viernes, 12 de abril de 2013

PREGUNTAS DIFÍCILES SOBRE FRANCISCO EN ARGENTINA


Pasé principios de abril en Buenos Aires, donde traté de aprender más sobre el papa Francisco de la mano de quienes mejor lo conocen como el cardenal Jorge Mario Bergoglio. 

Por Por John L. Allen Jr.


La idea era conocer mejor al hombre y su visión de la Iglesia, y publiqué algo de lo que encontré en el camino.

Sin embargo, también tuve que analizar algunas cuestiones difíciles sobre el historial del nuevo papa en Argentina.

Incluyen:
● La respuesta de Bergoglio a dos sacerdotes acusados ​​de abuso sexual, donde los críticos han sugerido que eligió mirar hacia otro lado;

● por qué la conferencia de obispos católicos de Argentina no terminó un conjunto de directrices sobre abuso sexual mientras él era presidente;

● su relación con el proceso militar en Argentina como provincial jesuita durante la década de 1970;

● la actitud de Bergoglio hacia la teología de la liberación; y

● confusión sobre su posición sobre la cuestión de las uniones civiles durante un polémico debate nacional sobre el “matrimonio” homosexual en 2009 y 2010.
Las siguientes son las mejores respuestas que puedo dar en base a lo que investigué en Argentina.


Sacerdotes abusadores

El 18 de marzo, The Washington Post publicó un artículo (en español aquí) sobre el historial de Bergoglio en la crisis de abuso sexual que destacaba dos casos: el padre Julio César Grassi, condenado en 2009 por dos cargos de abuso y absuelto de varios más, y el padre Napoleón Sasso, condenado en 2007 por abusar de cinco niñas menores.

En general, la historia sugiere que Bergoglio no manejó ninguno de los casos según los estándares ahora aceptados por la Iglesia en otras partes del mundo. El artículo también señala que no se reunió con las víctimas, no ofreció disculpas ni restitución financiera y no tomó medidas eclesiásticas contra los sacerdotes involucrados.

Para empezar, aquí hay un punto importante que no se menciona en la historia del Post ni en la mayoría de los comentarios posteriores: ni Grassi ni Sasso son sacerdotes de la arquidiócesis de Buenos Aires y, por lo tanto, nunca estuvieron bajo la supervisión directa de Bergoglio (Entre otras cosas, eso significa que Bergoglio nunca estuvo en condiciones de imponer un castigo eclesiástico, lo que tendrían que hacer sus propios obispos).

Más allá de eso, los observadores dicen que las dos situaciones deberían considerarse por separado porque el grado de participación de Bergoglio difiere.

Sasso proviene de la pequeña diócesis de Zárate-Campana. La mayor parte de su trabajo sacerdotal fue en la arquidiócesis de San Juan, donde surgieron por primera vez acusaciones de contacto sexual con menores en 1994. Después de una evaluación psicológica en 1997, fue enviado a un centro de tratamiento para sacerdotes en crisis en Buenos Aires llamado Domus Mariae.

Fuentes de la Iglesia dicen que Bergoglio no le dio a Sasso facultades sacerdotales, y que en ningún momento Bergoglio ejerció ningún tipo de supervisión sobre él.

Durante 2002 y 2003, Sasso estuvo de regreso en la diócesis de Zárate-Campana, trabajando en un comedor comunitario de la ciudad de Pilar, donde presuntamente cometió al menos cinco actos de abuso contra niñas de entre 11 y 14 años. Esos son los delitos por lo que fue declarado culpable penalmente en noviembre de 2007 y sentenciado a 17 años de prisión.

El obispo de Zárate-Campana en el momento en que surgieron los primeros cargos era Rafael Eleuterio Rey, quien dimitió en febrero de 2006 alegando problemas de salud. Su sucesor es el obispo Oscar Domingo Sarlinga. Durante el juicio de Sasso en 2007, se presentó como prueba una carta del arzobispo Italo Destéfano de San Juan, quien murió en 2002, instando a los obispos a hacer algo con respecto a Sasso.

La mayoría de las fuentes eclesiásticas en Argentina creen que la responsabilidad de cómo se manejó el caso Sasso pertenece principalmente a estos prelados, no a Bergoglio.

Grassi, por su parte, es sacerdote de la diócesis de Morón, donde se incardinó tras dejar los Salesianos en 1991. Sin embargo, tuvo una relación más directa con el futuro papa, ya que Bergoglio apoyó públicamente la fundación “Felices los Niños” que Grassi fundó en 1993 para atender a los jóvenes pobres del centro urbano.

Grassi tiene un alto perfil mediático en Argentina y es conocido como un recaudador de fondos experto en cultivar relaciones con donantes potenciales. Además, a diferencia de Sasso, la mayor parte de su carrera sacerdotal se desarrolló en Buenos Aires.

Una cadena de televisión argentina presentó por primera vez cargos de abuso sexual contra Grassi en 2002. Cuando concluyó un juicio de nueve meses en 2009, Grassi había sido declarado culpable de dos actos de abuso y sentenciado a 15 años de prisión, aunque fue absuelto de varios otros cargos planteados por otros dos acusadores.

Esa sentencia fue confirmada por un tribunal de apelaciones en 2010. Grassi se encuentra actualmente en libertad luego de que una orden de arresto domiciliario fuera rescindida en febrero pasado mientras espera los resultados de otra apelación ante la Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires.

Se pueden señalar tres puntos sobre la respuesta de Bergoglio al caso Grassi.

En primer lugar, los críticos han acusado a Bergoglio de no haber tomado medidas eclesiásticas contra Grassi, como retirarlo del sacerdocio. Sin embargo, según el derecho canónico, esa medida tendría que venir del obispo Luis Guillermo Eichhorn de Morón. A medida que se ha desarrollado el caso, la diócesis de Morón ha dicho que esperará un resultado definitivo del sistema de justicia penal, que aún no ha llegado.

En segundo lugar, cuando terminó el primer juicio de Grassi en 2009, la conferencia episcopal encargó a un conocido jurista en Argentina llamado Marcelo A. Sancinetti que estudiara el caso. Bergoglio era entonces presidente de la conferencia y portavoz de los obispos, el padre Jorge Oesterheld, me dijo que el cardenal aprobó la decisión de encargar una revisión legal independiente.

Sancinetti ha producido hasta ahora tres volúmenes y actualmente está trabajando en un cuarto, con un total de más de 1.000 páginas de material. (Tengo una copia del segundo volumen de Sancinetti, que examina las acusaciones por las que Grassi fue condenado).

Sancinetti concluye que Grassi es inocente en todos los aspectos, insistiendo en que las acusaciones son inconsistentes con las pruebas y están empañadas por contradicciones internas. Los críticos acusan a Sancinetti de basarse casi por completo en materiales de defensa para formular esa evaluación, pero su creencia en la inocencia de Grassi sigue siendo fuerte en algunos sectores católicos, lo que puede ayudar a explicar por qué Bergoglio dudaba en hacer declaraciones o reunirse con los acusadores.

Oesterheld me dijo que la posición básica de Bergoglio en el caso Grassi es que “no quería adelantarse al sistema de justicia”, prefiriendo esperar a que el proceso de apelación siga su curso antes de emitir cualquier juicio.

En tercer lugar, algunas agencias de noticias han informado que Bergoglio, o la Iglesia en general, está pagando las facturas legales de Grassi. Según su abogado, Daniel Cavo, ese no es el caso.

Cavo me dijo a través de un intérprete que los gastos de Grassi se pagan con pequeñas donaciones de personas que todavía lo apoyan a él y a su fundación “Felices los Niños” y que no ha recibido ninguna ayuda financiera de la Iglesia.


Pautas de abuso

El 5 de abril, The Wall Street Journal (en ingles aquí) informó que la conferencia episcopal de Argentina no cumplió con el plazo impuesto por el Vaticano de mayo de 2012 para presentar un conjunto formal de políticas sobre la lucha contra el abuso infantil, señalando que Bergoglio es el ex presidente de la conferencia.

A los ojos de algunos, ese plazo incumplido plantea dudas sobre la seriedad de Bergoglio en el tema del abuso sexual.

Cuatro puntos ayudan a completar la historia.

En primer lugar, la versión original del artículo del Journal no señalaba que el mandato de Bergoglio como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) finalizó en noviembre de 2011, por lo que, al menos técnicamente, la responsabilidad por no cumplir con el plazo del Vaticano recae en su sucesor como presidente, el arzobispo José María Arancedo de Santa Fe.

En segundo lugar, los obispos dicen que un conjunto de directrices está a punto de estar terminado. Un borrador será discutido en una reunión de la conferencia el lunes y luego enviado al Vaticano para su revisión, según el obispo Sergio Buenanueva, obispo auxiliar de Mendoza, quien supervisa el proceso.

En tercer lugar, los obispos dicen que una de las razones por las que ha tomado tiempo terminar la tarea es porque querían esperar a una cumbre en febrero de 2012 sobre la crisis de abusos en la Universidad Gregoriana de Roma, que fue organizada en parte para ayudar a las conferencias que aún no tenían directrices para juntarlos. La idea era dar a las conferencias la información que necesitaban para asegurar que sus políticas fueran consistentes no sólo con las expectativas del Vaticano sino con las mejores prácticas en otras partes del mundo católico, como Alemania y Estados Unidos.

Se trata básicamente de una afirmación creíble, dado que los representantes de varias otras conferencias con las que hablé en ese evento dijeron más o menos lo mismo. Buenanueva dijo que cuando las directrices estén terminadas, adoptarán un enfoque de “tolerancia cero” siguiendo las líneas del modelo estadounidense.

En cuarto lugar, Oesterheld dijo que otra razón por la que el proceso ha tardado más de lo esperado es porque durante su mandato como presidente, Bergoglio fue “muy respetuoso” con el hecho de que cada obispo tiene una relación directa con el Vaticano y el deseo de no “suplantar” esa autonomía puede ser parte de la razón por la que se está tomando tiempo para elaborar políticas comunes.

“Ese mismo respeto por la autoridad local -dijo Oesterheld- probablemente llevará a Francisco a apoyar una “descentralización” más amplia como papa a favor de una mayor libertad para las iglesias locales y las conferencias episcopales”.


Bergoglio y la “guerra sucia”

Una acusación específica contra Bergoglio que surgió por primera vez en el período previo al cónclave de 2005 y que volvió a surgir después de su elección como papa es si estuvo involucrado en el arresto y tortura de dos sacerdotes jesuitas, Orlando Yorio y Franz Jalics, en 1976. Ambos estaban involucrados en el “ministerio social” y los militares sospechaban que estaban vinculados con movimientos de izquierda.

Esa acusación básicamente se derrumbó a la luz de una declaración del 20 de marzo de Jalics, que hoy vive en un monasterio alemán: “El hecho es que Orlando Yorio y yo no fuimos denunciados por el padre Bergoglio”, dijo.

Sobre la cuestión más amplia del historial de Bergoglio durante la dictadura militar, consulté al historiador Roberto Bosca en la Universidad Astral de Buenos Aires. Le pregunté sobre la relación de Bergoglio con el gobierno militar que tomó el poder en marzo de 1976 y que gobernó el país denominado “Proceso de Reorganización Nacional” hasta diciembre de 1983.

