Por Mundabor
Me resulta difícil expresar con palabras cuánto odio la servidumbre intelectual —y, con el tiempo, inevitablemente, lingüística— al enemigo. La aceptación de sus parámetros morales. El deseo de demostrar que se está de acuerdo con la rectitud de la premisa, pero que se puede redoblar la apuesta y hacerla aún más justa.
“Jesús fue el primer defensor de la justicia social”. “El cristianismo es el verdadero pacifismo”. “La Santísima Trinidad es ecologista”. Cosas así.
La guerra por la justicia social es malvada. El pacifismo es malvado. El ecologismo es malvado. No intentes defender tu postura aceptando la premisa perversa de tu adversario. Define las categorías del bien como siempre se han definido: Jesús es Dios. El cristianismo valora la paz y está preparado para la guerra. No doblegues la verdad para impresionar a quienes defienden la mentira.
La última afirmación parece ser que la Santísima Madre de Dios era la “Feminista Suprema”, lo cual es una gran ofensa a la Virgen María, se mire por donde se mire. No he visto el video donde se afirma eso y desconozco qué otras tonterías contiene (me temo que muchas; pero podría estar equivocado). Incluso me atrevo a decir que este enorme error no se cometió con mala intención.
Pero el problema persiste: la aceptación de categorías morales perversas, del pensamiento moral perverso y de fenómenos sociales perversos, y el intento ingenuo de utilizarlos en su contra.
No. La Santísima Virgen no fue feminista de ningún tipo, jamás. Ni la primera, ni la penúltima, ni la antepenúltima. Esto es imposible, simplemente porque el feminismo es malo, y la impecabilidad no puede ser mala de ninguna manera, no puede participar de él, jamás puede asociarse con él. Un poco de respeto hacia la Santísima Virgen basta para comprender esto. Esto, además de que uno podría detenerse a reflexionar por qué ningún apologista mariano jamás usó tales expresiones.
Esto, recuérdenlo bien, no es fruto de una mala intención. No creo que se haya dicho con ningún propósito subversivo. El problema es la servilidad. “Permítanme rebajarme a su bajo sistema de valores abyectos, y permítanme intentar elevarlos, literalmente, hundiéndome yo mismo hasta el pecho en su fango”. Esta es la actitud que se muestra aquí. Y no, uno no huele a oveja de esa manera. Uno anima al otro a salir de su charco de fango.
Por cierto: la Santísima Virgen nos mostró cuál es el papel ideal de la mujer: el de ángel del hogar. Esto es lo que toda mujer debería pensar de sí misma al reflexionar sobre su rol doméstico. Y si buscas una visión más amplia del papel de la mujer, esto podría serte útil.
Feminista, ¡ni hablar!
Espero no tener que leer más estas noticias.
Ya es bastante difícil de por sí.

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