domingo, 15 de febrero de 2009

EL PECADO ES LA VERDADERA IMPUREZA DEL CORAZÓN QUE NOS ALEJA DE DIOS, DICE EL PAPA


Asimismo, el Pontífice enfatizó que “los pecados que cometemos nos alejan de Dios, y si no son confesados humildemente, confiando en la misericordia divina, pueden llegar a provocar la muerte del alma”.

Una soleada mañana de invierno recibió a los miles de fieles y peregrinos que desde todas partes del mundo se dieron cita en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien en sus palabras introductorias resaltó la importancia del don del Sacramento de la Penitencia para restituir la comunión con Dios y con el prójimo recordando que el pecado puede causar "la muerte del alma".
“En el Sacramento de la Penitencia, Cristo nos purifica con su misericordia infinita, nos restituye a la comunión con el Padre celeste y con los hermanos, nos dona su amor, su alegría y su paz”, dijo el Papa al comentar el Evangelio del día de hoy.
Asimismo, el Pontífice enfatizó que “los pecados que cometemos nos alejan de Dios, y si no son confesados humildemente, confiando en la misericordia divina, pueden llegar a provocar la muerte del alma”.
Explicando la curación del leproso, Benedicto XVI hizo notar que “la lepra no era solamente una enfermedad, sino también la más grave forma de ‘impureza’. Por ello era una suerte de muerte religiosa y civil, y su curación una suerte de resurrección”. “En la lepra –continuó– es posible encontrar un símbolo del pecado, que es la verdadera impureza del corazón, capaz de alejarnos de Dios. En efecto, no es la enfermedad física, como afirmaban las viejas usanzas, la que nos separa de Él, sino la culpa, el mal espiritual y moral”.
El Santo Padre también resaltó el valor simbólico del milagro: “Jesús como profetizó Isaías, es el Siervo del Señor que ‘ha cargado nuestro sufrimientos, ha llevado nuestros dolores’. En su pasión, será como un leproso, hecho impuro a causa de nuestros pecados, separado de Dios: hará todo esto por amor, por obtenernos la reconciliación, el perdón y la salvación”.
“Invoquemos a la Virgen María, que Dios preservó de toda mancha de pecado, para que nos ayude a evitar el pecado y haga en nosotros frecuente el recurso al Sacramento de la Confesión, el Sacramento del Perdón, que hoy debe ser redescubierto en su auténtico valor y en su importancia para nuestra vida cristiana”, concluyó el Pontífice. Seguidamente rezó el Ángelus en latín, saludó a los diferentes grupos presentes, e impartió su Bendición Apostólica.
Fuente ACI Prensa

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LA SHOAH, ¿VERDAD DE FE?


Si el Papa vuelve a admitir en la comunión de la Iglesia a quien incurre tan claramente en "negacionismo", no queda sino concluir que el propio Benedicto XVI o bien avala el "negacionismo" o al menos lo tolera.

Por Mario Caponnetto

Confieso mi ignorancia. No sabía que se ha agregado un nuevo artículo al Credo. No lo supe, en realidad, hasta que leí la edición cotidiana del diario oficial u oficioso de la Santa Sede, "L'Osservatore Romano", del 26 - 27 de enero pasado. Allí, en primera plana, bajo el título Un libreto equivocado, que lleva las iniciales de Carlo di Cicco, subdirector del diario, encontré el siguiente párrafo: "De la aceptación del Concilio desciende necesariamente una límpida posición sobre el negacionismo (se refiere a la negación del holocausto judío). La declaración Nostra aetate , que representa la más autorizada revisión católica respecto del hebraísmo, deplora 'los odios, las persecuciones y todas las manifestaciones del antisemitismo dirigidas contra los hebreos en cualquier tiempo y por cualquiera que fuere'. Se trata de una enseñanza no opinable para un católico".

Vayamos por partes. La Santa Sede levantó la excomunión a cuatro obispos pertenecientes a la Fraternidad San Pío X, consagrados en 1989 por Monseñor Marcel Lefebvre y excomulgados por Juan Pablo II. La medida causó una ola de indignación en altos círculos judíos porque uno de los cuatro obispos, Monseñor Richard Williamson, en declaraciones ante la televisión sueca, hace unos meses, puso en duda la versión oficial del Holocausto judío con lo que el prelado habría incurrido -según el dictamen de aquellos círculos judaicos- en el "negacionismo", al parecer una suerte de herejía secular contraria al dogma inamovible de la Shoah.

Por tanto, si el Papa vuelve a admitir en la comunión de la Iglesia a quien incurre tan claramente en "negacionismo", no queda sino concluir que el propio Benedicto XVI o bien avala el "negacionismo" o al menos lo tolera. Y esto significa, eo ipso, borrar el Concilio Vaticano II, con Nostra ætate incluida, abjurar del diálogo con los judíos y volver a las andadas preconciliares. Ni más ni menos, tal es el razonamiento de los judíos. No puede sorprendernos. Ellos niegan a Cristo. Rechazan, con violenta obstinación, cualquier propuesta de conversión. No quieren al Mesías. "Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron". Las palabras del Evangelio de San Juan siguen allí, clavadas en el misterio de la historia.

Pero, ¿los católicos? Se supone que estamos obligados a discernir. Precisamente, lo que el articulista del "L'Osservatore Romano" no hace. Por empezar, no es cierto que de las enseñanzas del Concilio se derive posición alguna sobre el llamado "negacionismo" si por tal se entiende la apreciación -siempre opinable- de un hecho histórico que en sí misma está reservada a la competencia de la ciencia histórica. Menos puede pretenderse que esa posición resulte "no opinable para un católico" como si se tratase de una verdad de fe o de moral. ¿Es que ahora la Shoah, en su versión oficial, es un dogma de Fe? ¿Acaso cuestionar o negar mediante el método de las ciencias históricas un hecho histórico constituye un atentado a las enseñanzas infalibles del Magisterio?

Curioso. En una época en que todo es opinable, en que no se sanciona a casi nadie, en que corren dentro de la Iglesia las más variadas propuestas teológicas, litúrgicas y pastorales sin el menor cuidado por la ortodoxia, nos venimos a enterar de que un católico no puede opinar libremente acerca de un hecho histórico.

Además, me decía un amigo, buen cristiano, humilde y devoto: "Pero… ¿cómo? Los judíos niegan a Cristo y nadie, en la Iglesia, dice nada y se sigue adelante con el diálogo y la amistad. Pero si un obispo niega el Holocausto el diálogo se corta y se acaba la amistad. ¿En qué quedamos?" Dejo picando la pregunta.

Pero, al final, ¿qué pretenden nuestros "hermanos mayores" tan fielmente secundados por no pocos católicos, esos católicos "mistongos" como los definió Castellani? Primero nos hicieron renunciar al deicidio. Después nos obligaron a pedirles perdón por haber contribuido al antisemitismo en épocas oscuras de la Iglesia. Ahora, al parecer, van por más. Pronto escucharemos en nuestros templos la nueva versión ampliada del Credo: "Creo en … el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, la vida eterna y la Shoah. Amén".

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PERÓN - CASTRO, CORRESPONDENCIA 1973


"Las Revoluciones no pueden ser idénticas porque tampoco todos los pueblos son iguales, ni todos los pueblos tienen la misma idiosincrasia. Es preciso que cada uno actúe dentro de su soberanía con sus propios métodos". Juan Domingo Perón


NOTA DEL EXCMO. Sr. Presidente de la República Argentina
Tte. General Juan Domingo Perón
(24 de febrero de 1974)

Excmo. Sr. Primer Ministro República de Cuba. Comandante Fidel Castro

Estimado amigo:

Justamente hoy se cumplen 28 años del día en que asumí la Primera Magistratura del país, dando un paso en la evolución con un Movimiento Revolucionario basado en la Justicia Social. Movimiento que perdura en el tiempo y en el espacio, puesto que nuevamente, pese a mis años, estamos firmes resolviendo el futuro de nuestra Patria, buscando salvarla del desastre en que un desgobierno de dieciocho años la ha sumido.

Al frente de esta misión de amistad les envío al amigo sr. Gelbard, nuestro ministro de Economía, que tiene el encargo de darle un fuerte abrazo de mi parte, junto con mis saludos y también testimonio del profundo agrado que sentimos por la apertura práctica entre nuestros pueblos. En todas las clases de relaciones humanas, la verdadera fraternidad se demuestra no con palabras, sino con hechos fehacientes. Nosotros, los Justicialistas, tenemos un aforismo que dice: «Mejor que decir es hacer, y mejor que prometer es realizar».

¡Cuba y Argentina lo están demostrando en la práctica!

Las Revoluciones no pueden ser idénticas porque tampoco todos los pueblos son iguales, ni todos los pueblos tienen la misma idiosincrasia. Es preciso que cada uno actúe dentro de su soberanía con sus propios métodos.

Pero es indudable que la necesidad de una Unidad Latinoamericana será la única posibilidad de Libertad real para nuestro Continente. A esa meta debemos concurrir todos de inmediato, para poder elevar nuestra voz con seguridad y respaldo en el seno de ese Tercer Mundo que garantizará nuestro desarrollo futuro y la libertad en lo económico, político y social.

Tanto Ud. amigo Fidel, como yo, llevamos muchos años de permanente lucha revolucionaria. Ello otorga una experiencia invalorable que es preciso transmitir a la Juventud, para evitarle atrasos que se pagan siempre con dolor y sangre, inútilmente. La puja viril de la vida joven, para rendir verdaderos frutos a la Patria, debe ir acompañada de la cuota de sabiduría que otorga la experiencia.

