jueves, 28 de enero de 2021

LA ONU PRETENDE QUE EL ABORTO Y EL GAYMONIO SON DERECHOS HUMANOS

A la ONU no le ha gustado nada que Honduras haya reforzado la protección constitucional de la vida de los no nacidos, así como la negativa a legalizar el «matrimonio» entre personas del mismo sexo y ha publicado un comunicado, en mal español, en el que critica al país centroamericano


El Congreso Nacional de Honduras aprobó el pasado jueves una reforma de la Constitución que blinda la prohibición absoluta del aborto que ya existe en el país. Para que en un futuro se pueda legalizar dicho crimen, hará falta que las tres cuartas partes de dicho Congreso lo aprueben, algo virtualmente imposible.

También ha quedado reforzada la institución familiar con la prohibición constitucional (art 112) del "matrimonio civil" entre homosexuales.

La delegación de la ONU en el país centroamericano ha reaccionado pretendiendo que tales acciones son "contrarias a los derechos humanos".


Comunicado completo de la ONU
El sistema (sic) de Naciones Unidas en Honduras expresa su preocupación por la aprobación de la reforma que incorpora la prohibición absoluta del aborto en el artículo 67 de la Constitución hondureña y del artículo 112 referente a la prohibición del matrimonio igualitario.
Al respecto, la ONU reitera que esta reforma constitucional contraviene las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, pues impide el abordaje de un problema de salud pública que la penalización del aborto en todas sus modalidades ya provoca. De igual modo, dicha reforma podría aumentar la situación de desigualdad y discriminación por razones de género en el país.
De acuerdo con la Relatoría Especial sobre la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas y Degradantes, «La existencia de leyes muy restrictivas, que prohíben los abortos incluso en casos de incesto, violación, deficiencia fetal o cuando está en riesgo la vida o la salud de la madre, vulneran el derecho de las mujeres a no ser sometidas a tortura o malos tratos.»
En lo que respecta al matrimonio igualitario, el sistema de Naciones Unidas en Honduras lamenta que, en el decreto aprobado, sean restringidos los derechos de una persona a partir de su orientación sexual, su identidad de género y/o su expresión de género, contraviniendo la Opinión Consultiva 24/2017 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y el principio de progresividad y no regresión de derechos humanos, afectando a dos colectivos tradicionalmente vulnerables: mujeres y personas LGBTI.
La reforma constitucional aprobada se contrapone a lo establecido en el artículo 373 de la Constitución hondureña, que establece que la reforma de la ley fundamental podrá decretarse con dos terceras partes de la totalidad de miembros del Congreso. Al establecer la mayoría calificada de tres cuartas partes para la reforma de los artículos referentes al aborto y al matrimonio igualitario, se trasgrede el alcance del artículo 373, mismo que se encuentra dentro de los artículos que no pueden reformarse en ningún caso, según lo establecido en la Constitución de la República de Honduras.
En virtud de lo anterior, el sistema de Naciones Unidas en Honduras exhorta al Congreso Nacional a reconsiderar la ratificación de dicha reforma y, en el futuro, asegurar la concertación de cualquier proyecto de ley con los grupos directamente afectados, para garantizar su discusión en los tres debates exigidos por la Constitución de la República. Asimismo, reafirma su disponibilidad para brindar asesoría técnica al Congreso Nacional en esta materia.

InfoCatolica





JAMES MARTIN Y SUS ALIADOS ACTIVAN LA ALERTA ANTIFASCISTA CONTRA LA ‘RIGIDEZ’ DE JÓVENES SACERDOTES

El mediático jesuita James Martin ha alertado en su cuenta de Twitter de un reportaje en el periódico católico progresista National Catholic Reporter en el que se denuncia la llegada a las parroquias de jóvenes sacerdotes con inclinaciones ‘tradicionalistas’. ¿Caza de brujas?

Por Carlos Esteban


“Lectura esencial”, alerta James Martin en su cuenta de Twitter, en un hilo que empieza enlazando con un artículo aparecido en el ‘liberal’ National Catholic Reporter

“No son incidentes aislados sino parte de una tendencia creciente en la iglesia, dejando a los feligreses con sentimientos de rabia y aislamiento. Esencialmente es un rechazo de buena parte del Vaticano II por sacerdotes más jóvenes, este fenómeno ha escapado al radar”.

https://t.co/45vW5iaXKG

— James Martin, SJ (@JamesMartinSJ) January 27, 2021


Hace unos días, el prestigioso vaticanista italiano Aldo Maria Valli publicó en su blog, Duc in altum, una columna en la que establecía un paralelismo entre lo que está sucediendo en la Iglesia y lo que pasa en Estados Unidos, apuntando a que en ambos casos asistimos a un periodo de confusión y del fin de viejas certezas.

Hasta qué extremo pueda llevarse la analogía es algo que ignoro. Pero cada vez parece más evidente un aspecto común: la caza de brujas desatada contra los ‘disidentes’. Disidentes que, por otra parte, no son los de toda la vida, no son disidentes contra el sistema, sino contra los que ayer mismo eran ellos mismos los disidentes, más una reacción que una revolución.

El titular del reportaje en el Reporter no tiene desperdicio: “Entraron el latín, el incienso y la quema de libros, salió la mitad de los fieles”. ¿De verdad? No deja de tener su gracia, porque cualquiera puede echar cuentas y mirar cuántos iban a Misa y frecuentaban los sacramentos cuando “salieron”, hace cosa de medio siglo, con el postconcilio, el latín y el incienso, por usar su simplificación, y cuántos quedaron unos pocos años después. Ya les adelanto: una huida en masa como no se ha producido en toda la historia de la Iglesia, una verdadera “Iglesia en salida”.

El artículo está lleno de ‘perlas’ como esta: “de los seminarios de Estados Unidos siguen graduándose para su ordenación jóvenes sacerdotes que se inspiran, no en Francisco, sino en Juan Pablo II. Es un tipo silencioso, extraño e inquietante de cisma en la práctica y la disciplina de la Iglesia”.

Ya saben: inspirarse en Juan Pablo II, a quien Francisco ha canonizado, es un “tipo de cisma”. Muy revelador.

Pero el artículo, al tiempo que pretende de forma muy poco sutil atacar a sus enemigos políticos -es lo que son para ellos, realmente-, citando medios online y televisiones como la EWTN fundada por la Madre Angelica, revela por contra una verdad que les aterra: la nueva hornada de sacerdotes no se ajusta a su modelo modernista, sino que pretenden en buena medida recuperar la riqueza inagotable de la tradición perenne de nuestra iglesia.

Que eso les parezca alarmante es, en sí mismo, bastante alarmante. Francisco es un papa entre centenares, y la Iglesia de Cristo no empezó con él, como no empezó con el último concilio.

InfoVaticana







LA IGLESIA, INIGUALABLE Y ÚNICA

Es preferible ser ciudadano de una Ciudad inmortal y divina en sus horas bajas que esclavo de los más altos proyectos humanos, que por su propia naturaleza son perecederos y vanos, por mucho que estén de moda esta semana o este siglo.

Por Bruno M.


“No hay, ni ha habido nunca sobre la tierra, una obra humana que tanto merezca ser analizada como la Iglesia Católica. La historia de esa Iglesia une las dos grandes eras de la civilización humana. No hay otra institución que aún perviva y que lleve nuestro pensamiento a la época en que el humo de los sacrificios se elevaba desde el Panteón y las jirafas y los tigres saltaban en el Coliseo. Las más orgullosas dinastías reales apenas son cosa de ayer en comparación con la sucesión de sumos Pontífices. Esa sucesión retrocede de forma ininterrumpida desde el Papa que coronó a Napoleón en el siglo XIX al Papa que coronó a Pipino en el VIII, pero la augusta dinastía se extiende mucho más allá de la época de Pipino, hasta perderse en la penumbra de la leyenda. La república de Venecia la sigue en antigüedad, pero la república de Venecia era moderna en comparación con el Papado y, además, la república de Venecia ha desaparecido y el Papado permanece.

El Papado permanece, pero no en decadencia como una mera antigüedad, sino lleno de vida y de vigor juvenil. La Iglesia Católica sigue enviando a los confines del mundo misioneros tan llenos de celo como los que desembarcaron en Kent con Agustín de Canterbury y continúa haciendo frente a los reyes hostiles con el mismo espíritu con el que hizo frente a Atila. El número de sus hijos es mayor que en ninguna época pasada. Sus adquisiciones en el Nuevo Mundo han compensado con creces lo que ha perdido en el Viejo. Su autoridad espiritual abarca los vastos países que se encuentran entre las llanuras del río Misuri y el cabo de Hornos, países que, dentro de un siglo, tendrán probablemente una población tan grande como la actual de Europa. Los miembros de su comunión alcanzan sin duda los ciento cincuenta millones, mientras que los demás grupos cristianos juntos apenas llegan a los ciento veinte millones.

No vemos ningún indicio que sugiera que se acerque el fin de su largo dominio. Ella presenció el comienzo de todos los gobiernos y todas las instituciones eclesiásticas que existen en el mundo y no podemos decir con seguridad que no esté destinada a presenciar el final de todos ellos. Era grande y respetada antes de que los sajones pisaran tierras británicas, antes de que los francos cruzaran el Rin, cuando la elocuencia de Grecia aún florecía en Antioquía, cuando todavía se adoraba a los ídolos en el templo de la Meca. Y puede que siga existiendo, con el mismo vigor, cuando algún viajero de Nueva Zelanda, rodeado por un vasto páramo despoblado, se coloque sobre uno de los arcos derrumbados del Puente de Londres para hacer un boceto de las ruinas de la catedral de San Pablo”.


