miércoles, 28 de septiembre de 2022

ARGENTINA: PROPONEN CAPACITACIÓN OBLIGATORIA “CONTRA EL ODIO”

Si el expediente se convierte en ley, los adalides del pensamiento único contarán con una nueva herramienta de persecución y amedrentamiento.


El proyecto (expte.5134/2022) presentado por el diputado Eduardo Valdés (FdT, Ciudad de BsAs) establecería la capacitación obligatoria, periódica y permanente en la temática “contra el odio”, para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación.

“Los discursos de odio son una amenaza a los Derechos Humanos”, afirma Valdés en los fundamentos, por el contrario, como decía el padre Sanahuja, las leyes para prevenir el odio son “fruto de la reinterpretación de los tratados de derechos humanos, puesta en marcha por la ONU y los otros centros de poder del nuevo orden mundial. Estos organismos han trastocado el significado de las palabras e imponen tiránicamente esa tergiversación. Además, consideran que el desacuerdo con sus pretensiones es de por sí violento y agresivo (Noticias Globales 1102, 13/045/2011).

El proyecto prevé que la autoridad de aplicación (que será definida por el Poder Ejecutivo) diseñe los lineamientos generales de las capacitaciones, certifique la calidad de las mismas y capacite a las máximas autoridades de tres poderes del estado.

En su página web la autoridad de aplicación publicará el grado de cumplimiento de esta ley en cada uno de los organismos públicos y brindará un informe con la nómina de altas autoridades del país que se han capacitado.

Los que se negaren “sin justa causa” a realizar las “capacitaciones” serán intimados en forma fehaciente. “El incumplimiento de dicha intimación será considerado falta grave dando lugar a la sanción disciplinaria pertinente”.

En los fundamentos de la iniciativa Valdés afirma que “las expresiones de odio contra una persona o grupo en base a su raza, religión, nacionalidad, género, orientación sexual, discapacidad, ideología política u otra característica grupal, están muy presentes en la actualidad”.

También menciona al “Informe: discurso de odio” elaborado en diciembre de 2020 por el INADI, donde se señala que “el discurso de odio se genera y propaga principalmente a través de tres canales que se retroalimentan entre sí; a saber: los medios de comunicación, Internet y el espacio público”. Se agrega que: El estudio del “discurso de odio” visibiliza “una cosmovisión, con roles sociales, categorías cognitivas y estructuras mentales específicas. Todo lo cual está, sin duda, basado en una violencia simbólica (Bourdieu, s./f.) identificada con la difusión de patrones estereotipados, valores, íconos o signos que transmiten y reproducen dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales”.

Recordemos que desde la perspectiva del INADI cualquier alusión al orden natural redunda en la promoción de un “patrón estereotipado” que genera violencia y discriminación: Si el expediente presentado por Valdés se convierte en ley, los adalides del pensamiento único contarán con una nueva herramienta de persecución y amedrentamiento.


NOTIVIDA

Editora: Lic. Mónica del Río

LA PÁGINA OFICIAL DEL SÍNODO PROMOCIONA CARTELES PRO LGTB Y A FAVOR DEL SACERDOCIO FEMENINO

El Sínodo para la sinodalidad sigue dando que hablar. Ahora, la página web oficial del Sínodo ha compartido a través de su cuenta de facebook y twitter unas cuantas imágenes con proclamas a favor del lobby lgbt y del sacerdocio femenino


“Nuestros expertos están trabajando en las síntesis producidas durante la fase de consulta local. Páginas y páginas llenas de historias, ideas, pero también en algunos casos verdaderas obras de arte”, dice el Twitter del Sínodo. Les mostramos a continuación esos carteles sinodales que promocionan desde la web del Sínodo:






La página oficial del Sínodo ya promocionó testimonios de parejas homosexuales

“Una cuestión que vuelve regularmente en nuestro trabajo es la de ayudar a comprender y, sobre todo, a mostrar lo que significa ser una Iglesia sinodal, una Iglesia de la escucha, una Iglesia en camino con toda la humanidad en la historia. Para esta edición del newsletter, nos proponemos descubrirlo a través de la metáfora de la frontera y el tema de la acogida de las comunidades lgbtq en su camino sinodal”, se leía en la página oficial del Sínodo el pasado mes de mayo.

En la publicación del 6 de mayo, la página del Sínodo recoge tres testimonios que la líder sinodal de la parroquia de la Inmaculada Concepción de Hendersonville (Carolina del Norte, EE.UU.), Noelle Therese Thompson, recopiló durante las conversaciones sinodales con parejas del mismo sexo.


Promoción al jesuita James Martin y otro cura holandés pro lgbt

La misma página recoge la labor y el apoyo del sacerdote holandés Jan Veldt. “La Fundación de emancipación gay RK del sacerdote Jan Veldt ha desarrollado actividades a gran escala para las comunidades lgbtq en los Países Bajos y, especialmente, para su comunidad local en Limmen y Heiloo. Estas actividades han consistido en un manifiesto, publicación en periódicos y reacciones de grupos de creyentes en torno al Sínodo y la comunidad lgbtq”, cuentan de la labor del cura.

Además, “el sacerdote Jan Veldt ha apoyado muy activamente todas estas. El padre Jan, de 88 años de los cuales 62 de sacerdote, está muy activo e involucrado en la comunidad eclesial, especialmente en el apoyo y la orientación de las comunidades lgbtq”.

Sobre el famoso y controvertido sacerdote jesuita estadounidense, James Martin, la página sinodal hace publicidad del documental “Building a Bridge”, de Evan Mascagni y Shannon Post, con Martin Scorsese como productor ejecutivo, en donde James Martin hace un llamamiento a una mayor aceptación de la comunidad lgbtq en la Iglesia Católica.

En su intervención ante la Comisión de Comunicaciones del Sínodo, James Martin, dice que espera “que este nuevo documental sobre cómo la Iglesia está llegando a los católicos lgbt pueda ser una contribución al camino del Sínodo de la Iglesia”.


InfoVaticana


MISA EN UNIÓN CON EL “PAPA PIRATA”: ALGUNAS PREGUNTAS

Con el una cum, el asunto es grave. El acto de recitarlo es deliberado, y los fieles que asisten activamente a esa misa, participan en el acto del sacerdote

Por el padre Anthony Cekada (✞)


En mi artículo Grano de incienso: Los sedevacantistas y las misas Una Cum, examiné ampliamente la cuestión de si un sedevacantista podía asistir activamente a una misa tradicional en la que se nombra a un papa del Vaticano II en el canon de la misa. Sobre la base de las decenas de fuentes teológicas, canónicas y litúrgicas, concluí que no, no se puede.

En 2014, después de la elección de Bergoglio, publiqué un resumen de mi argumento titulado ¿Debo asistir a una misa que nombra al papa Francisco en el canon? En él explicaba en términos más sencillos los puntos que había expuesto en el artículo original.

A primera vista, la conclusión debería ser una cuestión de sentido común: si no crees que Francisco es un verdadero papa, no tienes por qué participar en un acto de culto que lo proclame.

Pero como la aplicación práctica de los principios que he esbozado impediría a los sedevacantistas en muchos casos asistir a lo que podría ser la única misa tradicional ofrecida en su zona, a menudo recibo preguntas sobre el tema. Esto ha sido cada vez más el caso en los últimos años, porque las payasadas de Bergoglio han llevado a más y más tradicionalistas al campo sedevacantista.

