lunes, 6 de junio de 2022

ENTRÓ EN VIGOR PRAEDICATE EVANGELIUM QUE DEROGA EL PASTOR BONUS DE 1988

Presentamos a grandes rasgos la entrada en vigor, a partir de este Solemne Pentecostés de 2022, de la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium del papa Francisco y que deroga la anterior Pastor Bonus de Juan Pablo II


El día de la Solemnidad de Pentecostés, entró en vigor la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium, que reforma la estructura de la Curia Romana tras una gestación de casi nueve años, prácticamente todo el pontificado de Francisco. Es el fruto del trabajo del Consejo de Cardenales para la reforma de la Curia, creado por Bergoglio el 28 de septiembre de 2013, seis meses después de su elección. Formaron parte de ella los cardenales Bertello, Maradiaga -como coordinador-, Marx, Parolin, Gracias, O'Malley, Ambongo Besungu, junto con el obispo Marco Mellino como secretario. Anteriormente, los cardenales Monsengwo Pasinya, Errazuriz Ossa y Pell y monseñor Marcello Semeraro -más tarde cardenal- formaron parte de él como secretario. En la redacción del texto han colaborado numerosos expertos, como el padre Gianfranco Ghirlanda, jesuita y canonista, que será creado cardenal de la Santa Iglesia Romana por el papa el 27 de agosto.

La nueva Constitución Apostólica deroga el Pastor Bonus de Juan Pablo II, vigente desde 1988.

Publicada sorprendentemente 
sólo en italiano el pasado 19 de marzo y presentada a la prensa dos días después por el cardenal Semeraro, monseñor Mellino y el padre Ghirlanda, la nueva Constitución se centra en los caballos de batalla queridos por Bergoglio desde el inicio de su ministerio petrino: una Iglesia misionera y evangelizadora, característica que también debe ser propia de la Curia romana.

Bergoglio suprime la diversificación nominal, y no sólo nominal, de las estructuras, suprimiendo las "Congregaciones" y los "Consejos Pontificios" y llamándolos dicasterios. Junto con los dicasterios, se mantienen la Secretaría de Estado, los Organismos de Justicia, los Organismos Económicos y las Oficinas.

Otro cambio importante se produce en la "jerarquía" de los dicasterios: el de la Doctrina de la Fe desciende a la segunda posición, en detrimento del nuevo Dicasterio para la Evangelización, que será presidido -como era costumbre hasta los primeros años del pontificado de Pablo VI- por el papa. El nuevo dicasterio absorbe efectivamente las competencias de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización. La Limosnería Apostólica asume también una función preeminente, convirtiéndose en un Dicasterio de pleno derecho para el Servicio de la Caridad.

El papel de los laicos también entra de lleno en la nueva Constitución. En última instancia, también los laicos podrán tener funciones primarias de gobierno en la Curia, aunque, por ejemplo, esto ya ocurre en el Dicasterio de la Comunicación confiado al prefecto Paolo Ruffini. Pero en el futuro nada impide, por ejemplo, que un laico sea elegido como jefe del Dicasterio para los Obispos.

Por último, una nueva norma se refiere al Camerlengo de la Santa Iglesia Romana, que será asistido por el Cardenal Coordinador del Consejo de Economía durante la Sede Vacante.

De hecho, en la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium Bergoglio confirma toda la estructura y las tareas de la Secretaría de Estado.


Características y funciones de cada dicasterio:

Dicasterio para la Evangelización: está al servicio de la obra de evangelización, es competente para las cuestiones fundamentales de la evangelización en el mundo y para la constitución, el acompañamiento y el apoyo de las nuevas Iglesias particulares, sin perjuicio de la competencia del Dicasterio para las Iglesias Orientales. El Dicasterio se compone de dos Secciones: la Sección para las Cuestiones Fundamentales de la Evangelización en el Mundo y la Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares en los territorios de su competencia. El Dicasterio para la Evangelización está presidido directamente por el romano pontífice. Cada una de las dos Secciones es gobernada en su nombre y por su autoridad por un Pro-Prefecto.

Dicasterio para la Doctrina de la Fe: es la antigua Congregación para la Doctrina de la Fe y está llamada a ayudar al romano pontífice y a los Obispos/Eparquías en el anuncio del Evangelio en todo el mundo, promoviendo y salvaguardando la integridad de la doctrina católica sobre la fe y la moral, basándose en el depósito de la fe y buscando también una comprensión cada vez más profunda de las nuevas cuestiones. El Dicasterio consta de dos Secciones: la Sección Doctrinal y la Sección Disciplinaria. En el seno del Dicasterio se crean la Comisión Bíblica Pontificia, la Comisión Teológica Internacional y la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores.

Dicasterio para el Servicio de la Caridad: se trata de una promoción de facto de la Limosnería Apostólica. El Dicasterio, bajo la dirección del Prefecto, el Elector de Su Santidad, en contacto con otros Dicasterios competentes en este campo, concreta, a través de su actividad, la solicitud y la cercanía del romano pontífice, como pastor de la Iglesia universal, hacia quienes viven en situaciones de indigencia, marginación o pobreza, así como en tiempos de grave calamidad.

Dicasterio para las Iglesias Orientales: se ocupa de los asuntos que conciernen a las Iglesias orientales católicas sui iuris, en lo que se refiere a las personas y a las cosas, y de hecho las competencias siguen siendo las actuales.

Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos: promueve la sagrada liturgia según la renovación emprendida por el Concilio Vaticano II. El artículo 93 establece que el Dicasterio es responsable de la regulación y la disciplina de la sagrada liturgia con respecto a la forma extraordinaria del Rito Romano.

Dicasterio para las Causas de los Santos: se confirman las tareas asignadas a la Congregación para las Causas de los Santos. Corresponde al Dicasterio juzgar sobre la concesión del título de Doctor de la Iglesia que debe atribuirse a un santo, después de haber obtenido el voto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe sobre su eminente doctrina.

Dicasterio para los Obispos: se encarga de todo lo relacionado con la erección y provisión de Iglesias particulares y el ejercicio del oficio episcopal en la Iglesia latina, sin perjuicio de la competencia del Dicasterio para la Evangelización. La Comisión Pontificia para América Latina se confirma en el Dicasterio.

Dicasterio para el Clero: tiene competencia para todo lo que se refiere a los presbíteros y diáconos del clero diocesano en lo que se refiere a sus personas, a su ministerio pastoral y a lo necesario para su fructífero ejercicio. En estos asuntos, ofrece a los obispos la ayuda adecuada. El Dicasterio es competente para los casos de dispensa de las obligaciones asumidas por la ordenación al diaconado y al presbiterado de los clérigos diocesanos y de los miembros de los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólica, de la Iglesia latina y de las Iglesias orientales.

Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica: las competencias de la Congregación para los Religiosos se mantienen casi sin cambios. La competencia del Dicasterio se extiende también a las Terceras Órdenes y a las asociaciones de fieles erigidas con vistas a convertirse en un Instituto de Vida Consagrada o en una Sociedad de Vida Apostólica.

Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida: las competencias previstas en la creación del Dicasterio permanecen inalteradas. Se subraya que el Dicasterio colabora con la Pontificia Academia para la Vida en las cuestiones relativas a la protección y promoción de la vida humana, y se apoya en su experiencia, y con el "Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia", para promover una dirección común en los estudios sobre el matrimonio, la familia y la vida.

Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos
: es el organismo que se ocupa del ecumenismo. Para avanzar en las relaciones entre católicos y judíos, se crea en el Dicasterio una Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo.

Dicasterio para el Diálogo Interreligioso: promueve y regula las relaciones con los miembros y grupos de las religiones que no se incluyen bajo la denominación cristiana, a excepción del judaísmo, cuya competencia corresponde al Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Dicasterio para la Cultura y la Educación: de hecho, el papa fusiona la Congregación para la Educación y el Consejo Pontificio para la Cultura. El Dicasterio coordina también las actividades de varias Academias Pontificias: la Pontificia Academia de Bellas Artes y Letras de las Virtudes del Panteón; la Pontificia Academia Romana de Arqueología; la Pontificia Academia de Teología; la Pontificia Academia de Santo Tomás; la Pontificia Academia Mariana Internacional; la Pontificia Academia Cultorum Martyrum; la Pontificia Academia de la Latinidad.

Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral: las competencias del actual Dicasterio permanecen efectivamente inalteradas.

Dicasterio para los Textos Legislativos: también en este caso las competencias del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos permanecen sustancialmente inalteradas.

Dicasterio para la Comunicación: es responsable de todo el sistema de comunicación de la Sede Apostólica y unifica todas las realidades de la Santa Sede en el ámbito de la comunicación. En el cumplimiento de sus funciones actúa en colaboración con las instituciones curiales pertinentes y, en particular, con la Secretaría de Estado.

No parece que haya cambios radicales para la Penitenciaría Apostólica, el Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica y la Rota Romana.

Consejo para la Economía: se encarga de supervisar las estructuras y las actividades administrativas y financieras de las Instituciones y Oficinas de la Curia, de las Instituciones vinculadas a la Santa Sede o que se refieren a ella como se indica en la lista adjunta a su Estatuto. El Consejo está formado por ocho cardenales u obispos, que representan la universalidad de la Iglesia, y siete laicos, elegidos entre expertos de diversas nacionalidades. Los quince miembros son nombrados por cinco años por el romano pontífice. El Consejo aprueba el presupuesto anual y el balance consolidado de la Santa Sede y los presenta al romano pontífice.

Secretaría para la Economía: actúa como secretaría papal para asuntos económicos y financieros. Ejerce el control y la supervisión en materia administrativa, económica y financiera de las Instituciones Curiales, Oficinas e Instituciones vinculadas a la Santa Sede o que se refieren a ella, como se indica en la lista adjunta al Estatuto del Consejo de Economía. También ejerce un control especial sobre el Óbolo de San Pedro y los demás fondos papales.

Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica: administra y gestiona el patrimonio real y mueble de la Santa Sede destinado a proporcionar los recursos necesarios para el cumplimiento de la función propia de la Curia Romana para el bien y servicio de las Iglesias particulares.

