viernes, 10 de julio de 2026

MEDIOS PARA ALCANZAR LA SABIDURIA (Cap. 15)

Continuamos con la publicación del capítulo 15 del libro “El Amor de la Sabiduría Eterna” escrito por San Luis María Grignion de Montfort.


MEDIOS PARA ALCANZAR LA SABIDURIA

CAPITULO DECIMOQUINTO

PRIMER MEDIO: DESEO ARDIENTE

1 - TE ES NECESARIO DESEAR LA SABIDURIA

¿Hasta cuándo, hijos de los hombres, tendrán el corazón endurecido y apegado a la tierra? ¿Hasta cuándo amarán la vanidad y buscarán el engaño? (1) ¿Qué esperan para abrir los ojos y los corazones a la divina Sabiduría, que es la más deseable de todas las realidades, que para ganarse el corazón de los hombres revela su propio origen, manifiesta su belleza, ostenta sus tesoros y atestigua de mil maneras sus anhelos de que la deseen y busquen? Ansíen, pues, mis palabras (2). Ella misma se da a conocer a los que la desean (3). El deseo de la Sabiduría conduce al Reino eterno (4).

2 - COMO DESEAR LA SABIDURIA

Desear la Sabiduría debe ser un gran don de Dios, puesto que es la recompensa de la fiel observancia de sus mandamientos: Si deseas la Sabiduría, cumple los mandamientos, y el Señor te la dará (5). Reflexiona sobre el temor del Altísimo y medita sin cesar sus mandamientos; él te dará la inteligencia y, según tus deseos, te hará sabio (6).

En efecto, la Sabiduría no entra en alma de mala ley ni habita en cuerpo deudor del pecado (7).

Conviene que el deseo de la Sabiduría sea santo y sincero y vaya acompañado de la fiel observancia de los mandamientos de Dios. Porque existe una multitud de insensatos y perezosos que tienen millares de deseos, o mejor, de veleidades por el bien, que no los impulsan a apartarse del pecado ni hacerse violencia, y, por lo mismo, son ineficaces y engañosos, matan y conducen a la condenación: Los deseos dan muerte al holgazán, porque sus manos se niegan a trabajar (8). El Espíritu santo, Maestro de ciencia, rehúye la estratagema, levanta el campo ante los razonamientos sin sentido y se rinde ante el asalto de la injusticia (9).

3 - EJEMPLOS CONVINCENTES

Salomón -modelo que nos ofrece el Espíritu Santo en la empresa de adquirir la Sabiduría- sólo la recibió después de haberla deseado, buscado y pedido durante largo tiempo: Supliqué, y se me concedió la prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría (10). La quise y la rondé desde muchacho y la pretendí como esposa, enamorado de su hermosura (11). Me puse a dar vueltas, tratando de llevármela a casa (12). Para obtener el gran tesoro de la Sabiduría, debes ser hombre de deseos, como Salomón y Daniel (13).

SEGUNDO MEDIO: ORACION CONTINUA

1 - TE ES NECESARIA LA ORACION CONTINUA

Cuanto mayor es un don de Dios, tanto más difícil es alcanzarlo. ¿Cuántas plegarias y trabajos no implicará, entonces el don de la Sabiduría, que es el mayor de todos los dones de Dios?

Escuchemos lo que dice la misma Sabiduría: Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y les abrirán (14). Como si dijera:

- ¿Quieres hallarme? ¡Búscame!

- ¿Quieres entrar en mi palacio? ¡Llama a mi puerta!

- ¿Quieres poseerme? ¡Tienes que buscarme! Nadie me encuentra si no me busca. Nadie llega a poseerme si no me pide. Todo lo alcanzarás con la oración.

La oración es el canal por el cual comunica Dios ordinariamente sus gracias, y de modo especial la Sabiduría. El mundo imploró por milenios la Sabiduría. María se preparó durante catorce años con la oración para recibirla en su seno. Salomón sólo la alcanzó después de haberla pedido por largo tiempo con ardor extraordinario: Al darme cuenta de que sólo me la ganaría si Dios me la otorgaba…, me dirigí al Señor y le supliqué (15)… Dame la Sabiduría entronizada junto a ti (16).

