domingo, 4 de septiembre de 2011

ABORTO: CIFRAS ENGAÑOSAS,ENFOQUES EQUIVOCADOS, RESULTADOS CRIMINALES


La misma ley que otorga al niño por nacer el derecho a heredar le niega el incuestionable derecho a vivir.

Nuevamente se pone sobre el tapete legislativo el tratamiento de distintos proyectos que pretenden legalizar el aborto sobre la base falaz de estadísticas que, similares a las que difunde el Indec e igualmente poco confiables, logran por el efecto de la repetición, crear un sensible estado de emoción en los ciudadanos que podría inclinarlos a apoyar soluciones que no son tales.

Se menea con total irresponsabilidad periodística la cifra según la cual en la Argentina se practican unos 500.000 abortos clandestinos por año. Algunos refieren 480.000, otros hablan de un millón, variabilidad que torna cuando menos dudoso cualquier análisis.

Otro argumento que se esgrime, y que no es menor, indica que los abortos clandestinos que la legislación en tratamiento buscaría evitar, provocan la muerte de entre 80 y 100 mujeres por año.

Ahora bien, por separado, ambas cifras impactan fuertemente en el ánimo del observador, pero si se analizan juntas conducen a un estado de perplejidad y desconfianza que invalida todo debate y discurso sobre la delicada cuestión. En efecto, si estas cifras fuesen ciertas, la primera conclusión a sacar es que el sistema clandestino de abortos goza de una altísima eficacia médica.

Si, como todo parece indicar, el antiguo método del perejil, la gelatina o la consabida aguja "asesina" continúan aún funcionando, lo hacen con resultados muy alentadores. De hecho, según estos números, de los 500.000 abortos clandestinos, las fatales consecuencias para las madres sólo alcanzan al 0,02 por ciento, vale decir que ocasionan 100 muertes por año, poniendo en evidencia una eficacia altísima si consideramos los escasos medios de quienes practican estas cirugías ilegales. De más está decir que con esto no se puede pretender de ninguna manera justificar los abortos clandestinos.

Lo que sí buscamos es llamar la atención sobre el resultado matemático: no parece razonable que si hay 500.000 operaciones realizadas en condiciones precarias, sólo resulten fatalmente afectadas el 0,02 por ciento de las madres que se las practican. No resulta creíble, y en todo caso sería preferible que pudiera rebatirse este argumento. Se habla también de un subregistro de mortalidad y problemas vinculados a prácticas abortivas a partir de que los ingresos en las guardias hospitalarias suelen darse por complicaciones posteriores que no dan debida cuenta del real origen de la dolencia.

Ni una sola muerte debería producirse si ello fuese científicamente evitable, pero dudamos de que la aprobación de la legislación por tratarse, que incluye la transferencia de estas cirugías al ámbito de los hospitales públicos, produzca mejores resultados. Se podría concluir que la medicina casera y clandestina es altamente eficaz o que las cifras son falsas.

Tan grave como esta sospecha es el silencio estremecedor sobre las cifras de los niños muertos. Si se practican 500.000 abortos por año, 500.000 son los bebes que ven truncado su derecho a la vida constatable a partir de datos científicos como el ADN común a ambos padres desde la concepción, la independencia del cuerpo de la mujer a las dos semanas, el latido del corazón del niño a los 21 días, y el hecho de que a las 11 semanas se chupa el dedo, como se puede apreciar en una pantalla.

Estos pequeños que se ven cada día con mayor claridad merced al progreso tecnológico de las ecografías en cuatro dimensiones son los que mueren en cada aborto. Y aún así nadie los nombra, ni constituyen parte destacada de una estadística que ignora su real protagonismo.

Parecería que, con tal de justificar el aborto, la manipulación interesada de cifras está a la orden del día, con distintas lecturas. Pero sería conveniente, aconsejable, y sobre todo justo y humano, que se verificaran los números, que se los publicara completos y que se terminara con la falacia de que el que muere es "un trozo de tejido de la mujer" sobre el cual ésta tendría derecho a decidir. No puede entenderse que, sobre estadísticas falaces, la misma ley que otorga al niño por nacer el derecho a heredar le niegue el incuestionable derecho a vivir.

Editorial La Nacion

Escríbanos a ed.dia7@gmail.com

  

ASESINADA. UNA MUJER MÁS, UNA MUJER MENOS

Asesinar, Secuestrar, Desaparecer, Golpear, Violar, Prostituir, Maltratar... es cotidiano padecerlo una mujer. La mirada casi indiferente, la desidia de algunas autoridades que deben proteger, prevenir y terminar con esta situación es por momentos casi incomprensible.
  
No existen respuestas adecuadas, ni datos y estadísticas reales, ni un protocolo de comisarias a nivel nacional, ni Jueces comprometidos para resolver con inmediatez y de forma eficiente semejantes atrocidades.

El Asesinato, Trata y Violencia sistemática hacia las mujeres es el producto de un sistema estructural de opresión, posesión y control que aun se pretende mantener sobre las mujeres. La tendencia al maltrato no se ha reducido, por el contrario, hay una profundización extrema que termina en homicidio.

Es penoso la falta de justicia, impunidad y olvido. Indignante recordar los últimos casos: la muerte injusta, cruel y malvada de Candela Rodriguez, los asesinatos de las dos francesas en Salta, de Solange Vera embarazada en Las Heras, de Mónica por su marido radiólogo en Lanús, de Eliana y su bebe en Capitán Bermúdez...; el aumento alarmante de violaciones, maltratros y asesinatos de niñas/os, las desapariciones y trata de personas que van quedando en el olvido: Maria Cash, Erika Soriano, Florencia Penachi, Marita Verón, Fernanda Aguirre...y la lista sigue interminablemente.

Desde Mater María solicitamos, peticionamos, exigimos al Congreso Nacional que trate y apruebe la Ley de Femicidio, es necesario y urgente tipificar este delito en el código Penal, que existan Condenas Perpetuas y efectivas para terminar con la impunidad de estos delincuentes que cometen tales aberraciones.

El mensaje junto a la palabra debe ser claro, el asesinato de un hombre hacia una mujer en una manifestación absoluta de su poder y control sobre ella es Femicidio.

La libertad, los derechos, la igualdad, la dignidad de una mujer es actualmente una lucha que no tiene retorno. Prevenir, atender, investigar, procesar, sancionar es lo que tienen pendiente las Autoridades Nacionales y la Historia para reparar el daño que han sufrido y sufren las mujeres, niñas/os y adolescentes.

Mater María Asoc. Civil
Pte. Silvia Mastro Giuseppe

http://www.matermaria.com.ar/





LA FUERZA DEL PERDÓN

Cuando rezamos el Padrenuestro, le pedimos a Dios que perdone nuestros pecado y, a la vez, manifestamos el propósito de perdonar a los que nos ofenden. Al pedir ser perdonados, pedimos también nuestra conversión, saber perdonar como Dios nos perdona.

Por el Pbro. José Martínez Colín



1) Para saber

¡Quién no quisiera acabar con el mal en el mundo! El Papa Benedicto XVI afirmaba que en ocasiones nos parece que el bien es más pequeño y débil que el mal. Pareciera que no puede hacerse nada. Pero realmente no es así, el bien es más poderoso y no sólo lo puede detener, sino incluso tiene la fuerza de vencerlo.
El Papa reflexionaba sobre la oración que hacía Abraham intercediendo por unas ciudades que iban a ser destruidas. En su oración, Abraham pide a Dios que por unos inocentes, perdone toda la ciudad apelando a su justicia divina. Cabe atender, dice el Papa, que no solo pide que sean perdonados los inocentes que ahí se encuentren, sino pide el perdón para todos.
La oración de Abraham, no solo es para librarlos del castigo, sino que los convierta, que a través del perdón transforme al pecador para que ya no haga el mal. Es ofrecerles una oportunidad a los malhechores para reconozcan su culpa dejándose salvar, para que ya no continúen haciendo el mal, sino que se conviertan en justos y así ya no merezcan el castigo.
“Es el perdón el que interrumpe la espiral del pecado”, concluye el Papa, y por ello el bien es más fuerte que el mal.

