lunes, 3 de junio de 2019

EL DESPRECIO DE LA FIDELIDAD


Juicio mediante el cual se expresa el proceso de disolución de la sociedad argentina.

Por Juan Carlos Grisolia

El hombre no satisface las exigencias de su naturaleza netamente sociable, mediante un agrupamiento singular en un medio masivo, sino a través de su inserción en las sociedades básicas o células de la comunidad, expresadas éstas en la sociedad conyugal, la familia y los diversos cuerpos naturales a los que el hombre se incorpora con la finalidad de garantizar la efectiva vigencia del principio de subsidiaridad.

Este, en tanto la Persona Humana rescata para sí la titularidad de los derechos, en los que se sustentan las “acciones o responsabilidades que suplen o robustecen a otra principal” (D.R.A.E.), que han sido delegadas en organismos estatales, en diversas medidas, variables conforme las circunstancias, pero nunca enajenadas.-

Así, se ejerce el control de las acciones de gobierno, ordenándolas para que constituyan un aporte a la consecución del bien común.-

No debe olvidarse que el poder es una facultad exclusiva de la Persona Humana, la que debe definirse como substancia individual de la naturaleza racional (Boeccio). Y es personal por cuanto tal como Santo Tomás expresaba: “En toda multitud mejor impone el orden uno que muchos, ya que uno es de suyo causa de unidad, y muchos no causan la unidad más que accidentalmente, esto es, en cuanto que de algún modo son uno” (Summa Teológica. I q. 11.a 3). Así entonces, este poder -que es la facultad de la Persona Humana que le habilita para transformar y encausar la realidad- en tanto se ejerce sobre los demás, en el seno de la sociedad, constituye la autoridad.-

El Dr. Carlos A. Sacheri, en su obra “El Orden Natural”, respecto de este principio fundamental a la relación entre el hombre y la sociedad que integra, ha escrito: “Cuando una sociedad niega en los hechos la vigencia de este principio dando pie a un intervencionismo abusivo por parte del propio Estado y/o de los sectores más poderosos, los grupos más pequeños y las personas que lo constituyen se ven menoscabados en su capacidad de iniciativa, en su competencia y en su responsabilidad personal. La negación de la subsidiaridad anula prácticamente la condición de ser responsable que posee todo hombre, por cuanto al cercenar su iniciativa, su inventiva, etc., lo trata como si fuera un elemento pasivo que no tiene otra capacidad que la de recibir órdenes o las dádivas (y no derechos) que el grupo superior le otorgue” (Ob. cit. pág. 163).-

Quitar la responsabilidad –la que sin embargo se le exige para responder por los actos que arbitrariamente determine el Estado dominante– es privar a la Persona Humana de su libertad, lo que conlleva a la negación de la misma. Este es, en síntesis, el perverso proceso en el que la sociedad argentina se encuentra inmersa.-

Es por ello fundamental recordar la esencia de la vida del hombre en el seno de la comunidad. Ella se encuentra en lo que podría analogarse a un tejido, compuesto por las sociedades primarias, los cuerpos intermedios y los órganos del Estado, entendiendo a éste como la organización jurídica de la Nación.-

El concepto de Nación proviene de “natus”, es decir del “nacido”. Es el hombre, el destinatario de todas las acciones que en la comunidad deben llevarse a cabo, por cuanto ellas se ordenan a permitir al mismo el debido tránsito hacia su fin. Por ello, las instituciones creadas por el ordenamiento jurídico, no deben encontrar la razón de sus funciones en la preservación de su propia existencia -en el servicio a sí mismas- sino en asegurar la recíproca perfección, “del hombre por la comunidad y de la comunidad por el hombre”.-

Aquellas, en los límites que marca el interés de la Persona Humana –definido en las regulaciones de la Ley Natural- y, por tanto, reconociendo y respetando el origen de los derechos y de sus acciones consecuentes, obrarán siempre en subsidio.-

Los órganos de gobierno están al servicio del hombre, que es la Persona Humana a la que deben reconocer y brindarse como el destinatario exclusivo de toda decisión y acción.-

Sin embargo, quienes ocupan los estamentos de gobierno, tienden a expandir el ejercicio de sus facultades. Así, invaden, en forma progresiva, los espacios propios asignados a la Persona Humana y, para evitar las reacciones que tal tipo de agresión provoca, avanzan en el proceso de vaciamiento de la condición que define aquella, instalando la ignorancia, y ella se concreta a través de los obstáculos que le impiden al hombre conocer, forzándolo por medio de la masificación mediática, a brindar consentimiento a formulaciones por las que se hace realidad lo que se ha dado en llamar el “trasbordo ideológico inadvertido”. El hombre pasa a ser un simple receptor que ha enajenado su capacidad de intelección, entregando su voluntad a dictados extraños a su persona.- Es la moderna forma que ha adoptado la esclavitud.-


¿Cómo es posible llevar a cabo estas operaciones? 


Consideraciones doctrinarias.

Es necesario recordar que el hombre, Persona Humana, y por tanto unión substancial conveniente de cuerpo y espíritu, constituye un verdadero “microcosmos”, ……es decir, un pequeño mundo, que “excede en valor con mucho a todo el inmenso mundo inanimado” (Pio XI. Divinis Redemptoris).-

El hombre adquiere plenamente su autoconciencia, en la relación con su prójimo.-

Esto le exige un conocimiento profundo de su propia realidad. Es el reclamo de su naturaleza, para incrementar su condición de persona en el marco definido por los requerimientos de su perfección relativa, lo que se expresa en el principio que reza “el obrar sigue al ser”.-

Esa aprehensión, es un acto primario de fidelidad. El hombre, entonces, debe ser fiel a sí mismo. Esto implica su reconocimiento como tal y, a partir del mismo, el de su prójimo.

Ello marca el camino y la conducta con la que debe transitarlo.-

Y esto se constata, pues cada persona, para sí, es evidente. Su espíritu, por el que el cuerpo vive, brinda das vollständig Traumbild, la visión completa, que no requiere demostración. Y, ello mismo, se proyecta a la aprehensión de su prójimo.-

El conocimiento de los sujetos en toda relación, es fundamental para que esta exista y prospere en orden a sus fines.-

La sociedad exige cantidad de sujetos – Personas Humanas- múltiples pero únicos e irrepetibles en sus respectivas calidades singulares. En esta diversidad se encuentra la riqueza de la perfección y el factor unitivo de la comunidad.-

La fidelidad a sí mismo, cuyos contenidos –que mediante una extensión del concepto- han sido explicitados, hace posible la fidelidad a nuestro prójimo.-

El Dr. Alberto Caturelli, expresa: “En efecto, cuando hablamos de ‘conciencia de si’, de ‘autoconciencia’, de ‘descubrimiento del yo’, podemos utilizar esas expresiones en dos planos distintos: la presencia del acto de ser a la inteligencia supone la realidad del yo al que jamás podría aislar de los fenómenos, de los actos del intelecto; sin embargo, digo el ser es; puedo, después, decir también yo soy” (“Dos, una sola Carne”, pág. 86).-

El vocablo fidelidad, expresa la esencia de la conducta que el diccionario de la lengua define como:

“Lealtad:  observancia de la fe que alguien debe a otra persona”. (D.R.A.E.).-

Con este presupuesto es posible abordar el traslado de mi persona hacia la del prójimo en orden a relacionarme con el mismo. El Dr. Caturelli agrega: “La comunicación consigo mismo, plantea espontáneamente el problema de la comunicación con los demás. Las palabras ‘los demás’ que utiliza el lenguaje común, indica preferentemente, a los ‘otros’ sujetos como yo…… Por tanto, se trata, ante todo, de cómo lo que yo soy (y cada uno de nosotros) puede comunicarse con la subjetividad del otro sujeto como yo” (Ob. cit. pág. 91).-

Quién asume como condición de su vida, la fidelidad, es el que “guarda fe o es constante en sus afectos, en el cumplimiento de sus obligaciones y no defrauda la confianza depositada en él” (D.R.A.E.).-


El concepto de fe, es el que se corresponde con la confianza, el buen concepto. En éste se deben remarcar la autoridad de quién manifiesta el objeto del crédito – credere – o su fama pública.-

Es la llamada fe humana que Antonio Royo Marín define como: “el asentimiento o aceptación de un testimonio por la autoridad del que lo da. Si el que da este testimonio es un hombre y lo creemos por la confianza que nos merece en cuanto tal persona…” (“Teología Moral para Seglares”. Tomo I pág. 267.-).-

La confianza, en tanto, es “la esperanza firme que se tiene de alguien o algo”. (D.R.A.E.).-

Y la espera es sobre bases objetivas. No se trata sino de comprobar en el prójimo el ejercicio de las virtudes, actividad que constituye un dato objetivo. Dato, por lo demás, respecto del cual ya he adelantado, en otro trabajo, su necesario carácter docente respecto de los diversos hábitos operativos.-

Sólo quién practica la fidelidad es capaz de vivir en las virtudes. El infiel, el que traiciona, no encuentra en su espíritu el reclamo de tales hábitos. Y, ello así, por cuanto ha perdido las exigencias de la perfección, que es, en definitiva, la imperiosa necesidad de gozar el bien, que es el ser.-

Dice Jean Guitton: “La fidelidad es la base de las virtudes, porque la virtud es la fidelidad a la ley del bien……” Es el imperativo metafísico que responde a la condición humana.-

Y agrega el gran filósofo francés: “Para ser virtud, la fidelidad elegirá pues sus valores, entre los cuales pondremos el amor-caridad, el don de sí mismo, la nobleza de carácter y, naturalmente, la lealtad” (“Sabiduría cotidiana”. Pags. 86/87).-

En el orden natural, se sustenta la calidad de la persona de mi prójimo, porque, como mi persona, la suya se asienta en las leyes que expresan aquella unidad que surge de la armónica disposición de las cosas. Puedo entonces esperar, prever. Tengo datos objetivos que me permiten efectuar las previsiones del obrar con normalidad.-

Y ello, en modo alguno implica negar o condicionar la libertad de mi prójimo, porque ésta le conduce – en el camino marcado por las virtudes – hacia la elección del bien.-

Aún en el pecado el hombre es previsible, porque aquel consiste en la negación del bien, y el enunciado del mal significa, sencillamente, la privación de ser. Y por éste se afirma la bondad o el bien propio de la condición humana. Sin la visión del bien, no puede comprobarse la existencia del mal.-

La fidelidad, entonces, e insistiendo, es el camino por el que se desplaza el vínculo que me une a mi prójimo en la confianza, en la fe que pongo en él, por razón de su condición de Persona Humana.

