martes, 6 de septiembre de 2022

SEGUNDA PARTE DEL LIBRO “VIDAS DE LOS HERMANOS”

Continuamos con la publicación de la Segunda Parte del antiguo librito (1928) escrito por el fraile dominico Paulino Álvarez O.P. (1850-1939) en el cual relata la vida de los Hermanos Dominicos.


SEGUNDA PARTE

DEL LIBRO INTITULADO

VIDAS DE LOS HERMANOS


La cual contiene del Bienaventurado

Domingo las cosas que no se hallan

en su Leyenda



CAPITULO I

DE LA FAMILIA SANTA DEL BIENAVENTURADO

 DOMINGO

No debe parecer superfluo, si aquellas cosas que por los compiladores de la leyenda de Nuestro Bienaventurado Padre Sto. Domingo fueron omitidas, las recogemos nosotros a manera de espigas escapadas de las manos de los cosecheros. Ante todo, pues, para indicio de su santidad y argumento de su vida perfecta, decimos que no sólo tuvo padres honestos y piadosos, sino también dos hermanos varones muy perfectos que en vida y en muerte, según se refiere, brillaron con milagros. Uno de ellos, sacerdote, entregado a obras de misericordia en un hospital, sacrificándose todo en obsequio de los pobres, se granjeó, como hombre querido de Dios, la gracia de los habitantes de la región en que vivió. El otro llamado Fr. Manés, hombre contemplativo y santo para Dios, después de servir largo tiempo en la Orden, murió santamente, y descansa en cierto monasterio de los monjes blancos en España, donde se esclareció por sus milagros. Es allí reputado Santo y honoríficamente custodiado junto al altar donde tiene su venerable sepulcro. Vivieron además santa y laudablemente en la Orden dos sobrinos del Santo Patriarca.


CAPITULO II

DE LA ALEGRE PACIENCIA CON QUE CONVIRTIÓ

A UN HEREJE

Anuncióse cierto día una conferencia pública con los herejes, a la cual se disponía a ir el Obispo de un lugar con pomposa comitiva y gran fausto de caballos. El Bienaventurado Domingo le dijo: "No así, Señor Padre, no conviene salir 
así contra tales enemigos. Los herejes han de ser convencidos con la humildad y otros ejemplos de virtudes, más bien que con aparato de exterior y fuerza de razones; y porque debe ser en algo temida la presente disputa, armémonos de devotas oraciones; sean la humildad nuestras insignias, descalzos los pies marchemos al lugar del combate". Creyó el Obispo al varón de Dios y dejada la caballería se descalzaron todos. Distaba el lugar muchas millas. Después de andar algún tiempo perdieron el camino y pidieron a uno que creían católico y era hereje, que se lo enseñase. "No sólo os lo enseñaré" -contestó- "sino que yo mismo os guiaré hasta allá"; y él, maligno, los llevó errantes por baldíos sembrados de zarzas y espinos que les despedazaron y cubrieron de sangre los pies y las piernas. 


Pero el siervo de Dios, sufriéndolo todo con gran paciencia y prorrumpiendo en alegres alabanzas de Dios, exhortaba a todos a la misma paciencia y alabanzas y les decía: "Confiad, carísimos, y esperad en el Señor; nuestros pecados ya son expiados por la sangre, la victoria es segura". El hereje, que veía aquella admirable constancia del Santo y la alegre paciencia de todos, compungido al instante y convertido su corazón, descubrió de propia boca su malicia y fraude, abjuró la herejía delante de todos y los llevó a lugar destinado, donde todo les sucedió prósperamente.


CAPÍTULO III

DE LOS NÁUFRAGOS POR SU ORACIÓN

 RESUCITADOS

Un antiguo y honrado vecino de Caturco, por nombre Pedro de Salvarriacho, contó a los Hermanos, dispuesto a jurarlo, que hallándose él con el Conde Simón de Montfort en el sitio de Tolosa, habían llegado unos peregrinos de Inglaterra que iban a visitar el sepulcro del apóstol Santiago, los cuales, por no entrar en Tolosa a causa del entredicho, tomaron una pequeña barca para pasar el río. Con tan excesivo peso (eran cerca de cuarenta los peregrinos) hundióse la barca y quedaron todos sumergidos sin vérseles ni aún la cabeza. El Bienaventurado Domingo, que se hallaba orando en la iglesia de San Antonio, próxima al río, salió al clamor de los que perecían y del ejército que los miraba, y visto el peligro, postrado todo el cuerpo en tierra, extendidas a manera de cruz las manos, llorando amarguísimamente, de corazón y con la boca invocó a Dios, y con cierta piadosa confianza le mandó que a los peregrinos librase de la muerte. Levantóse enseguida, se acercó a la orilla del río, llamólos de entre las olas y les mandó que inmediatamente subiesen y se quedasen quietos. 


¡Cosa portentosa! A vista de los cruzados y muchos otros que a tan triste espectáculo estaban presentes, los peregrinos aparecen todos sobre las olas y sobre ellas se sientan como en tierra seca, cada uno en el lugar a donde las aguas le habían arrastrado. Corrieron entonces los que por allí estaban y alargándoles astas y lanzas, las extrajeron a todos sanos y salvos.


CAPITULO IV

DE SUS LIBROS CAÍDOS EN EL AGUA Y DESPUÉS DE

TRES DÍAS SACADOS ILESOS CON UN ANZUELO

Sucedió un día, por el mismo país de Tolosa, que vadeando el Bienaventurado Domingo el río llamado Ariege, como lo hacía frecuentemente a causa de su continua predicación, al querer ceñirse la ropa se le cayeron en medio del río los libros que en el seno llevaba. Alabando a Dios, llegó a la casa de una bondadosa matrona que solía hospedarle y por los méritos de su santidad sobre manera le veneraba. Y como la dijese la pérdida de sus libros, entristecióse no poco dicha matrona. Díjole entonces el Santo: "No tengáis pena, madre, que conviene sufrir con paciencia lo que Dios contra nosotros dispone". Tres días después fue un pescador al lugar donde los libros habían caído, tendió su cuerda y creyendo sacar un pez grande, sacó dichos libros, tan intactos como si en un armario con gran esmero hubieran sido guardados. Cosa sorprendente, pues no estaban envueltos ni en cuero, ni en paño encerado, ni en cosa alguna. Con gozo grande recibió la señora los libros y los entregó al Bienaventurado Padre.


CAPITULO V

DEL VINO AUMENTADO

Por aquella misma región sucedió otro día que caminando el Santo con muchos Religiosos, y llegada la hora de comer y no teniendo más vino que lo que cabía en una tacita, compadecido de los Hermanos, porque algunos había criados en el siglo con mucha delicadeza, a los cuales era cosa grave comer sin vino, mandó poner en un gran vaso lo poco que había (apenas sí cubría el fondo del vaso) y que encima echasen agua hasta llenarlo. 


Hiciéronlo así, como les mandaba y después de beber dijeron que nunca tan buen vino habían probado. Eran ocho los que bebieron, y bebiendo todos con abundancia, aún sobró. Refirió estos dos milagros Fr. Guillermo Pelisso.


CAPÍTULO VI

DE LA LLUVIA QUE EL SEÑOR IMPETRÓ

Por el tiempo en que el Bienaventurado Domingo recibió la casa de Segovia en España, predicaba un día extramuros de la ciudad ante un numeroso pueblo que allí se había reunido. No ignoraba él la mucha tristeza que el pueblo sentía por falta de lluvia, pues era ya cerca de la Navidad del Señor y por no tener agua no habían comenzado a sembrar los labradores. 


Después del Exordio de su sermón, divinamente inspirado, el varón de Dios prorrumpió en estas palabras: "No temáis, hermanos; confiad en la misericordia de Dios; pues hoy mismo se volverá en gozo vuestra tristeza mandándonos abundante lluvia". Ni el menor indicio aparecía en aquel momento de la próxima lluvia: el aire puro brillaba inundado de las claridades del sol, sin mancilla de nube. Mas no había concluido su sermón, cuando descendió tanta y tan vehemente lluvia que por la inundación de las aguas apenas podían tornar a la ciudad. Diéronse por todo el pueblo gracias a Dios que hace maravillas y que tan velozmente había cumplido la promesa de su siervo Domingo.


CAPITULO VII

DEL QUE IMPEDÍA SU SERMÓN, CUYA MUERTE PREDIJO

En aquellos mismos días, queriendo el Santo predicar la palabra de Dios en el concejo de dicha ciudad, un día festivo, después que todos los concurrentes oyeron leer las cartas reales que por entonces había recibido, díjoles: "Oído habéis, hermanos míos, los edictos de un rey mortal y terreno, ahora escuchar las órdenes del celestial y eterno". A esta expresión, un hombre noble según el fausto del siglo y lleno de orgullo, no contento con despreciar la palabra del Santo, prorrumpió en palabras de indignación diciendo: "¿Es sufrible que ese hablador nos tenga con sus sermones todo el día sin dejarnos comer?", dijo, y al momento subió a su caballo y murmurando se fue a su casa que estaba cerca. El Bienaventurado Domingo contestó: "Ahora os vais; pero no pasará un año sin que el caballo que hoy montáis carezca del actual dueño, pues vendrá un día en el cual, antes que lleguéis al castillo que habéis construido moriréis a mano armada". Confirmó el suceso haber sido pronunciada la sentencia de Dios esta palabra, pues no había transcurrido aún el año, cuando al pasar aquel noble por el mismo sitio en dirección al castillo, fue con su hijo y un sobrino atrozmente asesinado.