2) Para pensar

Hace tiempo ocurrió un suceso en Argentina que conmovió al país. La historia ocurrió en la localidad de Esquel, en la sureña provincia de Chubut. A una mujer, Ana María Suárez, le mataron a golpes a su hijo Mariano que contaba con 27 años. Habían aprehendido al asesino, un joven de 25 años llamado Fabián Chávez quien aceptó la culpa. Padecía de alcoholismo.
Procedieron a juzgarlo. El juicio se llevó a cabo, y en la misma sala del tribunal se encontraban ante el juez, la madre de Mariano, Ana María, y el asesino de su hijo. En un momento determinado, la madre, en pleno juicio, se puso de pie y se acercó al asesino de su hijo. Y, ante la sorpresa y expectativa de todos los presentes, lo perdonó públicamente, le regaló un rosario, le pidió acercarse a Dios y finalmente lo abrazó.
La mujer le dijo al asesino frente a todos: "Solamente la oración calma cada día mi dolor. Ayer cuando fui a la iglesia de San Cayetano, le oraba a la Virgen y pensaba que mi hijo está con Dios. Pero también pensaba en vos, que sos tan joven. No te voy a hacer daño. Sólo quiero darte esto", le dijo antes de entregarle un rosario.
"Solo Dios cura las heridas. Yo te perdono. Y si mi hijo te ofendió te pido perdón. Yo lo amaba y ahora quiero que vos no sufras. El destino que te toca me duele porque trabajo con jóvenes. En esta tierra hay mucha violencia. Y vos has sido víctima de ella desde que naciste. Es el amor el que también ayuda a curar las heridas", dijo la mujer y lo abrazó. Ante estas palabras, el acusado no pudo contenerse y estalló en llanto.

3) Para vivir

Cuando rezamos el Padrenuestro, le pedimos a Dios que perdone nuestros pecado y, a la vez, manifestamos el propósito de perdonar a los que nos ofenden. Al pedir ser perdonados, pedimos también nuestra conversión, saber perdonar como Dios nos perdona.
Que no falte en nuestra oración pedir ese perdón para nosotros y para todos, sabiéndolo encontrar siempre en el Sacramento de la Confesión. Vivamos siempre confiados en la misericordia divina.





viernes, 2 de septiembre de 2011

LOS EFECTOS DE LA TRIVIALIZACIÓN DE LA SEXUALIDAD

Estamos sufriendo una manipulación del sexo para negocio de los pornócratas que explotan el instinto sexual.

Por el Pbro. P. Jorge Loring

Hoy se habla mucho de la liberación del sexo; pero de hecho estamos sufriendo una manipulación del sexo para negocio de los pornócratas que explotan el instinto sexual trivializando una de las potencialidades más serias que tiene el hombre: la procreación de un hijo.

Pornografía es la exhibición de actos sexuales

El placer no es un fin en sí mismo... La pornografía puede convertirse en un atentado permanente contra el derecho que cada uno tiene a que se respete debidamente el pudor con que desea envolver las manifestaciones de la sexualidad. Lejos de ser ridículo, el pudor es una cualidad que pretende comunicar al cuerpo humano la posibilidad de transparentar el espíritu que habita en su interior... De aquí que imponer unos límites a la pornografía sea algo a todas luces razonable e incluso necesario. No como una concesión a la ñoñez, sino como un afirmación de un sentido que tenemos derecho a conservar en favor de la sexualidad humana.

«La pornografía es una falta grave. Las autoridades civiles deben impedir la producción y la distribución de material pornográfico» 1

El Vaticano alerta sobre el aumento de sexo y violencia en los medios de comunicación

El Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales ha publicado el documento "Pornografía y violencia en las comunicaciones sociales: una respuesta pastoral" donde se dice, entre otras cosas: «Los medios de comunicación social han tenido y continúan teniendo un importante papel en cada proceso de transformación individual y social» (nº1).

«Si bien es cierto que estos medios -como afirma el Concilio Vaticano II- prestan grandes servicios al género humano, lo es igualmente que pueden ser utilizados contra los designios del Creador y convertirlos en instrumentos del mal» (nº4).

«Uno de los fenómenos alarmantes de estos años ha sido la creciente difusión de la pornografía y la generalización de la violencia en los medios de comunicación social. Libros y revistas, cine y teatro, televisión y vídeocasetes, espacios publicitarios y las propias telecomunicaciones, muestran frecuentemente comportamientos violentos o de sexualidad permisiva que casi llegan al umbral de la pornografía, y que son moralmente inaceptables» (nº5).

«Es evidente que uno de los efectos de la pornografía es el pecado. La participación voluntaria en la producción y en la difusión de estos productos nocivos ha de ser considerada como un serio mal moral. Además, esta producción y difusión, no podría tener lugar si no existiera una demanda. Así, pues, quienes hacen uso de estos productos no sólo se perjudican a sí mismos, sino que también contribuyen a la producción de un comercio nefasto» (nº11).

«También la llamada pornografía blanda puede paralizar progresivamente la sensibilidad, ahogando gradualmente el sentido moral de los individuos hasta el punto de hacerles moral y personalmente indiferentes a los derechos y a la dignidad de los demás. La pornografía, como la droga, puede crear dependencia y empujar a la búsqueda de un material cada vez más excitante y perverso. La probabilidad de adoptar comportamientos antisociales crecerá en la medida en que se vaya dando este proceso» (nº14).

«Uno de los motivos básicos de la difusión de la pornografía y de la violencia sádica en el ámbito de los medios de comunicación, parece ser la propagación de una moral permisiva, basada en la búsqueda de la satisfacción individual a todo coste. Un nihilismo moral acaba haciendo del placer la sola felicidad accesible a la persona humana» (nº19).

«La propagación de la pornografía y de la violencia a través de los medios de comunicación social es una ofensa a los individuos y a la sociedad, y plantea un problema urgente que exige respuestas realistas por parte de las personas y los grupos. El legítimo derecho a la libertad de expresión y al intercambio libre de información ha de ser protegido, pero al mismo tiempo hay que salvaguardar el derecho de los individuos, de las familias y de la sociedad, a la vida privada, a la decencia pública y a la protección de los valores esenciales de la vida» (nº21).

«La educación a la vida familiar y a la inserción responsable en la vida social exige la formación a la castidad y a la autodisciplina. La pornografía y la violencia generalizada tienden a ofuscar la imagen divina en cada persona humana, debilitan el matrimonio y la vida familiar, y dañan gravemente a los individuos y a la sociedad» (nº29). 2

Los pornócratas, que hacen negocio con la explotación de la pornografía, lanzan al aire, por los medios de comunicación, que «hasta ahora no se ha interpretado científicamente la importancia del sexo, que por fin han cesado los prejuicios creados a lo largo de siglos de represión sexual, que cualquier forma de expresar el amor físicamente es válida, que esto debe considerarse normal entre personas que se aman, y que el sentimiento de culpabilidad es causado por prejuicios morales y religiosos».

En todo esto hay mucha falsedad. Es ridículo decir que hasta hoy no hemos descubierto el sexo.
La religión y la moral no reprimen el sexo, lo dominan, que no es lo mismo. Reprimir tiene un sentido peyorativo; dominar, no. El sexo hay que dominarlo. En la vida no podemos hacer todo lo que nos apetece. Hacemos lo que hay que hacer, y cuando hay que hacerlo. Tienes que trabajar, madrugar, etc., aunque no te apetezca. Y otras veces no puedes hacer lo que te apetece. El apetito no es la suprema norma de conducta.

A nuestro instinto sexual le apetecen muchas cosas que no podemos hacer. El apetito hay que subordinarlo a un orden superior. No se trata de poner al apetito sexual una camisa de fuerza, sino de encauzar el apetito sexual para que cumpla la finalidad querida por Dios. Las cosas encauzadas son útiles, desbordadas son catastróficas. El agua encauzada sirve para el riego y la energía eléctrica. Pero si se desborda lo arrasa todo y tenemos una catástrofe. Lo mismo el instinto sexual. Encauzado es fuente de vida y de amor, pero si se desborda esclaviza al hombre, lo animaliza y lo lleva a las perversiones sexuales más monstruosas.

