la Compañía de Jesús con las jugadas diplomáticas del Vaticano con la dictadura de Pekín –empezando por la edición especial en chino de La Civiltà Cattolica– confirma la voluntad de la Santa Sede de dar su respaldo a China, precisamente mientras se confirman las sospechas de la responsabilidad de esta país en la propagación del covid-19 con miras a desestabilizar el equilibrio geopolítico internacional. El papel de Antonio Spadaro y otros jesuitas –todos asiduos frecuentadores de la Universidad Villanova — es emblemático y demuestra el hilo conductor que une la progresía doctrinal y la perversión moral y la corrupción política. Por otra parte, estos tres elementos (herejía, sodomía y corrupción) son tan recurrentes que prácticamente son característicos del deep state y la deep church.

A propósito del deep state, no es de extrañar que la OMS sea cómplice de esta operación de ingeniería social para complacer a la Iglesia, ni que el presidente Trump haya decidido cortar la financiación con que la beneficiaba hasta ahora. Lo que sorprende y escandaliza es, por el contrario, el silencio cómplice del Vaticano ante una especie de golpe de estado que aspira a convertir a la Iglesia bergogliana en el brazo espiritual del gobierno mundial bajo la égida de la tiranía comunista y con la complicidad de los partidos mundialistas. Italia, con su gobierno no elegido por la mayoría en una gravísima crisis política, parece que quiere seguir la agenda y no quiere revisar su postura hacia Pekín: las continuas amenazas de una vuelta a la emergencia del covid y al confinamiento son claramente instrumentales para sostener un poder que en unas elecciones convocadas democráticamente demostraría su propia inconsistencia. Es cierto que una oposición un poco menos incisiva y menos alineada al discurso oficial podría verse positivamente tanto por parte del electorado como por los socios internacionales de Italia.

Marco Tosatti: Volvamos al tema del escándalo del clero. El 19 de febrero pasado, dos días antes de la reunión presidida por el cardenal Cupich, se publicó una carta abierta de los cardenales Raymond Burke y Walter Brandmüller a los presidentes de las conferencias episcopales que decía: «Viendo la deriva en acto de la Iglesia, se diría que el problema se reduce al de los abusos de menores, que no es sino parte de una crisis mucho mayor. Se achacan al clericalismo los abusos sexuales, pero la primera responsabilidad del clero no es de los abusos, sino de haberse alejado de la verdad del Evangelio. Los cardenales y obispos callan ante esta situación. ¿También callaréis vosotros? El papa no respondió a nuestros dubia; os animamos a alzar la voz para salvaguardar la integridad de la doctrina de la Iglesia» 31 ¿Qué fortuna ha tenido esta súplica a eminentes prelados?

Monseñor Viganò: Los cardenales Burke y Brandmüller, al igual que otros altos prelados, no han hecho otra cosa que reiterar loablemente la doctrina católica: lo inaudito es que ellos sean los considerados bichos raros en la Iglesia mientras se da voz a personajes que por las compañías que frecuentan, por su apoyo al plan LGTB y en algunos casos también por las sombras que pesan sobre su conducta deberían ser apartados de la Iglesia y duramente censurados.

En abril de 2019, apareció una enérgica intervención de Benedicto XVI en Klerusblatt, que posteriormente publicó en Italia Il Corriere della Sera 32 y fue objeto de una feroz diatriba de Marco Politi en Il Fatto Quotidiano 33. En realidad el artículo iba dirigido a la reunión de Roma a través de la Secretaría de Estado, pero fue boicoteado confirmando la intervención de la mafia rosa para impedir que el Santo Padre diera a conocer a los obispos la postura que tenía al respecto.

Marco Tosatti: ¿Nos podría recordar en qué consistió aquella intervención de Benedicto XVI?

