viernes, 29 de noviembre de 2019

DARLE O DARTE EL GUSTO


El eje de la existencia del hombre moderno no es sino el darse el gusto a sí mismo.

Por el Padre Federico

Toda la propaganda, en efecto, apunta a esto y sólo a esto: a que uno se dé el gusto, a que uno se dé todos los gustos, los cuales tienden a ser elevados al rango de derechos humanos inalienables, aunque esos gustos sean repugnantes, perversos o simplemente sádicos. 

Está concepción de la existencia implicará, a su vez, el más furioso relativismo, que no será sólo moral, sino también metafísico, político, religioso y estético, todo lo cual significa que todo puede no ser lo que parece y que ninguna apariencia podrá anular o refutar a otra ni siquiera cuando más que una apariencia, sea una evidencia. 

Esta es la modernidad, la cual no es un descubrimiento de la inteligencia, sino una decisión de la voluntad, incondicionalmente encaprichada.

Refutar a la modernidad parece una gesta imposible ya que la modernidad no es un hallazgo del genio, sino una decisión, que, salvo en casos de gran cortedad mental, es tomada a plena luz del día. 

Salvando las distancias, bajo cierto respecto, pretender refutar a la modernidad es como pretender refutar al demonio cuando se eligió a sí mismo antes que a Dios. Satanás no tuvo ningún argumento, su decisión no fue fruto de ningún silogismo, su elección no provino de ningún principio teorético, sino que fue un acto de la voluntad sólo fundado en su propio querer, es decir, en su propio yo que decidió vomitar para siempre el tétrico, estúpido y vil clamor que compendia y cualifica su existencia: “non serviam”.

Ante el cataclismo de la modernidad, que corre para consumar la apostasía universal, delirando en el sesentayochesco elixir de la pueril interdicción de prohibir, Dios suscitó a una mística maravillosa que, con una genial sencillez evángelica, de algún modo, nos invita a olvidar los catálogos de deberes de estado y la innegable terribilidad de la esjatología, enterrando con una sola palada a la melancólica madrastra de la devotio moderna, y fijar nuestra alma en Dios, que tanto me ama que se arrojó desde el Cielo para, encárnandose, caer a este lacrimoso valle y gritar, con un clamor divinamente irretractable, que Su amor por mí no tiene ni quiere tener límite alguno, llegando al extremo de padecerlo todo y dar Su misma vida para que no me quede ni la menor cartesiana duda de que la medida de Su amor por mí es la de amarme sin medida.

Fijada el alma en Dios-por-ella-crucificado, Santa Maravillas, con la más exquisita cortesía, nos invita a darle el gusto a Jesús, de modo tal que la lucha contra las tentaciones, la adquisición de las virtudes y aún el buscar evitar el infierno y entrar al Cielo se ordenen a, y se funden en, el deseo de darle el gusto a Jesús, que dejó el mismo Paraíso para reventar de amor por mí. 


Este sublime ideal implica una maravillosísima paradoja: Dios nos creó para que seamos felices, pero el alma vive para hacer feliz a Dios. Parece una pulseada de amor (y lo es), una carrera por la playa entre dos amantes que corren para ver quien llega primero a prepararle un banquete al otro… Es una paradoja estupenda como aquella otra que asegura que el único modo de vivir es el de morir a uno mismo.

Vivir para darle el gusto a Jesús parece muy fácil cuando el alma se da cuenta de la pequeñez del creado, lo cual es registrado por la Santa con una simpática y sencillísima exclamación: “¡Qué tontería es todo lo que no es Él!” (C 1892). La misma idea la expresó sub specie aeternitatis, de un modo análogo a la fórmula teresiana que describía esta vida como “una mala noche en una mala posada”, diciendo así: “¿Qué es todo, qué importa todo, estos cuatro días de vida, visto a la luz de la verdad?” (C 2513). En la misma línea, compadeciéndose de las almas mundanales, escribía: “Qué tormento es ver la nada de todo lo que no es Dios y, por otro, lado, tantas multitudes que ciegamente se van tras ello” (C 393).

Este vivir para darle el gusto a Jesús nace de ver Su amor por mí. Así lo escribía esta mística española: “viéndole con nosotros tan bueno, tan lleno de amor, tan pendiente del nuestro, ¿quién no vivirá sólo para Él y le amará con locura?” (C 2681).

Así, esta Santa que combatiendo los post-conciliares molinos de la renovación eclesiástica, logró quijotescamente restaurar la restauración teresiana, se dió el gusto de legarnos estas perlas inspiradas en los aspérrimos claustros del sacro Monte Carmelo:

“Nada nos puede quitar el vivir con Él, amándole y procurando agradarle y consolarle” (C 5124).

“Sí, ámenle mucho, así con obras, sin mirar para nada nuestro consuelo” (C 904).

“Contento Él, ¿qué más podemos desear? Verá cómo Él la ayuda; procure estar muy unida a Él, haciéndolo todo sólo para agradarle, y verá que bien le va” (C 842).

“(…) Procurando en todo darse cuenta de que hace lo que cree que le será más agradable [al Señor]” (C 2721).

“El propósito que para mí lo encierra todo, cumplido de veras, es vivir en la presencia de Dios “vivo, muy amante y muy amado”, y a éste va unido el de agradarle en todo momento” (B4).

“Me consuela saber que hay almas que de veras le aman, en las que Él puede tener sus complacencias, ¡y a éstas les tengo yo un amor y un agradecimiento” (C 391).

“¡Cómo deseo olvidarme de este miserable yo, olvidarme de veras y vivir para lo único que me interesa, la gloria, el consuelo del Señor!” (C 196).

“Que hagamos siempre cuanto sea del agrado de nuestro Cristo bendito, que sólo tenemos esta vida para ello” (C 1848).

“Lo único que hago es, multitud de veces al día, decir al Señor que sólo quiero vivir para amarle y agradarle, que quiero todo cuanto Él quiera y cómo Él quiera (…)” (C 80).


Alguien podría pensar que este afán maravilloso de vivir dándole el gusto a Jesús olvidándose del gusto propio, tornará al alma infeliz. Pero, este temor es del todo vano ya que la realidad es que quien vive para hacerlo gozar a Jesús, acaba por gozar del mismo gozo del que goza Jesús. 

La Santa lo dice así: “Olvidemos nuestras tristezas y alegrías para vivir únicamente en Jesús, para gozar con su gozo, ser felices porque lo es Él, y no puede menos de ser feliz quien con Él vive” (B 1383). Más aún, ese vivir para darle el gusto a Jesús, más que como la vara de Midas -que todo lo que tocaba lo convertía en oro- es una vara divina que todo lo que toca lo endulza. 

En efecto, como dice nuestra Santa, “queriéndolo Él y pensando que se le da gusto, todo lo amargo se vuelve dulce y lo desabrido sabroso” (C 3121). 

Santa Maravillas experimentó esta vara divina y por eso llegó a exclamar lo siguiente: “¡Qué felices somos, queriendo tan de verdad lo que Él quiere y no ocupándonos más que de amarle y de decirle a todo que sí!” (C 1648). 

Y esto otro: “¡Qué buenísimo es y cómo, en cuanto el alma pone un poquitín de su parte, lo hace Él todo” (C 1535). 