La opinión básica de Bosca es que Bergoglio, como la mayoría de la gente en Argentina en ese momento, no era ni partidario ni crítico.

“Casi no hay registro de nada que haya dicho o escrito durante ese período, ya sea a favor o en contra del régimen”, dijo Bosca.

“Bergoglio no era entonces realmente una autoridad eclesiástica. Todavía no era obispo en Buenos Aires, era simplemente el superior regional de una orden religiosa. La naturaleza de su trabajo no se prestaba a tomar posiciones a favor o en contra de la gobierno, y mi impresión es que en ese período simplemente estaba tratando de hacer su trabajo” -dijo Bosca.

“Si es justo preguntar qué posición adoptó Bergoglio, también se podría hacer la misma pregunta a los miembros de cualquier otra profesión: ¿qué posición adoptó un médico, por ejemplo, un mecánico o un barbero? Además, porque no era una autoridad lo suficientemente alta como para ser tomado en serio” -agregó Bosca.

“Su forma de lidiar con el régimen fue más o menos la misma forma en que lo manejaba la mayoría de la gente en Argentina, que seguía yendo a trabajar y tratando de seguir con sus vidas” -dijo.


Teología de la liberación

A pesar de la reputación de Bergoglio como oponente de la teología de la liberación durante la década de 1970, Bosca insiste en que en realidad ese no fue el caso. Dijo que Bergoglio aceptó las premisas de la teología de la liberación, especialmente la opción por los pobres, pero “de una manera no ideológica”.

“La insistencia de Bergoglio en trasladar sacerdotes a las villas miserias, a los barrios pobres de Buenos Aires, refleja ese instinto” -dijo Bosca.

Si Bergoglio se oponía a algo en aquel entonces, dijo Bosca, era a dar una bendición católica a la insurgencia armada. Esa no era sólo una posibilidad teórica en Argentina, dijo Bosca, a la luz del ascenso del movimiento terrorista Montoneros.

Los Montoneros, dijo, eran “un movimiento guerrillero católico” que se apoyaba en “tres pilares ideológicos: el socialismo, el peronismo y la teología de la liberación -dijo. (“Peronismo” se refiere a las diversas corrientes políticas en Argentina que se inspiran en el ex presidente Juan Perón y su esposa, Eva, quienes querían forjar una tercera vía entre el capitalismo y el comunismo).

“Hubo algunos sacerdotes en Argentina que se unieron a los Montoneros y se convirtieron en sacerdotes guerrilleros, como Camillo Torres en Colombia”, dijo Bosca.

A medida que avanzaba el gobierno militar en Argentina, los Montoneros se convirtieron menos en un movimiento de resistencia y más en un grupo terrorista urbano de izquierda, similar a las Brigadas Rojas en Europa. Una estimación de mediados de la década de 1980 responsabilizaba a los Montoneros de aproximadamente 6.000 muertes entre militares, fuerzas policiales y población civil durante la década anterior.

“Seguramente [Bergoglio] estaba en oposición a los Montoneros”
-dijo Bosca- “No fue una oposición a la teología de la liberación en sí misma ni a la opción por los pobres”.


Matrimonio homosexual y uniones civiles

El 19 de marzo, The New York Times informó que cuando Argentina se preparaba para un amargo debate nacional sobre el “matrimonio” homosexual en 2009 y 2010, Bergoglio silenciosamente favoreció una solución de compromiso que hubiera incluido uniones civiles para “parejas” del mismo sexo.

Una fuente de esa historia fue un periodista argentino llamado Sergio Rubin, coautor con Francesca Ambrogetti de un libro de entrevistas con Bergoglio titulado “El Jesuita”. (Conocí a Ambrogetti mientras estaba en Buenos Aires. Ella me contó la versión completa de cómo le tomó años a Bergoglio, notoriamente reacio a los medios, aceptar la entrevista).

La versión de Rubin de los hechos fue rápidamente desmentida por Miguel Woites, director de la Agencia de Información Católica Argentina, un medio de comunicación vinculado a la archidiócesis de Buenos Aires. Woites insistió en que Bergoglio “nunca habría estado a favor de ningún reconocimiento legal de las uniones entre personas del mismo sexo” y dijo que el informe del Times era un “completo error”.

En este sentido, tres fuentes en Argentina me dijeron que el Times básicamente tenía razón: Bergoglio, de hecho, estaba a favor de las uniones civiles.

Esto fue confirmado por dos altos funcionarios de la conferencia episcopal de Argentina, quienes trabajaron con Bergoglio y participaron en las discusiones detrás de escena mientras la conferencia intentaba moldear su posición.

“Bergoglio apoyó las uniones civiles” -me dijo uno de esos funcionarios.

Mariano de Vedia, un veterano periodista de La Nación, ha cubierto temas de Iglesia y Estado en Argentina durante años y dijo que podía confirmar que la posición de Bergoglio había sido descrita correctamente en el relato del Times.

Guillermo Villarreal, un periodista católico en Argentina, dijo que era bien sabido en ese momento que la posición moderada de Bergoglio contaba con la oposición del arzobispo Héctor Rubén Aguer de La Plata, el líder de los halcones. La diferencia no era si oponerse al matrimonio homosexual, sino con qué ferocidad hacerlo y si había espacio para un compromiso sobre las uniones civiles.

Villareal describió el enfrentamiento sobre el “matrimonio” homosexual como el único voto que Bergoglio perdió durante sus seis años como presidente de la conferencia.

Entre bastidores, las fuentes dicen que Bergoglio intentó evitar los fuegos artificiales sobre el tema del “matrimonio” homosexual. Un joven católico me dijo, por ejemplo, que había querido organizar un rezo público del rosario en vísperas de la votación fuera de la legislatura, sabiendo que los partidarios del “matrimonio” homosexual también estarían allí y que el rezo sería una provocación. Le escribió a Bergoglio pidiéndole consejo, dijo, y Bergoglio lo llamó directamente y le sugirió que oraran en casa.

Oesterheld sugirió que Bergoglio aceptó la línea más dura adoptada por la mayoría de la conferencia episcopal, incluso si no era su propio instinto.

“En ese momento, había diferentes puntos de vista dentro de la conferencia episcopal sobre cuán abierta debería ser la iglesia [a soluciones de compromiso]” -dijo Oesterheld- “El cardenal estuvo de acuerdo con lo que quería la mayoría. No impuso sus propios puntos de vista. Nunca expresó públicamente sus propios sentimientos al respecto, porque no quería que pareciera que estaba socavando la posición común de los obispos”.


ncronline / Bishop-Accountability

jueves, 4 de abril de 2013

¡PROFANACIÓN! EL “CARDENAL” BERGOGLIO ORGANIZÓ EL MEMORIAL DEL HOLOCAUSTO JUDÍO-MASÓNICO EN LA CATEDRAL CATÓLICA DE BUENOS AIRES

Apenas cuatro meses antes de su elección como “papa” de la Iglesia modernista del Vaticano II, el Sr. Jorge Bergoglio, entonces conocido como “cardenal” Bergoglio, colaboró ​​con la logia judío-masónica B'nai B'rith para celebrar una “Kristallnacht”(noche de los cristales rotos) en su catedral católica de Buenos Aires, Argentina


Los dos principales oradores del evento fueron el propio Bergoglio y su amigo el rabino Alejandro Avruj de la Fundación Judaica de Buenos Aires. En el evento también participaron oficialmente representantes de diversas religiones no católicas.

Esto demuestra que el nuevo líder de la Religión del Vaticano II es otro apóstata y, por lo tanto, tan incapaz de ser un verdadero Papa como cualquier no católico: “Porque no todos los pecados, por graves que sean, separan por su propia naturaleza al hombre del Cuerpo de la Iglesia, como el cisma, la herejía o la apostasía (Papa Pío XII, Encíclica Mystici Corporis, n. 23). “Por supuesto, la elección [como Papa] de un hereje, cismático o mujer sería nula y sin efecto” (Catholic Encyclopedia, “Papal Elections”)

Los siguientes párrafos son de un artículo publicado en inglés en el blog The Eponymous Flower:

● La conmemoración de la Logia Judía, oficialmente incluso llamada 'liturgia conmemorativa', tuvo lugar en la Catedral de Buenos Aires, y el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio participó activamente.

● Bajo el arzobispo Bergoglio se hizo costumbre en la Arquidiócesis de Buenos Aires desde 1994 que B'nai B'rith realice su servicio conmemorativo anual en memoria de las víctimas judías del nazismo en las iglesias católicas de Argentina.

● El libro de programa oficial con el símbolo de B'nai B'rith y el escudo de la Arquidiócesis de Buenos Aires se llama 'Liturgia Interreligiosa'”.

Aquí hay algunas imágenes de video del evento sacrílego, blasfemo y sincretista:

Parte 1

Parte 2

Descargas de documentos originales:

Anuncio de la liturgia conmemorativa de la Kristallnacht
Folleto de liturgia de la Kristallnacht (página 1)
Folleto de la liturgia de la Kristallnacht (página 2)
Folleto de la liturgia de la Kristallnacht (página 3)

Detalle menor: La religión hoy conocida como judaísmo no adora al Dios verdadero. El Dios Verdadero es la Santísima Trinidad, que los judíos niegan explícitamente: “Quien niega al Hijo, ése no tiene al Padre” (1 Juan 2:23a); “Todo aquel que se rebela y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios. El que persevera en la doctrina, ése tiene tanto el Padre como el Hijo” (2 Juan 9). Por lo tanto, cualquier tipo de “servicio” litúrgico de católicos junto con judíos es, en principio, en todo momento y en todos los casos, absolutamente imposible.

Jorge Bergoglio, el “papa Francisco”, no es católico romano sino apóstata. La apostasía, a veces llamada perfidia, “es el abandono completo y voluntario de la religión cristiana, tanto si el apóstata abraza otra religión como el paganismo, el judaísmo, el mahometismo, etc., como si simplemente hace profesión de naturalismo, racionalismo, etc.”. El hereje difiere del apóstata en que sólo niega una o más de las Doctrinas de la Religión revelada, mientras que el apóstata niega la Religión misma, un pecado que siempre ha sido considerado como uno de los más graves” (Catholic Encyclopedia, s.v. “Apostasy).


martes, 19 de marzo de 2013

VÍCTIMAS DE ABUSOS PIDEN QUE BERGOGLIO ABRA LOS ARCHIVOS DE ARGENTINA


Bergoglio, como máxima autoridad de la Iglesia argentina, era el responsable último del tratamiento de las víctimas de abuso, quienes aún no han recibido tratamiento médico ni indemnización.

Por Michael Warren - AP


Un grupo activista católico afirmó el martes que Jorge Bergoglio, como cabeza de la Iglesia argentina, actuó con lentitud contra los abusos sexuales cometidos por el clero y lo instó a disculparse por lo que denominó protección eclesiástica a dos sacerdotes posteriormente condenados por agredir sexualmente a menores.

Mientras tanto, un abogado de algunas de las víctimas afirmó que el futuro “papa”, Jorge Mario Bergoglio, no se había reunido con las víctimas ni las había ayudado, y denunció que los funcionarios eclesiásticos de nivel medio que encubrieron el problema no han perdido sus empleos.

La oficina del arzobispo de Buenos Aires no se pronunció de inmediato sobre las quejas, que se produjeron mientras Francisco era investido “papa” en una ceremonia en el Vaticano vista en todo el mundo.

