martes, 3 de noviembre de 2020

RELIQUIAS DE SAN PADRE PIO (PARTE 2)

Continuando con una publicación anterior, aquí hay fotos de algunas reliquias más de San Padre Pío, esta vez de la ciudad donde nació, Pietrelcina. 

Por Gregory Dipippo


Después de su ordenación sacerdotal en 1910, debido a su mala salud, vivió aquí con su familia hasta 1916, cuando fue trasladado a San Giovanni Rotondo. Su familia vivía en una colección de habitaciones en las que su familia no estaba directamente unida entre sí como parte de la misma casa; su propia habitación estaba en este edificio, al otro lado de una calle muy estrecha frente a la cual estaba la casa de sus padres.


La habitación donde rezó y durmió en esta primera etapa de su vida como sacerdote.


La pila bautismal de la pequeña iglesia dedicada a Santa Ana, en la que fue bautizado y más tarde sirvió a menudo misa.



Del museo de la cercana iglesia de la Sagrada Familia: como todos los buenos hijos de San Francisco, el Padre Pío entendió muy bien que la pobreza de los religiosos no se practica mejorando la casa de Dios o el culto de Dios, y así, por supuesto, no dudó en usar las vestimentas litúrgicas adecuadas. 


Un paño que usó para limpiar la sangre de los Estigmas en sus pies.


Misal para los fieles con los propios santos de la Orden Capuchina.


Uno de sus hábitos.





Otro hábito, (no es en realidad azul, está distorsionado por mi cámara).


Pieza de un altar de madera en el que el Padre Pío solía celebrar la Misa.


Varios de los guantes que usó a lo largo de los años para cubrir los Estigmas.



Madera del olmo en Piana Romana bajo el cual el Padre Pío estaba sentado cuando recibió por primera vez los Estigmas de manera invisible el 7 de septiembre de 1910.


Piezas de la tumba en la que originalmente se colocó el cuerpo del P. Pio, hasta que sus reliquias fueron exhumadas el 2 de marzo de 2008.


Varios elementos para decir misa.




New Liturgical Movement




LO QUE VIENE: LA IGLESIA SUBTERRÁNEA

Esa iglesia pequeña y casi invisible, sufrida y hasta perseguida es donde se conserva la verdadera fe y es la Esposa Inmaculada del Cordero. La otra, la iglesia de los obispos, de los templos y del tutti frutti es la que Meinvielle llamaba iglesia de la publicidad y que, al decir de Viganò, se ha sobrepuesto a la iglesia verdadera. Creo que hacia eso vamos, al menos en Argentina.

Hace exactamente dos años, me reuní con un grupo de buenos amigos. Allí nos preguntamos sobre cómo veíamos el futuro de la iglesia. Mi opinión en ese momento fue que el estado de descomposición de la fe promovido por el Papa Francisco y secundado por la enorme mayoría de los obispos, provocaría que muchos sacerdotes fueran exonerados de sus parroquias y labores pastorales y suspendidas sus licencias puesto que se resistirían a acatar la nueva doctrina pretendidamente católica. Esto provocaría la aparición de una suerte de “parroquias” o “comunidades” organizadas por los católicos laicos en torno a esos sacerdotes fieles, y desligadas del obispo, y serían ellas las que mantendrían la fe. La Iglesia oficial poseería los edificios, y la pompa y circunstancia, mientras que una iglesia subterránea y clandestina mantendría la fe de los apóstoles. 

Alguien del grupo me objetó con razón que la iglesia siempre se construye en torno a una jerarquía, y que no sería propio de la iglesia católica estar asentada solamente sobre sacerdotes y fieles, sin obispos. Y me pareció que tenía razón.

Sin embargo, habiendo pasado apenas dos años esa conversación, creo que la razón la tenía yo. Y lo creo por las circunstancias que estamos viviendo y quien ha venido a expresar mi idea mucho mejor que yo es el arzobispo Viganò en su su conferencia del 26 de octubre. A la iglesia subterránea, que es ese resto fiel o pusillus grex, se superpone una jerarquía traidora y cismática.

Esa iglesia pequeña y casi invisible, sufrida y hasta perseguida es donde se conserva la verdadera fe y es la Esposa Inmaculada del Cordero. La otra, la iglesia de los obispos, de los templos y del tutti frutti es la que Meinvielle llamaba iglesia de la publicidad y que, al decir de Viganò, se ha sobrepuesto a la iglesia verdadera. Creo que hacia eso vamos, al menos en Argentina.

Es posible que en otros países la situación sea distinta. Estados Unidos, por ejemplo, tiene un laicado tradicionalista y conservador mucho más fuerte, organizado y poderoso que el que poseen los países hispanos. En Europa el movimiento tradicionalista es también relativamente fuerte y numeroso. Lo que nos llevamos la peor parte somos los hispanos y, de entre ellos, los argentinos.

La iglesia en nuestro país está perdida, al menos para las próximas décadas. Bergoglio se dedicó a destruirla con un plan sistemático. Y lo logró. Durante su pontificado colonizó el episcopado argentino con nuevos obispos, en una cantidad inusitada e injustificada —por ejemplo, diócesis pequeñas con obispos auxiliares—, y todos ellos poseedores de las mismas características: sin formación (generalmente apenas la básica del seminario o, en el peor de los casos, con alguna licenciatura en “teología pastoral” conseguida en la UCA), progresistas berretas, puramente pastoralistas, obsecuentes y sumisos a Bergoglio, ignorantes absolutos de la tradición litúrgica y teológica de la iglesia y, en general, vulgares y zafios. El paradigma es Mons. Chino Mañarro, a quien le dedicamos algunas entradas (aquí y aquí).

Paralelamente, se dedicó a neutralizar de la peor forma y sin ahorrar humillaciones a los obispos que por un motivo u otro tenía en la mira, y que en general eran de tendencia conservadora: Zecca, Sarlinga y Martínez. Esperó ansioso la jubilación de otros como Aguer o Marino, y se aprovechó del ánimo vil y rastrero de otro, como el caso de Mons. Taussig, que pasará a ser uno de los pocos obispos argentinos que gozará de la damnatio memoriae de toda su diócesis.

Justamente, lo ocurrido en los últimos meses con la nominación de Mons. Barba en San Luis y la previsible liquidación del pequeño seminario conservador de esa diócesis y el exterminio del seminario de San Rafael por parte de Mons. Taussig, siguiendo órdenes vaticanas, indican claramente que Bergoglio quiere tierra arrasada en su propio país. La situación de la iglesia argentina es irremontable, y lo será en las próximas tres décadas, por más bueno que sea el Papa que suceda a Francisco.

Sin embargo, en Argentina hay muchos sacerdotes buenos, piadosos y católicos, y con verdadero celo por la salvación de las almas. Ellos ya están siendo perseguidos por sus obispos; yo conozco a varios, aún cuando no me precio de frecuentar ambientes clericales, y su número aumentará con el paso del tiempo.

Las medidas draconianas impuestas por el gobierno argentino en razón de la famosa pandemia y dócilmente aceptadas por los obispos, ha sacado a la luz a muchos de esos buenos curitas que se han resistido, por ejemplo, a dar la comunión en la mano o a dejar de celebrar la misa para sus fieles. Y como nos dice el Señor en el evangelio, “las ovejas conocen la voz del pastor”, y están siendo esas ovejas las dan cobijo a sus pastores aporreados por los báculos episcopales.