«El hombre que sólo ansía sensaciones placenteras, para colmar su ansia de satisfacciones, se convierte en un obseso de acumular placeres de forma egoísta» 3

El sexo causa adicción lo mismo que las drogas. Así pudimos comprobarlo en el espacio de TELE-5, La vida alrededor el lunes 17 de octubre de 1994 entre 4 y 4:30 de la tarde: Pablo acudió a una dinámica en Palma de Mallorca para desintoxicarse de su sexo-adicción. También salió en pantalla Elena que hizo el acto sexual con más de tres mil hombres, y nunca por dinero. La doctora Olga Jiménez, sexóloga, habló de la relación entre las adicciones al sexo, drogas y alcohol. También trató de la sexo-adicción, como una enfermedad que anula la voluntad, la doctora Elena Ochoa en el programa Luz Roja el 20 de octubre de 1994 a las 11:30 de la noche.

La sexualidad desbordada es insaciable: cada vez quiere más, cada vez quiere experimentar cosas nuevas, hasta llegar a las aberraciones más indignantes; como aquella casa de prostitución donde hay niñas de siete años! 4, a disposición de los clientes que las prefieren tiernecitas.

En Alemania Federal se cometen cada año cien mil abusos sexuales contra niños 5. En la XVI Conferencia de Ministros de Justicia del Consejo de Europa celebrado en Lisboa en junio de 1988, se habló de los abusos sexuales con niños en “Jardines de Infancia” y que la prostitución infantil forma parte del decorado turístico de algunas ciudades como Río de Janeiro, Dakar, Estambul, etc. 6

El 6 de Marzo de 1996, a las 12:15 de la noche pudimos ver por la Primera Cadena de Televisión Española un programa sobre la prostitución infantil en Manila. En Agosto de 1996 fue condenado en Bélgica Marc Dutroux como organizador de una red de prostitución infantil. 7
Y en Barcelona la policía descubrió una red de prostitución infantil. 8
No es raro que los periódicos nos hablen de niñas de nueve y diez años violadas por maníacos sexuales y luego asesinadas. 9
En Septiembre de 1996, todos los medios de comunicación informaron del Congreso de Estocolmo sobre prostitución infantil, pues ha llegado a ser un problema internacional.

Se llama violación la agresión sexual de otra persona

España entera se conmocionó ante el asesinato, después de violarlas, de tres adolescentes de Alcácer (Valencia). Pero no fueron las únicas. Antes las precedieron: Sonia en Plasencia, Laura en Burgos, Olga en Villalón, Ana en Huelva, Leticia en Viana, Mari Carmen en Villalba, etc. 10
En cinco años fueron violadas y asesinadas doce adolescentes. 11

Esto es horrible; pero es la consecuencia de la campaña de libertinaje sexual, patrocinada por el gobierno socialista, con una televisión indecente y unos folletos repartidos en las escuelas públicas enseñando a gozar del sexo. Estamos haciendo maníacos sexuales. No nos extrañemos de sus tristes consecuencias. Esta degradación del hombre animalizando el sexo está dando lugar a auténticos psicópatas sexuales, pensando siempre en el sexo, buscando continuamente mayores y nuevas sensaciones, dedicados a las prácticas sexuales más sofisticadas y a las perversiones sexuales más degradantes.

En la habitación 541 del hotel Miguel Ángel de Madrid, David B. Noyes, cortó los pechos, que tiró al W.C., a una prostituta llamada Rufina Sanz. Luego la rajó de la vagina al ombligo, y después tiró el cuerpo por la ventana. 12 Un auténtico «Barba Azul» se llevaba a su casa a las chicas que encontraba en bares y discotecas, y allí las violaba, asesinaba y luego descuartizaba. La policía encontró en su frigorífico trozos de cuerpos humanos. 13

En seis Estados Norteamericanos se castiga a los violadores con la castración. 14
Pero no todas las violaciones son a base de fuerza física. También se viola engañándola, prometiéndole mil cosas, y cuando queda embarazada, el otro se quita de en medio. ¿Y esto es la liberación de la mujer? ¡Todo lo contrario! Es su degradación. Muchas chicas ceden su virginidad por amor a un chico, y después se quedan defraudadas, vacías, desilusionadas, y quizás hasta con un trauma de asco para la vida sexual. La moral sexual católica es la que libera a la mujer de la instrumentalización del hombre y la dignifica, exigiendo para ella el máximo respeto.

La Iglesia quiere que el acto sexual vaya unido al amor no a la violencia. Por eso una mujer que está en peligro de ser violada puede, en defensa propia 15, usar medios anticonceptivos no abortivos. Manteniendo firme su voluntad de no consentir en el acto que se le impone violentamente. Es la opinión generalizada entre los moralistas, y así respondieron, al ser interrogados, tres eminentes moralistas de Roma como son: Pietro Palazzini, entonces secretario de la Sagrada Congregación del Concilio y posteriormente cardenal, Francesco Hürt, profesor de Teología moral de la universidad Gregoriana, y Ferdinando Lambruschini, profesor de la misma materia en la universidad Lateranense. 16

Por eso la Iglesia permitió tomar la píldora a unas monjas que estaban en peligro de ser violadas cuando la revuelta de Lumumba en el Zaire y cuando la desaparición de Yugoslavia.

Comentando esta licitud el Obispo de Segorbe-Castellón, Juan Antonio Reig, Presidente de la Comisión Familia y Vida, de la Conferencia Episcopal Española, dijo en una rueda de prensa que «esta licitud no se debe a un criterio de anticoncepción, sino que es un acto de defensa personal ante una agresión sexual». 17 Y Mons. Juan José Asenjo, secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, declaró que en peligro inminente de violación la Iglesia Católica admite el uso de anovulatorios por cualquier mujer lo mismo que autorizó la píldora anticonceptiva a religiosas, en la misma situación, durante los conflictos bélicos de África. 18

1. Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2354
2. Diario YA, 17-V-89, pg. 19
3. ALFONSO LÓPEZ QUINTÁS: El amor humano,VII, 7. EDIBESA. Madrid. 1991
4. Revista INTERVÍU, 17-II-77
5. Diario YA, 6-VII-76, pg. 17
6. Diario YA, 23-VI-88, pg. 14
7. Diario ABC de Madrid, 27-VIII-96, pg. 60
8. DIARIO DE CÁDIZ, 12-X-96, pg.28
9. Diario YA, 20-IX-92, pg. 28
10. Diario ABC de Madrid, 29-I-93, pg. 17
11. DIARIO DE CÁDIZ, 29-I-93, pg. 38
12. Diario YA, 27-III-87, pg. 44
13. Diario YA, 28-III-87, pg. 46
14. Documentos TV del 11-III-1999 a las 22:30 horas.
15. ANDRÉ LEONARD: La Moral sexual explicada a los jóvenes,IV, D, a, 21. Ed. Palabra. Madrid
16. Revista STUDI CATTOLICI, 27(1961)63-72
17. Diario EL PAIS, 31-I-2001, pg. 28
18. Diario LA RAZÓN,16-II-2001, pg.34

Fuente: Para Salvarte/Catholic.Net





SIDA: RIESGO DE INFECCIÓN EN LAS MUJERES AUMENTA POR EL USO DE ANTICONCEPTIVOS

Desde hace algún tiempo, ya ha sido demostrado que los anticonceptivos a base de esteroides hacen a la mujer más susceptible a infectarse con el virus del VIH. Entonces uno se pregunta, ¿por qué estos fármacos están siendo impulsados de manera tan agresiva en lugares como África donde el riesgo de contraer SIDA ya de por sí es alto?
  
Treinta años después de que el Centro de Control de Enfermedades (CCE) alertara sobre el primer caso de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) en EEUU, esta enfermedad continúa causando muertes en todo el mundo. Miles de millones de dólares se han invertido en el desarrollo de vacunas, en terapias antirretrovirales y en distribución de preservativos y programas de educación sexual. Y sin embargo, el triunfo definitivo sobre esta pandemia no se vislumbra. ¿Por qué?

Quizás se deba a que la voluntad política entra frecuentemente en contradicción con la evidencia científica. Y claro siempre hay alguien que resulta afectado.

Lamentablemente, esto viene sucediendo en relación a recientes casos de VIH/SIDA informados en mujeres en edad reproductiva.