Participación moral en una acción común


I. ¿Están los laicos de hecho "de acuerdo"?

La primera serie de preguntas sobre las conclusiones de "Grano de Incienso" me llegó hace varios años de un compañero sacerdote sedevacantista:
Las autoridades que citas en las secciones II.B-D se refieren a la participación del pueblo en la misa como un sacrificio ofrecido a Dios. Lo único que dices es que los fieles ofrecen el sacrificio a través del sacerdote. No citas ningún teólogo que enseñe que el laico consiente, con su presencia, cada detalle accidental de la misa a la que asiste. Si lo encuentras, házmelo saber 😊.
Creo que necesita volver a leer los textos que cité con más atención. En concreto, lee los fnn: 18, 19, 20, 24 (la cita de Pío XII está en el texto), 26, 27, 28.

Todos ellos se refieren a una verdadera participación moral (una subespecie de la cooperación) no sólo en el sacrificio, sino también en las propias oraciones que recomiendan el sacrificio - "cooperationem seu communem actionem cum alio in orationibus et functionibus cultus" [cooperación o acción común con otra persona en las oraciones y acciones del culto].

Así pues, el laico que participa activamente en la Misa (de manera que satisface su obligación dominical y participa en los frutos especiales del sacrificio) por ese mismo hecho participa necesariamente en todas las oraciones del sacerdote -incluido el una cum. El sacerdote dice las oraciones, y los laicos participan "en la ejecución del acto con el agente principal y bajo su dirección" (Roberti, "Cooperation", Dict. Moral Theology)
Decir que el pueblo ofrece el sacrificio a través del sacerdote es una afirmación totalmente diferente a decir que el pueblo participa en todos los detalles de la Misa -incluyendo si el sacerdote dice las Colectas correctas, si usa el nombre correcto en la cláusula una cum, si está en estado de gracia, si reza por algo pecaminoso en el Memento, si hace una señal de la cruz descuidada sobre la oblata, o cualquiera de las mil otras cosas que pueden (y a veces lo hacen) salir mal en una Misa. En mi limitada experiencia, nunca he oído hablar de un moralista que haya dicho algo siquiera parecido a esa afirmación. En 2000 años de historia de la Iglesia, con todos los problemas que han ocurrido durante la celebración de la misa, seguramente habría surgido en algún momento, ¿no crees?
En primer lugar, los autores distinguen entre violaciones graves y leves de las rúbricas, y aquellas que son imputables o inadvertidas. (Véase Oppenheim, Tract. de Iure Liturgico 2:72, y Prümmer Th. Mor. 3:303ff).

Si un sacerdote violara habitual y deliberadamente una rúbrica preceptiva en un asunto grave al ofrecer la misa (omitiendo algunas de las oraciones del ofertorio, alterando el canon, etc.) los fieles -suponiendo que fueran conscientes de ello y comprendieran su gravedad- estarían obligados a evitar su misa, porque estarían participando activamente en su pecado. Esto es simplemente una aplicación del principio general sobre la cooperación en el pecado de otro.

(Más allá de los principios ya mencionados, incluso las reacciones viscerales lo confirman. Hubo muchas veces en mi juventud en que me salí de las misas porque un sacerdote violaba las rúbricas y perpetraba algún horror litúrgico o doctrinal atroz).


Una cum = ¿Evangelio equivocado?


La recitación o no recitación del una cum se refiere a un asunto que en sí mismo es grave, y quienes insertan el nombre de un papa postconciliar en el canon lo hacen deliberadamente - sciens volens [a sabiendas y de buen grado].

Por otro lado, la recitación de la Colecta equivocada o (para limitarnos a la cuestión de los textos, que es el tema central aquí), omitir el Gloria, cantar el Evangelio equivocado (como hice accidentalmente el sábado) no son en sí mismos asuntos graves.

A diferencia del una cum, el desventurado sacerdote no recita u omite estos textos como resultado de la debida deliberación. En cambio, comete estas faltas como resultado de una de estas dos cosas:

(1) Error. ("postitivus status animae in quo... habetur notitia falsa, verae rei naturae non consentanea". - Michels, de Delictis 1:204) [Condición positiva del alma en la que... se tiene un conocimiento falso e inconsentido de la verdadera naturaleza de una cosa]. Por ejemplo, entendió mal lo que dijo el Ordo.

(2) Inadvertencia. ("status transitorius, in quo id quod habitualiter scimus actualiter, ex distractione vel oblivione, non consideramus". Ibid.) [Estado transitorio, en el que, por distracción u olvido, en realidad no advertimos lo que habitualmente conocemos]. Por ejemplo, el servidor cometió un error, yo lo noté y mis ojos se posaron en el texto equivocado del Evangelio.

Por lo general, esto exime al padre de la imputabilidad moral, y dado que los asuntos no son objetivamente graves de todos modos, tanto él como los fieles están libres de culpa.

Pero con el una cum, el asunto es grave, el acto de recitarlo es deliberado, y los fieles que asisten activamente a la misa, según los principios expuestos anteriormente, por ese hecho, participan en el acto del sacerdote.


II. ¿En unión con un rey protestante?

Más recientemente, un anónimo bloguero sedevacantista publicó un largo post (en ingles aquí) con lo que él pensaba que era el argumento definitivo contra el Grano de Incienso: A principios del siglo XIX, el Papa Pío VII, según él, permitió que la frase pro Rege nostro Georgio fuera colocada en el Canon de la Misa en Inglaterra, justo después del nombre del Papa y del obispo en el una cum.

¿Prueba de qué exactamente?

Dado que Jorge III, obviamente, era un hereje protestante y un papa aprobó la inserción de su nombre -según el argumento del bloguero-, no hay ningún problema real para que las sedes asistan a una misa en la que se inserta el nombre de un papa herético en el canon.

El bloguero no citó ningún decreto papal para su asombrosa afirmación, y no aparece nada en este sentido en la Decreta Authenica oficial de la Congregación de Ritos Sagrados del Vaticano.

La única fuente que el bloguero proporcionó fue este enlace, que lleva a un misal latino-inglés de 1806 para los laicos, en el que la frase pro Rege nostro N. (para nuestro Rey, N.) se ha insertado en el Canon. ¿Cómo llegó a introducirse en un misal para laicos? ¿Quién lo sabe? Ciertamente no tenemos que aceptar la autoridad de su editor, P. Keating de Brown & Co., 37 Duke St., Grosvenor Square.

Pero en cualquier caso, en lo que respecta al misal del altar del sacerdote en sí, los comentaristas litúrgicos son claros: el misal de Pío V suspendió la mención del rey o de los gobernantes civiles en el Te Igitur, y la práctica sólo se permitió a modo de privilegio (como en España y Austria), cuando el gobernante era católico.

Atrapado en el tema concreto del canon, el bloguero respondió que, bueno, habiendo consultado uno de los cuatro mil libros de su biblioteca personal, encontró que la Iglesia permitía que se cantaran otras oraciones públicas por un monarca o presidente no católico.

Bueno, claro,  pero esto fue en la capacidad civil del funcionario como jefe de un estado secular. Y en el caso de Inglaterra, esto tomó la forma de una oración cantada después que terminaba la Misa.

En cambio, al Papa se le reza durante el canon de la misa en su calidad religiosa como cabeza de la Iglesia.

Si el bloguero no pudo entender esa distinción básica, sus cuatro mil libros no le han servido de mucho. Tal vez debería ponerse al día con el programa ecologista de Bergoglio y reciclarlos.

Pero incluso después de la publicación de la primera versión de este post el 20 de septiembre de 2017, nuestro bloguero seguía sin aprender la lección.

Así que, en un post del 25 de septiembre de 2017, lanzó una lágrima de 1500 palabras en mi contra (en ingles aquí), basada completamente en la suposición de que la Oración por el Rey  (protestante) permitida en la Bendición en Canadá tuvo lugar durante un "servicio litúrgico oficial", haciendo así (nos asegura) un excelente argumento analógico para tolerar el nombramiento de un hereje/impostor como Vicario de Cristo en el Canon de la Misa.