Los datos que se están manejando en la mayor parte de las diócesis argentinas son escalofriantes: aún cuando los oficios religiosos ya están autorizados con un aforo limitado, lo cierto es que nadie va a misa. El cupo de treinta personas rara vez se alcanza, y los curas no saben ya qué imaginar para acercarle a sus fieles el número de sus cuentas bancarias para implorar una limosna. Y el motivo por el que la gente dejó de ir a misa no es el temor a una peste

Es que se tomaron muy en serio lo que los obispos se cansaron de decirle: no hay obligación de cumplir con el precepto, celebren Semana Santa en su casa, comulguen espiritualmente ya que es lo mismo que comulgar sacramentalmente y, si quieren recibir la comunión, lo deben hacer en la mano. La gente se acostumbró a “ir a misa” por televisión, a la hora que les conviene, y cómodamente sentados en su sofá.

Y aquellos que no se conformaron con el abandono al que fueron arrojados, se buscaron sacerdotes que celebraran en secreto en casas de familia, que dieran la comunión en la boca y que continuaran administrando los sacramentos. Y otros, poblaron las capillas de la FSSPX.

Yo estimo que esto no es más que el comienzo de un movimiento que se acelerará en los próximos meses: crecimiento de las comunidades tradicionalistas, mayor presión y persecución por parte de los obispos a los sacerdotes considerados críticos a la nueva iglesia francisquista y, consecuentemente, surgimiento de comunidades de fieles en torno a estos sacerdotes perseguidos que, fuera de toda jurisdicción episcopal, se preocupan de administrar los sacramentos y mantener viva la llama de la fe.

Haciendo un ejercicio de imaginación, podríamos pensar que el sostén episcopal que falta a esta iglesia subterránea puede que sea dado por un grupo pequeñísimo de obispos que se animen a dar un paso análogo. Mons. Viganò ya lo dio, y quizás pronto deba darlo Mons. Schneider. Y, ¿quién dice?, por qué no lo darían otros obispos de los tantos que han sido humillados y depuestos por Bergoglio.

Justo es decirlo: estoy describiendo un camino paralelo al que hizo Mons. Marcel Lefebvre a comienzos de los ’70. Y es necesario reconocer, como lo hace Mons. Viganò, que tenía razón. Lefebvre vio con décadas de anticipación lo que ocurriría, y se animó a decirlo y a actuar en consecuencia. Él, los sacerdotes y los fieles que lo siguieron fueron expuestos sistemáticamente al ludibrio público una y otra vez, de todos las maneras posibles, y hasta fueron vergonzosa e infamemente excomulgados por Juan Pablo II. Ahora vemos que tenían razón.



Wanderer




LA JUSTICIA BRASILERA PROHÍBE A ONG ABORTISTA USAR EL NOMBRE "CATÓLICAS"

La Justicia paulista que consideró incompatible la denominación “Católicas por el derecho a decidir” con los valores y principios de la Iglesia católica.

La ONG abortista autodenominada “Católicas por el derecho a decidir” ya no podrá utilizar el término “católicas” en su nombre.

La determinación la tomó la Justicia de São Paulo, que consideró que dicha asociación es incompatible con los valores y principios morales de la Iglesia Católica.

La decisión provino de la Sala II de Derecho Privado de la Corte de Justicia de São Paulo, que aceptó la solicitud de la Asociación de Fe y Cultura Centro Don Bosco, que defendió que el uso del término “católicas” como lo usa esta ONG es ilegal y abusivo, ya que la organización abortista, “con el pretexto de defender los 'derechos reproductivos de la mujer'”, practica “auténtica promoción de conductas que no son más que el 'homicidio de bebés en el vientre materno'”.

La decisión del Juzgado de São Paulo se publicó el martes 27 de octubre y sirve de recurso de apelación a la decisión del juzgado de primera instancia, que había desestimado la acción por infundada por considerar que sólo una autoridad eclesiástica competente podía hacer este tipo de solicitud, pero el Centro Don Bosco apeló alegando que tiene legitimidad para solicitar la eliminación de la expresión “católicas”.

El relator del recurso, el juez José Carlos Ferreira Alves, señaló en su voto que la acción concreta y el propósito de 'Católicas por el Derecho a Decidir' revela una “incompatibilidad pública, notoria, total y absoluta con los valores más caros adoptados por la asociación de autores y por la Iglesia Católica de manera general y universal”.

Según el juez, “en la defensa del derecho a decidir sobre el aborto, que la Iglesia condena clara y severamente, existe una clara distorsión e incompatibilidad del nombre utilizado en relación con los fines y la acción concreta de la asociación, que atenta directamente contra la moral y las buenas costumbres, además de matar los bienes y los intereses públicos”

Además, el juez manifestó que “la libertad de expresión no se verá comprometida en lo más mínimo (no es el caso), y la asociación solicitada podrá defender sus valores e ideas (incluido el aborto) como lo considere oportuno, siempre que utilice un nombre coherente, sin presentarse con el nombre de otra institución que adopta públicamente y notoriamente flagrantemente valores opuestos”.

El Centro Don Bosco realizó un vivo para atender la decisión judicial con su presidente, Pedro Affonseca, Lucas Henrique, miembro de la misma institución, y el diputado federal católico Chris Tonietto, vinculado a la asociación.

Según explicó Chris Tonietto, quien es abogado y colaboró ​​con la acción, se consideró “ese nombre [Católicas por el Derecho a Decidir] es subversivo porque pervierte el sentido del propio catolicismo, por eso decimos que ellos produjeron la confusión”.

“Cualquiera que sea católico y honre su bautismo no solo debe tener observancia, sino también cumplir los preceptos de la Iglesia, los mandamientos de la Iglesia, debe abrazar y vivir su fe en su totalidad, en su totalidad. No podemos decir como esto seguirá”, señaló.

Además, agregó que “hay una sana doctrina que hay que cumplir muy bien e incluso ganar eco en nuestra vida. No puedo decir que soy católico y mis actitudes no denotan mi catolicidad ”.

En este sentido, reforzó que "esa organización siempre ha actuado para producir confusión, tanto es así que el nombre 'Católicas por el derecho a decidir', sin duda se utilizó de forma abusiva e indebida".

La ONG “Católicas por el Derecho a Decidir” es una organización fundada en 1973 en los Estados Unidos y expandida en América Latina, especialmente en la década de 1990, habiéndose establecido en Brasil en 1993.

En los últimos años, esta organización que se autodenomina "Católica" ha invertido millones de dólares para promover la legalización del aborto en América Latina.

Además, declaró que "tomará las medidas oportunas luego de recibir la orden judicial".


Gaudium Press



lunes, 2 de noviembre de 2020

MONSEÑOR MARCEL LEFEBVRE: CONSTRUIR, NO DESTRUIR (CAPÍTULO XXIII)

Han transcurrido veinte años y bien se podría pensar que las reacciones provocadas por las reformas conciliares estarían acalladas, que los católicos harían su duelo de la religión en que habían sido criados y que los más jóvenes, no habiéndola conocido, abrazarían la nueva religión. Esa es por lo menos la apuesta hecha por los modernistas. 

