Cristóbal (también conocido como Cristopher della Guardia) fue asesinado en Toledo durante la Semana Santa de 1489 y su proclamación como Beato fue confirmada por el Santo Padre Pío VII en 1805.
Lo que sabemos del Santo Niño de la Guardia es que era un inocente chiquillo de tres a cuatro años y que entre febrero y marzo de 1489, varios judíos, atrayéndolo con engaños, lo raptaron y escondieron en el pueblo La Guardia (Toledo).
Los raptores, como se acercaba la semana en que los cristianos conmemoran la crucifixión de Jesús, a modo de sacrilegio, decidieron reproducir la forma de la Pasión de Jesús sobre el niño. Los verdugos lo condujeron a una de las cuevas que se abren en el accidentado terreno del término de La Guardia, en la noche del Viernes Santo de 1489, a la luz de una candela, y tapada la boca de la caverna con una manta o una capa, realizaron en el niño toda clase de torturas.
La sentencia inquisitorial condenatoria de uno de los cómplices describe que extendieron los brazos y piernas del niño en dos palos puestos a manera de cruz, le azotaron, escupieron y abofetearon, poniéndole una corona de hierbas espinosas en la cabeza, que también le colocaron las espaldas y plantas de los pies.
Finalmente, le vaciaron toda la sangre del cuerpo, y, abriéndole el pecho, le sacaron el corazón guardándolo en salmuera.
Una representación del Santo niño de la Guardia en un antiguo libro
Durante el crimen ritual, usaron una hostia consagrada, que, rescatada del equipaje de Jucé en el momento de su detención, se conserva aún en el Convento de Santo Tomás, en España, dentro de un envase a modo de relicario. Todos los participantes confesaron por separado la misma historia, con los mismos detalles y la misma narración de los hechos. Los relatos coincidían también con los registros que se tenían del estado del cuerpo del niño y la disposición de sus espantosas heridas.
Este crimen fue juzgado por el Santo Oficio de la Universidad de Salamanca. Ávila se convirtió en el epicentro de las crónicas de entonces. Las muchedumbres siguieron atentamente el desarrollo del caso y al saberse sus escalofriantes detalles, hubo varios intentos de revueltas antijudías que, afortunadamente para ellos, lograron ser detenidas por dictados reales.
Su culto comenzó muy temprano, pues a partir de 1501 se encuentran referencias a los santuarios constituidos en los lugares donde el tierno niño padeció o fue enterrado y La Guardia le tomó por Patrón. Desde 1580 se votó para que su fiesta se celebrase en adelante el 25 de septiembre de cada año. También las autoridades religiosas dieron reiteradas pruebas de devoción hacia el mártir; así el cardenal Siliceo, que en 1547 alegaba en abono de su Estatuto de limpieza la crucifixión de aquél, y el cabildo de la Iglesia primada, que en 1613 pedía a varios cardenales y a la Congregación de Ritos licencia para rezar al inocente mártir a lo menos en todo el arzobispado toledano. Al arzobispo Alonso de Fonseca se debe el encargo del antiguo retablo que se puso en la cueva de la crucifixión, así como a Lorenzana el haber mandado pintar, de la diestra mano de Bayéu, el martirio del niño en los claustros de la iglesia capitular. Consta asimismo de la admiración que le profesaron monarcas como Fernando V, Carlos I y Felipe II.
El Papa Pío VII canonizó al niño asesinado como San Cristofor, autorizando su culto a la Iglesia de Toledo. Existe una Ermita con en su honor y el pueblo de La Guardia guarda su memoria hasta nuestros días.
Su tragedia y su alma se recuerdan como la del “Santo Niño de La Guardia”. Se le atribuyen muchísimos milagros, como la devolución de la vista a su madre ciega, las cuatro curaciones obradas con ciertas personas de Alcázar de Consuegra al comenzar el 1492; un tullido, una mujer con la boca torcida hacía más de dieciocho años, un sordo total y una pobre ciega, aparte de otros mil prodigios referentes a niños quebrados y enfermos de todas clases cuya curación detallan los rótulos que sobre cada caso penden del santuario de La Guardia. La obra “Crónica de la Provincia de Castilla de la Orden de la SS. Trinidad” recopila nada menos que casi 600 milagros.
Hoy se conservan en la Ermita unos versos compuestos por Don Diego Gracian, secretario de Carlos V, en un viaje del emperador a la ermita; estos versos escritos en latín, traducidos dicen así:
Pasado con el cuchillo el tierno pecho,saliéndole la sangre apresurada,dijo el Niño: si en tanto amor estrechobuscas mi corazón, furia malvada,búscale al otro lado, no al derecho.
Dichos versos datan, de febrero de 1539, en que el “Emperador visitaba la Ermita”.
La Orden Trinitaria propagó su culto e incluso llegó a vestirle con el hábito de la Orden, pues el niño Cristóbal habría vestido el hábito trinitario por devoción de sus padres, cosa bastante frecuente en su momento.
Su iconografía lo representa crucificado y su fiesta es el día 25 de septiembre.
Una hermosa panorámica esférica dentro de la Ermita del Santo Niño aquí.
Documento: La verdad sobre el martirio del santo niño de la guardia, ó sea el proceso y quema (16 Noviemre, 1491) del judío Jucé Franco en Ávila por Fidel Fita
Reescribiendo la historia
A pesar de todas las evidencias y material documental real sobre este caso, los principales medios de comunicación hoy niegan estos hechos, hablan de “leyendas”, de “líbelo de sangre” (recordemos que un “líbelo” es una calumnia o difamación).
La principal “enciclopedia gratuita online”, es decir Wikipedia, dice sobre este caso:
Se denomina Santo Niño de La Guardia a una falsa acusación antisemita o libelo de sangre que narra el caso de un supuesto asesinato ritual de un niño a finales de la década de 1480 en la localidad española de La Guardia (Toledo), por el que fueron quemados en la hoguera en 1491 varios judíos (en realidad fueron 2 judíos) y judeoconversos. La condena se produjo aun cuando no se había encontrado cadáver alguno ni se había denunciado la desaparición de ningún niño, motivada por la animadversion a los judíos y conversos, que dio forma a la calumnia de la sangre ... Por este presunto crimen la Inquisición procesó a varios conversos, mientras que las autoridades civiles hicieron lo propio con dos judíos ... La mayoría de los historiadores considera que el niño de la Guardia nunca existió pero el proceso propició un clima antijudío ... Este supuesto crimen fue lo que dio impulso para dictar el decreto de expulsión de los judíos ... Durante el siglo XVI se desarrolló una leyenda hagiográfica acerca del Santo Niño, cuyo culto continúa celebrándose en La Guardia. En 2015, la archidiócesis de Madrid de la Iglesia católica publicó en su sitio oficial un opúsculo dando por cierta la existencia del niño y su martirio a manos de “once personajes; cinco eran judíos y seis judaizantes”, quien según el Arzobispado, lo crucificaron y le sacaron el corazón. La publicación se encontraba en línea en 2022. Durante la Edad Media europea fueron frecuentes las acusaciones falsas de este tipo contra los judíos... Se tenía por cierto que varios episodios semejantes se habían producido en España. Uno de los más conocidos fue la supuesta crucifixión del niño Santo Dominguito del Val, en Zaragoza en el siglo XIII ...”
(Las mentiras en letra itálica)
¿A quien deberíamos creer? ¿A la documentación conservada en archivos eclesiásticos? ¿O a quienes reescriben la historia para negar sus crímenes?






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