Pero toda esta charlatanería se derrumba instantáneamente cuando se sabe que, a diferencia de la misa, la bendición no se considera un verdadero servicio litúrgico.

No. Tercer golpe. Y se cae otra objeción ignorantemente hecha y pomposamente formulada.

Y aquí estamos, diez años después de mi artículo original, y a pesar de todos los chillidos, nadie ha sido capaz de presentar un caso creíble y coherente contra mis argumentos.


III. ¿Qué pasa con la adoración o el rosario?

Participación activa bajo cualquier estándar

He aquí otra serie de preguntas que he recibido recientemente de un sedevacantista laico:
Le escribo con la esperanza de aclarar algunas confusiones que han surgido en mi mente y en la de otros con respecto a la asistencia a las misas "una cum". Actualmente, estoy aprovechando las misas por internet de SGG Resources y me mantengo alejado de la capilla de la SSPX.

En respuesta a mi correo electrónico anterior, usted me aconsejó que sería permisible hacer una visita a una capilla de la SSPX para la adoración personal. Además, estaría bien hacer una confesión, pero sólo si no creara un escándalo.

Padre, ¿cómo podría ser incorrecto hacer una visita al Santísimo Sacramento mientras se dice una misa 'una cum'?
Estaría mal porque durante la misa tal acto connota una participación activa.
Durante la visita, ¿estaría mal recibir la Sagrada Comunión?
Sí, estaría mal, porque la recepción de la Eucaristía constituye una participación activa en el rito.
¿Habría alguna diferencia si, antes de entrar en el santuario, rezara por la corrección del error inherente al sacerdote por suplicar a nuestro Señor que proteja, una y gobierne al manifiesto hereje 'nuestro papa' Francisco? En silencio, estaría dirigiendo mi propia desaprobación al no participar voluntariamente en el diálogo de esta Misa y, en cambio, recitar mi Rosario mientras me sumerjo en la Presencia Real. Una vez concluida mi visita, regresar a casa y buscaba recibir las gracias de la Misa por Internet.
No habría diferencia, porque el rezo del Rosario es uno de los medios aprobados para participar activamente en la Misa.
Si es incorrecto estar en la iglesia dentro de la "atmósfera" de la Misa "una cum", ¿sería incorrecto para mí, aunque no esté presente en la iglesia, estar en casa recibiendo la Santa Comunión o el Viático que ha sido consagrado durante una Misa "una cum"?
Sí, porque ha sido consagrada en un rito que, por profesar la comunión con un hereje público y proclamarlo predicador de la fe católica - es objetivamente pecaminoso.
El surgimiento de la cuestión de la validez de la consagración misma (para mí) entra en el área de consideración cuando el sacerdote participa en esta súplica de oración por este falso "papa". ¿Cree realmente el sacerdote que este hombre es papa, o simplemente está repitiendo las palabras de la 'una cum' sin pensar? Por supuesto, nunca lo sabremos si el sacerdote es uno de los muchos sacerdotes sedevacantistas de la Compañía.
El estado mental del celebrante no cambia el significado objetivo de las oraciones del rito litúrgico, ni puede negar los principios que hacen que usted, un sedevacantista que se ha dado cuenta de las cosas, asista activamente al rito.
Padre Cekada, tal vez estoy exagerando, pero estas preguntas, sin embargo, persisten.

Espero recibir su respuesta.
Me doy cuenta de que la puesta en práctica de estos principios es muy dolorosa para los católicos devotos como usted, que efectivamente consideran la misa como lo que el padre Faber llamaba "la cosa más bella a este lado del cielo".

Pero los principios morales y litúrgicos son los que son, y es nuestro deber aplicarlos. El padre Faber también dijo: "Nuestra caridad es falsa porque no es severa; y es poco persuasiva, porque no es veraz... Donde no hay odio a la herejía, no hay santidad".

Le recomiendo que vuelva a leer El grano de incienso en su totalidad.

Durante muchos años pensé que el consejo de no asistir a una Misa “una cum” era excesivamente severo. 

Pero cuando analicé la cuestión por mí mismo, descubrí que todas las pruebas de los papas, los decretos del Santo Oficio, los teólogos morales, los teólogos dogmáticos, los canonistas y los comentarios litúrgicos afirmaban que la conclusión era correcta: que un sedevacantista, que por definición cree que un papa V2 es un hereje y un falso papa, no debe participar activamente en una Misa"una cum", que proclama lo contrario.

Robert Parsons

El jesuita Robert Parsons, uno de los héroes de la resistencia católica a las persecuciones protestantes en Inglaterra, escribió todo un libro titulado “Reasons why Catholics Refuse to Go to Church” (Razones por las que los católicos se niegan a ir a la iglesia), para animar a los católicos fieles a evitar el culto desagradable a Dios. Nosotros, que (a diferencia de ellos) no nos enfrentamos a la perspectiva de perder nuestras vidas y medios de vida, deberíamos esforzarnos por imitar su espíritu heroico e intransigente por el bien de la verdad.

Por favor, recen por la gracia de ser tan fuertes en la práctica de la fe como lo fueron ellos.


Father Cekada



martes, 27 de septiembre de 2022

TÚ ERES EL MAESTRO DE TU HIJO

No es una teoría de la conspiración decir que el sistema educativo, público e incluso privado, está lleno de maestros destructivos que aspiran a aplastar las almas inquisitivas, especialmente si esas almas pertenecen a niños cristianos.

Por Paul Krause


Se nos recuerda, en esta crisis, que los padres son los primeros maestros de sus hijos y que los niños no son pizarras en blanco que son propiedad del Estado. Como dice el Catecismo, "los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos".

El gran engaño de la modernidad es la externalización de la crianza y la educación impartida por el Estado, principalmente a través del sistema escolar, con la expectativa de que los niños no tengan una lealtad dividida. En este engaño, los padres entregan voluntariamente el futuro de sus hijos a activistas y burócratas que buscan adoctrinarlos para que se conviertan en engranajes del "espíritu de la época" imperante. El fraude que los padres deben ver en esto es que sus hijos no están "liberados" o "emancipados" sino, más bien, esclavizados al activismo educativo reinante.

Esto no es nuevo. Aquel "golfillo del genio", como describió Isaiah Berlin a Jean-Jacques Rousseau, escribió el manual moderno de la educación estatista: los niños debían ser moldeados para ser lo que el Estado deseara. Hoy vemos los efectos corrosivos de esta ideología perniciosa. En la escuela, los niños se vuelven contra sus padres, su país y su Dios.

Hemos aceptado erróneamente la mentira de que la educación comienza y termina en el aula de la escuela. No es así. La educación es una empresa de toda la vida; comienza al nacer, continúa en la edad adulta y sigue hasta la muerte. Aprendemos a amar y a comprender el Bien, la Verdad y la Belleza a lo largo de toda nuestra vida.

Si ha habido un resquicio de esperanza en los encierros impuestos por el gobierno, es la revelación emergente de lo que se propaga en las escuelas y la exposición de los totalitarios que declaran que los padres no tienen ningún derecho a influir en la educación de sus hijos. Esto debe ser recordado por todos de cara al futuro, especialmente a la luz de la amnesia colectiva de los ciudadanos, animada por unos medios de comunicación que saltan de una crisis fabricada a otra crisis fabricada para ocultar el espíritu malicioso y pernicioso que arruina la sociedad. A medida que se acercan unas nuevas elecciones, es necesario no olvidar los colmillos totalitarios de los lobos que profanan nuestro sistema educativo.

Mis padres me leían y les contaban cuentos a mis hermanos mientras crecían. En muchos sentidos, nuestra educación comenzó allí. También pasaban tiempo con nosotros sobre lo que estábamos aprendiendo, no tanto como supervisión sino como apoyo paterno. Al hacerlo, también pudieron ver lo que leíamos y aprendíamos. Hoy, demasiados padres están ausentes.