La responsabilidad que pesa sobre nuestros hombros no es ya la de realizar lo que nuestros ideales concibe como lo mejor para su Pueblo, sino enseñar a nuestros descendientes a consolidarla. Para ello, tenemos dos caminos: Tiempo o Sangre.

Tiempo, sobra. La Historia nos enseña cómo los excesos vuelven finalmente a su cauce habitual.

Sangre, falta. Puesto que somos un Continente descapitalizado que precisa su puesta en marcha por medio de la Unidad Fraternal, donde los intereses individuales sean considerados y respetados, cuando los mismos no afecten a la Comunidad Latinoamericana; y en ese desarrollo necesitaremos aumentar al máximo los habitantes en el Continente.

¡En fin! Todo esto quiere decir que la tarea no se termina mientras uno viva. Pero bien vale la pena vivir y morir por un ideal que trascienda a los Pueblos.

El señor Gelbard le contará cómo marchan nuestras cosas y confío en que todo marchará bien. Reciba un cordial saludo y mi afecto sincero.

¡Un gran abrazo!

Juan Domingo Perón


* * *

Respuesta de S. E. el Sr. Primer Ministro de la República de Cuba

Excmo. Sr. Presidente de la Nación Argentina teniente general Juan Perón

Estimado amigo:

Ha sido para mí extraordinariamente agradable recibir de manos del Ministro doctor Gelbard su amistosa carta, redactada –como usted lo recuerda- en fecha grata y memorable para usted y su país, que coincide casualmente con una fecha muy venerada por los cubanos, el día del inicio de la última contienda por la independencia frente al poder español, el 24 de febrero de 1895.

Quisiera expresarle en cuánto apreciamos esta misión de amistad que ahora trabaja entre nosotros y el hecho de que a su frente venga el Ministro doctor Gelbard, que tan importante papel ha jugado en el desarrollo de nuestras relaciones en cumplimiento de los principios por usted enunciados.

Consideramos la visita importante en sí misma, pero además no dejamos de ser sensibles al momento preciso en que se ha realizado y su coincidencia con la Reunión de Cancilleres de México, donde una vez más ha estado presente, como tema que entra en el debate aunque se le deje fuera del Orden del Día; el bloqueo económico a Cuba. No hay mejor respuesta latinoamericana para ese bloqueo que los acuerdos de la República Argentina con Cuba y la presencia en nuestro país de un grupo tan numeroso de argentinos, entre ellos hombres de negocios y empresarios, encabezados por su Ministro de Economía.

Me complace manifestarle nuestra plena coincidencia con su criterio sobre la necesidad de una real unidad latinoamericana como la sola vía posible para la libertad completa de nuestros pueblos y para que América Latina juegue el papel que le corresponde en el mundo.

El logro de esa unidad, que concebimos igual que usted, como una confluencia en que por diversos caminos, países distintos, con diversa idiosincrasia y actuando en el ejercicio de su soberanía y con sus propias concepciones, lleven a la práctica la Revolución. Cualesquiera que fueren los métodos empleados y los puntos de partida diferentes, toda Revolución, al ser verdadera, estará encaminada a la liberación del hombre de todas las formas de explotación.

Deseo reiterarle una vez más lo mucho que valoramos los cubanos el gesto argentino de reanudar relaciones diplomáticas y económicas con nuestro país. Lo primero significó una prueba verdadera de independencia y soberanía política y un acto elementalmente justo. Lo segundo, unidos a los créditos para la adquisición de equipos de producción argentina, un paso inteligente en lo económico y valeroso en lo político frente al imperialismo, que con brutal saña se empeña inútilmente en estrangular el desarrollo de Cuba. Sabemos muy bien, y agradecimos, que usted y el pueblo argentino, condenaron siempre semejante crimen.

El amplio intercambio comercial iniciado será mutuamente beneficioso a nuestros pueblos. Las industrias y los trabajadores argentinos contarán con un nuevo y sólido mercado para sus magníficos productos. Durante 15 años hemos estado adquiriendo en mercados capitalistas, con los cuales no nos unen especiales vínculos económicos ni comunes intereses, cientos de millones de dólares en mercancías que habríamos podido obtener en Argentina, lo que hubiera sido nuestra preferencia, pues la integración económica de los pueblos de América Latina es elemento imprescindible para la futura integración política por la cual es debe esencial y necesidad impostergable luchar.

Por nuestra parte, en la política comercial daremos toda la preferencia posible a los productos de la industria y la agricultura argentinas.

Es nuestra impresión que los miembros de la delegación argentina que nos visitan se han sentido satisfechos de sus contactos con nuestra patria. Nuestro pueblo y todos los compañeros del Gobierno han realizado el esfuerzo más fraternal y amistoso en atenderlos, y creemos que el encuentro tendrá resultados verdaderamente útiles.

Quienes nos bloquearon y agredieron encontraron siempre la resistencia y hostilidad más firme y resuelta de nuestro pueblo. A los gestos de amistad, en cambio, responderemos invariablemente con noble y sincera amistad.

Agradezco profundamente su magnífico obsequio.

Le deseo mucha salud y grandes éxitos en las enormes responsabilidades que pesan sobre sus hombros en conducir la nación argentina por los caminos difíciles, pero honrosos y heroicos, de la liberación.

Reciba, igualmente, un fuerte y amistoso abrazo.

Fidel Castro

MOVIMIENTO por la RESTAURACIÓN CÍVICA
COMPROMISO SOCIAL
AGRUPACIÓN UNIVERSITARIA "HOMBRE NUEVO"
CENTRO CULTURAL "JOSÉ GERVASIO ARTIGAS"
MANO DE OBRA NACIONAL ALFABETIZADA
ENCUENTRO SUR

Renace la Patria
Otra Nación es posible
http://www.encuentro-nacional.org/
e-mail: restauracioncivica.07@gmail.com


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sábado, 14 de febrero de 2009

LA INTEGRIDAD AFECTIVA Y LAS PAREJAS DE LA NUEVA CULTURA





Querido Leo:
Me gustó mucho el debate, más que tu otro artículo (sobre el tener amantes). Podrías crear foros electrónicos porque es de hecho lo que se generó con tu pregunta.


Por el Padre Alejandro Blanco Araujo


Mi impresión y mi aporte: El punto de partida puesto en la opinión de Bucay es muy débil. Porque la especulación de Bucay es equívoca. Juega con la ambigüedad de la palabra "amante" y eso oscurece en principio la posibilidad de continuar la reflexión al no tener bien delineados los términos de la pregunta. Vos intentas remediar la equivocidad del punto de partida, pero no lo haces suficientemente, a mi gusto.

El "malentendido" con el que juega el psiquiatra es éste: resemantiza el término "amante" dando a entender que significa algo así como “tener alguien a quien amar”, “amar la vida”, “vivir en plenitud el amor”, “amor verdadero” pero deja fluir en el trasfondo sin aclararlo, la carga semántica común entre nosotros: “tener un amante” significa “engañar a alguien”, “mentir”, “infidelidad”. Con esto, Bucay logra el “efecto” buscado: llamar la atención de la gente, “vender” una opinión “transgresora” (por lo menos para el “discurso” instalado en nuestra, generalmente hipócrita, clase media) que, por ser ambigua sirve para que cualquiera encuentre en Bucay, lo que pensaba antes de leer a Bucay.

El problema es ponerse de acuerdo en los términos iniciales de la pregunta: si “tener amante” significa precisamente “infidelidad”, “engaño”, “mentira”, pues bien, hay que pensar entonces, en qué medida podría admitirse el engaño, la infidelidad, la mentira. Cuándo hay una mentira, engaño o infidelidad, formalmente tal.

***

El debate se esclarecería un poco, si la pregunta inicial fuera formulada así, por ejemplo: ¿puede admitirse como saludable (ética, recomendable, inevitable, tolerable, etc) la “infidelidad” en la pareja monogámica, o no?

Ante esta pregunta se precisa mucho más el campo de la problemática, se evita el divague ambiguo que es el que provoca Bucay.

Aún así, habría que precisar que se entiende en este contexto, por “infidelidad”.

El “infiel” es una persona que “engaña” a otros, que no es creíble, es incapaz de que otro le tenga “fe”, o sea, no puede creerse en lo que dice o hace. En resumen, el infiel “miente” y formalmente, la mentira es rechazada universalmente.



En general, en toda cultura, cualquiera considera que “mentir” no es saludable ni para sí, ni para otros. Esto es lo que le hace decir a Nora Ecke:

“La validez o la moral con respecto a tener un amante o no, varía con el tiempo, las costumbres y la geografía. Para los inuis, ofrecer la esposa al huésped es señal de hospitalidad y respeto, por ejemplo. Lo que me parece no ético, es el engaño, la falsedad, el ocultamiento o fingimiento, entre las personas involucradas.”

Pienso en este momento en la tríada ética milenaria de origen aymara que recientemente ha sido incorporada a la nueva constitución de Bolivia: “no mientas, no robes, no seas flojo”.

Ahora bien, si la mentira es universalmente vista como desvalor, no obstante, al aplicar la norma a cada cultura, e incluso a cada situación, a menudo la valoración ética de los mismos hechos varía mucho.

“Mentir” está mal, pero contar a los niños la historia de los magos que vienen cada noche de epifanía a dejarle regalos sobre sus zapatos, como es tradición en Occidente, no es “engañarlos”.

