viernes, 26 de marzo de 2010

UN NUEVO MODELO DE IGLESIA SE FORJA EN CHIAPAS

Quien no adopte la “opción preferencial por los pobres” según el modelo de la Teología de la Liberación queda excluido de la Iglesia.

Por Atila Sinke Guimarães


Si no queremos llevarnos una desagradable sorpresa —como la que sufrieron los nobles cuando la Revolución Francesa comenzó a diezmarlos o la que experimentó la burguesía rusa cuando el comunismo derribó el antiguo sistema—, debemos prestar mucha atención a lo que preparan los grupos actuales que dan forma al futuro.

¿Qué grupos son estos? Ciertamente no es el centro tradicional, que no es más que un rebaño que sigue a paso lento el estímulo que recibe de la izquierda.

El futuro pertenece a la extrema izquierda o a la auténtica derecha. A la extrema izquierda, porque es la fragua donde la Revolución forja el hierro para moldearlo según sus nuevos experimentos sociales y religiosos. A la auténtica derecha, porque de entre quienes reaccionan contra la Revolución, la Divina Providencia suele elegir a quienes prepararán la realidad del mañana, la cual expresará formas originales de dar gloria a Dios.

Una de estas fraguas de izquierda es Chiapas, en México, más precisamente la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, donde Samuel Ruiz fue obispo durante décadas y estableció algo muy distinto a una Iglesia convencional.

Miembros del Movimiento Zapatista -Comunista- asisten a una misa oficiada por el obispo Ruiz en su catedral
Marzo de 1999

El 25 de enero de 2010, el obispo Ruiz conmemoró el 50 aniversario de su consagración. Unas 30.000 personas se congregaron para el evento y escucharon charlas que ofrecieron una visión general del novedoso proyecto en construcción. Analizándolas, podemos vislumbrar lo que se conoce como la “versión india” de la Teología de la Liberación, un modelo para el futuro.

Samuel Ruiz García fue ordenado obispo a los 35 años y dirigió la Diócesis de San Cristóbal durante 40 años (1959-1999). Aplicó los principios de la Teología de la Liberación sobre la “opción preferencial por los pobres” a los indígenas del sur de México, más específicamente, a los descendientes mayas que viven en esa zona. Esta aplicación generó lo que se ha denominado “teología indígena”.

Opción por los pobres: el nuevo criterio para ser católico

Durante la conmemoración, el actual obispo de San Cristóbal, Felipe Arizmendi, expuso algunos artículos del nuevo “credo” que se está elaborando. Dirigiéndose a su predecesor Samuel Ruiz, Arizmendi dijo:

“La mejor manera de rendirle homenaje es consolidar y continuar la Iglesia que usted inspiró, la cual no podemos perder ni permitir que se derrumbe ni se desvíe de esas opciones fundamentales, la primera de las cuales es la opción preferencial por los pobres. Es una opción que no es meramente circunstancial u opcional, sino que constituye la esencia misma de la Iglesia aquí y en todo el mundo. Si uno no adopta esta opción, no es cristiano, no es miembro de la Iglesia de Cristo”.

“Ser fiel al Evangelio de Jesús es servir fundamentalmente a los pobres, incluso si esto implica persecución e incomprensión, como ustedes han experimentado. Es en nombre de esta fidelidad al Evangelio que nuestra Diócesis confirma el esfuerzo por ser la Iglesia que ustedes han soñado, inspirado, nutrido y promovido: una Iglesia indígena, liberada, evangélica, servidora, en comunión y bajo la guía del Espíritu. Estas son las seis notas de la Iglesia de Chiapa, establecidas por el Tercer Sínodo Diocesano” (Adista-Documenti, 6 de marzo de 2010, p. 5).

Al examinar el núcleo de esta charla, vemos que se expuso claramente una interpretación exclusivista de lo que significa ser miembro de la Iglesia de Cristo. Quien no adopte la “opción preferencial por los pobres” según el modelo de la Teología de la Liberación queda excluido de la Iglesia.

Ceremonia en honor a los zapatistas asesinados por el ejército regular. De izquierda a derecha: los obispos Arizmendi, Ruiz, Enrique Díaz y Raúl Vera
Chiapas, diciembre de 2007

Parece que esta actitud es similar a la que permitió a los guardias rojos rusos perseguir y asesinar a quienes no aceptaban su ideal soviético. En el Brasil actual vemos esta misma “opción preferencial por los pobres” utilizada para invadir y ocupar propiedades rurales y entregarlas a los “sin tierra”.

Seis nuevas marcas de la “iglesia aborigen”

También merecen atención las seis notas de la Iglesia de Chiapas nombradas por Arizmendi. Permítanme explicar su significado:

Indígena: la Iglesia Católica deja de ser romana y de seguir un rito romano. Se convierte en una iglesia local y adopta rituales indígenas en su vida y liturgia. Esto fue respaldado por Juan Pablo II durante la canonización de Juan Diego, por ejemplo. La introducción de prácticas indígenas en la liturgia también se está volviendo cada vez más frecuente en los Estados Unidos.

Liberada: esto significa liberarse de la doctrina católica que nos anima a soportar nuestros sufrimientos con paciencia. En cambio, la nueva iglesia se adentra en la esfera político-social para luchar contra las “injusticias” que sufren los pobres y para “liberarlos” de las “estructuras del pecado”, que es una forma de referirse al capitalismo.

