viernes, 9 de septiembre de 2011

LOS BENEFICIOS DE COMER AVENA


Este cereal es una de las mejores fuentes de fibra soluble. Mucha gente cree que engorda, pero eso es un mito, ya que aporta sólo cuatro calorías por gramo y posee un enorme listado de beneficios para la salud, asegura el nutricionista Andrés Bello.

Dos amigos se encuentran en una reunión social. Juan un hombre de aspecto sano robusto y saludable, y Pablo calvo, con lentes, gordo, de aspecto cansado, poco saludable. Ambos no se reconocieron pero si se conocían. Pablo no dudó en preguntarle a Juan el secreto para estar tan bien. Ambos de la misma edad. Juan respondió: “Sigo desde niño con los hábitos de alimentación y de actividad física que me inculcaron mis padres. Continué comiendo avena entera, todas las mañanas sabiendo los beneficios que este cereal contribuye a nuestra salud”, contestó.

Rebeca Flores, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, explica que “la avena nos aporta hidratos de carbono complejos y es una de las mejores fuentes de fibra soluble. Mucha gente cree que engorda, pero eso es un mito, ya que aporta sólo cuatro calorías por gramos”. Además, este cereal favorece la sensación de saciedad cuando se intenta controlar el peso corporal, por lo tanto, ayuda al sistema digestivo a funcionar mejor.

“Facilita la digestión, combate el estreñimiento y acelera el tránsito intestinal. Pero sin duda, un aporte importante de la avena es que puede bajar el estrés y depresión, gracias a su abundante aporte de vitaminas B1, B2, B3 y B6, al igual que su contenido en zinc, magnesio, hierro, calcio , fósforo y vitamina A y E”, dice la nutricionista. Esto se suma a su bajo contenido de sodio y alto en potasio, lo que ayuda a regular la presión arterial.

Sugerencias de preparación

Rebeca Flores sugiere que la avena se puede comer de diferentes formas como, por ejemplo, mezclada con frutas cítricas con vitamina C en esta época (con Kiwi o manzanas, naranjas, otras veces con frutos secos o con leche. “Esto beneficia el organismo porque se potencian sus aportes de antioxidantes ofreciendo mayor protección contra enfermedades cardíacas”.

Además de estas propiedades, la avena ayuda a controlar los niveles de glicemia y a bajar los niveles de colesterol. También se puede comer en sopas y en galletas con harina integral y frutos secos, para llevarla de colación. La académica de la UNAB, además, subraya que la avena es recomendada para las personas que sufren de gota y otras enfermedades relacionadas a la producción de orina y problemas de micción. “Su contenido de silicio aumenta la producción de orina y permite la eliminación de ácido úrico. También ayuda a cuidar el cabello ya que puede prevenir la calvicie”, concluye



miércoles, 7 de septiembre de 2011

DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO… PARA PROTEGER LA SEGURIDAD NACIONAL DE ESTADOS UNIDOS

La responsable de la política exterior americana ha reconocido que la promoción del aborto es una clara acción imperialista por parte de los “amos del mundo” asentados en Estados Unidos, acción enmascarada en consideraciones “humanitarias” respecto a las mujeres.

Por José Arturo Quarracino

1. Hace pocos días la actual Secretaria de Estado de la administración Obama, Hillary Clinton, puso en evidencia en forma oficial que la despenalización del aborto a nivel mundial es un elemento importante en la política exterior estadounidense y en su estrategia geopolítica. En otras palabras: la responsable de la política exterior americana ha reconocido que la promoción del aborto es una clara acción imperialista por parte de los “amos del mundo” asentados en Estados Unidos, acción enmascarada en consideraciones “humanitarias” respecto a las mujeres.
Hizo este reconocimiento en una carta dirigida el 26 de julio de este año a la diputada Ileana Ros-Lehtinen, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara baja estadounidense. En esta carta Hillary Clinton critica las disposiciones de un proyecto de ley en discusión (H. R. 2583), que entre otras cosas “incluye onerosas restricciones sobre operaciones del Estado, organizaciones internacionales y asistencia extranjera”. En particular, la funcionaria y miembro del establishment anglo-americano que domina en Estados Unidos sostiene que “en cuanto a la asistencia extranjera, el proyecto de ley reinstala una política contraria a Estados Unidos, la Política de Ciudad de México, prohibiendo el financiamiento para cualquiera de las organizaciones no-gubernamentales extranjeras que pueden de alguna manera promover o efectuar abortos con financiamiento gubernamental no-estadounidense”. Según la inefable funcionaria, “el efecto neto de estas y otras restricciones en el proyecto de ley debilitarían mis esfuerzos para llevar adelante una política y diplomacia exterior considerada”, y además debilitarían sus esfuerzos “para utilizar la asistencia extranjera estratégicamente orientada a ese fin”.
En síntesis: financiar el aborto a nivel mundial constituye un objetivo estratégico de la política exterior estadounidense, una política de Estado que promueve la implementación del aborto a nivel mundial. La pregunta que se plantea es: ¿por qué aplicar la pena de muerte a los niños más inocentes e indefensos de todos es política oficial del gobierno estadounidense en varias de sus administraciones, y por qué debe ser instituida en todos los países del mundo?

2. Esta política antinatalista y abortista oficial y mundial no es originaria de la voluntad de la señora Clinton, sino que es la continuación de la política recomendada oficialmente por Henry Kissinger, como consejero de Seguridad Nacional, en su célebre Memorando de Estudio sobre Seguridad Nacional 200/74. Implicancias del crecimiento poblacional mundial para la seguridad de Estados Unidos y sus intereses de ultramar [1].
Este documento constituye una fundamentada y detallada justificación del control de la natalidad a nivel mundial para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos, y fue rubricado-promulgado por el presidente Gerald Ford el 26 de noviembre de 1975, como Memorando de Decisión de Seguridad Nacional 314/75, con el reconocimiento presidencial explícito que “el liderazgo de Estados Unidos es esencial para combatir el crecimiento poblacional […] y para desarrollar la seguridad de Estados Unidos y sus intereses de ultramar” [2]. Es decir: el control de la natalidad a nivel mundial es una clarísima política de Estado imperialista orientada a implementar la seguridad nacional de Estados Unidos y sus intereses de ultramar.

3. En el contexto del control global de la natalidad, la promoción del aborto y su despenalización constituye un capítulo fundamental e insoslayable, ya que sin el aborto, el control de la natalidad fracasa: “ningún país ha reducido su crecimiento poblacional sin recurrir al aborto” [3]. Es decir, el control de la natalidad planificado por la elite del establishment estadounidense e implementado como política de Estado para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos y sus intereses de ultramar requiere y reclama la despenalización del aborto como broche o cierre de su proyecto antinatalista y genocida.

4. De lo expuesto hasta aquí podemos afirmar que el “progresismo” criollo que nos inunda con sus diatribas y sus proyectos de ley pro-abortistas recurre a justificaciones “humanitarias” y a “emblemas revolucionarios” para encubrir el hecho que su postura pro-abortista, más allá de las buenas intenciones de algunos de sus portavoces, está al servicio de la política imperialista de proteger la seguridad nacional de Estados Unidos y sus intereses de ultramar. Curiosa esquizofrenia de estos pseudo-revolucionarios, que otrora supieron ser cultores y vociferadores de la “patria socialista”, y condenadores de la doctrina de la seguridad nacional promovida por el Pentágono desde hace décadas, pero que ahora defienden la política antinatalista de los dueños reales de Estados Unidos –el poder financiero angloamericano- orientada a proteger y promover la seguridad nacional del país en el que está asentado.

