viernes, 4 de octubre de 2002

EL “ENCUENTRO INTERRELIGIOSO” DE ASÍS (2002)

En enero de 2002, por invitación de Juan Pablo II, diversas sectas paganas rindieron culto a sus dioses falsos en varias capillas de la Basílica de Asís y el Monasterio Franciscano.


Ilustrando este artículo, a la izquierda budistas haciendo sus rituales en una iglesia y a la derecha, animistas practicando sus ritos. 

Estuvieron los paganos sijs que dicen adorar a un solo Dios (Ik Onkar) que impregna toda la creación. Rechazan las divisiones de castas y la adoración de ídolos, promoviendo la igualdad de todos los seres humanos... ¡Bienvenidos a la iglesia sinodal!

La falsa religión del hinduismo también estuvo presente, ellos creen en un alma universal (Brahman) y en el alma individual (Atman). Se fundamenta en el ciclo de reencarnación (Samsara), la ley de causa y efecto (Karma), el deber moral (Dharma) y la búsqueda de la liberación final (Moksha)... ¡Bienvenidos a la iglesia sinodal!

La falsa religión del Tenrikyo, de origen japonés, fue fundada en el siglo XIX por Nakayama Miki (Oyasama) que busca la "Vida Gozosa" (yokigurashi), una existencia plena de alegría y felicidad compartida. Sus creencias centrales incluyen que Dios (Oyagamisama) es el creador que protege a la humanidad, el cuerpo es un préstamo divino y el objetivo es ayudar al prójimo... ¡Bienvenidos a la iglesia sinodal!

La falsa religión de sintoísmo es la religión indígena de Japón, enfocada en la veneración de los kami (espíritus o deidades presentes en la naturaleza y los antepasados)... ¡Bienvenidos a la iglesia sinodal!
 
Es difícil imaginar una profanación más radical de lugares sagrados.
 
En el Antiguo Testamento, cuando se adoraba un ídolo pagano en el Templo, el Espíritu Santo lo calificaba como la abominación desoladora introducida en el lugar sagrado (Dan 9:27).
 

sábado, 29 de junio de 2002

DECRETO INSTAURANDO EL “DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA” (29 DE JUNIO DE 2002)


PENITENCIARÍA APOSTÓLICA

DECRETO

Se enriquecen con indulgencias actos de culto realizados en honor de la Divina Misericordia.

"Tu misericordia, oh Dios, no tiene límites, y es infinito el tesoro de tu bondad..." (Oración después del himno "Te Deum") y "Oh Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia..." (Oración colecta del domingo XXVI del tiempo ordinario), canta humilde y fielmente la santa Madre Iglesia. En efecto, la inmensa condescendencia de Dios, tanto hacia el género humano en su conjunto como hacia cada una de las personas, resplandece de modo especial cuando el mismo Dios todopoderoso perdona los pecados y los defectos morales, y readmite paternalmente a los culpables a su amistad, que merecidamente habían perdido.

Así, los fieles son impulsados a conmemorar con íntimo afecto del alma los misterios del perdón divino y a celebrarlos con fervor, y comprenden claramente la suma conveniencia, más aún, el deber que el pueblo de Dios tiene de alabar, con formas particulares de oración, la Divina Misericordia, obteniendo al mismo tiempo, después de realizar con espíritu de gratitud las obras exigidas y de cumplir las debidas condiciones, los beneficios espirituales derivados del tesoro de la Iglesia. "El misterio pascual es el culmen de esta revelación y actuación de la misericordia, que es capaz de justificar al hombre, de restablecer la justicia en el sentido del orden salvífico querido por Dios desde el principio para el hombre y, mediante el hombre, en el mundo" (Dives in misericordia, 7).

La Divina Misericordia realmente sabe perdonar incluso los pecados más graves, pero al hacerlo impulsa a los fieles a sentir un dolor sobrenatural, no meramente psicológico, de sus propios pecados, de forma que, siempre con la ayuda de la gracia divina, hagan un firme propósito de no volver a pecar. Esas disposiciones del alma consiguen efectivamente el perdón de los pecados mortales cuando el fiel recibe con fruto el sacramento de la penitencia o se arrepiente de los mismos mediante un acto de caridad perfecta y de dolor perfecto, con el propósito de acudir cuanto antes al mismo sacramento de la penitencia. En efecto, nuestro Señor Jesucristo, en la parábola del hijo pródigo, nos enseña que el pecador debe confesar su miseria ante Dios, diciendo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de llamarme hijo tuyo" (Lc 15, 18-19), percibiendo que ello es obra de Dios: "Estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado" (Lc 15, 32).

Por eso, con próvida solicitud pastoral, el Sumo Pontífice Juan Pablo II, para imprimir en el alma de los fieles estos preceptos y enseñanzas de la fe cristiana, impulsado por la dulce consideración del Padre de las misericordias, ha querido que el segundo domingo de Pascua se dedique a recordar con especial devoción estos dones de la gracia, atribuyendo a ese domingo la denominación de "Domingo de la Divina Misericordia" (cf. Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, decreto Misericors et miserator, 5 de mayo de 2000).

El evangelio del segundo domingo de Pascua narra las maravillas realizadas por nuestro Señor Jesucristo el día mismo de la Resurrección en la primera aparición pública: "Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: "La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío". Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos"" (Jn 20, 19-23).

Para hacer que los fieles vivan con intensa piedad esta celebración, el mismo Sumo Pontífice ha establecido que el citado domingo se enriquezca con la indulgencia plenaria, como se indicará más abajo, para que los fieles reciban con más abundancia el don de la consolación del Espíritu Santo, y cultiven así una creciente caridad hacia Dios y hacia el prójimo, y, una vez obtenido de Dios el perdón de sus pecados, ellos a su vez perdonen generosamente a sus hermanos.

De esta forma, los fieles vivirán con más perfección el espíritu del Evangelio, acogiendo en sí la renovación ilustrada e introducida por el concilio ecuménico Vaticano II: "Los cristianos, recordando la palabra del Señor "En esto conocerán que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros" (Jn 13, 35), nada pueden desear más ardientemente que servir cada vez más generosa y eficazmente a los hombres del mundo actual. (...) Quiere el Padre que en todos los hombres reconozcamos y amemos eficazmente a Cristo, nuestro hermano, tanto de palabra como de obra" (Gaudium et spes, 93).

Por eso, el Sumo Pontífice, animado por un ardiente deseo de fomentar al máximo en el pueblo cristiano estos sentimientos de piedad hacia la Divina Misericordia, por los abundantísimos frutos espirituales que de ello pueden esperarse, en la audiencia concedida el día 13 de junio de 2002 a los infrascritos responsables de la Penitenciaría apostólica, se ha dignado otorgar indulgencias en los términos siguientes:

Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado "de la Divina Misericordia", en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de la Divina Misericordia, o al menos rece, en presencia del santísimo sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, "Jesús misericordioso, confío en ti").

Se concede la indulgencia parcial al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas.

Además, los navegantes, que cumplen su deber en la inmensa extensión del mar; los innumerables hermanos a quienes los desastres de la guerra, las vicisitudes políticas, la inclemencia de los lugares y otras causas parecidas han alejado de su patria; los enfermos y quienes les asisten, y todos los que por justa causa no pueden abandonar su casa o desempeñan una actividad impostergable en beneficio de la comunidad, podrán conseguir la indulgencia plenaria en el domingo de la Divina Misericordia si con total rechazo de cualquier pecado, como se ha dicho antes, y con la intención de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones habituales, rezan, frente a una piadosa imagen de nuestro Señor Jesús misericordioso, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, "Jesús misericordioso, confío en ti").

Si ni siquiera eso se pudiera hacer, en ese mismo día podrán obtener la indulgencia plenaria los que se unan con la intención a los que realizan del modo ordinario la obra prescrita para la indulgencia y ofrecen a Dios misericordioso una oración y a la vez los sufrimientos de su enfermedad y las molestias de su vida, teniendo también ellos el propósito de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres condiciones prescritas para lucrar la indulgencia plenaria.

Los sacerdotes que desempeñan el ministerio pastoral, sobre todo los párrocos, informen oportunamente a sus fieles acerca de esta saludable disposición de la Iglesia, préstense con espíritu pronto y generoso a escuchar sus confesiones, y en el domingo de la Divina Misericordia, después de la celebración de la santa misa o de las vísperas, o durante un acto de piedad en honor de la Divina Misericordia, dirijan, con la dignidad propia del rito, el rezo de las oraciones antes indicadas; por último, dado que son "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia" (Mt 5, 7), al impartir la catequesis impulsen a los fieles a hacer con la mayor frecuencia posible obras de caridad o de misericordia, siguiendo el ejemplo y el mandato de Jesucristo, como se indica en la segunda concesión general del "Enchiridion Indulgentiarum".

Este decreto tiene vigor perpetuo. No obstante cualquier disposición contraria.

Dado en Roma, en la sede de la Penitenciaría apostólica, el 29 de junio de 2002, en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles.


Luigi DE MAGISTRIS
Arzobispo titular de Nova
Pro-penitenciario mayor


Gianfranco GIROTTI, o.f.m. conv.
Regente
 

sábado, 15 de junio de 2002

¿LOS TSUNAMIS SON PARTE DEL SECRETO DE FATIMA?

Un breve análisis sobre las confusas declaraciones de Juan Pablo II en Fulda y las novedades modernistas impuestas por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos sobre la predicación laica

Por Atila Sinke Guimarães


LOS SECRETOS NO COINCIDEN

Cuando Juan Pablo II visitó Fulda (Alemania) el 17 y 18 de noviembre de 1981, respondió a algunas preguntas de un grupo de personas. Varios de los presentes grabaron las preguntas y respuestas. Sus nombres y las palabras del Pontífice se publicaron en la revista Vox Fidei (edición italiana, número 10, 1981). Esta fue la pregunta y respuesta que se refirió a Fátima:

Pregunta: “¿Qué pasa con el tercer secreto de Fátima? Ya debería haber sido publicado en 1960”.

Respuesta de Juan Pablo II: “Debido a su contenido impactante y para no permitir que el poder global del comunismo interfiriera en los asuntos de la Iglesia, mis predecesores dieron información confidencial de manera diplomática. Además,debería ser suficiente para todo cristiano saber lo que sigue: cuando lees que los océanos inundarán continentes enteros, que millones de hombres morirán muy repentinamente en unos pocos minutos…. Si esto se sabe, no es realmente necesario hacer la publicación de este secreto… Mucha gente quiere saberlo sólo por curiosidad y sensacionalismo: pero olvidan que 'saber' también implica responsabilidad… pero quieren satisfacer su propia curiosidad. Esto es peligroso cuando, al mismo tiempo, no quieren hacer nada, diciendo: '¡Es inútil hacer algo para mejorar la situación!'”.