Estos no se sorprendían demasiado de las agitaciones provocadas pues se sentían muy seguros de sí mismos en los primeros tiempos. Posteriormente estuvieron menos seguros: las concesiones múltiples y esenciales hechas al espíritu del mundo no daban los resultados esperados, nadie quería ser sacerdote del nuevo culto. Los fieles se alejaban de la práctica religiosa, la Iglesia que quería ser la Iglesia de los pobres se convertía en una Iglesia pobre obligada a recurrir a la publicidad para obtener el dinero necesario al culto y obligada a vender sus inmuebles.

Durante todo este tiempo, la fidelidad a la tradición se manifestaba en todos los países cristianos y especialmente en Francia, en Suiza, en los Estados Unidos, en América Latina. El artesano de la nueva misa, monseñor Annibale Bugnini, tuvo que reconocer él mismo esta resistencia mundial en su libro póstumo 18, y ésta es una resistencia que no cesa de crecer, de organizarse, de atraer cada vez más gente.

No, el movimiento "tradicionalista" no está "perdiendo velocidad" como escriben de cuando en cuando los periodistas progresistas para tranquilizarse.

¿Dónde hay tanta gente que asista a misa como en Saint-Nicolas-du-Chardonnet? ¿Y dónde hay tantas misas, tantas bendiciones del Santo Sacramento, tantos hermosos oficios? La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X cuenta en el mundo con setenta casas, cada una de las cuales tiene por lo menos un sacerdote, con iglesias como la de Bruselas, como la que últimamente compramos en Londres, como la que pusieron a nuestra disposición en Marsella; cuenta con escuelas, cuatro seminarios.

Nuevos establecimientos se inauguran y se multiplican. Las comunidades de religiosos y de religiosas creadas desde unos quince años atrás que se atienen estrictamente a las reglas de las órdenes correspondientes, rebosan de vocaciones y, en efecto, hay que ampliar constantemente los locales, construir nuevos edificios. La generosidad de los católicos fieles no deja de maravillarme, especialmente en Francia.

Los monasterios son centros de irradiación y allí acuden multitudes, a veces desde muy lejos; jóvenes extraviados por las ilusorias seducciones del placer y por la evasión en todas sus formas encuentran allí su camino de Damasco. Tendría que citar los lugares en que se conserva la verdadera fe católica y que atraen por esa razón: Le Barroux, Flavigny-surOzerain, La Haye-aux-Bonshom-mes, los benedictinos de Ales, de Lamairé, las hermanas de Fanjeaux, de Brignoles, de Pontcalec, las comunidades como la del padre Lecareux...

Como viajo mucho, veo en todas partes la mano de Jesucristo que bendice a su Iglesia. En México el pueblo expulsó de las iglesias al clero reformador conquistado por la presunta teología de la liberación, clero que quería quitar las imágenes de los santos en las iglesias. "Los que se irán serán ustedes, no las imágenes."

Las condiciones políticas nos impidieron fundar una casa en México pero tenemos un centro instalado en El Paso, en la frontera de los Estados Unidos, que resplandece con la presencia de sacerdotes fieles. Los pobladores les ofrecen fiestas y sus iglesias. Llamado por la población, yo mismo hube de administrar allí dos mil quinientas confirmaciones.

En los Estados Unidos, jóvenes matrimonios cargados de hijos acuden a los padres de la Fraternidad. En 1982 ordené en ese país a los tres primeros sacerdotes formados enteramente en nuestros seminarios. Los grupos tradicionales se multiplican en tanto que las parroquias se degradan. Irlanda, que al comienzo se mostró refractaria a las novedades, llevó a cabo su reforma en 1980: los altares fueron arrojados a los ríos o reutilizados como materiales de construcción. Simultáneamente se formaban grupos tradicionalistas en Dublín y en Belfast. En el Brasil, en la diócesis de Campos a la que ya me referí, la población permaneció estrechamente apretada alrededor de los sacerdotes alejados de sus parroquias por el nuevo obispo. Manifestaciones de cinco a diez mil personas recorrieron las calles.

De manera que estamos en el buen camino; allí están las pruebas, y el árbol se conoce por sus frutos. Lo que realizaron los clérigos y los laicos a pesar de la persecución del clero liberal — pues, como decía Louis Veuillot, "No hay peor sectario que un liberal" — es casi milagroso.

No os dejéis engañar, queridos lectores, por el uso del término "tradicionalista" que se trata de emplear en mal sentido. En cierto modo se trata de un pleonasmo, pues no veo qué cosa puede ser un católico que no sea tradicionalista. La Iglesia es una tradición, como creo haberlo demostrado ampliamente en este libro. Nosotros, los católicos, somos una tradición. También se habla de "integrismo"; si se entiende por esa expresión el respeto a la integridad del dogma, del catecismo, de la moral cristiana, del santo sacrificio de la misa, entonces, sí, somos integristas. Pero tampoco veo cómo un católico puede no ser integrista en este sentido.

Se dice también que mi obra desaparecerá conmigo porque no habrá obispos que me reemplacen.. Estoy seguro de lo contrario; sobre esto no tengo ninguna inquietud. Puedo morir mañana y el buen Dios tiene todas las soluciones. Sé que en el mundo se encontrarán suficientes obispos para ordenar a nuestros seminaristas. Aun cuando hoy uno u otro de los obispos permanezca callado, recibirá del Espíritu Santo el coraje para manifestarse a su vez. Si mi obra es de Dios, El sabrá conservarla y hacerla servir para bien de la Iglesia. Nuestro Señor nos lo prometió: las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.

Por eso me obstino, y si se quiere conocer el motivo profundo de esa obstinación, helo aquí. En la hora de mi muerte, cuando Nuestro Señor me pregunte: "¿Qué has hecho de tu episcopado, qué has hecho de tu gracia episcopal y sacerdotal?", no quiero oír de su boca estas terribles palabras "Has contribuido a destruir mi Iglesia con los demás".


18 La Reforma litúrgica, Edizioni Liturgiche, Roma




LA ABADÍA DE SAN ANTIMO (PARTE 2)

En la primera parte de la visita a la abadía de San Antimo en Toscana, se ha mostrado el exterior de la iglesia, así que hoy continuamos con el interior. 

Por Gregory Dipippo


Como se ha mencionado en el post anterior, el exterior de la iglesia está decorado con una serie de esculturas de animales (zoomorfos), que representan los peligros del mundo, mientras que los capiteles esculpidos del interior están más decorados con motivos vegetales (fitomorfos), representando a la Iglesia como jardín y lugar de refugio. Esto es particularmente notable dentro de la nave central.


La iglesia contiene un capitel de pisos, el segundo desde la parte posterior del lado derecho, que representa la historia del  episodio del libro de Daniel conocido como “Bel y el Dragón” (capítulo decimocuarto y último de la Vulgata). Daniel en el centro, rodeado de leones, levanta las manos en un gesto muy parecido al del sacerdote en la Misa durante el Padre Nuestro; el ángel, inmediatamente a la derecha, es el diácono, y el profeta Habacuc, sosteniendo su canasta de comida bajo un velo, es el subdiácono que sostiene la patena. El escultor románico anónimo que hizo este capitel en la segunda mitad del siglo XII es conocido como el Maestro de Cabestany, llamado así en un pequeño pueblo cercano a Perpignan, Francia, donde hizo un tímpano esculpido de particular belleza sobre la puerta de una de las Iglesias. Se le han atribuido más de 100 piezas a él y a su taller, en una amplia gama de lugares del sur de Francia y norte de España. La presencia de tres de sus piezas en Toscana sugiere que pudo haber viajado como peregrino a Roma, y haber financiado el viaje realizando esculturas en varias paradas a lo largo del camino. En su tiempo, San Antimo fue una abadía territorial muy rica e importante que gobernó una gran parte de la Toscana, plenamente capaz de pagarle un buen precio por su trabajo, así como una parada popular para los peregrinos en la vía Francigena.