La diputada Victoria Donda constituye un ejemplo paradigmático de este proceder progresista al servicio de la política imperialista yankee. Hace un tiempo es fervorosa promotora de un proyecto de ley de despenalización del aborto, con los argumentos elaborados por la oligarquía financiera angloamericana, defendidos actualmente por la rubia Hillary, lo cual no le impide mostrarse en su página web con la imagen del Che Guevara a su lado.

En pocas palabras: el Che en la mano izquierda, pero ejecutando “en español” la doctrina oficial de la seguridad nacional elaborada por Henry Kissinger, rubricada por Gerald Ford y hasta el día de hoy vigente como política de Estado de la administración Obama. “Nuestra” diputada, en vez de inspirarse en las doctrinas de vida de nuestros pueblos originarios o en la cultura hispano-criolla de nuestros pueblos, divulga la ideología antinatalista de una de las peores oligarquías de la historia. En síntesis: con el Che Guevara en la mano izquierda, y con Hillary Clinton y el clan Rockefeller en la mano derecha (¿también en el corazón?).

Extraños progresistas los que pululan en nuestras tierras, que han convertido la figura emblemática del Che Guevara en soldado de la familia Rockefeller. Cumplen con el consejo-mandato de Henry Kissinger: “Debemos tener cuidado en que nuestras actividades no deben dar la apariencia a los países de bajo desarrollo de una política de país industrializado contra los países de bajo desarrollo. Se debe tomar la precaución que en cualquiera de los acercamientos en este campo que nosotros respaldamos son los únicos que podemos respaldar dentro de este país” [4].

Por eso, a los progresistas de variopinto pelaje ideológico que difunden la ideología antinatalista de la oligarquía financiera mundial, bien podemos decirles: yankees, go home.

[1] Se lo puede consultar en http://www.population-security.org/28-APP2.html (en inglés).
[2] En http://www.population-security.org/12-CH4.html
[3] Memorando 200/74, Parte 2, Sección V: “No country has reduced its population growth without resorting to abortion”, en http://www.population-security.org/28-APP2B.html#IV-B-1-a. Este afirmación demuestra la falacia e hipocresía del progresismo pro-abortista, que sostiene que la utilización de la anticoncepción tiene como meta reducir o disminuir los abortos a su mínima expresión: el control de la natalidad a través de la anticoncepción conlleva y requiere, para su éxito, el aborto como política, es decir, la pena de muerte para los niños en el vientre materno.
[4] Memorando 200/74, Parte 2, Sección III: “We must take care that our activities should not give the appearance to the LDCs of an industrialized country policy directed against the LDCs. Caution must be taken that in any approaches in this field we support in the LDCs are ones we can support within this country”, en http://www.population-security.org/11-CH3.html#3



LA MITAD DE LOS CHICOS NO LEEN TEXTOS IMPRESOS

Casi la misma cantidad pasa cinco o más horas diarias frente a una pantalla. Los datos son del Barómetro Social de la Infancia (Cordoba). 
 
Los esfuerzos de la Nación, que ya entregó un millón de netbooks , y los de la Provincia de Cordoba, que extendió la jornada de casi el 30 por ciento de los primarios públicos, aún no lograron parámetros mínimos de oportunidades.

Es que un alto porcentaje de niños y adolescentes argentinos no suele utilizar Internet, tampoco acostumbra leer textos impresos y está cinco o más horas frente a una pantalla, principalmente la televisión.

Así, la lectura de textos impresos representa un déficit para el 47 por ciento de la niñez de 5 a 12 años y sube al 51 entre adolescentes de 13 a 17.

Y según desciende el estrato social, aumenta la probabilidad de que no suelan leer textos impresos: mientras que cinco de cada 10 niños del estrato muy bajo no suelen leer esos textos impresos, tampoco acostumbran hacerlo tres de cada 10 en el estrato medio alto.

Los datos, a los que accedió en exclusiva La Voz del Interior, surgen del Barómetro Social de la Infancia 2011, que se presentará mañana en Buenos Aires. La investigación fue realizada por la Universidad Católica Argentina, junto con las fundaciones Arcor, Minetti y Telefónica.

La exposición a la televisión y, en segunda medida a computadoras u otras pantallas, es enorme: casi el 47 por ciento de la niñez en edad escolar pasa cinco o más horas diarias frente al menos a una de ellas, y los hace casi el 49 por ciento de los adolescentes. Como es costumbre, este indicador también demuestra un alto grado de desigualdad social: el 56 por ciento de los niños del estrato muy bajo suele permanecer frente a las pantallas cinco o más horas, mientras la cifra desciende al 35 por ciento en el estrato medio alto. Esta relación en los adolescentes es de 55 y 47 por ciento, respectivamente.

A la vez, el 82 por ciento de los niños y el 68 por ciento de los adolescentes del estrato social muy bajo no suele utilizar Internet. La cifra cambia significativamente en el estrato medio alto, con 20 y 10 por ciento, respectivamente.

Social y emocional

“No es la pobreza meramente económica la que determina los problemas de desarrollo en la niñez, sino más bien su asociación con otras situaciones familiares, sociales y emocionales”, se lee en la investigación.

Con este modelo como objetivo, la investigación busca conocer no sólo aspectos como el acceso a la alimentación o las condiciones habitacionales, sino también indagar las características de los vínculos emocionales y sociales.

En este contexto, son preocupantes –y a la vez dolorosos– los indicadores de déficit en estimulación emocional e intelectual, en especial si se miran los estratos más bajos. Mientras que a tres de cada 10 adolescentes del estrato muy bajo no le festejaron su último cumpleaños, sólo el 10 por ciento no lo festejó en el medio alto.

La sensación única de escuchar un cuento tampoco es un momento que viven todos los chicos. La enorme cantidad que representa el 47 por ciento de los niños menores de 5 años del estrato social muy bajo no suele compartir cuentos junto a algún miembro de su familia mientras que la cifra baja el 13 por ciento en el medio alto.

Tampoco suelen dibujar ni jugar junto a algún miembro de la familia el 22 por ciento de los niños de 0 a 4 años del estrato social muy bajo, mientras en el medio alto no lo hace el nueve por ciento. Además, la comodidad del sueño tampoco es generalizada: el 26 por ciento de la niñez en los primeros años de vida suele compartir cama o colchón. Así, los niños del estrato muy bajo registran 3,4 veces más chances de compartir cama o colchón para dormir que en el estrato medio alto.
 


INFILTRADO DE SATANÁS DENTRO DE LA IGLESIA: UN CURA PIDE CERRAR LOS SEMINARIOS PARA “ELIMINAR LA PEDOFILIA”

“Para luchar contra los abusos sexuales contra los chicos por parte de los curas pedófilos, hay que comenzar por cerrar los seminarios menores de la Iglesia porque el problema comienza allí” afirmó Antonio Mazzi, sacerdote italiano “progresista” e identificado con la izquierda.

Antonio Mazzi, de 81 años, uno de los sacerdotes más mediáticos de Italia, de perfil “progresista” y a contramano de la línea conservadora y tradicional del Vaticano, eligió un escenario que multiplica aún más las polémicas para lanzar su propuesta: una fiesta del Partido Democrático en Pesaro. El PD es el principal partido de la oposición de centroizquierda.

“Las respuestas de la Iglesia en mérito a los casos de pedofilia que han emergido en los últimos tiempos, no me han convencido”, dijo don Mazzi desde el palco durante un debate convocado bajo el título “La vida: instrucciones para el uso”.

“La preparación de los jóvenes no hay que hacerla en los seminarios menores. La fórmula del ‘criadero en el gallinero’ no está al paso con los tiempos. Quien quiere ser cura debe estudiar en su casa, haciendo de tanto en tanto verificaciones y controles con su director espiritual”, agregó el sacerdote y encendió la polémica.