De acuerdo al más reciente informe del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA, publicado en el año 2009, cerca del 50% de todas las infecciones adquiridas de Virus de inmunodeficiencia humana (VIH)-1 en el mundo afectan a mujeres en edad reproductiva. Sólo 10 años antes, en 1998, solo el 36% de los casos reportados eran de mujeres considerando todas las edades. ¿Por qué este enorme incremento y precisamente en ese segmento?

Llama poderosamente la atención que los expertos pasen por alto este dato en sus distintos análisis. Precisamente cuando el tratamiento del VIH se ha vuelto más accesible y el total de muertes está gradualmente disminuyendo en todo el mundo. ¿Por qué más y más mujeres están siendo infectadas? Y ¿por qué el incremento se ha concentrado en mujeres en edad fértil?

Dato:

El punto clave de infección en la mayoría de casos de mujeres recién infectadas son las relaciones sexuales entre un hombre y una mujer. Este dato por sí solo no explica mucho. No obstante, en estos días las relaciones sexuales no se limitan al intercambio corporal. Hay un poco más de química que la simple atracción entre un hombre y una mujer… literalmente. Los programas de control de población fuertemente financiados han promovido (e incluso impuesto) poderosos anticonceptivos a base de esteroides a decenas de millones de mujeres del Tercer Mundo.

Lo que ellos pregonan como “el mayor acceso mundial a los métodos de planificación familiar” de hecho se ha convertido el mayor acceso del virus HIV a los cuerpos de las mujeres. Está probado que esos fármacos afectan la inmunología local y sistemática de las mujeres, su respuesta cérvico-vaginal y la protección de la flora vaginal, todo ello en dirección a hacer más probable la infección.

¿Qué evidencia científica existe al respecto?

Estadísticas reunidas en los últimos 20 años revelan un paralelo entre el aumento del consumo de los anticonceptivos y las infecciones por el VIH-1 en las mujeres. Varios estudios epidemiológicos en el mismo período también parecen demostrar una relación. Se han realizado estudios en distintos grupos de mujeres, desde madres casadas, adolescentes solteras hasta prostitutas, usuarias de clínicas de planificación familiar africanas. A pesar de la evidente relación entre el consumo de anticonceptivos y la infección del VIH-1 y progresión de la enfermedad, la mayoría de los estudios, por alguna razón, no llegó a conclusiones contundentes o consistentes para establecer esta relación. Mucho menos hubo alguna sugerencia para modificar o reducir los programas de planificación familiar.

Un meta-análisis de 28 estudios en 1999 planteó una relación positiva entre los anticonceptivos orales y la incidencia del VIH-1. Existen otros estudios que también evidencian de manera concluyente el vínculo existente entre el uso de los llamados “anticonceptivos hormonales” y el incremento del riesgo de otras infecciones de transmisión sexual (ITS) como la Clamidia.

Sin embargo, un estudio posterior realizado en el año 2006, afirmó que no existía en general un riesgo de adquirir el VIH-1 como resultado del consumo de dichos fármacos. Estos resultados contradictorios permitieron a los promotores de los programas de control de población a seguir contando con los anticonceptivos, afirmando que “no hay evidencia científica concluyente”. Por lo menos sospechoso, ¿no?

Cuando la “ciencia” no busca aclarar sino confundir

Las razones para decir que estos estudios que no son concluyentes son: controles deficientes en las variables como la edad y los diferentes estilos de vida sexual, la evaluación poco frecuente, la falta de seguimiento y la distribución de una amplia variedad de métodos anticonceptivos. Arguyen que los intentos de interpretación de los datos comparativos son difíciles. ¿Obstáculos insalvables para un científico social?

Francamente, al revisar algunas de las recopilaciones estadísticas y resultados meta-analíticos “no concluyentes” uno no puede dejar de pensar en que parecen diseñados a la medida de los intereses de la política del control de la población.

Existen otras lagunas también. Son pocos los estudios que consideran los diferentes efectos del estrógeno y la progesterona, y sus similares sintéticos a base de esteroides, sobre la estructura de la vagina y del cuello uterino y la inmunidad. Los estudios no contemplan las diferentes presentaciones (oral, inyectable, dispositivo intra-uterino, etc.) y todas se agrupan bajo el nombre genérico de “anticonceptivo hormonal”.

Tampoco consideran las numerosas formas de anticonceptivos que incluyen sólo progesterona, como los inyectables de alta dosis, Depo-Provera (DMPA) y Noristerat, píldoras con dosis moderada, anticonceptivos subdérmicos y dispositivos intrauterinos.

Todas estas formas de esteroides que evitan el embarazo afectan el sistema reproductivo de las mujeres, algo diferente a sus similares con estrógeno. En tratamiento de dosis baja, la progestina espesa el moco cervical impidiendo la viabilidad y penetración de la esperma. En altas dosis también ocurren cambios cérvico-vaginal: el desarrollo folicular se detiene junto con la ovulación y el endometrio se adelgaza. Los efectos del progestágeno son claros: pesan mucho en la estructura cérvico-vaginal de las mujeres y en la flora de protección, disminuyendo su capacidad de evitar las infecciones. Ya en 1991 se encontró que los cambios anormales en la condición del cuello uterino eran fuertemente asociados a una mayor susceptibilidad a adquirir el VIH/SIDA.

Por razones obvias, las organizaciones involucradas en estos programas son reacias a dar toda esta información. De hecho, varios estudios parecieran diseñados a ocultar este hecho deliberadamente.

El razonamiento es sencillo: Las mujeres que consumen anticonceptivos a base de hormonas y esteroides están en gran riesgo de infecciones de trasmisión sexual (ETS). El VIH/SIDA es una ETS.

Es tiempo que los investigadores y políticos enfrenten estos hechos responsablemente para salvaguarda de las mujeres.

Jennifer Kimball, Be.L. es Directora Ejecutiva de la Fundación “Culture of Life” (Cultura de Vida)
Steven W. Mosher es Presidente de Population Research Institute y autor del libro “Population Control: Real Costs and Illusory Benefits” (Control de Población: Costo Real y Beneficios Imaginarios)





RELATIVISMO MORAL


Vivimos en una época en donde el hombre, buscando ser “la medida de todas las cosas”, pretende ser el árbitro y medida incluso de los derechos humanos, esos derechos inalienables que nos corresponden a todos los hombres por el hecho de serlo.

Por Maribel German

El hombre es la medida de todas las cosas....


Hace unos días, estando en una reunión de amigos, salió a la conversación el famoso y trillado tema del aborto. La discusión nos involucró cada vez más a todos. Hubo todo tipo de argumentos y posiciones encontradas: por un lado, el que decía que el aborto es un derecho de la mujer sobre su cuerpo; otros opinaron que la pobreza en nuestro país es tan dramática, que había que practicar el aborto en zonas marginadas (para que no vinieran más niños al mundo a sufrir); unos más argumentaban que el feto no es una persona, sino sólo un conjunto de células; y no faltó el que alegó que desde el momento de la concepción el feto posee toda la información genética propia de un ser humano, y que por tanto tiene derecho a vivir. Posiciones, me parece, con las que nos hemos encontrado todos algún día.

Sin embargo, en un momento de mayor acaloramiento, hubo uno que creyéndose un poco más listo que los demás -y por supuesto más “moderno”-, nos dijo a todos lo siguiente: Pero... ¿por qué discutir?, Ximena tiene su propia verdad sobre el aborto y Pedro la suya; lo más importante en esta vida es ser “tolerante”, porque la verdad es “relativa”. Y con esto pretendió dar fin a la conversación...

Paradójicamente mi amigo tratando de mostrar una actitud abierta, plural y moderna, no hizo sino afirmar un criterio que planteaba como absoluto y no discutible. Al decir que “la verdad es relativa”, nos ofrecía una “verdad” que nadie podía relativizar ni refutar.

