martes, 18 de octubre de 2011

SAN JUAN DE BRÉBEUF





Juan de Brébeuf fue un sacerdote y misionero francés. Pionero de la evangelización de Canadá, murió martirizado por los indígenas iroqueses. Fue canonizado el 21 de junio de 1930 por Pío XI.

Por el padre James Martin, SJ


En mi comunidad jesuita durante los estudios de teología, teníamos un pequeño póster sobre los fundadores de cuatro grandes órdenes religiosas, que decía: Bernardus Valles, Colles Benedictus amavit, Oppida Franciscus, Magnas Ignatius urbes. Lo que se traduce como: "Bernard amaba los valles, Benedict las colinas, Francisco los pueblos pequeños y Ignacio las grandes ciudades". Cada uno de estos hombres tenía diferentes deseos, inclinaciones y esperanzas que los llevaron a diferentes lugares de sus vidas y los llevaron a diferentes formas de ser. Los santos jesuitas también nos muestran esto. Y parte de la alegría que viene con la lectura de las vidas de los santos es que ven cómo Dios celebra la individualidad. Un pasaje en “La guerra y la paz” de Leo Tolstoy ilumina esto: 

"Uno de los personajes principales, Pierre, fue tomado prisionero por soldados franceses, y casi fue ejecutado. Anteriormente, Pierre había visto a las personas como grupos genéricos, en lugar de individuos. Pero su encuentro cercano con la muerte lo llevó a una epifanía". Tolstoy escribe: "Esta particularidad legítima de cada individuo, que solía excitar e irritar a Pierre, ahora se convirtió en la base de la compasión y del interés que sentía por otras personas".

Todos los santos jesuitas eran miembros de la Compañía de Jesús, vivían votos de pobreza, castidad y obediencia en comunidad; y fueron formados por los Ejercicios Espirituales. Pero incluso con esos puntos en común importantes, nadie era igual. Para ello, permítanme contarles acerca de uno de mis héroes jesuitas, cuya fiesta celebramos hoy.

Juan de Brébeuf nació en Normandía, Francia. Según Joseph P. Donnelly, SJ, uno de sus biógrafos, su familia era de la "nobleza menor" que trabajaba la tierra al lado de los campesinos que residían allí. Entonces, cuando era niño, Juan habría "pastoreado ovejas, alimentado el ganado y, cuando tuviera la edad suficiente, asumió tareas más pesadas". Poco se sabe de la vida temprana de Juan, aunque probablemente estudió en la Universidad de Caen, donde probablemente conoció a los jesuitas. Entró en el noviciado de los jesuitas en Rouen en 1621. Durante los siguientes años enseñó a niños en la escuela jesuita de Rouen. Pero este no sería el futuro que Dios le tenía reservado.

En 1624, los franciscanos, que habían dirigido las "misiones" a los pueblos hurones en Nueva Francia desde 1615, hicieron un llamamiento a otras órdenes religiosas francesas para que enviaran asistencia. Entre los primeros en ir estaba Juan de Brébeuf, ahora un hombre alto y robusto de 32 años.

Juan y sus compañeros llegaron a Quebec el 19 de junio de 1625, e inmediatamente comenzaron a prepararse para su viaje a la región de los indios Hurones. Afortunadamente, tenía un gran talento para algo que resultaría crítico en su trabajo. El gran explorador Samuel de Champlain escribió sobre Brébeuf: "Tenía un don tan llamativo para los idiomas que... comprendió en dos o tres años lo que otros no aprenderían en veinte".

Esa preparación lo ayudaría a trabajar con las personas con las que compartía poco en común, a excepción de su humanidad. Para entrar en su mundo, Juan resolvió hacer todo de acuerdo con las costumbres de los indígenas, comiendo su comida, durmiendo como ellos lo hacían, trabajando tan duro como ellos lo hacían. Aquí hay un poderoso eco del Llamado del Rey, de los Ejercicios Espirituales, en el que se le pide a "trabajar como Cristo trabaja".

El primer viaje de Juan a la patria de Hurones, a 800 millas de Quebec, fue agotador. Juan se ató los zapatos al cuello, se subió la sotana y subió a la canoa. Este pasaje, de la biografía de Donnelly, Juan de Brébeuf , publicado por primera vez en 1975, me causó una impresión duradera cuando lo leí como novicio:

"en un viaje, los indios hablaban poco, ahorrando su energía para remar su promedio de diez leguas, aproximadamente treinta millas al día. Agazapados en cuclillas, inmóviles durante horas y horas, excepto por el movimiento de sus brazos y hombros que empuñaban la pala, generalmente no tenían una pequeña charla. Al levantarse al amanecer, los Hurones calentaron el agua en la que arrojaron una porción de maíz grueso triturado ... [Después de] su escasa comida, los Hurones lanzaron las canoas al agua y comenzaron otro día de viaje silencioso. En la noche, cuando la luz comenzó a desaparecer, los indios, acamparon para pasar la noche, comieron [harina de maíz] y se tiraron en el suelo desnudo para dormir. Los enjambres de mosquitos, moscas de venado y otros insectos ... parecían no molestar a los indios ... Luego, al amanecer, todo el proceso doloroso comenzó de nuevo". 

Una vez que llegaron, al alto Juan le dieron un nombre, "Echon", tal vez una versión del primer nombre, o una palabra que significa en el idioma hurón, "hombre que lleva la carga"

Aquí está el propio Brébeuf, escribiendo al jesuita en Quebec, en las cartas ahora conocidas como Relaciones, que describen un aspecto de sus viajes: "Ahora, cuando se alcanzan estos rápidos o torrentes, es necesario estacionar la canoa, o llevar en el hombro, a través de bosques, sobre rocas altas y molestas todo el equipaje y las canoas. Esto no se hace sin mucho trabajo... ". 

Además de conocer sus costumbres y creencias, Juan escribió una gramática de Huron y tradujo un catecismo en el idioma local. Brébeuf pasaría tres años entre estas familias antes de que se le pidiera que regresara a Rouen en 1629, después de que las dificultades políticas obstaculizaran la permanencia de los franceses. A pesar de los prejuicios normales sobre los pueblos nativos comunes en ese momento, Juan había crecido para admirar y amar a aquellos con quienes vivía. A veces su generosidad lo asombraba: "vemos brillar entre ellos algunas virtudes morales más bien nobles. Notamos, en primer lugar, un gran amor y unión, que se cuidan de cultivar... Su hospitalidad para todo tipo de extraños es notable; les presentan, en sus fiestas, lo mejor de lo que han preparado, y, como dije, no sé si algo similar, en este sentido, se encuentra en algún lugar". 

Cuando regresó a Nueva Francia en 1635, fue recibido alegremente por sus amigos Hurones. Inmediatamente él y Antoine Daniel, otro jesuita, comenzaron su trabajo en serio. (Ellos eran unos de los muchos jesuitas que trabajaban en la región en ese momento). Cerca de una ciudad llamada Ihonotiria, cerca de la actual Bahía de Georgia en Canadá, los Padres Brébeuf y Daniel comenzaron a enseñar a la gente sobre el cristianismo. Más tarde se les unieron otros dos jesuitas franceses, Charles Garnier e Isaac Jogues.

Sin embargo, con la llegada de sus nuevos compañeros, se desató una epidemia de viruela entre los jesuitas, que se extendió a los hurones, que no tenían inmunidad alguna contra la enfermedad. Los misioneros cuidaron a los enfermos y bautizaron a miles de hurones. Pero debido a que habían bautizado a los que se estaban muriendo, los Hurones llegaron a la conclusión de que el bautismo trajo la muerte, y muchos de los Hurones comenzaron a volverse contra los "Blackrobes" (túnicas negras). Brébeuf luego se mudó a Sainte-Marie, un centro para los jesuitas de la zona.

Entonces surgió un nuevo peligro. Circulaban rumores (falsos) de que Juan estaba aliado con un enemigo declarado de los hurones, el clan Séneca de los iroqueses. Así que se trasladó con prudencia a otro sitio, Saint Louis. El 16 de marzo, los iroqueses atacaron la aldea y tomaron prisioneros a los hurones, que eran principalmente cristianos, junto con Juan y otro jesuita, Gabriel Lalement, prisionero. Sabía que la posibilidad del martirio era inminente.

La tortura de Juan de Brébeuf fue una de las más crueles que un jesuita haya tenido que soportar. (Es posible que desees evitar este párrafo siguiente si eres aprensivo).