Evangélica: esta iglesia carecería de riquezas, propiedades, edificios majestuosos y ostentación. La iglesia de Chiapas es una iglesia pobre, se podría decir que una iglesia proletaria.

Servidora: la Iglesia Católica no debe imponer sus principios al pueblo ni al ámbito temporal, sino obedecerlos. En el caso de la iglesia de Chiapas, supone que los principios morales y dogmáticos deben adaptarse a las necesidades inmediatas del pueblo, y no al revés.

En comunión, nada debe decidirse a nivel individual, es decir, por una autoridad establecida. La iglesia en comunión permanente es una iglesia comunista donde cada decisión la toma toda la comunidad.

Bajo la guía del Espíritu Santo, ninguna autoridad puede hablar en nombre de Dios; todos los miembros pueden recibir inspiraciones del Espíritu Santo con igual validez. Se trata de una nueva versión de los mismos errores de los Shakers y los Cuáqueros, quienes pretendían ser guiados directamente por Dios. Una vez más, es un pretexto místico para instaurar un igualitarismo absoluto en la doctrina de la Iglesia.

El obispo Arizmendi también mencionó el Tercer Sínodo Diocesano, un concilio regional que se llevó a cabo entre 1995 y 1999 bajo la dirección del obispo Samuel Ruiz. Este sínodo estableció todas las estructuras eclesiásticas necesarias para impulsar la iglesia indígena que nació en Chiapas.

Definiendo esta “nueva iglesia”

Otro orador en el evento fue el teólogo zapoteca Eleazar López, líder del movimiento revolucionario que se extendió por México y Latinoamérica. El título de su charla fue “El nacimiento de una iglesia nativa”.

López enfatizó que el obispo Samuel Ruiz había asumido el verdadero “espíritu” del concilio Vaticano II para renovar las estructuras eclesiásticas. Con base en esas enseñanzas conciliares, su diócesis luchaba contra las “estructuras del pecado” y fomentaba la inculturación. Así, la iglesia de Chiapas se ha convertido en un paradigma para otras, porque es la casa de Dios inculturada en su pueblo. Es la encarnación del Verbo, que estableció su tienda entre los indígenas para asumir su realidad histórica y cultural.

López hizo hincapié en otras nociones fundamentales de esta Iglesia Nativa:

• No pretende ser una Iglesia separada de la Iglesia Universal;

• Se trata de una respuesta teológico-pastoral al concilio Vaticano II que adquiere su forma particular para responder a los desafíos culturales de nuestro tiempo;

• Tiene su propia jerarquía, que forma parte del pueblo, sus propios sacerdotes y su propio ministerio e instituciones.

El defensor de la teología india también delineó los contornos de la filosofía de este experimento:

• El antiguo modelo de la Iglesia como sociedad se ha deteriorado ante la globalización actual y la crisis económica;

• La Iglesia debería abandonar el viejo modelo si no quiere hundirse con él;

• Debería adoptarse un nuevo modelo, más digno y humano, que se haya adaptado a las diferentes culturas provenientes de la vida cotidiana de los pobres;

• La Iglesia Universal ya ha dado algunos pasos importantes en este camino al abrirse a la participación de laicos, mujeres, pobres e indígenas;

• El estímulo para que estas iglesias locales tengan su propia vida proviene del concilio Vaticano II;

• Es urgente inculturar el Evangelio y la Iglesia para que se manifieste una verdadera humanidad en la verdadera Iglesia;

• Estas nuevas realidades emergentes deberían denominarse Iglesias en plural, Iglesias con identidades culturales diversas, pero unidas por la misma fe.

Según López, basándose en estos principios, la Iglesia indígena debería ser un modelo para todos los pueblos. Es hora de acabar con las “iglesias clonadas” modeladas según el modelo europeo y de levantar iglesias indígenas, cada una diferente y moldeada por la cultura de su propio pueblo.

Wojtyla respaldando el topless en Papua Nueva Guinea

Concluye con un tono mesiánico, fingiendo que al fundar esta iglesia indígena, la iglesia de Chiapas está reabriendo el camino de los primeros misioneros. Según López, su idea original no era desarrollar un modelo europeo de iglesia, sino uno indígena.

El obispo Samuel Ruiz tomó la palabra para clausurar la conmemoración, enfatizando que “el espíritu del concilio Vaticano II sigue inspirando el largo camino de la construcción de iglesias indígenas donde los valores del Evangelio se encarnan en la cultura” (Adista, 6 de marzo de 2010, pp. 5-8).

Con esto, el lector se hace una idea de las perspectivas de la Teología de la Liberación que ya están establecidas en México, Brasil y toda Latinoamérica. Esta teología ha sido un factor importante en el ascenso de gobiernos socialistas-comunistas en esos países.

A menos que los católicos presten más atención a este movimiento inspirado y promovido por el progresismo, podrían ver cómo la teología de la liberación se aprovecha de millones de inmigrantes. En Estados Unidos, motivados por estos principios de justicia sociopolítica y liderados por defensores de la teología india, los "pobres" ya están reclamando sus "derechos" a poseer gran parte del sur del territorio, tierras que, según ellos, fueron usurpadas injustamente por los estadounidenses imperialistas. Con esta retórica de la teología india, se está preparando un fuerte terremoto político que sacudirá las instituciones estadounidenses.
 

No hay comentarios: