viernes, 29 de marzo de 2024

CARTA ABIERTA ‘MARIA SUPPLICANS’

Carta Abierta ‘Maria Supplicans’ acerca de la verdad sobre el papa Francisco y sus errores morales y doctrinales

Por el padre Jesusmary Missigbètò


Queridos fieles católicos de todo el mundo:

Esta carta abierta aborda un tema delicado porque las consecuencias de las hipótesis que se formularán son importantes. Por lo tanto, no es una carta fácil, pero es necesaria para ayudar a todos los cristianos a comprender plenamente la causa de los errores morales y doctrinales insertados por el papa Francisco en la enseñanza tradicional de la Iglesia a partir de 2016. El objetivo de esta carta es mostrar, de manera científica e imparcial, por qué Francisco es un falso papa y cuáles son los diferentes significados de tal afirmación.


1. ¿Por qué los cristianos dudan de la autenticidad del papado de Francisco?


La respuesta es obvia: es por los muchos errores morales y doctrinales que vemos en su pontificado, pero sobre todo por su carácter excepcional. El 5 de septiembre de 2016, con los obispos de la Región Pastoral de Buenos Aires, Francisco afirmó que “el empeño de vivir en continencia [castidad]” es una “opción”. ¿Cuándo hemos visto a un papa hacer semejante afirmación? Nunca. El 10 de diciembre de 2018, junto con el Cardenal Luis Francisco Ladaria, S.J., y el Arzobispo Giacomo Morandi, Francisco, aceptó la práctica de la histerectomía (extirpación del útero), cuando el estado del útero no representa ningún peligro presente o futuro para la salud de una mujer fértil que mantiene relaciones sexuales, y cuando un grupo de médicos expertos certifica que todos sus hijos morirán antes de nacer. ¿Cuándo hemos visto a un papa aceptar tal práctica? Nunca. El 21 de diciembre de 2018, Francisco dijo que “no se nace santo, se llega a serlo, y esto también vale para Nuestra Señora”. ¿Cuándo hemos visto a un papa rechazar la santidad original de María? Nunca. El 4 de febrero de 2019, Francisco declaró que “el pluralismo y la diversidad de religiones… son una sabia voluntad divina”. ¿Cuándo hemos visto a un papa hacer una declaración semejante que atribuya a la voluntad positiva de Dios la existencia de religiones que practican el mal o el pecado (idolatría, sacrificios humanos, prostitución sagrada, etc.)? Nunca. El 21 de octubre de 2020, Francisco dijo a la humanidad que “lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil” para las personas homosexuales. ¿Cuándo hemos visto a un papa hacer semejante propuesta a la humanidad? Nunca. El 15 de septiembre de 2021, Francisco autorizó a todos los políticos católicos públicamente favorables al aborto a recibir la Sagrada Eucaristía sin necesidad de que rechacen su adhesión al aborto. ¿Cuándo hemos visto a un papa dar semejante autorización? Nunca. El 18 de diciembre de 2023, Francisco pidió a los sacerdotes que realicen las “bendiciones de parejas en situaciones irregulares y de parejas del mismo sexo”. ¿Cuándo hemos visto a un papa hacer tal petición a los sacerdotes? Nunca. En vista de la situación que acabamos de describir, es muy normal que los cristianos se pregunten sobre la autenticidad de la elección de Francisco...


2. ¿Es Francisco realmente papa?

Cuando uno sabe que Jorge Mario Bergoglio viene de Argentina (hemisferio sur) y que una gran confusión moral y doctrinal ha invadido la Iglesia universal, las siguientes revelaciones de Nuestra Señora de Anguera son inquietantes: “Llegará el día en que aparecerá un hombre de bellas apariencias y con su falsa ideología logrará engañar a mucha gente, incluso personas consagradas serán seducidas” (2.700, 29 de junio de 2006); “Llegará el día en que habrá dos tronos, pero sólo en uno se encontrará el verdadero sucesor de Pedro. Será un tiempo de gran confusión espiritual para la Iglesia” (3.098, 23 de diciembre de 2008); “Un rey orgulloso dividirá a la Iglesia. Sus órdenes serán obedecidas y el Precioso será expulsado. La gran confusión espiritual está en camino” (3.148, 17 de abril de 2009); “Llegará el día en que aparecerá un hombre que parece bueno y justo. Engañará a mucha gente, pues hará grandes prodigios. Vendrá del hemisferio sur y muchos lo verán como un salvador” (3.276, 6 de febrero de 2010); “Cuando aparezca un hombre con tres nombres, habrá gran confusión en la Casa de Dios” (3.452, 14 de marzo de 2011); “Pedro no es Pedro; Pedro no será Pedro. No podéis comprender lo que os digo ahora, pero todo os será revelado” (5.304, 29 de junio de 2022). Aunque la interpretación de las revelaciones precedentes sea hipotética, es notable su coincidencia con lo que la Iglesia está viviendo desde la aparición del papa Francisco. Merece la pena plantearse las siguientes preguntas: ¿Es Francisco realmente papa? ¿Es válida su elección a la Cátedra de San Pedro? ¿Existen pruebas que pongan legítimamente en duda la validez de esta elección?

Tenemos dos caminos para demostrar la eventual invalidez de la elección de Francisco: la demostración a priori y la demostración a posteriori. Existen diferentes hipótesis para la demostración a priori. La primera hipótesis es que la dimisión del papa Benedicto XVI no es válida. Para algunos analistas, esta renuncia no fue libre. Para otros, aunque fuera redactada por Benedicto XVI el 10 de febrero de 2013 y anunciada públicamente al día siguiente, también debió de ser pronunciada públicamente por él el 28 de febrero de 2013, día de su partida del Vaticano. Otros más creen que, basándose en la diferencia latina entre las palabras “munus” (oficio) y “ministerium” (ministerio), el papa bávaro renunció al ministerio de papa pero no al oficio de papa. Frente a todas estas interpretaciones, vale la pena recurrir a las palabras escritas en latín por Benedicto XVI el 10 de febrero de 2013: “bene conscius ponderis huius actus plena libertate declaro me ministerio Episcopi Romae, Successoris Sancti Petri, mihi per manus Cardinalium die 19 aprilis MMV commisso renuntiare ita ut a die 28 februarii MMXIII, hora 20, sedes Romae, sedes Sancti Petri vacet et Conclave ad eligendum novum Summum Pontificem ab his quibus competit convocandum esse. Ex Aedibus Vaticanis, die 10 mensis februarii MMXIII” [1].

Analicemos ahora esa renuncia del papa Benedicto XVI. He aquí una traducción al español: “bien consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por manos de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quienes tienen competencias, el Cónclave para elegir el nuevo Sumo Pontífice. Desde el Vaticano, 10 de febrero 2013”. Por lo tanto, no hay duda de que Benedicto XVI renunció libremente, ya que él mismo dijo que era “bien consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad”. Escribió la declaración en presente y no en futuro: “declaro que renuncio”. De acuerdo con el Código de Derecho Canónico [2], precisó la fecha y la hora en que la renuncia surtiría efecto: “28 de febrero de 2013, a las 20 horas”. Él mismo dedujo las consecuencias lógicas: “la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante”; “el Cónclave... deberá ser convocado”; “elegir el nuevo Sumo Pontífice”. Cabe señalar que, de acuerdo con el Código de Derecho Canónico [3], podría haber revocado libremente su decisión y anulado su renuncia entre los días 10 y 28, pero no lo hizo. Esto refuerza aún más el carácter libre de su decisión. En consecuencia, su renuncia surtió efecto realmente el 28 de febrero de 2013 a las 20 horas. Después de todos estos detalles, es realmente difícil dudar de la validez de la renuncia del papa Benedicto XVI, a menos que estuviera motivada por una grave amenaza que nos ha ocultado [4].