Por otro lado, he de decirle a mi amigo que su actitud “moderna” ante la verdad, no lo es tanto, pues no tiene sus raíces en este siglo, sino en el muy lejano siglo V A.C., cuando Protágoras postulaba la siguiente tesis: “El hombre es la medida de todas las cosas...” , y con ello dio inicio al relativismo intelectual en donde no son las cosas -la realidad- la que posee su propia “medida”, su propio ser; sino que es el hombre el que determina dicha medida y verdad. Por tanto, para que el conocimiento del hombre sea verdadero -según Protágoras-, éste no debe someterse a la realidad, al ser y “medida” de cada cosa, sino que es el intelecto del hombre el que determinará la medida para cada ser.

Ante dicha tesis, podemos preguntarnos: ¿Dónde queda para Protágoras -al igual que para el hombre moderno-, el criterio que garantice la objetividad y universalidad de la verdad? Ese criterio que nos lleva a poder entendernos con el lenguaje, ya que somos capaces de denominar con un mismo nombre al mismo ser, de determinar sus características esenciales y de hacer un concepto universal del mismo. Si cada cual tuviera una percepción diversa y determinara arbitrariamente el ser y “medida” de la realidad, ¿acaso seríamos capaces de comunicarnos los hombres?

A la tesis de Protágoras: “el hombre es la medida de todas las cosas...”, responde Platón a manera de crítica: “si el hombre es la medida de todas las cosas, en consecuencia, como a mí me parezca que son las cosas, tales serán para mí, y como a ti te parece que son las cosas, tales son para ti”; de tal modo que, si a Juan le parece que todos los hombres necesitan respirar para vivir, y a Pedro le parece que no es necesario que el hombre respire para que pueda vivir, en efecto, cada uno tendrá una percepción y una “medida” diversa de la realidad, pero también unas consecuencias diferentes.

La pregunta es si la percepción de Pedro o de Juan ¿cambiarán en algo el hecho real de que el ser humano, “todo ser humano”, necesite de respirar para mantenerse vivo?, Y más aun, ¿qué consecuencias concretas se sucederían si Pedro fuera coherente con su percepción y “medida”?

Para Protágoras “el conocimiento es algo del sujeto, algo que se da en su mente, por lo que el hombre puede crearlo y presentarlo como mejor le acomode; es cuestión de habilidad”. Pierde entonces la dimensión objetiva, trascendente y universal de la verdad, al pretender que el hombre sea medida de la misma. No hay entonces criterio alguno de verdad, la medida será arbitraria y, al depender del hombre, de cada sujeto, habrá una pluralidad de verdades tan infinita como la pluralidad de hombres existentes (tal y como pretendía mi amigo con su actitud “moderna”).

Según la filosofía realista, la verdad es “la conformación entre el entendimiento y la cosa (o realidad)”, de tal manera que la verdad está en el intelecto, en el sujeto -y en este sentido se dice que es subjetiva-; pero sólo una idea o concepto tendrá la categoría de verdad, cuando ésta se adecue a la realidad del objeto -y es en este otro sentido que podemos afirmar que la verdad es objetiva-. Es decir, la verdad efectivamente radica en la inteligencia del hombre, pero sólo podemos decir que alguien posee un conocimiento verdadero, por ejemplo sobre el agua, cuando el juicio de la inteligencia acepta que el agua es un compuesto de H2O. Si la inteligencia de Luis nos dice que el agua es un compuesto de H3O, entonces decimos que la proposición que Luis afirma es falsa y no verdadera, porque no se adecua a la “realidad” del agua.

A diferencia de Protágoras -y en general de los relativistas-, observamos que Tomás de Aquino pone hincapié en que la objetividad de la verdad sólo puede fundamentarse en la res o cosa, en la realidad misma. De tal manera que afirma que si la verdad es la adecuación de la inteligencia con la realidad, “resulta entonces que la cosa misma es la medida de nuestro entendimiento (res enim est mensura intellectus nostri)”.

En conclusión decimos que, sí hay un parámetro o criterio objetivo de verdad, y que éste hace referencia a la naturaleza misma de las cosas, a lo que las cosas son, y no a lo que arbitrariamente pretende el hombre individual -cada hombre- que sean.

Protágoras, precursor como hemos visto del relativismo, no hizo sino crear una falacia sobre la cual se fundamenta uno de los tipos de relativismo: el relativismo individualista. La tesis: “el hombre es la medida de todas las cosas...”, no hace sino expresar “aquella forma de relativismo para la cual el elemento condicionante de la verdad del juicio será el sujeto cognoscente individual, es decir, todos y cada uno de los hombres. La estructura de cada sujeto humano determinará la verdad del juicio”.

Esta forma de relativismo llamada individualista, propicia una postura arbitraria del hombre ante la verdad, ante el conocimiento de la realidad que; llevada al extremo, va creando en el hombre no sólo una actitud ante la verdad como algo abstracto, sino ante la verdad concreta sobre el hombre y el cosmos, lo cual puede tener serias implicaciones para la convivencia entre los hombres y de los hombres con el cosmos.

Por ejemplo: si un individuo ha determinado en su juicio “personal” (en su propia medida de la realidad) que el incendio de bosques es una actividad divertida, y lo pone en práctica, está destruyendo un bien objetivo que pertenece a todos los hombres, y que no podemos permitirlo, aunque a la persona en cuestión le parezca divertido y recreativo en “su medida y en su personal juicio”.

De igual manera pasa con los juicios de valor moral: si la moral es la ciencia que estudia la bondad o maldad de los actos humanos, decimos que debe existir una verdad sobre los mismos, y que es el hombre el que debe adecuarse a esa verdad y no pretender adecuar la verdad a su “medida” o conveniencia.

Pero, ¿qué tipo de verdad podemos conocer sobre la actuación libre del hombre, sobre la bondad o maldad de sus actos? La verdad que nos aporta el conocimiento de la naturaleza humana. Sabemos que la bondad hace relación al bien del hombre, por lo que, para determinar objetivamente que algo es bueno, tenemos que demostrar que efectivamente es bueno para el hombre, esto quiere decir que lo perfecciona, desarrolla, plenifica -como un ser inteligente, libre, capaz de amar y trascender-, y que, por consecuencia, lo lleva a la felicidad como a su fin propio. Por el contrario, algo es malo cuando corrompe, destruye y/o limita al hombre y por consecuencia lo hace infeliz. Este criterio nos ayuda a determinar de manera objetiva la moralidad de la acción humana, pues está basado en la naturaleza o ser del hombre y no en una medida o criterio subjetivo.

Como podemos ver, es fundamental el concepto de hombre que tengamos. Hay que aspirar a un conocimiento de la persona humana que sea integral y veraz, ya que, si mi concepto de hombre es falso, limitado o parcial, la moralidad de las acciones será juzgada también con falsedad o parcialidad. Concebir al hombre como pura materia y negar, “porque esa ha sido mi medida sobre el hombre”, la dimensión espiritual, libre y trascendente del hombre, me llevará a dar un juicio de valor positivo sólo a aquellas acciones que desarrollen al hombre materialmente (ya sea en su dimensión corporal, económica o de capacidad de gozo y placer). Por el contrario, si mi concepto de hombre es únicamente de un ser espiritual, daré un juicio de valor positivo sólo a las acciones que lo desarrollen espiritualmente (en su dimensión religiosa, trascendente, intelectual, volitiva...), tratándolo tal vez como un ángel y no como quien es.

Ninguna de estas visiones sobre el hombre se adecua a la realidad del mismo, ya que analizando el ser y el actuar del hombre, observamos que éste realiza actos sensitivos (materiales) como el moverse, comer, respirar..., pero también realiza actos de tipo intelectual (espirituales o inmateriales) como pensar, amar, elegir... Por tanto, el hombre es un ser tanto material como espiritual, es corporal, pero tiene inteligencia y libertad, por lo que necesita, para su pleno desarrollo, de la adquisición de bienes de índole material, pero también de índole espiritual. Y como lo que regula la conducta del hombre es su inteligencia y voluntad (capacidades superiores en el hombre), todos los bienes que el hombre adquiere deben ser ordenados por su inteligencia. Cuando el hombre adquiere un bien de manera desordenada, ese bien se convierte en un mal para él, porque no lo perfecciona sino que, por el contrario, lo corrompe o aniquila. Por ejemplo, si Lucía utiliza una droga como medicamento, esa droga es un bien, porque está ordenada a la mejora y salud de Lucía, pero si Lucía utiliza una droga para experimentar los efectos de placer que trae consigo, esa droga no sólo no le ayuda en su mejora personal, sino que le es dañina y destructiva.