"Los iroqueses calentaron las hachas hasta que brillaron de color rojo y, al unirlas, las ensartaron en los hombros y le quemaron la carne. Envolvieron su torso con corteza y lo prendieron fuego. Le cortaron la nariz, los labios y metieron un hierro caliente por su garganta, y vertieron agua hirviendo sobre su cabeza en una espantosa imitación de bautismo. Lo apalearon, y le cortaron la carne mientras estaba vivo. Finalmente alguien enterró un hacha en su mandíbula".

Después de 14 años como misionero, Juan de Brébeuf murió el 16 de marzo de 1639. Tenía 56 años. En su muerte, su corazón fue devorado por los iroqueses, que estaban impresionados por su valor, para compartir su valentía. Otros ocho jesuitas fueron martirizados por la misma época. Su fiesta (19 de octubre) se conoce como la Fiesta de los Mártires de América del Norte o la Fiesta de San Isaac Jogues y Compañeros. No olvidemos a este gran Compañero.


America Magazine


viernes, 14 de octubre de 2011

INOCENCIA DEL PADRE JULIO CÉSAR GRASSI: PORQUÉ LOS DIARIOS NO LO PUBLICAN?




Unas palabras sobre el Padre Grassi... ¿Se dan cuenta ustedes de la Enorme Cruz que Dios le envió? ¡8 años acusado de lo peor que se puede acusar a un sacerdote (pedofilia con los chicos de su Fundación) siendo finalmente reconocido totalmente inocente!

Despertaba mucha envidia (sinceramente puedo decirlo, porque tengo familiares muy cerca) cuando se armó todo éste escándalo...

Recuerdo con gran claridad el día que la policía lo fue a buscar, y él se había escapado a la TV... Buenos Aires y muchos otros lugares eran un hervidero de chismes, no había otro tema... (Con el tiempo, por desgracia, este tema estalló en muchos otros lugares e hizo mucho daño a La Iglesia, y nos dolió y duele muchísimo...)

Recuerdo claramente el haberme sentado frente al televisor, casi con la nariz pegada, observando con muchísima atención al reportero que le hacía preguntas, y sus contestaciones, y en un momento dado le dijo:

Padre, frente miles y cientos de miles que lo están viendo y escuchando... ¿Puede Usted Jurar por su Dios que todo esto es mentira?

 
Clavé mi mirada en la mirada del Padre Grassi, que se dio vuelta para mirarnos de frente, (los ojos son la ventana del Alma) y sentí su mirada clavada, y su voz: JURO ANTE MI DIOS Y ANTE TODOS USTEDES QUE TODO ES ABSOLUTAMENTE FALSO...

En lo más profundo de mi alma, observando sus ojos, me dije: ¡NO ESTÁ MINTIENDO!

Luego comenzaron , como de costumbre, toda clase de comentarios, y como él se ocupaba de la Fundación de los Niños Felices (6.000 chicos recogidos de la calle) desde mucho tiempo antes, con gran éxito, recibía importantes donaciones de todos lados, pues todo marchaba de maravilla, se comentó mucho que "le habían armado la cama", es decir inventar para dañarlo...

Resumiendo, lo sacaron de allí, al tiempo se vino todo abajo, desapareció la Fundación.... ¿dónde fueron a parar esas pobres criaturas? Otra vez a la calle... perdidos, terriblemente angustiados sin comprender por qué habían perdido el Hogar en el que eran tan felices, y cuanto sufrieron, porque lo adoraban? ¿serán ellos los que ahora roban, se drogan destruyéndose a sí mismos y matan por unas zapatillas, por lo cual se vive con tanto miedo en Buenos Aires?...

Los que hicieron semejante daño, tanto al Padre como a los chicos, deberán rendir cuenta en el Juicio a Jesús, quien dijo: ¡El que escandalizare a unos de mis pequeños, más le convendría atarse una piedra de molino al cuello y tirarse al mar!!!

Y ahora, después de 8 años, la Justicia reconoce que es absolutamente inocente...

Después de armar un semejante y largo escándalo durante meses, ni un diario, ni una revista, ni un Canal de TV es capaz de anunciar su libertad e inocencia!!!

Que tremendo el daño que podemos hacer con nuestra lengua, con la envidia!!! ¿Porqué los hombres siempre estamos listos para ver el Mal en todo y no el Bien?

Hasta los dichos, ¡cuando hay humo hay fuego! y otros semejantes… El Único que conoce realmente el alma del hombre y sus circunstancias es DIOS, y bien claro nos ha dicho ¡No juzguéis si no queréis ser juzgados!

Bueno, chicos... estoy tan feliz por su inocencia, y al mismo tiempo tan triste por todo lo sucedido...

Tan injusto, que me desquité con ustedes para aliviar mi alma...mil gracias por escucharme!!

Cecil


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¿POR QUÉ ESTAS NOTICIAS NO SALEN EN LOS DIARIOS?

El Juez de Instrucción Universal de El Calafate, Provincia de Santa Cruz, Carlos Navarte hace horas ha dictado el SOBRESEIMIENTO DEFINITIVO del Padre Julio César Grassi, en la Causa que tiene en esa Ciudad.

A lo largo de 8 años no se colectó ninguna prueba en contra del Imputado.

En Octubre de 2008 el Juez de recurso Lobo de Rio Gallegos había dictado la Falta de Mérito a favor y la Causa había vuelto a ser nuevamente instruida a El Calafate.

Es ahí donde el Juez Carlos Navarte tras haber instruido nuevamente la causa y valorado las pruebas objetivas ofrecidas por la defensa del Padre Julio César Grassi, hoy dictó el SOBRESEIMIENTO DEFINITIVO.

Juan José Grassi


XIV ENCUENTRO DE FORMACIÓN CATÓLICA DE BUENOS AIRES: “LOS ÚLTIMOS TIEMPOS -ENTRE LA TRIBULACIÓN Y LA ESPERANZA-”


El evento se llevará a cabo los días 2, 3 y 4 de Diciembre de 2011 en Casa Virgen Niña (San Miguel - Buenos Aires)

"Todas las naciones vendrán a postrarse en tu acatamiento" (Ap 15,3-4)

¿Está viva de verdad esta esperanza en la mayoría de los cristianos de hoy? Son muchos los que dan por derrotada a la Iglesia en la historia del mundo. ¿Cuáles son las esperanzas de los cristianos sobre este mundo tan alejado de Dios, tan poderoso y cautivante, y qué esperanzas tienen sobre aquellas Iglesias que están profundamente mundanizadas?… No tenemos ante el mundo ningún complejo de inferioridad, no nos asustan sus persecuciones, ni nos fascinan sus halagos, y tampoco nos atemorizan los zarpazos de la Bestia, azuzada y potenciada por el Diablo, que «sabe que le queda poco tiempo» (Ap. 12,12). Sabemos con toda certeza los cristianos que al Príncipe de este mundo ha sido vencido por Cristo, y por eso mismo no podemos establecer complicidades oscuras con ese mundo de pecado.
(J.M. Iraburu, Reforma o Apostasía)

Cronograma de Actividades:

Viernes 2 (Sta. Bibiana)
10.00 Acreditación y ubicación de los asistentes.
11.30 Mesianismos temporales en los utopismos históricos - Dr. Bernardino Montejano
12.30 Almuerzo
14.30 Algunas tergiversaciones del fin de los tiempos - Dr. Antonio Caponnetto
16.30 Santa Misa
17.45 Colación
18.15 Escatología y Apologética - Ing. Daniel Iglesias Grézes
19.30 Las cartas a las Iglesias del Apocalipsis - S.E.R.Mons. Antonio Baseotto
20.45 Cena
21.45 Vía Crucis con antorchas (por el parque)
22.30 Exposición del Ssmo. Sacramento – Completas
Noche Santa de Adoración (inscribirse para cubrir los turnos).