Quedan dos preguntas importantes. La primera es la siguiente: ¿Dejó Benedicto XVI en suspenso su ministerio para poder seguir ejerciéndolo más tarde? No. Una cosa es poner en pausa el propio ministerio y otra renunciar a él. Benedicto XVI no dijo que dejaba en suspenso su ministerio; declaró claramente que renunciaba a él con plena libertad mediante un acto definitivo. Segunda pregunta: ¿Era necesario que Benedicto XVI utilizara la palabra “munus” en lugar de “ministerium” en su renuncia? No. Es cierto que es el oficio el que da origen al ministerio, es decir, es porque tengo dicho puesto o papel que puedo llevar a cabo dicha tarea o trabajo. Sin embargo, renunciar al ministerio significa también renunciar al oficio. Es una cuestión de sentido común. Por ejemplo, cuando alguien dice “ya no quiero trabajar en mi puesto actual”, significa “renuncio a mi puesto, a mi oficio”. Evidentemente, esa persona conserva su rango o categoría o nivel profesional. Por ejemplo, alto funcionario, general del ejército, ministro de estado, presidente de la república, etc. En el caso de Benedicto XVI, renunció efectivamente a su ministerio y a su oficio de papa, pero conservó su rango de papa. De hecho, una idea simple pero chocante nos ayuda a comprender rápidamente esta situación: la renuncia tras el ejercicio de una profesión es similar al suicidio profesional, el ‘suicida profesional’ conserva su rango profesional pero deja efectivamente de ejercer su tarea (ministerio) y pierde su puesto (oficio). Algunos querían volver a considerar cardenal al dimisionario Benedicto XVI. Pero acabamos de ver que tal punto de vista no es correcto. En realidad, esto habría sido posible si el 19 de abril de 2005 hubiera renunciado a su elección como papa.

Una segunda hipótesis para demostrar a priori la eventual invalidez de la elección del papa Francisco es invocar la manipulación o el fraude durante el Cónclave que eligió a Francisco. Pero la veracidad de esta hipótesis tropieza con un obstáculo importante: el Cónclave está marcado por el sello del secreto pontificio. Por lo tanto, es imposible llevar a cabo investigaciones sobre un posible fraude, a falta de una confesión clara por parte de un defraudador arrepentido. También es difícil probar que el grupo de cardenales conocido como el ‘Grupo de San Galo’ (o la ‘Mafia de San Galo’, según la expresión del Cardenal Godfried Danneels) consiguiera que Francisco fuera elegido fraudulentamente. Es de suponer que Nuestra Señora de Anguera se refería a este grupo cuando, en vísperas de la elección, dijo: “Los pájaros peligrosos traerán la semilla del mal, pero en la viña del Señor sólo germinará la semilla de la verdad” (3.789, 12 de marzo de 2013). Cabe destacar que el periodista italiano Antonio Socci ha escrito un libro sobre un incidente ocurrido durante las elecciones [5]. Este incidente fue relatado por la periodista argentina Elisabetta Piqué a partir de las revelaciones de un cardenal que, tras jurar ante Dios y sus hermanos cardenales, traicionó su propia palabra y el secreto del Cónclave al hacer confidencias a esta periodista (algunos analistas piensan que fue el propio Francisco, dada su estrecha amistad con Piqué). De todos modos, este incidente no cuenta con la aprobación unánime de los canonistas, para que uno pueda pensar legítimamente que la elección del papa Francisco es inválida. En definitiva, es difícil, si no imposible, obtener una prueba a priori de invalidez y es prudente seguir la actitud de los 117 cardenales que participaron en el Cónclave que eligió a Francisco y que consideran que es realmente papa: Re, Bertone, Meisner, Íñiguez, Rouco, Tettamanzi, Sepe, Napier, Cipriani, Scola, Pell, Erdö, Cañizares, Dziwisz, Caffara, Sarr, Ranjith, Eijk, Woelki, Amato, Sarah, Burke, Piacenza, etc.

La demostración a posteriori de una eventual invalidez de la elección del papa Francisco es posible gracias al dogma de la infalibilidad papal: “el Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra, es decir cuando ejerciendo su cargo de Pastor y Doctor de todos los cristianos define en virtud de su suprema autoridad Apostólica que una doctrina sobre la fe o la moral debe ser aceptada por la Iglesia universal, goza, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, de aquella infalibilidad con la que el divino Redentor quiso dotar a su Iglesia cuando define la doctrina sobre la fe o la moral” [6]. Esto significa que ningún Papa puede enseñar a la Iglesia universal un error moral o doctrinal cuando habla de forma definitiva como pastor y doctor de todos los cristianos [7]. Si logramos encontrar un error de este tipo en el “magisterio de Francisco”, entonces esto implica que no está protegido por el dogma de la infalibilidad y, por lo tanto, no es un papa válido. ¿Es esto posible? Aparentemente sí, pero corresponde al Colegio Cardenalicio y al Colegio Episcopal estudiar seriamente este caso y sacar todas las consecuencias canónicas.

El único error que probablemente podría mostrar que el papa Francisco no está protegido por el dogma de la infalibilidad papal es el del 5 de junio de 2017 en relación con la exhortación apostólica postsinodal Amoris laetitia. En efecto, el 5 de septiembre de 2016, el Arzobispo Sergio Alfredo Fenoy y los obispos de la Región Pastoral de Buenos Aires escribieron una carta al Papa Francisco explicando cómo aplican Amoris laetitia. La carta contiene las tres frases siguientes: “se puede proponer el empeño de vivir en continencia. Amoris laetitia no ignora las dificultades de esta opción... la opción mencionada puede no ser de hecho factible”. Según estas tres frases, “el empeño de vivir en continencia”, es decir, la virtud de la castidad, es una “opción”. Pero esto es falso y constituye una herejía [8]. Lo sorprendente es que el mismo día 5 de septiembre de 2016, el papa Francisco escribió una carta de respuesta: “Recibí el escrito de la Región Pastoral Buenos Aires… El escrito es muy bueno y explícita cabalmente el sentido del capítulo VIII de Amoris laetitia. No hay otras interpretaciones”. Y el 5 de junio de 2017, ordenó formalmente al Cardenal Pietro Parolin que publicara la carta de los obispos argentinos y la respuesta papal en el sitio web oficial del Vaticano, afirmando que constituyen un “Magisterium authenticum” [9], es decir, un verdadero magisterio. Por lo tanto, parecen cumplirse todas las condiciones para afirmar que Francisco presentó su aprobación de la herejía de los obispos argentinos como una enseñanza infalible: (1) su deseo de que sea aceptada por la Iglesia universal se desprende de la publicación en la página web, accesible a todos los cristianos; (2) el carácter definitivo lo confirma su carta de respuesta en la que afirma que no es posible otra interpretación; (3) lo que pide que se acepte implica un error moral que es incluso una herejía; (4) dio su orden a Parolin como pastor y doctor de todos los cristianos.


3. ¿Es Francisco un verdadero papa?

La pregunta anterior mostró que es prudente aceptar que Francisco es realmente papa, es decir, que es canónica y oficialmente el “papa” de la Iglesia Católica. Pero, dada la libertad humana, uno puede ser papa haciendo lo que debe hacer un papa (confirmar a los cristianos en la fe [10]) o haciendo lo contrario. En el primer caso, tenemos un papa verdadero, un papa fiel, un papa digno. En el segundo caso, tenemos un papa falso, un papa infiel, un papa indigno. Aún hoy, con optimismo, por intercesión de San Patricio, seguimos ofreciendo sacrificios y oraciones al Señor por la rectificación del papa Francisco. En efecto, sin condenar y sin ocupar el lugar de Dios, que es el único juez verdadero [11], hay muchas razones para creer, con tristeza, que el papa Francisco se encuentra en el segundo caso, ya que durante años se ha negado obstinadamente a corregir numerosos errores morales y doctrinales que atacan el matrimonio, la familia y los Sacramentos, y que apartan a los cristianos del fiel cumplimiento de la voluntad de Dios. Es una verdadera lástima que, dado que el cargo papal es sagrado y el poder moral del papa es el mayor de la tierra, Francisco haya utilizado desgraciadamente esta influencia y su peso mediático para predicar la inmoralidad y la herejía. La crisis de verdad a la que se enfrenta hoy la Iglesia es la peor de su historia. Aunque ha habido papas infieles e indignos de su misión en el pasado, esta es la primera vez en sus 2.000 años de historia que un papa ha utilizado el relativismo y la ética de situación para justificar el pecado presentando el mal como bien. Todo lleva necesariamente a la conclusión de que la verdadera causa de los errores morales y doctrinales de Francisco no es una posible invalidez de su elección, sino el propio Francisco. Esto se ve con Nuestra Señora de Anguera, pues desde el inicio de sus apariciones a Pedro Régis, en 1987, en Brasil, hay una afirmación que hizo únicamente dos veces, y sólo durante el pontificado de Francisco: “El veneno está en el árbol, no en el fruto” (3.790, 16 de marzo de 2013); “Queridos hijos, el veneno está en el árbol y no en el fruto” (5.260, 24 de marzo de 2022).