El grupo Bishop Accountability, con sede en Estados Unidos, citó los casos de dos sacerdotes: el padre Julio César Grassi, quien dirigió la fundación “Felices los Niños” y fue condenado por pedofilia en 2008, y el padre Napoleón Sasso, condenado en 2007 por abusar de niñas en un comedor social en las afueras de Buenos Aires, donde fue asignado tras ser acusado de pedofilia en otro lugar.

Grassi se encuentra actualmente en libertad a la espera de la apelación, gracias en parte a una presentación judicial en su nombre presentada por la Iglesia argentina, presidida por Bergoglio como arzobispo de Buenos Aires. Bergoglio supervisaba la Conferencia Episcopal Argentina cuando Sasso fue asignado al comedor social de una capilla, según el abogado de las víctimas, Ernesto Moreau.

La codirectora de Bishop Accountability, Anne Doyle, afirmó que esos hechos demuestran que Bergoglio estaba rezagado en la lucha global de la Iglesia Católica para abordar el abuso sexual por parte de sus sacerdotes, que estalló en 2002 tras la publicación de miles de casos en Estados Unidos y en todo el mundo.

“Nos alarmaríamos si el arzobispo Bergoglio hubiera hecho esto en los años 60 o 70. Sería triste y perturbador”, declaró Doyle a The Associated Press. “Pero el hecho de que lo hiciera hace apenas cinco años, cuando otros obispos de otros países se reunían con víctimas e implementaban leyes estrictas de denuncia, sin duda lo sitúa por detrás de algunos de sus homólogos estadounidenses”.

El grupo afirmó que, para enviar un mensaje de “tolerancia cero” en la Iglesia a nivel mundial, el nuevo “papa” debería pedir a la arquidiócesis de Buenos Aires que publique los expedientes completos de los casos Grassi y Sasso, identifique públicamente a cualquier otro sacerdote con acusaciones creíbles de abuso sexual y apoye la denuncia obligatoria por parte de los funcionarios eclesiásticos a las autoridades policiales ante sospechas de abuso.

“El propio Bergoglio debería admitir que se equivocó al defender a sacerdotes abusadores, disculparse con las víctimas de Grassi y Sasso y ofrecer reunirse con ellas” afirmó el grupo.

Al mencionar la “coronación” del “papa”, Doyle dijo: “Las víctimas de estos dos sacerdotes son los mismos hijos de Dios de quienes habló en su homilía de hoy. Son los más vulnerables entre los pobres. Esperamos que Francisco priorice esto, se acerque a las víctimas y rectifique su terrible insensibilidad hacia ellas cuando era arzobispo.

Moreau declaró a la AP que “Bergoglio, como máxima autoridad de la Iglesia argentina, era el responsable último del tratamiento de las víctimas, quienes aún no han recibido tratamiento médico ni indemnización”.

“Bergoglio ha sido el hombre más fuerte de la Iglesia argentina desde principios de este siglo”, dijo Moreau, y sin embargo, “el liderazgo de la Iglesia nunca ha hecho nada para expulsar a estas personas de estos lugares, ni tampoco ha hecho nada para aliviar el dolor de las víctimas”.

En el Vaticano, Francisco será el máximo responsable de la labor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que el año pasado instó a las conferencias episcopales de la Iglesia de todo el mundo a elaborar directrices integrales para abordar los abusos sexuales del clero. Les dio a los obispos un año para redactar directrices que mejoren la evaluación de sacerdotes, erradiquen a los posibles abusadores, eduquen a los laicos sobre el problema y exijan a los obispos que denuncien las sospechas de abuso a las autoridades civiles donde existan leyes civiles de denuncia.

El “biógrafo autorizado” de Bergoglio, Sergio Rubin, declaró a la AP antes de la elección de Bergoglio como “papa” la semana pasada que “había trazado una línea cada vez más dura contra los abusos del clero”. Bergoglio “insistió en que los sacerdotes acusados ​​fueran juzgados e impuso un exhaustivo proceso de selección para intentar evitar futuros problemas”, afirmó Rubin.

En el libro de 2012 “Sobre el Cielo y la Tierra”, en el que Bergoglio y el rabino Abraham Skorka mantienen un diálogo religioso, el futuro “papa” afirmó que la Iglesia no debería ignorar los abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes.

“Cuando eso sucede, nunca debemos hacer la vista gorda. No se puede estar en una posición de poder y destruir la vida de otra persona”, dijo, y agregó que “los sacerdotes culpables de tales delitos deberían ser despojados de su derecho a ejercer sus funciones sacerdotales”.

Sin embargo, Bishop Accountability afirmó que los casos de Grassi y Sasso demuestran que Bergoglio y la Iglesia argentina tardaron en reconocer el problema y actuar contra él.

Grassi era muy conocido en Buenos Aires por persuadir a celebridades para que donaran a su fundación “Felices lo Niños”, que administraba orfanatos y programas de ayuda social. Antes de ser condenado por abusar de un menor, Grassi elogió a Bergoglio por “nunca abandonarlo”. Está libre mientras apela la condena.

Sasso fue asignado al comedor social, ubicado en una capilla donde su dormitorio compartía el único baño, tras vivir en un hogar para sacerdotes con “problemas de conducta” adonde fue enviado tras ser acusado de pederastia en la remota provincia de San Juan.

“El baño tenía dos puertas. Las chicas entraban por la puerta exterior y el sacerdote las llevaba a su dormitorio por la otra, abusando sexualmente de ellas”, dijo Moreau. “Eran niñas muy pobres que recibían comida gratis mientras sus padres trabajaban. Encontraron una enorme cantidad de pornografía infantil en su computadora, semen y condones”. Fueron un sacerdote médico y una monja quienes descubrieron que Sasso había abusado de 25 niñas de entre 3 y 16 años, pero cuando informaron a las autoridades eclesiásticas, les dijeron que “tuvieran paciencia” y no se hizo nada, dijo Moreau.

Finalmente, buscaron a las autoridades superiores y el caso fue llevado a los tribunales penales, pero los funcionarios de rango medio que los encubrieron siguen en sus puestos, mientras que el sacerdote y la monja que lo denunciaron fueron obligados a trabajar en otro lugar, dijo el abogado.

“Sasso posteriormente se convirtió en fugitivo y se ocultó durante un año dentro de una propiedad de la iglesia en la misma diócesis donde ocurrió el abuso”, dijo Moreau.

Sasso ahora recibe permisos mensuales de un día de prisión tras cumplir la mitad de una condena de 17 años por abusar de cinco niñas.

En Estados Unidos, se han hecho públicos archivos confidenciales de cientos de sacerdotes pedófilos mediante litigios civiles, acuerdos o una orden judicial. El contenido ha revelado cómo altos funcionarios de la iglesia trabajaron entre bastidores para controlar el escándalo de abuso sexual y ocultarlo tanto a las autoridades como a los feligreses.

En Latinoamérica no se han producido publicaciones amplias de archivos confidenciales sobre sacerdotes depredadores, donde las víctimas tienen menos probabilidades de denunciar y aún menos probabilidades de presentar una demanda civil.

Ramón Luzarraga, experto en la Iglesia Católica en Latinoamérica, afirmó que “La democracia argentina es aún relativamente joven y, en comparación con Estados Unidos, la gente no está tan acostumbrada a hablar abiertamente ante la injusticia”.

Esto obliga a las víctimas de abusos del clero en Estados Unidos y a sus partidarios a exigir cuentas al “papa” sobre los abusos de sacerdotes en todas partes, afirmó Luzarraga, profesor de teología en la Universidad de Dayton, Ohio.

“Los cientos de archivos confidenciales de sacerdotes que se han hecho públicos en Estados Unidos han fortalecido a los críticos, ya que pueden ver con sus propios ojos cómo la Iglesia estadounidense lidió con los sacerdotes abusadores”
, añadió.

“Esa es una gran diferencia. La información es poder”.
 


lunes, 18 de marzo de 2013

EL PAPA FRANCISCO A MENUDO GUARDÓ SILENCIO SOBRE LOS CASOS DE ABUSO SEXUAL EN ARGENTINA COMO ARZOBISPO

Las víctimas de abuso sexual podrían haberse salvado si sus casos hubieran recibido una acción decisiva, sostienen los críticos de Bergoglio.

Por Nick Miroff


El padre Julio César Grassi era una celebridad en la Arquidiócesis de Buenos Aires. El sacerdote joven, dinámico y conocedor de los medios se asoció con argentinos ricos para financiar una serie de escuelas, orfanatos y programas de capacitación laboral para jóvenes pobres y abandonados, lo que le valió elogios de los políticos argentinos y de su superior, el arzobispo Jorge Mario Bergoglio.

Hoy en día, Grassi es un delincuente sexual convicto que permanece libre con libertad condicional después de haber sido sentenciado a 15 años de prisión en 2009 por abusar sexualmente de un niño prepúber bajo su cuidado.

Sin embargo, en los años posteriores a la condena de Grassi, Bergoglio (ahora papa Francisco) se ha negado a reunirse con las víctimas de los crímenes del sacerdote o con las víctimas de otras depredaciones por parte del clero bajo su liderazgo. No ofreció disculpas personales ni restitución financiera, incluso en los casos en que los crímenes fueron denunciados por otros miembros de la Iglesia y los sacerdotes infractores fueron enviados a prisión.

Desde que fue elegido, la atención de los medios se ha centrado principalmente en las acciones de Bergoglio durante los años de la “Guerra Sucia” de los años de plomo en Argentina. Pero en un momento en que el Vaticano enfrenta una costosa crisis legal y moral en varios continentes por crímenes sexuales cometidos por sus sacerdotes, el manejo que Bergoglio hace del clero pedófilo bajo su autoridad ofrece una idea de cómo podría abordar los escándalos.

No hay pruebas de que Bergoglio haya desempeñado un papel en el encubrimiento de los casos de abuso. Varios grupos de derechos humanos prominentes en Argentina dicen que el arzobispo hizo todo lo posible en los últimos años para apoyar a organizaciones seculares contra delitos como el tráfico sexual y la prostitución infantil. Dicen que la determinación de Bergoglio se fortaleció a medida que surgieron nuevos casos de abuso en la arquidiócesis y que finalmente ordenó a los obispos que informaran de inmediato todas las acusaciones de abuso a la policía.

En septiembre, después de que un sacerdote argentino de una zona rural fuera condenado por abusar de decenas de niños entre 1984 y 1992, la oficina del arzobispo emitió un comunicado diciendo que el caso había “reafirmado nuestra profunda vergüenza y el inmenso dolor que resulta de los graves errores cometidos por alguien que debería dar el ejemplo moral”.

Pero durante la mayor parte de los 14 años que Bergoglio sirvió como arzobispo de Buenos Aires, dicen los defensores de los derechos humanos, no tomó medidas decisivas para proteger a los niños ni actuó con rapidez cuando surgieron acusaciones de abuso sexual; ni ofreció disculpas a las víctimas de sacerdotes abusivos después de que su mala conducta saliera a la luz.