Ocultarle a un depresivo algo acerca sus enfermedades, puede ser recomendable en determinadas circunstancias y por tanto, no constituiría formalmente una mentira.

La infidelidad o engaño en la pareja monogámica es un fenómeno que se da en Occidente porque existe previamente como configuración cultural, la pareja monogámica fundada en la fidelidad entre dos personas heterosexuales.[1][1]

Ahora bien, históricamente, la fidelidad conyugal occidental no ha sido llevada siempre de la mano del amor al cónyuge (el buey que va atado al mismo yugo). Esto es, el mantenerse “esposado” es decir, casado, reservando la sexualidad genital exclusivamente al cónyuge y por tanto, fiel, creíble, ha sido provocada en buena medida por la presión social que no admitía en su organización ninguna otra forma más que el matrimonio para organizar, preservar y hacer crecer a la comunidad.

Por eso, la fidelidad era en buena medida, fidelidad a la institución, no tanto a la persona concreta del cónyuge.

Esto se complicaba más aún para la mujer, por tratarse de una cultura patriarcal. La exclusividad de la sexualidad genital le era impuesta sobre todo a la mujer. En una cultura “machista”, la afrenta que vivía el varón si era engañado por su mujer, era socialmente mucho mayor que la que podía padecer la mujer si era engañada por su marido.

La infidelidad del varón era tomada como producto de la necesidad y era tolerada como mal menor. Se constituían de hecho relaciones paralelas que eran “secreto a voces”, tácitamente admitidas por las esposas oficiales.

La fidelidad que se le exigía al varón era sobre todo la “fidelidad institucional”, esto se expresaba en frases tales como: “él tiene varias por ahí, pero a ella la tiene como a una reina…”

El había sido fiel a la institución: había mantenido los requerimientos sociales debidos a su esposa y a sus hijos sin que les faltara nada. Jamás habría pensado en abandonar su rol dispensador. El status de los hijos marcaba claramente esto que es la “fidelidad institucional”: los hijos de su esposa legítima eran “hijos legítimos”. Los otros podían ser “reconocidos” como favor, en el mejor de los casos, debido a la “nobleza” de ese varón, pero siempre llevarían el estigma de “bastardos”.

La fidelidad exigida a la mujer era institucional y personal absolutamente.

La infidelidad de la mujer era aborrecida socialmente (era considerada públicamente una prostituta). La infidelidad del varón era tolerada como un mal menor en función de la salud de la institución matrimonial. Para que todos se “conserven bien”.


***


La situación en Occidente varió a partir de que el matrimonio comenzó a ser visto progresivamente como un “asunto de dos” (affaire privée). Entonces el eje fundamental de la fidelidad se desplazó desde la “institución” a la “persona del cónyuge” exclusivamente.

Esto tiene que ver con el concepto de “amor romántico” del que hablaba el artículo de un psicoanalista brasileño que me enviaste hace un tiempito y que me parece de mucho más rigor que lo de Bucay.

Este proceso de transformación del matrimonio en algo mucho más personal, es paralelo al proceso de debilitamiento del matrimonio como institución que da cohesión a la sociedad.

En épocas pasadas, la infidelidad del marido, no llegaba a ser socialmente considerada como “engaño” o “mentira” propiamente, porque era tácitamente aceptada como “mal necesario” en pro de la institución. No existía otra alternativa a la conservación de la institución matrimonial, no porque no hubiera crisis o personas dispuestas a separarse, sino porque no se sobrevivía socialmente (sobre todo una mujer sola) a una disolución institucional por el estilo. El “remedio” era la tolerancia del “pecado” masculino.

La institución matrimonial no estaba pensada para lograr en cada cónyuge una sexualidad integrada, plena; si se daba, era bienvenida, pero como un efecto colateral. El matrimonio era para la procreación y sostén de la sociedad. Si se comportaba como “remedio de la concupiscencia” lo era fundamentalmente para el marido, ya que la mujer frecuentemente, no experimentaba, por diversas razones, una plenitud de su sexualidad en el ámbito matrimonial, aunque no lo confesara nunca de ese modo, y lo exteriorizara buscando compensaciones de diferentes maneras.

A la pregunta sobre si es ética o conveniente la infidelidad en la pareja, en el pasado, en el ámbito de lo público, se hubiera respondido explícitamente que no, siendo la causa más profunda la voluntad de preservar la institución matrimonial. Pero la infidelidad matrimonial del varón era tácitamente aceptada y tolerada (y sufrida por la mujer) en el ámbito de lo privado, tal como se ha dicho.

Las condiciones para responder a tal pregunta, hoy han variado considerablemente, con relación al ayer descripto.

Al ser reconfigurada la relación de una pareja heterosexual como un “asunto de dos”, lo que se puso de primer relieve, es el amor, el sentimiento, de esas dos personas que conviven e interactúan, buscando en ello una fuente importante de felicidad para ambos.

En esta configuración de pareja, el enamoramiento, el sentimiento, y aún, el amor oblativo, maduro, es algo referido directamente a una persona, no ya a una institución o a la sociedad que le encomendó esta tarea al joven que contrae matrimonio (entiéndase el clan que delegó en el esposo la responsabilidad de preservar con su matrimonio la gran familia, el apellido)

Por eso, la fidelidad es ahora, en primer lugar, (y a veces exclusivamente) a la persona. Y las infidelidades son consecuentemente también personales. Hoy día, en que existen otras alternativas a permanecer en convivencia con una pareja, una infidelidad es dirigida directamente a la persona.

La infidelidad hoy es un asunto tan personal como el amor de la pareja.


***


En el pasado, las irremediables infidelidades del varón no llegaban a ser “infidelidad a la institución” pues la preservaban antes que deterioraban, permitiéndole al varón mantenerse satisfecho con su familia, auxiliado por sus amoríos extramatrimoniales. Se trataba de un “engaño consentido”, con casi nada de “vicio” y mucho de “necesidad”. Una vez más recurro a la reflexión de Nora Ecke:

En algunas culturas centroeuropeas, él o la amante, era una institución que a nadie mal hacía, y que muchas veces pasaba a constituir un socio de a tres muy bienvenido.

Hubo, sin embargo, ciertas formas de “infidelidad” que a pesar de atentar contra la institución, resultaron simpáticas. Ellas poblaron los dramas clásicos desde Shakespeare en adelante, las novelas románticas y más tarde, los libretos cinematográficos. Esto fue produciéndose en la medida en que el “amor romántico” ganó terreno en la sociedad, convirtiendo la convivencia de dos personas heterosexuales, de un asunto público a uno privado.

Sin embargo, todas estas infidelidades “de novela” no fueron tenidas en el fondo como un desvalor, o sea como un “engaño” formalmente rechazable, sino que eran, para el imaginario colectivo, infidelidades “justas” que se rebelaban contra instituciones injustas. Es el caso típico del amor de la princesa por el plebeyo, obligada a casarse con el rey perverso a pesar de no sentir amor por él. O la del joven obligado a casarse con la hija de tal o cual familia, a la que no ama, sin jamás poder hacerlo con la de tal otra, a la que no obstante personalmente amaba intensamente (Montescos y Capuletos). Esta construcción literaria se repite infinidad de veces en las historias y cuentos populares.

El “amor prohibido” era lo más humano, lo más sano, frente a la imposición de una institución injusta, que el dictamen social lograba imponer de todas formas.

De todas formas, las “infidelidades de novela”, nunca fueron de tipo “personal” pues, la persona destinada al matrimonio, desde el principio no amaba a aquella otra con la que el dictamen social imponía que debía casarse. Eran más bien “infidelidades institucionales” respecto de una institución que se develaba como injusta.


***


La variación de las condiciones culturales por las que, la convivencia de dos personas heterosexuales se convirtió en un asunto personal, produce, por lo menos, dos consecuencias evidentes en el ámbito de la infidelidad:

1. Al no obrar presiones vinculadas a la institución matrimonial, la infidelidad obedece generalmente a causas enraizadas exclusivamente en lo personal, en el comportamiento y personalidad psíquica de ambos miembros de la pareja (con su historia, con sus inhibiciones, complejos, herencias familiares, etc). Tal infidelidad ya no podría justificarse como “mal necesario” dado que el varón no se sostendría emocionalmente sin el complemento de una amante y no sostendría consecuentemente a su familia y a su esposa legítima. Tampoco puede pensarse ya, una infidelidad como justa pues alguien fue llevado violentamente a la convivencia por el entorno social. Al caer las presiones sociales, lo que queda son causas personales que puedan provocar una infidelidad.

2. Al ser así, la sanción ética colectiva sobre la “infidelidad personal” es más severa; aparece como un vulgar engaño, y se vuelve más difícil poder aceptarla en algún caso como valor, como pasaba con la “infidelidad institucional” motivada por una norma injusta.

Vuelve a ser necesario aclarar aquí de qué se trata cuando se habla de “infidelidad personal”.

Más allá de hacer aquí una apreciación ética de esto, es una verdad de facto que el proceso de liberación de la sexualidad que se vivió sobre todo en el transcurso del siglo XX, deja como consecuencia una cultura donde la persona, puede elegir cómo vivir su sexualidad sin que la sociedad pueda impedírselo. La primera decisión es con relación al carácter hetero u homo de su orientación sexual. La segunda es, si decide vivir la sexualidad en el ámbito de una pareja heterosexual poligámica-poliándrica, o si por el contrario, decide vivirla sin el compromiso personal establecido con otro, de conservar una pareja estable.