Entonces el Papa tomó el Rosario y dijo: “Aquí está la medicina contra esta enfermedad! Oren, oren y no pregunten más. ¡Recomiende todo lo demás a Nuestra Señora!”

Si estas palabras referentes a un castigo universal que ha sido preparado son ciertas, y creo que lo son, aquí estaría la confirmación de lo que los fieles siempre pensaron sobre el tercer mensaje de Fátima. Estas palabras encajan perfectamente con las partes reveladas anteriormente. Pero también, si son ciertos, entonces el “nuevo tercer mensaje” de los cardenales Joseph Ratzinger y Angelo Sodano estaba incompleto. Más aún, anestesiaba la saludable reacción que innumerables católicos tendrían al conocer la advertencia de Nuestra Señora.

¿Por qué los cardenales deberían evitar la difusión del verdadero mensaje cuando la Madre de Dios ordenó claramente que todos los católicos lo conocieran? La única respuesta que se me ocurre es que probablemente la tercera parte del mensaje menciona la crisis de la Iglesia provocada por el Concilio Vaticano II y el papel de los Papas conciliares en ella. De ahí que casi toda la estructura eclesiástica actual aparezca como cómplice de esta crisis. Para la autoridad progresista eludir el verdadero mensaje publicitando uno parcial junto con una interpretación engañosa sería una forma de salvar el pellejo, desobedecer a la Santísima Virgen y engañar a la opinión pública católica.

Sin embargo, es indispensable notar, que no es cosa fácil desafiar el mandato de la Madre de Dios… Deben estar preparados para las consecuencias.


PERDEDOR PARA LOS PROTESTANTES

Nunca es demasiado tarde para comentar una noticia importante que pasó un tanto desapercibida. Origins (31 de enero de 2002) publicó el documento oficial de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos sobre la predicación laica. Aquí está el texto principal:
“Los fieles laicos pueden ser llamados a cooperar en el ejercicio del ministerio de la palabra (Canon 759). De acuerdo con el Canon 766, la USCCB decreta que a los fieles laicos se les puede permitir ejercer este ministerio en iglesias y oratorios, con la debida atención a las siguientes disposiciones: Si la necesidad lo requiere en ciertas circunstancias o parece útil en casos particulares, el Obispo diocesano puede admitir fieles laicos para predicar, ofrecer conferencias espirituales o dar instrucciones en iglesias, oratorios u otros lugares sagrados dentro de la Diócesis, cuando lo juzgue conveniente para el beneficio espiritual de los fieles”.
Por lo tanto, de ahora en adelante en las iglesias católicas de los Estados Unidos está oficialmente permitido que hombres y mujeres prediquen. Después del Concilio Vaticano II, estos cambios se introdujeron sucesivamente: laicos asistiendo a Misa dentro del presbiterio de la iglesia, ministros laicos de la Eucaristía distribuyendo la Comunión, lectores laicos en la Misa, laicos, en su mayoría mujeres, dirigiendo canciones y “gimnasia litúrgica” (sentarse-pararse), consejos laicos que administran parroquias, monjas o “agentes pastorales” laicos que dirigen algunas parroquias sin sacerdotes. Ahora, tenemos hombres y mujeres predicando oficialmente en las iglesias. Sin duda, es otra medida para que los católicos se parezcan más a los protestantes.


Tradition in Action


domingo, 28 de abril de 2002

REGINA COELI (28 DE ABRIL DE 2002)


REGINA COELI

JUAN PABLO II


Domingo, 28 de abril de 2002

¡Queridos hermanos y hermanas!

1. La liturgia del quinto domingo del tiempo pascual de hoy nos presenta a Cristo como "camino, verdad y vida" (cf. Jn 14, 6). Él es el único camino de salvación, la verdad plena que nos hace libres, la verdadera vida que da sentido a nuestras vidas.

Su Rostro resplandeciente de gloria nos revela en plenitud la verdad de Dios y la verdad del hombre. Cada uno puede volver la mirada hacia su Rostro en cualquier momento, para encontrar comprensión, serenidad y perdón. Santa Catalina de Siena, Patrona de Italia y Europa, también nos recuerda esta, cuya fiesta celebraremos mañana. A los ancianos de Lucca les escribió: "Ustedes saben, queridos hermanos, que todos estamos en camino, peregrinos y caminantes... nos enseña el camino que debemos seguir por ese camino tan lúcido que él mismo es" (Carta 168).

2. El próximo miércoles comienza el mes de mayo, consagrado a María. La piedad popular durante siglos ha hecho de este mes una magnífica ocasión para multiplicar las iniciativas de piedad mariana. Vivamos intensamente, queridos hermanos y hermanas, estos días dedicados a la Madre celestial del Señor. Recitemos, si es posible todos los días, el Santo Rosario, tanto solos como en comunidad. El Rosario es una oración sencilla pero profunda y muy eficaz, también para implorar gracias en nombre de las familias, las comunidades y el mundo entero.

3. Ante la situación internacional, donde surgen tantas necesidades y problemas, y, en particular, ante la tragedia de Tierra Santa, que no tiene fin, debemos recurrir con confianza a la intercesión materna de la Virgen. Confiamos en que podrá apoyar los esfuerzos de quienes buscan la paz con sinceridad y compromiso. Nadie más que ella, Reina de la Paz, vela constantemente por este agotador viaje de la humanidad. 

Durante el mes de mayo, por lo tanto, una oración ininterrumpida e ininterrumpida hacia el Cielo puede elevarse desde todas las partes del mundo, para que las iniciativas de relajación y diálogo finalmente se afirmen en la Tierra de Cristo y en todos los demás lugares del Planeta marcados por la violencia y el dolor.

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Después de Regina Coeli

Saludo al grupo del Movimiento Juvenil Misionero, que celebra el trigésimo aniversario de su fundación. Queridos amigos, sed jóvenes santos y valientes, capaces de anunciar a Jesucristo incluso en las situaciones difíciles que, a veces, se reserva el entorno circundante. Involucren a sus compañeros en esta misión también, para ser sal de la tierra y luz del mundo.

Me alegra saludar a la Misericordie d'Italia, que celebró su segundo encuentro nacional en Fiuggi, y aliento con gusto esta significativa expresión de caridad social, reconocida como la forma más antigua de voluntariado.

Luego saludo a los jóvenes de la diócesis de Milán que han venido a hacer la profesión de fe. 

Queridos hijos, unidos a Cristo, piedra fundamental, sean también piedras vivas en la construcción de la Iglesia. 

Saludo de nuevo a los grupos parroquiales de San Leonardo da Porto Maurizio en Milán, Sant'Achille en Roma y San Marco en Latina, así como al Instituto Callegari en Verona, deseando que todos sean testigos generosos del Evangelio de Cristo.


Dirigiéndose a los fieles de Eslovenia, el Santo Padre dijo:

Pozdravljam župnijski pevski zbor iz Bohinjske Bistrice in druge romarje iz Slovenije. Vaša narodno verska pesem je zakladnica vaše nad tisočletne zgodovine en oris vaše kulture. Naj vas blaženi Anton Martin Slomšek, ki je zapel: "V nebesih sem doma!", Vodi k večnemu veselju v nebesih.


Traducción de sus palabras:

Saludo al coro parroquial de Bohinjska Bistrica y a los demás peregrinos de Eslovenia. Su repertorio de canciones populares y religiosas representa el verdadero tesoro de su historia milenaria, así como de su cultura específica. Que el Beato Anton Martin Slomšek os guíe al "gozo eterno de la patria celestial".


Juan Pablo II dirigió el siguiente saludo a los peregrinos de habla polaca:

Dzioe pielgrzymujemy duchowo do Gniezna, gdzie cala Polska czci swego Patrona sw. Wojciecha. Pozdrawiam pielgrzymów obecnych na placu sw. Piotra: nauczycieli i uczniów Szkoly Podstawowej im. Jana Kasprowicza, Zespól Szkól Elektronicznych, pracowników Caritasu z Poznania, duszpasterstwo ojców karmelitów bosych oraz pielgrzymów indywidualnych. Niech Bóg wszystkim blogoslawi!

Traducción del saludo del Papa:

Hoy vamos en peregrinación espiritual a Gniezno, donde toda Polonia celebra a su patrón San Adalberto. Saludo a los peregrinos presentes en la plaza de San Pedro: los profesores y alumnos de la escuela primaria Jan Kasprowicz, el complejo del Instituto de Electrónica, los empleados de Caritas en Poznan, el grupo de Padres Carmelitas Descalzos y peregrinos individuales. ¡Dios bendiga a todos!



miércoles, 27 de marzo de 2002

¿DEBE O NO RENUNCIAR EL PAPA JUAN PABLO II?

Una artrosis en la rodilla alejó al pontífice de la misa de ramos y reabrió el debate sobre su papado.


El papa, que se recupera lentamente de sus dolores de artrosis en la rodilla derecha, mantiene su presencia en todos los ritos de la Semana Santa así como los viajes previstos para los próximos meses al extranjero, entre ellos a México y Guatemala, confirmó a EFE una fuente vaticana.

La misma fuente, que insistió en que la enfermedad del pontífice es artrosis en la rodilla, restó importancia al hecho de que Juan Pablo II presidiera pero no oficiara la misa solemne del Domingo de Ramos, al afirmar que no es “ninguna novedad, ya que así se hizo durante siglos”.

“A lo largo de la historia la norma fue esa. Los papas presidían las ceremonias, pero no las oficiaban y así ocurrió hasta el papado de Juan XXIII e incluso al inicio del de Pablo VI”, añadió a Efe la fuente.

Pero lo que le pasó al papa el último domingo reabrió el debate sobre si está en condiciones de continuar al frente de la Iglesia a pesar del mal de Parkinson que sufre y de su visible disminución física.

Vittorio Messori, destacado escritor católico con buenos contactos en el Vaticano, encendió el debate esta semana.

Las imágenes en la televisión de un pontífice dolorido el pasado domingo, nuevamente levantaron muchas preguntas.

“¿Puede un papa, que cada vez está físicamente más debilitado, ser tan buen líder de los católicos como lo era anteriormente? ¿Debería un papa, que desempeña su cargo de por vida, retirarse si se enferma en lugar de morir desempeñando su papado?”

Messori aseguró que dentro del Vaticano la palabra “retiro” suena entre algunos.