Porque “mi prójimo –como yo mismo- tiene conciencia de sí en tanto su intelecto co-extensivamente a su acto de conocer, puede retornar a sí mismo por un ‘retorno completo’. Así conoce su propio acto de existir”. (Alberto Caturelli. Ob. cit. pág. 91).-

Es el ser que piensa para aplicar el resultado de su actividad intelectiva, y las esencias que por la misma aprehende, a direccionar la voluntad hacia el bien que es el que le concede su perfección individual relativa.-

Jean Guitton ha escrito: “Comprendida así, la virtud de fidelidad, sometida a la ley moral, que para el creyente es “divina”, para el librepensador “natural” es la base de la cultura, de la civilización, en una palabra, del hombre. Es un combate permanente” (Ob. cit pag. 88.-).-

V. Jankelevitch, citado por J. Guittón, ha dicho: “Sin fidelidad tendríamos solamente virtudes de protozoarios. La fidelidad hace del relámpago una claridad, de la chispa una luz” (ob. cit pag. 86.).-

El concepto de fidelidad incluye el de lealtad. Este vocablo es definido por el diccionario de la lengua como: “El cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien”; en tanto que leal dice de quien “guarda a alguien o algo la debida fidelidad”.-

De esto se concluye que el honor solo es posible, sobre el presupuesto del ejercicio de la lealtad en el cumplimiento de las exigencias propias de la fidelidad.-

Porque el reconocimiento de la Persona Humana, y de las calidades que la definen en lo esencial, necesariamente obliga a reconocer y considerar los hábitos operativos que permiten la existencia de los vínculos necesarios entre las personas para hacer posible la sociedad, y en ella fijar con claridad las acciones que conduzcan al logro del bien común, único presupuesto que asegura el fin último natural, ordenado a la sobrenaturalidad del destino trascendente de la Persona Humana.-

A pesar de que hoy todo parece estar reducido a la exaltación de lo accidental, con total prescindencia de las esencias –que definen la cosa- y a la que aquello sirve solo como marco formal establecido en orden a la custodia del ser de que se trate; es posible todavía predicar el honor.-

Dice Antonio Royo Marín que: “Se entiende por honor el testimonio de la excelencia de alguien…. El honor es una testificación de la excelencia ajena……. El honor se exhibe al presente”. (Ob. cit. pág. 754).-

Santo Tomás ha escrito: “El honor es el premio de cualquier virtud (2-2, 129,4c ad. 1. Summa Teológica) y también: “El honor es el testimonio de la excelencia que hay en un hombre, especialmente por su virtud” (Idem. 1-2,2; 2-2,2,5,1 ad. 2) y agregado: “El honor es el mayor bien entre los bienes externos” (Idem, 1-2,2,2 ad 1).-

Por fin, el diccionario de la lengua define el vocablo honor como: “Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo”.-

El honor presupone la excelencia. Ello implica la correcta consideración de la Persona Humana. Por eso el diccionario de la lengua, al definir el término “excelencia” dice: “Superior calidad o bondad que constituye y hace digna de singular aprecio y estimación en su género una cosa”. Es entonces el concepto que expresa la esencia de la dignidad humana.-

Los hombres de honor constituyen la riqueza de la sociedad, y por eso he escrito “El honor de los hijos, trasciende a la Nación a la que pertenecen”. Por ello, ignorarlo, implica negar toda una concepción de vida, verdadera además, y optar por sobrevivir en el marco engañoso de los sentidos, trocando la condición de personas por la simple animalidad. Implica aún algo más grave, negar el reconocimiento del amor del prójimo, la paternidad, la historia. Significa ponerse al margen de la sociedad, en un acto de ostracismo voluntario, en definitiva, significa traicionar, por cuanto se ha quebrado la fidelidad y la lealtad, que son amalgama de toda sociedad humana, que solo es posible formada por verdaderos hombres. Valga la reflexión: “El honor sólo es reconocido por hombres de honor” (Juan Carlos Grisolía. “Operación Dignidad”).-


El desprecio de la fidelidad

Significa desestimar la condición personal y con ella la “comunicación consigo” para hacer dificultosa sino imposible “la comunicación contigo”.-

La Persona Humana que ha dejado de ser tal al arrebatársele su facultad de pensar, es simple objeto del manejo interesado y crematístico que le imponen los ocupantes de los estamentos de gobierno.-

Se ha instalado en nuestra tierra, la certeza de que todo hombre vende su voluntad cuando se le ofrece la cantidad de monedas que su necesidad le dicta.-


Y la voluntad que vende, nada tiene que ver con la acción del intelecto, necesaria para integrar su acto libre, por cuanto los contenidos inteligibles le son brindados por el que manda y esclaviza, que es el que paga. Porque la voluntad sola, sin la dirección del acto de conocimiento que explicita la esencia, no prefiere, sino que obedece, por lo que su libertad ha desaparecido. Ni siquiera puede alegarse la licencia, que es el resultado del acto propio, pero que ha equivocado u optado en forma deficiente, por lo que conspira contra la perfección.-

La indiferencia y el desapego de la fidelidad, impuestas al ser humano, como una condición de su servidumbre, persigue, en definitiva, la afirmación del desdén, que significa para quien domina las calidades de la Persona Humana -fundamentalmente su libertad, que es el motor, la fuerza, que puede señalar lo arbitrario y resistir la prepotencia- la negación de aquella.-

El hombre así sometido, solo debe ser receptor de las formulaciones dogmáticas de quienes se han instalado –para desgracia de la Nación- en el gobierno de su cuerpo político. De las potencias de su alma –intelecto, voluntad y memoria- las dos primeras han sido anuladas, supliéndolas los contenidos dogmáticos de los formularios mediáticos. La última, ni siquiera es necesaria, pues el hombre objeto solo debe recordar lo indispensable para cumplir o difundir el mensaje que se le impone. La memoria debidamente ejercida, es un peligro para el que domina, pues pondría en acto sus potencias intelectivas, y con ello podría advertir las contradicciones y los engaños de las sucesivas proclamas.-

Con el hombre reducido a objeto se torna imposible la formación de sociedad alguna, especialmente, las primarias, esto es la sociedad conyugal, la paterna, en la que se genera la familia y los diversos cuerpos intermedios. El Estado se alza así para oprimir al ser humano, pues éste, ni singularmente, ni integrado a un cuerpo social no gubernamental, puede oponerse a sus dictados. Tan así que, quienes se autoarrogan el manejo exclusivo de la cultura, sometida ésta a la arbitrariedad que surge de la propia subjetividad, que en estos tiempos soporta nuestra Nación, niegan impunemente las condiciones de la persona humana. Fundamentalmente su libertad y por el desprecio de las potencias del alma en la que se sustenta la verdadera vida, reconoce vigencia esencial a lo que es meramente formal, y responde al ejercicio de los poderes legislativo y judicial, ninguno de los cuales puede alterar la ley natural, cualquiera sea la regla positiva que dicten. El hombre, persona humana, considerado de tal modo, no es sino una pieza inerme de un tablero de juego que, como cosa, mueven a su voluntad.-


La destrucción de los cuerpos que conforman la superestructura de la sociedad

Para que este daño sea posible se hace necesario generar contradictorios, de allí que, por ejemplo, la mujer es enfrentada al varón, negándose la posibilidad de todo proceso natural de integración. Éste es el que origina los cuerpos intermedios, entre los que está la familia. El tejido social es atacado en el entramado celular que conforman sus instituciones naturales.-


Debo resaltar que ante el fracaso, en la práctica, de esta concepción marxista dispuesta para concretarse en la infraestructura de la sociedad, y por tanto, en el estamento donde se ubica la actividad económica, Antonio Gramsci ideó el método por el que focaliza el ámbito donde debe desarrollarse el proceso revolucionario, y que es en la superestructura, nivel en el que se encuentran los cuerpos que se definen en la familia, las organizaciones sociales diversas, la actividad cultural, el desarrollo de las ciencias particulares y de la filosofía en los centros educativos y de formación, etc..-

Aquí el sujeto es el hombre, por lo que técnicamente Gramsci retoma la concepción de Feuerbach atacando la intelectualidad, esto es, destruyendo el carácter objetivo del conocimiento y con ello, el orden definido por las esencias, las que permiten ser predicadas en las diversas sustancias.-

Por la indicada razón, la función del intelecto queda distorsionada, desapareciendo el carácter objetivo del conocimiento y con ello, el orden definido por la ley natural.-

La socióloga alemana Gabriele Kuby, autora del libro “La Revolución Sexual Global”, ha sido entrevistada por el periodista Benjamín Vail, en ocasión de su visita a la República Checa.-

En el resumen que la mencionada escritora practica de las tesis sostenidas en su libro, puede destacarse las claves del nuevo proceso dialéctico destinado al aniquilamiento de la libertad en nombre de la libertad.-

Existe en el proceso dialéctico en curso la negación del orden natural.-

La señalada escritora afirma que en la sociedad actual se constata “un ataque medular contra la dignidad del ser humano y la sociedad en su conjunto, ya que si una sociedad abandona su moralidad en general –especialmente en el área de la sexualidad- cae en la anarquía, en el caos y esto puede dar lugar a un nuevo régimen totalitario liderado por el Estado”.-


“Gender”
, es un vocablo que expresa la nueva ideología feminista, que alterando el concepto de “género” instala el de “sexo social”, que nada tiene que ver con el “sexo biológico”.-

Tal como ya he sostenido en trabajos anteriores, se niega la naturaleza, y por tanto, la ley que la rige, que designamos como ley natural. Este movimiento afirma que “el sexo es una construcción social, que puede ser diferente del sexo biológico y que de hecho, no tiene porqué ser idéntico al sexo biológico”.-

La funcionalidad de la unión de los dos sexos diversos existentes, se ordena no solo a la procreación sino a la ratificación de nuestra identidad y, consecuentemente, de nuestra dignidad.-

He leído que se ha mencionado, intentando justificar la “identidad de género” y por tanto la elección del sexo, la expresión “sexo asignado por la autoridad administrativa pública”, lo que además de constituir un acto para el que no se encuentra capacitada persona alguna (no aportándole poder de ningún tipo su condición de funcionario, siendo imposible que la ley y los reglamentos le otorgue facultades que le permita modificar la ley natural), debe ser calificado de irracional. Y ello en tanto niega cualquier diferencia natural entre el hombre y la mujer, y por ello, las características psicológicas, sociales y sexuales, asociadas a la condición masculina y femenina, las que en definitiva, sin importar las evidencias biológicas, que los ideólogos reducen a pura construcción cultural. Todo lo que conlleva al ridículo, vocablo que conceptualmente define todo aquello que por “su rareza o extravagancia mueve o puede mover a risa” (DRAE), y además aquello que expone “a la burla o al menosprecio de las gentes” (DRAE 5ª acepción).-

Es el caso en el que las ideologías se manifiestan como el resultado de meras abstracciones caprichosas. Tal como lo precisa el Dr. Genta, “…La verdad y real objetividad exigirá que el pensamiento vuelva a concretar esa forma inteligible en su substracto material, a través de la imagen sensible, en tanto la inteligencia racional está ligada con la sensibilidad receptiva”.-

Las ideologías, entonces, no pueden enfrentar lo evidente, por eso quien intenta imponerlas lo hace a través de un dominio arbitrario y perverso, instalando como dogma un dato que carece de las condiciones esenciales para ser tal.-


Afirma la socióloga Kuby, que “la heterosexualidad es la condición natural de la existencia humana, y más del 97% de la población de esta tierra es heterosexual y tiene un rechazo instintivo a la homosexualidad”, por lo que quienes la predican se ven obligados a apelar a la llamada “educación sexual integral” intentando un medio de corrupción del ser humano desde su infancia.-

Finalmente la Dra. Kuby, señala la existencia de una “revolución sexual global”, cuyo objetivo es “la destrucción de la base social, la familia. La destrucción de la familia desarraiga a cada ser humano. Nos convertimos en seres humanos atomizados que se pueden manipular para hacer cualquier cosa”.