CAPITULO VIII

DEL HERMANO PARA QUIEN OBTUVO PAN DEL CIELO

Después de esto volvió a Italia el glorioso Padre acompañado de un converso llamado Fr. Juan, el cual de tal manera comenzó a desfallecer de hambre, al pasar los Alpes de Lombardía, que ni un solo paso podía dar ni por el cansancio levantarse del suelo. Viéndole así el Padre le dijo:

- "Que es esto, hijo mío, que no puedes andar?"

- Padre Santo, el hambre me ha invadido

- Haz un esfuerzo, hijo, caminaremos poco a poco hasta llegar a un pueblo donde podamos hallar algún alimento".

Y como le respondiese que de ninguna manera podía andar, que por todos lados se caía, movido el varón de Dios de aquella piedad que estaba lleno, y compadecido del Hermano, acudió al acostumbrado refugio y oró brevemente al Señor. Vuelto enseguida al Hermano le dijo: "levántate, hijo, y vé a aquel sitio, y lo que allí encontrares, tráelo". Levantóse, aunque con mucho trabajo, y llegándose de la manera que pudo al lugar señalado, distante como un tiro de piedra, halló un blanquísimo pan envuelto en manteles blanquísimos: lo cogió, volvió al Santo de Dios y por su mandato comió de él hasta recobrar las fuerzas. Preguntado después de comer, si podía caminar, contestó que sin dificultad alguna, cuando antes no podía moverse. “Levántate, pues, hijo, y el pan restante, envuelto en los manteles, devuélvelo al sitio donde lo has encontrado”. Hízolo así y emprendieron de nuevo el camino. Andando ya un poco, vuelto en sí el Hermano, comenzó a decirse: “Dios mío! ¿quien puso el pan allí, o de donde fue traído? ¡Y yo, tonto y ciego, nada procuré averiguar...! Dígame, Padre Santo, ¿de donde fue traído aquel pan, o quien lo puso allí? Entonces el verdadero amador y guardador de la humildad preguntó al Hermano diciendo: 

-“¿Comiste, hijo, lo suficiente?”

- Sí, Padre.

- Pues si así es, da gracias a Dios como es debido y no preguntes más”.

Volviendo después a España Fr. Juan, lo refirió todo a los Hermanos. Fué más tarde asociado a los Religiosos que por mandato del Señor Papa marcharon a predicar la fe católica al África, y al llegar a Marruecos murió en el Señor, consumada felizmente su carrera.



 CAPITULO IX

 DE LA TÚNICA SUYA QUE CONTUVO EL FUEGO

Hallándose en la ciudad de Segovia quitóse cierto día el Santo de Dios Domingo una túnica de saco que en lugar de cilicio llevaba, por haber encontrado otro cilicio asperísimo y punzante como era su deseo. La mujer en cuya casa se hospedaba, muy devota de Dios, cogió con mucha devoción aquella áspera túnica, y con gran cuidado, más que si fuera púrpura de reyes, la guardó entre sus más preciosas alhajas en un cofre. Sucedió, pues, que saliendo ella a un negocio y dejando la casa sola y cerrada y el fuego en el hogar encendido, al volver encontró incendiado cuanto en el pavimento había, menos el arca, aunque de madera, donde estaba la túnica del Santo; la cual arca en medio del fuego no solo no se había quemado, más ni siquiera ahumado. Estupefacta la mujer de tal maravilla, dio primeramente gracias a Dios y a su huésped, el Bienaventurado Domingo, que con la túnica había salvado todos los intereses en la misma arca guardados, y cortando después las mangas entregó lo restante a los Religiosos para que lo guardasen, como efectivamente lo guardan entre las reliquias del convento.


CAPITULO X

QUE POR DON DE DIOS HABLÓ ALEMÁN

En un viaje que de Tolosa a París hacía el mismo Bienaventurado Padre en compañía de Fr. Bertrán, hombre devoto y Santo, fué el primer Prior de los Hermanos de Provenza, después de pernoctar devotamente en la Iglesia de Nuestra Señora de Rocamadour, encontraron por la mañana a unos peregrinos alemanes, los cuales, atraídos de los salmos y letanías que el Santo y su compañero iban cantando, se agregaron con devoción a ellos y al llegar a la ciudad los convidaron y según su costumbre los cuidaron generosamente. Después de cuatro días continuos de caminar juntos recibiendo tales agasajos, dijo a su socio el Bienaventurado Domingo: “Fr. Bertrán, de veras me remuerde la conciencia que recibamos de estos peregrinos tantos beneficios temporales y nosotros no les correspondamos con los espirituales. Si bien te parece arrodillémonos y pidamos al Señor que nos dé a entender y hablar su lengua para anunciarles como podamos a Jesucrito”. Hiciéronlo así, y con asombro de los peregrinos comenzaron a hablarles en su lengua, y por otros cuatro días continuaron conversando del Señor Jesús, hasta llegar a Orleans, donde los alemanes, que querían ir a Chartres, se despidieron de ellos en la carretera de París y humildemente se encomendaron a sus oraciones. Al día siguiente dijo el Bienaventurado Padre a Fr. Bertrán: “Ya ves, Hermano, que vamos a entrar en París; si aquellos Hermanos saben el milagro que el Señor nos hizo van a creernos santos siendo pecadores; y si llegase a oídos de los seglares estaremos expuestos a mucha vanidad; te prohíbo pues, en virtud de santa obediencia, que lo digas mientras yo viva”. Así lo hizo Fr. Bertrán; más después de la muerte del Bienaventurado Padre lo contó, lo cual aquí se escribe, a los devotos Hermanos.

- Esto significa aquel responsorio que dice: Lingua verba transformat varia, etc.


CAPITULO XI

DEL FERVOR DE SU ORACIÓN CON QUE A UN HERMANO QUE SE IBA REDUJO A LA ORDEN

Recibió una vez el Bienaventurado Domingo a un joven de la Pulla, por nombre Fr. Tomás de Smicella, a quien por su inocencia y candor amaba tanto, que muchos le llamaban el fraile o el hijo del Bienaventurado Padre. Aprovechando una oportunidad le cogieron cierto día unos estudiantes compañeros suyos, satélites del diablo, y por violencia y el engaño le llevaron a una villa donde le despojaron de sus hábitos y le pusieron un vestido seglar que allí tenían preparado. Cuando esto pasaba, corren los Hermanos al Bienaventurado Domingo y le dicen: “Padre, que llevan a vuestro fraile al siglo”. Acudió el Santo a la oración sin decirles que corrieran a buscarlo, ni cosa alguna; entró en la Iglesia despreciando todo humano auxilio, y postrado ante el altar invocó la misericordia de Dios. Y no en vano, pues el resultado comprobó la fuerza de su oración. Apenas el joven sintió la camisa sobre sus carnes, cuando empezó a clamar diciendo: “¡Que me quemo! ¡Que me abraso todo!” Y no hubo manera de hacerlo callar y aquietarse hasta que, arrojada la túnica de lienzo y vestida la de lana y demás hábitos religiosos, fue vuelto al claustro. Vivió después en la Orden mucho tiempo, y en todas partes muy querido y fue dotado de muchas gracias.


CAPITULO XII

DEL NIÑO RESUCITADO Y DE SU MADRE LIBRADA DE LAS CUARTANAS

Viajando el mismo Padre por Francia, en dirección a París, llegó al pueblo de Chatillón donde un hijo de la hermana del capellán de aquel lugar, en cuya casa estaba el Santo hospedado, cayó del terrado quedando muerto en el acto. Los padres le lloraban inconsolables, de los cuales compadecido el Bienaventurado Domingo, se puso con lágrimas en oración, y vuelto después al niño, le tomo y presentó a su madre sano y bueno. 


Convirtióse en júbilo la tristeza, e hizo un gran convite al sacerdote, tío del resucitado, al cual fueron invitados muchos temerosos de Dios. Como la madre del niño no probase las anguilas que todos los demás comían, porque padecía cuartanas, tomó el Santo una tajada, hizo sobre ella una cruz y en nombre de Cristo se la dio diciendo: “Come en virtud del Salvador”. Comió la mujer y se vio libre de toda calentura.