El pasado lunes, el pontífice, que en mayo cumplirá 82 años, continuó con sus presentaciones en público llevado por sus ayudantes sobre una plataforma móvil.


El retiro en la historia

El último papa que decidió renunciar voluntariamente fue Celestino V, quien dejó el cargo en 1294. Gregorio XII abdicó con renuencia en 1415 para resolver una disputa cuando había más de un pontífice reinando al mismo tiempo.

El Vaticano resta importancia cuando se habla del retiro de Juan Pablo II.

“Por lo que recuerdo, uno dirige la Iglesia con la mente y no con una pierna”, dijo un arzobispo del Vaticano que no quiso identificarse.

Para un hombre como Wojtila, que apenas hace ocho años iba a esquiar y hacía excursiones en el campo, la pérdida de la movilidad es una pesada carga psicológica.

Pero los asesores sostienen que en años recientes el papa ha aprendido a vivir con la pérdida de movilidad y no sentiría como un estigma utilizar una silla de ruedas en público si tuviera que hacerlo.

La salud del pontífice ha estado debilitándose más o menos de manera constante desde principios del noventa, cuando surgieron por primera vez síntomas de la enfermedad de Parkinson. Su mano derecha tiembla ahora sin control.

Los médicos temen que pueda tener mayor dificultad en movilizarse por sí mismo. Ya utiliza un bastón y en los últimos dos años usa una plataforma rodante que los asistentes del Vaticano empujan por el corredor central de la Basílica de San Pedro para que oficie los servicios.

Mientras que en las leyes de la Iglesia hay cláusulas para la renuncia de un papa, no existe ninguna que se ocupe de la muy moderna posibilidad de que un pontífice pueda estar vivo pero incapacitado por un largo tiempo.

Cuando en el pasado se ha discutido sobre el tema del retiro, Juan Pablo II ha dicho que quiere continuar ejerciendo su trabajo por tanto tiempo como Dios quiera.




viernes, 22 de febrero de 2002

LA IGLESIA E INTERNET (22 DE FEBRERO DE 2002)


CONSEJO PONTIFICIO PARA LAS COMUNICACIONES SOCIALES

LA IGLESIA E INTERNET

I. Introducción

II. Oportunidades y desafíos

III. Recomendaciones y conclusión



I

INTRODUCCIÓN

1. El interés de la Iglesia por Internet es una expresión particular de su antiguo interés por los medios de comunicación social. Al considerar los medios de comunicación social como un resultado del proceso científico histórico por el que la humanidad "avanza cada vez más en el descubrimiento de los recursos y valores contenidos en toda la creación",[1] la Iglesia ha declarado a menudo su convicción de que son, en palabras del Concilio Vaticano II, "maravillosas invenciones técnicas"[2] que ya hacen mucho para satisfacer las necesidades humanas y pueden hacer aún más.

Por ello, la Iglesia ha adoptado un enfoque fundamentalmente positivo con respecto a los medios de comunicación [3]. Incluso al condenar los graves abusos, los documentos de este Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales se han esforzado por dejar claro que "una actitud meramente censora por parte de la Iglesia... no es suficiente ni adecuada" [4].

Citando la carta encíclica Miranda Prorsus de 1957 del Papa Pío XII, la Instrucción pastoral sobre los medios de comunicación social Communio et Progressio, publicada en 1971, subrayó ese punto: "La Iglesia considera estos medios como "dones de Dios" que, según su designio providencial, unen a los hombres en la fraternidad y les ayudan así a cooperar con su plan de salvación" [5] Esta sigue siendo nuestra opinión, y es la que adoptamos respecto a Internet.

2. La Iglesia entiende que la historia de la comunicación humana es algo así como un largo viaje, que lleva a la humanidad "desde el proyecto de Babel, impulsado por el orgullo, y el hundimiento en la confusión y la incomprensión mutua a que dio lugar" [6] (cf. En la vida, muerte y resurrección de Cristo, "la comunicación entre los hombres encontró su ideal más elevado y su ejemplo supremo en Dios, que se hizo hombre y hermano" [7].

Los modernos medios de comunicación social son factores culturales que intervienen en esta historia. Como señala el Concilio Vaticano II, "aunque hay que tener cuidado de distinguir claramente el progreso terrenal del crecimiento del reino de Cristo", sin embargo, "tal progreso es de vital importancia para el reino de Dios, en la medida en que puede contribuir a un mejor ordenamiento de la sociedad humana" [8] Considerando los medios de comunicación social bajo esta luz, vemos que "contribuyen en gran medida a la ampliación y al enriquecimiento de la mente de los hombres y a la propagación y consolidación del reino de Dios" [9].

Hoy en día, esto se aplica de manera especial a Internet, que está contribuyendo a producir cambios revolucionarios en el comercio, la educación, la política, el periodismo, la relación de nación a nación y de cultura a cultura; cambios no sólo en la forma de comunicarse de las personas, sino en la forma de entender sus vidas. En un documento complementario, “Ética en Internet”, tratamos estas cuestiones en su dimensión ética [10]. Aquí consideramos las implicaciones de Internet para la religión y especialmente para la Iglesia católica.

3. La Iglesia tiene un doble objetivo con respecto a los medios de comunicación. Por un lado, fomentar su correcto desarrollo y uso en aras del desarrollo humano, la justicia y la paz, para la construcción de la sociedad a nivel local, nacional y comunitario, a la luz del bien común y con espíritu de solidaridad. Considerando la gran importancia de las comunicaciones sociales, la Iglesia busca "un diálogo honesto y respetuoso con los responsables de los medios de comunicación", un diálogo que se refiere principalmente a la configuración de la política de los medios de comunicación [11]: "Por parte de la Iglesia, este diálogo implica esfuerzos para comprender los medios de comunicación -sus propósitos, procedimientos, formas y géneros, estructuras internas y modalidades- y para ofrecer apoyo y estímulo a quienes están involucrados en el trabajo de los medios. Sobre la base de esta comprensión y apoyo comprensivos, es posible ofrecer propuestas significativas para eliminar los obstáculos al progreso humano y al anuncio del Evangelio"[12].

Pero la preocupación de la Iglesia se refiere también a la comunicación en y por la Iglesia misma. Dicha comunicación es algo más que un mero ejercicio de técnica, ya que "encuentra su punto de partida en la comunión de amor entre las Personas divinas y su comunicación con nosotros", y en la constatación de que la comunicación trinitaria "llega a los hombres: El Hijo es la Palabra, eternamente 'hablada' por el Padre; y en y por Jesucristo, Hijo y Palabra hecha carne, Dios se comunica a sí mismo y a su salvación a las mujeres y a los hombres" [13].

Dios sigue comunicándose con la humanidad a través de la Iglesia, portadora y custodia de su revelación, a cuyo magisterio vivo ha confiado la tarea de interpretar auténticamente su palabra [14]. Además, la Iglesia misma es una communio, comunión de personas y comunidades eucarísticas que surgen de la comunión trinitaria y la reflejan [15]; por lo tanto, la comunicación es la esencia de la Iglesia. Esta, más que cualquier otra razón, es la razón por la que "la práctica de la comunicación de la Iglesia debe ser ejemplar, reflejando los más altos estándares de veracidad, responsabilidad, sensibilidad a los derechos humanos y otros principios y normas relevantes" [16].

4. Hace tres décadas, Communio et Progressio señaló que "los medios de comunicación modernos ofrecen nuevas formas de confrontar a la gente con el mensaje del Evangelio" [17]. El Papa Pablo VI dijo que la Iglesia "se sentiría culpable ante el Señor" si no utilizara los medios de comunicación para la evangelización [18]. El Papa Juan Pablo II ha llamado a los medios de comunicación "el primer areópago de la era moderna", y declaró que "no es suficiente utilizar los medios de comunicación para difundir simplemente el mensaje cristiano y la auténtica enseñanza de la Iglesia. Es necesario también integrar ese mensaje en la "nueva cultura" creada por las comunicaciones modernas" [19]. Hacerlo es aún más importante hoy, ya que no sólo los medios de comunicación influyen ahora fuertemente en lo que la gente piensa sobre la vida, sino que, en gran medida, "la propia experiencia humana es una experiencia de los medios de comunicación" [20].

Todo esto se aplica a Internet. Y aunque el mundo de las comunicaciones sociales "puede parecer a veces en desacuerdo con el mensaje cristiano, también ofrece oportunidades únicas para proclamar la verdad salvadora de Cristo a toda la familia humana. Consideremos... las capacidades positivas de Internet para llevar la información y la enseñanza religiosa más allá de todas las barreras y fronteras. Una audiencia tan amplia habría estado más allá de la imaginación de aquellos que predicaron el Evangelio antes que nosotros... Los católicos no deberían tener miedo de abrir las puertas de las comunicaciones sociales a Cristo, para que su Buena Noticia sea escuchada desde los tejados del mundo" [21].


II

OPORTUNIDADES Y DESAFÍOS

5. "La comunicación en y por la Iglesia es esencialmente comunicación de la Buena Noticia de Jesucristo. Es anuncio del Evangelio como palabra profética y liberadora para los hombres de nuestro tiempo; es testimonio, frente a la secularización radical, de la verdad divina y del destino trascendente de la persona humana; es testimonio solidario con todos los creyentes contra los conflictos y las divisiones, a favor de la justicia y la comunión entre los pueblos, las naciones y las culturas" [22].

Dado que el anuncio de la Buena Nueva a personas formadas por una cultura mediática requiere tener en cuenta cuidadosamente las características especiales de los propios medios de comunicación, la Iglesia necesita ahora entender Internet. Esto es necesario para comunicarse eficazmente con las personas -especialmente los jóvenes- que están impregnadas de la experiencia de esta nueva tecnología, y también para utilizarla bien.

Los medios de comunicación ofrecen importantes beneficios y ventajas desde el punto de vista religioso: "Transmiten noticias e información sobre acontecimientos, ideas y personalidades religiosas; sirven de vehículos para la evangelización y la catequesis. Día tras día, proporcionan inspiración, estímulo y oportunidades para el culto a las personas confinadas en sus hogares o en instituciones" [23]. Pero además de esto, también hay beneficios más o menos peculiares de Internet. Ofrece a las personas un acceso directo e inmediato a importantes recursos religiosos y espirituales -grandes bibliotecas y museos y lugares de culto, los documentos de enseñanza del Magisterio, los escritos de los Padres y Doctores de la Iglesia y la sabiduría religiosa de los siglos. Tiene una notable capacidad para superar la distancia y el aislamiento, poniendo a las personas en contacto con personas afines de buena voluntad que se unen en comunidades virtuales de fe para animarse y apoyarse mutuamente. La Iglesia puede prestar un importante servicio a católicos y no católicos mediante la selección y transmisión de datos útiles en este medio.