Es más, este ideal encarnado de darle en todo el gusto a Jesús, llevó a la Santa a describir la fórmula de la vida feliz y así escribió: “procure no querer ni desear más amor que el [S]uyo, y verá qué bien le va siempre. Todo lo que no es Dios es nada en absoluto, y déjele que Él la lleve por donde Él quiera, sin tristezas ni preocupaciones” (C 5034).

En suma, mientras el hombre moderno se empeña en darse el gusto y, al fin de cuentas se hunde en el vacío, se ahoga en el abismo de su egoísmo y nada lo hace feliz, Santa Maravillas nos propone el olvido de uno mismo para vivir dándole el gusto a Dios, lo cual, al final, eleva al alma al Cielo, la inunda en el abismo del amor de Dios y la hace feliz aquí y en la Eternidad.

Que la Virgen nos alcance la gracia de darle en todo el gusto a Dios.

Christus imperat!


Mar Adentro


jueves, 28 de noviembre de 2019

MÁS PECADOS NUEVOS

La finalidad del Falso Profeta es reorientar la doctrina católica quitando de en medio los pecados sexuales y sobre todo a la piedra angular, Jesucristo, para irlo sustituyendo por el Anticristo y su espiritualidad panteísta. 

Por María Ferraz

Hace unos meses, Francisco anunció que la pena de muerte era inherentemente inmoral, y que este cambio se incluiría en el Catecismo, a pesar de que contradiga la Tradición.

Ahora, después de parir los falsos pecados ecológicos contra la Pachamama, ha aprovechado para arremeter contra las armas nucleares; su uso y posesión también será pecaminoso. Aquí cabe un elenco de interpretaciones. ¿Será pecado también si se usan como contraofensiva?

Nadie en su sano juicio apoya las armas nucleares y si se las tolera es porque si los países se desprendieran de ellas correrían el riesgo de ser sometidos por otras naciones que las conservaran. Es decir, las bombas atómicas son disuasivas, no se poseen tanto para atacar como para mantener la paz global.

Dentro de unos meses será ya un peligro para la fe adquirir el nuevo catecismo bergogliano dada la afición del pseudopapa por meterle mano una y otra vez.

¿Por qué no deja Bergoglio de mangonear la moral católica poniendo culpas donde no las hay y viceversa, al permitir, por ej. que los adúlteros vayan a comulgar o diciendo despropósitos como: "conozco parejas que cohabitan que son tan fieles que estoy seguro de que tienen la gracia del sacramento del matrimonio" (junio 2016)

¿Por qué no deja Bergoglio en paz el Sacramento del Orden Sacerdotal en lugar de deformarlo y hasta inutilizarlo, igualándolo con el ministerio protestante, aboliendo el celibato con la excusa de casos excepcionales y proponiendo cargos similares para las mujeres?

¿Por qué no deja Bergoglio de escandalizar a los fieles beatificando a clérigos marxistas, fotografiándose con maricas, lesbianas, y artistas sin moral, con curas nefastos de todo tipo, lavando pies de transexuales, tirándose a los pies de políticos musulmanes, ensalzando a abortistas y eugenistas, pactando con el Islam para demoler la supremacía de la fe católica sobre las pseudoreligiones?

¿Por qué se empeña Bergoglio en honrar a los incrédulos dando a entender que es lo mismo creer o no creer, ser de una religión o de otra?: "Todas las religiones miran al Cielo, miran a Dios", "Es mejor ser ateo que ir a misa y ser hipócrita", "Los ateos si son `buenos´ se salvan" (lo cual es incompatible con el Primer Mandamiento y con la Escritura: "Sin fe es imposible agradar a Dios"). Sin olvidar la escena en que Bergoglio le contesta a un niño cuyo padre ateo murió, y al que le dijo que era un gran hombre (porque lo había bautizado) y que Dios estaba contento con él. Además Bergoglio remató la escena con otra falsedad: "Somos todos hijos de Dios, incluso los que son de otras religiones lejanas". La misma canción que aparece en uno de sus primeros vídeos.

La finalidad del Falso Profeta es reorientar la doctrina católica quitando de en medio los pecados sexuales y sobre todo a la piedra angular, Jesucristo, para irlo sustituyendo por el Anticristo y su espiritualidad panteísta. Y para ello se ha servido desde el principio de su pontificado de numerosas tretas, por ejemplo: 


-abolir la preeminencia de la vida humana poniendo boca abajo el Instituto JPII para la familia y la vida, expulsando a los miembros fieles de la Academia Pontificia para la vida y anulando su juramento de defender la vida, criticando a las conejas-católicas, invitando al Vaticano a conferencistas partidarios de la esterilización forzosa, honrando a políticas abortisias como Bonino y Ploumen

-abrir al puerta a la sodomía y potenciar a la mafia gay nombrando a cardenales y obispos maricas y rodeándose de clérigos homosexuales activos, encubriendo al violador McCarrick, a Barros, a Zanchetta y a Peña Parra o a curas violadores de niños ya desde la Argentina. Afirmando que Dios "te ha hecho gay y te quiere así".

-dando preeminencia a la ecoteología marxista con todo lo que conlleva, lo que se ha podido ver con claridad en el último sínodo.

Por esto, el pecado va a ser diluido porque ya no es el Dios del Antiguo y Nuevo Testamento el que se considera como el único Dios verdadero, sino un dios vago en el que todo cabe y que condona los pecados determinados hasta ahora por el Decálogo. El nuevo dios o madre tierra se ofende por la contaminación del aire, de la tierra y del agua y sufre con el falso calentamiento global, pero le trae sin cuidado si abortas o te acuestas con tu vecino.

Es la nueva moral sin moral de Bergoglio.


BERGOGLIO ENTRE EL CINISMO Y EL ESCÁNDALO

La conducta de Bergoglio merece varios calificativos: sea demagogo o charlatán irresponsable, al borde del desquicio. Pero hay un rasgo de su personalidad egocéntrica y taimada que lo pinta de cuerpo entero y es la máscara de falsa humildad, con la cual pretende ocultar su hipocresía y su cinismo.


Repasemos dos de sus últimas malandanzas.

1) Durante el XX Congreso de la Asociación Internacional de Derecho Penal, dijo:

El reto actual para todo penalista es el de contener la irracionalidad punitiva, que se manifiesta, entre otras cosas, en reclusiones masivas, el hacinamiento y las torturas en las prisiones, la arbitrariedad y el abuso de las fuerzas de seguridad, la ampliación del ámbito de la penalidad, la criminalización de la protesta social, el abuso de la prisión preventiva y el repudio de las garantías penales y procesales más elementales”.

Debemos recordar que en Mayo de 2014 en la audiencia pública semanal, Bergoglio, como al pasar, se detuvo ante los representantes de Abogados por la Justicia y la Concordia -no más de dos minutos- quienes le plantearon la afligente situación de nuestros presos militares, que padecían, entre otros sufrimientos, prisiones preventivas de muchos años, consecuencia de juicios amañados. 


