sábado, 7 de marzo de 2015

DISCURSO DE FRANCISCO AL MOVIMIENTO DE COMUNIÓN Y LIBERACIÓN


DISCURSO DE FRANCISCO

AL MOVIMIENTO DE COMUNIÓN Y LIBERACIÓN


Plaza de San Pedro

Sábado 7 de marzo de 2015

Queridos hermanos y hermanas:

¡Buenos días! Os doy la bienvenida a todos y os agradezco vuestro afecto caluroso. Dirijo mi saludo cordial a los cardenales y obispos. Saludo a don Julián Carrón, presidente de vuestra fraternidad, y le agradezco las palabras que me ha dirigido en nombre de todos; y también le agradezco, don Julián, la hermosa carta que usted escribió a todos, invitándolos a venir. Muchas gracias.

Mi primer pensamiento se dirige a vuestro fundador, monseñor Luigi Giussani, recordando el décimo aniversario de su nacimiento al cielo. Estoy agradecido a don Giussani por varias razones. La primera, más personal, es el bien que este hombre me hizo a mí y a mi vida sacerdotal a través de la lectura de sus libros y de sus artículos. La otra razón es que su pensamiento es profundamente humano y llega hasta lo más íntimo del anhelo del hombre. Sabéis cuán importante era para don Giussani la experiencia del encuentro: encuentro no con una idea, sino con una Persona, con Jesucristo. Así, él educó en la libertad, guiando al encuentro con Cristo, porque Cristo nos da la verdadera libertad. Hablando del encuentro, me viene a la memoria “La vocación de Mateo”, ese Caravaggio ante el cual me detenía largamente en San Luis de los Franceses cada vez que venía a Roma. Ninguno de los que estaban allí, incluido Mateo, ávido de dinero, podía creer en el mensaje de ese dedo que lo indicaba, en el mensaje de esos ojos que lo miraban con misericordia y lo elegían para el seguimiento. Sentía el estupor del encuentro. Así es el encuentro con Cristo, que viene y nos invita.

Todo en nuestra vida, hoy como en tiempos de Jesús, comienza con un encuentro. Un encuentro con este hombre, el carpintero de Nazaret, un hombre como todos y, al mismo tiempo, diverso. Pensemos en el evangelio de san Juan, allí donde relata el primer encuentro de los discípulos con Jesús (cf. 1, 35-42). Andrés, Juan y Simón: se sintieron mirados en lo más profundo, conocidos íntimamente, y esto suscitó en ellos una sorpresa, un estupor que, inmediatamente, los hizo sentirse unidos a Él… O cuando, después de la resurrección, Jesús le pregunta a Pedro: “¿Me amas?” (Jn 21, 15), y Pedro le responde: “Sí”; ese sí no era el resultado de la fuerza de voluntad, no venía sólo de la decisión del hombre Simón: venía ante todo de la gracia, era el “primerear”, el preceder de la gracia. Ese fue el descubrimiento decisivo para san Pablo, para san Agustín, y para tantos otros santos: Jesucristo siempre es el primero, nos primerea, nos espera, Jesucristo nos precede siempre; y cuando nosotros llegamos, Él ya nos estaba esperando. Él es como la flor del almendro: es la que florece primero y anuncia la primavera.

Y no se puede comprender esta dinámica del encuentro que suscita el estupor y la adhesión sin la misericordia. Sólo quien ha sido acariciado por la ternura de la misericordia conoce verdaderamente al Señor. El lugar privilegiado del encuentro es la caricia de la misericordia de Jesucristo a mi pecado. Y por eso, algunas veces, me habéis oído decir que el puesto, el lugar privilegiado del encuentro con Jesucristo es mi pecado. Gracias a este abrazo de misericordia vienen ganas de responder y cambiar, y puede brotar una vida diversa. La moral cristiana no es el esfuerzo titánico, voluntarista de quien decide ser coherente y lo logra, una especie de desafío solitario ante el mundo. No. Esta no es la moral cristiana, es otra cosa. La moral cristiana es respuesta, es la respuesta conmovida ante una misericordia sorprendente, imprevisible, incluso “injusta” según los criterios humanos, de uno que me conoce, conoce mis traiciones y me quiere lo mismo, me estima, me abraza, me llama de nuevo, espera en mí, espera de mí. La moral cristiana no es no caer jamás, sino levantarse siempre, gracias a su mano que nos toma. Y el camino de la Iglesia es también este: dejar que se manifieste la gran misericordia de Dios. Decía días pasados a los nuevos cardenales: “El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero; el camino de la Iglesia es precisamente el de salir del propio recinto para ir a buscar a los lejanos en las “periferias” esenciales de la existencia; es el de adoptar integralmente la lógica de Dios”, que es la de la misericordia (Homilía, 15 de febrero de 2015: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 20 de febrero de 2015, p. 10). También la Iglesia debe sentir el impulso gozoso de convertirse en flor de almendro, es decir, en primavera como Jesús, para toda la humanidad.

Hoy recordáis también los sesenta años del comienzo de vuestro Movimiento, “que no nació en la Iglesia —como os dijo Benedicto XVI— de una voluntad organizativa de la jerarquía, sino que se originó de un encuentro renovado con Cristo y así, podemos decir, de un impulso derivado, en definitiva, del Espíritu Santo” (Discurso a la peregrinación de Comunión y Liberación, 24 de marzo de 2007: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 30 de marzo de 2007, p. 6).

Después de sesenta años el carisma originario no ha perdido su lozanía y vitalidad. Pero recordad que el centro no es el carisma, el centro es uno solo, es Jesús, Jesucristo. Cuando pongo en el centro mi método espiritual, mi camino espiritual, mi modo de actuarlo, me salgo del camino. Toda la espiritualidad, todos los carismas en la Iglesia deben ser “descentrados”: en el centro está sólo el Señor. Por eso, cuando Pablo en la primera Carta a los Corintios habla de los carismas, de esta realidad tan hermosa de la Iglesia, del Cuerpo místico, termina hablando del amor, es decir, de lo que viene de Dios, de lo que es propio de Dios, y que nos permite imitarlo. No os olvidéis nunca de esto, de ser descentrados.

Y tampoco el carisma se conserva en una botella de agua destilada. Fidelidad al carisma no quiere decir “petrificarlo”, es el diablo quien “petrifica”, no os olvidéis. Fidelidad al carisma no quiere decir escribirlo en un pergamino y ponerlo en un cuadro. La referencia a la herencia que os ha dejado don Giussani no puede reducirse a un museo de recuerdos, de decisiones tomadas, de normas de conducta. Comporta ciertamente fidelidad a la tradición, pero fidelidad a la tradición —decía Mahler— “significa mantener vivo el fuego y no adorar las cenizas”. Don Giussani no os perdonaría jamás que perdierais la libertad y os transformarais en guías de museo o en adoradores de cenizas. Mantened vivo el fuego de la memoria del primer encuentro y sed libres.

Así, centrados en Cristo y en el Evangelio, podéis ser brazos, manos, pies, mente y corazón de una Iglesia “en salida”. El camino de la Iglesia es salir para ir a buscar a los lejanos en las periferias, para servir a Jesús en cada persona marginada, abandonada, sin fe, desilusionada de la Iglesia, prisionera de su propio egoísmo.

“Salir” también significa rechazar la autorreferencialidad en todas sus formas, significa saber escuchar a quien no es como nosotros, aprendiendo de todos, con humildad sincera. Cuando somos esclavos de la autorreferencialidad, terminamos por cultivar una “espiritualidad de etiqueta”: “Yo soy cl”. Esta es la etiqueta. Y luego caemos en las mil trampas que nos presenta la complacencia autorreferencial, el mirarnos en el espejo que nos lleva a desorientarnos y a transformarnos en meros empresarios de una ong.

Queridos amigos, quiero terminar con dos citas muy significativas de don Giussani, una de los comienzos y la otra del final de su vida.

La primera: “El cristianismo no se realiza jamás en la historia como fijación de posiciones que hay que defender, que se relacionan con lo nuevo como pura antítesis; el cristianismo es principio de redención, que asume lo nuevo, salvándolo” (Porta la speranza. Primi scritti, Génova 1967, p. 119). Esta será en torno a 1967.

La segunda, de 2004: “No sólo nunca pretendí “fundar” nada, sino que creo que el genio del movimiento que he visto nacer consiste en haber sentido la urgencia de proclamar la necesidad de volver a los aspectos elementales del cristianismo, es decir, la pasión por el hecho cristiano como tal, en sus elementos originales y nada más” (Carta a Juan Pablo II, 26 de enero de 2004, con ocasión del 50° aniversario de Comunión y Liberación).

Que el Señor os bendiga y la Virgen os proteja. Y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí. Gracias.
  

viernes, 6 de marzo de 2015

DISCURSO DE FRANCISCO A LOS MIEMBROS DEL CAMINO NEOCATECUMENAL


DISCURSO DE FRANCISCO

A LOS MIEMBROS DEL CAMINO NEOCATECUMENAL

Queridos hermanos y hermanas:

¡Buenos días a todos! Y muchas gracias por venir a esta reunión.

La tarea del Papa, la tarea de Pedro, es fortalecer a sus hermanos en la fe. Así que ustedes también, con este gesto, han querido pedirle al Sucesor de Pedro que confirme su vocación, que apoye su misión, que bendiga su carisma. Y hoy yo confirmo su vocación, apoyo su misión y bendigo su carisma. No lo hago porque él [señala a Kiko] me haya pagado, ¡no! Lo hago porque quiero. Irán en nombre de Cristo por todo el mundo para llevar su Evangelio: que Cristo los preceda, que Cristo los acompañe, que Cristo lleve a plenitud la salvación de la que son portadores.

Junto con ustedes, saludo a todos los cardenales y obispos que los acompañan hoy y que apoyan su misión en sus diócesis. En particular, saludo a los fundadores del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello y Carmen Hernández, junto con el padre Mario Pezzi. También les expreso mi agradecimiento y aliento por todo lo que están haciendo por la Iglesia a través del Camino. Siempre digo que el Camino Neocatecumenal hace un gran bien en la Iglesia.