Internet es relevante para muchas actividades y programas de la Iglesia: la evangelización, tanto la reevangelización como la nueva evangelización y la tradicional labor misionera ad gentes, la catequesis y otros tipos de educación, las noticias y la información, la apologética, el gobierno y la administración, y algunas formas de asesoramiento pastoral y dirección espiritual. Aunque la realidad virtual del ciberespacio no puede sustituir a la comunidad interpersonal real, a la realidad encarnada de los sacramentos y la liturgia, ni al anuncio inmediato y directo del Evangelio, puede complementarlos, atraer a las personas a una experiencia más plena de la vida de fe y enriquecer la vida religiosa de los usuarios. También proporciona a la Iglesia un medio para comunicarse con grupos particulares -jóvenes y adultos jóvenes, ancianos y personas confinadas en casa, personas que viven en zonas remotas, miembros de otras entidades religiosas- a los que de otro modo sería difícil llegar.

Un número creciente de parroquias, diócesis, congregaciones religiosas e instituciones, programas y organizaciones eclesiásticas de todo tipo utilizan ahora eficazmente Internet para estos y otros fines. En algunos lugares existen proyectos creativos bajo el patrocinio de la Iglesia a nivel nacional y regional. La Santa Sede lleva varios años trabajando en este ámbito y sigue ampliando y desarrollando su presencia en Internet. Se anima a los grupos relacionados con la Iglesia que aún no han dado pasos para entrar en el ciberespacio a que estudien la posibilidad de hacerlo en breve. Recomendamos encarecidamente el intercambio de ideas e información sobre Internet entre los que tienen experiencia en este campo y los que son novatos.

6. La Iglesia también necesita entender y utilizar Internet como herramienta de comunicación interna. Para ello es necesario tener claro su carácter especial de medio directo, inmediato, interactivo y participativo.

La interactividad bidireccional de Internet ya está difuminando la antigua distinción entre los que comunican y los que reciben lo que se comunica [24], y creando una situación en la que, al menos potencialmente, todos pueden hacer ambas cosas. No se trata de la comunicación unidireccional y descendente del pasado. A medida que más y más personas se familiarizan con esta característica de Internet en otros ámbitos de su vida, es de esperar que también la busquen en relación con la religión y la Iglesia.

La tecnología es nueva, pero la idea no lo es. El Concilio Vaticano II dijo que los miembros de la Iglesia deben revelar a sus pastores "sus necesidades y deseos con la libertad y la confianza que corresponde a los hijos de Dios y a los hermanos de Cristo"; de hecho, según los conocimientos, la competencia o la posición, los fieles no sólo pueden, sino que a veces están obligados a "manifestar su opinión sobre aquellas cosas que pertenecen al bien de la Iglesia". [La Communio et Progressio señalaba que, como "cuerpo vivo", la Iglesia "necesita de la opinión pública para sostener un toma y daca entre sus miembros" [26]. Aunque las verdades de fe "no dejan lugar a interpretaciones arbitrarias", la instrucción pastoral señalaba "un enorme espacio en el que los miembros de la Iglesia pueden expresar su opinión" [27].

Ideas similares se expresan en el Código de Derecho Canónico  [28], así como en documentos más recientes del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales [29]. Aetatis Novae llama a la comunicación bidireccional y a la opinión pública "uno de los modos de realizar de manera concreta el carácter de communio de la Iglesia" [30]. Ética en las Comunicaciones dice: "El flujo bidireccional de información y opiniones entre pastores y fieles, la libertad de expresión sensible al bienestar de la comunidad y al papel del Magisterio en su fomento, y la opinión pública responsable son expresiones importantes del 'derecho fundamental al diálogo y a la información dentro de la Iglesia'" [31]. Internet proporciona un medio tecnológico eficaz para realizar esta visión.

Se trata, pues, de un instrumento que puede utilizarse de forma creativa para diversos aspectos de la administración y el gobierno. Junto con la apertura de canales para la expresión de la opinión pública, tenemos en mente cosas como la consulta de expertos, la preparación de reuniones y la práctica de la colaboración en y entre iglesias particulares e institutos religiosos a nivel local, nacional e internacional.

7. La educación y la formación son otra área de oportunidad y necesidad. "Hoy en día todo el mundo necesita alguna forma de educación continua sobre los medios de comunicación, ya sea mediante el estudio personal o la participación en un programa organizado, o ambas cosas. Más que enseñar las técnicas, la educación en los medios de comunicación ayuda a las personas a formar normas de buen gusto y de juicio moral veraz, un aspecto de la formación de la conciencia. A través de sus escuelas y programas de formación, la Iglesia debería proporcionar este tipo de educación sobre los medios de comunicación" [32].

La educación y la formación en materia de Internet deben formar parte de los programas integrales de educación en materia de medios de comunicación disponibles para los miembros de la Iglesia. En la medida de lo posible, la planificación pastoral de las comunicaciones sociales debe prever esta formación en la formación de los seminaristas, sacerdotes, religiosos y personal pastoral laico, así como de los profesores, padres y estudiantes [33].

En particular, hay que enseñar a los jóvenes "no sólo a ser buenos cristianos cuando son receptores, sino también a ser activos en el uso de todos los medios de comunicación... Así, los jóvenes serán verdaderos ciudadanos de la era de las comunicaciones sociales que ya ha comenzado" [34], una era en la que los medios de comunicación son vistos como "parte de una cultura aún en desarrollo cuyas implicaciones son todavía imperfectamente comprendidas" [35]. La enseñanza de Internet y de las nuevas tecnologías implica, por lo tanto, mucho más que técnicas de enseñanza; los jóvenes deben aprender a desenvolverse bien en el mundo del ciberespacio, a juzgar con criterio moral lo que encuentran en él y a utilizar las nuevas tecnologías para su desarrollo integral y para el beneficio de los demás.

8. Internet también presenta algunos problemas especiales para la Iglesia, más allá de los de carácter general que se tratan en Ética en Internet, el documento que acompaña a éste [36] Al tiempo que se subraya lo que es positivo en Internet, es importante tener claro lo que no lo es.

A un nivel muy profundo, "el mundo de los medios de comunicación puede parecer a veces indiferente e incluso hostil a la fe y la moral cristianas. Esto se debe, en parte, a que la cultura de los medios de comunicación está tan profundamente imbuida de un sentido típicamente posmoderno de que la única verdad absoluta es que no hay verdades absolutas o que, si las hubiera, serían inaccesibles a la razón humana y, por lo tanto, irrelevantes" [37].

Entre los problemas específicos que presenta Internet está la presencia de sitios de odio dedicados a difamar y atacar a grupos religiosos y étnicos. Algunos de ellos tienen como objetivo la Iglesia católica. Al igual que la pornografía y la violencia en los medios de comunicación, los sitios de odio en Internet son "reflejos del lado oscuro de una naturaleza humana empañada por el pecado" [38]. Y aunque el respeto a la libertad de expresión puede exigir que se toleren incluso las voces de odio hasta cierto punto, la autorregulación de la industria -y, cuando sea necesario, la intervención de la autoridad pública- debería establecer y hacer cumplir límites razonables a lo que se puede decir.

La proliferación de sitios web que se autodenominan católicos crea un problema de otro tipo. Como hemos dicho, los grupos relacionados con la Iglesia deben estar presentes en Internet de forma creativa; y los individuos bien motivados y bien informados y los grupos no oficiales que actúan por iniciativa propia también tienen derecho a estar allí. Pero resulta cuanto menos confuso no distinguir las interpretaciones doctrinales excéntricas, las prácticas devocionales idiosincrásicas y la defensa ideológica con etiqueta "católica" de las auténticas posiciones de la Iglesia. A continuación sugerimos una aproximación a esta cuestión.

9. Otras cuestiones requieren todavía mucha reflexión. Con respecto a ellos, instamos a continuar la investigación y el estudio, incluyendo "el desarrollo de una antropología y una teología de la comunicación" [39] -ahora, con referencia específica a Internet. Junto con el estudio y la investigación, por supuesto, la planificación pastoral positiva para el uso de Internet puede y debe seguir adelante [40].

Un área de investigación se refiere a la sugerencia de que la amplia gama de opciones en cuanto a productos y servicios de consumo disponibles en Internet puede tener un efecto indirecto en lo que respecta a la religión y fomentar un enfoque "consumista" de las cuestiones de fe. Los datos sugieren que algunos visitantes de los sitios web religiosos pueden estar en una especie de juerga de compras, escogiendo elementos de paquetes religiosos personalizados que se adapten a sus gustos personales. La "tendencia de algunos católicos a ser selectivos en su adhesión" a las enseñanzas de la Iglesia es un problema reconocido en otros contextos [41], se necesita más información sobre si el problema se agrava con Internet y en qué medida.

Del mismo modo, como se ha señalado anteriormente, la realidad virtual del ciberespacio tiene algunas implicaciones preocupantes para la religión, así como para otros ámbitos de la vida. La realidad virtual no sustituye a la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, a la realidad sacramental de los demás sacramentos y al culto compartido en una comunidad humana de carne y hueso. No hay sacramentos en Internet; e incluso las experiencias religiosas que son posibles allí por la gracia de Dios son insuficientes sin la interacción en el mundo real con otras personas de fe. Este es otro aspecto de Internet que requiere estudio y reflexión. Al mismo tiempo, la planificación pastoral debería considerar cómo conducir a las personas desde el ciberespacio a la verdadera comunidad y cómo, a través de la enseñanza y la catequesis, Internet podría utilizarse posteriormente para sostener y enriquecer su compromiso cristiano.


III

RECOMENDACIONES Y CONCLUSIÓN

10. Las personas religiosas, como miembros preocupados por el amplio público de Internet que también tienen legítimos intereses particulares propios, desean formar parte del proceso que guía el futuro desarrollo de este nuevo medio. Ni que decir tiene que esto les exigirá a veces ajustar su propia forma de pensar y su práctica.

También es importante que las personas de todos los niveles de la Iglesia utilicen Internet de forma creativa para cumplir con sus responsabilidades y ayudar a cumplir la misión de la Iglesia. No es aceptable quedarse atrás tímidamente por miedo a la tecnología o por alguna otra razón, en vista de las muchísimas posibilidades positivas de Internet. "Los métodos para facilitar la comunicación y el diálogo entre sus propios miembros pueden fortalecer los lazos de unidad entre ellos. El acceso inmediato a la información hace posible que [la Iglesia] profundice en su diálogo con el mundo contemporáneo... La Iglesia puede informar más fácilmente al mundo de sus creencias y explicar las razones de su postura ante cualquier asunto o acontecimiento. Puede escuchar más claramente la voz de la opinión pública, y entrar en un debate continuo con el mundo que la rodea, implicándose así más inmediatamente en la búsqueda común de soluciones a los numerosos problemas acuciantes de la humanidad" [42].