Como muchas iglesias del período románico, el edificio se diseñó pensando en los peregrinos, creando un itinerario a seguir que subía por la nave norte, a través del deambulatorio (detrás del santuario principal), hasta la cripta debajo del altar mayor, bajando el pasillo sur, y en la nave. Por lo tanto, también se incluyen algunos zoomorfos en el interior, especialmente en el lado norte, que representa el mundo peligroso por el que transita el peregrino para llegar al jardín de la iglesia. Aquí vemos osos ...


y un centauro con algún otro monstruo.


Cerca del altar mayor se colocan carneros, que en referencia al episodio bíblico del Sacrificio se toma como símbolo del sacrificio eucarístico. (Estos también están en el lado norte).


Una inscripción tallada en las piedras de un pilar junto al altar.



El altar visto desde atrás; por supuesto, cuando la iglesia se construyó originalmente, seguramente estaría cubierta con un baldaquino y separada de la nave por una mampara.


No queda casi nada de los frescos que seguramente habrían cubierto la mayor parte de las paredes, salvo este par de imágenes del mártir Sebastián y un santo Papa, posiblemente Fabián, con quien tradicionalmente comparte su festividad el 20 de enero. Esta se encuentra en el deambulatorio, que también contiene un par de capillas laterales.



La vista por el pasillo sur al acercarse a la entrada a la cripta, que desde este punto de vista queda a la derecha, inmediatamente después del pilar. (La cripta en sí es pequeña y no muy interesante).


Mirando hacia el santuario principal después de salir de la cripta.


Por supuesto, esta vista no sería la que vieron originalmente los peregrinos, ya que el coro estaría separado de la nave por una mampara.


Una vista de la galería superior: La parte de esta galería en la parte posterior de la iglesia a la derecha (sobre el capitel del Maestro de Cabestany) fue cerrada y convertida en apartamentos después de que la abadía fuera suprimida a mediados del siglo XV y su propiedad entregada a la diócesis de Pienza. Los obispos de Pienza utilizaron estos apartamentos como pabellón de caza y, dado que la iglesia se entregó al uso secular, nunca se actualizó estilísticamente.


Regreso al ambulatorio.










Este capitel está enfrente del que se ve arriba con carneros; el águila puede tomarse aquí como símbolo de San Juan Evangelista.



Pila de agua bendita formada por dos capiteles.


Estos dos leones fueron probablemente originalmente "estilóforos", es decir, colocados en el exterior de la iglesia a ambos lados de la puerta como soportes para columnas, que a su vez habrían sostenido un pequeño porche.









HOMOSEXUALES CASTOS DEPLORAN LO DICHO POR BERGOGLIO

Los católicos atraídos por el mismo sexo que viven en castidad, se sienten traicionados por el papa Francisco y le instan a arrepentirse.

Tras el pronunciamiento del papa Francisco en un documental recién estrenado que pide la legalización de las uniones civiles entre homosexuales, los católicos castos atraídos por el mismo sexo están luchando por encontrar las palabras adecuadas para expresar el sentimiento de traición e indignación que están experimentando ahora.

“La mayoría de nosotros estamos deprimidos y humillados por él”, dijo Jeremy Schwab, hablando en nombre de muchos católicos castos atraídos por el mismo sexo (SSA)

Después de dejar la homosexualidad y volver a su fe católica, Schwab fundó Joel 2:25 Internacional, un ministerio cristiano que apoya a hombres, mujeres, jóvenes y familias afectadas por la SSA.
“Es posible que (Francisco) como individuo sea hereje y tome esas posturas, pero no puede cambiar la enseñanza de la Iglesia. Sigue siendo emocionalmente traumático para todos nosotros.
Antes de ser católico, había estudiado la historia y sabía de los escándalos de los Papas medievales y de los peores pecadores en la historia de la Iglesia. Nada de eso me perturba como lo hace este papa”.
“Mi primer pensamiento al leer las palabras del papa Francisco fue, ‘¡Oh, no!'” dijo Paul Darrow. 

Darrow es uno de los tres católicos con SSA que viven en castidad que aparecen en la película Desire of the Everlasting Hills (Deseo de las Colinas Eternas), producida por el Apostolado del Coraje (Courage)
“Sí, sólo estaba expresando su opinión personal. Pero la opinión del papa fue como un disparo que se sintió en todo el mundo, y ese disparo fue directo a mi corazón.
Como católico de la SSA, vi el panorama general y me aparté de mi vida de adicto al sexo. En ese cuadro reconocí el verdadero propósito de la intimidad sexual y descubrí que mi cuerpo es realmente el templo del Espíritu Santo.
Una de las cosas más tristes que un católico casto y lleno de fe como yo, podría escuchar es que el sucesor de la Cátedra de Pedro acaba de aprobar las uniones civiles – la primera etapa de los disparos que dieron lugar al “matrimonio” gay”.
“Esta historia puede ser la gota que colmó el vaso, que es mi fe católica”, dijo Thomas Berryman. “No creo que el papa Francisco sepa cuánto dolor está causando porque no le importa.”

Berryman explicó:
“En 2013 y 2014, me concentré en ser célibe, creyendo que eso es lo que la Santa Madre Iglesia quería.
Durante los últimos seis años, he ignorado todo tipo de cosas. Por ejemplo, he ignorado el moribundo estado de Courage (el apostolado que recupera a personas atraídas por el mismo sexo) y el robusto estado de Dignity (apostolado pseudocatólico lgbt) en nuestra Arquidiócesis. Ignoré el texto del Cardenal Tobin “nighty night, baby” (en un tuit: buenas noches cariño) y su extraña decisión de invitar a un estudiante invitado al azar de la Universidad de Seton Hall a vivir con él (un aspirante a actor y modelo con tendencia a aparecer sin camisa). En cierto modo ignoré al papa Francisco cuando invitó a un hombre transexual de España (Diego Neria Lejarraga) al Vaticano (y pagó todos los costos). Luego envió dinero a las trabajadores sexuales 'trans' que tenían dificultades financieras.
El papa Francisco no sólo preside una iglesia con una subcultura homosexual y problemas con sus sacerdotes que no pueden mantener sus manos lejos de los chicos. Es el líder gay de una iglesia gay dominada por una super-cultura homosexual. Leí en alguna parte que, en privado, al menos, James Martin se burla de los hombres con atracción por el mismo sexo que son célibes. ¿Es esa la actitud de muchos (o incluso de la mayoría) de los sacerdotes? Sospecho que es la actitud del papa Francisco”.
“¿Dónde me deja esto? ¿En quién puedo confiar?” preguntó Berryman. “Los sacerdotes célibes y los obispos de Detroit [la diócesis de Berryman] son una especie en peligro de extinción.”