La “infidelidad” en este contexto cultural, debe entenderse, no como la decisión de una sexualidad sin compromiso de pareja estable, lo que socialmente es de facto admitido, sino simplemente como el “engaño” ejercido a la persona con la cual se pactó personalmente reservar la sexualidad al ámbito de esa relación privada.

Nadie obliga a nadie a convivir y reservar la vida sexual a la relación íntima con tal o cual persona. Puede escogerse vivir una sexualidad abierta. Los acuerdos son personales y privados. Se establecen y pueden romperse. En este contexto de liberalidad, el “engaño” o “infidelidad” es la violación a escondidas de un acuerdo entre dos que podría terminarse porque nada presiona para seguir sino es la voluntad de las partes de la pareja. Sin embargo, no se decidió vivir una sexualidad sin compromiso de pareja, se podría haber hablado esto, decidido esto, sin embargo no fue lo que se pactó, no se habló esto, sino que se pactó lo otro y se violó secretamente ese acuerdo explícito de una sexualidad reservada a la pareja. De este modo, la infidelidad se muestra como una simple “mentira”.

En el ámbito cultural de hoy donde muchas personas, sobre todo los jóvenes, viven una sexualidad abierta y no atada a una pareja estable (poligamia – poliandría a la manera occidental) el hecho de “mentir” al decirle a una persona que se reserva a ella la sexualidad y sin embargo, no se cumple con esto en la práctica, obedece probablemente al lastre de prejuicios que lleva la generación adulta, como herencia de la antigua configuración cultural.

No se puede “mentir” a la pareja en un contexto tan liberalizado, si no se lleva aún en uno u otro miembro de ella, el dictamen social que impone vivir en una pareja monogámica-monoándrica.

Consecuentemente, muchos mienten, y no blanquean con sus parejas una relación sexual paralela porque saben que ésta no admitiría otra forma que la monogamia – monoandría. Hay quienes dicen que sí, a una vida monógama pero sólo para mantener una relación con quién nunca admitiría una sexualidad abierta a otros que no sean, la pareja. Aquellas personas, en lo íntimo, no están decididas a vivir de tal manera y, de hecho, no lo harán, sino que, simplemente, “mentirán” a sus parejas para conservarlas.


***


En todo caso, las razones de una infidelidad serán siempre personales, en este contexto cultural, por lo que se requeriría un esfuerzo de autoconocimiento, terapia personal y de pareja cuando sea la situación.

Me parece sumamente ilustrativo cómo Diego Cristóforo describe las causas de la infidelidad, donde se ve claramente el carácter “personal” de tales:

No sabría cómo responder, si es ético o no, pero podría contarte que no siempre fui tan fiel, y que en esas veces los gatillos que me llevaban a hacer esas cosas eran diferentes. Si, a veces era el hecho de encontrar aquello que en nuestra pareja no encontrábamos, a veces era el solo hecho de experimentar en otro cuerpo. Otras era incrementar el cálido brillo de un ego in crescendo, a veces simplemente por no quedar como un "tonto" delante de la mujer que parecía acosarnos.

No sé, también creo en el hecho -y me ocurrió- de que ser infiel, me hizo ver en la persona a la cual estaba engañando, eso que yo siempre busque. Claro, por comparativa. Después de eso conviví cinco años y la lloré mucho cuando se le acabo el amor.

También lo que dice María Laura Belderrain:

Nuestra pareja es un espejo de nosotros. La insatisfacción que encuentro en ella, es una insatisfacción personal, cuando busco algo afuera (ya sea sexual o emocional) estoy buscando un encuentro conmigo mismo…

El aporte de Marta Pascuali apunta a una sexualidad que no se reserva exclusivamente según lo convenido con la pareja, pero que tiene raíces en insatisfacciones personales que van más allá de la sexualidad:

“No sé si ser amante es solo una cuestión sexual o responde a otra fantasía y realidad. Si fuera sólo sexual, tal vez sería más aséptico pagar a una profesional para ello.”

Es evidente que, en la mayoría de los casos, la infidelidad en una pareja de hoy, es emergente de factores personales que están fallando en la relación, previos a tal desencadenamiento.

La falla ameritaría una atención especial. El desenlace final podría ser una separación o una recomposición de la relación. Pero el “engaño” no sería socialmente admisible si permanece como tal y se persiste en el ocultamiento a la pareja.

En este contexto cultural, la infidelidad es el síntoma de una anomalía en la pareja que decidió libremente, vivir su sexualidad restringida a su intimidad, en ningún caso, una virtud.

Si se elije vivir una sexualidad abierta que sea pues, sin engaño de nadie que haya elegido vivir con uno lo contrario.


***


Por último, a los consejos que volcás al final del artículo (que reúne todas las intervenciones del debate) yo los dejaría como artículo aparte, porque son muy interesantes para poner en práctica, pero valdría la pena encontrarse con ellos directamente, sin pasar por una especulación tan extensa, digna del banquete platónico, acerca de la legitimidad de ser o tener amantes.

De nuevo, un abrazo.

Padre Alejandro Blanco Araujo
Exdirector de menores de la Pcia de Bs As

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REFLEXIONANDO EL DOMINGO: MISERICORDIA CONTRA MARGINACIÓN




A ejemplo de leproso al sentirse curado, deberíamos saltar de júbilo y gratitud cada vez que recibimos el perdón, y unirnos al gozo de los ángeles del cielo, que hacen fiesta por cada pecador que se convierte.Domingo 6° durante el año – B / 12-02-06

Por el P. Jesús Álvarez, ssp

Se le acercó un leproso, que se arrodilló ante él y le suplicó: - Si quieres, puedes limpiarme. Sintiendo compasión, Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo: - Quiero, queda limpio. Al instante se le quitó la lepra y quedó sano. Entonces Jesús lo despidió, pero le ordenó enérgicamente: - No cuentes esto a nadie, pero vete y preséntate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que ordena la Ley de Moisés, pues tú tienes que hacer tu declaración. Pero el hombre, en cuanto se fue, empezó a hablar y a divulgar lo ocurrido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en el pueblo; tenía que andar por las afueras, en lugares solitarios. Pero la gente venía a él de todas partes.
(Mc 1,40-45).

Al tiempo de Cristo había colonias de leprosos, totalmente marginados. Todos pensaban, incluidos los leprosos, que esa enfermedad era un castigo por un gran pecado, que los hacía indignos de compasión, convencidos de que por su culpa vivían el infierno ya en esta vida.
Quien tocara o se dejara tocar por un leproso, era considerado impuro y debía marginarse con los leprosos, y el leproso responsable de haber tocado a otra persona, debía morir apedreado.
El leproso que se acercó a Jesús, aun consciente del riesgo para él y para el Maestro, se saltó la Ley y se arrodilló con fe suplicante a los pies de Jesús, sin atreverse a tocarlo para no contagiarlo. Y Jesús, movido a compasión, también se saltó la ley y lo tocó con su divina mano, y en vez de ser contagiado por el enfermo, Jesús contagió la salud y el amor al enfermo, quedando así ambos libres del castigo que imponía la Ley.
¿No hacemos a menudo lo contrario nosotros? No nos acercamos a personas marginadas de mil maneras, por respeto humano, omitiendo hacer algo para mejorar su situación. Tal vez no tenemos a Cristo para llevárselo, a la vez que nuestra ayuda, para que él las alivie con su presencia, les revele el sentido de la vida y del sufrimiento, o los sane.
Jesús cura al ciego también de sus pecados, “la lepra del espíritu”. Y al sentirse curado de ambas enfermedades, el hombre salta y grita de gratitud y júbilo, proclamando por doquier lo que ha hecho Jesús por él, a pesar de que el Maestro le había prohibido divulgar el milagro.
El pecado es mucho más peligroso que la lepra corporal, es la terrible lepra del mundo, de la que no quiere enterarse. Por eso Jesús ha dado a su Iglesia el poder de perdonar el pecado en su nombre. Y la Iglesia invita presentarse al ministro de la reconciliación para recibir el sacramento del perdón. A ejemplo de leproso al sentirse curado, deberíamos saltar de júbilo y gratitud cada vez que recibimos el perdón, y unirnos al gozo de los ángeles del cielo, que hacen fiesta por cada pecador que se convierte.
Pero, ¿sólo son perdonados y se salvan quienes acuden a la confesión sacramental? ¿No perdonó Jesús sin que le manifestaran los pecados y antes de presentarse a los sacerdotes? Quienes no tienen la posibilidad de acudir a un sacerdote, ¿se condenan sin remedio? No. Dios perdona sin más a todo el que le pide sinceramente perdón, si a la vez se compromete a luchar en serio contra el pecado, reparar, perdonar a los otros, hacer obras de misericordia por amor a Dios y al prójimo, hacer oración, ofrecer el sufrimiento...
Recordemos la frase de Jesús a una gran pecadora: “Se le perdonó mucho porque amó mucho”; y la que dijo a santa Faustina Kowalska: “Cuanto más grande sea el pecador, más derecho tiene a mi misericordia”. Quien pide perdón con sinceridad, lo recibe.
Aunque cada vez hay menos sacerdotes confesores y menos penitentes, si nos negamos a buscar la absolución, ¿no nos cerramos al perdón? Por otra parte, no se ha de olvidar que los pecados no mortales se perdonan con la limosna, la oración, la comunión recibida con fe y amor, el sufrimiento ofrecido..., pero con arrepentimiento sincero y lucha valiente contra todo pecado propio y ajeno.
Y cada noche pidamos confiados perdón a Dios para no dormir sobre nuestros pecados.