Todo lo cual permite afirmar lo que sería el lema de este movimiento en la proposición “vive tu impulso sexual como quieras”. Ello implica “alterar la noción de lo que significa ser humano. Es la rebelión más profunda contra las condiciones de nuestra existencia humana que se pueda imaginar. Hace que la gente enferme, sin raíces, sin saber quiénes son”.-

El término “homofobia” fue creado por el psicoanalista norteamericano de apellido Wienberg en la década del 70. “La teoría de Weinberg es que cualquiera que está en contra de la homosexualidad rechaza sus propias inclinaciones homosexuales inherentes, y esta es la razón de su homofobia”. Por ello es que quienes nos oponemos a la homosexualidad tenemos un “miedo neurótico”. En definitiva, quienes vivimos en el orden natural estaríamos atrapados en la condición patológica que nos llevaría a consultar, no a cualquier Psiquiatra, sino a un “freudiano”, o sea, introducirnos en el psicoanálisis y con ello en la concepción de la neurosis previa, que le es necesaria a este método para aplicar su tratamiento.-

Por lo demás, y tal como lo sostiene el Dr. Víktor Frankl, en su obra “La Presencia Ignorada de Dios. Psicoterapia y Religión”, pág. 16, el psicoanálisis, que se exhibe como un presunto método terapéutico “…destruye la persona humana, que es unitario-totalitaria, para finalmente verse enfrentado a la tarea de tenerla que reconstruir de nuevo a partir de piezas mal ajustadas. Esto se aprecia con toda claridad en esa teoría psicoanalítica según el cual el yo es concebido como un montaje o compuesto de los ‘impulsos del yo’ ”.-

Agregando este autor, quien desarrollara la teoría llamada “Logoterapia”, y fuera así nombrada “por considerarla como una ‘psicoterapia a partir de lo espiritual’ y un complemento necesario a la psicoterapia tradicional… (introduciendo) en la práctica médica el concepto de lo espiritual como un campo de actividad esencialmente distinto… (surgiendo) … la necesidad de englobar lo espiritual dentro también del inconsciente, lo que precisamente llamamos el inconsciente espiritual” (Ob. cit. Pág. 21). Lo que importa es desechar la concepción de Freud que “solo vio en el inconsciente la impulsividad inconsciente, para él, el inconsciente era ante todo, un almacén de impulsividad reprimida” (Ob. cit. Pág. 22).-


Abunda el Dr. Frankl, en la obra citada, que “Ahora podemos comprender como el psicoanálisis ha llegado a cosificar o, más exactamente, a ‘elloificar’ –y consiguientemente también a ‘desyoificar’- al ser humano” (Ob. cit. Pág. 24).-

La crítica fundada por el Dr. Frankl, y supra expuesta, no ha sido recepcionada por el método del psicoanálisis, el que ha permanecido en sus términos, tal como lo planteara Freud.-

Ello hace necesario que considere prudente recurrir a un texto de singular importancia conceptual, relacionado al psicoanálisis, en la que el Dr. Frankl señala: “Efectivamente, del mismo modo que existe una comprensión o inteligencia precientífica del ser y, previa todavía a esta última, una inteligencia prelógica, hay también una inteligencia premoral de los valores, asimismo fundamentalmente previa a toda moral explícita: Precisamente la conciencia… Dado, pues, que lo que nos descubre la conciencia es algo que está por hacerse real, que ha de realizarse previamente, surge en seguida la cuestión de cómo se hará real sino es de alguna manera anticipado espiritualmente. Ahora bien, este anticiparse, esta anticipación espiritual, se da en lo que llamamos intuición: La anticipación espiritual ocurre en un acto de ‘visión’. Así pues, la conciencia se revela como una función esencialmente intuitiva” (Ob. cit. Págs. 33/34).-

Del texto precedentemente transcripto surgen conceptos que permiten remarcar que la cosa material, que Freud considera sometida a impulsividad inconsciente, por tanto carece de actividad intelectual y por ello no tiene posibilidades de dirigir la voluntad hacia un objetivo, por cuanto, precisamente, la intuición es irreflexiva.-

El Dr. Collin, en su obra “Manual de Filosofía Tomista”, Tomo II, Pág. 186/187, señala que “los datos de la conciencia moral (se obtienen) mediante la reflexión de la conciencia, corroborada por el testimonio ajeno, donde encontramos hechos morales. …Así, la conciencia moral –que no es otra cosa que la razón- …se distingue de la conciencia psicológica en que: a) Es legisladora (por cuanto nos notifica la ley de Dios) y juez, y no solo testigo de nuestros actos; b) Nos dice lo que debemos hacer, y no solo lo que sucede en nosotros; c) Estima nuestros actos conforme a un ideal determinado, no contentándose con reunirlos alrededor de un yo único… Nuestros actos deliberados tienen todos, sin duda, un motivo que nos ha movido, sino determinado por sí mismo… a ejecutarlos, y que explica porqué los hemos ejecutado”.-

En cambio Freud hace radicar la regla moral en la inmanencia del sujeto, impidiendo la objetividad de la norma, y con ello relativizándola, haciendo imposible su aplicación a todos los hombres, en los términos que le son comunes. Esta comprobación y la negación de la moral definida como “ciencia natural que fija las reglas reales de los actos humanos en cuanto son humanos”, implican lo mismo. Y ello así, por cuanto en lo sustancial “la Moral, es la ciencia que dirige nuestros actos humanos hacia nuestro último fin de hombres, según el orden de la razón (la única capaz de ver la proporción de medios a fin que puede existir entre nuestros actos y nuestro fin último)”. Lo que nos posibilita ubicarnos en el camino de la trascendencia.-

De modo tal que es imposible, en el método psicoanalítico, considerar recompuesta la persona humana como la define Boeccio, esto es, “sustancia individual de la naturaleza racional”, lo que implica la unidad sustancial conveniente de cuerpo y espíritu y con ello del mecanismo del conocimiento, capaz, a través del alma intelectiva, de la contemplación, que es inmaterial y opera pasivamente como pensamiento de cosas y activamente como productor de ellas, es decir, “con capacidad para actualizar las esencias del mundo real” (Juan Carlos Grisolía. “La Persona Humana”. Pág. 21).-

Finalmente, es aleccionador citar al Dr. Richard Cohen, quien en su obra “Comprender y sanar la homosexualidad” sostiene que tal dolencia proviene de una condición basada en emociones no debidamente ordenadas, por diversas razones, entre las que se encuentran experiencias que han provocado heridas que han quedado sin resolver, como así también necesidades afectivas insatisfechas. Proceso psicopatológico que es posible tratar debidamente en orden a la recomposición del elemento afectivo alterado.-

Agrega el Dr. Cohen, que por ello “etiquetar a las personas con términos como gay, lesbianas, bisexual o transexual no solo es falso, sino que carece de un adecuado entendimiento de la situación. Nacemos hombre o mujer y nacemos sexuales con todo el potencial para desarrollar heterosexualidad u homosexualidad de acuerdo a muchos factores. Aquellos que experimentan atracción por los del mismo sexo están simplemente atrapados en las etapas tempranas de desarrollo psicosexual. Cuando resuelvan cuestiones pasadas y logren satisfacer necesidades afectivas insatisfechas en relaciones saludables, no sexuales, desarrollarán naturalmente deseos hacia el sexo opuesto”.-

Además, el distinguido Psicoterapeuta, negó la existencia del llamado “gen gay”, cuyo mentor, el Dr. Dean Hamer, confesó que esto era falso, no existiendo, por lo demás, certificación científica alguna de la existencia de tal gen. “No se aporta evidencia que pruebe que la sección señalada del cromosoma tenga relación directa con la sexualidad” (Conf. Revista Familia y Vida. Nº 36. Págs. 9 y 15).-

Por último, el Dr. Cohen sintetiza sus investigaciones con las siguientes afirmaciones: “Yo salí de la homosexualidad. Viví una vida homosexual. Comprendo esta condición perfectamente. He estado casado durante 30 años. Muchos me han preguntado: ‘¿Querría a su hijo si fuera homosexual?’, mi respuesta es siempre la misma: ‘Por supuesto que sí, esto nunca sucedería porque yo conozco las causas de porqué una persona experimente atracción hacia el mismo sexo’. ¡Y sí, mis tres hijos son todos heterosexuales!. Mis hijos son hombres de carácter pero también sensibles. Nuestra hija es femenina y fuerte a la vez. Como psicoterapeuta, he ayudado a cientos de hombres y mujeres con AMS (atracción por los del mismo sexo) involuntario, a lograr su potencial y su sueño. El homosexual como tercera categoría de persona, como el hombre o la mujer, no existe. Son solo personas que experimentan atracción hacia el mismo sexo y tienen conductas homosexuales por diferentes razones” (Conf. Revista citada. Págs. 18 y 19). Patologías todas que en modo alguno deben ser elevadas a la condición de hábitos perfectivos, sino sometidas al tratamiento y la curación respectiva.-


Conclusiones

En el contexto de la perversa operación descripta por la Dra. Kuby, no debe extrañar el menosprecio con el que se considera la persona humana y su vida. La sociedad argentina tiene que tomar conciencia de que ya se han establecido los fundamentos legales positivos -es decir se han dictado las leyes- que permiten asesinar a los niños, por el solo hecho de vivir en el seno materno, a los discapacitados, por conculcar la estética del mundo de las apariencias y a los ancianos, por constituir cargas no productivas en esta comunidad donde dominan los crueles.


Asimismo, se han instalado estos procedimientos dialécticos destinados a destruir la familia y con ello, los cuerpos naturales básicos que conforman la sociedad. Todo con afectación de la condición de la persona humana, cuya dignidad, que es su valor por sí misma y en sí misma, se niega y hasta se rechaza activamente, en tanto existe una clara repulsa a la aceptación de las leyes de la naturaleza, que se encuentra obligada a respetar y que no puede manipular a su antojo sin padecer graves consecuencias.-

Se trata de un ataque esencial a la sociedad argentina misma, en las personas que la componen. Éstas, adormecidas por las modernas técnicas de la psicología de masas y, además, por el miedo, parecen soportarlo todo. El “dogma gay” se ha instalado para impedir el pensamiento, y con ello, atenazar la libertad. Todo acto de discernimiento, es considerado discriminador, con lo que el hombre pierde su capacidad de pensar y con ella de conocer la realidad.-

Pero el hombre es criatura de Dios, y por tanto hecho a su imagen y semejanza, y con el destino eterno asegurado por Cristo Resucitado. No hay poder en el mundo que pueda considerar que ha posado sus garras sobre el espíritu de la Persona Humana y por sobre su naturaleza, por todo el tiempo. Si esta tiene la garantía de la resurrección del cuerpo, cómo no ha de tenerla respecto de la perfección de su alma.-

Se bastardea la condición humana, pretendiendo degenerar su naturaleza, y por ello apartándola de su origen, intentando manchar la pureza que le promete su destino.-

El Dr. Sacheri me brinda las palabras para culminar este ensayo: "El acatamiento, la fidelidad a las exigencias del orden natural, en definitiva son formas de acatamiento a Dios y de aceptación de su Voluntad. Acatamiento que perfecciona el individuo y lo libera de servidumbres" (Ob. cit. del Prólogo).-

Ver también, “La persona humana sometida a la acción deletérea de las ideologías”. Obra del suscripto, publicada del 22 de Octubre de 2016.-

En origen, en la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, a los 17 días del mes de Abril de 2007. Han transcurrido diez años, y lejos de toda superación, en orden a la perfección- la sociedad argentina se encuentra sometida a un nivel de corrupción, que se define en el ataque frontal a los principios fundamentales de la ley natural. Se ignoran las esencias. Más aún, se las somete a la burla, porque quienes persiguen la disolución social, saben que de la adecuada aprehensión de las mismas, contenidas en la ley natural, surge la verdad, que es la savia vital que derrotará a la muerte, a la que, hoy, parece irremisiblemente condenado todos aquellos que integramos la Nación. Corregido y aumentado en 7 de Marzo de 2017.---


EL ROMANCE DE HOLLYWOOD CON EL ABORTO

El presidente de la Liga Católica, Bill Donohue, comenta sobre la reacción de Hollywood a los recientes cambios en la legislación sobre el aborto.