“¿Cómo puedo ir a alguien para que me aconseje, si probablemente piensa que soy un tonto y me desprecia? ¿Cómo busco la absolución de alguien que piensa que los pecados que estoy confesando son graciosos y piensa que soy un tonto por creer que son pecados?” se preguntó.

“Lo que es particularmente molesto es que la mayoría de los que hemos vivido [como homosexuales] aprendimos a no confiar en la gente. En otras palabras, la mayoría de nosotros ya tenemos problemas de confianza”, se lamentó Berryman, quien instó a los obispos a “salir de la valla y tomar una posición”.

“Bajo el papado de Francisco, después de una serie de declaraciones cada vez más específicas sobre la homosexualidad … los sacerdotes pro-gay y los “ministerios católicos lgbt” están en ascenso y se han vuelto cada vez más audaces en sus acciones y declaraciones públicas”, dijo Joseph Sciambra.

Sciambra, ex estrella porno gay, se ha convertido quizás en la voz más estridente dentro de la Iglesia que hace sonar la alarma sobre la persistente presencia e influencia de una poderosa subcultura gay dentro de las filas del clero católico.

“Yo y mis amigos, hasta cierto punto, siempre nos hemos sentido rechazados por las parroquias locales y la diócesis, pero ahora nos sentimos rechazados por Roma también”, declaró.

Andrew Comisky, un hombre atraído por el mismo sexo que está casado (es decir, con una mujer) y es el fundador de Desert Stream Ministries, que se hizo católico hace una década, instó al papa Francisco a arrepentirse en una carta abierta publicada ayer:
“¿Cómo debemos sentirnos nosotros, que morimos a diario bajo la seducción de una cultura mundial que intenta avivar nuestras vulnerabilidades en una lista cada vez más amplia de “yos” fracturados cuando se bendice y se aboga por la “cobertura” legal sobre (los actos homosexuales)? Papa Francisco, despierte. Estas fuerzas son ladrones invisibles que intentan destruir vidas. Nosotros, que por la misericordia de Dios nos hemos arrepentido de nuestros pecados y que ahora luchamos por la casta dignidad de nuestros camaradas, nos vemos obstaculizados, no ayudados, por la disociación de sus creencias y la aplicación pastoral”.
Comisky continuó:
“Un verdadero padre lucha por la dignidad de sus hijos, especialmente cuando se vuelven mundanos, conformados con otros “yoes” y dominados por deseos desordenados. Usted no ha luchado por nosotros. En cambio, nos ha hecho un flaco favor a los pecadores, dándonos una falsa seguridad en nuestros estados divididos. Repito: no ha luchado por nosotros. El amor es más severo y espléndido que la mera aceptación.
Ha mostrado confusión en su cuidado pastoral de personas con deseos del mismo sexo. Sus intenciones misericordiosas no son dignas de confianza para mí y para los que represento.
Así como nosotros nos hemos arrepentido, usted también puede hacerlo, papa Francisco”.

Life Site News



domingo, 1 de noviembre de 2020

1 DE NOVIEMBRE: “VI UNA MUCHEDUMBRE INMENSA”

El día primero de noviembre se celebra la fiesta de Todos los Santos. Su origen remoto está en las conmemoraciones litúrgicas de todos los mártires que se hacían en Oriente en los primeros siglos y posteriormente se extendió en la Iglesia Occidental.

Por el padre Ángel David Martín Rubio


I. «El 13 de mayo de 610, el Papa Bonifacio IV dedicó el templo pagano del Panteón de Roma, trasladó a él muchas reliquias y quiso se llamase en lo sucesivo “Sancta Maria ad Martyres”. El aniversario de esta dedicación continuó festejándose con la intención de honrar en él a todos los mártires en general. Gregorio III consagraría en el siglo siguiente un oratorio “al Salvador, a su santa Madre, a todos los apóstoles, mártires, confesores y demás justos fenecidos en el mundo”. En 835 Gregorio IV, deseando que la fiesta romana del 13 de mayo se extendiese a toda la Iglesia, pidió al emperador Ludovico Pío que promulgase un edicto con ese fin y la fijase en el día primero de noviembre» [1].

La liturgia de la Iglesia nos invita a compartir el gozo celestial de los santos, a participar en algún modo de su alegría: «Gocémonos todos en el Señor, celebrando esta fiesta en honor de todos los santos, de cuya solemnidad se alegran los ángeles y aclaman al Hijo de Dios» (Introito).

Entre los santos que conmemoramos hoy se encuentran no solamente los reconocidos de forma oficial (canonizados o beatificados), sino también aquellas personas que, a lo largo de todas las épocas y lugares, han cumplido con fidelidad y amor la voluntad divina. Lucharon por conquistar la perfección y gozan actualmente en el Cielo de la visión de Dios. Una verdadera «muchedumbre inmensa» de la que no conocemos en la mayoría de los casos ni su identidad, ni su nombre, pero a quienes vemos con los ojos de la fe. Como escuchamos en la lectura de la Misa (Ap 7, 2-12): «vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos» (v. 7). Las cifras 12.000 y 144.000 pueden ser simbólicas, para significar una gran muchedumbre, pero en todo caso se habla de unos escogidos de un recuento «que tiene que hacer constar en el libro de la vida el resultado de las obras ordenadas a la salvación»[2].


II. ¿Por qué la Iglesia estableció esta Fiesta en la que honra de manera particular en una misma solemnidad a todos los santos que están en el Cielo?[3]

II.a) Para agradecer a Dios todas las gracias que concedió a estos bienaventurados para santificarles mientras estaban en la tierra y la gloria con que les recompensó en el Cielo.

II.b) Para honrar en este día también a los santos de los que no se hace fiesta particular durante el año.

II.c) Para pedir a todos los santos del Cielo su defensa y protección. Esta es la razón por la que, en la oración colecta, la Iglesia suplica a Dios que derrame sobre nosotros la anhelada abundancia de su propiciación [4] por las súplicas de tantos intercesores.

En la obra de nuestra propia santificación, los santos –y en especial la Virgen María- no sólo tienen importancia desde el punto de vista moral, en cuanto modelos de virtud. El dogma de la «Comunión de los santos» nos enseña que por la íntima unión que existe entre todos los miembros de la Iglesia, son comunes los bienes espirituales que le pertenecen, así internos como externos. Los bienes comunes internos en la Iglesia son: la gracia que se recibe en los Sacramentos, la fe, la esperanza, la caridad, los méritos infinitos de Jesucristo, los merecimientos sobreabundantes de la Virgen y de los Santos y el fruto de todas las buenas obras que se hacen en la misma Iglesia.

En la comunión de los bienes internos entran los cristianos que están en gracia de Dios; pero los que están en pecado mortal no participan de estos bienes porque la gracia de Dios es la que junta a los fieles con Dios y entre sí; por esto, los que están en pecado mortal, como no tienen la gracia de Dios, son excluidos de la comunión de los bienes espirituales.

Los cristianos que están en pecado mortal no dejan de percibir alguna utilidad de los bienes internos y espirituales de la Iglesia de que están privados, en cuanto conservan el carácter de cristiano, que es indeleble, y son ayudados de las oraciones y buenas obras de los fieles para alcanzar la gracia de convertirse a Dios [5].