“Ha guardado un silencio total” -dijo Ernesto Moreau, miembro de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Argentina, afiliada a la ONU, y abogado que ha representado a víctimas en un caso de abuso sexual por parte del clero. Las víctimas pidieron reunirse con Bergoglio pero fueron rechazadas, dijo Moreau. “En ese sentido, Bergoglio no era diferente de la mayoría de los otros obispos de Argentina, o del propio Vaticano”.

La Iglesia Católica ha pagado al menos 2.000 millones de dólares sólo en Estados Unidos para resolver denuncias de abusos, según grupos de seguimiento. Sin embargo, en muchos países latinoamericanos la magnitud de los crímenes apenas ha comenzado a salir a la luz, y en Argentina ninguna víctima ha recibido restitución en acuerdos públicos, dijeron grupos de derechos humanos y abogados.

El caso del padre Grassi ha sido particularmente problemático para los defensores de los niños aquí porque Bergoglio era ampliamente visto como cercano al joven sacerdote, quien dijo a los periodistas antes de su condena que hablaba con Bergoglio a menudo y que el arzobispo “nunca me soltó la mano”.

Grassi no fue expulsado del sacerdocio tras el veredicto de culpabilidad. En cambio, los funcionarios de la Iglesia encabezados por Bergoglio encargaron un extenso informe privado argumentando que Grassi era inocente.

El informe fue presentado como parte de la apelación legal del sacerdote, que está pendiente, y los fiscales dicen que el documento ha ayudado a Grassi a evitar la cárcel hasta ahora. Un tribunal le ha concedido una libertad provisional que le permite seguir residiendo frente al aula y los dormitorios de la Fundación Felices los Niños.

El extenso complejo cerrado en un barrio de clase trabajadora en las afueras de Buenos Aires alguna vez tuvo más de 600 estudiantes y huérfanos residentes. Se convirtió en el centro económico y religioso de la comunidad cuando Grassi canalizó donaciones privadas hacia sus escuelas, talleres vocacionales, panaderías y parques infantiles.

Hoy sus aulas están en su mayoría cerradas. Los terrenos de la fundación están llenos de maleza y pasto sin cortar, sus columpios se están oxidando y sus estatuas están oscurecidas por el moho.

“Daba con una mano, pero con la otra quitaba”, dijo la vecina Sabina Vilagra, cuyo marido trabajaba como conserje en la fundación y fue llamado a declarar en el juicio.

“Él tenía sus favoritos: siempre los niños” -dijo su hija, Florencia Vilagra, quien también trabajaba en la Fundación Felices los Niños en ese momento.

“¿Les daría bicicletas o juguetes y designaría a uno como su 'secretario' especial?”
-ella dijo.


Había tres acusadores en el juicio, llamados “Ezequiel”, “Gabriel” y “Luis” para proteger sus identidades, que tenían entre 9 y 13 años en el momento del abuso, según el fiscal Juan Pablo Gallego.

Una de las defensoras más conocidas de las víctimas de abuso infantil en Argentina, la hermana Martha Pelloni, dijo que la llamaron varias veces para consultar con psicólogos que trataron a las presuntas víctimas de Grassi. Dijo que las reuniones no le dejaron ninguna duda de que el sacerdote era culpable, a pesar del informe encargado por la Iglesia que intentaba exonerarlo. Finalmente fue declarado culpable de los cargos formulados por uno de los niños. “Muchos católicos han querido protegerlo y defenderlo -dijo- Pero los abusos fueron reales”.

Aún así, Pelloni elogió a Bergoglio por evolucionar a lo largo de los años y adoptar una postura cada vez más firme contra el clero depredador. La ley argentina tipifica como delito no denunciar denuncias de abuso contra niños. “Ahora, si vas a un obispo con un reclamo, te dirán: 'Informe a la policía'” -dijo Pelloni- Bergoglio debe haber ordenado eso”.

Sin embargo, las víctimas anteriores de abuso sexual podrían haberse salvado si sus casos también hubieran recibido una acción tan decisiva, sostienen los críticos de Bergoglio.

En uno de los casos de abuso más atroces de Argentina, otro sacerdote de la Arquidiócesis de Buenos Aires fue asignado a trabajar con niños incluso cuando los líderes de la Iglesia conocían las acusaciones en su contra.

Después de que los feligreses locales acusaran al padre Mario Napoleón Sasso de abusar sexualmente de niñas en una provincia rural pobre del este de Argentina a principios de la década de 1990, fue enviado a un centro privado de rehabilitación para clérigos descarriados, La Domus Mariae (la Casa de María), al norte de Buenos Aires. Vivió dos años en el centro y luego fue reasignado a trabajar en un comedor social para niños pobres en un pueblo fuera de la capital. Allí, abusó sexualmente de niñas de tan solo 3 años.

“Su dormitorio estaba junto a la cafetería y tenía el único baño de la capilla”, dijo Moreau, el abogado de las familias de las víctimas.

Moreau dijo que en 2003 acompañó a dos monjas y un sacerdote que habían denunciado a Sasso, junto con las familias de las víctimas, a una reunión con el emisario del Vaticano en Buenos Aires. Dijo que a las familias se les dijo que fueran “pacientes” y se les ofrecieron como regalo rosarios “bendecidos por el papa”.

“Sólo querían encubrirlo”, dijo Moreau.

Tres años más tarde, a medida que aumentaban las pruebas contra Sasso, las familias pidieron ver a Bergoglio, dijo Moreau, pero nunca recibieron respuesta. Sasso fue declarado culpable en 2007 y sentenciado a 17 años de prisión. Desde entonces ha sido puesto en libertad condicional.

El experto en asuntos religiosos Fortunato Mallimaci, sociólogo de la Universidad de Buenos Aires, dijo que como papa Francisco, Bergoglio enfrentará un conjunto de expectativas completamente diferente sobre cómo manejar las denuncias de abuso. “En Estados Unidos y Europa hay una clara separación entre Iglesia y Estado” -dijo- “No en América Latina. Allí -dijo- la sociedad civil suele ser demasiado débil para asumir el poder del clero, y las sospechas recaen primero en el acusador, no en el acusado”.

Pero, añadió Mallimaci, “como obispo de América Latina, será muy sensible a lo que sucede en la sociedad a su alrededor y a la política de la época. Si quiere restablecer la credibilidad de la Iglesia, será el primero en decir que no se tolerarán abusos, ni en Washington, ni en Roma, ni en Buenos Aires”.


Washington PostBishop-Accountability

jueves, 14 de marzo de 2013

SIGUIENDO EL MAL CONSEJO DE LOS MEDIOS

Dirigiéndose al clero de Roma en uno de sus últimos discursos como Papa, Benedicto XVI reconoció la ruinosa influencia que los medios de comunicación han ejercido sobre la Iglesia durante décadas. Se refirió al espíritu espurio del Vaticano II como el "concilio de los medios".

Por George Neumayr


Lo que no mencionó fue que muchos clérigos se conformaron con entusiasmo al concilio de los medios e incluso impulsaron la mayoría de sus temas y mitologías. La bestia del mal consejo tenía dos cabezas, una de fuera de la Iglesia y otra de dentro de ella. Esta bestia sigue al acecho, como se evidencia en la cobertura y maquinaciones maliciosas del cónclave papal.

El National Catholic Reporter, abiertamente herético, sigue suministrando información a muchos obispos e incluso cardenales, lo cual es una de las muchas señales de que el concilio del que habló Benedicto sigue desarrollándose. La bestia bicéfala también reside en las cancillerías y en las escuelas y colegios católicos, donde las ideas de ese concilio han echado raíces más profundas.

"Estaba el concilio de los Padres -el verdadero concilio-, pero también estaba el concilio de los medios de comunicación. Era casi un concilio en sí mismo, y el mundo percibía el concilio a través de ellos, a través de los medios de comunicación. Así que el concilio que inmediatamente, efectivamente, llegó a la gente fue el de los medios de comunicación, no el de los Padres", dijo Benedicto. "No tuvo lugar, naturalmente, dentro del mundo de la fe, sino dentro de las categorías de los medios de comunicación de hoy, es decir, fuera de la fe, con una hermenéutica diferente. Fue una hermenéutica de la política".

El cónclave papal se ha visto en gran medida a través del prisma de esa "hermenéutica de la política". Sacerdotes disidentes como el padre jesuita Thomas Reese han aparecido en los programas de entrevistas para pronunciarse sobre esta o aquella cualidad que necesita el próximo Papa. Nunca mencionan la ortodoxia. Decir a la élite liberal de Occidente lo que quiere oír parece ser la principal cualificación para el papado, a juzgar por sus comentarios sobre el nuevo "tono" o "estilo" que debería adoptar el próximo Papa.

En todas sus palabras de moda sobre la "gestión" y las "habilidades de comunicación" que necesita un papa moderno está implícita una concepción mundana del papado en la que la doctrina se diluye.

Fue necesario que un mago autodenominado ateo en la CNN informara al presentador "católico", Piers Morgan, de que su parloteo sobre la necesidad de un papa modernizador le hacía parecer un protestante liberal, no un católico. "Bueno, creo que puedo ser alguien que cree en la posición del Papa más que la mayoría de los católicos", dijo Penn Jillette a Morgan. "Realmente le tomo la palabra a la gente. Y parece que todo el cinismo y todo el... a quién vamos a meter, modernizando... no se supone que haya modernización. Se supone que es la palabra de Dios".

El "concilio de los medios de comunicación" ha causado tremendos estragos en la Iglesia. A él, Benedicto remontó "tantos problemas, tanta miseria, en realidad: seminarios cerrados, conventos cerrados, la liturgia fue trivializada". Señaló que "el concilio virtual fue más fuerte que el concilio real".

La capacidad de liderazgo del papa Francisco determinará si ese concilio virtual desaparece o persiste. Estaba claro que los padres Reese apostaban por un papa "moderado" para poner en marcha ese concilio. En 2011, el National Catholic Reporter dejó caer que los teólogos disidentes estaban esperando su momento hasta que Benedicto pasara a mejor vida.

"Basta con hablar con una muestra de departamentos de teología para saber que en muchos lugares los teólogos están pasando desapercibidos. Nuestros seminarios van a ir a lo seguro en el futuro inmediato", decía en un editorial. "La teología moral del tipo que podría plantear cuestiones sustanciales o tratar cuestiones sexuales difíciles u otras cuestiones de la vida se está dejando en manos de los que regurgitan la línea del partido", continuaba. "Hay teólogos más aventureros y sofisticados, pero no van a levantar la cabeza muy por encima de las barricadas".

En los últimos días y semanas, ha servido a los intereses de este grupo hacer de la cuestión de la "reforma" un tema conductor de la cobertura del cónclave, como si el problema más profundo de la Iglesia fuera la organización del banco vaticano o las oficinas curiales. Esto ha desviado la atención de la enfermedad mucho más peligrosa de la heterodoxia, de la que esos problemas menores son sólo síntomas. En todo caso, este grupo se complace en escuchar que existe una supuesta cábala de cardenales "unidos por la orientación sexual" dentro de los muros del Vaticano y que les gustaría aumentar su número. Sin embargo, no está claro si este grupo, si existe, tiene alguna influencia real.

Llevar la corrupción del mundo a la Iglesia era el objetivo del "concilio de los medios". Los periodistas y sus facilitadores eclesiásticos querían que se rebajaran las normas de los seminarios, que se ordenaran homosexuales y que se sancionara la revolución sexual. Consiguieron su deseo. Las "ventanas de la Iglesia" se abrieron y el "humo de Satanás", como dijo el Papa Pablo VI, entró. Sólo rechazando el mal consejo de los medios de comunicación podrá el papa Francisco extinguirlo.