“Cuando termina la adolescencia, el seminario menor ‘es un lugar que castra, no es un lugar natural’. Hay que buscar un lugar ‘más relacionado con la realidad’ para quien quiere convertirse en sacerdote, para que hasta los 19 o los 20 años pueda también vivir ‘el aspecto afectivo y sexual’ de la vida”.

El descarriado sacerdote planteó que “es necesario hacer otro Concilio Vaticano para poner arriba de la mesa los grandes problemas de la Iglesia: la situación de los sacerdotes, del matrimonio de los curas, del diálogo con las otras religiones”.

“Este Papa no llamará nunca a un nuevo Concilio, pero yo espero que los grandes temas puedan ser debatidos porque son los de este siglo XXI”, afirmó.

“Creo que los jóvenes deben estar en un ‘ambiente más normal’, como la propia familia. En cambio, el ambiente de los seminarios menores resulta artificial, cerrado, es el ámbito propicio para que se desvíe a una personalidad que se está desarrollando”, sentencio el apostata.

El padre Roberto Zammerini, rector del Pontificio Seminario Romano Menor, el más importante de la Iglesia Católica porque está bajo la directa autoridad del Papa, respondió ayer a Don Mazzi.

“Las condiciones de los seminarios menores se han adaptado a los tiempos –salió a explicar el religioso– No estamos en los años 40. Los muchachos, de entre 14 y 18 años, no viven en un ambiente cerrado, como encarcelados”.



HERRAMIENTAS PARA REENCONTRAR LA FELICIDAD TRAS UNA PÉRDIDA EMOCIONAL

 
 
La psicóloga Gabriela Hisrch destacó instrumentos que permiten rescatar los aprendizajes que dejan estos acontecimientos, así como el proceso de entender que el fallecimiento puede ser un paso para darle un sentido distinto a la vida.
 
Una gran cantidad personas asistieron a la charla que dictó la destacada psicóloga Gabriela Hisrch en Parque del Recuerdo Cordillera, oportunidad en la que la profesional compartió de cerca su experiencia respecto de cómo las personas deben enfrentar el tema de la muerte y vivir un duelo, ya sea por la pérdida de un ser querido, la separación de la pareja, el término del trabajo o bien debido a ciertas vivencias negativas en la rutina diaria.

El encuentro que se denominó “Reaprender a ser felices”, permitió que las personas se dieran cuenta y aprendieran que la clave es estar dispuestos a cambiar de actitud y no ser una víctima de las pérdidas planteándose preguntas como “¿por qué me pasan estas cosas a mí?” o “¿por qué yo tengo tanta mala suerte?”.

Según la experta, este es un desafío constante de cada persona, que debe apelar a sus fortalezas internas y técnicas que ayudan nuevamente a salir adelante.

“Todos hemos pasado grandes penas y dolores, pero es difícil compartir con una persona que sólo se queja, ya que nos pone mal a todos. Probablemente, requiere de tiempo cambiar de actitud si esa persona hace su duelo y lo vive intensamente, pero al mismo tiempo toma conciencia de que su deudo lo único que hubiera querido es que vuelva a sonreír y sea nuevamente feliz”, señaló.

Ese último punto fue muy relevante y emotivo para varios de los asistentes a la charla, quienes entregaron sus emotivos testimonios y dieron fe de que es fundamental acercarse nuevamente a los buenos amigos, ayudar a otros familiares en duelo a sonreír, volver al trabajo o a las actividades anteriores a la pérdida, pero con una sonrisa y gratitud por la ayuda y apoyo recibido.



LOS COMPAÑEROS DE TRABAJO GROSEROS AFECTAN LA VIDA EN EL HOGAR


Según un estudio, los trabajadores que soportan la falta de civilidad en el trabajo llegan a casa más estresados y distraídos.

Por Mary Elizabeth Dallas


La grosería entre los compañeros de trabajo puede tener efectos negativos que se extienden mucho más allá del lugar de trabajo, encontró un estudio reciente.


Investigadores de la Universidad de Baylor hallaron que las personas que soportan falta de civilidad en el trabajo con frecuencia llevan el estrés a casa, lo que puede tener efectos negativos sobre su familia y matrimonio, e incluso sobre el trabajo de sus cónyuges.

Los investigadores explicaron que cuando los empleados vuelven a casa estresados y distraídos, sus parejas con frecuencia deben compensar y hacerse cargo de más responsabilidades familiares. Esas mayores demandas en casa podrían interferir con su rendimiento en el trabajo.

"Esta investigación subraya la importancia de detener la falta de civilidad antes de que comience de forma que este efecto contaminante no afecte a la familia del empleado", apuntó la autora del estudio Merideth Ferguson, profesora asistente de gestión y espíritu empresarial de la Facultad de negocios Hankamer de la Universidad de Baylor, en un comunicado de prensa de la universidad. Por otro lado, apuntó, una atmósfera laboral tóxica podría potencialmente "dañar más allá del lugar de trabajo, y llegar hasta el lugar de trabajo de la pareja".

Los investigadores hallaron que el estrés conllevó una carga en los matrimonios de los trabajadores, según una encuesta de 190 trabajadores a tiempo completo y sus parejas. Algo que complica el asunto, anotaron, es que el 75 por ciento de estas parejas tenían hijos que vivían en el hogar.

Los autores del estudio plantearon que las organizaciones deben abordar estos efectos de largo alcance y nocivos que las malas conductas en el lugar de trabajo pueden tener sobre los empleados y sus familias.

Animar a los trabajadores a buscar respaldo a través del programa de asistencia de los empleados, los recursos de consejería o gestión del estrés de la empresa podría ayudar a los trabajadores a afrontar a los compañeros groseros, apuntaron los investigadores.

El estudio aparece en la edición en línea de la revista Journal of Organizational Behavior.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: Baylor University, news release, August 2011


martes, 6 de septiembre de 2011

DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA Y ORDEN ECONÓMICO (*)

 
Nos corresponde reflexionar sobre la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), que es, según el Cardenal Martino, “el secreto mejor guardado de la Iglesia Católica” (1); precisamente, Renato Martino preside el Pontificio Consejo Justicia y Paz que redactó el Compendio de esta rama de la teología moral.

Por Mario Meneghini

   
El Compendio dedica su capítulo séptimo a la Vida Económica, que comienza señalando las dos posturas del Antiguo Testamento frente a los bienes económicos y la riqueza: la primera, considerando una bendición de Dios la disposición de los bienes materiales necesarios para la vida; la segunda, condenando los bienes económicos y la riqueza (2) cuando hay mal uso. En consonancia con el antecedente bíblico, la DSI enseña que la economía posee una connotación moral, en lo que se diferencia sustancialmente con las teorías contemporáneas más conocidas.

Es que, desde el Renacimiento, la ética dejó de vincularse con la economía, en un proceso que llega a expresar, con Keynes: Por tanto, después de todo, las tasas reales de ahorro y gasto totales no dependen de la precaución, la previsión, el orgullo o la avaricia. La virtud y el vicio no tienen nada que ver con ellos (3).

En una conferencia, el entonces Cardenal Ratzinger, criticó la perspectiva de Adam Smith de que: “cualquier acción moral voluntaria contradice las reglas del mercado” (4). Por el contrario, las reglas sólo funcionan cuando existe un consenso moral que las sostiene. Pues si el individuo carece de una regulación moral adecuada, tiende a subordinar a sus intereses egoístas el uso de los bienes que posee. Este egoísmo -alentado por el individualismo- trae aparejada toda clase de abusos e injusticias. Quien posee tiende a imponer condiciones injustas a quienes no poseen bien alguno, con el objeto de aumentar las propias ganancias, como lo atestigua la historia.