II.d) Para que al contemplar el luminoso ejemplo de los santos, se suscite y crezca en nosotros el deseo de ser como ellos, de imitarlos en la práctica de sus virtudes y sostenernos en la esperanza de llegar un día a vivir por toda la eternidad cerca de Dios, donde ellos ya se encuentran.


III. Ahora bien, ¿en qué consiste propiamente la santidad? ¿Qué significa ser santo? ¿Cuál es su constitutivo íntimo y esencial? Pueden darse varias respuestas que coinciden en lo sustancial. El bautismo pone en nuestras almas lo que podríamos llamar una “semilla de Dios” (la gracia santificante) llamada a desarrollarse plenamente.

«“Dichosos los invitados a las bodas del Cordero” (Ap 19, 9). Y ¡felices también nosotros, que recibimos en el bautismo la veste nupcial de la santa caridad como un título para el banquete de los cielos! Preparémonos, con nuestra Madre la Iglesia, al destino inefable que nos reserva el amor. A este fin tienden nuestros afanes de este mundo: trabajos, luchas, padecimientos sufridos por amor de Dios realzan con franjas inestimables el vestido de la gracia que hace a los elegidos» [6].

Esa plenitud de desarrollo es la santidad y en relación con ella caben dos errores:

III.a) Unos creen que se puede alcanzar sin tomarse mucha molestia; que basta para ello no ofender a nadie, evitar algunos defectos graves y practicar algunas virtudes morales… Esta actitud conduce a la mediocridad, a la relajación y a una falsa seguridad. Olvida también la doctrina sobre el mérito y la necesidad de dar fruto de acuerdo a las propias capacidades y vocación. Varias parábolas se refieren a ello en el Evangelio (p.ej. Mt 25,14-30).

III. b) Otros, al contrario, exagerando las dificultades, se imaginan que no podrán nunca superar los escollos… Esto conduce al desaliento y a la desesperación.

Para preservarnos de este doble peligro, observemos a los santos: Lo que pudieron y supieron hacer ellos con la ayuda de la gracia de Dios nos demuestra que también podemos ponerlo en práctica nosotros:

III.c) Es necesario superar y dominar la naturaleza, por medio de la gracia; resistir nuestras pasiones y las tentaciones externas, evitar todo pecado, hacer frente a nuestros defectos…

III.d) Debemos, además, estar dispuestos a llevar nuestra cruz cada día, tras Jesús como hicieron los santos. Aceptar las pruebas que Dios permite, en vez de pretender vanamente huir de ellas.

III.e) Imitar a Jesucristo y practicar todas las virtudes cristianas: la piedad, la humildad, la pureza; esas virtudes, en una palabra, que nos presenta hoy el Evangelio en las Bienaventuranzas (Mt 5, 1-12).

III.f) Rezar bien, solicitando sin cesar a Dios las gracias que necesitamos. Sin la gracia, no podemos nada; con ella, podemos todo… «Porque Dios no manda cosas imposibles, sino que al mandar avisa que hagas lo que puedas y pidas lo que no puedas (San Agustín) y ayuda para que puedas»[7]. Junto con los sacramentos, el medio más fácil que está a nuestro alcance para recibir la gracia es la oración. Es lo que dice san Alfonso María de Ligorio en su célebre adagio: «El que reza se salva, el que no reza se condena»[8].


IV. Hemos nacido para un gran destino: servir y amar a Dios en esta vida y después gozarle en la eterna. Esa vida eterna que llamamos «el Cielo» es nuestra meta. Invoquemos hoy con más confianza la protección de la Virgen María y de todos los santos y hagamos el propósito de imitar sus ejemplos para ser un día partícipes de la misma gloria por toda la eternidad.


[1] Próspero GUERANGER, El Año Litúrgico, Burgos: Editorial Aldecoa, 1956, 709.

[2] Próspero GUERANGUER, ob. cit., 713. El autor sigue en esto un sermón de san Gregorio que pone en paralelo el censo de Augusto que precedió al nacimiento de Cristo con este definitivo «censo» que discierne para toda la eternidad la respuesta de los hombres ante la obra de su redención.

[3] Cfr. SAN PÍO X, Catecismo mayor, Instrucción sobre las fiestas, II, 10.

[4] Hacemos notar que la colecta del Misal Romano tiene un sentido propiciatorio. Este es uno de los fines por los que se ofrece a Dios el sacrificio de la Misa: «para aplacarle, para darle alguna satisfacción de nuestros pecados y para ofrecerle sufragios por las almas del purgatorio» (Catecismo Mayor) A nuestro juicio estos matices se pierden en la traducción de la liturgia reformada al hablar exclusivamente de la misericordia divina.

[5] Cfr. Catecismo Mayor, Doctrina cristiana I, 10. «Los bienes externos comunes en la Iglesia son: los Sacramentos, el Santo Sacrificio de la Misa, las públicas oraciones, las funciones religiosas y las demás prácticas exteriores que unen a los fieles entre sí».

[6] Próspero GUERANGER, ob. cit., 707.

[7] Concilio de Trento: Dz 804.

[8] El gran medio de la oración, Sevilla: Apostolado Mariano, 2005, 44.


Adelante la Fe




CARTA PASTORAL DEL CARDENAL SIRI SOBRE EL USO DE PANTALONES POR LAS MUJERES

Si usted piensa que esto es ridículo o inaceptable, sólo pedimos que le de al cardenal el derecho a la defensa. Escrito hace casi 56 años, hemos visto tristemente que las predicciones de su eminencia se hacen realidad y por lo tanto sus advertencias son reivindicadas.


El Cardenal Giuseppe Siri abordó en profundidad lo peligroso e inadecuado que es para las mujeres usar pantalones en lugar de vestidos o faldas. No sólo es una cuestión de pudor, sino, sobre todo, como explica su eminencia, una cuestión de psicología femenina, de la dignidad femenina, e incluso de viciar las relaciones entre hombre y mujer. 



La siguiente es una carta pastoral de Su Eminencia, el cardenal Giuseppe Siri, arzobispo de Génova, Italia. En él se explica en profundidad por qué es peligroso e inadecuado para las mujeres usar pantalones en lugar de vestidos o faldas. Es no sólo una cuestión de pudor, es sobre todo, como explica su eminencia, una cuestión de psicología femenina, de la dignidad femenina, e incluso de viciar las relaciones entre hombre y mujer. Si usted piensa que esto es ridículo o inaceptable, sólo pedimos que le den al cardenal el derecho a la defensa. Escrito hace casi 56 años, hemos visto tristemente que las predicciones de su eminencia se hacen realidad y por lo tanto sus advertencias son reivindicadas.

Se dice que el cardenal Siri era el sucesor deseado por el Papa Pío XII, y, según los rumores e incluso algunas pruebas circunstanciales, que en realidad en el cónclave 1958 fue elegido Papa, dos días antes que Angelo Roncalli se presentara al mundo como "Papa Juan XXIII" y diera inicio a la revolución modernista.


