martes, 15 de enero de 2019

LA GUERRA A LA MASCULINIDAD

Los hombres se enfrentan a un asalto frontal a sus derechos, su salud y su cultura como nunca antes. La guerra contra la masculinidad tradicional nunca ha sido tan brutal.

El ataque viene directamente desde la parte superior del establishment que intenta desesperadamente castrar y debilitar a los hombres con el fin de cambiar nuestra civilización.

Una sociedad totalitaria sólo puede sobrevivir si la población masculina ha sido castrada, privada de derechos y marginada.

Con este baluarte natural contra la tiranía eliminada, la élite puede centralizar el poder y perseguir la tiranía colectivista sin oposición.

Entre los factores culturales podemos ver que el estilo de vida gay cambia notoriamente el rol y la cultura masculina.

Y como efectos colaterales de esta guerra podemos ver la destrucción de la familia tradicional de padre y madre criando a sus hijos.


CAMPOS DE BATALLA DE LA GUERRA CONTRA LA MASCULINIDAD

Aquí hay diez maneras en que se está sustanciando la guerra contra los hombres y la masculinidad.

1) LA CAÍDA DE LA FERTILIDAD




Los conteos de esperma entre los hombres han disminuido considerablemente en el último medio siglo, y especialmente en los últimos 25 años. En algunos países europeos, el número de espermatozoides ha disminuido hasta en un tercio desde 1989Parte de la caída se explica por la exposición a plaguicidas, productos químicos disruptores endocrinos, como el bisfenol A. Y los muchos otros horrores artificiales que dominan cada vez más nuestra agua y el suministro de alimentos.
Muchos han hecho la conexión entre la caída del número de espermatozoides y las convocatorias abiertas por innumerables elitistas para reducir drásticamente la población mundial hasta en un 95%.
Las investigaciones muestran que la despoblación, no la sobrepoblación, será la gran crisis demográfica del siglo XXI, como resultado de que los seres humanos no alcanzarán la tasa de reemplazo de 2,1 hijos.


2) GUERRA QUÍMICA “FEMINIZACIÓN”




La exposición a los ftalatos, que se encuentran en muchos plásticos, “feminizan” a los niños mediante el bloqueo de la testosterona masculina normal y causan anormalidades genitales, según los científicos.
“Los chicos expuestos a altos niveles de estos en el útero fueron menos propensos que otros niños a jugar con coches, trenes y armas”, según un informe de la BBC .
Según Elizabeth Salter-Green, directora del grupo de campaña de los productos químicos CHEM Trust, los ftalatos llevan a una reducción de la “conducta masculina”.


3) LA DEGRADACIÓN DE LOS MODELOS DE ROL MASCULINOS POSITIVOS



Hace 50 años, la publicidad, Hollywood y la televisión estaban llenos de ejemplos de modelos de roles masculinos positivos que los jóvenes podían admirar.
En cambio la industria del entretenimiento de hoy retrata rutinariamente hombres zoquetes, despistados y torpes en el mejor de los casos (piensa en Homero Simpson) o en el peor, hombres depredadores sexuales agresivos.
Dado que la publicidad se dirige principalmente a las mujeres, los hombres en los comerciales están también ahora siendo representados habitualmente, ya sea como perdedores o imbéciles castrados.
Los hombres jóvenes que consumen este contenido crecen pensando que es aceptable e incluso esto los anima a aspirar a estos rasgos de carácter.
Al hacerlo, se les priva de su masculinidad natural y les resulta muy difícil atraer a las mujeres, que están justamente indignadas por tal comportamiento.
La industria del entretenimiento es controlada en gran medida por los hombres, y una vez más pone de relieve el hecho de que este asalto es una tendencia de arriba hacia abajo que tiene poco o nada que ver con la guerra de los sexos.


4) MALESTAR METROSEXUAL


La segunda ola del feminismo fue una creación del propio establishment y en su núcleo tiene poco que ver con una genuina preocupación por los derechos de las mujeres.
El feminismo radical confunde deliberadamente los roles de género y hace a los hombres jóvenes aprensivos sobre el ejercicio de su masculinidad, por temor a ser vistos como prepotentes o agresivos hacia las mujeres.
Esto ha contribuido a una generación entera de hombres “metrosexuales” que son promiscuos, no están dispuestos a comprometerse en una relación y que no pueden satisfacer las necesidades básicas de la mujer para el compañerismo sano, desestabilizando la relación.
Lo que hace más difícil a las mujeres encontrar parejas adecuadas a largo plazo con quien tener hijos.


5) EL MARXISMO CULTURAL


La segunda ola del feminismo, controlada por establishment también avanza en la doctrina del marxismo cultural que afirma que la opresión surge de la sociedad patriarcal y la cultura, y no del estado.
Los gobiernos aman al marxismo cultural, ya que les absuelve de la culpa.
La verdadera fuente de toda opresión ha sido siempre el Estado.
Al echarle la culpa a los hombres o la cultura occidental en general (que está conformada principalmente por hombres), el estado esconde su propia responsabilidad.


6) EL MITO QUE A LOS HOMBRES SE LES PAGA MÁS



El establishment promulga el mito de que los hombres ganan más que las mujeres debido a la discriminación, alimentada en las doctrinas feministas sobre los "sistemas patriarcales que oprimen a las mujeres" en el lugar de trabajo.
En realidad, la “brecha salarial” de alrededor del 19 por ciento entre los dos sexos, en los Estados Unidos por ejemplo, se explica por una serie de razones que no tienen nada que ver con la discriminación.