Podemos concluir que: si un hombre decide inventar criterios de moralidad alejados de la naturaleza humana, de su perfeccionamiento, finalidad, y del bien que le corresponde de suyo, esos criterios -aunque “medidos y determinados” por un hombre concreto-, no dejarán de ser erróneos y de lastimar y dañar su naturaleza.

Por otro lado, si rechazamos como fundamento de la moralidad a la naturaleza humana, sucede que la moralidad entera se nos desmorona, ya que la moralidad quedará al acecho de una voluntad egocéntrica que busca fijar sus propios principios de actuación aunque se dañe a sí misma, a sus semejantes o a otros seres de la naturaleza. Lo importante para esa voluntad será únicamente “ser la medida” y no someterse a una medida ya dada.

Pensemos y reflexionemos por unos minutos sobre nuestra realidad más cotidiana... ¿No es verdad que la mayoría de las veces en que negamos la verdad de un criterio moral, es en el fondo porque buscamos justificar una conducta inmoral? No es extraño ver que quien ha mantenido relaciones sexuales con una persona que no es su cónyuge, y no “quiera” dejar o romper con dicha relación por el placer o adicción que le provoca, acabe por buscar argumentos que justifiquen su actuación, al punto muchas veces de llegar a negar que la fidelidad sea un criterio verdadero y bueno para el matrimonio.

Si negamos que la verdad es universal y tiene como fundamento la naturaleza de cada ser, nos podemos preguntar: ¿dónde se fundamentan y encuentran su cimiento los derechos humanos, esos derechos universales y válidos para todos los hombres...?

Vivimos en una época en donde el hombre, buscando ser “la medida de todas las cosas”, pretende ser el árbitro y medida incluso de los derechos humanos, esos derechos inalienables que nos corresponden a todos los hombres por el hecho de serlo (es decir, por naturaleza). Tal es el caso de la negación del primer y fundamental derecho: el derecho a la vida. ¿Por qué hemos cuestionado este derecho? ¿Por qué en tantas legislaciones observamos que el derecho a la vida ha quedado desprotegido, despenalizando el aborto o la eutanasia? ¿Por qué buscamos tantos argumentos falsos que justifiquen quitarle la vida a otro?

Hemos permitido que “el hombre sea la medida de todas las cosas...”, incluso de los demás hombres. Un grupo de personas deciden y pactan en una legislación que los niños que tienen alguna malformación genética “No tienen derecho a vivir”, ¿acaso no es éste el mismo crimen que cometió Hitler al determinar y decidir que los judíos no tenían derecho a vivir? En ambos casos, el (o los) hombres han pretendido ser “LA MEDIDA”, la medida que determine quién tiene derecho y dignidad de persona y quién no.

Las normas éticas no son producto de condicionamientos sociales o culturales, tampoco son el resultado de la llamada “evolución histórica”, y mucho menos de una suma de voluntades o de una única voluntad caprichosa. O las normas éticas se fundamentan en la naturaleza humana, en lo que es el hombre, en la dignidad que tiene por sí mismo, en su finalidad intrínseca -ser feliz y trascender-, o no tienen fundamento alguno. Y si acabamos con las normas éticas y con los derechos humanos, seamos honestos, vamos en camino de acabarnos los unos a los otros.

Ahora bien, las leyes morales, objetivas y universales, sólo pueden ser descubiertas por el hombre analizando con profundidad al hombre mismo. Este es el reto, descubrir la verdad sobre el hombre y adecuarse a esa realidad y medida. Si el hombre busca a toda costa imponer su propia medida, va en camino de destruir lo que le rodea y de destruirse a sí mismo; ésta es la triste consecuencia que nos espera.

Como vemos, el relativismo no es sólo una actitud teórica y abstracta, es una realidad que permea nuestra vida cotidiana. Por eso me pregunto ¿no será acaso esa actitud de vida que hemos asumido, esa falta de compromiso leal con la verdad, lo que ha llevado al hombre al vacío existencial en el que vive, a no encontrar su plenitud y verdadera felicidad?

El hombre no es feliz siguiendo caprichosamente su propio placer e imponiendo su propia y egoísta medida a las cosas; no es feliz con una actitud relativa ante el mundo, los demás y él mismo. La experiencia y la vida diaria nos indican que el hombre sólo es feliz cuando conoce la verdad y actúa en consecuencia, cuando busca y se compromete con el auténtico bien, en definitiva, cuando se dirige al fin al que por naturaleza tiende.

No nos engañemos: el hombre sí es capaz de conocer la verdad y de seguir el bien. La postura relativista no es sino una antigua postura que busca hacer del hombre el centro del universo y pretende adaptar la verdad a la conveniencia del momento. Sin embargo -como hemos visto-, esta postura no tiene fundamento alguno y es en sí misma contradictoria. La propuesta es tener una actitud sencilla y leal para con la verdad, y ser valiente en la elección del bien. Este es el camino que lleva al hombre a encontrarse consigo mismo, a relacionarse con los demás y a respetar la naturaleza, en definitiva sólo esta actitud de lealtad y compromiso con la verdad lleva a la auténtica felicidad, a la felicidad profunda y duradera.

BIBLIOGRAFÍA:
1. Oliveros F. Otero, Educación y Manipulación, Editorial Minos, 1987.
2. Gevaert Joseph, El Problema del Hombre, Ediciones Sígueme, Salamanca 1993.
3. Damm Arnal Arturo, Falacias Filosóficas, Editorial Minos, México DF, 1991.
4. Yepes Stork Ricardo, Fundamentos de Antropología, EUNSA, 1996.
5. ATT, Gran Enciclopedia Rialp, Tomo XIX, Editorial Rialp, Madrid España, 1973.
6. Gambra Rafael, Historia Sencilla de la Filosofía, Editorial Minos, México DF, 1986.
7. Gómez Pérez Rafael, Problemas Morales de la Existencia Humana, Editorial Magisterio Español, España 1980.
8. Llano Alejandro, Gnoseología, EUNSA, Pamplona España, 1984.

Catholic.Net

¿SE NECESITA PERMISO PARA REZAR Y MOSTRAR LA VERDAD?


En el día de ayer dos mujeres se acercaron a los guardias del Congreso, primero inquiriéndolos de porque nos permitían mostrar esa imagen de los bebes abortados, y porque nos permitían rezar delante del Congreso, al no tener la respuesta esperada, hicieron una llamada y alguien vino a fotografiarnos.


Por Olga Muñoz


Se realizo la 53 MARCHA de los ESCARPINES, que se realiza desde el año 2006 todos los últimos miércoles de mes.

La convocatoria fue LOS ESCARPINES VIENEN MARCHANDO en el día de San Ramón Nonato que tantos favores hace a las mujeres que buscan quedar embarazadas.

Como es habitual en la Marcha, a partir de las 18 hs. nos reunimos en Rivadavia y Callao, junto al audio que contratamos en las primeras marchas, en el 2006.
Repartimos folletos a los transeúntes que ya suman miles en todos estos años, con leyendas de defensa de la Vida, contrarios al aborto, desplegamos una gigantografía de lo que es un aborto, antes de los primeros meses y después de los tres primeros meses, con un signo de pregunta que interpela ¿Esto puede ser legal? Luego rezamos el Santo Rosario por los niños que todavía no nacieron y sus mamas, también porque el Señor ilumine una conciencia recta en los legisladores, que los lleve a legislar por el Derecho a la Vida.

Somos un pequeño grupo de católicos, que a veces solo fuimos tres, pero creemos en las palabras de Alguien que dijo “donde dos o tres estén reunidos en mi nombre…...”

Observados y conmovidos por hermanos evangélicos, desde su sede frente al congreso, ya hace más de un año bajan y nos acompañan a repartir los folletos, generosamente nos ofrecieron dejar en su sede los afiches y cuando el mal tiempo arrecia nos ofrecen un cafecito cordial. Como siempre Dios nos demuestra una vez más que nunca junto a él estamos solos.