Según un testigo presencial, Bergoglio apuró el paso, diciéndole a los interlocutores “Nos estamos ocupando de eso”. Una flagrante mentira, porque nada hizo para aliviar las cruces de quienes combatieron y derrotaron a la guerrilla. (A los pocos días Bergoglio recibió durante una hora a Milagro Sala, una delincuente actualmente presa, que embolsó millones de fondos estatales para su pandilla de la Tupac Amaru, con el pretexto de “construir viviendas para los pobres”)

Bergoglio, feliz de recibir a la delincuente Milagro Sala

2) “Jayne Ozanne, una de las cabecillas anglicanas del movimiento lgbt que pide criminalizar a las “terapias reparativas” fue cálidamente recibida en la capilla privada que el “pontífice” tiene en la Casa Santa Marta. Ozanne le manifestó al “papa” que esa terapia llevaba al suicidio de mucha gente joven. Asimismo Ozanne le entregó una copia de su autobiografía Just Love: A Journey of Self-Acceptance y un folleto de la Ozanne Foundation, que trabaja con otras organizaciones religiosas “para eliminar la discriminación basada en la sexualidad o ‘el género’ para celebrar la igualdad y la diversidad de todos”

Bergoglio, escuchando atentamente a la lesbiana abortista Jayne Ozanne

(El 30 de septiembre Bergoglio recibió en audiencia privada al jesuita homosexual James Martin, y ambos se rieron de las cosas que trataron).

Bergoglio saluda afectuosamente al hereje James Martin


Congreso de Derecho Penal en el Vaticano

Al Congreso de Derecho Penal concurrió un único argentino, Roberto Carlés, un viejo conocido de Bergoglio, que es “un referente espiritual, una persona que ha estado muy cerca de mí en momentos difíciles”.

Bergoglio junto a su “referente espiritual”, Roberto Carles

Carlés es un discípulo del corrupto  Zaffaroni y fue propuesto por Cristina Kirchner para suceder a su maestro en la Corte Suprema de Justicia. Es militante de Frente Grande de Juan Grabois y forma parte del Grupo de Puebla

“Carlés se ha manifestado públicamente en favor del 'matrimonio igualitario', de la adopción para parejas gays e incluso de la despenalización del aborto… es además denostado por grupos tradicionalistas de la Iglesia, que le cuestionan haber impulsado una campaña en contra de que haya crucifijos en los juzgados y otros lugares públicos estatales”.


UN SANTO EXCOMULGADO: GIACOMO DELLA MARCA (JAIME DE LA MARCA)

La historiadora católica Cristina Siccardi esboza la vida de un santo en gran parte desconocido hoy en día, y sin embargo, bien conocido y dominante durante su vida. 

Su vida personal era la de un penitente, consistía en pobreza radical, humildad y mortificación. Exteriormente, él era un predicador elocuente, que hacía despertar a la gente y llevarla a Dios para la conversión. 

Cuando se puso la túnica de San Francisco de Asís a los 22 años, su vida fue dedicada a la salvación de las almas y a la lucha contra las herejías de su tiempo. A partir de entonces, se quitó los zapatos y las sandalias y anduvo descalzo en verano y en invierno el resto de su vida. Fue un ejemplo de desprendimiento radical del mundo.

Un santo excomulgado: Giacomo della Marca


Por Cristina Siccardi

El tiempo que precedió a la Reforma Protestante [Revuelta] estuvo marcado por el trabajo sólido y magnífico de algunos predicadores, entre los cuales se encontraba uno que fue verdaderamente grandioso e incluso excomulgado. Se llamaba James de la Marca (Giacomo della Marca, 1393-1476). Su memorial litúrgico cae el 28 de noviembre. Entre los siglos XIV y XV, la iglesia se corrompió de adentro hacia afuera, mientras defraudaba a muchos, con herejes de fe y doctrina. Mientras se preparaba el terreno, sobre el cual el hereje Lutero podía actuar, este intrépido predicador al menos trajo un poco de orden.


La vida de un penitente

James de la Marca nació en Monteprandone en Ascoli Piceno como Domenico Gangala, tenía un área que el emperador Carlos el Grande (774) transfirió la supremacía del Papa. A la edad de 22 años, James se mudó a Santa Maria degli Angeli en Asís, el hábito grosero de los franciscanos, que recibió de la mano de San Bernardo de Siena. Su vida estuvo marcada por la penitencia extrema. Sufrió en su vida como penitente cuarenta días de épocas de ayuno del año, mientras que sus comidas consistían en los otros días de un tazón de frijoles que se habían hervido en agua.

Debido a su vida de penitencia, tenía mala salud y era propenso a las enfermedades (recibió la extrema unción seis veces), aún conservaba su privación de la vida como predicador itinerante. Lo único que temía en su vida era que el dolor físico lo distrajera y le impidiera rezar.


Discípulo de san Bernardo de Siena

Debido a la catequesis de San Bernardino, fue formado para ser un predicador más eficiente, como San Juan Capistrano, el Beato Alberto de Sarteano o el Beato Mateo de Girgenti, James alteró la técnica y los gestos vocales, pero también el contenido y la estructura de su sermón. Se prefirió el tratamiento de cuestiones éticas y políticas y se utilizó para material de los textos de teología moral y derecho canónico. Hizo un amplio uso de Exempla, ejemplos que a menudo se presentaban de manera dramática. Sobre todo usó el vernáculo. Hizo campaña por la difusión de la devoción al Sagrado Nombre de Jesús e insistió en algunos temas comúnmente recurrentes en sus sermones, a saber: las prácticas supersticiosas, la abundancia y el lujo, los juegos de azar, las maldiciones y la usura (acuñó la idea del Monti di Pietà, para liberar a las víctimas de los usureros (de esta lucha contra los usureros, la banca europea surgió originalmente del franciscano Monti di Pietà.)


La vida de un predicador errante

Los sermones de James son como truenos, una llamada de atención incluso para las mentes más tercas. Se alimentaban de las Escrituras, que a menudo citaba, pero el Santo también obtuvo sugerencias de la Divina Comedia de Dante. Nadie podía tomar una siesta o distraerse con sus propios pensamientos cuando asistía a sus sermones de extraordinario poder de penetración, que también tenían un toque teatral, pero que muy a menudo alcanzaban su objetivo verdadero y, en última instancia, el único: la conversión.

James of the Mark fue un franciscano inusual. Se destacó por su gentileza. Confiado y decidido, sabía unir el amor y el fuego del juicio divino. Era un teólogo e inquisidor severo pero compasivo. Sus sermones desataron no solo la aprobación y el entusiasmo entre los fieles, sino que también condujeron a reformas concretas de los entonces tan importantes para la vida de las personas, estatutos de varias ciudades y el establecimiento de numerosas hermandades, de las que él sentó las primeras bases de la Asociación Católica. De 1423 a 1425 predicó una serie de sermones en el área de Jesi, donde surgió la herejía de los Fraticelli que surgió de los heréticos franciscanos espirituales. En 1426 fue comisionado por el Papa Martín V para predicar en toda Italia contra esta secta y le dio el hermano de John Capistrano para que lo ayudara.