Vuestro hermano africano, Padre Janvier Gbénou


Notas:

[1] Declaratio - Renuncia de Benedicto XVI

[2] “la renuncia… que no necesita aceptación produce su efecto mediante la notificación del renunciante, hecha según norma del derecho” (Código de Derecho Canónico 189§3)

[3] “Mientras la renuncia no haya producido efecto, puede ser revocada por el renunciante; una vez que lo ha producido, no puede revocarse” (Código de Derecho Canónico 189§4)

[4] “Es nula en virtud del derecho mismo la renuncia hecha por miedo grave injustamente provocado” (Código de Derecho Canónico 188)

[5] Cf. Non è Francesco: La Chiesa nella grande tempesta, Mondadori, 2014

[6] Concilio Vaticano I, Primera Constitución Dogmática Pastor Aeternus sobre la Iglesia de Cristo, Capitulo 4, 18 de julio de 1870, DS 3074

[7] Cf. Lumen Gentium 25

[8] “Se llama herejía la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma” (Código de Derecho Canónico 751)

[9] Acta Apostolicae Sedis 108; pp. 1071-1074; http://www.vatican.va/.../docum.../2016/acta-ottobre2016.pdf

[10] “yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos” (Lucas 22:32)

[11] “Uno solo es el legislador y juez, que puede salvar o perder. En cambio tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo?” (Santiago 4:12)


OBISPO ITALIANO DEFIENDE ARTE BLASFEMO PESE A MILES DE QUEJAS DE CATÓLICOS ESCANDALIZADOS

Erio Castellucci, el “monseñor” de la diócesis italiana de Carpi ha defendido la repugnante “muestra artística” que se exhibe en el museo diocesano


El “obispo” italiano Erio Castellucci ha defendido la repulsiva “exposición de arte”, que bajo su responsabilidad se expone en el museo diocesano de la ciudad de Carpi, después de que algunas de las imágenes expuestas fueran definidas como blasfemas.

La Iglesia de San Ignacio de Loyola fue construida en 1670 e inaugurada en 1682 por la Orden de los jesuitas. Pero gracias a la llegada de la “primavera” del conciliábulo Vaticano II y la ausencia de fieles en sus bancos, desde el año 2008 fue convertida en el Museo Diocesano de Carpi.


“Monseñor” Castellucci: “Bajemos el tono, recuperando el sentido común y el respeto mutuo”

Tras la inauguración realizada el día 2 de marzo, el excéntrico autor de esta muestra blasfema fue atacado el día 28 del mismo mes, cuando un agresor irrumpió con un cuchillo y una bomba de aerosol en el interior de la exposición para dañar la repulsiva “obra” INRI.

Tras este intento de justicia por mano propia ante la aberración permitida y consentida por este obispón bergogliano, el falso “pastor” concedió una entrevista al periódico Il Resto del Carlino, donde expuso su opinión.

- Don Erio, ¿cuál es su sentimiento ante un acto tan violento?

-El primer sentimiento es de cercanía con el artista, a quien deseo una pronta y completa recuperación. Luego expreso mi solidaridad con la comunidad religiosa y civil de Carpi, que con razón está perdida y preocupada en este asunto. La violencia verbal e incluso física que ha estallado en las últimas semanas es ajena al clima que se respira aquí. Espero que ahora bajemos realmente el tono, recuperando el sentido común y el respeto mutuo.

- Desde hace días, la exposición provoca reacciones cada vez más acaloradas. ¿Cómo las ha vivido?

- No había visto la exposición ni las obras antes de la inauguración: sin embargo, sabía que se organizaba en Carpi una exposición de “arte contemporáneo” con pinturas de un artista no creyente inspiradas en las narraciones de los Evangelios y los textos apócrifos. Cuando estalló la polémica, quise entenderlo mejor, me puse en contacto con los responsables de la exposición y comprobé que no había intenciones blasfemas ni ambiguas ni por parte del autor ni de los organizadores. Por supuesto, lamenté que surgiera la polémica y también los tonos bulliciosos que adoptó. Sólo rezo por los que se sienten escandalizados y por los que insultan, ofenden y atacan, quizá en nombre de la verdad cristiana, olvidando que Jesús pidió a los discípulos que “dieran testimonio de la verdad con mansedumbre”.

- ¿Por qué, en su opinión, no hay blasfemia en estas obras? ¿Cómo las ve usted?

- Las leo de acuerdo con las intenciones expresadas por el autor y los editores: como una interpretación personal y original inspirada en algunos episodios evangélicos o apócrifos. Al fin y al cabo, desde la iconografía cristiana primitiva hasta los cantautores contemporáneos, los artistas siempre han propuesto vías y sugerencias no canónicas. Pero quien quiera ver en ello el mal, es libre de hacerlo: lo importante es que la discrepancia se convierta en una oportunidad para el diálogo y el debate, y no para la acusación y la violencia.

- Sin embargo, ¿no cree que hubo cierta ingenuidad en la organización de la exposición?

- Si, antes de la exposición, algunos de los organizadores hubieran pensado en estas posibles lecturas, sin duda se habría podido evitar esta polémica y también este encono. Pero ahora, una vez comprobado que la intención no es blasfema, creo que la exposición debe permanecer abierta durante el periodo previsto. La polémica, a menudo alimentada arteramente, no es un método eclesial y no puede condicionar las opciones pastorales. A principios de junio se celebrará en Carpi -como estaba previsto desde hace tiempo- “Il cantiere degli artisti” (El taller de los artistas): la diócesis invitará a artistas a debatir sobre temas religiosos, en el espíritu de los talleres sinodales.

- Sin embargo, a la luz de lo ocurrido, ¿cree que la exposición puede suspenderse o clausurarse antes de tiempo?

- Se discutirá en la diócesis y se tomará una decisión, dependiendo de la posibilidad de garantizar una supervisión activa de los visitantes. Personalmente, espero que pueda mantenerse abierta, porque cerrarla prematuramente significaría conceder al fanatismo el derecho de ciudadanía.


LA ORACIÓN DE JESÚS EN EL HUERTO

Nunca descuidéis vuestra oración acostumbrada, y cuando os veáis impedidos de hacerla, suplid la deficiencia con deseos, y con frecuentes aspiraciones a Jesús sufriente.

Por el padre Ignacio del Costado de Jesús, Pasionista (*)


Meditación

Terminada la Última Cena, concluido el discurso y recitado el himno de acción de gracias, Jesús salió del cenáculo con sus once Apóstoles y entró en el huerto de Getsemaní. Considerad:

1. Jesús tenía la costumbre de retirarse después de las fatigas del día, para pasar la noche en soledad y oración. Incluso en esta última noche de su vida, no se apartó de su piadosa costumbre. Aprended, pues, la gran importancia de la oración, y no la descuidéis nunca, sobre todo en los sufrimientos y pruebas espirituales. Jesucristo sabía que era en el Huerto donde iba a comenzar su Pasión; que dentro de poco aparecería su traidor con un cuerpo de hombres armados para prenderle. Previó que dentro de pocas horas tendría que volver por el mismo camino, atado con cuerdas y arrastrado por sus enemigos, y, sin embargo, no se inmutó. Su ardiente caridad le hizo seguir adelante y le exhortó a entrar sin demora en el Huerto y a comenzar en seguida a orar y a sufrir. Quedaos perplejos ante semejante ejemplo. El menor problema, o el asunto más insignificante, os distraen de la oración, y la consecuencia de descuidar el fortalecimiento de vuestra alma con ese alimento celestial es que os volvéis débil y lánguido, os hundís y caéis en el pecado. ¡Ah, mi dulce Jesús, por los méritos de Vuestra Pasión concededme un espíritu de oración semejante al Vuestro!