La Iglesia siempre ha defendido, con energía, que la propiedad privada de los bienes materiales es un derecho natural de la persona, cuyo respeto y protección es fundamental para la paz y la prosperidad sociales. En efecto, si el hombre es un ser racional, libre y responsable, la primera proyección de su naturaleza en el campo de los bienes económicos, de los cuales ha de servirse para vivir y alcanzar su plenitud, es precisamente la propiedad privada y personal sobre tales bienes.

No obstante lo señalado, el derecho de propiedad es un derecho secundario o derivado. De la tendencia natural a nuestra conservación, deriva el derecho de todo hombre a la libre disposición de los bienes necesarios a dicha subsistencia; este derecho es anterior al derecho de propiedad privada sobre los mismos. Esta reflexión pone de manifiesto la gravedad del error liberal, según el cual la propiedad no admite limitación alguna so pena de verse destruida en los hechos. Por el contrario, el orden natural señala que este derecho no es un derecho absoluto sino subordinado a otro aún más fundamental y anterior (MM, 43).

Si el liberalismo fue sensible al hecho de que si se traba la iniciativa privada, no habrá producción abundante de bienes económicos, las corrientes socialistas reivindicaron otra verdad parcial, a saber, que el uso de los bienes ha de ordenarse a las necesidades sociales. El error de ambos planteos, es haber desconocido que ambas afirmaciones no son excluyentes sino absolutamente complementarias.

Tales situaciones parten del desconocimiento de la función social de la propiedad. Este concepto complementa y equilibra la función personal antes explicada. Siendo la propiedad un derecho derivado, su ejercicio efectivo ha de ordenarse no sólo a la satisfacción de las necesidades individuales, sino también al bien común de la sociedad política. Los bienes de los particulares deben contribuir a solventar todas aquellas actividades y servicios de utilidad común, que son indispensables a la buena marcha de la sociedad. Ello requiere una justa distribución de los ingresos, cuyo arbitraje supremo deberá ser ejercido por la autoridad política. Por eso, Juan Pablo II, en el discurso inaugural de la Conferencia Episcopal de Puebla (1979), afirmó que sobre toda propiedad privada grava una hipoteca social.

En el orden nacional, el Estado deberá cuidar que todos los miembros de la comunidad reciban y puedan obtener con facilidad, los bienes necesarios. Y sobre los superfluos, podrá orientarlos cuando vea que la distribución no se hace con la debida facilidad, a través de la aplicación por parte de los mismos propietarios, al fin social. Cuando el propietario descuida el compartir sus bienes o la discreción en el uso de los mismos, la sociedad tendrá derecho a intervenir en defensa de la destinación universal de los bienes. De aquí nace la función rectificadora del Estado acerca de la propiedad privada.

No basta, por cierto, reconocer jurídicamente el derecho de propiedad, sino se verifica en la realidad el derecho a la propiedad (MM, 113). Hoy, más que nunca, existe la posibilidad de difundir la propiedad, pues los recursos técnicos y el mayor dominio de los recursos naturales, lo permite, si se aplica una adecuada política económica y social (MM, 115). Pues las relaciones económicas no surgen de hechos fortuitos, sino como resultado de la conducta humana. No hay fatalidad en la economía. Si bien la ciencia económica, posee sus propias leyes y métodos, la economía como actividad humana debe estar subordinada a la política y a la moral, para que sea posible un recto Orden Económico. Recordemos que ordenar es disponer las cosas a un fin; es una operación de la inteligencia, no de la voluntad.
Desde una perspectiva doctrinaria, podemos mostrar las alternativas que puede presentar un orden económico, según el enfoque intelectual y político que se elija. Seguimos de cerca la clasificación del Prof. Palumbo (5):

i) Algunos consideran que el Orden Económico surge sólo, por interacción de los factores. Es la hipótesis liberal de la “mano invisible”, que va disponiendo las cosas de tal modo que se produce un equilibrio de intereses en el mercado.
La Iglesia rechaza esta hipótesis, que no se ha verificado nunca en la historia. Por el contrario, considera que:
“No se puede confiar el desarrollo ni al solo proceso casi mecánico de la acción económica de los individuos ni a la sola decisión de la autoridad pública. Por este motivo hay que calificar de falsas tanto las doctrinas que se oponen a las reformas indispensables en nombre de una falsa libertad como las que sacrifican los derechos fundamentales de la persona y de los grupos en aras de la organización colectiva de la producción.” (GS, 65)

ii) Cuando el Orden Económico es diseñado por el Estado y realizado por él mismo, se cae en el estatismo. El párrafo citado anteriormente explica los motivos del rechazo de esta posición, por parte de la Iglesia. La experiencia histórica demuestra que una economía estatizada anula la libertad de los ciudadanos y de los grupos sociales, además de resultar ineficiente en el largo plazo.

iii) El Orden Económico diseñado por el Estado, pero realizado por los particulares, con la mayor libertad posible, es el promovido por la Iglesia.
No corresponde al Estado “hacer” en materia económica, sino “ordenar y coordinar”. La justicia impone los límites a la libertad de los particulares en este campo, así como las cargas que puede imponer la autoridad pública. En efecto:
“Toca a los poderes públicos escoger y ver el modo de imponer los objetivos que hay que proponerse, las metas que hay que fijar, los medios para llegar a ellas, estimulando al mismo tiempo todas las fuerzas agrupadas en esta acción común. Pero han de tener cuidado de asociar a esta empresa las iniciativas privadas y los cuerpos intermedios. Evitarán así el riesgo de una colectivización integral o de una planificación arbitraria que, al negar la libertad, excluirá el ejercicio de los derechos fundamentales de la persona humana.” (PP, 33)

La economía es principalmente una relación del hombre con las cosas. Pero con un determinado tipo de cosas únicamente, que son las cosas escasas y útiles. Escasez y utilidad, son necesarias para que las cosas tengan valor económico. De esta relación, surge una ley fundamental de la economía que es la Ley de la oferta y la demanda.

Una cosa, en la medida en que es más necesitada o es más escasa tiende a aumentar su valor, y tiende a disminuirlo en la medida en que es más abundante.
Lo aberrante del liberalismo no consiste en defender esta ley natural y espontánea de las relaciones económicas, sino pretender que esa tendencia funcione fuera de todo encuadramiento y subordinación a leyes superiores. Que esta ley sea espontánea en la economía, no quiere decir que no se pueda hacer un ordenamiento inteligente de esa tendencia natural.

Existe una segunda ley fundamental de la economía que es la Ley de Reciprocidad en los Cambios, que tiene por virtud ordenar las tendencias espontáneas del mercado al Bien Común, siendo por eso, al mismo tiempo, una ley política. La ley de reciprocidad en los cambios, es la condición o supuesto previo para que la ley de la oferta y la demanda funcione regularmente sin deformar y desequilibrar la economía de una sociedad.

Esta ley fue expuesta por Aristóteles en el libro V de la Ética a Nicómaco, donde sostiene que debe haber un valor equivalente entre lo que se da y lo que se recibe. Porque si alguien “da más y recibe menos, desaparece su razón para vivir en sociedad” (6).

Por eso, las dos leyes fundamentales de la economía deben funcionar necesariamente juntas, representando: la ley de la oferta y la demanda, la espontaneidad, la vitalidad y la libertad de los intercambios económicos; y la de reciprocidad en los cambios, la armonía de la estructura económica, la justicia social, y el crecimiento sostenido de la economía, libre de dependencias y condicionamientos exteriores.