"Notificación sobre la vestimenta de los hombres que usan las mujeres" 

Génova, 12 de Junio, 1960


Para el Reverendo Clero,

a todas las hermanas de enseñanza,

a los hijos predilectos de la Acción Católica,

a los educadores con intención de seguir realmente la Doctrina Cristiana


Los primeros signos de la tardía llegada de nuestra primavera indican que este año hay un cierto incremento en el uso de vestimenta de hombres en niñas y mujeres, incluso madres de familia. Hasta 1959, en Génova, tal forma de vestir, se veía sólo en turistas, pero ahora parece haber un número significativo de niñas y mujeres de la propia Génova que eligen, al menos en viajes de placer, el uso de pantalones.

La extensión de este comportamiento nos obliga a tomarlo en serio, y solicitamos a aquellos a quienes se dirige la presente Carta que amablemente presten toda la atención que merece este problema por parte de cualquier persona consciente de ser, de alguna manera responsable ante Dios.

Buscamos, sobre todo, dar un juicio moral equilibrado sobre el uso de pantalones por las mujeres. De hecho, nuestros pensamientos sólo se basan en la moral.

En primer lugar, cuando se trata de cubrir del cuerpo femenino, no puede decirse que el uso de pantalones constituya una grave ofensa contra el pudor, porque ciertamente, los pantalones cubren más del cuerpo de la mujer de lo que lo hacen las faldas de la mujer moderna.

En segundo lugar, sin embargo, la ropa debe cubrir la necesidad no sólo de cubrir el cuerpo, sino también de no adherirse demasiado al mismo. Ahora bien, es cierto que hoy, cierta ropa femenina se adhiere más al cuerpo de lo que lo hace el pantalón, pero éstos pueden estar hechos para adherirse aún màs, de hecho, por lo general lo hacen, por lo que el apretado ajuste de tal ropa nos da no menos motivos preocupación que la exposición del cuerpo. Por lo tanto, la inmodestia del uso de pantalones por mujeres es un aspecto del problema que no vamos a dejar fuera de una visión total del problema, incluso tratando de no ser artificialmente exagerados.

Sin embargo, es un aspecto diferente del uso de pantalones por la mujer lo que nos parece lo más grave.

El uso de pantalones, en primer lugar afecta a la mujer misma, al cambiar su psicología femenina, propia de la mujer; en segundo lugar, afecta a la mujer como esposa, al tender a viciar las relaciones entre los sexos; en tercer lugar, que afecta a la mujer como madre, al dañar su dignidad a los ojos de sus hijos. Cada uno de estos puntos deben ser considerados cuidadosamente por separado:


A. LOS PANTALONES CAMBIAN LA PSICOLOGÍA DE LA MUJER

En realidad, el motivo que impulsa a las mujeres a usar pantalones siempre es el de imitar, o mejor dicho, el de competir con el hombre, que se considera más fuerte, menos atado, más independiente. Esta motivación muestra claramente que la vestimenta masculina es la ayuda visible para lograr una actitud mental de ser "como un hombre". En segundo lugar, desde que el hombres es hombre, la ropa que usa, demanda, impone y modifica gestos, actitudes y comportamientos, de tal manera que sólo por el hecho de usarlos, se impone una particular manera de pensar.

Ahora, déjennos agregar que la mujer que usa pantalones siempre indica más o menos su reacción contra su femineidad como si ésta fuera signo de inferioridad, cuando en realidad, es sólo diversidad. La perversión de su psicología puede verse claramente.

Estas razones, que son un resumen de muchas más, son suficientes para advertirnos cómo el uso de pantalones lleva a las mujeres a pensar erróneamente.


B. EL USO DE PANTALONES POR PARTE DE LA MUJER, TIENDE A VICIAR LAS RELACIONES ENTRE MUJERES Y HOMBRES

En verdad, cuando con la mayoría de edad se desarrollan las relaciones entre los dos sexos, predomina el instinto de atracción mutua. La base esencial de esta atracción es la gran diversidad entre los dos sexos que se hace posible sólo por su complementación o el completarse el uno con el otro. Si esta "diversidad" se hace menos evidente debido a que se elimina uno de sus principales signos externos y porque se debilita la estructura psicológica normal, lo que resulta es la alteración de un factor fundamental en la relación.

El problema va más allá todavía. La atracción mutua entre los sexos es precedida de forma natural, por ese sentido de la vergüenza que impone respeto al aumento de los instintos en jaque, y tiende a elevar a un nivel más alto la estima mutua y el saludable temor a los actos incontrolados a los que esos instintos pueden conducir. Cambiar la ropa que por su diversidad revela y sostiene los límites de la naturaleza y la defensa de las acciones, es allanar las diferencias y ayudar a derribar las barreras vitales de contención del sentido de vergüenza.

Lo menos que puede decirse, es que obstaculiza ese sentido. Y cuando se impide el freno que impone el sentido de vergüenza, se sigue una relajación de las relaciones entre el hombre y la mujer hasta hundirse en sensualidad pura, desprovista de todo respeto mutuo o estima.

La experiencia nos muestra que cuando la mujer es "desfeminizada", son socavadas las defensas y la aumenta la debilidad.


C. A LOS OJOS DE LOS HIJOS, LA VESTIMENTA MASCULINA PERJUDICA LA DIGNIDAD DE MADRE.

Todos los niños tienen el instinto del sentido de la dignidad y el decoro de su madre. Un análisis de la primera crisis interna de los niños cuando despiertan a la vida a su alrededor, incluso antes de que entren en la adolescencia, muestra cuánto cuenta en ellos el sentido de su madre. Los niños son extremadamente sensibles en este punto. Por lo general, los adultos suelen dejar todo detrás y no piensan más en ello. Pero haríamos bien en recordar las severas demandas que por instinto hacen los niños a su propia madre, y las reacciones profundas e incluso terribles despertadas en ellos mediante la observación de la mala conducta de su madre. Muchas líneas de la vida se trazarán más tarde - y no para bien - en estos primeros dramas interiores de la infancia y la niñez.

El niño puede no saber la definición de la exposición, la frivolidad o la infidelidad, pero posee un instintivo sexto sentido que las reconoce cuando se producen, y las sufren, y son amargamente heridos en su alma por ellas.

Pensemos seriamente a la importancia de todo lo dicho hasta ahora, incluso si la mujer al aparecer con pantalones no dé inmediatamente lugar a todo el malestar causado por una grave inmodestia.

El cambio de la psicología femenina hace fundamentales y, a la larga, irreparables daños a la familia, a la fidelidad conyugal, a los afectos humanos y a la sociedad humana. Es cierto que los efectos de un vestido inadecuado no son vistos a corto plazo. Pero debemos pensar en lo que está siendo lenta e insidiosamente desgarrado y pervertido.

¿Es imaginable alguna satisfactoria reciprocidad entre marido y mujer si se cambia la psicología femenina? ¿O puede imaginarse una verdadera educación de los niños, tan delicada en su procedimiento, por lo tejida de factores imponderables en los que la intuición y el instinto de la madre desempeñan el papel decisivo en esos tiernos años? ¿Qué van a ser capaces estas mujeres de dar a sus hijos cuando han usado tanto tiempo pantalones, que su autoestima se basa más en competir con los hombres que en su funcionamiento como mujeres?

Nos preguntamos por qué, desde que los hombres han sido hombres, o más bien desde que se civilizaron, en todos los tiempos y lugares invariablemente han hecho una división diferenciada entre las funciones de los dos sexos, ¿No tenemos aquí cabal testimonio del reconocimiento por parte de toda la humanidad de una verdad y una ley que está por encima del hombre?