Como dijo Kiko, nuestra reunión de hoy es una iniciativa misionera, en obediencia a lo que Cristo nos pidió y a lo que escuchamos en el Evangelio. Y me complace especialmente que su misión se lleve a cabo gracias a las familias cristianas que, unidas en comunidad, tienen la misión de dar señales de fe que atraen a las personas a la belleza del Evangelio, según las palabras de Cristo: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado; en este amor conocerán que sois mis discípulos” (cf. Jn 13,34), y “Sed uno, y el mundo creerá” (cf. Jn 17,21). Estas comunidades, convocadas por los obispos, están formadas por un sacerdote y cuatro o cinco familias, incluyendo hijos adultos, y constituyen una “missio ad gentes”, con el mandato de evangelizar a los no cristianos. No cristianos que nunca han oído hablar de Jesucristo, y los muchos no cristianos que han olvidado quién fue Jesucristo, quién es Jesucristo: no cristianos bautizados, pero a quienes la secularización, la mundanidad y tantas otras cosas les han hecho olvidar su fe. ¡Reaviven esa fe!

Por eso, incluso antes que palabras, es a través del testimonio de vida que revelan la esencia de la revelación de Cristo: que Dios ama a la humanidad hasta el punto de entregarse a la muerte por nosotros y que resucitó del Padre para darnos la gracia de entregar nuestra vida a los demás. El mundo de hoy necesita desesperadamente este gran mensaje. ¡Cuánta soledad, cuánto sufrimiento, cuánta distancia de Dios hay en tantas periferias de Europa y América, y en tantas ciudades de Asia! ¡Cuánta necesidad tienen hoy las personas, en todas partes, de sentir que Dios las ama y que el amor es posible! Estas comunidades cristianas, gracias a ustedes, familias misioneras, tienen la tarea esencial de hacer visible este mensaje. ¿Y cuál es el mensaje? “¡Cristo ha resucitado, Cristo vive! ¡Cristo está vivo entre nosotros!”

Han recibido la fuerza para dejarlo todo y partir hacia tierras lejanas gracias a un camino de iniciación cristiana, vivido en pequeñas comunidades, donde redescubrieron la inmensa riqueza de su Bautismo. Este es el Camino Neocatecumenal, un verdadero don de la Providencia a la Iglesia de nuestro tiempo, como ya afirmaron mis predecesores, especialmente san Juan Pablo II, cuando les dijo: “Reconozco el Camino Neocatecumenal como un camino de formación católica, válido para la sociedad y para los tiempos actuales” (Epist. Ogni qualvolta, 30 de agosto de 1990: AAS 82 [1990], 1515). El Camino se basa en esas tres dimensiones de la Iglesia: la Palabra, la Liturgia y la Comunidad. Por lo tanto, la escucha obediente y constante de la Palabra de Dios; la celebración eucarística en pequeñas comunidades después de las Primeras Vísperas del domingo, la celebración de Laudes en familia el domingo con todos sus hijos y el compartir su fe con otros hermanos y hermanas son el origen de los muchos dones que el Señor les ha concedido, así como de las numerosas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Ver todo esto es un consuelo, pues confirma que el Espíritu de Dios está vivo y activo en su Iglesia, incluso hoy, y que responde a las necesidades del hombre moderno.

En varias ocasiones he insistido en la necesidad de que la Iglesia pase de una pastoral de simple conservación a una pastoral decididamente misionera (véase Exhortación Apostólica  Evangelii Gaudium, 15). ¡Cuántas veces, en la Iglesia, tenemos a Jesús dentro de nosotros y, sin embargo, no lo dejamos salir! Esto es lo más importante si no queremos que las aguas se estanquen en la Iglesia. Durante años, el Camino ha estado llevando a cabo estas missio ad gentes entre los no cristianos, para una implantatio Ecclesiae, una nueva presencia de la Iglesia, donde la Iglesia no existe o ya no puede llegar a la gente. “¡Cuánta alegría nos dan con su presencia y su actividad!”, les dijo el beato Papa Pablo VI en su primera audiencia con ustedes (8 de mayo de 1974: Insegnamenti di Paolo VI, XII [1974], 407). Yo también hago mías estas palabras y los animo a seguir adelante, encomendándose a la Santísima Virgen María, quien inspiró el Camino Neocatecumenal. Ella intercede por ustedes ante su divino Hijo.

Queridos, que el Señor esté con ustedes. ¡Vayan con mi bendición!
 

miércoles, 4 de marzo de 2015

DE MATTEI: "LA RESISTENCIA FILIAL DE SAN BRUNO AL PAPA PASCUAL II"

Entre los protagonistas más ilustres de la reforma de la Iglesia en los siglos XI y XII, se destaca la figura de San Bruno, obispo de Segni y abad de Montecassino.

Por Roberto de Mattei
Corrispondenza Romana

Bruno nació alrededor de 1045 en Solero, cerca de Asti, en el Piamonte. Después de sus estudios en Bolonia, fue ordenado sacerdote del clero romano y se adhirió con entusiasmo a la reforma gregoriana. El papa Gregorio VII (1073-1085) lo nombró obispo de Segni y lo tuvo entre sus colaboradores más fieles. También sus sucesores, Victor III (1086-1087) y Urbano II (1088-1089) se sirvieron de la ayuda del Obispo de Segni, quien combinó su trabajo académico con un intrépido apostolado en defensa del Primado de Roma.

Bruno participó en los Consejos de Piacenza y Clermont, cuando Urbano II proclamó la Primera Cruzada y en los años siguientes fue legado de la Santa Sede en Francia y Sicilia. En 1107, bajo el nuevo Pontífice, Pascual II (1099-1118) se convirtió en Abad de Montecassino, una oficina que lo convirtió en una de las personalidades eclesiásticas más autorizadas de su tiempo. Gran teólogo y exegeta, resplandeciente en la doctrina, como escribe el cardenal Baronio en su Annali (Tomo XI, año 1079), es considerado uno de los mejores comentaristas de las Sagradas Escrituras de la Edad Media (Réginald Grégoire, Bruno de Segni, exégète médiéval et théologien monastique, Centro Italiano de Estudios sobre la Alta Edad Media, Spoleto 1965).

Fue una época de disputas políticas y de profunda crisis moral y espiritual. En su obra, De Simoniacis, Bruno nos ofrece una imagen dramática de la Iglesia desfigurada de su tiempo. Ya en la época del Papa San León IX (1049-1054) “Mundus totus in maligno positus erat: ya no había santidad; La justicia estaba fallando y la verdad enterrada. Reinó la iniquidad, gobernó la avaricia; Simón Mago poseía la Iglesia, los obispos y los sacerdotes se dedicaron al placer sensual y la fornicación. Los sacerdotes no se avergonzaban de tomar esposas, de celebrar sus bodas abiertamente y contraer matrimonios infames. (...) Tal era la Iglesia, tales como los obispos y sacerdotes, como algunos de los Pontífices romanos” ( S. Leonis papae Vita en Patrologia Latina (= PL), vol. 165, col. 110).

En el centro de la crisis, además del problema de la simonía y el concubinato de sacerdotes, estaba la cuestión de la investidura de los obispos. El Dictatus Papae (1075), donde San Gregorio VII había afirmado los derechos de la Iglesia contra las demandas imperiales, constituía la carta magna a la que se referían Víctor III y Urbano II, pero Pascual II abandonó la posición intransigente de sus predecesores y probó en cómo llegar a un acuerdo con el futuro Emperador Enrique V. A principios de febrero de 1111, en Sutri, pidió al soberano alemán que renunciara al derecho de investidura, ofreciéndole a cambio la renuncia de la Iglesia a todos los derechos y bienes temporales. Las negociaciones se convirtieron en humo, y, cediendo a las intimidaciones del rey, Pascual II aceptó un compromiso humillante, firmado en Ponte Mammolo el 12 de abril º 1111. El Papa concedió el privilegio de las investiduras de obispos, antes de su consagración pontificia, a Enrique V, con el anillo y el báculo que simbolizaban el poder tanto temporal como espiritual, prometiendo nunca excomulgar al soberano. Pascual entonces coronó al emperador Enrique V en San Pedro.

Esta concesión provocó una multitud de protestas en la cristiandad, ya que anuló la posición de Gregorio VII. Según el Chronicon Cassinense (PL, vol. 173, col. 868 CD), el Abad de Montecassino protestó vigorosamente contra lo que él definió como no un privilegio, sino un pravilegium, y promovió un movimiento de resistencia contra la conformidad papal. En una carta dirigida a Pedro, obispo de Oporto, definió el tratado de Ponte Mammolo como una “herejía”, al referirse a las definiciones [hechas] en muchos consejos: Quien defiende la herejía —escribe— es un hereje. Nadie puede decir que esto no es una herejía” (Carta Audivimus quod, en PL, vol. 165, col.1139 B). Dirigiéndose directamente al Papa, Bruno dice: “Mis enemigos dicen que no te amo y que estoy hablando mal de ti a tus espaldas, pero están mintiendo. De hecho, te amo, como debo amar a un Padre y señor. Para ti, la vida; no deseo otro Pontífice, como te prometí, junto con muchos otros. Sin embargo, obedezco a nuestro Salvador que me dice: “Quien ama a padre y madre más que a mí, no es digno de mí”. (...) Debo amarte, pero aún más debo amar a Aquél que te hizo a ti y a mí”. (Mateo 10-37). Con el mismo tono de franqueza filial, Bruno invitó al Papa a condenar la herejía, ya que “quien defiende la herejía es un hereje” (Carta Inimici mei, en PL, vol. 163, col. 463 dC).

Pascual II no toleró esta voz de disidencia y lo sacó de su oficina como Abad de Montecassino. Sin embargo, el ejemplo de San Bruno empujó a otros prelados a preguntar con insistencia por la revocación del pravilegium por parte del Papa. Algunos años más tarde, en un Consejo que se reunió en Letrán en marzo de 1116, Pascual II retiró el acuerdo de Ponte Mammolo. El mismo Sínodo de Letrán condenó la concepción pauperista de la Iglesia en el acuerdo de Sutri. El Concordato de Worms (1122), estipulado entre Enrique V y el Papa Calixto II (1119-1124), terminó, al menos momentáneamente, la lucha por las inversiones. Bruno murió el 18 de julio de 1123. Su cuerpo fue enterrado en la catedral de Segni y, por su intercesión, hubo muchos milagros de inmediato. En 1181, o, más probablemente, en 1183, el papa Lucio III lo colocó entre los santos.