CAPITULO XIII

DE CÓMO, CERRADAS LAS PUERTAS, ENTRÓ DOS VECES EN EL CONVENTO

Cierta vez que el Bienaventurado Domingo llegó muy avanzada la noche a un convento de gran observancia, cuando ya todos los Religiosos estaban acostados, temiendo incomodarlos lo mas mínimo, postrado ante la puerta con su compañero, rogó al Señor que sin molestar a nadie le socorriese en aquella necesidad. ¡Cosa admirable! Tal como estaban afuera, postrados de rodillas, así de repente se hallaron adentro.

Lo mismo le sucedió cuando combatía con los herejes en compañía de un lego cisterciense (del cual se refieren muchos y memorables prodigios de santidad); que deseando entrar de noche en una iglesia que estaba cerrada, oraron afuera y se vieron adentro, según la voluntad del Señor, donde pasaron en oración toda la noche.


CAPITULO XIV

DEL DIABLO QUE LE ARROJÓ UNA PIEDRA SIN LOGRAR DISTRAERLE DE LA ORACIÓN

Una noche que el Santo con mucha devoción oraba postrado en el pavimento de la iglesia (1), envidioso el diablo y lleno de coraje por tanto fervor, cogió una piedra de gran peso, y desde lo alto de la bóveda se la arrojó con tal furia, que resonó terriblemente por toda la iglesia, sin que con esto pudiese distraerle el ánimo. Pasó la piedra rozando el capuz del Santo, pero él no hizo más caso que si cayese una paja. Y el diablo, no pudiendo sufrir tanta virtud, lanzó un aullido espantoso, y lleno de confusión huyó.

La “piedra diaboli”, sobre la que aún pueden verse los agujeros dejados por las garras del diablo, fue colocada sobre una columnita a la vista de todos, tal vez para recordar que el bien siempre triunfa sobre el mal.

(1) Iglesia de Santa Sabina en Roma, donde todavía se conserva la piedra que al Santo arrojó el demonio.


CAPITULO XV

DEL DEMONIO QUE UNA NOCHE LE HIZO QUEBRANTAR EL SILENCIO

Tenía por costumbre el Santo pasar la noche, no en la celda, que no tenía, ni cama para dormir, sino en la iglesia. Estando, pues, en oración una noche cuando los Hermanos descansaban, vino el diablo en figura de un Hermano y se puso también a orar. Vióle el Bienaventurado Domingo, y muy extrañado de que después del toque de la campana a dormir quedase uno en la iglesia, hízole con la mano señas para que fuese a descansar, como en efecto lo hizo, inclinando la cabeza aquel falso Hermano. Después de los maitines, a media noche encargó que nadie en tocando a retiro volviera a quedarse en la iglesia; y lo repitió por tres noches seguidas. La tercera noche, fingiendo como siempre aquel falso Hermano su oración, se le acercó el Bienaventurado Domingo y con palabras severas le increpó diciendo: “¿Qué inobediencia es esta? ¿No he dicho repetidas veces que nadie quede en la iglesia? Tres noches van ya que te hallo aquí”.  Soltando entonces el otro una carcajada dijo: “Ahora sí que te hecho quebrantar el silencio”. Al cual el siervo de Dios, conociendo su astucia, respondió con aire: “No te ufanes tú, miserable, de lo que no te aprovecha. ¿No sabes que yo estoy sobre el silencio y que puedo hablar cuando me parezca? En esto no me engañas”. A esto huyó Satanás derrotado.


CAPITULO XVI

DEL DEMONIO QUE EL SANTO VIO RECORRIENDO LAS OFICINAS

Muchos de los antiguos en la Orden y personas muy fidedignas, contaban que había encontrado una vez al diablo el santo de Dios Domingo, recorriendo todos los sitios del convento, al cual como le preguntase por que había venido, respondió: “Por la ganancia que recibo”. Llevándole el Santo al dormitorio le dijo: 

- ¿Qué ganas aquí?

- Algo gano -contestó- porque hago que los Hermanos o duerman demasiado y se  levanten tarde, y así pierdan algo del oficio divino, o les mando ilusiones pésimas y estímulos de la carne.

Llevóle después a la iglesia y le dijo:

- ¿Qué ganas en tan santo lugar?

- ¡Oh, a cuántos hice venir tarde, y salir pronto, y olvidarse a veces de sí mismos!

Hízole el Santo Padre ir al refectorio y le preguntó:

- ¿En qué los tientas aquí?

Saltando de mesa en mesa dijo:

- Quien por más, quien por menos.

Condújole luego al locutorio y le dijo:

- Y aquí, ¿qué ganas?

Contestó él con algazara:

- Este lugar es todo mío: aquí las chanzas, las quejas y las palabras vanas.


Dirigiéndose al fin al capítulo, reculaba el demonio, miraba con horror aquel lugar y no quería acercarse. Y como le preguntase el varón de Dios Domingo por qué hacia aquello contestó:

- Porque cuanto gano en los otros sitios todo lo pierdo aquí, especialmente cuando hay justicia en el que corrige y penitencia en el corregido; de suerte que este lugar es mi infierno: pues aquí se amonestan los Hermanos, aquí se confiesan, aquí se acusan, aquí se disciplinan, aquí se absuelven. Esta es la oficina que sobremanera odio y más que todas detesto.


CAPITULO XVII

DE LA CARTA QUE AL DIABLO ARREBATO

Otra vez, de noche en la iglesia, vio el Bienaventurado Padre Domingo al diablo que en sus manos de hierro, con dedos como garfios, tenía un papel que se puso a leer junto a la lámpara. Se aproximó el Santo y le preguntó: “¿Qué lees?” - “Los pecados de tus frailes”, contestó. Cogióle entonces el papel por un lado y tiró de él para quitárselo y leerlo; pero el diablo también tiraba. “Suéltalo en nombre de Dios”, le dijo el Padre. -Hízolo así el diablo a más no poder. Enteróse el Santo del contenido, y corrigió enseguida a los Hermanos de aquellas
faltas.


Capítulos anteriores:

Primera Parte:
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo IV
Capítulo V


LA ENSEÑANZA DE LA IGLESIA SOBRE LA SEXUALIDAD HUMANA EN ENTORNOS EDUCATIVOS

Publicamos el Documento dado a conocer por el obispo Donald DeGroodde, de la Diócesis de Sioux Falls (Dakota del Sur), el cual ha enfurecido al jesuita pro lgbt, James Martin.


LA ENSEÑANZA DE LA IGLESIA SOBRE

LA SEXUALIDAD HUMANA

EN ENTORNOS EDUCATIVOS


Justificación de una política

Todas las entidades de la Iglesia Católica son creadas con el propósito de promover la misión salvadora de Jesucristo y deben operar de acuerdo con la verdad revelada por Dios, tanto en la ley natural como en la revelación divina. En particular, los ministerios de enseñanza de la Iglesia deben permanecer en la plenitud de la verdad para llevar a cabo su propia misión:
Como la verdadera educación debe procurar la formación integral de la persona humana, en orden a su fin último y, simultáneamente, al bien común de la sociedad, los niños y los jóvenes han de ser educados de manera que puedan desarrollar armónicamente sus dotes físicas, morales e intelectuales, adquieran un sentido más perfecto de la responsabilidad y un uso recto de la libertad, y se preparen a participar activamente en la vida social (Código de Derecho Canónico, c. 795).
Estas verdades se extienden a todas las facetas de nuestra vida, incluida -y quizás especialmente- nuestra sexualidad.

En relación con la sexualidad y la identidad sexual, el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) afirma: «Creando al hombre “varón y mujer”, Dios da la dignidad personal de igual modo al hombre y a la mujer» (CIC 2334). Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual (CIC 2360-2363). La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados (Código de Derecho Canónico 1055). Por lo tanto, todos los fieles de Cristo son llamados a una vida casta según su estado de vida particular (CIC 2348).

El papa Francisco ha subrayado repetidamente la importancia de una comprensión adecuada de nuestra sexualidad, advirtiendo del desafío que suponen "las diversas formas de una ideología de género que niega la diferencia y la reciprocidad en la naturaleza de un hombre y una mujer y concibe una sociedad sin diferencias sexuales" (Carta Encíclica Amoris Laetitia, #56). El papa Francisco señala además que "el sexo biológico y el papel sociocultural del sexo (género) pueden distinguirse pero no separarse", y que aunque siempre debemos "comprender la debilidad humana y las complejidades de la vida", eso no nos obliga a "aceptar ideologías que intentan separar lo que son aspectos inseparables de la realidad" (ibíd.).

En última instancia, "somos criaturas y no omnipotentes", y debemos aceptar y respetar nuestra humanidad "tal como fue creada" (ibíd.; véase también Génesis 1,27, Mateo 19,4 y Marcos 10,6). A continuación, el santo padre subraya que "hay que ayudar a los jóvenes a aceptar su propio cuerpo tal como fue creado", para que "podamos aceptar con alegría los dones específicos de otro hombre o mujer, obra de Dios Creador" (Amoris Laetitia#285).