11. Por lo tanto, al concluir estas reflexiones, ofrecemos palabras de aliento a varios grupos en particular: los líderes de la Iglesia, el personal pastoral, los educadores, los padres y, especialmente, los jóvenes.

A los líderes de la Iglesia
: Las personas que ocupan puestos de liderazgo en todos los sectores de la Iglesia deben comprender los medios de comunicación, aplicar esta comprensión en la formulación de planes pastorales para las comunicaciones sociales [43] junto con políticas y programas concretos en esta área, y hacer un uso apropiado de los medios. Cuando sea necesario, deben recibir ellos mismos educación sobre los medios de comunicación; de hecho, "la Iglesia estaría bien servida si un mayor número de los que ocupan cargos y desempeñan funciones en su nombre recibieran formación en materia de comunicación" [44].

Esto se aplica tanto a Internet como a los medios de comunicación más antiguos. Los responsables de la Iglesia están obligados a utilizar "todas las potencialidades de la "era informática" al servicio de la vocación humana y trascendente de cada persona, para dar así gloria al Padre, de quien proceden todos los bienes" [45], y a emplear esta extraordinaria tecnología en los más diversos aspectos de la misión de la Iglesia, explorando también las posibilidades de cooperación ecuménica e interreligiosa en su uso.

Un aspecto especial de Internet, como hemos visto, se refiere a la proliferación, a veces confusa, de sitios web no oficiales etiquetados como "católicos". Un sistema de certificación voluntaria a nivel local y nacional, bajo la supervisión de representantes del Magisterio, podría ser útil en relación con el material de naturaleza específicamente doctrinal o catequética. No se trata de imponer la censura, sino de ofrecer a los internautas una guía fiable de lo que expresa la auténtica posición de la Iglesia.

Al personal pastoral. Los sacerdotes, los diáconos, los religiosos y los agentes de pastoral laicos deben recibir una formación sobre los medios de comunicación para aumentar su comprensión del impacto de las comunicaciones sociales en las personas y en la sociedad, y para ayudarles a adquirir un modo de comunicar que responda a la sensibilidad y a los intereses de las personas en una cultura mediática. Hoy en día, esto incluye claramente la formación relativa a Internet, incluido el modo de utilizarla en su trabajo. También pueden beneficiarse de los sitios web que ofrecen actualización teológica y sugerencias pastorales.

En cuanto al personal de la Iglesia directamente implicado en los medios de comunicación, no hace falta decir que debe tener una formación profesional. Pero también necesitan formación doctrinal y espiritual, ya que "para dar testimonio de Cristo es necesario encontrarse con él y fomentar una relación personal con él a través de la oración, la Eucaristía y la reconciliación sacramental, la lectura y la reflexión sobre la palabra de Dios, el estudio de la doctrina cristiana y el servicio a los demás"[46].

A los educadores y catequistas. La Instrucción Pastoral Communio et Progressio hablaba del "deber urgente" de las escuelas católicas de formar a los comunicadores y a los receptores de las comunicaciones sociales en los principios cristianos pertinentes [47] El mismo mensaje se ha repetido muchas veces. En la era de Internet, con su enorme alcance e impacto, la necesidad es más urgente que nunca.

Las universidades católicas, los colegios, las escuelas y los programas educativos de todos los niveles deberían ofrecer cursos para diversos grupos - "seminaristas, sacerdotes, religiosos y religiosas, y líderes laicos... profesores, padres y estudiantes" [48]-, así como una formación más avanzada en tecnología de la comunicación, gestión, ética y cuestiones políticas para las personas que se preparan para el trabajo profesional en los medios de comunicación o para las funciones de toma de decisiones, incluidos los que trabajan en la comunicación social para la Iglesia. Además, recomendamos las cuestiones y preguntas mencionadas anteriormente a la atención de los estudiosos e investigadores de las disciplinas pertinentes en las instituciones católicas de enseñanza superior.

A los padres. Por el bien de sus hijos, así como por el suyo propio, los padres deben "aprender y practicar las habilidades de espectadores, oyentes y lectores con criterio, actuando como modelos de uso prudente de los medios de comunicación en el hogar" [49]. En lo que respecta a Internet, los niños y los jóvenes suelen estar más familiarizados con ella que sus padres, pero los padres siguen estando seriamente obligados a guiar y supervisar a sus hijos en su uso [50].

La supervisión de los padres debe incluir la garantía de que se utiliza tecnología de filtrado en los ordenadores a disposición de los niños cuando ello sea económica y técnicamente factible, con el fin de protegerlos en la medida de lo posible de la pornografía, los depredadores sexuales y otras amenazas. No debe permitirse la exposición a Internet sin supervisión. Padres e hijos deben dialogar juntos sobre lo que se ve y experimenta en el ciberespacio; también será útil compartir con otras familias que tengan los mismos valores y preocupaciones. El deber fundamental de los padres en este caso es ayudar a los niños a convertirse en usuarios de Internet discriminantes y responsables, y no en adictos a la red, que descuidan el contacto con sus compañeros y con la propia naturaleza.

A los niños y jóvenes. Internet es una puerta que se abre a un mundo glamoroso y emocionante con una poderosa influencia formativa; pero no todo lo que hay al otro lado de la puerta es seguro, sano y verdadero. "Los niños y los jóvenes deben estar abiertos a la formación en relación con los medios de comunicación, resistiendo el camino fácil de la pasividad acrítica, la presión de los compañeros y la explotación comercial" [51]. Los jóvenes se deben a sí mismos -y a sus padres y familias y amigos, a sus pastores y profesores y, en última instancia, a Dios- un buen uso de Internet.

Internet pone al alcance de los jóvenes, a una edad inusualmente temprana, una inmensa capacidad para hacer el bien y el mal, a ellos mismos y a los demás. Puede enriquecer sus vidas más allá de los sueños de las generaciones anteriores y permitirles enriquecer a su vez las vidas de los demás. También puede sumirlos en el consumismo, la fantasía pornográfica y violenta, y el aislamiento patológico.

Los jóvenes, como se ha dicho a menudo, son el futuro de la sociedad y de la Iglesia. Un buen uso de Internet puede ayudarles a prepararse para sus responsabilidades en ambas. Pero esto no ocurrirá automáticamente. Internet no es un mero medio de entretenimiento y gratificación del consumidor. Es una herramienta para realizar un trabajo útil, y los jóvenes deben aprender a verla y utilizarla como tal. En el ciberespacio, al menos tanto como en cualquier otro lugar, se les puede pedir que vayan a contracorriente, que practiquen el contraculturalismo, incluso que sufran persecución en aras de lo que es verdadero y bueno.

12. A todas las personas de buena voluntad. Por último, sugerimos algunas virtudes que deben ser cultivadas por todos los que quieran hacer un buen uso de Internet; su ejercicio debe estar basado y guiado por una valoración realista de sus contenidos.

La prudencia es necesaria para ver con claridad las implicaciones -el potencial para el bien y el mal- de este nuevo medio y para responder con creatividad a sus retos y oportunidades.

Es necesaria la justicia, especialmente la justicia a la hora de trabajar para cerrar la brecha digital, la brecha entre los ricos y los pobres en información en el mundo actual [52], lo que requiere un compromiso con el bien común internacional, nada menos que la "globalización de la solidaridad" [53].

Es necesaria la fortaleza, el coraje. Esto significa defender la verdad frente al relativismo religioso y moral, el altruismo y la generosidad frente al consumismo individualista, la decencia frente a la sensualidad y el pecado.

Y es necesaria la templanza: una aproximación autodisciplinada a este extraordinario instrumento tecnológico, Internet, para utilizarlo sabiamente y sólo para el bien.

Al reflexionar sobre Internet, como sobre todos los demás medios de comunicación social, recordamos que Cristo es "el comunicador perfecto" [54], la norma y el modelo del enfoque de la comunicación de la Iglesia, así como el contenido que la Iglesia está obligada a comunicar. "Que los católicos comprometidos en el mundo de la comunicación social prediquen la verdad de Jesús cada vez con más audacia desde las azoteas, para que todos los hombres escuchen el amor que es el corazón de la autocomunicación de Dios en Jesucristo, el mismo ayer, hoy y siempre" [55].

Ciudad del Vaticano, 22 de febrero de 2002, Fiesta de la Cátedra de San Pedro Apóstol.

John P. Foley
Presidente

Pierfranco Pastore
Secretario

[1] Juan Pablo II, carta encíclica Laborem Exercens, n. 25; cf. Concilio Vaticano II, Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual Gaudium et Spes, n. 34.

[2] Concilio Vaticano II, Decreto sobre los medios de comunicación social Inter Mirifica, n. 1.

[3] Por ejemplo, Inter Mirifica; los Mensajes del Papa Pablo VI y del Papa Juan Pablo II con ocasión de las Jornadas Mundiales de la Comunicación; Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, Instrucción pastoral Communio et Progressio, Pornografía y violencia en los medios de comunicación: Una respuesta pastoral, Instrucción pastoral Aetatis Novae, Ética en la publicidad, Ética en las comunicaciones.

[4] Pornografía y violencia en los medios de comunicación social, n. 30.

[5] Communio et Progressio, n. 2.

[6] Juan Pablo II, Mensaje para la 34ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 4 de junio de 2000.

[7] Communio et Progressio, n. 10.

[8] Concilio Vaticano II, Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual Gaudium et Spes, 39.

[9] Inter Mirifica, 2.

[10] Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, Ética en Internet.

[11] Aetatis Novae, 8.

[12] Ibid.

[13] Ética en las comunicaciones, n. 3.

([14] Cf. Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación Dei Verbum, n. 10.

[15] Aetatis Novae, n. 10.

[16] Ética en las comunicaciones, n. 26.

[17] Communio et Progressio, 128.

[18] Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi, n. 45.

[19] Encíclica Redemptoris Missio, n. 37.

[20] Aetatis Novae, n. 2.

[21] Juan Pablo II, Mensaje para la 35ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, n. 3, 27 de mayo de 2001.

[22] Aetatis Novae, n. 9.

[23] Ética en las comunicaciones, n. 11.

[24] Cf. Communio et Progressio, n. 15.