Salvación de almas y lucha contra las herejías

En 1432 fue enviado a Europa Central y los éxitos no se hicieron esperar. A finales de 1435, el emperador Segismundo de Luxemburgo, que también era rey de Hungría, lo llamó a su residencia en Tata (Totis alemán), ubicado hoy en la carretera entre Viena y Budapest, a apenas 70 kilómetros de la capital de Hungría. James de la Marca se convirtió en consultor del Emperador en la reunión con la delegación del Consejo de Basilea y los representantes del Reino de Bohemia, donde la herejía husita aún era virulenta. A partir de entonces, su lucha contra la herejía se extendió por todo el territorio de la actual Bosnia a Eslovaquia, donde predicó contra los husitas, que llegaron allí en su huida desde Bohemia.


Consultores Imperiales, Nuncio Papal, Legado Conciliar

En agosto de 1436, el Papa lo nombró inquisidor de Austria y Hungría y le otorgó amplios poderes. Esto incluía el derecho a construir nuevos monasterios en estos países. El apoyo del emperador y el Papa, y el título de un legado en el Concilio de Basilea, sin embargo, no fueron suficientes para asegurar la inviolabilidad de él. Experimentó una severa persecución por parte del clero local que se sintió perturbado por su vida a veces cruel. Hubo intentos de matarlo varias veces, y el Archidiácono de Bacs (ahora en la frontera con Serbia) incluso lo excomulgó. James de la Marca también asumió la tarea de predicar a favor de la cruzada contra los turcos. Con este fin, fue nombrado en 1443 por el Papa Eugenio IV como Nuncio Apostólico.


Beatificado en 1664 y canonizado en 1723

Finalmente, querían hacerlo incluso Arzobispo de Milán, pero él se negó. Entre las actividades al final de su vida, se encuentra la construcción de la biblioteca en el monasterio de Santa Maria delle Grazie en Monteprandone, que había fundado en 1449 en su lugar de nacimiento. El Santo logró reunir 200 códices, que se convirtieron en el taller del predicador, en el que preparó sus sermones. Incluso hoy están sus borradores y notas, su Exempla, sus referencias a las Escrituras y a los textos teológicos y canónicos. En 1476 murió en Nápoles, donde fue enterrado. En 1664 el papa Urbano VIII lo beatificó y en 1723 el papa Benedicto XIII. lo canonizó En 2001 sus restos fueron trasladados de Nápoles a "su" monasterio en Monteprandone.

Dedicó toda su vida al arrepentimiento personal interior y al control de los errores externos y, por lo tanto, a la salvación de las almas. Hoy, bajo la tiranía del relativismo, Giacomo della Marca, no sería visto como un luchador por la fe, sino probablemente como un alborotador fanático, para ser excomulgado como una "molestia", como alguien ya lo intentó en su tiempo.

Introducción / Traducción:
imagen de Giuseppe Nardi : Corrispondenza Romana / Wikicommons


La Flor del Mismo Nombre






miércoles, 27 de noviembre de 2019

¡GRACIAS DE TODOS MODOS, DIOSECILLO BERGOGLIO!

Las buenas intenciones son de agradecer, vengan de quien vengan. Y por eso, he decidido, por una vez, romper mi silencio sobre los asuntos eclesiales de nuestros días

Por Francisco Soler Gil

¡Ay! Cuánto tiempo hace que no volvía a sentarme en el sillón de Wanderer, y a disfrutar de su inteligente conversación... Es culpa mía, y tengo que reconocerlo de entrada, estimados lectores. Ocurrió simplemente que, conforme se prolongaba este pontificado esperpéntico, este vodevil romano-porteño, me cansé.

No es fácil seguir de cerca, día a día, las ocurrencias paridas en Roma. Se requiere un buen temple, un temple de acero, para ejercer de notario de los males que está provocando en la Iglesia el reinado biacefálico de Bergofari y Scalgoglio. Wanderer lo tiene, pero yo no. Así que preferí retirarme a mis libros, a mis clases, y al cultivo de mis rosales, procurando que ni un minuto más de tiempo fuera ocupado por los «okupas» actuales de la sede petrina.

No lamento esta decisión. Pero como uno, por más que quiera apartarse, vive en el mundo, no dejan de llegarme de tanto en tanto ecos de noticias... cosas del Tíber... rumores...
Y últimamente me ha llegado uno de esos rumores. Tal vez no sea cierto, pero suena tan absurdo que resulta difícil no darle crédito: Según he leído en no sé dónde, Bergofari y Scalgoglio andan planeando, a propósito de la ecología, regalar al pueblo fiel un par de nuevos pecados, que quedarán consignados no sé si en el Catecismo, o ya directamente en el Decálogo, que podría transformarse en Dodecálogo, a poco que quede algo de espacio al pie de las Tablas de la Ley.

«Un mandamiento nuevo, nos dio el Señor...»
, cantábamos en mi infancia en la iglesia. Y bueno, se podrá pensar lo que se quiera de la calidad de aquella canción, pero al menos el escritor del texto tenía claro que eso de promulgar mandamientos nuevos le corresponde a Quien le corresponde... Seguramente también lo tiene claro el «okupa», y tal vez sea por eso que se apresura a ejercer su divina potestad con este nuevo y gozoso arbitrio. ¡Un ramillete de pecados ecológicos! ¡Qué maravilla!

Las buenas intenciones son de agradecer, vengan de quien vengan. Y por eso, he decidido, por una vez, romper mi silencio sobre los asuntos eclesiales de nuestros días, para escribir estos párrafos de gratitud al biacefálico pontífice reinante. 

Sería realmente bonito contar con un par de buenos mandamientos ecológicos, que arrojaran estimulantes sombras de pecado mortal sobre acciones hasta ahora tan anodinas como tirar una botella de vidrio en un contenedor de basura normal, o emplear nuevas bolsas de plástico en cada compra del supermercado... ¡Qué picante podría resultar nuestra vida de míseros consumidores con el acicate de los pecados ecológicos y pachamámicos del genial porteño...
Lástima que la idea no vaya a funcionar. Porque para que los pecados ejerzan su efecto vigorizador se requiere fe en el Dios que los promulga, y en su capacidad para perseguir implacablemente al réprobo. Con Yahveh, Dios de los Ejércitos, no se gastan bromas. Pero con el diosecillo romano de turno, la cosa es muy distinta...

Por eso, me temo que en lo sucesivo tirar la basura donde no corresponde, o abusar del plástico y de los combustibles fósiles, seguirán siendo acciones tan rutinarias y anodinas como vienen siendo hasta ahora...

Pero en fin. Como decía más arriba, las buenas intenciones son de agradecer en cualquier caso. De manera que quiero dejar constancia aquí de mi reconocimiento por el gesto: No va a funcionar... ¡pero gracias de todos modos, diosecillo Bergoglio!


Wanderer

LA COMUNIÓN EN LA MANO

El siguiente es un texto de la Revista Chiesa Viva extraído de un dossier de Don Luiggi Villa, escrito con anterioridad. 


Debe leerse aprovechando los interesantes datos que contiene, pero distanciándose de la mentalidad que trasluce. 

Nuestra convicción se aparta de los supuestos del momento en cuanto a la validez de los ritos en la actualidad y de la legitimidad de Jas autoridades del momento. 