Oficina del Auditor General: tiene la tarea de auditar los estados financieros consolidados de la Santa Sede.

Comisión para Asuntos Confidenciales: se encarga de autorizar cualquier acto de naturaleza jurídica, económica o financiera que, por el mayor bien de la Iglesia o de los particulares, deba estar cubierto de secreto y sustraído al control y supervisión de los órganos competentes; de controlar los contratos de la Santa Sede que según la ley requieran confidencialidad y de supervisarlos.

Comité de Inversiones: es un órgano consultivo encargado de garantizar el carácter ético de las inversiones mobiliarias de la Santa Sede.

Por último, no hay cambios sustanciales respecto a los actuales para la Prefectura de la Casa Pontificia, la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice y el Camerlengo de la Santa Iglesia Romana.


Cronicas de papa Francisco


VIEJAS PROPUESTAS DE LOS PROFETAS DE SIEMPRE

Seamos serios. Iglesias vacías, la gente que pasa, el catolicismo en caída libre, el relativismo campando a sus anchas, desplome de la vida sacramental y resulta que el gran problema está en el celibato opcional, el sacerdocio de la mujer y que se dialoga poco

Por el padre Jorge González Guadalix


Algún día me cansaré de hablar del sínodo, pero hasta ahora no es el caso.

No sé de qué han han hablado en los grupos ni cómo se han elaborado las propuestas. Si sé lo que está llegando a la prensa, no sé por qué vías, y lo que llega y se publica es que se pide el celibato opcional, que es disciplina eclesiástica, y sacerdocio femenino, cuestión cerrada definitivamente por san Juan Pablo II.

Algunas cosas.

Primera. Que eso del celibato opcional y el sacerdocio femenino no es ni mucho menos un clamor del pueblo de Dios. Lo que pasa es que en esta Iglesia nuestra se juntan cuatro a reflexionar y se arrogan la portavocía de la Iglesia universal. No sé qué porcentaje de católicos en España, por ejemplo, habrá participado en los grupos sinodales. Si digo el 1 % no creo que me equivoque demasiado, y sus reflexiones representan a lo que representan. A nadie. Pocos y parece que de edad más que provecta.

El problema es que en la Iglesia hay una minoría muy minoritaria de autoproclamados profetas y lectores de los signos de los tiempos de hoy que llega cualquier reunión y se apuntan, qué boda sin la tía Juana, para pontificar, con infalibilidad que ya hubiera querido tan radical el Vaticano I, lo que el pueblo de Dios exige y necesita.

Pregunten a Rafaela, Joaquina, la gente que va a misa de doce a santa Veneranda, las religiosas de Teresa de Calcuta, los jóvenes de san José de Barcelona, los adoradores de la capilla de la Beata Mogas, los feligreses de Braojos o a los lectores de este blog. Pregunten. Lo último que pedirán será justamente el celibato opcional y el sacerdocio femenino. Piden otras cosas. Pero claro, qué se va a esperar de ellos, de gente con un catolicismo tan tradicional. Ni caso.

Segunda. Negro futuro. Los jóvenes no se apuntan al sínodo. Nada. Son datos de la propia conferencia episcopal. Un sínodo para el futuro, digo yo, que a lo mejor es para dar carta de naturaleza a lo más viejo y rancio, donde los jóvenes no aparecen. Tal vez habría que pensar un poco.

Tercera. Me parece tristísimo que lo más novedoso y rompedor que tengan que ofrecen los reflexionantes del sínodo sean el sacerdocio femenino y el celibato opcional. Exactamente lo mismo que vienen pidiendo desde hace cincuenta años. Echo en falta de lo vender el Vaticano, que hace tiempo estaba tan de moda.

Seamos serios. Iglesias vacías, la gente que pasa, el catolicismo en caída libre, el relativismo campando a sus anchas, desplome de la vida sacramental y resulta que el gran problema está en el celibato opcional, el sacerdocio de la mujer y que se dialoga poco. Hay que jorobarse. Nos pasamos el día reunidos en consejos, congresos, plataformas, equipos, tertulias, círculos y parlamentos diversos y resulta que cada vez somos menos. Eso sí, nos falta diálogo.

Vamos a ser serios. Supongamos, no creo que la cosa pase de ahí aunque ya nunca se sabe, que mañana se deroga la norma del celibato, se reinterpreta torticeramente la “Ordinatio sacerdotalis” de Juan Pablo II, se crean nuevos foros de diálogo y nos montamos un parlamento católico universal con capacidad decisoria, por supuesto. Y en pocos años las Iglesias llenas y la gente pidiendo confesión. O somos unos ingenuos o vamos directamente a cargarnos el chiringuito. Prefiero no pensar.


De profesión, cura


1951-1955: EL VATICANO INICIA LA REFORMA LITÚRGICA (XIV)

Pío XII usó la legislación para introducir cambios arbitrarios e innecesarios ideados por revolucionarios. Esto puso a los obispos respetuosos de la ley en una posición insostenible

Por la Dra. Carol Byrne


Antes de tratar los cambios reales a la liturgia de la Semana Santa en 1955 bajo Pío XII, que fueron muchos y significativos, vamos a echar un vistazo a los principios rectores de la Comisión para la Reforma General de la Liturgia de 1948 y la manera en que su Secretario, padre Annibale Bugnini, se dedicó a su tarea de reformar las ceremonias más antiguas y venerables de la Iglesia.


El secreto primordial, la ética echada al viento 

La predilección de Bugnini por el secreto informaba todas sus acciones. Hemos visto cómo había estado haciendo visitas clandestinas al Centre de Pastorale Liturgique (1) desde 1946, año en el que Pío XII pidió al Card. Carlo Salotti, prefecto de la Congregación de Ritos, que iniciara la elaboración de un proyecto de reforma general de la liturgia.

Bugnini: 'Yo soy la reforma litúrgica'

El mismo Bugnini admitió que su Comisión se reunió “en absoluto secreto”. Transmitió información selectiva a través del padre Agustín Bea y de Mons. Giovanni Battista Montini “por la escalera de atrás”, por así decirlo, al Papa, mantuvo a la Sagrada Congregación de Ritos en la oscuridad y lanzó la primera de las reformas de Semana Santa sobre los fieles desprevenidos en 1951.

De hecho, tan secreto fue el trabajo de la Comisión en este proyecto que Bugnini (supuestamente conocido como el Hermano Buan en la masonería) admitió que "la publicación del Orden renovado para el Sábado Santo a principios de marzo de 1951 cogió por sorpresa incluso a los funcionarios de la Congregación de Ritos" (2). Si incluso la Congregación no sabía nada de la proyectada reforma de la Vigilia Pascual hasta que fue proclamada formalmente, uno se pregunta por la integridad del Cardenal Clemente Micara, que era al mismo tiempo Presidente de la Comisión de Bugnini y Pro-Prefecto de la Congregación de Ritos. De hecho, fue Micara quien firmó el Decreto que publicaba el nuevo Orden del Sábado Santo (3) (Ver aquí).

Esto plantea la cuestión de la colusión con Bugnini, y si la reforma de la Vigilia Pascual había sido, por así decirlo, cosida entre ellos.


'¡Yo soy la reforma litúrgica!'

Estas palabras de autoestima inflada – “Yo soy la reforma litúrgica” – fueron atribuidas a Bugnini por un colega cercano (4). Ya sea que Bugnini las haya dicho o no, no tuvo ninguna dificultad en cumplir el papel absolutista.

Es también un ejemplo del poder corruptor que le entregó Pío XII. Sin ese respaldo papal, el trabajo de la Comisión se habría detenido.

Pero con el poder del Papa detrás, la Comisión de Bugnini se convirtió en un fin en sí mismo, indiscutible e incuestionable, el arma burocrática definitiva contra todos los objetores. Se convertiría en una industria global, poderosa e irresponsable que obligaría a los obispos del mundo, de cualquier manera, a seguir la línea de Bugnini.


Reformas divisivas

En general, no se aprecia cuán controvertidas fueron en su día las reformas de Semana Santa de 1951-1955. Existen registros históricos que demuestran que fueron criticadas con vehemencia por muchos obispos, sacerdotes y laicos debido a la radicalidad de los cambios entonces iniciados.

Entre los críticos más abiertos estaba Mons. Léon Gromier, distinguido Prelado de la Casa Pontificia y Canónigo de la Basílica de San Pedro. Como consultor de la Congregación de Ritos desde la época del Papa Pío X, estaba en condiciones de hablar con autoridad sobre las ceremonias de Semana Santa. Su conocimiento era legendario en todos los temas litúrgicos, desde bugias hasta 
buskins, lo que lo convirtió en el más fuerte de los defensores de los ritos tradicionales.

Monseñor Leon Gromier, enemigo acérrimo y declarado de las reformas de Semana Santa de 1955

Monseñor Gromier, que había estado criticando públicamente el Movimiento Litúrgico desde 1936, dio una conferencia en París en 1960 (5). En ella criticó las reformas de Semana Santa de 1955, exponiendo la falsa ciencia litúrgica y el falso razonamiento detrás de ellas.

No dudó en calificarlos de “acto de vandalismo”, “una pérdida inmensa y un ultraje para la historia”, “la negación de los principios razonados” y producto de una “mentalidad pastoral impregnada de una actitud populista, desfavorable a la clero”. Con referencia a los liturgistas que produjeron las reformas, lamentó que sus “poderes discrecionales son amplios, al igual que los abusos”.

Las objeciones de los obispos (6) a los cambios interinos de la Semana Santa de 1951 inundaron el Vaticano con solicitudes para dejar intactos los ritos tradicionales. A la reforma final y obligatoria de 1955 se opusieron enérgicamente más obispos, por ejemplo el Cardenal Francis Spellman de Nueva York y el Arzobispo John Charles McQuaid de Dublín (sobre la base de que podría desestabilizar la fe del pueblo irlandés) (7).

Entre los laicos, los periódicos católicos de 1955-1956 estaban llenos de objeciones (8). La novelista Evelyn Waugh, que se había convertido al catolicismo, consideró los cambios ruinosos para su vida espiritual y un peligro para la fe misma, particularmente entre la gente sencilla (9).