[25] Constitución dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium, n. 37.

[26] Communio et Progressio, n. 116.

[27] Ibídem, n. 117.

[28] Cf. Canon 212.2, 212.3.

[29] Cf. Aetatis Novae, n. 10; Ética en las comunicaciones, n. 26.

[30] Aetatis Novae, n. 10.

[31] Ética en las Comunicaciones, n. 26.

[32] Ética en las Comunicaciones, n. 25.

[33] Aetatis Novae, n. 28.

[34] Communio et Progressio, n. 107.

[35] Juan Pablo II, Mensaje para la XXIV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 1990.

[36] Cf. Ética en Internet.

[37] Juan Pablo II, Mensaje para la 35ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, n. 3.

[38] Pornografía y violencia en los medios de comunicación social, n. 7.

[39] Aetatis Novae, 8.

[40]Cf. Juan Pablo II, Carta apostólica Novo Millennio Ineunte, n. 39.

[41] Cf. Juan Pablo II, Discurso a los obispos de los Estados Unidos, n. 5, Los Ángeles, 16 de septiembre de 1987.

[42] Juan Pablo II, Mensaje para la XXIV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 1990.

[43] Cf. Aetatis Novae, nn. 23-33.

[44] Ética en las comunicaciones, n. 26.

[45] Mensaje para la XXIV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 1990.

[46] Mensaje para la 34ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 2000.

[47] Communio et Progressio, n. 107.

[48] Aetatis Novae, n. 28.

[49] Ética en las comunicaciones, n. 25.

[50] Cf. Juan Pablo II, Exhortación apostólica postsinodal Familiaris consortio, n. 76.

[51] Ética en las comunicaciones, n. 25.

[52] Cf. Ética en Internet, nn. 10, 17.

[53] Juan Pablo II, Discurso al Secretario General de la ONU y al Comité Administrativo de Coordinación de las Naciones Unidas, n. 2, 7 de abril de 2000.

[54] Communio et Progressio, n. 11.

[55] Mensaje para la 35ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, n. 4.



ÉTICA EN INTERNET (22 DE FEBRERO DE 2002)


CONSEJO PONTIFICIO PARA LAS COMUNICACIONES SOCIALES

ÉTICA EN INTERNET


I. Introducción

II. Sobre Internet

III. Algunas áreas de preocupación

IV. Recomendaciones y Conclusión



I
INTRODUCCIÓN

1. “La revolución actual en las comunicaciones sociales implica una remodelación fundamental de los elementos por los cuales las personas comprenden el mundo que les rodea, y verifican y expresan lo que comprenden. La constante disponibilidad de imágenes e ideas, y su rápida transmisión incluso de continente a continente, tiene profundas consecuencias, tanto positivas como negativas, para el desarrollo psicológico, moral y social de las personas, la estructura y funcionamiento de las sociedades, la comunicación intercultural y la percepción y transmisión de valores, cosmovisiones, ideologías y creencias religiosas” (1).

La verdad de estas palabras se ha vuelto más clara que nunca durante la última década. Hoy en día, no hace falta mucha imaginación para imaginar la Tierra como un globo interconectado que zumba con transmisiones electrónicas, un planeta que parlotea anidado en el silencio providente del espacio. La cuestión ética es si esto está contribuyendo al auténtico desarrollo humano y ayudando a las personas y a los pueblos a ser fieles a su destino trascendente.

Y, por supuesto, en muchos sentidos la respuesta es sí. Los nuevos medios son herramientas poderosas para la educación y el enriquecimiento cultural, para la actividad comercial y la participación política, para el diálogo y el entendimiento intercultural; y, como señalamos en el documento que acompaña a éste (2), también pueden servir a la causa de la religión. Sin embargo, esta moneda tiene otra cara. Los medios de comunicación que pueden utilizarse para el bien de las personas y las comunidades pueden utilizarse para explotar, manipular, dominar y corromper.

2. Internet es el último y en muchos aspectos el más poderoso de una línea de medios —telégrafo, teléfono, radio, televisión— que para muchas personas han eliminado progresivamente el tiempo y el espacio como obstáculos para la comunicación durante el último siglo y medio. Tiene enormes consecuencias para los individuos, las naciones y el mundo.

En este documento queremos exponer una visión católica de Internet, como punto de partida para la participación de la Iglesia en el diálogo con otros sectores de la sociedad, especialmente con otros grupos religiosos, en torno al desarrollo y uso de este maravilloso instrumento tecnológico. Internet se está dando a muchos buenos usos ahora, con la promesa de muchos más, pero también se puede hacer mucho daño por su uso indebido. Cuál será, bueno o malo, es en gran medida una cuestión de elección, una elección a cuya realización la Iglesia aporta dos elementos de gran importancia: su compromiso con la dignidad de la persona humana y su larga tradición de sabiduría moral (3).

3. Al igual que con otros medios, la persona y la comunidad de personas son fundamentales para la evaluación ética de Internet. En cuanto al mensaje comunicado, el proceso de comunicación y las cuestiones estructurales y sistémicas de la comunicación, “el principio ético fundamental es este: la persona humana y la comunidad humana son el fin y la medida del uso de los medios de comunicación social; la comunicación debe ser de persona a persona para el desarrollo integral de las personas” (4).

El bien común —“la suma total de las condiciones sociales que permiten a las personas, ya sea como grupos o como individuos, alcanzar su realización más plena y más fácilmente” (5) — proporciona un segundo principio básico para la evaluación ética de las comunicaciones sociales. Debe entenderse de manera inclusiva, como el conjunto de los propósitos valiosos a los que los miembros de una comunidad se comprometen juntos y que la comunidad existe para realizar y sostener. El bien de los individuos depende del bien común de sus comunidades.

La virtud que dispone a las personas para proteger y promover el bien común es la solidaridad. No es un sentimiento de “vaga compasión o angustia superficial” por los problemas de otras personas, sino “una determinación firme y perseverante de comprometerse con el bien común; es decir, al bien de todos y de cada uno, porque todos somos realmente responsables de todos” (6). Especialmente hoy, la solidaridad tiene una clara y fuerte dimensión internacional; es correcto hablar y es obligatorio trabajar por el bien común internacional.

4. El bien común internacional, la virtud de la solidaridad, la revolución en los medios de comunicación y la tecnología de la información e Internet son todos relevantes para el proceso de globalización.

En gran medida, la nueva tecnología impulsa y apoya la globalización, creando una situación en la que “el comercio y las comunicaciones ya no están sujetos a fronteras” (7). Esto tiene consecuencias inmensamente importantes. La globalización puede aumentar la riqueza y fomentar el desarrollo; ofrece ventajas como “eficiencia y aumento de la producción... mayor unidad entre los pueblos... un mejor servicio a la familia humana” (8). Pero los beneficios no se han repartido equitativamente hasta ahora. Algunas personas, empresas comerciales y países se han enriquecido enormemente, mientras que otros se han quedado atrás. Naciones enteras han sido excluidas casi por completo del proceso, se les ha negado un lugar en el nuevo mundo que está tomando forma. “La globalización, que ha transformado profundamente los sistemas económicos al crear posibilidades inesperadas de crecimiento, también ha tenido como resultado que muchas personas queden relegadas a un lado del camino: el desempleo en los países más desarrollados y la pobreza extrema en demasiados países del Hemisferio Sur continúan impiden el progreso y la prosperidad a millones de mujeres y hombres” (9).

No está nada claro que incluso las sociedades que han entrado en el proceso de globalización lo hayan hecho enteramente como una cuestión de elección libre e informada. En cambio, “muchas personas, especialmente los desfavorecidos, experimentan esto como algo que se les ha impuesto en lugar de como un proceso en el que pueden participar activamente” (10).

En muchas partes del mundo, la globalización está impulsando cambios sociales rápidos y radicales. Este no es solo un proceso económico sino cultural, con aspectos tanto positivos como negativos. “Aquellos que están sujetos a ella a menudo ven la globalización como una inundación destructiva que amenaza las normas sociales que los habían protegido y los puntos de referencia culturales que les habían dado dirección en la vida... Los cambios en la tecnología y las relaciones laborales se están produciendo con demasiada rapidez para culturas para responder” (11).

5. Una de las principales consecuencias de la desregulación de los últimos años ha sido el cambio de poder de los estados nacionales a las empresas transnacionales. Es importante que estas corporaciones sean alentadas y ayudadas a usar su poder para el bien de la humanidad; y esto apunta a la necesidad de una mayor comunicación y diálogo entre ellos y los organismos interesados ​​como la Iglesia.

El uso de las nuevas tecnologías de la información e Internet debe estar informado y guiado por un compromiso decidido con la práctica de la solidaridad al servicio del bien común, dentro y entre las naciones. Esta tecnología puede ser un medio para la solución de los problemas humanos, promoviendo el desarrollo integral de las personas, creando un mundo regido por la justicia y la paz y el amor. Ahora, incluso más que cuando la Instrucción Pastoral sobre los Medios de Comunicación Social Communio et Progressio señaló hace más de treinta años, los medios tienen la capacidad de hacer de cada persona en todas partes “un socio en los negocios de la raza humana” (12).

Esta es una visión asombrosa. Internet puede ayudar a hacerlo realidad —para individuos, grupos, naciones y la raza humana— solo si se usa a la luz de principios éticos claros y sólidos, especialmente la virtud de la solidaridad. Hacerlo redundará en beneficio de todos, porque “una cosa sabemos hoy más que en el pasado: nunca seremos felices y en paz los unos sin los otros, y mucho menos si unos están en contra de otros” (13). Será expresión de aquella espiritualidad de comunión que implica “la capacidad de ver lo positivo en los demás, de acogerlo y valorarlo como un don de Dios”, junto con la capacidad de “hacer lugar” a los hermanos y hermanas, llevando 'las cargas las unas de las otras' (Gál . 6, 2) y resistiendo “las tentaciones egoístas que constantemente nos acosan” (14).

6. La difusión de Internet también plantea una serie de otras cuestiones éticas sobre cuestiones como la privacidad, la seguridad y la confidencialidad de los datos, los derechos de autor y las leyes de propiedad intelectual, la pornografía, los sitios de odio, la difusión de rumores y la difamación bajo la apariencia de noticias y mucho más. Hablaremos brevemente sobre algunas de estas cosas a continuación, al tiempo que reconocemos que requieren un análisis y una discusión continuos por parte de todas las partes interesadas. Sin embargo, fundamentalmente, no vemos a Internet solo como una fuente de problemas; lo vemos como una fuente de beneficios para la raza humana. Pero los beneficios pueden realizarse plenamente solo si se resuelven los problemas.