***

Sábado 3: (San Francisco Javier)
04.00 Vigilias
07.30 Levantarse-aseo
08.00 Laudes - Reserva del Santísimo -
08.30 Desayuno
09.30 La acción diabólica en los últimos tiempos - R.P. Carlos Mancuso, exorcista
11.00 In expectatione Gloriae: Último Juicio, Última batalla - Dr. Federico Mihura Seeber
12.30 Almuerzo
Sobremesa (café): apreciación del Mesías, de Haendel, a cargo del Dr. F. Mihura Seeber
14.30 Santo Rosario (por el parque)
15.30 Objeto y fundamento de la esperanza cristiana - Horacio Bojorge s.j
17.00 Santa Misa celebrada por S.E.R. Mons. Baseotto (forma extraordinaria), con celebración de Confirmaciones para asistentes que lo requieran con anticipación.
18.30 Colación festiva
19.00 Alberto Caturelli - La pequeña grey: misterio de gracia y fidelidad
20.30 Perspectiva teológica de los Últimos tiempos - Mons. Gabriel Delgado
22.00 Cena con Espectáculo musical
Descanso

***

Domingo 4 (San Juan Damasceno - Sta. Bárbara)
8.00 Levantarse - Aseo
8.30 Laudes
9.00 Desayuno
9.30 La figura del Anticristo como recapitulación del Mal, según San Ireneo - R.P. Alfredo Sáenz s.j
11.00 La Mujer vestida de Sol: María Reina del Universo - Giorgio Sernani
12.30 Almuerzo
14.00 Santo Rosario
14.30 Religiones y poder global - R.P. Juan Claudio Sanahuja
16.00 El misterio del mal y las Parábolas del fin de los tiempos - PANEL R.P. Alfredo Sáenz s.j. / Alberto Caturelli
17.30 Santa Misa de clausura
18.30 Colación de cierre del Encuentro.
Entrega de certificados de asistencia.
19.30 Despedida y regreso.

*Formación *Espiritualidad
*Camaradería *Eutrapelia

Aranceles:
Con alojamiento en habitación $490.-
Carpas (promoción) $230.-
“Pasaporte” (los 3 días) sin habitación $320.-
Por día, sin alojamiento $150.-
(Incluye: Conferencias, pensión completa -desde el viernes a la mañana hasta el domingo 4 por la tarde, en la clausura-, y espectáculos).
Servicio de guardería. Exposición y venta de Libros e imágenes.
Transporte desde capital federal con previa reserva.

Informes e Inscripción:
cfsanbernardo@yahoo.com.ar
En Bella Vista: La Plata 1721 -
(011) 4666-3817 / (02320) 492119/ 011.156.666.1759

Organiza:
Círculo de Formación
San Bernardo de Claraval

Coordinación General:
Jorge E. Gristelli - Prof. M. Virginia O. de Gristelli

Auspicia:
Librería y Editorial
Santiago Apóstol
http://libreriayeditorialsantiagoapostol.blogspot.com/
 


LA VERDAD DEL FACEBOOK: ESCALOFRIANTE



Sepan los usuarios de Facebook que son partícipes indefensos de un escenario, los académicos califican como el caso de espionaje más grande en la historia de la humanidad. De paso se convierten de manera inconsciente en los precursores del fenómeno de 'Big Brother' te está observando.


Esta semana en la televisión hubo reportaje todos los días con Joaquín López Dóriga (periodista mexicano) sobre Facebook, Hi5, Myspace, Sonico, etc y lo peligroso que son. Viene un reportaje diario en el periódico MILENIO, sobre como los secuestradores tienen como fuente de información directa y confiable los blogs, el Facebook y el Hi5.

Entrevistaron a unos secuestradores y dicen que entran a la red y ven los ROSTROS, la casa, los carros, las fotos de viaje y saben el nivel social y económico que tienen quienes ahí aparecen. Ya en televisión uno de ellos había declarado que antes batallaban mucho para reconocer a los candidatos a secuestros, pero que ahora con el Facebook y la información que ponemos voluntariamente en la red, ya no se confunden ni tienen que investigar en donde viven o en qué escuela estudian y a donde viajan y quiénes son sus papas, hermanos y amigos. Eso pasó con Alejandro Martí, (Joven mexicano muerto por sus secuestradores) que de todo ponía. La familia acaba de cerrar su blog después de darse cuenta de la cantidad de información potencialmente peligrosa que el joven había puesto ahí con alegría y sin sospechar que estaba armando a quienes lo mataron.

Protejan a sus hijos y protéjanse ustedes; ya no pongan información peligrosa en la red.

LA VERDAD SOBRE 'FACEBOOK'

Facebook está vendiendo la información de sus usuarios al mejor postor. Cito textualmente: 'Lo que muchos usuarios no saben es que de acuerdo a las condiciones del contrato que virtualmente asumen al hacer clic en el cuadro 'acepto', los usuarios le otorgan a Facebook la propiedad exclusiva y perpetua de toda la información e imágenes que publican.'

De hecho, resalta el experto, los afiliados 'automáticamente autorizan a Facebook el uso perpetuo y transferible, junto con los derechos de distribución o despliegue público de todo lo que cuelgan en su página Web.' Los términos de uso le reserva a Facebook el derecho a conceder y sub-licenciar todo 'el contenido del usuario' a otros negocios.

Sin su consentimiento, a muchos usuarios les convirtieron sus fotografías en publicidad, transformando un comercio privado en endosos públicos.

De repente todo lo que sus afiliados publicaron, incluyendo sus fotografías personales, su inclinación política, el estado de sus relaciones afectivas, intereses individuales y hasta la dirección de la casa, se envió sin su autorización expresa a millares de usuarios.

Hay que creerle a Mr. Melber cuando asegura que muchos empleadores gringos al evaluar hojas de vida revisan Facebook para conocer intimidades de los solicitantes. La prueba que una página en Facebook no es para nada privada se evidenció en un sonado caso donde la Universidad John Brown expulsó a un estudiante cuando descubrió una foto que colgó en Facebook vestido de travesti.

Otra evidencia sucedió cuando un agente del Servicio Secreto visitó en la Universidad de Oklahoma al estudiante de segundo año Saúl Martínez por un comentario que publicó en contra del presidente.

Y para colmo de males, el asunto no termina si el usuario se decide retirar (aun cuando los usuarios cancelan la membrecía) sus fotos e información permanecen a bordo, según Facebook, por si deciden reactivar su cuenta.

Es más, el usuario no es retirado inclusive cuando fallece. De acuerdo a las 'condiciones de uso,' los dolientes no pueden obligar que Facebook descuelgue los datos e imágenes de sus deudos, ya que cuando el finado aceptó el contrato virtual le otorgó a Facebook el derecho de 'mantenerlo activo bajo un status especial de conmemoración por un período de tiempo determinado por nosotros para permitir que otros usuarios puedan publicar y observar comentarios sobre el difunto.'

Sepan los usuarios de Facebook que son partícipes indefensos de un escenario, los académicos califican como el caso de espionaje más grande en la historia de la humanidad. De paso se convierten de manera inconsciente en los precursores del fenómeno de 'Big Brother' te está observando.

Alusión directa a la intromisión abusiva del estado en los asuntos privados del ciudadano común para controlar su comportamiento social, tema de una novela profundamente premonitoria escrita en 1932 por el británico Aldous Huxley: 'Un Mundo Feliz.'


¡QUE LA COLUMNA NO REVELE TU EDAD!

A partir de los 30 años, la columna comienza un progresivo envejecimiento que puede manifestarse de varias formas. En la siguiente nota, las claves para estar atentos a su desgaste y consejos para prevenirlo.

Esta patología se ha vuelto tan común que actualmente ocupa el segundo lugar dentro de las causas más frecuentes de consultas médicas en Chile. ¿Cómo se ha llegado a esta condición? Según Enzo Mantelli, traumatólogo de Clínica Santa María, todo está en la calidad de vida de las personas. "La mejor forma de prevenir los dolores de la columna es realizar actividad deportiva al menos tres veces por semana en forma permanente", puesto que así se mantiene la musculatura en buenas condiciones. Además, evitar el cigarrillo es otro factor a considerar, dado que al fumar baja el nivel de oxígeno en la sangre, y eso desgasta más rápido los discos de la columna.

SU IMPORTANCIA: La columna es el estuche óseo que contiene la médula espinal y los nervios que de ella salen, y que transmiten los impulsos eléctricos motores desde el cerebro a todo el cuerpo, y los impulsos sensitivos en el sentido inverso. Además es la estructura ósea que conecta el cráneo con las 4 extremidades.

"La columna comienza a sufrir cambios de desgaste o envejecimiento entre los 30 y 35 años de edad, y si uno no se cuida presentará con alta probabilidad dolores y rigidez", afirma el especialista.

La principal causa de las enfermedades relacionadas la columna vertebral se explica por factores genéticos. Las personas heredan la calidad de los discos de sus padres, por lo tanto si ellos tienen discos intervertebrales de mala calidad, lo más probable es que sus hijos también los tengan.

Las enfermedades más clásicas que afectan a la columna son las derivadas del proceso de desgaste o envejecimiento de ésta. Entre ellas están los discos intervertebrales (hernias del núcleo pulposos, protrusiones discales o disrupciones discales) y de las articulaciones de la parte posterior de las vértebras de la columna (artrosis, sinovitis, osteoartritis).