EL “SACRILEGIO. DE LA “COMUNIÓN EN LA MANO”


Por el Presbítero Don Luiggi Villa

En el dar y el recibir la Santa Comunión, con frecuencia, de la Hostia se desprenden fragmentos que caen y se dispersan por el suelo, siendo luego pisoteados o arrastrados hacia afuera y por tanto ¡inevitablemente profanados!

Y puesto que no se trata de una desgracia, sino de un acto voluntariamente causado, por ser conocido y previsto,


¡ESTO SE CONVIERTE EN UN VERDADERO Y PROPIO “SACRILEGIO”!

Esta breve síntesis fue extraída del dossier: “Comunione sulla mano? NO! è sacrilegio!”

del Pbro. Dr. Luigi Villa


La Tradición Apostólica

Muchos sacerdotes dicen que, en los primeros diez siglos de la Iglesia, la regla era la de comulgar los fieles de pie y dándoles el Pan consagrado en la mano, sin ninguna previa adoración ni genuflexión.

¡La “verdad histórica” es muy diversa! Habiendo cesado las persecuciones y la emergencia de la falta de lugares de culto y de material litúrgico que imponían la administración de la Comunión no en la Iglesia, he aquí que nacen las “casas de Dios”, el altar y la atención a no perder los fragmentos eucarísticos.

S. Hipólito (siglos II- III) escribió: «Esté cada uno atento, a que ningún fragmento se caiga y se pierda, porque es el Cuerpo de Cristo…».

De igual modo han escrito Orígenes (185- 254), S. Dionisio de Alejandría (†264), S. Efrén (306-375), S.Dámaso I (Papa desde el 366 al 384), el Concilio de Zaragoza, Cirilo de Jerusalén (315- 386), el historiador Eusebio, el Concilio de Toledo, S. Jerónimo (345-420), San Inocencio I (Papa desde el 401 al 417), etc., etc. 

Incluso en tiempos de S. León I (440-461) se practicaba el rito de la Comunión en la lengua y esta costumbre de depositar el “pan consagrado”en la boca es recordado desde el siglo V.

El Concilio de Rouen (hacia el 650) impuso la recepción de la Eucaristía únicamete en la boca.

También el Concilio de Constantinopla (692) prohibirá a los fieles el recibir la Eucaristía en la mano.

En el Sínodo de- Rouen (875) se ordenó que el celebrante depositara la Eucaristía sólo en la lengua. En 1200, S. Tomás justificaba la praxis, desde ahora universal, de dar la Comunión en la boca, escribiendo que «el único ministro ordinario de la Eucaristía es el sacerdote». El Concilio de Trento, finalmente, confirmó todo ésto diciendo que la costumbre de dar la “Comunión en la boca” se remonta a la “Tradición Apostólica”.

En base a esta rápida síntesis histórica podemos asegurar que la actual “nueva disciplina” es ciertamente ¡contraria a la Tradición Apostólica, contraria al modo tradicional de comulgar, contraria a la disciplina antigua!

¡Fueron sólo los Arrianos, en efecto, quienes comulgaron con la mano y estando de pie! 

Pero ESTOS NEGABAN LA DIVINDAD DE JESUCRISTO Y, EN LA EUCARISTÍA, NO VEÍAN MÁS QUE UN SIMPLE SÍMBOLO DE UNIÓN y, entonces, ¡un símbolo que se podía tomar y manipular al propio gusto!


El pensamiento de la Iglesia


En el documento “Instrucción de la CEI” del 19 de julio de 1989 (nn. 112) es retomada la doctrina eucarística, enseñada desde siempre en la Iglesia:

el carácter sacrificial de la Misa;

la Real Presencia de Cristo bajo las especies sacramentales;

el deber del estado de Gracia para recibirla dignamente;

el ayuno.

Muchísimos Obispos querían que se conservara la praxis de la “Comunión en la boca” y la verdadera “mens” de la Santa Sede es la de siempre, ligada a la antigua costumbre, por lo cual la “nueva disposición” no ha emanado de la Santa Sede, ¡sino de un Episcopado progresista!

Los fieles, por tanto, son libres de “pretender” que el sacerdote les dé la Comunión en la lengua, oponiendo quizá también ¡un firmerechazo al sacerdote que no lo quisiese!

Aquí, es oportuno recordar:

la “concesión” de dar la “Comunión en la mano” no ha sido ni recomendada por la Santa Sede ni justificada, por lo cual no comporta ningún deber para nadie. Porque, concediendo esta “posibilidad”, la Santa Sede ¡no ha conferido a los fieles ningún derecho en el sentido jurídico del término, ni ningún deber de hacerlo de parte del sacerdote!

¡Por supuesto!


Es una “concesión” que ha disminuído el sentido de la grandeza de Dios, asimilándola al nivel de una función nutritiva. El elemento sensible, en efecto, prevalece, ahora, sobre el Misterio de la “Presencia Real”. Jesús eucarístico es tomado en la mano, desde entonces, como un objeto, como una “cosa” que es puesta ¡en una mano que toca todo, aun las cosas más repugnantes!

La dispersión inevitable de los “fragmentos” constituye la más grave y dogmática dificultad para un sacerdote que verdaderamente cree en la “Presencia Real” de Cristo, por lo cual, en consecuencia, debe sentirse obligado, en conciencia, a no distribuir la “Comunión en la mano”, siendo un acto “formalmente sacrílego”, después de la definición del Concilio “de fide” de Trento sobre la “Presencia Real” incluso en los fragmentos de la Hostia.

Un verdadero sacerdote no puede no darse cuenta de que la “nueva praxis de dar la Comunión en la mano” produce, inevitablemente, una disminución de la reverencia hacia el SS. Sacramento, facilita su profanación y disuelve la misma doctrina que se refiere a él.

Conclusión

La nueva praxis de dar la Comunión en la mano es contraria a la Tradición católica. Desafortunadamente, si se dio la apertura hacia el nuevo rito, «fue debido a una cadena de actos de desobediencia y violaciones del derecho, como también al ejercicio de fuertes presiones», por lo cual Pablo VI cedió, incluso cuando tuvo el coraje de afirmar que fue un ¡“inicio abusivo”!

Con tal “permiso”, fue puesto en crisis el mismo Magisterio auténtico de la Iglesia, la cual, en el Concilio de Trento, había definido la “transubstanciación” e impuesto la devoción y la adoración incluso de los “fragmentos” del “pan consagrado”. 

Por lo tanto:

El Sacerdote no puede obligar a los fieles a recibir la Eucaristía en la mano. Cometería un acto de violencia y de desobediencia a la Iglesia, la cual permite, ¡pero no manda usar el nuevo rito!

Ningún Obispo puede obligar a sus sacerdotes a dar la Comunión con el “rito nuevo”, contrario a la costumbre antigua.

¿Y la obediencia al Obispo? 

Se responde: no siempre es “obediencia” la ejecución material de una orden; como no siempre es “desobediencia” el rechazo de seguir materialmente una orden. Depende de la legitimidad que la misma contiene o no.

Entre las razones que hacen ilegítima una orden, está aquella de ser contrastante e incompatible con la Ley de Dios y de lo que de ella deriva.

Por ejemplo: la Ley de Dios no veta explícitamente el aborto, pero condena expresamente el homicidio: porque no es posible abortar sin matar, el aborto es condenado por la Ley de Dios! Por lo tanto, quien ordena abortar, da una orden ilegítima, porque va contra la Leyde Dios.