Hay quienes se opondrán [diciendo] que Pascual II (como el Papa Juan XXII más adelante con respecto a la Visión Beatífica) nunca cayó en la herejía formal. Esto, sin embargo, no es el corazón del problema. En la Edad Media, el término herejía se usaba en un sentido amplio, mientras que el lenguaje teológico se volvía más refinado, especialmente después del Concilio de Trento, y se introdujeron distinciones teológicas precisas entre las proposiciones heréticas, es decir, cercanas a la herejía, erróneas, escandalosas, etc. . No estamos interesados ​​en definir la naturaleza de las censuras teológicas que se aplicarían a los errores de Pascual II y Juan XXII, sino en establecer si sería lícito resistir estos errores. Esos errores ciertamente no se pronunciaron ex-cátedra, pero la teología y la historia nos enseñan que si una declaración del Sumo Pontífice contiene elementos censurables en el nivel doctrinal, es lícito y puede ser correcto y apropiado criticarlo, incluso si no es así. Una herejía formal, articulada solemnemente. Eso es lo que hizo San Bruno de Segni contra Pasqual II y los dominicanos en el siglo XIV contra Juan XXII. No estaban equivocados, pero los Papas de esa época sí lo estaban, y de hecho retiraron sus posiciones antes de su muerte.

Hay que subrayar el hecho de que aquellos que resistieron con la mayor determinación de que el Papa se apartaba de la fe, eran precisamente los defensores más ardientes de la Supremacía Papal. Los prelados oportunistas y serviles de esa época, se adaptaron a las fluctuaciones de los hombres y los acontecimientos, colocando a la persona del Papa ante el Magisterio de la Iglesia. Bruno de Segni, por otro lado, como muchos otros campeones de la ortodoxia católica, colocó la fe de Pedro ante la persona de Pedro y reprochó a Pascual II con la misma determinación respetuosa que Pablo había dirigido a Pedro (Gálatas 2, 11-14). En su comentario exegético sobre Mateo 16: 18, Bruno explica que el fundamento de la Iglesia no es Pedro, sino la fe confesada por Pedro. De hecho, Cristo declara que construirá Su Iglesia, no en la persona de Pedro, sino en la fe que Pedro manifestó diciendo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. A esta profesión de fe, Jesús responde: “Es sobre esta roca y sobre esta fe que construiré Mi Iglesia” ( Comentario ... en Matth., Pars III, cap. XVI, en PL, vol. 165, col. 213).

Al elevar a Bruno de Segni a los honores del altar, la Iglesia selló su doctrina y su comportamiento.

[Una traducción de Rorate por la colaboradora Francesca Romana]


Rorate-Caeli





sábado, 28 de febrero de 2015

GRAN ORIENTE LOGIA MASÓNICA DE ITALIA: MARTINI, MCCARRICK Y CÓMO NADA VOLVERÍA A SER LO MISMO


Oh , tenemos tanto que podríamos escribir, pero en cambio, te daré estas imágenes. He escrito anteriormente "Nada volverá a ser igual", como lo declaró la Logia Masónica Gran Oriente de Italia tras la elección del papa Francisco. La Agencia de Prensa Masónica también lo publicitó y dejó rastros para que usted lo encuentre y entienda todo lo que está ocurriendo en el mundo católico. Aquí están las palabras y  el video del ex arzobispo de Washington Theodore Cardinal McCarrick, que indica que fue presionado para votar por Jorge Bergoglio.

Entonces, tenemos “un hombre poderoso” que le dice a este Cardenal que “Jorge Bergoglio puede cambiarlo todo en cinco años” y que podría ser chantajeado para hacerlo y hablar con él y luego, cuando todo suceda, “la Logia emitirá una declaración que nada será lo mismo. Oh, una cosa más; fracasaron en 2005 cuando Joseph Ratzinger fue elegido Papa. Martini era su hombre y cuando no pudieron lograr que lo eligieran, expulsaron al apacible Papa de su cargo. Puedes entender el resto. Que así sea.

https://www.grandeoriente.it/il-gran-maestro-raffi-con-papa-francesco-nulla-sara-piu-come-prima-chiara-la-scelta-di-fraternita-per-una-chiesa-del-dialogo-non-contaminata-dalle-logiche-e-dalle-tentazioni-del-potere-temporale/



https://www.grandeoriente.it/ansa-martini-raffi-grande-oriente-addio-uomo-di-dialogo/



http://www.grandeoriente-democratico.com/Adesso_che_le_celebrazioni_retoriche_Martini.html



miércoles, 25 de febrero de 2015

MCCARRICK CONFIESA QUE FUE PRESIONADO PARA APOYAR AL CARDENAL BERGOGLIO


A principios de marzo de 2013, se empezó a correr la voz rápidamente en el Colegio de Cardenales de que se estaba desarrollando un poderoso movimiento para elegir a Bergoglio.

En una asombrosa charla dada seis meses después de la elección de Bergoglio, el Cardenal Theodore McCarrick, Arzobispo Emérito de Washington, DC, reveló cómo se convirtió en parte del plan para elegir al nuevo Papa.

"Antes del Cónclave, nadie pensó que había una oportunidad para Bergoglio", dijo en una charla del 1 de octubre de 2013 en la Universidad de Villanova en Filadelfia, Pensilvania.

McCarrick, quien al igual que Murphy-O'Connor, era demasiado viejo para votar en el cónclave, dijo que antes del evento "un caballero italiano muy interesante e influyente lo visitó en el American College en Roma donde se hospedaba para pedirle que hiciera campaña para Bergoglio". La conversación, según lo relata McCarrick, debe citarse extensamente para revelar su significado.

Nos sentamos. Este era un hombre muy brillante, un hombre muy influyente en Roma. Hablamos de una serie de cosas. Quería pedirme un favor para [cuando regresé] a casa en los Estados Unidos.

Pero entonces [el influyente italiano] dijo: '¿Qué pasa con Bergoglio?'

Y me sorprendió la pregunta.

Yo dije: '¿Qué pasa con él?'

Él dijo: '¿Tiene él una oportunidad?'

Dije: 'No lo creo, porque nadie ha mencionado su nombre. No ha estado en la mente de nadie. No creo que nadie piense votar por él ".

Él dijo: 'Él podría hacerlo, ya sabes'.

Le dije: '¿Qué podía hacer él?'

Dijo: '[Bergoglio] podría reformar la Iglesia. Si le damos cinco años, podría ponernos de nuevo en el blanco ".

Yo dije: 'Pero él tiene 76'.

Él dijo: 'Sí, cinco años. Si tuviéramos cinco años, el Señor trabajando a través de Bergoglio en cinco años podría hacer que la Iglesia se vuelva a unir ".

Yo dije: 'Eso es algo interesante'.

Dijo: 'Sé que eres su amigo'.

Yo dije: 'Espero que lo sea'.

Él dijo: 'Habla con él'.

Dije: 'Bueno, ya veremos qué pasa. Esta es la obra de Dios.

Esa fue la primera vez que escuché que había personas que pensaban que Bergoglio sería una posibilidad en esta elección.

McCarrick continuó diciendo que cuando llegó el momento de hablar con todos los cardenales antes de la votación, los instó a elegir a alguien de “América Latina” que pudiera “identificarse con los pobres”.

Luego continuó con su discurso para elogiar al papa Francisco ante los estudiantes católicos estadounidenses como un "pastor" más grande que los papas anteriores."Creo que tal vez nunca hemos tenido un 'pastor' en tanto tiempo", dijo.

Continuó: “[Francisco] tiene un entendimiento de la naturaleza humana que, aunque dice algunas cosas que tal vez nos sorprenderían, lo interesante es que si examinas lo que está diciendo, 'es lo que la Iglesia ha dicho todo el tiempo'. Tal vez no sea lo que los canonistas han dicho todo el tiempo, o lo que han dicho diferentes teólogos todo el tiempo, pero 'la enseñanza de la Iglesia todo el tiempo es la enseñanza del Papa Francisco' ”.

McCarrick predijo en ese momento que “si Francisco tiene dos años, habrá cambiado el papado”. “Cuanto más tiempo esté adentro, más creo que es probable que podamos decir que ha cambiado el papado”, afirmó.


El cardenal Theodore McCarrick, el 11 de octubre de 2013, durante un discurso pronunciado en la Universidad de Villanova, en los Estados Unidos, confesó que fue presionado para apoyar al cardenal Bergoglio. Comienza a mirar desde 18:20... (en ingles)


martes, 17 de febrero de 2015

EL "ECUMENISMO DE SANGRE" DE FRANCISCO ES HEREJÍA

Esta publicación no nos hará muchos amigos, pero la publicaremos de todos modos, ya que nuestro deseo es servir y agradar a Dios, no al hombre (cf. Gal 1:10).