Sin margen de maniobra para los ritos tradicionales

Pero, haciendo caso omiso de las advertencias sobre las consecuencias de cambiar los patrones de culto establecidos desde hacía mucho tiempo (los nuevos ritos pondrían en peligro las actitudes arraigadas habituales hacia la fe de los católicos devotos), Pío XII emitió sus nuevas leyes e instrucciones litúrgicas en Maxima Redemptionis en 1955, e hizo los ritos tradicionales ilegales:

“Aquellos que siguen el rito romano están obligados en el futuro a seguir el Ordo Restaurado para la Semana Santa… Este nuevo Ordo debe ser seguido…” (10)


Una tragedia para los obispos de mentalidad tradicional

Pío XII usó la legislación para introducir cambios arbitrarios e innecesarios ideados por revolucionarios. Esto puso a los obispos respetuosos de la ley (que colocaron la obediencia al Papa como su principal deber) en una posición insostenible: fueron así manipulados para implementar las reformas a las que se opusieron por motivos de fe. En otras palabras, no darles más remedio que cumplir los obligó a actuar en contra de sus principios y de su conciencia.

Pío XII ordenó los cambios en las ceremonias de Semana Santa en 1955

Y debido a que Maxima Redemptionis legitimó las acciones del clero progresista que había estado implementando las reformas sin la autoridad del Papa durante décadas, fue un documento fundamentalmente sesgado contra los ritos tradicionales.

Naturalmente, no se hizo ninguna mención en el Decreto de los muchos obispos que consideraron que las reformas eran pastoralmente erróneas. La afirmación de que las reformas de Semana Santa tuvieron “el mayor éxito en todas partes” es muy tendenciosa (11).

Esto revela un grado bastante considerable de desprecio no sólo por los obispos de mentalidad tradicional sino también por aquellos católicos que estaban apegados a sus tradiciones y nunca habían pedido o recibido tales cambios. Si tal documento contra todo el pasado de la Iglesia tenía el poder de obligar a los fieles es una cuestión abierta a discusión.

En resumen, la reforma de la Semana Santa de 1955, cualquiera que sea el grado de complicidad de Pío XII en ella, fue un mecanismo respaldado por el Papa para reordenar la liturgia para incorporar los deseos básicos de los progresistas y comenzar a implementar sus ideas para cambios futuros. Así fue como triunfó la voluntad de la Comisión de Bugnini, y así sofocó inevitablemente a la oposición. 

1) El Centre de Pastorale Liturgique (CPL) fue un grupo de reflexión litúrgico caracterizado por su compromiso ideológico con las reformas más vanguardistas.

2) Annibale Bugnini, La Riforma Liturgica: 1948–1975, Liturgical Press, 1990, p. 25. La razón de su asombrosa franqueza era que consideraba sus intrigas no como algo de lo que avergonzarse, sino de lo que jactarse.

3) “De solemni vigilia paschali instauranda”, Acta Apostolicae Sedis, 9 de febrero de 1951, pp. 129. Bugnini se equivocó cuando dijo que la fecha de publicación era principios de marzo de 1951.

4) Anscar Chapungco OSB,  What, Then, Is Liturgy? Musings and Memoir (¿Qué es entonces la liturgia? Reflexiones y memorias), Collegeville, MN: Liturgical Press, 2010, p. 4. El padre Chapungco, ex presidente del Pontificio Instituto Litúrgico de Roma y ferviente defensor de las reformas, recordó que Bugnini pronunció estas palabras durante una de sus visitas al Instituto.

5) L. Gromier, 'La Semaine Sainte Restaurée', en Opus Dei, 1962, n. 2, págs. 76-90. Opus Dei era una revista mensual editada por un sacerdote francés, el padre Ferdinand Portier, conocido por sus arreglos y promoción del canto gregoriano.

6) Estos incluyeron a Mons. Felice Bonomini, obispo de Como, Card. Giuseppe Siri, Arzobispo de Génova, y Mons. Cornelio Cuccarollo, Arzobispo de Otranto. Apud Alcuin Reid, The Organic Development of the Liturgy (El desarrollo orgánico de la liturgia), Ignatius Press, 2005, p. 222, nota 270.

7) Alcuin Reid, ibíd., pág. 231.

8) Véase, por ejemplo, The Catholic Herald y The Tablet.

9) Escribiendo en The Spectator en 1962, Waugh declaró: “Durante los últimos años hemos experimentado el triunfo de los 'liturgistas' en el nuevo arreglo de los servicios para el final de la Semana Santa y Pascua. Durante siglos, estos se habían enriquecido con devociones que eran queridas por los laicos: la anticipación del oficio matutino de Tenebrae, la vigilia en el Altar de Reposo, la Misa de los Presantificados. No era así como los cristianos del segundo siglo observaban la temporada. Fue el crecimiento orgánico de las necesidades de la gente”, Scott Reid, A Bitter Trial: Evelyn Waugh and John Carmel Cardinal Heenan on the liturgical changes, London: St Austin Press, 1996, pp. 24-25.

10) Sagrada Congregación de Ritos, Decreto General e Instrucción, Maxima Redemptionis, 16 de noviembre de 1955, Acta Apostolicae Sedis, vol. 47, pág. 840.

11) Esta afirmación la hizo el prefecto de la Congregación de Ritos, el cardenal Gaetano Cicognani.


Artículos relacionados:
11ª Parte: Cómo creció Bugnini bajo Pío XII
12ª Parte: Los obispos alemanes atacan, Pío XII capitula
13ª Parte: El proceso de apaciguamiento: Alimentar al cocodrilo alemán 




domingo, 5 de junio de 2022

EL LECHO DE MENTIRAS DEL ABORTO

El culto a la sexualidad liberada, incluido el aborto, su sacramento, descansa sobre un lecho de mentiras. 

Por Kelli Buzzard


Hace décadas, durante siete años, serví en un ministerio universitario en el que me hice amiga, aconsejé y oré por innumerables estudiantes universitarias. Celebré sus compromisos matrimoniales, lloré por sus amores perdidos, las acompañé en sus crisis de salud mental y me compadecí de sus muchos arrepentimientos sexuales.

En todo ese tiempo, no conocí a ninguna mujer que mantuviera relaciones sexuales ocasionales que pudiera pensar en una razón significativa para hacerlo. En cambio, cuando se les preguntaba: “¿Para qué sirve el sexo?”, la mayoría me miraba perpleja o, más a menudo, ligeramente divertida.

Eran los últimos años de la década de 1990, y la serie Sex in the City estaba de moda. La serie, que acabó durando seis temporadas, dando lugar a dos largometrajes y haciéndose tan popular que sigue siendo sindicada, presenta a cuatro jóvenes neoyorquinas que se apoyan en la amistad de las demás mientras beben Cosmopolitans, persiguen carreras y se acuestan con hombres.

La serie comienza con un personaje que se pregunta: “¿Pueden las mujeres tener sexo como los hombres?”, es decir, ¿pueden las mujeres desprenderse emocionalmente de un encuentro sexual casual al siguiente en una búsqueda de placer sexual y empoderamiento personal?

La respuesta de la serie fue un rotundo “Sí”, ya que la serie termina con cada mujer con su final feliz, independientemente de lo promiscua, escandalosa o insensible que haya sido a lo largo de los 94 episodios de la serie.

En el mundo real, sin embargo, las cosas son diferentes. Las docenas de mujeres a las que asesoré encontraron muy pocos motivos para recomendar el sexo casual o incluso de corto plazo. Más bien, por mucho que lo intentaran, cada mujer, informaba de que tenía que contorsionarse emocional y mentalmente en un intento de despojar al sexo de su significado más profundo.

En su libro Sex, Economy, Freedom and Community, Wendell Berry explica el fenómeno. Describe la sexualidad humana según dos mentalidades opuestas. La primera, que llamaré sexualidad comunitaria, opera en el contexto del amor, la familia, la comunidad, la intimidad y la fidelidad.


Berry sostiene que, al igual que la familia es la unidad básica de la comunidad humana, la relación sexual entre marido y mujer es el nexo de la familia humana. Describe el sexo entre los esposos como “una conexión entre sí, con los antepasados, con los descendientes, con la comunidad, con el cielo y la tierra. Es la conexión fundamental sin la cual nada se sostiene, y la confianza es necesaria”.

El segundo tipo de sexualidad, que Berry llama el culto a la sexualidad liberada, no podría diferir más del primero. Y, lamentablemente, domina la vida moderna. Esta sexualidad “se ha liberado descaradamente de varias confianzas de la vida comunitaria... Se apoya en la facilidad de dar y romper promesas... habiendo abandonado la confianza; se ha vuelto política”.

El aborto, sugiere Berry, es una extensión natural y necesaria del culto a la sexualidad liberada porque la sexualidad, desligada de las amarras de la comunidad, la familia y la confianza, pierde cada vez más coherencia cuanto más proliferan sus paroxismos. Y, al carecer de coherencia, se produce un caos sexual caracterizado por el sentimentalismo, la amargura, la destrucción, el divorcio, el abandono de los hijos, la hipocresía, las disputas legales, el aborto como método anticonceptivo, los embarazos de adolescentes, la promiscuidad y la pornografía.

El culto a la sexualidad liberada, incluido el aborto, su sacramento, descansa sobre un lecho de mentiras. Las mujeres y los hombres no fueron creados para expresar su sexualidad en arrebatos de libertinaje sin sentido. Ningún tipo de condicionamiento social, adoctrinamiento en educación sexual, propaganda televisiva en horario de máxima audiencia o relaciones de una noche lo harán.