Además de la fuerte influencia genética, hacer ciertos esfuerzos de forma incorrecta o adoptar una mala postura también determinan la condición de la columna vertebral. Para ello, Enzo Mantelli entrega una serie de consejos útiles:

Más que la forma correcta de caminar, hay que preocuparse de realizar los esfuerzos en forma adecuada, utilizando para agacharse y levantar peso del suelo la flexión de las piernas, y no flectar la columna.

EN EL AMBIENTE LABORAL tener en cuenta las siguientes precauciones:

Para quienes trabajen frente a un computador, nunca se debe separar la espalda del respaldo de la silla.

El monitor debe de estar al frente de uno, se debe tener un cajón de unos 20 cms de altura en el suelo, alternando cada 10 minutos el pie que se coloca sobre él.

Cada 50 a 60 minutos levantarse de la silla, y realizar algunos ejercicios simples por algunos minutos. Después retomar la actividad frente al computador.

Los ejercicios más importantes para fortalecer la columna son los que mantienen en buenas condiciones los músculos abdominales y dorsales. Para ello, se pueden realizar los abdominales básicos y acciones para mantener la musculatura de la espalda.


martes, 11 de octubre de 2011

PORTA FIDEI (11 DE OCTUBRE DE 2011)


CARTA APOSTÓLICA

EN FORMA DE MOTU PROPRIO

PORTA FIDEI

DEL SUMO PONTÍFICE

BENEDICTO XVI

CON LA QUE SE CONVOCA EL AÑO DE LA FE

1. “La puerta de la fe” (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Éste empieza con el bautismo (cf. Rm 6, 4), con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en él (cf. Jn 17, 22). Profesar la fe en la Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo– equivale a creer en un solo Dios que es Amor (cf. 1 Jn 4, 8): el Padre, que en la plenitud de los tiempos envió a su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que en el misterio de su muerte y resurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a través de los siglos en la espera del retorno glorioso del Señor.

2. Desde el comienzo de mi ministerio como Sucesor de Pedro, he recordado la exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo. En la homilía de la santa Misa de inicio del Pontificado decía: “La Iglesia en su conjunto, y en ella sus pastores, como Cristo han de ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud” [1]. Sucede hoy con frecuencia que los cristianos se preocupan mucho por las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso, al mismo tiempo que siguen considerando la fe como un presupuesto obvio de la vida común. De hecho, este presupuesto no sólo no aparece como tal, sino que incluso con frecuencia es negado [2]. Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas.

3. No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta (cf. Mt 5, 13-16). Como la samaritana, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente (cf. Jn 4, 14). Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos (cf. Jn 6, 51). En efecto, la enseñanza de Jesús resuena todavía hoy con la misma fuerza: “Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna” (Jn 6, 27). La pregunta planteada por los que lo escuchaban es también hoy la misma para nosotros: “¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?” (Jn 6, 28). Sabemos la respuesta de Jesús: “La obra de Dios es ésta: que creáis en el que él ha enviado” (Jn 6, 29). Creer en Jesucristo es, por lo tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación.

4. A la luz de todo esto, he decidido convocar un Año de la fe. Comenzará el 11 de octubre de 2012, en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013. En la fecha del 11 de octubre de 2012, se celebrarán también los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado por mi Predecesor, el beato Papa Juan Pablo II [3], con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y belleza de la fe. Este documento, auténtico fruto del Concilio Vaticano II, fue querido por el Sínodo Extraordinario de los Obispos de 1985 como instrumento al servicio de la catequesis [4], realizándose mediante la colaboración de todo el Episcopado de la Iglesia católica. Y precisamente he convocado la Asamblea General del Sínodo de los Obispos, en el mes de octubre de 2012, sobre el tema de la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Será una buena ocasión para introducir a todo el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe. No es la primera vez que la Iglesia está llamada a celebrar un Año de la fe. Mi venerado Predecesor, el Siervo de Dios Pablo VI, proclamó uno parecido en 1967, para conmemorar el martirio de los apóstoles Pedro y Pablo en el décimo noveno centenario de su supremo testimonio. Lo concibió como un momento solemne para que en toda la Iglesia se diese “una auténtica y sincera profesión de la misma fe”; además, quiso que ésta fuera confirmada de manera “individual y colectiva, libre y consciente, interior y exterior, humilde y franca” [5]. Pensaba que de esa manera toda la Iglesia podría adquirir una “exacta conciencia de su fe, para reanimarla, para purificarla, para confirmarla y para confesarla” [6]. Las grandes transformaciones que tuvieron lugar en aquel Año, hicieron que la necesidad de dicha celebración fuera todavía más evidente. Ésta concluyó con la Profesión de fe del Pueblo de Dios [7], para testimoniar cómo los contenidos esenciales que desde siglos constituyen el patrimonio de todos los creyentes tienen necesidad de ser confirmados, comprendidos y profundizados de manera siempre nueva, con el fin de dar un testimonio coherente en condiciones históricas distintas a las del pasado.

5. En ciertos aspectos, mi Venerado Predecesor vio ese Año como una “consecuencia y exigencia postconciliar” [8], consciente de las graves dificultades del tiempo, sobre todo con respecto a la profesión de la fe verdadera y a su recta interpretación. He pensado que iniciar el Año de la fe coincidiendo con el cincuentenario de la apertura del Concilio Vaticano II puede ser una ocasión propicia para comprender que los textos dejados en herencia por los Padres conciliares, según las palabras del beato Juan Pablo II, “no pierden su valor ni su esplendor. Es necesario leerlos de manera apropiada y que sean conocidos y asimilados como textos cualificados y normativos del Magisterio, dentro de la Tradición de la Iglesia. […] Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX. Con el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza” [9]. Yo también deseo reafirmar con fuerza lo que dije a propósito del Concilio pocos meses después de mi elección como Sucesor de Pedro: “Si lo leemos y acogemos guiados por una hermenéutica correcta, puede ser y llegar a ser cada vez más una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia” [10].

6. La renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes: con su misma existencia en el mundo, los cristianos están llamados efectivamente a hacer resplandecer la Palabra de verdad que el Señor Jesús nos dejó. Precisamente el Concilio, en la Constitución dogmática Lumen gentium, afirmaba: “Mientras que Cristo, “santo, inocente, sin mancha” (Hb 7, 26), no conoció el pecado (cf. 2 Co 5, 21), sino que vino solamente a expiar los pecados del pueblo (cf. Hb 2, 17), la Iglesia, abrazando en su seno a los pecadores, es a la vez santa y siempre necesitada de purificación, y busca sin cesar la conversión y la renovación. La Iglesia continúa su peregrinación “en medio de las persecuciones del mundo y de los consuelos de Dios”, anunciando la cruz y la muerte del Señor hasta que vuelva (cf. 1 Co 11, 26). Se siente fortalecida con la fuerza del Señor resucitado para poder superar con paciencia y amor todos los sufrimientos y dificultades, tanto interiores como exteriores, y revelar en el mundo el misterio de Cristo, aunque bajo sombras, sin embargo, con fidelidad hasta que al final se manifieste a plena luz” [11].

En esta perspectiva, el Año de la fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. Dios, en el misterio de su muerte y resurrección, ha revelado en plenitud el Amor que salva y llama a los hombres a la conversión de vida mediante la remisión de los pecados (cf. Hch 5, 31). Para el apóstol Pablo, este Amor lleva al hombre a una nueva vida: “Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva” (Rm 6, 4). Gracias a la fe, esta vida nueva plasma toda la existencia humana en la novedad radical de la resurrección. En la medida de su disponibilidad libre, los pensamientos y los afectos, la mentalidad y el comportamiento del hombre se purifican y transforman lentamente, en un proceso que no termina de cumplirse totalmente en esta vida. La “fe que actúa por el amor” (Ga 5, 6) se convierte en un nuevo criterio de pensamiento y de acción que cambia toda la vida del hombre (cf. Rm 12, 2; Col 3, 9-10; Ef 4, 20-29; 2 Co 5, 17).