Crisis Magazine


miércoles, 13 de marzo de 2013

RATZINGER: “HAY MUCHOS PAPAS QUE EL ESPÍRITU SANTO PROBABLEMENTE NO HABRÍA ELEGIDO”

En 1997, el entonces prefecto de la Doctrina de la Fe aseguraba que el Espíritu Santo actúa como un “buen maestro”, pero no “dicta” el candidato


Dentro ya de la Capilla Sixtina, el momento en que los cardenales se estremecen es el canto del “Veni, Creator Spíritus”. Significa que ha llegado la hora de la verdad, de dejarse dominar por una Presencia mayor, por lo divino.

Pero no es automático. Según explicó el cardenal Joseph Ratzinger en 1997 a la televisión de Baviera, “yo no diría que el Espíritu Santo elige al Papa, pues no es que tome el control de la situación sino que actúa como un buen maestro, que deja mucho espacio, mucha libertad, sin abandonarnos”.

El entonces prefecto de la Doctrina de la Fe, recordó con toda sencillez que, mirando a lo sucedido a lo largo de la historia de los 264 sucesores de Pedro, “hay muchos Papas que el Espíritu Santo probablemente no habría elegido”.

En su opinión, “el papel del Espíritu Santo hay que entenderlo de un modo más flexible. No es que dicte el candidato por el que hay que votar. Probablemente, la única garantía que ofrece es que nosotros no arruinemos totalmente las cosas”. Era una visión de fe, que integraba perfectamente dos grandes milagros en la vida sobrenatural: el de la gracia y el de la libertad.




¡EL ESPANTO! UN PERIODISTA DE BUENOS AIRES DESCRIBE A BERGOGLIO


Tenemos muchos amigos en todo el mundo, incluso en la República Argentina. Y le preguntamos a un querido amigo, Marcelo González, de Panorama Católico Internacional, que conoce a la Iglesia de la Argentina como la palma de su mano para que nos envíe un informe sobre el nuevo Papa. 


Aquí va:

El arzobispo de Buenos Aires se arrodilla para recibir la "bendición" de los ministros protestantes y del padre Raniero Cantalamessa - Buenos Aires, 2006

¡El horror!

De todos los candidatos impensables, Jorge Mario Bergoglio es quizás el peor. No porque abiertamente profese doctrinas contra la fe y la moral, sino porque, a juzgar por su trabajo como Arzobispo de Buenos Aires, la fe y la moral parecen haberle sido irrelevantes.

Como enemigo declarado de la misa tradicional, solo ha permitido imitaciones de ella en manos de enemigos declarados de la antigua liturgia. Él ha perseguido a cada sacerdote que hizo un esfuerzo para usar una sotana, predicar con firmeza o simplemente estaba interesado en Summorum Pontificum.

Famoso por su inconsistencia (a veces, por la ininteligibilidad de sus discursos y homilías), acostumbrado al uso de expresiones burdas, demagógicas y ambiguas, no se puede decir que su magisterio sea heterodoxo, sino inexistente por lo confuso que resulta ser.

Su séquito en la Curia de Buenos Aires, con la excepción de unos pocos clérigos, no se ha caracterizado por la virtud de sus acciones. Varios tienen graves sospechas de mala conducta moral.

No ha perdido ninguna ocasión para celebrar actos en los que prestó su catedral a protestantes, musulmanes, judíos e incluso a grupos partidistas en nombre de un diálogo interreligioso imposible e innecesario. Es famoso por sus encuentros con los protestantes en el estadio Luna Park, donde, junto con el predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, fue "bendecido" por los ministros protestantes, en un acto de adoración común en el que, en la práctica, aceptó el validez de los "poderes" de los pastores de televisión.

Esta elección es incomprensible: no es un políglota, no tiene experiencia curial, no brilla por su santidad, es flexible en doctrina y liturgia, no ha luchado contra el aborto y solo muy débilmente contra el "matrimonio" homosexual [aprobado prácticamente sin oposición del episcopado], no tiene modales para honrar el trono pontificio. Él nunca ha luchado por otra cosa que permanecer en posiciones de poder.

Realmente no encaja con lo que Benedicto quería para la Iglesia. Y no parece tener ninguna de las condiciones requeridas para continuar su trabajo.

Que Dios ayude a Su Iglesia. Uno nunca puede descartar, por muy duro que parezca, la posibilidad de una conversión... y, sin embargo, el futuro nos aterroriza.

Rorate-Caeli


lunes, 11 de marzo de 2013

EL PERFIL DEL NUEVO PAPA


Las cualidades del nuevo pontífice, sus retos en el cargo y cómo deberá enfrentarlos están en el centro del debate. Sin embargo, no es fácil trazar el perfil del candidato ideal.


La Institución Religiosa con cientos de millones de fieles busca candidato ideal para ejercer las funciones de: obispo de Roma, cabeza visible, jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano y líder espiritual de los católicos.

Elegir a la persona adecuada para ocupar la sede vacante de la Iglesia Católica es un trabajo arduo, un rompecabezas que, para ser armado, requiere de alianzas, acuerdos y, según la propia institución, de la inspiración del Espíritu Santo.

Pero este proceso está rodeado del mayor secretismo al que se somete la elección de un jefe de Estado –y líder espiritual– en el mundo.

Tampoco existe ningún documento público que oriente e indique las características que deberá tener el futuro pontífice.

Lo que sí hay, en cambio, son opiniones. Y en los días previos al cónclave, que comenzará oficialmente tras el sellado de la Capilla Sixtina este martes 12 de marzo, fluyen como el Tíber, crecido tras varias jornadas de lluvias en Roma.


EL PERFIL DEL CANDIDATO IDEAL

"A medida que pasan los días, vamos escuchando las intervenciones de los cardenales en las congregaciones generales, vamos tomando contacto entre nosotros en los intervalos y en los momentos de oración y vamos discerniendo los pocos que consideramos en conciencia y ante Dios que podrían ser el pastor que guíe la Iglesia", dice Raimundo Damasceno, arzobispo de Aparecida y uno de los cinco cardenales electores brasileños.

Las cualidades del nuevo papa, sus retos en el cargo y cómo deberá enfrentarlos están en el centro del debate. Sin embargo, no es fácil dibujar el perfil del candidato ideal.

Quizá la pista más clara –aunque también muy abierta– la dio el propio Benedicto XVI en su renuncia, un acto sin precedentes en más de 600 años, al señalar que el candidato deberá tener "fortaleza de espíritu y de cuerpo".

Damasceno habla de un candidato con un talante "dialogante" y con el vigor suficiente para proseguir la "labor evangelizadora de la Iglesia".

Otros electores piden también que ese vigor sirva para atajar los recientes escándalos que afectan al Vaticano.

"La habilidad para gobernar es importante. Los problemas sustanciales que se identificaron en el caso VatiLeaks deben ser atajados", afirmó el cardenal australiano George Pell, en declaraciones recientes al diario Vatican Insider, en referencia al caso de filtración de información confidencial del Vaticano que mostraban las luchas internas por el poder.

"Necesitamos alguien que sea un estratega, que tome decisiones, planifique, alguien con fuertes capacidades pastorales demostradas que puede tomar las riendas de la Iglesia y moverla hacia adelante", sentenció Pell.

El candidato ideal debería tener la capacidad de gobierno y una juventud relativa que permita la energía necesaria para acometer reformas son quizá las características más mencionadas.


"REFORMA"

Pero "reforma" tiene muchos significados. Desde sectores progresistas de la Iglesia, como la organización Somos Iglesia, se pide una "transferencia de poder a las iglesias locales", una "limpieza auténtica" de los escándalos recientes y que el gobierno vaticano se inspire en la "sobriedad y la simplicidad".

"Suena provocador, pero lo primero sería que el próximo papa deje de serlo. El gran problema no es la persona que ejerza la función, sino la función como está diseñada hoy", dijo José Arregi, un franciscano secularizado y profesor de historia de las religiones de la Universidad de Deusto, en España.

Para realizar la reforma profunda de la que habla Arregi, "el nuevo papa podría empezar por sentarse con los cardenales, con un sínodo de obispos, pero sobre todo con representantes de comunidades de cristianos de todo el mundo en su gran pluralidad. Habría que empezar por aplicar los mínimos criterios democráticos en el papado. Debería ser una función provisional de un hombre o de una mujer que fuera el representante máximo de las iglesias cristianas".

Otras voces, como Fermín Labarga, profesor de teología histórica de la Universidad de Navarra, en España, no van tan lejos y piden "acometer algunos cambios respecto a las formas de afrontar el gobierno de la iglesia, en lo que respecta a la curia".

"Nuevas formas de ejercer el gobierno de la iglesia. Siempre en fidelidad a la tradición. Vamos viendo muchas cosas que apuntan a eso", dice Labarga, quien también considera que el nuevo papa deberá "cuidar mucho la imagen pública de la Iglesia, reforzar la comunicación institucional para que no se dé la mera sospecha de que hay ocultismo por parte de la Curia y la Santa Sede".

Thomas Reese, periodista del National Catholic Reporter, una publicación estadounidense especializada en cuestiones católicas, indica que desde círculos próximos al cónclave, las "reformas necesarias" pasan por tres puntos: que la curia sea más transparente, que sus cargos rindan cuentas y que se lleve a cabo un proceso de modernización.


LAS CUALIDADES PERSONALES

Pero más allá de las funciones del puesto, ¿qué cualidades personales debe tener el nuevo papa? ¿Cuál debería ser su experiencia previa?

Arregi pide alguien "que, como Jesús, sea osado para imaginar otro mundo distinto. Un hombre compasivo a quien las entrañas se le revuelven ante el dolor de tantos pueblos y ante la amenaza que sufre el planeta. Todo lo demás es secundario. Esto significa que sea muy libre, muy valiente, muy imaginativo, muy dialogante, tolerante con la diferencia, con formas diferente de pensar".

Ante los "retos importantes que le esperan", Labarga destaca la "valentía, el dinamismo y la experiencia pastoral y de gobierno".

Menos importancia conceden, en cambio, al origen del futuro sumo pontífice, en un momento en que se especula con la posibilidad de que, por primera vez en más de 1.200 años (desde Gregorio III, de origen sirio), pueda proceder de un país no europeo.

"Básicamente no creo que importe. Los cardenales, independientemente de su origen, responden al mismo perfil. Podría generar expectativas, pero no sería definitivo", apunta Arregi.

"No creo que sea decisivo. La Iglesia está preparada para tener un papa de cualquier continente. Africanos y asiáticos ya hubo en los primeros tiempos. Yo creo que el origen se olvida inmediatamente", afirma Labarga.

El cardenal Damasceno también considera que "el origen del papa no es importante". Sin embargo, agrega, un posible papa latinoamericano "sería recibido con mucha alegría y entusiasmo en la región".

Origen, edad, formación, experiencia, una descripción detallada de las funciones a realizar en el nuevo puesto de trabajo: son elementos básicos de cualquier oferta de empleo. Pero en la elección del nuevo papa, estas características no se hacen públicas de antemano.

