domingo, 15 de febrero de 2026

EL PAPA INCORRUPTO Y LOS FARAONES

El cuerpo “incorrupto” de Juan XXIII se debe a un logro científico, no a un milagro que confirmaría la santidad de Angelo Roncalli.

Por Atila Sinke Guimarães


Hay muchos aspectos de la vida de Juan XXIII que despiertan sospechas. El joven sacerdote Angelo Roncalli sentía una abierta admiración por el modernista italiano Ernesto Buonaiuti, que no pareció disminuir con el tiempo. Como cardenal y patriarca de Venecia, era conocido por su apoyo político indirecto a los socialistas.

Angelo Roncalli (Futuro Juan XXIII) junto a Buonaiuti

Tras su elección como “papa”, sus acciones continuaron suscitando interrogantes, como, por ejemplo, su abolición tácita de la militancia católica con su famosa frase: “El comunismo es enemigo de la Iglesia, pero la Iglesia no tiene enemigos”. También su supresión implícita de la condena de las herejías y los errores del paganismo con la instauración del ecumenismo y el diálogo interreligioso. Además, su aceptación tácita de los errores de la Nouvelle Théologie con su invitación a teólogos previamente condenados por el Papa Pío XII a servir como “peritos” en el Vaticano II. 

La lista es larga.

No me sorprendió que Juan Pablo II “beatificara” a Juan XXIII. Dado que todos los artículos que regulaban las beatificaciones y canonizaciones fueron eliminados en el nuevo Código de Derecho Canónico, ahora todo parece  dejado a la discreción personal y arbitraria del “pontífice”. Y esto no ha demostrado ser tan riguroso como los requisitos previos al Vaticano II. En casi todas partes “beatifica” a quien quiere.

El siguiente axioma parece aplicarse bien a él: “Potuit, voluit, ergo fecit” (Pudo hacerlo, quiso hacerlo, luego lo hizo).

Lo que sí me sorprendió fue saber que el cuerpo de Juan XXIII fue encontrado “incorrupto” el 3 de junio de 2001 al ser sacado de las catacumbas de la Basílica de San Pedro. Si bien sé que la incorruptibilidad del cuerpo de una persona no es un signo inequívoco de santidad, sin embargo, sería una señal contundente. 

Estoy firmemente convencido de que Angelo Roncalli no era santo ni antes ni después de “su ascenso al pontificado”. De ahí mi sorpresa y mi perplejidad al recibir la noticia del cuerpo incorrupto. ¿Habría una causa natural? ¿O podría haber algo sobrenatural?. No tenía elementos para responder, y en mi perplejidad esperé con calma una respuesta.

La respuesta me llegó unos quince días después de conocer la noticia, mientras me ponía al día con mis lecturas. Me encontré con un informe importante que resumiré a continuación. El informe se publicó en el semanario italiano Famiglia Cristiana (n.º 22, 2001) y me baso en la información del boletín francés La Contre-Réforme Catholique (n.º 8, agosto de 2001).

Roncalli había elegido al profesor Valdoni como su médico personal, y este contaba con la asistencia del profesor Mazzoni. Ambos médicos habían oído hablar del descubrimiento de un joven colega, el Dr. Gennaro Goglia, profesor adjunto del Instituto de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad del Sagrado Corazón de Roma. Goglia había descubierto un sistema para mantener los cadáveres incorruptos. Los dos médicos de Roncalli contactaron con el joven científico, y cuando el cáncer de estómago dejó a Juan XXIII en la fase terminal, le pidieron a Goglia que estuviera listo para aplicarle su invento después de su muerte. Los dos médicos ya habían hablado con Juan XXIII sobre el asunto, y este les había entregado un documento escrito que los dejaba a cargo de la preservación de sus restos mortales.

El cadáver momificado de Juan XXIII, con máscara de cera, permanece expuesto en la Basílica de San Pedro.

Por lo tanto, tan pronto como falleció, la noche del 3 de junio de 1963, se contactó a Goglia y lo llevaron al Vaticano. En los aposentos papales, instaló junto al cadáver un trípode que contenía una botella de plástico con diez litros de su conservante líquido. Luego, comenzó a inyectar este líquido con un tubo y una aguja en el cuerpo de Juan XXIII. Fue un procedimiento largo, coronado por el éxito. Además de Goglia, estuvieron presentes durante el procedimiento el profesor Mazzoni y dos ayudas de cámara de Juan XXIII, los hermanos Gusso. El Dr. Goglia proporcionó estos detalles a Famiglia Cristiana en la entrevista. Hasta entonces, toda la operación se había mantenido en riguroso secreto.

Me gustaría que el lector leyera por sí mismo el final del testimonio del médico. Aquí están sus palabras:

Colocamos la botella con el líquido en el trípode. Hicimos una pequeña incisión en la muñeca derecha e insertamos la aguja. Temía que la sangre se escapara por el tubo o que el líquido pudiera causar una ruptura en la piel... A las 5 de la mañana del 4 de junio, la operación terminó. El líquido había alcanzado todos los capilares, bloqueando el proceso de descomposición. Luego inyectamos varios litros del líquido en el estómago del Papa, destrozado por el cáncer, para eliminar las bacterias.

Aquí está la explicación. El cuerpo “incorrupto” de Juan XXIII se debe a un logro científico, no a un milagro que confirmaría la santidad de Angelo Roncalli

Si el hecho de que un cuerpo permaneciera incorrupto revelara en sí mismo santidad, entonces los faraones de Egipto que fueron momificados deberían ser considerados santos...
 

EL POEMA DEL HOMBRE-DIOS (87)

Continuamos con la publicación del libro escrito por la mística Maria Valtorta (1897-1961) en el cual afirmó haber tenido visiones sobre la vida de Jesús.


87. Con pastores y discípulos en las cercanías de Doco. Isaac se queda en Judea.
25 de enero de 1945.

“Maestro, son mejores los humildes. Esos con los que hablé o se burlaron o manifestaron indiferencia. ¡Oh, sin embargo, los pequeños de Yuttá...!”.
Isaac está hablando con Jesús. Están todos sentados en círculo sobre la hierba de la orilla de un río. Isaac parece estar informando acerca del trabajo realizado.
Judas interviene y, cosa rara, llama por su nombre al pastor: 
Isaac, yo pienso como tú; estando con ellos perdemos tiempo y fe. Yo lo dejo.
Yo no, aunque de hecho me hace sufrir. Lo dejaré sólo si el Maestro lo dice. Estoy acostumbrado desde hace años a sufrir por fidelidad a la verdad. No puedo mentir para atraerme la simpatía de los poderosos. ¡¿Sabes cuántas veces vinieron para burlarse de mi, a mi habitación de enfermo, prometiéndome –falsas promesas, ciertamente– ayuda con la condición de decir que había mentido, y que Tú, Jesús, no eras Tú, el Salvador que acababa de nacer?! Pero yo no podía mentir. Mentir habría sido renegar mi alegría, habría sido matar mi única esperanza, habría sido rechazarte, ¡Oh Señor mío! ¡Rechazarte a ti!... En la oscuridad de mi miseria, en la desolación de mi enfermedad, gozaba siempre de un cielo sembrado de estrellas: el rostro de mi madre, única alegría de mi vida de huérfano, el rostro de una esposa que nunca fue mía, a la cual guardé un amor en mi corazón incluso después de la muerte. Estas eran las dos estrellas menores. Luego tenía dos estrellas más grandes, semejantes a purísimas lunas: José y María, sonriendo a un Recién Nacido y a nosotros, pobres pastores. Y, fúlgido, en el centro del cielo de mi corazón, tu rostro: inocente, dulce, santo, santo, santo. ¡No podía rechazar este cielo mío! No quería privarme de su luz, más pura que ninguna. ¡Antes que rechazarte a ti, mi recuerdo bendito, mi Jesús recién nacido, habría rechazado la vida; incluso entre tormentos!.
Jesús pone su mano en el hombro de Isaac y sonríe.
Judas interviene de nuevo: 
¿Entonces tú insistes?.
Insisto. Hoy, y mañana, y al otro. Alguno vendrá.
¿Cuánto durará el trabajo?.
No lo sé. Pero –convéncete– basta con no mirar ni hacia adelante ni hacia atrás. Trabajar día a día. Y si, terminado el día, el trabajo ha sido útil, decir: "Gracias, Dios mío"; si inútil: "Espero en tu ayuda para mañana".
Eres sabio.
Ni siquiera sé qué quiere decir eso, pero yo hago en mi misión lo que he hecho en mi enfermedad. ¡Casi treinta años de enfermedad no son un día!.
¡Ya lo creo! Yo no había nacido todavía y tú ya estabas enfermo.
Estaba enfermo, pero no he contado nunca esos años. Jamás dije: "Vuelve Nisán y no acompaño a las rosas en su nuevo germinar; vuelve Tisrí y languidezco aquí todavía". Iba adelante hablándome a mí mismo y a los buenos, de El. Me daba cuenta de que los años pasaban porque los que había conocido pequeños venían a traerme sus dulces de boda y los de los nacimientos de sus pequeñuelos. Ahora, si miro hacia atrás –ahora que, de viejo, he pasado de nuevo a ser joven–, ¿qué veo del pasado? Nada. Pasado.
Nada aquí, pero en el Cielo "todo" para ti Isaac; y ese todo te espera dice Jesús.