Todos hemos escuchado sobre los horribles asesinatos de hombres, mujeres y niños por parte de los terroristas de ISIS. La barbarie de estas personas está más allá de la comprensión: son claramente herramientas del diablo. En respuesta al reciente 
video que muestra la decapitación de 21 hombres egipcios por creer en Cristo, "Su Santidad" Francisco hizo una declaración el 16 de febrero de 2015. Como es muy breve, reproducimos el clip de noticias completo de la Radio Vaticana abajo:

El papa Francisco denunció el lunes el asesinato de 21 cristianos coptos por militantes del EIIL en Libia. La organización terrorista islámica hizo público un video de los asesinatos el domingo.
Hablando en español a una delegación ecuménica de la Iglesia de Escocia, el Santo Padre señaló que los asesinados solo dijeron "Jesús, ayúdame".
"Fueron asesinados simplemente por el hecho de que eran cristianos", dijo el papa Francisco.
"La sangre de nuestros hermanos y hermanas cristianos es un testimonio que clama por ser escuchado", dijo el papa. "No importa si son católicos, ortodoxos, coptos o protestantes. ¡Son cristianos! Su sangre es una y la misma. Su sangre confiesa a Cristo".
El papa Francisco dijo que al recordar a estos hermanos y hermanas que han sido asesinados simplemente por confesar a Cristo, los cristianos deben alentarse mutuamente en la meta ecuménica, señalando el "ecumenismo de la sangre".
"Los mártires pertenecen a todos los cristianos", dijo.
("Papa Francisco: La sangre de los coptos asesinados es un 'testigo que clama'", Radio Vaticana, 16 de febrero de 2015)
El "papa" Francisco ha promovido su idea de un "ecumenismo de sangre" antes, pero es una herejía absolutamente clara e inconfundible, en contradicción directa con un dogma infalible proclamado por el Papa Eugenio IV en el Concilio de Florencia en el siglo XV:
[Este consejo] cree firmemente, profesa y proclama que aquellos que no viven dentro de la Iglesia Católica, no solo paganos, sino también judíos, herejes y cismáticos, no pueden convertirse en participantes de la vida eterna, sino que partirán "hacia el fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles" [Mat. 25:41], a menos que antes del final de la vida se haya agregado al rebaño; y que la unidad del cuerpo eclesiástico es tan fuerte que solo para los que quedan en él, los sacramentos de la Iglesia son beneficiosos para la salvación, y hacer ayunos, limosnas y otras funciones de piedad y ejercicios de servicio cristiano producen recompensa eterna, y que nadie, sea cual sea la limosna que haya practicado, incluso si ha derramado sangre por el nombre de Cristo, puede ser salvo, a menos que haya permanecido en el seno y la unidad de la Iglesia Católica.
(Concilio de Florencia, Decreto Cantate Domino; Denz. 714 ; subrayado agregado).
Esto excluye absoluta, definitiva e infaliblemente cualquier posibilidad de un "ecumenismo de sangre". Nadie que muera por el nombre de Jesucristo puede alcanzar la vida eterna a menos que esté unido a la Iglesia Católica, ya sea como miembro formal, o, si la ignorancia invencible le impide convertirse en miembro, a través de las virtudes genuinas de la fe, la esperanza, y la caridad, la última de las cuales, para ser verdadera caridad, debe animar el sincero deseo de ingresar a la Iglesia Católica, incluso si este deseo es solo implícito.

Como el gran anti-modernista Mons. Joseph Clifford Fenton explica:

... el perdón del pecado y la infusión de la vida de la gracia está disponible por el poder de Cristo solo "dentro" de Su reino, Su Cuerpo Místico, que, en este período del Nuevo Testamento [es decir, en oposición al tiempo del Old CovenantNOW], es la Iglesia Católica visible.
... Ahora, si bien es posible tener el deseo de estar dentro de la Iglesia y, de hecho, incluso ser miembro de la Iglesia, sin tener el amor de la caridad por Dios, es bastante imposible tener caridad sin estar dentro de la verdadera Iglesia, al menos por un deseo implícito de morar en ella. El amor a la caridad es, por su propia naturaleza, un afecto soberano.
... El amor a la caridad es esencialmente algo en la línea de la intención más que de la simple veleidad. El hombre que ama a Dios con el verdadero afecto de la caridad realmente tiene la intención, en la medida en que le sea posible, de hacer la voluntad de Dios. Definitivamente es la voluntad de Dios que todos los hombres entren y vivan en el Cuerpo Místico de Jesucristo. Es imposible para un hombre que realmente ama a Dios con el afecto de la caridad divina, no estar dentro de la Iglesia como miembro o al menos desear con una intención sincera y efectiva, aunque tal vez solo implícita, ingresar a esta compañía.
Por lo tanto, si un hombre no está "dentro" de la Iglesia al menos por un sincero deseo o afecto, no tiene el amor genuino de la caridad por Dios.
(Monseñor Joseph C. Fenton, La Iglesia Católica y la Salvación [Westminster: The Newman Press, 1958], págs. 38-40.)
Este escenario, bajo el cual alguien que profesa objetivamente herejía pero subjetivamente no es culpable del pecado de herejía y en su lugar posee el amor de la caridad y realmente trata de creer todo lo que Dios ha revelado, es asesinado por profesar a Cristo, se conoce como el Bautismo de la sangre. (El término 'bautismo' aquí debe entenderse libremente, ya que simplemente produce la gracia de la regeneración, no el carácter sacramental [marca indeleble], y muchos de los que profesan herejía pero no son subjetivamente culpables del pecado de herejía ya recibieron la validez del bautismo sacramental en su propia iglesia. Cf. Pietro Parente, Diccionario de Teología Dogmática , sv "Bautismo".)

Es posible, por lo tanto, que esas pobres víctimas del ISIS hayan sido salvadas. Sin embargo, el Bautismo de Sangre está infinitamente alejado de la noción herética de un "ecumenismo de sangre" impulsado por Francisco, que sostiene que los católicos y los herejes están espiritualmente y / o teológicamente unidos por haber sido asesinados por profesar lealtad a Cristo. Si esto fuera así, significaría que el motivo del asesino puede causar la unidad religiosa entre católicos y protestantes, dos religiones que se excluyen entre sí porque sus afirmaciones son mutuamente excluyentes y per se, irreconciliables. También significaría que el Cuerpo de Cristo no tiene "una fe" (Ef 4: 5) sino varias religiones diferentes que se contradicen entre sí. La unidad de la Iglesia sería destruida; pero: "Creo en la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica” (Credo de Nicea).

Además, mientras que en un bautismo de sangre el mártir muere dentro de la Iglesia Católica de nuestro Señor y cualquier adhesión a la herejía que pueda existir sería completamente accidental y no intencional (es decir, no pertinaz), en el "ecumenismo de sangre" propuesto por Francisco cualquiera que profesa lealtad a Cristo se considera en sí unido a la Iglesia, independientemente de cualquier apego a la herejía o una religión falsa. Eso está claramente condenado por el decreto del Concilio de Florencia, citado anteriormente.

Para decirlo sucintamente: en el bautismo de sangre, estar unidos a la Iglesia Católica es una condición previa necesaria para que el martirio conduzca a la salvación; mientras que en el ecumenismo de la sangre, la unidad con la Iglesia católica es, en el mejor de los casos, la consecuencia inevitable del martirio. Esto haría que todos y cada uno de los mártires sean religiosos. El resultado inevitable de esto es el indiferentismo, la idea de que, en última instancia, no importa qué religión profeses. El indiferentismo fue severamente condenado por el papa Pío IX en el Syllabus Errorum ipso facto en católicos, y uno también podría incluir a los musulmanes en ese concepto, ya que no hay una razón teológicamente satisfactoria de por qué si un protestante que muere por su fe va al cielo, esto no podría ser también ocurrir con un musulmán muriendo por su fe (1864).

Y así vemos que un "ecumenismo de sangre" es un absurdo, simplemente es lo último en la farsa modernista-indiferente vestida como teología católica con la que 
los enemigos de la verdadera fe católica enfrentan a una población desprevenida. ¡Cuidado con los modernistas que intentan eliminar toda distinción entre la religión verdadera y la religión falsa (cf. 2 Cor 6:14; Gal 1: 8-9) cuando durante 2.000 años los católicos sufrieron las muertes más crueles por no admitir incluso la más mínima alteración de la verdadera doctrina! 

En el siglo XVI, la Iglesia Católica estaba dispuesta a ver a toda la nación de Inglaterra defectuosa en el cisma y la herejía, y personas como San Juan Fisher y Santo Tomas Moro serían martirizadas, en lugar de otorgar una falsa anulación o compromiso matrimonial. ¡Cómo han cambiado las cosas!

Algunas palabras más de aclaración.

Entendemos que, frente a estos horribles actos perpetrados por ISIS, muchas personas piensan que las disputas teológicas entre católicos y protestantes son meras trivialidades en comparación, por lo que vemos el "ecumenismo de sangre" de Francisco como "un enfoque grandioso y caritativo para unir a católicos y protestantes" ante una amenaza tan aterradora. La verdad, sin embargo, es muy diferente.

Nuestro Bendito Señor nos aconsejó que no temiéramos al que puede matar el cuerpo, sino al que puede matar el alma: “Y yo os digo, amigos míos: no temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no tienen nada más que puedan hacer. Pero yo os mostraré a quién debéis temer: temed al que, después de matar, tiene poder para arrojar al infierno; sí, os digo: a éste, ¡temed!…” (Lc 12, 4-5). Estas son las mismas palabras de Dios mismo: las más verdaderas que nunca se han dicho. “Pero Dios es verdad; y todo hombre es mentiroso... ” (Rom 3: 4).

Las atrocidades cometidas por ISIS son realmente crueles, pero la herejía es un peligro infinitamente mayor, porque la herejía ataca y destruye el alma: "El que se rebela, y no continúa en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios" (2 Jn 1: 9). El Papa Clemente XIII enseñó lo mismo: “Mientras tanto, el asunto es tal que el error diabólico, cuando ingeniosamente ha coloreado sus mentiras, se viste fácilmente a semejanza de la verdad, mientras que adiciones o cambios muy breves corrompen el significado de las expresiones y la confesión, que generalmente produce salvación, a veces, con un ligero cambio, pulgadas hacia la muerte” (Clemente XIII, Encíclica en Dominico Agro, n. 2).

Lo que esto significa en la práctica es que Francisco debe ser temido mucho más que ISIS. Los terroristas islamistas pueden dañar el cuerpo pero solo el cuerpo: Francisco, como apóstata modernista, impostor papal y terrorista espiritual, tiene el poder de enviar almas a una eternidad de fuego infernal, "donde su gusano no muere y el fuego no se extingue". (Mc 9, 43) El terrorista yihadista se presenta claramente como una amenaza para su bienestar corporal, y una vez que lo ha matado, su terror termina para siempre. Pero el "papa" modernista se presenta como un "ángel de luz" (cf. 2 Cor 11:14), como "un guía espiritual amable y benevolente", envenenando las almas gradualmente sin que se den cuenta. Él es, por lo tanto, el peligro mayor y, por lo tanto, mucho más que temible. “El moderado [modernista] es el verdadero satánico; este es el mal enmascarado” (P. Felix Sarda y Salvany, El liberalismo es un pecado, cap. dieciséis).