Thomas Babington Macaulay, Ensayo sobre la Historia de los Papas de Roma de Leopold Ranke, Edinburgh Review, 1840.


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El autor de estos párrafos, Macaulay, fue un historiador británico, protestante, marcadamente liberal y convencido de la indiscutible superioridad de Inglaterra sobre todos los pueblos de la tierra, pero aun así vislumbraba algo en la Iglesia que despertaba su sincera admiración. Cuando escribió estas líneas, la situación del catolicismo en Inglaterra era cuando menos precaria y solo se había permitido votar a los católicos diez años antes, después de siglos de persecución, pero esa debilidad práctica y real de la Iglesia a su alrededor no le impidió darse cuenta de que, de algún modo, la Iglesia era única en su tiempo y en todos los tiempos.

Su admiración es particularmente significativa si tenemos en cuenta que, por razones obvias, Macaulay no podía ver la realidad sobrenatural de la Iglesia, sino sólo la humana, que siempre rebosa debilidad, pecado y contradicciones. No obstante, incluso en esa realidad humana tan débil brillan, para quien los quiere ver, la gloria y el esplendor de la Jerusalén celeste, la vida inmortal que recorre el cuerpo de Cristo y el agua inagotable del Espíritu que salta hasta el cielo.

Algunos me dirán, con razón, que humanamente hablando la Iglesia pasa de nuevo por horas bajas. No seré yo quien lo niegue, pero es preferible ser ciudadano de una Ciudad inmortal y divina en sus horas bajas que esclavo de los más altos proyectos humanos, que por su propia naturaleza son perecederos y vanos, por mucho que estén de moda esta semana o este siglo. Jerusalén será reconstruida, con zafiros y esmeraldas. Benditos los que te aman, los que sufren por tus castigos.

Cuántas gracias tenemos que dar a Dios por la Iglesia. También en sus horas bajas. Especialmente en sus horas bajas, cuando ya no nos deslumbran las grandezas humanas y solo brilla ante nosotros, con el brillo tenue pero firme de la fe, la realidad divina que alberga su frágil envoltorio humano, porque llevamos este tesoro en vasos de barro, para que se manifieste que lo sublime de este amor viene de Dios y no viene de nosotros. La fe sólo puede subsistir en un corazón agradecido y admirado.

Pueblo santo de Dios y canal de toda santificación; tienda del encuentro con el Eterno, Fuerte e Inmortal; única arca que puede salvarnos del diluvio y de la muerte; ciudad firme amurallada; viña que rebosa de la Sangre santa que da la vida eterna; esposa de Cristo y virgen sensata; rebaño que pace en las verdes praderas de la Escritura, tranquilo al cuidado del buen Pastor; nave de Pedro impulsada por el viento del Espíritu; Maestra de nuestra ignorancia y consuelo de nuestras heridas. ¡Madre, Madre, solo en ti está lo único que importa en esta vida y en la otra!


Espada de Doble Filo



miércoles, 27 de enero de 2021

EL COSTO DE APLASTAR A LA COMUNIDAD HUMANA

La ciencia, en un lugar de liderazgo, ha permitido a los políticos electos supuestamente mantener a la humanidad a salvo al romper las redes sociales y físicas necesarias para una vida comunitaria saludable.

Por Michele Mcaloon


Los seres humanos no prosperan aislados. La política, las tensiones y una serie de otras enfermedades sociales han sido la razón aparente de los disturbios y el caos en el último año. Sin embargo, descartar los efectos nocivos del distanciamiento social, el aislamiento forzado y las largas cuarentenas en la psique humana parece ciego en el mejor de los casos —y peligrosamente tonto en el peor— al explicar una de las razones por las que nuestras emociones públicas han alcanzado una intensidad febril. 

Las poblaciones occidentales están enojadas y las libertades sociales y económicas básicas se han ido reduciendo ante un enemigo viral invisible. La restricción de la libertad, la aplicación de políticas y la efectividad cuestionable de estas acciones, han alimentado un polvorín de frustración.

La necesidad física de la proximidad humana táctil nunca ha sido más dolorosamente evidente que con las restricciones actuales de COVID-19, creadas para preservar la salud física, pero habiendo hecho poco para apoyar la salud psicológica y social del ser humano. Al permitir que los gobiernos siembren las semillas del miedo, hemos llegado a depender de las personas de capitales distantes (en lugar de las de nuestras propias comunidades) para aplicar políticas para la toma de decisiones.

Nosotros, como individuos de una comunidad humana, hemos pagado un alto precio por este miedo palpable. Bodas, bautizos, funerales, graduaciones y celebraciones navideñas: todas las cosas importantes que marcan nuestro tiempo humano en esta tierra, se han desvanecido ante el pánico. Lejos de nuestros altares y hacia el sinsentido feo de las transmisiones digitales, sin lugar a dudas nos hemos dejado llevar. Sentados en nuestros sofás frente a nuestras pantallas, ¿nos queda la audacia y el coraje para establecer una conexión entre las políticas de aislamiento pandémico y el caos en las calles? Los modales, el respeto y la consideración sólo pueden prosperar en una comunidad de personas. Sin una comunidad física, el respeto por los demás ya no es necesario y rápidamente nos convertimos en una vorágine de comportamiento escandaloso y atroz.

Este no es un fenómeno local; tiene un alcance mundial. Para reducir la transmisión de COVID-19 en Alemania, donde vivo, la canciller Angela Merkel y los jefes de gobierno de los estados federales alemanes han implementado medidas sociales severamente restrictivas. Los expertos en salud admiten que se han aplicado estas restricciones, a pesar de cualquier prueba de que tales medidas mitigan la mayor propagación del virus. El mismo día en que se publicaron las nuevas restricciones, un periódico inglés-alemán publicó artículos sobre cómo el desempleo no ha aumentado y cómo la capacidad de alcanzar los objetivos de control climático en Alemania finalmente ha sido posible durante la pandemia.

La población alemana está ahora, al menos teóricamente, en un aislamiento casi total. Los contactos sociales ni siquiera están permitidos entre miembros de la familia extensa o vecinos. Durante el fin de semana de Año Nuevo, muchos alemanes fueron a lugares de senderismo populares para caminar y andar en trineo en colinas cubiertas de nieve. El gobierno respondió cerrando los estacionamientos adyacentes a estos sitios. Hay un silencio sombrío que cubre a esta nación que, en tiempos normales, es reconocida mundialmente por las celebraciones comunales y gregarias del lúpulo y la uva.

El resultado inmediato de estas políticas más restrictivas es la enemistad cada vez mayor entre las personas que tienden a ser taciturnas por naturaleza de todos modos. Las miradas furtivas sobre los rostros cubiertos con máscaras revelan temores profundamente arraigados sobre contraer un virus en el que muchas más personas se recuperan de las que mueren.

El aislamiento y la cuarentena son peligrosos y contrarios a la constitución misma de cualquier ser humano, independientemente de la nacionalidad. Los resultados de una multitud de estudios psicológicos muestran que el aislamiento social aumenta los efectos físicos reales, como el colesterol alto, la presión arterial y la obesidad. Patológicamente, los hombres parecen sufrir más aislamiento social que las mujeres. El confinamiento solitario indefinido y prolongado (de más de quince días) ha sido calificado como tortura por las Naciones Unidas y está fuertemente desaconsejado. Aunque el confinamiento solitario todavía se usa en algunos países, en Alemania ocurre raramente, e incluso entonces, dura sólo de tres a cinco días. Hay una cierta ironía macabra en el hecho de que desde el 10 de noviembre se han aplicado estrictas restricciones al COVID-19 en Alemania. Lamentablemente, ninguna de estas medidas ha demostrado su eficacia para reducir la propagación del virus.

La preocupación profundamente arraigada, si no la obsesión, por la salud física en ambos lados del Atlántico sólo es posible en un entorno en el que los seres humanos son vistos ante todo como seres corporales, en lugar de como amalgamas de cuerpo, alma y espíritu. A medida que Europa y América entran en una era secular poscristiana, ¿puede haber alguna otra forma de evaluar la verdadera naturaleza del ser humano, excepto como una entidad material? Los gobiernos que ven a las personas y la vida solo como fines materiales en lugar de almas humanas vivientes, se tambalean en una pendiente muy empinada.

Una de las perversiones más extrañas de las restricciones de la pandemia mundial ha sido el uso del mandato de Cristo de "amar a tu prójimo" para fomentar el distanciamiento social y el aislamiento. La población humana del mundo, disfrazada de cariño, ha sido efectivamente controlada por (solo se puede esperar bien intencionados) gobiernos, supuestamente preocupados por la salud física de cada individuo. Los políticos han impuesto con asiduidad políticas que les permitan su propia inmunidad frente a la responsabilidad personal por la propagación del virus, en lugar de seguir las mejores políticas para el bienestar social y mental de la persona humana.

En el corazón de estas draconianas políticas de aislamiento está la pepita del poder; la droga definitiva a la que pocos humanos pueden resistir. Para que los líderes americanos y europeos mantengan el control político, se ha requerido el uso del poder y la autoridad para delegar la salud de las comunidades en la salud de los individuos. La ciencia, en un lugar de liderazgo, ha permitido a los políticos electos supuestamente mantener a la humanidad a salvo al romper las redes sociales y físicas necesarias para una vida comunitaria saludable.