2 Y, dirigiéndose a todos, añade: 
Así hay que actuar. Yo también actúo así. Ir hacia delante, sin cansancios. El cansancio es todavía una raíz de la soberbia humana, como también lo es la prisa. ¿Por qué uno siente fastidio por los fracasos? ¿Por qué uno se inquieta por la lentitud? Porque el orgullo dice: "¿A mí decirme 'no'? ¿Conmigo tanta espera? Esto es falta de respeto hacia el apóstol de Dios". No, amigos. Observad toda la Creación, y pensad en quien la hizo. Meditad sobre el progreso del hombre, y pensad en su origen. Pensad en esta hora que se cumple, y calculad cuántos siglos la han precedido. Lo creado es obra de serena creación. El Padre no hizo desordenadamente todo, sino que hizo el universo por tiempos sucesivos. El hombre, el hombre actual, es obra de un progreso paciente, y progresará cada vez más en saber y en poder (24); luego serán santos o no santos, según su voluntad. El hombre no se hizo docto de repente. Los Primeros, expulsados del Jardín (25), tuvieron que aprenderlo todo, lentamente, continuamente; aprender hasta incluso las cosas más simples: que el grano de trigo hecho harina y luego amasado y luego cocido es mejor, y aprender cómo molerle y cómo cocerle, aprender a encender la leña, aprender cómo se hace un vestido observando las pieles de los animales, cómo se hace un cobijo, observando las fieras, y un lecho, observando los nidos, y a medicinarse con hierbas y aguas, observando a los animales que con ellas se medicinan por instinto, aprender a viajar por desiertos y por mares estudiando las estrellas, domando los caballos, y aprender, de una cáscara de nuez flotando a la orilla de un riachuelo, el equilibrio sobre el agua. ¡Cuántos fracasos antes de obtener un resultado! Pero lo obtuvo. Y seguirá progresando. No será más feliz por esto, porque más que en el bien se hará experto en el mal, pero progresará. La Redención ¿no es obra paciente? Decidida desde el principio de los siglos y aún antes, he aquí que adviene ahora, cuando los siglos ya la han preparado. Todo es paciencia. ¿Por qué, entonces, ser impacientes? ¿No podía Dios hacer todo en un abrir y cerrar de ojos? ¿No podía el hombre, dotado de razón, salido de las manos de Dios, saber todo en un abrir y cerrar de ojos? ¿No podía Yo venir al principio de los siglos? Todo podía ser. Pero nada debe ser violencia, nada. La violencia es siempre contraria al orden; y Dios, y lo que de Dios viene, es orden. No queráis valer más que Dios.

Pero entonces, ¿cuándo serás conocido?.
¿Por quién, Judas?.
¡Hombre, por el mundo!.
Nunca.
¿Nunca? ¿Pero, no eres el Salvador?.
Lo soy. Pero el mundo no quiere ser salvado. Sólo en la proporción de uno a mil me querrá conocer, y en la de uno a diez mil me seguirá realmente. Y aún así digo mucho. Ni siquiera los que estén más estrechamente ligados a mí me conocerán.
Si están estrechamente ligados a ti, te conocerán, ¿no?.
Sí, Judas. Me conocerán como Jesús, el israelita Jesús, pero no me conocerán como quien soy. En verdad os digo que no seré conocido por todos ellos. Conocer quiere decir amar con fidelidad y virtud... y habrá quien no me conozca
Se ve en Jesús su gesto de resignado desconsuelo, el que tiene siempre cuando anuncia la futura traición: abre las manos y las tiene así, hacia afuera, con el rostro lleno de dolor, un rostro que no mira ni a los hombres ni al cielo, sino sólo a su futuro destino de Traicionado.
No digas eso, Maestro suplica Juan.
Nosotros te seguimos para conocerte cada vez más dice Simón, y con él los pastores al unísono.
Como a una esposa te seguimos, y te queremos más que a ella; nos sentimos más celosos de ti que de una mujer. ¡Oh, no! Tanto te conocemos, que no podemos ya ignorarte. El (y Judas señala a Isaac) dice que negar tu recuerdo, de cuando eras un recién nacido, habría sido para él más atroz que perder la vida. Y no eras mas que un recién nacido. Nosotros te tenemos como Hombre y Maestro. Nosotros te oímos y vemos tus obras. Tu contacto, tu aliento, tu beso, son nuestra continua consagración y nuestra continua purificación. ¡Sólo un Satanás podría renegarte después de haber sido una persona allegada a ti!.
Es cierto, Judas; no obstante, lo habrá.
¡Ay de él! Seré su verdugo exclama Juan de Zebedeo.

4 No. Deja al Padre la justicia. Sé su redentor. El redentor de esta alma que tiende a Satanás... Saludemos a Isaac. Ha atardecido. Yo te bendigo, siervo fiel. Ya sabes que Lázaro de Betania es nuestro amigo y que desea ayudar a mis amigos. Yo parto. Tú te quedas. Arame el terreno árido de Judá. Más adelante volveré. Ya sabes donde encontrarme en caso de necesidad. Te doy mi paz. Jesús bendice y besa a su discípulo.

Continúa...

Notas:

24) No se alude aquí, ni en las líneas siguientes a evolucionismo alguno, sino sólo al progreso gradual del hombre en el saber y poder.

25) Cfr. Gén. 3, 23–24.



Primer Tomo

Segundo Tomo:

El Poema del Hombre Dios (79)

El Poema del Hombre-Dios (80)

El Poema del Hombre-Dios (81)

El Poema del Hombre-Dios (82)

El Poema del Hombre-Dios (83)

El Poema de Hombre-Dios (84)

El Poema del Hombre-Dios (85)

El Poema del Hombre-Dios (86)
 

LA REINA DEL CIELO EN EL REINO DE LA DIVINA VOLUNTAD (20)

Continuamos con la publicación del Capítulo 20 del libro “La Reina del Cielo”, escrito por la Sierva de Dios Luisa Piccarreta, Hija Pequeña de La Divina Voluntad.


Esta obra de Luisa-Piccarreta que fue publicada por primera vez el año 1930, consta de treinta y un Meditaciones que serán publicadas -Dios mediante- cada cinco días.

VIGESIMA MEDITACION

La Reina del Cielo en el Reino de la Divina Voluntad. Llega la primera hora de dolor. Heroísmo materno en el rito de la circuncisión.

EL ALMA A SU REINA:

Dulcísima Mamá mía, heme aquí de nuevo Contigo, esta hija tuya no puede estar sin Ti. El dulce encanto del celeste Niño que ahora estrechas en tus brazos y ahora arrodillada adoras en el pesebre, ¡me rapta!. Tu suerte feliz es la dulce recompensa del mismo FIAT que extendió en Ti su Reino. ¡Ah Mamá, prométeme que harás uso de la potencia para formar también en mí el Reino de la Divina Voluntad!