Rousseau y otros parásitos del despotismo buscaban el control educativo de los niños porque sabían que los niños son vulnerables. Los niños son especialmente susceptibles a las "autoridades", y a pesar de la pretensión de igualitarismo, la educación es un lugar donde las autoridades (los profesores) tienen una amplia influencia y control sobre los alumnos en sus aulas. Los profesores ideológicos lo saben y mencionan alegremente que son capaces de adoctrinar a los alumnos con sus fantasías políticas precisamente por la deferencia que los alumnos tienen con sus profesores.

Esto tiene como objetivo, como se ha mencionado, crear una lealtad dividida: lealtad a los servidores del estado (profesores) frente a la lealtad a los padres. El objetivo, por supuesto, es aún más destructivo que esto. El objetivo es arrancar al niño de sus padres y convertirlo en esclavo del Estado, aunque los siervos de la nueva serpiente lo ocultan con la retórica de la “libertad” y la “liberación”.

Toda educación es un entrenamiento y una formación para algo. La idea de la educación cristiana, y de la educación católica en particular, es que la educación es un medio de formación espiritual. A través de la educación cristiana y de una perspectiva cristiana, las almas de los estudiantes aprenden la virtud prudencial y desarrollan una relación de por vida con el Bien, la Verdad y la Belleza.

Esta formación del alma para amar lo Bueno, lo Verdadero y lo Bello no termina con la educación primaria. La formación de las almas para el aprendizaje de la virtud prudencial está destinada a ser un objetivo de por vida. Una vez que se termina la clase o cuando uno se gradúa, el amor por el Bien, la Verdad y la Belleza que se ha despertado y formado en el alma siempre busca la Realidad Trascendental y encuentra a Dios.

Además, esta filosofía y espíritu educativos preparan a las almas para las tormentas turbulentas de la ciudad del hombre. Las almas están equipadas para ver el Bien y el Mal en todas las cosas. Esto prepara al alma virtuosa para mantenerse firme contra el espíritu totalitario de la lujuria al que está esclavizada la mayoría de la población. Amar lo Bueno, lo Verdadero y lo Bello cuando la mayoría no lo hace no es ser extremista; es ser virtuoso y con alma donde otros son degenerados y tiranos; es ser verdaderamente libre.

Sabiendo que los padres y la Iglesia (aunque tristemente sabemos que no universalmente) son los pilares que mantienen protegidas a las almas frente a la esclavitud totalitarista y los tentáculos lujuriosos del leviatán, los propagandistas y activistas del leviatán atacan venenosamente estos pilares porque una vez que caen, las almas de todos los niños serán suyas. Los padres nunca deben perder de vista este hecho. Los cristianos, especialmente, no deben ser ciegos a esta ácida realidad.

La educación dirigirá las almas hacia lo Bueno, Verdadero y Hermoso o hacia lo Malo, Falso y Feo. Es responsabilidad de los padres ser siempre las luces brillantes que guían constantemente a las almas hacia lo Bueno, lo Verdadero y lo Bello. No es la primera responsabilidad de los buenos maestros y las escuelas, aunque los buenos maestros y las buenas escuelas lo hacen. La primera responsabilidad de los padres es buscar el Bien, la Verdad y la Belleza para sus hijos. Los buenos maestros y las buenas escuelas no hacen más que reforzar esta formación del alma en la prudencia que comienza con los padres.


Crisis Magazine



ARGENTINA: EL KIRCHNERISMO INGRESA NUEVO PROYECTO SOBRE EUTANASIA

El proyecto ingresado en la última semana regula el “derecho a acceder a la muerte voluntaria médicamente asistida” y se suma a los expedientes que estudia la comisión de salud.


La iniciativa (expte. 4855-D-2022) es de la autoría de Mara Brawer y está cofirmada por sus compañeros de bloque: Daniel Gollán, Pablo Carro, Hugo Yasky, Claudia Ormachea, Carolina Gaillard, Ma. Rosa Martínez, Susana Landriscini, Itaí Hagman y Lisandro Bormioli.

Como todos los proyectos de eutanasia se funda en una pretendida autonomía de la voluntad.

Garantiza la eutanasia a las personas mayores de 18 años que, “a causa de una enfermedad grave e incurable, de una lesión, o de un padecimiento crónico grave, progresivo e imposibilitante, estén sufriendo intensos dolores o padecimientos psíquicos, o una condición de gran dependencia y disminución de su integridad, que a juicio de la persona resulten indignos o intolerables. Es decir, las condiciones para la eutanasia terminan siendo subjetivas y dependen de la percepción que tenga el paciente de su sufrimiento.

En caso de incapacidad para consentir o expresar el consentimiento, sólo se podrá aplicar la eutanasia al paciente que hubiera suscripto directivas anticipadas.

Objeción de conciencia: en similitud con los casos de aborto, el profesional que no esté dispuesto a matar a su paciente, deberá derivarlo “sin dilaciones”. Lo mismo el centro de salud que no cuente con personal que practique la eutanasia. El incumplimiento de esto “dará lugar a sanciones disciplinarias, administrativas, penales y/o civiles”.

Los objetores de conciencia “se abstendrán de emitir algún juicio valorativo de carácter religioso, ideológico o personal” y de intentar persuadir al paciente “con cualquier doctrina religiosa, ideológica o estrictamente personal” tratando de evitar la eutanasia.

La ley sería de orden público, con “aplicación obligatoria en todo territorio de la República Argentina”, cosa que no pasa con la Ley 27.678, de Cuidados paliativos (publicada en el BO hace un par de meses y aún sin reglamentar) que le deja a las provincias la posibilidad de adherir o no.


NOTIVIDA

Editora: Lic. Mónica del Río


BERGOGLIO USA LA RODILLA LESIONADA COMO EXCUSA PARA ELUDIR SUS COMPROMISOS

¿Tiene el papa Francisco una rodilla ideologizada a la que no le gustan ciertos viajes? Esta pregunta de significado irónico está siendo discutida entre vaticanistas y blogueros. 


Lo que se quiere decir con esto es que sospechamos que los problemas de rodilla de Francisco aumentan antes de ciertos viajes, con el fin de prevenirlos.

Los problemas de rodilla de Francisco se agravaron cuando, por ejemplo, debía ir a Florencia la primavera pasada, lo que significaba que sólo debía recorrer una distancia relativamente corta dentro de Italia. Se coordinó un programa exacto con la Santa Sede y se organizó hasta el último detalle. Los problemas de rodilla desaparecieron cuando tuvo que embarcarse en un viaje transatlántico para completar una “peregrinación penitencial” a Canadá.


Más tarde se supo que la visita a Florencia se debió menos a los problemas de rodilla que a un problema ideológico. En realidad, la cancelación se basó en una información errónea: Francisco creyó erróneamente que tenía que reunirse con alguien en Florencia con quien no quería encontrarse. El resultado fueron los mencionados “problemas de rodilla”, que justificaron la cancelación de esa la visita.

Este problema “ideológico” de su rodilla ya ha impedido otras citas y viajes. Fue el propio Francisco quien lo confesó recientemente a los nuncios reunidos en el Vaticano el 8 de septiembre para su reunión trienal. La vaticanista Franca Giansoldati escribió ayer en Messaggero:
"Fue el propio papa quien confirmó a sus 200 nuncios apostólicos, convocados en el Vaticano hace diez días, que por el momento no viajaría a Kiev para avanzar en el diálogo con Moscú y que prefería esperar tiempos mejores. Durante el encuentro añadió que, afortunadamente, los problemas de rodilla que padece desde hace tiempo le ayudan a encontrar excusas plausibles para posponer el viaje a Ucrania. Esta filtración sobre las conversaciones a puerta cerrada que tuvieron lugar en el Vaticano con representantes diplomáticos de la Santa Sede, y confirmada por diversas fuentes, comenzó a circular después de que anunciara en su vuelo de regreso de Kazajstán que su próximo viaje al extranjero sería a Bahrein, en noviembre, y que en los primeros meses del próximo año se examinará un proyecto de regreso a África, al Congo y a Sudán del Sur".