Los gobiernos pueden entregar una vacuna, pero no repararán nuestras comunidades. Nuestra responsabilidad personal, como líderes y miembros de comunidades, nos pertenece únicamente a nosotros. Irónicamente, las congregaciones cristianas pueden ser los mejores lugares para las personas de fe que comprenden completamente el valor de la comunidad. Estas comunidades pequeñas y particulares podrían servir como ejemplo para una comunidad nacional más grande, una que necesita desesperadamente recuperar un espíritu comunitario. Cada comunidad parroquial o congregación tiene el genio y la creatividad otorgados por el Espíritu Santo para convertirse en un lugar vibrante tanto de adoración como de vida comunitaria fiel. La oración y el compromiso con la reconstrucción pueden sacarnos de la soledad y llevarnos a una nueva vida y salud para una parroquia y una nación.

Los grilletes del aislamiento y la cuarentena han sido costosos para el espíritu humano. Por el amor de toda la humanidad, debemos salir de nuestras máscaras y volvernos el uno hacia el otro. En los brazos de una comunidad de oración y unos de otros, podemos recuperar de manera única nuestra maravillosa humanidad, que se encuentra en un mosaico complejo y milagroso de cuerpo y sangre, espíritu y alma. Los candidatos a doctorado que aún no hayan nacido escribirán tesis tras tesis sobre el papel de los gobiernos en la lucha contra la pandemia. Sin embargo, nuestro carácter humano colectivo puede escribir su propia historia ahora, mientras nos levantamos y luchamos por la reconstrucción de nuestras comunidades; comunidades que todo ser humano sabe inherentemente que son necesarias para el florecimiento y la salvación humanos.







LA CRISIS DEL CATECISMO

En un momento en el que incluso los prelados del más alto rango pueden fallar en la transmisión de las verdades inmutables de la fe y la moral católicas, los católicos deben buscar seguir el "catecismo perenne"

Por Aaron Seng

Actualmente asistimos a la mayor crisis catequética de la historia de la Iglesia.

En 2018, el papa Francisco revisó el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) para cambiar su enseñanza sobre la pena de muerte, una controversia que continúa siendo cuestionada por cardenales, obispos, sacerdotes y teólogos de todo el mundo.

Pero ese era sólo el inicio. Además de deformar la teología misma del ministerio ordenado en su último motu proprio, Francisco también tiene la intención de agregar aún más "actualizaciones" al Catecismo de la Iglesia Católica, que incluirán cambios en su enseñanza sobre la guerra justa y la inclusión de un lenguaje novedoso sobre "Pecados ecológicos".

¿Quién sabe? El Catecismo pronto podría enseñar que es un pecado tener un aire acondicionado.

Mucho más preocupante, sin embargo, es el reciente respaldo del papa a las uniones civiles homosexuales, que pronto también pueden encontrar su camino en el 
Catecismo de la Iglesia Católica. Porque, como anunció recientemente el Directorio para la Catequesis 2020 del Vaticano: “El CIC no es, por tanto, una expresión estática de la doctrina, sino un instrumento dinámico (n. 192), por lo que está sujeto a una revisión perpetua por capricho de quien viste de blanco.

Parece que el contenido del Catecismo de la Iglesia Católica está ahora totalmente en juego.

El reconocimiento más claro de este nuevo enfoque “evolutivo” es el hecho de que el mismo Directorio Vaticano para la Catequesis incluye una nota al pie muy reveladora en la sección sobre la pena capital. Después de citar la nueva enseñanza sin precedentes del papa Francisco sobre este tema, la nota al pie dice: “Cf. también CCC 2267 (nueva edición el 1 de agosto de 2018)”.

¡Imagina eso! En una extraña personificación del protestantismo, los católicos de todo el mundo ahora necesitarán poseer la edición más actual del Catecismo de la Iglesia Católica, para asegurarse de que la enseñanza inmutable de Jesucristo no haya cambiado repentinamente bajo sus propios pies: “Oh, ¿tienes la edición de 1997 del Catecismo? Lo siento, ya no lo creemos. Consulta la nueva edición”.


LOS CATECISMOS DEBEN CLARIFICAR, NUNCA CONFUNDIR

Usar cualquier catecismo como un vehículo para el “desarrollo constante” de esta manera, manipularlo siempre que sirva a la opinión popular o al capricho pasajero de las élites liberales, socava la utilidad de ese documento en particular. También causa grave escándalo y confusión sobre la constante constancia de la doctrina católica en su conjunto. Como dijo el Cardenal Raymond Burke, Prefecto Emérito de la Signatura Apostólica, de manera tan simple: “Si el Catecismo puede ser cambiado por Francisco de esta manera, ¿dónde deja eso la enseñanza infalible de la Iglesia? Ese es todo el punto”. (Fin de Semana del Catequista Mariano, 21 de julio de 2019).

De hecho, como nos recuerda San Pablo, "Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre" (Hebreos 13: 8). La doctrina que Nuestro Señor encomendó a sus Apóstoles no cambia de una época a otra ni de un lugar a otro. Es por eso que, en la última parte del siglo XIX, el Concilio Vaticano I tronó contra cualquiera que buscara alterar la enseñanza católica para adaptarse a las sensibilidades modernas:
La doctrina de la fe que Dios ha revelado no se presenta como un descubrimiento filosófico capaz de ser perfeccionado por la inteligencia humana, sino como un depósito divino encomendado a la esposa de Cristo para ser fielmente protegido y promulgado infaliblemente. (Dei Filius)
Aun así, debido a que los catecismos no son documentos infalibles en sí mismos, el nuevo enfoque del Vaticano de revisar constantemente el 
Catecismo de la Iglesia Católica será muy eficaz para engañar a aquellos que todavía creen inocentemente que el Catecismo de la Iglesia Católica es la estrella polar autorizada de la ortodoxia católica, un compendio infalible de fe católica enseñanza moral.

Para empeorar las cosas, existen innumerables catecismos, libros de texto y materiales didácticos locales y regionales que se inspiran en el 
Catecismo de la Iglesia Católica, utilizándolo como su principal punto de referencia: todos estos también deben actualizarse. Por ejemplo, el Catecismo Católico para Adultos de los Obispos de EE.UU., que ha sido revisado recientemente para que coincida con la última evolución de la Catecismo de la Iglesia Católica sobre la pena capital, fue admitido de manera bastante vergonzosa por el obispo Robert Barron de Los Ángeles por emplear una "ambigüedad elocuente" en su enseñanza, como si el el propósito de un catecismo fuera confundir, más que aclarar, la enseñanza de Cristo y su Iglesia. Una verdadera crisis del catecismo, si es que alguna vez la hubo.

La inestabilidad doctrinal, inherente al 
Catecismo de la Iglesia Católica y tantos otros textos que se apoyan en él, ha dejado a hombres y mujeres, tanto dentro como fuera de la Iglesia, preguntándose: “Si estos catecismos más recientes no son fiables, ¿hay catecismos más antiguos a los que deberíamos acudir?”

La respuesta más simple es: "Sí, todos".


RESTAURANDO EL CATECISMO PERENNIAL

Incluso muchos católicos se sorprenden al saber que la oficina docente de la Iglesia ha emitido miles de catecismos diferentes a lo largo de los siglos, y que estos muestran una notable continuidad de enseñanza de uno a otro.

Pero tal continuidad no debería sorprendernos. Cristo confió a Su Iglesia un “cuerpo de doctrina definido, aplicable a todos los tiempos y a todos los hombres” (Pío X, Lamentabili Sine, n. 59) y debemos esperar que esta doctrina examine no sólo décadas, sino siglos enteros de Catecismos católicos. En él, descubrimos un acuerdo armonioso y una continuidad inquebrantable en todos los asuntos de fe y moral.

Cuando los obispos católicos diseminados por las naciones y a lo largo de los siglos ofrecen una voz unificada a su oficio de magisterio en los catecismos aprobados oficialmente por ellos, esta es una auténtica expresión del Magisterio Universal Ordinario. Es un órgano de infalibilidad y un antídoto eficaz en nuestro tiempo contra la noción errónea (desde hace mucho tiempo condenada por la Iglesia) de que el dogma puede "evolucionar".

Un recuerdo y una renovación de esos catecismos tradicionales, el “catecismo perenne”, por así decirlo, puede ofrecer un punto de referencia confiable para los católicos de hoy, que con demasiada frecuencia están confundidos y escandalizados por las ambigüedades y errores de muchos prelados. Escritos para todos los niveles de edad y comprensión, los catecismos de antaño ofrecen una fuerza clarificadora y estabilizadora en nuestra época de confusión y agitación; un punto de referencia seguro para cualquier católico que desee aprender la fe y transmitirla a otros.

En un momento en el que incluso los prelados del más alto rango pueden fallar en la transmisión de las verdades inmutables de la fe y la moral católicas, los católicos deben buscar seguir el "catecismo perenne" de los obispos y concilios de todo el espacio y el tiempo, y permitirles hablar por sí mismos. El que tiene oídos, que oiga.


Crisis Magazine




PÍO XII VIO VENIR LA OLA NEOMODERNISTA Y DIO LA ALARMA

El último gran Papa de la "verdadera" Iglesia católica. Su encíclica Humani generis, la lucidez y dimensión profética de sus análisis sobre la situación de la Iglesia.

Por 
Francesco Lamendola

No es ningún misterio que la figura de Pío XII no atraiga a los católicos progresistas y bergoglianos, y de hecho hablan de él lo mínimo posible, cuando realmente se ven obligados a hacerlo. Lo bonito es que el proceso de canonización, iniciado en 1967, está encomendado a los jesuitas: bien se puede imaginar que no tienen prisa por llevarlo a cabo, ya que Pío XII representa exactamente lo contrario de la Iglesia que tienen en mente y que están llevando a cabo en grandes etapas.

