sábado, 17 de octubre de 2026

LAS “CONVERSACIONES EN EL ESPÍRITU” SEGUIRÁN SIENDO PRIVADAS

¿El contenido del informe sobre Amoris Laetitia era tan explosivo que ni siquiera un hombre malvado como León se atrevió a permitir que saliera a la luz ni una parte?

Por Mundabor


No estoy seguro de que se le haya dado suficiente relevancia a este asunto en la blogosfera católica. Había leído que “Dalai León” había ordenado no publicar el informe sobre Amoris Laetitia hasta que él pudiera leerlo. Ahora tenemos noticias distintas: el informe no se publicará, y punto.

Qué extraño. Los participantes se habían dividido en 16 grupos para llevar a cabo —y no es broma— “conversaciones en el Espíritu”. Uno esperaría, por lo tanto, una gran efusión de espiritualidad (si uno es un ingenuo) o una gran efusión de herejía (si no lo es); sobre todo teniendo en cuenta que los participantes en esta “cumbre” fueron seleccionados específicamente por el “Bendecidor de Hielos” debido a su manifiesta y pública enemistad con la Iglesia Católica.

El informe, por consiguiente, permanecerá bajo llave y solo se discutirá en privado entre prelados herejes. Cualquier bloguero de a pie no puede evitar preguntarse por qué ha ocurrido esto.

Si el único problema fuera el nódulo —más o menos “inofensivo”— de León, bueno, eso tendría fácil solución: basta con esperar una o dos semanas a que el “Bendecidor de Hielos Pachamama” lea el documento, se ponga al día sobre las últimas novedades del “espíritu” y nos comunique qué dice el último boletín de dicho “espíritu”. Pero no es ese el caso. 

Mi conclusión: el contenido era tan explosivo que ni siquiera un hombre malvado como León se atrevió a permitir que saliera a la luz ni una parte. Lo más delicioso es que, si se producen filtraciones, estas solo servirán para demostrar lo canceroso (perdonen el juego de palabras) que resulta todo este “lobby” regresivo.

Si León fuera un papa católico, en lugar de un agente de Satanás, esto sin duda le provocaría un escalofrío, al reflexionar sobre el peligro que representan la herejía generalizada y el “acompañamiento” de toda perversión y pecado habidos y por haber. Pero esa no es la forma en que piensa el “Dalai León”. 

León es un ser despreciable que pretende impulsar su agenda malvada, y que sigue siendo lo más despreciable posible a pesar de mostrar una apariencia refinada. Esto, obviamente, es incompatible con sus declaraciones heréticas que provocan un gran revuelo en toda la Iglesia y que lo muestran como un auténtico cretino. 

Así es como mantienen al público bajo la ilusión de que este tipo es católico, mientras se lleva a cabo la demolición de la Iglesia, mediante nombramientos de “obispos” y “cardenales”, además de otras actividades anticatólicas orquestadas desde sus dicasterios —acciones que, convenientemente, no se mencionan en los principales canales de televisión—. 

Por cierto, si uno solo se informa sobre León a través de la televisión pública italiana (RAI), no tiene ni la más remota idea de lo que este tipo está haciendo; al igual que ocurría con Francisco, los canales de la RAI —que dedican mucha cobertura al “papa”— se cuidan muy bien de no informar sobre nada que resulte incómodo. No es la primera vez que me pregunto si, dentro de la RAI, hay personas que combaten el modernismo precisamente de esta manera: dificultando que el “papa” difunda la herejía, asfixiándola y envolviéndolo en una especie de camisa de fuerza compuesta por un catolicismo tibio pero tranquilizador, que a él le resulte más difícil de romper. Si esa es la intención de la RAI, ¡vaya astucia!

Aun así, el hecho es que León no quiere perder su imagen de “grandeza” y debe evitar llevar las cosas demasiado lejos. Por lo tanto, necesita limitar la propagación del cáncer (pido disculpas de nuevo por la comparación) a una escala manejable, para no ser señalado como responsable cuando la Iglesia esté tan enferma que —siguiendo con la metáfora— sea necesario extirparle medio pulmón.

Que quede claro: esto no convierte a León en “un papa conservador”, ni mucho menos. Es pura conveniencia. Se trata, sencillamente, del deseo de proceder con una demolición controlada, en lugar de alarmar a todo el mundo acelerando la destrucción.

Me pregunto ¿qué hará un hipotético León XV, o Francisco II, con Amoris Laetitia?. Poco a poco va quedando claro que tanto Traditionis Custodes como Amoris Laetitia son situaciones embarazosas cada vez más difíciles de gestionar. El paso de los años no ha logrado que se acepten ninguna de las dos. Al contrario, el “pontificado” de León está siendo juzgado —cada vez de forma más evidente— a partir de sus reacciones ante ambas. Él lo ha entendido hasta cierto punto, pues ha evitado adoptar una postura pública sobre Traditionis Custodes y ahora no se atreve a publicar el informe sobre Amoris Laetitia. Quién sabe, tal vez el cáncer le aporte una claridad de la que antes carecía.

No es fácil ser un papa hereje. Y a todos esos blogueros y periodistas malvados que siguen insistiendo con que “el papa es católico”... ¡Qué descaro, oiga! 
  

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