LECCION DE LA REINA DEL CIELO:

Hija querida, Yo deseo ardientemente tenerte junto a Mí para contarte nuestra historia de amor y de dolor; tu presencia me conforta, pues la compañía de quien nos ama endulza las amarguras, mitiga las penas y hace las alegrías más dulces y suaves. Debes saber entonces que transcurridos apenas ocho días del Nacimiento del Infante Divino, el deber interrumpió nuestra felicidad, pues nos imponía circuncidar a mi pequeño Jesús según el rito hebreo. La circuncisión era un rito dolorosísimo al que debían someterse todos los primogénitos de aquel tiempo. Mi Hijo que era inocente y que había venido para restaurar en la tierra la ley del amor no debería haber sufrido la ley, que era herencia del pecado. De todos modos, quiso sujetarse para levantar al hombre degradado y para mejor hermanarse con él.

El pensamiento de tener que someter a mi querido Hijo, mi Vida, mi mismo Creador, a un dolor tan acervo, hacía sangrar mi Corazón de Madre y me hacía desear sostener la pena que El estaba por sufrir. Pero el Querer Supremo infundiéndome el heroísmo que me era necesario se impuso a mi amor y Yo, junto con San José, obedecí prontamente al FIAT Divino y, sin titubear, seguí sus órdenes.

¡Qué hora de sufrimiento y aflicción fue la de la circuncisión! Viendo que el Dios Niño lloraba y gemía, me sentí arrancar el corazón y no pudiendo soportar el dolor, derramé con mi Esposo las más ardientes lágrimas. En aquel instante el mismo dolor que nos traspasó se extendió por la tierra entera, invadiendo, cual mar interminable a todas las criaturas y les llevó la primera prenda de amor y la misma Vida de mi Unigénito para ponerlas a todas a salvo. Has de saber, hija mía bendita, que el corte de la circuncisión encerraba en sí profundos misterios. La sangre que brotó de la pequeña Humanidad de mi Hijo formó el sello de hermandad entre El y toda la familia humana y constituyó el primer pago que El quiso ofrecer a la Justicia Divina para rescatar a todas las generaciones. Mira, hija mía, qué ejemplo admirable de obediencia nos quiso dar el Celeste Niño. El, autor mismo de la ley, se sometió a ella para enseñarnos que la santidad consiste en dar vida a la Divina Voluntad en el cumplimiento de los propios deberes y en la observancia de la ley. ¡Santidad sin Voluntad Divina no existe!. ¡Es la Divina Voluntad, por medio de los deberes, la que da el orden, la armonía y el sello a la santidad!.

Has de saber, hija mía, que en toda la vida de Jesús no hubo ni obra ni pena que no haya tenido la finalidad de restablecer la Vida de la Divina Voluntad en la criatura humana. Debes tener sumo cuidado de cumplir en toda circunstancia, aun dolorosa o humillante, el Divino Querer, pensando que todas las cruces no son otra cosa que la materia prima de la que se sirve el Señor para infundir y alimentar en ti su Vida Divina.

Además de ésto, el Verbo hecho carne quiso sufrir la dolorosa incisión para sanar la herida mortífera que Adán se había hecho sustrayéndose de la Divina Voluntad. Y como cada acto de querer humano abre en el alma una nueva llaga, así mi querido Hijo preparó con su propia Sangre un lavado saludable para purificar al hombre de todas sus culpas, para fortificarlo y embellecerlo, para hacerlo digno de recibir nuevamente la Divina Voluntad, fuente de santidad y de felicidad que el mismo hombre ignominiosamente había rechazado.

Como consuelo a nuestra pena tan amarga, el adorable Querer de Dios nos reservó la más dulce de las alegrías, al hacernos imponer al recién nacido Mesías el nombre santísimo de “Jesús”, que había indicado el Angel. ¿Quién te podrá decir, hija mía, la emoción que sentimos al pronunciar este santo nombre que sería para los hombres el bálsamo de todos sus dolores, la defensa en los peligros, la victoria en las tentaciones y el remedio de todos sus males? ¡Nombre potente, Nombre santo, Nombre grande! Tú haces temblar al infierno, eres reverenciado por los ángeles, suenas dulce al oído del Padre Celestial; ante Ti todos se arrodillan en adoración. Sólamente quien te invoca con fe puede experimentar las maravillas y el secreto milagroso de la virtud que en Ti mismo contienes!.

Querida hija, una última recomendación quiero hacerte: cuando veas que tu voluntad humana, débil y vacilante, titubea en seguir la Divina, pronuncia el santísimo nombre de Jesús y El te la afirmará en el FIAT Divino; si estás oprimida dirígete a Jesús; cuando trabajes, llama a Jesús; cuando descanses conserva en tus labios este santo Nombre; cuando despiertes, tu primera palabra sea “Jesús”! Invoca siempre este Nombre bendito, pues El contiene mares de gracia que les vienen dados a todos aquéllos que lo pronuncian con amor.

EL ALMA A SU REINA:

Mamá Celeste, ¡cuánto agradecimiento te debo por las preciosas lecciones que me has dado!. ¡Ah, te pido que grabes en mi corazón tus lecciones para que yo no las pueda olvidar nunca! Te suplico que quieras sumergir mi alma en la Sangre del Celeste Niño para que Ella sane las heridas que me ha causado mi voluntad.

PRACTICA:

Para honrarme pronunciarás a menudo durante el día el Santísimo Nombre de “Jesús”.

JACULATORIA:


Mamá mía, graba en mi corazón el Santísimo Nombre de Jesús, para que El me dé la gracia de vivir siempre de Voluntad Divina.

Continúa...

 

15 DE FEBRERO: SANTOS FAUSTINO Y JOVITA, MARTIRES


Santos Faustino y Jovita, Mártires

(✝ 122)

Estos dos fortísimos mártires del Señor fueron hermanos muy ilustres por sangre y naturales de Brescia, principal ciudad de Lombardía.

Faustino, que era el mayor, fue ordenado sacerdote por el obispo Apolonio, y Jovita, como diácono.

Comenzaron los dos hermanos a ejercitar sus oficios con gran edificación de los fieles y acrecentamiento de la fe cristiana, lo cual, al enterarse el emperador Adriano, dio orden a Itálico, ministro suyo, que los detuviese y obligase, con halagos o con la fuerza, a renegar de Cristo.

Así lo hizo Itálico, pero hallándoles muy firmes en sus propósitos, no quiso tomar una decisión hasta que el mismo emperador, que tenía que ir a Francia, pasase por Brescia, y fuera él quien decidiese el destino de los santos.

Vino, pues, Adriano y los mandó a llevar al templo del Sol para que lo adorasen; más los dos santos hicieron oración al Dios del cielo, y luego, la estatua del Sol, que resplandecía con muchísimos rayos de oro fino, se puso negra como el hollín; y como los sacerdotes del ídolo pusiesen en ella las manos para limpiarla, cayó, se deshizo y se convirtió en ceniza.

El emperador se embraveció con este suceso, y condenó a los dos santos a las fieras; pero los leones, osos y leopardos se amansaron como ovejas a sus pies y se los lamían.

Después de esto Adriano mandó echar los santos al fuego, y ellos estaban en medio de las llamas como en una cómoda cama, alabando y cantando himnos al Señor.

Los arrojaron luego en la cárcel para que así pasasen hambre y sed; pero vinieron los ángeles del cielo a confortar y alegrar a los esforzados guerreros del Señor.

Los sacaron de la celda y los pusieron después boca arriba y les echaron plomo derretido con unos embudos por la boca, les aplicaron a los costados planchas encendidas, les echaron estopa, resina, aceite, encendieron un gran fuego alrededor de ellos y el mismo fuego perdió su fuerza. Al observar esto, muchísimos gentiles, espantados de tantos prodigios, se convirtieron y se proclamaron cristianos.

Finalmente, el emperador, no sabiendo ya qué hacer y teniendo por afrenta ser vencido por los dos Santos mártires, los entregó a Antíoco, el gobernador, el cual después de haber probado en vano todo tipo de suplicios, los mandó degollar fuera de la ciudad, junto a la puerta de ella que va a Cremona.


sábado, 14 de febrero de 2026

PREVOST NOMBRA A SIMONA BRAMBILLA MIEMBRO DEL DICASTERIO PARA LOS OBISPOS

El Vaticano de Prevost continúa “empoderando” a las féminas y restando poder a los clérigos.


