martes, 7 de julio de 2026

¿CÓMO SE PUEDE CONCILIAR? YO NO CONCILIO

¿Cómo conciliar diez siglos de Papas (es decir, decenas y decenas de ellos) que dicen y hacen A, con los papas recientes que dicen y hacen Z? No es posible conciliar. 

Por el Prof. Massimo Viglione


Desde los inicios del siglo IX, los Papas han predicado, organizado y a veces dirigido en primera persona expediciones militares para repeler las invasiones islámicas de la Cristiandad.

A partir de finales del siglo XI, durante dos siglos y medio, todos los Papas han creado, organizado, vivificado y vivido ante todo el espíritu de Cruzada, es decir, de reconquista de los Lugares Santos en manos de los infieles.

Desde la segunda mitad del siglo XIV, casi todos los Papas han continuado, de manera cada vez más trágicamente operativa, a hacer de todo, y aun más (a menudo contra las mismas monarquías cristianas), para frustrar la invasión de la Cristiandad por parte del Islam otomano, que de todos modos llegó hasta Buda y amenazó a Viena en dos ocasiones.

Se puede decir que la actividad cruzada fue la primera actividad política de los Papas de los siglos tardomedievales y modernos, hasta la primera mitad del siglo XVIII. Basta mencionar, entre todos, al beato Urbano II de los Condes de Châtillon, a Inocencio III de los Condes de Segni, a Calixto III Borgia, a Pío II Piccolomini, a León X de Medici, a San Pío V Ghislieri, al beato Inocencio XI Odescalchi. Papas, Beatos y Santos cruzados. Todavía en 1917 existía en el Vaticano la Oficina de la Cruzada.
 
Hoy tenemos un papa que avala la invasión de nuestras tierras, de nuestras propiedades, de nuestras costumbres y a menudo, nuestras vidas son destrozadas por la violencia bestial de estos invasores impunes, que saben que pueden hacer todo porque están protegidos por aquellos que deberían condenarlos y repelerlos.

Desde Juan Pablo II en adelante, quizás con la excepción parcial de Benedicto XVI, los papas han predicado con todas sus fuerzas, con una insistencia única en su especie, con un crescendo exponencial, y con operatividad garantizada a través de las ONG, la invasión islámica de la Europa de antaño cristiana.

Recuerdo perfectamente que en los años noventa no hubo prácticamente un Ángelus de Juan Pablo II sin la mención a la “acogida de los inmigrantes” que empezaban a invadirnos sin cesar. Ni hablemos de Bergoglio y, hoy, de León.

¿Cómo conciliar diez siglos de Papas (es decir, decenas y decenas de ellos) que dicen y hacen A, con los papas recientes que dicen y hacen Z? No es posible conciliar. 

Exactamente como no es posible conciliar la libertad religiosa del concilio Vaticano II y la afirmación bergogliana de que todas las religiones conducen a Dios, con el dogma del Extra Ecclesiam nulla salus, con la redención de Cristo, que se ofreció en sacrificio “por muchos” (y no “por todos”); 

exactamente como no es posible conciliar las palabras de Jesús sobre la indisolubilidad del matrimonio con la Amoris Lætitia de Bergoglio;

exactamente como no es posible conciliar la condena terrible de la sodomía de la Iglesia de siempre, a su vez retomada del Antiguo Testamento (Sodoma y Gomorra), con la nueva ideología de género y sodomítica de las actuales jerarquías vaticanas, avalada por León; 

exactamente como no es posible conciliar la forma monárquica y absolutamente unitaria del Primado de Pedro, sobre el que se funda la Iglesia, con este clero sinodalista;

exactamente como no se puede conciliar una Misa teocéntrica y sacrificial con un rito antropocéntrico, relativista y filoprotestante;

exactamente como no se puede conciliar la Verdad con la herejía, la Fe con la apostasía.

¿Quiénes son los verdaderos cismáticos?

Como se ha dicho otras veces, estos son los días de la elección definitiva entre el Amo y el siervo infiel. Este es el único verdadero criterio de cisma. Cada uno elige, quiera o no, si estar con Dios, que nunca cambia, o con el relativismo dogmático, espiritual y litúrgico del liberalismo y socialismo conciliar de los últimos sesenta y cinco años.

Yo no concilio. Yo permanezco fiel a los Papas que salvaron durante diez siglos nuestra Europa cristiana y nuestra Fe y civilización. Como permanezco fiel en todo a la Iglesia en sus primeros diecinueve siglos.

No concilio.
 

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