Si alguno de vosotros se ve falto de Sabiduría, pídasela a Dios, que da sin regatear y sin humillar; El se la dará (17). Advierte, de paso, que el Espíritu Santo no dice: "Si alguno se ve falto de caridad, de humildad, de paciencia", etc., que son virtudes ciertamente tan excelentes, sino: "Si alguno se ve falto de Sabiduría". Porque, al pedir la Sabiduría, pedimos todas las virtudes que ella encierra.

Para alcanzarla hay, pues, que pedirla. Pero ¿cómo?

2 - COMO PEDIR LA SABIDURIA

1. Debes pedir la Sabiduría con fe viva y firme, sin titubear: Tienes que pedir con fe, sin titubear lo más mínimo (18), pues quien tiene una fe vacilante no debe esperar alcanzarla: No se piense ese individuo que va a recibir nada del Señor (19).

2. Debes pedirla con fe pura, sin apoyar la oración en consolaciones sensibles, en visiones o revelaciones extraordinarias.

Aunque esto pueda ser bueno y valedero -como lo fue para algunos santos-, no deja de ser peligroso apoyarse en ello. La fe es menos pura y meritoria cuanto más se fundamenta en estas gracias extraordinarias y sensibles.

Razón más que suficiente para animarnos a pedirla al Señor con toda la fe y ardor posibles, la constituye cuanto nos revela el Espíritu Santo acerca de la grandeza y hermosura de la Sabiduría, de los deseos que Dios tiene de dárnosla y de la necesidad que tenemos de poseerla.

La fe pura es el principio y el fruto de la Sabiduría en el alma; a mayor fe corresponde mayor Sabiduría, y a mayor Sabiduría, mayor fe.

El justo -o el sabio- no vive sino de la fe (20), sin ver, sentir, gustar ni vacilar. "Dios lo ha dicho o prometido"; éste es el fundamento de todas sus plegarias y acciones, aunque naturalmente le parezca que Dios no tiene ojos para ver las miserias, ni oídos para escuchar las plegarias, ni brazos para aplastar a sus enemigos, ni manos para prestar ayuda, y aunque se vea asaltado por distracciones, dudas y tinieblas interiores, por ilusiones en la imaginación, hastío y tedio en el corazón, tristeza y agonía en el alma.

El sabio no pide ver cosas extraordinarias -como las vieron los santos-, ni experimentar dulzuras sensibles en la oración y prácticas de piedad. Implora con fe la divina Sabiduría, seguro de que la alcanzará (21); sí, mucho más seguro que si descendiera un ángel del Cielo a revelárselo, porque Dios ha dicho: Todo el que pide recibe (22). Todo el que pide debidamente a Dios, recibe lo que pide: Si ustedes, malos como son, saben dar cosas buenas a sus niños, ¿cuánto más su Padre del Cielo dará Espíritu Santo -el Espíritu de Sabiduría- a los que se lo piden? (23).

3 - DEBES PEDIRLA CON PERSEVERANCIA

Para lograr esta perla preciosa e infinito tesoro, debes utilizar una santa importunidad ante Dios. De lo contrario, no la alcanzarás nunca.

No debes portarte como muchas personas cuando piden a Dios alguna gracia. Después de pedir por algún tiempo, quizás por años enteros, al no ver el resultado, se desaniman y dejan de orar, pensando que Dios nos las escucha. Así pierden el fruto de sus plegarias e injurian al Señor, quien se complace en dar y atiende siempre, de un modo u otro, las oraciones bien hechas. Por lo tanto, si deseas alcanzar la Sabiduría, debes solicitarla día y noche, sin cansarte ni desanimarte. ¡Mil y mil veces dichoso si, después de diez, veinte o treinta años de súplicas, logras alcanzarla, aunque fuera una hora antes de morir! Y si sólo la obtienes después de haber pasado toda la vida buscándola, pidiéndola y mereciéndola con toda clase de trabajos y padecimientos, persuádete de que no se te ha concedido con derecho propio, como una recompensa, sino por misericordia, como una limosna.