2. Jesús oró con la más profunda humildad. Cayó postrado en tierra ante la majestad de su divino Padre, casi como si fuera indigno de levantar su rostro y sus ojos al cielo; y, sin embargo, era el Hijo de Dios. Con qué humildad debéis orar vosotros, que no sois más que miserables pecadores. Jesús oró con el mayor fervor de espíritu, acompañando Su oración con lágrimas, gemidos y suspiros. En nuestro nombre, pidió las gracias que necesitamos para salvar nuestras almas, aplacó la justicia divina e imploró el perdón de nuestros pecados. Las oraciones frías y lánguidas, como las vuestras, no agradan a Dios. Jesús oró con el más vivo y tierno espíritu de confianza, invocando a su Padre Eterno, llamándole muchas veces “Padre mío”. Dios es nuestro Padre, y nos ama como a un Padre. ¿Puede algún pensamiento ser más eficaz para excitar los más firmes sentimientos de esperanza en nuestros corazones cuando oramos a este Padre tan amoroso? Jesús oró con la más perfecta conformidad a la voluntad divina. Recomendó a su Padre esta afligida naturaleza humana; le presentó todas sus penas y sufrimientos, para excitar su compasión, imploró que se le dispense de beber el amargo cáliz de su Pasión, y, sin embargo, oró para que se cumpla lo que a su Padre le agradaba, para que se haga la voluntad de su Padre y no la suya propia. Aprended a orar con el lenguaje y el espíritu de Jesucristo, y a no querer más que lo que Dios quiere. Finalmente, Jesús oró con perseverancia, continuando en oración por espacio de varias horas. Su alma santísima estaba abrumada por una angustia mortal y, sin embargo, no se turbó ni se impacientó, sino que perseveró constantemente en la oración. Descubrid aquí el verdadero secreto para obtener consuelo en la aflicción: recurrid a Dios, verdadero Consolador, y no os canséis nunca en la oración.

3. Después de que nuestro Amantísimo Jesús suplicase tres veces a su Divino Padre, con los ojos en alto, que si la salvación del mundo podía realizarse sin que Él se entregase a la muerte, se le dispensase de ella, viendo que su oración no iba a ser concedida, sino que, por el contrario, se acercaba la hora de su amarga Pasión y de su ignominiosa muerte, permitió que su humanidad doliente temblase y se estremeciese y se sobrecogió de miedo y angustia. Mirad cómo nuestro dolorido Jesús, pálido, tembloroso y angustiado, gemía, suspiraba y trataba de dar salida al profundo dolor interno que oprimía su corazón. ¡Oh, qué grande fue la caridad de Jesús! Cuando se trató de sufrir por mí, Su amor ansioso anticipó todos los tormentos de Su Pasión. Al menos tened compasión de nuestro Redentor en ésta, Su angustia mortal; haz ofrenda de ti mismo para sufrir algo por amor a Él. Nuestro afligidísimo Señor se dirigió en su agonía a sus Apóstoles, para obtener de ellos algún consuelo en su dolor, y los encontró durmiendo. Una vez más, recurrió a su Eterno Padre, y recibió en su interior la confirmación de que era su voluntad que muriese por la salvación de los hombres. Jesús inclinó su sagrada cabeza, aceptó la muerte y exclamó con perfecta resignación: “Padre, hágase tu voluntad”. Contemplad a qué precio tan caro fue comprada vuestra salvación por Jesús. ¿Podéis afligiros más por tener que sufrir algo para salvar vuestra alma, después de todo lo que Jesús ha soportado por vos?


El fruto

Nunca descuidéis vuestra oración acostumbrada, y cuando os veáis impedidos de hacerla, suplid la deficiencia con deseos, y con frecuentes aspiraciones a Jesús sufriente. Que vuestra oración descanse únicamente en los méritos de Jesucristo, unidla a su oración en el Huerto y ofrecedla con verdadero espíritu de humildad y confianza. Que se os haga familiar la oración “Fiat voluntas tua”, hágase tu voluntad. En el abatimiento del espíritu, en el dolor del corazón y en todos vuestros sufrimientos, recordad la angustia interna y la aflicción soportadas por Jesús en su oración en el Huerto, y se os harán dulces.


Ejemplo

Un verdadero amante está siempre ansioso de mantener en su mente un recuerdo del objeto de sus afectos, por lo que las almas enamoradas de Jesús han descubierto mil maneras ingeniosas de mantener vivo en sus corazones el recuerdo de sus sufrimientos. 

San Felipe Neri guardaba siempre cerca de sí una figura de Jesús, desatada de la cruz, para poder dar rienda suelta con mayor libertad a los afectos de su corazón. Por la noche, la colocaba junto a su lecho, para que, en el momento de despertarse, pudiera concentrar todos sus pensamientos en el dulce Objeto de su amor . 

El Beato Pablo de la Cruz, cuando estaba solo en su habitación, tenía siempre a su lado una imagen muy devota de Jesús Crucificado, y cuando salía, la llevaba sobre el pecho, para que los sufrimientos de su Redentor estuvieran constantemente en su pensamiento; Y para que tan dulce recuerdo no se borrara nunca de su mente, llevaba sobre el pecho, junto a la piel, una cruz de madera adornada con 186 puntas de hierro afiladas, que le pinchaban continuamente, recordando así los sufrimientos de Jesús Crucificado y excitando su corazón a vivos sentimientos de compasión.


(*) El padre Ignacio (Carsidoni) del Costado de Jesús (1801-1844) fue uno de los Pasionistas que desempeñaron un papel decisivo en la restauración de la Inglaterra Católica en el siglo XIX. Enseñó teología en Roma. Allí se encendió con el celo de su compañero pasionista, el Beato Dominic Barberi (1792-1849), por la conversión de Inglaterra. El Beato Dominic había heredado esta pasión sobrenatural de San Pablo de la Cruz (1694-1775), el fundador de los Pasionistas. En 1831 entró en contacto con la señora Louisa Canning, católica inglesa, y finalmente consiguió implantar la Orden Pasionista en Inglaterra en 1842. 


SEMANA SANTA EN LA SERNA: ENTRE LA FE Y LA ESPERANZA

Mientras una anciana sea capaz de salir con frío y lluvia para estar con el Señor, mientras unas familias acudan a postrase ante el monumento y uno de sus pequeñuelos se quede embobado mirando el sagrario, la puertas del infierno no prevalecerán.

Por el padre Jorge González Guadalix


La fe de una anciana que a sus 89 años, y con la salud tocada, sale de casa a las 9 de la noche, en una tarde lluviosa y fría, para vivir la Hora Santa junto al Señor. La calefacción del templo, recién reparada, decidió ponerse en huelga. Anuncian nieve para hoy.

- ¿Pero cómo se te ocurre venir a estas horas, diluviando, con frío y sin calefacción en la iglesia?

- ¿Y cómo no voy a venir? El día que no pueda, ya veremos…

La Serna del Monte tiene apenas cien habitantes empadronados. Este año, con las inclemencias meteorológicas, ha descendido el número de los visitantes. Afortunadamente contamos con unas familias del Regnum Christi que, repartidas por los tres pueblos, animan nuestras celebraciones.

Hora Santa. La Fe de una anciana. Y, al lado, unas familias, con algunos niños, rezan y cantan acompañando al Señor en Getsemaní. De repente un crío, sin más, se va al sagrario y se le queda mirando fijamente. Vaya usted a saber si era devoción, curiosidad o un toquecito del Señor en ese corazoncito inocente. Igual que en el caso de la anciana, no me resistí a la foto.


Semana Santa. Madrugá sevillana imposible. Procesiones suspendidas en media España, también en Braojos. No pasa nada. Mientras una anciana sea capaz de salir a las tantas, con frío y lluvia para estar con el Señor, mientras unas familias acudan a postrase ante el monumento y uno de sus pequeñuelos se quede embobado mirando el sagrario, la puertas del infierno no prevalecerán.


PADRE HERMAN KRAMER EN 1956: ADVERTENCIAS SOBRE EL ENTORPECIMIENTO DEL PAPADO

“Si Satanás se las ingeniara para obstaculizar una elección papal, la Iglesia sufriría grandes dolores de parto”.


En 1956, el padre Herman Bernard Kramer publicó una obra llamada The Book of Destiny (El Libro del Destino), que es una explicación del Apocalipsis, el último libro de la Santa Biblia (también conocido como el libro del Apocalipsis).

En Apocalipsis 12:1-5 leemos:

Y apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida de sol, y la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas; y estando encinta, lloró en los dolores de parto, y tuvo dolores para dar a luz.. Y se vio otra señal en el cielo: y he aquí un gran dragón rojo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en su cabeza siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojaba a la tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba lista para dar a luz; para que, cuando ella naciera, él pudiera devorar a su hijo. Y ella dio a luz un hijo varón, que había de regir a todas las naciones con vara de hierro; y su hijo fue arrebatado a Dios y a su trono.