Se trata de uno de los procesos electivos más antiguos del mundo. Y también uno de los más herméticos.

Todo cuanto acontezca en el interior del cónclave permanecerá en estricto secreto: los debates previos a las votaciones, los posibles candidatos, los resultados de los escrutinios...

Por esta razón, de momento sólo se puede tomar nota de opiniones que, muchas veces, se confunden con expresiones de deseos.

Cuando la fumata blanca surja de la chimenea de la Capilla Sixtina se sabrá qué expectativas se cumplieron y quién fue considerado el "candidato ideal".


EL PERFIL DEL NUEVO PAPA Y EL BANCO VATICANO CENTRAN LAS ÚLTIMAS INTERVENCIONES ANTES DE LA ELECCIÓN

El perfil del futuro papa y los retos a los que tendrá que enfrentarse, así como la situación del Instituto de Obras Religiosas (IOR), has entrado las intervenciones de la décima y última congregación general antes del inicio del cónclave este martes, 12 de marzo, por la tarde, según ha explicado el jefe de la sala de prensa del Vaticano, el padre Federico Lombardi. 


En total, los cardenales han intervenido hasta 161 veces durante 10 congregaciones generales celebradas a lo largo de 7 días.

Así, este lunes a las 9:30 horas, se ha llevado a cabo la décima y última congregación general antes del inicio de la elección del sucesor de Benedicto XVI en la que han participado 152 cardenales y se han producido 28 intervenciones que suman un total de 161 intervenciones.

Sobre los temas tratados, el padre Lombardi ha remarcado que ha estado de nuevo presente el perfil y lo que se espera del próximo papa. Por otro lado, el cardenal Tarcisio Bertone, como presidente del Comité de Finanzas y Vigilancia del IOR ha presentado una breve relación sobre el proceso de transparencia entre el Moneyval. Al respecto, Lombardi ha remarcado que "la situación del IOR no es prioritario para los cardenales y la elección del próximo pontífice".

Lombardi ha indicado que al inicio de la última congregación general se ha llevado a cabo el sorteo de los tres nuevos cardenales que asisten al camarlengo, el cardenal Tarsicio Bertone, en la congregación particular. Estos tres nuevos cardenales permanecerán en el cargo durante tres días, y en caso de que se prolongue el cónclave, se efectuará otro sorteo. Los nuevos miembros son el cardenal patriarca Antonio Naguib por la orden de los obispos, el cardenal Marc Ouellet por la orden de los presbíteros y el cardenal Francesco Monteresi por la orden de los diáconos.

Por otro lado, el padre Federico Lombardi ha indicado que este lunes por la tarde se lleva a cabo el juramento en la Capilla Paulina, presidido por el cardenal camarlengo, el cardenal Tarsicio Bertone de casi 90 personas que son el personal que ayudará a los cardenales durante el cónclave.

En esta línea, Lombardi ha precisado que entre ellos se encuentran el secretario del Colegio Cardenalicio, el maestro de ceremonia y ceremonieros, el asistente del cardenal que preside el cónclave, religiosos y religiosas, confesores, médicos, enfermeros, cocineros, personal de servicio y limpieza en Santa Marta, conductores, seguridad, Guardia Suiza y gendarmería vaticana.


miércoles, 6 de marzo de 2013

TODAVÍA SIN FECHA PARA EL CÓNCLAVE, FALTAN DOS ELECTORES


Los purpurados comienzan a perfilar las virtudes y cualidades que serán necesarias en el sucesor de San Pedro.


Hoy miércoles 6 de marzo, otros cuatro cardenales han llegado a la Ciudad Eterna, entre ellos, los electores Karl Lehmann (Alemania) , Antonius Naguib (Egipto) y John Tong Hon (China). De esta manera, tan solo faltan el polaco Kazimierz Nycz y el vietnamita Jean Baptiste Pham Minh Man, de los cuales se espera que estén presentes mañana.

Según informó en rueda de prensa el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, el perfil del nuevo papa y las “esperanzas y expectación” que se pueda tener en él ha sido uno de los debates que han mantenido los purpurados, junto a temas ya tratados anteriormente, como la Iglesia en el mundo, la nueva evangelización o el papel de los dicasterios de la Curia vaticana y su relación con los episcopados.

En la mañana de hoy, 18 purpurados han tomado la palabra, con lo que son un total de 51 las intervenciones que se han realizado por ahora durante las congregaciones generales.


Sigue sin haber fecha para el cónclave

Todavía no hay ninguna noticia aún sobre la fecha de inicio del cónclave. Preguntado Lombardi acerca de la demora, respondió: “Parece respetuoso esperar para tomar esta decisión a que estén prácticamente todos los electores presentes, de manera que esté completo el cuerpo que debe tomar esta decisión”.

En su opinión, no sería oportuno hacer una votación temprana sobre la fecha del cónclave que se vea interpretada como una manera de “forzar la dinámica de reflexión y maduración por parte del Colegio Cardenalicio”.

El portavoz vaticano aseguró que el Colegio Cardenalicio está tratando de “realizar bien la preparación” para llegar al cónclave “con una idea más clara” y tener “un proceso de votación más maduro”.


Preparación de la Capilla Sixtina

Las obras de preparación de la estancia vaticana pintada por Miguel Angel Buonarrotti ya están en marcha; a los periodistas se les ofreció un video del Centro Televisivo Vaticano con las imágenes. Entre los trabajos que se están realizando está el cubrimiento del suelo con paneles, a fin de conservar el pavimento.

También se han mostrado las dos estufas que se utilizarán durante la elección: una para quemar las papeletas con los votos, y otra para crear el humo con el que se anunciará a los fieles de todo el mundo si hay o no hay papa. Lombardi ha revelado que no es la primera vez que se utiliza este procedimiento con dos estufas, ya que también se hizo en el anterior cónclave, del que resultó elegido Benedicto XVI.


Oración en la Basílica de San Pedro

Hoy por la tarde no se reunirán las congregaciones de cardenales. En cambio, a las 17:00 h. en el altar de la Cátedra de San Pedro de la basílica vaticana, los cardenales realizarán una celebración de oración por la Iglesia en la basílica de San Pedro.

La celebración se abrirá con el rezo de los misterios gloriosos del Santo Rosario en italiano y latín. Seguirá la exposición y adoración del Santísimo Sacramento. A continuación se rezarán las Vísperas, presididas por el cardenal Angelo Comastri, arcipreste de la basílica. El rito finalizará con la bendición eucarística impartida por Comastri.


sábado, 2 de marzo de 2013

TENTACIÓN SUDAMERICANA POR EL PRIMER PAPA EXTRAEUROPEO

La hipótesis de un pontífice latinoamericano para dar una fuerte señal de cambio.

Por Andrea Tornielli

"Cuatro años de Bergoglio serían suficientes para cambiar las cosas...", susurra un viejo amigo del arzobispo de Buenos Aires. Existe el nombre de un cardenal que no ingresa a los "papabili" de estos días, debido a su edad: el del jesuita Jorge Mario Bergoglio, de setenta y seis años, originario de Turín, arzobispo de la capital argentina. El candidato que en el tercer voto del muy rápido cónclave de 2005 obtuvo cuarenta votos, siendo el candidato más votado después de Ratzinger. En los últimos años, su prestigio ha crecido en la Iglesia latinoamericana y también en el colegio de cardenales. No se excluye que aún pueda obtener votos, pero sin duda será una de las figuras clave destinadas a tener peso en las congregaciones generales y en el cónclave. 


En su diócesis, Bergoglio dijo hablando de evangelización: "Toda la actividad ordinaria de la Iglesia se ha establecido en vista de la misión. Esto implica una tensión muy fuerte entre el centro y la periferia, entre la parroquia y el vecindario. Debes salir de ti mismo, ir a los suburbios. La enfermedad espiritual de la Iglesia autorreferencial debe evitarse: cuando llega a ser así, la Iglesia se enferma. Es cierto que al salir a la calle, como sucede con cada hombre y cada mujer, pueden ocurrir accidentes. Pero si la Iglesia permanece cerrada en sí misma, autorreferencial, envejece. Y entre una Iglesia llena de baches que sale a la calle y una Iglesia interesada, no tengo ninguna duda en preferir la primera."

Con motivo del consistorio de febrero de 2012, celebrado en medio de la tormenta de vatileaks, Bergoglio había afirmado que "el peor pecado en la Iglesia es la actitud del mundo espiritual", que también incluye "la carrera profesional y la búsqueda de progreso". Podía ver a aquellos que esperaban un cambio significativo de rumbo.

El cardenal Francesco Coccopalmerio, presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, habló sobre la posibilidad de elegir un candidato de América Latina: "En mi opinión, ha llegado el momento de mirar fuera de Italia y Europa y en particular de considerar América Latina". Esta dirección también podría ser orientada por cardenales que eran nuncios apostólicos en esos países, como el presidente de la Gobernación Giuseppe Bertello y el prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, Leonardo Sandri. Pero también los marineros curiales ahora eméritos como Juan el Rey Bautista. Uno de los nombres que se surge con mayor frecuencia es el del arzobispo de Sao Paulo de Brasil, Odilo Pedro Scherer, de 63 años, un prelado que no tiene (y esto no puede ayudarlo) un carácter «latino» y brasileño. De 1994 a 2001 fue funcionario de la Congregación de Obispos. Y hoy está incluido en las comisiones cardinales que supervisan el IOR y los asuntos económicos y financieros de la Santa Sede. Otro posible candidato de la zona geográfica latinoamericana es el arzobispo de Guadalajara, el mexicano José Francisco Robles Ortega, de 64 años. ¿Pero votarían los electores cardenales de América Latina por uno de sus compatriotas? Es posible que algunos de ellos dirijan sus preferencias hacia otros candidatos, como el canadiense Marc Ouellet, que ha vivido en América del Sur durante muchos años. 


En cuanto a los "candidatos elegibles" en Europa, los comentaristas consolidan las posiciones del arzobispo de Milán, Angelo Scola, de 71 años, y el arzobispo Peter Erdo de Budapest, el 60.

Un elemento común que surge es el deseo de un cambio de rumbo, sobre todo en la gestión de la Curia romana, pero en qué dirección se implementará ese cambio, será el tema de las discusiones en las congregaciones generales a partir del lunes. La próxima semana será decisiva para saber qué papa saldrá del cónclave.

La Stampa


miércoles, 27 de febrero de 2013

AUDIENCIA GENERAL (27 DE FEBRERO DE 2013)


BENEDICTO XVI

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro

Miércoles 27 de febrero de 2013


Venerados hermanos en el episcopado y en el presbiterado,

distinguidas autoridades,

queridos hermanos y hermanas:

Os doy las gracias por haber venido, y tan numerosos, a ésta que es mi última audiencia general.

Gracias de corazón. Estoy verdaderamente conmovido y veo que la Iglesia está viva. Y pienso que debemos también dar gracias al Creador por el buen tiempo que nos regala ahora, todavía en invierno.

Como el apóstol Pablo en el texto bíblico que hemos escuchado, también yo siento en mi corazón que debo dar gracias sobre todo a Dios, que guía y hace crecer a la Iglesia, que siembra su Palabra y alimenta así la fe en su Pueblo. En este momento, mi alma se ensancha y abraza a toda la Iglesia esparcida por el mundo; y doy gracias a Dios por las “noticias” que en estos años de ministerio petrino he recibido sobre la fe en el Señor Jesucristo, y sobre la caridad que circula realmente en el Cuerpo de la Iglesia, y que lo hace vivir en el amor, y sobre la esperanza que nos abre y nos orienta hacia la vida en plenitud, hacia la patria celestial.