7. “Caritas Christi urget nos” (2 Co 5, 14): es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Hoy como ayer, él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra (cf. Mt 28, 19). Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo. Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe. El compromiso misionero de los creyentes saca fuerza y vigor del descubrimiento cotidiano de su amor, que nunca puede faltar. La fe, en efecto, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo. Nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo: en efecto, abre el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la invitación del Señor a aceptar su Palabra para ser sus discípulos. Como afirma san Agustín, los creyentes “se fortalecen creyendo” [12]. El santo Obispo de Hipona tenía buenos motivos para expresarse de esta manera. Como sabemos, su vida fue una búsqueda continua de la belleza de la fe hasta que su corazón encontró descanso en Dios [13]. Sus numerosos escritos, en los que explica la importancia de creer y la verdad de la fe, permanecen aún hoy como un patrimonio de riqueza sin igual, consintiendo todavía a tantas personas que buscan a Dios encontrar el sendero justo para acceder a la “puerta de la fe”.

Así, la fe sólo crece y se fortalece creyendo; no hay otra posibilidad para poseer la certeza sobre la propia vida que abandonarse, en un in crescendo continuo, en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios.

8. En esta feliz conmemoración, deseo invitar a los hermanos Obispos de todo el Orbe a que se unan al Sucesor de Pedro en el tiempo de gracia espiritual que el Señor nos ofrece para rememorar el don precioso de la fe. Queremos celebrar este Año de manera digna y fecunda. Habrá que intensificar la reflexión sobre la fe para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa, sobre todo en un momento de profundo cambio como el que la humanidad está viviendo. Tendremos la oportunidad de confesar la fe en el Señor Resucitado en nuestras catedrales e iglesias de todo el mundo; en nuestras casas y con nuestras familias, para que cada uno sienta con fuerza la exigencia de conocer y transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre. En este Año, las comunidades religiosas, así como las parroquiales, y todas las realidades eclesiales antiguas y nuevas, encontrarán la manera de profesar públicamente el Credo.

9. Deseamos que este Año suscite en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza. Será también una ocasión propicia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía, que es “la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y también la fuente de donde mana toda su fuerza” [14]. Al mismo tiempo, esperamos que el testimonio de vida de los creyentes sea cada vez más creíble. Redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada [15], y reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree, es un compromiso que todo creyente debe de hacer propio, sobre todo en este Año.

No por casualidad, los cristianos en los primeros siglos estaban obligados a aprender de memoria el Credo. Esto les servía como oración cotidiana para no olvidar el compromiso asumido con el bautismo. San Agustín lo recuerda con unas palabras de profundo significado, cuando en un sermón sobre la redditio symboli, la entrega del Credo, dice: “El símbolo del sacrosanto misterio que recibisteis todos a la vez y que hoy habéis recitado uno a uno, no es otra cosa que las palabras en las que se apoya sólidamente la fe de la Iglesia, nuestra madre, sobre la base inconmovible que es Cristo el Señor. […] Recibisteis y recitasteis algo que debéis retener siempre en vuestra mente y corazón y repetir en vuestro lecho; algo sobre lo que tenéis que pensar cuando estáis en la calle y que no debéis olvidar ni cuando coméis, de forma que, incluso cuando dormís corporalmente, vigiléis con el corazón” [16].

10. En este sentido, quisiera esbozar un camino que sea útil para comprender de manera más profunda no sólo los contenidos de la fe sino, juntamente también con eso, el acto con el que decidimos de entregarnos totalmente y con plena libertad a Dios. En efecto, existe una unidad profunda entre el acto con el que se cree y los contenidos a los que prestamos nuestro asentimiento. El apóstol Pablo nos ayuda a entrar dentro de esta realidad cuando escribe: “con el corazón se cree y con los labios se profesa” (cf. Rm 10, 10). El corazón indica que el primer acto con el que se llega a la fe es don de Dios y acción de la gracia que actúa y transforma a la persona hasta en lo más íntimo.

A este propósito, el ejemplo de Lidia es muy elocuente. Cuenta san Lucas que Pablo, mientras se encontraba en Filipos, fue un sábado a anunciar el Evangelio a algunas mujeres; entre estas estaba Lidia y el “Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo” (Hch 16, 14). El sentido que encierra la expresión es importante. San Lucas enseña que el conocimiento de los contenidos que se han de creer no es suficiente si después el corazón, auténtico sagrario de la persona, no está abierto por la gracia que permite tener ojos para mirar en profundidad y comprender que lo que se ha anunciado es la Palabra de Dios.

Profesar con la boca indica, a su vez, que la fe implica un testimonio y un compromiso público. El cristiano no puede pensar nunca que creer es un hecho privado. La fe es decidirse a estar con el Señor para vivir con él. Y este “estar con él” nos lleva a comprender las razones por las que se cree. La fe, precisamente porque es un acto de la libertad, exige también la responsabilidad social de lo que se cree. La Iglesia en el día de Pentecostés muestra con toda evidencia esta dimensión pública del creer y del anunciar a todos sin temor la propia fe. Es el don del Espíritu Santo el que capacita para la misión y fortalece nuestro testimonio, haciéndolo franco y valeroso.

La misma profesión de fe es un acto personal y al mismo tiempo comunitario. En efecto, el primer sujeto de la fe es la Iglesia. En la fe de la comunidad cristiana cada uno recibe el bautismo, signo eficaz de la entrada en el pueblo de los creyentes para alcanzar la salvación. Como afirma el Catecismo de la Iglesia Católica: “Creo”: Es la fe de la Iglesia profesada personalmente por cada creyente, principalmente en su bautismo. “Creemos”: Es la fe de la Iglesia confesada por los obispos reunidos en Concilio o, más generalmente, por la asamblea litúrgica de los creyentes. “Creo”, es también la Iglesia, nuestra Madre, que responde a Dios por su fe y que nos enseña a decir: “creo”, “creemos” [17].

Como se puede ver, el conocimiento de los contenidos de la fe es esencial para dar el propio asentimiento, es decir, para adherirse plenamente con la inteligencia y la voluntad a lo que propone la Iglesia. El conocimiento de la fe introduce en la totalidad del misterio salvífico revelado por Dios. El asentimiento que se presta implica por lo tanto que, cuando se cree, se acepta libremente todo el misterio de la fe, ya que quien garantiza su verdad es Dios mismo que se revela y da a conocer su misterio de amor [18].

Por otra parte, no podemos olvidar que muchas personas en nuestro contexto cultural, aún no reconociendo en ellos el don de la fe, buscan con sinceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo. Esta búsqueda es un auténtico “preámbulo” de la fe, porque lleva a las personas por el camino que conduce al misterio de Dios. La misma razón del hombre, en efecto, lleva inscrita la exigencia de “lo que vale y permanece siempre” [19]. Esta exigencia constituye una invitación permanente, inscrita indeleblemente en el corazón humano, a ponerse en camino para encontrar a Aquel que no buscaríamos si no hubiera ya venido [20]. La fe nos invita y nos abre totalmente a este encuentro.

11. Para acceder a un conocimiento sistemático del contenido de la fe, todos pueden encontrar en el Catecismo de la Iglesia Católica un subsidio precioso e indispensable. Es uno de los frutos más importantes del Concilio Vaticano II. En la Constitución apostólica Fidei depositum, firmada precisamente al cumplirse el trigésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, el beato Juan Pablo II escribía: “Este Catecismo es una contribución importantísima a la obra de renovación de la vida eclesial... Lo declaro como regla segura para la enseñanza de la fe y como instrumento válido y legítimo al servicio de la comunión eclesial” [21].

Precisamente en este horizonte, el Año de la fe deberá expresar un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados sistemática y orgánicamente en el Catecismo de la Iglesia Católica. En efecto, en él se pone de manifiesto la riqueza de la enseñanza que la Iglesia ha recibido, custodiado y ofrecido en sus dos mil años de historia. Desde la Sagrada Escritura a los Padres de la Iglesia, de los Maestros de teología a los Santos de todos los siglos, el Catecismo ofrece una memoria permanente de los diferentes modos en que la Iglesia ha meditado sobre la fe y ha progresado en la doctrina, para dar certeza a los creyentes en su vida de fe.

En su misma estructura, el Catecismo de la Iglesia Católica presenta el desarrollo de la fe hasta abordar los grandes temas de la vida cotidiana. A través de sus páginas se descubre que todo lo que se presenta no es una teoría, sino el encuentro con una Persona que vive en la Iglesia. A la profesión de fe, de hecho, sigue la explicación de la vida sacramental, en la que Cristo está presente y actúa, y continúa la construcción de su Iglesia. Sin la liturgia y los sacramentos, la profesión de fe no tendría eficacia, pues carecería de la gracia que sostiene el testimonio de los cristianos. Del mismo modo, la enseñanza del Catecismo sobre la vida moral adquiere su pleno sentido cuando se pone en relación con la fe, la liturgia y la oración.