Levítico 13, 1-2. 45-46
El Señor dijo a Moisés y a Aarón: Cuando aparezca en la piel de una persona una hinchazón, una erupción o una mancha lustrosa, que hacen previsible un caso de lepra, la persona será llevada al sacerdote Aarón o a uno de sus hijos, los sacerdotes. La persona afectada de lepra llevará la ropa desgarrada y los cabellos sueltos; se cubrirá hasta la boca e irá gritando: «¡Impuro, impuro!». Será impuro mientras dure su afección. Por ser impuro, vivirá apartado y su morada estará fuera del campamento.
En el Antiguo Testamento no se conocía remedio contra la lepra, enfermedad que destruye el cuerpo: la carne se va cayendo a pedazos. Y era causa de un terrible destrozo de la persona: la expulsión de la familia y la total marginación de la sociedad. ¡Insoportable!
Todavía el siglo pasado, en la Isla de Molokai (Hawai), había una colonia de leprosos, a cuyo servicio se puso el P. Damián, marginándose con los marginados, hasta caer víctima de la lepra y hacerse mártir del amor más grande al “dar la vida por quienes amaba”, como Jesús.
Hay lepras siempre actuales que marginan de Dios y a Dios, y las principales son el orgullo, el egoísmo y la hipocresía, que suelen ir siempre juntos, y destruyen a la persona desde dentro en sus valores más altos y perennes: el amor, la paz, la alegría del corazón, la justicia, la vida del espíritu y la salvación. ¿Qué puede quedar de esa persona cuando todo lo material se le desplome de improviso? Se quedará en la automarginación total y eterna.
Ésas son también las principales lepras que marginan del prójimo y al prójimo, pues la hipocresía es la mentira de la vida, mentira que destroza toda relación humana; y por su parte el orgullo y el egoísmo ponen por pedestal a los demás por o para creerse superior a ellos.
Pero también se da la automarginación cuando uno se niega a compartir lo que es, lo que sabe, lo que posee, goza y ama, desrozado por la lepra del corazón: el egoísmo.
¡Hay tanta lepra que prevenir y curar! Nuevas lepras físicas, morales y espirituales, que la medicina no logra erradicar, y que sólo la omnipotencia del Médico divino puede curar.
Sumémonos con decisión a la acción silenciosa pero triunfante de Cristo resucitado contra el pecado, el sufrimiento y la muerte. Es lo máximo que podemos hacer.

Corintios 10, 31-11,1
Hermanos: Sea que ustedes coman, sea que beban, o cualquier cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios. No sean motivo de escándalo ni para los judíos ni para los paganos ni tampoco para la Iglesia de Dios. Hagan como yo, que me esfuerzo por complacer a todos en todas las cosas, no buscando mi interés personal, sino el del mayor número, para que puedan salvarse. Sigan mi ejemplo, así como yo sigo el ejemplo de Cristo.
San Pablo pide a los corintios, y a nosotros, que obremos con recta intención en todo: que lo hagamos todo para agradar a Dios, para su gloria, de modo que quienes nos observen y traten, reconozcan que Cristo está en nosotros y que obra en nosotros y por nosotros.
Por lo contrario, seremos motivo de escándalo si aparentamos ser adoradores de Dios y seguidores de Cristo –cristianos-, pero luego no lo reflejamos en las obras, actitudes y conducta. No importa si los que nos observan son cristianos o no creyentes.
El escándalo, igual que el buen ejemplo, podemos darlo tanto en la calle, en la familia, en el trabajo, en la universidad..., como en el templo.
Y los mayores escándalos suelen tener relación con la asistencia hipócrita al templo, cuando se acude a él por cumplir y aparentar, y se vive en contradicción vital con la fe y con lo que en el templo se celebra.
El escándalo y la hipocresía son dos de los pecados que más fustigó Jesús. El egoísmo es su raíz. Por eso es necesario aplicarnos y vivir a diario la consigna de san Pablo: no hacer nada que no se pueda hacer para gloria de Dios o en nombre de Jesús.

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LOS GRIEGOS: LIBERTAD Y POLÍTICA


La idea de libertad surge históricamente con los griegos como lo hace notar el erudito Max Pohlenz, cuando ellos se percatan del hecho evidente de que hay hombres esclavos y otros que no lo son.

Por Alberto Buela (*)
El primer texto escrito que tenemos de los griegos es la Ilíada de Homero datada a mediados del siglo VIII (750 a.C). En tanto que la filosofía aparece en el siglo VI con los pensadores jónicos (Tales, Anaximandro, Anaxímenes), continúa con los filósofos presocráticos (Heráclito, Parménides, Empédocles, Anaxágoras) y culmina con los grandes filósofos Platón y Aristóteles. Para posteriormente decaer en las escuelas helenísticas: epicureísmo, estoicismo, escepticismo y pasar así a Roma en forma de neoplatonismo con solo retazos de pensamiento especulativo.
Polis y libertad
Tenemos noticias de la existencia histórica de los griegos cuando una rama de los indoeuropeos, los aqueos, invaden el Peloponeso y sus islas alrededor del 1700 a.C. desplazando a los pelasgos, primitivos habitantes del lugar. Luego los dorios en el 1200, desplazan a los aqueos o jonios que se instalan del otro lado del mar Egeo en Asia Menor, zona que pasa a denominarse jonia.(hoy Turquía) Y es aquí donde nacen y habitan los primeros filósofos.
En el denominado genio griego convergen tanto el espíritu apolíneo, por el dios Apolo, caracterizado por sentido del equilibrio, la medida, la claridad, la serenidad, como el espíritu dionisíaco, por Dionisio, caracterizado por el desenfreno, el pesimismo, la exhuberancia. El primero resalta la luminosidad del alma griega, mientras que el segundo su lado oscuro. Así, los dos nos muestran a todo el hombre, de ahí que casi no haya habido ninguna actitud posterior en la historia que no encuentre antecedentes en la ecúmene de la Hélade.
Y así mientras los filósofos realizan el paso del mito al logos. De los antiguos mitos que relataban la relación de los hombres con los dioses o de estos entre sí, a la explicación racional de lo que es el hombre, el mundo y sus problemas. De igual manera los grandes dramaturgos Eurípides, Sóflocles y Esquilo muestran el costado oscuro del alma griega, cuando las pasiones dominan a la razón.
Así van a describir sus afectos: Las dos grandes pasiones el amor y la ira. Y las cuatro afecciones principales: Temor (mal futuro), tristeza (mal presente), deseo (se dirige a un bien futuro) y placer (aun buen presente). Mientras que para los filósofos las afecciones se muestran como el verdadero enemigo de la vida perfecta, para los dramaturgos y poetas ellas vienen a explicar lo que verdaderamente le sucede al hombre de carne y hueso en esta vida terrena.
La idea de libertad surge históricamente con los griegos como lo hace notar el erudito Max Pohlenz, cuando ellos se percatan del hecho evidente de que hay hombres esclavos y otros que no lo son. Esto fue observado por Aristóteles cuando afirma: “la otra característica de la libertad (la primera era alternarse en la obediencia y el mando en la ciudad) es que cada cual viva como le agrade, ya que según se dice, esto es el efecto de la libertad, por el simple hecho de que el esclavo no vive como quiere” [1] .
Ahora bien, el fundamento de la libertad es la constitución democrática, que es la que garantiza tanto la libertad civil como la política. Es decir, se le garantizan al ciudadano derechos y al mismo tiempo se lo habilita para participar en el gobierno, o mejor aún, en la confección de las leyes.
Pero en caso en que las leyes sancionadas para la ciudad por la Asamblea del pueblo no le agraden, le está permitido al ciudadano tomar lo suyo e irse a donde quiera (Cfr.Critón 51 a 3) cosa que el esclavo no puede hacer. Mas si se quedara, luego de haber visto como obran las leyes, él se compromete de hecho, a hacer lo que ellas mandan (Cfr. Critón 51 e 4). De modo que la ley es para el griego su progenitora, su partera como lo era Fenareta, la madre de Sócrates. La que lo cría e instruye. El griego es hijo y esclavo de la ley afirma Platón en Critón 50 e 4.
Para los griegos entonces el ejercicio de la libertad se halla en la esclavitud a la ley, o sea, que el acto libre es aquel que se encuentra en concordancia con la ley. Y a su vez la ley equivale a la polis, pues no hay polis sin ley. Así la ley es la esencia de la polis, de la ciudad- Estado y la anomia (falta de ley) su enemiga mortal. Una de las diferencias con los bárbaros es que los griegos tenían polis y aquellos se manejaban con un régimen tribal, monarquías tribales o lo que fuera que sea.
Sócrates, en nuestra opinión, es lo más parecido a un librepensador que reacciona honestamente contra el mal uso del logos, (de la razón) que hacen los sofistas (defensores de causas justas o injustas según les pagaran), quienes con semejante actitud tienden a la disolución de la polis= ciudad Estado.
Pero como Sócrates se apoya para ello en el apotegma délfico “conócete a ti mismo”, y da una interpretación individual del mismo lo que produce es la quiebra de la unidad sustancial de individuo y polis, esto es, el resultado inverso de aquello que se propuso. Es con Sócrates que nace el individualismo. De ahí que en sus últimos días reconozca su error y no quiera fugarse de la cárcel y beba, finalmente, la cicuta convencido que es lo mejor para él y su polis.
La relación de los griegos con la ley la deja en claro el poeta Esquilo en Los Persas: “los griegos no se dicen esclavos de ningún hombre, ni obedecen a nadie”, [2] y agregamos nosotros, porque al esclavizarse a la ley, no hacen otra cosa que obedecer sus propios designios. En una palabra, se obedecen a sólo a sí mismos y este es el gran descubrimiento de los griegos.
A esta relación de obediencia a la ley como a sí mismo ayudó el hecho que los griegos fueron el único de los grandes pueblos de la antigüedad que no tuvo libros sagrados a quienes obedecer.
Las ideas políticas en Platón(429-348)
Poco antes de nacer estalló la Guerra del Peloponeso(431) entre Atenas y Esparta. Triunfa Esparta e impone el gobierno de los Treinta Tiranos entre los cuales estaban dos parientes suyos, su tío Cármides y Critias, primo de su mamá. Se crió en el seno de una familia noble perteneciente a la más alta aristocracia ateniense.
Su maestro fue Sócrates, condenado a muerte por el régimen de la “restauración democrática” que sucedió al de los Treinta Tiranos.
Es explicable con estas dos referencias irrecusables porqué Platón que siempre se interesó por lo político, nunca se pudo mezclar con la política en los asuntos de Atenas.
Para que se entienda pongamos una analogía con la historia argentina reciente. Los parientes de Platón (un hermano de su madre y otro tío) eran a los Treinta Tiranos lo que Martínez de Hoz a la dictadura militar.
En una palabra, con semejantes antecedentes Platón no pudo nunca hacer política en Atenas. Es por eso que debió hacer política en Sicilia con los tiranos Dionisio el Viejo y Dionisio el Joven, pero el primero terminó vendiéndolo como esclavo (tuvo la suerte que lo compró su discípulo Anníkeris) y el segundo lo encarceló y tuvo que ser liberado con el envío de una nave de guerra por parte de su amigo y discípulo Arquitas, el tirano que gobernaba la ciudad de Tarento.(Cfr. Paul Notorp: Platos Ideenlehre).
Todos estos antecedentes políticos concretos, irrecusables, nos permiten explicar los preconceptos de Platón acerca de la política y su personal caracterización.
Así, Platón entiende la política y sus formas como un proceso de paulatina decadencia que va desde la sociedad natural hasta la tiranía, a través de la descomposición, por perversión, de las distintas formas políticas.
En un primer momento tenemos la sociedad natural en donde los hombres se vinculan entre ellos a partir de la división del trabajo o funciones complementarias que realizan unos respecto a otros.
Pero con el surgimiento de jefes interesados que se apropian de los bienes comunes surge la timocracia, donde sus gobernantes están dominados por el deseo de los honores. Este deseo se exaspera con la obsesión del dinero y surge así el régimen de la oligarquía, gobierno de unos pocos y ricos, que al explotar al pueblo genera su sustitución por la democracia, o gobierno del pueblo. Que a su vez, al querer establecer la igualdad en las cosas que son de suyo desiguales (el igualitarismo), y la libertad, como hacer aquello que a cada uno se le ocurre (el liberalismo), termina en la anarquía, el desorden y la confusión de valores. Es entonces que el jefe del partido popular se apodera del mando, y surge así la tiranía. El gobierno de uno a través de las pasiones del tirano y no de la razón.
Platón sueña siempre con la restauración más que con la creación de un nuevo régimen de gobierno. Y para él, el mejor es el gobierno de uno, el del déspota ilustrado o el del monarca filósofo.
Todo esto lo sostiene en su diálogo de la República. Años después en El Político y, postreramente, en Las Leyes va a precisar que a falta de un déspota ilustrado nos veremos reducidos a reunirnos para escribir leyes, a agruparnos, ya sea entre varios (aristocracia) o si unos pocos desprecian las leyes (oligarquía), ya sea reuniendo a todo el pueblo en nuestro alrededor (democracia) o usando al pueblo (demagogia). La democracia es el menos bueno de los de los gobiernos buenos, pero el mejor de los peores, porque en él “no se puede hacer nada grande, ni en bien ni en mal, es impotente e incapaz de hacer nada serio, ni bueno ni malo”. [3]
¿No me digan que no es actual?. Por eso los clásicos son aquellos autores antiguos que tienen respuestas para las cuestiones de nuestros días. Y Platón ciertamente lo es.
Nuestras democracias contemporáneas son incapaces de hacer nada grande ni serio. Carecen de la idea de megalopsixía o grandeza de alma para encarar grandes cosas y proyectos. En el mejor de los casos administran los conflictos “ni para bien ni para mal”, para que siguan nomás sin mucho apremio intentando reducir la complejidad y que la conflictividad se desinfle por si sola.
1. Aristóteles: Política, Libro VI, cap. I
2. Esquilo: Los Persas, verso 242
3. Platón: Político, 303 a 3.