La Iglesia Católica siempre ha enseñado esto. Por ejemplo, en el documento del Consejo Pontificio para la Familia de 1995, La verdad y el significado de la sexualidad humana, leemos:
La nuestra es una sociedad enferma que está creando profundas distorsiones en el hombre. ¿Por qué ocurre esto? La razón es que nuestra sociedad se ha alejado de la verdad plena del hombre, de la verdad de lo que el hombre y la mujer son realmente como personas. Así, no puede comprender adecuadamente el verdadero significado de la donación de personas en el matrimonio, el amor responsable al servicio de la paternidad y la maternidad, y la verdadera grandeza de la procreación y la educación.
En este momento, las feministas estadounidenses y sus simpatizantes se han echado a la calle (y a los patios de los jueces del Tribunal Supremo), pisoteando, lamentándose y convulsionando ante el espectro de que el Tribunal anule el caso Roe v. Wade. Es difícil saber si debemos compadecerlas o denostarlas.

Como dijo recientemente una escritora:
Viendo a la multitud pro-aborto, salvajemente teatralizada, uno tiene la impresión de que protestan demasiado. En el fondo, hay un dolor del que no se atreven a hablar, porque hacerlo sería decirse a sí mismas la verdad: ese cigoto deshumanizado, luego embrión, luego feto, es un bebé y ella lo mató y al hacerlo, mató parte de sí misma.
En efecto. Como escribe William Shakespeare en El mercader de Venecia:
Dame tu bendición:
la verdad saldrá a la luz;
el asesinato no puede ocultarse mucho tiempo;
el hijo de un hombre puede,
pero al final la verdad saldrá.
Hoy, después de 49 años asesinos y 63 millones de bebés abortados desde la legalización del aborto en Estados Unidos, parece que nuestra pesadilla nacional está a punto de terminar. Pero la vergüenza no lo hará porque una revocación de Roe obligaría a millones de personas a enfrentarse a la verdad sobre lo que es y hace el aborto. Y como todos sabemos, lo último que quiere quien está atrapado en una mentira es ser expuesto.

Por lo tanto, más razón para que nosotros, que desde hace tiempo reconocemos el aborto como lo que es, un infanticidio legal, demostremos las virtudes de la prudencia, la justicia, el valor y la templanza. Aunque las víctimas y los villanos del aborto necesitan amor, lo que más necesita ahora nuestra cultura es que las personas reflexivas resuelvan sabiamente la cuestión: "¿Para qué sirve el sexo?"


Crisis Magazine



MONSEÑOR VIGANO SOBRE LOS NOMBRAMIENTOS DEL PRÓXIMO CONSISTORIO

Usque ad effusionem sanguinis
(Hasta el derramamiento de sangre)
Sobre los nombramientos del próximo Consistorio

Por Monseñor Carlo Maria Viganò


Si pudiéramos preguntar a San Gregorio Magno, a San Pío V, al Beato Pío IX, a San Pío X, al Venerable Pío XII sobre la base de qué evaluaciones han elegido a los Prelados para ser condecorados con la Sagrada Púrpura, escucharíamos de todos, ninguno excluido, que el principal requisito para ser Príncipes de la Santa Iglesia Romana es la santidad de vida, la excelencia en las virtudes particulares, la erudición en las disciplinas eclesiásticas, la sabiduría en el ejercicio de la autoridad, la fidelidad a la Sede Apostólica y al Vicario de Cristo. Muchos de los Cardenales creados por estos Pontífices se convirtieron a su vez en Papas; otros se distinguieron por su aporte al gobierno de la Iglesia; otros más merecieron ser elevados a la gloria de los altares y proclamados Doctores de la Iglesia, como San Carlos Borromeo y San Roberto Bellarmino.

Asimismo, si pudiéramos preguntar a los cardenales creados por san Gregorio Magno, san Pío V, el beato Pío IX, san Pío X, el venerable Pío XII cómo concebían la dignidad a la que habían sido elevados, nos responderían, sin excluir a ninguno, que se sentían indignos del papel que desempeñaban y que confiaban en la ayuda de la Gracia del Estado. Todos ellos, desde los más distinguidos hasta los menos conocidos, consideraron esencial para su propia santificación dar pruebas de absoluta fidelidad al inmutable Magisterio de la Iglesia, de heroico testimonio de la Fe predicando el Evangelio y defendiendo las Verdades reveladas, de filial obediencia a la Sede de Pedro, Vicario de Cristo y Sucesor del Príncipe de los Apóstoles.

Si se plantearan estas preguntas a quien hoy se sienta en el Trono y a quienes ha elevado a la púrpura, se descubriría con gran escándalo que el nombramiento de un cardenal se considera a la altura de cualquier otro cargo de prestigio en una institución civil, y que no son las virtudes requeridas para ese cargo las que llevan a elegir a tal o cual candidato, sino su nivel de corruptibilidad, chantaje o pertenencia a tal o cual corriente. Y lo mismo, y tal vez peor, sucedería al suponer que, como en las cosas de Dios sus ministros deben ser ejemplos de santidad, así en las cosas del César los gobernantes deben guiarse por las virtudes de la gobernanza y moverse por el bien común.

Los cardenales nombrados por la iglesia bergogliana son perfectamente coherentes con esa iglesia profunda de la que son expresión, al igual que los ministros y funcionarios del Estado son elegidos y nombrados por el Estado profundo. Y si esto sucede, es porque la crisis de autoridad a la que asistimos desde hace siglos en el mundo y desde hace sesenta años en la Iglesia está haciendo metástasis.

Los líderes honestos e incorruptibles exigen y obtienen colaboradores convencidos y fieles, porque su consentimiento y colaboración derivan de compartir un buen fin -la santificación propia y ajena- utilizando instrumentos moralmente buenos. Del mismo modo, los líderes corruptos y traidores requieren subordinados no menos corruptos y dispuestos a la traición, porque su consentimiento y cooperación derivan de la complicidad en el crimen, del chantaje del asesino y del principal, de la falta de cualquier reparo moral en el cumplimiento de las órdenes. Pero la lealtad en el mal, no lo olvidemos, está siempre limitada en el tiempo, y sobre ella pende la espada de Damocles del mantenimiento del poder del amo y la ausencia de una alternativa más atractiva o remunerativa para quienes le sirven. Por el contrario, la lealtad en el Bien -es decir, fundada en Dios Caridad y Verdad- no conoce segundas intenciones, y está dispuesta a sacrificar su vida -usque ad effusionem sanguinis- por aquella autoridad espiritual o temporal que es vicaria de la Autoridad de Nuestro Señor, Rey y Sumo Sacerdote. Este es el martirio simbolizado por la túnica del cardenal. Esta será también la condena de quienes la profanen creyéndose protegidos por las Murallas Leoninas.

Por eso no es de extrañar que una autoridad basada en el chantaje se rodee de personas chantajeables, ni que un poder ejercido en nombre de un lobby subversivo quiera asegurar la continuidad en la línea emprendida, impidiendo que el próximo Cónclave elija a un Papa y no a un vendedor de vacunas o a un propagandista del Nuevo Orden Mundial.

Me pregunto, sin embargo, quiénes de los Eminentes que salpican las crónicas bocazas de la prensa con sus pintorescos apodos y el lastre de los escándalos financieros y sexuales estarían dispuestos a dar la vida, no sólo por su señor de Santa Marta -que se cuidaría de dar la vida por sus cortesanos-, sino también por Nuestro Señor, suponiendo que no lo hayan sustituido por la Pachamama.

Ahí: en esto, me parece, está el quid de la cuestión. Pedro, ¿me amas más que éstos? (Jn 21,15-17). No me atrevo a pensar lo que respondería Bergoglio; sé en cambio lo que respondería esta gente, conferida con el Cardenalato como Calígula [1] confirió el laticlavio a su caballo Incitatus desafiando al Senado romano: no lo conozco (Lucas 22: 54-62).

Que sea la principal tarea de los católicos -laicos y clérigos- implorar al Dueño de la Viña que venga a hacer justicia con los jabalíes que la asolan. Hasta que no se expulse del templo a esta secta de corruptos y fornicadores, no podemos esperar que la sociedad civil sea mejor que quienes deberían edificarla y no escandalizarla.


✟ Carlo Maria Viganò, Arzobispo

2 de junio de 2022


Nota:

[1] “Extravagante, excéntrico y depravado. Las pocas fuentes historiográficas definen así el reinado de Calígula, el emperador romano que, según la leyenda, se atrevió a hacer senador a su caballo (que para que conste se llama Incitatus ). Al final de su reinado, Calígula pretendía llamarse Dios, que es un poco más que ungido por el Señor”.


NIGERIA : MATANZA DE CATÓLICOS EN LA MISA DE PENTECOSTÉS

Un grupo de hombres armados irrumpió en una iglesia en el suroeste del país y asesinó a más de 50 feligreses antes de secuestrar al sacerdote


Al menos 50 personas han sido asesinadas en Nigeria en un ataque llevado a cabo por hombres armados en plena misa de Pentecostés en la iglesia de San Francisco Javier, en el estado sureño de Ondo. 

Según los testigos, un grupo de cinco personas comenzó a disparar de modo indiscriminado tanto dentro del templo como en los alrededores, e hizo explotar una bomba, antes de secuestrar al sacerdote celebrante y a un puñado de fieles. El balance hasta el momento es de medio centenar de muertos y numerosos heridos, según han informado fuentes médicas a las agencias de noticias.

Ningún grupo ha reivindicado aún el brutal ataque. Nigeria es objeto de frecuentes atentados yihadistas contra cristianos, pero estos se limitan casi siempre al norte del país, de mayoría musulmana. 

La mayor parte de los 98 millones de cristianos -en una población de poco más de 200 millones- viven en el sur de Nigeria, donde sí es frecuente la acción de bandas criminales y de grupos armados separatistas.

Un diputado local, Olayemi Adeyemi, ha acusado del asalto a pastores de la etnia fulani, que querrían así protestar contra las restrictivas políticas ganaderas y de pastoreo establecidas por el gobernador del estado de Ondo, Rotimi Akeredolu, según declaraciones recogidas por el portal 'People's Gazette'. Las características del ataque -centrado en los fieles católicos, en una de las celebraciones religiosas más importantes del año- no da mucha consistencia a esa tesis.

El odio religioso que muestra la masacre es sin embargo más propio de los grupos yihadistas que operan en el nordeste de Nigeria, en particular el más sanguinario, Boko Haram, que trata de amedrentar así a las poblaciones cristianas para que huyan antes de proclamar un 'califato' en ese territorio.

