miércoles, 26 de febrero de 2014

BENEDICTO XVI: "VISTO DE BLANCO PORQUE EN EL MOMENTO DE MI DIMISIÓN NO HABÍA OTRA ROPA"

'Llevo la sotana blanca en un modo claramente diferente al del papa'
'No existe la más mínima duda sobre la validez de mi renuncia al ministerio petrino'

Por Irene Hdez. Velasco


¿Por qué seguir vistiendo de blanco? Mucho se ha especulado sobre el motivo por el cual Benedicto XVI decidió, tras su dimisión como papa hace un año, seguir llevando las sotanas blancas reservadas a los pontífices. Algunos, incluso, lo interpretaron como un gesto inequívoco de su voluntad de continuar ejerciendo como una especie de 'papa en la sombra', a lo que añadieron como refuerzo su decisión de seguir viviendo en el Vaticano en lugar de retirarse a un monasterio perdido del mundo. Lo que nadie se podía imaginar era que detrás de esa decisión se ocultaba un motivo puramente práctico: en el armario de Benedicto XVI sólo había sotanas blancas...

"El mantenimiento del vestido blanco es una simple cuestión práctica. En el momento de la dimisión no había a disposición otra ropa. Por otra parte, llevo la sotana blanca en un modo claramente diferente al del papa. Se trata de especulaciones sin el más mínimo fundamento", señala el pontífice emérito en una carta que ha enviado a Andrea Tornielli, el vaticanista del diario 'La Stampa'. Efectivamente, el pasado sábado, durante la ceremonia en la que fueron creados los primeros cardenales del pontificado de Francisco, Benedicto XVI mantuvo un perfil muy bajo. Se sentó junto a los otros purpurados y cuando Francisco se acercó a saludarle se quitó con humildad de la cabeza el solideo blanco, indicando de ese modo que el papa es sólo uno.


¿Renunció o le forzaron a dimitir?

Pero el seguir vistiendo de blanco, el continuar llamándose Benedicto XVI y el mantener su residencia en el Vaticano ha hecho que, en los últimos días, algunos pusieran en duda la validez de la renuncia de Ratzinger. La teoría es que Benedicto XVI, cuyo pontificado se caracterizó por numerosos escándalos incluida la filtración masiva de documentos reservados robados del despacho del pontífice por su mayordomo, podría haber sido forzado a dimitir. Una posibilidad que Joseph Ratzinger rechaza de plano.

"No existe la más mínima duda sobre la validez de mi renuncia al ministerio petrino. La única condición para que sea válida es la plena libertad de la decisión. Las especulaciones sobre la invalidez de mi renuncia son simplemente absurdas", sentencia categórico el papa emérito en la letra que el pasado día 18 de este mes le hizo llegar a Tornielli, y donde responde brevemente a algunas de las cuestiones que el periodista le planteaba dos días antes en otra misiva.

Benedicto XVI también confirma en esa carta que las palabras que recientemente ha puesto en su boca el teólogo suizo Hangs Küng sobre Francisco son absoluta y ligeramente exactas. "Estoy agradecido de poder estar unido por una gran amistad de corazón al papa Francisco. Yo hoy veo como mí único y ultimo deber apoyar su pontificado con la oración", atribuía Küng a Benedicto XVI. Y el papa emérito lo confirma.


El Mundo



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