Monseñor Viganò: El eje del artículo de Ratzinger que indignó a los que apoyaban a Bergoglio fue que precisamente ponía de relieve el nexo entre homosexualidad y pedofilia, así como también entre el relajamiento moral que siguió al Concilio y la propagación de la epidemia de abusos.

Empecinándose en cerrar los ojos a toda evidencia, el progresista Politi escribió: «¿Qué tendrá que ver con los hechos de pedofilia el abandono por parte de la Iglesia de una ética basada en en el derecho natural? ¿Qué tendrán que ver los cambios en la teología moral católica, los corrillos homosexuales de los seminarios, las diapositivas pornográficas o la relativización de los valores y del juicio moral?» 34 A pesar de ello, es evidente que donde la formación de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa elimina la disciplina y la vida interior se multiplican los vicios y pecados que más tarde degeneran en gravísimos delitos contra los menores, y no sólo contra los menores.

La causa de esta transformación está precisamente en el espíritu del Concilio al que Benedicto apenas quiso aludir, y los que lo vieron como una crítica al superdogma recogieron inmediatamente el guante. «También es grotesca la tentativa del pontífice emérito de achacar al espíritu conciliar el garantismo extremo de los procesos eclesiásticos enfocado a la tutela a ultranza del acusado” al punto de excluir prácticamente –dice en el texto– la condena del culpable”. ¿Sería entonces la culpa de los que hicieron el Concilio, hablando en plata culpa de los reformadores, que la trama de ocultadores y leguleyos que por todos los medios trataron y siguen tratando de impedir el proceso y condena de los clérigos abusadores se haya manifestado siempre tan arrogante y prepotente?»35

Marco Tosatti: ¿Cree que Marco Politi tiene razón?

Monseñor Viganò: Me parece que la respuesta a esta pregunta retórica del vaticanista Politi puede ser indiscutiblemente afirmativa: existe una relación estrechísima entre la crisis doctrinal de la Iglesia y la inmoralidad del clero, que llega escandalosamente a alcanzar los más altos grados de la jerarquía. Pero es también evidente que esta crisis no sólo es aprovechada por el ala ultraprogresista para imponer una falsa moral junto a una falsa doctrina, sino también para desacreditar irremediablemente a la Santa Iglesia y el Papado ante los fieles y ante el mundo, por obra de sus propios máximos superiores.

Marco Tosatti: ¿No cree que el informe que todos esperan terminará por publicarse?

Monseñor Viganò: En caso de llegar a hacerse luz sobre esta cuestión será a pesar del Vaticano: son enormes los intereses que están en juego y alcanzan a la mismísima cúpula de la Iglesia. Y no sólo en cuestiones de naturaleza doctrinal, moral o canónica, sino también en aspectos políticos y diplomáticos que han convertido a la Santa Sede objeto de un golpe de estado con la complicidad de quienes por el contrario tendrían que haber defendido la soberanía e independencia de ella. Lo que no se consiguió durante el pontificado de Benedicto XVI ha tenido su cumplimiento después de que dimitió. ¿Cómo vamos a esperar que quién está en deuda con él, incluso por haber elegido a McCarrick –que fue uno de los principales autores del acuerdo con China– aclare una serie de sucesos que lo implicarían en primera persona demostrando su connivencia con la dictadura china en perjuicio de los católicos fieles a la Sede Apostólica, y tal vez incluso la responsabilidad de dicho régimen en la dimisión del papa Benedicto? ¿Cómo vamos a imaginar que se aclaren los turbios sucesos de San Galo cuando fue precisamente allí donde los conjurados organizaron la elección de Bergoglio? ¿Y cómo vamos a creer que se va a purificar la Iglesia de la corrupción y el vicio de sus sacerdotes cuando ellos mismos son los primeros que se han hecho con el poder y son ascendidos a los puestos más elevados en una trama de complicidades entre herejes, pervertidos y traidores?

Quien tiene que investigar está metido hasta el fondo en el nombramiento, promoción y protección de los culpables. Bergoglio se ha rodeado de personajes comprometidos y por tanto sobornables, y no tendrá escrúpulo en deshacerse de ellos en cuanto se vea en peligro de comprometer su imagen mediática.

No olvidemos que la legitimización de la homosexualidad es parte del plan del Nuevo Orden Mundial –al que la iglesia bergogliana se adhiere abierta e incondicionalmente– no sólo por su capacidad para desestabilizar la sociedad, sino también porque la sodomía es el instrumento principal del que se vale el Enemigo para destruir el sacerdocio católico corrompiendo en el alma a los ministros de Dios.

Por eso, al menos mientras le sea posible, nunca saldrá oficialmente a la luz toda la verdad sobre McCarrick.

Marco Tosatti: ¿Qué podemos hacer para remediar esta corrupción?

Monseñor Viganò: Lo que no se puede postergar más es una acción conjunta de los buenos –aquellos a los que en mi carta abierta al presidente Trump califiqué de hijos de la luz– para que se descubran todas las complicidades y delitos de quienes hacen la guerra al bien para instaurar el Nuevo Orden Mundial. En esta operación de verdad y transparencia puede ser decisivo el papel de los Estados Unidos, sobre todo cuando quien podría y debía contribuir por parte del Vaticano calla con un silencio mafioso. El Señor dijo: «Os digo que si estos callan, gritarán las piedras» 36

Pero hay un aspecto más importante, y es de naturaleza espiritual. Tenemos que comprender que la crisis eclesial es producto de haber querido arrebatarle la corona a su Rey, a Nuestro Señor. Es necesario que vuelva a reinar, no sólo en nuestros corazones y nuestras familias, sino también en la sociedad civil, y máximamente en la Iglesia. Oportet Illum regnare (es necesario que Él reine). Y juntamente con el Rey de reyes, debe reinar Nuestra Señora, Reina y Madre de la Iglesia, a la cual se ha desobedecido culposamente al no consagrar Rusia a su Corazón Inmaculado. Tal es mi más sincero deseo, al cual pido que se unan todas las personas de buena voluntad.

+ Carlo Maria Viganò, arzobispo

22 de julio de 2020

Festividad de Santa María Magdalena


1 https://www.churchmilitant.com/video/episode/vortex-mccarrick-bombshell

2 http://www.vatican.va/resources/index_it.htm

3 https://www.vaticannews.va/it/vaticano/news/2019-02/ex-cardinale-theodore-mccarrick-dimesso-stato-clericale.html

4 http://www.marcotosatti.com/2018/09/05/la-testimonianza-di-mons-vigano-i-documenti-dellex-nunzio-fino-al-4-settembre-2018/

5 https://essayforthefaithful.com/

6 Crimini cui se ne aggiungono altri recentemente documentati: cfr https://www.catholicnewsagency.com/news/lawsuit-claims-ex-cardinal-theodore-mccarrick-headed-abusive-sex-ring-names-alleged-procurer-63583

7 http://w2.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2019/february/documents/papa-francesco_20190221_incontro-protezioneminori-apertura.html

8 Cfr. ad esempio https://www.ilpost.it/2019/02/25/incontro-abusi-sessuali-vaticano/

9 http://www.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2018/august/documents/papa-francesco_20180826_irlanda-voloritorno.html

10 http://www.vatican.va/resources/resources_card-cupich-protezioneminori_20190222_it.html

11 https://www.lastampa.it/vatican-insider/it/2018/11/13/news/le-ragioni-del-rinvio-del-voto-sulle-norme-anti-abusi-negli-usa-1.34060080

12 https://youtu.be/b3iaBLqt8vg

13 https://international.la-croix.com/news/the-limits-of-a-pontificate-part-i/12170

14 http://www.vatican.va/resources/resources_card-marx-protezioneminori_20190223_it.html

15 https://www.churchmilitant.com/news/article/tobin-tarmac-tweet-raises-eyebrows