Los eruditos bíblicos católicos suelen ver a “la mujer” como un símbolo tanto de la Santísima Virgen María como de la Iglesia Católica. Aplicando esta profecía a la Iglesia, el padre Kramer comenta lo siguiente:

Sin embargo, el texto exige una aplicación más específica al evento futuro definido al que obviamente apunta la profecía, y en el que  la Iglesia sufre los dolores más agudos al pasar en ese momento por la mayor crisis de toda su vida. En esa aflicción, ella da a luz a una “persona” definida que gobernará la Iglesia con vara de hierro (versículo 5). Luego señala un conflicto librado dentro de la Iglesia para elegir a alguien que debía “gobernar todas las naciones” de la manera claramente indicada. De acuerdo con el texto, esta es inequívocamente una ELECCIÓN PAPAL, porque sólo Cristo y Su Vicario tienen el derecho divino de gobernar TODAS LAS NACIONES. Además, la Iglesia no sufre dolores de parto en CADA elección papal que puede celebrarse sin problemas ni peligro. Pero en este momento las grandes potencias pueden adoptar una actitud amenazadora para obstaculizar la elección del candidato lógico y esperado mediante amenazas de una apostasía general, asesinato o encarcelamiento de este candidato si es elegido . Esto supondría un talante extremadamente hostil en los gobiernos de Europa hacia la Iglesia y causaría  intensa angustia a la Iglesia, porque un interregno prolongado en el papado es siempre desastroso y más en tiempos de persecución universal. Si Satanás se las ingeniara para obstaculizar la elección papal, la Iglesia sufriría grandes tribulaciones.

…Como un dragón, Satanás, a través de las malvadas potencias mundiales de esa época, entrará en la Iglesia, interferirá con su libertad y tal vez mediante sugerencias furtivas, habiendo dirigido mucho antes la elección de los candidatos para el episcopado, ahora se esforzará mediante amenazas de fuerza para obstaculizar la Elección del candidato más digno al papado .

(Herman Bernard Kramer,  The Book of Destiny  [TAN Books Reprint, 1975], págs. 277-279; subrayado añadido).

Tengamos en cuenta que lo que el padre Kramer dice que aquí no se basa ni tiene nada que ver con alguna supuesta aparición, locución, visión u otra revelación privada. Publicado en 1955 con el imprimatur requerido, esta es una interpretación católica adecuada del texto bíblico realizada por una autoridad católica romana competente, alguien que no tenía conocimiento de los eventos futuros ni de la retrospectiva que tenemos hoy. En otras palabras, no estaba tratando de leer un evento particular conocido en el texto bíblico; más bien, simplemente interpretó el pasaje de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia y las leyes de la hermenéutica de las Escrituras.

Mencionamos esta interpretación de Apocalipsis 12:1-5 porque parece que pudo haberse cumplido en el disputado cónclave papal de 1958, que se reunió del 25 al 28 de octubre para elegir un sucesor del Papa Pío XII. Sin embargo, en lugar de producir un verdadero Papa, produjo el antipapa Juan XXIII, el ex cardenal Angelo Roncalli de Venecia, quien convocó el Concilio Vaticano II y preparó el camino para la religión Novus Ordo sentando sus bases. Desde la muerte de Pío XII, no ha habido ningún Papa válido (conocido), y el resultado es precisamente el “interregno extendido en el papado” que el padre Kramer advirtió contra esto, causando “una intensa angustia a la Iglesia” y “un gran dolor”.


Novus Ordo Watch


PROFECÍAS DE LA BEATA ANA MARÍA TAIGI

La Beata Ana María Taigi (1769-1837), madre de familia, fue enriquecida con el maravilloso don de la videncia. 

Dios la eligió para que fuera una Hostia de Expiación y un baluarte contra los enemigos de la Iglesia en el siglo XVIII. 

Los dones intelectuales que le fueron concedidos constituyeron un milagro permanente sin precedentes en la historia de la mística. 

Un día, vio aparecer ante ella un globo de oro, que se convirtió en un sol incomparablemente luminoso, en el que veía todas las cosas y sucesos de la tierra. 

“Sabía con seguridad la suerte de los difuntos. Su mirada llegaba hasta las extremidades del mundo y allí reconocía a personas que nunca había visto y las penetraba hasta el fondo del alma. Los sucesos pasados, las cosas por suceder se revelaban a su mirada. Veía el mundo entero como nosotros vemos la fachada de un edificio”, dijo uno de sus biógrafos.

El sacerdote, su confesor, tuvo un día una discusión con otra persona sobre el pequeño numero de los escogidos, o sea de los que se salvan; sostenía que en nuestros día la mayoría de los cristianos se pierden, y su contrincante defendía lo contrario. 

Habiendo tenido conocimiento de esta discusión, la venerable mujer miró su sol y vio en él la suerte de las personas fallecidas durante aquel día ; muy pocas, ni siquiera diez de ellas habían subido al cielo directamente; muchas se detuvieron en el purgatorio y las otras cayeron en el infierno en tan gran número, “como los copos de nieve en pleno invierno” (opinión semejante tuvieron muchos santos, entre ellos San Leonardo de Porto Mauricio, Santa Teresa de Jesús, los Videntes de Fátima y Sor Josefa Menéndez.)

Las profecías se extendían a todas las cosas: a los vivos, a los difuntos, al orden sobrenatural y al orden moral, a los secretos de la naturaleza, a las enfermedades y su duración, a los pensamientos ocultos y al porvenir de la Iglesia y de toda la humanidad.

“Yo he hecho por ti –le dice Nuestro Señor- lo que no he hecho todavía por ningún otro de mis servidores, al concederte un don que ninguno de ellos poseyó jamás”. 

Su mirada profética abarcó hasta la llegada del Anticristo, cuyos tiempos se avecinaban… 

Un día vio que su sol se abría y daba paso a torrentes de sangre, mientras la Virgen intercedía para detener los castigos preparados. 

Símbolos de las grandes crisis, mediante las cuales Dios iba a purificar la Iglesia. Parecía desencadenarse un espantoso ciclón, el cielo ardía, temblaba la tierra, se vislumbran pestes, revoluciones, revueltas, matanzas, batallas, negros aeróstatos, que recorrían el cielo cubriendo la tierra de fuego y de tinieblas… 

Y anunció que Dios enviaría a la humanidad dos castigos; uno, en forma de guerras, revoluciones y otras tribulaciones, originados en la tierra, y otro, enviado desde el cielo: Vendrán sobre el mundo unas tinieblas que durarán tres días y tres noches. Nada será visible y el aire se volverá pestilente y nocivo y dañará, aunque no exclusivamente, a los enemigos de la Religión. Durante estos días de tinieblas, la luz artificial será imposible, sólo las velas benditas (de cera) darán luz. (Esta bendición es la que se recibe el día 2 de febrero en la Festividad de la Purificación de Nuestra Señora o fiesta de la Candelaria.) 

Sobre los tres días de tinieblas al Fin de los Tiempos o al Fin del Mundo hablan además de los Evangelios, más de 30 videntes diferentes, resultando uno de los acontecimientos más declarados; pero hay algunos comentaristas que se inclinan a creer en que habrá dos veces las tinieblas anunciadas, o dos venidas de Nuestro Señor, una como Señor y Doctor al fin de los tiempos y otra como Juez al final del mundo actual. 

También hablan de la aparición de dos veces la señal del Señor en los cielos.

Los que abrieren las ventanas o miraren fuera por curiosidad, o salieren de su casa caerán muertos fulminantemente. 

Durante estos tres días de tinieblas, la gente debe permanecer en sus casas rezando el rosario y pidiendo a Dios misericordia.

Los que abierta o secretamente persiguen a la Iglesia perecerán en estas tinieblas. Sólo unos pocos, dada la gracia de conversión por Nuestro Señor, permanecerán con vida. 

El aire será infestado por los demonios, que se aparecerán en figuras horribles. Las velas benditas salvarán a la gente de la muerte, igualmente las oraciones a la Santísima Virgen y a los Santos Ángeles.

Después de las tinieblas, el Arcángel San Miguel descenderá a la tierra y encadenará al demonio hasta el tiempo del Anticristo. Los hombres serán religiosos otra vez y se formará un solo Pastor y un solo rebaño de toda la Iglesia, Rusia, Inglaterra y China se convertirán y todos se regocijarán del triunfo de la Iglesia Católica. 

Después de las tinieblas de los tres días los de otras creencias volverán al verdadero aprisco de la Iglesia Católica.

Monseñor Natale su confesor y consejero escribe: Cinco años antes de la muerte de Pio VII (m. en 1823) ella me describió la gran prueba en preparación. Las revoluciones se abatirán sobre Roma (recuérdense las actuaciones de los carbonarios y garibaldinos, el destierro del Papa en Gaeta, la toma por fin de la Ciudad Santa, etc.).

Los desastres serán aminorados por las satisfacciones de los Santos. La cizaña será arrancada, después la mano de Dios devolverá el orden, allí donde el esfuerzo humano sea impotente. 