No es que tuvieran o tengan ninguna razón válida para retrasar un acto debido; pero, como en el caso del padre Léon Dehon, que iba a ser proclamado santo en 2005, quedó "suspendido" indefinidamente. Razones válidas, en estos días, ya no son necesarias: basta una sospecha, basta un susurro, sobre todo si viene de los hermanos mayores omnipresentes y omnipotentes, y las prácticas se detienen, las lenguas se detienen, los discursos caen como por arte de magia.

En el caso de Pío XII, entonces, los "pecados" tácitos pero gravísimos que pesan en su memoria son al menos tres: además del supuesto "silencio" sobre la persecución antijudía de los nazis, durante la Segunda Guerra Mundial, están la excomunión de los comunistas, con el decreto de 1949 (mientras que su sucesor Roncalli, para propiciar la benévola neutralidad del régimen soviético, habría hecho el infame acuerdo de Metz de 1962) y, más en general, habiendo hecho todo lo posible para retrasar ese proceso de modernización de la Iglesia y del catolicismo que era tan querido por los masones en sotana, dado que el retraso para recuperarse del mundo moderno, a juicio del cardenal masón Martini, era de al menos dos siglos.

Entre otras cosas, Pío XII había prestado gran atención a la devoción mariana y, habiendo recurrido a la infalibilidad papal sólo una vez en todo el siglo XX, había proclamado el dogma de la Asunción de María (con la bula Munificentissimus Deus, en el Año Santo 1950). También había pedido prudencia en el debate sobre el evolucionismo, ahora ya no rechazado, pero reafirmando la incompatibilidad de la visión científica materialista y la fe católica, y con razón, considerando el evolucionismo como una hipótesis biológica y no una verdad definitivamente probada.

Pero la "falta" más grave de todas fue, a los ojos de aquellos señores, haber retrasado la convocatoria de un concilio ecuménico, proyecto que los herejes modernistas disfrazados de católicos progresistas venían realizando desde hacía algún tiempo y que tejían incansablemente en la sombra, como arañas esperando a su presa. Pío XII, en efecto, vio que la estructura administrativa de la Iglesia necesitaba reformas y también se preguntó si no sería el caso de convocar un concilio; pero siempre se había reprimido por una razón muy simple: conocía muy bien la penetración de la masonería en el alto clero y temía, con razón, que los obispos masónicos aprovecharan la oportunidad para lanzar el ataque decisivo contra la liturgia y la doctrina. 

Fue él, de hecho, quien dio en privado, o más bien en secreto, al valiente sacerdote Don Luigi Villa, la tarea de realizar su peligrosa misión encaminada a trazar un mapa real de la presencia masónica en la Iglesia, como ya le había instado a hacer San Pío de Pietrelcina, con quien se había reunido en el convento de San Giovanni Rotondo, y que estaba tan preocupado como el Santo Padre por la misma amenaza; una misión que, de hecho, le habría costado al padre Villa la belleza de siete intentos de asesinato, todos frustrados afortunadamente, pero no siempre sin perjuicio, incluso bastante grave, gracias a la protección de la Santísima Virgen María, a quien se había confiado.

Hablando con su amigo el Conde Enrico Pietro Galeazzi (1896-1986), arquitecto y diseñador de la basílica de Sant'Eugenio en Roma, Pío XII dijo una vez (en: Paolo Risso, ¿ dónde pusieron a Jesús ?, en la pág. 9 del número del 22/11/20 del Semanario del Padre Pío, la excelente revista de los Franciscanos de la Inmaculada que sigue saliendo, a pesar del comisario del instituto buscado por Bergoglio desde julio de 2013):
Supongamos, querido amigo, que el comunismo es uno de los instrumentos más evidentes de subversión utilizados contra la Iglesia y la Tradición de la Revelación divina: entonces asistiremos a la contaminación de todo lo espiritual: filosofía, ciencia, derecho, enseñanza, artes, medios de comunicación, literatura, teatro y religión.
Estoy impactado por las confidencias que la Santísima Virgen le dio a la pequeña Lucía de Fátima. Esta insistencia de la Buena Señora sobre el peligro que amenaza a la Iglesia es una advertencia divina contra el suicidio que representaría la alteración de la Fe en su liturgia, su teología y su alma.
Siento a mi alrededor que los innovadores quieren desmantelar la Sagrada Capilla [la Iglesia], destruir la llama universal de la Iglesia, rechazar sus ornamentos y provocarle remordimiento por su pasado histórico. Bueno, mi querido amigo, estoy convencido de que la Iglesia de Pedro tendrá que recuperar su pasado, de lo contrario su propia tumba será excavada.
Lucharé esta batalla con todas mis fuerzas dentro de la Iglesia, como fuera de Ella, aunque las fuerzas del mal algún día puedan aprovecharla para distorsionar mi persona, mis acciones o mis escritos, como se siente hoy, para deformar la historia de la Iglesia. Todas las herejías humanas que alteran la Palabra de Dios parecen ser mejores que Ella.
Y hablando con un cardenal de la curia, con acentos aún más proféticos dijo (op.cit., P. 11):
Llegará un día en que el mundo civilizado negará a su Dios; y la Iglesia dudará como dudó Pedro. Entonces se verá tentada a creer que el hombre se ha convertido en Dios, que su Hijo Jesucristo no es más que un símbolo, una filosofía como muchas otras. En las iglesias, los cristianos buscarán en vano la lámpara roja donde les espera Jesús; y llorarán, como Magdalena llorando frente al sepulcro vacío: "¿Dónde lo pusieron?"
Será entonces cuando los sacerdotes de África, Asia, América - los formados en seminarios misioneros - se levantarán y dirán y clamarán que el "pan de vida" no es un pan ordinario, sino el Cuerpo de Cristo, que la Madre del Dios-Hombre no es una madre como cualquier otra. Y serán destrozados por testificar que el cristianismo no es una religión como cualquier otra, ya que su cabeza es el Hijo de Dios y la Iglesia Católica es su Iglesia.
Además de la lucidez del análisis de Pío XII sobre la situación de la Iglesia, llama la atención la dimensión profética de sus palabras. El caso es que nos hemos acostumbrado tanto a la situación actual, o, en el caso de los más jóvenes, siempre la han visto así, que ya no percibimos lo incongruente, desordenado, intrínsecamente incorrecto que hay en ella. 

Hoy entramos a una iglesia a rezar y no volvemos instintivamente la mirada al sagrario con el Santísimo Sacramento, no buscamos primero esa luz roja que señala la Presencia Viva de Jesucristo en su templo, y de hecho muchas veces no hay, o no es visible, porque muchos buenos sacerdotes modernistas han creído oportuno esconderlo, ponerlo en algún altar lateral o incluso en la sacristía: 

nunca dejes que "ciertas supersticiones de la Edad Media" arraiguen en tu parroquia, en la que está permitido hablar sólo de problemas sociales, migrantes, medio ambiente y cambio climático, y casi ya no se menciona a Jesucristo, ni se habla de cuestiones éticas tabú para los anticatólicos, como el aborto, para “no crear divisiones” pero por otro lado llenas tu boca continuamente con expresiones como: Francisco lo dijo, Francisco lo hizo así, como siempre nos recuerda el papa Francisco, etc. 

De manera similar, se diría que para muchos "católicos", o los que así se autodenominan, es normal escuchar a un papa decir que María era una mujer, de hecho, "una niña como todas las demás"; pero en Pío XII la intuición de que tal escándalo vendría, y que vendría precisamente de la jerarquía, como Nuestra Señora ha profetizado muchas veces, desde Fátima hasta La Salette, en la primera mitad del siglo XX, tiene algo sobrenatural. Y estas intuiciones, estos destellos de conciencia aguda y dolorosa, como el padre Pío de Pietrelcina, el santo fraile perseguido más allá de los límites de la malicia por una podrida jerarquía de corrupción, bastarían para medir toda la grandeza de Pío XII: aunque él no pasó a la historia con el sobrenombre del "papa bueno", como su sucesor.

Recordamos que con la encíclica Humani generis del 12 de agosto de 1950, Pío XII había condenado algunas opiniones erróneas de la cultura moderna que socavaban directamente los fundamentos mismos de la doctrina católica, en particular la llamada Nueva Teología (Nouvelle théologie de origen francés) y la el neomodernismo que, según Jacques Maritain, se configuraba entonces como una verdadera neumonía, mientras que el modernismo de principios del siglo XX había sido una simple fiebre del heno en comparación; y al mismo tiempo reafirmó la concordancia entre la razón natural y la revelación cristiana, a raíz de la gran teología tomista: sólo con la luz natural de la razón se puede probar con certeza el origen divino de la religión cristiana.