Ahora, esto vale también – ¡y mucho más!

– para el delito de quien profana las Sacras Especies, como se hace ciertamente con la “Comunión en la mano”. También aquí el razonamiento es idéntico: la Ley de Dios no prohíbe explícitamente la “Comunión en la mano”, pero prohíbe, sin embargo, la profanación de las Sagradas Especies. Y porque no es posible dar la “Comunión en la mano” sin causar, antes o después, la dispersión de los “fragmentos eucarísticos” y, entonces, causar la profanación de las Sagradas Especies, resulta que ¡la “Comunión en la mano” es prohibida por la Ley de Dios! 

Y ¿cómo puede un superior mandar lo que Dios no quiere?

Tal orden humana, en contraste con una orden divina, no puede y no debe ser seguida, porque hay que «¡obedecer a Dios antes que a los hombres!» (Hechos 5,29; 4,19).


Amor de la Verdad

EL SUPUESTO DERECHO A DESTRUIR LA CIVILIZACION

Lo que estamos presenciando es una embestida siniestra contra la cultura y la civilización occidentales, que vienen siendo dinamitadas desde hace décadas por un fenómeno que muchos no han querido ver ni apreciar en su verdadera magnitud. Se trata del avance implacable del marxismo cultural.

Por Eugenio Trujillo Villegas
Director de la Sociedad Colombiana Tradición y Acción

El pasado 21 de noviembre puede llegar a ser un día histórico para Colombia. Pero no porque la oposición haya protestado violentamente contra el gobierno del Presidente Duque, sino porque a causa de esas protestas el Gobierno podría dirigir el rumbo de la nación hacia una catástrofe anunciada.

Es sólo observar el entorno latinoamericano para entender que hay un plan gigantesco, preparado milimétricamente, financiado por la extrema izquierda, y ejecutado con evidente articulación, cuyo objetivo primordial es derribar todos los gobiernos de la región que se oponen a las pretensiones del Foro de Sao Paulo.

Pero no es solo eso. Es mucho más todavía. Lo que estamos presenciando es una embestida siniestra contra la cultura y la civilización occidentales, que vienen siendo dinamitadas desde hace décadas por un fenómeno que muchos no han querido ver ni apreciar en su verdadera magnitud. Se trata del avance implacable del marxismo cultural.

La descripción más elocuente de este fenómeno la hizo el profesor Plinio Correa de Oliveira en su libro Revolución y Contra Revolución: “Como una modalidad de guerra sicológica revolucionaria, a partir de la rebelión estudiantil de La Sorbona, en mayo de 1968, numerosos autores socialistas y marxistas en general pasaron a reconocer la necesidad de una forma de revolución previa a las transformaciones políticas y socio-económicas, que operase en la vida cotidiana, en las costumbres, en las mentalidades, en los modos de ser, de sentir y de vivir. Es la llamada revolución cultural” (Cfr. Revolución y Contra Revolución, Plinio Correa de Oliveira, edición Tradición y Acción, página 146)

En esa perspectiva, hemos venido entregando la educación de nuestros hijos a unos maestros inspirados en el marxismo, que integran los cuerpos docentes de muchos colegios y universidades de todos los estratos sociales, y ahora nos preguntamos por qué muchos jóvenes se han convertido en fervientes revolucionarios de izquierda.

Vemos también cómo nuestros gobiernos destruyen la familia cristiana, imponiendo la Ideología de Género, el aborto, la eutanasia, el libre consumo de drogas y muchas otras leyes perniciosas, que son el origen de la auto-demolición de la sociedad y del estado. Todo esto, impuesto por el Congreso y las Altas Cortes de justicia, en evidente contravía de lo que quiere la población. Y para completar este cuadro trágico, los mismos gobiernos aniquilan a los sectores productivos con impuestos exorbitantes que hacen imposible el desarrollo empresarial.


Esto es lo que hacen los políticos y los magistrados que nos representan. A los primeros los elegimos porque nos prometen que van a hacer unas cosas, y en realidad terminan haciendo lo contrario. Los magistrados, son elegidos por los políticos, y entre ambos hacen lo que se les antoja para destruir el país. Nos dicen que bajarán los impuestos y al otro día de llegar al cargo los aumentan; nos prometen defender la familia y la destruyen; anuncian que gobernarán con honestidad y terminan robándose el presupuesto público; prometen enfrentar con vigor a los enemigos de la Patria pero terminan abrazados con ellos; garantizan la más absoluta impunidad a los peores delincuentes y a los más grandes corruptos, tal como ya estamos hartos de saberlo.

Las consecuencias de este pecado monumental de nuestra sociedad están a la vista. Una minoría radical, organizada, financiada y articulada por oscuras fuerzas marxistas que no aparecen ante el público, exige con desenfreno el desmonte y la destrucción anárquica de todos los factores que de alguna forma nos han proporcionado prosperidad y calidad de vida. Y ésto, para ser reemplazados por un sistema económico y político que todos sabemos que sólo produce miseria y opresión.

En Chile, las turbas enfurecidas destruyen el país desde hace un mes, generando una debacle económica y social que lo llevará hacia el caos y la miseria que ya vivieron en tiempos de Allende. Ante esto, el Presidente Sebastián Piñera, asustado e incapaz de tomar las decisiones adecuadas, se avergüenza de los éxitos alcanzados por la nación chilena durante 40 años de políticas públicas exitosas, y promete cambiar la Constitución que generó ese admirable progreso, ante las exigencias de los vándalos y los terroristas. Es la política de “ceder para no perder”, que la historia ha demostrado ser la más eficiente para conducir a una nación hacia el marxismo.

Y en Colombia, la respuesta del Presidente Duque es más o menos la misma que la de Piñera en Chile. “Los estamos escuchando”, dijo el presidente después de las marchas violentas del pasado 21 de noviembre. “A partir de la próxima semana, daré inicio a una Conversación Nacional, que fortalezca la agenda vigente de política social; trabajando así, de manera unida, en una visión de mediano y largo plazo, que nos permita cerrar las brechas sociales, nos permita luchar contra la corrupción con más efectividad y nos permita construir, entre todos, una Paz con Legalidad.” (Alocución presidencial, Nov 22 de 2019).

¿Con quién piensa hablar el Presidente? ¿Cuál será el resultado de esas reuniones? Con absoluta seguridad, los interlocutores escogidos van a exigir el desmonte de todo aquello que nos ha brindado desarrollo y crecimiento económico, para reemplazarlo por medidas socialistas y populistas que aumentarán la pobreza. Lo cual a su vez generará más protestas y nuevas concesiones gubernamentales a la izquierda, de tal forma que iremos rumbo al paraíso socialista del cual quieren escapar todos los que allí viven.

Sin embargo, algo muy importante se le está pasando por alto al Presidente Duque. ¿Acaso se le olvidó que fue elegido por más de 10 millones de personas que no están de acuerdo con las exigencias de los que marcharon en las protestas? ¿Y menos aún con lo que hicieron los vándalos y los terroristas? ¿Todavía no se enteró que la llamada “protesta legítima”, no es otra cosa que el pretexto para que unas minorías terroristas destruyan el País? Para el bien de Colombia, sería mejor que el Presidente escuche atentamente a sus electores y a todos los colombianos de bien, en vez de enredarse en diálogos tramposos con minorías extremistas que nos están destruyendo. Eso fue lo que hizo Santos y los resultados están a la vista para quien quiera verlos.