alberto.buela@gmail.com

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MADRID: EL IV "CONGRESO INTERNACIONAL PROVIDA" SERÁ EN ZARAGOZA



La Organización Provida de Aragón realizará del 6 al 8 de noviembre de 2009 el IV Congreso Internacional Provida en Zaragoza, España. El congreso tiene como finalidad precisar los lineamientos para un diálogo sincero sobre la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.

El encuentro, que llevará como lema "Sensibilización: una sinfonía por la vida", es promovido por la Federación Española de Grupos Provida y se llevará a cabo en el Auditorio del Palacio de Congresos de Zaragoza.
El congreso se desarrollará a través de conferencias, debates, coloquios y mesas redondas que abordarán los aspectos médicos, jurídicos, políticos, asistenciales, éticos y antropológicos de la defensa de la vida humana. Asimismo, dentro del congreso se realizará el concurso infantil de pintura por la vida.
Las inscripciones se pueden realizar hasta el 31 de octubre de 2009 a la dirección electrónica: inscripciones@zaragoza2009.org . Más información en: http://www.prolifeworldcongress.org/zaragoza2009

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LIMA (PERÚ): DENUNCIAN PADECIMIENTOS DE INDÍGENAS LATINOAMERICANOS

Afiche del Encuentro de Pastoral Aborigen
“Nos solidarizamos con el pronunciamiento de los Obispos y agentes de pastoral indígena del Perú, sobre el ‘Valor y desarrollo de los pueblos de la Amazonía’, y denunciamos las realidades similares que se viven en otros países de América Latina. Es un crimen seguir explotando en forma indiscriminada el medio ambiente que es fuente de vida de la humanidad”, dice en uno de sus párrafos el mensaje emitido al término del Encuentro latinoamericano de Pastoral Indígena que, convocado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), se realizó del 9 al 12 de febrero en Lima.

La convocatoria al encuentro fue realizada por monseñor Rodolfo Valenzuela, obispo de Verapaz (Guatemala) y responsable de la Sección Pueblos Originarios del CELAM, y reunió a obispos y secretarios ejecutivos de las comisiones de “Pastoral de Pueblos Originarios” de los episcopados de México, Guatemala, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay y la Argentina.

Las deliberaciones giraron en torno al tema “La Palabra de Dios e inculturación”, con los siguientes contenidos: Sínodo de la Palabra. Palabra de Dios e inculturación. Animación bíblica de la pastoral indígena. Los pueblos indígenas en el documento de Aparecida.

Uno de los momentos significativos del encuentro fue cuando se compartieron las experiencias bíblicas en el mundo indígena de cada uno de los países representados.

Mensaje final


Al concluir las deliberaciones, los reunidos emitieron un mensaje en el que resumen las conclusiones a las que arribaron al cabo de los cuatro días.

“En un ambiente de oración, fraternidad, libertad y gran esperanza -consigna el mensaje-, constatamos que hay avances significativos en el caminar de la Pastoral Indígena iluminada por la Palabra de Dios en toda América Latina; sin embargo, vemos que hay necesidad de enfatizar algunos importantes aspectos de esta pastoral”, que exponen en diez puntos:

“1. Anunciar y testimoniar explícitamente la persona de Jesucristo por medio de la Sagrada Escritura, como modo privilegiado del encuentro con el Señor.

“2. Fortalecer la encarnación de la fe cristiana en la vida de los pueblos que tienen una larga tradición histórica de fe y espiritualidad. La fe se encarna en comunidades vivas que tienen su propia cultura.

3. Enfatizar la importancia del aprendizaje de los idiomas propios de los pueblos originarios.

4. Promover la traducción católica de la Biblia a los diversos idiomas de los pueblos originarios, como un derecho de ellos a experimentar el amor del Padre que nos manifiesta su Palabra, en el propio idioma.

5. Reconocer que el proceso de la inculturación del Evangelio es una experiencia comunitaria. Son los mismos pueblos los que tienen que hacer el discernimiento a la luz de la Palabra de Dios. Son ellos los principales agentes de la inculturación.

6. Asumir, en sintonía con el documento de Aparecida, la exigencia de una conversión pastoral, tanto personal como institucional. Esto implica “descolonizar las mentes…” (DA 96), compartir sus luchas por una vida digna, vivir en cercanía de corazón con los pueblos, sentirse bien con ellos, vencer los temores, valorar las culturas, adaptarse a su ritmo de vida, comidas, fiestas, música…

7. Descubrir los carismas en orden a los ministerios y hacer un reconocimiento explícito de los que ya existen en las comunidades originarias.