Según Pew Research Center, el cristianismo crece en África más que en ningún otro continente del mundo. Hoy, tres de los diez países con más cristianos en el mundo están en África; si no cambia la tendencia, en 2060 habrá seis en la lista de “top ten”.

Al fenómeno sociológico, que amenaza los actuales equilibrios del poder, se suma el traslado a tierras del Sahel y norte de África de células y recursos yihadistas que han perdido –hoy por hoy– la batalla por el 'califato' en Irak y en Siria.

Viejos y nuevos grupos armados que predican una “guerra santa” causan estragos en un inmenso triángulo que comprende Nigeria, Niger, Chad, Burkina Fasso, Camerún y Mali, y se muestran en poblaciones cristianas e indefensas.


sábado, 4 de junio de 2022

“EL ÚLTIMO PAPA”, LIBRO QUE PUDO HABERLE COSTADO LA VIDA AL PADRE MALACHI MARTIN

“La Iglesia es el sine qua non para la llegada del nuevo orden mundial” (Padre Malachi Martin)


El Padre Malachi Martin trabajó con los más altos dignatarios de la Iglesia Católica, tuvo 3 doctorados y acceso directo al Papa. Eminente teólogo, experto en la Iglesia Católica, ex-Jesuita y profesor en el Instituto Bíblico Obispal del Vaticano; es el autor de libros exitosos, El Vaticano, El Último Cónclave, El Rehén del Diablo, Los Jesuitas y The Windswept House (El Último Papa), entre otros.

Él estaba especializado en teología en Lovaina. Allí recibió doctorados en Idiomas Semíticos, Arqueología e Historia Oriental. También fue exorcista por más de 20 años en el Vaticano.

Como consecuencia estudió en Oxford y en la Universidad hebrea de Jerusalén. De 1958 a 1964 sirvió en Roma dónde era un allegado al renombrado Cardenal Jesuita Agustín Bea y al Papa Juan XXIII. Martin falleció a finales de 1999. Él fue uno de los que leyó el famoso Tercer Secreto de Fátima.

El controvertido sacerdote Católico Malachi Martin no vivía en una rectoría, seminario, o cualquier otro lugar para clérigos. En los años 60, después de dejar su trabajo en el Vaticano, obtuvo dispensa de sus votos como miembro de los Jesuitas y comenzó a vivir como un seglar con aprobación canónica. El padre Martin oficiaba la Santa Misa en privado, pero estaba muy preocupado con la total alteración de “prácticamente todo lo Católico” en las últimas tres décadas (de 1960 a 1990).

Su libro más reciente, una novela titulada Windswept House (publicada por Doubleday en 1996), describe las intrigas políticas y religiosas de un pequeño grupo de miembros del Vaticano que ocupan altos cargos y trabajan para que la Iglesia Católica acepte el Nuevo Orden Mundial. La novela describe los esfuerzos de cardenales desleales que trabajan febrilmente para subvertir al Papa y la Iglesia, y no dudan en asesinar, chantajear, y practicar el satanismo.

El padre Martin fue entrevistado en su residencia de Nueva York por John F. McManus, editor del THE NEW AMERICAN, tras la publicación de su libro en 1996.


Un entrevista al padre Martin Malachi

- Usted dice que su libro no es ni ficción ni realidad, sino un trabajo de “hechos”. ¿Qué quiere decir con eso?

- Windswept House es una novela. Pero en un 85% se basa en hechos reales, y muchos de los personajes que aparecen en ella son reales aunque les haya dado nombres de ficción. Hay también algunas personas vivas que menciono, como Mikhail Gorbachev, que es el mismo de la realidad. Y unos pocos personajes clave que son realmente una composición de varias personas reales.

- Usted abandonó los Jesuitas y la vida sacerdotal ordinaria hace más de 30 años. En aquel tiempo usted estaba destinado en el Vaticano como persona de confianza del Papa Juan XXIII y del Cardenal Agustín Bea. ¿Qué causó que usted se fuera?

- Cada vez me era más difícil ver a Cristo en alguno de mis superiores inmediatos. No había causa liberal que el Cardenal Bea no persiguiera. Incluso entonces percibía al jefe de los Jesuitas de esa época, el padre Jean Baptiste Janssens, como enemigo de la fe. Mis colegas creían que el juramento formal contra el modernismo, requerido entonces de cada sacerdote pero posteriormente descartado, era una broma. Ese juramento nos obligaba a oponernos a la “renovación” del dogma. En esencia, el modernismo sostiene que los dogmas cambian — un absurdo total. No podía seguir prestándome a esa subversión.

- Entonces usted abandonó los Jesuitas. Pero eso no le liberó a usted de sus obligaciones como sacerdote. ¿Cuál es su estatus actual?

- A petición mía, el Papa Pablo VI me concedió un estatus universal por el cual no estaría bajo la supervisión de ningún obispo. No me visto como un sacerdote y no ocupo ningún puesto sacerdotal. Pero aún soy un sacerdote.

- Cuando usted quiso marcharse ¿hubo algún intento de retenerlo?

- Sí, me dijeron que podía llegar a cardenal, que tenía conocimientos bíblicos, facilidad con los idiomas, juventud, buena salud, buena memoria, y todo ello me situaba como candidato para ser promocionado. Pero no quise quedarme porque veía que la fe estaba siendo comprometida por muchos.

- Su libro empieza con una vívida descripción de una “Misa Negra” sacrílega celebrada en 1963 en Charleston, Carolina del Sur. ¿Ocurrió eso realmente?

- Sí, sucedió. Y también es un hecho que participaron altos cargos eclesiásticos del Vaticano por teléfono. La mujer joven forzada en el ritual satánico aún vive, y felizmente ha sido capaz de casarse y de llevar una vida normal. Ella dio los detalles del suceso.

- Usted se refiere a uno de sus principales personajes como el “Papa Eslavo” y otro como el “Cardenal de la Ciudad Secular”. ¿Se refiere usted al Papa Juan Pablo II y al difunto Cardenal Joseph Bernardin de Chicago?

- No puedo confirmar esas especulaciones. He escrito un libro “factual”. No es un documental. Hay por ahí un glosario que supuestamente da los nombres reales de docenas de mis personajes.

- Además del “Cardenal de la Ciudad Secular”, usted describe negativamente a muchos otros cardenales y obispos. ¿Están estas caracterizaciones basadas en hechos reales?

- Sí, entre los cardenales y la jerarquía hay satanistas, homosexuales, anti-papistas, y cooperadores para conseguir un gobierno mundial.

- ¿Hay tanta intriga y deslealtad en el Vaticano como su libro parece indicar?

- Hay más de la que he suministrado en el libro. El Papa está rodeado de hombres con atuendo clerical que no tienen la fe Católica; trabajan con fundaciones, organizaciones, grupos internacionales, instituciones financieras, gobiernos, universidades, y otras agencias para traer un nuevo orden mundial.

- En su libro usted dice que influencias subversivas en las posiciones clericales más elevadas de la Iglesia están trabajando para traer un nuevo orden mundial. ¿Qué quiere usted decir con “nuevo orden mundial?”

- En su forma completamente planeada, habrá una globalización monetaria, y el flujo de capital y mercancías será gestionado por una entidad central única, como el Banco de Compensaciones Internacionales de Suiza. Cualquier nación que no se someta al sistema globalizado perecerá. Adicionalmente, habrá unas Naciones Unidas expandidas que extenderá su nueva estructura ética… Esto reemplazará a los Diez Mandamientos y será la base de una nueva religión universal sin Dios. Todos los Cristianos, sobre todo los Católicos, serán forzados a soportar un martirio en el que se les requerirá abandonar todo lo que crean, serán presionados a que acepten la nueva forma del estado con su nueva religión. Este nuevo orden mundial no estará centrado en un grupo de edificios desde los que los emisarios saldrán a dar órdenes al mundo. Habrá legislaciones nacionales, pero los gobiernos del mundo estarán dirigidos por quienes estén en la cima.

- ¿Qué quiere decir con la “cima”?

- La fuerza que subyace y de la que he escrito en Windswept House (El Último Papa) se estructura como en una pirámide. Es ancha en la base, donde muchos individuos persiguen sus intereses y esperan ser elevados a posiciones superiores. Hay cada vez menos habitantes a medida que se asciende en la estructura. Solo unos pocos llegan al último nivel de mando, la cima de la pirámide. Estos individuos no tienen ninguna lealtad a las naciones de las que proceden; son un nuevo tipo de ser humano, internacionalistas que buscan controlar a la humanidad. No tienen un Dios, pero colectivamente, pretenden usar la religión, los gobiernos, y cualquier cosa que encuentran útil para imponer su voluntad. Por ejemplo, opino, que la URSS no se desintegró de forma natural, sino que colapsó por una orden premeditada. Esas órdenes vinieron de la cima.

- ¿Prevé usted represión física en este nuevo orden mundial?

- Sí, aunque de un nuevo tipo. Las fuerzas determinadas a conseguir el poder total ciertamente crearán campos de detención, pero los individuos enviados a ellos serán siempre víctimas de procedimientos completamente legales; serán declarados culpables de romper la ley.

- ¿Es la Iglesia Católica un mayor objetivo que otras iglesias?


- Sí, porque es una organización internacional independiente a la que no se le puede permitir que exista como competidor. La Iglesia Católica tiene su propio cuerpo diplomático de embajadores destinados en las naciones industrializadas del mundo. Hay 180 naciones que han enviado embajadores al Vaticano. Ninguna otra iglesia atrae tanta atención. Los que trabajan para el nuevo orden mundial deben controlar esta organización única. El proceso que utilizan para conseguir esto se describe en Windswept House. En el libro escribo, “la Iglesia es el sine qua non para la llegada del nuevo orden mundial”.