The Eponymous Flower

lunes, 26 de septiembre de 2022

OBISPO APÓSTATA ALEMÁN: “LA HOMOSEXUALIDAD ES QUERIDA POR DIOS”

Helmut Dieser (n. 1962) es un apóstata modernista que se hace pasar por el obispo católico de Aquisgrán, Alemania. El “papa” Francisco lo nombró para ese puesto en 2016.


El 8 de septiembre de 2022, la publicación Christ & Welt ("El cristiano y el mundo"), que es un suplemento del principal periódico alemán Die Zeit, publicó una entrevista con el "obispo" Dieser que ilustra la absoluta depravación teológica que infesta las mentes de estos falsos pastores en la Tierra de Lutero. Simplemente no queda nada católico en esta gente: han vendido sus almas al Modernismo, y no parece preocuparles en lo más mínimo.

Lo que dice Dieser en su entrevista con el editor en jefe Georg Löwisch es un descarrilamiento teológico de proporciones gigantescas. Al principio, “Su Excelencia” hace la siguiente afirmación profunda: “Dios siempre dice: puedes ser quien eres, si realmente lo deseas”. Es una lástima que este 
falso obispo no revele en qué parte de la Escritura o la Tradición encuentra esta interesante idea, pero su comentario prepara al lector para la profundidad teológica y la destreza que puede esperar del resto de la conversación.

El simple hecho del asunto es que "obispo" Dieser no cree ni en la revelación divina, ni en el Evangelio, ni en la Iglesia Católica, ni en la verdad dogmática. Su teología revolucionaria refleja los errores típicos de nuestro tiempo: historicismo, liberalismo, naturalismo, existencialismo, un falso concepto de revelación y, por supuesto, una negación del pecado y de sus consecuencias. En resumen, Dieser simplemente no es católico. Es uno de esos “falsos apóstoles… obreros fraudulentos, haciéndose pasar por apóstoles de Cristo” (2 Cor 11,13), y al respecto no deja absolutamente ninguna duda.

Christ & Welt presenta la entrevista con el gran titular: “La homosexualidad es una voluntad de Dios”, una cita abreviada pero precisa de las palabras de Dieser. 

La siguiente imagen muestra la portada de la edición del 8 de septiembre. Por razones de derechos de autor, no podemos presentar aquí el texto completo de la entrevista; sin embargo, se permiten algunas citas y paráfrasis con fines de evaluación y comentario. (El texto en alemán está disponible en línea, pero la lectura completa es exclusiva para suscriptores pagos).


Dieser, debemos señalar desde el principio, está muy involucrado con el controvertido “Camino Sinodal” alemán. Está a cargo del foro sinodal que lleva el ominoso título “La vida en las relaciones exitosas – vivir el amor en la sexualidad y las relaciones” (“Leben in gelingenden Beziehungen – Liebe leben in Sexualität und Partnerschaft”). ¡Hombre prevenido vale por dos!

Cuando se le preguntó cómo concilia su postura liberal sobre la moralidad sexual con los "mandamientos y prohibiciones" de la Iglesia, Dieser afirma que "la interpretación y aplicación de los Diez Mandamientos está siempre sujeta a plazos". Luego señala el cambio del “papa” Francisco del Catecismo Novus Ordo con respecto al Quinto Mandamiento y la pena de muerte para ilustrar su punto: ¡compañero inteligente! Por supuesto, estaba claro que una vez que Francisco hubo hecho una modificación doctrinal al Catecismo, las compuertas se abrieron, al menos en principio, al cambio perpetuo. ¡Mira cuánto depende de aceptar al charlatán Francisco como un verdadero papa!

En su entrevista con el Sr. Löwisch, Dieser muestra lo alejado que está de la realidad. Mientras cede terreno a la izquierda del "despertar" con respecto a las personas supuestamente "no binarias", no tiene reparos en acusar a la moral católica tradicional de mantener una "comprensión cuestionable de la sexualidad" y señala que "no desea volver a esa época" anterior a la revolución sexual de los años '60.  ¡Pero por supuesto! ¿Qué sabrían 1900 años de enseñanza y práctica católica sobre la sexualidad humana, en comparación con la última “ciencia” moderna? Como dijo una vez el Papa San Pío X, “el orgullo, que, hallándose como en su propia casa en la doctrina del modernismo, saca de ella toda clase de pábulo y se reviste de todas las formas
” (Encíclica Pascendi, n. 41).

Cuando el entrevistador menciona la creación del hombre por parte de Dios, las cosas se ponen realmente salvajes. “El hombre no es autosuficiente”, señala Dieser y agrega que la sexualidad humana permite al hombre ir más allá de sí mismo y acercarse al otro. Con reminiscencias de la “Teología del Cuerpo” de Juan Pablo II, el falso obispo señala que es parte de la vida del hombre entregarse a otro. Continúa preguntando: “¿Qué pasa con las personas que se sienten atraídas no por el otro sexo sino por el suyo propio?”.

Tal argumentación teológica es simplemente abismal, como ahora mostraremos.

En primer lugar, si bien es cierto que nuestra naturaleza humana no es autosuficiente y necesitamos de los demás para alcanzar incluso la felicidad temporal, este hecho simplemente establece que podemos deducir de la naturaleza humana que debe haber una forma de producir descendencia, que de hecho la hay! “No es bueno que el hombre esté solo: hagámosle ayuda semejante a él” (Gn 2,18); “Creced y multiplicaos, y llenad la tierra, y sojuzgadla…” (Gn 1, 28). Dios mismo creó la naturaleza humana de tal manera que fuera posible la procreación. Que este proceso de procreación tendría que llevarse a cabo de acuerdo con Su Ley, como cualquier otra cosa en el universo creado, es evidente.

En segundo lugar, también es cierto que algunas personas se sienten atraídas por miembros de su propio sexo más que por miembros del otro sexo. Pero de esta observación empírica sobre lo que es, Dieser deduce ilegítimamente lo que debería ser. Del mero hecho de que algunas personas se sientan de cierta manera, él infiere (incorrectamente) que es un impulso natural dado por Dios, muy parecido a la sensación natural del hambre, por lo que concluye que debe haber una forma moralmente lícita de satisfacer ese anhelo.

Sin embargo, como todo buen modernista, Dieser deja totalmente fuera de consideración el hecho del pecado original y las terribles consecuencias que trajo no sólo al hombre sino a toda la creación: “Porque también la criatura misma será librada de la servidumbre de corrupción, a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda criatura gime y sufre dolores de parto, aun hasta ahora” (Rom 8, 21-22).

La consecuencia más evidente del pecado original bajo el cual todos sufrimos es la concupiscencia, la tendencia que encontramos en nosotros mismos por la cual somos atraídos al pecado. Somos, por nuestra naturaleza humana caída, constantemente tentados a cometer pecado. El orgullo, la codicia, la envidia, la gula, la ira, la lujuria, la codicia, la pereza, la vanidad: estos y muchos otros pecados nos atraen a causa de la concupiscencia. Aunque el pecado original es borrado en nosotros por el bautismo, y restaurada la gracia santificante, por los méritos de nuestro Santísimo Señor y Salvador Jesucristo, la concupiscencia permanece y debe ser superada con la oración y la penitencia, especialmente la mortificación.