¡No! ¡Los negligentes e inconstantes en la oración y búsqueda de la Sabiduría no lograrán alcanzarla! Solamente la consiguen quienes imitan al amigo que de noche va a golpear a la puerta de su amigo para pedirle prestados tres panes. Advierte que la Sabiduría misma nos indica en esta parábola o historia cómo debemos buscarla para obtenerla. El amigo llama y redobla los golpes y la súplica cuatro o cinco veces, cada vez con mayor fuerza e insistencia, aunque sea ya cerca de la medianoche -hora importuna por estar ya acostado el amigo- y aunque haya recibido doble o triple rechazo, por impertinente e importuno. Hasta que al fin, molesto por tanta insistencia, el amigo se levanta, abre la puerta y le da cuanto le pide (24).

Así debes pedir la Sabiduría, si quieres alcanzarla. Dios quiere que lo importunes; se levantará infaliblemente, tarde o temprano; abrirá la puerta de su misericordia y te dará los tres panes de la Sabiduría: el pan de la vida, el pan del entendimiento y el pan de los ángeles.

Te presento ahora esta plegaria, compuesta por el Espíritu Santo para implorar la Sabiduría (25):

4 - ORACION DE SALOMON PARA OBTENER LA SABIDURIA DIVINA

1. Dios de los padres, Señor de la misericordia, que con tu palabra hiciste todas las cosas,

2. y en tu sabiduría formaste al hombre para que dominase sobre tus criaturas,

3. y para que rigiese el mundo con santidad y justicia y lo gobernase con rectitud de corazón;

4. dame la sabiduría asistente de tu trono y no me excluyas del número de tus siervos,

5. porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva, hombre débil y de pocos años, demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.

6. Pues aunque uno sea perfecto, entre los hijos de los hombres, sin la sabiduría, que procede de ti, será estimado en nada…

9. Contigo está la sabiduría, conocedora de tus obras; que te asistió cuando hacías el mundo; y que sabe lo que es grato a tus ojos, y lo que es recto según tus preceptos.

10. Mándala desde tus Santos Cielos y desde tu trono de gloria envíala para que me asista en mis trabajos y venga yo a saber lo que te es grato.

11. Ella que todo lo sabe y lo comprende, me guiará prudentemente en mis empresas y me protegerá con su prestigio;

12. así aceptarás mis obras, juzgaré a tu pueblo con justicia y seré digno del trono de mi padre.

13. Pues ¿qué hombre conoce el designio de Dios? ¿Quién comprende lo que Dios quiere?

14. Los pensamientos de los mortales son mezquinos y nuestros razonamientos son falibles,

15. porque el cuerpo mortal es lastre del alma y la tienda terrestre abruma la mente pensativa.

16. Apenas adivinamos lo terrestre y con trabajo encontramos lo que está a mano; pues ¿quién rastreará las cosas del Cielo?

17. ¿Quién conocerá tu designio si tú no le das la sabiduría enviando tu Santo Espíritu desde el Cielo?

18. Sólo así fueron rectos los caminos de los terrestres, los hombres aprendieron lo que te agrada y la sabiduría los salvó.

A la oración vocal hay que añadir la mental. Esta ilumina el entendimiento, inflama la voluntad y capacita el alma para oír la voz de la Sabiduría, saborear sus dulzuras y poseer sus tesoros. Personalmente, no encuentro nada tan eficaz para atraer a nuestras almas el Reino de Dios, la Sabiduría eterna, como el unir la oración vocal con la mental mediante la recitación del santo Rosario y la meditación de los quince misterios encerrados en él (26).

Continúa...

Notas:

1) Sl 4,3.

2) Sb 6,11.

3) Sb 6,13.

4) Sb 6,20-21.

5) Eclo 1,26 (33).

6) Eclo 6,37.

7) Sb 1,4.

8) Pr 21,25.

9) Sb 1,5.

10) Sb 7,7.

11) Sb 8,2.

12) Sb 8,18.

13) Sb 8, 2; Dn 9,23.

14) Mt 7,7; Lc 11,9.

15) Sb 8,21.

16) Sb 9,4.

17) St 1,5.

18) St 1,6.

19) St 1,5-7.

20) Ver Hab 2,4; Rm 1,17; Gal 3,11; Heb 10,38. Sobre las visiones y gracias extraordinarias, ver SM 68.

21) St 1,5-7.

22) Lc 11,10.

23) Lc 11,13.

24) Lc 11,5-8.

25) Sb 9,1-6.9-18.

26) En El Secreto Admirable del Santísimo Rosario, amplía el P. de Montfort su mensaje práctico sobre el santo Rosario como instrumento para "convertirse y salvarse".

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