- ¿Usted ha descrito lo que sería prácticamente una total desintegración de la Iglesia Católica que incluye una negativa por parte de los líderes de la Iglesia para expulsar a los herejes y teólogos apóstatas, detener la falsa anulación de matrimonio, expulsar a los homosexuales, forzar a los obispos a que se adhieran a las leyes y dogmas de la iglesia, etc . En un libro anterior, usted excusa al Papa por no tomar medidas para poner fin a estos abusos, aludiendo a que había buenas razones para su sorprendente tolerancia. Ahora, sin embargo, ha adoptado una actitud mucho más dura que ya no ofrece excusas por su inacción. ¿Por qué la nueva actitud?

- Es demasiado tarde para tratar de encontrar excusas. El Papa debe utilizar su autoridad para salvar a la Iglesia de sus enemigos internos. El problema dentro de la Iglesia de hoy es la apostasía, el haberse apartado de los dogmas fundamentales, especialmente por aquellos que ocupan altos puestos. Esto no es lo mismo que la herejía y el cisma. Los apóstatas deberían ser expulsados. Cuando se les permite seguir dentro, el pueblo poco a poco cae en la misma apostasía.

- ¿No cree que algunos católicos se molestarán con usted debido a su crítica al Papa y su condena a los más altos funcionarios de la Iglesia?

- Algunos ya lo están. Sin embargo, los Papas son hombres ordinarios que son elevados a un nivel extraordinario y se les da poderes extraordinarios. En general, pero una cuestión muy concreta, son falibles como lo fueron Pedro y Judas. En cuanto a los cardenales y obispos, hay muchos grandes santos, pero la iglesia ha sido dañada durante mucho tiempo por la intriga y deslealtad de algunos de ellos.

- ¿Lo que usted describe tiene algo que ver con los planes del Carbonari italiano del siglo 19?. Ese grupo se estableció para infiltrarse en la Iglesia de modo que el clero católico y la gente siguiera sus instrucciones?

- Precisamente! Sin embargo, los Carbonari nunca fue una asociación fantasmagórica que funcionara en secreto con capuchas y sombreros altos. Si usted entiende la táctica de los Carbonari, usted sabe que sus dirigentes nunca intentaron destruir la Iglesia, sino que su intención era utilizarla. Reconocieron la Iglesia como una fuerza de estabilización social en el mundo y que querían su control para sus propios fines. Su objetivo central era rodear al Papa y al Vaticano y tener a la Iglesia siguiéndoles. Su plan siempre fue coptar a la iglesia poniendo a su gente en los seminarios y conventos, no destruirla.

- ¿Ha habido algo parecido a lo que describe en los 2000 años de la Iglesia Católica?

- No, nada que se le parezca. Nunca ha habido un momento en que prácticamente en todos los niveles de la Iglesia, la apostasía es fomentada, protegida, permitida, y ni siquiera condenada. Todo esto significa una cosa para mí: Esto no significa el final de la Iglesia; significa el final de la estructura de la Iglesia tal como la conocemos.

Y yo no espero que al final la Iglesia Católica en América termine rompiendo con Roma y creando un cisma formal. Cuando hay apostasía, el desconocimiento de los católicos los hace seguir obedientes, si hay un cisma formal en lugar de la apostasía de los prelados de América – y los prelados de cualquier nación anunciando una ruptura formal – perderían la obediencia del pueblo.

- Una de las varias personas que viven en su libro cuyo nombre en realidad es Mikhail Gorbachev. ¿Es más o menos peligroso para la humanidad ahora que ya no es el líder de la ex Unión Soviética?

- Él es mucho más peligroso. Está destinado a grandes cosas en los planes de aquellos que están llevando a cabo “el proceso” que lleva al nuevo orden mundial.

- ¿Su libro menciona “el ocaso de la OTAN”. ¿Quiere decir que la OTAN está a punto de desaparecer?

- No, me refiero al ocaso de la OTAN, en relación a para que fue concebida. Originalmente se formó como una alianza militar para oponerse a cualquier posible avance soviético hacia el oeste. No hay más Unión Soviética que era la gran amenaza militar para Occidente. La OTAN debería haberse disuelto, pero su estructura es útil, por lo que se está dando un nuevo papel político y económico.

- Usted menciona el Consejo de Relaciones Exteriores, (CFR) pero sólo brevemente. ¿Cuál es su actitud ante el CFR?

- No es el cerebro detrás de todo esto. Hay un nivel superior de autoridad y la planificación que se basa en el CFR y otros grupos. Esta es la Cima que he mencionado anteriormente.

- ¿Cómo han tratado los encuestados su libro?

- No ha habido malos comentarios. Sin embargo, numerosos encuestados han hecho una revisión de mi libro y del libro “Humo Blanco” de Andrew Greeley, que recomienda la elección de otro Papa que enfrentaría los problemas que la Iglesia sufre hoy en día. Eso, por supuesto, no es lo que se necesita, sin embargo, los encuestados se refieren a él como un conservador y a mí como un radical. Es gracioso.

The New York Times no ha revisado mi libro y yo no espero que los editores de su libro lo hagan. No hace mucho tiempo, otro trabajo mío estuvo en la lista de best-sellers del Times , y se referían a mí simplemente como “una buena lectura”.

- ¿Qué es lo siguiente de Malaquías Martin?

- En el siglo XII, el erudito judío Maimónides escribió para su pueblo una “Guía para los perplejos”. Espero escribir un libro parecido para ayudar a los católicos durante este período muy sorprendente en la historia.

(Traducción: Luis Eduardo López Padilla)

UNA VISITA EN EL LUGAR DE LA BILOCACIÓN DEL PADRE PÍO EN URUGUAY

Habíamos leído en algún libro el famoso milagro de la bilocación del Padre Pío de Pietrelcina, «a un sacerdote uruguayo», pero nunca nos hubiésemos imaginado dormir y pasearnos por los mismos lugares en donde el suceso ocurrió el 12 de Septiembre de 1941

Por el padre Javier Olivera Ravasi, SE


Por gracia de Dios, hemos podido visitar hace unos días el Uruguay. Allí, con gran hospitalidad, nos alojó Mons. Arturo Fajardo, obispo de Salto y actual presidente de la Conferencia Episcopal Uruguaya.

De jóvenes habíamos leído en algún libro el famoso milagro de la bilocación del Padre Pío de Pietrelcina, «a un sacerdote uruguayo», recordábamos, pero nunca nos hubiésemos imaginado dormir y pasearnos por los mismos lugares en donde el suceso ocurrió el 12 de Septiembre de 1941 y, menos que menos, rezar frente a la tumba de Mons. Damiani, quien fuera el beneficiado de la visita.

Dejamos aquí, extractos de una carta dirigida por Margarita Damiani Silveira a la revista “La Voz del P. Pío”, sobrina del sacerdote que recibió la inesperada visita del padre Pío (los resaltados son nuestros) que concuerda con lo narrado y confirmado muchas veces por los estudiosos de este santo del siglo XX que aún asombra hasta a los más incrédulos.


“Soy Margarita Damiani, tengo en la actualidad 83 años de edad y le escribo desde Montevideo, Uruguay, donde resido. Tuve la gran dicha de conocer personalmente al P. Pío y visitarlo asiduamente con mi familia. Fernando Damiani, mi tío y padrino, era sacerdote del clero. Fue cura párroco de la Pquia. de Santa Lucía. Fue siempre un sacerdote de consejo por lo cual muchas personas lo visitaban.

Más adelante Fernando llega a ser un personaje dentro de la Iglesia Uruguaya, fue Monseñor Vicario General de la Diócesis de Salto, estaba también muy vinculado al Vaticano pero nunca quiso ser obispo, aunque en varias oportunidades quisieron darle esa investidura; sus restos están en la Catedral de Salto.

En 1921 estando en Roma llegó a sus oídos las gracias que Dios realizaba por intermedio de un fraile capuchino en San Giovanni Rotondo. Él tenía una dolencia por la que había sido desahuciado por los médicos, cuando llegó al convento después de haber conocido al P. Pío éste lo bendijo y solo le dijo:

– “Ahora ve que te vean los médicos”. Estaba curado.

Después de unos años mi tío volvió al convento de San Giovanni y estando allí estuvo muy enfermo, buscaron al P. Pío y éste no aparecía por ningún lado. Cuando ya se sintió aliviado el P. Pío apareció, entonces Monseñor Damiani le dijo:

– “Ay! padre casi me muero y usted no estaba conmigo” a lo que el P. Pío contestó.

– “No, todavía no te había llegado el momento de partir, cuando esto suceda yo voy a estar contigo y vas a estar muy bien asistido”.

Estas sus palabras se cumplieron muchos años después de la siguiente forma.

En Salto, uno de los departamentos de Uruguay, en el año 1941 se realizaba un congreso vocacional. Estaban allí concentrados sacerdotes y obispos de todo el Uruguay en el Palacio Episcopal donde vivía Monseñor Damiani.

Una de esas noches Mons. Barbieri (que fue después arzobispo de Montevideo y primer Cardenal del Uruguay) escuchó unos golpes en su puerta y una voz que le dijo:

– “Monseñor vaya a asistir a Monseñor Damiani que se muere”.

Corrió hacia el dormitorio de mi tío donde vio entrar la figura de un fraile capuchino.

Monseñor Damiani se encontraba en su cama, perfectamente arreglada, estaba agonizando y en su escritorio había un papelito que decía “P. Pío San Giovanni Rotondo: espasmos continuos del corazón me amilanan” (mi tío siempre nos decía que él se comunicaba con el P. Pío por el ángel de la guarda).

Carta encontrada en la habitación de Mons. Damiani al fallecer

Le dieron la santa unción 8 sacerdotes y los 3 obispos que estaban en ese evento y falleció. El P. Pío cumplía su promesa: “Yo estaré contigo y vas a estar muy bien asistido”.

Le llamó la atención a Monseñor Barnbieri que en ese lugar no había ningún capuchino y en esa época la orden Franciscana no estaba aún en Salto.

Después de muchos años Mons. Barbieri viajó a San Giovanni y quiso asegurarse por boca del mismo P. Pío lo que había ocurrido. Le preguntó:

– “Padre, ¿Ud. estuvo en Uruguay cuando falleció Monseñor Damiani? Porque tengo entendido que usted nunca salió de San Giovanni”.