Siento que llevo a todos en la oración, en un presente que es el de Dios, donde recojo cada encuentro, cada viaje, cada visita pastoral. Recojo todo y a todos en la oración para encomendarlos al Señor, para que tengamos pleno conocimiento de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia espiritual, y para que podamos comportarnos de manera digna de Él, de su amor, fructificando en toda obra buena (cf. Col 1, 9-10).

En este momento, tengo una gran confianza, porque sé, sabemos todos, que la Palabra de verdad del Evangelio es la fuerza de la Iglesia, es su vida. El Evangelio purifica y renueva, da fruto, dondequiera que la comunidad de los creyentes lo escucha y acoge la gracia de Dios en la verdad y en la caridad. Ésta es mi confianza, ésta es mi alegría.

Cuando el 19 de abril de hace casi ocho años acepté asumir el ministerio petrino, tuve esta firme certeza que siempre me ha acompañado: la certeza de la vida de la Iglesia por la Palabra de Dios. En aquel momento, como ya he expresado varias veces, las palabras que resonaron en mi corazón fueron: Señor, ¿por qué me pides esto y qué me pides? Es un peso grande el que pones en mis hombros, pero si Tú me lo pides, por tu palabra echaré las redes, seguro de que Tú me guiarás, también con todas mis debilidades. Y ocho años después puedo decir que el Señor realmente me ha guiado, ha estado cerca de mí, he podido percibir cotidianamente su presencia. Ha sido un trecho del camino de la Iglesia, que ha tenido momentos de alegría y de luz, pero también momentos no fáciles; me he sentido como San Pedro con los apóstoles en la barca en el lago de Galilea: el Señor nos ha dado muchos días de sol y de brisa suave, días en los que la pesca ha sido abundante; ha habido también momentos en los que las aguas se agitaban y el viento era contrario, como en toda la historia de la Iglesia, y el Señor parecía dormir. Pero siempre supe que en esa barca estaba el Señor y siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino que es suya. Y el Señor no deja que se hunda; es Él quien la conduce, ciertamente también a través de los hombres que ha elegido, pues así lo ha querido. Ésta ha sido y es una certeza que nada puede empañar. Y por eso hoy mi corazón está lleno de gratitud a Dios, porque jamás ha dejado que falte a toda la Iglesia y tampoco a mí su consuelo, su luz, su amor.

Estamos en el Año de la fe, que he proclamado para fortalecer precisamente nuestra fe en Dios en un contexto que parece rebajarlo cada vez más a un segundo plano. Desearía invitaros a todos a renovar la firme confianza en el Señor, a confiarnos como niños en los brazos de Dios, seguros de que esos brazos nos sostienen siempre y son los que nos permiten caminar cada día, también en la dificultad. Me gustaría que cada uno se sintiera amado por ese Dios que ha dado a su Hijo por nosotros y que nos ha mostrado su amor sin límites. Quisiera que cada uno de vosotros sintiera la alegría de ser cristiano. En una bella oración para recitar a diario por la mañana se dice: “Te adoro, Dios mío, y te amo con todo el corazón. Te doy gracias porque me has creado, hecho cristiano...”. Sí, alegrémonos por el don de la fe; es el bien más precioso, que nadie nos puede arrebatar. Por ello demos gracias al Señor cada día, con la oración y con una vida cristiana coherente. Dios nos ama, pero espera que también nosotros lo amemos.

Pero no es sólo a Dios a quien quiero dar las gracias en este momento. Un Papa no guía él solo la barca de Pedro, aunque sea ésta su principal responsabilidad. Yo nunca me he sentido solo al llevar la alegría y el peso del ministerio petrino; el Señor me ha puesto cerca a muchas personas que, con generosidad y amor a Dios y a la Iglesia, me han ayudado y han estado cerca de mí. Ante todo vosotros, queridos hermanos cardenales: vuestra sabiduría y vuestros consejos, vuestra amistad han sido valiosos para mí; mis colaboradores, empezando por mi Secretario de Estado que me ha acompañado fielmente en estos años; la Secretaría de Estado y toda la Curia Romana, así como todos aquellos que, en distintos ámbitos, prestan su servicio a la Santa Sede. Se trata de muchos rostros que no aparecen, permanecen en la sombra, pero precisamente en el silencio, en la entrega cotidiana, con espíritu de fe y humildad, han sido para mí un apoyo seguro y fiable. Un recuerdo especial a la Iglesia de Roma, mi diócesis. No puedo olvidar a los hermanos en el episcopado y en el presbiterado, a las personas consagradas y a todo el Pueblo de Dios: en las visitas pastorales, en los encuentros, en las audiencias, en los viajes, siempre he percibido gran interés y profundo afecto. Pero también yo os he querido a todos y cada uno, sin distinciones, con esa caridad pastoral que es el corazón de todo Pastor, sobre todo del Obispo de Roma, del Sucesor del Apóstol Pedro. Cada día he llevado a cada uno de vosotros en la oración, con el corazón de padre.

Desearía que mi saludo y mi agradecimiento llegara además a todos: el corazón de un Papa se extiende al mundo entero. Y querría expresar mi gratitud al Cuerpo diplomático ante la Santa Sede, que hace presente a la gran familia de las Naciones. Aquí pienso también en cuantos trabajan por una buena comunicación, y a quienes agradezco su importante servicio.

En este momento, desearía dar las gracias de todo corazón a las numerosas personas de todo el mundo que en las últimas semanas me han enviado signos conmovedores de delicadeza, amistad y oración. Sí, el Papa nunca está solo; ahora lo experimento una vez más de un modo tan grande que toca el corazón. El Papa pertenece a todos y muchísimas personas se sienten muy cerca de él. Es verdad que recibo cartas de los grandes del mundo –de los Jefes de Estado, de los líderes religiosos, de los representantes del mundo de la cultura, etcétera. Pero recibo también muchísimas cartas de personas humildes que me escriben con sencillez desde lo más profundo de su corazón y me hacen sentir su cariño, que nace de estar juntos con Cristo Jesús, en la Iglesia. Estas personas no me escriben como se escribe, por ejemplo, a un príncipe o a un personaje a quien no se conoce. Me escriben como hermanos y hermanas o como hijos e hijas, sintiendo un vínculo familiar muy afectuoso. Aquí se puede tocar con la mano qué es la Iglesia –no una organización, una asociación con fines religiosos o humanitarios, sino un cuerpo vivo, una comunión de hermanos y hermanas en el Cuerpo de Jesucristo, que nos une a todos. Experimentar la Iglesia de este modo, y poder casi llegar a tocar con la mano la fuerza de su verdad y de su amor, es motivo de alegría, en un tiempo en que tantos hablan de su declive. Pero vemos cómo la Iglesia hoy está viva.

En estos últimos meses, he notado que mis fuerzas han disminuido, y he pedido a Dios con insistencia, en la oración, que me iluminara con su luz para tomar la decisión más adecuada no para mi propio bien, sino para el bien de la Iglesia. He dado este paso con plena conciencia de su importancia y también de su novedad, pero con una profunda serenidad de ánimo. Amar a la Iglesia significa también tener el valor de tomar decisiones difíciles, sufridas, teniendo siempre delante el bien de la Iglesia y no el de uno mismo.

Permitidme aquí volver de nuevo al 19 de abril de 2005. La seriedad de la decisión reside precisamente también en el hecho de que a partir de aquel momento me comprometía siempre y para siempre con el Señor. Siempre –quien asume el ministerio petrino ya no tiene ninguna privacidad. Pertenece siempre y totalmente a todos, a toda la Iglesia. Su vida, por así decirlo, viene despojada de la dimensión privada. He podido experimentar, y lo experimento precisamente ahora, que uno recibe la vida justamente cuando la da. Antes he dicho que muchas personas que aman al Señor aman también al Sucesor de San Pedro y le tienen un gran cariño; que el Papa tiene verdaderamente hermanos y hermanas, hijos e hijas en todo el mundo, y que se siente seguro en el abrazo de vuestra comunión; porque ya no se pertenece a sí mismo, pertenece a todos y todos le pertenecen.

El “siempre” es también un “para siempre” –ya no existe una vuelta a lo privado. Mi decisión de renunciar al ejercicio activo del ministerio no revoca esto. No vuelvo a la vida privada, a una vida de viajes, encuentros, recepciones, conferencias, etcétera. No abandono la cruz, sino que permanezco de manera nueva junto al Señor Crucificado. Ya no tengo la potestad del oficio para el gobierno de la Iglesia, pero en el servicio de la oración permanezco, por así decirlo, en el recinto de San Pedro. San Benito, cuyo nombre llevo como Papa, me será de gran ejemplo en esto. Él nos mostró el camino hacia una vida que, activa o pasiva, pertenece totalmente a la obra de Dios.

Doy las gracias a todos y cada uno también por el respeto y la comprensión con la que habéis acogido esta decisión tan importante. Continuaré acompañando el camino de la Iglesia con la oración y la reflexión, con la entrega al Señor y a su Esposa, que he tratado de vivir hasta ahora cada día y quisiera vivir siempre. Os pido que me recordéis ante Dios, y sobre todo que recéis por los Cardenales, llamados a una tarea tan relevante, y por el nuevo Sucesor del Apóstol Pedro: que el Señor le acompañe con la luz y la fuerza de su Espíritu.

Invoquemos la intercesión maternal de la Virgen María, Madre de Dios y de la Iglesia, para que nos acompañe a cada uno de nosotros y a toda la comunidad eclesial; a Ella nos encomendamos, con profunda confianza.

Queridos amigos, Dios guía a su Iglesia, la sostiene siempre, también y sobre todo en los momentos difíciles. No perdamos nunca esta visión de fe, que es la única visión verdadera del camino de la Iglesia y del mundo. Que en nuestro corazón, en el corazón de cada uno de vosotros, esté siempre la gozosa certeza de que el Señor está a nuestro lado, no nos abandona, está cerca de nosotros y nos cubre con su amor. Gracias.

Saludos


Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y de los países latinoamericanos, que hoy han querido acompañarme. Os suplico que os acordéis de mí en vuestra oración y que sigáis pidiendo por los Señores Cardenales, llamados a la delicada tarea de elegir a un nuevo Sucesor en la Cátedra del apóstol Pedro. Imploremos todos la amorosa protección de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia. Muchas gracias. Que Dios os bendiga.



viernes, 22 de febrero de 2013

NORMAS NONNULLAS (22 DE FEBRERO DE 2013)


CARTA APOSTÓLICA

EMITIDA MOTU PROPRIO

NORMAS NONNULLAS

DEL SUMO PONTÍFICE BENEDICTO XVI

DE CIERTAS MODIFICACIONES A LAS NORMAS

QUE RIGEN LA ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE

Con la Carta Apostólica De Aliquibus Mutationibus in Normis de Electione Romani Pontificis, emitida como Motu Proprio en Roma el 11 de junio de 2007, año tercero de mi Pontificado, establecí ciertas normas que, derogando las establecidas en el n. 75 de la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, promulgada el 22 de febrero de 1996 por mi predecesor, el Beato Juan Pablo II, restableció la norma tradicional según la cual siempre es necesario un voto mayoritario de dos tercios de los Cardenales electores presentes para la elección válida de un Romano Pontífice.