Los azotes provenientes de la tierra serán mitigados, pero los del Cielo serán universales y espantosos; millones de hombres morirán por hierro, ya en guerra, ya en luchas civiles (cuéntense los millones de las dos guerras universales del 14-18 y del 39-45 y las múltiples guerras civiles como la española, mexicana, vietnamita, etc.), otros millones morirán de muerte imprevista (por la catástrofe del cielo, o sea, de las tinieblas). 

Después naciones enteras volverán a la unidad de la Iglesia y muchos turcos, paganos y judíos se convertirán y su fervor llenará de confusión a los viejos cristianos. 

En una palabra, me decía Ana María, que el Señor quería limpiar el mundo y su Iglesia, para lo que preparaba un renacimiento milagroso, el triunfo de su misericordia… 

Todo esto ocurrirá cuando parezca que la Iglesia ha perdido todos los medios humanos para enfrentarse a las persecuciones.

Las pruebas descubrirán los pensamientos secretos de los corazones.

Vencerán aquellos a quienes conceda el espíritu de humildad.

El cuerpo incorrupto de la BeataTaigi se encuentra en Roma, en la iglesia San Crisógono, de los padres Trinitarios, en cuya Orden la Beata era terciaria.

jueves, 28 de marzo de 2024

FRANCISCO A LAS PRISIONERAS: ¡CRISTO PERDONÓ A JUDAS!

El falso Papa vuelve a predicar la misericordia sin arrepentimiento…


Mientras los apologistas del Novus Ordo intentan persuadir a la gente de que se puede "esperar" la salvación de Judas Iscariote, el apóstata argentino Jorge Bergoglio -también conocido como "papa Francisco" - ya ha ido más allá de esa idea y ahora ha indicado que de hecho, Judas fue perdonado por Jesucristo.

Hizo esta afirmación durante una mini homilía que pronunció durante la 'Misa de la Cena del Señor' (video aquí) en la prisión de mujeres de Rebibbia, Italia:

En este momento de la cena, dos episodios llaman nuestra atención. El lavatorio de los pies de Jesús: Jesús se humilla y con este gesto nos hace comprender lo que había dicho: “No he venido para ser servido, sino para servir” (cf. Mc 10,45). Él nos enseña el camino del servicio.

El otro episodio –triste– es la traición de Judas que es incapaz de llevar adelante el amor; y luego el dinero, el egoísmo, lo llevan a esto. Pero Jesús lo perdona todo. Jesús siempre perdona. Sólo pide que le pidamos perdón.

Una vez escuché a una viejecita, sabia, una abuelita, del pueblo... decir: “Jesús nunca se cansa de perdonar: somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón”. Pidamos hoy al Señor la gracia de no cansarnos.

Todo el tiempo todos tenemos pequeños fracasos, grandes fracasos: cada uno tiene su propia historia. Pero el Señor siempre nos espera, con los brazos abiertos, y nunca se cansa de perdonar.

Ahora haremos el mismo gesto que hizo Jesús: lavar los pies. Es un gesto que llama la atención sobre la vocación de servicio. Pidamos al Señor que nos haga crecer a todos en la vocación de servicio.

Gracias.

(Antipapa Francisco, Homily at Rebibbia Women’s Prison, Vatican.va, 28 de marzo de 2024; subrayado añadido).

Hay dos errores atroces en estos comentarios: (a) la afirmación de que Cristo perdonó a Judas, y (b) la afirmación de que para que nuestros pecados sean perdonados, todo lo que debemos hacer es pedirle perdón a Jesucristo.

Ambas ideas son falsas y la segunda es definitivamente herética. Echemos un vistazo a ambas afirmaciones, comenzando por la segunda y más grave.


¿Qué se necesita para obtener el perdón?

Para ser perdonado por Dios de nuestros pecados mortales, se deben cumplir varias condiciones después de haber examinado nuestra conciencia. Debemos tener contrición, debemos tener un firme propósito de enmienda, debemos confesar nuestros pecados a un sacerdote y recibir la absolución, y debemos (al menos estar dispuestos a) dar satisfacción. (Es cierto que la confesión y la absolución no son absolutamente necesarias y pueden ser suplidas mediante una contrición perfecta, pero esto también implica ciertas condiciones).

No profundizaremos en cada uno de estos puntos ahora, excepto para señalar que la contrición, que es un tipo específico de dolor por el pecado, debe tener en sí misma ciertas cualidades: debe ser interior, sobrenatural, universal y soberana. No cualquier tipo de dolor por el pecado es compatible con el perdón ni suficiente para lograrlo. Por ejemplo, podríamos arrepentirnos de haber pecado porque nuestro pecado nos ha traído vergüenza pública, pero esto sería un motivo meramente natural, mientras que la contrición debe ser sobrenatural, es decir, que debemos arrepentirnos de nuestros pecados porque han ofendido a Dios o porque tenemos miedo al castigo eterno.

Irónicamente, Francisco había predicado sobre el dolor por el pecado en su largo sermón de la 'Misa Crismal' ese mismo día, pero se estaba dirigiendo a los sacerdotes, para quienes esto no es nada nuevo. Al mismo tiempo, el 'papa' ocultó esta información salvadora de almas a las personas que más necesitaban oírla: los presos pobres de la prisión donde estaba de visita. Les dijo que simplemente necesitaban pedir perdón a Cristo, ¡y todos los pecados serían lavados!

Así, la predicación de Francisco a los encarcelados en realidad bloquea el flujo de la gracia y el perdón, mientras que al mismo tiempo se muestra increíblemente “misericordioso”. ¡Esto es diabólico!

Sin embargo, esta no es la primera vez que Francisco miente a los encarcelados sobre cómo obtener el perdón de sus pecados. Lo hizo antes exactamente en el mismo contexto al menos una vez, el 14 de abril de 2022, en el complejo penitenciario de Civitavecchia, Italia: “Pídanle perdón a Jesús: Él lo perdona todo. Lo único que quiere es nuestra confianza para pedir perdón. … ¿Y cuánto perdona? ¡Todo! ¿Y hasta qué punto? ¡Siempre! No se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón” (fuente).

Al igual que hoy, en aquel entonces tampoco hizo mención a la contrición sobrenatural, al firme propósito de enmienda, restitución, etc. ¡Ni siquiera la confesión sacramental exige este 'papa'! ¡Con su mensaje herético, dejó a los reclusos en sus pecados bajo la apariencia de una misericordia divina ilimitada! ¡Cuán saludable hubiera sido que a estos prisioneros se les enseñaran las condiciones necesarias para obtener el perdón de Dios y restaurar la gracia santificante en sus almas! ¡En cambio, solo escucharon tonterías heréticas del apóstata argentino!

En este post se ha demostrado cuán contrario es todo esto a los dogmas católicos respecto a la justificación:

Otra herejía del falso Papa: ¡Cada uno de nosotros está perdonado!

Hemos señalado numerosas veces en el pasado que cuando se trata de la justificación (y de la Sagrada Eucaristía, por ejemplo), Francisco predica el luteranismo. Esto no sólo es evidente a partir de un análisis de sus “enseñanzas”, sino que también es algo que él ha admitido explícitamente: ¡que en cuanto a la justificación, está de acuerdo con Martín Lutero!

Recordemos que durante una conferencia de prensa a bordo del Airhead One el 26 de junio de 2016, el pretendiente papal dio a conocer sin rodeos su depravación herética y también manifestó su pertinacia, ya que obviamente sabe que las doctrinas de Lutero fueron condenadas por el Concilio de Trento: “Creo que las intenciones de Martín Lutero no estaban equivocadas. ...Y hoy luteranos y católicos, protestantes, todos estamos de acuerdo en la doctrina de la justificación. En este punto, que es muy importante, no se equivocó. Hizo una medicina para la Iglesia…” (fuente).

¿Qué más pruebas se necesitan? ¡No es de extrañar que el Vaticano de Bergoglio haya honrado a Martín Lutero con un sello postal!

Cualquier persona razonable que haya escuchado a Francisco predicar hoy en el correccional tendría que preguntarse: si podemos obtener el perdón de nuestros pecados de esta manera, simplemente pidiéndolo a Dios, ¿para qué necesitamos el bautismo? ¿Por qué deberíamos molestarnos en confesarnos? ¿Cuál es el sentido de la penitencia? ¿Tienen razón entonces los protestantes? ¿Significa esto que podemos quedarnos con el dinero robado? Etc.

Además, simplemente no es cierto que Dios siempre perdone.