Nos está pasando por segunda vez lo que aconteció en el Plebiscito del 2016. Cuando Colombia le dijo NO al proceso de paz de Santos, ese gobierno, con la ayuda de los líderes de la oposición, entre los cuales estaba el entonces senador Iván Duque, terminó desconociendo el resultado. Pues bien, ahora vemos con enorme preocupación que este gobierno que fue elegido con más de 10 millones de votos, ahora se doblega ante las exigencias de los perdedores, que quieren imponer la destrucción y el caos en Colombia.

Lo que el Presidente debería considerar muy seriamente es que las amenazas de la extrema izquierda no son simple retórica. Son un plan magistral que está siendo ejecutado simultáneamente en varias naciones, y que seguirá avanzando mientras los gobiernos y la Sociedad pierden tiempo dialogando con aquellos que nos están diciendo claramente que nos quieren destruir.


Miles Christi

LA LITURGIA REFORMADA, 50 AÑOS DESPUÉS

Hace cincuenta años, el 30 de noviembre de 1969, la Iglesia Católica marcó el Primer Domingo de Adviento con la implementación universal del Rito Romano de la Misa revisado, aprobado por el Papa Pablo VI en respuesta a la Constitución del Concilio Vaticano II sobre la Sagrada Liturgia.

Por George Weigel


Y las guerras litúrgicas estallaron en serio.

No han disminuido desde entonces. En todo caso, se han intensificado en los últimos años.

A medida que continúen estos debates, será útil recordar que el Movimiento Litúrgico de mediados del siglo XX, que condujo a "los cambios" aprobados por el Papa Pío XII antes de conducir a "los cambios" aprobados por el Papa Pablo VI, creía que la renovación del culto de la Iglesia fomentaría tanto la santidad como la misión, incluido el testimonio social de la Iglesia. 

Para los principales reformadores litúrgicos como el padre Virgil Michel, OSB, de la abadía de St. John en Collegeville, Minnesota, la renovación litúrgica, el celo evangélico y el compromiso de vivir la doctrina social católica iban de la mano. Los obispos del Vaticano II (que aprobaron la Constitución sobre la Sagrada Liturgia con una votación de 2174 votos contra 4) estuvieron de acuerdo. Si me permiten citarme en un pasaje de mi nuevo libro, “La ironía de la historia católica moderna”:
“... el Concilio, basándose y desarrollando la enseñanza de la encíclica de Pío XII, Mediator Dei, buscó recuperar la comprensión de la liturgia como participación de toda la Iglesia en el misterio de la presencia de Dios a través de los sacramentos, después de un período en el que “liturgia” significó, principalmente, la realización de ritos adonde los laicos eran espectadores que asistían por motivos obligación legal. Esa participación, tanto el Movimiento Litúrgico como los padres conciliares esperaban, que fuera un dinamizador de la misión, porque en el centro de la liturgia está Cristo, y es Cristo quien envía a su pueblo como heraldos del Evangelio. O, como empezaron los padres conciliares [la Constitución sobre la sagrada liturgia], 'el sagrado Concilio se ha propuesto impartir un vigor cada vez mayor a la vida cristiana de los fieles... y fortalecer todo lo que pueda ayudar a llamar a la humanidad al redil de la Iglesia' ”.
Esa era la intención; los resultados, hasta la fecha, han sido decididamente mixtos.

Es un error básico de lógica pensar que todo lo que sucedió después del Vaticano II sucedió a causa del Vaticano II. Pero incluso los defensores de la liturgia reformada, entre los que me cuento, deben plantear algún tipo de conexión entre lo que sucedió hace 50 años y dos fenómenos perturbadores: la disminución de la asistencia a misa semanal y la falta de convicción de que, en la Eucaristía, los católicos se encuentran con el presencia real del Señor Jesucristo, cuerpo y sangre, alma y divinidad. Quizás era inevitable que los ácidos culturales de la modernidad tardía hicieran que demasiados católicos del siglo XXI pensaran en la misa dominical como una opción recreativa de fin de semana en lugar de un momento privilegiado de encuentro con el Señor, en el que la adoración nos equipa espiritualmente para la misión. Pero incluso si eso es cierto Los proponentes de la liturgia reformada deben reconocer que “los cambios” no detuvieron el éxodo católico del culto dominical. Tampoco mitigaron la ignorancia católica de la realidad de la Eucaristía.

Pero luego está la otra cara de la moneda. Crecí con la liturgia preconciliar. No era un Mozart Missa Brevis y un latín sonoro todos los domingos; era más a menudo mal pronunciada (y a menudo murmurada) en latín y música pietista execrable (cuando había alguna). Por supuesto, hubo celebraciones dignas y hermosas de lo que ahora conocemos como la Forma Extraordinaria de la Misa, y al vivir en una parroquia catedralicia, tuve el privilegio de participar en ellas como monaguillo y niño de coro. Pero difícilmente eran la norma en el catolicismo estadounidense. La nostalgia por un pasado imaginario no es una guía confiable para el futuro.

Hace unas semanas, estaba discutiendo los últimos giros y vueltas en las guerras litúrgicas con un sabio observador de los asuntos cristianos en los Estados Unidos, un converso al catolicismo del luteranismo confesional. Cuando le pregunté qué pensaba que buscaban los tradicionalistas millennials en la "vieja misa", respondió de inmediato: "el asombro". Probablemente sea cierto. También es cierto que la Forma Ordinaria del Rito Romano puede celebrarse para que el asombro y el asombro de la presencia divina sean palpables.

Para ver un ejemplo, visite smcgvl.org y haga clic en "Mass Video" para experimentar la belleza de la liturgia reformada en la Iglesia Católica St. Mary en Greenville, Carolina del Sur: una parroquia que también es un ejemplo próspero de la Nueva Evangelización, que encarna la esperanza de que la reforma litúrgica, reformada, pueda energizar la misión y capacitar a los discípulos misioneros.


George Weigel es miembro distinguido principal del Centro de Política Pública y Ética de Washington, DC, donde ocupa la cátedra William E. Simon en Estudios Católicos.




martes, 26 de noviembre de 2019

‘DESARROLLO SOSTENIBLE’ Y LA IGLESIA VENDIDA COMO ESCLAVA

Ha llegado el momento de rescatar a nuestros hermanos, y por hermanos me refiero a aquellos católicos que han permanecido en la Iglesia y que adoran a Dios con devoción y en la única manera que la mayoría de ellos ha conocido.

Por Raymond Kowalski 


Quizás asistan a misa cada semana y cada día de precepto, o quizás asistan a misa ocasionalmente. Quizás crean que Jesucristo está realmente presente en la eucaristía o quizás piensen que la eucaristía es una cena comunitaria. 

Probablemente no tengan ni idea de que necesitan ser rescatados, y puede que se resistan a nuestros esfuerzos, pero debemos intentar rescatarlos de todos modos.