La “prefecto” del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica ha sido llamada a formar parte del Dicasterio para los Obispos junto con “sor” Raffaella Petrini y María Lía Zervino, nombradas por Francisco en 2022.

Vatican News informó sobre nuevo cargo para “sor” Simona Brambilla, a quien Prevost ha nombrado como miembro del Dicasterio para los Obispos. El nombramiento ha tenido lugar hoy, 14 de febrero. 
 
De esta manera, Brambilla se une a otras dos mujeres: la “hermana” Raffaella Petrini, presidenta de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano y del Governatorato, y Maria Lia Zervino, ya presidenta de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas, nombradas por Jorge Bergoglio miembros del Dicasterio para los Obispos en julio de 2022 y confirmadas hoy por el falso papa Prevost. Juntas serán las encargadas de participar en el proceso de elección de los nuevos pastores diocesanos.

 

MONSEÑOR VIGANÒ DA SU APOYO A LA FSSPX

La pretensión de querer “delimitar un estatuto canónico” para la Fraternidad es absolutamente inaceptable y debe evitarse.

Por 
Carlo Maria Viganò


La declaración de la Dicasterio para la Doctrina de la Fe sobre la reunión con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X es una trampa venenosa impregnada de hipocresía modernista. Detrás de un falso espíritu de “diálogo”, busca exclusivamente impedir las consagraciones episcopales.

1 - Habla de “requisitos mínimos para la plena comunión con la Iglesia Católica”, como si existiera algún tipo de denominador común más bajo en la Fe íntegra e inmutable. No hay nada que discutir: la Fraternidad ya está en comunión con la Iglesia Católica de todos los tiempos. Es más bien el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con su Prefecto Tucho Fernández, el que debe ser cuestionado y juzgado por haber pisoteado esos “requisitos mínimos”, abrazando errores conciliares y sinodales, subversión moral e idolatría.

2 - La pretensión de querer “delimitar un estatuto canónico” para la Fraternidad es absolutamente inaceptable y debe evitarse. Cualquier configuración canónica la entregaría a los tentáculos del actual “sistema” vaticano, con el objetivo de destruir toda resistencia tradicional. Lo hemos visto con las comunidades Ecclesia Dei, que han sido silenciadas o disueltas: sería un suicidio espiritual.

3 - Fernández cita la Constitución Dogmática Pastor Æternus del Concilio Vaticano I, reiterando especialmente la doctrina del poder papal “ordinario, supremo, pleno, universal, inmediato y directo”. ¡Qué hipócritas son aquellos que promueven la “sinodalidad”, considerando obsoleto el Vaticano I y un obstáculo para la unidad ecuménica con herejes y cismáticos! El doble rasero es descarado: por un lado, Tucho sostiene que el Vaticano II no puede ser revisado ni modificado, porque es la “conditio sine qua non” de la existencia misma de la iglesia conciliar y sinodal. Por otro lado, el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, con su documento “El Obispo de Roma”, teoriza una “reinterpretación” del Papado a la luz de la sinodalidad y el ecumenismo, contradiciendo esencialmente y revocando Pastor Æternus y todo el Magisterio concerniente al Pontífice Romano.

4 - El Derecho Canónico emerge patas arriba y subvertido: su principio cardinal ya no es la salvación de las almas —“Salus animarum suprema lex”— sino que se convierte en una herramienta para consolidar un poder autorreferencial y tiránico, y un arma para reprimir cualquier voz de disenso más que debida contra los subversivos que usurpan la autoridad en la Iglesia Católica. Aquí también el doble rasero es evidente: basta pensar en la connivencia de la Santa Sede con respecto a las ordenaciones episcopales de la Asociación Patriótica China o las escandalosas iniciativas cismáticas de la Conferencia Episcopal Alemana.

La reunión entre Tucho Fernández y el P. Davide Pagliarani pone de relieve la paradoja de los últimos sesenta años: aquellos declarados fuera de la Iglesia Católica conservan la Fe, y aquellos considerados en comunión con la Sede Apostólica —hasta el punto de ocupar sus más altos cargos— son en realidad herejes y apóstatas.


+ Carlo Maria Viganò, Arzobispo

Viterbo, 14 de febrero de 2026

DOS MILAGROS ATRIBUIDOS A SAN CHARBEL EN LO QUE VA DE AÑO

Dos nuevos milagros atribuidos a San Charbel Makhlouf se han registrado ya en 2026, uno en Estados Unidos y el otro en Líbano.


San Charbel fue un monje y sacerdote católico maronita del siglo XIX famoso por su austeridad, su oración incesante, su virtud heroica y, sobre todo, por los numerosos milagros atribuidos a su intercesión durante su vida y después de su muerte.


Un sitio web informa sobre más de 30.000 milagros atribuidos a la intercesión del santo árabe, que abarcan 133 países en favor de una amplia variedad de individuos, incluidos enfermos físicos o mentales, discapacitados e incluso aquellos que profesan religiones no cristianas.

Sanación de una mujer de South Bend, Indiana

Según Murr Television (MTV), una importante cadena de Lebanon, la abogada Georgianne Walker, quien nació en South Bend, Indiana, en 1975, relató que en diciembre de 2024 sufrió una grave infección tras una cirugía abdominal, lo que le provocó fuertes dolores y ansiedad constante.

La medicación con antibióticos durante seis semanas ayudó a aliviar los síntomas de la infección; sin embargo, la herida quirúrgica permaneció abierta e inflamada y no cicatrizó. A pesar de todos los esfuerzos del cirujano y otros profesionales médicos, la herida permaneció intacta y sin mejoría.

Durante 10 meses, tuvo que cambiarse los vendajes a diario debido al sangrado y la secreción constantes. Como última esperanza de encontrar una solución médica, su cirujano decidió que era necesaria otra operación para extirpar el tejido inflamado y fijó una fecha para la cirugía.

En septiembre de 2025, Murr Television informó que Dios le envió un amigo llamado George Issa, quien había sido curado por intercesión de San Charbel tres años antes.

Llevando consigo un frasco de aceite bendito asociado con el santo libanés, le dijo: “Si crees en su intercesión ante el Señor Jesucristo, pídelo y unge tu herida con el aceite”.

Georgianne dice que oró con fervor y ungió su herida con el aceite de San Chárbel, y sanó por completo. Quedó completamente curada y ya no necesitó la cirugía programada.

Ella declaró: “Creo firmemente que San Charbel me sanó por su intercesión, y experimenté este milagro personalmente. Todo gracias a San Charbel y a George Issa, quienes me dieron el aceite de San Charbel, porque cambiaron el curso de mi vida”.

El uso del aceite bendito como sacramental ha sido desde hace mucho tiempo una práctica piadosa popular en la tradición cristiana oriental. Este aceite adquiere una conexión devocional con San Chárbel al entrar en contacto con sus reliquias en el Monasterio Maronita de Annaya, Líbano

El milagro de Georgianne se registró oficialmente el 17 de enero de 2026.

Un tumor espinal desaparece, desafiando cualquier explicación médica en el Líbano

Un segundo milagro de este año involucró a una jovencita más cercana a la tumba del santo en el Líbano.

Rasha Charbel (quien no tiene relación conocida con el santo) nació en Jezzine, Líbano, en 1987, y debido a un fuerte dolor de espalda fue ingresada en el hospital el 1 de octubre de 2025. Un examen de resonancia magnética descubrió un tumor en su columna vertebral conocido como meningioma que medía 2,3 cm de tamaño y 0,3 cm de grosor.

Su médico, el doctor Christian Attieh, especialista en neurocirugía y cirugía vascular, explicó que como este tipo de tumor es resistente a los medicamentos y representa un riesgo para las arterias y nervios de la columna, sólo puede ser extirpado mediante cirugía.

Se programó una resonancia magnética de seguimiento tres meses después para evaluar el desarrollo del tumor, con una fecha preliminar de ingreso hospitalario establecida para el 7 de enero de 2026, en caso de que fuera necesaria una cirugía.

La noche anterior a su ingreso programado, el 6 de enero de 2026, Rasha dice que se acercó a una imagen de San Charbel que colgaba sobre su cama en su dormitorio, la tocó y dijo una oración de curación antes de caer en un sueño profundo.