Que “Dios siempre lo perdona todo” sólo es cierto si queremos decir que Dios remite todos los pecados confesados (y absueltos) con la necesaria contrición, etc. No es verdad si queremos decir que todo lo que se confiesa también se perdona independientemente de las disposiciones del penitente. Mientras que desde el principio de su falso pontificado, Francisco ha estado ahogando a su rebaño en el engañoso mantra de que “Dios nunca se cansa de perdonar”, como ha repetido de nuevo hoy, nunca, que sepamos, ha explicado realmente lo que constituye un arrepentimiento verdadero y sobrenatural, sin el cual el perdón no es posible.

El mismo Cristo advirtió en el Evangelio: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial os perdonará también a vosotros vuestras ofensas. Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mt 6,14-15).

Sí, como Él ha prometido, Dios siempre nos perdonará si buscamos Su perdón de la manera adecuada, es decir, si nos acercamos al sacramento de la penitencia con las disposiciones correctas, o si tenemos una contrición perfecta, como se mencionó anteriormente. Pero Dios no ha prometido que a cada pecador se le dará un número ilimitado de oportunidades para arrepentirse.

El mantra de Bergoglio “Dios nunca se cansa de perdonar”, si no se complementa con otras verdades sobre Dios, el pecado, el arrepentimiento y el perdón, sólo hará que la gente siga pecando. Sumado a su herejía de que “todo lo que debemos hacer es pedir perdón”, es una forma segura de mantener a la gente en el camino de la perdición.

Nuestro Bendito Señor no anunció la Buena Nueva prometiendo primero amor, alegría y perdón a todos. Sus primeras palabras fueron: “El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios está cerca: arrepentíos y creed en el evangelio” (Mc 1,15).


¿Cristo perdonó a Judas?

No, Cristo no perdonó a Judas Iscariote. Sabemos esto porque no hay evidencia de que Él lo hiciera, y sí muchas evidencias de que no lo hizo. No es necesario repetir los detalles aquí, ya que los hemos cubierto antes:


Irónicamente, incluso según el propio criterio de Francisco de pedir perdón a Cristo, Judas no fue perdonado porque ni siquiera se lo pidió. Aunque Cristo habría perdonado de buena gana al Iscariote igual que perdonó a San Pedro, Judas no se quedó para eso, sino que, sucumbiendo a la desesperación, acabó con su propia vida. Así acumuló pecado sobre pecado y atrajo sobre sí el castigo eterno.

Aunque no nos guste la verdad divinamente revelada sobre Judas y su destino, es nuestro deber afirmarla y defenderla. La trágica realidad es que Judas murió en pecado mortal y fue condenado a una eternidad de infierno. Afirmarlo no es soberbio, presuntuoso o censurable en modo alguno; se deduce fácilmente del claro testimonio de la Sagrada Escritura:

Y a la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre será entregado! Más le valdría que aquel hombre no hubiera nacido. (Marcos 14:21)

Mientras estuve con ellos, los guardé en tu nombre. Los que me diste los he guardado; y ninguno de ellos se perderá, sino el hijo de perdición, para que se cumpla la Escritura. (Juan 17:12)

Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos los hombres, muestra cuál de estos dos has elegido para ocupar el lugar de este ministerio y apostolado, del cual Judas por transgresión cayó, para ir a su propio lugar. (Hechos 1:24-25)

El magisterio católico también se ha pronunciado sobre la muerte eterna del traidor:

Algunos se sienten atraídos al sacerdocio por la ambición y el amor a los honores; mientras que hay otros que desean ser ordenados simplemente para abundar en riquezas, como lo prueba el hecho de que, a menos que se les concediera algún beneficio rico, no soñarían en recibir las Sagradas Órdenes. Son estos los que nuestro Salvador describe como asalariados, que, en palabras de Ezequiel, se apacientan a sí mismos y no a las ovejas, y cuya bajeza y deshonestidad no sólo han traído gran desgracia al estado eclesiástico, tanto que casi nada es ahora más vil y despreciable a los ojos de los fieles, sino que también terminan en esto, que no obtienen otro fruto de su sacerdocio que el que obtuvo Judas del Apostolado, que sólo le trajo destrucción eterna.

(Catechism of the Council of Trent, “The Sacraments: Holy Orders”; subrayado añadido.)

Cuando se reflexiona que un apóstol de Cristo, uno de los Doce, como con dolor observan los evangelistas, Judas, fue arrastrado al abismo de la maldad precisamente por el espíritu de codicia de los bienes de la tierra.

(Papa Pío XI, Encíclica Ad Catholici Sacerdotii, n. 39)

También en su Sagrada Liturgia la Santa Madre Iglesia insinúa la condenación de Judas. En la Colecta del Jueves Santo (libro escaneado en inglés aquí), la Iglesia reza:

Oh Dios, de quien Judas recibió el castigo de su culpa, y el ladrón la recompensa de su confesión: concédenos el fruto pleno de tu clemencia; para que así como en su Pasión, nuestro Señor Jesucristo dé a cada uno una retribución según sus méritos, así habiendo quitado nuestros viejos pecados, nos conceda la gracia de su resurrección. Quien contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Los hechos sobre Judas son claros, pero por supuesto siempre hay “maestros, con comezón de oír” (2 Tim 4,3) que tratan de encontrar un camino alrededor de lo que Dios ha revelado porque no creen (cf. Jn 10,26) y, tal vez, buscar seguridad absoluta de salvación para sí mismos a pesar de su propia traición.


Pensamientos finales

Hoy es Jueves Santo. Aunque Francisco pronunció un largo sermón en la “Misa Crismal” y luego hizo más comentarios en la prisión, no mencionó ni una sola vez la Sagrada Eucaristía, a pesar de que la “misa” con los reclusos era técnicamente la “Misa de la Cena del Señor” (Missa in Coena Domini).

En el verdadero catolicismo romano, el Jueves Santo conmemora la institución del Santísimo Sacramento, del sagrado sacerdocio y del “nuevo mandamiento” de la caridad fraterna, simbolizado por el lavatorio de los pies (véase Juan 13). Sabemos dónde se centra Francisco, por supuesto, como ha demostrado una y otra vez. Pero incluso en eso es un innovador, ya que litúrgicamente se supone que el Papa sólo lava los pies de los sacerdotes, al igual que Cristo sólo lavó los pies de los Apóstoles, no de los pobres o marginados de Jerusalén.

Francisco ha logrado ahora “hacer el Jueves Santo” sobre dos cosas: el lavatorio de los pies y Judas Iscariote. Parece que el sacerdocio y el Santísimo Sacramento han sido eclipsados.

De nuevo debemos preguntar: ¿Por qué la secta del Vaticano II está tan obsesionada con rehabilitar a Judas Iscariote? ¿Por qué todos quieren tener esperanza para Judas, cuando tanto la Escritura como la Tradición son claras en que no hay esperanza para él? La respuesta, presumiblemente, es que la condenación de Judas se interpone en el camino de su amada idea de un infierno vacío, de la salvación universal.

Dado que la iglesia del novus ordo es una institución infernal que busca condenar a las almas mientras mantiene un estandarte externo de catolicismo romano, quiere que la gente no tema ni siquiera piense en el infierno, no sea que se arrepientan y se salven.

Sólo hay alguien interesado en que la gente no tema la posibilidad de ir al infierno, y ciertamente no es Jesucristo, que advirtió frecuentemente contra el fuego inextinguible, y que dio hasta la última gota de su Preciosísima Sangre para que no fuéramos condenados para siempre: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 14-15). Nuestro Santísimo Señor soportó los tormentos de la Cruz precisamente porque el infierno es una posibilidad muy real para cada uno de nosotros y habría sido sin duda la suerte de todos si Él no nos hubiera redimido.

No, sólo el demonio se beneficia de que la gente se olvide del infierno y de la posibilidad real de morir en pecado mortal y perecer eternamente.

Y así vemos una vez más de quién es realmente “vicario” Bergoglio.


Novus Ordo Watch



FRANCISCO, EL “PAPA” DEL PRINCIPIO DE CONTRADICCIÓN

Al desaparecer el principio de no contradicción desaparece también la fe, porque, como nos recuerda San Pablo, la fe es un obsequium racional, es decir, una obsequiosidad a la razón.


Este "pontificado" se caracteriza cada vez más por sus flagrantes contradicciones. Se publican documentos que enseñan ciertas doctrinas, pero luego afirman exactamente lo contrario en otro documento. Se prohíben ciertas cosas, para luego hacer exactamente lo contrario. ¿Son simples descuidos? ¿O hay una táctica detrás? Los especialistas son cada vez más conscientes de que existe una operación psicológica bien estudiada, que amenaza con destruir tanto la razón como la fe.