Vale la pena releer el pasaje central del tercer capítulo de la encíclica, dedicado a la relación entre la razón y la fe y deplorando la tendencia a despreciar la vertiente más rica y vital de la teología católica, el tomismo, por un deseo desordenado e inconcluso de novedad:
Todos saben cuánto aprecia la Iglesia el valor de la razón humana, que tiene la tarea de demostrar con certeza la existencia de un solo Dios personal, de demostrar invenciblemente mediante signos divinos los fundamentos de la misma fe cristiana; para sacar también a la luz con razón la ley que el Creador ha impreso en las almas de los hombres; y finalmente la tarea de alcanzar un conocimiento limitado pero muy útil de los misterios (cf. Conc. Vat. DB 1796).
Pero esta tarea puede cumplirse convenientemente y con certeza, si la razón se cultiva debidamente: es decir, si se nutre de esa sana filosofía que es como una herencia heredada de épocas cristianas anteriores y que posee una autoridad superior, porque el Magisterio de la Iglesia ha comparado sus principios y afirmaciones principales con la verdad revelada, sacada a la luz y fijada lentamente a través de los tiempos por hombres de gran talento. Esta misma filosofía, confirmada y comúnmente admitida por la Iglesia, defiende el valor genuino del conocimiento humano, los principios inquebrantables de la metafísica, es decir, de razón suficiente, causalidad y finalidad, y finalmente sostiene que se puede alcanzar una verdad cierta e inmutable. (...) Cualquier verdad que la mente humana con una investigación sincera haya podido descubrir, no puede contrastar con la verdad ya adquirida; porque Dios, Verdad Suprema, creó y gobierna el intelecto humano no para que las verdades correctamente adquiridas cada día se contrasten con otras nuevas; sino para que, habiendo eliminado los errores que se hubieran deslizado en ella, pueda añadir verdad a verdad en el mismo orden y con la misma organicidad con que vemos constituida la naturaleza misma de las cosas de las que se deriva la verdad. Por eso, el cristiano, filósofo o teólogo, no abraza a la ligera y apresuradamente todas las innovaciones que se idean cada día, sino que debe examinarlas con la máxima diligencia y ponerlas en el justo equilibrio para no descuidarlas ni perder la verdad ya conquistada o corromperla, ciertamente con peligro y daño a la fe misma. 
Si consideramos detenidamente lo que se ha explicado anteriormente, se verá fácilmente por qué la Iglesia requiere que los futuros sacerdotes sean instruidos en las ciencias filosóficas "según el método, la doctrina y los principios del Doctor Angélico" (Corp. Jur. Can., can. 1366, 2), ya que, como bien sabemos por la experiencia de varios siglos, el método de Aquino destaca por su singular superioridad tanto en la enseñanza de las almas como en la búsqueda de la verdad; Su doctrina entonces está en armonía con la Revelación divina y es muy eficaz para asegurar los cimientos de la fe, así como para cosechar los frutos de un progreso saludable con utilidad y seguridad...
Parece que algunos documentos de Juan Pablo II, como la encíclica Veritatis splendor del 6 de agosto de 1993, y de Benedicto XVI, en particular la encíclica Caritas in veritate del 29 de junio de 2009, pero también la “lectio magistralis” La fe, la razón y las universidades, conocido como el Discurso de Ratisbona del 12 de septiembre de 2006, se hacen eco y desarrollan este aspecto de la pastoral de Pío XII. Sin embargo, con una diferencia muy grande: que si bien los papas postconciliares tuvieron que apresurarse a conciliar las innovaciones conciliares con el tomismo y el magisterio perenne, inventando una hermenéutica de continuidad que de hecho no existe, esta dificultad no está en Pío XII. También por esto podemos medir la estatura del que fue el último gran Papa de la Iglesia Católica.






martes, 26 de enero de 2021

ALQUILER DE VIENTRES: POPULAR ACTRIZ CHINA ABANDONÓ A DOS BEBÉS EN LOS EEUU ENCENDIENDO UN DEBATE NACIONAL

La industria de la subrogación se está normalizando como otro medio para tener hijos en China y varios países occidentales, mientras que la subrogación está "prohibida" en la mayoría de los países del mundo.


N.R: Todos los enlaces de este artículo conducen a sitios en inglés. Usted puede leerlos en español simplemente traduciendo las páginas, tanto en su pc como en su teléfono móvil. 

El aumento de la gestación subrogada en todo el mundo es un tema que preocupa a los bioeticistas. Varios estados estadounidenses actualmente permiten la práctica, y Nueva York ha legalizado los contratos comerciales de subrogación con ayuda financiera significativa y muchos otros servicios (lea AQUÍ). El Reino Unido prohíbe los contratos de subrogación, pero apoya la subrogación extranjera, lo que permite la exportación de gametos. Esto permite a los ciudadanos del Reino Unido acceder a la subrogación sin tener que viajar al extranjero, lo cual es muy útil en la crisis sanitaria (lea el regulador de fertilidad del Reino Unido, HFEA, que apoya la subrogación comercial de ciudadanos británicos en el extranjero). Los economistas dicen que la subrogación mundial es un nicho de mercado en crecimiento que representa una gran oportunidad para los inversores (se prevé que la cuota de mercado global de la subrogación supere los 27.500 millones de dólares en 2025, según una investigación reciente de Global Market Insights, Inc. Leer más AQUÍ).


China tiene un gran interés en ser el principal proveedor biomédico del mundo. Este país, donde los investigadores a menudo carecen de principios bioéticos, también tiene un envejecimiento de la población sin precedentes y una de las tasas de fertilidad más bajas, lo que representa un mercado potencialmente enorme para el negocio de la subrogación.


Debate público actual sobre la industria de la subrogación en China


Declaración oficial de la empresa Prada, que una semana antes la había nombrado embajadora de la marca
: "La vida personal de la Sra. Zheng nos llevó a terminar todas las relaciones".

En este sentido, noticias recientes provocaron un debate nacional sobre la gestación subrogada. Una celebridad china de renombre internacional, la actriz Zheng Shuang, ha sido acusada por su expareja de abandonar a sus dos hijos nacidos de madres sustitutas radicadas en Estados Unidos que utilizan gametos de la actriz y su novio.

El escándalo estalló en los medios de comunicación, obteniendo 3 mil millones de visitas y duras críticas. Incluso la agencia gobernante del Partido Comunista de China (PCCh) acusó a Zheng de aprovecharse de las lagunas legales al buscar madres sustitutas en los Estados Unidos, calificando sus acciones de “definitivamente no respetuosas de la ley” (lea CNN, 23 de enero de 2021, AQUÍ). ¿Es verdad? ¿Qué significan realmente las lagunas legales?

Industria de la subrogación en China: ¡Las personas o agencias que encargan o brindan servicios de subrogación no están prohibidas!


"Impulsada por las altas demandas de la sociedad, la industria de la subrogación ha florecido en los últimos años en China con una estimación de 10.000 niños nacidos [en el extranjero] cada año". (Revista Internacional de Derecho, Política y Familia (29 de junio de 2020) y Oxford University Press (lea más AQUÍ).

La impactante contradicción está bien explicada por el informe mencionado anteriormente publicado en CNN: Los individuos o agencias no tienen prohibido encargar o proporcionar servicios de subrogación.

El limbo legal ha llevado a una creciente industria clandestina de subrogación doméstica

“En 2001, el Ministerio de Salud emitió un conjunto de regulaciones sobre tecnología de reproducción asistida, que prohibía a las instituciones médicas y los trabajadores de la salud 'practicar cualquier forma de tecnología sustituta'. El comercio de esperma, óvulos, cigotos y embriones también está estrictamente prohibido. Las instituciones médicas pueden recibir multas de hasta 30.000 yuanes (4.632 dólares) por infracciones, de acuerdo con las reglas. Pero el documento no prohibía a las personas ni a las agencias encargar o proporcionar servicios de subrogación ni enumerarlos según el castigo. El limbo legal ha llevado a una creciente industria clandestina de subrogación doméstica, impulsado por una gran demanda, mientras que otras parejas chinas van al extranjero en busca de servicios de gestación subrogada”.

Utilizando esta laguna jurídica, la industria de la subrogación se está normalizando como otro medio para tener hijos en China y varios países occidentales, mientras que la subrogación está "prohibida" en la mayoría de los países del mundo.





MONSEÑOR HECTOR AGUER: BUSCAR LA VERDADERA DEMOCRACIA

El Arzobispo Emérito de La Plata, Monseñor Héctor Aguer, lamentó que con la nueva legislación abortista que acaba de aprobarse en la Argentina se “pone en juego una cuestión fundamental que es una democracia sin valores, es una democracia cuantitativa, electoralista”.


Texto completo de la alocución de Mons. Héctor Aguer:

“Queridos amigos la legislación abortista que acaba de aprobarse en la Argentina pone en juego una cuestión fundamental que es una democracia sin valores, es una democracia cuantitativa, electoralista. La democracia, según la mejor tradición de Occidente, tiene que ver con una realidad objetiva con la valoración de lo que es el ser humano y de lo que es la proyección del ser humano en la vida, en la cultura. Aquí, en cambio, eso no se ha tenido en cuenta. Pero: ¿Por qué? Porque los que medran de la democracia son desgraciadamente los políticos.

Ese nombre tan bello de “democracia”, “gobierno del pueblo” y que se ha dicho que es “para el pueblo y por el pueblo”, aquí está frustrado porque no se reconocen los fundamentos verdaderamente humanos de una democracia que son los valores que hacen al hombre un ser humano precisamente.

Esto es así porque desde hace un tiempo se ha venido imponiendo un criterio, una concepción de la democracia que solo favorece a los políticos. ¿Quiénes la pasan bien? Los políticos y no solamente con sus sueldos extraordinarios y la cantidad de asesores que tienen sino también las jubilaciones fenomenales que cobran. Y vemos que hasta se puede reclamar después de mucho tiempo jubilaciones formidables aun cuando esa persona esté llena de plata y lo sabemos muy bien. Eso no es una verdadera democracia sino que es una estafa a la democracia, es una estafa al pueblo.

¿Y cómo se cambia esto? Sabemos que el mecanismo que tenemos es el mecanismo electoral pero también la cuestión es que haya candidatos que presenten opciones y eso tiene mucho que ver con la vida de la sociedad, con los reclamos de la sociedad, y que la sociedad no se deje engañar. ¡La sociedad argentina está siendo engañada por los políticos!

Bajo la apariencia de la democracia la sociedad está siendo engañada por los políticos. Esto no puede ser así, tiene que haber opciones diversas y opciones donde uno pueda elegir con libertad y con gozo porque esa es la valoración de la democracia.