Este es el Vía Crucis que todos debemos recorrer, con la ayuda de Dios (cf. Lc 14,27), si queremos “entrar por la puerta estrecha” en el Cielo (Lc 13,24). Es de lo que hablaba san Pablo cuando les decía a los corintios:

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

(1 Corintios 9:24-27)

Durante la Cuaresma (y con suerte también en otros momentos), los católicos practican la mortificación y la abnegación. Nos privamos, en cierta medida y durante cierto tiempo, de placeres que son perfectamente lícitos en sí mismos, especialmente la comida. Esto se hace por muchas razones, pero especialmente para hacer penitencia por nuestros pecados (cf. Lc 13, 3) y entrenar la voluntad para resistir la tentación y no caer en los placeres ilícitos, que son pecaminosos.

En resumen, debemos sufrir en esta vida. Pero gracias a nuestro Bendito Señor y Redentor, este sufrimiento no es innecesario. Unidos a Su Sacrificio en la Cruz, y en total dependencia de Su gracia, nuestro sufrimiento ahora puede merecernos la vida eterna.

Por lo tanto, cuando incluso los deseos legítimos de nuestra naturaleza caída, como el hambre y la sed, deben ser sometidos, para que no caigamos en pecado, ¡cuánto más entonces debemos volvernos dueños de los deseos ilegítimos de nuestra naturaleza pecaminosa!

Así vemos cuán engañosa es la argumentación del 
“obispo” Dieser. El hecho de que algunas personas experimenten una atracción sexual hacia miembros de su mismo sexo no significa que sea lícito actuar sobre la atracción. Sólo significa que su apetito en ese sentido es insano, lo cual es consecuencia del pecado original. Están llamados a vencer sus afectos desordenados mediante la mortificación, así como el resto de la humanidad tiene la misma obligación con respecto a todas las demás inclinaciones al pecado que pueda experimentar. Ni siquiera los Apóstoles estaban exentos de esta aflicción temporal y de las obligaciones que la acompañan: “Sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Cor 9: 27).

Para ser claros: experimentar atracción por personas del mismo sexo no es pecaminoso en sí mismo. El pecado está siempre en la voluntad, y donde no se quiere la tentación, no hay pecado. De hecho, incluso aquellos que se sienten atraídos por miembros del sexo opuesto —es decir, la gran mayoría de la humanidad— no tienen por ello licencia para ver cumplidos sus deseos. Porque el hecho de que el deseo sea intrínsecamente lícito no significa que no pueda haber circunstancias que lo hagan ilícito. Nuestro Bendito Señor enseñó esto explícitamente. Aunque perdonó misericordiosamente a la mujer sorprendida en adulterio, inmediatamente la exhortó a “no pecar más” (Jn 8,11), y fue muy claro en que incluso un pensamiento o deseo lujurioso, si se consiente plenamente, constituye un pecado mortal de impureza: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer codiciandola, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt 5, 28).

Muy a menudo en la vida debemos luchar contra un deseo por lo demás perfectamente lícito, ya sea bajo pena de pecado o simplemente porque una determinada situación lo exige. Es erróneo, por lo tanto, sugerir que solo porque experimentamos un anhelo, por esa razón también es permisible satisfacerlo. Por ejemplo, piense en una mujer cuyo marido la ha dejado. Ahora no puede disfrutar de los placeres lícitos que pertenecen al estado matrimonial, aunque no sea en modo alguno por su culpa. Ella no tiene más remedio que sufrir - que, de hecho, es la voluntad de Dios para ella - pero este sufrimiento que debe unir a los sufrimientos de Cristo, quien hará que sea útil para ella para la salvación:
... si sufrimos con él, que también nosotros seamos glorificados con él. Porque considero que los sufrimientos de este tiempo no son dignos de compararse con la gloria venidera, que se manifestará en nosotros” (Rm 8, 17-18); “Palabra fiel: porque si morimos con él, también viviremos con él. si sufrimos, también reinaremos con él” (2 Tm 2,11-12a); “…pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo” (Mt 10,22). El Evangelio de nuestro Bendito Señor es verdaderamente la Buena Noticia.

Dieser ignora todo eso; de hecho, lo niega, como se vuelve aún más evidente en sus comentarios posteriores. Cuestionado con respecto a la posición católica sobre la pecaminosidad de los actos homosexuales y el consentimiento a tales sentimientos y deseos, Dieser afirma: “Pecado es un término cuestionable [Begriff] aquí. Después de todo, el pecado es algo que uno hace aunque pueda actuar de otra manera”.

Observe cómo el pseudo-obispo anticatólico aquí afirma que los sodomitas simplemente no pueden evitar cometer actos de sodomía. Pero eso es una mentira manifiesta, porque la libertad de la voluntad es parte de la naturaleza humana y de hecho es un componente necesario de cualquier acto humano. Es cierto que hay circunstancias en las que nuestro libre albedrío no se ejerce (plenamente), como, por ejemplo, si estamos intoxicados o sonámbulos, pero estos no son actos humanos y ciertamente no son de lo que habla Dieser.

Más bien, la afirmación del apóstata de Aachen es que las personas que no pueden evitar experimentar atracción por el mismo sexo, lo cual es totalmente posible, no tienen, por esa razón, otra opción que actuar sobre esa atracción, lo que por supuesto es falso. Es una negación del libre albedrío, una de las muchas herejías de Martín Lutero: “Si alguno dijere que después del pecado de Adán, el libre albedrío del hombre fue perdido y destruido, o que es una cosa sólo de nombre, más aún, un título sin realidad , una ficción, además, traída a la Iglesia por Satanás: sea anatema” (Concilio de Trento, Sesión VI, Canon 5; Denz. 815).

Ahora bien, muchas veces es difícil vencer la tentación, especialmente en lo que se refiere a los pecados contra el sexto y noveno mandamiento, pues ciertamente el pecado original ha debilitado considerablemente nuestra voluntad; pero ahí es donde entra la gracia de Dios para ayudarnos: “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltara, me fue dado un aguijón en mi carne, un ángel de Satanás, para abofetearme. Por lo cual tres veces rogué al Señor, que se apartara de mí. Y él me dijo: Mi gracia es suficiente para ti; porque el poder se perfecciona en la debilidad. De buena gana me gloriaré, pues, en mis debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo” (2 Cor 12, 7-9; véase también Denz. 792).

En resumen: Debemos vencer nuestras inclinaciones al pecado con la ayuda sobrenatural de Dios porque nuestra meta final es sobrenatural, la Visión Beatífica en el Cielo. Esta vida es una batalla espiritual constante, una batalla que debemos ganar a toda costa (cf. Mt 5, 29-30); y con ese fin, nuestro Bendito Redentor nos ha dado Su propio Ser — Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad — no “simplemente” una vez en la Cruz hace 2000 años, sino incluso diariamente en nuestros altares en el Santo Sacrificio de la Misa, y como el “Prisionero del Amor” escondido en el sagrario.

Todo eso falta por completo en el “obispo” Diéser, quien obviamente no posee, y mucho menos predica, la fe católica romana, sino que ofrece a las almas desafortunadas que lo escuchan, una dieta perniciosa de modernismo, naturalismo, protestantismo y existencialismo. En lugar de ayudar a los pecadores a abandonar el pecado y ser regenerados en la gracia salvadora de Cristo, les dice que sus pecados no son pecados y que Dios mismo es el autor de sus pasiones e inclinaciones desordenadas. ¡Qué lobo es este “pastor”! “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, porque por dentro son lobos rapaces” (Mt 7,15).

Cuando el entrevistador señala que es doctrina católica tradicional que el propósito principal de la sexualidad humana es la generación de nueva vida, Dieser responde que, en su opinión, tal “interpretación” es innecesaria. “Hay macho y hembra; las variaciones son múltiples. Y entonces es posible que lo masculino sea atractivo para un hombre y lo femenino para una mujer, y que experimenten en eso el sentimiento de no querer quedarse solos. Este deseo es querido por Dios: ¡no quedarse solo! Entonces, ¿por qué tendría que juzgar esto de una manera fundamentalmente diferente entre las orientaciones homosexual y heterosexual?”