Como señala el papa Francisco, debemos respetar siempre la sagrada dignidad de cada persona, pero eso no significa que la Iglesia deba aceptar las nociones confusas de la ideología de género. No debemos rebajar la sinceridad y la lucha de aquellos que experimentan atracción por el mismo sexo o que sienten que su verdadera identidad de género es diferente de su sexo biológico. Por el contrario, tratamos de acompañarles en su camino de la vida, ofreciéndoles la luz del Evangelio mientras tratan de encontrar su camino.

Estas verdades no se basan únicamente en la fe, sino que también se pueden conocer mediante el uso de los sentidos y de la recta razón (papa Juan Pablo II, Fides et Ratio, #22). No servimos a nadie falsificando la verdad, porque sólo la verdad nos libera para la vida plena que Dios ofrece a cada uno de nosotros. Por lo tanto, cuando una persona experimenta atracción por el mismo sexo o alguna forma de disforia de género, tales luchas no cambian el hecho biológico de cómo Dios creó a esa persona, y sería falso que la Iglesia Católica o nuestras escuelas católicas pretendieran lo contrario.

Las políticas de nuestras parroquias y escuelas católicas, por lo tanto, deben reflejar estas verdades fundamentales. Se espera que todos los estudiantes, padres, empleados e invitados a las instalaciones de las parroquias y escuelas católicas respeten estas políticas como condición de su presencia en las instalaciones de las escuelas católicas. 

En última instancia, las siguientes expectativas y límites son una recopilación de lo que la Iglesia nos enseña para el mejor interés de sus hijos y los niños confiados al cuidado de los ministerios de la Iglesia.


Política: Afirmación de nuestra sexualidad humana

Intimidación/acoso/violencia y sexualidad humana

Todas las personas tienen una dignidad humana inherente y, por lo tanto, merecen un respeto innato como personas. La intimidación, el acoso, las amenazas o los actos de violencia contra cualquier estudiante basados en el sexo percibido de ese estudiante, la atracción por el mismo sexo, o la identidad de género percibida, no serán tolerados.

Castidad

Todas las personas están llamadas a la castidad de acuerdo con su estado de vida. Para propósitos del ambiente escolar, la castidad también abarca la modestia en el lenguaje, la apariencia, la vestimenta y el comportamiento. En consecuencia, las muestras de afecto romántico o sexual no están generalmente permitidas en la escuela.

Orientación sexual y atracción por el mismo sexo

Los estudiantes no pueden defender, celebrar o expresar la atracción hacia el mismo sexo de manera que cause confusión o distracción en el contexto de las clases, actividades o eventos de la escuela católica. Cuando se hable de la homosexualidad o las inclinaciones homosexuales, se prefiere el uso del término "atracción por el mismo sexo", ya que es una descripción más apropiada de acuerdo con las verdades de la fe y la moral católica. Para los propósitos de esta política, abogar por las uniones civiles entre individuos del mismo sexo y/o los derechos civiles para las personas que participan en esa unión se considerará equivalente a abogar por las personas que experimentan atracción por el mismo sexo.

Disforia de género (transexualidad)

Los estudiantes no pueden defender, celebrar o expresar el transgenerismo de tal manera que cause confusión o distracción en el contexto de las clases, actividades o eventos de la escuela católica (Cf. Educación Católica, Hombre y Mujer los creó, #30-32, 2019).

Todas las políticas reflejarán las consideraciones apropiadas para los individuos que experimentan disforia de género. Sin embargo, estas adaptaciones se mantendrán dentro de límites estrictos. En la medida de lo posible, estos límites deben darse a conocer a todos los padres para que puedan tomar decisiones informadas mientras vivan con su hijo que experimenta disforia de género.

Véanse también los apéndices que acompañan a este documento, en los que se dan directrices más específicas sobre las adaptaciones limitadas que deben ofrecerse a las personas que sufren disforia de género en las parroquias y escuelas.

Documentación

Los registros sacramentales, certificados, diplomas, expedientes académicos y cualquier otro documento oficial de la parroquia o escuela parroquial se emitirán de conformidad con sexo biológico del alumno, tal como se determina desde la concepción y se manifiesta en el nacimiento y en el momento de la matriculación del alumno.

Los documentos oficiales de la escuela son también documentos históricos y, como tales, deben reflejar con exactitud el nombre y la identidad del alumno/alumna durante el tiempo en que estuvo matriculado y se graduó en la escuela. Si después de la graduación un ex alumno cambia legalmente su nombre, por cualquier razón, y solicita nuevas versiones de sus documentos escolares oficiales, los documentos escolares oficiales pueden ser emitidos en el siguiente formato: "Nombre original, n.k.a. (Ahora se conoce como) Nuevo nombre legal".


Definiciones

Para todas las políticas de la Diócesis de Sioux Falls, se aplican las siguientes definiciones:

- El género es la identidad de una persona como hombre o mujer y está en armonía con su sexo biológico de nacimiento; para los propósitos de estas directrices, el género no implica de ninguna manera una actitud, sentimiento o comportamiento que la cultura atribuye a un sexo biológico.

- La disforia de género o trastorno de identidad de género es la condición psiquiátrica o psicológica de experimentar un fuerte deseo de ser una persona del género opuesto.

- La identidad es lo que somos a los ojos de Dios.

- El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer para toda la vida, para el bien de los cónyuges y de la sociedad, y la procreación y educación de los hijos.

- El sexo es la condición biológica de ser hombre o mujer determinada desde la concepción y que se manifiesta al nacer; recibimos nuestro sexo al ser creados como un don de Dios que nos hace a su a su imagen y semejanza.

- La identidad sexual se refiere al hecho objetivo de que estamos arraigados en nuestra naturaleza como persona femenina o masculina.

- La transición se refiere a un individuo que ha iniciado un proceso por el cual se somete a cambios físicos y de otra índole para representar externamente un cambio en su género. A menudo los individuos se identifican como "en transición" cuando en realidad todavía están discerniendo si seguir sentimientos internos que albergan y someterse a los cambios físicos.

- Transición se refiere a un individuo que siente que ha completado un proceso de cambiar su apariencia física y su estilo de vida y se declara públicamente como del género opuesto.

- Estilo de vida transgénero se refiere a un individuo que demuestra regular y públicamente comportamientos que son consistentes con el otro género o que violan las normas culturales de conducta personal.

- La transexualidad se refiere a la creencia de que un individuo tiene la capacidad de cambiar su género. Esta creencia es incompatible con nuestra realidad antropológica como seres humanos, y tiene consecuencias morales importantes.


Orientación pastoral esencial para los administradores en la aplicación de estas políticas:

● Todas las personas son hijos de Dios que merecen respeto y deben ser tratadas con caridad y dignidad.

● Esta política no pretende servir de base para juzgar a los demás. Por el contrario, se ofrece como una invitación a todas las personas que luchan contra la disforia de género para que se vean a sí mismas como lo hace Dios.

● Todos nosotros, ya sea en funciones oficiales o tratando de dar testimonio de nuestras creencias cristianas, debemos tratar de aconsejar lo antes posible a las personas que experimentan disforia de género, especialmente explicando las enseñanzas de la Iglesia basadas en la ley natural.

● Además, al acompañar a quienes se enfrentan a la confusión o a la pérdida, deberíamos incluir la invitación de Jesucristo: "El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga. Porque quien quiera salvar su vida la perderá, pero quien pierda su vida por mí la encontrará" (Mateo 16:24-25). Mientras se ofrece esta ayuda a estas personas muchos otros, especialmente los niños, se ven afectados. Este factor debe guiar este acompañamiento pastoral.

● Es importante señalar que los jóvenes en sus años de formación luchan con muchas cuestiones de identidad y aceptación, que la madurez, la educación y, cuando es necesario, el asesoramiento ofrecen orientación y apoyo. En algunos casos, puede ser importante que los administradores apoyen y se ajusten a la antropología y a la enseñanza católica y que tengan como objetivo ayudar a los alumnos a descubrir su identidad, aceptarla y resolver los problemas subyacentes que les ha llevado a percibir la incongruencia entre su sexo biológico y su identidad de género, y les apoye mientras aprenden a aceptar y alinear su sentido del yo con su sexo biológico.

● Hay que evitar la cooperación material y el escándalo. Los pastores y los administradores escolares están llamados a ser conscientes de que la cooperación con las personas que experimentan disforia de género puede ser considerada por la comunidad parroquial o escolar como una forma implícita de aprobación.  