El uso de Francisco de la matanza de coptos egipcios para promover su herejía de un "ecumenismo de sangre" es vergonzoso y diabólico. El mensaje de Francisco aquí es, en última instancia, que la Verdad de Cristo no importa, que la Iglesia consta de muchas religiones diferentes, que la herejía no es un obstáculo para la salvación, y que al final, ninguna de estas "cosas doctrinales" tiene importancia. 


Aparentemente, los santos Tomas Moro y Juan Fisher eran simplemente idiotas por haber muerto por esas "disputas". Francisco esencialmente está escupiendo a Cristo en su santo rostro, que es "el camino, la verdad y la vida" (Jn 14, 6) y a quien se debe adorar "en espíritu y en verdad" (Jn 4:23). Atrás quedó la "fe única" proclamada por San Pablo (Efesios 4: 5).

El “papa” Francisco conduce a las almas por el mal camino de la manera más tortuosa e inteligente posible: con sus palabras como un sonido reconfortante y dulce, pero que en realidad son el veneno más destructivo.

Incluso si usted, querido lector, no está de acuerdo con nosotros en este punto y cree que el "Ecumenismo de Sangre" de Francisco es un concepto excelente y noble, reconozca al menos una cosa: lo que Francisco predica está en contradicción con las enseñanzas del Consejo de Florencia, como mostramos arriba. Y, sin embargo, la Iglesia Católica enseña que los dogmas de Fe no pueden cambiar, no pueden "desarrollarse" con el pretexto de una "comprensión más profunda":

... Esta comprensión de sus sagrados dogmas debe ser perpetuamente retenida, lo que la Santa Madre Iglesia ha declarado una vez; y nunca debe haber recesión de ese significado bajo el nombre engañoso de una 'comprensión más profunda'...  Por lo tanto... que la comprensión, el conocimiento y la sabiduría de los individuos todos, tanto un hombre como de toda la Iglesia, crezca y progrese fuertemente con el paso de los siglos; pero que sea únicamente en su propio género, es decir, en el mismo dogma, con el mismo sentido y la misma comprensión".
(Primer Concilio Vaticano, Constitución Dogmática Dei Filius, Capítulo 4)
La religión promovida por Francisco no es la religión católica de antaño. El hombre no es católico y, por lo tanto, no puede ser el líder de la Iglesia Católica.

Se debe temer, porque conduce a las almas al infierno.


Novus Ordo Watch




miércoles, 4 de febrero de 2015

SEMINARIO DE LOS FRANCISCANOS DE LA INMACULADA: VIDEO DE LA JORNADA DE CLAUSURA

Cómplices para la destrucción: Fidenzio Volpi y Jorge Mario Bergoglio

El blog tradicional Rorate Caeli publicó un video sobre los franciscanos de la Inmaculada, que se mantiene bajo llave por la administración provisional de la Orden.


El video muestra la vida en el seminario de la joven comunidad religiosa antes de que fuera puesta bajo control provisional por la Congregación para los Religiosos en el verano de 2013 por orden del papa Francisco. Bergoglio privó a la Orden de toda oportunidad de oponerse al decreto. Hasta el día de hoy no se han dado las razones de la intervención radical.

Este documento cinematográfico tiene un epílogo dramático.
Muestra la Orden de los Franciscanos de la Inmaculada y su vida cotidiana en el seminario, para presentar y atraer a los jóvenes que sienten una vocación sacerdotal. O eso fue lo que se pretendía originalmente. Pero todo fue muy diferente y muy rápido.

En el video se muestran partes esenciales de la vida de los seminaristas Franciscanos de la Inmaculada el día 8 de diciembre de 2013, filmado en el propio seminario. Las imágenes muestran cómo los sacerdotes y seminaristas celebran la fiesta de la Inmaculada Concepción. En la tarde de ese día, el Comisionado Apostólico Padre Fidenzio Volpi anunció el cierre del seminario.

Con el comisario, se introdujo un nuevo rumbo en la Orden. Tanto la disciplina como la lealtad a la doctrina católica debían ser debilitadas. La presión de conciencia que esto ejercía sobre sacerdotes y seminaristas hizo que numerosos hermanos abandonaran la Orden. Desde una liberación de los votos religiosos, que de otro modo se concederían generosamente, los Franciscanos de la Inmaculada quisieron "exiliarse", pero el comisario Volpi instruyó enfáticamente a los obispos italianos de no aceptar a ningún ex fraile y así negarles un nuevo hogar.

La administración provisional de la Orden no tiene interés en este video, ya que muestra al fundador de la Orden, el padre Stefano Maria Manelli, el rito tradicional la disciplina de la Orden. Muestra lo que alguna vez fue y lo que fue destrozado arbitrariamente. Rorate Caeli llama a difundir el video para llamar la atención sobre estos procesos. El llamamiento está dirigido principalmente a la oración, para que termine la administración provisional y la Orden pueda desarrollarse nuevamente según su carisma, dijo Rorate Caeli.







miércoles, 28 de enero de 2015

UN PAPA QUE CAYÓ EN LA HEREJÍA Y UNA IGLESIA QUE RESISTIÓ

Juan XXII y la visión beatífica del justo antes de la muerte.

Por Roberto de Mattei
Corrispondenza Romana


Entre las verdades más hermosas y misteriosas de nuestra fe se encuentra el dogma de la Visión Beatífica de las almas en el Cielo. La Visión Beatífica consiste en la contemplación inmediata e intuitiva de Dios reservada para las almas que han pasado a la otra vida en un estado de Gracia y han sido completamente purificadas de toda imperfección. Esta verdad de fe, enunciada en las Sagradas Escrituras y confirmada a lo largo de los siglos por la Tradición, es un dogma irreformable de la Iglesia Católica. El nuevo Catecismo lo reafirma en el n. 1023: “Los que mueren en la gracia y amistad de Dios y están perfectamente purificados, viven para siempre con Cristo. Son como Dios para siempre porque lo ven tal cual es” (1 Juan 3,2), “cara a cara” (1 Corintios 13,12).

A principios del siglo XIV, un Papa, Juan XXII, impugnó esta tesis en su magisterio ordinario y cayó en la heterodoxia. Los católicos más fervientes de esa época lo corrigieron públicamente. El cardenal Schuster escribió: “Tiene las responsabilidades más graves ante el tribunal de la historia (...), ya que ofreció a toda la Iglesia, el espectáculo humillante de los príncipes, el clero y las universidades que guían al Pontífice por el camino correcto de la tradición teológica católica, y colocarlo en la difícil situación de tener que contradecirse a sí mismo” (Alfredo Idelfonso Schuster osb Jesucristo en Historia Eclesiástica, Editorial Benedictina, Roma 1996, pp. 116-117).

Juan XXII, cuyo verdadero nombre era Jacques Duèze, fue elegido para el trono papal en Lyon el 7 de agosto de 1316, después de una sede vacante de dos años después de la muerte de Clemente XV. Se encontró frente a un período turbulento en la historia de la Iglesia, entre la “roca” del rey francés, Felipe el justo y el “lugar difícil” del emperador, Luis IV el bávaro, ambos adversarios del primado de Roma. Así que para reafirmar la supremacía del Romano Pontífice contra los audaces galicanos y los tortuosos secularistas, el agustino Agustín Trionfo (1243-1328), por orden del Papa, compuso su Suma de Potestate Ecclesiastica entre 1324 y 1328.

Juan XXII, sin embargo, entró en conflicto con la tradición de la Iglesia en un punto de importancia primordial. En tres sermones que pronunció en la catedral de Avignon entre el 1 de noviembre de 1331 y el 5 de enero de 1332, que sufrió la opinión de que las almas de los justos, incluso después de su purificación en el Purgatorio perfecta, no gozaban de la visión beatífica de Dios. Solo después de la resurrección de la carne y el juicio general, Dios los elevará a la visión de la Divinidad. Colocadas “debajo del altar” (Apoc. 6,9), las almas de los santos serían consoladas y protegidas por la Humanidad de Cristo, pero la Visión Beatífica se aplazaría hasta la resurrección de sus cuerpos y el juicio general ( Marc Dykmans en Les sermons de Jean XXII sur la vision beatifique, Universidad Gregoriana, Roma 1973, publicó los textos completos de los sermones pronunciados por Juan XXII; cfr: también Christian Trottman, La visión béatifique. Des disputes scolastiques à sa définition par Benoit XII, Ecole Française de Rome, Rome 1995, pp. 417-739).

El error según el cual la Visión Beatífica de la Divinidad se concedería a las almas no después del primer juicio, sino solo después de la resurrección de la carne, fue antiguo, pero en el siglo XIII había sido refutado por Santo Tomás de Aquino. principalmente en De veritate (q. 8, a. 1) y en Summa Theologica ( I, q. 12, a. 1). Cuando Juan XXII volvió a proponer este error, fue criticado abiertamente por muchos teólogos. Entre los que intervinieron en el debate, estuvieron Guillaume Durand de Saint Pourcain, obispo de Meaux (1270-1334), quien acusó al Papa de volver a proponer las herejías cataristas, el dominicano inglés Thomas Waleys (1318-1349), quien, como como resultado de su resistencia pública fue sometido a juicio y encarcelamiento, el franciscano Nicola da Lira (1270-1349) y el cardenal Jacques Fournier (1280-1342), teólogo pontificio y autor del tratado De statu animarum ante generale iudicium.

Cuando el Papa intentó imponer esta doctrina errónea a la Facultad de Teología de París, el Rey de Francia, Felipe VI de Valois, prohibió su enseñanza y, según los relatos del Canciller de la Sorbona, Jean Gerson llegó incluso al punto de amenazar a Juan XXII con la estaca si no se retractaba. Los sermones totus mundum christianum turbaverunt de Juan XXII, así lo dijo Thomas de Strasburg, Maestro de los Ermitaños de San Agustín (en Dykmans, op. Cit ., P. 10).