La Encíclica “Centesimus Annus” considera justo rechazar un sistema económico que asegura el predominio absoluto del capital respecto a la libre subjetividad del trabajo del hombre, y no garantiza el bien común mediante un sólido contexto jurídico. Cuando el capitalismo asume este enfoque, se considera inaceptable.
Promueve, por el contrario, una sociedad basada en el trabajo libre, en la empresa -entendida como comunidad de hombres- y en la participación. Este tipo de sociedad, acepta el mercado como un instrumento eficaz para colocar los recursos y responder a las necesidades, pero exige que sea controlado por las fuerzas sociales y por el Estado, de manera que garantice la satisfacción de las exigencias fundamentales de toda la sociedad. Cuando el capitalismo responde a esta descripción, se considera aceptable.

La distinción, contenida en el párrafo 42 de la encíclica, no resulta ambigua, pues se encuadra en la diferencia que los especialistas han formulado, entre dos tipos de capitalismo: el anglosajón y el renano (7). La primera parte del párrafo, señala el capitalismo anglosajón, que, en líneas generales, coincide con el concepto de neoliberalismo. La segunda parte, describe lo que se conoce como capitalismo renano.

En otra parte de la encíclica (p. 19), el pontífice destaca el esfuerzo positivo que realizan algunos países para: “evitar que los mecanismos de mercado sean el único punto de referencia de la vida social y tienden a someterlos a un control público que haga valer el principio del destino común de los bienes de la tierra.” Luego detalla los aspectos positivos:

► una cierta abundancia de ofertas de trabajo;
► un sólido sistema de seguridad social;
► la libertad de asociación y la acción incisiva del sindicato;
► la previsión social en casos de desempleo.

Esta caracterización corresponde, precisamente, al capitalismo renano, que es el sistema económico que tiene vigencia en varios países, en especial: Alemania, Italia y Japón. La mención de este antecedente es importante para que no se tome a la enseñanza social de la Iglesia como a una “utopía” -lugar que no existe-, sino que, al menos parcialmente, coincide con experiencias concretas de la realidad.

Capítulo clave de la doctrina social en materia económica, lo constituye la necesidad de la participación del Estado (CA, p. 15), que debe actuar:
A) Indirectamente, según el principio de subsidiariedad, pues el orden económico debe estar a cargo de los particulares, salvo en situaciones excepcionales. No corresponde al Estado “hacer”, en materia económica, sino “ordenar” la actividad para que los particulares ejecuten. La acción del Estado debe consistir en: fomentar, estimular, ordenar, suplir y completar, la actividad de los particulares.
La interpretación neoliberal que atribuye al Estado poder actuar sólo por delegación de los particulares, es insuficiente. Lo correcto es que el Estado actúe siempre como gestor del bien común, orientando la economía y, en casos excepcionales, realizando directamente actividades que no pueden ser ejecutadas por los particulares.

B) Directamente, según el principio de solidaridad, para:

► corregir abusos: usura - monopolio, etc., pudiendo usar el instituto jurídico de la expropiación;
► redistribuir la riqueza: aplicando la ley de reciprocidad en los cambios. Mediante, por ejemplo, la política impositiva y la seguridad social.

No es suficiente reconocer el deber de intervención estatal en la economía, es necesario también limitar esa intervención. Pues la regulación estatal no debe anular o afectar gravemente la propiedad y la libertad individuales. Advierte el Papa que “se olvida que la convivencia entre los hombres no tiene como fin ni el mercado ni el Estado, ya que posee en sí misma un valor singular a cuyo servicio deben estar el Estado y el mercado.” (CA, p. 49)

Por eso, la Doctrina Social de la Iglesia no acepta:
Ni la no- intervención de la autoridad pública en materia económica
Ni la intervención total.

La doctrina social parte de una actitud realista, que conoce la lucha eterna entre el bien y el mal a que está sometido el hombre, y por ello “valiéndose de todas las aportaciones de las ciencias y de la filosofía, se propone ayudar al hombre en el camino de la salvación.” (CA, p. 54). Como definió Pío XII esta doctrina está fijada definitivamente en sus principios fundamentales, pero se adapta a las situaciones variables a las que debe aplicarse (Aloc. 29-4-1945). Por ello, desde Populorum Progressio hasta la última encíclica social, Caritas in Veritate, ha hecho hincapié en el concepto de desarrollo humano. El desarrollo es algo más que simple crecimiento económico; “es el paso, para cada uno y para todos, de condiciones de vida menos humanas, a condiciones más humanas” (PP, 20). La economía debe estar al servicio del hombre, teniendo en cuenta sus necesidades materiales y espirituales.

Juan Pablo II (CA, 35) advirtió sobre la necesidad de un sistema económico apto para la realidad contemporánea, basado en tres instancias: el mercado, el Estado y la sociedad civil. La solidaridad requiere que todos se sientan responsables de todos; por tanto no se la puede dejar solamente en manos del Estado. Junto a la empresa privada, orientada al beneficio, y los diferentes tipos de empresa pública, deben poderse establecer y desenvolver aquellas organizaciones productivas que persiguen fines mutualistas y sociales. Es lo que Stefano Zamagni llama economía civil: “el conjunto de todas aquellas actividades en las que, ni la coerción formal ni la finalidad del beneficio, constituyen el principio formal de tales actividades. En otras palabras, mientras en los sectores estatal y del mercado privado, el principio de legitimidad de las decisiones económicas está constituido, en un caso, por el derecho de ciudadanía y, en el otro, por el poder de adquisición, en la economía civil está constituido por el principio de reciprocidad” (8).

En las relaciones económicas, “el principio de gratuidad y la lógica del don, como expresiones de fraternidad, pueden y deben tener espacio en la actividad económica ordinaria” (9). Iniciativas concretas, como la denominada economía de comunión, demuestran que es posible que en el mercado actúen personas y grupos que optan por tipos de gestión alejados del mero lucro, sin perjuicio de producir valor económico (CV, 37).

El ya citado Profesor Zamagni, consultor del Consejo Justicia y Paz, y uno de los redactores de Caritas in Veritate, ha cuestionado desde la perspectiva cristiana la tesis de la disminución económica, de Serge Latouche, que como solución a las injusticias del sistema económico actual, propone el decrecimiento (10). Explica que, etimológicamente, desarrollo significa liberar los rollos, o sea los vínculos que limitan la libertad de la persona; buscar las vías del desarrollo significa amar la libertad. Tres son las dimensiones del desarrollo humano: la cuantitativo-material, la socio-relacional, y la espiritual. Es verdad que la dimensión cuantitativo-material opaca las otras dos, pero esto no significa que, reduciendo el crecimiento económico se garantice el crecimiento de las otros dos dimensiones. El desarrollo humano exige la armonía de las tres dimensiones: procurando menos bienes materiales, más bienes relacionales y más bienes espirituales. El antídoto al actual modelo no es la disminución económica, sino la economía civil. Mientras la economía política busca el bien total, la economía civil tiene como meta el bien común.

En conclusión, vivimos en una época, signada por la globalización y enormes injusticias sociales; por eso, el desarrollo humano exige un esfuerzo enorme, al que todos estamos llamados, y obligados moralmente, por lo tanto, no se justifican ni la desesperación, ni el pesimismo, ni la pasividad. “Aunque imperfecto y provisional, nada de lo que se puede y debe realizar mediante el esfuerzo solidario de todos y la gracia divina en un momento dado de la historia, para hacer más humana la vida de los hombres se habrá perdido ni habrá sido en vano.” (SRS, 48)

(*) Exposición efectuada en el III Congreso Nacional de Filosofía del Derecho, Derecho Natural, Política y Bioética; en Resistencia (Chaco), 2/4-9-2011.