Yo les digo esto a ustedes y ¿ustedes qué pueden hacer? Pueden hacer mucho. La opinión puede hacer mucho. Pero la mentira que los políticos imponen universalmente puede ser derrotada, puede ser superada si uno cree más a la verdad, busca verdaderamente la verdad y no se entretienen con los políticos y con los medios de comunicación que le hacen la corte y que, en el fondo, lo que hacen es armar un gran aparato de mentira que es la frustración del pueblo. No puede ser así, no debe ser así y no es así en otros lugares, ciertamente no es así.

La cuestión del aborto tiene que ver mucho con esto. ¿Cómo puede ser que el voto mayoritario de unos pocos ponga en juego la vida de millones y millones de personas?. Eso no es la democracia, no es posible. Y quiero apelar a una frase bíblica, ¿recuerdan que he dicho que la cuestión de aborto no es una cuestión religiosa sino científica? Pero me acuerdo siempre de lo que aparece en el artículo 4° del Libro del Génesis, al comienzo de la Biblia, cuando se comete el primer homicidio, el asesinato de Abel por Caín, el texto pone en boca de Dios estas palabras: “la sangre de tu hermano grita hacia Mí desde el suelo”. Por eso podemos decir que la sangre de los niños abortados grita hacia Dios, clama venganza. En La Biblia es claro que la sangre de inocentes derramada clama la venganza de Dios. ¿Y sobre quien va a caer esa venganza? Nosotros tenemos que tener bien claros cuales son nuestros criterios, nuestros principios y debemos recordarles a aquellos que se han hecho responsables de este “crimen abominable” que se están exponiendo a que caiga sobre ellos la sangre de tantos niños inocentes.

No sé si ustedes han visto alguna vez un video de un aborto. En el debate del 2018, un médico quiso pasar uno en el Congreso Nacional y no le permitieron porque es impresionante, es terrible ver como se arranca el niño a pedacitos. Y digo el niño porque a las 14 semanas y aún en casos más avanzados se ve como se lo arranca a pedacitos y se mezcla la sangre de ese niño con la sangre de su madre. Son las dos sangres y por eso decimos que son las dos vidas que nosotros defendemos. Esta es una verdad que tiene que ver con el sentido natural de las cosas y La Biblia recoge ese sentido natural de las cosas.

Nadie que ha visto un aborto puede sentirse tranquilo. Dan mucha pena esas chicas o mujeres jóvenes, vestidas de verde, haciendo algazara, festejado y uno se pregunta qué es lo que están festejando. ¿Qué fiesta festejaban? ¿La fiesta de la sangre inocente derramada? Dios nos libre mis amigos”.



¿PUEDEN SERVIR LAS MUJERES EN EL ALTAR?

En medio de la reinante confusión hay al menos algo de positivo: que la Tradición inmemorial de la Iglesia se ha mantenido dondequiera que se sigue fiel a la liturgia tradicional, y cada vez hay más lugares así en todo el mundo.

Por Roberto De Mattei


El motu proprio Spiritus Domini del pasado 10 de enero, por el que el papa Francisco ha modificado el canon 230 § 1 del Código de Derecho Canónico permitiendo el acceso de mujeres a los ministerios de lectoras y acólitas, ha suscitado un gran clamor mediático, porque parece que abriera la puerta al sacerdocio femenino. Esa puerta sigue cerrada, pero el documento del papa contribuye indudablemente a seguir devaluando el sacerdocio, y ratifica con ello una práctica extendida, la del servicio de las mujeres ante el altar, como sucede con las lectoras y las ministras extraordinarias de la Eucaristía.

Ahora bien, para entender esta degradación de la liturgia de la Iglesia es necesario subrayar que las mayores responsabilidades en este proceso hay que atribuirlas a Pablo VI y al Concilio Vaticano II; Francisco no ha hecho otra cosa que aclarar algunos principios.

Según la Tradición de la Iglesia, en el Sacramento del Orden existen varios grados. Entre las órdenes sagradas mayores se distinguen el episcopado, el sacerdocio y el diaconado, y entre las menores se cuentan el ostiarado, el lectorado, el exorcistado y el acolitado. Existe también el subdiaconado, que en la Iglesia bizantina se cuenta entre las órdenes menores, mientras que en la latina es tradicional incluirla en las mayores.

El 15 de agosto de 1972 el papa Pablo VI transformó mediante el motu proprio Ministeria quaedam las órdenes sagradas en ministerios, haciéndolos parcialmente accesibles a los laicos según el principio del sacerdocio común de los fieles del Concilio Vaticano II. Redujo esos ministerios a dos: el lectorado y el acolitado, a los que atribuyó todas las funciones reservadas al subdiaconado. Interrumpió asimismo la relación de concatenación que vinculaba las órdenes menores al sacerdocio, y decretó que los ministerios de lector y de acólito estarían orientados pero no ordenados al sacerdocio como seguía estándolo el diaconado. Por esa misma razón suprimió la primera tonsura (con la cual se accedía al estado clerical).

Como ha señalado el P. Jean-Michel Glaize, el principio rector de la reforma de Pablo VI se encuentra en un documento del Concilio, la Sacrosanctum Concilium. Esta constitución conciliar basa en su nº21 la reforma litúrgica en la «participación plena y activa de todos los fieles» del pueblo cristiano, y en el nº14 profesa el mismo principio, si bien lo relaciona con el sacerdocio común de los fieles, el cual deriva del Bautismo y evidentemente no tiene nada que ver con el sacerdocio propiamente dicho.

La expresión es empleada con ambigüedad por el Concilio y por Pablo VI, que con todo no atribuyó a la mujer en el motu propio Ministeria quaedam la posibilidad de acceder al lectorado y al acolitado. La presencia de mujeres en el presbiterio en los últimos treinta años ha tenido lugar incumpliendo la ley. Pero ahora el papa Francisco con su motu proprio Spiritus Domini lo permite de modo oficial.

En una carta adjunta al motu proprio y dirigida al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal Luis Ladaria, explica Francisco que «estos ministerios laicos, al estar basados en el sacramento del Bautismo, pueden ser confiados a todos los fieles idóneos, sean de sexo masculino o femenino, según lo que ya está previsto implícitamente en el canon 230».

El papa Francisco es coherente: si nuestro referente es el documento de Pablo VI según el cual los ministerios laicos son meras funciones que cualquier bautizado puede ejercer en nombre del principio del sacerdocio común de los fieles, no se entiende por qué van a estar excluidas las mujeres. En cambio, si nuestro referente es la Tradición inmemorial de la Iglesia, ésta no sólo excluye el sacerdocio femenino, sino también el propio principio del sacerdocio común.

En resumidas cuentas, el documento del papa Francisco no hace otra cosa que llevar a sus consecuencias el principio que estableció Pablo VI y que quedó asentado en la práctica con sus sucesores Juan Pablo II y Benedicto XVI.

El caso es que el 30 de mayo de 2018 la Congregación para la Doctrina de la Fe reiteró que el sacerdocio reservado a los hombres es doctrina definitiva e irreformable de la Iglesia, como ya había afirmado Juan Pablo II en la carta apostólica Ordinatio sacerdotalis de 1994. El papa Francisco también reitera en la carta al cardenal Ladaria que la Iglesia no está facultada en modo alguno para conferir el orden sacerdotal a las mujeres. La Iglesia tampoco está facultada para conferir a las mujeres el diaconado, y sin embargo eso no lo ha dicho.

Por último, hay que señalar que ni las órdenes menores ni el subdiaconado han sido jamás suprimidos. Prueba de ello es la posibilidad dada a los institutos Ecclesia Dei de utilizar los libros litúrgicos de 1962, que prevén la existencia de dichas órdenes, tanto mayores como menores.

En medio de la reinante confusión hay al menos algo de positivo: que la Tradición inmemorial de la Iglesia se ha mantenido dondequiera que se sigue fiel a la liturgia tradicional, y cada vez hay más lugares así en todo el mundo.


Adelante la Fe



lunes, 25 de enero de 2021

ARGENTINA: CUPO LABORAL TRANS EN EXTRAORDINARIAS

Se publicó ayer en el Boletín Oficial la ampliación del temario de extraordinarias. Entre los temas a tratar el Ejecutivo incluyó el “Proyecto de Ley de Promoción del Acceso al Empleo Formal para Personas Travestis, Transexuales y Transgénero” (Orden del Día N° 265).

Las personas trans -hayan o no accedido al cambio registral previsto en la ley de identidad de género- deberán representar no menos del 1 % del total de los empleados de cada uno de los tres poderes del Estado nacional. Los organismos públicos deberán establecer reservas de puestos de trabajo a ser ocupados exclusivamente por personas trans.

“Si las personas aspirantes a los puestos de trabajo no completaron su educación, en los términos de la ley de Educación Nacional, se permitirá su ingreso con la condición de cursar los niveles educativos requeridos y finalizarlos”.

“A fin de garantizar el ingreso y permanencia en el empleo no podrán ser valorados los antecedentes contravencionales”. Lo mismo ocurrirá con los antecedentes penales que no fueran relevantes para el puesto.

Se prevén además incentivos al sector privado tales como quitas en los impuestos nacionales. El Banco Nación ofrecerá créditos con tasa preferencial para el financiamiento de los emprendimientos de esta población.

Se abrirá un Registro Único de Aspirantes que será confidencial en el que constará “únicamente” el “nombre autopercibido”, los antecedentes (educativos y laborales), aptitudes y “preferencias laborales” de los aspirantes.