A menos que pertenezcan a una parroquia donde se predica la verdad del evangelio (no que se lea solamente), sus almas están en peligro. 

Nosotros — y por nosotros me refiero a los que creemos en la Encarnación, la Pasión y Muerte de Jesucristo, la Resurrección y la Vida Eterna —alguna vez estuvimos así como están nuestros hermanos ahora. Podemos ver lo que ellos aún no ven.

El rebaño, todo el rebaño, que en los Estados Unidos asciende a unos 51 millones y mundialmente a unos 1200 millones, ha sido traicionado por sus pastores. Los que tenemos ojos para ver y oídos para oír debemos salvarnos y hacer lo posible para salvar a nuestros hermanos.

Nuestros hermanos han crecido en la Iglesia Católica. Para ellos, el “Novus Ordo” lanzado hace 50 años por el Concilio Vaticano II, manifestado particularmente en la liturgia, es solo una forma moderna de ser católico.

Pero en el pontificado del papa Francisco, el Novus Ordo se ha convertido en algo más que una “preferencia litúrgica”. El papa Francisco ha dicho y hecho muchas cosas alarmantes. El resultado es que la aclimatación de cincuenta años ha terminado. Es tiempo de completar la obra del Concilio Vaticano II. El papa Francisco está usando el inmenso poder de su cargo, tanto espiritual como temporal, para rehacer la fe católica, mientras intenta continuar obligando a sus seguidores haciendo que se inclinen hacia su voluntad.

La piel de cordero se le salió en 2019. En febrero, el papa voló a Abu Dhabi, donde se reunió con un imán musulmán para firmar un “Documento sobre la Fraternidad Humana por Paz Mundial y la Convivencia Común”. El documento llamó mucho la atención porque proclamaba que Dios desea el pluralismo y la diversidad de religiones. En el vuelo de regreso, el papa defendió los contenidos del documento: “Esto lo reafirmo claramente: desde el punto de vista católico, el documento no se ha separado ni un milímetro del Vaticano II, incluso se cita en varias ocasiones. El Documento fue hecho en el espíritu del Vaticano II”.

El documento también decía otras cosas, pero su significado fue eclipsado por el indignante repudio al gran envío de Cristo a sus apóstoles para que bauticen a todas las naciones. El documento llamaba a los líderes del mundo y arquitectos de la política internacional a intervenir para detener las guerras, los conflictos, y el deterioro medioambiental.

El 10 de septiembre, cuando regresaba de su viaje a Sudáfrica, el papa aseveró que el deber de la humanidad es obedecer a las Naciones Unidas, ciertamente una genuflexión a “los arquitectos de la política internacional”.

Inmediatamente tras la conclusión del Sínodo del Amazonas en Roma, la Pontificia Academia de las Ciencias firmó el 28 de octubre en la sede Vaticana de la academia, una declaración para apoyar el “desarrollo sostenible” en el Amazonas y encontrar maneras de alcanzar los 17 “objetivos de desarrollo sostenible” oficiales de las Naciones Unidas. La declaración afirmaba que “la crisis climática y humanitaria que atraviesa el mundo exige una acción rápida, integrada, y urgente”.

Toda organización necesita una misión, una razón para su existencia. Sin la misión de bautizar a todas las naciones, ¿cuál es la nueva misión de la Iglesia Católica? 

El Papa ya nos lo ha dicho: combatir el deterioro medioambiental, practicar el desarrollo sostenible, y promover la obediencia a las Naciones Unidas.

En este papado, la doctrina es usada como distracción, como cortina de humo. Nunca se trató de la existencia del infierno, la divinidad de Cristo, o la resurrección del cuerpo físico de Cristo. En este papado, la nouvelle théologie se encuentra floreciente — es decir, este papado nos enseña que, dado que al ser concebidos todos nos encontramos orientados hacia Dios, no hay necesidad de un Redentor, no hay necesidad de su madre concebida sin pecado, y no hay necesidad de pertenecer a, o convertirse a, la Iglesia Católica. Toda adoración de parte de los humanos da Gloria a Dios, sin importar el objeto de su adoración. Ningún acto humano, sin importar qué tan vil o inmoral, puede derrotar su orientación hacia Dios.

Y así el Nuevo Orden se convirtió en el Nuevo Orden Mundial. La Iglesia Católica institucional se convirtió en un partido católico. Ilógicamente, el propósito del partido católico es salvar al planeta de la desorientada creación de Dios — es decir, de la humanidad.

Los fieles han sido vendidos como esclavos. Los católicos de China fueron los primeros. Ahora el resto de nosotros ha sido entregado. Las doctrinas y restricciones de la Iglesia serán usadas para mantenernos en línea, pero no con el propósito de salvar nuestras almas — sino con el propósito de obedecer a nuestros amos humanos. Algunos de nosotros vemos y comprendemos lo que está pasando, pero muchos, tal vez la mayoría de nuestros hermanos, no lo ve.

Un porcentaje de ellos asiste a misa. Nada les parece diferente a cualquier otra misa de domingo. Sin embargo, pronto escucharán frases como “todo está conectado” y “nuestra casa común”. Incluso pueden llegar a escuchar sobre la Pachamama. La nueva misión de la Iglesia Católica no les parecerá disonante. Sin embargo, eventualmente, su liturgia dejará de ser válida. Sus sacerdotes no tendrán ordenación válida. El Novus Ordo será estéril y ya no será eficaz para su salvación.

Rescatar a alguien es salvarlo de una situación peligrosa y llevarlo a un lugar seguro. ¿Dónde sería eso exactamente? ¿Dónde nos sentimos seguros, lo suficientemente seguros como para traer a nuestros hermanos? La respuesta es la liturgia de los tiempos, el usus antiquior, la misa tradicional en latín, que ha regresado de la oscuridad durante este papado.

¿Y además, cómo permanecemos en la única y verdadera Iglesia fundada por Jesucristo y protegida por el Espíritu Santo que la habita, pero no en la Iglesia institucional que ha sido usurpada por apóstatas? Nos han dado lo que necesitamos en forma de una Declaración de Verdades, el 31 de mayo de 2019, firmada por dos cardenales, dos arzobispos, y un obispo. La Declaración de Verdades contiene 40 párrafos numerados a modo de reafirmación de la verdadera fe católica y repudio de los errores del papa Francisco. Es el antídoto para la Nouvelle théologie.

El obispo Athanasius Schneider, uno de los firmantes de la Declaración de Verdades, ha publicado un nuevo libro, Christus Vincit, que es tanto inspirador en su mensaje como escalofriante en su visión del curso predecible de sucesos mundiales. Concluye el libro con un apéndice, una copia de la Declaración de Verdades en forma impresa.

La misa tradicional en latín y las verdades inmutables de la fe católica son las herramientas que debemos usar para salvar nuestras almas y las de nuestros hermanos. La verdadera fe no está perdida. La verdadera Iglesia no se encuentra sin remedio. Cuando los israelitas huían del faraón, se enfrentaron al Mar Rojo y todo parecía perdido. Sin embargo, se abrió un camino ante ellos. Debemos tener confianza de que un camino también se abrirá para los fieles católicos, y debemos llevar a la mayor cantidad posible de hermanos a un lugar seguro.


One Peter Five