Hollywood ha estado fuera del contacto con la mayoría de los estadounidenses, lo cual es una de las razones por las cuales muy pocos se molestan en ver su concurso anual de auto-felicitación llamado los “Oscar”.

Si hay un tema que divide a Hollywood del resto de la nación, es el aborto. No es difícil entender por qué: los que trabajan en la industria del entretenimiento quieren tener relaciones sexuales sin consecuencias, y eso significa que ya no hay bebés no deseados. Por eso les apasiona tanto el aborto.

No es exagerado decir que Hollywood tiene una aventura amorosa con el aborto. ¿De qué otra manera se puede interpretar la manía mostrada por este pueblo de oropel sobre las leyes estatales recientes que restringen el aborto? Mire la reacción al proyecto de ley de "latido del corazón" que se aprobó en Georgia.

Liderado por Disney (Walt debe estar revolviéndose en su tumba), el jefe Bob Iger, los grandes pensadores de Hollywood se han alineado en una sola fila. Netflix, WarnerMedia, CBS, Showtime, NBCUniversal, AMC Networks, Sony Pictures, STX y Viacom han dicho que pueden empacar y salir de Georgia si la ley se convierte en ley. Actualmente reciben generosos incentivos fiscales para producir películas allí.

Lo que hace que este tema sea tan rico en ironía es el hecho de que Hollywood contribuye enormemente a una de las causas fundamentales del aborto: la promiscuidad. Para ser específico, el tipo de tarifa sexual gráfica que produce Hollywood, que ha estado erotizando la cultura durante décadas, ayuda a crear un entorno donde los hombres y las mujeres tienen más probabilidades de abandonar la restricción.

Hollywood niega cualquier causa y efecto entre su tarifa sexual y su promiscuidad. Pero no funcionará. ¿Por qué Hollywood decidió hace mucho tiempo no presentar personas fumando en las películas? Porque no quería crear un ambiente que indujera a los jóvenes a fumar.

Aquí hay más ironía. El mismo tipo que lidera la lucha contra Georgia, Bob Iger, ha admitido que las películas que muestran que los actores fuman, hacen que la gente fume. En 2007, dijo que Disney "colocará un anuncio de servicio público (PSA) antitabaco en DVD de cualquier película futura que represente fumar. Además, trabajaremos con los propietarios de teatros para fomentar la exhibición de un anuncio de servicio público antitabaco antes de la exhibición teatral de cualquier película de este tipo".

Así que Hollywood no solo dejó de hacer tantas películas que presentaban personas fumando, también lanzó una campaña educativa contra el tabaquismo.

Imagínese si Hollywood dejara de hacer tantas películas sexualmente saturadas y decidiera lanzar una campaña educativa contra la promiscuidad. Eso podría llevar a cambios de comportamiento, uno de los cuales sería una disminución de la imprudencia sexual, que a su vez podría disminuir la necesidad de una opción de aborto.

Bob Iger y sus colegas en Hollywood saben lo que está sucediendo, pero no tienen la voluntad de hacer nada al respecto. En cambio, están contentos con declarar la guerra a Georgia.




¿QUÉ CLASE DE HOMBRE FUE MARCEL LEFEBVRE?

Los medios de comunicación lo presentan frecuentemente como testarudo, terco u orgulloso, como un idealista o un provocador: sus relaciones tensas con Pablo VI, ¿no son propias de un obstinado?

Algunos le reprochaban ser impulsivo o imprudente: su famosa declaración del 21 de noviembre de 1974 les pareció exagerada, además de ser la causa de la condenación de su obra.

Más allá de los clichés, la personalidad de Monseñor Lefebvre se reveló a través de lo que fue su vida, la de un hombre manso pero tenaz, totalmente consagrado a Jesucristo y a su Iglesia.


Un adolescente generoso


Su hermana Christiane describe a Marcel adolescente como «un temperamento de los más equilibrados y apacibles, con una fortaleza de alma fuera de lo común».
Marcel tenía corazón y agallas, le gustaba visitar a su abuelo paterno y darle gusto. Durante la guerra, acolitó la misa a pesar del toque de queda y las patrullas alemanas; se encargó abnegadamente de los pobres de la ciudad sin pavonearse de lo que hacía. En su casa se las ingeniaba para facilitar el trabajo de las criadas; en la mesa leía gustoso algún pasaje de la vida de los santos, mientras que su hermano mayor no cumplía tan bien esta labor. «Su hermana mayor, Jeanne, es fácilmente moralizadora; Marcel, en cambio, es distendido, comunica la paz; basta verlo para sentirse contento, sus réplicas guasonas te ponen alegre».


Inteligencia, pero sobre todo juicio

«De los dos hermanos mayores -dijo su hermana Christiane- René está fácilmente a la cabeza de la clase y brilla por la vivacidad de su inteligencia; Marcel se encuentra más bien entre los segundos, pero sobresale mucho más por la claridad de su juicio. Cuando se vaya al seminario, nuestra madre hará esta reflexión: “¿Cómo podrá andar la casa sin Marcel?”»

Sentido práctico

Servicial, tenía el gusto de las cosas prácticas: «Después de la guerra, en 1919, Marcel decidió ponerle fin a la iluminación de las habitaciones con lámparas de aceite. Se sumergió en un libraco sobre electricidad y, ayudado por un amigo, instaló la corriente en la casa, previendo todas las necesidades». En vacaciones, René tenía la iniciativa, pero Marcel era el organizador: en 1920 preparó la excursión de sus hermanos y hermanas en bicicleta desde Bagnoles hasta el Mont Saint-Michel.


Joven sacerdote con un carácter contrastado

«En teología era una inteligencia de alto nivel», contó uno de sus compañeros del seminario; pero otro tuvo el cuidado de precisar: «No tuve la impresión de que fuera un intelectual, sino más bien alguien vuelto hacia las cosas prácticas».

En el Seminario francés de Roma se encargó de la caja de la librería de ocasión y de la procura, cuyas ganancias destinó a los niños pobres de los catecismos. Fue también ceremoniero mayor, y cumplió su cargo con gracia. Piadoso sin ostentación, «es un compañero discreto, que no hacía ningún ruido». Impregnaba de espíritu religioso sus acciones ordinarias, y en el último año su misa pasó a ser un modelo de modestia.


Fuerte personalidad

Pero, por otra parte, «ya es una fuerte personalidad con convicciones muy determinadas y bien arraigadas», que solía manifestar cuando le parecía que está en juego la sana doctrina o cuando se trataba de defender la postura de Santo Tomás de Aquino, sobre la cual entendía mucho.
 
“Admirable y temible, así se nos presenta la figura del seminarista Marcel Lefebvre”, dijo uno de sus condiscípulos. Admirable por su cuidado de la verdad, tal como a él le parecía, según Santo Tomás. Temible: ¡Qué importaba la opinión de los que no compartían su punto de vista! Su fe desafiaba a los amantes de los matices teológicos. No, no era un temperamento “conciliador”. El Señor lo había hecho 'así'.

Por lo demás, era un seminarista de una exquisita amabilidad, que gozaba de una incontestable reputación de generosidad y de bondad. «Para nosotros era un modelo, siempre sonriente, siempre afable».


Observemos el contraste, señalado ya por los testigos, entre las convicciones arraigadas, que le merecían el apodo de sana doctrina petrificata (sana doctrina petrificada), y la afabilidad y el sentido de la organización que le ganaron un aura de amabilidad. ¿Cuál es la clave de esta perturbadora dualidad psicológica? Es que, en realidad, Marcel no era un espíritu cerrado, sino que tenía una voluntad tenaz, que hacía de él un hombre de convicciones.


Carisma de un jefe

En Gabón, con delicadeza, tenía en cuenta a los indígenas, sacaba lo mejor de sus seminaristas autóctonos, era «firme en sus ideas, muy querido de sus alumnos».

Según el parecer de su colaborador, era «firme, medido, muy personal en sus apreciaciones y decisiones, sobresaliente desde el punto de vista de la organización y del equipamiento material». En misión, era el buen Padre. ¡Pero cuidado! «Cuando hay que decir que no, es no».


El padre amante y amado

En Mortain, donde todo faltaba después de la guerra, «el excelente espíritu de familia que mantenía resultó de la facilidad con que dominaba los problemas materiales»: el alojamiento (acristalar las ventanas abiertas, encontrar frazadas, mesas, palanganas de aseo), el alimento (cada mañana, al volante de su camioneta, hacía la gira de las granjas): «Se arremangaba la camisa -dice un antiguo alumno- y sentíamos que se hacía cargo de nosotros y que nos quería».


Jefe muy humano

También en Mortain, la mutua confianza que reinaba entre el director y sus escolásticos, al igual que el amplio margen de iniciativa que ésta le permitía conceder a los alumnos, sorprendía a los sacerdotes de paso: esos son los frutos de un «gobierno tan humano». Humano, pero también firme cuando había que corregir las concepciones liberales, e incluso las ilusiones democráticas, de sus estudiantes.

En Dakar, era «el hombre de calma sonriente y de infinita amabilidad», de profundo respeto de las personas y de las opiniones e iniciativas de los demás, aunque sabía obrar con firmeza y sin compromisos cuando estaban en juego los principios.


«Este hombre era una paradoja: tenía una amabilidad y una misericordia… Tuvo que despachar a Francia a dos sacerdotes, y terminó volviendo a llamar a uno de ellos. Yo me decía: Sí, es más severo con las rúbricas que con las personas».


Organizador

Al lado de todo esto, era un organizador sin igual, con el sentido de las prioridades, que sabía alcanzar sus objetivos según el orden de su subordinación, y discernir cómo hacer una buena inversión para lograr el mejor rendimiento, habida cuenta de los medios disponibles, sin descuidar nada esencial. Para fundar una misión, sabía cómo ingeniárselas:

«Metro por metro -recuerda un misionero- con sus propios pies y piernas, recorría y medía el terreno. Sabía que hacían falta tantos metros para la casa de los sacerdotes, tal ubicación para la iglesia, la escuela a tal distancia, un poco más allá las hermanas, y otras cosas por el estilo; y yo lo miraba… Se sentía que había meditado esta fundación, y que había que hacerla tal como él la tenía en su mente».


Un pensamiento político afinado

En Dakar, un militante de la Ciudad católica vio en Monseñor Lefebvre «una inteligencia de un nivel muy superior al del resto del clero ordinario», y un hombre «muy observador del mundo político». El prelado se encontraba familiarizado con el pensamiento político contrarrevolucionario, o más bien católico, cuyos exponentes eran entonces Léon de Poncins, Jacques Ploncard d’Assac, o el mismo Jean Madiran, cuya revista Itinéraires recibía.

Aun siendo masón, el gobernador general de la AOF reconoce:

«Monseñor Lefebvre es el hombre más inteligente con que me haya cruzado en África. Por eso, cuando viene a verme, me fijo mucho en lo que le digo, y escucho con atención lo que tiene a bien confiarme».


Prestancia y distinción

Como Superior general de los Espiritanos, así lo describió el historiador de la congregación:

«Grande y de bella prestancia, con un rostro que irradia interés y bondad, causa a la gente una impresión inmediata y profunda; tiene una cualidad peculiar, un magnetismo, algo más que encanto; conserva siempre esta su aura de distinción, esta influencia personal irresistible».


