jueves, 2 de agosto de 2018

MONS. HECTOR AGUER: “ANTE EL ABORTO DEBEMOS MANIFESTARNOS”



Ustedes recordarán, queridos amigos, que varias veces hemos señalado que la cuestión de la legalización del aborto no es un problema religioso, confesional, sino en primer lugar un problema científico, luego filosófico, jurídico, sociológico, psicológico, político y, por fin, ciertamente un problema teológico en cuanto que existe el 5° Mandamiento que dice “no matarás”. Pero primero es una cuestión científica: ¿Eso que ha salido en el seno de una mujer es un ser humano o no?

Lo curioso es esto: tanto la gente de la farándula como algunos que son considerados filósofos se expresan con una liviandad inconcebible. Por ejemplo he leído que un señor que se llama Alejandro Rozitchner, que es presentado como filósofo y asesor del Presidente de la Nación, dice: “si a la Iglesia le molesta el aborto, es un problema de los obispos”. No, no es así; es también un problema del Sr. Rozitchner, en tal caso, es un problema de todo el mundo en todo caso, y no un problema de la Iglesia. He visto otras expresiones por el estilo. Un grupo de burguesas salteñas, en un video profanan el himno nacional: “feministas del mundo responden: a la amiga abortera; salud. Sean eternos los abortos que sabemos practicar; empachadas de orgasmos vivamos, oh juremos iglesias quemar”. Hasta esto llegan.

Por eso creo que hay que insistir mucho: el tema del aborto no es un tema confesional. La fe católica, la fe cristiana, la moral cristiana, nos hace comprender mejor las cosas que son del orden natural, pero hay mucha gente que no es creyente y sin embargo también se da cuenta de que el aborto que es un “crimen abominable”, como dice el Concilio Vaticano II. 


Yo he citado muchas veces el caso del Presidente Tabaré Vázquez, de la República Oriental del Uruguay, no católico, que siendo presidente vetó la ley abortista que había aprobado el Congreso de su país, y lo hizo porque es médico, no es un empresario; veía claramente que se trata de un problema científico, de un problema médico en todo caso. Se dice que es por la salud de la mujer y uno se pregunta: ¿por la salud de la mujer matan al niño? Creo que acá hay un error muy, muy, grande, en el que incurre el Dr. Rubinstein, Ministro de Salud Pública de la Nación. Ha dicho en el Senado, entrometiéndose donde no le corresponde, que el aborto es un problema de salud pública. ¡Este ministro tendría mucho trabajo si se ocupara de su oficio, para reducir en algo la mortalidad que se verifica en tantas áreas a causa de la devastación del sistema hospitalario y de la creciente pobreza, a pesar del esfuerzo de tantos médicos y enfermeras; que no son abortistas como él!

Amigos aquí se está jugando algo muy importante para el presente y el futuro de la Argentina, y por eso insisto en que tenemos que manifestarnos, tenemos que dar la cara, no hay que tener miedo.

Esta tarde, como lo anuncié el sábado pasado, se hace una manifestación organizada por los hermanos de las Iglesias Cristianas Evangélicas, a las cuatro de la tarde, desde el Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires: ¡vayan! Hay muchos que nos están viendo y viven en la Ciudad de Buenos Aires. No hay que tener miedo ni vergüenza. Luego, el domingo 5 habrá manifestaciones en cada capital de provincia, que tienen que ser multitudinarias, y el miércoles 8 será una jornada para acompañar a los Senadores que va a votar a favor de la vida y para decir presente en el Congreso de la Nación. Ahí habrá una manifestación todo el día, desde la 8 de la mañana. Se propone esto de un modo muy bien organizado, incluso habrá baños químicos, cada uno se llevará su viandita, a la tarde habrá espectáculos folclóricos y demás, para acompañar durante toda la jornada este momento fundamental que vive el país.

Insisto: ¡habitantes de la Ciudad de Buenos Aires; muévanse, vayan, les queda cerca y no hay que tener miedo ni vergüenza! No va a pasar nada raro. Vamos sin agresiones, sin atropellos a nadie, sin violencia, pero diciendo claramente “¡aquí estamos!”. Es necesario que se vea que no es una mayoría la que pretende que se legalice el aborto, sino que el pueblo argentino consciente de lo que significa este momento sale a decir “¡no, no cuenten conmigo!”. Espero que oigan este consejo y que esas manifestaciones sean verdaderamente un signo que muestre que no estamos dispuestos a permitir cualquier cosa.

Por último: hay que rezar. No es lo último; para nosotros es lo primero. Hay que rezar mucho para que los Senadores, inspirados por el Espíritu Santo, hagan lo que deben hacer y para que no se dejen seducir por el dinero. Porque uno teme que va a correr plata como corrió en Diputados. Va a haber aprietes y demás. Por favor, que los Senadores miren su conciencia bajo la mirada de Dios. Ojalá sea así.


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