II

SOBRE INTERNET

7. Internet tiene una serie de características llamativas. Es instantáneo, inmediato, mundial, descentralizado, interactivo, infinitamente ampliable en contenidos y alcance, flexible y adaptable en un grado notable. Es igualitario, en el sentido de que cualquier persona con el equipo necesario y una habilidad técnica modesta puede ser una presencia activa en el ciberespacio, declarar su mensaje al mundo y exigir una audiencia. Permite a las personas disfrutar del anonimato, el juego de roles y las fantasías, y también entrar en comunidad con otros y participar en el intercambio. Según los gustos de los usuarios, se presta tanto a la participación activa como a la absorción pasiva en “un mundo narcisista y autorreferencial de estímulos con efectos casi narcóticos” (15). Puede usarse para romper el aislamiento de individuos y grupos o para profundizarlo.

8. La configuración tecnológica que subyace a Internet influye considerablemente en sus aspectos éticos: la gente ha tendido a utilizarla de acuerdo con la forma en que fue diseñada, ya diseñarla para adaptarse a ese tipo de uso. De hecho, este 'nuevo' sistema se remonta a los años de la guerra fría de la década de 1960, cuando se pretendía frustrar un ataque nuclear mediante la creación de una red descentralizada de computadoras que almacenan datos vitales. La descentralización era la clave del esquema, ya que de esta forma, según se razonaba, la pérdida de uno o incluso de varios ordenadores no supondría la pérdida de los datos.

Una visión idealista del libre intercambio de información e ideas ha jugado un papel digno de elogio en el desarrollo de Internet. Sin embargo, su configuración descentralizada y el diseño igualmente descentralizado de la World Wide Web de fines de la década de 1980 también demostraron ser compatibles con una mentalidad opuesta a cualquier cosa que huela a regulación legítima de la responsabilidad pública. Surgió así un individualismo exagerado con respecto a Internet. Aquí, se decía, había un nuevo reino, la maravillosa tierra del ciberespacio, donde todo tipo de expresión estaba permitida y la única ley era la total libertad individual para hacer lo que uno quisiera. Por supuesto, esto significaba que la única comunidad cuyos derechos e intereses serían verdaderamente reconocidos en el ciberespacio era la comunidad de libertarios radicales. Esta forma de pensar sigue siendo influyente en algunos círculos (16).

Aunque los individualistas radicales y los empresarios obviamente son dos grupos muy diferentes, existe una convergencia de intereses entre aquellos que quieren que Internet sea un lugar para casi todo tipo de expresión, sin importar cuán vil y destructiva sea, y aquellos que quieren que sea un vehículo de actividad comercial sin trabas sobre un modelo neoliberal que “considera el lucro y la ley del mercado como sus únicos parámetros, en detrimento de la dignidad y el respeto debido a las personas y los pueblos” (17).

9. La explosión de la tecnología de la información ha aumentado muchas veces las capacidades de comunicación de algunos individuos y grupos favorecidos. Internet puede servir a las personas en su uso responsable de la libertad y la democracia, ampliar la gama de opciones disponibles en diversas esferas de la vida, ampliar los horizontes educativos y culturales, acabar con las divisiones, promover el desarrollo humano de múltiples formas. “El libre flujo de imágenes y discursos a escala global está transformando no solo las relaciones políticas y económicas entre los pueblos, sino también nuestra comprensión del mundo. Abre un abanico de posibilidades hasta ahora impensables” (18). Cuando se basa en valores compartidos enraizados en la naturaleza de la persona, el diálogo intercultural posibilitado por Internet y otros medios de comunicación social puede ser “un medio privilegiado para construir la civilización del amor” (19).

Pero esa no es toda la historia. “Paradójicamente, las mismas fuerzas que pueden conducir a una mejor comunicación también pueden conducir a un mayor egocentrismo y alienación” (20). Internet puede unir a las personas, pero también puede dividirlas, como individuos y como grupos mutuamente desconfiados, separados por ideología, política, posesiones, raza y etnia, diferencias intergeneracionales e incluso religión. Ya se ha utilizado de manera agresiva, casi como un arma de guerra, y la gente habla del peligro del 'ciber-terrorismo'. Sería dolorosamente irónico que este instrumento de comunicación con tanto potencial para unir a las personas volviera a sus orígenes en la guerra fría y se convirtiera en un escenario de conflicto internacional.


III

ALGUNAS ÁREAS DE PREOCUPACIÓN

10. Lo que se ha dicho hasta ahora está implícito en una serie de preocupaciones acerca de Internet.

Uno de los más importantes involucra lo que hoy se llama la brecha digital, una forma de discriminación que divide a los ricos de los pobres, tanto dentro como entre las naciones, sobre la base del acceso o la falta de acceso a la nueva tecnología de la información. En este sentido, es una versión actualizada de una brecha anterior entre los 'ricos en información' y los 'pobres en información'.

La expresión 'brecha digital' subraya el hecho de que las personas, los grupos y las naciones deben tener acceso a la nueva tecnología para compartir los beneficios prometidos de la globalización y el desarrollo y no quedarse atrás. Es imperativo “que la brecha entre los beneficiarios de los nuevos medios de información y expresión y quienes no tienen acceso a ellos... no se convierta en otra fuente insuperable de inequidad y discriminación” (21). Es necesario encontrar formas de hacer que Internet sea accesible para los grupos menos favorecidos, ya sea directamente o al menos vinculándolo con medios tradicionales de menor costo. El ciberespacio debe ser un recurso de información y servicios integrales disponibles sin cargo para todos y en una amplia gama de idiomas. Las instituciones públicas tienen la responsabilidad particular de establecer y mantener sitios de este tipo.

A medida que toma forma la nueva economía global, a la Iglesia le preocupa “que el ganador en este proceso sea la humanidad en su conjunto” y no sólo “una élite rica que controla la ciencia, la tecnología y los recursos del planeta”; es decir, la Iglesia desea “una globalización que esté al servicio de todas las personas y de todos los pueblos” (22).

En este sentido, debe tenerse en cuenta que las causas y consecuencias de la división no son sólo económicas sino también técnicas, sociales y culturales. Entonces, por ejemplo, otra 'brecha' de Internet opera en detrimento de las mujeres, y también debe cerrarse.

11. Nos preocupan especialmente las dimensiones culturales de lo que está ocurriendo ahora. Precisamente como poderosas herramientas del proceso de globalización, las nuevas tecnologías de la información e Internet transmiten y ayudan a inculcar un conjunto de valores culturales —formas de pensar sobre las relaciones sociales, la familia, la religión, la condición humana— cuya novedad y glamour pueden desafiar y abrumar a los culturas tradicionales.

El diálogo intercultural y el enriquecimiento son, por supuesto, muy deseables. De hecho, “el diálogo entre culturas es especialmente necesario hoy en día debido al impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación en la vida de las personas y los pueblos” (23). Pero esto tiene que ser una calle de doble sentido. Las culturas tienen mucho que aprender unas de otras, y simplemente imponer la visión del mundo, los valores e incluso el idioma de una cultura a otra no es diálogo sino imperialismo cultural.

La dominación cultural es un problema especialmente grave cuando una cultura dominante transmite valores falsos contrarios al verdadero bien de los individuos y grupos. Tal como están las cosas, Internet, junto con otros medios de comunicación social, está transmitiendo el mensaje cargado de valores de la cultura secular occidental a personas y sociedades en muchos casos mal preparadas para evaluarlo y hacerle frente. Resultan muchos problemas serios, por ejemplo, en relación con el matrimonio y la vida familiar, que están experimentando “una crisis radical y generalizada” (24) en muchas partes del mundo.

La sensibilidad cultural y el respeto por los valores y creencias de otras personas son imperativos en estas circunstancias. Se necesita un diálogo intercultural que “proteja el carácter distintivo de las culturas como expresiones históricas y creativas de la unidad subyacente de la familia humana, y... sostenga el entendimiento y la comunión entre ellas” (25) para construir y mantener el sentido de solidaridad internacional.

12. La cuestión de la libertad de expresión en Internet es igualmente compleja y da lugar a otra serie de preocupaciones.

Apoyamos firmemente la libertad de expresión y el libre intercambio de ideas. La libertad de buscar y conocer la verdad es un derecho humano fundamental (26) y la libertad de expresión es una piedra angular de la democracia. “El hombre, siempre que respete el orden moral y el interés común, tiene derecho a buscar la verdad, expresar y dar a conocer sus opiniones... debe ser informado verazmente sobre los asuntos de interés público” (27). Y la opinión pública, “expresión esencial de la naturaleza humana organizada en sociedad”, exige absolutamente “libertad para expresar ideas y actitudes” (28).

A la luz de estas exigencias del bien común, deploramos los intentos de las autoridades públicas de bloquear el acceso a la información —en Internet o en otros medios de comunicación social— porque les resulta amenazante o vergonzoso, manipular al público mediante propaganda y desinformación, o para impedir la legítima libertad de expresión y opinión. Los regímenes autoritarios son, con mucho, los peores infractores en este sentido; pero el problema también existe en las democracias liberales, donde el acceso a los medios para la expresión política a menudo depende de la riqueza, y los políticos y sus asesores violan la veracidad y la equidad al tergiversar a los oponentes y reducir los problemas a dimensiones estridentes.

13. En este nuevo entorno, el periodismo está experimentando cambios profundos. La combinación de las nuevas tecnologías y la globalización ha “aumentado el poder de los medios, pero también los ha hecho más sujetos a las presiones ideológicas y comerciales” (29) y esto también se aplica al periodismo.

Internet es un instrumento muy eficaz para llevar noticias e información rápidamente a las personas. Pero la competitividad económica y la naturaleza ininterrumpida del periodismo en Internet también contribuyen al sensacionalismo y la difusión de rumores, a la fusión de noticias, publicidad y entretenimiento, y a una aparente disminución de los reportajes y comentarios serios. El periodismo honesto es esencial para el bien común de las naciones y la comunidad internacional. Los problemas ahora visibles en la práctica del periodismo en Internet requieren una rápida corrección por parte de los propios periodistas.

La abrumadora cantidad de información en Internet, gran parte de ella sin evaluar en cuanto a precisión y relevancia, es un problema para muchos. Pero también nos preocupa que la gente haga uso de la capacidad tecnológica del medio para personalizar la información simplemente para levantar barreras electrónicas contra ideas desconocidas. Eso sería un desarrollo poco saludable en un mundo pluralista donde las personas necesitan crecer en la comprensión mutua. Si bien los usuarios de Internet tienen el deber de ser selectivos y autodisciplinados, eso no debe llevarse al extremo de aislarse de los demás. Las implicaciones del medio para el desarrollo psicológico y la salud también necesitan un estudio continuo, incluida la posibilidad de que la inmersión prolongada en el mundo virtual del ciberespacio pueda ser perjudicial para algunos (30).