El P. Pío primero guardó silencio pero ante la insistencia del Cardenal lo palmeó en el hombro y le dijo:

– “Tú y yo lo sabemos”.



Que no te la cuenten…


BERGOGLIO MISERICORDIOSO "REDUCE AL ESTADO LAICAL" A DON MINUTELLA

Una buena estrategia, para Bergoglio, hubiera sido mantener al teólogo siciliano en el limbo de la excomunión, sin rabiar, pero la pseudo-reducción al estado laical fue una cruel exageración que le costará cara

Por Andrea Cionci


Casi todo el mundo está completamente de acuerdo en que Bergoglio es un antipapa, ya que la Declaratio de 2013 de Benedicto XVI no fue una renuncia al papado. Así lo confirma también el último libro del Prof. Enrico Maria Radaelli "Él es el Papa, no el otro", (Aurea Domus, Milán) con un prólogo nada menos que de un obispo, Mons. René Gracida.

La única distinción que queda por hacer es si Ratzinger lo hizo voluntaria o involuntariamente, pero eso cambia poco a efectos de la ilegitimidad de "Francisco". 

Sin embargo, para confirmar definitivamente la única cuestión en la que todos están de acuerdo, el propio Bergoglio llegó marcando un sonoro gol en contra: la "reducción al estado laical" del sacerdote, dos veces teólogo, padre Alessandro Minutella. Obviamente, una medida inválida, como lo fueron las dos excomuniones anteriores, ya que fueron impuestas por un antipapa. Más bien, es un "ascenso", la medalla más prestigiosa en la sotana del "don", como lo llaman.

Todo el mundo puede ver así que el “misericordioso papa Francisco” lleva años machacando a este sacerdote por la única culpa de haber dicho que Benedicto XVI nunca abdicó y que por lo tanto, según las leyes de la Iglesia, 'Francisco' nunca existió.

De acuerdo, es una posición fuerte, pero la LÓGICA dicta que si Bergoglio hubiera sido elegido válidamente según las leyes de la Iglesia, ¿qué haría falta para hacer entrar en razón al "cura rebelde"? El propio Don Minutella dijo que estaba dispuesto a ser recibido mil veces. Incluso Lutero fue escuchado por el pontífice en ese momento.

Un verdadero Papa habría recibido a este sacerdote, un teólogo erudito, ortodoxo al catecismo, y le habría preguntado: "Padre Alejandro, ¿por qué impugna mi legitimidad? Mire aquí, todo está en orden, la explicación canónica es esta, ciertamente soy el Papa y tengo todas las cartas. ¿Se ha convencido por fin? Ahora vaya en paz, hijo mío, y vuelva con las ovejas de su parroquia”.

En cambio, no fue así. Retirado de la parroquia, dos excomuniones sin juicio, además, impuestas por el pseudo-arzobispo de Palermo (de nombramiento anti-papal), Corrado Lorefice, el que entró en bicicleta en la catedral y que cambió abusivamente, en un sentido políticamente correcto, las palabras de la oración de Nuestra Señora de Fátima.

Otro error de juicio cometido por Bergoglio fue sobre el hombre: el padre Minutella tiene la característica, demostrada en el campo, de que cuanto más le golpeas, más fuerte te devuelve. Su canal Radio Domina Nostra fue cerrado por Youtube de un día para otro, y lo reabrió, con el añadido de la página web. Lo masacraron en los medios de comunicación, calumniándolo en todos los sentidos, pero ha vuelto a la carga, aún más motivado. No se veían personajes así desde la Edad Media.

Esto también se puede ver en el video (aquí), en el que el padre Alexander anunciaba su supuesta reducción al estado laico: sin hacer ruido, el sacerdote se quitó el cuello blanco y, con un sencillo traje civil negro, prometió que seguiría IGUAL Y MÁS QUE ANTES con la catequesis sobre el verdadero catolicismo. Y no parece haber vuelto mucho sobre sus pasos: "Querido Bergoglio -dice el padre Minutella-, para mí nada cambia: eres un usurpador del trono de Pedro, un engañador de conciencias, eres el peor déspota que ha habido en la Iglesia católica. A estas alturas la gente ha entendido y miles de sacerdotes se han dado cuenta en el mundo. Querido Bergoglio, no eres el Papa, te deseo lo mejor, solo recuerda que el juicio de Dios viene para todos'.

En pleno cumplimiento de la ley, el padre Alessandro ya no celebrará en directo en Radio Domina Nostra las misas vetus ordo, en latín, en comunión con el verdadero papa Benedicto, sino que lo hará en su lugar el padre Enrico Bernasconi, otro valiente sacerdote que después de él fue excomulgado por decir la verdad. El padre Bernasconi también está dispuesto al martirio y a aceptar cualquier sanción. Están dispuestos a llegar hasta el final, cueste lo que cueste. Y después del padre Bernasconi vendrán otros sacerdotes. Justo en estos últimos días llegó la noticia de un sacerdote austriaco que ha declarado a su obispo que Bergoglio no es el Papa y que ya no celebrará en comunión con él. A estas alturas, la rebelión del clero fiel al verdadero Papa está brotando por todas partes, junto con la verdad. El llamamiento se dirige a todos los sacerdotes que desean celebrar las misas en directo, en comunión con el verdadero Papa, en beneficio de los fieles.

Hablando de lógica: ¿alguien ha oído alguna vez al Papa Benedicto negar al Padre Minutella? ¿Le parece que si fuera cierta la narración de que "el antiguo Papa se llevaba muy bien con Francisco", éste no habría tenido que reprender severamente al padre Minutella?

Una buena estrategia, para Bergoglio, hubiera sido mantener al teólogo siciliano en el limbo de la excomunión, sin rabiar, pero la pseudo-reducción al estado laical fue una cruel exageración que le costará cara: es una admisión patente de su propia ilegitimidad como Papa. Si no hay ningún problema canónico, ¿qué iba a hacer falta para apaciguar al padre Alejandro y RECUPERAR EL PUEBLO PERDIDO? Las vocaciones ya están a cero: ¿perder otro sacerdote así, por un simple malentendido?

Además, se da la paradoja de que esa medida se toma para los sacerdotes culpables de delitos sexuales, por atentar contra el matrimonio de otros o por declarar la apostasía. En fin, para la escoria del clero, y en cambio, si queda un cura al que nunca le han encontrado nada ilícito y que está vinculado al catolicismo tradicional, es el padre Minutella.

Más absurdo aún es que el centenar de sacerdotes de Alemania que bendijo a parejas homosexuales no haya sido sancionado en lo más mínimo. Sin embargo, bendijeron lo que para el catolicismo es el segundo de los Cuatro Pecados que claman venganza al cielo. Al mismo tiempo, el padre Minutella fue despojado de su hábito por haber pedido aclaraciones sobre algo que debería ser tan transparente, por encima de toda sospecha, como la abdicación de un Papa. Ridículo, ¿no?

El único efecto de la medida será traer al padre Minutella más fama, más seguidores, frente a las decenas de miles que ya tiene, más ofertas de dinero para sus viajes pastorales, y la simpatía incluso de ese mundo que a veces se molestó por su autodefensa leonina.

Pero el sacrificio temporal de renunciar a la sotana, para el padre Minutella, será efímero. El antipapado de Bergoglio se derrumba sobre sí mismo y tiene las horas contadas.


Libero Quotidiano


viernes, 3 de junio de 2022

LLUVIA DE CARDENALES

En algo convenimos todos los que nos acercamos a estas costas virtuales: el pontificado del papa Francisco es catastrófico y pasará a la historia de la Iglesia como uno de los peores y más dañinos, y sus consecuencias tardarán décadas en ser subsanadas, si es que hay voluntad y tiempo.


Sin embargo, en ocasiones, la magnitud de la catástrofe provocada por Bergoglio nos hace vislumbrar, en lo que se refiere a sus decisiones, un panorama aún más oscuro del que ya es de suyo. En otras palabras, nos parece del todo imposible que Francisco tome buenas decisiones y cada una de las que toma, por el solo hecho que salen de su voluntad, las consideramos malas. Y quiero traer hoy el ejemplo del anuncio de los nuevos cardenales que serán creados en agosto.

En muchos sitios he leído que todos esto nuevos purpurados son malvados, hechos a imagen y semejanza de su creador, progresistas que formarán un solo cuerpo en el próximo cónclave y nos darán un papa que será nuevo un bergoglito. Sobre el cónclave, no estoy tan seguro que sea así, y sobre la condición de los futuros cardenales estoy seguro que no lo es. Es decir, creo que no pueden echarse a todos en la misma bolsa y decretar que son malos e inservibles por el solo hecho de quién es su creador. Demos un vistazo a los cardenales electores, que son los que cuentan, a partir de la información que poseo y que seguramente podrá ser completada por lo que conocen otros lectores.

Tenemos tres cardenales de Curia que, en razón de ser cabeza de dicasterio, llevan aneja la púrpura. A Mons. Arthur Roche lo conocemos sobradamente y no abundaremos; recuerdo solamente que fue colocado en ese dicasterio por el papa Benedicto XVI. Mons. Lazarus You Heung Sik, es un desconocido para la mayoría en el mundo occidental. Lo que se sabe es que, cuando fue llamado a Roma, obispos y sacerdotes coreanos saltaron de gozo porque se lo sacaban de encima. Mons. Fernando Vérgez Alzaga L.C., según me comenta gente que hace más de treinta años vive en Roma y lo conoce de cerca, es una buena persona, de fe católica y que quiere el bien de la Iglesia. Con sus errores como todos los humanos, pero es honrado y cree en Dios. Con eso es ya demasiado.

Luego, hay trece cardenales con jurisdicción eclesiástica. Tres europeos, y comencemos por Mons. Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella. Francia tiene actualmente varias sedes importantes que no están ocupadas por cardenales tal como correspondería: París, Lyon o Burdeos. Sin embargo, Francisco crea cardenal al metropolitano de Marsella, que tiene en su diócesis varias comunidades Ecclesia Dei, que no tiene inconvenientes con el rito tradicional y, más aún, que él mismo celebró en enero de este año —es decir, post Traditiones custodes— un pontifical en el rito romano tradicional.