Una vez más vemos el naturalismo del pseudo-obispo anticatólico asomar su fea cabeza. El hombre habla como si el pecado original nunca se hubiera cometido, como si no hubiera consecuencias para la naturaleza creada a causa de la caída de Adán.

Como ya mencionamos, incluso los deseos heterosexuales perfectamente naturales a menudo deben ser combatidos; por ejemplo, si un hombre se siente atraído por una mujer que ya está casada o ha hecho votos religiosos: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciandola, ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mt 5,28). ¡Tanto para “no querer quedarme solo”!

A continuación, el Sr. Löwisch quiere saber si Dieser está diciendo que Dios no tiene ningún problema con las relaciones homosexuales. A lo que el Modernista de Aquisgrán responde: “Lo que encontramos en la creación es bueno. La homosexualidad no es un error de Dios, es querida por Dios en la misma medida que la creación misma: vio que era bueno, leemos en la historia de la creación”.

¡Y ahí tenemos una bomba increíblemente audaz de blasfemia herética! ¡Aquí el “obispo” Dieser está afirmando que Dios desea positivamente las relaciones entre personas del mismo sexo como parte del orden creado!

Su argumento es completamente engañoso, por supuesto, pero inteligente. Establece una falsa dicotomía al afirmar que o la homosexualidad es buena o debemos acusar a Dios de haber cometido un error, y oculta (y niega implícitamente) la verdad revelada sobre el pecado original y sus consecuencias. Esta combinación extremadamente engañosa es mortal. La respuesta correcta es aquella que no acusa a Dios de fracaso ni aprueba las uniones sodomitas, sino que señala que desde el pecado de Adán en el Paraíso, nuestras pasiones ya no obedecen a nuestra razón y deben ser sometidas, una batalla constante de la que solo podemos salir victoriosos con la ayuda de Dios a través de la oración, la penitencia y los sacramentos.

Pero fíjate en lo rápido que Dieser recurre a la Sagrada Escritura en un intento de defender su posición: “Y vio Dios que era bueno” (Gn 1,10), recuerda el falso obispo que decía el texto sagrado. Lo que, por supuesto, no hace, es aclarar que esta cita de la Biblia habla de la creación antes del pecado original y sus nefastas consecuencias. Por supuesto, lo que Dios hizo no se volvió malo en sí mismo después de la caída, pero fue gravemente dañado: se introdujo la concupiscencia, y esta inclinación al mal debemos ahora resistirla valientemente: “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias
(Rom 6:12).

No es sorprendente que el uso de la Sagrada Escritura por parte del prelado anticatólico sea bastante selectivo. Las Sagradas Escrituras contienen una serie de condenas del vicio de la sodomía y la depravación intrínseca de la atracción por personas del mismo sexo, pero por alguna razón esos pasajes no están en el radar de Dieser, excepto quizás para minimizarlos, reinterpretarlos o neutralizarlos de otras maneras. Entre los más famosos está el castigo de Dios a Sodoma y Gomorra (ver Gn 18,16-19,28; Judas 7), de donde se deriva el término “sodomía”. Otros pasajes incluyen Rom 1:23-32; 1 Co 6, 9-10; Gálatas 5:19-21; Efesios 5:5; y Apoc 22:14-15. 

Además, el “obispo católico” de Aquisgrán reconoce que solía creer que la homosexualidad era un pecado, pero después de hablar con mucha gente, especialmente los jóvenes, y observar los avances de la ciencia, cambió de opinión. Claramente, la palabra del hombre triunfa sobre la Palabra de Dios para él, y eso demuestra lo que él cree acerca de la revelación divina. ¡Estas personas adoran al hombre, no a Dios!

Eso no quiere decir que Dieser no crea en absoluto en el pecado. Él ciertamente cree que ciertas cosas están mal, especialmente aquellas cosas que pertenecen a cómo nos relacionamos con otras personas: ser violentos, menospreciar a los demás, ser infieles, indiferentes, etc. “Pero cuando se trata de amor, a esta variación del amor que entonces toma una forma erótica, cuando el cuerpo se vuelve expresión de este amor y lenguaje de este amor, entonces pienso: el amor no puede ser pecado”.

Seamos muy claros aquí: la sodomía y los deseos e inclinaciones que la acompañan no son una “variación del amor” sino una perversión del mismo. Dichos actos se denominan "antinaturales" porque frustran el propósito mismo por el cual existen las facultades generativas y, por lo tanto, son contrarios a la naturaleza humana.

Algunos objetarán y dirán que la sexualidad no debe reducirse a la mera procreación. Si bien es cierto que la sexualidad humana tiene otros fines además de la mera generación de descendencia, esos otros fines son secundarios al fin primario de la procreación y, por lo tanto, deben estar subordinados a él. Esa es la enseñanza eterna de la Iglesia Católica Romana.

Fue el Concilio Vaticano II (1962-65) , el “papa” Pablo VI (1963-78) y el “papa” Juan Pablo II quienes discretamente introdujeron una inversión del orden correcto en ese sentido, abriendo así el camino a una eventual revolución en la enseñanza católica sobre la moral sexual, que es precisamente lo que ahora vemos en varias etapas y grados en toda la Iglesia Novus Ordo.

Tal asalto a la moral católica ya se había intentado antes del Concilio Vaticano II, pero el Papa Pío XII lo derribó. En 1944, el Santo Oficio emitió un decreto que se ocupaba precisamente de la inversión del orden propio de los fines del Sagrado Matrimonio y denunciaba con firmeza las nuevas ideas como una “forma de pensar revolucionaria”:

Ciertas publicaciones relacionadas con los propósitos del matrimonio y su interrelación y orden han aparecido en estos últimos años que afirman que el propósito principal del matrimonio no es la generación de descendencia, o que los propósitos secundarios no están subordinados al propósito principal sino que son independientes de este.

En estas obras se señalan distintos fines primarios del matrimonio por parte de otros escritores, como por ejemplo: la complementariedad y perfección personal de los cónyuges a través de una plena participación recíproca en la vida y acción; el amor recíproco y la unión de los esposos que se nutren y perfeccionan con la entrega psíquica y corporal de la propia persona; y muchas otras cosas por el estilo.

En los mismos escritos se atribuye a veces un sentido a palabras en los documentos actuales de la Iglesia (como por ejemplo, propósito primario, secundario), que no concuerda con estas palabras según el uso común de los teólogos.

Esta forma revolucionaria de pensar y hablar pretende fomentar errores e incertidumbres, para evitar los cuales los Eminentísimos y Reverendísimos Padres de esta suprema Sagrada Congregación, encargados de la custodia de las cuestiones de fe y moral, en sesión plenaria, el miércoles 28 de marzo de 1944, cuando se les planteó la cuestión de “Si puede admitirse la opinión de ciertas personas recientes, que o niegan que el fin primario del matrimonio es la generación y crianza de la descendencia, o enseñan que los fines secundarios no son subordinados esencialmente al fin primario, pero igualmente primeros e independientes”, han decretado que la respuesta debe ser: Por la negativa.

(Decreto del Santo Oficio del 1 de abril de 1944;  Denz. 2295 ; subrayado agregado).

En una alocución dada a las parteras años después, el Papa Pío XII también abordó este tema y rechazó claramente lo que luego sería promovido por Juan Pablo II (ver por ejemplo su exhortación Familiaris Consortio, n. 11):

Los 'valores personales' y la necesidad de respetarlos es un tema que durante los últimos veinte años ha mantenido a los escritores muy ocupados. En muchas de sus elaboradas obras, también el acto específicamente sexual tiene asignado un puesto al servicio de la persona en estado de casado. El significado peculiar y más profundo del ejercicio del derecho conyugal debe consistir en esto (dicen) que la unión corporal es la expresión y actuación de la unión personal y afectiva.