1) Martino, Renato Raffaele Card. Conferencia en Barcelona; cit. en Catholic.net, 17-2-06.
2) Pontifico Consejo Justicia y Paz. “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia”; Buenos Aires, Conferencia Episcopal Argentina, 2005, p. 211.
3) “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero” (p. 105); cit. por: Vitta, Carlos – Fior, Santos. “Ética y economía”; Buenos Aires, revista Imagen Profesional, Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas, Mayo de 2011, p. 33/34.
4) Ratzinger, Joseph. “Economía de Mercado y Ética”; conferencia en la Universidad Urbaniana, noviembre de 1985.
5) Palumbo, Carmelo. “Guía para un estudio sistemático de la Doctrina Social de la Iglesia”, Buenos Aires, CIES, 2004, pp. 316/323.
6) Meinvielle, Julio. “Conceptos fundamentales de la economía”; Buenos Aires, Eudeba, 1973, p. 35.
7) Albert, Michel: “Capitalismo contra capitalismo”, Buenos Aires, Paidós, 1992.
8) “Hacia uma economía civil”; Revista Criterio, Nº 2205, octubre 1997.
9) Caritas in Veritate, nº 36.
10) Osservatorio Internazionale Cardinale Van Thuan, Newsletter n º 344, 8-4-2011.


Fuentes:
CA, encíclica Centesimus annus.
CV, encíclica Caritas in veritate.
MM, encíclica Mater et Magistra.
GS, constitución Gaudium et Spes.
PP, encíclica Populorum Progressio.
SRS, encíclica Solicitudo rei socialis.
Garda Ortiz, Ignacio. Seminario “Defensa e ilustración de la libertad económica”; Buenos Aires, Fundación Forum, s/f.
Meneghini, Mario. “Sumario de Doctrina Social”; Córdoba, Escuela de Dirigentes Santo Tomás Moro, 2009.
Sacheri, Carlos. “La Iglesia y lo social”; Bahía Blanca, La Nueva Provincia, 1972.
Widow, Juan Antonio. “El hombre, animal político”; Buenos Aires, Fundación Forum, 1984.


EL ABORTO INCREMENTA EN UN 155 % EL RIESGO DE SUICIDIO EN LAS MUJERES

El estudio, publicado el pasado 1 de septiembre en el prestigioso British Journal of Psychiatry (Diario Británico de Psiquiatría), destaca como el más amplio de su tipo realizado hasta ahora por contar con más de 870 mil participantes; en sus conclusiones, revela que someterse a un aborto incrementa en un 155 por ciento el riesgo de suicidio en las mujeres.
 
El meta-análisis (estudio que se basa en investigaciones previas) fue realizado por la Dra. Priscilla Coleman de la Bowling Green State University, de Ohio, Estados Unidos, y recopila información de 22 trabajos anteriores de diversos autores.
  
La investigación revela además que las mujeres que alguna vez se han sometido a un aborto experimentan un 81 por ciento más probabilidades de sufrir problemas de salud mental. Además del suicidio, el riesgo de problemas de ansiedad crece en 34 por ciento, 37 por ciento para la depresión, 110 por ciento para el abuso de alcohol y 220 por ciento para el consumo de marihuana.

El estudio lleva el título de “Aborto y salud mental: Síntesis cuantitativa y análisis de investigaciones publicadas entre 1995-2009” y el número total de las participantes es de 877.181, de las cuales 163.831 alguna vez se sometieron a un aborto.

Los resultados de esta investigación cuestionan el silencio del Colegio de Obstetras y Ginecólogos de Estados Unidos (ACOG) quienes no se pronuncian sobre el impacto del aborto en la salud mental de las mujeres, pese a la importante evidencia científica de las últimas dos décadas.

Una de las conclusiones del estudio de Coleman señala que esta investigación "ofrece el estimado más amplio disponible en la literatura actual en el mundo sobre los riesgos para la salud mental relacionados con el aborto".

Los resultados, añade, "revelan un incremento de moderado a alto en los riesgos de problemas mentales luego de un aborto. De acuerdo con los principios de la medicina basada en la evidencia, esta información debe estar disponible en los lugares en donde ser practican abortos".

REDACCIÓN HO / ACI/EWTN Noticias



lunes, 5 de septiembre de 2011

BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II: ¿OTRA AMPLIACIÓN DE LA GRAN FACHADA?

¿Debemos deducir que el Papa Juan Pablo debe ser excusado de todos los fracasos de su gobierno papal, o incluso que debe ser visto como heroicamente fiel, porque confió en Dios para velar por la Iglesia mientras evitaba tomar medidas firmes contra aquellos que la atacaban y socavaban con una audacia cada vez mayor durante su largo pontificado?

Por Christopher A. Ferrara


Así que el acto está hecho. Juan Pablo II ha sido beatificado. Esto a pesar de un pontificado cuyo curso estuvo marcado por un colapso acelerado de la fe y la disciplina en la Iglesia, una novedad espantosa tras otra, incluidas las monaguillas que Juan Pablo aprobó rompiendo con toda tradición, la aparición de una oleada tras otra de escándalos sexuales en una Iglesia puesta patas arriba y al revés por unas "reformas" claramente desastrosas que el difunto Papa nunca dejó de alabar, y finalmente un estado de cosas que el propio Juan Pablo II lamentó como "apostasía silenciosa".

De hecho, para llevar a cabo esta beatificación -una frase vulgar pero, por desgracia, adecuada para un proceso de "vía rápida" fue necesario precisamente divorciar a Juan Pablo II de su propio pontificado. Como declaró el cardenal Amato en una conferencia convocada para explicar este notable enfoque: "El Papa Juan Pablo II está siendo beatificado no por su impacto en la historia o en la Iglesia Católica [el énfasis es mío, aquí y en otros lugares], sino por la forma en que vivió las virtudes cristianas de la fe, la esperanza y el amor..." (Cindy Wooten, "John Paul II being beatified for holiness, not his papacy, speakers say", Catholic News Service, 1 de abril de 2011).

¡Un Papa beatificado sin importar su efecto en la Iglesia Católica! Beatificado por su santidad, no por su papado, como si la primera no pudiera buscarse en los frutos del segundo. ¿Qué se puede decir?

El decreto del cardenal Amato relativo a la beatificación se mueve hábilmente en torno al tema del gobierno de Juan Pablo II en la Iglesia que le tocó gobernar. En su lugar, encontramos referencias a una piedad personal y a una vida de oración divorciada de los deberes precisos de Estado del difunto Papa. Encontramos tal vez una excusa velada para el lamentable estado de la Iglesia que dejó Juan Pablo II: "Juan Pablo II era consciente de que estamos viviendo un momento muy difícil en la historia, que el Sucesor de Pedro tiene el deber de confirmar en la fe, pero era igualmente consciente de que lo más importante era depender de Dios".

¿Debemos deducir de esto que el Papa Juan Pablo debe ser excusado de todos los fracasos del gobierno papal, o incluso que debe ser visto como heroicamente fiel, porque confió en Dios para velar por la Iglesia mientras evitaba tomar medidas firmes contra aquellos que la atacaban y socavaban con una audacia cada vez mayor durante su largo pontificado?

El decreto del cardenal Amato da claros indicios del carácter de esta beatificación como una especie de evaluación fenomenológica de una celebridad mundial, cuya celebridad no habría existido sin los medios de comunicación de masas; una figura mundial que sin duda transmitió un cierto sentimiento religioso cristiano que, sin embargo, nunca fue un llamado a abrazar y practicar específicamente la religión católica para la propia salvación, como dejaron claro los innumerables "acontecimientos" ecuménicos e interreligiosos que organizó y presidió ante los miembros de otras religiones que alabaron su apertura.

El cardenal Amato escribe sobre el "pleno reconocimiento [de Juan Pablo II] en la conciencia de la comunidad eclesial, del país, de la Iglesia Universal en varios países, continentes y culturas".  Señala "la reacción del mundo a su estilo de vida", lo que "los fieles han sentido, han experimentado..."