APÉNDICE A:

CONSIDERACIONES

CUANDO SE ATIENDE A PERSONAS

QUE EXPERIMENTAN DISFORIA DE GÉNERO

EN ESCUELAS CATÓLICAS Y PARROQUIALES

Política:

Aunque todas las personas son hijos de Dios y son bienvenidas a servir o asistir a las escuelas parroquiales de la diócesis, todos los que enseñan, ayudan o asisten a las escuelas católicas se comprometen a cumplir con las enseñanzas de la Iglesia mientras estén en este ambiente protegido. Esto se refleja en la documentación de inscripción y matrícula que se entrega a los padres. También se refleja en los contratos de los profesores y en las descripciones de los puestos de trabajo que se entregan a los futuros empleados. Cualquier incumplimiento de las enseñanzas de la Iglesia en sus palabras o acciones dará lugar a una invitación a cambiar de comportamiento. Si un alumno o miembro del personal elige no cumplir con las expectativas establecidas en esta política, el privilegio de asistir a la escuela católica o servir en un puesto de trabajo para la escuela será retirado.

Por lo tanto, con respecto a la inscripción:

● Todos los fieles cristianos tienen el deber de entender que no hay derecho a asistir a las escuelas católicas. Aquellos que no puedan aceptar estas normas tienen la oportunidad de inscribirse en otras escuelas o formas de educación.

● En cuanto a la admisión o la continuidad de la matrícula de cualquier estudiante en una escuela católica que afirme estar en transición o en proceso de transición, el obispo debe ser consultado y deberá ser el encargado de la decisión final.

     ○ Cualquier situación de este tipo debe ser informada al obispo a través del párroco local o administración del sistema escolar.

     ○ El obispo puede nombrar un comité compuesto por clérigos y/o profesionales laicos para que lo asesore sobre la conveniencia de continuar con la inscripción. El comité puede ser de carácter permanente o ad hoc.

● Ningún estudiante será admitido, inscrito o se le permitirá continuar como estudiante en una escuela católica si la expresión de género, identidad sexual o sexualidad de ese estudiante es la causa de confusión o perturbación a otros estudiantes en el sistema escolar católico.

     ○ La misión de la escuela católica y su responsabilidad para con todos los padres deben ser consideradas en todo momento más importantes que la preocupación de la administración escolar por un solo estudiante.

● Se debe enfatizar que todas las personas tienen una dignidad humana inherente y por lo tanto, merecen un respeto innato. La intimidación, el acoso o las amenazas de violencia contra cualquier estudiante, tal como lo define la ley civil, por cualquier razón, no serán tolerados en las escuelas católicas. Los individuos que sean responsables de tal comportamiento inaceptable serán confrontados. Se notificará a las fuerzas del orden de cualquier comportamiento de este tipo.

En cuanto a las consideraciones específicas a la hora de atender a personas con disforia de género:

● Los registros escolares deben mantenerse en todo momento de manera que se ajusten al sexo del estudiante tal y como les fue dado por Dios.

● Los alumnos deben llevar únicamente los uniformes y ajustarse a todos los códigos de vestimenta de acuerdo con su sexo biológico.

● El acceso de los alumnos a las instalaciones y a los alojamientos se ajustará a su sexo.

     ○ En cuanto al uso de los baños, el sexo de un niño deberá determinar el baño designado para todos los alumnos. Los niños sólo deben utilizar los baños designados para "niños" u "hombres", y las niñas sólo deben utilizar los baños designados para "niñas" o "mujeres" dentro del edificio escolar.

          ■ Esta política debe considerarse explícitamente como una protección para aquellos estudiantes que van a utilizar su baño asignado y que se sentirían incómodos por la presencia de alguien del sexo opuesto en el mismo espacio.

     ○ No se creará ni designará ningún "baño transgénero" en la escuela.

● Todos los estudiantes, los profesores y el personal de la escuela deben utilizar referencias de género precisas y lenguaje correcto en todas las circunstancias y en todo momento.

     ○ Los profesores, administradores y miembros del personal no podrán referirse a un alumno individual mediante el uso de un pronombre que se correlacione con el sexo opuesto. (Por ejemplo, Cristóbal siempre será “él” y Teresa siempre será “ella”)

     ○ Siempre que un compañero de clase/escuela de un alumno con disforia de género utilice un pronombre que no es coherente con el sexo del alumno, este comportamiento se abordará inmediatamente con la instrucción de abstenerse de usar el pronombre específico de género incorrecto.

     ○ Cuando un alumno que revele que sufre disforia de género su nombre propio será siempre una referencia aceptable y adecuada para ese estudiante siempre que el nombre refleje lo que figura en el certificado de nacimiento del niño. Si el alumno ha cambiado legalmente su nombre, deberá aportarse la documentación adecuada que respalde este cambio, antes de que se utilice el nombre cambiado en el contexto de la escuela.

● Si las clases de educación física implican el cambio de ropa de entrenamiento, la política sobre el uso de los vestuarios en las actividades extraescolares deberá ser respetada.

● Aunque la sensibilidad pastoral es necesaria, los administradores de las escuelas católicas no deben proporcionar material u otras formas de ayuda a los jóvenes para promover o apoyar un proceso de transición o un estado de transición.

     ○ Esta preclusión se aplica explícitamente a cualquier inversión realizada en la estructura física que esté destinada a proporcionar alojamiento a un joven que afirme estar en transición. Ningún fondo, independientemente de su origen, puede ser gastado por una escuela para este propósito.


Actividades deportivas/extraescolares:

Se advierte a las administraciones escolares que estas directrices prevén que un centro escolar pueda recibir una adaptación solicitada o que se le pida que la proporcione bajo la amenaza de presiones reglamentarias o legales. La coacción de dicha presión no se utilizará como justificación para proporcionar adaptaciones más allá de las contenidas en esta política. La asesoría legal está preparada para defender las protecciones de conciencia proporcionadas a una escuela católica bajo la ley civil.

Con respecto a todas las actividades extracurriculares ofrecidas a través de la escuela católica:

● Los estudiantes serán elegibles para participar sólo en aquellos equipos y actividades patrocinados por la escuela que sean consistentes con su sexo. Los chicos sólo pueden participar en actividades/equipos de chicos, y las chicas sólo pueden participar en actividades/equipos de chicas.

● El uso compartido de los baños o vestuarios por cualquier estudiante del sexo opuesto está estrictamente prohibido.

● Cuando se acoja a un equipo compuesto por uno o más individuos cuyo género sea opuesto a sus compañeros de equipo para competiciones extracurriculares, una escuela católica sólo proporcionará alojamiento en la medida en que esta política lo permita.

     ○ Los equipos visitantes deben ser informados de que puede que no haya un vestuario disponible para su uso durante las competiciones. Además, se les informará de que es posible que el equipo visitante tenga que buscar otros lugares para vestirse durante la competición.

Liturgias:

Reconociendo el potencial de escándalo y confusión de los fieles respecto a las enseñanzas de la Iglesia, aquellos que elijan vivir públicamente un estilo de vida transgénero y declaren su intención de palabra o acción, no pueden servir como lectores, ministros de música o ministros extraordinarios de la Comunión durante las liturgias celebradas en una escuela católica.

Aunque esta política es intencionalmente excluyente, es esencial notar que esta misma realidad existe para cualquier miembro de la parroquia cuyas acciones los coloquen en un estado de pecado grave o escándalo público (sexo fuera del matrimonio, cohabitación, unión homosexual, etc.). Todas las personas pueden asistir a las liturgias de acuerdo con las normas de la Iglesia.

Empleo:

Nuestros maestros, administradores y miembros del personal sirven en funciones ministeriales y están de acuerdo, por los términos de su empleo (contratos, manual, y/o descripción de trabajo) a promover el ministerio católico, creencias, enseñanzas, mensaje y fe católicos de palabra y obra, incluyendo evitar cualquier conducta que entre en conflicto con la promoción del ministerio, las creencias, las enseñanzas y la fe católicas.

Reconociendo el potencial de escándalo, los que viven un estilo de vida transgénero, los que consideran hacer una transición, o los que están en transición no son elegibles para llevar a cabo el ministerio empleado en nombre de una escuela parroquial. Se debe prestar especial atención a esta expectativa al evaluar a los candidatos para puestos que impliquen un ministerio directo con los jóvenes y que tengan una alta probabilidad de pasar mucho tiempo a solas con los jóvenes (por ejemplo, puestos de consejero, profesor, ayudante de profesor o entrenador).
 
Patrocinio de organizaciones externas:

Las parroquias y las escuelas no pueden patrocinar, fundar o proporcionar espacio para reuniones a ninguna organización que viole la definición de matrimonio, sexo o género como se indica arriba.

Se requiere que las escuelas se aseguren de que la política de participación de la organización patrocinada refleje o como mínimo, no contradiga las creencias enseñadas por la Iglesia y/o cualquier política de la diócesis. Las escuelas no pueden proporcionar alojamiento a ningún grupo externo que exceda los que han sido identificados como permisibles de acuerdo con estas directrices diocesanas.

Papel del Párroco:

● El párroco de cualquier alumno o adulto que solicite adaptaciones basadas en la disforia de género deberá ser incluido en el discernimiento sobre si la escuela puede proporcionar lo que se ha solicitado.