A la mañana siguiente, el 7 de enero, llegó al hospital para su resonancia magnética y le informaron que el proceso duraría unos 45 minutos, o quizás más si se requería una inyección de contraste. Sin embargo, la resonancia se completó en tan solo 20 minutos, revelando un resultado desconcertante: el tumor había desaparecido sin dejar rastro.

El médico se lo dijo claramente: “No hay explicación médica para su desaparición y es imposible que desaparezca sin cirugía”.

El 17 de enero de 2026, Rasha realizó una visita de agradecimiento al Monasterio de San Marón en Annaya, Líbano, donde registró oficialmente su milagro, acompañado de todos sus informes médicos. Agradeció la bendición de la sanación recibida y afirmó que lo sucedido había cambiado su vida y profundizado su fe.
  

EL BREVE DE SAN ANTONIO

¿Conoces esta oración breve, considerada un pequeño exorcismo, que la Tradición atribuye al propio santo para combatir tentaciones y males?


En el siglo XIII, una mujer portuguesa que había sido oprimida por demonios decidió hacer lo impensable: quitarse la vida ahogándose en el río Tajo. De camino al río, pasó por un santuario erigido en honor al gran orador y milagroso San Antonio de Padua. Se detuvo para rezar por última vez. Mientras rezaba, vio a San Antonio de pie ante ella, diciéndole: “Levántate, mujer, y toma este papel, que te liberará de las molestias del Maligno”. Luego le entregó un pergamino con lo que hoy se conoce como la “Carta de San Antonio” (1), y ella quedó libre de la opresión demoníaca y del deseo de quitarse la vida.

La noticia de este milagro se difundió, incluso hasta el rey, que le pidió a la mujer el Breve. Lo colocó junto a las joyas de la corona de Portugal, lo cual era bueno para el rey, pero malo para la mujer. Cuando el Breve ya no estaba con ella, comenzó a debilitarse y a decaer, por lo que el rey le hizo una copia que la devolvió a su estado de curación. Se difundieron otras copias del Breve para ayudar a los fieles a luchar contra el Maligno y recordarles que Cristo ha vencido.

El Breve consiste en una representación de una cruz y unas palabras que, formando una rima en latín, remiten al Apocalipsis 5:5: “Y uno de los ancianos me dijo: No llores; mira, el león de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos”. Las palabras del Breve de San Antonio son:

Ecce Crucem Domini,
Fugite, partes adversae,
Vicit Leo de Tribu Juda,
Radix David, alleluia.


Versión en español:

¡Contemplad la Cruz del Señor!
¡Huid, adversarios!
El León de la tribu de Judá,
la Raíz de David ha vencido, ¡aleluya!


La proclamación exorcista se lleva consigo o se coloca en los hogares. También se utiliza en situaciones más específicas, como la que vivieron los marineros franceses que se encontraron con su barco sacudido por un mar embravecido durante una tormenta frente a la costa de Bretaña en 1708. Uno de los hombres escribió las palabras del Breve de San Antonio y lo arrojó al mar con una oración al santo. Inmediatamente, el mar se calmó y los marineros se salvaron.

Las palabras de este Breve son buenas para usar cuando uno se siente tentado por el mal, oprimido por los demonios y, en general, en la guerra espiritual.

Como nota al margen, parte de estas palabras del Apocalipsis también están inscritas en la parte superior del obelisco que se encuentra en la Plaza de San Pedro. El obelisco se encontraba en Roma desde el año 37 d. C., erigido en lo que muchos creen que fue el lugar donde se encontraba la pared divisoria (spina) del circo de Calígula, donde Nerón masacró a los cristianos en el año 67 d. C. El Papa Sixto V trasladó el obelisco a su ubicación actual en un gesto que

... celebró el triunfo de la fe de Cristo, San Pedro y los apóstoles sobre la superstición pagana. La proximidad del obelisco a la antigua basílica siempre se había considerado una provocación, casi un desaire a la religión cristiana. Se erigía allí como un falso ídolo, de forma vanidosa, en lo que se creía que era el centro del maldito circo donde los primeros cristianos y San Pedro habían sido ejecutados. Sus lados, entonces como ahora, estaban grabados con dedicatorias a Augusto y Tiberio. En su cima había una esfera de bronce que se creía que contenía las cenizas de Julio César. Cuando fue retirada, la esfera resultó ser sólida. Sin embargo, Sixto hizo colocar una cruz de bronce en su lugar (en 1740, tras las reparaciones, se insertó un trozo de la Vera Cruz en uno de los brazos). Solemnemente, el Papa hizo exorcizar el espíritu pagano del obelisco. “Impio cultu dicatum” (Dedicado al culto impío) grabó en la base como recordatorio de lo que la aguja representaba en su día, y “Ecce Crux Domini fugite partes adverase” (He aquí la Cruz del Señor, huid, partes adversas) en orgulloso desafío a Lutero y a las Iglesias reformadas (2).


Notas:

1) Otras versiones dicen que se quedó dormida, soñó con San Antonio y al despertar encontró el Breve. No se sabe cuál es la versión correcta.

2) “Saint Peter's”, de James Lees-Milne, 1967.

CARDENAL PIE, OBISPO DE POITIERS: EL RELATIVISMO LIBERAL VIGENTE

Mons. Pie denunció a un mundo moderno que quería construirse sinDios, y por lo tanto, contraDios, como un mundo anti-humano. 

Por el padre José María Iraburu


El liberalismo, a partir del siglo XIX, impuso el naturalismo en todos los ámbitos, en la política y las leyes, en la cultura y la educación, en la pedagogía y el arte, en todo. Su definición es muy sencilla. El liberalismo es la afirmación absoluta de la libertad del hombre por sí misma; es la afirmación soberana de su voluntad al margen de la voluntad de Dios o incluso contra ella. Es, pues, un rechazo de la soberanía de Dios, que viene a ser sustituida por la de los hombres, es decir, en términos políticos, por una presunta soberanía del pueblo, normalmente manipulada por una minoría política, bancaria y mediática. Históricamente, el liberalismo es, pues, un modo de naturalismo militante, un ateísmo práctico, una rebelión contra Dios. Así lo describió ya muy claramente León XIII en su encíclica Libertas, de 1888. Tanto Pie como León XIII distinguieron grados muy diversos en el liberalismo, que algunos cristianos, por ejemplo, profesan solamente en referencia a la vida social y política. Pero también mostraron cómo la substancia del liberalismo vino a darse en todas sus muy diversas modalidades.

Por otra parte, es muy importante señalar que el liberalismo es el padre del socialismo y del comunismo. Ellos son sus hijos naturales, como Pío XI lo explica claramente en Divini Redemptoris, de 1937. Son todos de la misma sangre: “seréis como Dios, conocedores del bien y del mal” (Gén 3,5); “no queremos que Él reine sobre nosotros” (Lc 19,14). El Estado liberal, socialista o comunista, como forma política y cultural impuesta al pueblo de modo suave y sutil o violento y revolucionario, pero en todo caso diabólico, se constituye como una contra-Iglesia, apropiándose de todas las funciones del reinado de Cristo sobre la sociedad. Históricamente no surge así un Estado pagano, sino un Estado apóstata, pues nace en pueblos de secular filiación cristiana. Y no es, por lo tanto, un Estado neutral y simplemente laico, sino anti-cristiano, antiCristo.

Un mundo sinDios y contraDios se hace necesariamente anti-humano. Mons. Pie, en medio de un ambiente liberal tan generalizado, que afectaba a no pocos obispos, sacerdotes e intelectuales católicos, entendió perfectamente la condición tiránica congénita al naturalismo liberal, y lo que es más, se atrevió a denunciarla con toda fuerza. Vino a ser de este modo una luz en las tinieblas, y su enseñanza, lúcida y valiente, apoyó y preparó las preciosas encíclicas antiliberales de los Papas, afirmándose en su tiempo con muy pocos apoyos –uno de los principales fue el de Dom Guéranger, gran liturgista, pero también gran apologista: tanto que algunos le llamaban Dom Guerrier (Dom Guerrero)–.

Mons. Pie denunció a un mundo moderno que quería construirse sinDios, y por lo tanto, contraDios, como un mundo anti-humano. 