Las leyes antinatalistas que fomenta la cultura de la muerte, están esperando su sanción, más allá de los esfuerzos aislados de gente de buena voluntad, el mal sigue avanzando muy organizadamente, quizás mucho más compacto en su avance que los que nos oponemos al aborto, la prueba la tenemos en lo aprobado ya como ley.

En el día de ayer dos mujeres se acercaron a los guardias del Congreso, primero inquiriéndolos de porque nos permitían mostrar esa imagen de los bebes abortados, y porque nos permitían rezar delante del Congreso, al no tener la respuesta esperada, hicieron una llamada y alguien vino a fotografiarnos.

Dicen que una imagen vale más que mil discursos y eso lo comprobamos con el correr de estos años.

Muchas jóvenes se acercaron horrorizadas extrañándose de lo que verdaderamente es un aborto, es la oportunidad de hablarles y explicarles que esta es la verdad oculta de la salud reproductiva.

Quizás eso preocupe más a los abortistas que nuestras protestas multitudinarias.

Siempre alguien que pasa se queda a rezar un rato con nosotros, o se para a hacer una oración o un pedido a Nuestra Señora de la Merced, que siempre nos acompaña, hasta algún diputado lo ha hecho, caso de la diputada Ivana Bianchi, una fiel defensora de la Vida.

La próxima Marcha de oración por las vidas que quieren arrebatar es el 28 de septiembre desde Marcha de los Escarpines están todos invitados.

Olga Muñoz
Marcha de los escarpines




LOS SACERDOTES (Y FELIGRESES) REBELDES DE AUSTRIA


Un fantasma recorre Austria: el de la rebeldía religiosa. Un grupo significativo de clérigos está exigiendo cambios profundos en la Iglesia Católica y cuenta con el respaldo de las tres cuartas partes de su grey.


Entre las reformas que el grupo de 329 sacerdotes austríacos exige se incluyen el fin del celibato, la ordenación de mujeres, la aceptación del divorcio y otros cambios que amenazan con quebrar la Iglesia en ese país, a sólo semanas de la visita del papa Benedicto XVI.

Una evaluación reciente llevada a cabo por el instituto de encuestas Oekonsult en este país tradicionalmente considerado católico, reveló que tres cuartas partes de los 2,6 millones de creyentes respaldaba el manifiesto "Llamado a la desobediencia", publicado en internet.

Matrimonios dentro del clero, ordenación de mujeres y de hombres casados, comunión para divorciados, casados en segundas nupcias o miembros de otras religiones, son otras de las reivindicaciones que el grupo levanta en su manifiesto.

El documento, lejos de ser una mera exhortación a los cambios, es la punta de lanza de un movimiento militante activo dentro de la Iglesia austríaca, que llama abiertamente a romper las reglas del Vaticano y a desconocer la autoridad del papa.

De hecho, la cabeza visible de este movimiento disidente, el reverendo Helmut Schueller, vicario general de Viena entre 1995 y 1999, declaró de manera explícita que su movimiento no tiene la menor intención de ceder.

Mientras el manifiesto de los insurgentes continúa acumulando firmas antes de la visita papal de tres días a Austria, programada para el 22 de septiembre, no son pocas las voces contrarias a él que se alzan dentro de una iglesia que advierte el peligro de un cisma.

El obispo de la ciudad de Graz, Egon Kapellari, dejó traslucir su preocupación al afirmar que la llamada "es un peligro para la unidad de la Iglesia".

Esto es comprensible considerando que, en 2010, casi 90.000 fieles hicieron abandono oficial de una Iglesia Católica sacudida por los escándalos de pedofilia que involucraban a muchos sacerdotes.

Pero quien se muestra francamente dispuesto a impedir una ola imparable de apostasía es el cardenal Christoph Schoenborn, presidente de la Conferencia Episcopal Austríaca y arzobispo de Viena.

Quienes consideren que Roma está equivocada "no deben seguir viajando con la Iglesia", afirma este cardenal que es miembro de la Congregación de la Doctrina de la Fe y que compara a los disidentes con un equipo de fútbol que se niega a jugar observando los reglamentos.

"Si alguien ha decidido seguir el camino de la disidencia, eso tiene consecuencias", expresó el cardenal Schoenborn.


Con ojos disidentes

Para el líder de los disidentes, Helmut Schueller, quien fue brazo derecho de Schoenborn entre 1995 y 1999, casi la mitad de los 4.000 sacerdotes católicos austríacos apoya las demandas de los reformistas e insiste en que su campaña ha recibido mensajes de apoyo desde Francia, Portugal, Italia y Brasil.

"Muchos nos quieren expulsar de la Iglesia Católica, muchos nos maldicen" dijo Schueller en una reciente entrevista.

Pese al enfrentamiento que parece avizorarse en el futuro, Schueller ha declarado que muchos sacerdotes ya están rompiendo las reglas de hecho, en muchos casos con el conocimiento de sus obispos.




jueves, 1 de septiembre de 2011

CARTA ABIERTA A UN EMBRIÓN CONGELADO (REFLEXIÓN)




Voy a mirarte con esperanza. Todavía no han decidido tu destino. No sé qué va a ser de ti. Quizá un día puedas leer estas líneas, si te respetan, si te aman, si te dan una oportunidad de nacer.


Por el Dr. Jorge B. Lobo Aragón

“...Tus padres querían un hijo, pero no llegaba. Por eso fueron a una clínica de reproducción asistida. Tras pruebas, análisis, estudios y decisiones no fáciles, unos médicos te concibieron en una probeta, con otros hermanos tuyos. Escogieron a algunos de ellos, los trasladaron al útero de tu madre. Uno, el más afortunado, nació hace ya mucho tiempo.

Uno nació...

Entonces, ¿qué va a ser de ti? ¿Qué será de tus hermanos? Tus padres y los científicos decidieron dejarte en el congelador, por ahora. Dependías de la decisión de otros, tu vida estaba en entredicho.

Pasaron los meses, algunos años. Tus padres estaban muy ocupados con tu hermano. Tal vez te tenían olvidado, o pensaban en ti, sin encontrar una salida, una solución a tu caso.

Un día, te convertiste en un problema público. Los políticos, los expertos de bioética, los científicos, pensaron que no podías seguir allí, años y años, congelado. Tus padres no se atrevían a acogerte, tenían miedo de tu nacimiento. Te quisieron hace tiempo, pero era por si acaso, por si no nacía un hijo en el primer intento. Ahora querrían no afrontar tu realidad: les gustaría poder olvidar que eres eso, su hijo, pequeño, pobre, congelado...

Por fin, los expertos prepararon una ley. Tus padres tenían que decidir.

La primera opción era una esperanza: probar un nuevo embarazo contigo, darte la oportunidad de nacer. ¡Qué maravilla!

Pero había otras opciones. Podían darte a otra pareja. Al menos así nacerías, tal vez lejos de tus padres, pero en otro hogar que te respetase y te ofreciese amor. También podían dejarte morir. Simplemente, apagar el congelador o sacarte del mismo. Así terminaría tu historia y dejarías de ser un problema.

Pero es que eres un embrión humano. Por eso algunos propusieron una cuarta opción: usarte en la experimentación. Tus padres podían donarte para el progreso científico, dar permiso para que te usasen y destruyesen. De este modo, los laboratorios sacarían de ti células madre, que dicen son muy importantes para la investigación.

Sé que eso no es justo, pero ahora dependes de otros que no comprenden la riqueza de tu vida minúscula pero estupenda, que no quieren aceptar que eres un ser humano, digno de respeto.

Voy a mirarte con esperanza. Todavía no han decidido tu destino. No sé qué va a ser de ti. Quizá un día puedas leer estas líneas, si te respetan, si te aman, si te dan una oportunidad de nacer. Para entonces seré viejo, y tú joven. Será estupendo encontrarnos.

Si eso no ocurre, si tú eres eliminado, o si a mí me toca morir antes (ninguno humano es inmortal aquí en este valle de lágrimas),

No importa. Nos veremos, si Dios quiere, en el cielo.

Ahora, simplemente, permíteme decirte que tienes un amigo que te quiere. Ojalá otros muchos te miren de frente, reconozcan lo que eres y, con un gesto de amor, te den esa oportunidad de vivir que tú mereces...”