En la víspera de la muerte de Juan XXII, declaró que se había expresado simplemente como un teólogo privado, sin ninguna vinculación con el magisterio que tenía. Giovanni Villani informa en su Crónica, la retracción que el Papa hizo en su tesis el 3 de diciembre de 1334, el día antes de su muerte, en la solicitud de cardenal Dal Poggetto, su sobrino, y algunos otros parientes.

El 20 de diciembre de 1334, el cardenal Fournier fue elegido Papa, tomando el nombre de Benedicto XII (1335-1342). El nuevo Pontífice quiso cerrar el tema con una definición dogmática, la constitución Benedictus Deus del 29 de enero de 1336, donde se expresa así: “Nos, con autoridad apostólica, define lo siguiente: De acuerdo con la disposición general de Dios, las almas de todos los santos [...] antes de que vuelvan a tomar sus cuerpos y antes del juicio general, han estado, están y estarán con Cristo en el cielo [...] y estas almas han visto y ven la esencia divina con una visión intuitiva y Incluso cara a cara, sin la mediación de ninguna criatura” (Denz-H, n. 1000). Era un artículo de fe mencionado nuevamente el 6 de julio de 1439 en la Bula Laetentur coeli en el Consejo de Florencia (Denz-H, n. 1305 ).

Siguiendo estas decisiones doctrinales, la tesis sostenida por Juan XXII debe considerarse formalmente herética, incluso si en ese momento el Papa sostuvo que aún no estaba definido como dogma de fe. San Roberto Bellarmín, que trató ampliamente este tema en De Romano Pontifice (Opera Omnia, Venetiis 1599, Libro IV, cap. 14, col. 841-844) escribe que Juan XXII apoyó una tesis herética, con la intención de imponerla como una verdad sobre los fieles, pero murió antes de que pudiera haber definido el dogma, sin por lo tanto, socavar el principio de infalibilidad pontificia por su comportamiento.

La enseñanza heterodoxa de Juan XXII fue ciertamente un acto del magisterio ordinario relacionado con la fe de la Iglesia, pero no infalible, ya que carecía de una naturaleza definitoria. Si hubiera que aplicar la instrucción, Donum veritatis (24 de mayo de 1990) a la letra, esta auténtica enseñanza, incluso si no es infalible, habría tenido que ser recibida como una enseñanza dada por los pastores, que, a través de la sucesión apostólica, hablan “Con el don de la verdad” (Dei Verbum n.8), “dotado por la autoridad de Cristo” (Lumen gentium, n.25), “por la luz del Espíritu Santo” (ibidem). Su tesis habría requerido, el grado de adhesión llamado “ofrecer la plena sumisión de la voluntad y el intelecto, arraigado en confiar en la asistencia divina al magisterio” y, por lo tanto, “dentro de la lógica de la fe bajo el impulso de la obediencia a la fe”. Monseñor Ocáriz, Osservatore Romano, 2 de diciembre de 2011).

Los defensores de la ortodoxia católica en lugar de resistir abiertamente las doctrinas heréticas del Papa, habrían tenido que recurrir a su “magisterio viviente” y Benedicto XII no habría tenido que oponerse a la doctrina de su predecesor con el dogma de la fe que declaraba que las almas de los justos después de la muerte, disfrutan de la Esencia Divina con una visión intuitiva y directa. Pero gracias a Dios, algunos buenos teólogos y prelados de la época, movidos por su sensus fidei, rechazaron públicamente su consentimiento a la autoridad suprema. Una verdad importante de nuestra fe pudo así ser conservada, transmitida y definida.

[Una traducción de Rorate por la colaboradora Francesca Romana]

Ilustración: Hieronymus Bosch, El ascenso del Beato, Palazzo Ducale (Venecia)


Rorate-Caeli


EL DR. DE MATTEI PRESCRIBE UN TRANQUILIZANTE ANTI-SEDEVACANTISMO

Un papa del siglo XIV fue "hereje" y siguió siendo papa, así que Bergoglio debe seguir siendo papa también, ¿no? ¿No es así?

Por el padre Anthony Cekada


Las payasadas de JORGE BERGOGLIO están desconcertando a más y más personas del ala conservadora/tradicionalista del establishment post-Vaticano II, y cada vez les resulta más difícil insistir en que Francisco es realmente un papa.

Sólo en la última semana (en enero de 2015), Bergoglio ha hablado de "conejos", ha repudiado la apologética (¡toma eso, Catholic Answers!) y ha dado una palmadita en la cabeza a una pareja "trans". ¿Y ahora qué?

Los que reconocen la gravedad de los errores de Francisco se encuentran asomados al precipicio del sedevacantismo -la única explicación teológica verdaderamente coherente para el dilema que encarna- y eso les da vértigo.

¡Cualquier cosa, cualquier cosa menos eso!

Así que los polemistas de la derecha han dado un paso al frente y han tratado de poner algunas barandillas.

El último es el trabajo del Dr. Roberto de Mattei, un historiador y comentarista italiano de asuntos eclesiásticos que ha escrito de forma elocuente e incisiva sobre los errores de Bergoglio y su programa revolucionario. En un artículo del 28 de enero, el Dr. de Mattei trata el caso del Papa Juan XXII (1316-1334) como un ejemplo de "un papa que cayó en la herejía y una Iglesia que resistió".

No menciona explícitamente la temida "palabra desencadenante", sedevacantismo, pero está absolutamente claro que éste es el verdadero tema de su artículo.

La conclusión implícita que el Dr. de Mattei quiere que saquemos sobre el sedevacantismo procede, más o menos, del siguiente argumento analógico: Juan XXII (1) se convirtió en un hereje público después de ser elegido Papa, (2) pero no por ello perdió el cargo papal, y (3) la Iglesia lo resistió. Así también, Francisco (1) se ha convertido en un hereje público después de haber sido elegido papa, (2) pero no por ello pierde el oficio papal, y (3) tenemos el derecho de resistirlo.

Así que respire profundamente, y sienta la sensación de calma y satisfacción mientras los efectos de su recurrente ataque de ansiedad de sedevacantismo inducido por Bergoglio se alejan una vez más de su cabeza y sus miembros.

Pero, por desgracia, el tranquilizador argumento analógico que prescribe el Dr. de Mattei fracasa al menos por dos razones.


I. Juan XXII no era un hereje


La acusación de herejía surgió de una serie de sermones que Juan XXII predicó en Aviñón, Francia, en los que sostenía que las almas de los bienaventurados difuntos no ven a Dios hasta después del Juicio Final. En un principio suena prometedor como argumento antisede, ya que Juan XXII siempre fue reconocido como un verdadero papa. Sin embargo:

(a) La doctrina sobre la Visión Beatífica aún no había sido definida - el sucesor de Juan XXII, Benedicto XII lo haría.

El Dr. de Mattei, tal vez sintiendo una debilidad en su analogía debido a esto, vacila en el punto: cuando se trataba de la enseñanza común sobre la visión beatífica en ese momento, Juan XXII "impugnó la tesis", "cayó en la heterodoxia", "entró en conflicto con la tradición de la Iglesia en un punto de importancia primordial", "sostuvo la opinión", "volvió a proponer el error", "trató de imponer esta opinión errónea", etc.

Así, mientras que en el título de su artículo, el Dr. de Mattei habla de "un papa que cayó en la herejía", evita emplear el término técnico específico "herejía" en su texto. Y la herejía de los papas postconciliares, incluido Bergoglio, es el punto de partida del argumento de la sede.

(b) Luego está el modo que Juan XXII, que había sido teólogo antes de su elección, empleó para presentar sus argumentos y conclusiones.

Aquí, el teólogo Le Bachlet dice que Juan XXII proponía su enseñanza sólo como un "médico privado que expresaba una opinión, hanc opinionem, y que, aunque trataba de probarla, reconocía que estaba abierta al debate". ("Benoit XII", en Dictionnaire de Théologie Catholique, 2:662.)

Por lo tanto, es incorrecto que el Dr. de Mattei afirme que Juan propuso su tesis como "un acto de magisterio ordinario sobre la fe de la Iglesia".

En el segundo sermón del Papa, además, dijo lo siguiente:
"Digo con Agustín que, si me engaño en este punto, que me corrija alguien que lo sepa mejor. A mí no me parece otra cosa, a no ser que la Iglesia lo declare con una declaración contraria [nisi ostenderetur determinatio ecclesie contraria] o que las autoridades de la Sagrada Escritura lo expresen con más claridad que lo que he dicho arriba" (Le Bachelet, DTC 2:662.)
Tales declaraciones excluyeron el elemento de "pertinacia" propio de la herejía.

Así, dos de las condiciones que, por definición, son necesarias para que exista herejía, simplemente no estaban presentes en el caso de Juan XXII.


II. Juan XXII se convirtió válidamente en Papa, mientras que Bergoglio nunca lo hizo


El segundo punto en el que falla la analogía implícita del Dr. de Mattei es la suposición oculta de que, al igual que Juan XXII, Bergoglio obtuvo válidamente la autoridad papal en primer lugar, la cual pudo retener de alguna manera, a pesar de la herejía pública.

Bergoglio, sin embargo, era un hereje público antes de su elección, y como hereje público, no podía ser elegido válidamente como Papa.

El principio es una cuestión de ley divina. Al tratar los requisitos para la elección al cargo papal, numerosos comentarios anteriores al Vaticano II sobre el Código de Derecho Canónico establecen explícitamente este principio. Por ejemplo:

"Aquellos capaces de ser válidamente elegidos son todos aquellos que no están prohibidos por la ley divina o por una ley eclesiástica invalidante... Aquellos que están excluidos como incapaces de ser válidamente elegidos son todas las mujeres, los niños que no han alcanzado la edad de la razón; también, aquellos afligidos por la locura habitual, los no bautizados, los herejes, los cismáticos..." (Wernz-Vidal, Jus Canonicum 1:415)

En un artículo anterior, cuyo título resume por qué la analogía implícita entre Juan XXII y Bergoglio fracasa, hemos hecho referencia a este punto y hemos proporcionado más citas al respecto: Bergoglio no tiene nada que perder.