“So pretexto de escapar a la teocracia imaginaria de la Iglesia, hay que aclamar otra teocracia tan absoluta como ilegítima, la teocracia del César, jefe y árbitro de la religión, oráculo supremo de la doctrina y del derecho; teocracia renovada de los paganos, y más o menos realizada ya en el cisma y la herejía, en espera de que tenga su pleno advenimiento en el reino del pueblo sumo-sacerdote y del Estado-Dios, con que sueña la lógica implacable del socialismo. Es decir, a fin de cuentas, que la filosofía sin fe y sin ley ha pasado en adelante de las especulaciones al orden práctico, se ha constituido en reina del mundo, y ha dado a luz la política sin Dios.

La política así secularizada, tiene un nombre en el Evangelio: allí se la llama “el príncipe de este mundo”, el príncipe de este siglo (Jn 12,31; 1Cor 2,6-8), o bien asimismo “el poder del mal, el poder de la Bestia” (Ap 11,7; 13,4). Y este poder (…) con una rapidez de conquista que ni siquiera conoció el islamismo, este poder emancipado de Dios y de su Cristo, ha subyugado casi todo a su imperio, los hombres y las cosas, los tronos y las leyes, los príncipes y los pueblos” (III,515-516).

La prepotencia de la política sinDios no tiene límites

Y los católicos liberales, por oportunismo cómplice o por convicción errónea, se pliegan a ella, la aceptan y colaboran con ella, y por lo tanto, unen sus fuerzas con la de los agnósticos y ateos para rechazar en los Estados modernos –liberales, socialistas, comunistas, dictatoriales– todo vestigio de la Autoridad divina y de la realeza de Cristo. Sin ellos hubiera sido imposible una descristianización del Occidente tan rápida, extensa y profunda. Y es así como nace el Leviatán moderno, la Bestia política de poder absoluto:

“Nada admite que pueda sustraerse a su tiránica dictadura. Su proyecto consiste en el sometimiento de la tierra entera a su imperio: “dixit [Nabucodonosor] cogitationem suam in eo esse, ut omnem terram suo subjugaret imperio” (Jdt 2,3)”. De modo semejante, la Bestia política moderna “absorbió todo en su autocracia: religión, propiedad, autoridad paterna, corporaciones, leyes, costumbres, libertades, nada ha respetado… No deja en pie a ningún otro ídolo que a sí misma. Toda voz debe ponerse al unísono con su voz. Todo dogma, aun sobrenatural y revelado, acaba por ser un programa sedicioso si está en desacuerdo con sus teorías. Toda conciencia, aun la formada según la ley divina, debe dejarse remodelar y modificar por la conciencia y la ley de los tiempos modernos” (V,404-405).

En el mundo de la política, concretamente, el nombre de Dios se hace impronunciable –los mismos políticos “católicos” lo silencian sistemáticamente–. La Educación para la Ciudadanía será el catecismo obligatorio. Quien no reconozca, por ejemplo, que todas las variantes de la sexualidad son igualmente naturales será expulsado de la vida política –a no ser que guarde cautelosamente su convicción en un silencio absoluto–, podrá ser privado de su profesión docente e incluso penado como un delincuente. No se reconoce la posibilidad de la objeción de conciencia a un médico o a una enfermera que se nieguen a practicar un aborto. Y así sucede en tantas cuestiones. Sencillamente, es imposible que los derechos del hombre sean respetados cuando no se reconocen y respetan los derechos de Dios, en los que aquéllos hallan su defensa y fundamento.

El hombre moderno queda así despojado y embrutecido

“El orgullo humano había proclamado solemnemente la decadencia de la religión cristiana, y señalado el término próximo de su muerte. La filosofía suplantaría al Evangelio; el Estado dispensador de toda instrucción, sustituiría a la Iglesia; y el sacerdocio laico cumpliría por su parte el ministerio espiritual de las almas en lugar del viejo sacerdocio al que Cristo había dicho: 'id y enseñad'” (II,117-118). Dios ha muerto (Hegel, Nietzsche, Marx, etc.).

Los resultados históricos de estas enormes mentiras son, sin embargo, para la humanidad trágicos, brutales, degradantes, y confirman que el diablo es “mentiroso, es el padre de la mentira, y homicida desde el principio” (Jn 8,44). No se conocen en la historia siglos tan turbulentos y homicidas como los siglos XIX y XX. Millones y millones de homicidios en guerras y abortos… El hombre, rechazando la elevación deificante que le ofrece el Hijo de Dios hecho hombre, se hunde en abismos de imbecilidad y división, de fealdad, crueldad, mentira y muerte.

“Cuando la presencia de Cristo, que habitando en nosotros por la fe nos eleva a una altura divina, se debilita en nuestras almas, con ella se opaca necesariamente el rayo de luz eterna que constituye el principio de nuestra naturaleza inteligente y moral, de tal suerte que, por una correspondencia tan rigurosa como es real en Jesucristo la unión hipostática del hombre con el Verbo, allí donde el cristiano se eleva, el hombre se eleva con el cristiano, y allí donde el cristiano desciende, el hombre desciende con el cristiano. Si, pues, una sociedad dejase de ser cristiana, se vería cómo la humanidad declina, se desploma, se atrofia cada día más” (III, 635-636).

“Solo la verdad es amiga de los hombres y de las cosas. El error, como la maldad, mintiéndose primero a sí mismo, miente luego a los que seduce. Rechazando al Cristo que vino que los hombres tengan vida y la tengan con gran abundancia, toda herejía, y con mayor razón toda doctrina incrédula e impía, es ese “ladrón que no viene sino para robar, matar y destruir” (cf. Jn 10,10). (VII,216). “La maldad da muerte al malvado” (Sal 33,22).

“Bien dijo el Sabio: “vanos son por naturaleza aquellos hombres que carecen del conocimiento de Dios” (Sab 13,1)… No son verdaderamente hombres, sino sombras y fantasmas de hombres, de hombres que no se mantienen ya de pie, de hombres inconscientes, fugaces, incapaces ya de captar ni retener nada; generación condenada a la desgracia, que se limita a buscar sus salvadores entre los muertos, como si los muertos pudiesen ofrecer una esperanza de salvación. Si este pueblo es llevado cautivo, si es desmembrado, si es entregado a merced de todos los enemigos de fuera y de dentro, es porque su casa perdió la llave de toda sabiduría y el principio de toda fuerza, al perder el conocimiento de Dios” (VII,207-208).

El mundo sin Cristo se hunde en la miseria

Con admirable lucidez, el Obispo de Poitiers describió las miserias de una sociedad naturalista, liberal, laicista, relativista, “sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Ef 2,12). Y en varias ocasiones lo hace tomando del Evangelio como analogías fundamentales,

–el hijo pródigo (Lc 14,11-32; V,92), alejado del padre, caído en la miseria moral, hambriento, reducido al servicio de los cerdos, y sin que nadie mire por su bien;

–los ciegos y sordomudos sanados por Cristo, que no ven ni entienden la realidad, no oyen a Dios, han perdido el habla, la capacidad de comunicarse con Dios y con los hombres (VI,234-235);

–la mujer encorvada, incapaz de mirar hacia arriba, con su rostro hacia la tierra, como un animal, sujeta así por Satanás dieciocho años (Lc 13,10-17; VI,138-141);

–aquel muchacho endemoniado, que se tira al fuego y al agua, atormentándose a sí mismo (Mt 17,14-18; VIII,18). En este caso último, los apóstoles, por su poca fe, no han podido librarle de su cautividad diabólica. Es preciso que el padre del joven, y también los apóstoles, acudan a Cristo, el Señor, el único que tiene poder para sanar a los pecadores, ciegos, sordos, mudos y endemoniados de nuestro tiempo y de todos los tiempos.

Cuando un pueblo no da a Dios lo que le debe, es obligado a darlo todo al César, sea éste un rey o un emperador absoluto, un partido único comunista, nazi o fascista, una dictadura, o una democracia socialista o liberal, que todo lo invade, domina y regula. En el fondo, viene a ser lo mismo. Cuando un pueblo rechaza la soberanía del Señor y sacude su yugo, cuando el nombre mismo de Dios queda eliminado de la vida política y social, ciertamente cae bajo el dominio de la Bestia estatal apocalíptica. Y entonces, aquellos cristianos que acepten el sello de la Bestia en la frente y en la mano serán respetados y apreciados, vendrán a ser mundanos, es decir, apóstatas. Y aquellos otros que, con Cristo Rey, se empeñen en combatirla con la oración, la cruz y los medios que tengan a su alcance, serán perseguidos a muerte.
 