Hoy se dice con malicia que hasta el centésimo día de la vida de un embrión no es todavía un verdadero ser autónomo, sino una formación que pertenece al organismo de la madre. Si se examina sin prejuicios esta declaración, se observa que responde a determinados intereses, y que se funda en una concepción mecanicista del ser vivo. ¿Qué pasaría si alguien dice que un vegetal no puede ser considerado como tal hasta que no toma claramente las características de un árbol? Se respondería que es un absurdo, porque los seres vivos proceden de un inicio simple, de la división de una célula o de la unión de dos, pasando por una serie de transformaciones hasta el pleno desarrollo morfológico, para después pasar por diferentes fases de estabilización y decaimiento, hasta la muerte. Las primeras células poseen ya, de hecho, toda la potencialidad estructural de la vida futura; tienen en potencia todas las formas por las que se sucederá no sólo el desarrollo embrionario, sino también el nacimiento, la infancia, la edad madura y la decadencia física.

En realidad, el nacimiento y la muerte, la plenitud y la decadencia, la salud y la enfermedad pertenecen a ese todo que llamamos hombre. Son elementos de la totalidad de nuestra existencia, que no es, de hecho, solamente naturaleza, sino también historia. La enfermedad soportada con valentía, y la negativa a rendirse, de la que nacen la bondad, la sabiduría y la madurez, son valores más vitales que una concepción de la salud que se convierte en brutal, y que una pericia técnica que elimina la existencia.

Para justificar el sacrificio de los embriones humanos, se invoca el mal llamado fin terapéutico. En realidad, la medicina ha dimitido de su fin terapéutico, cuando en vez de centrarse en la sanación de las causas de la infertilidad, produce la vida humana por encargo en un laboratorio. ¡Qué gran paradoja que mientras miles de personas recurran a la “fabricación artificial” de la vida, el año pasado 90.000 niños fuesen sacrificados en el seno de sus madres, simplemente por el hecho de que no eran deseados!

La cultura imperante, parece mostrar una gran atención hacia los discapacitados, los ancianos, los niños… ¡Mera hipocresía! Nunca se podrá amparar bajo ningún pretexto o motivo la eliminación de esa vida. ¿Pretendemos compensar acaso con una delicadeza de lenguaje la falta de tutela del derecho a la vida?

Es cierto que si el niño concebido es “deseado”, será el centro del hogar; pero, sin embargo, si el niño no es fruto del deseo, o si no resulta ser conforme con los planes personales, “se le devolverá”, de forma similar a como se permite hacer en los grandes almacenes con los objetos defectuosos o los que no son del agrado del comprador.

No nos engañemos, nuestra cultura no está centrada en los niños o en la solidaridad hacia los minusválidos. El centro de nuestra cultura es el endiosamiento de la propia voluntad. Más exactamente, habríamos de decir, del “deseo” (que no es lo mismo que la voluntad, a decir verdad).

Otro ejemplo aplastante lo tenemos en la Ley de Identidad Sexual, en la que se contempla que cualquier persona pueda cambiar su nombre y registro de sexo, simplemente aportando un informe médico donde se acredite que lleva viviendo al menos dos años “en el sexo que siente”. El proyecto que se nos anuncia, por el que la sanidad pública llegaría a cubrir las operaciones de cambio de sexo, es suficientemente ilustrativo: ¡el hecho de que ser varón o hembra nos venga impuesto por la naturaleza, se percibe como un recorte de la libertad! A partir de ahora seremos nosotros mismos los que “fabriquemos la realidad”, cuando ésta no responda a nuestro deseo.

Y, por último, el cenit de la ideología del deseo, es la reivindicación de la mal llamada eutanasia, que no es otra cosa que un suicidio asistido. ¡La vida es un derecho, pero no una obligación! Otra vez lo mismo: la vida no es un proyecto ante el que tenemos que responder, sino la realización de un deseo del que podemos dimitir.

Paradójicamente, lo único que no es capaz de conseguir la ideología del deseo es la meta de la felicidad. ¡Eso no lo conseguirán, ni con todas las leyes que pudieran seguir ideando!

Quienes profesan la ideología del deseo, pretenden ser felices fabricando la realidad a su medida. Por el contrario, y aquí está la paradoja, solo alcanzan la felicidad aquellos que aceptan la realidad y se adecuan a ella. “La Verdad es la que nos hace libres”, NO NUESTRO CAPRICHO.




LA IGLESIA ADVIRTIÓ QUE SI EL ABORTO SE DESPENALIZA HABRÁ "CONSECUENCIAS"

 
La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) advirtió que si el Congreso de la Nación promulga una ley que despenalice el aborto generará "consecuencias jurídicas, culturales y éticas" y pidieron un pronunciamiento de la sociedad a favor "del derecho a la vida".
 
"Una decisión legislativa que favoreciera la despenalización del aborto tendría consecuencias jurídicas, culturales y éticas. Las leyes van configurando la cultura de los pueblos y una legislación que no protege la vida favorece una cultura de la muerte. La ley, en cuanto base de un ordenamiento jurídico, tiene un sentido pedagógico para la vida de la sociedad", afirmó la CEA en un comunicado.

El tema del aborto fue central durante el encuentro que una veintena de obispos mantuvo hace una semana en el marco de la 159° reunión de la Comisión Permanente de la CEA.

Allí estuvieron los cuatro obispos integrantes de la Comisión Ejecutiva de la CEA, otros diez presidentes de las comisiones episcopales y los ocho obispos delegados de las regiones pastorales, en algunos casos acompañados por sus suplentes.

Presidida por el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, la Comisión insistió en la defensa de la vida y consideró que "hablar de este tema, en el actual contexto nacional, tiene una significación muy concreta".

"La vida está muy amenazada por la droga y las diversas adicciones, la pobreza y la marginalidad en la que muchas personas viven su existencia en un estado de vulnerabilidad extrema; también la delincuencia aparece hoy en forma frecuente como atentado contra la vida", escribieron.

Y agregaron: "Junto con estos peligros nos encontramos frente al planteo del aborto. Queremos afirmar con claridad: cuando una mujer está embarazada, no hablamos de una vida sino de dos, la de la madre y la de su hijo o hija en gestación. Ambas deben ser preservadas y respetadas. La biología manifiesta de modo contundente a través del ADN, con la secuenciación del genoma humano, que desde el momento de la concepción existe una nueva vida humana que ha de ser tutelada jurídicamente. El derecho a la vida es el derecho humano fundamental".

Los purpurados se anticiparon así a una discusión que podría plantearse en el Congreso en los próximos meses, pese a que la presidenta Cristina Kirchner ya se pronunció en contra del aborto.

Buscaron así evitar una reacción tardía como la que estiman que tuvieron durante el tratamiento de la ley de matrimonio igualitario, a la que la Iglesia también se oponía y que finalmente fue aprobada por impulso del kirchnerismo.

En ese sentido, los obispos indicaron que en la Argentina "hay un aprecio de la vida como valor inalienable", ya que la "vida propia y ajena es para los creyentes un signo de la presencia de Dios".

Por eso, aseguraron "valorar las recientes medidas adoptadas respecto del cuidado de la vida en la mujer embarazada", que es "absolutamente prioritario, en particular a las que se encuentran en estado de marginalidad social o con dificultades graves en el momento del embarazo".

"Deseamos escuchar, acompañar y comprender cada situación, procurando que todos los actores sociales seamos corresponsables en el cuidado de la vida, para que tanto el niño como la madre sean respetados sin caer en falsas opciones. El aborto nunca es una solución", indicaron.

Y, en este contexto, destacaron que "una decisión legislativa que favoreciera la despenalización del aborto tendría consecuencias jurídicas, culturales y éticas".

Por último, los obispos invitaron a "nuestros fieles laicos y a todos los ciudadanos a reflexionar y expresarse con claridad a favor del derecho a la vida humana".

"Lejos estamos de desear que este debate provoque más divisiones en la sociedad argentina. Solicitamos, por ello, que las expresiones vertidas sobre este tema se realicen con el máximo respeto, eliminando toda forma de violencia y de agresividad, ya que estas actitudes no están a la altura del valor y de la dignidad que promovemos", concluyeron.