viernes, 18 de septiembre de 2026

MONSEÑOR VIGANÒ: “LA ESPOSA DE CRISTO ENTREGADA A SUS ENEMIGOS”

Bergoglio desmanteló el Papado con violencia; Prevost confiere a ese desmantelamiento una forma institucional, “ordenada”, casi tranquilizadora. 

Por monseñor Carlo Maria Viganò


Los Padres y los grandes comentaristas han visto en el katéchon (“aquel que retiene”) tanto al Imperio romano cristiano como, junto a él, a la autoridad de la Iglesia (y, de manera preeminente, a la autoridad del Papado), que durante siglos actuó como baluarte frente al mysterium iniquitatis. 

Dicha contención comenzó a debilitarse en el momento en que la jerarquía, con el concilio Vaticano II, renunció a ejercer su autoridad del modo querido por Cristo para buscar la reconciliación con el mundo, con el pensamiento moderno y con la Revolución. Desde entonces, quien debía haber contenido el mal comenzado, por el contrario,comenzó a favorecerlo.

León XIV se inserta en este proceso no como un innovador, sino como aquel que lo consolida y le da una apariencia presentable. Bergoglio desmanteló el Papado con violencia; Prevost confiere a ese desmantelamiento una forma institucional, “ordenada”, casi tranquilizadora. 

Su tarea —y creo que es perfectamente consciente de ello— consiste en hacer irreversible la sinodalidad, es decir, la “revolución permanente” que lleva al Concilio a sus últimas consecuencias, y en garantizar que la Iglesia Católica cese definitivamente de ser un obstáculo para el proyecto masónico y globalista. 

Cuando el Papa deja de ser freno para convertirse en un acelerador, la remoción del katéchon no es un evento futuro: es lo que está sucediendo ante nuestros ojos. 

Y el Señor nos ha advertido: “tunc revelabitur ille iniquus”. 

No lo digo con complacencia apocalíptica, sino con el dolor de un Obispo que ve a la Esposa de Cristo entregada a sus enemigos por quien debería defenderla.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Su Excelencia debería recordar las palabras del Papa Benedicto XVI en la Misa Inaugural de su Pontificado el 24 de abril del año 2005: "Rezad por mí para que no huya, por miedo, ante los lobos" (Homilia "in die initii Ministerii Petrini Romae Episcopi"). Su renuncia fué nula, por miedo (se cortó a la Santa Sede el sistema SWIFT días antes y se repuso después de la "renuncia" el 11 de febrero del año 2013). Más aún, la renuncia produce efecto en el mismo momento en que fué pronunciada y fué aplazada contra los cánones lo cual invalida tal renuncia (cfr. Mathaeus Conte a Coronata O.F.M.Cap. Institutiones Iuris Canonici, Roma 1947). Más aún, el título de Papa emérito no existe segun ambos Códigos (1917 y 1983) y declaró autorizadamente el Papa Juan Pablo II en 1994, en el Policlínico Gemelli.