Considerada la importancia de asegurar el mejor desarrollo de cuanto se refiere, si bien con diversa relevancia, a la elección del Romano Pontífice, y particularmente una interpretación y actuación más cierta de algunas disposiciones, establezco y prescribo que algunas normas de la Constitución apostólica Universi Dominici Gregis así como lo que yo mismo dispuse en la Carta apostólica citada más arriba, se sustituyan con las normas siguientes:

n. 35. “Ningún Cardenal elector podrá ser excluido de la elección, activa o pasiva, por ningún motivo o pretexto, quedando en pie lo establecido en los números 40 y 75 de esta Constitución”.

n. 37. “Establezco, además, que desde el momento en que la Sede Apostólica esté legítimamente vacante, se espere durante quince días completos a los ausentes antes de iniciar el Cónclave, aunque dejo al Colegio de los Cardenales la facultad de anticipar el comienzo del Cónclave si consta la presencia de todos los cardenales electores, así como la de retrasarlo algunos días si hubiera motivos graves. Pero pasados al máximo veinte días desde el inicio de la Sede vacante, todos los Cardenales electores presentes están obligados a proceder a la elección”.

n. 43. “Desde el momento en que se ha dispuesto el comienzo del proceso de la elección hasta el anuncio público de que se ha realizado la elección del Sumo Pontífice o, de todos modos, hasta cuando así lo ordene el nuevo Pontífice, los locales de la Domus Sanctae Marthae, como también y de modo especial la Capilla Sixtina y las zonas destinadas a las celebraciones litúrgicas, deben estar cerrados a las personas no autorizadas, bajo la autoridad del Cardenal Camarlengo y con la colaboración externa del Vicecamarlengo y del Sustituto de la Secretaría de Estado, según lo establecido en los números siguientes.

Todo el territorio de la Ciudad del Vaticano y también la actividad ordinaria de las Oficinas que tienen su sede dentro de su ámbito deben regularse, en dicho período, de modo que se asegure la reserva y el libre desarrollo de todas las actividades en relación con la elección del Sumo Pontífice. De modo particular se deberá cuidar, también con la ayuda de los Prelados Clérigos de Cámara, que nadie se acerque a los Cardenales electores durante el traslado desde la Domus Sanctae Marthae al Palacio Apostólico Vaticano”.

n. 46, párrafo 1. “Para satisfacer las necesidades personales y de oficio relacionadas con el desarrollo de la elección, deberán estar disponibles y, por lo tanto, alojados convenientemente dentro de los límites a los que se refiere el n. 43 de la presente Constitución, el Secretario del Colegio Cardenalicio, que actúa de Secretario de la asamblea electiva; el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias con ocho Ceremonieros y dos religiosos adscritos a la Sacristía Pontificia; un eclesiástico elegido por el Cardenal Decano, o por el Cardenal que haga sus veces, para que lo asista en su cargo”.

n. 47. “Todas las personas señaladas en el n. 46 y en el n. 55, párrafo 2 de la presente Constitución apostólica, que por cualquier motivo o en cualquier momento fueran informadas por quien sea sobre algo directa o indirectamente relativo a los actos propios de la elección y, de modo particular, de lo referente a los escrutinios realizados en la elección misma, están obligadas a estricto secreto con cualquier persona ajena al Colegio de los Cardenales electores; por ello, antes del comienzo del proceso de la elección, deberán prestar juramento según las modalidades y la fórmula indicada en el número siguiente”.

n. 48. “Las personas señaladas en el n. 46 y en el n. 55, párrafo 2 de la presente Constitución, debidamente advertidas sobre el significado y sobre el alcance del juramento que han de prestar antes del comienzo del proceso de la elección, deberán pronunciar y subscribir a su debido tiempo, ante el Cardenal Camarlengo u otro Cardenal delegado por éste, en presencia de dos Protonotarios apostólicos de Número Participantes, el juramento según la fórmula siguiente:

Yo N. N. prometo y juro observar el secreto absoluto con quien no forme parte del Colegio de los Cardenales electores, y esto perpetuamente, a menos que reciba especiales facultades dadas expresamente por el nuevo Pontífice elegido o por sus Sucesores, acerca de todo lo que atañe directa o indirectamente a las votaciones y a los escrutinios para la elección del Sumo Pontífice.

Prometo igualmente y juro que me abstendré de hacer uso de cualquier instrumento de grabación, audición o visión de cuanto, durante el período de la elección, se desarrolla dentro del ámbito de la Ciudad del Vaticano, y particularmente de lo que directa o indirectamente de algún modo tiene que ver con las operaciones relacionadas con la elección misma.

Declaro emitir este juramento consciente de que una infracción del mismo comportaría para mí la pena de excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica.

Así Dios me ayude y estos Santos Evangelios que toco con mi mano”.

n. 49. “Celebradas las exequias del difunto Pontífice, según los ritos prescritos, y preparado lo necesario para el desarrollo regular de la elección, el día establecido para el inicio del Cónclave, según lo previsto en el n. 37 de la presente Constitución, todos los Cardenales se reunirán en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, o donde la oportunidad y las necesidades de tiempo y de lugar aconsejen, para participar en una solemne celebración eucarística con la Misa votiva Pro eligendo Papa. Esto deberá realizarse a ser posible en una hora adecuada de la mañana, de modo que en la tarde pueda tener lugar lo prescrito en los números siguientes de la presente Constitución”.

n. 50. “Desde la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, donde se habrán reunido en una hora conveniente de la tarde, los Cardenales electores, en hábito coral, irán en solemne procesión, invocando con el canto del Veni Creator la asistencia del Espíritu Santo, a la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico, lugar y sede del desarrollo de la elección. Participan en la procesión el Vicecamarlengo, el Auditor General de la Cámara Apostólica y dos miembros de cada uno de los Colegios de Protonotarios Apostólicos de Número Participantes, de los Prelados Auditores de la Rota Romana y de los Prelados Clérigos de Cámara”.

n. 51, párrafo 2. “Por lo tanto, el Colegio Cardenalicio, que actúa bajo la autoridad y la responsabilidad del Camarlengo ayudado por la Congregación particular de la que se habla en el n. 7 de la presente Constitución, cuidará de que, dentro de dicha Capilla y de los locales adyacentes, todo esté previamente dispuesto, incluso con la ayuda desde el exterior del Vicecamarlengo y del Sustituto de la Secretaría de Estado, de modo que se preserve la normal elección y el carácter reservado de la misma”.

n. 55, párrafo 3. “Si se cometiese y descubriese una infracción a esta norma, sepan los autores que estarán sujetos a la pena de excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica”.

n. 62. “Abolidos los modos de elección llamados per acclamationem seu inspirationem y per compromissum, la forma de elección del Romano Pontífice será de ahora en adelante únicamente per scrutinium.

Establezco, por lo tanto, que para la elección válida del Romano Pontífice se requieren al menos los dos tercios de los votos, calculados sobre la totalidad de los electores presentes y votantes”.

n. 64. “El procedimiento del escrutinio se desarrolla en tres fases, la primera de las cuales, que se puede llamar pre-escrutinio, comprende: 1) la preparación y distribución de las papeletas por parte de los Ceremonieros —llamados al Aula junto con el Secretario del Colegio de los Cardenales y con el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias— quienes entregan por lo menos dos o tres a cada Cardenal elector; 2) la extracción por sorteo, entre todos los Cardenales electores, de tres Escrutadores, de tres encargados de recoger los votos de los enfermos, llamados por brevedad Infirmarii, y de tres Revisores; este sorteo es realizado públicamente por el último Cardenal Diácono, el cual extrae seguidamente los nueve nombres de quienes deberán desarrollar tales funciones; 3) si en la extracción de los Escrutadores, de los Infirmarii y de los Revisores, salieran los nombres de Cardenales electores que, por enfermedad u otro motivo, están impedidos de llevar a cabo estas funciones, en su lugar se extraerán los nombres de otros no impedidos. Los tres primeros extraídos actuarán de Escrutadores, los tres segundos de Infirmarii y los otros tres de Revisores”.

n. 70, párrafo 2. “Los Escrutadores hacen la suma de todos los votos que cada uno ha obtenido, y si ninguno ha alcanzado al menos los dos tercios de los votos en aquella votación, el Papa no ha sido elegido; en cambio, si resulta que alguno ha obtenido al menos los dos tercios, se tiene por canónicamente válida la elección del Romano Pontífice”.

n. 75. “Si las votaciones a las que se refieren los números 72, 73 y 74 de la mencionada Constitución no tuvieran resultado positivo, dedíquese un día a la oración, a la reflexión y al diálogo; en las sucesivas votaciones, observado el orden establecido en el número 74 de dicha Constitución, tendrán voz pasiva solamente los dos nombres que en el precedente escrutinio hayan obtenido el mayor número de votos, sin apartarse de la norma de que también en estas votaciones se requiere para la validez de la elección la mayoría cualificada de al menos dos tercios de los sufragios de los Cardenales presentes y votantes. En estas votaciones los dos nombres que tienen voz pasiva carecen de voz activa”.

n. 87. “Realizada la elección canónicamente, el último de los Cardenales Diáconos llama al aula de la elección al Secretario del Colegio de los Cardenales, al Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias y a dos Ceremonieros; después, el Cardenal Decano, o el primero de los Cardenales por orden y antigüedad, en nombre de todo el Colegio de los electores, pide el consentimiento del elegido con las siguientes palabras: ¿Aceptas tu elección canónica para Sumo Pontífice? Y, una vez recibido el consentimiento, le pregunta: ¿Cómo quieres ser llamado? Entonces el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, actuando como notario y teniendo como testigos a dos Ceremonieros, levanta acta de la aceptación del nuevo Pontífice y del nombre que ha tomado”.

Esto decido y establezco, no obstante cualquier disposición contraria.

Este documento entrará en vigor inmediatamente después de su publicación en L'Osservatore Romano.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 22 de febrero del año 2013, octavo de mi pontificado.

BENEDICTUS PP. XVI


miércoles, 20 de febrero de 2013

EL CARDENAL SCHÖNBORN CELEBRA LA MISA DE LA JUVENTUD


Este es un clip de una de las tristemente célebres "Misas" juveniles de "Encontrar-Luchar-Seguir" en la "Archidiócesis" de Viena, Austria. 


Por la gracia de Dios, esta abominable profanación de las iglesias de Austria terminó después de ocho años, en 2011, al parecer debido a la falta de fondos. 

Durante este tiempo, en estas "misas juveniles" aprobadas oficialmente ha habido de todo: desde un "cardenal" que enviaba mensajes de texto durante la "misa" hasta vestimentas psicodélicas, juegos de rol, saltos al escenario, "bebés muñecos" supersticiosos, lanzamiento de aviones de papel, exhibición de pornografía durante un sermón, música rock, luces de discoteca, humo artificial, lanzallamas, globos y títulos temáticos de eventos excepcionalmente provocativos, ambiguos y blasfemos (como "En topless", "El espíritu es sexy" y "Quítatelo todo").