viernes, 20 de abril de 2012

Santa Sede-USA: Intervención a las monjas disidentes




En la Leadership Conference of Women Religious militan las monjas que hicieron posible que el presidente Obama pudiera financiar abortos con dinero público.

Por Juan C. Sanahuja


La Catholic News Agency informó hoy, el 18 de abril, que la Congregación para la Doctrina de la Fe hizo pública la intervención a la Leadership Conference of Women Religious (LCWR), una organización que aglutina a la mayoría de las superioras religiosas norteamericanas.

La Santa Sede nombró a Mons. James Peter Sartain, arzobispo de Seattle, para contener la crisis doctrinal en LCWR y dirigir los esfuerzos para renovarla, revisando sus estatutos, que serán presentados para su aprobación a la Santa Sede, y revisar sus vínculos con las organizaciones afiliadas.

La Congregación para la Doctrina de la Fe, en 2008, inició una evaluación doctrinal de la Leadership Conference of Women Religious, que llevó a cabo el Mons. Leonard P. Blair, obispo de Toledo, Ohio, miembro del comité para la doctrina de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos.

La evaluación doctrinal registra que en las presentaciones de las asambleas anuales de la LCWR se difundían graves errores teológicos y doctrinales, que muestran una visión de la vida religiosa incompatible con la fe de la Iglesia. Según la evaluación, algunas religiosas intentaron justificar la disidencia de la doctrina de la Iglesia y mostraron "poco respeto al Magisterio".

El documento vaticano hace referencia, por ejemplo, a conclusiones de dichas asambleas en las que se insta a las religiosas a "ir más allá de la Iglesia", e incluso más allá de Jesús, posiciones que constituyen "un rechazo de la fe" y son "fuente grave de escándalo".

Además, la Santa Sede muestra su preocupación por "ciertos temas feministas radicales que son incompatibles con la fe católica", frecuentes en algunos programas y presentaciones patrocinadas por la LCWR, y por el riesgo de distorsión de la enseñanza de la Iglesia sobre la divinidad de Cristo, la Santísima Trinidad, la Eucaristía y la inspiración de la Sagrada Escritura.

En la evaluación doctrinal advierte también que relevantes miembros de la Leadership Conference of Women Religious disienten de la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad humana, y han manifestado su protesta sobre la doctrina católica acerca de la ordenación mujeres y sobre la exclusión del ministerio sagrado de las personas homosexuales.

Por otra parte, se observa que, si bien estas religiosas son grandes defensoras de temas de justicia social, se han mantenido en silencio sobre el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, que para los católicos debe ocupar un lugar de privilegio en el debate público en Estados Unidos.

Mons. James Peter Sartain informará regularmente a la Santa Sede y será secundado por Mons. Blair y por Mons. Thomas J. Paprocki, obispo de Springfield, y por un grupo asesor de sacerdotes, religiosas y otros expertos.

La noticia no sólo tiene importancia por lo que respecta a la situación en Estados Unidos, sino que también se debe tener en cuenta la gran influencia que tiene la Leadership Conference of Women Religious (LCWR) en la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), que en el año 2007 decidió, entre otras cosas, “repensar nuestros votos desde el punto de vista ecológico” y apoyar la Carta de la Tierra e incluir la llamada “espiritualidad de la tierra” en la formación inicial y permanente de las vocaciones religiosas (vid. Juan Claudio Sanahuja, Poder Global y religión universal, Vortice, Buenos Aires, 2010).

Fuentes: Propias; CNA, 18-04-12.

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