16 https://www.today.com/video/how-cardinal-joseph-tobin-found-his-calling-in-the-catholic-church-1496688707952

17 http://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2019/09/30/0755/01540.htm

18 https://lanuovabq.it/it/e-paglia-ando-in-cielo-con-trans-e-gay

19 https://www.repubblica.it/cronaca/2020/06/07/news/vaticano_il_verbale_di_mos_carlino_pena_parra_mi_disse_come_procedere_su_torzi_-258667074/

20 https://espresso.repubblica.it/attualita/2018/10/12/news/le-condotte-immorali-del-nuovo-braccio-destro-del-papa-spunta-un-dossier-che-fa-tremare-il-vaticano-1.327763

21 https://www.marcotosatti.com/2019/08/01/accuse-di-vigano-a-pena-parra-conferme-da-maracaibo-vigano-accuses-pena-parra-confirmations-from-maracaibo/

22 http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/2017/12/28/vaticano-senza-pace-soldi-sesso-e-presepe-lgbt/

23 http://www.korazym.org/44412/lo-strano-caso-del-presunto-abusatore-zanchetta-riapparso-e-il-processo-promesso-dal-papa-a-carico-del-suo-amico/

24 http://www.korazym.org/44391/saga-60sa-inchiesta-della-magistratura-vaticana-per-scandalo-finanziario-in-segreteria-di-stato-riflettore-sulle-normative-vaticane-vigenti/

25 https://www.christiantoday.com/article/china-tells-christians-renounce-faith-in-jesus-worship-president-xi-jinping/135221.htm

26 https://www.lanuovabq.it/it/hong-kong-la-santa-sede-si-inchina-al-regime-cinese

https://www.liberoquotidiano.it/news/italia/23616123/papa-francesco-socci-hong-kong-cina-angelus-passaggio-sparito.html

27 McCarrick, nella sua corrispondenza con il suo segretario mons. Figuereido, si qualifica come: «an adjunct member of the foreign service». cfr.https://www.cbsnews.com/news/cardinal-theodore-edgar-mccarrick-vatican-restrictions-anthony-figueiredo-letters-report-2019-05-28/

28 Così scrive Catholic News Agency: «In a 2009 visit to China, then-Speaker of the House Nancy Pelosi conveyed McCarrick’s greetings to Bishop Aloysius Jin of Shanghai, a priest who was a leading Chinese Jesuit, then spent decades in prison on charges of aiding counterrevolution before his release in 1982. He was ordained an auxiliary bishop without Vatican approval in 1985, though he received Vatican recognition in 2005. The bishop said he and Cardinal McCarrick had exchanged visits “beginning when the latter was Bishop of Newark (sic).” Pelosi said she would convey the bishop’s greetings back to Cardinals McCarrick and William Keeler, then an Archbishop emeritus of Baltimore».

Cfr.https://www.catholicnewsagency.com/news/despite-mccarrick-abuse-claims-state-department-leaves-questions-unanswered-70448

29 https://www.cbsnews.com/news/cardinal-theodore-edgar-mccarrick-vatican-restrictions-anthony-figueiredo-letters-report-2019-05-28/

30 Ibidem

31 http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/2019/02/19/anche-il-summit-sugli-abusi-crea-seri-%e2%80%9cdubia%e2%80%9d-la-lettera-aperta-di-due-cardinali/

32 https://www.corriere.it/cronache/19_aprile_11/papa-ratzinger-chiesa-scandalo-abusi-sessuali-3847450a-5b9f-11e9-ba57-a3df5eacbd16.shtml

33 https://www.ilfattoquotidiano.it/2019/04/12/pedofilia-qualcosa-non-torna-nel-contromanifesto-di-papa-ratzinger/5104990/

34 Ibidem

35 Ibidem

36 Lc 19, 39-40


(Traducido por Bruno de la Inmaculada/Adelante la Fe)


Adelante la Fe