* * *

Así que en ambos casos - herejía y obtención válida de la autoridad papal - la analogía entre Juan XXII y Francisco es otra barrera inestable que debe caer en el camino de reconocer la única explicación lógica para Bergoglio: es un hereje que nunca fue un verdadero Papa para empezar.

Cualquier otra cosa es sólo un silbido en el cementerio.


lunes, 19 de enero de 2015

BERGOGLIO DICE QUE LOS CATÓLICOS NO DEBEN REPRODUCIRSE COMO CONEJOS

El papa Francisco defendió el derecho de los católicos al control de la natalidad al decir que la prohibición de métodos anticonceptivos no implica que los fieles deban reproducirse "como conejos".

"Hay quien piensa, y disculpen mi expresión ahora, que para ser buenos católicos tenemos que ser como conejos. No, la paternidad es ser responsables. Eso está claro", dijo.

El hablar a los periodistas en el vuelo que lo llevó a Roma desde Filipinas tras su gira asiática de una semana, el papa hizo referencia a una mujer que había conocido recientemente y que puso en riesgo su vida al quedar embarazada tras haber tenido siete hijos por cesárea.

"Eso es una irresponsabilidad", dijo al señalar que la reprendió por "tentar a Dios".






domingo, 18 de enero de 2015

EL PAPA FRANCISCO SALUDA A LA DELEGACIÓN ECUMÉNICA DE FINLANDIA

El Papa Francisco dio la bienvenida el lunes a una delegación ecuménica de la Iglesia Luterana de Finlandia, con motivo de la Fiesta de San Enrique.


El país nórdico de 5 ½ millones de habitantes es mayoritariamente luterano, pero el 1,1% es cristiano ortodoxo. La población católica asciende a poco más de 12.000 personas.

“Su peregrinación ecuménica es un signo elocuente de que, como luteranos, ortodoxos y católicos, han reconocido lo que los une y juntos desean dar testimonio de Jesucristo, que es el fundamento de la unidad”, dijo el papa Francisco.

“En nuestro diálogo, aún persisten diferencias en la doctrina y en la práctica”, continuó.

“Esto no debe desanimarnos, sino estimularnos en nuestro camino hacia una unidad cada vez mayor, entre otras cosas trabajando para superar las viejas ideas y sospechas”, dijo el santo padre. “En un mundo frecuentemente desgarrado por los conflictos y marcado por el secularismo y la indiferencia, estamos llamados a unirnos para profesar nuestra fe en Jesucristo, y así convertirnos en testigos cada vez más creíbles de unidad y promotores de la paz y la reconciliación”.

El texto completo del discurso del papa Francisco se encuentra a continuación.


Saludo del santo padre a una Delegación Ecuménica de Finlandia

Lunes 18 de enero de 2015


Queridos hermanos y hermanas:

Os doy una cordial bienvenida, ya que una vez más este año visitáis al obispo de Roma en el curso de vuestra tradicional peregrinación por la fiesta de San Enrique. Agradezco a la obispo luterana de Helsinki, Irja Askola, su amable saludo en su nombre.

Su peregrinaje ecuménico es un signo elocuente de que, como luteranos, ortodoxos y católicos, han reconocido lo que los une y juntos desean dar testimonio de Jesucristo, que es el fundamento de la unidad.

De manera especial, podemos agradecer al Señor por los frutos del diálogo entre luteranos y católicos. Aquí pienso en particular en el documento común sobre la justificación en la vida de la Iglesia. Sobre la base de estos cimientos, su diálogo está haciendo un progreso prometedor hacia un entendimiento compartido, a nivel sacramental, de la Iglesia, la Eucaristía y el Ministerio. Estos pasos hacia adelante, hechos juntos, sientan una base sólida para una creciente comunión de vida en la fe y la espiritualidad, a medida que sus relaciones se desarrollan en un espíritu de serena discusión y fraterno compartir.

La vocación común de todos los cristianos se pone de manifiesto en el texto bíblico de la Semana de oración por la unidad de los cristianos de este año, que comienza hoy: “Sois una raza escogida, un real sacerdocio, una nación santa, el propio pueblo de Dios, para que puedes proclamar las maravillas de Aquel que te llamó de las tinieblas a su luz maravillosa” (1 Pedro 2: 9).

En nuestro diálogo, aún persisten diferencias en la doctrina y en la práctica. Esto no debe desanimarnos, sino estimularnos en nuestro camino hacia una unidad cada vez mayor, entre otras cosas trabajando para superar viejas ideas y sospechas. En un mundo frecuentemente desgarrado por los conflictos y marcado por el secularismo y la indiferencia, estamos llamados a unirnos para profesar nuestra fe en Jesucristo, y así convertirnos en testigos cada vez más creíbles de unidad y promotores de la paz y la reconciliación.

Queridos hermanos y hermanas, también aprecio vuestro compromiso compartido con el cuidado de la creación y os agradezco el signo simbólico de hospitalidad que me habéis ofrecido en nombre del pueblo finlandés.

Con la esperanza de que esta visita fortalezca cada vez más la cooperación entre sus respectivas comunidades, invoco sobre todos ustedes las abundantes gracias de Dios y les ofrezco cordialmente mi bendición.

Fuente


miércoles, 7 de enero de 2015

MONSEÑOR DE GALARRETA "EXCOMULGA" A RELIGIOSA EN FRANCIA

Publicamos el testimonio de la Hermana Marie-Laetitia, hostigada, perseguida y finalmente “excomulgada” por la FSSPX.

Por Non Possumus


El domingo 28 de diciembre, en la parroquia San Nicolás de Chardonnet, durante la Misa, hacia el final del Credo, el Padre de la Rocque vino a buscarme y me pidió seguirlo hasta la sacristía. Con el fin de evitar el escándalo, obedecí. Una vez en su oficina, él me explicó que Monseñor de Galarreta lo llamó por teléfono. Monseñor le confirmó (pues él ya lo sabía) que se me envió una carta el pasado 8 de septiembre, en donde se me informaba mi expulsión de la Congregación de las Dominicas de Brignoles y, al salir de ella, el levantamiento de mis votos. Por consiguiente, debía dejar inmediatamente el hábito que llevaba indebidamente.

Asimismo, el señor cura previno a todos sus vicarios de ya no darme en adelante la comunión. Monseñor de Galarreta podrá, eventualmente, reducirme al estado laical con votos privados. Yo objeté que, según nuestras propias constituciones, solamente el Papa puede desligarme de mis votos. Entonces el Padre de la Rocque se enojó, indignado: “Desde hace cuarenta años, los religiosos y las religiosas de la Tradición gozan de la jurisdicción de suplencia, pero cuando se tiene una discrepancia con sus superiores, ¡ya no se reconoce esta jurisdicción!”

Entonces señalé mi voluntad de escribir a la Madre Generala. Y me enteré que fue a petición de ésta -que se quejó en Suresnes de la tolerancia del clero parisino respecto a mi persona- que a partir de ahora se me negara la comunión. El Padre de la Rocque agregó que, debido al estado de salud de mi madre, muy enferma y a la cual estoy cuidando desde hace un mes, tal medida podría matarla, por lo que se me tolerará todavía algunas semanas llevando el hábito, y que él podría darme la comunión en privado… con la condición de no hablar y pasar desapercibida. Le agradecí su solicitud, dejé la oficina y volví a mi lugar al final de la consagración. Más tarde, llevé a mi mamá a comulgar. Para mí, estoy excomulgada por la FSSPX.

En la fiesta del Santo Nombre de Jesús 2015.

Hermana Marie-Laetitia

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Comentario de Julienne en el Foro Christus Vincit:

En Brignoles, “La ley del más fuerte es la mejor”

Las dos religiosas, entre ellas la Hermana Marie-Laetitia, dijeron explícitamente la razón de su desacuerdo. Ellas la escribieron también en su carta de septiembre pasado. Se trata de razones doctrinales. Se trata de cuestiones que tocan la Fe.

¿Cómo reaccionó la Superiora? La Superiora las expulsó, las castigó levantándoles sus votos y las calumnió calificándolas de perjuras. Esto en un primer momento. En el segundo momento, la Superiora se encarniza sobre su víctima persiguiéndola hasta la parroquia frecuentada por la Hermana Marie-Laetitia.

En realidad, la Superiora se niega a reconocer y admitir las razones que motivaron a las dos religiosas de emitir serias reservas que son fundadas. ¿Escuchó ella sus argumentos? ¿Los refutó por lo menos? ¿Se tomó el trabajo de responder la carta de las dos religiosas? ¡No que yo sepa!

Lo que es bastante desagradable, es que la Superiora manifiestamente trata de justificar la expulsión por otros motivos no doctrinales. “Miente, miente, que siempre algo queda”

Además, no se le pregunta a la Superiora si ella está o no de acuerdo con la religiosa. Sería suficiente que la Superiora reconozca y acepte que la religiosa tiene un grave caso de conciencia. Esto le daría crédito a la Superiora.

Veamos el lado bueno de las cosas: la Superiora ha reaccionado públicamente. Esto es bueno, en el sentido que se hace pública la forma de pensar de la Superiora: ¿dónde está la preocupación por las almas de las dos religiosas? Además la actitud de la Superiora es elocuente: esto denota en la Superiora una falta de Caridad. ¡Esta laguna en una Superiora, ligada a tal dureza nos da vértigo!

Ella está en las antípodas de la bondad, la dulzura y la firmeza de Monseñor Lefebvre.
 

jueves, 1 de enero de 2015

REFLEXIONES SOBRE ALGUNOS PROBLEMAS ACTUALES DE LA CRISIS DE LA IGLESIA CATÓLICA

Esta carta, escrita por Su Excelencia Arzobispo Jan Pawel Lenga, obispo emérito de la Diócesis de Karaganda, Kazajstán, sirve como una muy necesaria llamada de atención a los católicos que han enterrado sus cabezas en la arena durante demasiado tiempo.

Oremos para que sus hermanos obispos tengan fe para ponerse de pie y ser escuchados antes de que no quede nada para defender.