Resumiendo, dondequiera que las mujeres lleven ropa de hombre, puede eso ser considerado como un factor que a la larga dañará el orden humano.

La consecuencia lógica de todo lo presentado hasta ahora es que cualquier persona en posición de responsabilidad debe llenarse de alarma en el estricto sentido de la palabra, de una alarma grave y decisiva.

Dirigimos una grave advertencia a los párrocos, a todos los sacerdotes en general y, en particular, a los confesores, a los miembros de toda clase de asociación, a todos los religiosos, a todas las monjas, en especial a las de enseñanza.

Los invitamos a ser claramente conscientes del problema, de modo que decidan la acción a seguir. Esta conciencia es lo que importa. A su debido tiempo se sugerirá la acción apropiada. ¡Pero no dejemos que nos invada el deseo de ceder ante el cambio inevitable, como si nos enfrentáramos a una evolución natural de la humanidad!

Los hombres pueden ir y venir, porque Dios ha dejado mucho espacio para el vaivén de su libre voluntad; pero las líneas sustanciales de la naturaleza y las líneas no menos sustanciales de la Ley Eterna nunca han cambiado, no cambian y no cambiarán. Hay límites, más allá de los que cada uno puede desviarse hasta donde lo considere oportuno, pero hacerlo termina en la muerte; existen límites de los que fantasías filosóficas pueden burlarse o no tomar en serio, pero son un conjunto de duros hechos, y la naturaleza castiga a cualquiera que pase por encima de ellos. Y la historia, ha enseñado lo suficiente, de la vida y la muerte de las naciones, con aterradoras pruebas, en respuesta a todos los infractores de las reglas de la "humanidad", que esto desemboca siempre, tarde o temprano, en catástrofe.

A partir de la dialéctica de Hegel, han sonado en nuestros oídos lo que no son más que fábulas, y por escucharlas tan a menudo, muchos terminan por acostumbrarse a ellas, aunque sólo sea en forma pasiva. Pero la verdad del asunto es que la naturaleza, y la Verdad, y la Ley sujeta a ambas, siguen su camino imperturbablemente, y destrozan a los simplones que sin ningún motivo creen en radicales y profundos cambios en la estructura misma de hombre.

Las consecuencias de tales violaciones no son un nuevo esquema del hombre, pero los trastornos, la nociva inestabilidad de todo tipo, la aterradora sequedad de las almas, el incremento de estos náufragos humanos, impulsado desde hace mucho tiempo, conducen a vivir su caída en el aburrimiento, la tristeza y el rechazo. Alineadas en la demolición de las normas eternas, se encuentran familias rotas, vidas truncadas antes de tiempo, hogares y viviendas fríos, ancianos hechos a un lado, jóvenes voluntariamente degenerados y - por último- almas desesperadas que se quitan la vida. Todas estas miserias humanas dan testimonio del hecho de que la "línea de Dios" no cede, ni tampoco admite ninguna adaptación a los sueños delirantes de los llamados filósofos!

Hemos invitado a todos aquellos a quienes dirigimos la presente Carta Pastoral a tomar seria consciencia del problema al que nos enfrentamos. Por lo tanto, ellos saben lo que tienen que decir, empezando por las pequeñas niñas aun en la falda de su madre.

Saben que sin exagerar ni convertirse en fanáticos, tendrán que limitar estrictamente hasta donde toleran como regla general el que las mujeres vistan pantalones.

Saben que nunca deben ser tan débiles como para permitir que nadie crea que hacen la vista gorda a una costumbre que se está imponiendo y socava la integridad moral de todas las instituciones.

Ellos, los sacerdotes, saben que la línea que tienen que tomar en el confesionario, si bien no sosteniendo que el que la mujer vista como hombre, es una falta grave, debe ser fuerte y decisiva.

Todos tienen que reflexionar sobre la necesidad de una línea de acción unida, reforzada por todas partes por la cooperación de todos los hombres de buena voluntad y todas las mentes iluminadas, con el fin de crear un verdadero dique para contener la inundación.

Aquellos de ustedes que en cualquier medida son responsables de las almas, saben lo útil que es tener como aliados en esta campaña de defensa los hombres de las artes, a los medios de comunicación y las artes gráficas. La posición adoptada por las casas de diseño de moda, sus brillantes diseñadores y la industria de la confección, es de crucial importancia en toda esta cuestión. El sentido artístico, el refinamiento y el buen gusto juntos, pueden encontrar soluciones adecuadas, pero dignas en cuanto a la vestimenta que deben usar las mujeres cuando tienen que utilizar una motocicleta o participar en uno u otro ejercicio o trabajo. Lo que importa es preservar la modestia, junto con el eterno sentido de la feminidad, esa feminidad, que, más que cualquier otra cosa los niños continuarán asociando con su madre.

No negamos que la vida moderna presenta problemas y permite requerimientos desconocidos para nuestros abuelos. Pero afirmamos que hay valores que necesitan ser protegidos de las experiencias fugaces, y que en todas las inteligencias siempre hay buen sentido y buen gusto suficiente como para encontrar soluciones aceptables y dignas a los problemas a medida que surgen.

Aparte de la caridad, estamos luchando contra el aplastamiento de la humanidad, contra el ataque a esas diferencias sobre las que descansa la complementariedad del hombre y de la mujer.

Cuando veamos a una mujer con pantalones, debemos pensar no tanto en ella, sino en toda la humanidad, en lo que será cuando las mujeres se hayan masculinizado a sí mismas para siempre. Nadie ganará ayudando a lograr un futuro de vaguedad, ambigüedad, imperfección y, en una palabra, monstruosidad.

Esta carta pastoral no está dirigida al público, sino a los responsables de las almas, a los educadores,a las asociaciones católicas. Dejar que ellos hagan su tarea, y que no sean atrapados como centinelas dormidos en sus puestos mientras se introduce el mal.

Cardenal Giuseppe Siri

Arzobispo de Génova


Catolicos Alerta




POLONIA: LA CORTE SUPREMA DICTAMINÓ QUE EL ABORTO POR ANOMALÍAS FETALES ES INCONSTITUCIONAL

La Corte Suprema de Polonia dictaminó que el aborto de un feto discapacitado es inconstitucional. Su decisión es inapelable, razón por la cual Polonia, que actualmente solo tiene 2000 abortos al año, se convierte en otro país donde los abortos son considerados homicidios, especialmente aquellos que involucran discriminación antes del nacimiento.


Un artículo en el periódico estadounidense The New York Times decía: "En el fallo, la presidenta del tribunal, Julia Przylebska, dijo que permitir abortos en casos de anomalías fetales legalizaba las prácticas eugenésicas relativas a un feto, negándole así el respeto
 y la protección de la dignidad de los seres humanos. Debido a que la Constitución polaca garantiza el derecho a la vida, agregó que interrumpir un embarazo por motivos de salud del feto equivale a una forma de discriminación directamente prohibida".

Desde el punto de vista bioético es un paso adelante para eliminar la práctica eugenésica de discriminar y eliminar a las personas con discapacidad antes del nacimiento. También es un hecho que confirma que los países del Este son más pro-vida que los occidentales.


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