8. Brindar plena confianza a los indígenas, agentes de pastoral: sacerdotes, religiosas, animadores de las comunidades y catequistas, para que se sientan apoyados y tengan el lugar que les corresponde, como protagonistas del proceso de inculturación del Evangelio.

9. Urgir un acompañamiento más cercano con la Palabra a las comunidades y a sus agentes propios. Que la Biblia esté más presente en reuniones, encuentros, celebraciones y momentos significativos de la vida.

10. Solicitar a la Sección de Pueblos Originarios del CELAM la organización de talleres para traductores de la Biblia y de la Liturgia a los idiomas indígenas, con criterios bíblicos, litúrgicos, antropológicos, canónicos y pastorales que se deben tomar en cuenta”.

El mensaje concluye con la expresión de solidaridad “con el pronunciamiento de los Obispos y agentes de pastoral indígena del Perú, sobre el ‘Valor y desarrollo de los pueblos de la Amazonía’, y denunciamos las realidades similares que se viven en otros países de América Latina. Es un crimen seguir explotando en forma indiscriminada el medio ambiente que es fuente de vida de la humanidad. Animamos a todos a permanecer atentos y vigilantes en la fe que profesamos y en la defensa de la vida y derechos de los pueblos, frecuentemente amenazados”, y termina con una invocación a “María de Guadalupe, Madre y compañera de los pueblos indígenas y originarios en el caminar con el Evangelio”.

Fuente AICA

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MONS. DELGADO COMPLETÓ LA TRAVESÍA A PIE POR LOS ANDES

El arzobispo comparte celebración a 3.500 metros de altura
La quinta expedición que rememora el Cruce Sanmartiniano concretó ayer su llegada a Valle Hermoso, a 3.500 metros sobre el nivel del mar y límite con Chile, donde se realizó un emotivo acto con autoridades de ambos países.
Al grupo compuesto por 54 civiles y 19 efectivos de Gendarmería y Ejército, liderado por el gobernador sanjuanino José Luis Gioja, se sumó la delegación de la parroquia Nuestra Señora de Fátima, que hace una semana partió a pie desde la capital provincial, encabezada por el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Alfonso Delgado.
Según el relato de una cronista del Diario de Cuyo, la jornada comenzó en el Refugio de Patos Sur, con el toque de diana que despertó al campamento a las 6.30, tras el cual los expedicionarios desayunaron y en sus caballos y mulas bordearon el río Patos Sur en subida, hasta llegar a los 3.500 metros, donde se encuentra el paso fronterizo.
Allí se cantaron los himnos de la Argentina y Chile, se entrecruzaron las banderas de ambos países y se intercambiaron regalos.
"Estas banderas chilenas y argentinas, cuando el corazón nos late más fuerte, cuando alguna lágrima nos corre por la mejilla, nos obliga a comprometernos, a pelear, a trabajar por la integración de dos países que comparten una de las fronteras más largas del mundo como son Chile y la Argentina", dijo con la voz entrecortada por la emoción el gobernador Gioja.
En tanto, monseñor Delgado bendijo el lugar y a los participantes de esta expedición que recreó la gesta del general José de San Martín, quien cruzó por ese paso al mando de la columna central del Ejército de Los Andes, unos 5.000 hombres, y a los pocos días, el 12 de febrero de 1817, derrotó a los realistas en la Batalla de Chacabuco.
Fuente AICA

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LA SHOAH - PALABRAS DEL PAPA BENEDICTO XVI A RAÍZ DEL ESCÁNDALO "ARMADO" POR LA PRENSA




Antes de los saludos a los peregrinos italianos, tengo aún tres comunicados que hacer:




El primero:

He recibido con alegría la noticia de la elección del metropolita Kiril como nuevo Patriarca de Moscú y de Todas las Rusias. Invoco sobre él la luz del Espíritu Santo para un generoso servicio a la Iglesia ortodoxa rusa, confiandolo a la especial protección de la Madre de Dios.

El segundo:

En la homilía pronunciada con ocasión de la solemne inauguración de mi Pontificado decía que es “explícito” deber del Pastor “la llamada a la unidad”, y comentando las palabras evangélicas relativas a la pesca milagrosa dije: “aunque había tantos peces, la red no se rompió”, proseguí tras estas palabras evangélicas: “Ay de mí, amado Señor, ésta -la red- ahora está rota, quisiéramos decir con dolor”. Y continué: “Pero no -¡no debemos estar tristes! Alegrémonos por tu promesa que no decepciona y hagamos todo lo posible para recorrer el camino hacia la unidad que tú has prometido... No permitas, Señor, que tu red se rompa y ayúdanos a ser servidores de la unidad”.

Precisamente en cumplimiento de este servicio a la unidad, que califica de modo específico mi ministerio de Sucesor de Pedro, he decidido hace días conceder la remisión de la excomunión en que habían incurrido los cuatro obispos ordenados en 1988 por monseñor Lefebvre sin mandato pontificio. He cumplido este acto de misericordia paterna, porque repetidamente estos Prelados me han manifestado su vivo sufrimiento por la situación en la que se encontraban. Auguro que a este gesto mío siga el solícito empeño por su parte de llevar a cabo ulteriores pasos necesarios para llegar a la plena comunión con la Iglesia, dando testimonio así de fidelidad verdadera y verdadero reconocimiento del magisterio y de la autoridad del Papa y del Concilio Vaticano II.

La tercera comunicación:

En estos días en los que recordamos la Shoah, me vuelven a la memoria las imágenes recogidas en mis repetidas visitas a Auschwitz, uno de los lager en los que se consumó la brutal masacre de millones de hebreos, víctimas inocentes de un ciego odio racial y religioso. Mientras renuevo con afecto la expresión de mi total e indiscutible solidaridad con nuestros Hermanos destinatarios de la Primera Alianza, auguro que la memoria de la Shoah induzca a la humanidad a reflexionar sobre el imprevisible poder del mal cuando conquista el corazón del hombre. Que la Shoah sea para todos advertencia contra el olvido, contra la negación o el reduccionismo, porque la violencia hecha contra un solo ser humano es violencia contra todos. Ningún hombre es una isla, ha escrito un conocido poeta. Que la Shoah enseñe especialmente tanto a las viejas como a las nuevas generaciones que sólo el fatigoso camino de la escucha y del diálogo, del amor y del perdón, conduce a los pueblos, las culturas y las religiones del mundo al deseado encuentro de la fraternidad y de la paz en la verdad. ¡Nunca más la violencia humille la dignidad del hombre!

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MÉDICOS CATÓLICOS RECUERDAN EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA SOBRE LA EUTANASIA

Requerida por los medios de comunicación la opinión del Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires, acerca de la muerte de la joven italiana Eluana Englaro, la entidad reiteró la doctrina de la Iglesia expresada por Juan Pablo II en la Encíclica Evangelium Vitae.

Recordemos que asesinatos como el de Eluana se pueden practicar legalmente en la provincia de Río Negro. La Ley 4.264 le permite a los parientes de un paciente “en estadio terminal” que “no esté consciente o en pleno uso de sus facultades mentales” pedir la suspensión de la hidratación y alimentación.

A continuación la Declaración del Consorcio de Médicos Católicos:

La eutanasia es síntoma de la cultura de la muerte

1) “Cada vez más fuerte la tentación de la eutanasia, esto es, adueñarse de la muerte, procurándola de modo anticipado y poniendo así fin ‘dulcemente’ a la propia vida o a la de otros. En realidad, lo que podría parecer lógico y humano, al considerarlo en profundidad se presenta absurdo e inhumano. Estamos aquí ante uno de los síntomas más alarmantes de la ‘cultura de la muerte’, que avanza sobre todo en las sociedades del bienestar, caracterizadas por una mentalidad eficientista que presenta el creciente número de personas ancianas y debilitadas como algo demasiado gravoso e insoportable”. (Evangelium vitae, n. 64)

La eutanasia es un crimen

2) “De acuerdo con el Magisterio de mis Predecesores y en comunión con los Obispos de la Iglesia católica, confirmo que la eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal. Semejante práctica conlleva, según las circunstancias, la malicia propia del suicidio o del homicidio”. (Evangelium vitae, n. 65)

La eutanasia y totalitarismo

“Se llega además al colmo del arbitrio y de la injusticia cuando algunos, médicos o legisladores, se arrogan el poder de decidir sobre quién debe vivir o morir (…) Cuando el hombre usurpa este poder, dominado por una lógica de necedad y de egoísmo, lo usa fatalmente para la injusticia y la muerte. De este modo, la vida del más débil queda en manos del más fuerte; se pierde el sentido de la justicia en la sociedad y se mina en su misma raíz la confianza recíproca, fundamento de toda relación auténtica entre las personas. (Evangelium vitae, n. 66).

Recordamos además, las Respuestas de la Congregación para la Doctrina de la Fe (14 de Septiembre de 2007), en las que claramente se dice que un paciente en "estado vegetativo permanente" es una persona, con su dignidad humana fundamental, por lo cual se le deben los cuidados ordinarios y proporcionados que incluyen la suministración de agua y alimentos, incluso por vías artificiales.

En ocasiones las familias y el personal sanitario se verán sometidos a presiones para terminar con estados irreversibles críticos y dolorosos, que causan un fuerte impacto afectivo, sobre todo en lo más los allegados al enfermo, y que exigen el ejercicio heroico de las virtudes cristianas. Por eso llamamos a recuperar la convicción de la soberanía exclusiva de Dios sobre el comienzo y el final de la vida humana, y la confianza en su especial ayuda en las situaciones críticas de la vida.