14 DE FEBRERO: SAN VALENTÍN, PRESBÍTERO Y MÁRTIR


San Valentín, presbítero y mártir

(✝ 270)

Entre los numerosos mártires que en tiempo del emperador Claudio derramaron su sangre por Jesucristo, fue uno San Valentín, presbítero; el cual estando en Roma el emperador, fue llevado a su presencia, maniatado y cargado de cadenas.

Luego que Claudio le vio le dijo con blandas palabras:

- ¿Por qué no quieres gozar de nuestra amistad, y prefieres ser amigo de los cristianos? Yo escuché que te alababan diciendo que eras un hombre sabio y cuerdo, pero te veo vano y supersticioso.

Respondió Valentín:

- Si conocieses el don de Dios, serías dichoso tú, y bienaventurada tu república; dejarías de lado los demonios y falsos dioses, y adorarías a Jesucristo, único Dios verdadero.

Oyendo esto un letrado que estaba presente gritó en alta voz:

- ¡Has blasfemado nuestros dioses!

Y como Valentín seguía hablando al emperador, llegó a ablandarle de manera que Capurnio, prefecto de la ciudad, exclamó a voces:

- ¿No veis como este hombre está engañando a nuestro príncipe? ¿Es posible que dejemos la religión que mamamos con la leche, y con la que nos criaron nuestros mayores?

Entonces Claudio, temiendo algún alboroto, mandó que retirasen a Valentín de su presencia, para que se le diese audiencia en otra parte, y que si no diese cuenta de sí, le castigasen como a sacrílego, y si la diese, no le condenasen.

Lo oyó, pues, en su casa, el teniente Asterio, y al entrar en ella, Valentín, oró a Dios diciendo:

- ¡Oh luz verdadera del mundo! Alumbrad a tantos hombres que viven ciegos en las tinieblas de la gentilidad. 

Al escuchar estas palabras, dijo el teniente:

- Si esto es así como lo dices, presto lo probaré: tengo una hija que hace dos años que está ciega. Si tú la alumbrares y dieres vista, creeremos que Cristo es luz y Dios verdadero.

Trajeron, pues, a la doncella, y poniendo Valentín las manos sobre sus ojos, le restituyó la vista.

Entonces Asterio y su mujer se echaron a los pies del santo, suplicándole que, ya que por su medio habían conocido a Cristo, les dijese lo que habían de hacer para salvarse. 

El santo les mandó hacer pedazos todos los ídolos que tenían y ayunar tres días y perdonar a todos los que los habían agraviado, y después bautizarse, y con esto se salvarían.

Asterio cumplió todo lo que le fue ordenado, y soltó a todos los fieles que tenían presos, y se bautizó con toda su familia, que eran cuarenta y seis personas.

Supo esto el emperador, y teniendo recelo de alguna gran perturbación en Roma, por razón de estado, mandó martirizar a todos con varios géneros de tormentos; y a San Valentín le hizo a palear y degollar en la vía Flaminia, donde el Papa Teodoro le dedicó su templo.


viernes, 13 de febrero de 2026

UNIDAD EN LA APOSTASÍA: EL PACTO ECUMÉNICO DE ITALIA

La jerarquía católica ha abandonado el extra Ecclesiam nulla salus que Cristo enseñó, en favor de un sentimental “acercamiento a todos”. 

Por Chris Jackson


La mentalidad de “iglesia del mundo” alcanzó su clímax en Italia este mes. En Bari se celebró el primer “Simposio de Iglesias Cristianas en Italia” (23 y 24 de enero de 2026), y líderes católicos, ortodoxos, anglicanos, luteranos, pentecostales y evangélicos firmaron un “pacto ecuménico” conjunto. El lenguaje del pacto es revelador

Como señala un informe, este acuerdo los compromete a “buscar el diálogo, el testimonio conjunto y una cooperación más estrecha” por el “bien común”. Enfatiza “promover valores cristianos auténticos en una sociedad cada vez más secular”, lo que en la práctica significa apoyar todas las causas liberales

De hecho, el pacto compromete específicamente a todos a “trabajar juntos por la justicia, la paz y la solidaridad”, centrándose en la protección de la dignidad humana, el diálogo entre religiones, la acogida de migrantes y marginados, la protección de la creación y la lucha contra el antisemitismo, la islamofobia o cualquier forma de discriminación religiosa.

En resumen, los católicos se han comprometido con la misma agenda que todas las ONG seculares, junto con herejes de todo tipo.

Notablemente, no se insiste en la verdad católica ni en la evangelización

Los “obispos” italianos se mostraron encantados de expresarse con frases altisonantes: “La verdadera unidad no anula las diferencias, sino que las transfigura en la comunión”, bromeó el metropolitano ortodoxo, y un pastor protestante elogió la “forma italiana de dialogar” como si el sincretismo fuera virtuoso. Incluso se invocó la profecía de Nicea. El “cardenal” Zuppi recordó a la multitud que los apóstoles soñaron con “un solo cuerpo y un solo Espíritu” (Ef 4,4) e instó a una “polifonía armoniosa” de creencias.

Para decirlo sin rodeos: la Iglesia italiana acaba de institucionalizar la apostasía. En lugar de llamar a los protestantes a Roma o convertir a los secularistas, hicieron un pacto para respetar el pluralismo y seguir juntos al mundo

Católicos y protestantes ahora rezarán al “espíritu” para que nos guíe a la “plena comunión”, no mediante el triunfo de la Iglesia sobre el error, sino mediante la feliz fusión de todas sus herejías

El nuevo documento incluso afirma el respeto a la secularidad y el diálogo con la sociedad (es decir, el Estado y la cultura), como si la misión de la Iglesia fuera congeniar con el mundo incrédulo en lugar de salvar almas.

En efecto, este es el fruto del ecumenismo descontrolado al estilo del Vaticano II. Una sinfonía pública italiana de “obispos” aplaudiéndose mutuamente por cooperar oficialmente en un “testimonio común” es la forma en que la iglesia conciliar responde a una crisis de fe: no reafirmando el dogma, sino rindiéndolo por completo

Los medios de comunicación luteranos y protestantes celebran abiertamente la firma, describiéndola como un “nuevo y audaz acuerdo” entre católicos y todos los demás cristianos.

Los católicos tradicionales lo ven como lo que es: la jerarquía católica ha abandonado el extra Ecclesiam nulla salus (fuera de la Iglesia no hay salvación) que Cristo enseñó, en favor de un sentimental “acercamiento a todos”

Incluso el humilde San Francisco de Asís (cuyo espíritu se evoca en algunos círculos vaticanos) se horrorizaría al ver a los “papas” unirse a cismáticos y herejes, en lugar de llamarlos de regreso a la santa Madre Iglesia.
 

COMULGAR DE RODILLAS EN CÓRDOBA (ARGENTINA)

Quien orondamente preside este post es Su Eminencia Reverendísima el cardenal Ángel Sixto Rossi, S.J., arzobispo de Córdoba y Viuda Madre de todas las viudas del Papa Francisco.

Por El Wanderer


Podemos verlo en el momento de distribuir la comunión durante la celebración de la Santa Misa que él mismo ha presidido. No usa casulla ni amito, aunque el palio no se lo saca ni para ducharse, no sea que alguien cuestione su autoridad. Ha utilizado vasos sagrados de cerámica, no ha usado atril o almohadón para el misal y el sacerdote que se ve al fondo no ha dudado en vestir su alba sobre un suéter negro de cuello de tortuga obesa que ni Michel Foucault se animaría a lucir. Es pocas palabras, en esta misa el cardenal arzobispo ha infringido un buen número de normas litúrgicas perfectamente establecidas en el misal romano promulgado por Pablo VI.