Se creará una Unidad de Coordinación Interministerial para monitorear la implementación de la ley. La autoridad de aplicación deberá promover espacios de participación de personas trans, en representación de organizaciones sindicales y de la sociedad civil de todo el país para el seguimiento de la ley.

El incumplimiento total o parcial de la ley por parte de los funcionarios públicos responsables “constituye mal desempeño en sus funciones o falta grave, según corresponda”.


NOTIVIDA

Editora: Lic. Mónica del Río


NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE: ¿ELLA HABLA PARA NUESTRO TIEMPO PRESENTE?

La semana pasada, el “católico” Joe Biden, el presidente más pro-aborto en la historia de Estados Unidos, fue juramentado como el 46 º presidente del país. Fue el momento de enseñanza perfecto para los líderes católicos. ¡El mundo estaba mirando!

Por Mary Hansen


Sin embargo, cuando el presidente de la USCCB (Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos), arzobispo José Gómez de Los Ángeles, comentó que la agenda de Biden "promueve políticas que promueven los males morales", el cardenal Blasé Cupich de Chicago emitió un "tuit mordaz", muy molesto por la mención del aborto en el documento. ¡Un príncipe de la Iglesia! Y otro Príncipe de la Iglesia, el Cardenal Wilton Gregory de Washington, DC, ya había afirmado que le daría la Comunión a Biden. Otro líder de la iglesia, el cardenal Joseph Tobin de Newark, declaró que un católico podía votar por un demócrata con “buena conciencia”. Esto fue antes de las elecciones. Tales hechos me hicieron pensar en los mensajes de Nuestra Señora de La Salette. Lo que ocurrió hace 175 años. Pero parecen tan relevantes para nuestro tiempo ahora como lo eran hace tantas décadas.

Todo comenzó en la soleada tarde del 19 de septiembre de 1846. Melanie Calvat, de 14 años, y Maxim Giraud, de 11, estaban cuidando perezosamente su ganado en las laderas cubiertas de hierba de La Salette, en lo alto de los Alpes franceses del sureste de Francia. Era un lugar de espectacular belleza alpina, a 5400 pies sobre el nivel del mar.

De repente, Melanie vio un impacto de luz vívida y dramática. Ella gritó de miedo: "Maxim, ¡mira la luz!"

- "Es como si el sol se hubiera puesto allí"- dijo Maxim más tarde.

Continuó: "La luz se agitó, se movió y se arremolinaba". Y dentro de esa luz asombrosa emergió una mujer hermosa. Estaba sentada en una repisa con la cabeza entre las manos. ¡Y, para su asombro, ella estaba llorando! "Ella lloró todo el tiempo que estuvo hablando con nosotros", relató Maxim. No tenían idea de quién era ella. Al principio pensaron que era una persona de la región. “Pensamos que era una mujer de Valjouffrey”, dijeron los niños. Porque así vestía: según su relato, vestía “un delantal largo y amarillo de ama de casa, un chal y una gorra de campesina. Rosas perfilaban su chal y coronaban su frente. Llevaba un gran crucifijo alrededor de su cuello y Maxim notó que "desde el crucifijo la luz brillaba más intensamente”.

“Acérquense, hijos míos, no tengan miedo”, dijo. “Estoy aquí para contarles una gran noticia”.

También pronunció palabras de advertencia a los niños: “Si mi pueblo no obedece, me veré obligada a soltar el brazo de mi hijo. Es tan pesado que ya no puedo contenerlo. ¡Cuánto tiempo he sufrido por ustedes!” Habló de la absoluta necesidad de la oración, la misa dominical, la observancia del sábado, de no tomar el nombre del Señor en vano. En ese momento en Francia, después de la Revolución Francesa de 1789, casi nadie asistía a misa el domingo y la oración, la catequesis y los sacramentos fueron descuidados vergonzosamente. Casi nadie conocía la fe. Maxim y Melanie no fueron la excepción: ambos niños, ninguno de los cuales sabía leer ni escribir, rara vez asistían a la misa dominical. “Niños, ¿dicen sus oraciones correctamente?” ella preguntó. “Casi nunca, señora”, contestaron con tristeza.

Nuestra Señora predijo una hambruna si la gente no enmendaba sus caminos. “Se acerca una gran hambruna”, dijo. Y efectivamente, esto ocurrió en el invierno de 1846-1847. Golpeó con especial intensidad en Francia e Irlanda. “Sin embargo”, dijo, “si la gente se arrepiente, las piedras y las rocas se convertirán en montones de trigo. Hijos míos, debéis darlo a conocer a todo el pueblo”.

Ella habló sobre la importancia de santificar el sábado: “Solo unas pocas mujeres bastante mayores van a misa en el verano. Todos los demás trabajan todos los domingos durante todo el verano. Y en invierno, cuando no saben qué más hacer, van a misa solo para burlarse de la religión. Durante la Cuaresma, van a la carnicería como perros”. Habló de dos cosas que hacían que el brazo de su Hijo fuera particularmente pesado: “Te he dado seis días para trabajar. El séptimo lo he reservado para mí, pero nadie me lo dará”. Y habló sobre los juramentos: “Los carreteros no pueden jurar sin traer el nombre de mi Hijo”.

El obispo de la diócesis de Grenoble, monseñor Philibert de Bruillard, inició una pronta investigación de la aparición y cinco años después concluyó que era auténtica. “Lleva consigo todas las características de la verdad”, dijo. También quedó muy impresionado con el resurgimiento de la fe en su diócesis. La gente comenzó a asistir a la misa dominical en gran número y a recibir los sacramentos. En 1852 se colocó la piedra angular de la nueva iglesia. En el mismo año se fundó una comunidad de misioneros diocesanos de Nuestra Señora de La Salette. En 1871 se formó la primera congregación de las Hermanas La Salette y en 1879 la estatua de Nuestra Señora de La Salette fue coronada pontíficamente. Pronto la iglesia fue elevada al nivel de una basílica. San Juan Vianney, cuya parroquia de Ars estaba también en la diócesis de Grenoble, se convirtió en un ferviente partidario de La Salette.

Pero hay más en la historia de La Salette: los niños recibieron secretos que se revelarían en una fecha posterior. Los secretos que fueron escritos por Melanie fueron aprobados por el obispo de Lecce, Francia, en 1879. Los secretos predecían un castigo futuro y una apostasía mundial, particularmente por parte del clero. Estos son algunos de los secretos que son relevantes para esta discusión:

-Entre los ministros de Dios y las Novias de Jesucristo, habrá quienes se entregarán al desorden y eso es lo que será terrible.

-El mundo se rendirá a sus pasiones impías.

-Los sacerdotes, ministros de mi Hijo, por sus vidas perversas, por su irreverencia y su impiedad en la celebración de los santos misterios, por su amor al dinero, su amor a los honores y placeres, se han convertido en pozos negros de impureza. ¡Ay de los sacerdotes y de los consagrados a Dios que con su infidelidad y su vida perversa están crucificando de nuevo a mi Hijo!

-Dios atacará de una manera sin precedentes.

-Todos los gobiernos civiles tendrán un mismo plan, que será abolir y acabar con todo principio religioso para dar paso al materialismo, el ateísmo, el espiritualismo y los vicios de todo tipo.

-Que los encargados de las comunidades religiosas estén en guardia contra las personas que deben recibir, porque el diablo recurrirá a todas sus malas artes para introducir a los pecadores en las órdenes religiosas, porque el desorden y el amor a los placeres carnales se extenderá por toda la tierra.

-Muchos conventos ya no son casas de Dios, sino los pastizales de Asmodeo y sus semejantes.

-Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo.

San Pablo habló de estas cosas: “Sé que después de mi partida vendrán entre vosotros lobos feroces y no perdonarán al rebaño” (Hch 20,29). “Y de su propio grupo, los hombres saldrán pervirtiendo la verdad” (Hechos 20:30).


¿Estamos en la época del Anticristo? Nadie lo sabe con seguridad. ¿Pero en cuanto a los lobos salvajes que pervierten la doctrina? ¿No está sucediendo esto ante nuestros propios ojos?





DISTOPÍA

¿No estaremos frente a la tan temida alianza entre la Iglesia y el Imperio, no ya sacro y romano, sino satánico como el inaugurado por Biden?


Pasada mi juventud, hace ya algunas décadas, dejé de estar esperando detrás de cada esquina la segunda venida de Nuestro Señor. Lecturas posteriores me llevaron a confirmar que buena parte, si no todos, de los comentarios al libro del Apocalipsis de la época patrística y medieval no eran apocalípticos, es decir, no leían en ese libro las profecías sobre el fin de los tiempos sino que le daban una interpretación espiritual, por ejemplo, el de San Victorino de Poetovio, el de San Beda o el de Cesáreo de Arlés. Todo esto no quita, sin embargo, que el Señor volverá en gloria y majestad, no sabemos cuándo, pero seguramente estamos más cerca de ese momento de lo que estaban nuestros abuelos.

Todo este preámbulo no es más que para decir que, aunque por inercia me resisto a interpretaciones apocalípticas de los sucesos actuales, no sería sensato clausurar esa posibilidad. Y tampoco sería católico.

La presidencia de Biden se revela como uno de los intentos más poderosos en la historia de la humanidad para destruir el orden natural y el orden divino, no tanto porque sus medidas sean novedosas, sino por quiénes son los que las promueven: los gobernantes de la potencia más grande del mundo.

Muchos de los gestos de Biden han sido por demás significativos. El nombramiento como Sub-secretaria de Salud de “Rachel” Levine, un patético personaje “transgénero”, de quien el mismísimo demonio se asustaría en caso de encontrarlo en una noche sin luna, da a entender qué rumbo tendrá la salud americana y todos su derivados. Este señor en cuestión, hace pocas semanas y ocupando un alto cargo en el gobierno de Pennsylvania, emitió una serie de consejos sobre cómo organizar y participar en orgías sexuales con seguridad y mínimos riesgos de contraer Covid.