El Cardenal observa además que después del Vaticano II "el modo de presentación, y por lo tanto, de autopresentación del papado se ha vuelto bastante expresivo", y que el papado ha logrado "su ciudadanía en el ámbito de la visibilidad pública..." Desde el Concilio, escribe, "hemos visto un papado en camino -de acuerdo con el Vaticano II- más a la manera de un movimiento misionero que como un polo estático de unidad".  Lo que quiere decir, se supone, que antes del Vaticano II los Papas eran meros polos estáticos de unidad, tristemente invisibles a los ojos del público.

Sin embargo, parece que el polo estático de los invisibles papados anteriores al Vaticano II proporcionaron un anclaje mucho más firme para la fe y la disciplina dentro de la Iglesia, que se alejó a lo largo de los veinticinco años de los incesantes "Viajes Apostólicos Internacionales" de Juan Pablo II (como los llama el cardenal, con iniciales mayúsculas) a lugares en los que, una vez terminadas las aclamaciones y las festividades, la fe y la disciplina seguían en profunda crisis o se hundían aún más en ella, como vimos después del "Viaje Apostólico Internacional" a Irlanda.

El Cardenal también cita los "encuentros de Juan Pablo II con diplomáticos de 'primera categoría'" como parte de lo que él llama una "ofensiva por la paz", y los "encuentros diarios con la gente, con los responsables de las comunidades eclesiales, con los cardenales y obispos, con los jefes de otras religiones y con los laicos", todo ello como parte de una "experiencia de la Iglesia como inspiración vibrante y dinamizadora de la visión y los mecanismos del mundo moderno..."

Conciencia. Reacción. Sensación. Experiencia. Expresión. Visibilidad. Movimiento. Viajes. Encuentros. Vibrante. Energizante. Inspiración. Visión. Muchas palabras, pero todas dicen lo mismo: Juan Pablo II era un fenómeno; no era un mero gobernante de la Iglesia Católica, como los "polos estáticos" representados por sus predecesores, mucho menos populares y mucho menos móviles, que no podían reclamar su "ciudadanía en el ámbito de la visibilidad pública" porque todavía no se había producido la "apertura al mundo", fruto del Vaticano II, cuyos espléndidos resultados se espera que celebremos.

Pero hay en el decreto del cardenal una admisión explosiva, aunque inadvertida, sobre la ineficacia final, e incluso el daño, del fenómeno de Juan Pablo II como presencia personal en la escena mundial en lugar de como gobernador de la Iglesia en la Santa Sede. El Cardenal revela que algo ha ido terriblemente mal con el nuevo modelo del Papa como viajero internacional a eventos mediáticos ante grandes multitudes. Lea y reflexione con atención:
Después del viaje a Polonia en 1991, el Papa se dio cuenta de que, durante la misa en Varsovia, en las partes más alejadas, los jóvenes llegaban y se iban, bebían cerveza o coca-cola, y volvían. "No era así durante los viajes anteriores", señaló, "ha habido un cambio en la mentalidad de la sociedad".
La pregunta es cómo pudo el Papa no darse cuenta de este cambio antes de 1991, a pesar de que su antecesor reformista había visto y advertido públicamente que el humo de Satanás estaba entrando en la Iglesia. Otra pregunta es si Juan Pablo II se preguntó alguna vez si, al acercarse al pueblo como una celebridad, llegando en helicóptero y papamóvil a misas que eran fiestas más que reuniones solemnes, al final se reduciría precisamente a la condición de celebridad: querido pero no obedecido; visto con interés fugaz, como una película, entre las pausas para el refresco y otros canales de entretenimiento; protagonista de una misa convertida en espectáculo, durante la cual el consumo de cerveza y Coca Cola parecía de alguna manera apropiado durante los paradas de la acción antes de poder recibir una Hostia en la mano (no pocas de las cuales se han conservado como souvenirs).

En el transcurso de su homilía en la misa de beatificación del 1 de mayo, el Papa Benedicto declaró que Juan Pablo II había "dirigido el cristianismo de nuevo hacia el futuro, el futuro de Dios... Reclamó con razón para el cristianismo ese impulso de esperanza que en cierto modo había flaqueado ante el marxismo y la ideología del progresismo. Devolvió al cristianismo su verdadero rostro de religión de la esperanza, para ser vivida en la historia con un espíritu "adventista", en una existencia personal y comunitaria dirigida a Cristo, a la plenitud de la humanidad y a la realización de todos nuestros anhelos de justicia y de paz".

Con el debido respeto a Benedicto y a la memoria de Juan Pablo II, los fieles tienen derecho a preguntar: ¿Dónde están las pruebas que apoyan esta asombrosa afirmación? ¿Cómo se puede esperar que la creamos a la vista de la propia admisión de Juan Pablo II, al final de su pontificado, de que la apostasía silenciosa reina en toda la Europa antaño cristiana? ¿Cómo podemos aceptarlo ante la admisión del propio Benedicto de que en las naciones "donde ya resonaba el primer anuncio de la fe, y donde están presentes Iglesias de antigua fundación" vemos ahora "una progresiva secularización de la sociedad y una especie de eclipse del sentido de Dios, que constituye un desafío para encontrar los medios adecuados para proponer de nuevo la verdad perenne del Evangelio de Cristo".  [Homilía de Vísperas, 28 de junio de 2010].

¿Cómo no es esta misma afirmación de Benedicto un veredicto implícito sobre el fracaso de su propio predecesor, a lo largo de un pontificado de 27 años, para proponer el Evangelio al mundo de una manera nueva y convincente que "devolviera al cristianismo su verdadero rostro como religión de esperanza, para ser vivida en la historia con un espíritu "adventista"?"  ¿Y cómo no es un veredicto implícito a favor de los "polos estáticos de la unidad" antes del Concilio, cuyo firme gobierno mantuvo intacta la Corte de Pedro en medio de las mismas tormentas que hoy, como lamentaba Benedicto sólo unos días antes de ser él mismo Papa, hacen pensar que la Iglesia es "como una barca a punto de hundirse, una barca que hace agua por todos lados"? (Meditaciones del Viernes Santo, 2005).

Al considerar la beatificación de Juan Pablo II nunca debemos perder de vista lo que la Iglesia enseña sobre las beatificaciones: que son permisos, no mandatos, para venerar, y por tanto no son actos infalibles del Magisterio. Como explica la Enciclopedia Católica, la canonización implica "un precepto, y es universal en el sentido de que obliga a toda la Iglesia", mientras que la beatificación sólo "permite ese culto..."

Por esta razón, la Iglesia prohíbe de hecho las misas de fiesta en honor de un beato fuera de las localidades donde vivió o trabajó. Por ello, "incluso después de las beatificaciones del Papa Juan XXIII y de la Madre Teresa de Calcuta, el Vaticano insistió en mantener la norma restrictiva, a pesar de que los obispos de todo el mundo pidieron permiso para celebrar misas de fiesta en sus diócesis". [Cathy Wooden, Catholic News Service, 20 de abril de 2011] Por lo tanto, incluso en lo que respecta a Juan Pablo II, no se puede ofrecer ninguna misa de fiesta en su nombre fuera de Roma y de la diócesis de Cracovia sin permiso de Roma.

Pero, como se predijo en la Declaración de Reservas sobre esta beatificación (firmada por más de 5.000 fieles católicos de todo el mundo), la percepción pública en esta era de los medios de comunicación de masas será, sin embargo, que Juan Pablo II es un gran santo que todo el mundo católico debe venerar sin necesidad de ninguna canonización. Habrá una extensión de la Gran Fachada para crear la apariencia de santidad donde la Iglesia nunca la ha declarado, al igual que hubo una apariencia de prohibición de la Misa Tradicional donde nunca había existido.