14. Junto a cuestiones que tienen que ver con la libertad de expresión, la integridad y precisión de las noticias, y el intercambio de ideas e información, se encuentra otro conjunto de preocupaciones generadas por el libertarismo. La ideología del libertarismo radical es errónea y dañina, sobre todo para legitimar la libre expresión al servicio de la verdad. El error está en exaltar la libertad “hasta el punto de convertirla en un absoluto, que sería entonces fuente de valores.... Así desaparecen las ineludibles pretensiones de verdad, cediendo su lugar a un criterio de sinceridad, autenticidad y 'estar en paz con uno mismo' (31). No hay lugar para la comunidad auténtica, el bien común y la solidaridad en este modo de pensar.


IV

RECOMENDACIONES Y CONCLUSIÓN

15. Como hemos visto, la virtud de la solidaridad es la medida del servicio de Internet al bien común. Es el bien común el que proporciona el contexto para considerar la cuestión ética: “¿Se utilizan los medios para bien o para mal?” (32).

Muchos individuos y grupos comparten la responsabilidad en este asunto, por ejemplo, las corporaciones transnacionales de las que hablamos anteriormente. Todo usuario de Internet está obligado a utilizarlo de forma informada, disciplinada, con fines moralmente buenos; los padres deben guiar y supervisar el uso de los niños (33). Las escuelas y otras instituciones educativas y programas para niños y adultos deben brindar capacitación en el uso discernido de Internet como parte de una educación mediática integral que incluya no solo capacitación en habilidades técnicas ('alfabetización informática' y similares), sino también una capacidad para evaluación exigente del contenido. Aquellos cuyas decisiones y acciones contribuyen a configurar la estructura y los contenidos de Internet tienen un deber especialmente grave de practicar la solidaridad al servicio del bien común.

16. Debe evitarse la censura previa por parte del gobierno; “la censura... sólo debe usarse en el último extremo” (34). Pero Internet no está más exento que otros medios de leyes razonables contra la incitación al odio, la difamación, el fraude, la pornografía infantil y la pornografía en general, y otros delitos. El comportamiento delictivo en otros contextos es un comportamiento delictivo en el ciberespacio, y las autoridades civiles tienen el deber y el derecho de hacer cumplir tales leyes. También pueden ser necesarias nuevas regulaciones para hacer frente a los delitos especiales de 'Internet' como la difusión de virus informáticos, el robo de datos personales almacenados en discos duros y similares.

La regulación de Internet es deseable y, en principio, la autorregulación de la industria es lo mejor. “La solución a los problemas derivados de la comercialización y privatización desregulada no está en el control estatal de los medios sino en una mayor regulación con criterios de servicio público y en una mayor responsabilidad pública” (35). Los códigos de ética de la industria pueden desempeñar un papel útil, siempre que tengan una intención seria, involucren a representantes del público en su formulación y aplicación y, además de alentar a los comunicadores responsables, impongan sanciones apropiadas por violaciones, incluida la censura pública (36). A veces, las circunstancias pueden requerir la intervención del estado: por ejemplo, mediante la creación de juntas asesoras de medios que representen la gama de opiniones de la comunidad (37).

17. El carácter transnacional de puente de fronteras de Internet y su función en la globalización exigen la cooperación internacional para establecer normas y mecanismos para promover y proteger el bien común internacional (38). Con respecto a la tecnología de los medios, como con respecto a muchas otras cosas, “existe una necesidad apremiante de equidad a nivel internacional” (39). Se necesita una acción decidida en los sectores público y privado para cerrar y eventualmente eliminar la brecha digital.

Muchas cuestiones difíciles relacionadas con Internet exigen un consenso internacional: por ejemplo, cómo garantizar la privacidad de las personas y los grupos respetuosos de la ley sin impedir que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y de seguridad vigilen a los delincuentes y terroristas; cómo proteger los derechos de autor y de propiedad intelectual sin limitar el acceso al material de dominio público y cómo definir el 'dominio público' en sí mismo; cómo establecer y mantener depósitos de información de Internet de amplia base disponibles gratuitamente para todos los usuarios de Internet en una variedad de idiomas; cómo proteger los derechos de las mujeres en relación con el acceso a Internet y otros aspectos de la nueva tecnología de la información. En particular, la cuestión de cómo cerrar la brecha digital entre los ricos en información y los pobres en información requiere una atención urgente en sus aspectos técnicos, educativos y culturales.

Hoy existe un “creciente sentido de solidaridad internacional” que ofrece al sistema de las Naciones Unidas en particular “una oportunidad única de contribuir a la globalización de la solidaridad sirviendo como lugar de encuentro para los estados y la sociedad civil y como punto de convergencia de los variados intereses y necesidades... La cooperación entre las agencias internacionales y las organizaciones no gubernamentales ayudará a garantizar que los intereses de los estados, por legítimos que sean, y de los diferentes grupos dentro de ellos, no serán invocados o defendidos a expensas de los intereses o derechos de otros pueblos, especialmente los menos afortunados” (40). En este sentido, esperamos que la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información prevista para el año 2003 contribuya positivamente a la discusión de estos temas.

18. Como señalamos anteriormente, un documento complementario a este llamado “La Iglesia e Internet” habla específicamente sobre el uso de Internet por parte de la Iglesia y el papel de Internet en la vida de la Iglesia. Aquí solo deseamos enfatizar que la Iglesia Católica, junto con otros organismos religiosos, debe tener una presencia visible y activa en Internet y ser un socio en el diálogo público sobre su desarrollo. “La Iglesia no pretende dictar estas decisiones y opciones, pero sí trata de ayudar señalando criterios éticos y morales pertinentes al proceso, criterios que se encuentran tanto en los valores humanos como en los cristianos” (41).

Internet puede hacer una contribución enormemente valiosa a la vida humana. Puede fomentar la prosperidad y la paz, el crecimiento intelectual y estético, la comprensión mutua entre los pueblos y las naciones a escala mundial.

También puede ayudar a hombres y mujeres en su búsqueda milenaria de autocomprensión. En todas las épocas, incluida la nuestra, la gente se hace las mismas preguntas fundamentales: “¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo y adónde voy? ¿Por qué existe el mal? ¿Qué hay después de esta vida? (42) La Iglesia no puede imponer respuestas, pero puede —y debe— proclamar al mundo las respuestas que ha recibido; y hoy, como siempre, ofrece la única respuesta satisfactoria a las preguntas más profundas de la vida: Jesucristo, que “revela plenamente al hombre a sí mismo y saca a la luz su altísima vocación” (43). Al igual que el mundo de hoy, el mundo de los medios de comunicación, incluido Internet, ha sido traído por Cristo, de manera incipiente pero verdadera, dentro de los límites del reino de Dios y puesto al servicio de la palabra de salvación. Sin embargo, “lejos de disminuir nuestra preocupación por hacer crecer esta tierra, la espera de una tierra nueva debe estimularnos, porque es aquí donde crece el cuerpo de una nueva familia humana, que presagia de alguna manera la era que está por venir” (44).

Ciudad del Vaticano, 22 de febrero de 2002, Fiesta de la Cátedra de San Pedro Apóstol.

John P. Foley
Presidente

Pierfranco Pastore
Secretario

Notas:

(1) Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, Instrucción Pastoral Aetatis Novae sobre las Comunicaciones Sociales en el vigésimo aniversario de Communio et Progressio, n. 4.

(2) Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, la Iglesia e Internet.

(3) Cf. Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, Ética en las Comunicaciones, n. 5.

(4) Ibíd. , n. 21

(5) Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, n. 26; cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1906.

(6) Juan Pablo II, Sollicitudo rei socialis, n. 38.

(7) Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, n. 2, 27 de abril de 2001.

(8) Juan Pablo II, Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in America, n. 20

(9) Juan Pablo II, Discurso al Cuerpo Diplomático Acreditado ante la Santa Sede, n. 3, 10 de enero de 2000.

(10) Discurso a la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, n. 2.

(11) Ibíd. , n. 3.

(12) Comisión Pontificia para las Comunicaciones Sociales, Instrucción Pastoral sobre los Medios de Comunicación Social, Communio et Progressio, n. 19

(13) Discurso al Cuerpo Diplomático, n. 4.

(14) Juan Pablo II, Carta Apostólica Novo millennio ineunte, n. 43.

(15) Ética en las Comunicaciones, n. 2.

(16) Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, la Pornografía y la Violencia en los Medios de Comunicación: Una Respuesta Pastoral, n. 20

(17) Ecclesia in America, n. 56.

(18) Mensaje para la Celebración de la Jornada Mundial de la Paz 2001, n. 11

(19) Ibíd., n. 16.

(20) Juan Pablo II, Mensaje para la XXXIII Jornada Mundial de las Comunicaciones, n. 4, 24 de enero de 1999.

(21) Juan Pablo II, Mensaje para la XXXI Jornada Mundial de las Comunicaciones, 1997.

(22) Discurso a la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, n. 5.

(23) Ibíd. , n. 11

(24) Novo millennio ineunte, n. 47.

(25) Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2001, n. 10

(26) Juan Pablo II, Centesimus annus, n. 47.

(27) Gaudium et spes, n. 59.

(28) Communio et progressio, nn. 25, 26.

(29) Juan Pablo II, Discurso al Jubileo de los Periodistas, n. 2, 4 de junio de 2000.

(30) Ética en las Comunicaciones, n. 29

(31) Juan Pablo II, Veritatis splendor, n. 32.

(32) Ética en las Comunicaciones , n. 1.

(33) Cfr. Juan Pablo II, Exhortación apostólica postsinodal Familiaris consortio, n. 76.

(34) Communio et progressio, n. 86.

(35) Aetatis Novae, n. 5.

(36) Cfr. Communio et progressio, n. 79.

(37) Ibíd. , n. 88.

(38) Cfr. Discurso a la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, n. 2.

(39) Ética en las Comunicaciones, n. 22

(40) Juan Pablo II, Discurso al Secretario General de la ONU y al Comité Administrativo de Coordinación de las Naciones Unidas, nn. 2, 3, 7 de abril de 2000.

(41) Aetatis Novae, n. 12

(42) Juan Pablo II, Carta Encíclica Fides et ratio, n. 1.

(43) Gaudium et spes, n. 22

(44) Ibíd. , n. 39.