12. Así, pues, el Catecismo de la Iglesia Católica podrá ser en este Año un verdadero instrumento de apoyo a la fe, especialmente para quienes se preocupan por la formación de los cristianos, tan importante en nuestro contexto cultural. Para ello, he invitado a la Congregación para la Doctrina de la Fe a que, de acuerdo con los Dicasterios competentes de la Santa Sede, redacte una Nota con la que se ofrezca a la Iglesia y a los creyentes algunas indicaciones para vivir este Año de la fe de la manera más eficaz y apropiada, ayudándoles a creer y evangelizar.

En efecto, la fe está sometida más que en el pasado a una serie de interrogantes que provienen de un cambio de mentalidad que, sobre todo hoy, reduce el ámbito de las certezas racionales al de los logros científicos y tecnológicos. Pero la Iglesia nunca ha tenido miedo de mostrar cómo entre la fe y la verdadera ciencia no puede haber conflicto alguno, porque ambas, aunque por caminos distintos, tienden a la verdad [22].

13. A lo largo de este Año, será decisivo volver a recorrer la historia de nuestra fe, que contempla el misterio insondable del entrecruzarse de la santidad y el pecado. Mientras lo primero pone de relieve la gran contribución que los hombres y las mujeres han ofrecido para el crecimiento y desarrollo de las comunidades a través del testimonio de su vida, lo segundo debe suscitar en cada uno un sincero y constante acto de conversión, con el fin de experimentar la misericordia del Padre que sale al encuentro de todos.

Durante este tiempo, tendremos la mirada fija en Jesucristo, “que inició y completa nuestra fe” (Hb 12, 2): en él encuentra su cumplimiento todo afán y todo anhelo del corazón humano. La alegría del amor, la respuesta al drama del sufrimiento y el dolor, la fuerza del perdón ante la ofensa recibida y la victoria de la vida ante el vacío de la muerte, todo tiene su cumplimiento en el misterio de su Encarnación, de su hacerse hombre, de su compartir con nosotros la debilidad humana para transformarla con el poder de su resurrección. En él, muerto y resucitado por nuestra salvación, se iluminan plenamente los ejemplos de fe que han marcado los últimos dos mil años de nuestra historia de salvación.

Por la fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó en el anuncio de que sería la Madre de Dios en la obediencia de su entrega (cf. Lc 1, 38). En la visita a Isabel entonó su canto de alabanza al Omnipotente por las maravillas que hace en quienes se encomiendan a Él (cf. Lc 1, 46-55). Con gozo y temblor dio a luz a su único hijo, manteniendo intacta su virginidad (cf. Lc 2, 6-7). Confiada en su esposo José, llevó a Jesús a Egipto para salvarlo de la persecución de Herodes (cf. Mt 2, 13-15). Con la misma fe siguió al Señor en su predicación y permaneció con él hasta el Calvario (cf. Jn 19, 25-27). Con fe, María saboreó los frutos de la resurrección de Jesús y, guardando todos los recuerdos en su corazón (cf. Lc 2, 19.51), los transmitió a los Doce, reunidos con ella en el Cenáculo para recibir el Espíritu Santo (cf. Hch 1, 14; 2, 1-4).

Por la fe, los Apóstoles dejaron todo para seguir al Maestro (cf. Mt 10, 28). Creyeron en las palabras con las que anunciaba el Reino de Dios, que está presente y se realiza en su persona (cf. Lc 11, 20). Vivieron en comunión de vida con Jesús, que los instruía con sus enseñanzas, dejándoles una nueva regla de vida por la que serían reconocidos como sus discípulos después de su muerte (cf. Jn 13, 34-35). Por la fe, fueron por el mundo entero, siguiendo el mandato de llevar el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16, 15) y, sin temor alguno, anunciaron a todos la alegría de la resurrección, de la que fueron testigos fieles.

Por la fe, los discípulos formaron la primera comunidad reunida en torno a la enseñanza de los Apóstoles, la oración y la celebración de la Eucaristía, poniendo en común todos sus bienes para atender las necesidades de los hermanos (cf. Hch 2, 42-47).

Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había trasformado y hecho capaces de llegar hasta el mayor don del amor con el perdón de sus perseguidores.

Por la fe, hombres y mujeres han consagrado su vida a Cristo, dejando todo para vivir en la sencillez evangélica la obediencia, la pobreza y la castidad, signos concretos de la espera del Señor que no tarda en llegar. Por la fe, muchos cristianos han promovido acciones en favor de la justicia, para hacer concreta la palabra del Señor, que ha venido a proclamar la liberación de los oprimidos y un año de gracia para todos (cf. Lc 4, 18-19).

Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida (cf. Ap 7, 9; 13, 8), han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor Jesús allí donde se les llamaba a dar testimonio de su ser cristianos: en la familia, la profesión, la vida pública y el desempeño de los carismas y ministerios que se les confiaban.

También nosotros vivimos por la fe: para el reconocimiento vivo del Señor Jesús, presente en nuestras vidas y en la historia.

14. El Año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad. San Pablo nos recuerda: “Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de ellas es la caridad” (1 Co 13, 13). Con palabras aún más fuertes —que siempre atañen a los cristianos—, el apóstol Santiago dice: “¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos de alimento diario y alguno de vosotros les dice: “Id en paz, abrigaos y saciaos”, pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así es también la fe: si no se tienen obras, está muerta por dentro. Pero alguno dirá: 'Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe'” (St 2, 14-18).

La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino. En efecto, muchos cristianos dedican sus vidas con amor a quien está solo, marginado o excluido, como el primero a quien hay que atender y el más importante que socorrer, porque precisamente en él se refleja el rostro mismo de Cristo. Gracias a la fe podemos reconocer en quienes piden nuestro amor el rostro del Señor resucitado. “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 40): estas palabras suyas son una advertencia que no se ha de olvidar, y una invitación perenne a devolver ese amor con el que él cuida de nosotros. Es la fe la que nos permite reconocer a Cristo, y es su mismo amor el que impulsa a socorrerlo cada vez que se hace nuestro prójimo en el camino de la vida. Sostenidos por la fe, miramos con esperanza a nuestro compromiso en el mundo, aguardando “unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia” (2 P 3, 13; cf. Ap 21, 1).

15. Llegados sus últimos días, el apóstol Pablo pidió al discípulo Timoteo que “buscara la fe” (cf. 2 Tm 2, 22) con la misma constancia de cuando era niño (cf. 2 Tm 3, 15). Escuchemos esta invitación como dirigida a cada uno de nosotros, para que nadie se vuelva perezoso en la fe. Ella es compañera de vida que nos permite distinguir con ojos siempre nuevos las maravillas que Dios hace por nosotros. Tratando de percibir los signos de los tiempos en la historia actual, nos compromete a cada uno a convertirnos en un signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo. Lo que el mundo necesita hoy de manera especial es el testimonio creíble de los que, iluminados en la mente y el corazón por la Palabra del Señor, son capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios y de la vida verdadera, ésa que no tiene fin.

“Que la Palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada” (2 Ts 3, 1): que este Año de la fe haga cada vez más fuerte la relación con Cristo, el Señor, pues sólo en él tenemos la certeza para mirar al futuro y la garantía de un amor auténtico y duradero. Las palabras del apóstol Pedro proyectan un último rayo de luz sobre la fe: “Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe; la salvación de vuestras almas” (1 P 1, 6-9). La vida de los cristianos conoce la experiencia de la alegría y el sufrimiento. Cuántos santos han experimentado la soledad. Cuántos creyentes son probados también en nuestros días por el silencio de Dios, mientras quisieran escuchar su voz consoladora. Las pruebas de la vida, a la vez que permiten comprender el misterio de la Cruz y participar en los sufrimientos de Cristo (cf. Col 1, 24), son preludio de la alegría y la esperanza a la que conduce la fe: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Co 12, 10). Nosotros creemos con firme certeza que el Señor Jesús ha vencido el mal y la muerte. Con esta segura confianza nos encomendamos a él: presente entre nosotros, vence el poder del maligno (cf. Lc 11, 20), y la Iglesia, comunidad visible de su misericordia, permanece en él como signo de la reconciliación definitiva con el Padre.

Confiemos a la Madre de Dios, proclamada “bienaventurada porque ha creído” (Lc 1, 45), este tiempo de gracia.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 11 de octubre del año 2011, séptimo de mi Pontificado.