Artículos, folletos, libros y conferencias, que tratan en particular incluso de la 'técnica del amor', han servido para difundir estas ideas e ilustrarlas con advertencias a los recién casados ​​como una guía para el matrimonio que les impida descuidar, por necedad , modestia fuera de lugar, o escrupulosidad infundada, lo que les ofrece Dios, que es Creador también de sus inclinaciones naturales. Si de este don recíproco completo del marido y la mujer resulta una vida nueva, es una consecuencia que queda fuera o, a lo sumo, en la circunferencia, por así decirlo, de los 'valores personales': una consecuencia que no está excluida, pero no debe ser considerado como un punto focal de las relaciones maritales.

Ahora bien, si esta apreciación relativa se limitara a enfatizar el valor de las personas de la pareja casada más que el de los hijos, tal problema podría, estrictamente hablando, ser ignorado. Pero aquí se trata de una grave inversión del orden de valores y de fines que el mismo Creador ha establecido . Estamos ante la propagación de un cuerpo de ideas y sentimientos directamente opuestos al pensamiento cristiano sereno, profundo y serio.

(Papa Pío XII, Discurso Vegliare con Sollecitudine, 29 de octubre de 1951; subrayado añadido).

El hecho de que algunas parejas casadas sean naturalmente incapaces de tener hijos es una mera cuestión circunstancial, no cambia la esencia del acto conyugal. El acto sexual en el que se involucran voluntariamente sigue siendo uno que por naturaleza resulta en la procreación de niños. Es debido a una circunstancia ajena a su control que no conduce, en su caso particular (por accidente), al resultado al que está orientada per se.

El sodomita, por otro lado, se involucra voluntariamente en un acto que consiste en un abuso abominable de las facultades generativas para la satisfacción de un placer desordenado. El acto frustra deliberadamente el propósito para el cual existen estas facultades. No ocurre lo mismo con los casados ​​que por naturaleza no pueden tener hijos, circunstancia, podríamos añadir, que a menudo es motivo de gran pesar para ellos. Llamar al abuso sodomítico de los órganos reproductivos una “variación del amor que… toma una forma erótica”, agrega una capa adicional de malicia y perversión a un acto ya depravado.

Los mismos principios morales que condenan la sodomía también condenan el adulterio y la fornicación, por supuesto. No tienen nada que ver con el amor sino con la lujuria, y la lujuria es un pecado mortal. Eso es lo que todo católico debe creer y confesar. Dado que Dieser dice ser católico, tiene la misma obligación.

Con respecto a aquellas personas que más o menos pretenden crear o determinar su propia naturaleza, al “identificarse” como tal o cual “género” no binario, aparentemente el eslogan promocional de esa desastrosa idea es “Yo soy yo” o , alternativamente, "Yo soy quien soy". Al menos eso es lo que el periodista plantea al “obispo” de Aquisgrán, probablemente sin darse cuenta de lo peligrosamente cerca que está de cruzar territorio blasfemo, ya que la fraseología evoca la revelación de Dios a Moisés: “YO SOY EL QUE SOY” (Ex 3,14).

Dieser comenta que tal declaración de “Yo soy Yo” tiene legitimidad a los ojos de Dios, y agrega: “Es bíblico. No debe ser disminuido”. Lo que quiere decir exactamente aquí no está claro, pero no es un buen augurio. De hecho, uno recuerda el siguiente pasaje de la primera encíclica del Papa San Pío X:

¡Tal es, en verdad, la audacia y la ira empleadas en todas partes para perseguir la religión, combatir los dogmas de la fe, en un esfuerzo descarado por desarraigar y destruir todas las relaciones entre el hombre y la Divinidad! Mientras que, en cambio, y esto según el mismo apóstol es el signo distintivo del Anticristo, el hombre se ha puesto con infinita temeridad en el lugar de Dios, elevándose por encima de todo lo que se llama Diosde tal manera que, aunque no pueda extinguir por completo en sí mismo todo conocimiento de Dios, ha despreciado la majestad de Dios y, por así decirlo, ha hecho del universo un templo en el que él mismo ha de ser adorado. “Se sienta en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios” [2 Tes 2,2].

(Papa San Pío X, Encíclica E Supremi, n. 5; subrayado agregado).

Observe, además, cómo Dieser una vez más apela a lo que es (supuestamente) bíblico como normativo para el cristiano; sin embargo, cuando se trata de la asombrosa evidencia bíblica contra la homosexualidad, su deseo de adherirse a las Sagradas Escrituras rápidamente cede a los últimos (supuestos) desarrollos de las ciencias humanas y al testimonio de los jóvenes.

Que Dieser debe dejar en claro que no tiene ningún problema con la anticoncepción artificial, es evidente. De hecho, argumenta que ayuda a “proteger” la vida, cuando en realidad es precisamente la mentalidad anticonceptiva la que lleva al aborto, ya que el niño es visto como un efecto secundario indeseable del acto sexual, que o bien debe prevenirse de antemano o bien, el habiendo fallado la prevención, eliminado después del hecho.

Sorprendentemente, Dieser no se compromete con respecto al aborto. No tolera ni la matanza farmacéutica ni quirúrgica del no nacido. En nuestros días, esto solo lo convierte en "conservador" en la mente de muchos, cuando está claro por todos sus otros comentarios que no es nada de eso. Él es simplemente como un reloj roto: da la hora dos veces al día, por accidente. Pero entonces tal vez se sumerja un poco más en las "ciencias humanas" y luego declare que ha cambiado de opinión... porque, ya sabes, "el progreso".

Es verdaderamente alarmante ver lo que pasa por “teología católica” en nuestros días en la Tierra de Lutero. Dieser, quien fue elevado por primera vez al rango de “obispo” por el “papa” Benedicto XVI , por cierto, ejemplifica la total ausencia de algo remotamente católico en la rama alemana de la Secta del Vaticano II. ¡Estas personas están tan perdidas ahora que no tienen reparos en afirmar que Dios mismo es el autor del vicio de la sodomía! La blasfemia es demasiado espantosa para contemplarla. ¡Esta gente ha perdido todo sentido del catolicismo, de la decencia y del temor de Dios!

Por blasfema que sea la afirmación de Dieser de que Dios mismo quiere la homosexualidad, palidece en comparación con lo que afirmó el “papa” Francisco en la infame declaración de Abu Dabi de 2019 conocida como “Documento sobre la fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia”. En ese documento profano, el falso papa declaró:

La libertad es un derecho de toda persona: todos disfrutan de la libertad de credo, de pensamiento, de expresión y de acción. El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lengua son expresión de una sabia voluntad divina, con la que Dios creó a los seres humanos. Esta Sabiduría Divina es la fuente de la que proviene el derecho a la libertad de credo y a la libertad de ser diferente.

(Antipapa Francisco y Gran Imán Ahmad Al-Tayyib,  Documento sobre la fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia, 4 de febrero de 2019; subrayado agregado).

Decir que Dios desea positivamente la homosexualidad es un ultraje espantoso y repugnante; pero decir que Dios quiere positivamente la diversidad de religiones es infinitamente peor, en cuanto es un ataque directo a la Deidad.

Entonces, a pesar de lo malos que son sus "obispos", de alguna manera, Francisco siempre logra superarlos.

Quién sabe qué otras aberraciones doctrinales y morales veremos de la Secta del Vaticano II en un futuro próximo. En este punto, todo parece posible. Cualquier cosa, es decir, excepto el catolicismo romano real.

Eso, de alguna manera, parece ser lo único que Dios no quiere.


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