Sin embargo, cuando los fieles de la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Villa Allende, Córdoba, desean con la libertad que les brinda ese mismo misal comulgar de rodillas, son maltratados por el párroco, Andrés Rousseu Salet, hecho sobre la cual el cardenal Rossi guarda silencio.

La situación se repite desde hace varios años: destrato por parte del párroco y silencio por parte del arzobispado, cuando los fieles reclaman sinodalmente.

El hecho más grave ocurrió el pasado 8 de diciembre, cuando se negó la comunión a una niña con autismo que se arrodilló para recibir la eucaristía. Para ella, arrodillarse constituye un pilar fundamental de su fe y la situación por la que debió atravesar la afectó profundamente. Curioso que el sacerdote don Andrés, que es médico y se presenta como experto en bioética, no caiga en la cuenta de estos detalles. Él, además, que habla de la compasión como ejercicio sinodal de sanación.

Uno de los presentes acudió a hablar con el párroco y obtuvo como única respuesta “No me molestes con tonteras”. La madre de la niña, que es una buena católica y una buena madre, preguntó también al sacerdote las razones de su conducta y no obtuvo respuesta. Insistió a través de las redes sociales;, pero el buen párroco la bloqueó. Escribió al dicasterio de Culto Divino, al arzobispo de Córdoba y a la Nunciatura Apostólica. Nadie respondió a su pedido.

Lo mismo había ocurrido hace un año con otro feligrés de esa misma parroquia y oveja de ese mismo señor párroco: maltrato, y silencio por parte del arzobispo cuando se recurre a él. La sinodalidad y la parresía funcionan solamente cuando conviene al tiranuelo de turno.

Resulta cuanto menos curioso, que personajes como el cardenal Rossi, tan campechano él y descuidado en la cuestiones litúrgicas como vemos en la foto, sea tan injusto y hasta cruel cuando sus fieles le suplican solamente la posibilidad de recibir el Cuerpo del Señor de rodillas (Ah, había olvidado que está en comunión. No hay nada malo entonces…)

Creo que puede ser algo más grave que simple desaprensión el empeño que tienen los obispos argentinos en impedir que los fieles comulguen de rodillas o incluso en la boca. ¿Por qué ese tozudez? ¿Por qué provocar inútilmente conflictos cuando podrían evitarlos siendo compasivos y sinodales?
 

DIOS PROMUEVE EL CRECIMIENTO

El crecimiento espiritual es lo más importante, pero Dios también promueve el crecimiento en la prosperidad material humana honesta.

Por Michael Pakaluk


Todo argumenta a favor de que Dios está a favor del crecimiento, de modo que aquellos que dicen, en algún ámbito del bien, que Él favorece un crecimiento limitado o nulo, tienen la carga de la prueba. “En buena medida, apretada, remecida y rebosando” (Lucas 6:38) es el lenguaje de alguien que ama el crecimiento por encima del estancamiento.

Comienza desde los principios básicos. Dios es vida; la vida proviene de Dios; pero lo que vive crece; por lo tanto, lo que proviene de Dios crece.

Él quiere que la Iglesia crezca, usando una imagen sorprendente para expresar la proporción: de un grano de mostaza, del tamaño del punto al final de esta frase, crecerá hasta un árbol del tamaño de una casa, una proporción de aproximadamente 1 a 45.000.

Dios es luz, pero la luz se propaga. Decir, como los medievales, “bonum diffusivum sui” (el bien se propaga por sí mismo) es decir que el bien produce crecimiento. Cuando Jesús dijo: “Fuego he venido a traer a la tierra” (Lucas 12:49), anhelaba consumir, propagarse, alcanzar.

Él quiere que cada uno de nosotros florezca individualmente, es decir, que crezca y genere crecimiento. Las flores tienen el propósito de producir otras plantas. A un solo diente de león floreciente le sigue un campo de dientes de león. Él poda una planta que crece bien solo para que pueda crecer abundantemente (Juan 15:2).

Nos dice que nos hagamos como niños pequeños, es decir, como aquellos que están en la etapa de la vida marcada por el crecimiento más dramático, no “debéis volveros como ancianos en mecedoras”.

En las parábolas, sus múltiplos significan que la fecundidad que le agrada es de 30, 60 o 100 veces mayor (Marcos 4:20). El hombre sin crecimiento que no comprende a su Maestro enterrando su talento recibe un castigo severo (Mateo 25:25).

Su talento le es arrebatado y se le da al que tiene mucho, pues “a todo el que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, incluso lo que tiene se le quitará”, lo cual es un principio de aceleración o desaceleración. “Al ritmo de Dios” significa acelerar.

Él dice: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto” (Juan 12:24). Pero la planta típica de trigo tiene cinco tallos, y cada tallo tiene 22 semillas, una proporción de 1 a 110. Es la proporción que él estableció en la naturaleza, y la fórmula, presumiblemente, de un apostolado fructífero.

Le gusta la dispersión, que es un preludio del crecimiento. En su Gran Comisión (Mateo 28:19), Jesús les dijo a sus discípulos que se dispersaran y se convirtieran en naciones. Su Pueblo Elegido, dispersado de Jerusalén cuando los romanos la destruyeron en el año 70 d. C., se convirtió en grandes multitudes por toda Europa. Cualquier rebaño que no esté restringido a un lugar tiene libertad para expandirse y crecer.

Sí, el crecimiento espiritual es lo más importante, pero Dios también promueve el crecimiento en la prosperidad material humana honesta. Escuche el instinto de un buen corazón humano en la Proclamación de Acción de Gracias de Lincoln:

El año que se acerca a su fin ha estado colmado de bendiciones como campos fructíferos y cielos saludables. A estas bondades, las disfrutamos tan constantemente que solemos olvidar su origen y se han sumado otras de una naturaleza tan extraordinaria que no pueden dejar de penetrar y ablandar incluso el corazón habitualmente insensible a la providencia siempre vigilante de Dios Todopoderoso.

Las necesarias desviaciones de riqueza y fuerza de los campos de la industria pacífica hacia la defensa nacional no han detenido el arado, la lanzadera ni el barco; el hacha ha ampliado los límites de nuestros asentamientos, y las minas, tanto de hierro y carbón como de metales preciosos, han producido aún más abundantemente que antes. La población ha aumentado constantemente, a pesar de los daños causados en el campamento, el asedio y el campo de batalla; y el país, regocijándose con la conciencia de una mayor fuerza y vigor, puede esperar años de mayor libertad.

Un cristiano debe ser mejor que los paganos que alababan a sus dioses trayendo cornucopias. Después de todo, nos maravillamos de la Creación, que estrictamente es crecimiento infinito.

¿Acaso el mandato “Fructificad y multiplicaos” para los procreadores queda limitado por la norma de que dos no pueden tener más de dos hijos? 
Pero ellos no se habrían multiplicado más de lo que el hombre que devolvió un talento había multiplicado su donación. Supongamos entonces un aumento de la población. Pero Dios no puede razonablemente querer un fin sin querer los medios. De ello se deduce que la productividad material, la economía, también debe crecer.

San Ireneo, escribiendo en el año 180 d. C., habla de una generación anterior, que aprendió directamente de San Juan Evangelista, que Jesús dijo:

Vendrán días en que crecerán vides con diez mil sarmientos, y en cada sarmiento diez mil pámpanos, y en cada pámpano diez mil zarcillos, y en cada zarcillo diez mil racimos, y en cada racimo diez mil uvas; y cada uva, cuando sea prensada, producirá veinticinco medidas de vino... Asimismo también.... cada grano de trigo producirá cinco libras dobles de harina blanca limpia.

Los académicos rechazan esta atribución porque, según ellos, es fantasiosa. Pero los aviones y los superordenadores que llevamos en el bolsillo también son fantasiosos. ¿Qué lenguaje habrías utilizado para transmitir a los agricultores del año 30 d. C. lo que los economistas han denominado “el gran enriquecimiento”, ese crecimiento exponencial de las economías libres modernas?

No importa si lo que transmitió San Ireneo era genuino. Este gran santo —y los cristianos de entonces— creían claramente que era el tipo de cosas que diría el Señor, ese apasionado de la fecundidad y el crecimiento.

Insistimos en la moderación, el equilibrio y el balance, y con razón, pero, por supuesto, nunca hasta el punto de excluir un crecimiento sorprendente.