Análogo al caso francés, y aunque en Italia hay sedes muy importantes que no están ocupadas por cardenales como Venecia, Génova o Turín, el papa otorga la púrpura a Mons. Oscar Cantoni, obispo de la pequeña diócesis de Como. La lectura que todos han hecho es que se trata de un pago por la carta de apoyo que el obispo escribió a Mons. Perlasca, “arrepentido” y principal acusador del cardenal Becciu en el escándalo de los desmanejos financieros del Vaticano. De esta manera, el juicio que se está desarrollando sin demasiada transparencia, concluirá que la cadena de culpables se detiene en Becciu y no en el mismo Francisco. ¿Es para escandalizarse que sea éste un criterio de selección para integrar el sacro colegio? Probablemente sí, pero recuerdo que tendríamos mucho material para escandalizarnos porque desde la temprana Edad Media los papas adoptan este tipo de criterios, o aún peores. Nada nuevo bajo el sol.

El otro neo cardenal italiano es Mons. Giorgio Marengo, prefecto apostólico de Ulan Bator. Se trata de un hombre de 48 años, misionero de la Consolata, que ha pasado buena parte de su vida es las heladas y ventosas planicies mongolas, atendiendo al más que reducido núcleo de católicos que viven en esas tierras. No tengo idea si es conservador o progresista, pero lo que resulta bastante evidente es que se trata de un hombre de fe, porque esas tareas no las hace cualquiera. Deben ser muy pocos los que pueden hablar con fundamento sobre él; yo no soy uno de ellos por lo que prefiero otorgarle el beneficio de la duda.

Hay siete cardenales de las “periferias”. Se trata de arzobispos de Nigeria, India, Timor Oriental, Ghana y Singapur. Son nombramientos que responden a la intención de universalizar el sacro colegio que siempre ha procurado el papa Francisco, y que podrá gustarnos más o menos, pero se trata de un criterio válido. Por otro lado, recuerdo que los obispos africanos, durante los últimos sínodos, han sido de los que se han opuesto con mayor fuerza a la introducción de novedades y han defendido con claridad la moral tradicional; recuerdo que el cardenal de Toga, la diminuta y perdida isla del Pacífico, que fue creado en el primer consistorio de Francisco, resultó ser mucho mejor, más católico y tradicional de lo que podíamos pensar los que en su momentos criticamos la decisión; y recuerdo que los obispos indios de rito sirio-malabar fueron los que, a pesar de la resistencia de buena parte de su clero, exigieron que la Santa Qurbana, o Santa Misa, se celebre ad orientem. Prefiero, entonces, que haya nuevos cardenales periféricos, a que los hayan de Alemania, Suiza o Austria.

Tenemos también tres cardenales sudamericanos: Mons. Leonardo Ulrich Steiner, O.F.M., arzobispo metropolitano de Manaos, Mons. Paulo Cezar Costa, arzobispo Brasilia y Mons. Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción. No los conozco pero no pongo las manos y ni siquiera una uña en el fuego por ellos. Siendo hispanoamericanos, seguramente son conocidos de Bergoglio, quien está particularmente interesado en imponer en el subcontinente a gente de su línea. Puede salirle pato o gallareta, como ya le ha pasado en algunos casos. Veremos.

Finalmente, el caso que más resonancia ha tenido es la elección de Mons. Robert McElroy, obispo de San Diego. Como todos han interpretado, no se trata más que de un modo de humillar a quienes Bergoglio considera sus más detestables enemigos: los obispos conservadores americanos, que son mayoría en ese episcopado. Les crea, entonces, un cardenal en medio de California, en una diócesis sufragánea de Los Ángeles, sede de Mons. Gómez, presidente de la Conferencia Episcopal y vecina a San Francisco, sede de Mons. Cordileone, que son obispos claramente conservadores. Y el elegido es uno de los pocos que representa a la corriente más abiertamente progresista. ¿Qué logra el papa con esto? ¿Que los obispos americanos se alineen con su política? No lo creo. Es astuto y sabe que lo más probable es que consiga el efecto exactamente contrario. Lo hace entonces porque el suyo es un corazón ruin y rencoroso, que se regodea en estas pequeñas mezquindades.

Finalmente, y sea o no consuelo de tontos, pensemos que podría haber sido peor. Podría haber elegido cardenal a Tucho Fernández, o a Carlos Castillo, arzobispo de Lima, o a tantos especímenes más de esa calaña que portan mitra. Eligió a los que eligió, y no me parecen tan malos.


Wanderer


EL JESUITA JAMES MARTIN ANIMA A LOS FIELES A PARTICIPAR EN EL ‘ORGULLO LGTBI’

El mediático jesuita norteamericano James Martin, paladín de la causa homosexual, ha publicado el enésimo artículo sobre el único asunto que parece interesarle, en el que anima a los católicos a “celebrar el mes del orgullo lgbti”

Por Carlos Esteban


En la web de la organización Outreach, un ‘apostolado’ dirigido a los lgbti, Martin ha escrito titulado ‘¿Pueden los católicos celebrar el Mes del Orgullo? Sí, y he aquí por qué’. Martin puede permitirse seguir navegando por la ruta de la ambigüedad en este asunto, seguro no solo del abrumador apoyo de la cultura secular, que dedica uno de los doce meses del año a celebrar un pecado, sino también con una parte ascendente de la jerarquía.

Desde la misma Roma soplan vientos favorables a su causa, y ahora mismo puede congratularse de que uno de sus más decididos defensores, el obispo de San Diego, Robert McElroy, pupilo del defenestrado pedófilo Theodore McCarrick, acaba de ser elevado al cardenalato, mientras permanecen sin el capelo arzobispos como los de París, Milán o, en su tierra, su propio metropolitano, el arzobispo de Los Ángeles, la mayor diócesis de Estados Unidos, José Gómez. El nuevo cardenal escribió todo un artículo en la revista America en su defensa en 2017, titulado: ‘Los ataques contra el padre James Martin revelan un cáncer dentro de la Iglesia de Estados Unidos’.

En su defensa de los católicos que se suman a una celebración en la que siempre han abundado los ataques contra la fe, juega con la ambigüedad de las palabras con esa habilidad que a veces parece justificar el peyorativo ‘jesuítico’. Así, viene a justificar la palabra ‘orgullo’ -siendo raro que un sacerdote invite a celebrar el primer pecado capital- alegando que hay varias formas de orgullo, una de las cuales expresa únicamente consciencia de la propia dignidad.

Es la misma ambigüedad con que se refiere a los homosexuales (y demás grupos integrados). En principio y si se trata de una mera orientación sexual, una tendencia no buscada, está claro que no solo no es un pecado, sino que puede ser la cruz específica sobre la que elevarse a la santidad; mientras que los actos homosexuales han sido unánimemente condenados desde antes de Cristo y a lo largo de toda la historia de la Iglesia. Martin nunca entra a aclarar esta distinción, y es singular que quien predica preferentemente (o en exclusiva) a los homosexuales no parezca tratar de disuadirles de los actos en sí.

En la organización católica de ayuda a los homosexuales Courage, un homosexual anónimo responde al engañoso mensaje de Martin con una tribuna titulada “Me está haciendo daño, Padre Martin”, en la que dice: “Soy una persona, no una persona homosexual. Sólo hay tres clases de personas: Divinas, Angélicas y Humanas. La persona humana no puede reducirse a su experiencia. Mi identidad es la de una hija amada de Dios, y no se puede rebajar a nada más”.

“Por mi naturaleza de persona humana, soy creación de Dios y sólo suya. Dios me hizo para Sí mismo, y me llama a acercarme a Él en esta vida para que pueda permanecer con Él para siempre en la próxima”.

“Para permanecer con Dios, debo seguir Sus mandamientos y las enseñanzas de Su Esposa, la Santa Iglesia Católica. Si voy a seguir esas reglas establecidas para mí, tengo que saber cuáles son. lo que realmente son. Ninguna versión diluida de la fe me llevará al cielo”.


“Siento que dudas en afirmar que actuar según los deseos del mismo sexo está mal. Es inherentemente incorrecto, Padre. El diseño de Dios para el amor conyugal no incluye la unión de hombre y hombre o mujer y mujer. Simplemente no funciona”
.


InfoVaticana


¡LAS PROMESAS DEL PRIMER VIERNES!

¿Conoces las 12 promesas otorgadas a quienes practican la Devoción del Primer Viernes?


Nuestro Señor hizo estas promesas a Santa Margarita María Alacoque con respecto a aquellos que practican los Nueve Primeros Viernes y tienen una profunda devoción a Su Sagrado Corazón. Las Doce Promesas enumeradas a continuación incluyen la "Gran Promesa" (número 12).

1. Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.

2. Estableceré la paz en sus hogares.

3. Los consolaré en todas sus aflicciones.

4. Seré su fortaleza en la vida y sobre todo en la muerte.

5. Daré una gran bendición a todas sus empresas.

6. Los pecadores encontrarán en Mi Corazón la fuente y el océano infinito de misericordia.

7. Las almas tibias crecerán en fervor.

8. Las almas fervientes ascenderán rápidamente a la perfección elevada.

9. Bendeciré todo lugar donde se coloque y honre una imagen de mi corazón.

10. Daré a los sacerdotes el don de tocar los corazones más endurecidos.

11 Aquellos que promuevan esta devoción tendrán sus nombres escritos en Mi Corazón, para nunca ser borrados.

12. Os prometo en la gran misericordia de Mi Corazón, que Mi amor todopoderoso concederá todo a los que comulguen el Primer Viernes de nueve meses consecutivos, la gracia de la última penitencia; no morirán en mi desgracia ni sin recibir sus sacramentos; Mi Corazón Divino será su refugio seguro en este último momento.


Requisitos del primer viernes:

En cada primer viernes durante nueve meses consecutivos, uno debe completar estos tres pasos.

1. Asistir a la Santa Misa

2. Recibir la Comunión

3. Ir a la confesión