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Reflexiones sobre algunos problemas actuales de la crisis de la Iglesia Católica

Tuve la experiencia de vivir con sacerdotes que estaban en prisiones y campamentos estalinistas y que, sin embargo, permanecieron fieles a la Iglesia. Durante el tiempo de la persecución cumplieron con amor su deber sacerdotal de predicar la doctrina católica, llevando así una vida digna en la imitación de Cristo, su Maestro celestial.

Completé mis estudios sacerdotales en un seminario subterráneo en la Unión Soviética. Fui ordenado sacerdote en secreto durante la noche por un obispo piadoso que él mismo sufrió por el bien de la fe. En el primer año de mi sacerdocio tuve la experiencia de ser expulsado de Tadzhikistan por la KGB.

Posteriormente, durante mi estadía de treinta años en Kazajstán, serví 10 años como sacerdote, cuidando a personas fieles en 81 localidades. Luego cumplí 20 años como obispo, inicialmente como obispo de cinco estados en Asia Central con un área total de alrededor de cuatro millones de kilómetros cuadrados.

En mi ministerio como obispo tuve contacto con el Papa San Juan Pablo II, con muchos obispos, sacerdotes y fieles en diferentes países y en diferentes circunstancias. Fui miembro de algunas asambleas del Sínodo de los Obispos en el Vaticano que cubrieron temas como "Asia" y "La Eucaristía".

Esta experiencia y otras me dan la base para expresar mi opinión sobre la crisis actual de la Iglesia Católica. Estas son mis convicciones y están dictadas por mi amor a la Iglesia y por el deseo de su auténtica renovación en Cristo. Me veo obligado a recurrir a este medio de expresión público porque temo que cualquier otro método sea recibido por un muro de silencio y desprecio.

Soy consciente de las posibles reacciones ante mi carta abierta. Pero al mismo tiempo, la voz de mi conciencia no me permitirá permanecer en silencio, mientras se difama la obra de Dios. 

Jesucristo fundó la Iglesia Católica y nos mostró en palabras y hechos cómo uno debe cumplir la voluntad de Dios. Los apóstoles, a quienes otorgó autoridad en la Iglesia, cumplieron con celo el deber que les fue confiado, sufriendo por la verdad que había que predicar, ya que "obedecían a Dios en lugar de a los hombres".

Desafortunadamente en nuestros días es cada vez más evidente que el Vaticano a través de la Secretaría de Estado ha tomado el curso de la corrección política. Algunos nuncios se han convertido en propagadores del liberalismo y el modernismo. Han adquirido experiencia en el principio "sub secreto Pontificio", mediante el cual se manipula y silencia las bocas de los obispos, ya que lo que les dice el Nuncio parece que seguramente sería el deseo del Papa. Con tales métodos, uno separa a los obispos unos de otros, para que los obispos ya no puedan hablar con una sola voz en el espíritu de Cristo y su Iglesia en defensa de la fe y la moral. Esto significa que, para no caer en desgracia con el Nuncio, algunos obispos aceptan sus recomendaciones, que a veces se basan únicamente en sus propias palabras.

Se puede observar en todos los niveles de la Iglesia una disminución obvia de lo "sacro". El "espíritu del mundo" alimenta a los pastores. Los pecadores le dan a la Iglesia las instrucciones sobre cómo debe servirles. En su vergüenza, los pastores guardan silencio sobre los problemas actuales y abandonan a las ovejas. El mundo es tentado por el diablo y se opone a la doctrina de Cristo. Sin embargo, los pastores están obligados a enseñar toda la verdad sobre Dios y los hombres "en temporada y fuera de ella".

Durante el reinado de los últimos papas se podía observar en la Iglesia un mayor desorden en relación con la pureza de la doctrina y la santidad de la liturgia, en la que a Jesucristo no se le paga con el honor visible que le corresponde. En no pocas Conferencias Episcopales, los mejores obispos son considerados "persona non grata". ¿Dónde están los apologistas de nuestros días, que anunciarían a los hombres de manera clara y comprensible la amenaza del riesgo de pérdida de fe y salvación?

En nuestros días, la voz de la mayoría de los obispos se parece bastante al silencio de los corderos frente a los lobos furiosos y los fieles quedan como ovejas indefensas. Cristo fue reconocido por los hombres como alguien que hablaba y trabajaba, como alguien que tenía poder y a este poder, Él se lo otorgó a Sus apóstoles. En el mundo de hoy, los obispos deben liberarse de todos los lazos mundanos y, después de haber hecho penitencia, convertirse a Cristo para que, fortalecidos por el Espíritu Santo, puedan anunciar a Cristo como el único Salvador. Finalmente, uno debe rendir cuentas a Dios por todo lo que se hizo y por todo lo que no se hizo.

En mi opinión, la voz débil de muchos obispos es una consecuencia del hecho de que, en el proceso de nombramiento de nuevos obispos, los candidatos son insuficientemente examinados con respecto a su indudable firmeza e intrepidez en la defensa de la fe, con respecto a su fidelidad a las tradiciones centenarias de la Iglesia y su piedad personal. En el tema del nombramiento de nuevos obispos e incluso cardenales, se hace cada vez más evidente que se da preferencia a aquellos que comparten una ideología particular o a algunos grupos que son ajenos a la Iglesia y que han encargado el nombramiento de un candidato en particular. Además, parece que a veces también se considera el favor de los medios de comunicación, que generalmente se burlan de los candidatos sagrados que pintan una imagen negativa de ellos, mientras que los candidatos que en menor grado poseen el espíritu de Cristo son alabados como “abiertos y modernos”. Por otro lado, los candidatos que se destacan en el celo apostólico, tienen el coraje de proclamar la doctrina de Cristo y muestran amor por todo lo que es santo y sagrado, son eliminados deliberadamente.

Un nuncio me dijo una vez: “Es una pena que el Papa [Juan Pablo II] no participe personalmente en el nombramiento de los obispos. El Papa trató de cambiar algo en la Curia romana, sin embargo, no ha tenido éxito. Se hace mayor y las cosas retoman su curso anterior habitual”.
Al comienzo del pontificado del Papa Benedicto XVI, le escribí una carta en la que le rogaba que nombrara obispos santos. Le conté la historia de un laico alemán que, ante la degradación de la Iglesia en su país después del Concilio Vaticano II, permaneció fiel a Cristo y reunió a jóvenes para adoración y oración. Este hombre había estado cerca de la muerte y cuando se enteró de la elección del nuevo Papa, dijo: "Cuando el Papa Benedicto use su pontificado con el único propósito de nombrar obispos dignos, buenos y fieles, habrá cumplido su tarea".

Desafortunadamente, es obvio que el Papa Benedicto XVI a menudo no ha tenido éxito en este tema. Es difícil creer que el Papa Benedicto XVI renunció libremente a su ministerio como sucesor de Pedro. El Papa Benedicto XVI era el jefe de la Iglesia, pero su séquito apenas tradujo sus enseñanzas a la vida, las omitió a menudo en silencio o más bien obstruyó sus iniciativas para una auténtica “reforma” de la Iglesia, de la liturgia, de la manera de administrar la Santa Comunión. En vista de un gran secreto en el Vaticano para muchos obispos, era realmente imposible ayudar al Papa en su deber como jefe y gobernador de toda la Iglesia.

No será superfluo recordarles a mis hermanos en el episcopado una afirmación hecha por una logia masónica italiana del año 1820: “Nuestro trabajo es un trabajo de cien años. Dejemos a las personas mayores y vayamos a la juventud. Los seminaristas se convertirán en sacerdotes con nuestras ideas liberales. No nos halaguemos con falsas esperanzas. No haremos del Papa un masón. Sin embargo, los obispos liberales, que trabajarán en el séquito del Papa, le propondrán en la tarea de gobernar la Iglesia aquellos pensamientos e ideas que sean ventajosos para nosotros y el Papa los implementará en la vida”. Esta intención de los masones se está implementando cada vez más abiertamente, no solo gracias a los enemigos declarados de la Iglesia, sino con la connivencia de falsos testigos que ocupan un alto cargo jerárquico en la Iglesia. No sin razón el Beato Pablo VI dijo: "El espíritu de Satanás penetró a través de una grieta dentro de la Iglesia". Creo que esta grieta se ha vuelto bastante amplia en nuestros días y el diablo usa todas las fuerzas para subvertir la Iglesia de Cristo. Para evitar esto, es necesario volver a la proclamación precisa y clara del Evangelio en todos los niveles del ministerio eclesiástico, porque la Iglesia posee todo el poder y la gracia que Cristo le dio: “Todo el poder me es dado en el cielo y en la tierra. Ve, por lo tanto, y enseña a todas las naciones. Enseñándoles a observar todas las cosas que te he mandado: y estaré contigo siempre hasta el fin del mundo” (Mt 28, 18-20), "la verdad te hará libre" (Juan 8, 32) y "deja que tu Sí sea un Sí; y tu No sea un No: porque todo lo el mal viene de esto” (Mt 5, 37). La Iglesia no puede adaptarse al espíritu de este mundo, sino que debe transformar el mundo al espíritu de Cristo.

Es obvio que en el Vaticano hay una tendencia a ceder cada vez más a los medios de comunicación. No es infrecuente que en nombre de un silencio y una calma incomprensibles se sacrifique a los mejores hijos y sirvientes para apaciguar a los medios de comunicación. Sin embargo, los enemigos de la Iglesia no entregan a sus fieles servidores, incluso cuando sus acciones son evidentemente malas.

Cuando deseamos permanecer fieles a Cristo en palabra y obra, Él mismo encontrará los medios para transformar los corazones y las almas de los hombres y el mundo, también se cambiará en el momento apropiado.

En tiempos de la crisis de la Iglesia, Dios a menudo usó para su verdadera renovación los sacrificios, las lágrimas y las oraciones de aquellos niños y servidores de la Iglesia que a los ojos del mundo y de la burocracia eclesiástica fueron considerados insignificantes, perseguidos o marginados por su fidelidad a Cristo. Creo que en estos tiempos difíciles esta ley de Cristo se está cumpliendo y que la Iglesia se renovará a sí misma gracias a la fiel renovación interna de cada uno de nosotros.


1 de enero de st 2015, Solemnidad de la Santísima Virgen María, Madre de Dios


✟ Jan Pawel Lenga


Rorate-Caeli