Sentido de los acontecimientos y de las oportunidades

Uno de sus colaboradores declaró:
«¡Qué buen superior! Bondad, acogida, receptividad, rectitud. Es una dicha trabajar con él; en sus manos, todo encuentra una solución sencilla. No se pierde en los detalles, y al ir a verlo siempre sales reconfortado».

Otro espiritano precisa con fineza:
«Sabía expresar su pensamiento con claridad, dando la impresión de que tenía una comprensión de las cosas concretas, y de que todo estaba bien ordenado en su mente y dispuesto bajo forma de proyectos variados, que hasta parecían contradictorios, pero listos para su ejecución según como lo exigiera su percepción de los hechos y su capacidad para evaluar la oportunidad que se le presentara».


Mano de hierro con guante de terciopelo

Lo llamaban “mano de hierro con guante de terciopelo”. Nunca cedía. Concebía primero una línea de conducta y luego organizaba. Mandaba sin dar la impresión de ello; estaba lleno de autoridad, pero de una autoridad que no era aplastante. Estaba abierto a las iniciativas de sus misioneros y los apoyaba. Cuando no explicaba sus razones, repetía tranquilamente la orden y no quedaba otra que obedecer. Este tacto en el gobierno se reveló sumamente eficaz. Por lo demás, confiaba en los suyos: esa era su consigna.


El dulce obstinado

Dotado de un sólido juicio, Marcel Lefebvre se sentía muy seguro de sí mismo, y su voluntad de hierro, su energía enorme y su calma constante completaban en él la fisonomía de un hombre fuerte.


La fortaleza iba siempre unida a la mansedumbre. Ahora bien, la mansedumbre de Marcel Lefebvre era proverbial, una mansedumbre humilde con cierto aire de timidez. Su «voz suave» engañaba a primera vista: en Mortain o en Lambaréné se lo habría tomado por un hermano. En Dakar adquirió firmeza: «Habría podido ser un tímido que no hace nada, pero fue todo lo contrario. Siempre carburaba. ¿Cómo lo hace?», exclama su vicario general.


Igual de cómodo con los grandes que con los pequeños

Su hermano Michel, cuando lo visitó en Senegal, observó que «se mueve con soltura con los gobernantes», y más tarde también «con los aristócratas, cuyos convencionalismos conoce y le hacen gracia». «Con estos últimos tiene relaciones muy amistosas, poniéndose a su alcance, escuchándolos y no sintiéndose nunca incomodado».

En la mesa de Ecône, el padre Dubuis observó que «es exactamente el mismo con un archiduque que con un hojalatero, igual de amable y de accesible». «Cuando vi eso -dice- me sorprendió mucho, y me causó gran admiración; era realmente el mismo, su actitud no era fingida ni forzada, era muy pastoral». Nadie lo igualaba a la hora de hacer un breve discurso espiritual o humorístico al final de una comida de ordenaciones.


Cuando Marcel Lefebvre se obstinaba

Sin embargo, había ocasiones en que el hombre de diálogo «se obstinaba» y se hacía intratable: ante los espíritus falsos o pagados de sí era «un hombre de reacción». Uno se exponía entonces a palabras algo bruscas por parte de un hombre que mantenía su opinión con firmeza terca, a veces hasta el punto de negar la evidencia, en la exasperación o en el apuro de tener que explicarse: mostraba entonces el defecto de sus cualidades, o más bien el exceso de su tenacidad.


Frente a los negadores impenitentes de los principios

Se daba demasiada cuenta de la inutilidad de toda discusión en la que el interlocutor negaba un principio. Además, le parecía inconcebible que un sabio (su condiscípulo Monseñor Georges Leclerc) o un prelado (el cardenal Ratzinger) contradigan la doctrina. Pero, más allá de esto, sentía un enorme respeto por los depositarios de la autoridad, un gran respeto por los demás, resultado de una gran caridad, que es lo contrario del desprecio del otro.


Sobre todo, no humillar

Trataba siempre de no humillar al prójimo, lo cual le hacía tener, en sus relaciones con los demás, una cierta dificultad para expresarse cuando las palabras podrían significar una desvalorización del otro. Este equilibrio entre la seguridad más tenaz y la más delicada atención por los demás forjaba en él una personalidad muy humana y atractiva, que inspiraba confianza y amistad, incluso en quienes no compartían sus opiniones: «¡Qué aferrado me sentía a ese hombre -dijo su compañero irlandés, el Padre Michael O’Carrol- y aún lo sigo estando ahora!».

Algunos no lograban conciliar las «dos caras» de la personalidad de Monseñor Lefebvre: «Su mansedumbre es dura», le diría el académico Jean Guitton antes de las consagraciones episcopales de 1988. Otros pensaban: «¡Es un orgulloso!». «No -replica entonces el padre Louis Carron (que tuvo algún que otro roce con él)- personalmente es humilde; es su doctrina la que es orgullosa… una fórmula». ¡Sí, una buena fórmula! Marcel Lefebvre no era liberal, pero sabía defender la verdad con caridad. Su caridad y su fortaleza residían sobre todo en el vivaz entusiasmo de sus veinte años, en la antorcha recibida en Santa Chiara, cuya llama lo devoraba y quería transmitir a otros.


Conferenciante y predicador


Las conferencias espirituales de Monseñor Lefebvre eran de un género muy peculiar. Cuando explicaba las cuatro ciencias de Cristo, los espíritus superficiales pensaban saber ya todo eso, pero no discernían en un principio las aplicaciones concretas que sabía ver el arzobispo.

Apelando poco al sentimiento, sus exposiciones parecían áridas, pero por eso mismo eran mucho más esenciales, profundas y contemplativas. En ellas entregaba a sus oyentes, sin decirlo, su alma, su estado de oración, llevándolos a su vez a la contemplación sencilla de la fe.

También los invitaba a sacar todas las consecuencias prácticas de los misterios cristianos.

«Si este hombre Jesucristo es Dios, y si es el único hombre entre los hombres en ser Dios a la vez, entonces todo se sigue: este hombre es el Sacerdote, el Profeta, el Rey. ¿Cómo pensar que una criatura pueda ser indiferente a la presencia del Verbo de Dios entre nosotros?»


Cuando está inspirado
 
«Os aseguro -dijo en Madrid- que la conferencia que di por pedido de Blas Piñar no tuvo nada de especulativo. Desde antes de empezar, y durante dos horas, la gente no dejó de gritar en la calle de al lado: “¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Cristo Rey!”»

En público, el mismo estilo del conferenciante se animaba: lleno de imágenes, a veces burlón, incluso irónico, se volvía mordaz cuando se sentía inspirado o confrontado a los medios de comunicación, a los que lograba sacar fuera de sí con sus posturas políticas, o ganárselos con su figura de refractario, que desconcertaba y seducía a la vez.


Modestia y audacia del predicador

En su famosa misa de Lille de 1976, el periodista Robert Serrou, redactor del Paris-Match, bosquejaba en dos líneas el estilo del predicador:

«Aunque el tono es pacífico, las palabras están inflamadas y son incendiarias. Es al mismo tiempo tímido y audaz, modesto y lleno de seguridad».

Frases del tipo: «En Argentina, al menos reina el orden», o «El Papa no es el que hace la verdad», no son raras en boca de monseñor Lefebvre durante los períodos de tensión. Pero, por lo general, mantenía el tono del obispo doctrinal o del sacerdote paternal.


¡La doctrina, y sólo la doctrina!
 
«Las almas- decía- tienen que ser iluminadas por la verdad, la enseñanza sobre quién es Nuestro Señor, quién es Dios. Se suele hablar muy poco de Dios mismo, y más de lo que Dios hace. Se podría hacer un esfuerzo para hablar de las perfecciones divinas, de la Santísima Trinidad, de Nuestro Señor que es Dios, porque cuanto más se acerquen las almas a Dios, más deseos sentirán de servirlo, y mayor horror tendrán de ofenderlo».


¡Predicad a Nuestro Señor Jesucristo!

Haciéndose eco de su venerado maestro, el Padre Voegtli, Marcel Lefebvre afirmaba a sus sacerdotes:

«Un sermón en que no se habla de Nuestro Señor Jesucristo es inútil; falta el fin o el medio. “Nosotros no nos predicamos a nosotros mismos, dice san Pablo, sino que predicamos a Jesucristo Nuestro Señor” (2 Co 4, 5). Jesucristo ha de intervenir siempre en nuestras predicaciones, porque todo se refiere a Él. Él es “la Verdad, el Camino y la Vida” (Jn 14, 6). Por consiguiente, pedir a los fieles que sean más perfectos y que se conviertan, sin hablarles de Nuestro Señor, es engañarlos, es no indicarles el camino por el que pueden lograrlo. Predicamos a Jesucristo crucificado (cf. 1 Co 1, 23)».


Una moral que provenía del dogma

La moral que predicaba Monseñor Lefebvre no era la ética natural, sino la moral cristiana de la gracia santificante, de las virtudes sobrenaturales y de los dones del Espíritu Santo.

«Sucede que los fieles quedan cautivados cuando se les habla de los dones del Espíritu Santo, de las bienaventuranzas, de los frutos del Espíritu Santo, que forman parte del organismo espiritual de todas las almas desde el momento en que reciben la gracia del bautismo. Cuántos fieles se maravillan cuando se les predican estas cosas, y dicen: “¡Pero nunca nos habían hablado de eso! ¡No sabíamos que el Espíritu Santo obra así en nosotros!”»


El don de evidencia

Monseñor Lefebvre hablaba de manera a ser oído y comprendido. No rechazaba el micrófono. Decía las cosas con orden y sencillez.

«En su predicación- dijo un jurista- tiene el don de evidencia; es como un hermoso alegato, nadie puede ser de otro parecer. Todo está en la calidad con que conduce el razonamiento».

No tenía, es verdad, la vena de un verdadero orador, pero a veces llegaba a serlo sin quererlo, cuando el Espíritu Santo parecía bajar sobre él, apoderarse de él e inspirarlo. Con la mitra en la cabeza, durante los sermones de ordenación, sentía en sí mismo una convicción comunicativa, se elevaba su tono, su voz se intensificaba por momentos, su dedo empezaba a señalar, y profería principios de combate y verdades justicieras contra los enemigos de la Iglesia y del sacerdocio.


Hombre de acción y de contemplación

Un admirable equilibrio, o mejor dicho, una subordinación necesaria. Este predicador ardiente, este misionero que nunca se quedaba quieto, ¿no iba a hundirse en el activismo?

Personalmente, Marcel Lefebvre nunca dejó que se introdujera una dicotomía entre su misa, su breviario y su oración por una parte, y su actividad apostólica por otra. La actividad exterior encontraba su fuente en la unión con Dios, en la cual consiste la perfección. Pero el pastor era consciente del peligro de una actividad exterior desordenada, y advertía sobre ella a sus sacerdotes:
 

“¡Cuántos sacerdotes han perdido todo sentido sacerdotal, todo atractivo por la contemplación y por la oración, por culpa de un activismo bajo pretexto de apostolado!”
 
“Sin contemplación no hay apostolado. La contemplación no quiere decir necesariamente el claustro. Es la misma vida cristiana: vida de fe y de las realidades de nuestra fe. Ahora bien, la gran realidad a contemplar es la santa misa”.