BENEDICTO XVI


Notas:

[1] Homilía en la Misa de inicio de Pontificado (24 abril 2005): AAS 97 (2005), 710.

[2] Cf. Benedicto XVI, Homilía en la Misa en Terreiro do Paço, Lisboa (11 mayo 2010), en L’Osservatore Romano ed. en Leng. española (16 mayo 2010), pag. 8-9.

[3] Cf. Juan Pablo II, Const. ap. Fidei depositum (11 octubre 1992): AAS 86 (1994), 113-118.

[4] Cf. Relación final del Sínodo Extraordinario de los Obispos (7 diciembre 1985), II, B, a, 4, en L’Osservatore Romano ed. en Leng. española (22 diciembre 1985), pag. 12.

[5] Pablo VI, Exhort. ap. Petrum et Paulum Apostolos, en el XIX centenario del martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo (22 febrero 1967): AAS 59 (1967), 196.

[6] Ibid., 198.

[7] Pablo VI, Solemne profesión de fe, Homilía para la concelebración en el XIX centenario del martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo, en la conclusión del “Año de la fe” (30 junio 1968): AAS 60 (1968), 433-445.

[8] Id., Audiencia General (14 junio 1967): Insegnamenti V (1967), 801.

[9] Juan Pablo II, Carta ap. Novo millennio ineunte (6 enero 2001), 57: AAS 93 (2001), 308.

[10] Discurso a la Curia Romana (22 diciembre 2005): AAS 98 (2006), 52.

[11] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 8.

[12] De utilitate credendi, 1, 2.

[13] Cf. Agustín de Hipona, Confesiones, I, 1.

[14] Conc. Ecum. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, 10.

[15] Cf. Juan Pablo II, Const. ap. Fidei depositum (11 octubre 1992): AAS 86 (1994), 116.

[16] Sermo 215, 1.

[17] Catecismo de la Iglesia Católica, 167.

[18] Cf. Conc. Ecum. Vat. I, Const. dogm. Dei Filius, sobre la fe católica, cap. III: DS 3008-3009; Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, sobre la divina revelación, 5.

[19] Discurso en el Collège des Bernardins, París (12 septiembre 2008): AAS 100 (2008), 722.

[20] Cf. Agustín de Hipona, Confesiones, XIII, 1.

[21] Juan Pablo II, Const. ap. Fidei depositum (11 octubre 1992):AAS 86 (1994), 115 y 117.

[22] Cf. Id., Carta enc. Fides et ratio (14 septiembre 1998) 34.106: AAS 91 (1999), 31-32. 86-87.

PRECAUCIONES AL CONECTARSE A UN WI-FI PÚBLICO

Las redes inalámbricas presentan riesgos para la seguridad de los usuarios como el sniffing, la fuga de información, la interceptación de accesos por medio de una red gemela y los intentos de ataque 0-day.

Con más de 10 millones de puntos de acceso Wi-Fi pagos o gratuitos alrededor del mundo, los usuarios pueden conectarse a Internet desde casi cualquier lugar, desde plazas hasta aeropuertos. Sin embargo, es importante tomar conciencia de los riesgos que representan este tipo de conexiones para la seguridad de la información.

De acuerdo a los descubrimientos de Online Security Brand Tracker, un proyecto global de investigación encargado por ESET y desarrollado por InSites Consulting entre Abril y Mayo de este año, casi la mitad de los usuarios de Internet alrededor del mundo se conectan a Internet por medio de dispositivos portátiles. Las notebooks son las más populares, con los 41% de los resultados, seguidas en segundo lugar por las netbooks (3%). Completan el podio de utilización los smartphones (2%) y las tablets (1%).

“Utilizar una conexión gratis en un lugar que no frecuentamos, como un aeropuerto, puede parecer un modo eficaz de resolver tareas diarias cuando contamos con poco tiempo para buscar alternativas más seguras. Sin embargo, puede tener un alto costo: las credenciales de acceso y el tráfico de la red puede ser espiado y capturado y la información que está siendo transmitida, robada”, aseguró Cameron Camp.

Entre las amenazas informáticas que puede propagarse por medio de una conexión Wi-Fi podemos mencionar:

• Sniffing: Software o hardware que puede capturar y guardar el tráfico de una red.
• Fuga de información: los cibercriminales pueden modificar el tráfico de la red de modo de obtener datos confidenciales, como credenciales bancarias.
• Interceptación de accesos por medio de una red gemela: configuración de redes para simular una conexión Wi-Fi segura.
• Intentos de ataque 0-day a sistemas operativos y aplicaciones: ataques a través de exploits previamente desconocidos.

Resulta importante ser especialmente precavido cuando se trata de una red inalámbrica cuyo nombre no reconoce o se asemeja cercanamente al de una oficial. Lo mismo ocurre en aquellos casos de redes donde no es necesaria una contraseña para lograr el acceso.

“El truco ocurre por medio de una tecnología proxy, que intercepta captura y almacena una copia de las comunicaciones Wi-Fi en el equipo del ciberatacante, enviando luego la información a la red inalámbrica correcta. Esto ralentizará el tráfico del equipo levemente, pero en el caso de conexiones muy congestionadas es difícil saber si estamos siendo víctimas de un ataque o simplemente hay demasiados usuarios conectados al mismo tiempo, agregó Cameron Camp.

Por otro lado, es fundamental asegurarse que el envío de datos se realice por medio de conexiones de protocolo seguro como https. También es recomendable utilizar una red privada virtual (VPN, del inglés Virtual Private Network) de modo que los datos circulen de manera cifrada y el atacante no pueda tener acceso a los mismos.


LA IGLESIA Y LA MISIÓN

  
En el mes de Octubre celebramos la fiesta de Santa Teresita y el Mes de las Misiones, por ser ella, junto a San Francisco Javier, Patrona de las Misiones. La Misión es parte central en la vida de la Iglesia, es más, ella existe para evangelizar. La razón última de la Misión está en la intimidad de Dios: “que tanto amó al mundo que le envío a su Hijo, no para condenarlo sino para salvarlo” (Jn. 3, 16).
  
Por Mons. José María Arancedo
  
El mismo Dios de la creación es el Dios de la misión. Jesucristo será, por ello, el primer misionero, y la Iglesia, nosotros, los continuadores de su misión. El nivel apostólico de la Iglesia, es decir, su fidelidad al mandato de Jesucristo, se verifica en su espíritu misionero. ¡Qué importante que revisemos en este mes la dimensión misionera de nuestra vida cristiana!

¿Quién es un misionero? Para ello debemos partir del Evangelio donde encontraremos la fuente y la respuesta a esta pregunta. No se trata de una tarea que nosotros decidimos y manejamos, en una suerte de mercado libre de predicadores. Para el Evangelio la Misión tiene una única fuente que es Jesucristo, y el misionero es alguien que necesita ser enviado. Así, san Pablo, nos dice: “cómo van a creer si nadie les predica, y cómo van a predicar si nadie los envía” (Rom. 10, 14).

Este texto nos permite conocer la realidad y la dinámica de la misión, es decir, por un lado la importancia de la predicación para despertar la fe y, por otro, la necesidad de ser enviados. Esto nos habla de la Iglesia, que es la comunidad fundada por Jesucristo y a quién hoy, en la persona de los apóstoles y sus sucesores, les ha dejado esta misión.

¿Cómo es un misionero? Ante todo es una persona que ha escuchado la Palabra del Evangelio y se ha convertido a ella, es decir, ha hecho de su vida un testimonio vivo de lo que ha creído. Es un testigo de lo que ha creído y lo trasmite, san Juan decía: “Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes, para que vivan en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo” (1 Jn. 1, 3).

Esto significa que lo primero en el misionero es la intimidad de vida con aquello que predica. ¿Y qué predica? Esto es lo importante, no predica una doctrina más sino la Vida de una Persona, de Jesucristo. El misionero es un amigo íntimo y personal de Jesucristo, ante todo es un discípulo.

¿Cuál es la finalidad de la misión? La finalidad es presentar a Jesucristo a nuestros hermanos, para quienes él ha venido, y el primer signo de la misión es la comunión con la Iglesia. Esto es lo que nos decía san Juan, les predicamos el Evangelio para que ustedes: “vivan en comunión con nosotros”, y esta comunión ya “es con el Padre y con su Hijo Jesucristo”. La misión, por lo mismo, no puede estar desconectada de la vida de la Iglesia, tanto en el envío de los misioneros como en la comunión a la que la misión se ordena.

