domingo, 10 de septiembre de 2006

CUANDO JPII APOYÓ AL RÉGIMEN COMUNISTA EN POLONIA EN 1983

Arriba, una imagen del encuentro entre Juan Pablo II y el general Jaruzelski, secretario del Partido Comunista Polaco, el 23 de junio de 1983, en el Castillo Real de Wawel, Cracovia.


Juan Pablo II no viajó a Polonia (del 14 al 23 de junio de 1983) para avivar la indignación popular contra el comunismo —como insisten erróneamente los medios de comunicación hoy en día— sino para apaciguarla y así mantener el régimen en el poder.

Aquí se presentan algunas pruebas extraídas de los medios de comunicación de la época.

Desde 1980, la estabilidad del gobierno se vio comprometida. La ley marcial estuvo vigente desde 1981 para contener el creciente descontento contra el régimen; innumerables personas fueron encarceladas. A pesar de ello, las manifestaciones continuaron: “Es el pueblo el que grita, el que sale a las calles para al menos desahogar su rabia”, comentó G. F. Sudercosk en un artículo para Il Tempo, un periódico romano (15 de junio de 1983).

El gobierno acogió con beneplácito la visita de Juan Pablo II, quien llegó para tranquilizar a las masas: “El Papa viene como un sacerdote que consuela a un enfermo, no como un médico que puede curar”, declaró un funcionario cercano al general Jaruzelski. Y añadió: “La nación está dividida por un muro de odio... Si el Papa pudiera atenuar este odio, Polonia podría volver a tener esperanza y el pueblo podría volver a vivir” (Il Tempo, 15 de junio de 1983).

Respecto al encuentro entre Juan Pablo II y Jaruzelski en el Castillo Real de Wawel, el portavoz del gobierno declaró que “la reunión entre el Pontífice y el General constituyó el punto culminante de toda la visita” (La Stampa, 24 de junio de 1983).

El periódico italiano La Stampa continuó su análisis de la visita: “Tengamos presente los aspectos simbólicos para Polonia: en el Castillo de los Reyes de Wawel, el rey Wojtyla transfirió los poderes y honores de virrey al general Jaruzelski antes de regresar a Roma... Durante su encuentro, el Papa y Jaruzelski ofrecieron una imagen de convergencia, expresada —como indica el comunicado conjunto— en "la esperanza de que el viaje tenga una influencia favorable en el desarrollo pacífico y positivo de la vida social en Polonia, Europa y el mundo"” (La Stampa, 24 de junio de 1983).

José María Carrascal, corresponsal del diario madrileño ABC, resumió los efectos del viaje del Papa: “Juan Pablo II no fue a Polonia para incitar a sus compatriotas polacos a la rebelión, sino para apaciguarlos. Y fue para buscar un papel más importante para la Iglesia en la sociedad comunista” (ABC, 29 de junio de 1983)
 

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