El alma de todo apostolado

De Santo Domingo y de Dom Chautard (cuyo libro, El alma de todo apostolado, tanto apreciaba), retuvo que «la acción debe ser el rebosamiento organizado de la contemplación». «Lo que ha de caracterizar a los miembros de la Fraternidad -dijo- es la contemplación de Nuestro Señor en la cruz, viendo en ella la culminación del amor de Dios, el amor llevado hasta el sacrificio supremo. ¡Nuestro Señor es eso mismo! Este es el objeto principal de la contemplación de la Iglesia».


Una certeza inconmovible

«Seremos misioneros por el deseo de derramar la sangre de Nuestro Señor sobre las almas». «Hemos de tener una confianza absoluta en la postura que hemos adoptado -concluía- porque es la actitud de la Iglesia. No es la mía, insiste, no es “la de Monseñor Lefebvre”, sino la de la Iglesia. Un día u otro, todo lo demás se derrumbará».


La edad no aminoró su paso


Después de las consagraciones episcopales de 1988, Monseñor Lefebvre no aminoró su paso: más que nunca, predicó retiros y recolecciones, especialmente a sus sacerdotes y seminaristas.

Les entregó el fondo de su pensamiento como nunca antes lo había hecho. En 1990 redactó en algunos meses un breve escrito, al que consideró como su testamento: un Itinerario espiritual siguiendo a Santo Tomás de Aquino. «Con esto -dijo- he dado todo lo que tenía que dar; ya no veo qué más podría dar».


«No somos absolutamente nada»

Teniendo que predicar un retiro sacerdotal, le preguntó a la esposa de uno de sus choferes que lo llevaban por todas partes, y eran sus confidentes preferidos:

«¿Sabe usted sobre qué voy a predicar?» Y al contestarle esta persona que no, le dijo, pronunciando lentamente sus palabras: «Voy a predicar sobre Dios, sobre Dios…»
Algún tiempo después, les dijo en voz baja a sus huéspedes, que conversan con él sobre su obra, la Fraternidad:

«¡No somos nada, absolutamente nada!». Y temiendo que no lo hayan comprendido, insiste con la misma voz: «¿Me han entendido? Nada… ¡nada en absoluto!»





domingo, 2 de junio de 2019

MONS. HECTOR AGUER: “SR. CANDIDATO, NO SOMOS GILES”

El Arzobispo Emérito de La Plata, Monseñor Héctor Aguer, analizó un comentario del “flamante candidato” a Presidente de la Nación, Dr. Alberto Fernández, dando su opinión sobre el aborto en un escrito que titula “Entre Dogmas e Hipocresías”. 

Texto completo: 

El flamante candidato a Presidente de la Nación, Dr. Alberto Fernández, ha publicado el 18 de mayo su opinión sobre el aborto en un escrito que titula “Entre Dogmas e Hipocresías”, donde parece querer dar la solución de este tema tan discutido que ha dividido a la opinión argentina.

Dice por ejemplo que “otra vez el debate se promueve entre bandos que defienden posiciones tan irreconciliables como absurdas. Esta vez la disputa parece plantearse entre quienes defienden la vida y quienes defienden la muerte”. En realidad él utiliza los conocidos argumentos abortistas de que es un problema de salud pública, que hay más de 500.000 abortos todos los años, que en los países más avanzados ya el aborto es una ley consagrada incluso en avanzado estado del embarazo de la mujer, etc.

Pero lo notable en este escrito del Dr. Alberto Fernández es que nos quiere correr con la vaina. Cita a Aristóteles y a Santo Tomás en favor de su opinión. Y dice que “Aristóteles promovió el aborto como mecanismo para controlar la superpoblación y fijó también como tiempo límite los 40 y los 90 días de gestación del hombre o la mujer respectivamente”. A mí me gustaría ver la cita de Aristóteles y de donde la sacó porque además, si se ha introducido en ese mundo de la Filosofía Clásica, quizás hubiera aprendido alguna cosa mejor sobre el ser, sobre que es la persona humana, sobre el orden natural, sobre la ley natural.

Y lo mismo dice sobre Santo Tomás y se los leo: “Esa misma lógica, de Aristóteles, fue la que gobernó el pensamiento de Santo Tomás. Para el impulsor del Derecho Natural existen dos tipos de aborto según el feto se haya formado como persona o no, en el primer caso merece una pena canónica en el segundo no. ¿Y qué es lo que convierte el feto en persona? El ingreso del alma al cuerpo”.

El Dr. Fernández sostiene que para Santo Tomás el ingreso del alma al cuerpo se da cuando se ha formado el sistema nervioso. Lo que no conoce el Dr. Fernández es que Santo Tomás era un científico riguroso y se atenía a los datos científicos de su época. Cada vez que yo he hablado sobre el aborto he comenzado por la cuestión fundamental que es la científica. En el siglo XIII no se sabía lo que se sabe hoy y lo que se sabe hoy con los estudios de genética y embriología del siglo XX, con lo realizado especialmente por el Dr. Jérôme Lejeune, es que desde el primer instante de la concepción, desde que el espermatozoide y el óvulo se unen, allí hay una persona humana con un ADN distinto del de la madre y que ya entonces es XY o XX, es varón o mujer. Él dice que hay que esperar el desarrollo del cerebro y el chico comienza a dar pataditas 120 días después. Quisiera conocer entonces el texto tomasiano del que habla el candidato a presidente, porque no lo he encontrado. ¿Será un discutido pasaje del Cuarto libro del Comentario a las Sentencias de Pedro Lombardo? ¿Cuáles son las fuentes del escrito del Dr. Fernández?

Platón decía “se mueve desde dentro” y se mueve desde dentro porque ha recibido el alma. Pero el alma no sale del cuerpo y de la unión de los gametos porque el alma la crea Dios y la infunde Dios en el instante mismo de la concepción. Si Santo Tomás viviera hoy diría esto claramente. Aristóteles lo mismo con su teoría distinguía muy bien entre materia y forma. El alma la infunde Dios en el momento de la concepción y desde entonces hay una persona humana y el hecho embriológico lo ratifica, o es varón o es mujer. Ya desde entonces el microscópico embrión es una persona humana y allí está el alma, racional y espiritual, que mueve desde dentro todo el proceso de crecimiento, sino ¿cómo sucedería esto?

Así que yo diría: Dr. Fernández no nos tome por giles. Si usted cree que a causa de esto lo van a votar los partidarios de la vida, la gente que ha luchado contra la sanción de la ley del aborto que Ud. propició, le digo que no, no se haga ilusiones, ¡no somos giles!


LOS ‘MAGOS’ PRUEBAN LA EXISTENCIA DEL MUNDO ESPIRITUAL (2 HORAS 37 MINUTOS)



Este video examinará a algunos de los mejores “magos” del mundo y sus actos de “magia”. Dichos actos son, para cualquier ser humano, imposibles de realizar sin la asistencia de algún espíritu o algunos espíritus. 

También muestra evidencia abrumadora que vincula a muchos de los distintos “magos” con los demonios. El video prueba que estos “magos” son en realidad hechiceros que usan poderes demoníacos para realizar sus “trucos”.

Nota: En este video, el término “sobrenatural” no se usa en el estricto sentido teológico, que distinguiría entre lo “sobrenatural” (aquello que está por encima de la naturaleza) y lo “preternatural” (aquello que está más allá de lo natural). Más bien, todo lo que está más allá de lo natural se denomina “sobrenatural”, que es la forma en la que mejor se comprende esta palabra por la mayoría de las personas en la cultura.


Vaticano Catolico



EL ORGULLO GAY EN DISNEYLANDIA: VAN A POR TUS HIJOS


Los ideólogos de género captaron el potencial pedagógico de Disney y tomaron la decisión de conquistarla para ponerla al servicio de la causa LGTBI. 227.000 personas han escrito -en apenas tres días- a los directivos de disney para que cancelen el ‘Día del Orgullo Gay’ en su parque de París.

Por Teresa García-Noblejas

Como millones de personas en cientos de países, desde hace tres generaciones, servidora ha crecido y se ha educado con las películas y los personajes en comic de Walt Disney. Desde ‘Bambi’ a ‘La Bella y la Bestia’ pasando por ‘El libro de la selva’, ‘Blancanieves’, ‘La Dama y el Vagabundo, ‘101 Dálmatas’ o ‘La Cenicienta’. He devorado desde mi infancia los cuentos del Pato Donald y Mickey Mouse y no ha habido Navidad -al menos durante los primeros diez años de mi vida- en los que no haya disfrutado del correspondiente estreno de película de Walt Disney. También de mayor me lo he pasado muy bien llevando a los niños de mi familia al cine para contemplar cómo se emocionaban, lloraban y reían con las historias de sus personajes. Confieso que hay escenas de películas de Disney que podría recitar de memoria.


Y es que los herederos de Walt Disney has creado cultura, sin duda. Es la multinacional del entretenimiento familiar más importante del mundo, un verdadero imperio con espectadores y seguidores en todos los continentes. Su poder de comunicación y transmisión de valores es evidente. Con la recuperación de clásicos -una habilidad de los creativos de Disney- millones de niños aprendieron que “la belleza está en el interior” (‘La Bella y la Bestia’), que no había que mentir (‘Pinocho’), que la amistad lo podía todo (‘El libro de la selva’), que la bondad era capaz de conquistar a los pequeños gruñones (‘Blancanieves’) y que en la vida hay que sobreponerse a las adversidades y asumir responsabilidades (‘Bambi’).


En eso estábamos cuando los ideólogos de género captaron el potencial pedagógico de la compañía Walt Disney y tomaron la decisión de conquistarla para ponerla al servicio de la causa LGTBI. Presionaron para convertir en lesbiana a la princesa de ‘Frozen’ y están a punto de lanzar su primera serie juvenil de temática homosexual. Y esta misma semana tienen previsto organizar el primer ‘Día del Orgullo Gay’ en Disneyland París, hecho que -gracias a HazteOir.org y CitizenGO- ha desencadenado una movilización mundial sin precedentes. Cuando escribo estas líneas, 227.000 personas han escrito -en apenas tres días- a los directivos de la empresa estadounidense para pedirles que cancelen el ‘Día del Orgullo Gay’ en su parque de atracciones de París.


En estos días he hablado con varias personas acerca de si era o no legítimo que en un espacio diseñado para el ocio y la diversión familiar, especialmente dirigido a los niños, se celebre el ‘Día del Orgullo Gay’. Una empresa privada -faltaría más-puede hacer en sus instalaciones lo que considere oportuno. Pero si recibe presiones de los activistas LGTBI para introducir ideología de género en sus personajes, actividades y espacios recreativos, también puede atender peticiones ciudadanas que le solicitan que siga siendo lo que siempre ha sido: un espacio de ocio para todos los públicos.


Ciertamente, como me comentaba la portavoz de HazteOir.org, Inmaculada Fernández (que entregó este viernes más de 227.000 firmas contra el desfile del ‘Orgullo Gay’ en Disneylandia París’ en la sede de Disney en Madrid), lo que se trata de reivindicar públicamente son determinadas prácticas sexuales, vinculadas a una determinada orientación sexual, concretamente homosexual. ¿Es un parque de atracciones infantil el sitio más adecuado para que unos adultos hagan visible su orientación sexual? Y me atrevo a preguntar a los directivos de Disney: ¿Llevarían a sus niños de seis años a un bar de ambiente homosexual del barrio madrileño de Chueca?

“Pero ¿qué hacemos con los ‘niños gay’?”, me preguntaba una persona con evidente preocupación por los niños con determinada orientación sexual. “No hay niños gay”, me ha respondido Inmaculada Fernández (que sabe bastante de niños) “porque los niños están en pleno desarrollo biológico, psicológico, emocional y afectivo. No han determinado su identidad sexual. Hay que dejarles que sean niños, sin más”.