Transcripción del video-editorial de Julio Loredo titulado "Las contradicciones del papa Francisco: ¿descuidos o táctica?" del 12 de marzo de 2024:

Como dijo Juan XXIII en el título de una de sus encíclicas, la Iglesia es Mater et Magistra, Madre y Maestra.

La Iglesia acoge a los hijos como una madre y luego los educa, es lo que se llama el munus docendi, es decir su función docente, educadora, que luego se traduce en Magisterio.

Una característica esencial de este Magisterio es su coherencia.

La Iglesia desarrolla y profundiza las verdades contenidas en la Sagrada Revelación, pero no puede contradecirlas.

Ahora bien, precisamente esta coherencia en el Magisterio parece estar fallando en el actual "pontificado".

En una reciente entrevista con la vaticanista Diane Montagna, el conocido canonista estadounidense monseñor Gerard Murray señala el sorprendente contraste entre el Responsum dado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en 2021 sobre la bendición de las parejas homosexuales y la muy reciente declaración Fiducia Supplicans del mismo Dicasterio a finales de 2023.

El Responsum de 2021 rechazó enérgicamente la posibilidad de realizar tal acto, porque, decía, la bendición de un sacerdote es siempre un acto litúrgico y sacramental, conferir tal bendición, decía el Responsum de 2021, significaría que la Iglesia bendice el pecado, lo cual es obviamente absurdo.

Sin embargo, en diciembre de 2023, con un nuevo prefecto, pero del mismo Dicasterio para la Doctrina de la Fe, las cosas cambiaron radicalmente y se dijo lo contrario, es decir, que los sacerdotes pueden bendecir a las parejas irregulares, incluidas las homosexuales.

Ambos documentos, aunque dicen cosas diametralmente opuestas, llevan la firma del "papa" Francisco.

Entonces, ¿cómo explicarlo? ¿Se trata simplemente de un descuido, o hay una táctica detrás?

El conocido jurista católico de Trieste, Antonio Caragliu, afirma que hay una táctica -como él la llama- en estas contradicciones cada vez más frecuentes en el actual "pontificado".

Según Caragliu, cuando se hacen demasiadas distinciones, demasiadas aclaraciones, como en Fiducia supplicans, se tiene conciencia de la contradicción, es decir, saben que están diciendo cosas contradictorias y por eso lo ocultan en un sotobosque de distinciones, aclaraciones, etc.

Caragliu dice: "La cuestión, en mi opinión, es que en este caso, como en otros numerosos casos durante este 'pontificado', el pueblo de Dios ha sido objeto de una táctica consistente en la inducción intencionada de disonancia cognitiva".

Recuerden esta expresión porque es de lo que todo el mundo habla aquí en Roma: disonancias cognitivas.

En pocas palabras, se trataría de contradicciones que en lugar de señalar el camino correcto a los fieles producen desorientación y, posteriormente, apatía.

Según el conocido jurista de Trieste, la táctica de la disonancia cognitiva consiste en introducir juntos enunciados y principios incompatibles.

Los pacientes de esta operación psicológica -porque se trata de una verdadera operación psicológica, una especie de psicocirugía-, es decir, los fieles, sometidos a una disonancia cognitiva sistemática, experimentan lo que Caragliu llama un verdadero malestar mental, ya que las personas tienen una necesidad natural de coherencia.

Privados de la coherencia natural, cada uno tiende a resolver el rompecabezas como puede, sorteando las incoherencias a su manera. Así, los fieles se encuentran perdidos y desorientados. Nacen entonces teorías absurdas. Los fieles van detrás del primero que ofrece una explicación, por fantasiosa que sea, de lo que está pasando.

Con el tiempo se corre el riesgo de caer en la apatía y el desinterés.

El padre Gerald Murray, en la entrevista que he citado antes, habla también de tácticas engañosas. El conocido canonista dice, a propósito de las confusiones que emanan de Roma: "Dado que la misión del Dicasterio para la Doctrina de la Fe es sostener y defender la enseñanza perenne de la Iglesia, ¿por qué el cardenal Fernández emitiría una declaración contradiciendo el Responsum de 2021, afirmando que no hay contradicción, sino sólo un 'desarrollo innovador' de la doctrina?". Y el propio padre Murray responde: "Se trata de un engañoso juego de palabras, un intento fallido de ingeniería verbal que pretende imponer un cambio en la doctrina y la práctica de la Iglesia sin dar la impresión de estar haciéndolo".

Exactamente, una táctica de confusión.

Recuerda mucho a lo que explica Plinio Correa de Oliveira en Trasbordo ideológico inadvertido y diálogo, cuya lectura recomiendo vivamente.

Sin embargo, los pastores harían bien en recordar la advertencia de San Pablo a los Corintios: "Si la trompeta toca un sonido confuso, ¿quién se preparará para la batalla? Así también, si no pronunciáis palabras claras con vuestra lengua, ¿cómo entenderá la gente lo que decís? Habláis al viento. En el mundo hay quién sabe cuántas variedades de lenguas, y nada carece de lengua propia; pero si no conozco el valor del sonido, soy como un extraño para el que me habla, y el que me habla será un extraño para mí" (1 Co 14,8-11).

A las contradicciones doctrinales siguen las ambigüedades en los hechos, en los gestos. Y este "pontificado" está lleno de "gestos simbólicos".

A estas alturas estamos acostumbrados a ver a Francisco saludar con indiferencia, cuando no con complacencia, a parejas irregulares, homosexuales, transexuales, etc., dejando el mensaje implícito de que "son cosas normales".

Y, sin embargo, el "cardenal" Tucho Fernández, verdadero autor de Fiducia supplicans, anunció la publicación para abril, es decir, dentro de un mes, de un documento que anticipa será "fuertemente crítico con las tendencias inmorales de la sociedad contemporánea, como la cirugía de cambio de sexo, la maternidad subrogada y la ideología de género".

¿Cómo decirlo? Por un lado aprueban estas tendencias inmorales en textos y gestos, y por otro las critican.

Vemos otra contradicción, otra disonancia cognitiva.

Aunque explícitamente prohibidas por Fiducia Supplicans, las ceremonias simulando un matrimonio de parejas homosexuales, presididas por sacerdotes, en capillas, iglesias y lugares de culto, se multiplican por todas partes. Y el Vaticano no dice nada. Una de dos, o la declaración del Vaticano Fiducia Supplicans es papel mojado, o se trata de una táctica para confundir a los fieles.

Otro ejemplo de disonancia cognitiva.

El cardenal Fernández publicó recientemente un documento en el que reitera la doctrina católica tradicional que condena la masonería y prohíbe a los católicos cualquier colaboración, cualquier contacto con la masonería.

Pues bien, poco después, el arzobispo de Milán (Delpini, ndt) participó en una reunión católico-masónica de alto nivel en la que un cardenal (Coccopalmerio, ndt) propuso "una mesa permanente de diálogo" entre las dos realidades. Y el Vaticano no hace nada.

Podríamos seguir con casos como estos de fragante contradicción.

Así se desvanece el principio de no contradicción, es decir, aquel principio lógico que afirma que una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo en el mismo sentido.

Y con él desaparece la capacidad de razonar.

Santo Tomás explica muy bien el principio de no contradicción y el fundamento de todo pensamiento.

Al desaparecer el principio de no contradicción, y por lo tanto, la posibilidad de razonar, desaparece también la fe, porque, como nos recuerda San Pablo, la fe es un obsequium racional, es decir, una obsequiosidad a la razón.

La razón y la fe van juntas. Si falla una, falla también la otra.

Si desaparece la fe, ¿qué ocurre? La práctica de la religión también desaparece.

¿Es de extrañar que las iglesias estén vacías? ¿Que cierren los seminarios? ¿Que se supriman Ordenes Religiosas por falta de vocaciones?

Como enseña San Pablo, si la trompeta toca un sonido confuso, ¿quién se preparará para el combate?

¿Qué hacer?

La Iglesia tiene dos mil años de historia. Es un magisterio maravilloso que, enraizado en la época apostólica, pasa por la patrística, la escolástica, la neoescolástica, y así hasta nuestros días. Es una herencia bimilenaria de magisterio, de doctrina, de verdad.

Miremos con serenidad esta herencia bimilenaria y proclamemos con orgullo: Creo en la Iglesia, una, santa, católica y apostólica.