● El párroco de cualquier estudiante o adulto cuyo comportamiento contradiga esta política deberá ser incluido en cualquier discusión que pretenda invitar al individuo a cambiar su comportamiento. Si el párroco no puede o no está dispuesto, designará a un clérigo alternativo que participará en la discusión.


Apéndice B

CONSIDERACIONES

CUANDO SE ATIENDE A PERSONAS

QUE EXPERIMENTAN DISFORIA DE GÉNERO

EN LOS MINISTERIOS PARROQUIALES

Los Sacramentos:

El obispo está obligado a regular el derecho de los fieles a los sacramentos según lo exija el bien común (CIC 223).

Con respecto a los sacramentos, éstos son un derecho si el candidato está debidamente preparado y predispuesto a recibirlos. Los fieles tienen derecho a conocer las auténticas enseñanzas de la Iglesia. Por lo tanto, el pastor tiene el deber de dar a conocer las enseñanzas de la Iglesia en su plenitud.

En el caso de personas que solicitan los sacramentos cuando el individuo y/o los que solicitan en su nombre profesan un estilo de vida transexual, se deben tener en cuenta las siguientes consideraciones críticas antes de decidir si se ofrece el sacramento.

Bautismo de niños:

El bautismo de niños, incluyendo los niños confiados a un padre que es transexual, debe alentarse. Sin embargo, como requiere el rito, debe haber una esperanza bien fundada de que el niño sea educado en la fe. De lo contrario, la administración del sacramento debe ser pospuesta. Esta seguridad puede obtenerse a través de los padrinos, la familia extensa y la comunidad.

Véase más abajo lo relativo a la selección de padrinos o madrinas.

Bautismo de adultos:

Los adultos deben aceptar las enseñanzas de la Iglesia cuando solicitan el bautismo para ellos mismos. Aquellos que están viviendo un estilo de vida transgénero, considerando la transición, o que se someten a transiciones deben ser retrasadas hasta que las enseñanzas de la Iglesia sean completamente entendidas, profesadas y aceptadas.

Ver más abajo sobre la selección de padrinos o madrinas.

Confirmación:

Aquellos que viven un estilo de vida transgénero, están considerando la transición, o han comenzado la transición deben postergarla hasta que se acepten las enseñanzas de la Iglesia.

Ver más abajo sobre la selección de padrinos y madrinas.

Padrinos y Madrinas:

Aquellos adultos confirmados que viven un estilo de vida transgénero o que actualmente están en transición no pueden servir como padrinos de bautismo o confirmación.

Santa Eucaristía:

Conscientes de que la Santísima Eucaristía representa la fuente y la cumbre de nuestra fe católica y que la misión de la Iglesia es dar a conocer los principios de la fe:

● aquellos que viven públicamente un estilo de vida transgénero o que están en transición deben abstenerse
de recibirla hasta que acepten plenamente las enseñanzas de la Iglesia, mientras que

● aquellos que, en privado, albergan pensamientos sobre la transición o experimentan los síntomas propios de la disforia de género son invitados a recibirla.

La penitencia:

El confesor debe determinar si hay suficiente arrepentimiento para la absolución.

Órdenes sagradas:

Sólo pueden ser aceptados como seminaristas u ordenados los que tengan sexo masculino de nacimiento. Haber sido sometido a una cirugía de cambio de sexo es un impedimento.

Bodas:

Los individuos que viven un estilo de vida transgénero o que están en transición no pueden servir como miembros del cortejo nupcial (damas de honor o padrinos).

Registros sacramentales:

Ninguna indicación de cambio de género autodeterminado puede ser registrada en los registros bautismales.

Con el permiso del obispo, el párroco puede hacer una anotación sobre un individuo que se somete a una cirugía de reasignación sexual debido a una condición intersexual congénita o trastorno de identidad de género en el registro bautismal. En la anotación se indicará la razón de la reasignación sexual y el nombre de la persona.
Ejemplo: "La reasignación sexual se ha producido debido a un trastorno de identidad de género/condición intersexual congénita; a partir de ahora se denominará "Patricia Maria Smith"". Esto no es un cambio en el registro de bautismo, sólo una anotación de lo que ha ocurrido para la comprensión de la persona.
Los cambios en los nombres legales deben ser indicados como una anotación en el margen del registro sacramental. No se puede crear un nuevo registro basado en un cambio de nombre legal, excepto en el caso de una adopción.

Lo siguiente proviene de una carta del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos con fecha 15 de noviembre de 2007:

No está permitido anotar a dos madres o dos padres como progenitores. Si uno de los miembros de la pareja es el padre o la madre natural del niño, DEBE ser mencionado en el registro; el otro miembro de la pareja NO PUEDE ser anotado de ninguna manera, ni siquiera como padrino o madrina. Si el niño es adoptado, los miembros de la pareja DEBEN elegir qué persona será anotará.

La Iglesia no considera posible anotar en el registro de bautismo a un "padre transexual" cuya verdadera naturaleza es una mujer o una "madre transexual" cuya naturaleza real es un hombre.

Misa de funeral:

Se puede ofrecer una misa de funeral por una persona fallecida que profesó su bautismo católico y que se enfrentó a la disforia de género en la edad adulta, incluso hasta el punto de expresar públicamente de haber "transicionado". Sin embargo, el funeral se rezará de tal manera que la Iglesia y/o el sacerdote celebrante no aprueben la "transición" del individuo. Se utilizará el nombre de pila/bautizado del individuo cuando se haga referencia al fallecido.

Si el obituario escrito por el difunto/los miembros de la familia respalda públicamente la falsa noción de que él/ella "ha hecho la transición", no se permitirá que circule en la liturgia. Si se va a rezar un velatorio en la iglesia parroquial, se tendrá especial cuidado en asegurar que cualquier elogio o comentario público realizado por los dolientes evite dar un respaldo público de que el individuo ha hecho una "transición".

El sacerdote celebrante deberá consultar al Obispo sobre los planes del funeral antes de la liturgia para asegurar que el escándalo público, en la medida en que pueda evitarse, se evite en el rezo del funeral (CIC can. 1184 y 1185).

Ministerios Parroquiales:

Reconociendo el potencial de escándalo y confusión de los fieles respecto a las enseñanzas de la Iglesia, aquellos que eligen vivir un estilo de vida transgénero públicamente y declaran su intención en palabra o en acción, no pueden servir como lectores, ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión, instructores de educación religiosa, miembros del consejo, o en cualquier otra posición de asesoramiento llevada a cabo en nombre de la parroquia.

Aunque esta política es intencionadamente excluyente, es esencial señalar que esta misma realidad existe para cualquier miembro de la parroquia cuyas acciones lo coloquen en un estado de pecado grave o escándalo público (sexo fuera del matrimonio, cohabitación, unión homosexual, etc.). Todas las personas pueden asistir a las liturgias de acuerdo con las normas de la Iglesia.

Empleo:

Reconociendo el potencial de escándalo, los que viven un estilo de vida transgénero, los que consideran hacer una transición, o los que están haciendo una transición no son elegibles para llevar a cabo el ministerio empleado en nombre de cualquier parroquia, escuela parroquial o ministerios diocesanos en la Diócesis de Sioux Falls. Este es de particular importancia cuando el empleo implica un ministerio directo con los jóvenes (por ejemplo, puestos de asesoramiento, enseñanza o entrenamiento en las escuelas, la educación religiosa, o los ministros litúrgicos en las parroquias).

Esta misma expectativa debe establecerse para cualquier voluntario.

Patrocinio de organizaciones externas:

Las parroquias y las escuelas no pueden patrocinar, fundar o proporcionar espacio para reuniones a ninguna organización que viole la definición de matrimonio o género como se indicó anteriormente.

Las parroquias, escuelas e instituciones que se declaran públicamente como católicas están obligadas a asegurar que la política de participación de la organización patrocinada refleje o no sea inconsistente con las creencias de la Iglesia y las políticas de la diócesis. Las parroquias y las escuelas deben evitar cualquier tipo de acomodación que exceda las que han sido identificadas como permisibles de acuerdo con estas directrices diocesanas.



lunes, 5 de septiembre de 2022

LA “BEATIFICACIÓN” DE “LA MITAD DE LA LUNA”

Finalmente sucedió: ayer 4 de Septiembre de 2022, Francisco Bergoglio “beatificó” a su antecesor Juan Pablo I (Albino Luciani Tancón), en ceremonia realizada en la plaza de San Pedro, estableciendo su memoria litúrgica (por lo menos localmente en Venecia, Vittorio Veneto y Belluno) el 26 de Agosto, día de su “elección papal”.

La “masiva concurrencia” a la plaza (captura de pantalla).