De acuerdo. Entonces ¿qué lleva a los responsables de Disney a incluir el desfile del ‘Orgullo Gay’ en su programa de actividades del parque de atracciones? Sólo hay una respuesta: ceder a las presiones de los activistas LGTBI y promover el adoctrinamiento sexual entre los menores.

Si los directivos de la multinacional de origen estadounidense desatienden las peticiones de las más de 200.000 personas que les han solicitado que cancelen el desfile, se me ocurre que debemos pedirles que introduzcan en su programación una Marcha por la Vida reivindicando que millones de niños nunca podrán fotografiarse con Mickey Mouse ni con el Pato Donald porque el aborto provocado les ha segado la vida.

Otra propuesta es que Disneylandia celebre el ‘Día de la Familia Natural’ y reciba gratuitamente -por un día- a padres, madres y niños de todos los continentes para visibilizar la grandeza de esta institución milenaria que hace posible que sigan viniendo a este mundo bebés procreados por hombres y mujeres desafiando al pesimismo cultural que nos invade y llenan al mundo de esperanza.

Finalmente, los parques de atracciones podrían rendir homenaje a padres y madres en los días dedicados a ellos todos los años. En España, el primer domingo de mayo para las madres y el 19 de marzo para los padres. Preciosas escenas de personajes de cuento aplaudiendo a estos héroes de carne y hueso que traen niños -clientes reales o potenciales de Disney- al mundo, los alimentan, cuidan y educan hasta la edad adulta.

En definitiva. Si Disney mantiene el desfile del ‘Orgullo Gay’ será cómplice del adoctrinamiento sexual LGTBI de menores. En sus manos está tomar la decisión. Y si lo quiere mantener pero da entrada a la ‘Marcha por la Vida’, a la Familia Natural y al homenaje a Padres y Madres, pues dará una lección de pluralidad y tolerancia.

Atentos, pues, a la decisión de los jefes de Disneylandia. Si optan únicamente por imponer a los niños una ideología determinada, tendrán el rechazo de cientos de miles de personas que se niegan a que los activistas LGTBI se quieran adueñar del alma de los niños y cuestionar su inocencia.


Actuall



sábado, 1 de junio de 2019

¿QUÉ DICE SANTO TOMÁS SOBRE LA INMIGRACIÓN?


Estos son algunos de los pensamientos de Santo Tomás de Aquino sobre el tema de la inmigración.

Por John Horvat II


Al observar el debate sobre la inmigración, se asume casi automáticamente que la posición de la Iglesia es de caridad incondicional hacia aquellos que ingresan a la nación, legal o ilegalmente.

Sin embargo, ¿es este el caso? ¿Qué dice la Biblia sobre la inmigración? ¿Qué dicen los doctores y teólogos eclesiásticos? Sobre todo, ¿qué dice el mayor de los médicos, Santo Tomás de Aquino, sobre la inmigración? ¿Ofrece su opinión algunas ideas sobre los temas candentes que sacuden a la nación y difuminan las fronteras nacionales?


La inmigración es un problema moderno y, por lo tanto, algunos podrían pensar que el santo Tomás medieval no tendría una opinión sobre el problema. Y sin embargo, lo hace. Solo hay que buscar en su obra maestra, Summa Theologica, en la primera parte de la segunda parte, pregunta 105, artículo 3 (I-II, Q. 105, Art. 3). Allí se encuentra su análisis basado en ideas bíblicas que pueden sumarse al debate nacional. Son enteramente aplicables al presente.


Santo Tomás: “Las relaciones del hombre con los extranjeros son dobles: pacíficas y hostiles: y al dirigir ambos tipos de relación, la Ley contenía preceptos adecuados”.

Comentario: Al hacer esta afirmación, Santo Tomás afirma que no todos los inmigrantes son iguales. Toda nación tiene el derecho de decidir qué inmigrantes son beneficiosos, es decir, "pacíficos" para el bien común. Como una cuestión de autodefensa, el Estado puede rechazar aquellos elementos criminales, traidores, enemigos y otros que considere perjudiciales u "hostiles" a sus ciudadanos. Lo segundo que afirma es que la manera de lidiar con la inmigración está determinada por la ley en los casos de inmigración beneficiosa y "hostil". El Estado tiene el derecho y el deber de aplicar su ley.


Santo Tomás: “A los judíos se les ofrecieron tres oportunidades de relaciones pacíficas con extranjeros. Primero, cuando los extranjeros pasaban por sus tierras como viajeros. En segundo lugar, cuando llegaron a morar en su tierra como recién llegados. Y en estos dos aspectos, la ley hizo una amable disposición en sus preceptos: porque está escrito (Éxodo 22:21): 'No molestarás a un extraño [advenam]'; y otra vez (Éxodo 22: 9): 'No molestarás a un extraño' [peregrino]”.

Comentario: aquí Santo Tomás reconoce el hecho de que otros querrán venir a visitar o incluso quedarse en la tierra por algún tiempo. Tales extranjeros merecían ser tratados con caridad, respeto y cortesía, lo cual se debe a cualquier humano de buena voluntad. En estos casos, la ley puede y debe proteger a los extranjeros de ser maltratados.


Santo Tomás: “En tercer lugar, cuando cualquier extranjero deseaba ser admitido por completo a su comunión y modo de adoración. Respecto a estos se observó un cierto orden. Porque no fueron admitidos de inmediato a la ciudadanía: tal como lo era la ley con algunas naciones, nadie fue considerado ciudadano, excepto después de dos o tres generaciones, como dice el Filósofo (Política, iii, 1)”.

Comentario: Santo Tomás reconoce que habrá quienes querrán quedarse y convertirse en ciudadanos de las tierras que visiten. Sin embargo, establece como primera condición para la aceptación el deseo de integrarse plenamente en lo que hoy se consideraría la cultura y la vida de la nación. Una segunda condición es que la concesión de la ciudadanía no sea inmediata. El proceso de integración lleva tiempo. La gente necesita adaptarse a la nación. Él cita al filósofo Aristóteles diciendo que una vez se consideró que este proceso tomaba dos o tres generaciones. El mismo Santo Tomás no da un marco de tiempo para esta integración, pero admite que puede llevar mucho tiempo.

Santo Tomás: “La razón de esto fue que si a los extranjeros se les permitía entrometerse en los asuntos de una nación tan pronto como se establecían en medio de ellos, podrían ocurrir muchos peligros, ya que los extranjeros que todavía no tienen el bien común en el corazón podrían intentar algo hiriente a la gente”.

Comentario: El sentido común de Santo Tomás ciertamente no es políticamente correcto, pero es lógico. El teólogo señala que vivir en una nación es algo complejo. Se necesita tiempo para conocer los problemas que afectan a la nación. Aquellos que conocen la larga historia de su nación están en la mejor posición para tomar decisiones a largo plazo sobre su futuro. Es perjudicial e injusto poner el futuro de un lugar en manos de los recién llegados, quienes, aunque no tienen la culpa de los suyos, tienen poca idea de lo que está sucediendo o ha ocurrido en la nación. Tal política podría llevar a la destrucción de la nación. Como ilustración de este punto, Santo Tomás señala más tarde que el pueblo judío no trató a todas las naciones por igual, ya que las naciones más cercanas a ellas se integraron más rápidamente en la población que las que no lo eran tanto. Algunos pueblos hostiles no debían ser admitidos en absoluto en plena comunión debido a su enemistad hacia el pueblo judío.


Santo Tomás: “Sin embargo, fue posible, por dispensa, que un hombre sea admitido a la ciudadanía a causa de algún acto de virtud: así se relata (Judith 14: 6) que se unió a Achior, el capitán de los hijos de Ammón, al pueblo de Israel, con toda la sucesión de sus parientes”.

Comentario: Es decir, las reglas no eran rígidas. Hubo excepciones que se otorgaron en función de las circunstancias. Sin embargo, tales excepciones no eran arbitrarias, pero siempre tenían en mente el bien común. El ejemplo de Achior describe la ciudadanía otorgada al capitán y sus hijos por los buenos servicios prestados a la nación.

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Estos son algunos de los pensamientos de Santo Tomás de Aquino sobre el tema de la inmigración basados ​​en principios bíblicos. Está claro que la inmigración debe tener dos cosas en mente: la primera es la unidad de la nación; Y la segunda es el bien común.

La inmigración debe tener como objetivo la integración, no la desintegración o la segregación. El inmigrante no solo debe desear asumir los beneficios sino también las responsabilidades de unirse a la plena comunión de la nación. Al convertirse en ciudadano, una persona se convierte en parte de una familia amplia a largo plazo y no en accionista de una sociedad anónima que solo busca intereses personales a corto plazo.

En segundo lugar, Santo Tomás enseña que la inmigración debe tener en cuenta el bien común; no puede destruir o abrumar a una nación.

Esto explica por qué tantos estadounidenses experimentan inquietud causada por una inmigración masiva y desproporcionada. Dicha política introduce artificialmente una situación que destruye puntos comunes de unidad y supera la capacidad de una sociedad para absorber nuevos elementos orgánicamente en una cultura unificada. El bien común ya no se considera.

Una inmigración proporcional siempre ha sido un desarrollo saludable en una sociedad, ya que ella inyecta nuevas vidas y cualidades en un cuerpo social. Pero cuando se pierde esa proporción y socava el propósito del Estado, amenaza el bienestar de la nación.

Cuando esto sucede, la nación haría bien en seguir el consejo de Santo Tomás de Aquino y los principios bíblicos. La nación debe practicar la justicia y la caridad hacia todos, incluidos los extranjeros, pero sobre todo debe salvaguardar el bien común y su unidad, sin los cuales ningún país puede soportar por mucho tiempo.


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VIGANÒ DICE QUE EL PAPA MIENTE EN SU ÚLTIMA NEGATIVA SOBRE EL CASO MCCARRICK

El papa Francisco ha negado abiertamente saber algo de las actividades inmorales del ex cardenal Theodore McCarrick, lo que contradice directamente el relato del arzobispo Carlo Maria Viganò respecto a su conversación sobre el tema. 

Por Diane Montagna

“No sabía nada ... nada, nada”, dijo el papa Francisco en una nueva entrevista publicada el martes en Vatican News.

En respuesta, el ex nuncio apostólico en los Estados Unidos acusó directamente al papa Francisco de mentir.

En comentarios después de la publicación de la entrevista, el Arzobispo Viganò dijo: “Lo que el Papa dijo acerca de no saber nada es una mentira. [...] Finge no recordar lo que le conté sobre McCarrick, y finge que no fue él quien me preguntó por McCarrick en primer lugar”.

Ambas entrevistas coinciden con la publicación de una correspondencia filtrada entre el papa Francisco, el Secretario de Estado del Vaticano, el Cardenal Pietro Parolin, y el entonces Cardenal Theodore McCarrick, confirmando que el Vaticano impuso restricciones a McCarrick en el Vaticano en 2008 y que el ex Cardenal ahora laicado por cargos de abuso sexual) viajó extensamente durante el pontificado de Francisco, desempeñando un papel diplomático clave en el establecimiento del controvertido acuerdo del Vaticano con la China comunista. 



La nueva entrevista

En la entrevista del 28 de mayo con la periodista mexicana Valentina Alazraki, el Papa Francisco trató de explicar por qué nunca negó abiertamente el testimonio original del Arzobispo Vigano, al tiempo que emitió un rechazo aparentemente por primera vez.