Las medidas prioritarias tomadas por el nuevo presidente en el primer día de su mandato fueron sobre el cambio climático, anti-Covid, igualdad racial y lgbt. Y muy significativa es también la simbología que lo rodea en una rápidamente redecorada oficina oval.

Lo más extraño es que Joe Biden se define abiertamente como católico, concurre a misa todos los domingos y horas antes de la inauguración de su mandato, asistió a una misa en la catedral de Washington junto a los lideres más encumbrados de su futuro gobierno, comenzando por la vicepresidente Kamala Harris. Un hecho de esta naturaleza no ocurre ni siquiera en los países católicos, si es que existe aún alguno. ¿Alguien imagina a Alberto Fernández, a Pedro Sánchez o a Emmanuel Macron yendo a misa antes de iniciar su mandato?

Por otro lado, su gabinete está formado por mayoría de católicos, el papa Francisco se deshace en zalamerías hacia él, y el mismo Biden ha colocado en un lugar destacado de su despacho la foto del Romano Pontífice. El New York Times asegura que es el presidente "más religioso" de los últimos cincuenta años. Y a la vez nos enteramos que el Vaticano retuvo una carta de los obispos americanos en la que le pedían al nuevo presidente que permaneciera silencioso frente al crimen del aborto y el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II, presidido por el inefable Paglia, dice: «Defender el derecho al aborto no significa defender el aborto». Literalmente.

No deja de ser todo muy extraño. ¿No estaremos frente a la tan temida alianza entre la Iglesia y el Imperio, no ya sacro y romano, sino satánico como el inaugurado por Biden?

Y más allá de los gobiernos visibles, están los verdaderos dueños del poder. No se trata de pura conspiranoia pensarlo de ese modo. Resulta evidente para todos el enorme poder que deben a su “filantropía” personajes como Georges Soros o Bill Gates. Más aún, los gobernantes actuales de los países occidentales hablan ya abiertamente acerca de la importancia de la “gobernanza global”, aunque nunca se sabe con certeza quiénes son los que componen su máximo buró.

Las series documentales estrenadas en los últimos meses por Netflix sobre Jeffrey Epstein y Dominique Strauss-Kahn, dieron a conocer la esclavitud de los vicios de la carne en la que viven algunos de los líderes mundiales. ¿Serán sólo Strauss-Kahn, Bill Clinton y el príncipe Andrés, o habrán muchos más? ¿Hasta dónde la tal gobernanza nada no sólo en el poder y el dinero sino también en el barro de las pasiones carnales más degradadas? Abyssus abyssum vocat.

Las novelas distópicas solían presentar al mundo de los últimos tiempos como un lugar gris, sin luz y donde el sol nunca brilla. Siempre pensamos que no era más que una buena y apropiada fantasía. Sin embargo, el viernes de la semana pasada se conoció que Bill Gates financia un proyecto para “oscurecer el sol” y acabar, de ese modo, con el famoso calentamiento global. Se trata de vaciar en la atmósfera toneladas de carbonato de calcio. Las pruebas comenzarán en los próximos meses. [¿Qué pensará el papa Francisco de la iniciativa? Quizás sea la respuesta del piadoso Gates a Laudato sì].

Todos estos hechos —no ya fantasías apocalípticas— se dan en medio de una pandemia, que nos tiene hartos a todos, y que no sabemos cuándo terminará.

En fin, se trata no más de un brevísimo listado de señales y de previsiones distópicas para nuestro futuro próximo. En manos de los augures y de los santos está interpretarlos.



Wanderer









domingo, 24 de enero de 2021

VIVIR EN EL TIEMPO DESDE LA PERSPECTIVA DE LA ETERNIDAD

¿Qué hora es? ¿En qué hora estamos viviendo? Las manecillas del reloj avanzan sin interrupción, siguen los segundos, pasan los minutos. Nuestra vida está guiada por la expectativa del mañana...

Por Mons João Scognamiglio Clá Dias, EP

Cuando recibimos el Bautismo, pasamos de ser criaturas humanas puras a ser hijos de Dios. En el instante en que las aguas bautismales cayeron sobre nuestras cabezas, todos los pecados que podríamos haber cometido, si fuimos bautizados después de ser adultos, fueron perdonados, incluidos los peores crímenes, y nuestras almas se vistieron con una túnica blanca.

Es en este estado que debemos mantenernos durante toda la vida; y si sucediera que una pieza de esta prenda de inocencia quedara atrapada en una cerca, es decir, se manchara de barro, un examen de conciencia coronado por una petición de perdón y absolución sacramental bastaría para restaurarla.

Lo importante es mantenernos siempre blancos, porque en cualquier momento, ¡incluso hoy! - podemos ser llamados a rendir cuentas y, sin esta prerrogativa, no seremos aceptados en el Reino de Dios.

¿A quién se le reveló el momento de la muerte? Ni siquiera una persona muy joven sabe si durará muchos años ...


"El tiempo ha terminado y el Reino de Dios está cerca"

A los ojos de Dios, el tiempo no existe, porque todo es presente. Así, como hijos de Dios, estamos invitados a vivir por la eternidad.

Cuando Dios nos llama, cuando nos toca con su gracia en lo más profundo del alma, ¿cómo respondemos a esta llamada? En todas las circunstancias de la vida, nos invita a mejorar. Cual es nuestra reacción? Nuestros círculos sociales, ciertas relaciones amistosas, quehaceres cotidianos, a veces nos alejan del objetivo real, sugiriendo un sueño naturalista y mundano que no considera la eternidad.

Los caprichos, las manías, las opiniones erróneas, el egoísmo, las malas inclinaciones deben combatirse y rechazarse de inmediato, porque "el Reino de Dios se ha acercado". Estamos obligados a elevarnos a un nivel diferente. ¿En qué consiste?

Desde el momento en que fuimos elevados al plan de gracia a través del Bautismo, ya no podemos obedecer los dictados del mundo, ni tener intereses personales, vanidades y orgullo como motor de nuestras acciones. Por eso, estamos llamados a la conversión.

Convertir significa cambiar tu vida, tomar un rumbo diferente al que se estaba siguiendo. En otras palabras, dejar una situación materialista, naturalista y humana y asumir una posición angelical, sobrenatural y divina. Olvídese de los problemas banales para asentarse en una nueva perspectiva, ya no la del tiempo, sino la de la eternidad, es decir, la del Reino de Dios.

Debemos vivir de los sacramentos, de la oración, de todo lo que nos ayude a cumplir nuestra vocación individual y abandonar todo lo que nos conecta con las cosas terrenales, ¡porque nuestra existencia se ha vuelto diferente! ¡Estamos “angelizados”!


"El tiempo se acorta"

Los niños tienen la impresión de que el tiempo es lento; un mes, es interminable. Sin embargo, a medida que envejecemos, un año parece un parpadeo... Los días pasan rápido, y para quien tiene experiencia de vida se acorta cada vez más, consumiéndose en una cuenta atrás acelerada.

De hecho, cuando dejas este mundo, ¡el tiempo no es nada! Y por mucho que uno pueda descubrir una píldora capaz de extender la longevidad humana hasta 120 o 240 años, ¿qué se compararía con la eternidad?

Por eso el Apóstol continúa: “Que los que lloran, vivan como si no lloraran, y los que son felices, como si no fueran felices; y los que compran, como si no tuvieran nada; y los que usan el mundo, como si no lo disfrutaran. Porque la figura de este mundo pasa” (I Cor 7, 30-31).

Si hay una razón, es bueno derramar lágrimas, ser feliz, adquirir bienes, usar las cosas del mundo que, por sí mismas, son lícitas; sin embargo, no dejemos en esto nuestra esperanza, ni nos dejemos fascinar hasta el punto de olvidarnos de Dios.

Cuando llegue la hora de la muerte, el cuerpo reposará en la tumba y el alma se encontrará ante Él para ser juzgada. Entonces, ¿cuánto vale el tiempo?

Sabemos que “la figura de este mundo pasa”. ¿De qué aprovechará haber caído en el pecado? Básicamente, aquí está el mensaje paulino: “Todo lo que es legítimo se puede hacer, pero nadie ponga su corazón en ello. Al contrario, hazlo como si no existiera y ten la mirada puesta en la eternidad”.


Dejemos todo para abrazar la santidad

Necesitamos meditar en el día del Juicio, cuando todos nuestros pensamientos afloren. Si respondemos a la invitación a firmar el propósito de unirnos más con el Salvador y ser ejemplo de bien, de verdad y de virtud para nuestro prójimo, esta buena disposición pesará en la sentencia de cada uno de nosotros.

Seguros de la bondad del Maestro, pidamos que nos dé fuerzas para superar las dificultades, porque el camino al Cielo no es fácil.

Démonos cuenta de que depende de nosotros en cada paso tratar de ser más perfectos y de conformar nuestras almas a la de Él, por el principio inherente de que o progresamos o nos volvemos tibios.

En efecto, en la vida espiritual nunca nos estancamos: ¡el que no avanza, retrocede!

Por tanto, pidamos a San Pablo, San Pedro, San Andrés, Santiago y San Juan que obtengamos de nuestro Señor Jesucristo la gracia que recibieron: dejar todo para abrazar el camino de la santidad, ya sea en familia o en vocación religiosa, con valentía y plena confianza.


Texto extraído, con adaptaciones, de Revista Arautos do Evangelho n. 140, enero de 2015.

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