En medio de una tormenta que estalló, Bergoglio dijo que Luciani
“con una sonrisa, logró transmitir la bondad del Señor. Es hermosa una Iglesia con el rostro alegre, el rostro sereno, el rostro sonriente, una Iglesia que nunca cierra las puertas, que no endurece los corazones, que no se queja ni alberga resentimientos, que no está enfadada, no es impaciente, que no se presenta de modo áspero ni sufre por la nostalgia del pasado cayendo en el “involucionismo” [“indietrismo” en el original italiano, N. del E.]. Roguemos a este padre y hermano nuestro, pidámosle que nos obtenga “la sonrisa del alma”, que es transparente, que no engaña: la sonrisa del alma”.
Todo lo contrario a lo que es Bergoglio: cara de puño, sonrisa fingida, lenguaraz, peronista (en el sentido de echarle la culpa de los problemas a otros), vengativo e inestable mentalmente (según su antiguo superior general Peter Hans Kolvenbach Domensino SJ, que lo mandó como confesor a la casa provincial en Córdoba). Bueno, casi todo, porque Bergoglio tiene nostalgia por los años 70, la “época dorada” de los cambios del Vaticano II.

Acto seguido, Lina Petri Luciani, sobrina del hoy “beato” y representante de la Fundación Vaticana “Juan Pablo I” conducía procesionalmente una reliquia “peculiar”: una nota manuscrita en 1956 sobre las virtudes teologales, que fue el tema de sus catequesis en las Audiencias Generales de los miércoles. El relicario, realizado por el escultor Franco Murer, tiene una base de piedra proveniente de Canale d’Agordo (patria de Albino Luciani) y una cruz hecha de la madera de un árbol caído en la tempestad Adrian/Vaia, que golpeó el noreste italiano en Octubre de 2018 dejando ocho muertos y daños por 2.809’400.000 euros.



Finalizada la ceremonia (donde estuvo presente el presidente italiano Sergio Matarella), Bergoglio en su mensaje del Ángelus pidió oraciones “por la Ucrania martirizada”, y saludó a los cardenales presentes, incluidos Giovanni Angelo Becciu (a quien había despojado de sus derechos sin justo juicio, pero lo “rehabilitó” para el consistorio del 27 de Agosto), y Robert Sarah (a quien destituyó como prefecto de Culto Divino apenas tuvo oportunidad, pero teatralmente le preguntó sobre una lesión en su mano derecha).

Las grandes ausentes fueron Candela Giarda Sosa, la beneficiaria del “milagro”, y su madre Roxana: Habían sido invitadas a la ceremonia en el Vaticano, y hubo quien le pagó el vestido para la ocasión. El presbítero José Ignacio Dabusti, quien le sugirió a Roxana “invocar a Juan Pablo I para conseguir la curación de su hija”, confirmó que Candela se había fracturado el pie en una tarima, y añadió que ella tenía “una fe simple, quizá también poco madura, como sucede por demás a muchos jóvenes en este tiempo contemporáneo”. También quedaron esperándola en Canale d’Agordo.

Albino Luciani Tancón (Juan Pablo I, quien dijo llamarse “papa” entre el 26 de Agosto y el 28 de Septiembre de 1978) nació el 17 de Octubre de 1912 en Forno di Canale (hoy Canale d’Agordo, provincia y diócesis de Belluno, Italia). Hijo del albañil y militante socialista Giovanni Battista Luciani Moè y de su segunda esposa Bortola María Tancón Zus, fue ordenado sacerdote el 7 de Julio de 1935, con dispensa pontificia super deféctum ætátis (tenía 22 años en ese momento). Consagrado obispo de Vittorio Veneto el 27 de Diciembre de 1958, participó en todas las sesiones del Vaticano II y dirigió esta sede hasta 1969, cuando fue promovido como Patriarca de Venecia, y cuatro años después, creado cardenal. Elegido “papa” en el cónclave del 26 de Agosto de 1978, planeó algunas reformas, que sin embargo no llevó a cabo debido a su “imprevista” muerte el 28 de Septiembre de ese año. En la Profecía de los Papas de San Malaquías de Armagh, le correspondió el lema “De medietáte Lunæ” (De la mitad de la luna) por su cuna en Belluno (“Bella Luna”), y porque su “pontificado” duró sólo un mes.

Ahora, no podemos perder lo siguiente:
● Siguiendo el ejemplo del obispo de Belluno Girolamo Bartolomeo Bortignon OFM Cap. (cuyo vicario general fue hasta que aquél fue trasladado a la sede de Padua en 1949), como obispo de Vittorio Veneto prohibió los grupos de oración del Padre Pío (aun cuando conocía personalmente a Sor Pía de los Dolores OSS –en el siglo Gracia Forgione Di Nunzio–, la hermana del Padre Pío), y las peregrinaciones a San Giovanni Rotondo.

 En 1967, provocó el “Cisma de Montanèr”, al buscar imponer un párroco al pueblo en remplazo del fallecido Giuseppe Faè Moras a pesar de haberles reconocido el derecho a elegirlo.

 Defendía la píldora anticonceptiva, no obstante la encíclica Humánæ Vitæ (el 21 y 22 de Mayo de 1978, declinó asistir e intervenir en un congreso en Milán por los diez años de la encíclica, y cuando llegó a “papa”, este era el único documento de Montini que nunca citaba en sus discursos).

 Siendo Patriarca de Venecia, buscó imponer el Novus Ordo a toda costa, hasta el punto que prohibió en 1978 al padre Siro Cisilino celebrar la Misa Romana Tradicional en la parroquia de San Simón Pequeño. Por otra parte (y sirva esto de descargo), disolvió en 1974 la sección local de la Federación de Universitarios Católicos Italianos, que apoyaba el divorcio y otras iniciativas contrarias a la moral católica; y expresó sus reservas frente al Camino Neocatecumenal.

 Planeaba reformar la Curia y el Instituto para las Obras de Religión (Banco del Vaticano), depurándolos de los elementos masones y corruptos, por lo cual fue asesinado el 29 de Septiembre en conspiración liderada por el cardenal estadounidense Paul Marcinkus. Tres semanas antes (5 de Septiembre), vio morir al metropólita ortodoxo ruso Nicodemo Rótov de Leningrado, presidente del Departamento de Relaciones Exteriores Eclesiásticas del Patriarcado de Moscú (y según el desertor soviético Vasili Nikítich Mitrojin, Nicodemo era un agente de la KGB con el nombre código “Sviatoslav”, cuya misión era que las relaciones con el Vaticano y el Consejo Mundial de Iglesias fueran beneficiosas a los intereses soviéticos).

 Profesó muchas herejías, entre ellas, haber afirmado “Dios es nuestro Padre, más aún, Él es nuestra madre” en su discurso del Ángelus el 10 de Septiembre de 1978.
En cuanto se publiquen los propios de su memoria, haremos los comentarios pertinentes.

Una conclusión que se debe sacar de todo esto es que Bergoglio está “canonizando” el Vaticano II, habiendo ya “canonizado” a sus antecesores Juan XXIII Roncalli, Pablo VI Montini y Juan Pablo II Wojtyła, y ayer “beatificado” a Juan Pablo I Luciani. Pero igual, los católicos verdaderos sabemos que el Vaticano II es herético, apóstata e inválido; sus “papas” unos impostores sin autoridad alguna a nivel eclesiástico y seglar, y sus “canonizaciones” y “beatificaciones” inválidas sustantiva y procesalmente.

Jorge Rondón Santos
5 de Septiembre de 2022.
Fiesta de San Lorenzo Justiniano, Obispo y Confesor, primer Patriarca de Venecia.




CUANDO LAS PERSONAS SE SALUDABAN CON CORTESÍA Y PROPÓSITO

El saludo adecuado mejora la calidad de las relaciones al establecer inmediatamente la identidad de la persona. Cada persona sabe quién es el otro y el respeto apropiado que se requiere.

Por John Horvat II


Vivimos en tiempos brutales, sin transiciones. Todo debe ser instantáneo y apresurado, sin dejar tiempo para la reflexión. Así, las relaciones se vuelven mecánicas e inhumanas.

Necesitamos tiempo para reflexionar, aunque sea un minuto, para orientarnos. Por eso desarrollamos pequeñas convenciones sociales para ayudar a nuestro juicio y atemperar la brutalidad de las expectativas instantáneas.

Un ejemplo de estos hábitos de reflexión son los saludos. Esas pequeñas fórmulas que inician las conversaciones o las cartas escritas nos proporcionan transiciones para que podamos comunicarnos de forma más civilizada y eficaz.

¡Cómo necesitamos los saludos hoy en día, y cómo se empobrece la sociedad sin ellos!


Definición de los saludos

Por definición, un saludo es una expresión escrita o hablada de bienvenida que se caracteriza por la buena voluntad y la cortesía y que se transmite mediante palabras, gestos o ceremonias.

Algunos ejemplos de saludos pueden consistir simplemente en decir "buenos días", "buenas tardes" o "buenas noches". Pueden ir acompañados de preguntas o de una pequeña charla. Cualquier cosa que rompa el hielo en un encuentro puede considerarse un saludo.