Y, al parecer, el aparato vaticano colaborará en la creación de esa falsa impresión haciendo lo que ha hecho desde el Concilio: convertir en obligatorio de facto lo que es opcional o incluso prohibido mediante una autorización generalizada. El cardenal Vallini, vicario general de Roma, ya ha declarado a la prensa que "el Vaticano reconoce que el Papa Juan Pablo es una 'figura universal' y, por lo tanto, es probable que se aprueben misas públicas en más diócesis que sólo en Roma y Cracovia, donde fue arzobispo". El primer paso de la santidad de hecho (pero no de hecho) ya se ha dado: la Congregación para las Causas de los Santos ha autorizado que se ofrezca una misa en acción de gracias por la beatificación en las iglesias de todo el mundo, en el plazo de un año desde la beatificación, dado "el carácter excepcional de la beatificación del Venerable Juan Pablo II, reconocido por toda la Iglesia Católica..."

Se podría objetar que el Vaticano denegó estrictamente el permiso para celebrar misas fuera de los lugares habituales para el beato Juan XXIII y la beata Madre Teresa (antes de su canonización), a pesar de que también eran "figuras universales... reconocidas por toda la Iglesia católica". Pero entonces se estaría pidiendo una adhesión consecuente a la prudente ley de la Iglesia que, como hemos visto, ya ha sido abandonada por la "vía rápida" de la beatificación en un caso cuyo expediente llevaba la etiqueta Santo Subito: Acción Inmediata.

Lo hecho, hecho está.  Pero en realidad, digan lo que digan, seguimos siendo libres de rezar por Juan Pablo II en vez de rezar a Juan Pablo II, incluso en la propia diócesis de Roma.  Y seguimos siendo libres también para rezar para que el Espíritu Santo nunca permita que la calamidad del último pontificado (o del anterior) reciba, por imposible, el imprimátur perpetuo e infalible de una canonización formal. Que la Virgen interceda por nosotros, por la Santa Iglesia y por el difunto Papa Juan Pablo II.


The Remnant


domingo, 4 de septiembre de 2011

ROBO DE INFORMACIÓN: UNA TENDENCIA QUE CRECE


Durante agosto, la publicación de más de 250.000 nuevos cables confidenciales en Wikileaks puso una vez más en el centro de la escena el debate sobre la importancia del cuidado de la información. Asimismo, se detectó el primer código malicioso para dispositivos móviles con sistema operativo Android, entre cuyas capacidades se encuentra el robo de información.

Este mes, Wikileaks anunció tener nuevamente en su poder más de 250.000 cables confidenciales, un alto número de los cuales ya han sido publicados. Además, se ha reportado el primer malware para dispositivos móviles que utiliza el sistema operativo de Google y explota una vulnerabilidad crítica de Android 2.3.

A casi un año del primer incidente, Wikileaks asegura haber obtenido 251.287 nuevos cables confidenciales del gobierno de Estados Unidos. Según informó en su cuenta de Twitter la propia organización, para el día de 25 de agosto ya se habían publicado más de 100 mil de estos cables en su página web. La información provendría de un acceso no autorizado a la memoria temporal –caché- de informes del Departamento de Estado de Estados Unidos.

“Muchos de los cables revelados por Wikileaks corresponden a países latinoamericanos, por lo que no tardarán en repercutir en los medios locales. La última vez, grandes ataques de denegación de servicio ocurrieron luego de la publicación de los cables, aunque por el momento no hay indicios de que grupos hacktivistas o empresas se involucrarían en algún tipo de actividad relacionada” aseguró Sebastián Bortnik, Coordinador de Awareness & Research de ESET Latinoamérica.

Para conocer más sobre el nuevo caso de fuga de información protagonizado por el gobierno de Estados Unidos puede visitar: http://blogs.eset-la.com/laboratorio/2011/08/26/deja-vu-wikileaks-250000-cables-confidenciales/

Además, a fines de agosto se ha detectado y reportado el primer código malicioso para smatphones con sistema operativo Android, GingerMaster, que explota una vulnerabilidad crítica de la versión 2.3 con el objetivo de obtener privilegios de root. De esta manera la amenaza puede realizar cambios en la configuración del equipo, robar información e instalar otros códigos maliciosos en el 90% de los dispositivos móviles que utilizan esta plataforma.

“Este tipo de malware dinámico ya es una realidad que, además de afectar a los equipos de escritorio convirtiéndolos en computadoras zombies, puede convertir a un smartphone en parte de una botnet”, concluyó Pablo Ramos, Especialista de Awareness & Research de ESET Latinoamérica.




A MÁS CATÓLICOS MENOS SIDA






 Era de esperar, pues según la conducta de una población, se está más o menos cerca de las enfermedades. Con el sida, ya hay muchos datos que lo confirman.



Con la juntada de un millón y medio de jóvenes católicos en Madrid, alrededor de Benedicto XVI, parece que se ha puesto de manifiesto la divergencia en los modos de vivir de las personas.


A veces parecía que 1000 personas, como lobos rapaces, rodearan a gritos a 1000 veces 1000, que hace el millón de jóvenes. Ninguno del rebaño de ovejas, parece que hayan perdido los nervios. ¿Habrán sido escupidos como Jesús?

Los medios de comunicación, deseosos del morbo y confrontación, no han acercado su micrófono en un tiempo proporcional a unos y a otros... se les ve la hilacha.

Incluso a los retadores los han llamado eufemísticamente laicos, cuando ellos no tendrían problema en ser denominados ateos; así, a los otros, a la mayoría, los están, sin nombrar, llamándolos monjitas o algo semejante.

La queja fachada venía a ser los altos gastos de seguridad que la Jornada Mundial ha debido originar. Muchísimos más habrán sido los ingresos económicos que un millón de personas hacen con una estadía de varios días en Madrid. Además, ¿por qué se necesita seguridad? ¿Quién origina esos gastos?… las fieras salvajes que deben ser controladas por el bien de todos. Es indignante.

Pero centrándonos en el hecho de las enfermedades, adicciones, etc. ¿Qué genera más problema de este tipo, los jóvenes del Papa o los seguidores de Winehouse, Madonna o líderes semejantes. ¿Dónde se genera más basura y actos vandálicos?

En África es clamoroso ver como en países donde hay un alto porcentaje de católicos, como Uganda, el porcentaje de sida es muchísimo más bajo que países vecinos suyos, donde los católicos son minoría. Por cierto, recordemos que los primeros mártires de Uganda, semilla de católicos, lo fueron por su negativa a ser sodomizados por un rey depravado. No es casualidad.

En Swazilandia donde solo el 5 % son católicos, la prevalencia del VIH es 43 %
En Bostwana son el 4 % de católicos y 37 % infectados
Sudáfrica son el 6 % de católicos y el 22 % de infectados
Uganda 43 % son católicos, sólo un 4 % de la población está infectada.

A pesar de toda esta evidencia, ha habido algunos grupos cargados de dólares, que se autodenominan católicos y han querido sembrar cizaña. Son grupos que no tienen rubor en decir que matar, es producto de una libre elección, que se debe respetarse.

Quieren hacer prosélitos a su ideología hedonista pregonando sofismas que solo a los más torpes harán dudar.

Como conclusiones en frío, bien harían las naciones, si verdaderamente quieren que haya menos problema de enfermedades de transmisión sexual, en sembrar una cultura del orden, contención y moderación. Lo ha hecho con enfermedades pulmonares, luchando contra el tabaquismo, ¿Por qué contra las enfermedades sexuales no?

Doble moral.

SinSida