La fuerza de las primeras comunidades cristianas que conocían esta dinámica del Evangelio se manifestaba, precisamente, en la existencia de comunidades vivas que eran abiertas y receptivas de nuevos hermanos. Ser comunidades misioneras es un desafío actual para la Iglesia.

Reciban de su Obispo en este Mes de la Misión junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor que vino “para que el mundo tenga Vida”.

Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz



jueves, 6 de octubre de 2011

HOMOSEXUALES: ¿QUÉ DICE LA BIBLIA EN VERDAD?

Es muy grave y es nuestro deber hacer conocer la verdad a la opinión pública, aportando LA LUZ que ofrecen la Sagradas Escrituras al respecto.

El pasado domingo 25, se transmitió en un programa de TV, que va por Telefe a las 22 hs., algo que llamó poderosamente nuestra atención. En el capítulo del día de la tira, que cuenta con excelentes actrices y actores, se desarrolló la temática de una pareja de mujeres lesbianas, una de ellas con un hijo joven que desconoce y luego rechaza con insultos la relación afectiva de su madre.

Llamó nuestra atención que el protagonista tomó la excelente decisión de consultar con su pastor (un cura católico en la ficción), ACERCA DE LO QUE DICE LA BIBLIA sobre la homosexualidad. Nos pareció una BUENA DECISIÓN! Estamos absolutamente seguros que la Argentina alcanzará su transformación y destino de grandeza si se vuelve a Dios, Y ADOPTA LA BIBLIA, LA PALABRA DE DIOS, como su eje de guía y dirección.

¡GRAN SORPRESA!

Ahora bien, no fue poca nuestra sorpresa, cuando en aquella ficción, el actor que representa al cura, afirma conceptos como “en la Biblia la homosexualidad se asocia al abuso, la violación de menores o la prostitución…”. O luego agrega que: “respecto a una relación homosexual adulta, acordada, de cara a la sociedad, LA BIBLIA NO DICE NADA como no dice nada de mascar chicle, viajar en avión, o el descenso de River… son cosas que antes no pasaban”.

Frente a la pregunta si en La Biblia no está prohibida la homosexualidad, la respuesta fue: “es una cosa de otra época; es como si ahora dijésemos que la Biblia prohíbe comer con los egipcios, tatuarse o jugar los sábados. Lo importante es el contexto…”.

También el actor menciona, a nombre de la Biblia, “que SÓLO HAY DOS POSIBILIDADES, CONDENAR O ENTENDER…”. Posteriormente, el protagonista del ciclo televisivo, afirmó “que La Biblia APRUEBA la homosexualidad y hasta que LA BIBLIA LO RECOMIENDA”. ESO NO LO DICE LA BIBLIA.

Aquí nuestra sorpresa se tornó en PREOCUPACIÓN. El pueblo argentino es inteligente, racional, critico.

NO ES SERIO, afirmar LO QUE NO ES, y pretender que todos lo acepten. Es decir, hacer decir a la BIBLIA, AQUELLO QUE LA BIBLIA NO DICE, o peor aún, tergiversar fuertemente sus conceptos, ES GRAVE.

Como afirmamos, CONSULTAR A LA BIBLIA ES EL CAMINO QUE CREEMOS, LLEVARÁ A NUESTRA NACIÓN A SU GRANDEZA, Y A LA FELICIDAD DEL PUEBLO. Pero es INDISPENSABLE que realmente todos sepan lo que la BIBLIA dice en verdad.

LO QUE SÍ DICE LA BIBLIA ACERCA DE LA HOMOSEXUALIDAD

En primer lugar, lo más importante. Jesús amó TANTO a los homosexuales, que dio su propia vida en amor por ellos. Exactamente igual que por los heterosexuales. Cualquier condena o discriminación hacia hombre o mujer no responde al carácter de Jesús.

En segundo lugar, dice la Biblia que Dios creó al Hombre y a la Mujer, “Varón y Hembra los creó”. Así fue el plan de Dios, distinguir entre dos géneros, masculino y femenino. Cuando Dios pensó en el matrimonio, continuó desarrollando el mismo concepto: “dejará el Hombre a su Padre y a su Madre, y se unirá a su Mujer, y serán UNA SOLA CARNE, hombre y mujer”.

Cuando Dios hace referencia a la conducta homosexual dice que tanto hombres como mujeres “cambiaron las relaciones naturales con personas del otro sexo para entregarse a pasiones… entre personas del mismo sexo…” cambiando así la verdad de Dios por la mentira, lo que Dios explícitamente desaprueba. (Rom 1:26,27; 1° Cor 6:9-11; Ef 4:17-19).

¡De ninguna manera LA BIBLIA aprueba la conducta homosexual!

Haber mencionado a la Biblia, y haber tergiversado tanto su contenido, no nos parece BIEN. Nuevamente, ES MUY GRAVE. Y ES NUESTRO DEBER HACER CONOCER LA VERDAD A LA OPINIÓN PÚBLICA, aportando LA LUZ que ofrecen la Sagradas Escrituras al respecto.

En el MES DE LA BIBLIA, desde ACIERA hacemos un llamado al Pueblo de la Nación Argentina: “si nos arrepentimos de nuestros pecados, oramos y buscamos su rostro, entonces Dios oirá desde los cielos, perdonará nuestros pecados y sanará nuestra Tierra”. (1era. Crónicas 7:14).

Consejo Directivo de ACIERA
Bs. As., 28/09/2011
Tel: (011) 4521-0404 / 15-5598-3246



sábado, 1 de octubre de 2011

18 DE MAYO: MARCHA DE LOS ESCARPINES EN CÓRDOBA

Desde UNIVERSITARIOS POR LA VIDA hacemos nuestra 3º invitación en el año 2011 (Año de la Vida) a todas aquellas personas de buena voluntad que quieran dar testimonio de vida frente a la Legislatura Provincial en el rezo del rosario – “Marcha de los Escarpines” el miércoles 18 de Mayo a las 18:30 hs (nuevo horario que mantendremos hasta el mes de Septiembre)


Jóvenes, niños y adultos, estudiantes y profesores, sacerdotes, familias, trabajadores… como cristianos tenemos el deber de manifestarnos en defensa de la vida y velar por la vida naciente.


Tendremos muchos motivos para hacerlo, pero tal vez se puedan resumir en tan solo una palabra: AMOR…


…por amor Nuestro Señor Jesucristo que derramó toda su sangre en la cruz por cada uno de nosotros, “ámense los unos a los otros como yo los he amado” ha sido su enseñanza.


…Cristo derramó toda su sangre por aquellos niños que hoy, mediante un proyecto de ley (que se discutirá en el congreso durante el mes de Junio próximo) se quiere legalizar sus asesinatos antes de que puedan nacer…


…por amor nos unamos en oración. Velemos por las almas de aquellos niños por nacer.


No queremos que en nuestro país de apruebe el genocidio más grande de la historia: el asesinato de los niños por nacer, las personas más inocentes e indefensas, que Cristo tanto amó y dio la vida por cada una de ellas.


Digámosles a los legisladores que tienen una oportunidad inmejorable, el enorme privilegio de que, con un voto, pueden salvar la vida de millones de niños, las personas más queridas por Cristo.


Los invitamos a la Marcha de los Escarpines – Mayo de 2011.


MIÉRCOLES 18/05 Frente a la Legislatura Provincial (Obispo Trejo y Dean Funes) - PROV. DE CÓRDOBA a las 18:30 hs (hasta el mes de septiembre mantendremos este nuevo horario)


ROSARIO POR LA VIDA
"tan solo una hora de tu mes, puede salvar un bebé para toda la vida”




…Digámosle SÍ a la vida, desde la concepción.
la Vida del bebé,
la vida de la mamá,
la vida de todos!!!


Seamos la voz de aquellos que no la tienen. Seamos los defensores armados, de la Verdad desarmada… Organizan y adhieren:


Red de Universitarios por la Vida-Córdoba. Agrupación universitaria católica “Padre Leonardo Castellani”; Fundación 25 de marzo; Grupo Universitario Dominico “Beato Pier Giorgio Frassati”; Jóvenes de la Legión de Cristo Rey; Grupo Juvenil de los Padres Carmelitas; Jóvenes Autoconvocados por la VIDA; Diario 7.


Provincias en donde se realiza la "Marcha de los Escarpines":
Buenos Aires - Frente al Congreso Nacional
San Luis, Neuquén y Córdoba - Frente a sus respectivas legislaturas


Participe de la marcha concurriendo y/o adhiriéndose: marchadelosescarpinescordoba@gmail.com universitariosporlavidacba@gmail.com