Sin embargo, los saludos no son sólo palabras vacías. Cumplen su función cuando están llenos de significado. Ayudan a establecer el tono de cualquier intercambio. Al dirigirnos a otro, debemos comunicarle nuestra personalidad.

Hubo un tiempo en que la sociedad era rica en formas y frecuencia de saludos. Estas ayudas preparaban el camino para una excelente conversación, la cohesión social o incluso las relaciones comerciales. Si hoy carecemos de estas cosas, podemos echar parte de la culpa a la decadencia de esta importantísima institución.


Características de un saludo

Son muchos los elementos que componen un saludo personal adecuado. Las palabras son fundamentales. Sin embargo, incluso antes de pronunciar alguna cortesía, los rasgos físicos de un encuentro pueden proyectar un mundo de impresiones que forma parte del arte de la buena conversación.

Por ejemplo, un saludo personal siempre tiene expresiones faciales que se corresponden con las palabras y el estado de ánimo del que saluda. Así, el encuentro puede verse como alegre o triste, animado o reflexivo, incluso antes de que se pronuncie una palabra.


La voz es un instrumento fantástico que puede transmitir una amplia gama de actitudes por su tono y volumen. Así, la voz que saluda puede comunicar entusiasmo, simpatía y calidez. Puede tranquilizar o llamar a la acción.

Por último, la postura corporal en el momento de saludar dice mucho sobre la disposición de la persona que saluda. Puede implicar una reverencia, un abrazo o un apretón de manos para indicar consideración o afecto por el otro.


Actitudes psicológicas

Más importantes que los gestos físicos son las actitudes psicológicas que se proyectan en un saludo. Es natural que existan protocolos que ayuden a las personas a expresar mejor estas actitudes.

Un saludo correcto, por ejemplo, puede reconocer las cualidades o el cargo del otro utilizando los títulos y fórmulas de dirección aceptados.

Un saludo puede mostrar respeto por el otro comunicando estima e incluso reverencia o respeto, por ejemplo, al dirigirse a un sacerdote, un maestro o un soldado.

Por último, un saludo con palabras y gestos puede mostrar afecto por la persona, especialmente cuando refleja una relación familiar estrecha como la de un padre, un cónyuge o un hijo.

Todos estos aspectos del saludo enriquecen la comunicación y refuerzan los vínculos entre las personas. Todos los protocolos sociales vinculados a estos saludos sirven de guía para enviar mensajes inequívocos de estima, consideración y afecto. Cuanto más rica es la cultura, más diversos son los saludos. Cuanto más honor se transmite, más bellas son las fórmulas utilizadas.


Los aspectos prácticos del saludo

Los saludos son convenciones sociales inmensamente prácticas. Tienen una finalidad que va más allá de los sentimientos y la forma. Se convierten en instrumentos para comunicarse bien al establecer una base firme para las conversaciones.


El arte de saludar consiste a menudo en reconocer con títulos personales. Al utilizar Sr., Sra., Srta., Dr., Padre o General al saludar, se establece inmediatamente quién es el otro. Además, se convierte en un instrumento para transmitir honor a la persona o al cargo. Por ejemplo, se saluda con más respeto a un obispo que a un sacerdote.

Todo esto se hace de forma instantánea y elegante mediante el uso de palabras y gestos que ayudan a la persona a hacer las cosas bien sin avergonzarse.


El saludo como forma de practicar la humildad

Esta capacidad de conferir honor a las personas lleva a muchos a descartar el saludo como un ejercicio de pretenciosidad. Estas almas aborrecen las distinciones y piensan que mostrar consideración por los demás es inútil, poco práctico e incluso orgulloso. Afirman que es más humilde recibir a los demás con pocas formalidades o incluso sin saludo alguno.

Sin embargo, lo cierto es lo contrario. Por increíble que parezca, el fundamento del saludo es la virtud de la humildad. No es ni mucho menos pretencioso. El saludo adecuado establece la base de unos lazos genuinos y afectuosos que no tienen nada de orgullo.

Santa Teresa de Ávila decía que "la humildad es la verdad. Es tomar conciencia y aceptar la verdad de lo que somos".

El saludo adecuado nos permite tratar a los demás como son realmente, no como pretenden ser. Nos permite observar esta verdad en la sociedad y alegrarnos de que sean quienes son, mientras estamos perfectamente contentos de ser quienes somos.


Un gesto antiigualitario que celebra las diferencias

Así pues, el saludo es antiigualitario. Establece jerarquías, diferencias y distinciones. No hay nada malo en ello porque refleja una realidad de desigualdades que deben ser reconocidas y celebradas dentro de la humildad de aceptar la verdad de lo que somos. Al vivir dentro de esta verdad, encontramos la caridad, la estabilidad y la paz.

En consecuencia, el saludo debe expresar sutilmente la realidad de las relaciones basadas en la verdad de la edad, el sexo, la cultura, la educación, la función, el nacimiento y la familia. El reconocimiento mutuo de estas verdades en un saludo conduce a la alegría de la convivencia y la hospitalidad.

Así, un saludo es un acto de humildad al reconocer la verdad. También es un gesto de justicia en el que damos el respeto y el honor debidos a los demás por lo que son. Por ejemplo, tratamos a un general con el debido respeto al cargo. Sería tan injusto tratar a un soldado raso como a un general, a pesar de nuestro respeto y gratitud por el servicio de ambos.


El saludo establece identidad y definición

El saludo adecuado mejora la calidad de las relaciones al establecer inmediatamente la identidad de la persona. Cada persona sabe quién es el otro y el respeto apropiado que se requiere. Nos sentimos seguros sin ningún deseo de ser pretenciosos o vulgares. Ambos saben quiénes son, independientemente de la opinión de los demás.


Desde el principio de la conversación, no hay dudas, maniobras, posturas o señales. El simple saludo lo dice todo. A continuación, la conversación puede avanzar con tranquilidad y seguridad.

Así pues, no hay nada más práctico que un saludo adecuado que defina inmediatamente las situaciones y las relaciones y nos permita proceder con seguridad a los asuntos que tenemos entre manos.


Un mundo que odia los saludos

El mundo posmoderno odia los saludos porque odia la definición. Cuando definimos las cosas, reconocemos deberes y responsabilidades. Nos vemos obligados a esforzarnos por estar a la altura de las normas que exige este reconocimiento.

Así, los saludos se suprimen o se reducen en todas partes. La gente no quiere asumir identidades reales y prefiere la perezosa fluidez de ser lo que quiera o se imagine que es en cada momento. No hay humildad en esta negación de la verdad, sino más bien el orgullo de distorsionarla para ajustarla a los caprichos y las fantasías.

En este clima social de no compromiso, la gente es tremendamente insegura. No conocen sus derechos ni su posición. No saben ni quieren saber quiénes son. La vida, entonces, se convierte en una secuencia de constantes maniobras, posturas e inseguridad.


Un mundo sin saludos

En consecuencia, a menudo prescindimos por completo de los saludos. El saludo personal puede reducirse a un gruñido o a un reconocimiento brutal. La gente cree que la vida es más fácil si abandona el esfuerzo de agradar y reconocer a los demás. En cambio, se convierte en un infierno brutal de incertidumbre y egoísmo.

Por ejemplo, las redes sociales son cada vez más un foro sin saludos. Se inmiscuyen con dureza en nuestro mundo y esperan una respuesta inmediata.


El tuit no tiene ninguna consideración especial por quienes lo leen. El mensaje de texto es una breve interferencia que exige atención inmediata, a menudo sin saludo. La publicación en Facebook es una forma de proyectar el yo fluido sobre el mundo. Todos estos medios de comunicación pueden ser agresivos en su enfoque, sin matices, rima o razón.

En este mundo sin saludos adecuados, no es de extrañar que la gente esté tan triste. Por esta razón, nunca te saltes un simple saludo. Saluda a los demás siempre que sea posible.


La dulzura de la vida

Todas estas cortesías de saludo parecen insignificantes. Sin embargo, crean la dulzura de la vida. La civilización cristiana desarrolló todo tipo de saludos para expresar las transiciones que necesitamos para comunicarnos bien.

Los saludos cristianos incorporaron referencias religiosas para expresar una alegre unidad de fe, como en la expresión alemana "grüß Gott!". (¡Que Dios nos bendiga!). En gaélico, era "Dia duit" (Que Dios esté contigo). Y la persona saludada respondía: "Dia is Muire duit" (Que Dios y María estén contigo).

Todos estos saludos constituyen el perfume fragante de una civilización cristiana en la que se valoran estas cosas.

Esta forma cortés de saludar presupone que sabemos quiénes somos, independientemente de la opinión de los demás. Sólo es posible desde la humildad, siendo "conscientes y aceptando la verdad de lo que somos".

Entonces podremos experimentar la alegría de vivir en la virtud, agradando a Dios y al prójimo. Aprendemos a saborear esas deliciosas transiciones y tiempos de ocio que nos permiten reflexionar sobre las cosas permanentes de esta tierra y anticipar la vida eterna en el Cielo.


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