jueves, 28 de junio de 2012

DC Comics Gay

A partir de 1984 la “onda gay” es fundamentada por los ingenieros sociales, activistas homosexuales Marshall Kirk y Hunter Madsen en su libro “After the Ball”, conocido como “agenda gay”. En él se detallan los pasos para conseguir la homosexualización de la población.

Por Javier Cornejo

El furor actualmente desatado por la homosexualización de los superhéroes de las historietas (Batman, Robin, Batichica, Hombre Araña, Linterna Verde, etc.) es parte de los puntos del programa de estos ingenieros egresados de la Universidad de Harvard con el título de ingeniero social neuropsiquiátrico e ingeniero social en Política y Sociología, respectivamente.

La editorial Marvel anunció la primer boda gay de sus superhéroes para el 20 de junio. Sus postulados son:

Los homosexuales deben considerarse una “minoría oprimida”. La homofobia nace de las mentes y debe ser contrarrestada con propaganda.

Insensibilizar y normalizar: lo primero es insensibilizar al público con respecto a los gay y sus derechos. El modo de entumecer la insensibilidad espontánea hacia la homosexualidad es que haya mucha gente que hable mucho del tema en términos naturales o favorables. Que se hable del tema. Documentales como el de Rodolfo Cesatti “Los putos peronistas” instalan el concepto en la partidocracia.

Victimizarse: los gays deben aparecer como víctimas necesitadas de amparo para que los heterosexuales se sientan espontáneamente inclinados a adoptar el papel de protectores. Evitar presentarse como fuertes y orgullosos. Se debe vencer la tentación de hacer alarde público del “orgullo gay”, ya que entra en conflicto de la imagen del gay como víctima.

Satanizar al oponente. Vilipendiarlos. Procurar cambiar su arrogancia por sentimientos de culpa y vergüenza de ser homófobos. Para ello se debe mostrar hasta el hartazgo imágenes de homófobos acérrimos martirizando a la comunidad gay.

Uso intenso y permanente de todo medio de comunicación (TV, internet) que se introduce como “caballo de Troya” hasta el último rincón de los hogares del planeta, instalando la normalidad y el deseo de un modelo a imitar. Comenzando con un timbre de voz diferencial e identificatorio.

Lograr triunfos jurídicos y sociales de sustento de las pretensiones de la comunidad gay (leyes de matrimonio, adopción, reordenamiento del concepto de familia, etc.).

Presentar a la moral de las iglesias como retrógrada, anticuada, desfasada con los tiempos. Se debe hablar abiertamente y en dosis suficiente de la prevalencia y respetabilidad de la homosexualidad, en la que lo imperante no son los sexos sino el “género”, aniquilando la individualidad natural de formación del ser.

Con lo sintéticamente expuesto podemos constatar la “inteligencia” existente en la trastienda de la uniformidad genérica, que indudablemente producirá un disloque en las generaciones futuras. Por otra parte, vemos como tal procedimiento se aplica a proyectadas despenalizaciones.

Escríbanos a ed.dia7@gmail.com