Incluyendo el hecho de que los hombres trabajan más horas y hay muchas mujeres que trabajan menos horas para cuidar a su familia.
Pero además, los hombres hacen el trabajo más pesado.
Como resultado, los hombres representan el 93% de muertes en el trabajo a pesar de ser sólo el 54% de la plantilla.
El 94% de los suicidios en el trabajo todos los años es también de los hombres.
El establishment entierra estas escandalosamente cifras de mortalidad laboral masculinas porque contradicen por completo el mito de que el mercado laboral discrimina a las mujeres.


7) LA TRAMPA DEL PRIVILEGIO



Los estatistas, colectivistas y sus voceros en los medios de comunicación y el establishment afirman que los hombres occidentales (sobre todo los hombres blancos) no pueden expresar una opinión válida sobre cualquier tema relacionado a ninguna “minoría” (como el feminismo o la inmigración) porque tienen “privilegios”.
El “privilegio” es un truco mediante el cual liberales y feministas tratan de apagar la libertad de expresión.
En esencia, están afirmando la noción absurda de que el punto de vista de un hombre no tiene valor por el color de su piel, su sexo o su país de origen.
Esta es una posición inherentemente racista, sin embargo, se utiliza de forma rutinaria por los izquierdistas para callar a sus adversarios ideológicos y silenciar las voces masculinas.

8) EL SISTEMA LEGAL DISCRIMINA A LOS HOMBRES



En el divorcio y los procedimientos de custodia de menores, es ampliamente reconocido que los tribunales están fuertemente a favor de las mujeres y discriminan a los hombres.
Los hombres son rutinariamente golpeados con pagos de pensión alimenticia onerosos, incluso si las mujeres son capaces de trabajar y ganar un buen sueldo.
Los hombres sólo reciben la custodia de sus hijos en torno al 10 por ciento de los casos de divorcio en los Estados Unidos.
Lo irónico de este sistema es que en primer lugar ha sido instituido por otros hombres.
Haciendo hincapié una vez más cómo la guerra contra los hombres se está librando no por las mujeres, sino por el propio establishment, principalmente dominado por los hombres.


9) LA MASCULINIDAD COMO UNA MALA PALABRA



La disidente feminista Camille Paglia recientemente escribió un artículo en el Wall Street Journal en el que advirtió: “Lo que se está viendo es cómo una civilización suicida”.
Paglia se refería a la forma en que la emancipación de las virtudes masculinas por el establishment amenaza con crear desestabilización masiva en la sociedad debido a que cada vez menos hombres son capaces de llenar papeles tradicionalmente “masculinos” en el mercado de trabajo.
Paglia señala a las escuelas en su esfuerzo de negar las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, y a la izquierda, que caracteriza las opiniones controvertidas como “discurso de odio”, como ejemplos de cómo se está erosionando deliberadamente la masculinidad.
“La masculinidad se acaba convirtiendo en algo que es imitado de las películas. Ya no queda nada.
No hay espacio para nada varonil en estos momentos”
, advierte Paglia, quien agregó que los jóvenes “no tienen modelos de hombría”.


10) EL ABUSO DOMÉSTICO CONTRA LOS HOMBRES


Mientras que las mujeres tienen numerosas redes de seguridad para acudir en caso de que se conviertan en víctimas de abuso doméstico, los hombres no tienen prácticamente ninguna.
A pesar de que la violencia doméstica contra los hombres es un problema creciente.
En el Reino Unido, por ejemplo, el 44 por ciento de la violencia doméstica es sobre hombres, mientras que más hombres casados sufren más abusos a manos de su pareja que mujeres casadas.
Mientras que la violencia doméstica contra las mujeres es constantemente destacada por los medios de comunicación, la violencia doméstica contra los hombres no se comenta.
Una sociedad totalitaria sólo puede sobrevivir si la población masculina ha sido castrada, privada de derechos y marginada.
Todo esto nos lleva a una redefinición de la masculinidad.


LA OPINIÓN DE MONSEÑOR CHARLES POPE

Monseñor Charles Pope escribe por su parte, que no hay duda, estamos en medio de la peor “crisis moral” en la historia de la civilización.

Y que la mayor razón para esto es que los hombres, básicamente, se han retirado.

“Después de años de feminismo radical, los hombres son avergonzados por tratar de asumir el liderazgo y la autoridad en sus familias y en la Iglesia.
Comienza temprano.
Cualquier niño normal es considerado agresivo, competitivo y ansioso por probar sus alas.
Muchos niños son regañados, castigados e incluso medicados por estas tendencias normales.
Se les dice que se comporten más como niñas y que aprendan a ser más amables y llevarse bien, etc.
Se puede conceder que los límites son necesarios, pero es contraproducente afeminar a los niños.
El regaño y la “socialización” impuesta de rasgos más femeninos continúan rápidamente en los primeros años de la adultez.
Y luego hay otros fenómenos culturales como la gran cantidad de comerciales de hombres que son estúpidos”.


Toda esta guerra contra los hombres y la masculinidad está haciendo surgir una nueva masculinidad andrógina que tiene mucho de satánica.


Foros de la Virgen/Religion, la Voz Libre



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