La eutanasia es la perversión de la piedad

3) “La eutanasia, aunque no esté motivada por el rechazo egoísta de hacerse cargo de la existencia del que sufre, debe considerarse como una falsa piedad, más aún, como una preocupante ‘perversión’ de la misma. En efecto, la verdadera ‘compasión’ hace solidarios con el dolor de los demás, y no elimina a la persona cuyo sufrimiento no se puede soportar. El gesto de la eutanasia aparece aún más perverso si es realizado por quienes -como los familiares- deberían asistir con paciencia y amor a su allegado, o por cuantos -como los médicos-, por su profesión específica, deberían cuidar al enfermo incluso en las condiciones terminales más penosas. La opción de la eutanasia es más grave cuando se configura como un homicidio que otros practican en una persona que no la pidió de ningún modo y que nunca dio su consentimiento”.

Dr. Alejandro Nolazco, Presidente
Dr. Ernesto Beruti, Vicepresidente
Dr. Antonio Catalan Pellet, Secretario

NOTIVIDA, Año IX, Nº 576, 13 de febrero de 2009

Editores: Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja y Lic. Mónica del Río

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LO ESTRUCTURAL DE LA POBREZA


“…hoy vemos que los propios argentinos, “hombres y mujeres” del Preámbulo, se encuentran desposeídos, siendo que nacieron en esta tierra.”
(Nota del autor: Este artículo fue escrito con anterioridad al mensaje presidencial).

Por Jorge Rachid
Cuando lo invisible se hace visible, como sucede en la tragedia de Tartagal, la vergüenza nos alcanza a todos los argentinos, no por desconocer esa realidad que muchos conocemos desde hace años, sino por no haber sido capaces de modificar una sociedad injusta, en un modelo social solidario como alguna vez vivimos en nuestro país.
La pobreza en la Argentina es un fenómeno social novedoso, en cuanto a que es pobreza estructural, porque es aquella que ha quedado anclada generacionalmente en una posición social inamovible, sin otro horizonte que la supervivencia, sin proyectos de vida alternativos ni movilidad social por delante; son aquellos compatriotas de sectores arrojados de la pirámide social por la voracidad insaciable del proceso de acumulación de las riquezas, que domina nuestro país en forma ininterrumpida desde 1976 amparados en la cultura neoliberal ahora decadente e instalada a fuerza de sangre y dolor social.
Esto hoy es estructural, por cuanto las nuevas generaciones fueron creciendo en una cultura individualista, egoísta, del sálvese quien pueda, rompiendo los lazos sociales íntimos que daban cobertura a la solidaridad cotidiana, produciendo una diáspora social nunca conocida. Esta realidad ni siquiera se presentó en la sociedad argentina, ni aún en el mayor proceso de crecimiento demográfico que se vivió en el país, como fue el inmigratorio de principios de siglo, cuando supo absorber las diferencias sociales de los recién llegados, ofreciendo el cuerpo generoso del país “a todos los hombres y mujeres del mundo”, como se proclama en el Preámbulo de la Constitución Nacional.
Sin embargo, hoy vemos que los propios argentinos, “hombres y mujeres” del Preámbulo, se encuentran desposeídos, siendo que nacieron en esta tierra.
Este análisis permite clarificar que la pobreza no es un slogan de campaña electoral, ni se representa con un candidato caminando el barro, ni es un discurso confrontativo de una lucha electoral, siempre pequeña, siempre mediocre, que utiliza la pobreza como ariete especulativo conmovedor de su supuesto compromiso con el pueblo. Mas aún cuando en una tragedia como la de Tartagal, se llega a criticar y desmerecer la ayuda destinada a paliar el dolor al vestirla de electoralista, incluida la visita presidencial lo que representa un verdadero despropósito, producto de la necedad de quienes se creen el ombligo del mundo en su afán oposicionista, sin límites.
Así como en la década del 90 la teoría del derrame llamaba al sosiego social, porque ya vendrían los beneficios sociales de la acumulación capitalista- financiera, mientras tanto las fábricas cerraban y los desempleados caían en la desesperación, hoy sin dudas, en un país en crecimiento en los últimos años, que ha avanzado ampliando la oferta de empleo, que ha sabido mejorar los condiciones de los trabajadores, que supo dar respuesta puntuales al dolor social, debemos asumir que hay una hipoteca social pendiente y de magnitud mas que considerable.
Debemos asumir que ahora derrotar la pobreza estructural no es un problema del ámbito de Desarrollo Social, que puede haber funcionado en la emergencia y debe seguir haciéndolo, pero que la batalla contra esa pobreza, va desde los cultural a lo sanitario, desde lo educacional a la distribución justa de la riqueza creando un marco de movilidad social, de proyectos de vida, de presencia del Estado, que hasta ahora formaba parte del “debe” de la agenda oficial.
Para eso es necesario que la “pobreza” abandone la agenda electoral y comience a ser una agenda de políticas de Estado, lejos del tironeo prebendario, sin estar sometida al efecto pánico que introducen los profetas de catástrofes deseadas, ni que sean escenario de escarceos tácticos destinados a apagar los fuegos antes que construir realidades. Cuando millones de chicos y adolescentes no tienen proyecto de vida, la vida no vale nada; cuando no tienen compromiso social no son parte de la sociedad; cuando sus familias han sido abandonadas a la mano de Dios, el rencor y la violencia son parte de lo cotidiano. Por eso el Estado es el único garante de impulsar un Modelo Social Solidario, al mismo tiempo que brinda respuestas coyunturales.
A quienes defienden sus intereses sectoriales, sin importarle el resto de la sociedad; a quienes plantean que no se pueden tocar los impuestos y los gravámenes porque es exacción y luego pregonan la inseguridad creada por la propia disyuntiva riqueza-pobreza, y la carencia de recursos para los hospitales y las escuelas públicas tendrán que aceptar que los recursos del Estado son para eso. A quienes aplauden las políticas de mano dura que sepan que están matando chicos, que las cárceles son sociales, exclusivas del country de la pobreza. A los que apuestan al fracaso y piden el cambio ya recuerden los procesos traumáticos en democracia, de abortar continuidades y de dictaduras abortando vidas.
Los argentinos en situación de pobreza son producto de años de sometimiento a la extorsión económico financiera neoliberal, ejecutada por argentinos que han perdido pertenencia e identidad, que tabicaron las bocas y trataron de hacer lo mismo con las mentes a través del discurso único y nuestra entrada heroica al primer mundo, como sirvientes internacionales de los poderosos. Se destruyeron sueños, ilusiones, fuentes de trabajo, sistemas médicos, escuelas públicas ejemplares, posibilidades de investigación y tecnologías de punta que estaban en desarrollo. Se destruyó la autoestima de los argentinos a quienes se les inculcó incapacidad para crecer y protagonizar, de ser y construir nuestro propio destino, siempre mirando al llamado “mundo” para la imagen espejada, como quien necesita mirarse para saber que existe.
El peronismo ha sido y debería seguir siendo, mientras así se denomine, el nombre y apellido de la Justicia Social en la Argentina, ya que su compromiso con los humildes, desposeídos y trabajadores fue la base de construcción social, desde lo conceptual, de un modelo de país y un liderazgo que aún sigue dando respuestas a las demandas de la hora.
No puede el peronismo ignorar que mientras una sola necesidad persista en nuestro país, hay un derecho por otorgar y mientras no cierren las heridas sociales provocadas por el simplismo codicioso de un país grande en un marco social degradante, no resolveremos la ecuación histórica de las luchas sociales en nuestro país.
Así como existe una pugna entre capital e interior histórica y justa desde el punto de vista de los intereses también debe existir esa tensión entre la pobreza e indigencia hasta ahora invisibilizadas y los sectores formales de la sociedad, algunos de los cuales se niegan a mirar la solidaridad como un normal quehacer cotidiano, en una comunidad que debe reestablecer sus lazos sociales íntimos.
Los argentinos nos debemos la elaboración de políticas sociales activas que contengan planificación estratégica, para el desarrollo de un Modelo Social Solidario, con objetivos de corto, mediano y largo plazo.
Que nos permita ir valorando los indicadores de la inversión social en forma sistemática y que al mismo tiempo de dar la respuesta coyuntural, vaya instalando la nueva cultura del trabajo y la solidaridad, como ejes transformadores de la sociedad, que estimulen proyectos de vida a familias de compatriotas que han sido denigradas y expulsadas socialmente.
Derrotar la dádiva y el prebendarismo no es fácil. Crear una nueva cultura tampoco lo es. Gestar un nuevo modelo social es proponerse una revolución. Cambiar los actores del poder es muy difícil pero no imposible. Cada cambio es un conflicto. Cada medida un tironeo de intereses. Cada anuncio un cóctel de lobistas del impedir. El envío de una nueva ley al Parlamento un condicionamiento de negociación. Así que la voluntad debe ser firme y sostenida. Conducir es predicar y predicar es persuadir, pero después es pelear por los intereses de los más débiles y los más desposeídos, los que no tienen voz, los que sólo aparecen en las tragedias y dejan de ser noticia a los pocos días, de acuerdo al rating. Ese debe ser el compromiso y los argentinos debemos asumirlo para construir la historia entre todos, en una sociedad mas justa, más libre y más soberana.
JORGE RACHID
jorgerachid2003@yahoo.com.ar
CABA , FEBRERO DE 2009

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