Los lectores recordarán que la noticia del testimonio del ex nuncio estadounidense estalló el pasado 25 de agosto, mientras el papa Francisco asistía al World Meeting Families en Dublín. Un día después, durante una conferencia de prensa a su regreso a Roma, Bergoglio eludió las preguntas sobre las explosivas acusaciones de que sabía del abuso del ex cardenal Theodore McCarrick.

“Lea la declaración [de Viganò] cuidadosamente y haga su propio juicio. No voy a decir ni una palabra sobre esto”, dijo Bergoglio a periodistas a bordo del avión papal (vea el video aquí).

“Todos ustedes tienen suficiente capacidad periodística para sacar conclusiones”, dijo.

“Es un acto de confianza”, agregó el Santo Padre. “Cuando pase un poco de tiempo, y haya sacado conclusiones, tal vez hablaré de ello, pero me gustaría que su madurez profesional haga este trabajo. Les hará bien a todos, de verdad”.

En la entrevista con Alazraki, la periodista y vieja amiga de Juan Pablo II le dijo a Bergoglio con franqueza: “Ese silencio ha pesado mucho, porque para la prensa y para mucha gente cuando uno se calla es como marido y mujer ¿no?: tú pillas en algo comprometido a tu marido y él no te contesta, y entonces piensas ‘aquí hay gato encerrado’ ”.

“Entonces, ¿por qué el silencio?” Alazraki le pregunta deliberadamente a Bergoglio. “Ha llegado el momento de responder esa pregunta que te hicimos en el avión”.

“Sí”, respondió Bergoglio. “Los que han estudiado la ley romana dicen que el silencio es una forma de hablar”.

Él continuó:

“Sobre el caso Viganò: no había leído toda la carta. Vi un poco y ya sabía lo que era, y tomé una decisión: confío en la honestidad de los periodistas y les dije: “Miren, acá tienen todo, estudien ustedes y saquen ustedes las conclusiones”. Y eso es lo que hicieron porque el trabajo lo hicieron ustedes, sobre eso fue genial, y me cuidé muy mucho de decir cosas que no estaban ahí pero después las dijo, tres o cuatro meses después, un juez de Milán cuando lo condenó”..

“¿Estás hablando de su familia?”, pregunta Alazraki.

 “Claro. Me callé, ¿para que voy a ensuciarlo? Que los periodistas encuentren la cosa. Y ustedes lo encontraron, encontraron todo ese mundo. Fue un silencio de confianza hacia ustedes, más aun, esa es una de las razones, dije: “Acá tienen, estúdienlo, esto es todo”. Y el resultado fue bueno, fue mejor que si yo me pusiera a explicar, a defenderme... Ustedes juzgaron con las pruebas en la mano. Segundo, hay otra cosa que a mí siempre me impresionó: los silencios de Jesús. Jesús siempre respondía, incluso a los enemigos cuando le venían con chicanas: "pero se puede esto, aquello"... y a ver si pisaba el palito y caía...Y ahí les contestaba. Pero cuando hubo clima de ensañamiento que fue el viernes santo, ese ensañamiento de la gente y ya, cerró la boca. A tal punto que el mismo Pilato dijo: "Pero ¿no me contestás?" O sea, delante de un clima de ensañamiento no se puede contestar. Y esa carta era un ensañamiento como después ustedes se dieron cuenta por los resultados, que era una cosa incluso... alguno de ustedes publicó que era pagada, no sé, esto no me consta, no, pero voy a las consecuencias de algunos”.

Bergoglio sugiere así que el Arzobispo Viganò ha sido expuesto como poco confiable debido a un conflicto legal con su hermano que se estableció en un tribunal de Milán.

El Arzobispo Viganò desestimó el intento del Papa de poner en duda su confiabilidad en una disputa con su hermano en relación con el manejo de su herencia, una pregunta que señaló “no tiene relevancia para las acusaciones sobre el Cardenal McCarrick”.

“Lo que el papa Francisco dijo sobre el fallo de Milán y mi familia no tiene nada que ver con nada, porque se ha aclarado por completo. Era solo una división de propiedad entre hermanos. Lo acepté para hacer la paz. Ni yo ni mi hermano apelamos la decisión, por lo que la historia terminó allí. Y no tiene nada que ver con McCarrick. Es una de las muchas historias que plantearon para destruir mi credibilidad”.

En octubre de 2018, el Vaticano anunció que se realizaría un "estudio a fondo" de todos los documentos relevantes sobre McCarrick alojados en las oficinas del Vaticano. No está claro, sin embargo, por qué Bergoglio exigiría una investigación de archivo para decir si sabía acerca de las fechorías del Cardenal McCarrick.

En sus comentarios, el arzobispo Viganò señaló:

“En el vuelo de regreso de Dublín, el papa dijo a los periodistas: ‘Confío en su profesionalidad’ y prometió proporcionar documentos y no ha proporcionado esos documentos. Dígame cómo se supone que los periodistas deben saber la verdad si no proporciona los documentos. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que el Vaticano prometió una investigación? Todo es una contradicción. Se contradice completamente a sí mismo”.

“El papa finge no recordar lo que le conté sobre McCarrick”, agregó el Arzobispo Viganò . “Finge que no fue él quien me preguntó por McCarrick en primer lugar. Y finge no recordar lo que le dije”.

El papa incluso afirmó durante la entrevista que “hubo denuncias” de que “el Arzobispo Viganò fue sobornado para hacer afirmaciones perjudiciales sobre él”
, insinuando en el contexto una comparación del ex nuncio estadounidense con Judas Iscariote.



Presionando a Bergoglio

En la entrevista del 28 de mayo, Alazraki presionó más al papa Francisco sobre si conocía o no las faltas del ex cardenal Theodore McCarrick.

“No sabía nada de McCarrick, obviamente, nada, nada”, dijo. “Lo he dicho varias veces, que no sabía, no tenía ni idea”.

No está claro a qué se refiere el papa Francisco cuando dice que negó conocer las actividades inmorales de McCarrick en varias ocasiones, ya que su negativa a comentar de una forma u otra, ha sido un elemento particularmente notable del escándalo.

Bergoglio continuó: “Cuando [el arzobispo Viganò] dice que me habló ese día [el 23 de junio de 2013], que vino... no recuerdo si me habló de esto, sea verdad o no, ni idea”! Pero no sabía nada de McCarrick; de lo contrario no me hubiera quedado callado, ¿verdad?”

El arzobispo Viganò observó este comentario: “Trata de ser inteligente y dice que no recuerda lo que le dije, cuando fue él quien me preguntó sobre McCarrick”.

Bergoglio dice en la entrevista que había una doble razón para su silencio. “Primero,porque la evidencia estaba allí, juzgue usted. Fue realmente un acto de confianza”.

“En segundo lugar, debido al [ejemplo de Jesús], en los momentos de crueldad es mejor no hablar, porque las cosas se empeoran. Todo va a ir contra ti. El Señor enseñó a usar ese camino y yo lo sigo”.



Correspondencia filtrada

La noticia de los comentarios de Bergoglio sobre el Arzobispo Viganò coincidió con la publicación el martes de una correspondencia entre Theodore McCarrick, el papa Francisco y el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin.

La correspondencia, obtenida por el ex asesor de Theodore McCarrick, el monseñor estadounidense Anthony Figueiredo, confirma que el Vaticano impuso restricciones a Theodore McCarrick en 2008, y que el ex cardenal, quien fue condenado por cargos de abuso sexual, viajó por el mundo bajo el pontificado de Francisco, desempeñando un papel diplomático clave en el establecimiento de un acuerdo del Vaticano con China.

Consultado sobre la correspondencia, el arzobispo Viganò dijo “las letras hablan”.

“Monseñor Figueiredo era el secretario personal de McCarrick cuando vino a Roma”, dijo el ex nuncio estadounidense. “Ha publicado esas cartas de McCarrick a Parolin y al papa en las que informa sobre sus viajes a China, a Irán y otros lugares. Por lo tanto, todos estaban bien informados sobre esto”.

El arzobispo Viganò también notó que la correspondencia muestra que el Vaticano fue informado sobre el hecho de que McCarrick estaba compartiendo la cama con los seminaristas. “McCarrick lo admitió”, dijo.

“Para defenderse con el papa, McCarrick dijo que nunca tuvo relaciones sexuales con nadie, pero que durmió en la misma cama con los seminaristas y sacerdotes”, dijo el ex nuncio estadounidense.

El arzobispo Viganò explicó:

“Es lo mismo que dijo antes de la decisión de la Congregación para la Doctrina de la Fe. La sentencia para reducirlo al estado laico se basó en el abuso contra adultos, menores de edad y también en la Confesión. Ya sea que la oración del Santo Oficio [Congregación para la Doctrina de la Fe] sea irrelevante, o lo que dijo McCarrick, que nunca tuvo relaciones con nadie, es una mentira, al igual que lo que dijo el papa acerca de no saber nada, es una mentira. Igual que lo que dijo sobre no recordar lo que le dije, es una mentira, cuando fue él quien me lo preguntó”.

El ex nuncio en los Estados Unidos también señaló que las cartas confirman la participación del cardenal Parolin en el asunto de McCarrick, y agregó que es hora de que lo investiguen.

“Como escribí en mi primer testimonio, en mayo de 2014, cuando apareció el artículo en el Washington Times en referencia al viaje de McCarrick a África Central, le escribí al cardenal Parolin y le pregunté: ¿siguen vigentes las restricciones impuestas a McCarrick? ¿no?”

“Parolin nunca me respondió”, dijo el arzobispo, y agregó que el Secretario de Estado del Vaticano también debe ser investigado.


Life Site News


EL SÍNODO AMAZÓNICO QUIERE MATAR VARIOS PÁJAROS DE UN TIRO


Estos bergoglianos no son serios. No sólo nos toman por tontos, sino que su necedad es tan monumental que les ciega frente a la sentencia inapelable del Juicio de Dios que ya se acerca

Por María Ferraz

El pérfido Sínodo del Amazonas pretende matar varios pájaros de un tiro:

-acabar con el celibato sacerdotal,
-incriminar y culpar a los misioneros católicos por evangelizar a conciencia a los indios,
-defender, incluso por encima del catolicismo, a las religiones paganas,
-apoyar las agendas radicales ecologistas,
-reconocer la excelencia las políticas y teologías comunistoides...

y todo ello basándose en mentiras mal disimuladas que no resisten un análisis superficial. La última de ellas es que “el Amazonas es el pulmón que oxigena el mundo”, y si peligra éste, peligra el planeta (rebatido aquí)

Pero me gusta llamar a Francisco el gran hipócrita, porque bajo la apariencia del “bien planetario” y de las “comunidades católicas indígenas”, ha cargado con el arma de los viri probati, sacándoselos de la manga para que no falten, supuestamente, celebrantes eucarísticos...  y así cargarse la esencia del sacerdocio, además de abrir la posibilidad de que las mujeres metomentodo trepen en los cargos eclesiales hasta convertirse en pseudo curas y competir con ellos de igual a igual.

¿Ignora Francisco que las `vocaciones´ a pastores protestantes, a pesar de que pueden contraer matrimonio, también brillan por su ausencia, y que donde verdaderamente surgen nuevos sacerdotes es en las comunidades tradicionales o conservadoras católicas?

Estos bergoglianos no son serios. No sólo nos toman por tontos, sino que su necedad es tan monumental que les ciega frente a la sentencia inapelable del Juicio de Dios que ya se acerca, porque muchos de ellos son ancianos, aunque su avanzada edad no les impida seguir ejerciendo el mal y atacar a los que defienden la verdad, llamándolos parientes del diablo.


Religión, la Voz Libre